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ALTERNANCIA CONSONÁNTICA CH ~ RR Y SUFIJOS CLASIFICADORES -CA, -QUE, -CHA, -CHE. CRITERIOS PARA LA IDENTIFICACIÓN DE PRÉSTAMOS MUISCAS
CH ~ RR CONSONANT ALTERNANCE AND -CA, -QUE, -CHA, -CHE CLASSIFYING SUFFIXES. CRITERIA FOR THE IDENTIFICATION OF MUISCA LOANWORDS
ALTERNANCIA CONSONÁNTICA CH ~ RR Y SUFIJOS CLASIFICADORES -CA, -QUE, -CHA, -CHE. CRITERIOS PARA LA IDENTIFICACIÓN DE PRÉSTAMOS MUISCAS
Lingüística y Literatura, núm. 69, pp. 79-97, 2016
Universidad de Antioquia
Recepción: 03 Marzo 2015
Aprobación: 15 Junio 2016
Resumen: Montes Giraldo (1978) identificó, en ciertos fitónimos recogidos en Cundinamarca y Boyacá (Colombia), una alternancia ch ~ rr y una frecuencia en las terminaciones -ca, -que, -cha, -che que clasificó como rasgos lingüísticos del muisca. El primero indicaba un rasgo dialectal y el segundo sufijos clasificadores para nombres de plantas. En este artículo se presentan los préstamos de origen muisca (Giraldo Gallego, 2012, 2015) que se han identificado empleando estos dos criterios. Los datos muestran la vigencia del planteamiento de Montes Giraldo y dejan al descubierto otros posibles sufijos que también funcionarían como clasificadores.
Palabras clave: alternancia consonántica, sufijos clasificadores, rasgo dialectal, muisca, préstamos.
Abstract: Montes Giraldo (1978) identified, within certain phytonyms collected in Cundinamarca and Boyacá (Colombia), a ch ~ rr alternance and a frequency in suffixes -ca, -que, -cha, -che which he classified as linguistic features of the Muisca language. The former indicates a dialectal feature while the latter indicates classifying suffixes for plant names. In this paper, the loanwords of Muisca origin (Giraldo Gallego, 2012, 2015) which have been identified by using the two criteria mentioned above are presented. The data show that the proposal of Montes Giraldo is up to date and reveal other suffixes which could also work as classifiers.
Keywords: consonant alternance, classifying suffixes, dialectal feature, Muisca, loanwords.
1. Introducción
A partir de los datos recogidos en Cundinamarca y Boyacá para el Atlas lingüístico-etnográfico de Colombia (ALEC), Montes Giraldo (1978) identificó en ciertos fitónimos una alternancia ch ~ rr, la cual definió como un rasgo dialectal perteneciente al muisca: chacua ~ roca ~ racua, chisacá ~ risacá, chisgua ~ risgua, chugua ~ ruba, chuguacá ~ rubacá, chaque ~ raque y socha ~ sote ~ roche. Ilustró en mapas la distribución geográfica de algunos de esos registros que le permitieron concluir que en el muisca había «una partición dialectal entre la zona que tenía como centro a Bogotá, gobernada por el Zipa y la que giraba alrededor de Tunja y el poder del Zaque» (Montes Giraldo, 1978, p. 54). También observó una frecuencia en las terminaciones -ca, -que, -cha, -che en fitónimos, las cuales precisó como sufijos clasificadores para nombres de plantas: ajondoque, (al)payaca, chipa ~ chipaca ~ chipaco, chipaque ~ chío, choque ~ cuque ~ soque, churca, chusca ~ susca, chusque, cuarque, gaque, janche, quiche, rúchica, tequito, uche, unca.1
Estos hallazgos se han empleado como criterios para determinar algunos préstamos muiscas en el español, tanto en Rodríguez de Montes (1984) como en mi trabajo de investigación, cuyos resultados (Giraldo Gallego, 2012) y avances (Giraldo Gallego, 2015) se mostrarán en este artículo. Los datos se obtuvieron durante los años 2010 y 2012-2014, implementando un cuestionario léxico en 109 municipios ubicados en algunas partes de los departamentos de Boyacá, Cundinamarca, y Santander, antiguo territorio muisca según la propuesta de Falchetti y Plazas de Nieto (1973). Los préstamos que se definieron empleando el criterio alternancia ch ~ rr incluyen un mapa,2 donde se representan las variantes con diferentes marcadores (formas y colores). La decisión de ilustrar la distribución geográfica de los registros se debe a que esto puede dar una idea de los elementos dialectales presentes en la zona. Estos mapas van acompañados de una tabla de dos columnas. En la primera columna se encuentran las variantes con el respectivo marcador que las representó en el mapa (solo la variante representada en el mapa con el marcador chincheta no presentará dicho marcador en la tabla), y en la segunda la abreviatura del municipio de donde se obtuvo el registro.3 Los préstamos que se han definido empleando el criterio sufijos clasificadores -ca, -que, -cha, -che no se ilustran en mapas como en el criterio anterior, pero se discriminan según su terminación y se presentan en una tabla de dos columnas. En la primera columna están los préstamos y en la segunda las definiciones, el nombre científico en caso de ser una planta y, en algunos casos, la etimología. Las fuentes Anónimo (s.f.) aparecen referenciadas con la abreviatura de manuscrito (ms.) más la signatura dada por la biblioteca donde estos se encuentran: ms. 158, ms. 2922, ms. 2923 y ms. 2924.
2. Criterio 1: alternancia ch ~ rr
2.1. Achisua ~ chisua ~ chigua ~ chisgua ~ riba ~ rigua ~ risgua: ‘planta de la que se extrae harina para uso comestible. Sus semillas se usan para jugar o para fabricar artesanías, y sus hojas se utilizan para envolver o servir alimentos sólidos’ (Canna indica) (Ver mapa 1).

2.2. Chacua ~ racua: ‘tira en que se divide la hoja del fique. Fibras de fique que se toman para torcer’. (Ver mapa 2.)

Las respuestas con ch ~ rr se registraron en la zona norte del territorio. Informantes de los municipios de Boyacá y Jenesano dieron ambas respuestas. En cuanto a chacua, no hay una explicación que se pueda atribuir al lugar de procedencia de los parientes de los informantes o a su movilidad.
2.3. Chisaca ~ chisacá ~ risaca ~ risacá: ‘hierba con flores de color amarillo. Es de uso medicinal’ (Spilanthes americana). (Ver mapa 3.)

2.4. Chuba ~ chugua ~ rúa ~ ruba: ‘hierba de hojas acorazonadas que produce un tubérculo comestible’ (Ullucus tuberosus). (Ver mapa 4.)
2.5. Chucha ~ runcho ~ runchu: ‘mamífero marsupial de pelaje grisáceo o negruzco’ (Didelphis marsupialis); ‘cobarde’. (Ver mapa 5.)
Si bien la distribución geográfica de chucha ~ runcho ~ runchu muestra la variante chucha para la zona norte, los informantes se caracterizan por haber tenido movilidad a la parte sur o a otros territorios de Colombia. Por ejemplo, el informante de Paipa agregó a su respuesta que chucha se decía en Antioquia. El Nuevo diccionario de colombianismos (Instituto Caro y Cuervo, 1993) lo registra para Antioquia, Caldas, Cauca, Cundinamarca, Guajira, Huila, Meta, Nariño, Risaralda, Tolima, y Valle (p. 141), mientras que runcho para Cundinamarca y Boyacá (p. 360). A pesar de la extensión geográfica del registro chucha, es posible que presente la alternancia ch ~ rr con runcho.


2.6. Chucho(a) ~ chuyo(a) ~ rucho(a) ~ ruche ~ ruinche ~ runcha ~ ruyo(a): ‘papa o fruto podrido, de inferior calidad o con defectos. Yuca con el corazón dañado o alimento que no se ablanda al cocinarlo. Papa vieja, arrugada. Palo que se quiebra con facilidad’. En muisca, achuzansuca ‘pudrirse el maíz antes de cogerse’ (ms. 2922, fol. 74v). (Ver mapa 6.)
En los municipios de Funza y Mosquera, localizados en la parte sur del territorio muisca, se presentan algunas respuestas con rr, que pudieron estar influenciadas por los padres de los informantes ya que algunos de ellos son oriundos de la zona norte. En la parte sur se presenta rucha en Zipacón y ruche en Mosquera, y en la parte norte chucha en Sora, sin que se pueda dar una explicación asociada a la procedencia de los parientes. Un informante en Sibaté respondió chuyo y rucho. La distribución de las alternancias chucho(a) ~ chuyo(a) ~ rucho(a) parecería mostrar una división dialectal, pues se observa que chucho(a) se presenta principalmente en la zona sur, chuyo(a) en el centro y rucho(a) en el norte.

2.7. Chuque ~ ruque: ‘árbol al que le nacen flores blancas en época de floración’ (Viburnum triphyllum). (Ver mapa 7.)

2.8. Rume ~ run: ‘escarabajo. Afecta la hoja de la papa y el algodón’. En muisca, chumne ‘escarabajo’ (ms. 2924, fol. 37v). Los municipios en donde se registró rume ~ run corresponden con la zona norte, donde se presenta la variante rr. Respecto a la etimología con <ch>, González de Pérez (2006, p. 42) menciona que la variante lingüística que fue declarada lengua general fue la que correspondió con la zona sur del territorio muisca y es sobre la cual están hechas las gramáticas y otros documentos disponibles. Por ello, el registro que quedó en los documentos manuscritos fue el del dialecto de Santa Fe y no el del dialecto del norte, que es la zona donde se registra este préstamo. (Ver mapa 8.)

De este apartado se concluye que la alternancia ch ~ rr, planteada por Montes Giraldo (1978) como un rasgo dialectal procedente del muisca, se puede emplear como criterio para determinar préstamos provenientes de esta lengua. Los datos anteriores exponen que la variante rr se realiza mayoritariamente en la zona norte del territorio muisca, y la variante ch en la parte sur, tal como lo expuso Montes Giraldo. Sin embargo, hay casos en que cada variante se presenta en el territorio contrario, en muchos casos influenciada por la procedencia de los padres o parejas de los informantes o por la movilidad. El caso de chacua ~ racua representa un caso particular, pues las realizaciones con ch se dan en la denominada parte norte sin que se le pueda atribuir ninguna de las razones anteriores, aunque la influencia dialectal producto del contacto con pobladores que llegan a la zona podría representar una razón. No obstante, esto último no se podría confirmar aquí debido a la falta de información en este sentido.
3. Criterio 2: sufijos clasificadores -ca, -que, -cha, -che
3.1. -ca: Los préstamos con esta terminación hacen referencia a hierbas u hojas. En los vocabularios manuscritos español-muisca se pueden apreciar algunos nombres de hierbas con esta terminación, lo que ayuda a confirmar que -ca designa este elemento: tymanca o subaca ‘bledo, hierba’, quisca o huazyca ‘hojas de comer’ (ms. 2922, fols. 23r, 55r), suequyhisca o suquihisca ‘cerraja, hierba’ (ms. 2923, fol. 15r) y chiguaca ‘verdolaga, hierba’ (ms. 2924, fol. 74r). Se propone este sufijo como clasificador para nombres de hierbas u hojas que, muy probablemente, tomaron su forma, su propiedad o su función para el uso clasificador. (Ver tabla 1)

Hay otros préstamos que refieren a hojas con la terminación -que: fique ‘hoja de donde se extrae la fibra que lleva el mismo nombre’ y rusque ~ arrusque ‘hoja de plátano’, aunque dichas plantas no tienen un uso culinario sino que se emplean principalmente para envolver alimentos, en el caso de rusque ~ arrusque, o como fibra para uso artesanal o en la construcción, en el caso de fique. En uno de los vocabularios manuscritos también se evidencia el uso de estas dos terminaciones en un mismo equivalente, aunque no es claro si dichos pares tienen un valor semántico distintivo o dialectal: abquye o fica ‘hoja de maíz’ y iemzyquye o chuzynca ‘hoja de turmas’ (ms. 2922, fol. 55r).
3.2. -que: Los préstamos con esta terminación refieren a árboles. En muisca, quye ‘árbol’ (ms. 2922, fol. 18r). Se propone como posible clasificador para nombres de árboles. (Ver tabla 2)

En una de las fuentes manuscritas se observa tyhyquy ‘borrachera, árbol’ (ms. 2922, fol. 24r) con una forma similar a la que se aprecia en los préstamos. A diferencia de -ca, quye ‘árbol’ (ms. 2922, fol. 18r) se observa en construcciones sintácticas en las fuentes manuscritas como morfema independiente.
3.3. -cha, -che: En los datos se observa que la terminación -che se presenta principalmente en nombres de plantas y -cha en los de enfermedades. Ambas terminaciones se dan tanto en nombres de animales como en características o estados de los alimentos o personas, por lo que no es claro determinar si caracteriza algo particular como ocurre en -ca y -que. (Ver tabla 3)

La propuesta de sufijos clasificadores en el muisca se refuerza con lo dicho por Constenla Umaña (1988, pp. 112-118) sobre la existencia de clasificadores en el protochibcha y su reflejo en otras lenguas de la misma familia lingüística. Este autor menciona específicamente a *kuā ‘semilla’ y *karǝ̄ ‘hueso, palo’, que se emplearon en el protochibcha como clasificadores de elementos nominales en el nivel sintáctico, no a nivel morfológico, y que iban muy posiblemente después del sustantivo. Sus reflejos se presentan como sufijos de derivación de sustantivos, adjetivos y numerales en unas lenguas y como prefijos en otras, particularmente en las lenguas habladas en el actual territorio panameño (cuna, dorasque, bocotá, moveré y térraba):
Entre los sustantivos derivados por medio de reflejos de *karǝ̄ se nota una tendencia al predominio de los referidos a objetos alargados y cilíndricos y, entre los derivados por medio de reflejos de *kuā, los referidos a objetos más o menos redondos, circulares o a extremos no puntiagudos. (Constenla Umaña, 1988, p. 116)
El reflejo de *karǝ̄ se evidencia en los préstamos muiscas actuales que terminan en -quín y en -guín (posiblemente alternancia de -quín), relacionados con nombres de árboles, que se pueden incluir dentro de los objetos referidos a formas alargadas y cilíndricas, si se tiene en cuenta la forma del tronco: abaquín, chaquín, guasguín, monquín, oguín, pataquín, petaquín, tauquín, tibaquín, toquín, unquín. Este autor también menciona que, como *kuā y *karǝ̄, debieron haber existido otros clasificadores sintácticos en la protolengua, y menciona el caso particular del prefijo en moveré ka- ~ ko- ~ kɔ- y del bocotá ga- relacionado con *kǝ ‘hoja’ (p. 117), tal y como aparece en los préstamos muiscas que terminan en -ca, que muy probablemente tomaron la forma de la planta para el uso clasificador. Las terminaciones -uba, -upa, que se dan en nombres de frutas: curuba(o) ~ guruba, uchuva, gurupa ~ gulupa, uba, también se presentan para ‘chichón’ chuchuba ~ turupa ~ turupe o para ‘canasto con manija’ guchubo, que, si bien no hacen referencia a fruto, la hacen a la forma abultada o redondeada de dichos elementos (Giraldo Gallego, 2012, p. 138), tal y como pasa semánticamente con los reflejos de *kuā (Constenla Umaña, 1988, p. 116). En cabécar ocurre un caso similar con wö, que puede ser comparable con el muisca pues, además de ser ‘cara, grano’, es «un marcador de redondez que sucede a un término específico» (Margery Peña, 1989, p. 340).
Además de los posibles clasificadores anteriormente descritos y que se podrían agrupar como clasificadores de flora, existen otra serie de terminaciones que se presentan en animales que podrían tener el mismo comportamiento y que se podrían agrupar como clasificadores de fauna:
-cua: esta terminación se presenta en préstamos que refieren a animales: burcua ‘cierta ave’ (posiblemente acuática), chacua ‘cierto gusano que afecta la hoja de la papa’, chocua ‘cierta ave’ (posiblemente Mimus gilvus), sicua ‘ciempiés’. También se presenta en las fuentes manuscritas para nombres de animales: fupqua ‘cangrejo’, bompqua ‘carcoma’, supquagui fucha ‘gallina’, supqua ‘murciélago’ (ms. 2922, fols. 29r, 29v, 52r, 62v), busuapquamne ‘abeja’ (ms. 2923, fol. 1r), fuhupqua ‘garza’, sospqua ‘araña’ (ms. 2922, fol. 17v). Esta terminación, que se presenta tanto en los préstamos como en los vocabularios manuscritos, refiere a animales que se pueden agrupar en aves y artrópodos (insectos, arácnidos, crustáceos y miriápodos). -cua podría haber representado un clasificador para ciertos animales.
-guy: se propone como un clasificador que pudo haber caracterizado cierto tipo de animales (tal vez comestibles o no comestibles). Esto se refuerza ante la existencia en tunebo de ruwa ‘carne’, que también se emplea como un término general para animales comestibles (Romayne Headland, 1997, p. 172). El segmento -guy se observa en los préstamos babaguy ~ bababuy ‘pájaro’ (Pheucticus aureoventris), chinguy ~ chunguy ‘escarabajo’, retaguy18 ‘escarabajo’. En rume ~ run, otro tipo de escarabajo, no se presenta la terminación -guy, lo que parecería indicar que chinguy ~ chunguy, retaguy y rume ~ run son diferentes tipos de escarabajos o tal vez uno en alguno de sus estadios. Sin embargo, hay que tener en cuenta que Aikhenvald (2000) menciona que no necesariamente todos los sustantivos adoptan clasificadores nominales: «The choice of a noun classifier is based on semantics. Every noun in a language does not necessarily take a noun classifier» (p. 81). En los vocabularios manuscritos sobre el muisca también se presentan algunos nombres de animales con esta misma terminación: chutagui ‘cucaracha’, chihizagui ‘gorrión, ave’ (ms. 2924, fols. 24r, 42r), chuengui o cupquy ‘conejo’, mizegui ‘mico’ (ms. 2922, fols. 35r, 61r) y también otros en los que no está presente.
Por otro lado, en supquagui fucha ‘gallina’ hay una coocurrencia de los morfemas -pqua y -gui que, como se mencionó más arriba, categorizarían animales. Si ambas terminaciones se tomaran como clasificadores, habría que tener en cuenta que, cuando esta coocurrencia se presenta, uno de ellos debe ser un clasificador de propiedad inherente (humanos, fauna, flora, objetos de la naturaleza, artefactos y abstractos) y el otro de función/uso (alimento cárnico comestible, alimento no cárnico comestible, movible, habitable, potable, ruido con propósito), como lo asegura Dixon (1982) a partir de su análisis de la lengua australiana yidini: «Some specific nouns can co-occur with two distinct classifiers (there are no examples of occurrence with more than two). […] theses cases always include one “inherent nature” and one “function/use” generic» (p. 203). Tanto -pqua como -gui parecen ser clasificadores de propiedad inherente como es la fauna, sin embargo, la caracterización de -gui podría ser concretamente la de función/uso como es la de animal comestible. Por otro lado, en supqua ‘murciélago’ solo se observa una de esas terminaciones.
Por último, lo que se deduce a partir de las fuentes manuscritas es que hay morfemas que se presentan independientes en ciertas equivalencias y construcciones sintácticas como son los casos de quye ‘árbol’ > -que, quyn ‘hueso’ > -quín y uba ‘fruto, grano de otra semilla, flor’ > -uba, uba. En otros casos, se muestran dependientes como en -za, -cha, -che > -cha, -che; -gui > -guy y -pqua > -cua, lo que indicaría que hay una serie de morfemas que se adherían obligatoriamente a una raíz nominal.
4. Conclusión
Los aportes del investigador José Joaquín Montes Giraldo no solo se centraron en los estudios del español de Colombia sino en las influencias de lenguas indígenas en el español. Sus aportes a la lingüística muisca, concretamente la identificación de un rasgo dialectal ch ~ rr y de sufijos clasificadores -ca, -que, -cha, -che para nombres de plantas, han llevado a que estudios posteriores los implementen como criterios para la determinación de préstamos de esta lengua indígena en el español.
En este artículo también se identificó una alternancia que podría indicar una posible variante dialectal ch ~ y, según se observa en la distribución de las alternancias chucho(a) ~ chuyo(a) ~ rucho(a), ya que chucho(a) se presenta principalmente en la zona sur, chuyo(a) en la centro y rucho(a) en la norte. Adicional a esto, hay préstamos que alternan con variantes que presentan nasalidad: rucho(a) ~ ruche ~ ruinche ~ runcha, chucha ~ runcho, también en guatiba ~ guantiba ‘cierta variedad de papa’; o en donde se observa pérdida de nasalidad en la adaptación del préstamo: espichar ‘machacar, aplastar, apretar’ < ‹zepinzysuca› ‘abollar’, ‘machucar’, ‘reventar a otra cosa’ (ms. 2923, fol. 1r, 29r, 36v). En cuanto a los clasificadores, aquí se determinaron -ca para hojas y -que para árboles. También se identificó otra serie de terminaciones que cumpliría con la misma función: -quín/-guín, que aunque en los datos aparece solo para nombres de árboles, se emplea para caracterizar objetos cilíndricos y alargados, que es la forma del tronco del árbol; uba/-uba/-upa para frutos y objetos redondeados; -cua y -guy para cierto tipo de animales, que en el caso de -guy podría referir a animales comestibles o no comestibles.
Todo esto muestra que los préstamos actuales pueden evidenciar rasgos que corresponderían con los de una lengua extinta, como es el caso del muisca. Este artículo, además de haber mostrado los resultados y avances de investigación, pretendió exaltar uno de los aportes de José Joaquín Montes Giraldo a los estudios de las lenguas de Colombia.
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Anexo


Notas