La Arquitectura de remesas en San Simeón Xipetzinco, Tlaxcala, México
The architecture of remittances in San Simeón Xipetzinco, Tlaxcala, Mexico
La Arquitectura de remesas en San Simeón Xipetzinco, Tlaxcala, México
Revista Legado de Arquitectura y Diseño, núm. 23, pp. 87-96, 2018
Universidad Autónoma del Estado de México

Recepción: 17 Julio 2017
Aprobación: 14 Septiembre 2017
Resumen: En este documento se aborda la arquitectura de remesas en San Simeón Xipetzinco, Tlaxcala, entendida como un fenómeno resultante asociado al proceso migratorio, cuya expresión constructiva busca magnificar la presencia del migrante en espacios rebosantes de modernidad, simbolismo y expresión no hablada del éxito obtenido. Los resultados de la investigación demuestran que con la nueva vivienda, producto de las remesas, se busca el reconocimiento personal, el estatus y prestigio familiar, la intencionalidad y el esfuerzo por imponer hermosas fachadas y resaltar la preferencia por el estilo norteamericano, como símbolo contundente del éxito migratorio; y, evidencian que el sacrificio de estar lejos es suficientemente importante al tener una recompensa visible, admitida y reconocida por la comunidad. La discusión, apunta a una reflexión donde está implícita una disyuntiva dicotómica que enfrenta el migrante para tomar una decisión central: quedarse en Estados Unidos de América por su empleo o regresarse a México a disfrutar de su vivienda; donde, en medio del compromiso y una responsabilidad compartida con familiares que viven en ambos países, la nueva casa construida con remesas, simboliza un mausoleo para aquellos que originalmente un día decidieron partir en busca de una mejora en su calidad de vida.
Palabras clave: arquitectura, migrante, remesas, Xipetzinco, Tlaxcala.
Abstract: This document enters a plea for the remittances architecture in San Simeón Xipetzinco, Tlaxcala, understood as a resultant phenomenon associated with the migration process, whose constructive expression seeks to magnify the presence of the migrant in spaces overflowing with modernity, symbolism and unspoken expression of the success obtained. The results of the research demonstrate that the new housing product of the remittances seeks personal recognition, status and family prestige, the intentionality and effort to impose beautiful facades and highlight the preference for the North American style as a blunt symbol of migratory success; and, evidence that the sacrifice of being away is important enough to have a visible reward, admitted and recognized by the community. The discussion points to a reflection that implies a dichotomous dilemma faced by the migrant to make a central decision: remain in the United States of America for its employment or return to Mexico to enjoy their home; where, in the midst of the commitment and a shared responsibility with relatives living in both countries, the new house built with remittances symbolizes a mausoleum for those who originally one day decided to leave in the seek of an improvement of their quality of life.
Keywords: architecture, migrants, remittances, Xipetzinco, Tlaxcala.
La presente investigación es una aproximación para explicar el proceso de transformación de la arquitectura local a través de la observación de los cambios que ocurren en la cultura y las prácticas de habitar en el medio rural, como consecuencia de la migración internacional. Estos nuevos espacios se imponen en el paisaje transformándolo radicalmente, al tiempo que modifican los rasgos identitarios que histórica y tradicionalmente han caracterizado el entorno. El trabajo fue motivado por la búsqueda de una explicación a las transformaciones en las comunidades rurales provocadas por el fenómeno de la migración y principalmente por la derrama económica que genera.
Históricamente el municipio de Hueyotlipan encabeza la lista de municipios del estado de Tlaxcala con mayor número de población expulsada hacia los Estados Unidos de América (conapo, 2010), situación que se refleja en la introducción de una nueva arquitectura que rompe con su imagen tradicional. Esta arquitectura, a menudo y erróneamente considerada réplica de arquitectura estadounidense, es una muestra de nuevas maneras de concebir al individuo en relación con la comunidad como resultado de la pertenencia a grupos migrantes.
La vivienda, como símbolo de diferencia, evidencia el contraste con el espacio habitable que históricamente se aprecia en la localidad. El fenómeno gesta una arquitectura de gran expresividad y retoma elementos diversos en composiciones fantásticas, al tiempo que se construye un espacio interior ajeno a las necesidades tradicionales. En consecuencia, el uso de estructuras tradicionales como la cocina de humo o la adaptación de la familia a nuevos espacios por medio de la modificación de los patrones de uso del espacio, se encuentra en estrecha relación con prácticas cotidianas.
El fenómeno de la migración ha causado cambios en la forma tradicional de habitar los espacios, bajo esta perspectiva se considera la nueva arquitectura como consecuencia de la importación de modelos extranjeros, donde la experiencia del migrante en otro país lo influye no sólo en la adquisición de vehículos, ropa y electrodomésticos, también en un estilo de vivienda novedoso y “modernista”.1
Existen diversos factores de índole económico y social que dificultan conservar la tradición constructiva local, como el encarecimiento de materiales locales, la pérdida de conocimientos de técnicas de autoconstrucción, la ausencia de población masculina en la localidad, situación que se observa en la inexistente fabricación y utilización del adobe, material de construcción elaborado de manera colectiva, que en la actualidad se ha perdido casi por completo.
Los resultado encontrados muestran que la arquitectura de remesas produce cambios culturales; y lo que originalmente fue una necesidad económica, se convierte en una necesidad por el reconocimiento al logro y al éxito materializado en la majestuosidad de una vivienda nueva, que entre más grande e imponente y que rebase los estándares del resto de construcciones, se tendrá mayor respeto y estatus social.
El simbolismo de la gran vivienda recrea un doble sentimiento de pertenencia que se repliega al lugar de origen del migrante, porque es su localidad donde es factible dejar testimonio del triunfo de la migración, de su éxito, muy a pesar de que las actividades que realizan en Estados Unidos de América habrían sido las mismas que en México, pero con recompensas salariales diferenciadas.
METODOLOGÍA
La aplicación de entrevistas a algunos habitantes de San Simeón Xipetzinco se realizó a partir de la técnica de bola de nieve, es un proceso que inicia con un participante que conduce a otros y permite establecer una cadena de referencia a partir de uno o dos sujetos (Mendieta, 2017), como resultado se presentan evidencias sobre la expresión de la arquitectura de remesas en la localidad.
El método empleado establece una relación de confianza con los primeros participantes y con los nuevos, y permite acceder a personas difíciles de identificar; sin embargo, también existen inconvenientes como la obtención de una muestra restringida debido a la limitada red de contactos, además el hecho de que la nueva información pueda estar influida por los sujetos que invitaron a que los nuevos participantes confiaran en el investigador (Martínez, 2011).
Para recabar la opinión de los informantes, se elaboró un guión de entrevista con cuatro bloques de preguntas; el primero referido a las características del hogar, otro sobre la condición y vínculo migratorio, en seguida un apartado sobre vivienda; y, finalmente un bloque de preguntas sobre cultura. Se aplicó el instrumento en marzo de 2017 y se tuvieron seis informantes de la localidad, quienes permitieron ingresar a las nuevas casas construidas con remesas; en algunos casos, se pudo obtener evidencia fotográfica; en otras, declaraciones textuales y unas más argumentativas del fenómeno estudiado.
Finalmente se elaboró un mapa de localización en software de Sistemas de Información Geográfica (sig) llamado ArcGIS versión 10.2 y se emplearon recursos raster (imagen digital georreferenciada) para la ubicación de la localidad de estudio, previa contextualización regional, estatal y nacional a distintas escalas de visualización y representación cartográfica en un espaciomapa.
RESULTADOS Y DISCUSIONES
La arquitectura se refiere al arte de construir y crear espacios para ser habitados por el hombre (Villagrán, 2001; Arzoz, 2014); de ahí que el concepto de habitabilidad adquiere relevancia, ya que los objetos arquitectónicos son instrumentos que no tienen su fin en ellos mismo, su objetivo consiste en la satisfacción de las necesidades espaciales del hombre que habita estos espacios (Landázuri y Mercado, 2004). Por lo tanto, el habitar es una característica fundamental del ser humano, y por ser el hombre quien habita, convierte al hombre y su espacio en el centro del hacer arquitectónico (Arzoz, 2014).
El hábitat para Garfias y Araujo (2015:48) “significa un conjunto de hechos geográficos que hacen referencia a la residencia de los individuos de una manera amplia y colectiva; de tal forma, que un espacio para que sea considerado habitable debe reunir condiciones físicas y ambientales acordes al tiempo y al espacio correspondiente, además de incluir factores sociales y culturales que determinan las expectativas de los habitantes”. De esta forma, la arquitectura no representa un edificio, puesto que implica los vínculos con las personas en un contexto; la arquitectura son espacios construidos para ser habitados por individuos.
Sevilla y Rivas (2010) mencionan que la arquitectura de remesas es un fenómeno global, motivado por liquidez que el receptor de manera periódica adquiere por las remesas. No obstante, pese a que, este capital no es suficiente para mudarse a una zona lujosa, el receptor no renuncia a la idea de obtener un mayor confort en su vida cotidiana. De aquí, surge la denominada arquitectura de remesas, donde la construcción de viviendas, o la mejora de las ya existentes, intentan dar respuesta al nuevo estatus familiar. Estas viviendas se caracterizan por permanecer inconclusas por largos periodos, o reproducen elementos característicos de donde han migrado; en consecuencia obedecen a una recopilación de imágenes y sentimientos, y no a una lógica constructiva.
Ramírez (2011) afirma que desde un punto de vista académico, la arquitectura de remesas funciona como un escaparate de desatinos estilísticos; cuyo objetivo principal es la búsqueda de mejores condiciones de vida. Para Piedrasanta (2012), la arquitectura de remesas es más visible en el campo que en la ciudad, y está marcada por lo vivido; es decir, lo visto en la experiencia migratoria que se une a las imágenes que se trasladan a sus familias locales para recrear los deseos constructivos; y, por añadidura diversos detalles e interpretaciones.
Esta investigación obedece a una percepción de los estilos arquitectónicos que se asocian a conceptos de modernidad, al hacer uso de materiales prefabricados, recubrimientos simulados y formas complejas, las cuales claramente no responden a las formas tradicionales constructivas de la localidad de San Simeón Xipetzinco. Canadells y Vicens (2010) afirman que la pérdida del sentido de identidad es una experiencia característica de la modernidad, y ejemplifican esta acción a partir de la importancia simbólica de la casa (vivienda o espacio habitable), donde el espacio interior actúa como el elemento protector y concentrador de la persona que puede a partir de ahí, exponerse al mundo. En esta línea, Solano-Meneses (2016) afirma que la arquitectura posee una naturaleza simbólica, entendida como aquella que emerge bajo la consideración de la cultura, las costumbres y hechos sociales. Estos fundamentos simbólicos le dan sentido a la arquitectura como constructora de los escenarios del hombre.
La casa habitación, en cualquier sociedad, representa más que la suma de materiales, procesos constructivos y habitaciones adheridas, pues participa como escenario de la vida cotidiana de sus habitantes. La complejidad de la vivienda se deriva del papel simbólico; y, para efectos de esta investigación, la vivienda revela y refleja los valores esenciales de los migrantes, sus prácticas sociales en el país destino y la cultura del país origen, ya que la función de otorgar a sus habitantes privacidad, protección y espacios adecuados, recobra importancia que radica en su papel simbólico, pues se vincula con cuestiones de identidad, de forma individual como colectiva y con procesos sociales (Santamaría, 2013). Es así como la arquitectura se enfrenta a un desapego histórico, a una subjetivación cínica-quínica,2 expresada como una ruptura con los cánones, y en consecuencia en una respuesta trasgresora de las estructuras ideológicas (Montes-Lamas, 2015).
Hueyotlipan: municipio con mayor migración internacional en Tlaxcala
La localidad de San Simeón forma parte del municipio de Hueyotiplan, en el estado de Tlaxcala; este municipio se encuentra a 68 km de la Ciudad de México y a 32 km de la capital de Tlaxcala, se localiza al poniente del estado con una población total de 12,596 habitantes, según datos reportados en el Censo de Población y Vivienda del 2010. La cabecera municipal que es San Ildefonso Hueyotlipan, así como la localidad de San Simeón Xipetzinco, concentran el 59% de la población total municipal; las estadísticas lo ubican con un grado de marginación muy baja debido principalmente a la entrada de remesas.
El Consejo Nacional de Población (conapo, 2002) estableció que el municipio de Hueyotlipan mostró un grado alto de migración internacional, situado en la posición número uno del ranking de municipios con mayor migración a nivel estatal; y a nivel nacional ocupó la posición 25 considerado como uno de los municipios que expulsan más personas hacia los Estados Unidos de América.
La migración internacional es un fenómeno, producto de diversas razones, relacionadas tanto con objetivos en el ámbito material (ingresos) como en el plano simbólico y personal, a través de la adquisición de experiencias y madurez, así como ser considerado una persona autónoma o como rito de pasaje o de iniciación, como gesto de inserción social para demostrar el cambio de joven a la vida adulta (Balladini, 2012); sin embargo, también hay factores como: los canales de migración previamente establecidos entre migrantes, los lazos consanguíneos y fraternales, la seguridad y la evidente ventaja que implica migrar (Suarez, 2004).

San Simeón Xipetzinco está inmerso en un contexto que promueve que los habitantes migren; en la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (2013) se señala que la localidad tuvo un grado promedio de escolaridad de 6.77, lo que reveló un nivel educativo básico de la población, esto se explica porque la población que puede incrementar el grado escolar, migra a los Estados Unidos de América y sólo se quedan adultos mayores y niños.
Transformación arquitectónica por la migración
El impacto que la migración ha tenido en la localidad de San Simeón Xipetzinco, se hace evidente en la mejora de diversos elementos entre ellos la vivienda, componente visible en la comunidad. La inversión en este rubro, es uno de los más importantes que el migrante tiene presente a su regreso, con la finalidad de invertir los ingresos que obtuvo en Estados Unidos (Vautravers y Ochoa, 2009). El mejoramiento de la casa refleja los efectos no sólo a nivel personal, sino en cuanto a la económica local; y, se ven reflejados en la adquisición de insumos necesarios para la construcción del prototipo y el pago de la mano de obra.
La localidad de San Simeón Xipetzinco se ha caracterizado por hacer uso de la denominada arquitectura vernácula, tema cuestionado en el medio académico; sin embargo, para Rapoport (1972) surge en oposición a la arquitectura moderna. Rudofsky (1965) menciona que una comunidad, sin contacto más allá de su región, encuentra una manera propia de resolver la construcción de su hábitat, por medio del uso de materiales locales y con tecnología que no requiere de especialistas. Esta idea de la arquitectura vernácula destaca la autenticidad del material como parte del criterio de valoración, bajo un esquema de tradición-modernidad, así como la influencia de los procesos históricos.
El estudio de la vivienda como espacio y dimensión simbólica implica que el elemento material de construcción cobra otro matiz. En esencia, la forma, el espacio y el uso de los elementos interiores y exteriores en una vivienda, responden a una tradición local, sin embargo, los materiales tienden a ser reemplazados con nuevos productos industriales, en consecuencia hablar de transformación de una tradición es hablar de su destrucción, aunque esta afirmación también involucra juicos estéticos. Douglas (1998) señala que para comprender mejor el gusto por la arquitectura, es mejor en virtud de los juicios negativos, pues cuando se trata de lo desagradable o la fealdad, es más revelador que el discurso de la belleza.
La arquitectura producida con las remesas sirve como escenario que delata los procesos sociales, pues su uso se observa en las supuestas mejoras, empleadas en la construcción de nuevas habitaciones, el reemplazo de materiales tradicionales de la región por materiales prefabricados y hasta la colocación de elementos con fines ornamentales. Este tipo de transformación suele tener menor impacto sobre la imagen de la localidad que la hace disfuncional para sus moradores; y, a menudo mantiene patrones de distribución que alteran la vivienda y el uso del espacio es distinto al que estaba acostumbrada la familia, lo que obliga a su abandono y queda la nueva vivienda o resto de ella, inactiva o en desuso.
La figura 1 permite apreciar la adición de nuevos espacios en el segundo nivel de construcción, diferentes a los de la vivienda construida antes del envío de remesas, el cambio se aprecia en la forma de las ventanas, que corresponden a dos tipologías diferentes, el acceso a la vivienda, los volados y el uso predominante de block.

Algunas casas nuevas, que se construyen al regreso o para el regreso, han dado como resultado en la localidad de San Simeón Xipetzinco la presencia de espacios vacíos, abandonados, en desuso. Por lo general, la casa que se construye es de quien sueña con regresar después de pasar gran parte de su vida laboral “al otro lado”,3 o bien, de quien sabe que no regresará a vivir pero desea seguir presente, ser recordado o considerado en las actividades de la comunidad; de esta forma, para el migrante representa la promesa del regreso; entre tanto, el mismo migrante o la familia nuclear, materializa por medio de la construcción y modelo de vivienda una nueva identidad individual, como reflejo de ideas que representan modernidad, progreso y éxito personal.
Se observó que las “casas vacías”, como se muestra en la figura 2, se construyen en un terreno donde se comparten otras estructuras tradicionales, portones característicos de la localidad, animales de traspatio, tractores, bodegas para almacenar la cosecha, que en conjunto conforman el espacio adyacente a la vivienda. Sin embargo, la casa nueva se emplaza sobre la calle mostrándose como elemento principal, con espacios características de la vivienda urbana: sala, comedor, cocina integral, recámaras con closet y baños al interior de la vivienda recubiertos con azulejo; en la mayor de las veces, los materiales elegidos responden a diseños de última generación y del más alto costo.
Las costumbres de habitar el espacio, responden a cambios simbólicos en el estatus de la familia dentro de la comunidad, posición que busca su reconocimiento y por lo tanto se enfatiza como resultado del éxito de los parientes que han enviado el dinero para su construcción sin responder a necesidades de habitabilidad locales, ya que las costumbres como la preparación de alimentos en la cocinas de humo o separadas de la vivienda, son de uso cotidiano y la reluciente cocina integral cumple una función ornamental o es el espacio donde se reciben a los invitados. Por otro lado, las recámaras en planta alta se emplean como bodegas o cobertizo, mientras que conservan las antiguas estructuras para habitar y dormir a diario.
Los hallazgos permiten explicar que el valor simbólico que adquiere la vivienda, pasa de ser una necesidad a convertirse en un objeto, cuya función radica en delatar el éxito de su dueño. Por tanto, en términos arquitectónicos deja de cumplir su objetivo principal que es la funcionalidad.
[…] le pedí a mi esposo que me hiciera una cocina cerca de la casa, porque aquí cocino cosas fritas, las tortillas; no me gusta que la casa se huela a comida, además si se ensucia esta cocina no me importa, pero la de la casa no me gusta que este sucia y me cuesta más trabajo limpiarla […] en la cocina integral preparo comida que no ensucie y maltrate lo muebles, además ahí recibo a las visitas, no me gusta que esté sucia o que huela a comida (Martha).
El aspecto más llamativo en los cambios efectuados sobre el patrimonio edificado, es la modificación de la forma de la vivienda, pero en particular, el uso en las fachadas de elementos decorativos, llamativos o de gran colorido, así como la vegetación con fines ornamentales que es trasladada de otras regiones. Por medio del efecto demostración, la población local se apropia de las nuevas estructuras; elementos que dan evidencia de que la cultura es una contienda sobre la decoración; y, mientras algunas personas consideran la decoración como una ofensa a la naturaleza, otros son sus apasionados defensores, donde los objetos marcan un nuevo estilo para la comunidad, pues tienen la capacidad de trasmitir complejos mensajes que tienen por trasfondo la ambición, al poder, al estatus o simplemente son objetos interesantes para sus poseedores.
Los componentes de la vivienda nueva no son exclusivos de los migrantes, la tendencia a mejorar el estatus a través de ella, es un elemento característico de nuestra época, donde las mejoras a las vías de comunicación a través de carreteras pavimentadas; así como el uso de la televisión vía satélite, permiten el acceso a redes de información, donde cualquier habitante puede conocer las grandes capitales europeas, los vecindarios de los suburbios norteamericanos, las colonias residenciales de la Ciudad de México; además, la posibilidad de viajar a ciudades cercanas, y en muchos casos a Estados Unidos de América, lo que provee a los habitantes locales de un enorme repertorio de imágenes, viviendas y formas de vida. Los constructores de estas viviendas, ya sea albañiles, arquitectos o los mismos dueños, contribuyen con su propio bagaje, para el diseño plagado de ideas, materiales, decoraciones, gustos, formas, fachadas, detalles y todo lo que hace único el imponente estilo que hace resplandecer la expresión acabada de la arquitectura de remesas.
Los productores de arquitectura de remesas
Las entrevistas proporcionaron información para vincular el diseño arquitectónico con los diferentes actores, como albañiles, propietarios y en ocasiones profesionistas de la construcción. El origen de las imágenes que nutren las fachadas de las nuevas viviendas, provienen de diversas fuentes, algunas directas y otras recibidas desde Estados Unidos de América. Elementos como el frontón,4 las columnas, las cornisas clásicas, usualmente terminadas en color blanco para contrastar con las superficies en colores “vívidos”,5 estos elementos no necesariamente son adoptados de Norteamérica y al igual que el gusto por los materiales modernos, como el aluminio dorado para marcos de puertas y ventanas, se trata de un estilo con aspiraciones artísticas basadas en la imitación de la producción arquitectónica actual.
Los cambios en los procesos de habitar tienden a complementar el proceso de aproximación de la sociedad; para comprender lo anterior, lo primero es describir lo que hace que un espacio sea una vivienda, la cual no se define sólo por características de diseño. Una vivienda es un conjunto de atributos, relaciones e información. Por lo tanto, clasificar sus particularidades resulta necesario, pues cada tema define al espacio habitable en un parámetro y todos en conjunto sirven para caracterizar el hábitat.
Otro aspecto relevante de los hallazgos encontrados se refiere a la existencia de dos tipologías de migrantes, los que se llevan a toda la familia a trabajar a Estados Unidos y los que migran uno o dos familiares, condición que evidencia dos tipos de viviendas.
[…] las casas más bonitas del pueblo las hacen con planos que compran en los Estados Unidos, a veces regresan al pueblo o los mandan para hacerlas; pero ellos no viven ahí, algunas tienen que ser reparadas con frecuencia porque el estar tanto tiempo cerradas, hace que los plafones o los muros se caigan, siempre hay algún familiar que se encarga de las reparaciones o de pagar los servicios (Tomás).
Otro aspecto encontrado en los testimonios de los informantes es la ampliación o mejoramiento de la vivienda, que no requiere de planos para la construcción, simplemente recuren a la adición de habitaciones; con esta expansión, designan dormitorios para cada miembro de la familia nuclear, integran la cocina a la vivienda, consideran espacios separados para la sala y el comedor, recubren de azulejo el baño y cubren las cocheras.





Estas casas con diseños que cautivan a la vista y adornada con vegetación de otras regiones, en su mayoría se encuentran vacías por décadas, pues representan los anhelos de regresar un día a habitarlas, como recompensa a una vida de sacrificios resultantes desde el mismo proceso de traslado, instalación, costumbres, forma de habitar, convivir, alimentarse, de inseguridad en su calidad de migrante; y sobre todo, por no fallar en la alineación con el objetivo por el cual se fueron en busca de recursos para mejorar su calidad de vida.
[…] muchas de estas casas están amuebladas, han sido robadas 6 o 7 veces, y las vuelven a amueblar, los dueños son migrantes que tienen a toda su familia en Estados Unidos, viven en trailas,6 o en pequeños departamentos que comparten hasta con otras 12 personas, pero nunca pierden la ilusión de regresar a su majestuosa casa. […] algunos de ellos dicen que regresarán cuando sus hijos sean independientes, la mayoría son ciudadanos americanos, pues nacieron allá, pero me ha tocado ver, que cuando los hijos ya son mayores, se convierten en abuelos y jamás regresan. […] hace unas semanas regresó un migrante a vender su casa, porque se había convertido en abuelo y sus hijos necesitaban de su apoyo para cuidar a los nietos. Esos son los migrantes que ya no regresan (Tulio).
En definitiva, la arquitectura de remesas, es la expresión constructiva que se manifiesta a partir del envío de remesas a la localidad de origen del migrante, quien busca con su esfuerzo, exponer y magnificar su presencia y la de su familia, a través de espacios rebosantes de modernidad e imponentes fachadas que reclaman un reconocimiento a su trabajo, impulso a su estatus y un reposicionamiento familiar frente a la sociedad que lo vio nacer. El espacio construido resultante de la arquitectura de remesas es el simbolismo de un lenguaje no hablado que reza ¡de aquí soy y estoy presente más que nunca!
CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES
San Simeón Xipetzinco se ubica en el municipio con mayor expulsión migratoria del estado de Tlaxcala, lo que provoca una constante transformación de patrones culturales, económicos y sociales, algunos de los cuales se vinculan con el metabolismo propio del proceso migratorio; ya que los flujos de información son importantes portadores de nuevas imágenes de ciudad y de vivienda, que inciden en visiones de modernidad que concentran el simbolismo, retrato y expresión de espacios constructivos imponentes que representan el sentir de los migrantes.
El migrante que trabaja temporalmente en Estados Unidos de América suele ocuparse de empleos donde percibe un salario menor al establecido como legal, además de la limitación al acceso de servicios y equipamiento formales en aquel país. En consecuencia, la imposibilidad de adquirir una vivienda propia cerca de su lugar de trabajo, provoca que su sentimiento, sus carencias comparativas en la sociedad norteamericana, su condición de residencia e identidad en el país destino, le genere falta de satisfacción, que lo motiva a buscar autorrealización en su comunidad de origen. El papel de la vivienda nueva del migrante ofrece perspectivas estimulantes que lo impulsan en busca de reconocimiento personal y familiar en la localidad, por ello inicia una transformación del espacio que le ofrece al mismo tiempo estatus y prestigio local; esa función cumple la arquitectura de remesas en Xipetzinco.
El anterior proceso migratorio motiva en el individuo el sueño de regreso, con la finalidad de dar testimonio de su transformación como persona, a través de una nueva identidad, ya que la experiencia de vivir inmerso en otra cultura por un largo periodo de tiempo, inevitablemente crea un doble sentido de pertenencia, primero como parte de la comunidad nativa; y segundo, como parte de una nueva comunidad de migrantes en el país destino que lo acoge.
Los hallazgos encontrados, muestran evidencia que la estancia del migrante tiene un reloj de espera con cuenta regresiva para el retorno a la comunidad de origen que no le dio la oportunidad de sobresalir; y sin embargo, difícilmente se cumple porque al tiempo que los hijos “echan raíces” en Estados Unidos de América, aparecen nuevos compromisos con ellos y sus nietos; y la razón para el retorno, se diluye con el tiempo. No obstante, demostrar éxito personal a través de una nueva identidad (casa), donde la arquitectura hace tangibles los vínculos estructurales familiares como parte del componente organizacional y rescatan su estatus y reconocimiento social, impiden advertir el olvido del motivo original de la migración que fue resolver problemas de carácter económico; y, lo que fue el sentido primario de las remeses: alimentación, educación, salud y mejoramiento de la vivienda, se vuelve una expresión simbólico-constructiva de triunfo y “éxito migratorio” sobre la “falta de oportunidades para demostrarlo”; es decir, la expresión de “aquí no pude, pero allá lo logré”, se deja como el testimonio para su reconocimiento en la localidad San Simeón Xipetzinco, Tlaxcala.
Finalmente, la arquitectura de remesas evidencia espacios adaptados, lo ornamentado, lo barroco, lo feo, el gris del cemento, ventanas ahumadas, columnas excesivas, es una arquitectura inmersa en un mar de estilos, un híbrido que representa ese gusto no compartido, es una arquitectura que no se puede ocultar, pues constituye el esfuerzo inquebrantable de personas que construyen un espacio de dignidad; y, motivados por la pobreza, miedo y supuestos de oportunidad, toman la decisión de salir en busca de mejorar su calidad de vida.
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Notas