
Recepción: 26 Septiembre 2018
Aprobación: 30 Noviembre 2018
Resumen: En el desarrollo del proyecto de Ciudad Universitaria a principios de la década de 1950 en la Ciudad de México, la vivienda jugó un papel relevante, no obstante, en el campus finalmente construido ésta fue descartada. El presente artículo tiene como objetivo mostrar cómo fue abordado y resuelto el alojamiento para estudiantes al interior del nuevo campus, con la intención de evidenciar los problemas a los que los arquitectos encargados del proyecto se confrontaron, y así constatar, si estas cuestiones fueron en parte, las responsables del fracaso del proyecto de alojamiento para estudiantes en su conjunto. Para ello, en un primer momento, se analiza el proyecto conocido y publicado, denominado Habitaciones tipo para estudiantes de los arquitectos Enrique Carral Icaza y Manuel Martínez Páez, el cual se complementa con información inédita de archivo. Posteriormente, se compara dicho proyecto con el único edificio construido y aún existente. Este análisis comparativo reveló que el edificio proyectado y la realidad construida no constituyen el mismo edificio y que el papel del arquitecto Jorge L. Medellín fue más relevante de lo que se ha acreditado a la fecha.
Palabras clave: arquitectura moderna, Ciudad de México, Ciudad Universitaria, residencia estudiantil, vivienda colectiva.
Abstract: In the plans for the new university campus of Ciudad Universitaria in the 50’s in Mexico City, housing facilities played an important role. However, when the campus was finally finished they were absent. The intention of this article is to analyze in what way the student dormitories were planned and designed within the new campus. The main purpose being to highlight the difficulties that the architects in charge of the project were confronted, and thus confirming, if these issues were, in part, responsible for the failure of the housing project for students as a whole. To do this, we will analyze the project known as Habitaciones tipo para estudiantes, devolped by the architects Enrique Carral Icaza and Manuel Martínez Páez, and complement that well known project with unpublished archival information. Subsequently, this project is compared with the only building that was built which still exists today. This appraisal revealed that the planned project and the constructed structure are not the same building and that architect Jorge L. Medellín played a more prominent part than has been accredited.
Keywords: modern architecture, Mexico City, Ciudad Universitaria, student dormitory, collective housing.
INTRODUCCIÓN
El traslado de la Universidad a la zona del pedregal de San Ángel trajo consigo una serie de beneficios y de trasformaciones esperadas. Sin embargo, también avivó y atizó viejas reivindicaciones de la comunidad universitaria, una de ellas fue el de la vivienda.[1] En su puesta en operación en 1954 este aspecto no tuvo realmente una solución operativa, pues sólo se construyeron al interior del campus dos edificios a manera de prototipos destinados a ese propósito: El Multifamiliar para maestros y la Unidad de habitaciones para estudiantes, este último nunca funcionó como tal.
La falta de respuesta al tema de la vivienda puso en evidencia tensiones existentes entre la apuesta por un campus universitario a la estadounidense y diversos problemas de índole político-administrativa. Lo que a la postre derivó en no haber implementado a cabalidad el modelo de campus idealizado.[2]
Este artículo ahonda sobre el papel que jugó a éste respecto a la unidad de habitaciones para estudiantes, edificio que aún existe. La revisión de archivo, la comparación de la información documental y las visitas de campo al edificio existente evidencian lo complejo de su desarrollo, inclusive que hubo varios proyectos y autores, y que el edificio proyectado no es el mismo que el construido.

Figura 1. Vista de la Unidad de habitaciones en CU en 1956, fotografía publicada bajo el título “Edificio de internado” y señalada como autoría de Jorge L. Medellín.
Fuente: (Ramírez, 1956: 324-325).SOLUCIONES PARA LA VIVIENDA ESTUDIANTIL
Como parte del plan maestro de construcción de la Ciudad Universitaria (CU) se propuso una zona específica para la habitación de estudiantes masculinos y femeninos que necesitaran alojamiento, tanto de origen local como foráneo, provenientes de los distintos Estados de la República, así como del extranjero. Anteriormente en el centro de la ciudad se ofrecían para los estudiantes “cuartos en casas de huéspedes o en casas de estudiantes donde existían reglas muy rígidas sobre el uso de los espacios” (Ziccardi, 2010: 56), y algunas de ellas no presentaban las condiciones adecuadas para una vida higiénica, los estudiantes, que podían pagar casas de asistencia, no tenían ningún problema con la vivienda, pues mediante una cuota mensual se ofrecía a los estudiantes alojamiento, alimentación y limpieza de ropa, sin embargo, los estudiantes de escasos recursos se alojaban en casas viejas o de vecindad, inadecuadas y con falta de espacio (Ruíz, 1943: 5).
En la propuesta de plan maestro de CU, la zona de habitación para estudiantes se ubicó contigua a la zona deportiva al sur del conjunto,[3] como se observa en el plano de conjunto de 1952 (figura 2).[4]
Los edificios que albergarían a los estudiantes quedaron a cargo de los arquitectos Enrique Carral Icaza y Manuel Martínez Páez, y se denominaron Habitaciones tipo para estudiantes (Pani, 1952: 322-323). Existe la evidencia de que hubo dos anteproyectos muy distintos,[5] proponiendo finalmente la construcción de seis unidades tipo, cuatro para hombres y dos para mujeres, con una capacidad máxima de 450 estudiantes cada una.

Figura 2. Plano de conjunto de mayo de 1952. Se observa al sur oriente contiguo a la zona deportiva, el conjunto de cuatro unidades de habitación para estudiantes hombres, y de igual manera dos unidades de habitación para estudiantes mujeres entre la avenida de los Insurgentes y las canchas de la zona deportiva.
Fuente: (Pani, 1952: 216).En la revisión del Archivo de Arquitectos Mexicanos (AAM), Fondo Augusto H. Álvarez (AHA) de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, se encontró bajo el título: Proyecto de habitaciones de estudiantes de CU, 37 documentos preliminares de dicho proyecto. Esta documentación confirmó además la colaboración de Augusto H. Álvarez junto con Enrique Carral Icaza y Manuel Martínez Páez.
El expediente encontrado exhibe la forma en que los arquitectos trataron de resolver la vivienda para estudiantes en CU. Uno de los documentos puntualiza las preguntas que planteaban resolver: ¿Cuál es el cupo conveniente en la célula dormitorio?, ¿cuál es la renta actual con servicio de comidas y lavandería?, ¿cuál es el lugar adecuado para estudio; en el estudio o en el cuarto?, ¿cuáles son las horas de comida y las horas de deporte?, ¿cuáles son sus vehículos usuales?, ¿cuál es el número de baúles y maletas con los que cuentan?, ¿en dónde viven actualmente, de forma independiente o con familiares? (Posibles preguntas, 1950).
Es decir, constatamos un análisis objetivo –racionalista– para tratar de dimensionar el programa arquitectónico de las unidades de habitación, puesto que para los arquitectos involucrados el primer paso para determinar la población de estudiantes que se alojarían en la CU fue el definir estadísticamente a los posibles usuarios que se alojarían en dichos dormitorios. Según ellos, los primeros usuarios propuestos para los dormitorios serían: estudiantes del Distrito Federal, estudiantes de Preparatoria y estudiantes de fuera (Estadísticas, 1950).
La primera cifra de población que se menciona en la documentación es de 4 423 estudiantes que provienen de los Estados y del extranjero, y se señala que de esta cifra se deducirá el porcentaje de estudiantes que se alojarán con familiares y los que no se alojarán colectivamente (Estadística estudiantes, 1950). Es decir, se considera como una forma más precisa para calcular el número total de estudiantes que se vayan a alojar en cu la cifra de estudiantes foráneos. Además, se reconoce la importancia de la familia y la costumbre de recibirlos en casa; por otro lado, cierto rechazo a la vivienda colectiva, tema cultural que da cuenta de una visión crítica a este género de habitación al considerarla como un modelo poco adecuado o de mala clase (De la Torre, 1955: 14).
Dentro del expediente se encontró una carta dirigida a Enrique del Moral, membretada por el arquitecto Enrique Carral Icaza, en la cual se especifica:
[…] Las más recientes estadísticas que existen en la U.N.A son las relativas al año escolar de 1944. Tomando como base los datos referentes a los estudiantes que vienen de fuera, se llega a una población de 4 825 alumnos, de los cuales puede considerarse que un 10% se aloja con familiares dentro del Distrito Federal, resultando necesario alojar solamente a un total de 4 343 alumnos, de los cuales 3 405 [78.4%] son hombres y 938 [21.6%] son mujeres (Análisis de población, 1950).
Según la carta, los usuarios para el edificio de habitación de estudiantes serían únicamente los que provienen de fuera, y ya no los estudiantes del Distrito Federal y de Preparatoria como se había planteado.
Sobre la capacidad de alojamiento del conjunto de habitación se encontraron dos propuestas, una de ellas determinaba que fueran cinco núcleos de tres unidades de habitación con una capacidad de 200 estudiantes, c/u alojados en cuartos de tres camas, teniendo una capacidad total para 3 000 estudiantes, especificando que “el resto de los estudiantes hombres se alojará en edificios de menor cupo y con los servicios sanitarios anexos a la habitación, para estudiantes que puedan pagar una cuota mayor y deseen tener mayor confort” (Análisis de población, 1950).
Es decir, una estrategia para resolver el problema de vivienda para estudiantes en cu partía de la idea de hacer una diferenciación de la población según sus necesidades, pero también a partir de su capacidad de pago. Viviendas más reducidas y económicas con servicios colectivos y viviendas más amplias de otro precio con servicios individualizados.
Dicha idea se consideraba muy problemática, pues creaba diferencias y problemas de convivencia, por lo menos eso pensó Enrique del Moral en la visita a la que fue comisionado en las principales Universidades europeas (Memorándum, 1953) y esa fue la política muy particular de la Cité Universitaire de París con respecto a la negación a tener baños completos en las habitaciones de la Casa de México al considerar que pondría a las otras casas en desventaja (Sheridan, 2003: 128). En dicha visita, Del Moral realizó un pequeño estudio sobre la organización y funcionamiento interno de los dormitorios, para así tratar de resolver el problema de organización de las habitaciones de estudiantes en CU.
La revisión de los documentos del AAM precisa que la definición del cupo de las unidades de habitación del proyecto de habitación en CU estuvo directamente influida por la manera en que se hacía la planeación de los nuevos dormitorios para estudiantes en Estados Unidos, subdividiendo el cupo de las cocinas y comedores, llegando a admitir un máximo de 150 personas en la cocina. Es decir, constatamos cómo la Unidad de Habitación para estudiantes en CU se basó en un modelo estadounidense en particular, al tomarse como referencia la organización general de dormitorios para alumnos de la Universidad de Michigan (Análogo, 1950). En donde, el resident adviser (miembro del cuerpo docente) y el house director (director de la Unidad) fungirían como los dos encargados principales, viviendo dentro de la propia Unidad de habitaciones en alojamientos especialmente destinados para ellos. A decir del documento, el resident adviser tendría a su cargo a un asistente, quien a su vez contaría con cinco staff assistant (estudiantes graduados o de clases superiores) que se harían cargo de 25 estudiantes cada uno. Cabe recalcar, que los términos utilizados aparecen en inglés en los documentos.
Otro aspecto importante fue el de determinar las cuotas mensuales que pagarían los estudiantes al vivir en dichas habitaciones. Para determinar la cuota mensual por cuarto, se llevó a cabo un análisis de la renta promedio de las casas de asistencia y hoteles de estudiantes, determinando que la cuota mensual por concepto de cuarto con cama sería de ȼ5000 incluyendo: 1 cama con colchón, 1 buró sin closet, 2 sábanas, 2 cobertores y 1 funda (Estudio económico 1, 1950). La cuota mensual promedio de la lavandería y planchaduría sería de ȼ2000 incluyendo: 2 sábanas limpias por semana, 1 funda limpia por semana, 2 cobertores, 16 camisas, 12 calzoncillos, 12 camisetas y 12 pares de calcetines. Y finalmente, la cuota mensual por concepto de comidas sería de ȼ10000 incluyendo: 1 café, 2 bizcochos, 1 pan blanco y frijoles de desayuno; 2 sopas, 1 guisado, verduras, frijoles y pan de comida. Estimando que la cuota mensual por alojamiento incluyendo comidas y lavandería sería de ȼ17500 (Estudio económico 2, 1950).

Figura 3. Croquis de célula de habitación más desarrollada, CA. 1951. Se observa que la célula se pensó para tres estudiantes y que el mobiliario jugó una parte importante en el diseño del espacio.
Fuente: (Análisis célula, 1950).La propuesta más desarrollada de la célula de habitación tipo incluye tres camas, tres escritorios y un closet dividido en cuatro módulos (figura 3), las dimensiones de la célula tipo en los distintos anteproyectos varían entre 3.60 m y 5 m, conservando en todos los casos el corredor central de 2 m de ancho al que están conectadas las células. El partido arquitectónico de cada una de las unidades de dormitorios, aunque varió de propuesta en propuesta, siempre constó de tres volúmenes rectangulares principales. Estos volúmenes albergan al interior las células de habitación y se conectan por medio de un basamento de un sólo nivel en donde se ubican los servicios colectivos (figura 4).

Figura 4. A la izquierda, el plano de conjunto de las Habitaciones tipo para estudiantes. A la derecha, el croquis volumétrico de la propuesta, CA. 1951. Una de las 2 propuestas preliminares estudiada y descartada.
Fuente:(Plano de conjunto, 1950).UNIDAD DE HABITACIONES PARA ESTUDIANTES
El proyecto de habitaciones tipo para estudiantes publicado en Arquitectura México 39, especifica el programa arquitectónico y la propuesta final del proyecto (figura 5). Es decir, aunque los documentos encontrados en el AAM no tienen fechas específicas, por la temática tratada en su interior pensamos que son estudios previos y preliminares a lo que después se concluyó y publicó en dicha revista.

Figura 5. Artículo “Habitaciones tipo para estudiantes” publicado en Arquitectura México 39. Se observa que la Unidad tipo se compone de dos elementos principales, el cuerpo de vivienda de cinco niveles y el apéndice de servicios de un nivel con mezzanine.
Fuente: (Pani, 1952: 322-323).Se propuso la construcción de seis unidades tipo, cuatro para hombres y dos para mujeres, separadas por la zona de campos deportivos, uno de los planteamientos base del proyecto de conjunto (Pani y Del Moral, 1979: 61). Cada unidad con orientación oriente-poniente –al igual que el edificio del Multifamiliar para maestros– se planeó con una capacidad máxima de 450 estudiantes (Pani, 1952: 322)[6] alojados en cuartos de tres, distinguiendo claramente dos cuerpos o volúmenes: el destinado a los cuartos (células de habitación) y el dedicado a los servicios comunes. El volumen destinado a los cuartos consta de cinco niveles y alojaría en la planta baja la habitación del encargado con dos recámaras, estancia y servicios, así como las oficinas. Los siguientes cuatro niveles cuentan con 36 cuartos para tres estudiantes cada uno, con los servicios de baños y regaderas, así como las salas de estudio centralizadas en cada planta en torno a las escaleras. La solución del edificio es una doble crujía de cuartos con acceso de corredor central, con una estructura compacta sustentada por dos filas de apoyos centrales con un entre eje de 4.50 m y volados de 5 m a uno y otro lado. El volumen dedicado a los servicios comunes se liga al volumen de habitación por medio de un paso a cubierto, cuenta con: comedor (para 200 personas), control, cocina, lavado, despensa, almacenes, refrigerador, ecónomo, peluquería, sanitarios, miscelánea, estancia, locales para servidumbre, entrega y recibo de ropa, resolviéndose con una estructura de grandes claros (12.50 m x 11.25 m) mediante el sistema flat slab, un sistema de losas prefabricadas de concreto soportadas por columnas esbeltas.
Los servicios de lavandería, planchaduría y tintorería, no se resolvieron en cada unidad de habitación, sino que se propusieron centralizados en el llamado núcleo de Servicios Generales de la Ciudad Universitaria. Este proyecto estuvo a cargo de Marcial Gutiérrez Camarena, Manuel Pizarro y Rolando Gutiérrez y debió edificarse en la zona donde actualmente se encuentra la Dirección General de Personal, al norte del conjunto contiguo al acceso de Av. Universidad, sin embargo, no llegó a construirse (Noelle, 2010: 45; Pani, 1952: 216).

Figura 6. Fotomontaje de la maqueta del proyecto Habitaciones tipo para estudiantes en el terreno. La calidad de la imagen y el recurso del fotomontaje hacen pensar que el proyecto se construyó.
Fuente: (Pani, 1952: 322).PROYECTO Y REALIDAD: UNA COMPARATIVA
Como señala Noelle (2010: 45-47) hubo dos proyectos distintos de habitación para estudiantes: el ya antes citado de Carral Icaza y Martínez Páez, y otro promovido por el Departamento del Distrito Federal de los arquitectos Jorge L. Medellín, Antonio Serrato, J. Martín Cadena y el ingeniero Roberto Medellín.
Cabe precisar que en la revista Arquitectura México 39 se hace mención a esta situación, en específico se dice: “con algunas variantes a este proyecto, el Departamento del Distrito Federal construye en la Ciudad Universitaria otros edificios bajo la dirección del ingeniero Roberto Medellín y los arquitectos Jorge L. Medellín, Antonio Serrato y Jorge Martín Cadena” (Pani, 1952: 323). Es decir, si leemos con atención la palabra “construye” daría a entender que ya se hubiera empezado la construcción de dicho proyecto. Esta precisión es importante, puesto que al revisar Arquitectura México 39, observamos que una de las imágenes que acompañan la descripción del proyecto de Carral Icaza y Martínez Páez es un afortunado fotomontaje de una fotografía del terreno y otra de la maqueta, pero hecho de tal forma que aparenta ya haberse construido el edificio (figura 7).

Figura 7. Fotografía aérea en la que se aprecia en la parte inferior derecha el edificio terminado en abril de 1953.
Fuente: (Fundación ICA, 2018).El único edificio construido del proyecto de habitación para estudiantes alberga hoy en día el Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas (IIMAS), y nunca fue ocupado como habitación por los estudiantes; algunas fuentes afirman que fue debido a los conflictos de 1956 a raíz de la clausura del internado para los estudiantes foráneos del Politécnico Nacional (Díaz de Cossío, 2009: 110).
Hay poca documentación sobre dicho edificio, aunque aún existe ha sufrido múltiples modificaciones al convertirse en IIMAS. Las dos fuentes documentales más relevantes sobre su origen son la serie de fotografías oblicuas de cu tomadas por Aerofoto en la década de 1950 (figura 7); y por otro lado, una fotografía publicada en el libro 4,000 años de Arquitectura Mexicana donde es denominado “Edificio de Internado” (Ramírez, 1956: 324-325) y señalado como su autor el arquitecto Jorge L. Medellín (figura 1). Las fotografías aéreas oblicuas permiten observar de manera muy precisa la fecha de su construcción (julio-diciembre de 1952), así como los distintos elementos que lo componían en su origen, y de esta manera comprobamos que nunca se construyó el apéndice que en el proyecto de Carral Icaza y Martínez Páez fungía como zona de servicios. La fotografía publicada en el libro es una evidencia que alimenta la interrogante en torno a la verdadera identidad del edificio finalmente construido en CUy su autor.

Figura 8. Fotografía del presidente Miguel Alemán viendo maquetas, entre éstas la Unidad de habitaciones para estudiantes en primer plano.
Fuente: (Fotografía, AHUNAM).La construcción del edificio en el periodo julio-diciembre de 1952 y su realización mediante un sistema de losas prefabricadas flat-slab nos hace pensar en la necesidad de su rápida ejecución y un posible resultado de negociaciones políticas, debido a que su terminación coincide con la ceremonia de la “Dedicación de Ciudad Universitaria” por parte del presidente saliente Miguel Alemán en noviembre 1952 (figura 8). Según fotografías aéreas (Fundación ICA, 2018), las obras de la Unidad de habitación para estudiantes fueron detenidas meses después de dicha ceremonia y nunca retomadas. Esto podría ser a causa de que “poco antes de terminar el sexenio de Miguel Alemán hubo negociaciones para reducir el dinero que faltaba por erogar […] se pidió la suspensión de varias obras […] y se ordenó que otras obras se dejaran en concreto” (Sánchez, 2014: 167). De esta manera, el plano de conjunto de mayo de 1952 se vuelve relevante al ser el último plano con el proyecto original de CU antes de abandonar la construcción de algunos edificios (Sánchez, 2014: 174). Según un plano de conjunto de cu de 1955, el edificio de la Unidad de habitaciones para estudiantes cambió de uso a oficinas de administración (Plano de conjunto CU, 1955). Es decir, en CU se descartó la vivienda estudiantil de forma previa e independiente al conflicto en el internado politécnico de 1956 (figura 9).

Figura 9. Fotografía de la Unidad de habitaciones para estudiantes transformada en oficinas administrativas, ca. 1965. Se acusa la modificación de la planta baja y la eliminación de la idea de planta libre y pilotis.
Fuente: (Fotografía, AHUNAM).De esta manera, la Unidad de habitación para estudiantes se hermanaría con el Multifamiliar para maestros, el cual también fue construido de forma veloz en un año con el propósito de estar listo para dicha ceremonia.
Según los planos de 1971 del edificio que actualmente alberga el IIMAS, consultados en la Dirección General de Obras y Conservación (DGOC), el inmueble que se construyó en 1952 constaba de un único cuerpo con cuatro niveles iguales y un quinto de dimensiones menores. A pesar de que se conservó la idea de un cuerpo alargado de poca altura para evitar el uso de elevador, existen diferencias importantes entre el proyecto publicado en Arquitectura México 39 y el edificio construido. Ejemplo de ello, es que dicho edificio es notablemente más corto y el último nivel es distinto al resto (figura 10). Asimismo, aunque el sistema estructural empleado fuera igual al propuesto en Arquitectura México 39 existe una diferencia en la modulación estructural, al tener el edificio construido claros menores de 4.00 m, lo que derivó en células de habitación con superficies menores a los 16 m2; lo que de origen limitó el número de estudiantes que se podrían alojar por célula de habitación y que el inmueble tuviera una capacidad máxima aproximada de 200 estudiantes, una cantidad menor a la propuesta por Carral y Martínez Páez en su proyecto. Más aún, en los módulos centrales destinados en ambos proyectos a los servicios, en el edificio construido son sólo tres y atípicos (de dimensiones distintas al resto); en contraste al proyecto de Carral Icaza y Martínez Páez en donde ocupaban siete módulos; siendo además de dimensiones mayores, al contar no sólo con sanitarios sino con un área de regaderas y una amplia sala de estudio. Otro rasgo característico del edificio construido es que este tiene una ligera forma trapezoidal. La razón detrás de esta característica, es que el corredor central se reduce conforme se aleja de las circulaciones verticales que se encuentra a la mitad, puesto que a mayor distancia hacia los extremos hay menor flujo de personas. Cabe mencionar que no se encontró evidencia en la distribución interior del edificio construido como Unidad de habitaciones en la DGOC.

Figura 10. Comparativa de plantas tipo de los dos edificios: Carral Icaza-Martínez Páez, publicada en Arquitectura México 39, y del construido en 1952 atribuido a Medellín.
Fuente: Elaboración propia.La revisión y comparación del proyecto publicado en Arquitectura México 39 con el edificio existente en CU nos confirma que no es el mismo, sin embargo, queda cierta incertidumbre sobre la autoría del edificio construido.
No obstante, una pista más que nos haría pensar en que se podría atribuir la autoría al arquitecto Jorge L. Medellín sería su participación contemporánea desde finales de la década de 1940 en el diseño y construcción de la Casa de México en París,[7] en el sentido de tener cierta experiencia en el tema de la habitación estudiantil.
La Casa de México consta de dos volúmenes paralelos entre sí, ligados en planta baja por volúmenes de menor altura con formas irregulares de dimensiones y capacidad menores que el proyecto de Arquitectura México 39 y el edificio construido en CU (figura 11). Este proyecto tiene una capacidad para 80 estudiantes y 10 matrimonios, alojando a los estudiantes en habitaciones individuales de 13.5 m2. Las habitaciones de los estudiantes se encuentran en los volúmenes de mayor altura, resueltas en una sola crujía con acceso de galería abierta al oriente, permitiendo una mejor ventilación e iluminación en comparación con la solución de acceso de corredor central propuesta en los edificios mencionados anteriormente. El mobiliario de las habitaciones para estudiantes fue diseñado y construido por Jean Prouvé y Charlotte Perriand, quienes incluyeron un lavabo dentro de las habitaciones.
CONCLUSIONES
La puesta en operación de CU en 1954 representó una empresa compleja, a la cual pensar en sumársele el tema de la vivienda probaría ser un reto inalcanzable. El Multifamiliar para maestros y la Unidad de habitaciones para estudiantes restarían como meros prototipos al no encontrase una solución viable y asequible que resolviera el problema. En el caso particular de la vivienda para estudiantes, administradores y presupuestos universitarios quedaron rebasados, pues el problema fue mayor, no sólo por el número de servicios y aspectos de planificación que iban ligados a la Unidad de habitaciones, por ejemplo, los servicios relativos a la alimentación, lavandería o la supervisión de los mismos estudiantes, sino por el evidente problema de capacidad al que se enfrentaron los arquitectos encargados del proyecto, puesto que en un inició la cu fue pensada para albergar a estudiantes, tanto de provincia como de la Ciudad de México, así como alumnos de preparatoria, pero esta idea rápidamente fue descartada debido a la gran cantidad de alumnos y lo que ello representaría en cuanto al volumen construido de vivienda en comparación con las escuelas y facultades si se quisiese realmente dar alojamiento a los estudiantes como en las universidades estadounidenses, modelo idealizado; aunado a esto la diversidad y orígenes distintos de los alumnos, probarían ser un reto estadístico de cómo concebir la habitación para un grupo tan heterogéneo y sui géneris.
El nuevo campus universitario se pensó con vivienda, pero rápidamente se descartó, esta decisión implicó un alejamiento del modelo de campus estadounidense, en el cual, la educación, el deporte y el alojamiento de los estudiantes estaban ligados. El plano de conjunto de mayo de 1952 fue el último plano con la visión original del campus, donde se aprecia la escala e importancia de la vivienda, previa a la decisión de no construir algunos proyectos y recortar el presupuesto de otros. La historia de la Unidad de habitaciones de estudiantes, edificio historiográficamente olvidado, deja de manifiesto este cambio y patentiza todos esos problemas.
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Notas