BARROCO EN EL SIGLO XXI. ¿DEBIÓ CONSTRUIRSE EL MUSEO INTERNACIONAL DEL BARROCO EN PUEBLA, MÉXICO?
BAROQUE IN THE 21ST CENTURY. SHOULD THE INTERNATIONAL BAROQUE MUSEUM HAVE BEEN BUILT IN PUEBLA, MEXICO?
BARROCO EN EL SIGLO XXI. ¿DEBIÓ CONSTRUIRSE EL MUSEO INTERNACIONAL DEL BARROCO EN PUEBLA, MÉXICO?
Revista Legado de Arquitectura y Diseño, vol. 16, núm. 29, 2021
Universidad Autónoma del Estado de México
Recepción: 05 Agosto 2020
Aprobación: 27 Noviembre 2020
Resumen: El Barroco Novohispano en México, y en la mayoría de los lugares de América donde se desarrolló, se caracteriza por la coexistencia en el mismo objeto del pensamiento y técnicas europeas con la habilidad, aportación formal e interpretación de los indígenas que las realizaron, creando obras de un alto valor artístico con una estética característica que se aprecia en conjunto como totalidad o dicho de otra manera, el barroco fue una manera integral de “hacer”, que se manifestó en la creación de objetos utilitarios, así como mobiliario, vestimenta, pasando por manifestaciones artístico culturales como literatura, pintura y escultura, todo esto contenido en obras de arquitectura, tanto civil como principalmente religiosa; la ciudad de Puebla en México, es uno de los principales lugares donde floreció esta corriente artística, formando estos un grupo importante de museos donde se podía ofrecer la visión integral de la época, envolviendo todo el ambiente en un pensamiento neobarroco; en este contexto surge la pregunta, ¿era necesario y conveniente crear un Museo del Barroco en una ciudad representativa de este estilo, donde se presentan obras que originalmente estaban en su contexto “real y original” para llevarlos a una sala de exposición? Ya lo apunta Jesús Pedro Lorente respecto al texto de Javier Martínez, “Tendríamos historicismo, en lugar de historia (algo que ya ocurre con gran parte del patrimonio gótico después de Viollet-le-Duc) ¿Pero no son muchos museos y ciudades del Siglo xxi cada vez más parecidos a parques temáticos?”.
Palabras clave: Barroco, Siglo XXI, Puebla, Museo.
Abstract: The Novohispanic Baroque in Mexico, and in most of the places in America where it was developed, is characterized by the coexistence in the same object of European thought and techniques with the skill, formal contribution and interpretation of the indigenous people who made them, creating works of a high artistic value with a characteristic aesthetic that is appreciated as a whole or in other words, the baroque was an integral way of "doing", which was manifested in the creation of utilitarian objects, as well as furniture, clothing, passing by cultural artistic manifestations such as literature, painting and sculpture, all this contained in works of architecture, both civil and mainly religious; the city of Puebla in Mexico is one of the main places where this artistic trend flourished, forming an important group of museums where the integral vision of the time could be offered, wrapping the entire environment in a neo-baroque thought; in this context, the question arises, was it necessary and convenient to create a Baroque Museum in a representative city of this style, where works that were originally in their "real and original" context are presented to take them to a showroom? Jesús Pedro Lorente already points it out with respect to Javier Martínez's text, “We would have historicism, instead of history (something that already happens with much of the Gothic heritage after Viollet-le-Duc). But aren't many museums and cities of the 21st century increasingly similar to theme parks? "
Keywords: Baroque, XXI century, Puebla, Museum.
UN ARTE MOVIDO POR EL SENTIMIENTO, UNA EXPERIENCIA A SER VIVIDA
A lo largo de la historia, el término “barroco” ha sufrido una serie de interpretaciones y definiciones contradictorias, se han empleado adjetivos despectivos como: “grotesco, extravagante, recargado, oscuro y confuso, artificial y amanerado”. El Diccionario de la Real Academia Española (2020) lo describe: “Dicho de un estilo arquitectónico o de las artes plásticas: que se desarrolló en Europa e Iberoamérica durante los siglos XVII y XVIII, opuesto al clasicismo y caracterizado por la complejidad y el dinamismo de las formas, la riqueza de la ornamentación y el efectismo”. Toussaint (1977) define su origen así: “término italiano barocco, significa impuro, mezclado, bizarro, audaz”.
El estilo barroco se desarrolló de manera abrumadora durante casi tres siglos, desde finales del XVI hasta ya muy entrado el XVIII, tanto en Europa como en América, tomando características muy particulares en este lado del mundo, como se verá más adelante.
El arte barroco se representó con una amplia diversidad de formas y una innovadora libertad para la composición de las mismas, generalmente a partir de las manifestaciones y cánones clásicos. La suntuosidad es otra de sus características, así es como se generaron las ricas ornamentaciones con las que se cubrían interior y exteriormente sus edificios, esculturas y pinturas generando una sensación de movimiento nunca antes vista en cualquier obra artística.

Figura1. Cédula en el Museo Internacional del Barroco
Fotografía de los autoresEl arte Barroco, en todas sus épocas y manifestaciones, se expresa con libertad respecto a sus antecedentes clásicos, introduciendo un lenguaje formal que irrumpe con los parámetros de la simetría y la proporción.
El Barroco es reconocido como un estilo artístico envolvente, ya que en su momento impregnó prácticamente todo, Calderón de la Barca seguramente fue el que mejor caracterizó el sentido vital del barroco en su obra El Gran Teatro del Mundo, donde los actores (los hombres) actúan frente a Dios Padre en un escenario (el mundo) representando su propias vidas, recorriendo todo el periodo y geografías, que abarca el barroco, donde se reúnen en un mismo lugar ideas, conceptos y objetos incluso contradictorios, pero que al ser revisados y contextualizados crean un todo, como la vida misma (Toman, 1997).
De ser considerado un arte recargado pasa a ser “la forma o manera de hacer” prácticamente todo, alcanza a la gran mayoría de las poblaciones de los territorios conquistados y que en la Colonia se encontraban en distintos grados de evangelización, hecho que favoreció su nacimiento, crecimiento y esplendor. Cada sitio desarrolló características locales, debido principalmente a que la ideología y las técnicas eran básicamente europeas, pero aderezadas e influenciadas de manera importante por la interpretación y sentido que le imprimieron los indígenas, quienes lo elaboraron directamente con sus manos, ampliando la paleta de colores, reinterpretando los estilos clásicos que le dan origen, recargando la decoración con la representación de la flora y fauna locales, entre otras. Ángel Octavio Álvarez Solís enfatiza esta simbiosis de pensamiento de esa época en el siguiente texto:
La subalternización del código hegemónico, el despliegue de un vocabulario de la resistencia y la yuxtaposición de signos en competencia permitieron a los habitantes de América una apropiación alegórica del lenguaje del dominador con fines disruptivos y contra-hegemónicos, lo cual no implica que la dialéctica entre dominador y dominado desaparezca. El ethos barroco es una combinación conflictiva entre el conservadurismo imperial y la inconformidad colonial (Barrón, 2018: 223).
El barroco no se limitó a las manifestaciones meramente artísticas como la pintura, escultura y literatura, su influencia se extendió en la creación de objetos utilitarios, desde mobiliario, vestimenta, objetos religiosos, la connotada orfebrería en oro y plata, hasta aspectos culturales como la música, el teatro y la gastronomía; basta con mencionar al mole poblano y los chiles en nogada como muestra o los entremeses cervantinos que dieron paso al actual Festival Internacional Cervantino, que cada año se realiza en el estado de Guanajuato.
En la argumentación para la creación del Museo Internacional del Barroco (MIB), el gobierno de Puebla mencionó que “es muy difícil definir el arte del barroco. Puede decirse que es un estilo rebelde que se aparta de las estrictas reglas impuestas por el Renacimiento. Surgió durante la Contrarreforma, aunando reacciones religiosas, intelectuales y políticas. Gracias a la era de los descubrimientos, el Barroco se extendió globalmente. Desde una perspectiva social, este arte creció para ser disfrutado tanto por las élites como por las clases populares. El Barroco abarca todas las artes: pintura, escultura, arquitectura, música, teatro, literatura, gastronomía y moda. Es un arte movido por el sentimiento, una experiencia a ser vivida” (Gobierno del estado de Puebla, 2016).
PENSAMIENTO BARROCO
El Barroco como todos los movimientos artísticos se enmarca en una época con características sociales, políticas, económicas y culturales más o menos homogéneas. El Barroco surge en Italia y rápidamente se extendió al contexto geográfico de Europa y de las colonias americanas francesas, españolas, y portuguesas, gracias a los descubrimientos, conquistas y colonizaciones de esos tiempos (Toman, 1997:121).

Figura 2. Portada Barroca, MIB
Fotografía de los autoresEsa época fue de crisis en general para Europa por la recesión en la economía y cambios políticos con las consecuentes pugnas y tensiones sociales. España no fue la excepción, ya que en este momento de la historia empezó el declive del imperio que se había formado en los siglos anteriores. “La sociedad barroca se debate entre dos extremos: por un lado, la suntuosidad, el lujo y los sueños de grandeza; por el otro, el desaliento, la pobreza, las derrotas militares y la corrupción política. Ese contraste entre lo que se desea ser y lo que se es, que constituye uno de los rasgos más característicos de la época, se resume en un obsesivo afán por aparentar y en el gusto por el espectáculo” (Alfonso, 2013).
Si retomamos la resumida descripción de los elementos de composición de la arquitectura barroca de Norbert-Schulz, la cual responde al pensamiento de la época en Europa, encontramos algunas de las características presentes en todas las manifestaciones artísticas del periodo, “…la arquitectura barroca es sintética, se caracteriza por la simultánea diferenciación e integración formal. Las composiciones barrocas son ricas y complejas, que también poseen un magnífico y comprensivo diseño, y por lo tanto demandan mucho de quien las observa. La inclusión en el barroco también puede ser entendida como una síntesis de opuestos: espacio y masa, movimiento y reposo, cerramiento y apertura o extensión, proximidad y distancia, poder y dulzura, dignidad y delicadeza; ilusión y realidad; opera de mano y opera de naturaleza” (Norberg-Schulz, 1980: 165).
Daniela Rodríguez apunta tres ideas a partir de las cuales se desarrollan las manifestaciones artísticas de ese periodo: lo religioso, lo extravagante y lo grotesco.
La idea de religión de esa época es fundamental para comprender al Barroco; convirtiéndose en un elemento básico de su expresión. Mediante la temática religiosa, el barroquismo tiende a expresar contrastes y simultaneidad entre la carne y el espíritu, los placeres mundanos y los gozos celestes. En otros casos, se inclina hacia el análisis de los pecados y del arrepentimiento, así como también manifiesta el éxtasis y la beatitud que se aloja en el interior de algunos hombres. “El hombre, como figura dentro de este movimiento, se deja llevar por fuerzas contenidas; el barroquismo implica pasión, movimiento e impulso en las diferentes direcciones. El Barroco intenta lanzarse hacia lo alto, en su búsqueda por la fe; sin embargo, no logra desligarse de los apetitos terrenales” (Rodríguez, 2016).
Dentro de esta manifestación artística, el espiritualismo y el sensualismo se confunden de manera constante, debido a que hay una convulsión entre ambas posturas que desencadenan en figuras exageradas y elementos decorativos muy cargados, desatando expresiones formales llenas de voluptuosidad y la abundancia.
El arte barroco plantea también “una secularización de lo trascendente, por lo que incorpora un cuestionamiento acerca de la fugacidad de la vida y de las cosas mundanas. Busca recordarle al hombre que todo es vano, efímero y transitorio, intentando alcanzar una realidad que se encuentre exenta de imperfección y de mentira” (Rodríguez, 2016) .
Durante el periodo del Barroco prevalecía una visión negativa de la sociedad causada por todos los problemas vividos durante esta época, el hombre barroco ve el mundo como un lugar caótico y está obsesionado con la brevedad de la vida y con el paso del tiempo, esto se debe al pesimismo y desengaño que sienten ante el mundo, los hombres de la época barroca pensaban que vivir es “ir muriendo cada día”.
Toussaint (1977) maneja una tesis que relaciona las características del barroco en América en general y en particular en la Nueva España, con la conformación social de las poblaciones; apunta que para cuando se empieza a manifestar el barroco en América, la generación de los españoles conquistadores ya ha muerto y en ese momento la población está integrada mayoritariamente por criollos y mestizos, quienes rivalizan en muchos sentidos con los “gachupines”; españoles que se aventuran en busca de riqueza a los territorios conquistados, dejando ambos grupos a los indios naturales de este lugar como la mano de obra que ejecuta. Los criollos herederos de fortunas creadas por sus antecesores conquistadores se convirtieron en “una sociedad eminentemente aristocrática, de aristocracia de dinero” (Toussaint, 1977), quienes invirtieron grandes sumas de dinero en la edificación de templos, conventos, obras de arte que cada vez resultaban más recargadas y suntuosas, mientras más aportaban, más segura era su salvación; todo esto aunado a un deseo de renovación en las formas de expresión artísticas.
Esta forma de manifestación artística también es una forma de rebeldía a las implantadas en la Colonia, fue un esfuerzo por diferenciar lo que se realizaba en la Nueva España por sus habitantes, con sus propios recursos técnicos, humanos y económicos; finalmente a este respecto, se dice que el pensamiento barroco se fundamentó en la universalidad, la libre expresión, el uso de elementos de formas anteriores y con ellas generó un nuevo estilo, el cual, según Toussaint (1977), la psicología del pueblo fue la causa de su creación y desarrollo, un nuevo lenguaje fue asimilado por todos, evocó sentimientos religiosos y los usó de motivo.
El desarrollo del arte barroco fue posible gracias a la prosperidad económica de los patrocinadores de las obras, templos y conventos, aunada a la circunstancia de que en Puebla surgieron los mejores decoradores, mismos que trabajaron posteriormente en Tlaxcala y Oaxaca. De este modo se desarrollaron tres tipos de Barroco en México: el sobrio, el rico y el exuberante (Toussaint, 1977).
MUSEO INTERNACIONAL DEL BARROCO EN PUEBLA
La ciudad de Puebla de Zaragoza, o para decirlo en un lenguaje Novo hispano, Puebla de los Ángeles, es considerada una de las ciudades con más ejemplos de arte Barroco de la República Mexicana, o al menos de la mejor calidad y también mejor conservado. A partir de este hecho el gobierno de ese estado concibe la creación de un museo que pueda albergar todo lo relacionado con este estilo artístico, en un principio para salvaguardar todas las expresiones que tuvo, pero sobre todo la argumenta como “la trascendencia de crear el Museo Internacional del Barroco, diseñado desde su estructura arquitectónica hasta en sus vertientes conceptuales con la finalidad de dar constancia de la compleja esencia barroca de los siglos XVII y XVIII, aproximándose también a los rasgos característicos del Neo-barroco contemporáneo” (Gobierno del estado de Puebla, 2016). Bajo esta justificación, el 4 de febrero de 2016, fue inaugurado el MIB, edificio de gran calidad arquitectónica que reinterpreta el barroco en su esencia formal y compositiva, diseñado por el arquitecto de origen coreano y nacionalizado japonés Toyo Ito.
Sin meterse en lo que son los museos como instituciones, con muchos detractores por el mundo y también con más fervorosos creyentes de su papel en la preservación, difusión y divulgación de la parte del conocimiento a que estén dedicados; la discusión se lleva al lado de la necesidad de crear un espacio específico de resguardo ubicado donde existe de manera “natural” aquello que se resguarda, descontextualizándolo, aislándolo y poniéndolo metafóricamente en una caja de cristal para ser conocido y observado. Quatremère de Quincy, un arqueólogo y arquitecto francés de la época napoleónica, comenzó la controversia existente prácticamente desde la creación de los museos, respecto al papel de estos, al ser lugares de descontextualización de piezas artísticas, cuando se manifestó en contra de las expoliaciones patrimoniales que llevó a cabo Napoleón cuando invadió Italia, dejando como testimonio el libro Cartas a Miranda donde denunció estas prácticas comunes en esa época.
La idea de Quincy (2007) era la contemplación de las obras en el lugar en el que fueron concebidas para que no perdieran su significado y su relación con el entorno. Una idea que, posteriormente, fue retomada por los representantes de la llamada Nueva Museología, una corriente de pensamiento también de origen francés que en la década de los años setenta del siglo XX introdujo el concepto de ecomuseo con similares pretensiones (Albelo, 2016).
Reforzando esta postura, en el texto “Del museo como bien patrimonial al diseño del museo como contenedor de bienes culturales”, se apunta entre otras cosas: “Los museos tienen entre sus fines la conservación de los bienes culturales, esta práctica comprende tres áreas o estadios para la conservación en el tiempo de las colecciones”:
En el caso de la conservación museológica o patrimonial, es necesario una conservación integral, por cuanto incluye el cuidado y salvaguarda material de los objetos, pero añadiendo a esta dimensión la conservación y dinamización socio culturales” (Cárdenas, 2006).
La evolución de los museos ha transitado de la vitrina, al “clínico” Cubo blanco moderno, a los alojados en almacenes y bodegas visitables, a los de acabados rústicos o incluso brutalistas y a las “cajas negras”, por donde se transita y contemplan videoinstalaciones que ya son propios de una nueva era museográfica y museológica (Lorente, 2016), estas últimas características se acercan más al MIB y que de algún modo contrapuntean los argumentos anteriores.

Figura 3. Escultura barroca, totalmente descontextualizada de su emplazamiento original, MIB.
Fotografía de los autores.Desde su creación y hasta la fecha en el ámbito local de Puebla se discute la creación de este museo, hay voces que plantean que nació al revés, primero el edificio y después la colección, cuando en todo el mundo los inmuebles se realizan para albergar colecciones consolidadas, sobre todo en museos de arte; “La historiadora del arte Montserrat Gali cuestionó desde el inicio cuál sería la colección permanente del museo” (Cantorán, 2016), aquí nunca se tuvo una colección propia y se recurrió a realizar préstamos legales y otros aparentemente no tanto del Museo Franz Mayer, el Nacional de Historia Castillo de Chapultepec, el Naval de Madrid, el Marítimo de Barcelona, la Biblioteca Palafoxiana, el Universitario de la BUAP y del Museo José Luis Bello y González, integrando con esas piezas la colección “permanente” de las siete salas del nuevo MIB. Con ello se hizo realidad lo que a menudo era ya denunciado por la sociedad poblana, principalmente la relacionada con la cultura, “la idea de que, para llenar los espacios del nuevo museo, el gobierno se vería en la necesidad de retirar obras de arte de otros espacios importantes de exhibición, traicionando su legado y descontextualizando su valor” (Cantorán, 2016).

Figura 4. Escultura de Virgen en el MIB.
Fotografía de los autores

Figura 5. Retablo barroco, Biblioteca Palafoxiana
Fotografía de los autoresEl gobierno de Puebla fundamentó su argumento para la creación del MIB en que la ciudad requería de un museo de calidad internacional al nivel de los más reconocidos del planeta, el cual mostraría los mejores ejemplos de una corriente artística que se dio en muchas partes del mundo, de la cual Puebla era una de las representantes más significativas y que como consecuencia elevaría el turismo y la economía del estado y la ciudad. A nivel de la estructura urbana de la ciudad de Puebla, se buscó reserva territorial en la zona de desarrollo de la nueva Puebla, “Angelópolis”; para no saturar el centro, ya que cuenta con numerosos atractivos propios que generan un turismo importante a la localidad; en el lugar elegido, el MIB se encuentra rodeado de universidades públicas y privadas, centros comerciales y hoteles, entre otros equipamientos al pie de importantes vialidades.
En días recientes, el actual Secretario de Cultura de Puebla, arremetió contra el MIB, sugiriendo desmantelar la colección permanente y devolver las piezas a los sitios donde originalmente estaban, argumentando la necesidad de reactivar el centro histórico de Puebla, ya que los museos que se encuentran allí han dejado de tener importancia al ya no contar con las mejores y representativas piezas que ahora se encuentran en el inmueble de Angelópolis. Ante esta tentativa, el periodista Arturo Rueda revira con el siguiente argumento “¿Necesita que museos mediocres como el Alfeñique, Museo Bello, San Pedro, sean repoblados con piezas cuando este plan de dispersión fracasó desde hace muchos años? (Rueda, 2019).
A partir de estas ideas: las variopintas definiciones del Barroco, donde se ha manifestado de manera patente la integralidad, que caracterizó este estilo; el pensamiento colectivo de unir ideas y conceptos contrastantes, con una clara intención de mostrar el poder, principalmente económico, como una manifestación cultural nueva y evocadora del pasado; las tendencias en la arquitectura de los museos; y finalmente la creación de un museo dedicado al Barroco, en una de las dos o tres ciudades eminentemente barrocas de México, se realiza el planteamiento de este artículo bajo esta interrogante: ¿era necesario y conveniente crear un Museo del Barroco en una ciudad representativa de este estilo, donde se presentan obras que originalmente estaban en su contexto “real y original” para llevarlos a una sala de exposición?
PENSAMIENTO BARROCO EN EL SIGLO XXI
El eclecticismo ha sido un recurrente que cíclicamente se ha dado entre expresiones artísticas y periodos bien definidos, es una alternativa que los creadores consciente o inconscientemente han empleado y que a los ojos de la historia son reconocidos como épocas de transición, de facto, el barroco surge como uno de esos momentos siendo adoptado y apropiado por muchas culturas occidentales por su profusión de formas, la redundancia formal y temática, el uso de la imagen como medio de comunicación, que lo hizo accesible prácticamente a todos los integrantes de la sociedad; sin menoscabar los temas expresados y su dualidad y libertad de expresión, tanto creativa como de interpretación y significado; un arte patrocinado por las clases económicamente pudientes a las que este hecho les daba status, pero elaborado e influenciado por la mano de obra de los menos favorecidos, al menos en América. Tal parece una descripción de la época actual.

Figura 6. Mobiliario barroco en exposición y el propio del museo
Fotografía de los autoresA partir de1915, los estudiosos del arte comenzaron a cuestionarse acerca de la idea de que el Barroco podría ser una constante dentro de la historia de la humanidad y dentro de los estilos artísticos. Esta premisa surgió debido a que, a pesar de que el Barroco se desarrolló en el siglo XVII, su estética se mantiene presente hasta nuestros días, ya que muchos grandes artistas tomaron los ideales de esta época para trasladarlos a manifestaciones más modernas.
CONCLUSIONES
Con base en el contenido desarrollado, “una característica del pensamiento de las sociedades barrocas es la coexistencia de pensamientos, valores y medios opuestos para lograr un fin” (Toman, 1997), situación presente en nuestros días y de manera preponderante en los argumentos y acciones encaminadas a la creación del MIB.
El MIB responde a “un claro, permanente y actual pensamiento barroco, redundante en su existencia, de doble significado e interpretación” (Toussaint, 1977), un museo sin colección propia, pero que da estatus a quienes lo promovieron.El pensamiento y modos barrocos continúan actualmente y la idea de este museo son un claro ejemplo.
Museísticamente, el MIB está a medio camino entre el White cube y la caja negra, descontextualizando casi en su totalidad el contenido expuesto.
Independientemente del planteamiento presentado, el MIB da la oportunidad a todo el mundo, pero principalmente a México y a Puebla, de contar con un magnífico edificio, obra del Arq. Toyo Ito, que en su solución espacial, formal y arquitectónica es una clara reinterpretación del arte barroco y se convierte en un excelente ejemplo de “arquitectura barroca” del siglo XXI.

Figura 7. Patio Central del MIB
Fotografía de los autoresFUENTES DE CONSULTA
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