Cartas de José Martí a José Dolores Poyo y Enrique Collazo: discurso humanista y patriótico
Letters of José Marti `s to José Dolores Poyo and Enrique Collazo: humanist patriotic discourse
Cartas de José Martí a José Dolores Poyo y Enrique Collazo: discurso humanista y patriótico
Atenas, vol. 1, núm. 37, pp. 109-124, 2017
Universidad de Matanzas Camilo Cienfuegos
Recepción: 26 Octubre 2016
Aprobación: 18 Noviembre 2016
Resumen: El epistolario martiano posee uno de los contenidos de mayor riqueza al abordar pensamiento y creación en José Martí, en él concentra una parte considerable de su concepción humanista legada a la cultura cubana. En el trabajo se valorará el discurso humanista y patriótico, a través del acercamiento a varias cartas en el período 1892-1893 en las que reúne intensidad emocional y tensión política, dos actitudes paralelas en José Martí, expresiones de su humanismo. La coherencia de pensamiento y conducta en los textos posee una variedad de temas, tonos y actitudes que lo hacen constituyente de un elevado valor formativo.
Palabras clave: Epistolario de José Martí, Humanismo, Educación patriótica.
Abstract: Martí `s epistolary holds one of the richest contents to study Martí´s thinking and work. In it we can also find a great share of his humanistic conception as part of his legacy to the Cuban culture. In this article, his humanistic and patriotic discourse is analyzed and valued through the study of different letters from 1892 to 1893. There we can appreciate a great emotion and political tenseness, two expressions of his humanism. The coherence of his thinking and behavior in these texts has a great variety of topics, tones and attitudes which give them a high formative value.
Keywords: Marti’s epistolary, Humanism, patriotic education.
INTRODUCCIÓN
Tomar la obra martiana, especialmente sus cartas, es una idea sensible para mover un pensamiento constructor de valores humanos, analítico, aleccionador y rico en valores, dado por el consciente humanismo que condujo el actuar en José Martí.
José Martí, Héroe Nacional de Cuba, hombre de elevados principios, vocación latinoamericana e internacionalista; intachable conducta personal, tanto pública como privada poseyó cualidades humanas que en ocasiones parecen insuperables. Cubano de proyección universal que rebasó las fronteras de la época en que vivió para convertirse en el más grande pensador político hispanoamericano del Siglo XIX. Su vida, es la mejor expresión de la capacidad revolucionaria, el sacrificio y el servicio a los demás.
A solo cinco días de iniciado el año 1892, en asamblea de representantes de la emigración, fueron aprobados en Cayo Hueso las Bases y los Estatutos secretos del Partido Revolucionario Cubano. El 14 de marzo del presente año, aparece el primer número del Periódico Patria, vocero de la emigración, con el propósito de intensificar la campaña de propaganda a favor de la independencia, y el 10 de abril, queda proclamada la constitución del Partido Revolucionario Cubano. De ese acontecimiento José Martí y José Dolores Poyo serían protagonistas.
Las cartas martianas dirigidas a Enrique Collazo en 1892 y a José Dolores Poyo en 1893 son expresiones de intensa actividad ideológica y organizativa para la preparación de la Guerra Necesaria en esos momentos históricos.
En este sentido el acercamiento al género desde la lectura de las cartas a estos dos destinatarios permite corroborar que José Martí logra con la escritura epistolar guiar, aconsejar, consolar, enseñar y polemizar con la honradez de la comunicación respetuosa, tierna y afectiva.
En concordancia con ello, las autoras coinciden con el criterio de Rodríguez (2012) al respecto:
Cada carta de Martí no solo se ajusta a su propio asunto, sino, sobre todo, al destinatario; sus letras son siempre como un diálogo con él, como si a la palabra escrita se uniera la elocuencia del gesto, de la mirada, de la modulación y el tono de la voz (…) Continúa el crítico: Ese es el secreto del epistolario: escribir a cada individuo, acercarse a esa persona de manera que esta sienta y comprenda cuánto había puesto de sí este hombre en esas cartas solo para ese lector y para sus sentimientos (Págs.100-101).
El epistolario tiene una marcada importancia en la creación literaria de José Martí; en consecuencia, se distinguen en el artículo, dos cartas de José Martí, enviadas a relevantes personalidades históricas en un período determinado, donde la labor política le sustraía la mayor parte del tiempo. Su lectura y estudio alcanza esclarecedoras reflexiones al mostrar al Martí que oscila entre las ideas políticas comprometida y el entrañable hombre de amor.
El objetivo se encamina a valorar el discurso humanista y patriótico en la correspondencia martiana, a través del contacto literario con cartas del período 1892-1893 en las que se concentra la intensidad emocional y la tensión política, dos actitudes paralelas en José Martí, expresiones del humanismo que lo caracterizó.
DESARROLLO
La tradición educativa humanista en la universidad está fincada en la convicción de la dignidad inalienable de la persona humana, el desarrollo de la reflexión crítica, la creatividad, la curiosidad, la preocupación por las problemáticas éticas y la visión de conjunto por encima del saber especializado y fragmentado.
La universidad posee la responsabilidad social de la formación humanista de los futuros profesionales. Ha de informar y motivar sobre los objetivos educativos en el ámbito de la formación humanista para su educación ético profesional.
La literatura tiene influencia directa en la formación de una cultura humanista en el estudiante universitario. Sobre el proceso del establecimiento paulatino de esa formación es preciso apuntar que:
Es parte de un itinerario de construcción individual y social que se revela en las formas de sentir, pensar y actuar de los individuos, grupos sociales y comunidades; de ahí que la interacción con ella promueve la orientación valorativa hacia la identidad nacional. (Fierro, 2014, Pág. 113)
Referirse al concepto de formación significa destacar la cualidad de lo educativo que como proceso está encaminado a lograr la humanización del sujeto, la creación de personalidades, la forja de un tipo de hombre de acuerdo con determinados ideales y fines sociales.
La formación incluye diferentes dimensiones, la formación intelectual se refiere a la adquisición de métodos, habilidades o destrezas, actitudes y valores de tipo intelectual; es decir, en el ámbito de la razón del entendimiento de la mente humana.
En este sentido las autoras comparten el criterio de Chacón (2002) quien plantea que:
Los objetivos formativos no se logran introduciendo nuevos contenidos durante el curso escolar, sino que se alcanzan a partir de las formas en que se enseñen los contenidos incluidos, es decir darle significatividad para que alcance sentido personal. En el proceso pedagógico organizado “es necesario tener en cuenta la inserción de los elementos que aportan al contenido general de la conciencia nacional como elemento integrador dentro de la estructura de la personalidad y de la identidad nacional y cultural” (Pág. 111).
En concordancia con ello la educación debe aprovechar las potencialidades axiológicas que ofrece la obra martiana en el proceso de enseñanza- aprendizaje para contribuir a la formación humanista e incidir directamente en la formación de valores.
La formación humanista constituyó una exigencia martiana, en relación con el universo y con su época. Martí reconoce la necesidad de esta formación en tanto abogó por la inserción activa de los educandos en su contexto, les esclareció las causas esenciales de la realidad y procuró que la educación ofreciera el instrumental científico –teórico para la modificación de la realidad. “En la escuela se ha de aprender el manejo de las fuerzas con que en la vida se ha de luchar.” (Martí, 1975, t.13, Pág. 53)
Serpa (1998) afirma que la formación humanista está llamada a ofrecer lo básico, que es diferente de lo elemental y de lo tradicional. Lo básico entendido como el sistema de principios y fundamentos que le permiten al sujeto orientarse, comprender su realidad y promover su desarrollo, a través del principio de la actividad a lo largo de todo el proceso de enseñanza- aprendizaje. (Comentado por Pérez, 2012, Pág. 2)
En correspondencia con el criterio anterior, la epístola en la obra martiana es un texto apropiado para trabajar en dicho proceso a favor de la formación humanista. Constituye un tipo de discurso que afirma una actitud vital basada en una concepción integradora de los valores humanos que le fue muy funcional al Maestro, dentro de su táctica como creador y político. La epístola en José Martí cumple diversas funciones: proclama, argumenta, platica, predica, ofrece razonamientos, polemiza, establece tratos cordiales, reflexiona sobre asuntos complejos que forman parte de las preocupaciones urgentes que comparte con su destinatario, a través de originales procedimientos y medios lingüísticos característicos de su estilo epistolar, que para él “más que en la forma está en las condiciones personales que han de expresarse por ellas”. (Martí, 1888, t. 5. Pág. 128)
La lectura intencionada y crítica de la correspondencia de José Martí pone en acto una iniciativa a favor del desarrollo de la formación ética, en tanto se pasa de ser pasivos receptores del legado martiano a desarrollar capacidades de recepción y apropiación de su pensamiento para ser hombres cultos y libres. Al respecto se concuerda con Tubino (2013), para “ser agentes de nuestros proyectos de vida y de los proyectos sociales en los que participamos activamente como ciudadanos”.
A través del contacto con la literatura los estudiantes pueden desarrollar las dimensiones de la formación anteriormente expuesta. Ese contacto en la escuela al ser sistemático promueve la formación literaria que es un proceso esencial en la formación integral de la personalidad asociada al desarrollo. Teniendo en cuenta a la educación humanista como parte de “una concepción de la persona humana como sujeto- agente dotado de conciencia, libre y racional, y considera que la educación es un proceso intencional que implica la comprensión, afirmación y transformación del mundo y del propio sujeto” (Patiño, 2012).
Lo anterior permite afirmar que hay una relación entre el desarrollo de los procesos cognoscitivos del estudiante y la profundización en los conocimientos a partir de la literatura, así como las valoraciones y opiniones que en ellos se van formando en convicción, en puntos de vista propios, es decir, contribuye al logro de la concepción científica del mundo.
El empleo de modelos axiológicos refuerza y a la vez complementa el valor que adquiere el estudiante en una obra literaria, la palabra del docente que le habla acerca de la historia de su patria, de la cultura de los pueblos y de la cotidianeidad, se refuerza cuando el estudiante puede conocer a los hombres que participaron en procesos de importancia y fueron ejemplos a seguir.
En el conocimiento de una obra literaria el docente mediante ideas vivas debe caracterizar y contextualizar en tiempo el contenido de la misma, determinar los indicadores del valor o valores que se evidencian en ella, pero al mismo tiempo enseñar cómo esos indicadores se manifiestan en la vida diaria cuándo y cómo cada día el estudiante puede orientarse por esos mismos valores.
Mediante el estudio de personalidades históricas los estudiantes conocen sus principales valores; así como el pensamiento y el contexto en el cual desarrollaron su labor. En consideración con ello las autoras coinciden con el criterio de Fierro (2014) en que:
La literatura se inserta en una eticidad dada, contribuye a desarrollar un sentido valorativo de la realidad, de las ideas y proyecciones de una época y sobre todo ayuda a ver lo grande y lo diverso e impulsar la acción transformadora (Pág. 103).
En América Latina y en particular en Cuba existen personalidades cuya vida y obra trascienden las épocas y llegan hasta la contemporaneidad en su total potencialidad paradigmática por la posición de excepcionales virtudes de pensamiento y acción. Tal es el caso de José Martí Pérez modelo axiológico para los cubanos de todos los tiempos.
Resulta difícil encontrar muchos hombres, donde la correlación entre persona y obra de vida alcancen tan altos valores humanos. Todo lo que José Martí hizo, escribió y legó, por alejado que en ocasiones parezca, son ejemplos de acción y obra que tienen perenne valor funcional para sus dos patrias: la cubana y la americana; y también para el mundo.
La concepción de lucha martiana está impregnada de una fuerza humana e ideológica que le fue consustancial, como hombre de acción, dedicado a la preparación de una guerra necesaria para el logro de la independencia de su país con incidencia determinante en la América; así como en el compromiso social del escritor expresado en la calidad artística de su obra y en la moral de su conducta como revolucionario. La confrontación con las realidades históricas diferentes le permitió analizar el problema de Cuba, desde una óptica universal y llegar a la justa interpretación, en la búsqueda de una solución, que sería lo que representara la creación de un Partido con estos fines.
Sobre la idea anterior Mendoza (2008) advierte de un hecho esencial en la aproximación a la conformación del ser- pensador José Martí, y es que:
No puede comprenderse por separado los valores que lo identifican y que quedaron plasmados en su quehacer y paso por la vida. En el código de valores martiano se aprecia claramente, que lo estético es inseparable de lo político y lo patriótico, y lo cognoscitivo es correlativo con lo estético. (Pág. 55)
En las ideas, acciones y reflexiones martianas acerca de la patria se encuentra un corpus axiológico vigente. Su epistolario constituye un extraordinario modelo literario para el estudio de su código ético, uno de los más intensos y eficazmente cultivados por él. En este discurso íntimo volcó su fervorosa afectividad y se valió como instrumento de captación y de organización revolucionaria, en la medida en que avanzaba su vida política. Según sus distintos destinatarios, propósitos, tono e ideas expresadas, sus cartas variarán, dentro una flexibilidad que nunca traiciona la esencial coherencia unitaria de su pensamiento y conducta. Esta unidad martiana ha hecho que su epistolario, por su variedad de temas y tonos, se constituya en una zona altamente valorada de su quehacer literario.
Su lectura favorece una enorme experiencia donde el hombre y el luchador se muestran naturalmente en toda su dimensión humana, por la particularidad íntima del género. De este modo, los contenidos íntimos e históricos se entrelazan en esta obra como testimonio de vida.
Las intensas lecturas de la correspondencia martiana han provocado vehementes expresiones en paradigmáticas personalidades estudiosas del pensamiento y la obra de José Martí. Federico de Onís (1953) expresó: “cuanto más desciende en su intención es más válido y más rico. Más en los diarios y cartas que en los discursos y ensayos” (Pág. 53). Con radical certeza Juan Marinello apuntó en el prólogo al libro Epistolario José Martí, que sus cartas son “Una porción esencial en la extensa selva de su producción” (1993, T.I, Pág. 8). Estos aspectos nos direccionan hacia la siguiente interrogante que la excelsa martiana Fina García Marruz (2011) plantea y responde:
¿Qué hay en las cartas de Martí que no hallamos en ningún otro epistolario, por ilustre que sea? (...)
El valor literario de sus cartas se encuentra en su ausencia de adornos, cualidad en verdad rara en todos los tiempos, a pesar de ser amante de la belleza. (…) Nos muestra un camino silencioso e íntimo. (Pág. 405).
En este sentido el carácter literario de las cartas, radica en que, siendo un género puramente íntimo, reservado a un solo destinatario, concibe una estética del discurso en la mezcla de lo informativo, lo efusivo y lo reflexivo, en el tránsito de lo conversacional de los encargos urgentes, a las situaciones prácticas, unidas a las contiendas íntimas de la conducta, en medio de los desgarramientos por las asperezas de la realidad, y la férrea decisión de cumplir los más contradictorios deberes. Logra con maestría absoluta abarcar todas las funciones que conceptualizan al texto literario: lo axiológico, lo impresivo, expresivo, cognitivo y lúdico.
Teniendo en cuenta lo anteriormente planteado y penetrando en la lectura de las cartas martianas, el docente universitario puede lograr un aprendizaje cooperativo, Nair (2014) considerando como sistema “el que los estudiantes se vuelven motivadores y motivados. Al cambiar la responsabilidad de aprendizaje, de estudiantes a maestros.”
En su correspondencia se destaca el rigor de los principios éticos y el sentido de la exhortación justa, humana y oportuna. Alzada la palabra ofrecida por el escritor o el político, reincide sobre el texto la fuerza de la intención comunicativa a favor de la comprensión para aunar partidarios a la causa.
La carta enviada por José Martí desde Nueva York, fechada 13 de enero de 1892 , dirigida a Enrique Collazo Tejada constituye un modelo de las ignominias y desagradecimientos sufridos por el Apóstol en el proceso de liderazgo político. Sumido en un momento de desagradable diálogo con Collazo no le queda otra opción que esclarecer aquel daño que este señor se proponía contra con los principales líderes de la revolución, de manera que se desvirtuara la imagen y liderazgo martiano y, sobre todo, la fe en la nueva guerra por la independencia de Cuba. En ella dejó expresado los sentimientos que lo llevaron a él y a un grupo de cubanos radicados en el exterior a luchar por la defensa justa de Cuba. Todo por el bien de todos, intenciones verdaderas que se manifestaban en la creación del Partido Revolucionario Cubano de liberar a Cuba de las manos de España.
Amargo es el deber de censurar públicamente a quien desalienta a su pueblo en la hora en que parece van a serle muy necesarios los alientos: más amarga me es, por mirar yo a todo cubano como hermano mío, la obligación de contestar la infortunada carta que con fecha 6 de enero se sirvió Ud. dirigirme, y me causó más pena que enojo, porque en ella revela Ud. la capacidad de ofender sin razón, y muestra su desconocimiento (…) en el empeño que desde entonces pongo en evitar que la guerra nueva fracase o se desvíe por el culpable desacuerdo entre el país que ha de combatir y la emigración que ha de ayudarlo (José Martí, 1975, t. 1, Pág. 288).
La misiva referida en la cita firmada y enviada por el comandante Collazo el día 6 del mismo mes, y año, a José Martí (García, 1983, t. III, Pág.8), da fe del agravio y cruel ofensa a los sentimientos del Apóstol sobre la emigración. La carta del 13 de enero constituye respuesta juiciosa y acto de defensa martiana ante las injurias que Collazo y un grupo de amigos suscriben; y a su vez, respuesta al histórico discurso “Con todos y para el bien de todos” donde Martí llamaba jutías a los cobardes agarrados a las comodidades y a los ajenos a las necesidades de la patria. (José Martí, 1975, t.4, pp. 267- 279).
La misiva alude al lanzamiento de un libro que supuestamente comentaba sobre la guerra, pero sin reconocer a los que participaron en ella y contribuía a fomentar el miedo a la misma (se refiere al libro, A pie y descalzo de Ramón Roa).
El texto es expresión de un fuerte conflicto de ideas entre compañeros de causa, y alcanza un humanismo y elevado valor patriótico significativo en el epistolario del año 1892, con respecto a las restantes cartas enviadas a este receptor. Presenta a un José Martí sacrificado, víctima de injurias y de actitudes anticubanas provocadas por algunos cubanos en la Isla, que conocen o tratan de desvirtuar su condición de líder revolucionario en favor de la unidad de todos para la preparación de la independencia de Cuba. Concluye afirmando su disposición de darle la mano a Enrique Collazo, aunque este lo haya calumniado, porque como el mismo expresara en los inicios de la carta del 13: “todo cubano como hermano mío” (José Martí, 1975, t. 1, Pág. 293). La crítica situación personal entre ambos se reconciliaría, pero la incomprensión desgarró, una vez más su alma y marcó nuevamente su vida.
Previo al suceso, Martí había pronunciado el discurso en Tampa y Cayo Hueso, “Con todos y para el bien de todos” (causante de la violenta e injusta carta de Collazo). Del discurso uno de los párrafos que dio motivo a la carta del 6 de enero y a su vez, desencadenó la del 13, apuntaba:
¿O nos ha de echar atrás el miedo a las tribulaciones de la guerra, azuzado por gente impura que está a paga del gobierno español; el miedo a andar descalzo, que es un modo de andar ya muy común en Cuba, porque entre los ladrones y los que los ayudan, ya no tienen en Cuba zapatos sino los cómplices y los ladrones? ¡Pues como yo sé que el mismo que escribe un libro para atizar el miedo a la guerra dijo en versos, muy buenos por cierto, que la jutía basta a todas las necesidades del campo en Cuba, y sé que Cuba está otra vez llena de jutías, me vuelvo a los que nos quieren asustar con el sacrificio mismo que apetecemos, y les digo: - ¡mienten (José Martí, 1975, t. 1, Pág. 289).
El contenido de la carta del 13 de enero devela la situación económica, moral y de salud que siempre lo acompañó, pero fue más el deseo de seguir que el de dejarse vencer. Fragilidad y valentía se fundían en la persona que fuera el organizador de la guerra. El amor que sintió por su patria fue tan grande que privándose de cualquier lucro banal respondió enérgico a las necesidades políticas de su tiempo, lanzándose a la defensa de la causa que siempre creyó justa.
Estimadas en esta misma temática, las cartas revolucionarias enviadas a José Dolores Poyo en el año 1893, destinatario de toda su confianza espiritual y política, fundador del Partido Revolucionario Cubano y Presidente del Cuerpo del Consejo de Cayo Hueso, revelan el liderazgo incuestionable de José Martí en la preparación de la lucha por la independencia de Cuba, su labor de esclarecimiento y unificación centrada en los núcleos de emigrados cubanos, sus ideas de abrir el camino a la última etapa, el afán de atraer, unir, unificar, fundar, organizar y establecer una firme rebelión dentro y fuera del país; manifestaciones todas de su poderosa capacidad revolucionaria.
La correspondencia Martí - Poyo expresa la concordancia de ideales, principios y acciones para organizar con fines unitarios el movimiento conspirativo dirigido a obtener eficiencia en los propósitos para el logro de la independencia, a pesar de los obstáculos que se imponían dentro y fuera de la emigración. Ejemplos de ello son los siguientes fragmentos de las misivas martianas:
En la epístola del 2 de febrero de 1893 desde Nueva York, confiesa sentirse deshecho por lo de Tampa y también revela el revés de la trama, el trabajo duro, inacabable de preparar y organizar las fuerzas de la emigración cubana, cuando expresa a Poyo que necesita “poner en orden de acción práctica y disciplinada a esta emigración que hay que ganarse ojal a ojal y tener junta con esfuerzos inauditos” (José Martí, 1975, t. 2, Págs. 222-223).
En tal sentido, se constata la esplendente trayectoria como humanista y patriota, su labor de propaganda y de preparación para la emancipación de su tierra natal del yugo colonial de España y su pensamiento constantemente puesto en la felicidad de Cuba y los cubanos, por lo que manifiesta:
La declaración razonada de que, en la total incompatibilidad de Cuba y España, el Partido Revolucionario Cubano, hoy más necesario, ordenado, aclamado, bendecido que nunca, sigue, piadoso e inquebrantable, sin que la piedad llegue nunca a flojedad o vacilación, la tarea de preparar al país para una guerra pronta, democrática y bastante. (José Martí, 1975, t. 2, Pág. 222).
De la misma manera revela su infatigable labor de proselitismo para la causa cubana, vive horas de hondas preocupaciones, de reuniones, viajes, encuentros con los emigrados, escuchas de pareceres, aclaraciones de equívocos donde los hubiera, de modo tal, que nada manchara o empañara la transparencia de la obra de la revolución. Refleja la labor emancipadora, emergida en proclamas, manifiestos y otros documentos que ponen perfectamente de relieve lo esencial de su ideología política:
Yo a la cama, a la consulta perpetua, a halar el periódico, a agenciar lo preciso para llevar tanta pequeñez adelante, a un Club reorganizado cada noche, esta noche el Borinquen y a escribir la arenga, mañana a las 8:00 a la imprenta, a todo el día, y a la noche a dos clubes más,- y así preparando la próxima gira (José Martí, 1975, t. 2, Pág. 222).
De igual modo presenta en la carta del 20 de diciembre del 1893 en Key West:
Otros duden de mi patria, y la ofendan, y la acobarden y la amarren al yugo: ¡Qué hay muchos modos de amarrarla: yo que la sentí vibrar, que la veo perdonar, que la veo fundar, digo, humillada la cabeza: ¡Bendita sea mi patria! (José Martí, 1975, t. 2, Pág. 463).
En esa comunicación convoca a la emigración a la nueva hora de lucha, desde la reflexión, desde la convicción de la necesidad de una preparación y organización superior y la profundización de sus bases democráticas, donde se manifiesta una vez más el Martí cumplidor del deber, con un alto sentido del sacrificio cuando resalta que: “El hablar será después, el esparcir el corazón, el esconderse en un rincón de la vida, a consolar a los que sufren del odio de la arrogancia humana: ahora, es hacer la república” (José Martí, 1975, t. 2, Pág. 463).
La producción de cartas del año 1893 (203 cartas) ofrece la medida de la amplia actividad política y organizativa que le exigía los avatares de la preparación de la guerra necesaria; una vez más la carta es vehículo idóneo para establecer la comunicación afectiva y precisa de los pormenores requeridos. José Dolores Poyo se convierte en este año en uno de los destinatarios primordiales por el rol que desempeña en estos menesteres en la emigración junto a Gonzalo de Quesada, Carlos A. Aldao, Serafín Sánchez, junto al general Máximo Gómez y a Presidentes de Clubes, figuras claves en la preparación y organización de la guerra.
A este destinatario le dirige 15 cartas que condensan la felicidad por las buenas que llegan de Cayo Hueso sobre la organización de los clubes revolucionarios y el fervor patriótico que ya prende entre los cubanos de la emigración sobre la necesaria independencia, expresado en los múltiples clubes fundados por esa fecha. Su impacto reanima el cansancio de los días sin sueño porque el fuego de esta actitud popular en la emigración anima y conforta a Cuba. Martí, patentiza la convicción puesta en el patriotismo de Poyo, no solo por él sino también por los principales dirigentes de la guerra, y ratifica a través de ella el amor y la confianza a su persona, por su obra en el Cayo, y por la fe que despierta en la Habana.
La carta de José Dolores Poyo a José Martí como destinatario, y única publicada hasta el momento (García, 2005), enviada desde Key West, el 18 de septiembre de 1893 constituye valioso testimonio de las virtudes que definieron la trayectoria revolucionaria de Poyo, del respeto y consideración que le dispensó al Maestro. Compositivamente es un texto breve de abundante y profunda carga semántica a favor de la movilización popular que se gestaba en el Cayo al calor de los documentos del Partido Revolucionario Cubano, y en el que ratifica la fe de la emigración en los postulados del partido.
De José Dolores Poyo y Fernando Figueredo
[Cablegrama]
Key West, Fla, setiembre 18 [1893]
Sr. Delegado del PRC
120 Front St. New York.
Soberbio meeting popular. Entusiasmo indescriptible. Fe inquebrantable obra. Partido. Resoluciones magníficas. Saludo cordial emigración.
Poyo, Figueredo. (García Pascual, 2005, Pág. 376)
El contenido ejemplifica el manejo del lenguaje en el texto. El hombre verbo que hay en Martí hace gala del poder de síntesis y maneja las múltiples posibilidades que le brinda la palabra como código lingüístico. La riqueza de significados y relaciones intertextuales que ofrecen sus epístolas, corroboran el criterio de las autoras sobre la enseñanza de la literatura y sus múltiples incidencias en la formación humanista. Cada obra literaria remite a otras que la antecedieron o a las contemporáneas con las que coincide o contradice. Al respecto Romero (2016) señala:
La enseñanza de la literatura mediante el empleo de la intertextualidad conduce a los estudiantes hacia niveles superiores dentro de la zona creada y presta atención al contexto interpersonal docente-estudiante para promover la adquisición de saberes y la motivación ante el nuevo aprendizaje. (Pág. 124)
Tomar la obra martiana, especialmente sus cartas, para mover un pensamiento constructor de valores humanos, analítico, aleccionador y rico en valores, dado por el consciente humanismo que condujo su actuar, es una idea sensible para atender la formación humanista.
CONCLUSIONES
La labor de José Martí como escritor es la expresión del palpitar del hombre natural de las tierras americanas, en un proceso de liberación en la conquista de la autenticidad de su ser y de su cultura. Su epistolario constituye una fuente inigualable de experiencias, relaciones, afectos, vivencias, influencias, decisiones, valoraciones, acciones que nutrieron su modo de sentir, pensar y actuar. Sus cartas presentan su pensamiento y quehacer plasmados en un proyecto de profundo sentido humanista y de extraordinaria amplitud. En ellas está la presencia espiritual de la magna tarea a la que dedicaría toda su vida: la independencia de Cuba.
El proceso de formación cultural en la institución educacional cubana tiene en la obra martiana el sustento cultural, ideológico, identitario y pedagógico de más alta esencia, de ahí que la búsqueda de las posibilidades de lograr una mejor interacción con ella contribuye a las aspiraciones del Modelo del profesional en la enseñanza pedagógica.
La competencia literaria del estudiante en formación contribuye a la concepción de una formación humanista que propicia la movilización de saberes, la construcción de conocimientos, habilidades, actitudes y valores en la institución universitaria y fuera de ella; considerando una visión integral en su formación humana.
Al estudiar la obra epistolar martiana, se halla un arsenal de ideas presentes en este tiempo reafirmando que Martí no es solo una figura histórica, sus ideas no solo son fundacionales, sino que abren nuevos caminos y perspectivas emancipadoras, de ahí, la vigencia de su ideario dos siglos después.
El estilo de sus cartas revela más que el pensamiento sosegado de la prosa pensada, el pensamiento de lo inmediato. Las cartas a sus destinatarios profundizan sobre el conocimiento de un espíritu deseoso de ver la libertad de su país como único escalón superior de la felicidad personal. A sus lectores potenciales (los destinatarios) les fue fiel en la afirmación de emociones, sentimientos, comunicación de tareas y expresión de ánimos y congojas.
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