El fenómeno PANK – ¿Maternidad diferida o una nueva forma de maternidad?
El fenómeno PANK – ¿Maternidad diferida o una nueva forma de maternidad?
Perspectivas en Psicología: Revista de Psicología y Ciencias Afines, vol. 13, núm. 2, pp. 36-44, 2016
Universidad Nacional de Mar del Plata
Resumen: La investigación tiene como finalidad aportar al mayor conocimiento del rol de las tías en la sociedad argentina actual. Ha surgido recientemente el término PANK (Professional Aunt No Kids), utilizado principalmente en la disciplina del Marketing. La presente investigación tuvo como objetivo entender las características de estas tías en relación a las siguientes características: Características generales entre las tías y sobrinos, los deseos y expectativas de las tías en relación a la maternidad y a la postergación de la misma y el gasto monetario realizado en los mismos. Se realizó, una investigación de corte cuali y cuantitativo se utilizaron primeramente como instrumentos la entrevistas y, posteriormente, una encuesta. Los datos fueron procesados mediante el uso del programa SPSS 20. Entre las conclusiones más relevantes, se ha podido observar que las tías de entre 45 y 64 años son las que gastan más dinero en sus sobrinos. Respecto al deseo de ser madres, a las mujeres de entre 25 y 34 años les gustaría tener hijos en aproximadamente 5 años, a las de entre 35 y 44 años en 2 años, mientras que a las de entre 45 y 64 años, en uno o dos años.
Palabras clave: PANK -Tías - Sobrino - Maternidad - Dinero - Frecuencia de Contacto.
Abstract: This work attempts to contribute to a better understanding of the aunts' role in today Argentine society. The term PANK- Professional Aunt No Kids-, has recently come out especially from the Marketing area. The objective has been to understand the aunts' features regarding the following characteristics: general characteristics between aunts and their nieces and nephews, the aunts' desires and expectations regarding the motherhood and the motherhood procrastination and the resulting money expenditure. Qualitative and quantitative techniques including interviews and a survey have been used. The data have been processed through the SPSS 20 program. The most important findings show the 45-to-64-year-old-aunts are the ones who spend more money and regarding the desire of being a mother, the 25-to-34-year-old-aunts would like to be so in about 5 years time, the 35-to-44-ones in about 2 years and the 45-to-64 in a year or two.
Keywords: PANK- Aunt-niece - Nephew - Motherhood – Money.
Introducción
La maternidad en la era actual
De acuerdo con la Dra. Barimboin (inédito), en la mayor parte de los países desarrollados y en las potencias emergentes como China existe una tendencia muy marcada: la población de profesionales decide postergar la maternidad o conformar una “familia” sin hijos. Esto implica un cambio en la conformación social de la población que podría ocasionar dentro de algunos años una merma en la población joven, activa y profesional, que podría derivar en consecuencias demográficas, económicas y sociales.
A diferencia de las generaciones pasadas, lo que se busca en la vida ya no se concentra en el matrimonio, pareja e hijos. Una de las consecuencias de este hecho, es la pérdida del carácter imperativo de estos hitos y la indefinición del momento de tales acontecimientos. Una vez que las mujeres dejaron de tener su lugar exclusivo en el hogar, no solo es lógico que haya disminuido el número de hijos, sino entra en duda el carácter indiscutible de su arribo, el tiempo o momentos exactos de su llegada y lo que se quiere satisfacer (Montilva, 2008).
Una vez que la familia y las parejas se sustentan más en satisfacciones psicológicas que en institucionales, los hijos dejan de ser el centro de las expectativas. Se busca, más bien, una vida de pareja donde no se pierda la magia y el enamoramiento lo que es independiente de los hijos. Atrás quedó la necesidad de ingresar y de mantener un matrimonio por los hijos (Montilva, 2008).
En los últimos 40 años, dos de las más notables tendencias en la vida de las familias ha sido la disminución del casamiento y el aumento de la participación de las mujeres jóvenes en el campo laboral. Estos fenómenos destacan la fuerza de las interacciones entre el matrimonio y los mercados de trabajo. Al tener hijos, las mujeres disponen de menor tiempo para dedicarle a su profesión y a sus posibilidades de contraer matrimonio (Caucutt, 2002).
Asimismo, la relación entre las parejas que no tienen hijos y la fertilidad no siempre es negativa. Siguiendo a Aljama Guillén (2015), en las últimas décadas se han producido innegables mejoras en la posición y el estatus de las mujeres en la sociedad. Esto se debió a la presión de los movimientos feministas y de mujeres, la igualdad de género se ha convertido en objeto de responsabilidad pública. En consecuencia se han ido definiendo e implantando políticas públicas de igualdad, desarrollando programas específicos y creando una arquitectura institucional notable. Nos encontramos, pues, ante un panorama inédito en cuanto a la implantación de iniciativas de igualdad. Sin embargo, la desigualdad es tozuda. Así, la mayor igualdad de género en el mercado laboral y la reducción de la brecha salarial entre mujeres y hombres, pueden ser las causas de una relación positiva entre dichas variables.
De acuerdo a Aguayo Lorenzo y Lamelas Castellanos (2010), a pesar de los logros obtenidos en materia de educación, que equilibran la situación de mujeres y hombres, persisten importantes diferencias en el grado de participación socioeconómica femenina. Otra de las posibles causas de esta relación es el incremento en los costos de ser padre (Gobbi, 2013).
Breve historización del concepto maternidad y sus implicancias
En la antigüedad, la palabra “maternidad” no existía en los idiomas griego y latín; aunque la función materna estaba muy presente en las mitologías. En las sociedades rurales y artesanales de la antigüedad y la baja edad media, la prioridad era la alta fertilidad a fin de compensar la elevada mortalidad. En ese momento, el papel nutricio de la madre era primordial y orientaba todas sus actividades. En el siglo XII, aparece el término maternitas y paternitas que era asociado a la función de la Iglesia, en el momento mismo en el cual el culto mariano comienza a tener una enorme expansión. El papel educativo de la madre se relacionó así, estrechamente al culto católico formándose el concepto de buenas madres, sumisa al padre pero reconocida en su rol materno. La función materna absorbía la individualidad de la mujer, separándose los roles de la madre y del padre en relación con las tareas educativas y de manutención de los hijos (Palomar, 2005).
Durante la mayor parte del siglo XX, la vida familiar y laboral se organizó en torno al modelo tradicional, donde el jefe de hogar era el encargado de trabajar de forma remunerada y percibir un salario con el cual se aseguraba la manutención de todos sus miembros. La mujer, por otra parte, tenía a su cargo los quehaceres del hogar y el cuidado de menores y personas mayores o enfermas, a cambio de lo cual no recibía ninguna remuneración. Sin embargo, esta estructura tradicional ha experimentado durante las últimas décadas una serie de cambios sociales, culturales y económicos los que, a su vez, han modificado las estructuras y dinámicas familiares así como la organización del trabajo productivo y reproductivo (Manni, 2010).
La tendencia a la soltería en mujeres es un fenómeno creciente. Ya en 1979, el 15% de las mujeres en los EEUU de entre los 35 y los 54 años con altos niveles de educación, elegían la soltería como estado civil. Entre 1970 y 1982, la proporción de mujeres solteras entre los 30 y 34 años creció del 6% al 12% (Houseknecht, Vaughan & Statham, 1987). Los altos niveles de inteligencia, educación y ocupación parecen estar asociados en el país mencionado con la soltería, aunque esto no es así en el caso de los hombres. Por el contrario, la soltería masculina permanente se asocia con los menores niveles de inteligencia, educación y ocupación (Houseknecht, Vaughan & Statham, 1987).
La sociedad ha dejado los criterios normativos de la primera mitad del siglo pasado, basados en modelos disciplinarios de lo permitido y lo prohibido, ampliando la libertad de elección y permitiendo la de la autorrealización personal. Así, las normas tradicionales quedan en tela de juicio y surgen múltiples posibilidades para la crianza de los hijos frente a las cuales es posible elegir (Molina, 2006).
El aumento en la actividad femenina es parte de un proceso de emancipación de las mujeres y de su incorporación a la vida pública pero, también, obedece a la pauperización de amplios sectores de la población y la fuerte caída de los ingresos familiares que las empuja a buscar un empleo (Golbert, 2000).
De acuerdo con los estudios realizados por Pérez Padilla, Lorence Lara & Menéndez Álvarez-Dardet (2010), la dedicación laboral, el número de hijos y la percepción de dificultad en el cuidado del menor fueron las variables más robustas para explicar el estrés parental. A su vez, los análisis mostraron que una evaluación positiva y optimista del papel de la persona que se desempeña en la educación y el cuidado de sus hijos, tendió a atenuar la aparición de dicho estrés. En línea con lo mencionado anteriormente, si se tienen en consideración los patrones de apego de los niños de entre 5 y 6 años de madres trabajadoras y madres no trabajadoras no existió diferencia significativa (Lara, Acevedo, López & Fernández, 1994).
Cambios demográficos
En la Argentina desde el año 1991 al 2001, según información proporcionada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (2015), la tasa de fecundidad de CABA disminuyó de 2,9 a 2,4 hijos por mujer. Por otro lado, de acuerdo al relevamiento realizado en el año 2010 con motivo del último censo, existen en la jurisdicción citada 506.169 mujeres sin hijos, de un total de 1.311.472 (un 38,6% de las mujeres mayores de 14 años).
En agosto de 2008, la Oficina de Censos de Estados Unidos emitió un informe sobre la fertilidad en las mujeres de dicho país. Sus hallazgos fueron sorprendentes ya que el 45% de las mujeres en edad fértil no tienen hijos y el 20% de las que se encuentran entre las edades de 40 y 44 años -lo que el censo define como el final de los años fértiles- permanecen sin hijos. Esto representa el doble de los resultados obtenidos treinta años atrás (Caucutt, 2002).
De acuerdo con un estudio realizado en Caracas y Santiago de Chile, en ambas capitales Latinoamericanas son escasas las mujeres que opinan que solo se realizan plenamente al ser madres, mostrando una construcción de su individualidad e identidad que se diferencia de las generaciones anteriores, lo cual en opinión de la autora del estudio, favorece la postergación de la maternidad (Montilva, 2008).
La ausencia de hijos mencionada puede estar asociada con la edad en el matrimonio, los conflictos maritales y el número de hermanos de la mujer. Así, las mujeres que son más seculares, más educadas e hijas únicas, son más propensas a no tener hijos (Gobbi, 2013). Los nacimientos de primogénitos previos a los treinta años han descendido en los EEUU entre las mujeres que detentan títulos universitarios cuyos planes de estudio tienen al menos cuatro años (Martín, 2000).
Los principales factores que influyen en el deseo de no tener hijos son la edad del primer casamiento, el divorcio, los logros educativos, la participación en la fuerza laboral y la ubicación geográfica (Gobbi, 2013).
¿Ser o no ser madre? El dilema moderno
En las sociedades rurales, los niños eran necesarios para el trabajo y para la seguridad de los padres durante la vejez y en la enfermedad. Pero a fines del siglo XIX, existió una declinación del poder patriarcal que resultó en un mayor poder de control sobre la crianza de los hijos por parte de las mujeres. De esta manera, se asoció, naturalizó y exaltó la idea de la mujer como madre asignándole las obligaciones de la educación de los hijos y reduciendo la función social femenina solo a la maternidad (Scavone, 2001).
En la actualidad, la maternidad se sustenta, principalmente, en la necesidad y el deseo de proveer afectos antes que recibirlos. De esta forma, comienza a quedar atrás el objetivo de ver en los hijos un seguro económico y afectivo para la vejez. Se trata de formar individuos autónomos y auténticos antes que seres sometidos a la jerarquía familiar (Montilva, 2008).
Perfil de las mujeres profesionales
Diversos estudios realizados en países europeos y también en México, Argentina y Chile, constatan que la incorporación de la mujer al mundo laboral ha comenzado a cambiar la asignación de algunos roles en el hogar. No obstante, se mantiene la tendencia de considerar al hombre como principal proveedor y a la mujer en su rol de reproductora de la familia aun cuando tenga responsabilidades laborales en condiciones similares a las del hombre (Batthyány, 2007). Para lograrlo, fue necesario adaptar el conjunto de la organización social para solucionar el problema que plantea la compatibilidad entre la vida familiar y laboral cuando hombres y mujeres desempeñan un empleo (Tobío Soler, 2002).
Existen dos cuestiones que han colaborado enormemente a la decreciente tendencia a la maternidad, la reducción en las diferencias salariales relacionadas al género y el aumento de los costos fijos en relacionados la maternidad/paternidad (Gobbi, 2013).
El rol de las tías
Como se ha expuesto anteriormente, uno de los desarrollos más importantes fue el progresivo acceso de las mujeres al mercado laboral que ha alterado las formas de trabajo (Olid, 2013). Esto lleva aparejado un reordenamiento de las actividades domésticas de la pareja para posibilitar la actividad profesional femenina. De acuerdo con Alarcón Delgado (2012), el área de trabajo doméstico resultó ser la más resistente a la transformación dirigida a la equidad. A pesar de que la mayoría de los varones participan de algún modo en esta, sigue siendo prioritaria la intervención de la mujer. La disminución de las tensiones, también, ha sido lograda a través de la contratación de trabajadoras domésticas.
Las abuelas, en muchos casos, también participan activamente colaborando con las familias. Siguiendo a Mestre, Guillen & Caro (2012), a lo largo de la historia ellas han tenido un papel importante en la transmisión de valores sociales y emocionales, y en estas últimas décadas, este papel ha cambiado asumiendo su cuidado, crianza y educación.
En este contexto, de acuerdo al relevamiento bibliográfico realizado, poco existe en la literatura científica acerca del rolejercido por otras personas dentro del ámbito familiar, especialmente de las tías en este entramado social (de sangre o unidas a sus sobrinos por otro tipo de vínculos).
El concepto PANK
Ha surgido recientemente un término asociado con el rol de las tías, utilizado principalmente en la disciplina del Marketing. De acuerdo con Birkner (2013), en los Estados Unidos, el término PANK (Professional Aunt no Kids) fue acuñado por Melanie Notkin, Ceo y fundadora del website “Savvy Auntie”. Según Birkner (2013), el segmento descripto representa en ese país un volumen total de gasto de 9 billones de dólares e incluye a 23 millones de mujeres. Estas, suelen ser solteras y tener ingresos similares a las mujeres casadas pero tienen menores gastos al no tener hijos propios.
Well & Swang (2012) aseguran que puede considerarse PANK a una de cada cinco mujeres en Norteamérica, con un promedio de edad de 36 años. Se estima, asimismo, que erogan un promedio de 385 dólares por niño por año. De acuerdo con estos autores, desde siempre las tías (solteras o casadas) fueron generosas con sus sobrinos. Pero, hoy en día, el tiempo vital que transcurren como una mujer soltera y/o sin hijos es mayor, así como también lo son sus posibilidades a nivel ingresos. Esto las hace capaces de invertir mayor cantidad de tiempo y dinero en los niños por ella amados. Incluso, de acuerdo a lo expuesto por Godwin (2013), las tías disfrutan enormemente viajando con sus sobrinos.
Daum (2010), también estudió el concepto PANK, afirmando que el 45,1% de las mujeres solteras y menores de 44 años en los EEUU no tienen hijos. En opinión de este investigador, los especialistas en marketing han descuidado las necesidades emocionales de esta población.
Tanturri & Mencarini (2008) plantean en su artículo “Childless o childfree” que el hecho de elegir no tener hijos en forma permanente es un fenómeno creciente en gran parte de Europa, especialmente en Italia. En este país, un conjunto de variables parecen explicar este fenómeno debido a que muchas mujeres retrasan la maternidad hasta que esta se vuelve fácticamente imposible, algunas encuentran dificultades o fracasan a la hora de formar pareja.
Es posible que este tipo de factores hayan contribuido al aumento en el número de PANKS. De acuerdo con Hayden (2011), el rol de tías exime a las mujeres de las tareas más rutinarias relacionadas con la maternidad ejerciendo solo aquellos aspectos lúdicos.
Las tías y tíos juegan un papel especial en la vida y la educación de sus sobrinos y sobrinas. Son los primeros adultos con quienes los niños y niñas se reúnen además de sus padres/madres y abuelos/abuelas. Asimismo, están dispuestos y son capaces de cumplir con las funciones que fortalecen el vínculo con sus sobrinos, especialmente si nunca se han casado. Los habituales conflictos entre padres e hijos no existen normalmente entre tías (tíos) y sobrinos/sobrinas. Son, generalmente, libres de las responsabilidades de criar al niño o niña pero a menudo están dispuestos a elegir papeles que fortalecen la relación con el niño o niña (Langer & Ribarich, 2007).
Método
Objeto de estudio
El propósito general de esta investigación ha sido explorar las motivaciones del grupo de mujeres con las características descriptas que residen en AMBA a fin de analizar sus características psicológicas en torno a las nuevas formas de vivir la maternidad, así como también sus hábitos de consumo en lo referido al cuidado de sus sobrinos.
Hipótesis
Se platearon las siguientes hipótesis de trabajo:
Las tías PANKS de mayor edad manifiestan deseos y expectativas en relación a la maternidad, pero la falta de pareja y distintas imposibilidades merman su expectativa de lograr ser madres.
Las tías más jóvenes son las que menores posibilidades tienen de realizar gastos en sus sobrinos.
Técnica de toma de datos
Se realizaron treinta entrevistas en profundidad (diez mujeres de entre 25 y 34 años, diez entre 35 y 44 y finalmente diez más para el segmento de más de 45 y menor que 64 años) durante julio y agosto de 2014. Asimismo también se realizó un focus group con mujeres PANKS en julio de 2014 en la Cámara Gesell de la Universidad Argentina de la empresa.
Finalmente, y tomando los aportes anteriores, se llevó a cabo un formulario al que se le dio un formato de encuesta auto-administrada que contó con 1203 casos válidos durante el mes de noviembre de 2014. La muestra fue tomada por conveniencia a través del método de bola de nieve (es decir, se contactaron mujeres con las características descriptas a través de otras mujeres con idénticas características que se habían contactado en primer lugar). El nivel de confianza del 90%, con un error muestral de +/- 5%. Para determinar esta información, se filtró la información partiendo de la población general y restando a las mujeres que no vivían en AMBA, que se encuentran casadas y que tienen hijos, utilizando para ello los datos aportados en el último censo (Instituto Nacional De Estadísticas y Censos, 2015).
Dada la dificultad de encontrar a mujeres que pertenecen a este grupo, se ha utilizado el mencionado método de muestra por conveniencia, con un muestreo del tipo bola de nieve.
Variables estudiadas
Se estudiaron las siguientes variables en la fase cuantitativa: los deseos y expectativas de las tías en relación a la maternidad, la postergación de la maternidad y el gasto monetario realizado en los sobrinos.
Características de los individuos participantes
A los fines de la investigación, se consideró PANK a las mujeres legalmente solteras, que tengan sobrinos y no sean madres, mayores de 25 y menores que 64 años y que sean residentes de AMBA. Además, deben ser profesionales (es decir, deben contar con estudios terciarios o universitarios) y tener un nivel socioeconómico ABC ampliado. Se excluyó a mujeres divorciadas sin hijos y hombres que cumplen el rol de tíos. Esta definición metodológica se tomó con la finalidad delimitar la muestra a los fines académicos de la presente investigación.
Consentimiento informado
En la fase cualitativa se ha registrado en las grabaciones la explicación de las características de la investigación y se ha solicitado la firma del consentimiento infor mado (se encuentran a disposición).
Respecto a la encuesta, dado que ha sido auto administrada, se ha incluido al comienzo de la misma un párrafo explicando los objetivos de la misma y solicitando la aceptación. En caso de las personas que han marcado la opción de no aceptación, se dio por concluida la encuesta.
Resultados cualitativos (entrevistas y focus group)
Comienzo de la relación con el niño (sobrino de sangre o corazón):
La relación con el niño o niña suele darse principalmente por relaciones de parentesco (hermanos y hermanas o bien primos y primas) o por amistad con los progenitores de la prole. Los tres segmentos acompañan la vida de sus sobrinos desde el nacimiento en adelante. En algunos casos, también además de tías son sus madrinas. En otros, la diferencia etaria entre tía y sobrinos es pequeña y su relación es similar a la de un hermano menor.
1. Tipo de relación con el sobrino:
Para los tres segmentos los sentimientos más característicos son el amor, el cariño, la alegría, la felicidad y la espontaneidad.
Ahora bien, en cuanto al tipo de relación que se establece entre la tía y el sobrino dependerá de cada grupo etario. Parte de las tías entre 25 y 34 años mantienen con sus sobrinos una relación fluida y constante, mientras que otras, por temas laborales o de estudio no pueden hacerlo y su relación es más espaciada y esporádica. Las tías entre 35 y 45 años mantienen una relación fluida pero a distancia mediante encuentros mensuales o quincenales, principalmente durante el fin de semana. Finalmente, las tías mayores de 45 años, al tener generalmente sobrinos en la adolescencia y adultez, mantienen una relación fluida pero con distancia tanto a nivel personal como también gracias a la tecnología.
2. Situaciones que disfruta de la relación con el sobrino:
A nivel general, las tías disfrutan con mayor intensidad la relación con sus sobrinos pequeños, que aún no han entrado en la etapa de adolescencia. Al crecer, la relación entre ellos comienza a mutar.
A las mujeres entre 25 y 34 años les gustan, principalmente, las actividades realizadas en el hogar, especialmente si es en la casa del sobrino. A algunas les resultan interesantes actividades al aire libre o salidas programadas a algún establecimiento recreativo. Por su parte, las tías de 35 a 44 años al mantener un contacto más esporádico disfrutan cada momento que comparten con sus sobrinos. Finalmente, quienes tienen más de 45 años prefieren encuentros en fechas especiales, salidas al campo, hacer asados en el fin de semana, ir de shopping, ir al cine o incluso disfrutan una simple charla.
Resultados cuantitativos. Características generales entre las tías y sobrinos
Los resultados indican que a mayor edad de la tía mayor edad del sobrino preferido. El 55,3% de las mujeres que conforman el segmento (25 a 34 años) son tías de sobrinos de entre 0 a 5 años. Mientras que el 70,14% de mujeres entre 35 y 44 años tienen sobrinos de 0 a 10 años. Por último, el 50,4% de las tías de entre 45 y 64 años tienen sobrinos de más de 20 años.
Las motivaciones a la hora de retrasar la maternidad del segmento PANK en el ámbito AMBA.
Las mujeres tardan en promedio entre 4 y 6 años en terminar sus carreras (gráfico 2). Esto puede provocar el retraso de la maternidad durante esos años. Otro factor importante a destacar es que el 12,7% de las tías del primer segmento (25 a 34 años) aún no ha terminado su carrera, siendo esta una causa probable de su actual retraso de la maternidad.

Los deseos y expectativas de las tías en relación a la maternidad y a la postergación de la misma.
1. Deseo de tener hijos actualmente y en el futuro El 82.4% de las mujeres del primer segmento (25
a 34 años) se demuestran con interés de ser madres a futuro. El 74.5% de aquellas que se encuentran en el segundo segmento (34 a 45 años) desean tener hijos en un futuro. Por último, el 48.9% de las tías de entre 45 y 64 años son quienes no pueden tener hijos y el 44.5% no sabe si quiere tener hijos.
De aquellas mujeres que quieren tener hijos en un futuro, la mayoría coincide en que el tiempo para ello oscila entre los 2 y 5 años.
No obstante, el 43.7% de las tías de entre 25 a 34 años prefieren ser madres a los cinco años de 5 años, mientras que el 54% de las mujeres de entre 35 y 44 años lo desean dentro de 2 años.
2. Motivos de retraso de maternidad
Una de las razones por las que las tías no han tenido hijos, radica en que no han encontrado pareja para realizar este proyecto. Esto a su vez produce una influencia significativa en su deseo de ser madre a futuro, extendiendo dicho plazo.
Las mujeres de entre 35 y 64 años son quienes presentan la mayor diferencia en cuanto a lo manifestado, dado que el 71.3% del primer tramo (35 a 44 años) no tienen pareja y el 94.2% del segundo tramo (45 a 64 años) tampoco la tienen.
Algunas de las mujeres que están en pareja como las que no lo están les gustaría tener hijos en un futuro. Las mujeres entre 25 y 34 que aún no terminaron la carrera desean tener hijos pero la mitad de las mujeres entre 35 y 44 que aún no terminaron la carrera desean tener hijos y la otra mitad no.
Gasto monetario en los sobrinos
Del total de las mujeres encuestadas (gráfico 2), las tías que se encuentran entre los 25 y 34 años tienen una inclinación a gastar menos de $400 (80,5% de las tías de esa edad) o a no realizar ningún gasto (7% de ellas). Por otro lado, las tías mayores mayores de 35 años presentan un gasto promedio de entre $400 y $600. Cabe destacar, que el 73% de las tías de entre 45 y 64 años realizan gastos en ese rango, mientras que solo el 43.9% de las mujeres de entre 35 a 44 años lo realizan.

Distribución de la muestra según gasto en vacaciones
Durante el período de vacaciones las tías no suelen realizar gastos para sus sobrinos. Los datos obtenidos siguen la siguiente distribución:
- El 50,8% de las mujeres de entre 25 y 34 años no realizó ningún gasto.
- El 42,7% de las tías de entre 35 y 44 años no ha realizado gasto alguno.
- El 77,4% de las mujeres de entre 45 y 64 años no realizó ningún gasto.
Distribución de la muestra según gasto en regalo de cumpleaños.
- El 69,3% de las mujeres de entre 45 y 64 años realiza gastos superiores a $800 en ocasión del cumpleaños de su sobrino. Por otra parte, el 69% de las tías de entre 25 y 44 años realizan gastos inferiores a $800 (Figura 4).


Distribución de la muestra según gasto extraordinario
En cuanto a la realización de un gasto extraordinario, se repite el mismo comportamiento de compra visto en el regalo de cumpleaños. De esta manera se puede observar que:
- El 73,7% de las mujeres de entre 45 y 64 años realizó gastos superiores a $800.
- El 70% aproximadamente de las tías menores a 44 años realizaron gastos inferiores a $800.
Conclusión
Este trabajo pretende ser el primero en la temática PANKs que vincula dos disciplinas distintas, Psicología y Marketing, teniendo en cuenta que aquel es un concepto reciente en la disciplina del marketing.
Es posible que, de mantenerse en el futuro las tendencias a nivel laboral y de estudios, se incremente este segmento y por lo cual se consideró útil investigarlo desde la perspectiva psicológica, que resulta una opción más enriquecedora que tomar un punto de vista meramente económico. Así es como Daum (2010) afirma que los especialistas en marketing han descuidado las necesidades emocionales de este segmento.
Siguiendo a Gobbi (2013) existen dos cuestiones que han colaborado enormemente a la decreciente tendencia a la maternidad: la reducción en las diferencias salariales relacionadas al género y el aumento de los costos fijos relacionados a la maternidad/paternidad. En este sentido, en ambos aspectos entran en juego la colaboración prestada por las tías PANKs en las familias. Esto último se pudo comprobar en las entrevistas realizadas a las mujeres, donde detallaron las actividades en las que colaboran con sus sobrinos y los progenitores de éstos.
Well & Swang (2012) aseguran que erogan un promedio de 385 dólares por niño por año, un monto no lejano del que se ha encontrado en el presente estudio, lo cual resultó sorprendente para el equipo de investigación habida cuenta de las diferencias económicas entre ambos países.
Siguiendo las características descriptas por Birkner (2013), se puede inferir que el segmento está también presente en AMBA de acuerdo a lo descripto en la disciplina del marketing.
Tanturri & Mencarini (2008) plantean que el hecho de elegir no tener hijos en forma permanente es un fenómeno, así algunas mujeres retrasan la maternidad hasta que esta se vuelve fácticamente imposible, y otras encuentran dificultades o fracasan a la hora de formar pareja. Hemos encontrado este efecto en el grupo de tías PANKS de mayor edad. En varias entrevistas lamentaron no haber sido madres, y reconocieron ya encontrarse imposibilitadas de serlo por cuestiones físicas.
Una de las limitaciones más importantes del estudio ha sido el acceso a la muestra en la fase cuantitativa, así como también la generación de un estado del arte con una cantidad muy moderada de estudios que versan sobre la temática. Si bien se llevó a cabo una recopilación de datos a través de conocidos, o el método llamado bola de nieve, contactar con mujeres que cumplieran con los requisitos necesarios para ser encuestadas no ha resultado tarea sencilla. No obstante, hemos logrado tener una primera aproximación sobre este grupo de mujeres. Las dos hipótesis de trabajo se vieron confirmadas en el presente estudio.
De las encuestas realizadas, surgieron puntos interesantes. En primer lugar, entender cómo se relacionan los hombres con sus sobrinos (más de 20 hombres han comentado sus intenciones de completar la encuesta o ser entrevistados ya que se consideraban tíos o padrinos responsables). En segundo lugar, podría resultar interesante saber cómo varía la relación establecida con los sobrinos luego de la llegada de los hijos propios. Finalmente se podría profundizar la relación del “reloj biológico” y la posibilidad de ser madres, cómo tramitan las mujeres los últimos años de fertilidad y sus creencias al respecto de la utilización de métodos de fertilidad y la adopción no estando acompañadas por parejas. Adicionalmente, resultaría de interés investigar qué sucede con éstas mujeres al terminar su edad fértil y si consideran o no la posibilidad de adopción en función a su edad.
Se puede inferir que las mujeres PANKS podrían tener relevancia en la vida de sus sobrinos, colaborando en su crianza (cumpliendo un rol importante desde el punto de vista económico) y supliendo, al mismo tiempo, deseos relacionados con la maternidad. Se considera que en el futuro podrían tomar un rol incluso más determinante.
Referencias
Aguayo Lorenzo, E. & Lamelas Castellanos, N.; (2010). Desigualdad de género en latinoamérica desde la perspectiva de los indicadores de desarrollo humano. Revista Galega de Economía, Sin mes, 1-15.
Alarcón Delgado, I. L. (2012). Conciliación de la vida familiar y laboral en parejas heterosexuales con intenciones de equidad en la ciudad de México (Spanish). Revista de Estudios de Género. La Ventana, 4 (35), 58-92.
Aljama Guillén, E. (2015). Género, poder y Administraciones públicas: sobre la (im) posibilidad del cambio hacia una mayor igualdad. Una revisión de la literatura. (Spanish). Revista Española De Ciencia Política, (39), 263-287.
Barimboim, D. & Bonelli, A. (inédito). El desarrollo profesional de la mujer y la sociedad de consumo, generan nuevas motivaciones al formar una pareja/familia. Parte de Prensa, UADE.
Batthyány, K. (2007). Articulación entre vida laboral y vida familiar. Las prácticas de cuidado infantil de trabajadoras asalariadas de Montevideo. En: Género, familias y trabajo: rupturas y continuidades. Desafíos para la investigación política. Gutiérrez, M. A. CLACSO, Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales. Bs.As.
Birkner, C. (2013). The Power of PANKs. Marketing News, 47(5), 10.
Caucutt, E. M., Guner, N., & Knowles, J. (2002). Why Do Women Wait? Matching, Wage Inequality and the Incentives for Fertility Delay. Review Of Economic Dynamics,5(4), 815. doi:10.1006/redy.2002.0190
Daum, K. (2010). Pursuing the Awesome Experience. Smart Business Tampa Bay, 5(1), 5.
Gobbi, P. (2013). A model of voluntary childlessness. Journal of PopulationEconomics, 26(3), 963- 982.doi:10.1007/s00148-012-0457-1
Godwin, N. (2013). Ever heard of a PANK? If not, you may be missing out on a promising market. (Cover Story). Travel Weekly, 72(1), 1-34.
Golbert, L. (2000). “¿Ser madre o trabajar?: la situación de las mujeres en el mercado laboral”, en H. Birgin (comp.) Ley, mercado y discriminación, Buenos Aires, Biblos.
Hayden, S. (2011). Constituting Savvy Aunties: From Childless Women to Child-Focused Consumers. Women's Studies In Communication, 34(1), 1-19. doi:10.1080/07491409.2011.56653
Houseknecht, S. K., Vaughan, S. & Statham, A. (1987). The impact of singlehood on the career patterns of Professional woman. Journal of Marriage and Family. 49 (2), 353-366. Doi: 10.2307/352305
Instituto Nacional De Estadísticas y Censos (INDEC) (2015).En INDEC.Recuperado de: www.indec.gov.ar
Manni, L. (2010). Avance de Investigación: Mujeres profesionales en cargos directivos y/o gerenciales de la zona geográfica de influencia de la UNLu. Aljaba [online]. 2013, vol.17 [citado 2014-12-01], pp. 193-196. Recuperado de http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1669- 57042013000100012&lng=es&nrm=iso>. ISSN 1669-5704.
Mestre-Miquel, J. M., Guillen-Palomares, J. & Caro-Blanco, F. (2012). Abuelas cuidadoras en el siglo XXI: recurso de conciliación de la vida social y familiar. Portularia, XIII, 231-238. Recuperado de http://redalyc.org/articulo.oa?id=161024437025
Molina, M. (2006). Transformaciones Histórico Culturales del Concepto de Maternidad y sus Repercusiones en la Identidad de la Mujer. (Spanish). Psykhe, 15(2), 93-103.
Montilva, M. (2008). Postergación de la maternidad de mujeres profesionales jóvenes en dos metrópolis latinoamericanas. (Spanish).Utopía Y Praxis Latinoamericana, 13(41), 69-79.
Olid, C. S. (2013). Models of Professional Career of the Managerial Woman.UniversitasPsychologica, 12(4), 1-38. Lara, M. A.,
Langer, N. & Ribarich, M. (2007). Aunts, Uncles—Nieces, Nephews: Kinship Relations Over the Lifespan. Educational Gerontology, 33(1), 75-83.
Palomar Verea, C. (2005). Maternidad: Historia y Cultura. Revista de Estudios de Género. La ventana, (22) 35-67. Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=88402204
Pérez Padilla, J., Lorence Lara, B. & Menéndez Álvarez-Dardea, S. (2010). Estrés y competencia parental: un estudio con madres y padres trabajadores. Suma Psicológica, 17(1) 47-57. Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=134215244004
Well, R. & Swang, J. (2012, December 15). Passionate PANKs are happy just kidding around. The Sydney Morning Herald, p. 7.
Scavone, L. (2001). Maternidade: transformações na família e nas relações de gênero. Interface - Comunicação, Saúde, Educação,5(8) 47-59. Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=180114093004
Tanturri, M. L & Mencarini, L. (2008). Population and Development Review.34 (1). 55-77
Tobío Soler, C. (2002).Conciliación o contradicción: como hacen las madres trabajadoras. Reis. Revista Española de Investigaciones Sociológicas, (97) 155-186. Recuperado de http://148.215.2.11/articulo.oa?id=99717915006
Lara, M. A., Acevedo, M., López, E. K. & Fernández, M. (1994). La conducta de apego en niños de 5 y 6 años: influencia de la ocupación materna fuera del hogar. Revista Latinoamericana de Psicología, 26(2) 283-313. Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=80526206