Experiencias negativas en la niñez y estilo parental dominante en individuos que reportan experiencias paranormales
Negative experiences in childhood and the individuals' dominant parental style with paranormal experiences
Experiencias negativas en la niñez y estilo parental dominante en individuos que reportan experiencias paranormales
Perspectivas en Psicología: Revista de Psicología y Ciencias Afines, vol. 15, núm. 1, pp. 101-112, 2018
Universidad Nacional de Mar del Plata
Recepción: 22 Junio 2017
Aprobación: 23 Noviembre 2017
Resumen: Numerosos estudios confirman una relación positiva y significativa entre la frecuencia de experiencias paranormales y el trauma infantil, relación que podría estar, a su vez, “modulada” por un estilo parental negativo. El presente estudio evalúa el estilo parental dominante de aquellos que han tenido experiencias paranormales y su relación con eventos traumáticos en su infancia. Se reclutó a individuos con experiencias paranormales (N = 63) y un grupo control (N = 53) sin experiencias. Se administraron tres instrumentos a ambos grupos para evaluar el tipo y frecuencia de experiencias paranormales, experiencias negativas en la niñez, y estilos parentales. Los resultados revelaron que las experiencias más frecuentes son los sueños psíquicos, las experiencias místicas, la sensación de presencia y deja-vu. Estas personas tienden a mostrar mayor experiencia de trauma infantil en comparación con el grupo sin experiencias, en particular abuso sexual, lo cual confirma estudios previos. Además, se encontró que aquellos que tendían a mostrar mayor frecuencia de experiencias paranormales recibían de sus padres una respuesta de mayor indiferencia en comparación con quienes no tienen experiencias. Es posible que algunas experiencias paranormales se desarrollen como una forma de responder por fuera de los límites convencionales y afrontar la indiferencia parental en la niñez.
Palabras clave: Estilos Parentales, Trauma Infantil, Experiencia, Paranormales.
Abstract: A number of studies support a positive and significant relationship between the frequency of paranormal experiences and childhood trauma which could be "modulated" by negative parenting styles. This study evaluates the dominant parental style of those who have had paranormal experiences and their relation to traumatic events in childhood. Individuals who reported paranormal experiences (N = 63) and a control group (N = 53) without experience were recruited. Three instruments for both groups to evaluate the type and frequency of paranormal experiences, negative experiences in childhood and parenting styles were administered. The results showed that the most frequent experiences are the psychic dreams, the mystical experiences, the feeling of presence and deja-vu. These people tend to show a greater childhood trauma experience than the control group, specially the sex-abuse. Besides, those who tended to show greater frequency of paranormal experiences used to receive greater indifference from their parents. These paranormal experiences are likely to be developed as an answer beyond the standard boundaries and a way to face the parental indifference during the childhood.
Keywords: Parental Styles, Childhood Trauma, Anomalous, Paranormal Experiences.
Introducción
Entendemos como eventos “paranormales” a los sucesos o experiencias poco frecuentes que parecen presentarse al lado de aquellos que ya nos son conocidos y que se comprenden a través de las categorías. Aunque las experiencias paranormales han sido tema de interés en investigaciones psicológicas y psiquiátricas (Bem & Honorton, 1994; Bull, 1991; Fenwick, 1985; Persinger, 2001; Ross & Joshi, 1992; Thalbourne, 1994; Williams & Irwin, 1991; Gómez Montanelli & Parra, 2004; Hastings, 1983; Siegel, 1986; Weiner, 1980), el hecho de que algunas personas sientan a tales experiencias como perturbadoras y requieran orientación ha sido un tema de discusión en psicología (Dean, 1980; Gómez Montanelli & Parra, 2004, 2005; Hasting, 1983; Siegel, 1986; Parra & Corbetta, 2014). Para mucha gente, una experiencia paranormal puede atemorizar o causar ansiedad (Gómez Montanelli & Parra, 2005); el temor es en apariencia una reacción inicial relativamente común hacia la experiencia paranormal. Otras veces, las personas que han experimentado tales eventos buscan ayuda en amigos y familiares, ayuda profesional en psicólogos o médicos, o ayuda religiosa (Gómez Montanelli & Parra, 2004, 2005; Parra, 2003, 2006; Parra & Corbetta, 2014; Hart Wright, 2002, 2009). Examinaremos aquí la relación entre el trauma infantil, los estilos parentales y las experiencias paranormales.
Trauma Infantil y Experiencias Paranormales
Una línea de trabajo sugiere que las personas que se perciben a sí mismos con poco control sobre sus vidas pueden llegar a experimentar fenómenos paranormales debido a que la creencia en lo paranormal los ayuda a alcanzar mayor sensación de control (Irwin, 2009; Blackmore y Troscianko, 1985; Irwin, 2009). Steiger (1982) entrevistó durante décadas a médiums que afirmaron que casi todos ellos pasaron por una serie de crisis personales en su niñez o en la juventud, y dio como ejemplo la observación de Gardner Murphy, expresidente de la American Psychological Association, que una enfermedad severa, o en sentido más amplio, las crisis personales pueden conducir a ciertas experiencias paranormales al despertar. (Greeley, 1975). Lawrence, Edwars, Bartaclought, Church & Hetherington, (1995) demostraron que existía un lazo más fuerte entre el trauma y la experiencia paranormal que entre el trauma y la fantasía; y que existe un vínculo directo del trauma infantil con la experiencia paranormal (Garrett, 2002).
Hart Wright (2009), en un estudio cualitativo, entrevistó a 120 personas acerca de sus experiencias de comunicación después de la muerte bajo la forma de una sensación de contacto con familiares o amigos fallecidos. Tales experiencias no involucraron médiums y ocurrieron por lo general cuando el sujeto estaba perfectamente lúcido. En este estudio se buscó conocer además los antecedentes familiares, con quienes y cómo pasaron sus primeros años de vida. Todas las entrevistas fueron grabadas y luego se desgrabaron para su análisis. En el curso de las entrevistas semi–estructuradas y abiertas, se preguntó a los entrevistados si en la familia donde habían crecido había creencias religiosas tradicionales, y si los adultos tenían algún interés o creencia en lo paranormal. Se encontró que más de la tercera parte de los entrevistados había tenido o tenía uno o dos padres alcohólicos, o un pariente alcohólico, un tío o un abuelo en el hogar. Muchos hijos/as de alcohólicos dijeron haber sufrido golpizas frecuentes, o ver u oír a otros de sus familiares alcoholizados. Incluso donde no había ningún caso de abuso físico significativo, había más probabilidad de encontrar otros problemas en su infancia. Por otra parte, casi un tercio de los entrevistados, principalmente de padres no alcohólicos, provino de hogares predominantemente autoritarios, o agresivos/abusivos, en los que se les exigía una dependencia y obediencia total, o tenían padres intolerantes, de mal carácter, que descargaban la furia y violencia proveniente de otros ámbitos.
Ross & Joshi (1992) también confirmaron una relación existente entre las experiencias paranormales, el trauma y la disociación. Encontraron que las personas que declaraban haber sido victimas de abuso en su infancia tuvieron significativamente más experiencias paranormales que lo normal. Irwin (1992) encontró una correlación significativa entre las creencias paranormales y el trauma. Además demostró que las creencias paranormales estaban conectadas con el control interpersonal. Irwin (1994) replicó estos resultados en individuos cuyos padres eran alcohólicos y posteriormente desarrolló el Modelo de Factores de la Infancia, en el cual las experiencias paranormales se vinculan con la propensión a la fantasía y a una fuerte necesidad de control intrapersonal. Esto sugiere que el trauma infantil puede conducir al desarrollo de una personalidad propensa a la fantasía, y luego a desarrollar creencias y experiencias paranormales (Watt, Watson y Wilson, 2007; Irwin, 1994).
Lawrence et al. (1995) trataron de replicar el modelo de Irwin (1994) mediante el estudio de la asociación entre trauma en la infancia, fantasía infantil, experiencias paranormales y creencias paranormales. Confirmaron que las experiencias paranormales estaban correlacionadas con el trauma durante la infancia y la fantasía. Además demostraron correlaciones entre las creencias paranormales y la fantasía, y proponen un modelo en el que el trauma provoca fantasías y experiencias paranormales con un enlace directo desde el trauma hacia la experiencia paranormal. De modo que existen dos “rutas”, una directa y otra indirecta desde el trauma hacia las experiencias paranormales; y las creencias paranormales serían la consecuencia de las experiencias paranormales en lugar de una causa. Más recientemente, Perkins y Allen (2006) estudiaron la asociación entre el abuso físico en la infancia y las creencias paranormales. Este estudio se centró específicamente en el correlato de abuso físico en la infancia y las experiencias paranormales. Las creencias paranormales proveen una fuente de significados y seguridad; el trauma durante la infancia parece ser también comñun entre creyentes en extraterrestres (Ring & Rosing, 1990) y gente que repentinamente experimenta una conversión religiosa o se afilia a una secta (Ullman, 1982).
Tales marcas tempranas durante la infancia conducirán a tres formas en que la modalidad de relaciones tempranas y traumas podrían simbolizarse con experiencias paranormales. Se sugiere llamar a la primera la “forma de control”. Las creencias paranormales serán un sistema de representaciones que permitirán dar un sentido al tema, y luego la impresión de ser capaces de controlar eventos perturbadores. La consecuencia de estos traumas también podría generar fantasías. Finalmente, Irwin (2009) propone una tercer forma que conduce al desarrollo de experiencias paranormales: la causa dinámica del origen de las experiencias paranormales se transmite de padres a hijos que causa la herencia de ciertas características psicológicas.
Rabeyron y Watt (2010) encontraron que las personas que habían tenido experiencias paranormales durante el último año habían atravesado sucesos negativos durante ese mismo año. Aquí se propone la noción de una experiencia paranormal “inaugural”, dado que en un gran número de casos tener una primer experiencia paranormal lleva en muchas ocasiones a experimentar otras. A menudo, también se observa un sorprendente incremento de la creatividad; por ejemplo, una paciente mejoró sus habilidades para la pintura artística después de una experiencia cercana a la muerte. Esta primera experiencia pertenece a lo que Rabeyron y Watt (2010) llaman la “solución paranormal”, es decir, una estrategia de afrontamiento que da origen a diferentes experiencias paranormales como reacción original a los sucesos negativos de la vida. Pero esta estrategia no es tan obvia para el paciente, y la mayor parte del tiempo los pacientes no hablan espontáneamente de sus eventos negativos, o no ven inicialmente una conexión entre este suceso y sus experiencias paranormales.
Taulí (2009) encontró correlaciones entre el trastorno disociativo y la presencia de acontecimientos traumáticos en la infancia; especialmente la existencia de abuso sexual en la infancia. En una muestra clínica de 36 pacientes que padecían trastornos disociativos se evaluó retrospectivamente si estos pacientes habían padecido sucesos traumáticos durante su infancia. Mediante este estudio se evidenció que el trastorno disociativo se asocia con la presencia de acontecimientos traumáticos en la infancia (58%), y antecedentes de abuso sexual (28%) y que la presencia de acontecimientos traumáticos en la infancia estaba asociada con la gravedad del cuadro clínico disociativo.
Fisher & Fisher (1992) sostienen el necesario rol de las convicciones paranormales en mejorar el bienestar psicológico, actuando como una protección contra la difícil realidad en el que se encuentra inmerso el individuo. Terr (1997) demostró que es posible que una sola experiencia traumática pueda tener un impacto menos extremo o menos duradero en la creencia paranormal. Para ello, entrevistó a niños en edad escolar que en 1986 habían presenciado la explosión del trasbordador “Challenger” en donde murieron varios astronautas, incluyendo su maestra. Cuando se realizaron pruebas psicológicas en niños unas pocas semanas después del incidente traumático, mostraron evidencia de pensamiento paranormal, pero esa tendencia se disipó al año siguiente.
Estilos parentales y Experiencia paranormal
El concepto de estilos parentales ha sido ampliamente utilizado en la investigación psicológica a lo largo de los últimos años. Se han elaborado diversas definiciones desde distintas perspectivas, aunque una de las más aceptadas es la de Darling & Steinberg (1993), quienes definen los estilos parentales como:
una constelación de actitudes hacia el niño que le son comunicadas y que, tomadas en conjunto, crean un clima emocional en el cual se expresan las conductas de los padres. Estas conductas incluyen tanto las dirigidas a objetivos concretos, como gestos, expresiones faciales, cambios en el tono de voz, o expresiones espontáneas de una emoción (p. 488).
Los hijos de padres autoritarios poseen dificultades a nivel emocional, baja autoestima y una escasa confianza en sí mismos que a su vez pueden desencadenar en síntomas depresivos. En cambio, los adolescentes que crecen en hogares permisivos, aunque no suelen mostrar baja autoestima, presentan comportamientos antisociales. El padre permisivo,en el otro polo, impone pocas o ninguna restricción a sus hijos. Es poco exigente respecto a una conducta madura, casi no utiliza el castigo y permite que el niño regule su propia conducta. Tiene una confianza total en sus hijos y ejerce una democracia plena en la relación padres-hijos. Los hijos disponen de gran libertad y poca conducción. Los padres esperan que el niño tenga un comportamiento maduro, y no establecen límites a la conducta, fomentan la independencia y la individualidad. En muchas ocasiones, estos padres son considerados “indulgentes”. En algunos casos, los niños tienden a ser impulsivos, agresivos, rebeldes; así como socialmente ineptos e incapaces de asumir responsabilidades, (para una revisión, ver Diez & Peirats, 1997; Hindman, 1977). En otros casos, pueden ser independientes, activos, sociables y creativos, capaces de controlar la agresividad con un alto grado de autoestima. Maccoby y Martin (1983) postulan cuatro estilos parentales conformados por la combinación de dos dimensiones de respuesta y demanda: (1) estilo autoritario, caracterizado por alta demanda y baja respuesta, el permisivo, baja demanda y alta respuesta, (3) el negligente que se manifiesta con baja demanda y baja respuesta, y por último (4) el autoritario de alta demanda y alta respuesta.
Hay pocos estudios que observen el vínculo parental y el desarrollo de las creencias/experiencias paranormales. Farias & Granqvist (2007) examinaron un sistema de creencias que incluye aspectos de espiritualidad no teísta, filosofía oriental, psicología humanista, desarrollo personal, medicina alternativa y de la metafísica, concepto más amplio que las creencias en fenómenos paranormales, en el noroeste de Inglaterra. Se correlacionaron el estilo parental negligente de los padres, el abuso físico, sexual y emocional, la parentificación y lasamenazas de rechazo, el abandono y el castigo durante la infancia, y como estas experiencias pueden ser predictoras de la emergencia de experiencias paranormales, creencias, temores y una orientación a la Nueva Era. Los resultados demostraron que el abuso sexual infantil tiene efecto significativo directo sobre las experiencias anómalas en la adultez. También se encontró una relación entre el abandono en la niñez, el abuso sexual, emocional y la parentificación respecto a las creencias y experiencias paranormales.
Incluso algunos padres se oponen vehementemente a cualquier creencia o práctica asociada al misticismo, la superstición, el ocultismo, o incluso la Nueva Era. Por ejemplo, Cohn (1999) observó la presencia de padres que prohibían en su familia hablar sobre poderes paranormales; por otro lado, algunos padres podrían exigir a sus niños cumplir con ciertas creencias esotéricas o participar en sus rituales. Estos ambientes tan contrastantes y la infancia pueden tener diferentes consecuencias a la hora de abrazar o no ciertas experiencias paranormales en la adultez.
Finalmente, Rogers & Lowrie (2015) examinaron el grado en que diversos tipos de maltrato infantil predicen la experiencia paranormal en la adultez. Sus resultados demuestran que el abuso sexual infantil tiene un efecto significativo sobre las experiencias paranormales en la adultez, asi como también abandono infantil, sexual y emocional,“parentificación instrumental”, y en menor medida, propensión a fantasear. Esto es consistente con la hipótesis psicodinámica de Irwin (2009) que sugiere que la experiencia paranormal de los adultos es un mecanismo adaptativo para afrontar situaciones traumáticas infantiles y aumentar la sensación de control. En consecuencia, en este estudio se formula la siguiente pregunta: ¿El estilo parental “modula” de algún modo el impacto de los acontecimientos traumáticos en la niñez, y si es así, de qué forma está relacionado con la experiencia paranormal?
El objetivo de este estudio es evaluar el estilo parental dominante de aquellos que han experimentado sucesos paranormales y su relación con sucesos traumáticos en la infancia. Más específicamente, se busca determinar el estilo parental dominante, la frecuencia y el tipo de experiencias paranormales y la medida de acontecimientos negativos de la niñez en la vida adulta, comparar el estilo parental y experiencias traumáticas en la infancia entre aquellos que reportan experiencias paranormales y un grupo control, y relacionar la medida de experiencias traumáticas durante la niñez y la frecuencia de las experiencias paranormales. Se hipótetiza aquí que (H1) se encontrará una relación positiva y significativa entre la frecuencia de experiencias paranormales y el trauma infantil, (H2) se encontrará una relación positiva y significativa entre experiencias paranormales y un estilo parental dominante “negativo”, (H3) individuos que reportan experiencias paranormales tenderán a mostrar mayor frecuencia de experiencias traumáticas en la niñez en comparación con individuos sin experiencias y losindividuos (H4) que reportan experiencias paranormales tenderán a mostrar estilos parentales más rígidos en comparación con individuos sin experiencias.
Grupo “paranormal”: compuesto por 63 individuos participantes de cursos de psicología transpersonal, parapsicología y disciplinas relacionadas; todos creyentes en una variedad de experiencias espirituales/paranormales; 20 (32%) varones y 43 (68%) mujeres entre 18 a 64 años (Media= 31,71, DT= 12,46) de buen nivel cultural (52% secundario completo y 23% universitario), en su mayoría solteros (49%) y casados 30%), en su mayoría residentes en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el conurbano bonaerense.
Control (no paranormal): Compuesto por 53 individuos quienes no indicaron haber tenido experiencias espirituales/paranormales, 23 (43%) varones y 30 (57%) mujeres entre 18 a 65 años (Media= 31,62, DT= 12,13) de buen nivel cultural (52% secundario completo y 13% universitario), en su mayoría solteros (49%), y casados 30%) de nacionalidad argentina, en su mayoría residentes en Buenos Aires y el conurbano.
Procedimiento
Se aplicó una técnica de muestreo no-probabilística que permitió un pareo natural entre el grupo paranormal con el grupo “control” de modo que resultó una muestra de mayor equivalencia demográfica (valores de edad, estado civil y nivel educativo son muy semejantes). Ninguno de los participantes de este estudio recibió compensación económica y todos completaron ambas escalas en forma individual.
Si bien recibieron información acerca de los objetivos generales del estudio, no se informó respecto a las hipótesis del estudio. Se invitó a responder los tres instrumentos de forma voluntaria y anónimamente que fueron entregados en forma contrabalanceada y bajo el pseudotítulo “Cuestionario de Experiencias Psicológicas”, evitando sesgar las respuestas. Para los criterios de inclusión/exclusión se excluyeron de la muestra los cuestionarios incompletos o respondidos en forma incorrecta. Todos los participantes completaron un consentimiento informado.
Encuesta de Experiencias Paranormales (EEP). Es un inventario autoadministrablepara reunir información sobre experiencias anómalo/paranormales (Gómez Montanelli & Parra, 2002, 2005). Los estudios previos de algunas de estas experiencias han sido publicados en otras revistas ( Parra, 2006, 2008b, 2008c, Gómez Montanelli & Parra, 2008), El EEP contiene 18 reactivos e incluye experiencias tales como sueños premonitorios, telepatía, ver aura, experiencias fuera del cuerpo, sensación de presencia, mediumnidad, experiencia de sanación, déjà-vu, experiencia mística, y apariciones, oír o ver fantasmas, que el participante responde como “Nunca”, “Rara vez” o “Múltiples veces”. Se construyó un índice de experiencias para cada participante en función del número de respuestas afirmativas a sus experiencias. Este índice tendrá un rango de 0 (ninguna experiencia) al 10 (todas las experiencias).
Cuestionario de Experiencias Negativas en la Niñez (CTQ-SF, Bernstein & Fink, 1998) El CTQ es un cuestionario auto-administrable de perfil retrospectivo que mide el grado de abuso sufrido durante la infancia. Los factores centrales que evalúa son: abuso físico, abuso emocional, abuso sexual, abandono físico y abandono emocional. Otros sucesos traumáticos que pueden ocurrir durante la infancia, como la muerte de un padre o una enfermedad grave, no se evalúan. El cuestionario contiene una escala de cinco puntos (0= Nunca a 3= Casi siempre). Todos los reactivos están altamente correlacionados con sus respectivas sub-escalas. La validez discriminante es satisfactoria y la intercorrelación es altamente significativa. El valor de confiabilidad para toda la muestra (N= 116) fue de .93.
Escala de Estilos Parentales e Inconsistencia Parental Percibida (EPIPP, De la Iglesia, Ongarato, & Fernández Liporace, 2010). Evalúa estilos parentales y la inconsistencia parental percibida en adultos jóvenes, es un inventario autoadministrable para la evaluación de estilos parentales e inconsistencia parental percibida dirigido a adultos jóvenes. La escala está compuesta por 24 ítems que evalúan las conductas maternas y paternas. Transformando la puntuación directa a percentil, podrá valorar el grado de presencia de ambos aspectos del constructo (escalas de respuesta y demanda), identificando, mediante su combinación, el estilo parental característico de cada progenitor que permitirá apreciar la posible inconsistencia interparental en el caso de que el padre y la madre exhiban estilos diferentes. También se puede analizar la frecuencia de las prácticas contempladas en cada subescala. La escala posibilita considerar el grado de inconsistencia intraparental. Los cuadrantes se forman de acuerdo al siguiente esquema: (1) Autoritario = Alta Demanda/Baja Respuesta, (2) Permisivo= Baja Demanda/Alta Respuesta, (3) Negligente= Baja Demanda/Baja Respuesta, y (4) Autoritativo= Alta Demanda/Alta Respuesta. Los puntos de corte fueron puntuaciones altas (80-99%) y puntuaciones bajas (0-20%) usando las puntuaciones obtenidos de la muestra total (N= 116).
Análisis
Los datos fueron procesados mediante el paquete estadístico SPSS 20 (en español) y fueron evaluados a una cola. Se llevó a cabo una evaluación de la normalidad de la muestra. A partir de los valores obtenidos (Shapiro-Wilks), se asumió una distribución asimétrica en la mayoría de la puntuaciones de los instrumentos; en consecuencia se empleó la estadística no paramétrica para los análisis. Para llevar a cabo comparaciones se empleó el análisis de U de Mann-Whittney, y para correlacionar se empleó el coeficiente de Rho de Spearman (rs).
Resultados
| Experiencia Paranormal | N | % |
| Sueños psíquicos | 43 | 68,3 |
| Ver el aura | 24 | 38,2 |
| Experiencias fuera del cuerpo | 28 | 44,4 |
| Experiencias Místicas | 39 | 61,9 |
| Sensación de Presencia | 52 | 82,5 |
| Sanar a distancia | 25 | 39,7 |
| Déjà vú | 59 | 93,6 |
| Apariciones | 38 | 60,3 |
El grupo “Paranormal” presentó con mayor frecuencia sueños psíquicos (68%), Experiencias místicas (62%), Sensación de presencia (82%), y Déjà -vu (93%). Para este grupo, se diseñó una suma de las frecuencia de experiencias paranormales/espirituales (una vez= 1, rara vez= 2, y muchas veces= 3) que produjo un “index” cuyo rango es de 3 a 27 experiencias (Rango Esperado= 0 a 27; Media= 12,81; DT= 5,54).

Se llevó a cabo una correlación entre el index de experiencias y trauma infantil (y sus subescalas) empleando el coeficiente de correlación Rho de Spearman. Se encontró una correlación positiva y significativa con Abuso Sexual (rs= 29, Sig=.009), y aunque no se encontró una correlación significativa con la puntuación total de TI, sin embargo, la dirección de correlación es sugestiva (rs= ,18) (ver Tabla 2).

Con el propósito de determinar qué experiencia correlacionó específicamente con el trauma infantil, se llevó a cabo una correlación entre la frecuencia de experiencias y la puntuación de TI. La H1 predice que se encontraría una relación positiva y significativa entre la frecuencia de experiencias paranormales y el trauma infantil, lo cual se confirmó específicamente para Sueños psíquicos (rs= .13), Aura (rs= 24) y en forma marginalmente significativa para Experiencias fuera del Cuerpo (rs= .47) (ver Tabla 3).

Se llevó a cabo una correlación entre el index de experiencias y estilo parental (Demanda/Respuesta de Padre y de Madre) empleando el coeficiente de correlación Rho de Spearman. No se encontraron correlación significativas (ver Tabla 4).

Aunque no se encontraron correlaciones significativas, con el propósito de determinar qué experiencia correlacionó específicamente con el estilo parental, se llevó a cabo una correlación entre la frecuencia de experiencias y la puntuación de EP. La H2 predice que se encontraría una relación positiva y significativa entre la frecuencia de experiencias paranormales y un estilo parental dominante (negativo), lo cual se confirmó específicamente para el índex (suma) de experiencias e Indiferencia (Madre/Padre), y algunas experiencias en particular, por ejemplo Apariciones (Madre rs= .47 y Padre rs= .53), Aura (Madre rs= .008), Sanar (Padre rs= .26), y Telepatía (Padre rs = .26) (ver Tabla 5).

Se llevó a cabo una comparación entre ambos grupos (paranormal vs. no paranormal) en Trauma Infantil y Estilos Parentales (ver Tabla 6). La H3 predice que individuos que relatan experiencias paranormales tenderán a mostrar mayor frecuencia de experiencias traumáticas en la niñez en comparación con individuos sin experiencias, lo cual se confirmó (Paranormal M= 17,70 vs. Control M= 7,83; z= 4,32, p< .001) y en todas las subescalas de TI.
La H4 predice que individuos que relatan experiencias paranormales tenderán a mostrar estilos parentales más rígidos en comparación con individuos sin experiencias. Aunque no pudo determinarse el estilo parental por las razones expresadas anteriormente, no se confirmó la H4. Se encontró una diferencia significativa en las subescalas Indiferencia (Padre p= .011 y Madre p= 002). Un resultado similar al encontrado en la correlación entre frecuencia de experiencias e Indiferencia del grupo Paranormal (ver Tabla 6).

Se llevó a cabo un análisis secundario a las hipótesis formuladas debido a las características de la muestra y para evaluar otros resultados no pre-planeados con los datos obtenidos. Se compararon los cuatro estilos parentales que surgen de la combinación de puntuaciones altas/bajas de Demanda/Repuesta en Madre y Padre uniendo ambas muestras (NTotal= 116), ya que no era recomendable hacer esto con una sola muestra. Debido a que sólo se pudo encontrar 31 (26%) casos que se ajustan a los cuatro estilos parentales, se decidió unir a ambos grupos (paranormal y no-paranormal) que respondieron ambos cuestionarios.
Debido al bajo número de casos, se comparó mediante un ANOVA la media de los cuatro estilos en Trauma Infantil y el Index (suma) de Experiencias Paranormales, y se encontró una diferencia estadísticamente significativa en Madre/Padre con estilos autoritarios para Trauma Infantil (Madre F= 3,74 p= .021 y Padre F= 24,50 p< .001), pero no para Experiencia Paranormal (ver Tabla 7).
Discusión
Las experiencias más frecuentes son los sueños psíquicos, las experiencias místicas, la sensación de presencia y deja-vu, y estas personas tienden a mostrar mayor experiencia de trauma infantil, en particular abuso sexual (en particular la experiencia de ver el aura (o energía que rodea al cuerpo). Esto confirma estudios anteriores (Irwin, 1993; Ring &Rosing, 1990) de una relación entre los traumas infantiles y las experiencias paranormales/espirituales; en particular, la Experiencia Cercana a la Muerte y la Experiencia Fuera del Cuerpo en una situación de amenaza vital. Una EFC se puede desencadenar por un incidente que es en sí mismo traumático o que amenaza la vida; por ejemplo, una joven que tuvo una EFC durante un brote de ira hacia su padre (Irwin, 1985, pp. 144-145).
En base a ello, se podría argumentar una relación entre, por ejemplo, la EFC y el trauma en la infancia que puede surgir un OBE durante un incidente traumático en lugar de serconsecuencia de un trauma. Por ejemplo, el abuso sexual intrafamiliar puede surgir como un predictor de la EFC, simplemente porque el niño pudo haber tenido una EFC en el momento en que ocurrió el abuso (Potter, 1994). Por otro lado, mientras que la EFC puede ser una respuesta defensiva inmediata al asalto físico y sexual, debemos considerar si esto se aplicaría de manera uniforme a todos los tipos de trauma infantil que permiten discriminar a individuos con o sin experiencias paranormales.
Los datos de este estudio también pueden ser vistos como una indicación de la misma relación; es decir, que los traumas infantiles pueden propiciar que algunos niños adopten la disociación como mecanismo de defensalo cual, a su vez, puede hacer que la persona sea propensa a una experiencia de “salir” de su cuerpo en una etapa posterior de su evolución como adulto. En otras palabras, algunas experiencias paranormales no serían otra cosa, en gran medida, más que una respuesta inmediata inherente a un trauma o pueden reflejar un estilo de afrontamiento “disociativo” para lidiar contra los efectos devastadores que engendra el trauma infantil en el aparato psíquico.
Respecto al estilo parental, no se encontraron resultados significativos en los cuatro estilos parentales, así como tampoco en Demanda/Respuesta para Padre y Madre. Pero se encontró que aquellos que tendían a mostrar mayor frecuencia de experiencias paranormales,en particular, Apariciones, Aura y Sanar, recibieron de sus padres una respuesta caracterizada por mayor indiferenciaen comparación con quienes no tuvieron tales experiencias, por ejemplo, “a mi padre/madre no le hubiese parecido importante si mis amigos le hubiesen comentado que era buen compañero/a”, o “si hubiese ido siempre a clases, o si me hubiese cuidado de no ir por zonas peligrosas de la ciudad, o si hubiese podido solucionar problemas por mi cuenta”.
Este resultado podría indicar que un estilo parental indiferente o negligente, con poco o totalmente carente de límites asi como de escaso afecto puede estar por detrás del desarrollo de ciertas experiencias paranormales en la vida adulta. Un estilo negligente, de hecho, caracteriza a padres que se concentran en las tensiones de su propia vida y con poco tiempo para sus hijos. Es posible que las experiencias paranormales se desarrollen como una respuesta,aunque no la única, frente a un estilo parental negligente; es decir una forma de responder por fuera de los límites convencionales y producir experiencias “anómalas” posiblemente para afrontar la indiferencia parental en la niñez.
Desde una perspectiva crítica, es importante señalar que la muestra resultó muy pequeña para agrupar un número suficiente de estilos parentales “dominantes”: Autoritario (n= 8), Permisivo (n= 4), Negligente (n= 7) y Autoritativo (n= 12). Hubiera sido necesario tener mayor número de casos que reúna el perfil dominante, que suge del cuadrante Demanda–Respuesta de Madre y de Padre. En consecuencia, aquí se evaluaron las subescalas primarias Demanda/Respuesta de Madre y Padre y sus subescalas secundarias que componen D/R para Padre y Madre. Aunque sin relación con la experiencia paranormal, un resultado directamente relacionado con el trauma infantil es la correlación que refleja que un estilo autoritario parece potenciar de alguna manera el “peso” de la situación traumática.
Conclusión
Los resultados de esta investigación apoyan la hipótesis psicodinámica de Irwin (2009) según la cual las experiencias paranormales en la vida adulta de un sujeto son una respuesta adaptativa para hacer frente a la necesidad de control del impacto emocional del abuso infantil y, en consecuencia, tales experiencias podrían surgir un mecanismo de defensa o una respuesta de afrontamiento. De acuerdo a estos resultados, se observó en primer lugar, que el abuso sexual infantil está fuertemente relacionado con las experiencias paranormales. Además, estos datos apoyan hallazgos previos que vinculan el abuso sexual infantil con la aparición de experiencias paranormales en la vida adulta (French & Kerman, 1996; Lawrence et al., 1995; Irwin, 1992, 1994; Ross & Joshi, 1992).
Summitt (1983) concluye su estudio diciendo que aquellos que creen tener “poderes” o ser “iluminados”; es decir tener extraordinarias capacidades extrasensoriales y/o habilidades de médium son otra manera en que los adultos aprendan a lidiar con el trauma, el abuso sexual infantil y su resultante impotencia, posiblemente generando una ilusión de control sobre las personas, los objetos y/o acontecimientos del futuro.
Futuros estudios deberían investigar las variables moduladoras que sugieren interacciones predictivas entre el estilo parental, el trauma infantil y la experiencia paranormal como, por ejemplo, la propensión a la fantasía adulta, la estimulación parental en la niñez, los estilos de afrontamiento, en particular ante sucesos traumáticos, y los mecanismos de defensa. También deberían complementarse estos estudios con un abordaje más introspectivo; por ejemplo, entrevistas en profundidad o estudios clínicos que permitan comprender mejor los mecanismos de tales experiencias como una posible contribución a la intervención clínica.
Referencias
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Blackmore, S., Trościanko, T. (1985). Belief in the paranormal: Probability judgements, illusory control, and the ‘chance baseline shift’. British Journal of Psychology, 76(4), 459-468.
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