Presentación del monográfico: La invisibilidad de las mujeres en las religiones

Presentation of the special issue: The invisibility of women in religions

María Jesús Alonso Seoane
Universidade da Coruña, España

Presentación del monográfico: La invisibilidad de las mujeres en las religiones

Aposta. Revista de Ciencias Sociales, núm. 82, pp. 8-12, 2019

Luis Gómez Encinas ed.

En la actualidad, asistimos a un auge del feminismo basado en una especial atención hacia la perspectiva de género y la visibilización de las mujeres en toda clase de actividades, desde la publicidad o la política, a la empresa o la ciencia, pasando por multitud de prácticas de la vida cotidiana. Sin embargo, todavía hay un campo tabú relacionado con lo sagrado en el que no se ha conseguido romper el círculo vicioso del patriarcado. Ese campo es el de las religiones.

En España, el estudio de las religiones desde el ámbito de las ciencias sociales es relativamente reciente. Por una parte, debido a que no entraron nuevos cultos religiosos hasta los años ochenta del siglo XX, siendo imaginariamente vinculados a fenómenos migratorios, percibidos, por tanto, minoritarios, externos y ajenos. Esto escapa a toda lógica considerando que somos uno de los primeros países con una historia inter-religiosa. Por otra parte, tenemos poco conocimiento de la religión mayoritaria, cuestión grave si consideramos la influencia que el catolicismo ha tenido históricamente en la política y la sociedad española –teniendo en cuenta, además, la cantidad de años que en mi generación nos hemos visto obligados a cursar esa materia. Así las cosas, resulta natural que hayamos tardado tanto tiempo en iniciar estudios académicos sobre religiones en plural y que, a día de hoy, esté iniciándose una trayectoria investigadora que incluya el género en ese campo.

Tras haber realizado una revisión de lo publicado sobre género y feminismo en relación a las religiones, podemos establecer un patrón que basa estos estudios en tres pilares: a) los provenientes de la teología feminista; b) otros estudios feministas que se limitan a apuntar a las religiones como una de las causas del patriarcado, pero sin profundizar en su origen ni consecuencias, motivaciones o estrategias; c) una tercera vía que llamaré “aislada” porque no parece tener un propósito claramente definido, donde entran trabajos académicos sobre mujeres en las religiones desde varias disciplinas humanistas como el arte, la historia o la lingüística.

En cuanto a los primeros estudios (a), convendría repasar la relación entre religión y la primera ola feminista, donde las pioneras re-interpretaron textos sagrados para defenderse de la desigualdad. Fue su conocimiento de los textos bíblicos y la capacidad analítica de estas mujeres, mayoritariamente burguesas y cultas, lo que les dio la oportunidad de usar la religión como arma de doble filo argumentando que no podía ser usada en contra de las mujeres porque nada en ella lo justificaba. A partir de ahí revisaron la historia de su propia religión y el modo en que había sido recogida, concluyendo que había un propósito interesado e injustificado en la búsqueda de explicaciones religiosas para discriminar a la mitad de la población, cuando la religión originalmente tuvo el objetivo contrario. Este tándem entre feminismo y religión explica que la mayoría de estudios sobre el tema tenga la perspectiva de la teología feminista cristiana, dado que ha sido origen tanto de una de las principales bases del feminismo histórico como de las revisiones religiosas. Ese germen, que solo podía ser gestado en el contexto anglosajón en aquel momento, dio paso a la generalización de estudios con perspectiva feminista y teológica, ya en nuevos contextos culturales e idiomáticos.

¿Por qué los demás estudios feministas (b) no han incluido la religión como elemento esencial de sus análisis? Precisamente porque les falta la base que solo el conocimiento profundo de una materia puede aportar a una revisión crítica. La parte auto-proclamada “ortodoxa” del cristianismo no solo ha invisibilizado a las mujeres en la historia y el mundo; también ha excluido a la parte mistérica de su propia religión, bien censurándola o bien eliminándola. Al haberse extirpado muy temprano esa parte del cristianismo, la mística tuvo que refugiarse al margen del mundo, dentro de los conventos, siendo silenciada por el poder eclesial. Por tanto, ha sido la parte ascética la que ha escrito la historia, censurando y eliminado tanto la voz y la visión de las mujeres como a la rama religiosa que mejor podía apoyarlas.

La vía aislada (c) abarca partes de la historia (antigua, medieval…) o el estudio de culturas antiguas desde esa premisa de la investigación científica que enseña que la especialización es la mejor forma de abarcar un conocimiento. Las humanidades, y en especial la historia antigua, son fundamentales para comprender los procesos completos de la expatriación de las mujeres de los principales ámbitos sociales durante milenios. Pero de forma aislada es discutible que puedan tener la relevancia que proporciona una investigación multidisciplinar. A su vez, resulta obvio que las ciencias sociales más modernas como la sociología o la antropología tampoco son completas sin explicaciones históricas y manifestaciones artísticas (tanto escritas como gráficas).

Estos tres elementos son explicativos de la escasez de base fundamental para una disciplina con vida propia. Pero a su vez, la situación de partida contrasta con el interés exponencial sobre este tema a medida que el asunto cala en la sociedad y las reivindicaciones de igualdad se multiplican en las respectivas religiones. Una de las personas que han dedicado espacio a esta difusión es el teólogo feminista y profesor de la Universidad Carlos III, Juan José Tamayo, quien en 2016 escribió un artículo sobre las mujeres diaconisas de la iglesia católica. En él daba cuenta de la escasa confianza que tenía en la revisión que estaba realizando el Vaticano sobre papel de las mujeres en esta tradición, dado que son varios los papas anteriores que han evadido esa responsabilidad al argumentar incorrectamente que Cristo no había ordenado a mujeres. Señala el profesor que “Benedicto XVI, conocedor como teólogo que era de la existencia de mujeres diaconisas, sacerdotes y obispas en el cristianismo primitivo, se mostró igualmente contumaz y siguió el mismo camino de obstrucción al sacerdocio de las mujeres. El papa Francisco ha vuelto a ratificarlo citando la contundente afirmación excluyente de Juan Pablo II”1.

La prensa está recogiendo parte de lo que se mueve en las altas esferas religiosas, así como el inmovilismo de las más reacias, caso de la iglesia católica. Un análisis rápido de las publicaciones en nuestro país nos muestra un elevado interés por penetrar un campo con tan poca tradición. El número de artículos de opinión en periódicos generalistas se ha multiplicado en los últimos años; así como el de artículos en revistas científicas, abundando los artículos sobre casos concretos, minorías religiosas o sobre revisiones feministas tanto desde la óptica de la teología feminista como de otras ramas del feminismo. La mayoría son posteriores a la primera década de este siglo XXI, por tanto se trata de publicaciones extremadamente recientes que aún no han tenido tiempo de adquirir repercusión suficiente ni enraizar conocimiento.

Apenas se han encontrado trabajos monográficos en español sobre el tema, menos aún desde lo que entendemos como investigación social interdisciplinaria, limitándose a un par de libros recopilatorios. Cabe destacar la iniciativa de la asociación Mujeres y Teología de Zaragoza, que en 2018 organizó el XXII Encuentro de Mujeres y Teología con el título “Salto vital. Creyentes y feministas. Nuevas perspectivas”. Previamente la Asociación de Teología Juan XXIII había realizado su 37 congreso bajo el lema “Mujeres y religión. De la discriminación a la igualdad de género”. Por su parte, la Universidad Iberoamericana celebró en México su I Congreso Continental de Teología Feminista, también en 2017. Vemos que, además de precursora, la teología feminista cristiana continúa siendo una de las principales fuentes de reflexión sobre esta disciplina. En otro ámbito académico más laico, concretamente en una publicación especializada en estudios de género y teoría feminista, hemos encontrado un dossier, “Mujeres y religiones. Desafíos para el feminismo actual”, de la revista Clepsydra, de la Universidad de La Laguna, coordinado por Inmaculada Blasco en 2010.

El presente monográfico de Aposta: Revista de Ciencias Sociales pretende apoyar este campo de investigación, desvelando mujeres referentes y profundizando en los mecanismos de legitimación y funcionamiento de los sistemas religiosos desde la perspectiva de género. Los textos que componen este número especial proceden de distintas disciplinas académicas: filología, antropología, filosofía, teología, comunicación y sociología. En conjunto, sus aportaciones reflejan la necesidad de abordar fenómenos sociales desde sus múltiples dimensiones, dando cabida a diferentes aproximaciones teóricas y metodológicas que, por supuesto, no agotan todas las posibilidades dentro del ámbito de las ciencias humanas y sociales.

En primer lugar, Almudena Otero indaga en el itinerario vital y espiritual de tres mujeres cristianas cuyas voces fueron expropiadas por los relatos hagiográficos escritos por hombres del clero que institucionalizaban así modelos de santidad femenina. El análisis minucioso de estos textos permite distinguir entre el relato lineal y el lenguaje desbordante e inarticulado, descubriendo de esta manera las verdaderas voces de Matilde de Magdeburgo, Beatriz de Nazaret y Ángela de Foligno. En los tres casos la necesidad que sienten los respectivos biógrafos de trasladar las palabras de estas mujeres al latín muestra claramente el deseo de otorgarles un barniz de ortodoxia, introducirlas en el espacio de lo que es aceptable y aceptado. La traducción tiene lugar en un sentido amplio; es también (y sobre todo) una traducción a una forma de discurso. Las historias de estas místicas nos desvelan las maneras en las que se ocultaron las voces de las mujeres.

A continuación, Raquel Ferrández brinda un homenaje a Lalla, una de las poetas místicas más admiradas del Śivaismo tántrico medieval que vivió en el primer período del siglo XIV d.C. en el valle de Cachemira, enclave desde el que inspiró con su sabiduría poética tanto a hindúes como a sufíes. A través de sus poemas, Lalla nos deja un extraordinario legado místico, pero también humano, en el que se refleja la lucha de una mujer comprometida con la liberación espiritual, en el contexto de una sociedad profundamente patriarcal. No fue una poeta “feminista”, pero sí una mujer comprometida con un camino espiritual que la obligó a romper barreras de género y a reivindicar su lugar en un espacio mayoritariamente masculino, logrando trazar un puente entre musulmanes e hindúes. Su poesía supone un fondo de sabiduría cercana y accesible a la experiencia de cualquier buscador espiritual, sin importar su nacionalidad, tradición, raza o género.

Tras este primer bloque destinado a biografías aparece un segundo bloque dedicado a cada una de las religiones del libro por orden cronológico.

Miguel Ramón Viguri y María Nely Vásquez analizan la representación de las mujeres tanto en las narrativas judías como rabínicas en el contexto del mundo Antiguo. Empleando el método deconstructivo, se internan en dos relatos básicos del mundo judío: la Biblia y la Misná. La condición de pureza o impureza marcan el acceso al culto y a la cultura. En dichos textos, la impureza tiene un rostro femenino. La tradición patriarcal del judaísmo ha excluido a las mujeres de los espacios de culto, del estudio de la Torá y del Templo. Este artículo desvela así una historia silenciada que ha influido notablemente en la configuración de una estructura social y cultural en la que la mujer queda relegada al espacio privado.

Por otra parte, Mónica Ogando examina las representaciones del papa Francisco en la serie animada Catolicadas, producida por la organización Católicas por el Derecho a Decidir México y difundida a través de YouTube. La popular plataforma dedicada a compartir vídeos es utilizada por las teologías feministas latinoamericanas para divulgar sus interpretaciones del Evangelio. Explorando un corpus de capítulos, se hace patentes las estrategias discursivas para legitimar y reforzar su enfoque feminista a través del uso de la figura del pontífice. Las situaciones ficcionales en que aparece el personaje del papa son más afines a una proyección de deseos o a una necesidad política de conciliar la perspectiva católica feminista con el visto bueno de la máxima autoridad de la Iglesia. En cualquier caso, este proyecto comunicacional permite visibilizar una diversidad de temáticas controvertidas y elementales para los derechos humanos en general, y los derechos de las mujeres en particular.

En quinto lugar, Nura Kayal-Kharrat, María Jiménez-Delgado y Diana Jareño-Ruiz muestran los resultados del trabajo empírico en un Centro Islámico de la ciudad de Alicante con objeto de conocer la participación de las jóvenes musulmanas y sus reivindicaciones. El perfil de estas jóvenes guarda similitudes con el de los “nuevos musulmanes europeos”, cuyo sentido de pertenencia se encuentra conformado por dimensiones complejas y a veces contradictorias. En este caso se definen a sí mismas como “musulmanas españolas”, tienen interés en profundizar en sus creencias y valores religiosos, pero también demandan referentes femeninos. Sin embargo, la percepción social que se tiene de ellas por ser musulmanas puede estar influyendo en la crisis de identidad que dicen sentir a veces, puesto que se cuestiona continuamente su pertenencia.

Seguidamente, Sol Tarrés nos ofrece un artículo donde recoge algunas reflexiones, planteamientos y discusiones que han ido surgiendo a lo largo de más de veinte años de estudio y trabajo de campo sobre religiosidad y movimientos islámicos musulmanes en España. En concreto, nos ofrece un análisis de los discursos más frecuentes sobre la concepción e interpretación del cuerpo femenino para el planteamiento musulmán tradicional que constituye la salafiya, una doctrina tradicionalista del islam. La adhesión religiosa a la salafiya debe ser visible y claramente reconocible, y en ese sentido el cuerpo actúa como expresión y aceptación de la norma. Estos discursos, a menudo camuflados en libros de autoayuda dirigidos tanto a público musulmán como no musulmán, recogen el mensaje doctrinal de los ulemas e inciden en el control del cuerpo femenino.

El tercer y último bloque está formado por dos artículos que no se basan en personas o religiones concretas, sino en la relación entre lo femenino y las religiones de un modo genérico.

Antonina Wozna nos descubre la obra y pensamiento de una pionera del feminismo radical poco conocida en el mundo hispanohablante, Mary Daly. Los testimonios históricos de las hermenéuticas y las gramáticas de la opresión reflejan las prácticas que se explican y refuerzan en los mitos y se legitiman en los ritos. En efecto, el nexo teórico de la secuencia praxis-lenguaje-pensamiento sigue una dinámica de círculo vicioso que Daly pretende superar. A este propósito la filósofa feminista estadounidense dedica sus dos obras más importantes: Gyn/ Ecology y Pure Lust. Denunciar estas prácticas y proponer líneas de superación a través de los nuevos lenguajes e imágenes permite esbozar nuevas prácticas culturales de convivencia tanto a nivel religioso como social.

Por último, María Jesús Alonso Seoane cierra el número con un artículo sobre religiones y género, intentando ampliar las líneas de investigación en este campo. Su propuesta persigue de-construir los roles de género transmitidos sobre los elementos religiosos: por un lado, lo masculino asociado a Dios, lo virtuoso y lo absoluto; por otro, lo femenino vinculado al pecado y el mal. Se avanza en la deconstrucción masculina de Dios y en la reconstrucción femenina de los espacios sagrados que, en origen, estuvieron en cada una de las religiones, contribuyendo así a explicar la construcción imaginaria del patrón patriarcal; algo que a día de hoy se mantiene en casi todas las culturas y religiones, justificando numerosas fuentes de violencia. Para ello, se basa en análisis comparativos de distintas religiones donde se evidencia que la mayoría tienen ramas que contribuyeron ampliar el sistema patriarcal, mientras otras de la misma tradición han sido ajenas al patriarcado. El objetivo final es encontrar un modelo de análisis capaz de incluir ambas caras de las religiones, abarcando todos los componentes de las mismas.

Notas

1 “Mujeres diaconisas y subalternas”, en El Periódico (28/09/2016).

Información adicional

Formato de citación: Alonso Seoane, M.J. (2017). "Presentación del monográfico: La invisibilidad de las mujeres en las religiones". Aposta. Revista de Ciencias Sociales, 82, 8-12, http://apostadigital.com/revistav3/hemeroteca/intro82.pdf

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