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Venezolanos/as en Buenos Aires. Motivaciones y estrategias para la planificación del proyecto migratorio.
Venezuelans in Buenos Aires. Motivations and strategies for planning the migration project.
Venezolanos/as en Buenos Aires. Motivaciones y estrategias para la planificación del proyecto migratorio.
e-l@tina. Revista electrónica de estudios latinoamericanos, vol. 21, núm. 81, pp. 22-42, 2022
Universidad de Buenos Aires

Recepción: 05 Octubre 2021
Aprobación: 08 Diciembre 2021
Resumen: En los últimos años se ha incrementado la cantidad de población venezolana que ha emigrado hacia la Argentina. El país representa un destino atractivo debido a su política migratoria macro de “brazos abiertos” centrada en la migración como derecho humano y al desarrollo de programas selectivos o de excepcionalidad para esta población que ha posibilitado el acceso a la documentación migratoria y a la residencia, así como a la homologación/convalidación de la titulación del país de origen. Este artículo propone, en primer lugar, presentar el perfil demográfico general sobre la migración venezolana en la Argentina. En segundo término, exponer las particularidades sobre normativas y programas migratorios destinados a este grupo poblacional. Por último, observar y analizar las motivaciones y las estrategias de migración a las cuales recurren los/las venezolanos/as que desean dirigirse hacia la Argentina, en particular, hacia la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Se utilizó una metodología cualitativa basada en entrevistas en profundidad y a técnicas de análisis de discurso y contenido de normativas, fuentes periodísticas y redes sociales.
Palabras clave: Migración venezolana, Argentina, Motivaciones, Políticas.
Abstract: In recent years, the amount of the Venezuelan population that has emigrated to Argentina has increased. This country represents an attractive destination due to its migration policy focused on migration as a human right and the development of exceptional programs for the venezuelan population. These programs were focused at the access to immigration documentation, residence and the validation of titles and degrees of the country of origin. This article aim to present, in first place, the general demographic profile on Venezuelan migration in Argentina. Secondly, to expose the particularities of immigration regulations and programs for this population group in Argentina. Finally, observe and analyze the motivations and migration strategies developed by venezuelan population in Buenos Aires. We have used qualitative methodology that combined in-depth interviews, the analysis of regulations, journalistic texts and social networks.
Keywords: Venezuelan migration, Argentina, Motivations, Policies.
Introducción
Las migraciones internacionales representan un fenómeno universal que involucra procesos de transformación de los espacios sociales de origen y de destino y conforma un campo migratorio transnacional. La migración venezolana del último lustro expone puntos en común y discrepancias respecto de los procesos migratorios regionales. Para dar cuenta de estas trasformaciones, en este artículo, concebimos pertinente recurrir a ciertos aspectos a la teoría sociológica de Pierre Bourdieu (1996), pues nos permite abordar las prácticas sociales bajo la superación de la dicotomía entre la dimensión subjetiva y la dimensión objetiva del fenómeno (Bourdieu, 1996). En primer lugar, pensar la migración implica pensar el Estado y viceversa ya que, desde una aproximación bourdiana, el Estado se define como un metacampo, una unidad cultural que unifica e impone principios de visión y de división del mundo1. (Bourdieu, 1996). Así, cada proyecto migratorio en su más ínfima individualidad se encuentra atravesado por las lógicas de interpretación, definición y acción del Estado. La normativa, las políticas y los programas migratorios destinados a la población venezolana en la Argentina atraviesan todo el proceso de emigración-inmigración desde su planificación en origen hasta su concreción en destino y colaboran, de forma efectiva o perjudicial, con las estrategias que cada una de las personas migrantes pueda desarrollar en los distintos aspectos de su vida. Desde un plano subjetivo, hemos dado cuenta que las motivaciones resultan de diversa índole más allá de la crisis política, económica y social que atraviesa el país caribeño.
En consecuencia, este artículo tiene como objetivo observar y analizar las motivaciones y las estrategias de migración – otorgando especial atención a aquellas que se desarrollan en el origen a la hora de planificar el proyecto migratorio– a las cuales recurren los/las venezolanos/as que desean dirigirse hacia la Argentina, en particular, hacia la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Para Bourdieu (1991) las estrategias de reproducción son el conjunto de prácticas, por medio de las cuales los individuos y las familias tienden de manera consciente o inconsciente, a conservar o a aumentar su patrimonio, y correlativamente, a mantener o mejorar su posición en la estructura de las relaciones de clase. Estas estrategias dependen del volumen y de la estructura de capital que deben reproducir, y en segundo lugar del estado del sistema de instrumentos de reproducción, institucionalizado o no (mercado, trabajo, sistema escolar, etcétera) (Bourdieu, 1991: 122 y 128). En este sentido, entendemos por estrategias migratorias a la reestructuración de capitales con los que los migrantes cuentan a partir de su habitus y la interacción con el campo migratorio transnacional. Estas estrategias se entienden como producto de la articulación entre las condiciones objetivas (normativas, políticas y programas migratorios nacionales y locales) y la dimensión subjetiva que remite a las prácticas concretas llevadas a cabo por los agentes para concretar dicho proyecto migratorio. Dado que la migración venezolana es reciente y dinámica y que nuestra intención es ofrecer una perspectiva general, se delineó el artículo en seis apartados. En primer lugar, se presenta el enfoque metodológico, seguido de un compendio sobre la emigración venezolana de la última década con el fin de comprender el contexto de salida de esta población. En tercer término, se exponen algunos datos sobre el perfil sociodemográfico de los y las venezolanos/as en la Argentina. Luego, se consideran las motivaciones y la planificación del proyecto migratorio a partir de dos dimensiones: una objetiva denominada: “Políticas y programas selectivos o de excepcionalidad” donde se consideran la normativa y los programas específicos que atañen a esta población. La dimensión subjetiva se encuentra analizada en el quinto apartado: “Motivaciones y estrategias para emigrar hacia la Argentina”. Por último, se esbozan algunas reflexiones finales.
Enfoque metodológico
Se recurrió a una metodología cualitativa que se orientó hacia el estudio de un caso concreto en su particularidad temporal y local y tuvo en cuenta las expresiones y actividades de los sujetos en contextos locales (Flick, 1998). Distintos enfoques resultan necesarios para abarcar estas interpretaciones y, dado que la investigación cualitativa no cuenta con una práctica única, se recurre a diferentes procedimientos para recoger, producir, seleccionar, analizar y presentar la información (Zapata Barrero y Sánchez Montijano, 2011). Con el objetivo de triangular la información obtenida se acudió a distintas técnicas para analizar el mismo fenómeno:
A) Entrevistas en profundidad semi estructuradas con migrantes venezolanos/as e informantes clave con el objetivo de recabar opiniones e interpretaciones sobre el proceso migratorio de esta comunidad hacia la Argentina. Se apeló a un criterio de selección basado en que el año de llegada al país fuese posterior a 2015, pues coincide con el aumento en el flujo migratorio que salía desde Venezuela. Se apeló a la técnica de la bola de nieve, buscando una muestra de variación máxima para cubrir una gama completa de perfiles. Se entrevistó a 15 personas que residían en la CABA (Figura 1). Cabe aclarar que se utilizaron nombres de fantasía para preservar la identidad de las personas entrevistadas. Las entrevistas brindaron datos suficientes e ilustrativos a nivel cualitativo, sumado al hecho que se trata de una migración con un dinamismo notable en nuestro país. Se culminó con el proceso de entrevistas en febrero de 2020 (antes del Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio)2.
B) Desde una perspectiva del análisis del discurso y contenido (Van Dijk, 1990) se examinó un compendio de las principales normativas que afectan a la población venezolana en la Argentina. También con esa misma técnica se analizó la producción informativa y de divulgación gráfica y virtual de noticias sobre la población venezolana en la Argentina en medios de comunicación nacionales, pues resultan relevantes ya que proyectan, expanden y visibilizan (más allá del tiempo y el espacio real) tanto a nivel local como mundial. Si bien no se trabajó con un análisis exhaustivo para este artículo, se tuvieron en cuenta a los diarios Clarín y La Nación, ambos con la mayor cantidad de ediciones digitales: 80.554 para el primero y 119.038 para el segundo (Instituto Verificador de Circulaciones, junio de 2021). En tercer término, se efectuó el seguimiento y registro de contenido de 30 cuentas de Facebook e Instagram, así como de notas periodísticas y medios de información de la colectividad venezolana.

Contexto venezolano
Según las cifras de la Plataforma Regional de Coordinación Interagencial para Refugiados y Migrantes de Venezuela (RV4) liderada por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y la Organización Mundial para las Migraciones (OIM), 5.667.921 venezolanos/as han emigrado hacia el mundo. 4.621.648 se concentra en América Latina y el Caribe y se estima que esta cifra corresponde a más del 20% de la población total referenciada en 2011 (27.227.930)3. Este dato demuestra que el 79,4% escogió como destino América Latina y el Caribe, situación que confirma el viraje hacia una migración Sur-Sur4:
Cabe destacar que Venezuela, como la Argentina, ha sido un país que se ha caracterizado por recibir migrantes de distintas partes del mundo, principalmente, durante el siglo XX. Este proceso se puede resumir en dos etapas: la primera que atañe a la inmigración europea (1950-1960) y la segunda que involucra a la población latinoamericana (1970-1990). En este sentido, como afirma Vargas Ribas (2018):
En el caso de Venezuela y su proceso migratorio está directamente relacionado con factores del contexto. El primero a las posibilidades que ofreció en un período determinado y el segundo, a las que dejó de ofrecer; sumado a los obstáculos para cumplir ciertas expectativas que al transcurrir el siglo XXI, se han ido reduciendo en términos de oportunidades laborales, académicas, de investigación, innovación y desarrollo en distintas áreas hasta llegar al punto de no encontrar, ni siquiera, cómo satisfacer condiciones mínimas requeridas tales como: una adecuada nutrición, acceso a la salud y garantías en la seguridad personal (Vargas Ribas, 2018: 101).
Desde la perspectiva de Anitza Freitez (2011) durante las décadas de 1980 y 1990 se modificaron las pautas migratorias del país producto de la severa crisis que conllevó recesión económica, descomposición social y deterioro institucional. En esta etapa mermaron considerablemente los movimientos migratorios provenientes del exterior y se intensificaron los retornos de los extranjeros que habitaban el país. Si bien entre 2003 y 2008 Venezuela registró un período de expansión económica ligada al alza de los precios internacionales del petróleo, no se ha visto motivada nuevamente la inmigración. Por el contrario, el clima de conflictividad social y política, sumado a la falta de seguridad, fueron los principales motivos que impulsaron la emigración de venezolanos al exterior. En este período se produjeron cambios en la estructura de poder, se ampliaron ciertos derechos sociales y se redujo la informalidad en la estructura ocupacional y la pobreza extrema. Cabe destacar que pese a la abundancia de recursos en manos del Estado, ha sido adverso el poco control de la inflación, situación por la cual gran parte de la población resultó damnificada. 2001 fue un año de inflexión a raíz de la aprobación de la Ley de Hidrocarburos y de Tierras que condujo a un paro del sector petrolífero de 62 días seguido de despidos masivos (Freitez, 2018). Asimismo, el modelo político venezolano se basó en el acrecentamiento de las facultades del Estado para la intervención sobre diversos sectores como el económico-empresarial, la nacionalización (expropiación) de la producción y el control de precios y de cambio de las monedas extranjeras. Como consecuencia de esta reestructuración, el país atravesó distintos desequilibrios macro y micro económicos (embargos de capitales y bloqueos comerciales liderados por Estados Unidos, la Unión Europea y los Organismos internacionales) que derivaron en hiperinflación y caída de los niveles de bienestar social de la mayor parte de la población. Para mitigar la situación el ex presidente Hugo Chávez implementó, a través de decretos-leyes, el primer Plan Socialista durante 2007. En 2009 también se aprobó la reelección indefinida por decisión popular. Así, Chávez ganó las elecciones de 2012 –su tercer período consecutivo– y tras su muerte fue sucedido por Nicolás Maduro, quien resultó elegido presidente de la República para el período 2013-2019 en un contexto de inestabilidad política y de una profunda crisis económica.
Luego de 2015, se llevaron a cabo las elecciones legislativas en un escenario adverso al oficialismo que contribuyó a una crisis en el sistema democrático generando un clima de inseguridad jurídica. Además, se profundizó el proceso inflacionario que ocasionó la reducción del poder adquisitivo de la población, la escasez de alimentos, que junto con la deficiencia en los servicios públicos y la inseguridad cotidiana, generaron una insondable crisis social y política donde el futuro comenzó a concebirse con incertidumbre y la emigración despuntó como una opción para gran parte de la población venezolana de sectores medios y altos con alta calificación educativa (Allen González, 2017; Mazuera-Arias, R., et. al., 2019). No obstante, la profundización de la crisis ha tenido como consecuencia que entre los emigrantes se comiencen a incluir las clases medias y bajas (caminantes y balseros) y que los destinos de llegada se diversifiquen hacia países de la región como Argentina, Chile, Brasil, entre otro (Páez y Vivas, 2017).
Algunos datos sobre el perfil sociodemográfico de la población venezolana en la Argentina
Según datos de la Dirección Nacional de Migraciones (DNM), el porcentaje de radicaciones resueltas de la población venezolana en la Argentina alcanzó un número de 70.531 en 2018 de las cuales 9.844 corresponden a permanentes y 60.687 a temporarias, un 126% más que en 2017 que contabilizó un total de 31.167 pedidos entre 27.075 temporarias y 4.092 permanentes. Según datos de la misma entidad, entre 2018 y 2019 los pedidos de radicaciones de venezolanos/as en la Argentina fueron 28.024 permanentes y 107.581 temporarios. Asimismo, según datos de la OIM (2019a), entre enero y octubre de 2019 un total de 39.157 radicaciones temporarias y permanentes fueron iniciadas por personas venezolanas y se entregaron 57.300 residencias (41.849 fueron residencias temporarias y 15.451 residencias permanentes). Recordemos que el Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2010 contabilizaba 6.379 personas nacidas en Venezuela que residían en la Argentina. De ellas, 49% eran varones y 51% mujeres con edades que rondaban entre los 18 y 40 años, una población pequeña con una franja de edad joven, activa laboralmente y con un perfil altamente calificado.
Por otra parte, se puede aseverar que los venezolanos y las venezolanas se concentran en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Mendoza, Salta, Neuquén, Misiones, Chubut y Rio Negro. En la figura 2 se puede observar la totalidad del pedido de radicaciones en distintas partes del país. Además, según datos de OIM (2018) se han otorgado una cantidad similar de radicaciones a varones y mujeres en edad laboral activa. Aunque se observa la presencia de niños, niñas y adolescentes, receptores de poco más del 10% de las radicaciones.
Los datos obtenidos para 2019 entre enero y octubre sostienen que el 67% fue el porcentaje de resoluciones para CABA, 3% para Córdoba y Neuquén y 2% para Mendoza y Rosario (OIM, 2019a). En este sentido, la investigación realizada para el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) por la Universidad de Tres de Febrero dirigida por Roberto Aruj (2018) también afirma que 58,4% de la muestra tomada reside en la CABA, 8,3% en la provincia de Mendoza, 8,9 en Neuquén, 8,7 en Rosario, 7,3% en la ciudad de La Plata y 8,3% en Córdoba. En un principio, se puede observar que su patrón de asentamiento en la CABA fue en los barrios del norte de la ciudad como Palermo y Recoleta, que responden a un sector medio y medio alto (Pedone, Mallimacci, Gutierrez, Y. y Delmonte, 2019). Sin embargo, desde 2019 hemos registrado a través de nuestro trabajo de campo que esta migración se encuentra presente en distintos barrios de la ciudad donde habitan sectores medios y medios bajos como Caballito, Flores, Floresta, Mataderos, San Cristóbal, Villa Luro, Villa Urquiza, entre otros (Melella, 2019).
Respecto de los modos de arribo al país, entre 2010 y 2014, el 80% de los ingresos fueron por vía aérea, principalmente a través del Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini ubicado en la localidad de Ezeiza. Desde 2015 se incrementó la llegada al país por vía terrestre, siendo los puentes internacionales Tancredo Neves (que une la localidad brasileña de Foz do Iguaçu con Puerto Iguazú en Provincia de Misiones) y el paso de Cristo Redentor, en la frontera entre Chile y la Provincia de Mendoza, los más concurridos (Pacceca, 2019). Una de las rutas que combina trayectos aéreos y terrestres consiste en salir de su lugar de residencia en avión hasta Puerto Ordaz (ciudad cercana a la frontera con Brasil) y desde allí se emprende el recorrido terrestre desde Boa Vista (Brasil) hasta Manaos (Brasil) donde se toma un vuelo hacia Sao Pablo, Río de Janeiro o Porto Alegre. Desde estas ciudades brasileñas se vuelve a tomar un vuelo hacia Buenos Aires. Este itinerario lleva varios días y, generalmente, se organiza a través de una agencia de viajes dedicada a este tipo de traslados. Otra posibilidad más económica consiste en efectuar el trayecto por tierra desde sus ciudades de origen hasta Santa Elena de Uairén (Venezuela) y continuar hasta Manaos (Brasil). Otras opciones presentan la ruta del Oeste a través de Colombia, Ecuador, Perú y Chile e ingresar a la Argentina por Mendoza. O desde Perú hacia Bolivia y pasar al país por Jujuy. Con todo, estas rutas resultan menos frecuentes. A continuación se transcribe la información que fue recibida por una entrevistada en su WhatsApp por parte de la empresa de traslado y que evidencia los trayectos que hemos descripto.
El día 22 de noviembre una vez que llegue a Puerto Ordaz va a llamar a uno de nuestros taxis ya se los envíe en el mensaje; los contactos ese taxi lo va a ir a buscar al aeropuerto o el terminal donde ese servicio tiene un valor que deberá acordar previamente con el chofer. Ese chófer la dejará en las instalaciones de nuestro apartamento ubicado en la urbanización Yara Yara 2, no puede ir por sus propios medios, ya que es un urbanismo de circuito cerrado con portones eléctricos y necesita que le den acceso. No puede recibir visitas ya que es destinado sólo para los pasajeros para pernoctar antes de su viaje. Allí habrá otros viajeros que saldrán en la misma ruta que usted. Dentro de nuestro apartamento hay nevera y, si desea hacer alguna compra, puede pedirle a uno de los chóferes que lo lleve.
Ese mismo 22 de noviembre a las 6 pm inicia el traslado hacia Brasil o en su defecto se hará el día 23 de noviembre a las 4 am. Parten desde Ordaz en un vehículo de [empresa de traslados]. En ese vehículo van otros pasajeros y, ese vehículo, lo va a pasar por la frontera indicándole todo el protocolo a seguir para entrar a Brasil y le indicará donde hacer el cambio de moneda (el cual recomendamos hacer ya que va a viajar y es lo más conveniente estar precavidos). En frontera va a continuar la ruta hacia Boa vista o Pacaraima (en la terminal conocida en Brasil como Rodoviaria). Para que usted descanse en la posada, (recomendamos la que está frente al terminal de pasajeros tanto en Boa vista como en Pacaraima por la facilidad que queda justo al cruzar la calle del terminal) tiene un valor aproximado de 100 reais. Continúa el viaje hacia Boavista el día 24 de noviembre de 12 a 1 pm y, ese mismo día, llega a Boa Vista de 4:30 pm a 5pm y agarra el otro bus para Manaos y llega a Manaos el día 25 de noviembre a esperar su vuelo (hacia Buenos Aires) (Entrevista a Carmen, Licenciada en relaciones del trabajo, 2019).
Políticas y programas selectivos o de excepcionalidad
La normativa migratoria como capital simbólico objetivado y las formas de capital simbólico difuso (formado en el reconocimiento colectivo de estas normas) instauran formas y categorías de percepción y clasificación del migrante. El proceso iniciado en la década de 1990 que culminó con la sanción de la Ley de Migraciones N° 25.871 marcó un punto de inflexión respecto de la política migratoria nacional al considerar a la migración dentro del paradigma de los derechos humanos. Esta ley, reglamentada en 2010 y vigente en la actualidad, reconoció el derecho a migrar y estableció su garantía por parte del Estado en un claro acto de reclasificación del migrante. De esta manera, habilitó para todas las personas migrantes –sin importar su estatus migratorio– los derechos civiles y sociales. Los más destacados son: el derecho a migrar, la igualdad entre personas nativas y extranjeras, derecho a la educación, derecho a la salud, derecho a la reunificación familiar y derecho a participar en la vida pública a nivel local. Además, se estableció que los ciudadanos de países miembros del Mercado Común del Sur (MERCOSUR) o de Estados asociados (como Venezuela) pudieran obtener residencia regular mediante la sola acreditación de su nacionalidad y la carencia de antecedentes penales (Art. 23. Inc. 1) (Giustiniani, 2004; Novick, 2008; entre otros). No obstante, como sostienen Domenech y Magliano (2008) y Domenech (2009) no se abandonó el espíritu de Estado forjado sobre la potestad de expulsión (siempre latente) donde los y las migrantes negocian, en un escenario bidireccional y asimétrico, su convivencia con las autoridades estatales y/o gubernamentales.
En 2017, bajo el gobierno de Mauricio Macri al frente de la coalición de centro-derecha Unión-PRO y la gestión en la Dirección Nacional de Migraciones de Horacio García, se sancionó el decreto de necesidad y urgencia (DNU 70/2017) que habilitaba el procedimiento de rápida acción en la detención y deportación de los extranjeros sometidos a cualquier tipo de proceso judicial de carácter penal y también de quienes hayan cometido faltas administrativas en el trámite migratorio (CELS, 2017)5. En ese mismo año, y a raíz de la expulsión de Venezuela del MERCOSUR6, la Argentina, desarrolló una serie de disposiciones especiales que conformaron políticas selectivas o de excepcionalidad para la población venezolana que quisiera radicarse en el país (Linares, 2021). Una de estas disposiciones fue la 594/2018 Boletín Oficial (B.O.)7 que orientaba a la simplificación y agilización de los trámites administrativos para la población venezolana ante la imposibilidad de obtener en el país de origen el apostillado de la documentación migratoria en tiempo y forma. Conjuntamente, se creó el Programa de Asistencia a Migrantes Venezolanos (Disposición 520/2019 B.O.) cuyo objetivo consistió en facilitar el ingreso, la regularización y la inserción social de esta población. Dentro de este marco, los y las venezolanos/as contaban con ciertos “beneficios” para promover una mejor integración en el país a través de la identificación de necesidades y respuestas adecuadas a la situación de movilidad (Art. 3). Se focalizó en la relocalización de los migrantes con el objetivo de “…fortalecer los vínculos con las provincias y los organismos con competencia en materia laboral, social, educativa y sanitaria” (Art. 7).
Asimismo, se contempló el acceso a la educación universitaria y la enseñanza media, así como el otorgamiento de cuentas bancarias presentando la residencia temporaria, entre otras. Debido a que parte de la migración venezolana se encuentra compuesta por personas de alta calificación, se registró una gran cantidad de pedidos de revalidación o convalidación de diplomas a los efectos de ejercer profesionalmente. Entre 2017 y 2018, en respuesta al volumen de este tipo de solicitudes, se tomaron medidas para facilitar la tramitación de títulos a partir de las resoluciones Resolución Ministerial N° 3720/17 para la revalidación de títulos8 y la Resolución Ministerial N° 230E/2018. Esta última facultaba a la Dirección Nacional de Gestión y Fiscalización Universitaria para convalidar los títulos, diplomas o grados académicos universitarios expedidos por instituciones universitarias debidamente reconocidas por las autoridades competentes de la República Bolivariana de Venezuela. Posteriormente, se permitió la selección de la universidad nacional para ser evaluados a quienes tengan sus tramitaciones incompletas sobre documentos complementarios del título y documento nacional de identidad (DNI) argentino con el objetivo de facilitar el acceso y el reconocimiento de sus titulaciones. Luego, la universidad evaluadora, si reconociera el título, debe girar el expediente al Ministerio de Educación, encargado de emitir la disposición de convalidación de ese título en particular.
Por último, cabe destacar que en noviembre de 2018 la DNM puso en funcionamiento el sistema de radicación a distancia denominado RADEX con el objetivo de facilitar, simplificar y agilizar el otorgamiento de residencias a personas extranjeras. Este sistema, al ser un recurso digital, fue –como se desarrollará más adelante– importante para gran parte de los entrevistados/as venezolanos/as a la hora de decidir emigrar a la Argentina. El RADEX evitaba el traslado de la persona a las oficinas de Sede Central, a un centro de documentación, una delegación u oficina migratoria provincial para iniciar su trámite. Tampoco se necesitaba ni debía recurrir a gestores. Además, la persona que iniciaba el trámite podía gestionar la documentación para el grupo familiar completo.
En síntesis, el espíritu de estado materializado en acciones estatales aquí descriptas encuadran los pasos a seguir –como estructuras de Estado hechas cuerpo– por la sociedad receptora, en general, y por los/las migrantes, en particular, cuyo objetivo es iniciar y concretar el proyecto migratorio hacia la Argentina.
Motivaciones y estrategias para emigrar hacia la Argentina
Las recientes investigaciones que se han realizado sobre la migración venezolana en el país (Aruj, 2018;OIM, 2019a, 219b, 2019c; Pacecca, et. al, 2019; Pedone. et al. 2019; Linares, 2021, entre otras) coinciden en que la mayor parte de esta población posee origen urbano proveniente de la ciudad de Caracas y de los Estados de Zulia (casi todas de la ciudad de Maracaibo), Lara (Barquisimeto) y Carabobo (Valencia). Además, se compone de un perfil calificado representado por profesionales y/o estudiantes avanzados de posgrado con una edad que ronda entre los 26 y 40. Los rubros de ingeniería, salud, actividades empresariales resultan sobresalientes (Biderbost y Núñez. 2018; OIM, 2019b y 2019c).
Respecto del contexto de salida del país de origen, la totalidad de las personas entrevistadas aducen que la crisis política, económica y social que atraviesa el país caribeño los impulsó a tomar la decisión que se vio representada por un contexto de salida atravesado por la inseguridad y la violencia (Figura 3). En este sentido, varios organismos y referentes de los estudios migratorios han postulado comprender la situación venezolana a partir del concepto de migración de supervivencia descripto por Alexander Betts (2013). El mismo refiere a personas que están fuera de su país de origen a causa de una amenaza existencial para la cual no tienen acceso a una resolución. La definición de Betts abarca la comprensión de numerosas razones que originan el proceso de emigración venezolano que van más allá de las discrepancias políticas e ideológicas como la falta de alimentos, el deterioro de las condiciones de la vida cotidiana, la búsqueda de oportunidades laborales, la huida de la inseguridad diaria, la provisión de medicamentos y el anhelo de un futuro mejor, entre otras. Siguiendo esta línea de pensamiento proponemos la categoría de motivaciones que sintetiza la elección de la Argentina como destino para emigrar: a) la búsqueda de una vida tranquila (que incluye el acceso a servicios básicos, alimentación y medicinas) b) la facilidad para la tramitación de documentación migratoria (legalidad), c) la concreción de proyectos de formación y educación y d) redes migratorias (Figura 3).
Como sostiene Freitez “emigrar (para la población venezolana) es algo más que la búsqueda de oportunidades económicas, de un trabajo, es también la búsqueda de un contexto seguro que permita el desarrollo de la simple vida cotidiana” (Freitez, 2011: 19). Algunos testimonios de suma crudeza ejemplifican esta situación: “Cuando yo me vi que no podía ya comprar la comida, la leche de mi hijo. Cuando yo vi que mi hijo lloraba: "Mamá ¿dónde está mi leche?", cuando vi esa imagen de mi hijo llorando por la leche, yo dije: "Hasta aquí, nos vamos. Ya no aguanto esto. No soporto un año más en esta situación". Cada mes que pasaba era peor, deteriorado más” (Entrevista a Ramona, Ingeniera en petróleo de 36 años, 2019).
Pero más que todo fue empujado por una situación económica que nos dio "O salimos, para preservar la especie, o nos quedamos y nos vamos a morir ahí". Mi esposa se fue pesando casi 70 kg de aquí, 68, 69, y regresó casi pesando 60 kg., en 8 meses. O sea, se ha visto que la pérdida de peso porque la ingesta de proteínas y de carbohidratos ha disminuido mucho, y la gente ha perdido mucho peso, en cuanto a la situación económica que se vive en el país. Entonces salimos por eso. Y buscando un mejor futuro, porque ¿qué quiere uno para los pequeños? (Entrevista a Álvaro, Ingeniero agrónomo de 46 años, 2019).

Diferentes testimonios nos hablan de la inseguridad y violencia, así como del deterioro en las condiciones de la vida cotidiana que imposibilitaban el acceso a los servicios básicos:
Por lo menos en el caso de mi hija que es la primera que sale, a mi hija le robaron 6 veces. Secuestraron los carros donde iban, entonces bueno, horrible. A mi esposo también un caso de inseguridad, creo que es lo primero que te dicen. Poco a poco fuimos cambiando nuestros hábitos de todo, de vida. Llega un momento en que uno deja de ser lo que uno fue, de lo que uno se preparó y todo, porque... hasta de lo que comes. Ya yo compraba esto y ahora no lo puedo comprar. Compraba esto, esto y esto y ahora nada más compro esto. Y llega un momento en que tú dices: "Bueno ¿Qué voy a esperar?" (Entrevista a Carmen, Licenciada en Relaciones de trabajo de 56 años, 2019).
El tema de que se iba la luz 4 horas al día, y nos parecía exagerado aunque a veces, incluso, era cronometrado, o sea, ya nos pasaban el cronograma de cortes: "En esta zona se va a ir la luz a tal hora". Pero igual es desesperante. En Maracaibo hacen 50 grados a veces, o sea, de verdad es desesperante estar 4 horas sin luz. Y aparte que todo es parado. El tráfico con los semáforos sin luz, es caótico. Y aparte de que lo público nada funciona. Las carreteras son malísimas, entonces mi hermano se fue desesperando y dijo: "Yo me voy, porque yo nos veo cada vez más abajo y yo no quiero esto" (Entrevista a Adriana, Psicóloga de 25 años, 2019).
Otros relatos discurrieron sobre las facilidades para obtener la residencia regular sin demasiadas complicaciones a través de la coordinación de una cita con la DNM tramitada en la plataforma on line RADEX desde el país de origen. Además, se suma la posibilidad de abandonar Venezuela con la cédula o documento de identidad (sin el pasaporte). Como atestigua una entrevistada:.
Bueno arranqué el proceso. Comencé la tramitación de documentos en Venezuela para venirme lo más legal posible aquí a Argentina. De hecho, arranqué el trámite estando allá, los trámites de aquí del DNI, por la página. Porque yo tenía fecha de vuelo para acá. Y bueno, arranqué con todo eso de la familia y con todos mis amigos (Entrevista a Ramona, Ingeniera en petróleo de 36 años, 2019).
El proceso fue fácil, respecto de la programación del viaje y documentación. Decidimos Argentina por ser un país receptor de emigrantes y tener buenos antecedentes migratorios…la política migratoria es excelente, sin duda alguna es muy positiva y receptiva para con todas las nacionalidades y actualmente con los venezolanos (Entrevista a Gastón, Licenciado en Economía de 28 años, 2019).
Me preparo para el acto (de graduación de la universidad) y todo lo demás, me hago de novia de éste amigo que estaba conmigo en todo el proceso, casualidades de la vida, entonces era la indecisión "me voy o me quedo". Vuelve mi papá, y ya nosotros, meses antes, habíamos dicho: "Bueno, tomemos la cita de migraciones Argentina, por si decidimos irnos". También porque yo había mirado las maestrías acá y las que me gustaban eran las de acá. Entonces, decía: "Bueno, cualquier cosa, Macri dice que apoya a venezolanos, y los procesos de convalidación, supuestamente, son más rápidos...Bueno, vamos a tomarlo porque los documentos es más sencillo".
Entrevistadora- Ustedes estando allá, ya tenían como una red montada o ¿cómo era la entrevista con Migraciones?
Por internet veíamos todo. Hay una página que se llama "Un pana en la Argentina" en Instagram, y ellos te van publicando todo sobre la migración, de hecho, ellos tienen que su objetivo es una migración venezolana responsable, para que no sé lo que está sucediendo en Perú, en Colombia. Son 2 venezolanos que tienen como 3, 5 años acá En realidad nosotros no sabíamos mucho sobre la página de Migraciones, pero ellos lo van publicando, y ahí es donde uno se entera. Y casualmente, el hermano de mi mejor amiga, lo llaman para una entrevista acá. Y entonces él se viene, porque supuestamente, ya el trabajo era de él. Cuando llegó aquí le dieron la noticia de que no, o sea, todo un conflicto, cosa que nosotros donde vivimos eso no se hace. Pero bueno, ya él estaba aquí, entonces, nos explicó cómo era todo el proceso de los documentos, y eso. Y me dice: "Bueno, yo te recibo, vente tranquila". Y entonces, yo saqué mi cita y me salió 1 mes antes que a mis papás, y dije: "Bueno, da tiempo a cualquier cosa buscar un departamento, lo que sea, un trabajo", y así me vine. Y bueno, ya estando aquí fue el estrés a moverse a buscar trabajo, esto, aquello, migraciones... (Entrevista a Adriana, psicóloga de 25 años, 2019).
En realidad teníamos la primera idea, habíamos pensado en Chile pero, supuestamente, como estaba la situación, que estaba mejorando allá la cosa, y pues bueno, descartamos porque su hermana (de su pareja) se vino hace 4 años para acá y ella nos explicó muy bueno las cosas aquí, muy tranquis, que no sé qué, en documentación, en todo lo que era y lo vimos factible (…) Nos casamos. Y yo interrumpí lo de la universidad por poder hacer todo lo demás. Bueno, hicimos todos los papeleos de él y todo lo demás, nos casamos para quedáramos también de una vez, los dos unidos de hecho para acá...Y que fuera más fácil también. Y obviamente que lo usamos como también para despedirnos. No habíamos comentado nada aún de que nos íbamos a venir. Pasa el año, y enero ya la decisión estaba tomada de que él se viniera porque tenía una propuesta con Quilmes9, con una entrevista y todo. Así empezaba a trabajar con Quilmes. Se vino él y yo aún sin pasaporte, sin documentos. Y tanto así que fui a Caracas, directamente. Volví a la sede principal, para ver si yo me podía venir ese mismo día (…) Estuvimos averiguando, y no había ningún problema en que yo me viniera con cédula para acá, por el convenio Mercosur, que todavía ustedes mantienen. Vamos a ver si lo van a mantener... Y bueno, él se vino, y estuvo básicamente desde febrero hasta septiembre que yo llegué… de 2018 (Entrevista a Karina, estudiante de Administración de empresas de 29 años).
El manejo de las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC) y el acceso de redes sociales de asociaciones o influencers resultan indispensables a la hora de la planificar el proyecto migratorio y de obtener información puntual para “hacerse un panorama” sobre el destino (por ejemplo con el uso de la aplicación Street View). Una vez instalados en la sociedad de destino, el uso de las TIC se torna central para la búsqueda de empleo y vivienda, así como para la compra-venta de productos característicos, para la realización de trámites administrativos y comerciales y para el acceso a eventos culturales y gastronómicos, entre otras actividades. Tampoco se puede desconocer la centralidad de las redes migratorias a la hora de elegir un destino. Casi la totalidad de los entrevistados han mencionado que algún familiar o amigo podía recibirlos en el país y que esa situación fue determinante para su elección.
Por otra parte, la posibilidad de obtener la condición regular no invalida, sino que complementa otros motivos para la emigración como la posibilidad de acceder a programas de educación y formación de calidad en diversos espacios. Dos testimonios ilustran este tipo de motivación:
(…) Argentina es un país que tiene estadísticamente más psicólogos en el mundo, así que si tiene muchos psicólogos, debe haber muchas escuelas de Psicología y formaciones, así que puedo ir, sacarle provecho a alguna formación, algo que yo quiera hacer, estudiar, y si no me va bien, bueno, me voy a otro lugar, pero me fui, no perdí el tiempo (Entrevista a Sara, Psicóloga de 30 años, 2019).
Pero yo respiré, y cuando yo decidí irme, empecé a pensar en Argentina un enero, por dos razones; por biodanza, que fué una de las cosas que me hizo mirar hacia Argentina, porque había una escuela de biodanza muy linda acá, en San Antonio de Areco, y yo "¡Ay! Mira qué escuela tan linda". Y volteé la mirada para Argentina. Nunca había visto Argentina. La volteé en ese momento, y justo uno de mis primos, que es como mi hermano, estaba acá (Entrevista a Nadia, psicóloga de 41 años, 2019).
Tanto en el caso de Nadia como en el caso de Sara (ambas psicólogas de profesión) la realización de proyectos personales (la primera vinculada a la biodanza y la segunda con el psicoanálisis) apuntan a la importancia de las motivaciones que exceden a la crisis y que priorizan, en términos bourdeanos, la validación de cierto capital educativo forjado en origen como objetivo a cumplir.
Pese a las disposiciones que tienen como objetivo facilitar la convalidación y homologación de títulos, varios testimonios aseveraron que en la práctica estos trámites resultan más arduos para ciertas profesiones que para otras: las sociales y humanidades tienen más inconvenientes que las técnicas y organizacionales porque los programas de las instituciones venezolanas difieren de los locales en muchos más aspectos. No obstante, del total de las entrevistas realizadas, sólo tres personas (dos de carreras de humanidades y sociales y una técnica) iniciaron el proceso de convalidación y ninguna pudo concretarlo. Los inconvenientes tienen que ver con el criterio de cada universidad para evaluar los títulos y trayectorias, así como con los tiempos del trámite, el dinero que se debe abonar para su matriculación y la demora en la obtención del título y el apostillado en origen, en particular, para quienes se han graduado recientemente.
Les escribí un correo (a una universidad de una provincia argentina), me respondieron, me enviaron todos los requisitos, todo perfecto. Llegué aquí, en cuanto me llegó el DNI a los 3 meses de estar aquí yo envié los papeles. Un año después, me enviaron el dictamen de que se me negaba la reválida (…) Eran como 7 papeles que decían: "esta materia no coincide con esta. Esta tampoco coincide con esta", y al final: "fue negada la reválida". Bueno, me puse muy triste, obviamente, y llamé a la universidad, al mismo departamento donde yo había enviado los papeles, los papeles pasaron por varias áreas (…) Cuando yo apelo, para que revisen de nuevo el caso, me dicen que todavía la comisión nueva no había sido designada. Ahí pasó un año más. Que no daban respuesta: "Que no, que todavía no". Por fin respondieron, y me enviaron un correo diciéndome que reenviándome el mismo dictamen pasado, y diciéndome que lo imprimiera, que lo firmara y que se los hiciera llegar para continuar con el proceso. Bueno, yo lo hice, y llamé, conseguí por medio de... necedad, conseguí el número del decano, y lo llamé y le pregunté qué significaba eso, y me dijo: - Bueno, es que estamos cerrando tu caso (…) Bueno, le expliqué todo nuevamente y me dijo: - Ah bueno, en la próxima reunión de la comisión presento tu caso - Ya yo tenía todo ese tiempo. Por fin me envía un correo y me dice: "Sí, ya hablamos esto en reunión, y se acepta el dictamen del año pasado, se te niega la reválida". Y bueno, me molesté mucho, le dije que era un irresponsable, que no respetaban el tiempo, les reenvié el reglamento que ellos me habían enviado anteriormente, les dije de la inconsistencia entre área y área, que dicen una cosa por un lado, otra por otra. Me trató como si: "Ay, estás molesta porque te la negamos", no como si yo tuviese razón. Ya para ese entonces, ya el proceso no se hace directamente a la universidad, sino que se tiene que ir al Ministerio de Educación, ir no, meterse en la página y por allí cargas los documentos. Y el Ministerio hace allí su evaluación, y luego te envían un correo con las universidades donde tú puedes convalidar. Tú escoges la universidad, y ahí tienes que pagarle a la universidad, y cursar 2 años más. O sea, el proceso para mí ahora es peor de lo que era antes. Y bueno nada, perdí 2 años con esta universidad, y ahora hace unos 2 o 3 meses comencé con el Ministerio otra vez el proceso (Entrevista a Sara, psicóloga de 30 años, 2019).
La convalidación del título, en términos de revalidación del capital educativo, funciona como la herramienta para dar el salto hacia el acceso a una vida mejor. Sin embargo, ante la imposibilidad de la rápida convalidación, una opción es una “homologación fáctica” que pone en valor un “saber hacer” a la hora de su inserción laboral (Jiménez, 2013). Esta opción comporta cierta precarización laboral que se manifiesta en sueldos más bajos que los nativos y en la cantidad de horas a cumplir en el día laboral. Otro camino es comenzar a realizar estudios de grado o posgrado. Gran parte de nuestros/as entrevistados/as mencionó el deseo de comenzar una carrera de grado en las universidades nacionales posibilitado por su carácter gratuito y de calidad. Efectivamente solo una persona se encontraba realizando estudios de grado y una de posgrado en el área de humanidades y ciencias sociales. En teoría y a raíz de lo propuesto en las políticas migratorias generales y dentro de cada proyecto migratorio, el acceso a la educación en Buenos Aires ofrecería la posibilidad para la revalorización del capital educativo que traen desde su país de origen y favorecería la construcción de un capital social en destino. No obstante, en la práctica, ciertas condiciones de vulnerabilidad con las que se encuentran cuando estas personas llegan a destino (acceso a la vivienda, burocracia institucional, falta de dinero, acceso a empleos precarios, entre otras) hacen que en la práctica la posibilidad del acceso a la educación terciaria o universitaria se vea restringida y/o postergada y ponen en evidencia la necesidad de ajustar ciertas políticas y programas de integración y/o inclusión10.
Volviendo a la inserción laboral, al igual que en el estudio llevado adelante por Pedone et. al (2019) para CABA y el de Linares (2021) para La Pampa, las trayectorias de los y las entrevistados/as evidenciaron cierta ruptura profesional y/o formativa producto de la migración y precariedad e informalidad en los lugares de trabajo (Figura 3). De las 15 entrevistas, 8 personas trabajaban en algún empleo vinculado con su titulación, pero en condiciones laborales que indicaban cierta precariedad en la contratación (informales o monotributistas), en la paga y en la cantidad de horas de su jornada laboral. En general, este empleo no es el primero que han obtenido al llegar al país y en el mismo vale su “saber hacer” más que la formalidad de la titulación, ya que la mayoría –como ya hemos mencionado– no ha culminado el proceso de homologación ni convalidación como evidencia en el siguiente testimonio:
Y en este momento trabajo integradora (lo que me mantiene económicamente) enganché una doble integración de un nene (…).
Entrevistadora: ¿Y los títulos los homologaron?
N- No, yo todavía estoy en proceso de convalidación. Lo que yo no puedo ejercer es la clínica porque necesito matrícula habilitante. Pero la integración escolar mientras esté avalada por un centro.
Entrevistadora: ¿Mientras te contrate el centro a vos?
N- Sí. No me contrata, yo le facturo al centro. Soy una monotributista, no hay relación de dependencia. Pero ellos se hacen cargo de esa parte. Y bueno, en ese grupo de psicólogos colocaron esa oferta de empleo, que eran muy poquitas horas de acompañamiento, y yo lo acepto. Y sin haber cobrado, sino simplemente teniendo estas poquitas horas de acompañamiento, yo les digo a ellos que estoy buscando (Entrevista a Nadia psicóloga de 41 años, 2019).
Por último, pese a que no fue mencionado de forma directa en la mayoría de las entrevistas, se percibió, a través del estudio de otras fuentes como las publicaciones en los periódicos masivos nacionales, así como de distintas redes sociales de la colectividad caribeña, cierta influencia del contexto político iniciado en 2017 por Unión PRO en la consideración de la Argentina como un destino atractivo para la emigración. La afinidad representada por la presidencia de Macri y la oposición venezolana a la gestión de Maduro encabezada por Juan Guaidó fue enunciada públicamente en varios medios.11
Reflexiones finales
Si bien la migración venezolana hacia la Argentina conforma un fenómeno nuevo y vertiginoso, evidencia cierta organización en su planificación desde el origen a través de las redes migratorias sociales y virtuales. Esta situación aporta a las ideas de una diáspora en construcción y de un proceso de identificación como migrantes. Si bien el perfil de los y las entrevistados/as se corresponde con el de una migración cualificada que accedió a nuestro país a través de vuelos directos y/o combinados por tierra, la tendencia pareciera incluir en el futuro cercano a las clases medias y bajas con menos cualificación y recursos.
Por otra parte, el recorte de este trabajo coincide con el alza de pedidos de radicación en nuestro país entre 2019 al entregarse 57.300 residencias temporarias y permanentes. Recordemos que el Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2010 contabilizaba 6.379 personas nacidas en Venezuela que residían en la Argentina. Estos datos se apuntan en un contexto que proponía ciertas políticas migratorias expulsivas marcadas por el DNU 70/2017, pero que, paralelamente, cobijaba a la migración venezolana bajo políticas selectivas o de excepcionalidad por motivos humanitarios representadas por el Programa Venezuela y que repercutieron, principalmente, en la flexibilización de documentación migratoria –apostillado– y en la convalidación y/o homologación de titulaciones. Estas políticas y programas funcionaron como atractivos para que esta población mirase a la Argentina como destino tentador, pese a estar geográficamente lejana, ya que les permitía establecer ciertas estrategias para la reconstrucción/revalidación de sus capitales, en particular, el educativo. De esta forma, las motivaciones, la planificación y las estrategias migratorias convergieron en un escenario común con las lógicas de interpretación y acción estatales. Asimismo, si bien el contexto argentino no siempre es el mejor debido a los vaivenes económicos, cierta afinidad política con el gobierno de Unión-PRO y con Macri actuó, a nuestro criterio, como otro aliciente.
También, hemos dado cuenta que la principal razón para dejar su país de origen hizo referencia a la crisis política, económica y social representada para nuestros/as entrevistados/as por la búsqueda de tranquilidad y el acceso a bienes y servicios básicos como la alimentación, la salud, la electricidad, etcétera., coincidiendo con la migración de supervivencia conceptualizada por Betts (2013). Sin embargo, su proyecto migratorio también incorporó motivaciones que tenían que ver con su plan de vida como la realización de estudios y formación y la búsqueda de un empleo vinculado con el perfeccionamiento de su profesión. En la práctica, si bien la mitad de las personas entrevistadas pudo cumplir con alguna de estas expectativas, el camino para lograrlas estuvo plagado de condiciones de precariedad e informalidad. Esta situación evidencia que, si bien la perspectiva de reconocimiento de derechos presente en las políticas de inmigración representada por la Ley 25.871 conforma un punto de partida alentador, las políticas y programas de integración y/o inclusión requieren de un trabajo transversal desde una perspectiva interseccional entre los actores de la sociedad civil y las organizaciones estatales en sus distintos niveles de gestión en pos de estimular la vinculación entre la migración y la integración en un escenario que se avecina complejo.
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Notas