Desde los estudios étnicos, culturales, de género y ambientales
Tatuajes y duelo: narrativas de adultos de la ciudad de Talca, Chile1
Tattoos and Grief: Narratives of Adults from the City of Talca, Chile
Tatuagens e luto: narrativas de adultos da cidade de Talca, Chile
Tatuajes y duelo: narrativas de adultos de la ciudad de Talca, Chile1
Revista Humanidades, vol. 15, núm. 1, e59877, 2025
Universidad de Costa Rica

Recepción: 19 Mayo 2024
Aprobación: 12 Diciembre 2024
Resumen: El duelo es una experiencia frecuente, subjetiva y dolorosa que surge producto de la pérdida de algo o alguien significativo. En tal contexto, el tatuaje se ha ido configurando como un medio útil para afrontar este sufrimiento humano. Esta investigación tiene por objetivo analizar las narrativas del proceso que conlleva tatuarse en un contexto de duelo en adultos de la ciudad de Talca, Chile. Para alcanzar tal objetivo se realiza una investigación cualitativa de aproximación hermenéutico-fenomenológica mediante entrevistas semiestructuradas a diez mujeres adultas. Los datos fueron procesados mediante un análisis cualitativo de contenido con categorización emergente. Los resultados se agruparon en cuatro grandes narrativas: (1) motivaciones para tatuarse, (2) significados simbólicos asociados al proceso, (3) el rol terapéutico del tatuaje, y (4) las consecuencias de tatuarse. Se concluye que la motivación para tatuarse radicó principalmente en contar con experiencias previas de tatuaje y en la naturaleza del vínculo con quien había fallecido. Además, el tatuaje cumplió una función terapéutica, permitiendo afrontar y elaborar la pérdida, y facilitando la liberación emocional al momento de tatuarse.
Palabras clave: muerte, arte, relato.
Abstract: Grief is a frequent, subjective, and painful experience that arises from the loss of something or someone significant. In such a context, tattoos have become a useful means of confronting such human suffering. This research aims to analyze the narratives of the process involved in getting a tattoo in the context of grief in adults from the city of Talca, Chile. To achieve this objective, qualitative research with a hermeneutic-phenomenological approach was carried out through semi-structured interviews with ten adult women. The data was processed through qualitative content analysis with emerging categorization. The results were grouped into four large narratives: (1) motivations for getting a tattoo, (2) symbolic meanings associated with the process, (3) the therapeutic role of the tattoo, and (4) the consequences of getting a tattoo. It was concluded that the motivation for getting a tattoo was mainly due to previous tattooing experiences and the nature of the bond with the deceased. In addition, tattooing fulfilled a therapeutic function, allowing coping with and processing the loss, and facilitating emotional release at the time of tattooing.
Keywords: death, art, story.
Resumo: O luto é uma experiência frequente, subjetiva e dolorosa que surge da perda de algo ou alguém significativo. Nesse contexto, a tatuagem se tornou um meio útil de lidar com esse sofrimento humano. O objetivo desta pesquisa é analisar as narrativas do processo de tatuagem em um contexto de luto em adultos na cidade de Talca, Chile. Para atingir esse objetivo, foi realizada uma pesquisa qualitativa com abordagem hermenêutico-fenomenológica por meio de entrevistas semiestruturadas com dez mulheres adultas. Os dados foram processados por meio de uma análise qualitativa de conteúdo com categorização emergente. Os resultados foram agrupados em quatro narrativas principais: (1) motivações para fazer uma tatuagem, (2) significados simbólicos associados ao processo, (3) a função terapêutica da tatuagem e (4) as consequências de fazer uma tatuagem. Conclui-se que a motivação para fazer a tatuagem baseou-se principalmente em experiências anteriores de tatuagem e na natureza do vínculo com o falecido. Além disso, a tatuagem teve uma função terapêutica, permitindo o enfrentamento e o processamento da perda e facilitando a liberação emocional no momento da tatuagem.
Palavras-chave: morte, arte, história.
1. Introducción
La palabra duelo tiene su origen etimológico en el latín dolium, que significa dolor o aflicción (Dávalos et al., 2008). Desde la Psicología, se define como una experiencia humana en la cual emergen comportamientos, sentimientos y emociones que se manifiestan producto de la pérdida de algo o alguien significativo4 (Romero, 2013; Luna, 2020). Tal experiencia humana es muy común, puesto que la mayoría de los seres humanos la experimentan a lo largo del desarrollo; es única, ya que la manera en que se afronta y vivencia este proceso está ligada a las herramientas de afrontamiento y subjetividad de cada persona; y es dolorosa, puesto que se ve afectada tanto la salud física como psicológica, generando una experiencia afectiva displacentera (Vargas, 2003; Moreno, 2015).
La literatura dedicada al estudio del duelo es vasta y diversa5. Fundamentalmente, la atención académica ha estado dirigida a los efectos de desorganización y reestructuración del funcionamiento familiar ante la pérdida (Bowlby-West, 1983; Carmack, 1985; Espina et al., 2005; Cobos et al., 2022); a las diversas fases o etapas por las que una persona atraviesa al vivir la experiencia de duelo (Lindemann, 1944; Kübler-Ross, 1969; Parkes, 1970; Moos y Moos, 1976; Bowlby-West, 1983); a las fronteras que configuran y diferencian un duelo “normal” –aquella vivencia afectiva esperable– del duelo “patológico” –prolongación y agravamiento de la sintomatología en el tiempo– (Echeburúa et al., 2007; Barreto et al., 2008; American Psychiatric Association, 2013); a los efectos del fallecimiento de una mascota –fenómeno que presenta características similares a las de una pérdida humana– (Bowlby, 1980; Archer y Winchester, 1994; Field et al., 2009; Moreno, 2015); o a las estrategias y recursos de afrontamiento utilizados ante las situaciones de pérdida (Folkman, 1997; Echeburúa y Herranz, 2007;Stroebe y Schut, 2010; Yoffe, 2013), por mencionar algunos ejemplos.
A pesar de configurar una “herida emocional” casi tan trágica como la herida en un plano físico (Alonso et al., 2019), la experiencia de pérdida o duelo tiene un buen pronóstico. El duelo conlleva un proceso de adaptación y se espera un pronóstico favorable (Fernández-Fernández y Gómez-Díaz, 2022) debido a que la persona se ve obligada a rehacer su vida desde una perspectiva diferente (Echeburúa y Herranz, 2007) por medio de una autoorganización de narrativas o historias de la pérdida a través de la reconstrucción de significados (Gillies y Niemeyer, 2006).
En la reconstrucción de tales significados ante la pérdida, el ser humano se ha servido de diversos medios; uno de ellos, que resulta de especial interés para los fines de este artículo, es el tatuaje. Un tatuaje puede definirse como el proceso de grabar dibujos en la piel humana, introduciendo materias colorantes bajo la epidermis (Real Academia Española [RAE], s.f.-b) o, en otras palabras, como una técnica de decoración permanente del cuerpo.
El tatuaje ha tenido diversos usos en la historia. Por ejemplo, en la cultura egipcia se utilizaba el tatuaje con un significado artístico, como forma de ornamentación corporal (Ballén y Castillo, 2015); los romanos lo empleaban como método de castigo, para distinguir a los bárbaros, criminales y esclavos (Sierra, 2009; Ganter, 2005); durante la Segunda Guerra Mundial, los tatuajes fueron usados para marcar y humillar a prisioneros judíos en los campos de concentración (Priego, 2022); en América Central eran empleados para honrar a quienes fallecían en guerra (Torregiani, 2016), entre otros.
Uno de los usos del tatuaje que requiere especial atención es aquel asociado a sus cualidades terapéuticas respecto a la pérdida. Se ha documentado que algunos pueblos iletrados utilizaban el tatuaje como forma de reconstruir y autoorganizar las narrativas o historias de la pérdida, trasladando el dolor emocional a un plano físico (Dey y Das, 2017; Cano, 2021). El tatuaje, como consecuencia, permitiría una representación permanente mediante la cual rendir tributo (Reisfeld, 1999), utilizando la piel como un banco de memoria que impediría el olvido de quien ha fallecido (Cano, 2021).
Conmemorar a los seres queridos –en los que también se incluye mascotas– a través del tatuaje se ha mostrado terapéuticamente beneficioso (Calderón, 2014), en tanto promueve el alivio emocional y la seguridad en sí mismas de las personas que lo realizan (Walzer, 2015). Al respecto, podría concebirse el tatuaje, junto a la realización de otras actividades en contexto funerario (Torres, 2006) –velorios, rezos, entierros, momificaciones, edificación de monumentos, etc–. como un tipo de ritual6.
Sin embargo, más allá de los valiosos estudios sobre tatuaje y duelo mencionados, es posible puntualizar al menos tres asuntos pendientes en la literatura –distintos pero interrelacionados–, los cuales, a su vez, otorgan el contexto de relevancia y justificación del objeto de este artículo. Estos asuntos son: la escasez de estudios sobre el tatuaje en un contexto de duelo; las aproximaciones teórico-metodológicas empleadas en el estudio de la diada tatuaje-duelo; y, finalmente, algunas cuestiones epistemológicas.
El primer asunto radica en la escasez de estudios sobre el tatuaje en un contexto de duelo. Este último refleja una cualidad fundamental del ser humano: la necesidad de dar sentido a las experiencias personales y encontrar una forma de expresarlas (Aldaz et al., 2020). De esta forma, los tatuajes que buscan conmemorar a un ser querido fallecido (humano o mascota) son cada vez más comunes, pero no han recibido suficiente atención académica (Cadell et al., 2022; Steadman et al., 2023). Esto destaca su estudio como un asunto pendiente en la literatura, repercutiendo, por consiguiente, en una limitada comprensión de aquello que les otorga un carácter terapéutico en tal contexto.
El segundo asunto tiene relación con las aproximaciones teórico-metodológicas desplegadas en el estudio de la diada tatuaje-duelo. En general, las investigaciones que aspiran a comprender la relación del tatuaje en contexto de duelo no solo son escasos, sino que tienden a estudiar el fenómeno desde aproximaciones teóricas –fundamentalmente psicoanalíticas– más que empíricas (Reisfeld, 1999; Reisfeld, 2004; De la Cruz, 2011; Manosalvas, 2015; Rosales, 2020; Luna, 2020; Cano, 2021; Grillo, 2023).
Más allá del indudable y relevante aporte que estas aproximaciones teóricas ofrecen al estudio del tatuaje en contexto de duelo, resulta necesario ampliar el enfoque de la problemática hacia aproximaciones empíricas que permitan un análisis más amplio, sin limitarse necesariamente a asuntos teóricos7.
El tercer asunto, en relación con el anterior, se sitúa en torno a una cuestión epistemológica. No solo existe una necesidad de posicionar una perspectiva empírica en el estudio del fenómeno duelo-tatuaje, sino que también es necesario que esta aproximación otorgue un marco comprensivo edificado desde los significados de los propios actores que utilizan el tatuaje en un contexto de duelo.
Esta posición epistemológica –que podría ser hermenéutica, fenomenológica e incluso constructivista– no se aprecia como una aproximación preferente de construcción de conocimiento sobre el fenómeno. La relevancia de este tipo de aproximaciones radica en que se fundamentan en los valores, creencias y experiencias de los individuos, entendiendo, por tanto, que los tatuajes y el duelo representan vivencias únicas e individuales (Trillo et al., 2022; Aldaz et al., 2020) o, dicho de otro modo, fenómenos sociales complejos (Cueto, 2020).
Dado este escenario epistémico, el análisis de los significados atribuidos por quienes se han tatuado en el contexto de un duelo se torna fundamental. En este sentido, y respondiendo a la cualidad idiosincrática de construcción de los significados, esta investigación se sitúa en la ciudad de Talca, Chile, lugar geográfico en el que, además, existe una carencia de estudios específicos y actualizados sobre el fenómeno en cuestión.
En consecuencia, y considerando la relevancia del proceso de duelo en cuanto fenómeno frecuente, subjetivo y doloroso para la vida humana; los usos históricos del tatuaje y el potencial terapéutico que este alberga en el contexto de duelo; la escasez de investigaciones en el área; las tendencias teóricas más que empíricas en su abordaje e investigación; y la necesidad epistémica de construir conocimiento en torno al fenómeno duelo-tatuaje desde una perspectiva centrada en los significados de sus actores, se hace necesario y relevante analizar las narrativas del proceso8 que conlleva tatuarse en un contexto de duelo en adultos de la ciudad de Talca, Chile, configurándose así el objetivo de este artículo.
2. Metodología
Para alcanzar las aspiraciones de este estudio, se desarrolló una investigación de tipo cualitativa (exploratorio-descriptiva) mediante un diseño hermenéutico-fenomenológico. Estas decisiones metodológicas y, a su vez, epistemológicas, se justifican en la medida que responden a –y son consecuentes con– los problemas señalados en el estudio del fenómeno y, por ende, al objetivo de este artículo.
La investigación cualitativa ofrece una mirada subjetiva, comprensiva e idiosincrática de la realidad (Hernández et al., 2014), lo que permite profundizar en los puntos de vista, interpretaciones y significados de la experiencia de los participantes. Por su parte, el diseño hermenéutico-fenomenológico permite obtener descripciones más completas sobre un fenómeno desde la perspectiva de la experiencia personal, su significado y el sentido que se le otorga (Finlay, 2012; Ortiz, 2015). Dicho enfoque se posiciona como una alternativa apropiada para los problemas relativos a las ciencias sociales y humanas (Thomson, 2008; Ayala, 2016).
Los participantes del estudio fueron seleccionados mediante un muestreo no probabilístico por conveniencia (Otzen y Manterola, 2017). Se realizó una convocatoria abierta mediante la red social Instagram, donde se solicitó completar un breve formulario que permitiese la posterior selección por conveniencia de los participantes. Para tal efecto, se consideraron los siguientes criterios de inclusión: personas mayores de 18 años (sin importar su género); que hayan atravesado un proceso de duelo por el fallecimiento de un ser querido (humano o mascota)9, sin considerar el tiempo transcurrido desde la pérdida; que posean al menos un tatuaje relacionado con esta pérdida; y, además, sean residentes de la ciudad de Talca.
Los criterios de exclusión consideraron a personas con dificultades cognitivas, trastornos de la comunicación o alteraciones en el juicio de la realidad o el flujo del pensamiento. La selección final, tal como puede apreciarse en la junto a otros datos descriptivos, fue de diez participantes, todas mujeres10.
| N.º Entrevistada | Edad | N.º tatuajes totales | N.º tatuajes asociados al duelo | Fuente de conmemoración | Zona del cuerpo | Diseño | |
| 1 | 23 | 4 | 2 | Humano | (1) Cadera izquierda y (2) brazo | (1) Fecha de nacimiento, fecha de fallecimiento y apodo del ser querido; (2) silueta de mujer | |
| 2 | 23 | 2 | 1 | Humano | Muñeca | Nombre del ser querido fallecido con su letra | |
| 3 | 32 | 8 | 1 | Humano | Tórax | Flor favorita de la persona fallecida | |
| 4 | 28 | 4 | 1 | Humano | Antebrazo | Réplica del tatuaje que tenía la pareja antes de fallecer | |
| 5 | 18 | 3 | 1 | Mascota | Muñeca | Silueta de su perro | |
| 6 | 24 | 3 | 1 | Mascota | Costilla | Frase textual: “Amor eterno a los gatos” | |
| 7 | 23 | 15 | 2 | Mascota | (1) Muñeca y (2) costilla | Frase textual: (1) “Tu recuerdo mi sonrisa” e (2) “iris” | |
| 8 | 21 | 19 | 1 | Humano | Parte superior del brazo | Silueta de una foto | |
| 9 | 24 | 6 | 2 | Mascota | (1) Antebrazo izquierdo y (2) derecho | (1) Silueta de un perro y su dueña abrazándose y (2) palabra textual: “Dolce” | |
| 10 | 20 | 5 | 1 | Mascota | Bíceps | Foto de su gato con aureola | |
El instrumento de recolección de datos fue una entrevista semiestructurada (Tejero, 2021). Esta entrevista se construyó considerando una serie de preguntas y temas de interés en relación con el objetivo de la investigación (motivaciones, significados simbólicos, utilidad terapéutica, entre otros), manteniendo la flexibilidad característica de este tipo de entrevistas para formular nuevas preguntas al momento de su desarrollo.
El proceso de validación del instrumento se realizó a través de entrevistas piloto (Mayorga-Ponce et al., 2020) y el criterio de jueces externos (Escobar-Pérez y Cuervo-Martínez, 2008), lo que permitió ajustar el instrumento en términos de coherencia, suficiencia, calidad y relevancia.
Las entrevistas semiestructuradas fueron realizadas en línea mediante plataformas de videoconferencia (Microsoft Teams y Zoom), en común acuerdo con las participantes del estudio. El registro de la entrevista se realizó mediante la grabación de audio, y su tiempo promedio fue de 45 minutos.
El procedimiento de análisis de datos se llevó a cabo mediante la técnica de análisis de contenido cualitativo (Colás, 1998; Cáceres, 2003). En primer lugar, se transcribieron los audios de las entrevistas mediante el procesador de textos Microsoft Word. Posteriormente, se realizó un procedimiento interpretativo mediante la codificación temática del texto y la generación de categorías y subcategorías inductivas (Gibbs, 2012; Muñoz y Sahagún, 2017), con apoyo del software ATLAS.ti. (versión 9) hasta alcanzar la saturación de las categorías de análisis (Neuman, 2009).
La elección de un proceso de categorización inductiva –también llamado emergente– se fundamenta en el interés del estudio de respetar los significados de las participantes, sin priorizar categorizaciones teórico-conceptuales a priori que pudieran limitar la comprensión de los datos. Asimismo, además del texto transcrito de las entrevistas, se analizaron las fotografías de los tatuajes por duelo compartidas por las participantes al momento de la entrevista.
Finalmente, es importante destacar los resguardos éticos presentes en esta investigación. El estudio siguió los lineamientos sugeridos por el Código de Ética del Colegio de Psicólogos de Chile (2008) en torno a la investigación con y en seres humanos. En tal sentido, se garantizó el derecho al consentimiento informado y a la confidencialidad de los datos obtenidos en el trascurso de la investigación.
Operativamente, se presentó un consentimiento informado a las participantes, donde se explicitó que su participación sería voluntaria, confidencial, anónima y no remunerada, y que poseían el derecho a retirarse de esta en cualquier momento. Asimismo, se explicitó la finalidad académica con la que serían utilizados los datos recabados.
3. Resultados
Para dar respuesta al objetivo planteado en este artículo, se exponen los resultados agrupados en cuatro categorías de análisis que representan, a su vez, las cuatro grandes narrativas identificadas sobre el proceso que conlleva tatuarse en un contexto de duelo: motivaciones, significados simbólicos, función terapéutica del tatuaje y consecuencias de tatuarse. Estas categorías, como se precisó anteriormente, son de carácter inductivo, emergiendo, por lo tanto, desde los propios significados de las participantes. Tal como puede apreciarse en la Figura 1, las cuatro categorías de análisis albergan otras subcategorías, también inductivas, que son presentadas y desarrolladas junto a algunos relatos de las entrevistadas para favorecer su contextualización.

3.1. Motivaciones para tatuarse
Esta categoría agrupa los significados de las participantes en torno a los elementos que impulsaron su conducta a realizarse un tatuaje en contexto de duelo. Dentro de esta categoría, y como fuente de motivación, se identificaron dos aspectos fundamentales: la cantidad de tatuajes que las entrevistadas poseían antes de decidirse por el tatuaje de duelo y la naturaleza del vínculo entre la participante y el ser querido fallecido.
La primera motivación está relacionada con la cantidad de tatuajes previos al tatuaje de duelo. Los resultados indican que las participantes poseen entre 2 y 19 tatuajes, contando con al menos uno de índole general antes de tomar la decisión de realizarse otro en contexto del duelo. En tal sentido, se aprecia que la posesión de al menos un tatuaje previo puede actuar como elemento motivacional para decidir si realizarse, o no, un tatuaje en este contexto. Esto se explica en la medida en que, al contar con al menos una experiencia previa relacionada con algunos aspectos del acto de tatuarse (como una expectativa realista del dolor asociado o satisfacción con el resultado), se facilitaría la decisión para hacerlo nuevamente, ahora en un contexto descrito como más significativo, como puede leerse a continuación:
En total tengo quince … los tatuajes que tengo con significado siento que fueron diferentes a los que ya me empecé a hacer como sin significado. Los con significado eran como más especiales, con más ansias de tenerlo … lleva como más tiempo de planificación, más tiempo al diseño, es como a lo que más se le enfoca atención y dedicación de que vaya a salir bien. (E.7, comunicación personal, 4 de septiembre de 2023)
Tengo cuatro, pero me quiero hacer más, siempre se puede ser pizarra de medio tiempo. (E.1, comunicación personal, 22 de agosto de 2023)
Por otro lado, y como segundo eje motivacional para la realización de un tatuaje en contexto de duelo, se evidencian los significados asociados al vínculo emocional que las participantes tenían con el ser querido fallecido. Este vínculo es descrito por ellas como un tipo de conexión emocional significativa que trasciende los lazos sanguíneos, lo que permite, por ejemplo, considerar a quien ha fallecido como un padre o, en el caso de una mascota, como un hijo.
Los recuerdos que las participantes poseen, y que reflejan el vínculo formado, giran en torno a relatos de apoyo y presencia constante en situaciones tanto alegres como complejas. En ese sentido, el vínculo previo al fallecimiento del ser querido que las participantes describen haber tenido se posiciona como uno de los principales ejes de impulso para tomar la decisión de tatuarse en tal contexto. Así puede observarse en los siguientes fragmentos:
Él se volvió como la persona que a mí me hubiera gustado tener como papá [tatuaje 1] ... no me hubiera tatuado por cualquier persona, fue porque ellos fueron súper importantes cuando yo estuve mal... [en referencia a ambos tatuajes]. (E.1, comunicación personal, 22 de agosto de 2023)
Entonces era muy regalón y era como un hijo para mí. (E.10, comunicación personal, 12 de septiembre de 2023)
3.2. Significados simbólicos11
Esta categoría incluye una serie de relatos asociados a metáforas y alegorías relacionadas con los procesos y elecciones que conlleva tatuarse en contexto de duelo. Dichos significados simbólicos se encuentran asociados al acto de tatuarse propiamente, al diseño del tatuaje y a la elección de la zona del cuerpo del tatuaje.
En primer lugar, las participantes atribuyen al propio acto de tatuarse, más allá del contenido del tatuaje, significados diversos y personales, dadas las particularidades de cada relación. Sin embargo, apelando a los puntos de convergencia de los relatos, se puede notar una tendencia común en las narrativas de las participantes asociadas al simbolismo del acto de tatuarse.
Entre estas narrativas, se destaca que tatuarse es percibido como una forma de preservar el recuerdo de quien ha fallecido, manteniendo una parte de esta persona o mascota cercana físicamente, tal como puede verse en las siguientes citas:
Yo siento que es como para compañía, así como para no olvidar en el fondo que él está igual conmigo, porque yo a él igual lo enterré y todo, entonces, como que tiene un lugar físico, pero también como que quería hacerlo parte de mí. (E.10, comunicación personal, 12 de septiembre de 2023)
Hay cosas que uno, a veces en desesperación, busca por recordar al ser querido. Entonces, trato de, en este caso, llenar el recuerdo de mi papá. (E.2, comunicación personal, 24 de agosto de 2023)
Este tatuaje es muy simbólico y es un tatuaje que igual es difícil de ver en otras personas, es distinto. Para mí tiene una carga afectiva especial, entonces nunca me he arrepentido a partir de ello, del porqué lo hice, me mantiene como cercana quizás de forma más física porque me he visto inicialmente haciéndole cariño al tatuaje. (E.4, comunicación personal, 15 de septiembre de 2023)
En segundo lugar, se aprecian significados simbólicos asociados al diseño del tatuaje. A partir de lo analizado en las imágenes de los tatuajes facilitadas por las participantes durante las entrevistas, y tal como se plasma en la Tabla 1, se evidencia una amplia variedad –y singularidad– en el con-tenido de los tatuajes de cada participante (Figura 2; Figura 3; Figura 4; Figura 5; Figura 6; Figura 7; Figura 8; Figura 9; Figura 10; Figura 11). No obstante, se puede identificar una predominancia en diseños con contenido escrito, como frases (Figura 2; Figura 8; Figura 9), nombres de los seres queridos (Figura 2; Figura 3; Figura 7; Figura 8; Figura 10) o fechas de nacimiento y fallecimiento (Figura 2), así como tatuajes de siluetas (Figura 4; Figura 6; Figura 7; Figura 9; Figura 10; Figura 11).










En particular, los significados simbólicos asociados a estos contenidos tienen relación con: (1) inmortalizar elementos que evocan los gustos particulares de la persona fallecida, como una flor, una canción o la caligrafía; y (2) con perpetuar en el cuerpo aspectos significativos de la vida del ser querido fallecido, tales como huellas de mascota, una palabra distintiva o, incluso, la replicación del mismo tatuaje que tenía la persona fallecida.
os estos simbolismos asociados al contenido del tatuaje buscan reflejar aspectos relevantes de la identidad del ser querido, inmortalizándolos en la piel de quien se tatúa, con el objetivo de mantener viva su memoria y simbolizar su continua presencia en la vida de quienes lo recuerdan a través de un tatuaje. Lo anterior puede leerse en las siguientes citas:
Es el nombre de mi papá con su letra, entonces yo la letra de mi papá siempre la encontré muy bacán. Siempre le decía que era como especial, siempre se distinguía altiro ... ver su letra, el contexto donde escribió esto, es como bacán recordarlo. (E.2, comunicación personal, 24 de agosto de 2023)
Es porque él lo tenía... yo le había sugerido que se hiciera el cosmonauta y entonces es una forma como de mantener su permanencia conmigo en realidad. (E.4, comunicación personal, 15 de septiembre de 2023)
En tercer lugar, se identificó que la mayoría de las participantes asignaron un significado especial y simbólico a la ubicación del tatuaje en su cuerpo. Diversos relatos mencionan el deseo de sentir cerca a quien había fallecido, lo que llevó a optar por realizarse un tatuaje en zonas visibles del cuerpo (ver Tabla 1) con el objetivo de poder contemplarlo en momentos de necesidad, y, así, mantener presente a sus seres queridos en su vida cotidiana, como puede leerse a continuación:
Elegí esa parte porque era la más cercana que podía estar del corazón. (E.3, comunicación personal, 26 de agosto de 2023)
Después me di cuenta de que esa es la misma mano con la que siempre me calmo. (E.5, comunicación personal, 25 de agosto de 2023)
Está asociado a que él lo tenía [el mismo tatuaje] también en el antebrazo. (E.4, comunicación personal, 15 de septiembre de 2023)
Sin embargo, algunas participantes señalaron que la elección de la ubicación del tatuaje no estaba asociada a ningún significado simbólico en particular. En estos casos, la elección del lugar estaba motivada por el deseo de evitar que sea visible para los demás, con el propósito de prevenir el prejuicio social. Al respecto, las participantes expresaron lo siguiente:
Porque es una zona donde no se ve, entonces yo pensaba algo donde sea más aceptado, como más formal. (E.6, comunicación personal, 14 de septiembre de 2023)
Igual como estoy estudiando pedagogía, tampoco quiero tatuajes que se vean, que sean muy a la vista. (E.2, comunicación personal, 24 de agosto de 2023)
3.3. Rol terapéutico del tatuaje
Esta categoría condensa diversos significados en los que las participantes dan cuenta del tatuaje –y del proceso que conlleva– como un medio terapéutico en torno a la experiencia de duelo. El rol terapéutico del tatuaje se relaciona con tres aspectos principales: su posicionamiento como estrategia para afrontar y elaborar la pérdida, la liberación emocional al momento de tatuarse y el vínculo con el tatuador.
En primer lugar, se identificaron testimonios que destacan al rol del proceso de tatuarse como estrategia positiva para afrontar el duelo. Las participantes mencionan que el acto de tatuarse ha representado una manera efectiva de enfrentar la pérdida –y las emociones asociadas a esta– al permitirles, tal como se señaló en el apartado anterior, mantener vivo el recuerdo de sus seres queridos.
Este acto facilita la aceptación de su ausencia física, en la medida que permanecerían siempre de manera simbólica junto a ellas y en ellas, convirtiendo el tatuaje en una especie de rito que facilita la vivencia del duelo. Esto puede observarse en los siguientes relatos:
Cuando veo el tatuaje y pienso en mi amiga, pienso que está bien donde sea que esté y eso me da como un poco más de confort en esta parte del duelo que estoy viviendo. (E.9, comunicación personal, 15 de septiembre de 2023)
Me ayuda en el fondo a saber que está conmigo… de manera positiva… es como que yo lo veo y siento que está conmigo. (E.10, comunicación personal, 12 de septiembre de 2023)
Es como que apunta a un ritual, por ejemplo, el funeral o velorio son rituales, también ayudan a procesar. Desde mi perspectiva, la pérdida de un ser significativo también favorece el sentido de duelo... [tatuarse] era una forma de resignificar mi proceso. (E.4, comunicación personal, 15 de septiembre de 2024)
Asimismo, algunas participantes expresan que el tatuaje fue un complemento en la elaboración del duelo, dado que favoreció la sanación y aceptación de este, ayudándolas a entender la pérdida. Se considera al tatuaje un complemento debido a que las participantes también recurrieron a otros mecanismos para procesar el dolor emocional que les dejó la ausencia física del ser fallecido, como la terapia psicológica. Esto se puede observar en los siguientes extractos:
Es como complementarlo [el proceso de sanación], yo siento que un tatuaje es como decir: “ya, esto pasó y tengo que afrontarlo”. (E.9, comunicación personal, 15 de septiembre de 2023)
Yo creo que me complementó para sanar… como que quería llevarlo conmigo y, al no llevarlo conmigo, como que me sentía como un poco vacía, que es como lo que deja el duelo, como ese vacío y como, al llevarlo a mi cuerpo, no sentía tanto vacío. (E.7, comunicación personal, 16 de septiembre de 2023)
Me ayudó un poco a sanar eso, porque yo siempre que, no sé, estoy triste, como que me veo el tatuaje y digo, ya él está como aquí, igual quizás no físicamente, pero igual lo siento conmigo. (E.10, comunicación personal, 12 de septiembre de 2023)
En segundo lugar, se evidenciaron relatos que describen la emergencia de diversas emociones durante la realización del tatuaje, lo que posiciona al acto de realizárselo como un medio de liberación emocional. Al respecto, algunas participantes mencionaron sentirse cómodas y tranquilas al momento de hacérselo; sin embargo, otras experimentaron emociones de tristeza asociadas a su pérdida e, incluso, mencionaron llorar en algunas ocasiones.
Esto refleja que el acto de tatuarse, ya sea asociado a emociones placenteras o displacenteras, se constituye como un medio que facilita su expresión, lo que permitió a las participantes tomar mayor contacto y conciencia de ellas. Algunas de ellas se refieren a este punto de tal manera:
Recuerdo que en los dos [tatuajes] me sentí bastante cómoda y con ambos sentí como esa autorrealización, como que tenía un objetivo que todavía no cumplía. Entonces, una vez que lo hice, era como alivio e igual cierta emoción. (E.7, comunicación personal, 16 de septiembre de 2023)
Todo el tiempo intenté estar tranquila porque igual no quería tocar tanto el tema [de la historia del duelo] y me dice [el tatuador] «vas a encontrar consuelo en algún momento» y yo, así como «ojalá» y me pongo a llorar, me rompo a llorar. (E.8, comunicación personal, 4 de septiembre de 2023)
En tercer lugar, también asociado al rol terapéutico del tatuaje en contexto de duelo, destacan los aspectos relativos al vínculo con el tatuador. Dentro de las narraciones de las entrevistadas, se identificó que el vínculo con el tatuador podía ser previo al tatuaje o haberse generado durante su proceso.
Se apreció una preferencia de las entrevistadas por tatuadores con quienes poseían una cercanía afectiva previa, con quienes ya se habían realizado tatuajes anteriormente o que fueron recomendados por amistades o personas cercanas. Esto les brindaba mayor seguridad y confianza en el proceso, aspectos que fueron clave en la elección del tatuador, como puede leerse a continuación:
Es la prima de una compañera mía que hace tatuajes. (E.2, comunicación personal, 24 de agosto de 2023)
Además del tatuaje, tenemos como una cercanía porque nos conocemos de antes de tatuar y yo le conté, le dije, así como la idea “quiero hacer algo así pero no sé cómo” y ahí llegamos a un consenso. (E.8, comunicación personal, 4 de septiembre de 2023)
Con él siempre me hago mis tatuajes, de hecho, él me ha hecho todos mis tatuajes. Hizo mi primer tatuaje y todo, entonces ya sé cómo trabaja, conocía su trabajo. (E.10, comunicación personal, 12 de septiembre de 2023)
Asimismo, el tatuador cumplió un rol terapéutico importante al momento de la realización del tatuaje. Esto se fundamenta en los diálogos que surgen durante las sesiones de tatuaje, dado que, según lo indicado por las participantes, dichas conversaciones generan un ambiente de confianza propicio para que las clientas puedan expresar asuntos personales. De esta forma, el tatuador adquiere un rol terapéutico, como se evidencia en los siguientes fragmentos:
Yo encuentro que el tatuador tiene un rol importante en la vida de la persona a la que tatúa porque al final uno siempre se acuerda de la experiencia, de lo que habló, porque es raro que tú llegues y te tatúes callado. Siempre salen conversaciones, siempre la gente se suelta y siempre la gente te cuenta las cosas porque al final están en un ambiente de confianza. (E.8, comunicación personal, 4 de septiembre de 2023)
El tatuador me comenzó a conversar y empezamos hablar un poco de la situación que le había ocurrido a mi pareja y ahí obviamente que eso suscitó también como que yo llorara, cierto, y me abriera emocionalmente ante él porque estábamos conversando y era como el espacio también de tranquilidad. (E.4, comunicación personal, 15 de septiembre de 2023)
3.4. Consecuencias del tatuaje
La última categoría de análisis se relaciona con los relatos de las participantes que describen las repercusiones o efectos que el tatuaje terminado generó tanto en ellas como en su entorno social cercano.
Primeramente, ver el tatuaje terminado implica al menos dos dimensiones temporales destacadas según las narrativas de las participantes. Por un lado, se encuentra aquella más inmediata a la realización del tatuaje, es decir, la primera impresión. En este sentido, ver el tatuaje recién terminado generó en varias participantes una reacción conductual de llanto, no obstante, acompañada de una sensación de alivio, tal como se describe a continuación:
Al principio me emocioné, pero después que me tatué me puse a llorar… nunca pensé que me iba a estar tatuando, por ejemplo, algo por esa persona o animal... no melancolía, sino que nostalgia y a veces tranquilidad. (E.9, comunicación personal, 15 de septiembre de 2023)
Como que igual fue un poco sanador. De hecho, ese día que me tatué llegué a mi casa y lo miraba, y me puse a llorar porque lo encontraba como tal [sanador]. (E.10, comunicación personal, 12 de septiembre de 2023)
Por otro lado, la segunda dimensión temporal se relaciona con los efectos de ver el tatuaje habiendo pasado meses o, incluso, años desde su realización. En este sentido, y a pesar de las variadas apreciaciones respecto a la experiencia de realizarse el tatuaje, con unanimidad las participantes coincidieron en que siguen manteniendo el gusto por el diseño del tatuaje, igual que la primera vez que lo vieron terminado. Asimismo, señalaron que están satisfechas y consideran que tatuarse fue una buena decisión, como se puede apreciar en las siguientes citas:
Creo que fue una buena decisión, la verdad que, si me lo hubiera hecho antes, hubiera sido lo mismo. Si me lo hubiera hecho después también. Creo que es algo que tenía que pasar... es como una buena decisión, estoy satisfecha, no me he arrepentido. (E.2, comunicación personal, 24 de agosto de 2023)
Me siento conforme, desde que me lo hice. Hasta la fecha nunca me he arrepentido de lo que hice, eso es importante. (E.4, comunicación personal, 15 de septiembre de 2023)
En segundo lugar, las repercusiones que tuvo el tatuaje también se evidenciaron en el entorno social cercano de las participantes. En algunos casos, los tatuajes fueron recibidos de manera positiva ante el entorno social de las entrevistadas, lo que fortaleció la percepción de que su decisión fue acertada y generó, por tanto, emociones placenteras, como puede leerse a continuación:
Lo encontraron súper lindo, se emocionaron, encontraron que era un bonito detalle. (E.2, comunicación personal, 24 de agosto de 2023)
Todos tuvieron una perspectiva bastante positiva ante lo que hice. (E.4, comunicación personal, 15 de septiembre de 2023)
Sin embargo, en otros casos, hubo quienes mencionaron que sus tatuajes tuvieron una recepción negativa –o, al menos, no positiva– en su entorno cercano. Las participantes expresaron sentir falta de comprensión respecto a la profundidad del vínculo entre ellas y el ser querido fallecido, así como poca consideración hacia la importancia del simbolismo asociado al diseño del tatuaje. No obstante, no se aprecia, como consecuencia de ello, un cuestionamiento o malestar emocional asociado a la decisión de tatuarse, como puede observase en los siguientes relatos:
Me pasó muchas veces que personas como que minimizaban mi dolor, así como «ya, pero si es un gato, tienes más gatos». (E.10, comunicación personal, 12 de septiembre de 2023)
Yo con mi familia no hablábamos estos temas... nunca pedí la contención que necesitaba... es una forma de que ellos vean que es importante, más de lo que creen. (E.3, comunicación personal, 26 de agosto de 2023)
4. Discusión
Los resultados de esta investigación reflejan cuatro grandes narrativas –asociadas a cada una de las categorías de análisis– sobre el proceso que implica tatuarse en un contexto de duelo para las participantes. Siguiendo la misma estructura presentada en el apartado de resultados (motivaciones, significados simbólicos, rol terapéutico y consecuencias), se discuten estos hallazgos en relación con la literatura abordada.
En primer lugar, dentro de las motivaciones que llevan a las personas a realizarse un tatuaje en un contexto de duelo, se destaca la cantidad de tatuajes que las entrevistadas poseían al momento de decidir hacerse uno más en este contexto. Un estudio realizado por Miniestudio GfK Adimark (2017) indicó que un 17 % de la población chilena tiene al menos un tatuaje, presentando un promedio de 2.8 tatuajes por persona. Esto es consecuente con el promedio de tatuajes de las participantes (véase Tabla 1). Asimismo, y tal como señala San Martín (2020), tatuarse representa un fenómeno en constante aumento, lo que también es congruente con los relatos de las participantes. Por lo tanto, la cantidad de tatuajes que las personas poseen previamente puede influir en la decisión de realizarse un tatuaje por duelo.
La cantidad de tatuajes que las personas poseen previamente puede influir en la decisión de realizarse un tatuaje por duelo, puesto que ya conocen el procedimiento y los aspectos que implica el acto de tatuarse. Según la teoría, una vez que un acto fue realizado, existe la posibilidad de que sea repetido, ya que, por medio de la repetición, surge un proceso de aprendizaje (Aguado-Aguilar, 2001; Puente, 2015).
Otro elemento motivacional de importancia identificado fue el vínculo entre las participantes y el ser querido fallecido. En ese sentido, un estudio realizado por López y Zanatta (2019) concluye que la pérdida relacionada al duelo es una motivación importante para la realización de un tatuaje.
Asimismo, no se apreció una distinción en los relatos de las participantes respecto a la naturaleza humana o no humana (mascota) del vínculo con el ser querido. Las participantes describieron dicho vínculo como una conexión emocional que trasciende lazos sanguíneos, llegando a considerar a sus mascotas como parte de su familia. Esto es consistente con lo expuesto por Moreno (2015), quien afirma que el impacto psicológico que ocasiona un duelo asociado a la muerte de una mascota es equivalente al duelo que se vive por la muerte de una persona.
La motivación por tatuarse en contexto de duelo se relaciona con la intención de inmortalizar en el cuerpo el vínculo con quien ha fallecido. Según los relatos de las participantes, este vínculo se fundamenta en recuerdos de apoyo y presencia en distintos momentos de sus vidas, destacando el deseo de no olvidar. En relación con ello, Calderón (2014) señala que el tatuaje se utiliza para mantener el contacto del pasado con el presente, permitiendo sostener una conexión simbólica con el ser querido fallecido y preservar el recuerdo de lo vivido con esa persona o mascota significativa. Asimismo, Sastre (2011) afirma que los tatuajes son una manifestación concreta de la importancia de asegurar que la memoria sobreviva al olvido.
En segundo lugar, el tatuaje presenta una serie de significados simbólicos. Uno de ellos, relacionado con el párrafo anterior, se aprecia en el simbolismo del acto de tatuarse como una forma de preservar el recuerdo de quien ha fallecido, de manera física y permanente. De acuerdo con la literatura y en línea con estos hallazgos, Román et al. (2009) realizan una analogía entre un tatuaje y un cuadro colgado en la pared, puesto que ambos pueden identificarse como un adorno, una forma de transmitir historias o preservar recuerdos. Sin embargo, subrayan que el tatuaje adquiere un significado más relevante porque se lleva en la piel de la persona.
En este mismo contexto, Sierra (2009) denomina a los tatuajes en contexto de duelo como tatuajes funerarios, cuyo objetivo no es solo la expresión del duelo, sino también el homenaje in memoriam del ser querido fallecido. De manera similar, Reinsfield (2004) señala que el tatuaje se configura como una forma eficaz para preservar recuerdos significativos. Por su parte, Romero-Urréa et al. (2020) indican que la utilidad de los tatuajes radica en plasmar los eventos que han impactado en la vida de una persona para evitar que desaparezcan de su memoria
Otro significado simbólico identificado se relaciona con el diseño del tatuaje. El tatuador diseña cada tatuaje de una forma personalizada para cada participante, y los detalles o contenidos que lo componen fueron previamente seleccionados por cada una de las entrevistadas de acuerdo con sus significados y experiencias. Esto es consecuente con lo que plantea Contreras (2018), quien señala que la ejecución de los tatuajes implica una consideración previa sobre la concepción y el mundo interno de las personas. Los signos, imágenes o palabras presentes en un tatuaje permiten dar sentido y significado a la experiencia de pérdida, transformándose en una expresión simbólica de relación con quien ha fallecido (Manosalvas, 2015).
La variedad y singularidad de diseños que se reconocieron en el presente estudio es amplia (véase Tabla 1), y, por ende, también lo son sus simbolismos. Esto tiene relación con lo planteado por Romero-Urréa et al. (2020), quienes sostienen que los diseños de los tatuajes constituyen una radiografía de sucesos importantes (sociales y afectivos) en la vida de la persona. Sastre (2011) corrobora esta afirmación, al indicar que los diseños son un testimonio de la historia personal de cada sujeto, reflejando aspectos significativos de la vida de las personas.
La ubicación del tatuaje en el cuerpo también forma parte de los significados simbólicos analizados. Algunas participantes atribuyeron una importancia particular y simbólica a la zona elegida, con el propósito de poder contemplarlo en momentos de necesidad. En este sentido, Sierra (2009) asegura que las personas no suelen dejar al azar la zona en la que se tatuarán, sino que la eligen cuidadosamente. Asimismo, Sastre (2011) afirma que los tatuajes en el cuerpo, además de cumplir una función estética, pueden percibirse como una dimensión expresiva que cobra sentido para quien se ve a sí mismo.
Por otra parte, algunas participantes señalaron que la ubicación del tatuaje se asocia al deseo de evitar la visibilidad y prevenir el prejuicio social. Este asunto cuenta con respaldo en la literatura. Existen prejuicios sociales que pueden verse manifestados en una sociedad que juzga, clasifica y rechaza a quien está tatuado (Sierra, 2009). Además, los tatuajes visibles pueden dificultar el acceso a ciertos trabajos y, por ende, limitar el desarrollo profesional. En este mismo sentido, Priego (2022) señala que el tatuaje sigue en una lucha por la aceptación social.
En tercer lugar, resulta relevante discutir algunos resultados asociados al rol terapéutico que cumple el tatuaje en los relatos de las entrevistadas. Se evidencia que, en las participantes, tatuarse ha impactado de manera significativa en su experiencia del duelo, tanto en la forma de mantener vigente el recuerdo del ser querido fallecido como en hacerse conscientes de la ausencia física que ha dejado la pérdida. Esto concuerda con lo que plantea la teoría del procesamiento dual de Stroebe y Schut (1999), quienes refieren que los sujetos llevan a cabo estrategias para reducir los efectos emocionales provocados por la pérdida.
Con base en lo anterior, es posible concebir al tatuaje por duelo como una estrategia de afrontamiento y elaboración de la pérdida (Stroebe y Schut, 1999), que fluctúa entre el manejo de las emociones relacionadas al duelo y el aprendizaje de vivir sin el ser querido. Según lo argumentado en la literatura y en línea con los hallazgos del estudio, las personas sienten la necesidad de realizar un gesto simbólico para mitigar el dolor de la pérdida. De esta forma, el tatuaje se configura como una herramienta para facilitar el proceso gradual de aceptación del duelo y, posteriormente, se convierte en una especie de recordatorio de los cambios relacionados con esa etapa (Dey y Das, 2017; Walzer, 2015; Moreno, 2015; Contreras, 2018).
En consecuencia, el tatuaje en contexto de duelo puede adquirir las características de un ritual. Los rituales otorgarían un sentido de control sobre el contexto y el sí mismo, ayudando a reducir la ansiedad, el estrés, la depresión, la incertidumbre y la inseguridad que puedan surgir por el fallecimiento de una persona o animal con valor afectivo (Yoffe, 2014). Esto concuerda con lo señalado por Sennett (1997) en su libro Carne y Pierda, quien plantea que los rituales –como tatuarse– tienen un efecto sanador, que busca hacer soportable la amargura de la vida y la muerte.
Por otro lado, fue posible identificar un rol terapéutico en el vínculo establecido entre las participantes y su tatuador. En relación con ello, se ha documentado cómo el vínculo y la conexión que los tatuadores crean con sus clientes son fundamentales para el ejercicio de su oficio (Neagu, 2023). Asimismo, con base en los resultados, las participantes consideraron crucial el vínculo con su tatuador, constituyéndose como un criterio fundamental para concretar su elección. Lo terapéutico de esta relación podría responder al espacio de confianza, seguridad, escucha activa y empatía generados por los tatuadores, habilidades que, aunque relacionadas en la literatura con otras profesiones, se destacan como fundamentales para facilitar procesos de carácter terapéutico (Emmerson, 2006; Araya-Véliz y Porter Jalife, 2017).
En cuarto lugar, se analizan los aspectos relativos a los efectos o repercusiones, tanto personales como del entorno social, que tuvo el proceso de tatuarse en un contexto de duelo. Respecto a lo primero, las entrevistadas señalan que mantienen el gusto por el tatuaje y se sienten satisfechas, valorando el proceso de una forma positiva. Esto sugiere que, según lo planteado por Contreras (2018), los tatuajes exteriorizan el mundo interno de cada persona, de modo que más que el tatuaje en sí es el simbolismo que las personas otorgan lo que lo vuelve relevante. Dey y Das (2017) ratifican lo anteriormente señalado añadiendo que las personas que se realizan tatuajes en memoria de quien ha fallecido suelen vivir el proceso de manera grata y feliz, debido a la consideración de que este estará siempre con ellos. Este planteamiento es consecuente con los hallazgos del estudio y permite explicar la connotación positiva que el tatuaje en contexto de duelo tuvo para las participantes al pasar el tiempo.
Respecto a lo segundo, algunas participantes señalaron que el entorno social cercano reaccionó de manera positiva ante la decisión de tatuarse –y ante el tatuaje mismo finalizado–, lo que favoreció la percepción de que tal decisión fue acertada. Esto es consecuente con la literatura, donde se sostiene que las personas que se ven apoyadas a tatuarse por su familia y amigos reafirman su decisión (Sastre, 2011). Asimismo, el apoyo social percibido favorece el afrontamiento de situaciones difíciles con éxito, como lo es el duelo (Feeney y Collins, 2015; Orcasita y Uribe, 2010), promoviendo la aparición de afectos positivos –según el relato de las participantes– sobre las decisiones tomadas. Por otro lado, el mal recibimiento que algunas participantes experimentaron por parte del entorno no ocasionó un cuestionamiento ante la decisión de tatuarse. Se ha documentado que los tatuajes asociados a la identidad, la memoria y la historia de cada sujeto trascienden los prejuicios y opiniones del entorno, puesto que expresan valores, ideas o sentimientos que cobran sentido para la persona que lo posee (Sastre, 2011), lo cual coincide con los hallazgos de este estudio.
5. Conclusiones
Este artículo tuvo como objetivo analizar las narrativas del proceso que conlleva tatuarse en un contexto de duelo en adultos de la ciudad de Talca, Chile. A partir de los resultados y discusión expuestos, se concluye que los significados de las participantes se agrupan en cuatro grandes narrativas respecto al proceso de tatuarse en un contexto de pérdida de un ser querido (ya sea humano o mascota): motivación, simbolismos, función y consecuencias.
Frente a ello, se puede concluir lo siguiente: la motivación para tatuarse radicó principalmente en contar con experiencias previas de tatuaje y en la naturaleza del vínculo con quien había fallecido. El proceso de tatuarse permitió la emergencia de una serie de significados simbólicos asociados no solo al acto de tatuarse en sí, sino también al diseño o contenido del tatuaje y a la zona del cuerpo elegida. Del mismo modo, el tatuaje cumplió una función terapéutica, permitiendo afrontar y elaborar la pérdida, facilitando la liberación emocional al momento de tatuarse y también como producto del vínculo establecido con el tatuador. Por último, el tatuaje tuvo repercusiones o efectos tanto a nivel personal como a nivel del entorno social cercano.
Asimismo, y en consecuencia con lo expuesto anteriormente, este artículo contribuye a la solución de los problemas referidos en la introducción sobre el estudio de la díada tatuaje/duelo. En primer lugar, aunque exploratorio–descriptivo y, por tanto, de alcance limitado, este artículo aborda el problema de la escasez de estudios sobre el tatuaje en un contexto de duelo, aportando respuestas como la función terapéutica en memoria de un ser querido fallecido en la piel, entre otros hallazgos. En segundo lugar, este estudio permitió ampliar el foco de la problemática –previamente abordada desde perspectivas teóricas– al ofrecer una aproximación empírica de tipo inductiva, libre de categorías conceptuales de análisis a priori. En tercer y último lugar, se ofreció una aproximación epistemológica de tipo hermenéutico-fenomenológica para abordar el problema, entendiendo y validando al ser humano –y, por tanto, a las participantes del estudio– como constructores activos de su realidad mediante los significados y narrativas con las que interpretan el mundo.
Esta investigación no estuvo exenta de limitaciones, las cuales deben ser consideradas para interpretar con la cautela necesaria los resultados expuestos. La limitación más relevante está relacionada con la inexistente diversidad de género de las participantes del estudio. Si bien la estrategia de acceso a los participantes se diseñó de forma abierta, sin distinción de género, la muestra final solo fue conformada por mujeres. Esta disparidad de representación de género resulta en una muestra poco equitativa, generando un posible sesgo al focalizar el problema en torno al género femenino. Además, esta desigualdad no solo plantea la posibilidad de que los resultados carezcan de representatividad del fenómeno, sino que también implica la pérdida de perspectivas valiosas provenientes de otros géneros, como el masculino o asociados a la diversidad LGBTQ+, los cuales podrían enriquecer significativamente la investigación.
No obstante, que solo mujeres hayan concretado las entrevistas también puede ofrecer información relevante sobre el fenómeno en cuestión. Eventual e hipotéticamente, esta tendencia del género femenino –tanto a participar en la investigación como a presentar tatuajes por motivo de duelo– podría estar relacionada con la conexión que algunos autores (Gordillo-León et al., 2021; Morales, 2023) han documentado entre género y expresión emocional. Esto se relacionaría con la decisión de hablar, o no, sobre experiencias de duelo en una investigación. Sin embargo, resulta necesario estudiar con seriedad, más allá de las especulaciones presentadas, la naturaleza y certeza de estas hipótesis.
La presencia de tatuajes con motivo de duelo ha tendido a aumentar, mas no así las investigaciones al respecto. En este sentido, y dados los hallazgos y limitaciones de este artículo, se considera fundamental llevar a cabo más investigaciones centradas, por ejemplo, en las diferencias de género, tal como se precisó en el párrafo anterior, en asuntos relacionados con la ubicación del tatuaje, ya que este estudio permitió dimensionar su relevancia; en la relación con el tatuador, donde se observó que este cumple un rol terapéutico importante al propiciar un espacio cómodo, seguro y de confianza; o con participantes de otras regiones geográficas en función de propiciar una comparación con los hallazgos de este estudio, lo que podría contribuir a esclarecer la influencia de la idiosincrasia sociocultural en la construcción de narrativas sobre el fenómeno.
A modo de cierre, es importante aclarar que, si bien los resultados de esta investigación posicionan al tatuaje como una herramienta positiva –e incluso con potencial terapéutico– para afrontar un proceso de duelo, esto no implica buscar ni posicionar su uso como una estrategia o herramienta universal para lidiar con este tipo de sufrimiento humano.
El norte de esta investigación, y en consecuencia con los fundamentos epistemológicos que la rigen, fue analizar la asignación de sentido –idiosincrática y subjetiva– asociada al acto de tatuarse en un contexto de duelo. De este modo, se buscó aportar a la comprensión de un fenómeno cada vez más masivo, desde la voz de las personas que lo realizan.
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Contribución de autoría CRediT
Alejandro Cifuentes-Muñoz y Bárbara Cifuentes-Gajardo contribuyeron en el diseño del estudio, la recolección de datos, el análisis e interpretación de resultados y preparación del manuscrito.
Notas
Notas de autor
Información adicional
redalyc-journal-id: 4980