Reseña

Ventana o pasillo. Consuelo Triviño Anzola. Seix Barral, Bogotá, 2021, 304 p. 1

Darío Ruiz Gómez
darioruiz2@yahoo.es

Ventana o pasillo. Consuelo Triviño Anzola. Seix Barral, Bogotá, 2021, 304 p. 1

Estudios de literatura colombiana, núm. 50, pp. 207-209, 2022

Universidad de Antioquia

Triviño Anzola Consuelo. Ventana o pasillo. 2021. Bogotá. Seix Barral

Recepción: 05 Septiembre 2021

Aprobación: 26 Noviembre 2021

De salida, Consuelo Triviño Anzola se abre en Ventana o pasillo a un espacio de posibilidades narrativas y no de dilemas teóricos acerca de la novela y de la Historia, ya que, al escoger remontar el flujo de lo que se considera una memoria personal, paradójicamente cuestiona tanto el significado de lo que, en Colombia, seguimos llamando novela como lo que significa hoy el concepto de Historia (con mayúscula) frente a los significados de la historia (con minúscula). De manera que, frente al documento de los archivos sobre los cuales se escribe una Historia del Poder y de los Poderes, la novelista escoge aquella feliz y sobre todo humana definición de Walter Benjamin: “La historia es un recuerdo que está en peligro”.

Además, remontar el flujo de la memoria personal -una entelequia que nos impone la ficción- constituye un atrevimiento que muchos(as) no se arriesgan a afrontar, en la medida en que lo que pueden encontrar esté marcado por un hecho ingrato, como el tener que aceptar que, cuando buscábamos un héroe, nos encontramos tan solo con un pelagatos.

Frente a un concepto abstracto de la Historia, esta inmersión en una temporalidad sin límites ni fronteras que viene a ser Ventana o pasillo no está precisamente enajenada a los falsos mitos de héroes de ideologías al uso, sino habitada por seres cuya insignificancia resulta manifiesta por situar sus vidas en los márgenes de la Historia, en geografías que nadie ha recorrido ni recorrerá hasta cuando una palabra permita que sean reconocidas en el presente. Como Vidas minúsculas del francés Pierre Michon nos lo descubre magistralmente. Y es que Ventana o pasillo se enfrenta decididamente con la autoficción no para acumular cotilleos personales, sino para revivir en sí la experiencia de la historia de una generación colombiana, renovando de este modo el género.

Aquí, en esta novela, Consuelo Triviño Anzola define la magnitud de su reto: dar vida a aquellos seres entrañables -como el padre y la madre, como los amigos que encontró a lo largo de su vida- para rescatarlos de la frialdad y la bruma de los archivos mediante la decisión de volver a ellos siguiendo las huellas dejadas en el tiempo, sus rastros invisibles a los ojos de los otros. ¿Por qué estuviste aquí y por qué no me llamaste?

¿Estamos ante un Diario? Desde luego que no, ya que este tipo de confesiones se hace siempre bajo la sospecha de que el narrador(a) puede mentirnos sin que nos demos cuenta. ¿Tal vez Testimonio? Ya esto sería el colmo de la hipocresía, describir vidas y paisajes con la mirada de un taxonomista hacia supuestos objetos de clasificación social sin comprometernos con esas vidas. Es aquí donde Consuelo Triviño con inteligencia escoge lo que James Wood llama el estilo indirecto.

Un Diario y un Testimonio, un presunto Documento, indican siempre la presencia de un escritor omnisciente, pero el estilo indirecto permite recurrir a varias estrategias narrativas en las que quien es descrito habla desde la singularidad que le concede este estilo: es la diferencia que, sobre Proust, establece Pinter entre la memoria consciente y la memoria inconsciente. La primera es un artefacto inventado para acomodar en él falsos recuerdos, pero la segunda, como inconsciente, solo puede iniciarse a partir de un olor recuperado, de alguna textura o de la materialidad de un objeto que haga estallar en nuestra mente afligida aquel inicio del momento que buscábamos para comenzar a insistir, a partir de este encuentro en la escritura, y que reclama este momento de luz impostergable.

En Ventana o pasillo apreciamos la continua invención de los contenidos hipotéticos de unas vidas que, con su insignificancia -es decir: sin significado alguno-, deben ser apresados por una escritura que debe partir, precisamente, de su fragilidad humana, de la intemporalidad. Es una virtud de lo que permaneció como sombra y adquiere ahora, en el relato, la forma de la modestia como una sabia estrategia para escapar de las imposiciones de la Historia y simplemente ser, como lo consigue esta escritura manifiesta de Ventana o pasillo, un instante de vida: no biografías sino analogías, imágenes que solamente hablan con las imágenes. Carlo Ginzburg supo señalarlo: “Huellas incluso infinitesimales permiten captar una realidad más profunda, de otro modo intangible”. Por eso no hay alegato o recriminación contra alguien en especial, o contra alguna idea política en general, sino el tono amable con que se hace un reproche, aquel con el que, al volver a mirarnos, nos reprochamos alguna falta, tal vez una palabra que no llegamos a descifrar mientras nos dirigíamos a un interlocutor sin habla. Bibliotecas, apartamentos, aeropuertos, comidas regionales construidas finalmente como una antropología en la que a partir de ahora nos seguiremos reconociendo.

Ventana o pasillo, de Consuelo Triviño, arrastra huellas, fisuras, tarjas y muestras en el trasiego de las ciudades, en el modesto linaje familiar a través del cual se abre un transcurrir del lector por infinidad de interpretaciones, ya que elude -repito- las tentaciones del protagonismo narcisista de cierta narrativa actual para desplegarse, como una profunda indagación, hacia lo que no se ha dicho, hacia la lectura de lo que el trasegar de unos seres insignificantes fue dejando a lo largo del camino borrado por la crueldad de la Historia, ocultos al yo dominante del narrador omnisciente. De la novela va emanando la voz de los sin voz, de los protagonistas de la intrahistoria que parecen entregar a la escritora que se refleja en el sujeto narrador y viviente la posibilidad de su testimonio.

Pero claro es, una realidad destruida solo permite el fragmento, el desescalamiento del antiguo relato al que el compromiso político llevó a la unidimensionalidad. Aquí, en Ventana y pasillo, las imágenes captadas al azar ya no aspiran a conformar un puzle que el lector alcanza a dar forma y a completar, sino todo lo contrario, buscan permanecer sin orden alguno aparente, para escapar de todo sentido impuesto.

Mediante la nueva legitimación de sentimientos que pudieran tildarse de tradicionales y que ha pretendido erradicar el hueco racionalismo académico, como el amor filial o la ternura, la nueva novela de Consuelo Triviño Anzola escapa de las limitaciones de lo considerado vergonzante para establecer, valientemente, un universo narrativo diferente en Colombia.

Notas

1 Cómo citar esta reseña: Ruiz Gómez, D. (2022). Reseña del libro Ventana o pasillo, de Consuelo Triviño Anzola. Estudios de Literatura Colombiana 50, pp. 207-209. DOI: https://doi.org/10.17533/udea.elc.n50a13
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