Reseñas
Reseña de Las impertinencias de Fernando Vallejo: políticas y estéticas del humor, la ironía y la controversia*
Reseña de Las impertinencias de Fernando Vallejo: políticas y estéticas del humor, la ironía y la controversia*
Estudios de literatura colombiana, no. 56, pp. 226-229, 2025
Universidad de Antioquia
| . Las impertinencias de Fernando Vallejo: políticas y estéticas del humor, la ironía y la controversia. 2024. Madrid. Iberoamericana-Vervuert. 172pp. |
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Received: 06 September 2024
Accepted: 04 October 2024
Published: 31 January 2025
Fernando Vallejo es uno de los escritores contemporáneos más polémicos de la literatura colombiana no solo por los temas que trata en sus obras, que suelen ser cuestionamientos a varias esferas de la vida colombiana, sino también por la técnica narrativa que ha desarrollado y le ha permitido posicionarse dentro del campo literario: la autoficción. En la narrativa de este escritor podemos encontrar diferentes autofiguraciones del yo, es decir, un Vallejo como autor, personaje y narrador; este es quizá uno de los puntos que más ha llamado la atención de los lectores y de los críticos literarios. Así mismo, cabe destacar que sus obras también se han caracterizado por ser irónicas, transgresoras o incluso intransigentes, en otro término más adecuado dada la cuestión que se intenta abordar: “impertinentes”. Es sobre este eje que el libro Las impertinencias de Fernando Vallejo: políticas y estéticas del humor, la ironía y la controversia reúne siete artículos de diferentes autores y presenta nuevas formas de interpretar esta narrativa.
Camilo del Valle Lattanzio (2024), editor y escritor del prólogo del libro, advierte que la escritura de Vallejo es impertinente en el sentido de que es disruptiva, es decir, rompe con lo establecido y acordado dentro del campo discursivo. Esto, a su vez, constituye un acto que se liga a una postura política que va más allá de ideologías binarias. Al jugar con las leyes discursivas del lenguaje tales como la ironía, el sarcasmo o los insultos y al usarlas dentro de la escritura como un recurso, se crea un pacto narrativo en el que se reclama “la lectura ética y no moral de la obra” (p. 11). Si bien es cierto que leer a Vallejo puede tener implícitas ciertas ambivalencias, es necesario analizar sus obras desde diferentes perspectivas que den cuenta de estos elementos que la componen.
Como lectores de Vallejo, una de las primeras preguntas que podemos hacernos es sobre la existencia de una frontera entre la ficción y la realidad: ¿realmente el escritor vivió eso?, ¿realmente piensa así o su personaje lo representa? Para abordar estas preguntas hay dos artículos dentro de este libro que exploran la escritura autoficcional del escritor y la sitúan como una estrategia que le permite crear personajes complejos con voces diferentes y, a la misma vez, como autor, situarse en el campo de la literatura colombiana. En el artículo escrito por Kristine Vanden titulado “La mimicry en La Virgen de los sicarios y Escombros” se presenta un análisis del inminente carácter estético que constituye a este género y que está relacionado con una esfera lúdica que permite precisamente la polifonía en la narrativa del autor en cuestión. La autora del artículo expone que en la Virgen de los Sicarios hay un juego con los lectores a través de los cambios discursivos del narrador y de los otros personajes, esto propone al lector estar todo el tiempo cuestionando la intención de Vallejo. En Escombros, el yo tiene un juego diferente, ya que se produce al mismo tiempo que se enuncia. Es un yo lleno de contradicciones que exige al lector descifrar e indagar, pero lo que más llama la atención es la contradicción en la identidad del protagonista.
Siguiendo por la vía del género de la autoficción y del uso de la ironía, Florian Homann escribe el artículo “Relaciones conflictivas entre escritos y escritores: Fernando Vallejo y sus colegas colombianos” en el cual explica cómo el escritor se inscribe en el campo literario y se posiciona de forma distinta a sus colegas contemporáneos e incluso a sus precursores. Gracias al uso del recurso de la primera persona, Vallejo en sus obras presenta una subjetividad que rompe con las formas de la literatura tradicional. Esto es lo que, en efecto, hace que se distancie del realismo mágico, aunque el autor del artículo considera que fue un movimiento que influyó inicialmente en la narrativa de Vallejo.
Ahora bien, las diferentes autofiguraciones del yo de Vallejo como autor, narrador y personaje responden de una forma distinta dependiendo de la obra, en el artículo “Un mínimo de respeto por la tradición. La herencia familiar en la autofiguración de Fernando Vallejo”, escrito por Santiago Uhía, se explora la relación de los recuerdos y de la memoria con la construcción identitaria en la novela Los días azules. Según el autor, esta novela puede leerse como el mito fundacional de Vallejo, ya que se remonta a la infancia y se cuestiona la memoria familiar. Aquí, los afectos aparecen como una red de sentimientos complejos e inestables que circulan entre la reivindicación y el rechazo, esta oscilación crea un efecto de distancia y acercamiento que le permite al narrador establecer una tensión entre el legado y una tensión con las figuras de autoridad y con aquellas cosas que hacen parte del legado, pero no se aceptan o se comparten en la actualidad.
En relación con lo anterior, es importante destacar que otro elemento central dentro de la narrativa de Vallejo es el humor y la ironía de las situaciones que se presentan en las novelas. Este tópico constituye también una razón por la cual muchos críticos han llegado a tener opiniones contrarias sobre el escritor y su producción literaria, ya que suelen asociar su discurso a categorías o posiciones políticas específicas que no necesariamente el escritor comparte, sino que más bien son recursos utilizados para desarrollar su intención en sus obras. En el artículo “Juegos de inversión semántica: humor e ironía en la obra de Fernando Vallejo”, escrito por Natalia Villamizar, la autora analiza cómo funcionan estos dos elementos en la pentalogía El río del tiempo, y aclara que, si bien la ironía a veces puede acompañar al humor, esto no siempre se da. En estas obras la ironía está representada en dos niveles: en el discurso del narrador y en la obra misma, en consecuencia, la ironía funciona como un recurso literario que usa voces de diferentes personajes y giros en la trama para contraponerse a la violencia que retrata, es decir, sienta de base una posición al respecto; por otra parte, para la autora la risa cumple una función que todo el tiempo se contrapone a estructuras de poder que rigen la vida del narrador protagonista, ya que cuando se inscribe en la narrativa llega a alterar ese orden prestablecido y hegemónico, esto compromete tanto la forma como el contenido de las novelas.
Con respecto a la frontera entre la vida y la muerte, un tema fundamental y que aparece en casi todas las novelas del escritor, en el artículo “(Est)ética del cuidado. Sobre El desbarrancadero, de Fernando Vallejo, y Canción de tumba, de Julián Herbert” el autor Jorge Locane explica cómo dentro de la construcción narrativa de cada una de las dos novelas hay toda una noción de cuidado tanto del propio cuerpo como de la mente. Esta noción de cuidado se presenta porque los protagonistas tienen que convivir con la enfermedad de un cercano y esto configura toda una crítica desde una perspectiva ética hacia el cuerpo médico, el uso de medicinas alternativas y hacia las condiciones de vida en pacientes terminales. Aquí el cuidado aparece configurado también como una acción política que sustrae a los cuerpos enfermos de un sistema en el que no es claro cuál es el verdadero interés: si el negocio o la salud de los enfermos, y se cuestiona todo el tiempo la frontera ética que existe entre querer sobrevivir y querer morir de forma voluntaria.
Otro artículo que aborda la vida y la muerte, pero desde la perspectiva de la ciudad como un espacio geográfico y político donde existen diversas violencias, es “Cartografías neobarrocas de la urbe: violencia, muerte y pasión en Fernando Vallejo y Pedro Lemebel”. Este texto escrito por Philipp Seidel analiza las dos novelas Tengo miedo torero y La Virgen de los sicarios con el fin de determinar cómo se muestra la ciudad y desde qué tipo de personajes se muestra la vida cotidiana. Esto debido a que en los últimos años en Latinoamérica los autores han presentado una preocupación por las ciudades y por retratar a las personas ignoradas socialmente. En ese sentido, estas novelas establecen una nueva cartografía en la que es posible ver cómo las esferas públicas no son seguras para todas las personas, pues son espacios amenazadores donde es posible ejercer varios tipos de violencia hacia los grupos marginalizados. En la novela de Vallejo la violencia es omnipresente: el escritor crea un espacio urbano colombiano en el que se burla de los problemas de la sociedad al mismo tiempo que los denuncia, y para ello inserta voces de diferentes personajes y grupos sociales.
De igual manera, este libro destaca y resalta la presencia de los animales como un objeto de análisis dentro de la narrativa de Vallejo, más específicamente la presencia y aparición de los perros. El artículo de José Castellanos titulado: “No le ladres, Brujita, déjala pasar. Perros y muerte en algunas novelas de Fernando Vallejo” analiza esta relación simbólica y expone que la figura del animal es todo el tiempo una especie de compañía tanto como lo es la escritura. La perra “Brujita” además de ser la destinataria del protagonista es también una especie de portal que permite la aparición del recuerdo y la conexión con los que ya no están, en ese sentido, la relación simbólica va conectada con la memoria tanto como con la muerte. Este artículo es fundamental para ir más allá en los estudios de la obra de Vallejo. Darle la mirada a la presencia de otros seres vivos dentro de la narrativa enriquece la comprensión de la intencionalidad de la obra, siempre y cuando se puedan explicar sus funciones y relaciones existentes.
Para terminar, quisiera resaltar la importancia de leer este libro por dos razones. En primer lugar, como una buena forma de entender la obra de Fernando Vallejo, no porque haya una única forma de interpretarlo, sino porque su obra está llena de recursos y elementos que vale la pena problematizar y estudiar desde diferentes perspectivas. Si tenemos en cuenta que el desarrollo de su estilo literario particular corresponde también a los procesos y experiencias que ha vivido como escritor y como individuo de la sociedad colombiana, es más provechoso poder indagar, como lectores, hacia dónde nos lleva cada una de sus novelas. En ese sentido, es preciso destacar que este libro es una forma de entender cómo la “impertinencia” de Vallejo es ante todo un juego lingüístico en el que todos los elementos que lo componen desafían esas categorías morales y discursivas establecidas. Es así como el escritor se posiciona ante las problemáticas colombianas que inevitablemente se ven reflejadas en varios aspectos de sus personajes. En segundo lugar, considero que esta antología de artículos es una forma de seguir desarrollando la investigación en los estudios de la literatura colombiana, precisamente al ser Vallejo un escritor contemporáneo que además es polémico y genera distintas reacciones no solo para sus lectores, sino también para sus colegas, se hace necesario abrir el campo a más estudios que abarquen diferentes puntos de interés dentro de su narrativa. Este libro reúne unos artículos muy completos que le permiten al lector cuestionar su propia lectura.
Referencias bibliográficas
del Valle Lattanzio, C. (2024). Las impertinencias de Fernando Vallejo: políticas y estéticas del humor, la ironía y la controversia. Iberoamericana-Vervuert.
Notes