Artículo de reflexión derivado de investigación
HOMINI COCHLEA O TIBURÓN DEL RENDIMIENTO. EL HORIZONTE SUBJETIVO POR VENIR EN EL MARCO DEL CAPITALISMO CONTEMPORÁNEO POSPANDÉMICOa
Homini cochlea and achievement shark. The subjective horizon to come in the framework of the post-pandemic contemporary capitalism
HOMINI COCHLEA O TIBURÓN DEL RENDIMIENTO. EL HORIZONTE SUBJETIVO POR VENIR EN EL MARCO DEL CAPITALISMO CONTEMPORÁNEO POSPANDÉMICOa
Perseitas, vol. 12, pp. 345-374, 2024
Universidad Católica Luis Amigó
Received: 25 January 2024
Accepted: 19 April 2024
Published: 30 July 2024
Funding
Funding source: Universidad Industrial de Santander
Contract number: 2993
Funding statement: Artículo de reflexión derivado de investigación, resultado del proyecto de investigación 2993, financiado por la Universidad Industrial de Santander (Colombia)
Resumen: La presente investigación expone las alternativas subjetivas que pueden acontecer en el marco del capitalismo contemporáneo desde la mirada filosófica de Byung-Chul Han. Para ello, se recurre a tres momentos: el primero, describe la actual sociedad neoliberal en el marco de la pospandemia; el segundo, trabaja el concepto de tiburón del rendimiento como una figura hegemónica en la dominación sistémica del sujeto; y, finalmente, se expone el concepto de homini cochlea como una alternativa no hegemónica de resistir a estos mecanismos y dispositivos subjetivos que buscan mantener la reproducción del neoliberalismo. Toda esta reflexión sobre los modos de comprender la producción de subjetividad parte de una interpretación del pensamiento de Byung-Chul Han a la vez que se enmarca su filosofía en los debates contemporáneos frente a los modos de control del neoliberalismo, por lo que las mayorías de las directrices filosóficas, en este manuscrito, siguen su forma de comprender el mundo y el modo en que esta converge con otros pensadores.
Palabras clave: Byung-Chul Han, COVID-19, Filosofía contemporánea, Neoliberalismo, Resistencia, Subjetividad.
Abstract: The present investigation exposes the subjective alternatives that may occur within the framework of the post-pandemic from the philosophical perspective of Byung-Chul Han. To do this, three moments are used: the first, which describes the current neoliberal society in the contemporary capitalist framework; the second, which works on the concept of the performance shark as a hegemonic figure in the systemic domination of the subject and; finally, the concept of homini cochlea is exposed as a non-hegemonic alternative to resist these mechanisms and subjective devices that seek to maintain the reproduction of neoliberalism. All this reflection on the ways of understanding the production of subjectivity is based on an interpretation of Byung-Chul Han's thought while framing his philosophy in contemporary debates against the modes of control of neoliberalism, which is why most of the philosophical guidelines in this manuscript follow his way of understanding the world and the way he converges with other thinkers.
Keywords: Byung-Chul Han, Contemporary philosophy, Covid-19, Neoliberalism, Resistance, Subjectivity.
Introducción
La presente investigación, que parte del método bibliográfico-documental con enfoque hermenéutico analítico, tiene por objetivo demostrar dos vertientes de la producción de subjetividad humana en el marco de la pospandemia. Para conseguir este objetivo, el trabajo tiene tres partes: la primera, expone el estado actual de la sociedad del rendimiento posterior a la pandemia. Este punto destaca por ser un estado del arte sobre la crítica situación de lo social en el marco de un mundo con una tendencia a ser empresalizado en cada uno de sus espacios y tiempos, debido a la expansión neoliberal que se ha optimizado tras la aparición de la COVID-19.
La segunda, siguiendo el pensamiento de Han, se ocupa de exponer lo que aquí se conoce como el tiburón del rendimiento, es decir, un tipo de subjetividad que surge del sujeto neoliberal tras atravesar el estado de excepción pandémico, y se concibe como una mejoría del capital humano para poder optimizar la reproducción sistémica por vías subjetivas. Finalmente, recurriendo de nuevo al pensamiento haniano, se presenta el homini cochlea como esa alternativa que surge de la condición de cansancio del ser humano esclavizado y (auto)explotado1.
Aquella subjetividad se compone de prácticas en las que destaca la lentitud como una figura estructural dentro del esquema existencial del sujeto dominado por el neoliberalismo, ya que permite generar un efecto de freno de mano (emergency brake) (Benjamin, 2008) en el que la producción de subjetividad neoliberal se detiene para dar un salto a otro tipo de vida en el que la competencia, el rendimiento y la hiperindividualidad no sean la base totalizante de la existencia.
Toda esta investigación, entonces, está enfocada en pensar las posibilidades que surgen para la sociedad del rendimiento tras encontrarse en un momento coyuntural en el que lo que sigue es la posibilidad de cambio o el cancelamiento del futuro (Berardi, 2014). Hay que mencionar, además, que esta investigación se centra en la producción de subjetividad, debido al modo en que se entiende, precisamente, al neoliberalismo, pues aquí es concebido como algo más que una gobernabilidad, una ideología, una economía o una política; en este escrito se comprende como un tipo de subjetividad: el homo œconomicus2. Dicha interpretación, que parte de los estudios de Foucault (2007) , comprende la producción de subjetividad como el punto crítico para poder pensar la resistencia frente al sistema, de ahí que se parta de Byung-Chul Han como autor base para poder pensar el horizonte subjetivo pospandémico, en la medida que este pensador comprende su noción de neoliberalismo en un sentido similar al autor francés3.
Hay que mencionar que la intención de la investigación es, por un lado, hacer exégesis del pensamiento de Han, de ahí que surja el concepto de homini cochlea (que no es propio del autor coreano-alemán, sino que surge de una lectura de su filosofía); por otro, se quiere poner a dialogar lo dicho por Han con lo expresado por otros autores contemporáneos que trabajan los mismos problemas, de modo que se enriquezca el debate actual sobre el tema de los estudios de la subjetividad.
Aunque hay autores que proponen alternativas y problematizaciones similares a las aquí expresadas, lo que se busca es tomar a Han de guía y, desde ahí, alimentar su pensamiento, partiendo del hecho de que, en general, los autores trabajados comprenden el neoliberalismo en su dimensión subjetiva, lo cual posibilita una retroalimentación teórica entre ellos, a la vez que se diferencia de una visión clásica de orden marxista, para ubicarse más, si es que cabe, en un orden posmarxista.
Ahora bien, se debe tener en cuenta que en varios casos el artículo retoma las perspectivas generales de los autores, no solo su opinión frente a la pandemia, de modo que sea posible articular todo un andamiaje teórico completo en un problema como lo fue la COVID-19. También, cabe recalcar que este escrito se ubica en el marco de lo que se puede llamar una pospandemia, es decir, una etapa entre la crisis aguda y el tránsito a una “nueva normalidad” en el mundo, de ahí que se busca es generar una especulación teórica sobre cómo el atravesar la pandemia de la COVID-19 ha generado una ruptura subjetiva en el ser humano por venir.
Finalmente, hay que dejar en claro dos elementos importantes para el desarrollo conceptual del artículo, esto es, como se mencionó anteriormente:
(a) el papel que la constitución de subjetividades juega en el propio neoliberalismo y (b) como el neoliberalismo lleva a cabo dichos procesos de subjetivación. Sobre el primero hay que retomar, inicialmente, la investigación llevada a cabo por Foucault (2006, 2007, 2014)4, donde se describe el modo en que el poder en la contemporaneidad se ejerce desde una dimensión subjetiva que intercede directamente en el modo en que viven las personas diariamente.
Aquello implica comprender que la subjetividad se concibe dentro del neoliberalismo como una forma de reproducción sistémica desde la cual se mantiene la hegemonía del poder que lo caracteriza. De ahí que la subjetividad, dentro del neoliberalismo, cumple un papel como dispositivo de continuación de la explotación por otros medios.
Ahora bien, en respuesta a lo segundo y continuando lo dicho, los procesos de subjetivación en el interior del neoliberalismo se sustentan a partir de la imposición de saberes y prácticas en el ejercicio de un poder que termina por ser incrustado en el sujeto hasta que este último lo normalice. Como señala Jameson (1991) en su lectura del capitalismo posmoderno de la actualidad: “Es un mundo cuyas señales reveladoras tienden a ser tecnológicas, aunque sus pretensiones y exigencias sean subjetivas e impliquen la obligación de producir personas nuevas, formas de subjetividad totalmente nuevas” (p. 381).
Igualmente, esto implica considerar el modo en que el neoliberalismo encaja dentro de la sociedad como una fantasía necesaria para el funcionamiento de lo social, lo político, lo económico, etc., haciendo que este sistema se considere como el único posible (Fisher, 2016) y como una nueva forma del lazo social que se instaura para legitimar modos de vivir que le sean de conveniencia (Alemán, 2019), sin dejar de lado que dicha subjetivación neoliberal se basa en los principios que fundamentan al sistema:
Una teoría de prácticas económico-políticas que propone que la mejor forma de promover el bienestar humano es libertando las libertades y capacidades empresariales individuales en un marco institucional caracterizado por fuertes derechos de propiedad privada, mercados libres y libre comercio (Harvey, 2007, p. 2.)
Así pues, en lo que sigue se analizan estas formas de subjetivación en el marco pospandémico y sus implicaciones en el porvenir de la humanidad.
Sociedad neoliberal en el marco de la pospandemia
Con la llegada de la COVID-19, el capitalismo se vio en la tarea de reinventarse, ya que la pandemia hizo algo que el mismo sistema teme a toda costa, sépase, demostrar de forma evidente los defectos, los problemas y la crisis detrás de la normalidad (o normalización) que el mismo capitalismo impuso a la realidad5. Vivir la pandemia implicó entonces para muchos sujetos atravesar una experiencia de precariedad enorme, no solo en lo económico, sino también en lo social y en lo subjetivo, ya que el reto de experimentar la variedad de elementos que intervinieron en la pandemia llevó una capacidad de adaptación y de supervivencia de grandes niveles, una adaptación que hoy en día aún deja huellas en el modo de vivir de los sujetos.
Sin embargo, más allá de provocar el fin del capitalismo o la puesta en marcha de una serie de revoluciones y explosiones de violencia6, el sistema no titubeó en el momento de afrontar el hecho de que debía adaptarse; antes bien, potenció sus dispositivos digitales para mejorar el modo en que se extendía en la vida humana:
El virus no vencerá al capitalismo. La revolución viral no llegará a producirse. Ningún virus es capaz de hacer la revolución. El virus nos aísla e individualiza. No genera ningún sentimiento colectivo fuerte. De algún modo, cada uno se preocupa solo de su propia supervivencia. La solidaridad consistente en guardar distancias mutuas no es una solidaridad que permita soñar con una sociedad distinta, más pacífica, más justa (Han, 2020.)
Además, consiguió volver el estado de excepción una regla permanente. Es menester profundizar en esta idea. Debido a la crisis que venía de la mano de la COVID-19, el mundo adoptó una serie de medidas que incluían el trabajo desde casa, restricciones de movilidad, et. Muchas de ellas ya existían total o parcialmente en la sociedad; empero, hubo una excepción que se permitió en el marco de la pandemia que aún sigue completamente vigente, sépase, la completa entrega de lo privado (lo cotidiano) al trabajo:
Se encarga [el capitalismo pandémico] de extenderse a los planos cada vez más privados y biológicos de la humanidad; esto es, se encarga, así como de lo laboral, de la ocupación de lo no-económico, para ocupar, como rendimiento, todo el espectro del hábito cotidiano (Almeyda Sarmiento & Botero Bernal, 2021, p. 79.)
Esto último es un efecto colateral del teletrabajo o trabajo en casa, que se popularizó en el marco de la pandemia. Esta forma en que el trabajo precario comenzó a colonizar los hogares potenció los efectos ya presentes en los sujetos explotados, como la depresión, la ansiedad, el estrés, el insomnio, entre otros. De este modo, el sujeto, debido a la necesidad, debió entregar su propio tiempo personal en el hogar para poder sobrevivir, como señala el análisis de Lazzarato (2020) : “El estado de excepción ha sido amaestrado por la máquina del beneficio, tanto que coexiste con el estado de derecho y ambos están a su servicio. Capturado por los intereses de una vulgar producción de bienes, se ha aburguesado” (p. 110).
Así, este estado de alerta, producto de la necesidad, hizo que el sujeto estuviera dispuesto a renunciar a todo, con tal de ser competente y un empleado funcional. Como resultado, el neoliberalismo pudo potenciar su rendimiento en lo público y extendió sus redes de control a lo privado, ya que el individuo entregó voluntariamente su cotidianidad y los lugares comunes, con tal de mantenerse trabajando:
solo una tiranía puede fundarse en el miedo a perder la vida, solo el monstruoso Leviatán con su espada desenvainada. Por esta razón -una vez que se declare terminada la emergencia, la peste, si es así- no creo que, al menos para aquellos que han mantenido un mínimo de claridad, sea posible volver a vivir como antes (Agamben, 2020, p. 137.)
La sociedad del rendimiento encontró en la pandemia un medio para poder maximizar su dominio y control sobre la vida humana; la autoexplotación se volvió una norma que debía ser seguida para poder mantenerse al ritmo acelerado que la pandemia, contrario a lo que se puede pensar, no redujo, sino que potenció debido al modo en que el trabajo muerto, la competencia y la eficiencia calaron psicopolíticamente en los sujetos (Alemán, 2020).
El sufrimiento que tuvieron los seres humanos, en el marco de la pandemia, se dividía en dos partes: la primera, era producto de la angustia de vivir con la COVID-19; y la segunda, producida por el estilo de vida que impuso el sistema a los sujetos al potenciar el rendimiento, la aceleración, la competencia y el hiperindividualismo con sus prácticas laborales extendidas a lo privado del hogar. Se publiza [se vuelve público], a la fuerza, lo poco privado que queda7.
Hoy día se puede afirmar que la pandemia, en lo que refiere a su cualidad de confinamiento, terminó y, más que daños colaterales productos de la COVID-19, los daños provocados por las prácticas desarrolladas por el neoliberalismo en el “estado de excepción” pandémico dejó huellas, en el interior de la subjetividad humana, de una profundidad mayor de las que el mismo virus podía dejar en los cuerpos: “Es difícil decidir qué es una mayor amenaza para la humanidad: la devastación viral de nuestras vidas o la pérdida de nuestra individualidad en la Singularidad. La pandemia nos recuerda que permanecemos firmemente arraigados en la existencia corporal” (Žižek, 2020b, pp. 13-14). Esto último implica pensar que, si bien se levantó la excepción para la economía, la política, etc., lo que nunca se levantó fue en la excepción subjetiva que se exigía a los individuos, sépase, afianzar cierta subjetividad para evitar una individualidad rebelde.
Esto debido, principalmente, a la condición de aceleración y de rendimiento que se constituyó como un dispositivo propio de la subjetividad pospandémica, en la medida que se evidencia que el capital humano, después de la COVID-19, se presentó al mundo listo para conquistarlo por medio de la competencia, el individualismo y la eficiencia que internalizó durante el trabajo en casa y la entrega de la vida cotidiana y lo privado al sistema hegemónico. De cierto modo, esto genera, en la actualidad, una lógica del sacrificio para poder sostenerse dentro de la dinámica del corona-capitalismo:
Esta es la lógica del sacrificio que siempre ha estado en el corazón del neoliberalismo, que deberíamos llamar necroliberalismo. Este sistema siempre ha funcionado con un aparato de cálculo. La idea de que alguien vale más que otros. Los que no tienen valor pueden ser descartados. La pregunta es qué hacer con aquellos que hemos decidido que no valen nada (Mbembe, 2020.)
De este modo, lo que la relación pandemia-neoliberalismo dejó fue una sociedad desgarrada subjetivamente. El nivel de control y dominio sobre el sujeto no permitió que este tuviera más que una condición dócil y servil frente a la precariedad, en el momento de atravesar la pandemia. La imposición del estado de excepción, si bien se puede considerar como necesaria, no debe extenderse más allá del tiempo de emergencia, aunque la subjetividad neoliberal, por su parte, supo dejar su colonización dentro del sujeto después de haber abandonado la crisis de la COVID-19 (Žižek, 2020b).
El modo en que el trabajo muerto se traslada de lo laboral a lo no-laboral hace que el sujeto se encuentre en una condición constante de hiperactividad y de necesidad de aprovechar todo lo que lo rodea para poder mejorarse, es decir, para poder generar mejores condiciones para la reproducción del capitalismo como sistema hegemónico permanente. En cuanto capital humano la persona, ahora, es una empresa que debe evitar caer en bancarrota (en sentido amplio) y, como esto puede ocurrir en cualquier instante (la pandemia es ejemplo de esto), debe estar alerta y atento en todo momento (aumentando su estrés), siempre dentro de los márgenes de la lógica del sistema hegemónico, para poder orientarse hacia lo que sea mejor para su propia identidad empresarial:
la subjetividad está confusa, deprimida, convulsiva, y el cerebro político no tiene ya ningún control sobre la realidad. Y he aquí entonces una revolución sin subjetividad, puramente implosiva, una revuelta de la pasividad, de la resignación.… Basta con la agitación inútil que debería mejorar y en cambio solo produce un empeoramiento de la calidad de la vida. Literalmente: no hay nada más que hacer. Entonces no lo hagamos (Berardi, 2020, p. 42.)
Antes de la pandemia, el sujeto llegaba a dudar de que el ser un capital humano le fuera beneficioso, lo que implicaba que era capaz de criticar al sistema; empero, la manera en que la COVID-19 demostró la inestabilidad y el fin (la muerte en la economía personal) de aquellos que no se ajustan lo suficiente al parámetro de adaptabilidad y de persecución del éxito económico, hizo que las personas buscaran refugio en el supuesto soporte que daba el estar dentro de la idea de ser una empresa de sí, esto es, el aceptar la ontología de los negocios como una posibilidad de supervivencia en el mundo hostil y salvaje en que se había vuelto la sociedad del rendimiento8.
Aquello implica el recrudecimiento del realismo capitalista (Fisher, 2016) que se venía desarrollando desde el principio del siglo XXI, esto es, la idea de que el capitalismo neoliberal es el único sistema posible y funcional para el mundo, por lo que el capitalismo es el “fin de la historia” (Fukuyama, 1993) en la medida que no es posible nada más allá de él.
Durante el periodo de la pandemia y la cuarentena, el ser eficiente y competitivo fue el mejor modo de sobrevivir a la crisis. El mundo de la vida se “trabajiza”, se “publiza” y no hay lugar de la vida cotidiana en que la precariedad, producto del estado de excepción, no se refleje, debido al modo en que este trabajo invadió los hogares (que era parte de lo privado) y potenció todos los fantasmas ya existentes que generaban un sufrimiento en el sujeto. Por tanto, cabe la pregunta, ¿cómo vive el ser humano en el momento de levantar el estado de excepción en los demás campos de la vida? Para pensar una respuesta, hay que tener en cuenta que el trabajo muerto es un elemento estructural dentro de la vida cotidiana del ser humano en el marco del neoliberalismo, por lo que su versión engallada con el rendimiento y la subjetivación del homo œconomicus es la versión más eficiente de lo que la clásica visión del trabajador explotado: “La psicopolítica neoliberal es la técnica de dominación que estabiliza y reproduce el sistema dominante por medio de una programación y control psicológicos” (Han, 2014a, p. 117). De ahí que el futuro pospandémico responda a la psicopolítica como herramienta de reproducción.
El sujeto que se encuentra en este estado de control psicopolítico no tiene salida del futuro, ya que está atrapado por el capitalismo neoliberal, que por demás se vende a sí mismo como el “fin de la historia” (Fukuyama, 1993). Todo porvenir es capturado por la empresalización de la vida, por la ontología de los negocios, de ahí que el nihilismo se haga presente como una fuerza que inmoviliza lo humano y lo deja a merced de la servidumbre, pero, en este mismo contexto, se puede pensar si hay lugar para una solución, una alternativa o si ya, como lo dice el lema thatcherista, there is no alternative [no hay alternativa]. Dicha disyunción puede ser puesta sobre la mesa debido a que, por encima de todo, la desobediencia es un elemento propio de la naturaleza humana, es el elemento que lo identifica y le posibilita el siempre poder decir no9. Por lo que, aunque se pueda pensar, la expansión total de la ontología de los negocios no implica el fin del espíritu humano de resistencia frente a las formas de control y de dominio.
El tiburón del rendimiento como paradigma neoliberal
Así pues, inicialmente hay que resaltar la disyuntiva que responde directamente a lo que el sistema quiere, es decir, es menester profundizar en esa opción que sigue las reglas aceleradas, competitivas y eficientes del sistema para poder continuar reproduciéndolo y, de cierto modo, defendiendo la ilusión de seguridad que el neoliberalismo provee. Para esto, se utiliza el concepto de tiburón del rendimiento10, un tipo de subjetividad que surge de continuar con los mandatos del imperativo superyóico neoliberal; a saber, trabajo, competencia, consumo y aceleración. Dicho tiburón se caracteriza por ser un sujeto que no teme entregarlo todo en la competencia, de ahí que su existencia esté mediada por una relación mercantilizada con lo que lo rodea:
Las nuevas técnicas de “la empresa de sí” alcanzan, sin duda, el colmo de la alienación al pretender suprimir todo sentimiento de alienación: obedecer al propio deseo y al Otro que habla en voz baja dentro de uno mismo, todo es lo mismo.… Al poder moderno le corresponde hacerse el Otro del sujeto. A esto tiende, ciertamente, la construcción de las figuras tutelares del mercado, de la empresa y del dinero. Pero, sobre todo, es lo que permiten obtener sofisticadas técnicas de motivación, incentivación y estímulo (Laval & Dardot, 2013, p. 332.)
El mundo es visto como una vitrina de tienda y el acceso a dicho establecimiento se da por medio del poder adquisitivo proveniente, fundamentalmente, de la acumulación de dinero o del endeudamiento. La presencia del consumo como un elemento propio del tiburón del rendimiento es parte de la estructura psíquica del mismo, ya que, la estimulación de la compra (consumo), genera en el yo de dicho tiburón una (hiper)actividad que le produce satisfacción y la ilusión de felicidad, pero esto no es más que parte de los dispositivos de psicopoder del sistema neoliberal, que hace del consumo el modo de recompensar a quienes deciden aceptar seguir el camino de la reproducción y la legitimación de la razón neoliberal11.
Por esto mismo, el tiburón del rendimiento es una figura que carece de sensaciones con el mundo, como la mayoría de los peces (quienes no sienten las heridas en su cuerpo al estar dentro del agua). El tiburón no precisa de considerar la existencia como algo más que un objeto que puede, en mayor o menor medida, mejorar su condición de trabajador (dentro o fuera de lo laboral). El conformismo de estar dentro del acuario es suficiente para que este sujeto-tiburón renuncie a todo intento por desafiar los parámetros que el sistema le pone; no obstante, ello implica aceptar el sufrimiento (soledad, depresión, insomnio, suicidio, etcétera) que produce el entregarse en cuerpo y alma a los imperativos del sistema:
Hoy la enfermedad mental se muestra cada vez con mayor claridad como una epidemia social o, más precisamente, sociocomunicativa. Si quieres sobrevivir debes ser competitivo, y si quieres ser competitivo tienes que estar conectado, tienes que recibir y elaborar continuamente una inmensa y creciente masa de datos. Esto provoca un estrés de atención constante y una reducción del tiempo disponible para la afectividad. Estas dos tendencias inseparables devastan el psiquismo individual. Depresión, pánico, angustia, sensación de soledad, miseria existencial (Berardi, 2007, p. 179.)
La soledad indiferente de los personajes de P. Handke no tiene nada que ver con la soledad de los héroes, de la época clásica ni tan siquiera con el spleen de Baudelaire. Se acabó el tiempo en que la soledad designaba las aliñas poéticas y de excepción aquí todos la conocen con la misma inercia. Ninguna rebelión, ningún vértigo mortífero la acompaña la soledad se ha convertido en un hecho, una banalidad al igual que los gestos cotidianos … la sociedad posmoderna al acentuar el individualismo, al modificar su carácter por la lógica narcisista, ha multiplicado las tendencias a la autodestrucción, aunque sólo fuera transformando su intensidad; la era narcisista es más suicidógena aún que la era autoritaria. Lejos de ser un accidente inaugural de las sociedades individualistas, el movimiento ascendente de los suicidios es su correlato a largo plazo (Lipovestky, 2000, p. 47 y 212, respectivamente.)
Vivir de este modo, en las aguas del acuario neoliberal, implica aceptar lo que la ontología de los negocios y el realismo capitalista imponen en la subjetividad del ser humano que se consagra plenamente a ser objeto del rendimiento sistémico.
El poder del realismo capitalista deriva parcialmente de la forma en la que el capitalismo subsume y consume todas las historias previas. Es este un efecto de su ‘sistema de equivalencia general’, capaz de asignar valor monetario a todos los objetos culturales (Fisher, 2016, p. 25.)
Lo cual implica, por un lado, aceptar que solamente aquello que implique ganancia o éxito en términos mercantiles pueda ser considerado como algo de valor dentro de la sociedad capitalista. Por otro, también implica que todo aquello que genere interrupción en los procesos de aceleración y competitividad debe ser eliminado de la realidad, puesto que conlleva una contradicción a lo dicho por la razón neoliberal (Brown, 2015)12.
Así, el tiburón del rendimiento representa una subjetividad que está dispuesta a todo para triunfar en el interior del sistema. Este último se encarga de mantenerlo lo suficiente hiperestimulado para que ignore el modo en que va desgastando su propia vida, al entregarse de lleno a la competencia y al consumo como principios rectores de la vida neoliberal. Pero no solo eso, sino que, de forma paradójica, el sistema termina por ejercer un hipercontrol dentro del sujeto, el cual se entiende como una persona supuestamente libre a pesar de estar tan sujetada; el tiburón ignora el cristal del acuario junto con el amo que se encuentra detrás13.
De esta manera, lo que sigue para el tiburón es un modus vivendi rodeado de un instinto de muerte en el que debe sobrellevar la carga de no poder hacer otra cosa de producir y consumir (Jappe, 2018), un proceso que deja detrás un dolor profundo en su subjetividad, que no puede soportar el encontrarse en un estado de hedonía depresiva (Fisher, 2016) de este tipo y que, por tanto, debido al elemento reprimido que hay detrás de esta lógica de la razón neoliberal, termina por provocar un estado de enfermedad:
todo sufrimiento, así como cada acción disfuncional y negativa, siempre es efecto de la presión antinatural que el orden autoritario existente impone a todos y a todo; que todo este impacto inconmensurable de sufrimiento y maldad está intrínsecamente vinculado a este orden de poder y prepotencia, de la sociedad de clases y del capitalismo (Gross, 2003, p. 126.)
La vertiente neoliberal lleva al sujeto a sentirse aparentemente cómodo dentro del sistema, así sea que este lo destruya de forma imperceptible al pasar por los parámetros de aceleración, competencia e hiperindividualización. El tiburón del rendimiento no percibe que el malestar por el que atraviesa, al estar atrapado en un nihilismo social, político, económico y ético, se debe precisamente al modo en que el sistema publizó hasta lo más privado y empresalizó todo lo existente para volverlo medible, calculable y, por extensión, comerciable y mercantilizado. Esto, debido a que el mismo neoliberalismo genera dispositivos paliativos, como la satisfacción derivada del consumo, de la sensación de escala en la jerarquía laboral, de la ideología felicista, etc., para mantener al sujeto adormilado mientras que el veneno capitalista lo destruye día a día en el trabajo y en el hogar (Han, 2021a).
Además, la pandemia acrecentó este fenómeno paliativo en el ser humano, ya que la ausencia de un Gran Otro que pudiera proveer de seguridad la sociedad, esto es, la falta de un Padre simbólico dentro de la comunidad (como la incapacidad del Estado para poder controlar la COVID-19 hizo que él se viera como una figura impotente o castrada), promocionó una condición de terror, pánico y miedo que solamente pudo ser contrarrestada por la imagen del mercado como garante de seguridad. De esto mismo se genera que el sujeto se convierta en susceptible a devenir tiburón del rendimiento o, lo que es lo mismo, a devenir en un administrador de sí mismo; esto último deriva de la incapacidad del Padre-Estado para desenvolverse en su función y hace que su lugar simbólico sea negado14. De ahí que lo que retorna tras la forclusión del Nombre del Padre sean las órdenes de hierro neoliberales como un mecanismo que intenta vincular lo real, lo imaginario y lo simbólico que ha sido borrado (reprimido) de lo social, lo político y lo económico15.
Esta psicodinámica social del neoliberalismo hace que surja una condición de degeneración catastrófica en la que lo que aparece es una pacificación (silenciamiento) del mundo a favor de la voz del mercado y se genera una condición perfecta para el surgimiento de subjetividades neoliberales como la del tiburón del rendimiento, ya que se crea el imaginario social de que solamente los más aptos pueden sobrevivir en el nuevo mundo en el que el Nombre del Padre ha sido borrado.
Por tanto, el tiburón del rendimiento tiene lugar como una figura que responde directamente al devenir histórico pospandémico, además de que se postula como el modo paradigmático de habitar el mundo en el marco del retorno a la normalidad16. Esto último cobra importancia cuando se toma consciencia del modo en que, al consolidarse el tiburón del rendimiento como figura cotidiana dentro del mundo de la vida, lo que sigue es la total publización y empresalización de la vida, y la cancelación del futuro como posibilidad (Berardi, 2014), además de la completa conquista del realismo capitalista (Fisher, 2018). Por esto mismo, se debe considerar su alternativa, es decir, el modo en que surge una posibilidad de decir no a la cancelación del futuro y a las órdenes de hierro que se figuran en el interior de la psicodinámica social del mundo pospandémico.
Homini cochlea o la posibilidad de un porvenir
Ahora bien, partiendo de la misma teoría de Han (2012) , el devenir en un sujeto del rendimiento, aunque lo parezca, no es el fin de la vida del ser humano. El caer en los dispositivos de control neoliberal lleva a una condición de cansancio que es inevitable de vivir en el marco de una sociedad dominada por la empresalización total de la vida:
La vitalidad misma, un fenómeno altamente complejo, se reduce a la mera función y al rendimiento vitales. El reverso de este proceso estriba en que la sociedad de rendimiento y actividad produce un cansancio y un agotamiento excesivos. Estos estados psíquicos son precisamente característicos de un mundo que es pobre en negatividad y que, en su lugar, está dominado por un exceso de positividad.… El exceso del aumento de rendimiento provoca el infarto del alma (p. 72.)
Sin embargo, este tipo de condición, que lleva a vivir como un tiburón del rendimiento, no es un camino absoluto, sino que puede ser visto como la posibilidad de disyuntiva para una curación del sufrimiento subjetivo que el ser humano ha tenido que padecer por vivir bajo la cultura del rendimiento17. Ahora bien, este estado posterior en que se sanan las heridas que el neoliberalismo ha dejado es lo que aquí se conoce como el homini cochlea.
Dicho concepto es retomado de las mismas reflexiones de Han (2019a) sobre el caracol: “Me gustan los caracoles con su propia casa a cuestas. Se parecen a mí. Además, son tan lentos y parsimoniosos como yo” (p. 87)18. Este caracol, que habita en el jardín secreto (Bi-Won, en coreano), tiene la capacidad de ser pensado como algo más que solamente un animal: es una formulación subjetiva de lo que es la vida fuera del rendimiento. Esto último es posible en la medida que se piensa la importancia que el autor coreano-alemán da al jardín como una forma de pensar lo cotidiano desde una ontología de la demora19, en la que el tiempo y el espacio están entregados de lleno a la lentitud como una figura que posibilita el acontecer de la sensibilidad y, por extensión, de la existencia verdaderamente libre y ociosa20.
De este modo, el homini cochlea comprende la necesidad de lo lento como un concepto clave para reconsiderar su propia humanidad en el marco de la competencia y el hiperindividualismo. Es que la lentitud, como figura estructural del homini cochlea, es una disposición existencial que permite la construcción de un puente entre el sujeto y el mundo en que vive desde una orilla ajena al rendimiento (Heidegger, 1994). Esta subjetividad de caracol comprende que es desde la lentitud que pueden generarse interrupciones, umbrales o interferencias en el dispositivo subjetivo de control neoliberal; el capital humano no puede crecer donde no existe un interés por ser competitivo o donde el individualismo cede ante la solidaridad:
La política del tiempo en el neoliberalismo suprime el tiempo del otro, pues esta modalidad temporal no trae el rendimiento. En contraposición al tiempo-yo, que es aislado e individualizado, el tiempo del otro funda la comunidad. Solamente el tiempo del otro rescata al yo narcisista de la depresión y del agotamiento (Han, 2016, pp. 18-19.)21
Así, esta idea del devenir caracol logra consolidarse como una posibilidad dentro del panorama subjetivo del ser humano pospandémico, en la medida que todos los individuos se vieron en la necesidad de entregarse a la publización y empresalización total de la vida, deviniendo así sujet(ad)os. Lo particular de la teoría de Han (2023b) es que permite pensar un devenir revolucionario del sujeto (Deleuze & Parnet, 1980) dentro de una subjetividad completamente sometida por el sistema hegemónico. De este modo, el homini cochlea permite que el sujeto se cure de ese sufrimiento de estar cargado de sí mismo (Ehrenberg, 2010), para dar pie a una posibilidad subjetiva en la que puede despsicologizarse de los parámetros del rendimiento y la psicopolítica neoliberal para ubicarse en una resistencia de la publización y empresalización total de la vida.
Aquello implica pensar en una lucha desde lo minoritario (lo privado) para contrarrestar los efectos del estado de excepción pandémico, es decir, los síntomas de vivir con la COVID-19 pueden ser superados al ser considerados desde una figura del homo dialecticus, en el que se tienen que tomar en cuenta los efectos producidos por el sistema para poder considerar un porvenir para el ser humano22.
De este modo, el homini cochlea es una respuesta del ser humano a la condición de dominación en que el sistema lo posicionó al maximizar el rendimiento, la competencia y la hiperinvidualidad en el marco de la pandemia. De esta manera, la pospandemia estaría guiada tanto por una lógica de dominación del individuo para volverlo sujeto-sujetado como por su contrario; a saber, un devenir revolucionario que busca deconstruir al sujeto para devolverlo a su condición de individuo. La forma en que esto se hace posible es por el modo en que la condición de cansancio genera una disyuntiva en la estructura de control de lo cotidiano producido por el neoliberalismo23; es decir, en un punto de someter al ser humano, la misma condición de desgaste lo lleva a una ruptura con la banalización de la injusticia social que lo rodea para dar lugar a una figura que es capaz de levantarse y decir no:
Una persona puede llegar a ser libre mediante actos de desobediencia, aprendiendo a decir no al poder. Pero no sólo la capacidad de desobediencia es la condición de la libertad; la libertad es también la condición de la desobediencia. Si temo a la libertad no puedo atreverme a decir “no”, no puedo tener el coraje de ser desobediente. En verdad, la libertad y la capacidad de desobediencia son inseparables; de ahí que cualquier sistema social, político y religioso que proclame la libertad pero reprima la desobediencia, no puede ser sincero (Fromm, 1984, p. 16.)24
De cierto modo, el sujeto caracol es un rebelde que quiere escapar al aparato de captura neoliberal por medio de una ruptura con su visión de la realidad. Lo cotidiano, en este orden de ideas, se torna fundamental, ya que es el punto de partida de toda la estela de fuego que llegará hasta las bases mismas de lo que es la estructura sistémica neoliberal que acelera, divide y asfixia a las personas que solamente quieren vivir de forma tranquila y aspiran a ser felices25.
Así, este tipo de subjetividad se contrapone al tiburón del rendimiento en la medida en que no encuentra en la rapidez, la eficiencia y la competencia la realización de lo que él es. El caracol hace un culto a la lentitud, se demora en el mundo y, por lo mismo, es capaz de conservar el aroma detrás de la existencia26, aroma que le permite tener una vinculación con la vida más allá de los parámetros de la lógica neoliberal27. Pero no solo eso, sino que el caracol es capaz de comprender el mundo desde la coseidad que lo rodea, es decir, rompe con la virtualización de lo real, con la imposición de ese dominio del registro imaginario que tanto beneficia al sistema hegemónico, para dar pie a una relación desde un peso simbólico que sea capaz de mantener una armonía en el aparato psíquico del ser humano: “El orden terreno, el orden de la tierra, se compone de cosas que adquieren una forma duradera y crean un entorno estable donde habitar” (Han, 2021b, p. 13)28.
De esta forma, lo que este tipo de subjetividad animal quiere es posicionarse como la curación, vía cansancio, de la condición de tiburón, quien se niega a concebirse fuera del valor que el trabajo y el dinero le colocan. El homini cochlea encuentra un horizonte más amplio que aquel que entrega todo lo que es para la competencia y el rendimiento que, a largo plazo, implica entregarse al consumo y la hedonía depresiva (Fisher, 2016). Esto hace que exista un espíritu capaz de considerarse como libre para tomar decisiones sin que la presión por producir lo mantenga en constante actividad y necesidad por calcular el porvenir; el futuro se vuelve narrable y pensable fuera de los márgenes del número y del dato, de la cuantificación del mundo de la vida29.
Así, lo que implica pensarse a sí mismo como un homini cochlea requiere considerar el punto de explosión en la lógica del cansancio que acompaña la condición actual del sujeto pospandémico. Vivir este tiempo más allá de la COVID-19 implica comprender las nuevas formas de control que surgen y que se extienden dentro del plano de la producción de subjetividades (donde el individuo deviene en sujeto u homo œconomicus), puesto que es el modo en que el sistema puede maximizar su reproducción en el marco de una sociedad como la que él mismo ha construido para su beneficio.
Conclusión
Así, en lo que respecta al porvenir del sujeto en la pospandemia, lo que sigue es un devenir en el que las disyuntivas apuntan a la publización y empresalización total del ser humano. La producción de subjetividad, como principal mecanismo de reproducción del sistema, es el modo como el neoliberalismo, entendido como subjetividad, puede entenderse mejor en relación con su propia revolución como sistema hegemónico. El tiburón del rendimiento, entonces, se considera como la versión optimizada del homoœconomicus en el marco de una sociedad que atraviesa por una lenta eliminación de la solidaridad, la política de lo común, lo social y demás elementos de cuidado personal y colectivo, de lo que fue el estado de excepción producido por la COVID-19. El tiburón es una subjetividad centrada en la competencia, el rendimiento y la supervivencia del más fuerte (el que más aguante) como su nuevo fundamento.
Dicho tiburón se entrega de lleno a lo que sería la mercantilización del mundo de la vida. La pospandemia, entonces, se configura en el porvenir desde la orilla neoliberal. Esto último en la medida que, debido a la condición de predominio que ya poseía el sistema, la pandemia reafirmó el lugar del capitalismo como un poder capaz de adaptarse a cualquier situación que se presente. El tiburón del rendimiento se posiciona como el mejor modo de sobrellevar el peso de la vida en el interior del rendimiento, pero dicha vida termina por acelerar el proceso de destrucción del ser humano, debido a la forma en que el mismo capitalismo lo concibe, en tanto que capital humano, como una pieza intercambiable que es fácilmente desechada (Ogilvie, 2015).
Empero, en un determinado punto de la (auto)explotación del sujeto al servicio del sistema, que se niega a retroceder a lo que es su modus vivendi reproductivo que promueve la aceleración, puede surgir un modo alternativo de resistir y de pensar la pospandemia como oportunidad para poder volver a unificar ese lazo social que se ha desgarrado por el mismo desgaste de la publización y empresalización de la vida cotidiana. El homini cochlea, en este orden de ideas, es esa figura individual que puede ir más allá de lo que son los paradigmas de la lógica mercantilizada del neoliberalismo.
Por tanto, aunque no lo parezca, el horizonte subjetivo del ser humano no está por necesidad atado al servilismo capitalista, sino que puede tener otro futuro posible, el cual no responde a la fuerza centrífuga de la reproducción neoliberal en el marco de la sociedad posterior a la pandemia. Es que, al final, la COVID-19 potenció el modo en que los dispositivos psicopolíticos de control se extendían en la psicología humana. En consecuencia, pensar los modos de superar dicha condición de esclavitud debe ser un objetivo primordial de la lucha por contrarrestar o, por lo menos, disminuir los efectos del neoliberalismo entendido como subjetividad en el mundo de la vida.
En este caso, es el caracol la figura que mejor encarna esa resistencia, que sería más individual que colectiva; la producción de subjetividad que tanto fascina al sistema hegemónico es el mismo punto de disyunción en el que el sujeto podría situarse para producirse como individuo y poder así vivir con cierta independencia de dicha lógica consumista y mercantilizante que caracteriza la publización y empresalización del mundo de la vida. Dicho homini cochlea lleva consigo un modo de vida que escapa a lo que sería el nihilismo y la decadencia propia del espectro ideológico capitalista. De ahí que, pensar el modo en que este tipo de comprensión de la vida se da, posibilita a los individuos abandonar su máscara de sujetos y a comprenderse como rebeldes que son capaces de no dejar que el peso de la maquinaria sistémica tome fuerza sobre ellos30.
Así, la pospandemia puede pensarse como poseedora de una cultura de la lentitud, de lo contrario, no será otra cosa que una extensión del nihilismo capitalista por medios más optimizados y totalizantes. Esto implica pensar que la lucha se da en el campo del mundo de la vida, en la cotidianidad, en la transmutación de la producción de sujetos a una de individuos. La lucha del caracol contra el tiburón no es en el plano del discurso, de las ideas, sino que se debe dar, si es que no se ha dado, en el mundo de la vida.
Referencias
Agamben, G. (2020). Reflexiones sobre la peste. En P. Amadeo (Org.), Sopa de Wuhan (pp. 135-138). Aspo.
Aguirre, J., Botero, A., & Pabón, A. (2020). Neoliberalismo: análisis y discusión de su polisemia. Justicia, 25(37), 109-124. https://doi.org/10.17081/just.25.37.3523
Alemán, J. (2019). Capitalismo. Crimen perfecto o emancipación. NED Ediciones.
Alemán, J. (2020). Pandemónium. Notas sobre el desastre. NED Ediciones.
Almeyda, J. (2023). Hacia una ética del jardín Estudios filosóficos sobre el pensamiento de Byung-Chul Han. Editorial UIS.
Almeyda, J., & Botero, A. (2021). Un infierno después de otro: meditaciones sobre el hogar y la pandemia. Discusiones Filosóficas, 22(38), 77-92. https://revistasojs.ucaldas.edu.co/index.php/discusionesfilosoficas/article/view/6361/5729
Aristóteles. (1985). Ética nicomáquea. Ética eudemia. (J. Pallí, Trad.). Gredos.
Arendt, A. (2008). Eichmann en Jerusalén. (C. Ribalta, trad.). Debolsillo. (Obra original publicada en 1963).
Bauman, Z. (2008). Tiempos líquidos. Vivir una época de incertidumbre. (C. Corral, Trad.). Tusquets. (Obra original publicada en 2007).
Benjamin, W. (2008). Tesis sobre la historia: apuntes, notas y variantes. (B. Echeverría, Trad.), Tesis sobre la historia y otros fragmentos (pp. 61- 118). UACM/Editorial Ítaca. (Obra original publicada en 1942).
Berardi, F. (2007). Generación Post-Alfa: patologías e imaginarios en el semiocapitalismo. (P. Amigot, M. Aguilar, E. Gatto, D. Picotto, E. Sadier, H. Arbide, M. Aguilar & M. Sirera, Trads.). Tinta Limón. (Obra original publicada en 2007).
Berardi, F. (2014). Después del futuro. Desde el futurismo al cyberpunk. El agotamiento de la modernidad. (G. Maio, Trad.). Enclave de Libros.
Berardi, F. (2020). Crónica de la psicodeflación. En P. Amadeo (Org.), Sopa de Wuhan (pp. 35-54). Aspo.
Bourdieu, P. (1998). L’essence du néolibéralisme [La esencia del neoliberalismo]. Le Monde Diplomatique. https://www.monde-diplomatique.fr/1998/03/BOURDIEU/3609
Butierrez, L. F. (2024). La doble herencia del concepto de sujeto en la obra de Byung Chul Han. Las Torres de Lucca. Revista Internacional de Filosofía Política, 13(1), pp. 1-12. https://revistas.ucm.es/index.php/LTDL/article/view/83631/4564456568317
Brown, W. (2015). Undoing the demos: neoliberalism’s stealth revolution [El pueblo sin atributos: La secreta revolución del neoliberalismo]. Zone Books.
Brown, W. (2019). In the ruins of neoliberalism. The rise of antidemocratic politics in the West [En las ruinas del neoliberalismo. El ascenso de las políticas antidemocráticas en Occidente]. Columbia University Press.
Dejours, C. (2006). La banalización de la injusticia social. (B. Diez, Trad.). Topia. (Obra original publicada en 1998).
Deleuze, G. (1990). Post-scriptum sur les sociétés de controles [Post-scriptum sobre las sociedades de control]. En Pourparlers. 1972-1990 (pp. 240- 247). Les Éditions de Minuit.
Deleuze, G., & Guatarri, F. (2004). El anti Edipo. Capitalismo y esquizofrenia. (F. Monge, Trad.). Paidós. (Obra original publicada en 1972).
Deleuze, G., & Parnet, C. (1980). Una entrevista, ¿qué es?, ¿para qué sirve? (J. Vázquez, Trad.). En Conversaciones (pp. 5-44). Pre-Textos. (Obra original publicada en 1990).
Ehrenberg, A. (2010). O culto da performance. Da aventura empreendedora à depressão nervosa. (P. Bandassolli, Trad.). Ideas & Letras. (Obra original publicada en 1991).
Fisher, M. (2016). Realismo capitalista ¿No hay alternativa? (C. Iglesias, Trad.). Caja Negra. (Obra original publicada en 2009).
Fisher, M. (2018). La lenta cancelación del futuro. (F. Bruno, Trad.). En Los fantasmas de mi vida. Escritos sobre depresión, hauntología y futuros perdidos (pp. 25-58). Caja Negra. (Obra original publicada en 2014).
Foucault, M. (2003). Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión. (A. Garzón, Trad.). Siglo XXI. (Obra original publicada en 1975).
Foucault, M. (2006). Seguridad, territorio, población. Curso en el Collège de France (1977-1978). (H. Pons, Trad.). Fondo de Cultura Económica. (Obra original publicada en 2004).
Foucault, M. (2007). Nacimiento de la biopolítica. Curso en el Collège de France. (1978-1979). (H. Pons, Trad.). Fondo de Cultura Económica. (Obra original publicada en 2004).
Foucault, M. (2014). Del gobierno de los vivos. Curso en el Collège de France. (1979-1980). (H. Pons, Trad.). Fondo de Cultura Económica. (Obra original publicada en 2012).
Freud, S. (1992). Proyecto de psicología. (J. Etcheverria, Trad.). En Obras Completas I (pp. 323-446). Amorrortu. (Obra original publicad en 1950).
Fromm, E. (1984). La desobediencia como problema psicológico y moral (E. Prieto, Trad.). En Sobre la desobediencia y otros ensayos (pp. 9-18). Paidós.
Fukuyama, F. (1993). El fin de la historia y el último hombre ( P. Elías, Trad.). Planeta. (Obra original publicada en 1992).
Gresser, I (Dir) (2015). Muedigkeitsgesellschaft: Byung-Chul Han in Seoul/Berlin [documental]. Isola Bella Production.
Gross, O. (2003). Más allá del diván. Apuntes sobre la psicopatología de la civilización burguesa (H. Rosenberger, Trad.). Alikornio Ediciones. (Obra original publicada en 1920).
Harvey, D. (2007). A brief history of neoliberalism [Breve historia del neoliberalismo]. Oxford University Press.
Han, B. (2012). La sociedad del cansancio. (A. Saratxaga, Trad.). Herder. (Obra original publicada en 2010).
Han, B. (2013). La sociedad de la transparencia. (R. Gabás, Trad.). Herder. (Obra original publicada en el año 2012).
Han, B. (2014a). Psicopolítica. Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder. (A. Bergés, Trad.). Herder. (Obra original publicada en 2014).
Han, B. (2014b). En el enjambre. (R. Gabás, Trad.). Herder. (Obra original publicada en 2013).
Han, B. (2015). El aroma del tiempo. Un ensayo filosófico sobre el arte de demorarse. (P. Kuffer, Trad.). Herder. (Obra original publicada en 2009).
Han, B. (2016). Por favor, cierra los ojos. A la búsqueda de otro tiempo diferente. (R. Gabás, Trad.). Herder. (Obra original publicada en 2013).
Han, B. (2017). La topología de la violencia (P. Kuffer, Trad.). Herder. (Obra original publicada en 2013).
Han, B. (2019a). Loa a la tierra. Un viaje al jardín. (A. Ciria, Trad.). Herder. (Obra original publicada en 2017).
Han, B. (2019b). Ausencia. Acerca de la cultura y la filosofía del Lejano Oriente. (G. Calderón, Trad.). Caja Negra. (Obra original publicada en 2007).
Han, B. (2019c). Hegel y el poder. Un ensayo sobre la amabilidad. (M. Alberti, Trad.). Herder. (Obra original publicada en 2005).
Han, B. (21 de marzo de 2020). La emergencia viral y el mundo de mañana. El País. https://elpais.com/ideas/2020-03-21/la-emergencia-viral-y-el-mundo-de-manana-byung-chul-han-el-filosofo-surcoreano-que-piensa-desde-berlin.html.
Han, B. (2021a). La sociedad paliativa. El dolor hoy. (A. Ciria, Trad.). Herder. (Obra original publicada en 2020).
Han, B. (2021b). No-cosas. Quiebras del mundo de hoy. (J. Chamorro, Trad.). Taurus. (Obra original publicada en 2021).
Han, B. (2022). Infocracia. La digitalización y la crisis de la democracia. (J. Chamorro, Trad.). Taurus. (Obra original publicada en 2021).
Han, B. (2023a). Vida contemplativa. Elogio de la inactividad. (M. Alberti, Trad.). Taurus. (Obra original publicada 2022).
Han, B. (2023b). La crisis de la narración (A. Ciria, Trad.). Herder. (Obra original publicada en 2023).
Handke, P. (1992). Historia del lápiz. Materiales sobre el presente. (J. Alemany, Trad.). Península. (Obra original publicada en 1982).
Handke, P. (2011). Ayer, de camino. Anotaciones, noviembre de 1987 a julio de 1990. (E. Barjau, Trad.). Alianza. (Obra original publicada en 2005).
Hegel, G. (2011). Ciencia de la lógica I. La lógica objetiva. (F. Duque, Trad.). Abada. (Obra original publicada en 1812).
Heidegger, M. (1994). Construir, habitar, pensar. (E. Barjau, Trad.). En Conferencias y artículos (pp. 127-242). Serbal.
Heidegger, M. (2002). Serenidad (I. Zimmermann, Trad.). Serbal. (Obra original publicada en 1959).
Heidegger, M. (2018). Ser y tiempo. (J. Rivera, Trad.). Trotta. (Obra original publicada en 1927).
Jameson, F. (1991). Postmodernism, or, the cultural logic of late capitalism [Posmodernidad, o la lógica cultural del capitalismo tardío]. Duke University Press.
Jappe, A. (2018). La sociedad autófaga. Capitalismo, desmesura y autodestrucción. (D. Sanromán, Trad.). Pepitas. (Obra original publicada en 2017).
Jiménez, B. (2020). Han, lector de Foucault. Eidos, (33), 294-318. https://rcien-tificas.uninorte.edu.co/index.php/eidos/article/view/12107/pdf_640
Jones, E. (1963). The life and work of Sigmund Freud [La vida y obra de Sigmund Freud]. Anchor Books.
Kafka, F. (1970). Prometheus [Prometeo]. En The great wall of China: Stories and reflections (p. 145). (W. Muir & E. Muir, Trads.). Schocken Books.
Lacan, J. (2008). El seminario de Jacques Lacan: libro 17: el reverso del psicoanálisis 1969-1970. (E. Berenguer y M. Bassols, Trads.). Paidós.
Lacan, J. (2018). Os não-tolos erram / Os nomes do pai: seminário entre 1973- 1974 [Los desengañados se engañan o los nombres del padre, seminario 1973-1974]. (F. Denez y G. Volaco, Trads.). Editoria Fi.
Lafargue, P. (1970). El derecho a la pereza. (J. Giner, Trad.). Grijalbo. (Obra original publicada en 1883).
Laval, C., & Dardot, C. (2013). La nueva razón de mundo. Ensayo sobre la sociedad neoliberal. (A. Diez, Trad.). Gedisa. (Obra original publicada en 2009).
Lazzarato, M. (2020). ¡Es el capitalismo, estúpido! En F. García (Ed.), Capitalismo y pandemia (pp. 91-112). Filosofía Libre.
Lipovetsky, G. (2000). La era del vacío. (J. Vinyoli & M. Pendanx, Trads.). Anagrama. (Obra original publicada en 1983).
Mbembe, A. (31 de marzo de 2020). Pandemia democratizou poder de matar. Entrevista por Diogo Bercito. Gauchazh. https://gauchazh.clicrbs.com.br/politica/noticia/2020/03/pandemia-democratizou-poder-de-matar-diz-autor-da-teoria-da-necropolitica-ck8fpqew2000e01ob8u-toadx0.html
Melville, H. (2015). Bartleby, el escribiente. (F. Estrada, Trad.). Editorial Ambar. (Obra original publicada en 1853).
Ogilvie, B. (2015). El hombre desechable. Ensayo sobre las formas del exterminio y la violencia extrema. (V. Goldstein, Trad.). Ediciones Nueva Visión. (Obra original publicada en 2013).
Rosa, H. (2016). Alienación y aceleración. Hacia una teoría crítica de la temporalidad en la modernidad tardía. (CEIICH y UNAM, Trads.). Katz. (Obra original publicada en 2013).
Virilio, P. (2006). Velocidad y política. (V. Goldstein, Trad.). La Marca. (Obra original publicada en 1977).
Žižek, S. (2020a). Coronavirus es un golpe al capitalismo al estilo de 'Kill Bill' y podría conducir a la reinvención del comunismo. En P. Amadeo (Org.), Sopa de Wuhan (pp. 21-28). Aspo.
Žižek, S. (2020b). Pandemic! 2. Chronicles of a time lost [Pandemia! 2. Crónicas de un tiempo perdido]. OR Books.
Notes
Author notes
Conflict of interest declaration