Variaciones funcionales de los vocativos en el discurso parlamentario según rol: presidencia frente a oposición
Functional Variations of Vocative Phrases in Parliamentary Discourse Role Plays: Prime Minister versus Opposition Leaders
Variaciones funcionales de los vocativos en el discurso parlamentario según rol: presidencia frente a oposición
Lengua y Habla, núm. 20, pp. 96-123, 2016
Universidad de los Andes
Recepción: 10 Mayo 2016
Aprobación: 30 Septiembre 2016
Resumen: Entre los múltiples elementos discursivos a los que el orador político puede recurrir en sus disertaciones orales, el vocativo constituye uno de los recursos que cobra gran importancia por su valor de refuerzo ilocutivo (Haverkate, 1978:47). En nuestro estudio establecemos las funciones de dichos elementos en las intervenciones de los presidentes del gobierno y las réplicas a los mismos emitidas por los líderes de la oposición entre 2001 y 2011. Como veremos, entre ambas posiciones hallaremos significativas variaciones, no solo en la frecuencia de unas u otras funciones, sino también en la diversidad de modalidades presentes encontrada en los discursos de la oposición.
Palabras clave: Discurso parlamentario, vocativo, presidencia, oposición.
Abstract: Political participants may take a huge variety of oral discourse elements, among them, the vocative phrases. This is one of the most important resources due to its illocutionary force and reinforcement value (Haverkate, 1978:47). This study aims at describing the various functions of discourse elements in the debates held by Prime Ministers and Opposition Leaders between 2001 and 2011. The results show that both positions vary significantly in terms of function frequency and modality diversity, as found in political opponent discourses.
Keywords: Parliamentary Discourse, Vocative Phrases, Prime Minister, Opposition.
INTRODUCCIÓN
En el presente trabajo nos centraremos en el vocativo, elemento de expresión de cortesía formal, del que esbozaremos una tipificación tomando como criterio su valor enunciativo, variable, como veremos, de un rol a otro.
Como adelantamos en el resumen, para nuestro propósito nos hemos basado en los Debates en torno al Estado de la Nación que han tenido lugar a lo largo del presente siglo hasta 2011,1 de entre los que hemos seleccionado las intervenciones presidenciales y sus correspondientes réplicas de los grupos políticos que en el momento contaban con mayor representación –Partido Socialista y Partido Popular. En consecuencia, nuestro corpus consta de dieciocho discursos globales, constituidos por los nueve pronunciados por los gobernantes Aznar y Rodríguez Zapatero y las equivalentes réplicas de este último y Rajoy, respectivamente.
Después de la descripción de la función de estos elementos apelativos encontrados en las intervenciones presidenciales, haremos lo propio con los elementos rastreados en las actuaciones de la oposición. Finalmente, sintetizaremos los resultados en ambos estudios bajo el propósito de contrastar las variaciones en el empleo de unos y otros valores.
1. FUNCIÓN DE LOS VOCATIVOS EMITIDOS DESDE EL PODER
Tras la revisión analítica de la presencia de estos mecanismos en los discursos presidenciales, hemos convenido en dividir en cuatro los usos fundamentales a los que pueden aparecer ligados. Si el primero de ellos se encuentra marcado por el formalismo propio del contexto parlamentario, y como tendremos ocasión de comprobar, es común a la mayoría de manifestaciones, las tres restantes funciones mantienen una directa dependencia del propósito bajo el cual se formulan. Según estos principios, proponemos la siguiente tipificación funcional de los vocativos encontrados en las intervenciones presidenciales:
PROTOCOLARIOS. Dentro de esta categoría hemos distinguido dos subclases según marquen el inicio o el cierre del discurso. En el primer caso se trata de los vocativos de saludo, mientras los de AGRADECIMIENTO-DESPEDIDA aparecen al final y siempre van acompañados de una expresión de deferente gratitud a los interlocutores por la atención prestada. Como ya hemos dicho más arriba su forzosa presencia está determinada por la naturaleza estrictamente formal y protocolaria del contexto parlamentario. En este sentido nos mostramos de acuerdo con Cortés (2012) por cuanto todo ello nos hace pensar que en estos casos no nos hallamos ante una muestra deferente hacia los interlocutores, sino ante lo que Brown y Levinson (1987) denominaron cortesía formal o negativa.
ORGANIZADORES DISCURSIVOS.2 Introducen un cambio secuencial (de inicio a desarrollo y de este a cierre), lo cual determina su carácter permanente en este tipo de intervenciones discursivas. En otras palabras: todos los discursos presidenciales contarán con la presencia de un par de organizadores discursivos; uno marcando el paso de la secuencia de inicio a la de desarrollo y el otro como introductor del cierre.
INDICADORES TEMÁTICOS. Como su nombre indica, su papel es el de marcar muchos de los inicios de los ejes temáticos que contienen la estructuración de la secuencia central del discurso. Casi siempre aparecen en posición inicial, aunque tampoco resulta infrecuente la aparición de un vocativo ubicado en el interior de un enunciado que contenga una nueva formulación temática o (sub)temática:
(1) Varios han sido, señorías, los sectores sociales que han recibido una atención singular del Gobierno en este primer año de trabajo, pero hay un colectivo con el que me siento especialmente obligado: los jóvenes de este país. [Zapatero 2005]
ENFÁTICOS. Una de las funciones propias del vocativo es la apelativa, por la cual se pretende tanto implicar al interlocutor en lo que se va a decir como anticipar el interés contenido en la emisión que este introduce. Su finalidad, en consecuencia, consiste en atraer la atención sobre el enunciado que acompaña, lo que nos remite a su correspondencia con los marcadores interactivos centrados en el oyente formulados por Cortés y Camacho (2005:170). A pesar de que su posición en el enunciado suele ser interior y en menor medida final, también se puede encontrar, aunque con inferior frecuencia, al inicio del mismo:
(2) Señorías, hoy reitero ante la Cámara que el fin de la violencia no tiene precio político, pero la política puede contribuir al fin de la violencia. [Zapatero 2005]

Sin embargo, como no es ajeno en el establecimiento de categorías en esta materia, las que componen esta tipificación tampoco constituyen una excepción por cuanto la función de una no necesariamente implica la exclusión de las demás; más bien al contrario. Sin ir más lejos, ya hemos mencionado la casi total omnipresencia del matiz protocolario entre los elementos de nuestro presente estudio.
1.1. Vocativos protocolarios
1.1.1. De saludo
La inmensa mayoría de los inicios comienzan con la misma estructura compleja, constituidos sus referentes en primera instancia por la mención a la persona que ostenta la presidencia del Congreso seguida de la inclusión del resto de asistentes: señor(a) Presidente/a + señoras y señores diputados. De hecho, tal vocativo abre los inicios de todos los discursos de apertura analizados en Aznar y casi en todas las de Rodríguez Zapatero, exceptuando la restricción de tal fórmula Señor presidente dirigida al presidente del Congreso en 2007 (Cf.Tabla 2):

1.1.2. De agradecimiento/despedida.
Contrariamente a los elementos anteriores, su presencia no se encuentra necesariamente exigida junto a la expresión de agradecimiento por la atención recibida al cierre de la intervención. De los nueve discursos presidenciales examinados, tan sólo hemos registrado tres vocativos de este tipo; dos de ellos en el gobernante conservador y uno en el socialista en 2010 con la fórmula señora presidenta en el primer caso y su correspondiente masculino en el último. En el resto de intervenciones -2003, 2005, 2006, 2007, 2009 y 2011- se prescinde de tal formulismo- exclusión, por otra parte, mucho más generalizada en Rodríguez Zapatero, mientras que para Aznar supone una salvedad que se permite en su última actuación discursiva (Cf.Tabla 3).

1.2. Organizadores discursivos
Los vocativos que marcan el paso de una a otra secuencia discursiva varían tanto en frecuencia como en su formulación en los dos gobernantes. Así es como el primero prefiere indicar este tránsito con dos únicas fórmulas, una simple de carácter individual -señora presidenta- y otra compuesta -señora presidenta, señorías, compleja-. Por su parte, en el presidente socialista encontramos esta cantidad duplicada, pues son cuatro los elementos de este tipo rastreados en todas sus intervenciones: dos simples-señorías; señoras y señores diputados- y otro par, en este caso complejo -señor presidente, señorías y señor presidente, señoras y señores diputados-. Si nos fijamos en la tabla 4, podremos observar la distribución que cada uno hace de los organizadores de inicio-desarrollo. Como vemos, de los dos vocativos empleados con este fin por parte del presidente conservador, Señora presidenta aparece en sus actuaciones de 2001 y 2002. En cambio, Rodríguez Zapatero muestra una significativa preferencia por la estructura simple colectiva señorías, empleada en 2006, 2009, 2010 y 2011.
En referencia a los organizadores de desarrollo-cierre, destacamos en Aznar la repetición en este caso de la estructura simple y colectiva Señora presidenta, señorías con la que marca este cambio secuencial en 2002 y 2003. Sin embargo el líder socialista mantiene la recurrencia predominante de señorías en 2005, 2006, 2009 y 2011 (Cf.Tabla 5).



1.3. Indicadores temáticos
Otra de las aplicaciones que los políticos dan a los vocativos en nuestro corpus es la de servir de elemento introductor de nuevas unidades temáticas o (sub)temáticas en torno a las que se estructura su composición. Tal cometido explica la abundancia de elementos apelativos de este tipo en los discursos iniciales de nuestros presidentes: un total de 158 de los cuales a lo largo de sus seis intervenciones el presidente socialista empleó 114, mientras que su predecesor en el gobierno, José María Aznar, hizo uso de ellos en 67 ocasiones. No obstante, para valorar en su justa medida la incidencia de estos indicadores temáticos en ambos se hace indispensable el cálculo de las cantidades medias para cada uno de ellos, debido a falta de correspondencia en el número de discursos analizados en ambos casos. En este sentido. los resultados del presidente conservador superan en 3,3 unidades a los del liberal, puesto que el primero hizo un uso medio de 22,3 indicadores temáticos por intervención, mientras que Rodríguez Zapatero recurrió a ellos en un promedio de 19 (Cf. Tablas 7 y 8).
En el empleo de este tipo de vocativos señalamos la presencia de cinco variables, cuatro de ellas comunes en ambos gobernantes: Señor(a) presidente/a; Señorías; Señoras y señores diputados; Señor(a) presidente/a, señorías. Sin embargo, en su última intervención, Rodríguez Zapatero invierte en una única ocasión el orden de los miembros que componen la última formulación -Señorías, señor presidente. Si bien ambos presidentes coinciden en la mayoritaria recurrencia al comúnmente preferido señorías, en Aznar representa el 52,23% mientras que en Rodríguez Zapatero supera las tres cuartas partes, esto es, el 75,43%.


1.4. Enfáticos
A pesar de que son comunes a los dos presidentes, se trata de un recurso que por su presencia adquiere una especial relevancia en Rodríguez Zapatero (Cf.Tabla 10). Si nos remitimos al desglose de ocasiones en las que cada líder utiliza este recurso, veremos cómo el conservador prescinde del mismo en el primer discurso analizado, compensando tal carencia en la ocasión siguiente con dos vocativos enfáticos. Por el contrario, en los seis discursos del gobernante socialista observamos una notable variabilidad cuantitativa que oscila entre un máximo de dieciséis unidades enfáticas en 2007 y un mínimo de ocho en 2011 (Cf.Tabla 9).


Sobre la distribución posicional de este elemento con valor interactivo ya tuvimos ocasión de anticipar más arriba la casi exclusiva presencia a comienzo del enunciado, lo cual no significa la exclusión de la posibilidad de aparición en posición interior del mismo. En Rodríguez Zapatero, por ejemplo, en cada uno de sus discursos iniciales hemos hallado esta ubicación entre un mínimo de una –en 2009- y cuatro ocasiones-en 2005 y 2010 (Cf.Tabla 8). No obstante lo anterior, ya se trate de una u otra ubicación, el carácter de esta categoría funcional constituirá en todos los casos el valor enfático ya señalado, si bien es cierto que creemos percibir un menor efecto declamatorio en los vocativos que se encuentran situados en posición inicial:
(3) Señorías, hoy reitero ante la cámara que el fin de la violencia no tiene precio político, pero la política puede contribuir al fin de la violencia [Zapatero 2007]
(4) La transformación, señorías, ha sido extraordinaria [Aznar 2002]

2. FUNCIÓN DE LOS VOCATIVOS EMITIDOS DESDE LA OPOSICIÓN
Cuando nos referimos a las funciones de los vocativos registrados en los discursos de los líderes de la oposición distinguimos de un lado entre una caracterización primaria compuesta por los cuatro bloques ya mencionados anteriormente, común por tanto a ambos roles, y de otro una segunda distinción, de carácter más específico, compuesta a su vez por determinadas variables que han revelado los enunciados de nuestros políticos analizados. Sin embargo, esta variada amplitud no es común a todas las funciones primarias ya conocidas, puesto que no todas se prestan a tal flexibilidad, como es el caso de las funciones organizadoras y temáticas, de carácter fijo. Según esto, hemos distinguido los siguientes valores para estas últimas categorías, que mostramos en la tabla que sigue:

De este modo, los valores protocolarios y enfáticos contienen ahora nuevos enfoques que procedemos a explicar:
DE AGRADECIMIENTO INICIAL. Los portavoces de los grupos parlamentarios mayoritarios inician su discurso agradeciendo el turno de palabra concedido por la presidencia con una apelación a la persona que en cada momento ejercía este cargo, precedida de la fórmula de agradecimiento por antonomasia, o viceversa:
(5) Gracias, señora presidenta [Zapatero 2002, 2003]
(6) Señor presidente, muchas gracias [Rajoy 2010]
ESPONTÁNEOS. Su aparición en el discurso no está fijada de antemano, pues constituye una respuesta inmediata a una interrupción del discurso que puede estar provocada por las más variadas circunstancias: desde la anecdótica ruptura de un sillón hasta los rumores del grupo parlamentario contrario –dirigidos, en general, a sus señorías –(7), hasta el agradecimiento a la intervención de la presidencia en defensa del orador ante cualquier interrupción del turno de palabra, más habituales que los anteriores (8)3:
(7) Estén tranquilos, señorías [Zapatero 2001]
(8) Muchas gracias, señora presidenta, le agradezco su amparo [Zapatero 2003]
REDIRECCIONALES. Se dirigen a un interlocutor ajeno a los principales destinatarios de la réplica de los portavoces de la oposición: la figura del presidente-en sus múltiples variables- y la colectividad de miembros del Congreso presentes –señorías- . Por ello, estas estructuras implican no sólo un cambio en la dirección habitual de la comunicación, sino una focalización individualizada en una persona concreta perteneciente siempre al Grupo del Gobierno a quien el líder de la oposición cree necesario dirigir sus palabras como reproche:
(9) ¿Se acuerda, señor Cascos, cuando el fútbol era de interés nacional? [Zapatero 2001]
REAFIRMATIVOS. La reafirmación a través de un elemento vocativo se presenta siempre precedida del adverbio afirmativo sí. Mediante este procedimiento el hablante acentúa la afirmación contenida en el enunciado precedente e intensifica el valor enfático ya contenido en el vocativo al tiempo que dota de una mayor afectación a sus palabras:
(10) Sí, señores [Rajoy 2009]
(11) Sí, señor Rodríguez Zapatero [Rajoy 2005]
AXIALES. Este término acuñado por Bañón (1993) hace referencia a aquellos vocativos situados entre dos elementos oracionales idénticos. El primero de ellos se reitera tras el breve aporte enfático aportado por la apelación alternada entre ambas, sirviendo de soporte sobre el que se asienta esta estructura repetitivo-discursiva:
(12) ¿Contra quién, señoría, contra quién? [Rajoy 2005]
(13) Profético, señorías, profético [Rajoy 2009]
REITERATIVOS. Implican la reiteración parcial de una estructura nominal situada inmediatamente después del elemento verbal. Por consiguiente, funcionan como complemento del mismo y puede situarse tras el elemento vocativo (14) o inmediatamente después del enunciado principal. En este último caso la apelación se ubicará al final de la misma (15):
(14) Entre 1836 y 1936 los españoles hemos conocido tres guerras civiles, tres, señoría [Rajoy 2007]
(15) Quien encarna, quien suscita y quien sostiene la desconfianza es usted, señor presidente del Gobierno, usted [Rajoy 2010]
En este punto podemos señalar dos principios básicos que diferencian los vocativos enfáticos de los axiales: por una parte, la parcialidad del elemento reiterado al que acompaña y por otra, su movilidad en el enunciado.
APOSICIONALES. Posicionados entre comas, estos vocativos de carácter especificativo funcionan como aposiciones del pronombre que constituyen su referente, mediante el elemento pronominal de segunda persona de cortesía usted (16) o un sintagma nominal compuesto por elemento preposicional señor ministro del Interior (17):
(16) […] sobre todo en el que usted, señor Rodríguez Zapatero, ha generado unas situaciones de riesgo […] [Rajoy 2005]
(17) […] hemos observado un cambio de talante y de actitud con el ministro del Interior, señor Rajoy, en esta materia [Zapatero 2001]
EXCLAMATIVOS. Este tipo de vocativo es un recurso del que se sirven los dos líderes para reforzar la información contenida en enunciados precedentes, pudiendo aparecer de forma directa (18) o indirecta (19):
(18) Qué cosas, señorías [Rajoy 2010]
(19) ¡Es imposible, señorías! [Rajoy 2010]
2.1. Vocativos protocolarios
2.1.1. De saludo
Entre los nueve discursos analizados tan sólo hemos registrado cuatro vocativos de este tipo; tres de ellos se hallaron en los inicios de las réplicas de Mariano Rajoy en 2006, 2007 y 2009 y el restante al comienzo del discurso de Rodríguez Zapatero en 2001. En cuatro ocasiones la fórmula elegida fue señor/a presidente/a, señorías [Zapatero 2001, Rajoy 2006, 2009 y 2011], mientras que en 2007 el líder conservador convierte el término genérico señorías en la mención detallada que apela a los miembros de los grupos parlamentarios señoras y señores diputados (Cf.Tabla 13).

No obstante lo anterior, la casi totalidad de emisiones de saludo en Rajoy no implica una indiscutible supremacía de las mismas, pues el promedio hallado sobre el total de ambos líderes ofrece un resultado muy similar, variable únicamente en dos décimas a favor del conservador. En efecto, si la frecuencia media por discurso en el portavoz socialista es de 0,3, la del conservador asciende a 0,5. Ahora bien, tal similitud no corresponde con la proporción porcentual que representan tales cantidades, que en este caso si muestran un considerable y lógico aumento en Rajoy, con una cifra de un 75% frente al 25% en Rodríguez Zapatero (Cf. Tabla 14).

2.1.2. Agradecimiento inicial
La estructura mediante la cual el orador expresa su gratitud tras la concesión del turno de palabra por parte de la presidencia del Congreso consta de dos elementos (fórmula de tratamiento + presidente/a), variable tan sólo en el morfema de género aplicado al sujeto según se trate de hombre o mujer. Así pues, tomando esta consideración, las fórmulas de agradecimiento al inicio del discurso son dos: señora presidenta en el caso de Rodríguez Zapatero [2002 y 2003] y señores presidente para Rajoy [2011], siempre precedidos del término gracias. Como puede apreciarse, las ocasiones de aparición de dicho formalismo en las nueve intervenciones estudiadas son tres; dos de ellas correspondientes al portavoz socialista y una única al conservador. Trasladado a términos medios, el primero recurre a este tipo de fórmulas en 0,6, ocasiones por discurso. Rajoy, por su parte, apenas recurre a este recurso, pues su promedio de 0,16 desciende a más de la mitad con respecto a la media del portavoz socialista. Con respecto a las cifras porcentuales, contrariamente a lo que ocurría en el caso de los vocativos de saludo, la mayor cantidad es ostentada por Rodríguez Zapatero (66,6%) en detrimento del 33,3% de vocativos de este tipo pronunciados por Rajoy (Cf. Tabla 15).
2.1.3. Agradecimiento final
Los vocativos que acompañan la expresión de agradecimiento por la concesión del turno de palabra y la atención prestada al cierre del discurso se limitan a dos. Ambos fueron pronunciados por el portavoz conservador en 2005 y 2010. En ambas ocasiones se emplean dos estructuras apelativas de composición diferentes: si en el primer año encontramos una formulación bimembre –señor presidente, señorías-, cinco años después tal elemento aparece simplificado en señor presidente. Por otra parte ambos registros difieren en el orden de los elementos que componen el agradecimiento. Así, si en 2005 el lugar ocupado por la apelación en el enunciado fue inicial, seguido del sintagma muchas gracias (20), en 2010 la expresión se inicia con el vocablo gracias acompañado del vocativo señor presidente (21).
(20) Señor presidente, señorías, muchas gracias [Rajoy 2005]
(21) Gracias, señor presidente [Rajoy 2010]

2.1.4. Espontáneos
De todos los vocativos protocolarios, esta es la función más abundante en los DEN. Su distribución en los dos líderes de la oposición es la que sigue: cuatro apariciones en el socialista y una más en el conservador.5 En relación a las estructuras empleadas para este fin, cabe indicar la diversidad de aludidos por parte de Rodríguez Zapatero, que varían entre la fórmula genérica por antonomasia señorías (22) hasta la especificidad de la mención a un miembro concreto del Congreso –señor Posada- (23), pasando por la alusión a la Presidenta del mismo (24).6
(22) Yo comprendo, señorías, que tengan ganas de desahogarse, sí, lo comprendo, porque no les dejan hablar casi en su partido [Zapatero 2002]
(23) Señor Posada, lo lamento de verdad, yo no hablaba de administraciones públicas [Zapatero 2001]
(24) Muchas gracias, señora presidenta, le agradezco su amparo [Zapatero 2003]
Por su parte, Rajoy emplea esta función únicamente para agradecer al presidente del Congreso la concesión de un tiempo extra tras haber consumido su tiempo establecido (ejemplo 26) o cuando este le cede el turno de palabra tras la interrupción del mismo (ejemplos 25 y 27). En consecuencia, la estructura apelativa de la que hace uso es la que hace referencia a esta figura central del Congreso: Señor presidente, que puede seguir o preceder la expresión de gratitud:
(25) Muchas gracias, señor presidente [Rajoy 2007, 2010]
(26) Señor presidente, le agradezco su condescendencia [Rajoy 2007]
(27) Gracias, señor presidente [Rajoy 2007, 2009]
2.1.5. Redireccionales
Fue Rodríguez Zapatero quien incluyó en dos ocasiones este tipo de vocativo para dirigirse a un interlocutor determinado. La primera fue en 2001, a lo largo de su planteamiento de cómo su grupo ejercerá la oposición bajo un nuevo talante. Cuando mencionó su deseo de llegar a un acuerdo en materia económica, aprovecha para destacar un cambio positivo en el entonces ministro del Interior que en breve se constituiría como portavoz de la oposición, Mariano Rajoy. Tal mención fue pronunciada en los siguientes términos:
(28) Hemos observado un cambio de talante y de actitud con el ministro del Interior, señor Rajoy, 7 en esta materia [Zapatero 2001]
Dos años más tarde recurre a este recurso, esta vez redireccionando sus palabras hacia el también entonces ministro de fomento, Francisco Álvarez Cascos, ahora en tono de reproche:
(29) […] y, como todo vale, su ministro nos contó otra mentira: la culpa es de los españoles que, como son muy ricos, pueden pagar viviendas muy caras, señor Cascos8 [Zapatero 2003]
Trasladando todo ello a términos cuantitativos, la escasa presencia de vocativos redireccionales en los discursos de uno de los líderes de la oposición se traduce en una presencia media de 0,6.

En la siguiente tabla desglosamos la presencia total, media y porcentual de los variados tipos de vocativos protocolarios. Como podrá verse, la modalidad más requerida desde la oposición es la espontánea, cuya cantidad de nueve la convierte en casi la mitad del total en términos porcentuales (45%). La otra mitad, de otro lado, se halla repartida entre el resto de variantes protocolarias, de presencia más restringida pero por otra parte más homogénea entre sí. De esta manera, ostentan el segundo y el tercer lugar la vocación de saludo y la de agradecimiento inicial, con un porcentaje del 20% y del 15%, y un total de cuatro y tres ocasiones en las que son empleadas, respectivamente. La cuarta posición es compartida por las funciones de agradecimiento final y las redireccionales, cuya aparición del 10% varía ligeramente, por otra parte, con respecto a la modalidad precedente, así como su frecuencia total de dos registros (Cf.Tabla 17).
En base a su presencia media por discurso, existe un evidente correlato ordinal entre los datos ofrecidos por las cantidades totales y porcentuales y su promedio. Así pues, los resultados oscilan entre la máxima de uno para los vocativos protocolarios salutatorios y la mínima de 0,2 de los de agradecimiento final y los redireccionales. Entre ambos índices se encuentran las medias de 0,4 si hablamos de vocativos de saludo y la de 0,3 para los de agradecimiento final:

2.2. Organizadores discursivos
La transición estructural discursiva de inicio a desarrollo a través de una fórmula vocativa en la oposición constituye un recurso prácticamente inexistente, de ahí que el anecdótico registro señorías de Rodríguez Zapatero en 2001 no sea más que la excepción que confirma tal regla (Cf.Tabla nº 18):

Sin embargo, el paso del desarrollo al cierre encuentra un mayor reconocimiento en el discurso de Rajoy, quien emplea el mismo vocativo en todas sus actuaciones salvo en 2009, cuando prescinde de este recurso (Cf.Tabla 20):

Por consiguiente, podemos hablar de una indiferencia generalizada ante el empleo de vocativos organizadores discursivos entre las fases iniciales e intermedias de sus discursos en ambos líderes, así como en el caso del portavoz socialista con los que marcan el tránsito del desarrollo al cierre. No obstante, como ya hemos indicado, es Mariano Rajoy quien concede a este mecanismo una mayor presencia, tanto que es empleado en casi la totalidad de sus intervenciones.10

2.3. Indicadores temáticos
El conjunto de vocativos introductores de nuevos temas asciende a 86 elementos en la totalidad de intervenciones de los dos portavoces, distribuidos entre 31 elementos en los discursos de Rodríguez Zapatero y 55 en Rajoy. Si aplicamos la media aritmética sobre estos resultados, comprobaremos cómo el promedio de 10,3 apariciones por actuación del socialista supera en más de cuatro unidades el 6,1 del conservador.
Sobre las estructuras empleadas a tal fin, hemos de señalar igualmente un particular patrón tanto en la formulación de las mismas como en el orden de preferencia. De esta forma, el discurso podrá tener un enfoque más o menos individualizado según se centre en la figura del interlocutor directo -el mismo presidente del gobierno o en la totalidad de representantes de los distintos grupos parlamentarios presentes en el acto. El primer caso es propio de Zapatero, mientras Rajoy prefiere hacer mención explícita a los parlamentarios asistentes con el término señorías en su mayor parte. De otro lado, la fórmula mayoritaria en el líder socialista es la formada por el apellido del mismo presidente, precedido del tratamiento de cortesía señor, pronunciada en un total de veinte ocasiones entre 2001 y 2003. En su discurso de apertura de 2002 se halla la mayor cifra de registros de vocativos temáticos, que ascendieron a 13. Expresado en términos cuantitativos, la media aritmética de este valor es de 6,6 elementos de este tipo por intervención, en tanto su porcentaje de uso asciende a 64,51% entre los demás vocativos indicadores temáticos rastreados en Rodríguez Zapatero (Cf.Tabla 21).
Aunque de aparición considerablemente más reducida, el vocativo colectivo señorías fue igualmente un recurso utilizado en sus tres réplicas, en siete ocasiones: dos en 2001, una en 2002 y una máxima de cuatro en 2003. De todo ello se deduce una frecuencia media de 2,3 y un porcentaje de 22,58 (Cf. Tabla 21).
El resto de formulaciones introductoras temáticas –señor presidente; señor Aznar, señorías; señores del Gobierno y señorías señor Aznar – suponen apelaciones aisladas por su excepcional manifestación. En efecto, todas ellas se dieron en una única ocasión –señor presidente en 2001 y el resto en 2003-, correspondiéndoles una inapreciable media de 0,3 y una cantidad porcentual de 3,22 (Cf.Tabla 21).

Una pauta similar presenta Mariano Rajoy, quien como ya hemos indicado, se vale casi de un modo exclusivo de un mismo vocablo en un 56% de las ocasiones (señorías en este caso). De su total de 31 registros entre 2005 y 2011 se deduce un resultado medio de ocho vocativos de este tipo por discurso. Por otro lado, con respecto al resto de elementos temáticos, el portavoz conservador restringe significativamente su empleo. Es lo que ocurre con las apelaciones directas al entonces presidente Rodríguez Zapatero: Señor presidente, señor Rodríguez Zapatero y Señoría, presentes en ocho, seis y cinco ocasiones en las seis intervenciones de Rajoy. Ahora bien, si anteriormente hemos señalado la casi ausencia de determinadas formulaciones en el líder socialista, en Rajoy hemos encontrado de la misma forma dos elementos que concurrieron de manera aislada –una única vez- en 2005 ambos: Señor presidente del Gobierno y Señor presidente, señorías (Cf.Tabla 22).

Las tablas que siguen muestran un detallado desglose de la presencia de los tipos de formulaciones emitidas por cada uno de los líderes de la oposición, si bien esta vez los resultados medios han sido calculados sobre la base total de nueve intervenciones de ambos líderes (Cf. tablas 23 y 24):


2.4. Enfáticos
Además de los indicadores temáticos, las estructuras enfáticas constituyen los usos más frecuentes de este tipo de recursos en la oposición. Sin embargo, entre ambos destaca especialmente este último, cuyo índice de aparición casi supone las tres cuartas partes de la totalidad de vocativos, mientras los indicadores temáticos apenas alcanzan la cuarta parte de los mismos. Dentro de ellos veremos cómo la modalidad que a su vez goza de una significativa predilección por nuestros políticos es la interactiva. Sin embargo, el resto de categorías enfáticas suponen aisladas aportaciones (Cf. Tabla 25).

Del mismo modo tenemos que hacer notar la exclusividad de cuatro de estas seis aplicaciones en el portavoz conservador, como son los valores reafirmativos, axiales, reiterativos y aposicionales, muy característicos del estilo discursivo de Mariano Rajoy. Esto implica, de otro lado, la restricción de dos únicas modalidades en el socialista: la omnipresente interacción y la excepcional exclamación, como veremos más abajo.

2.4.1. Interactivos
Más arriba hemos señalado la coincidencia por parte de los dos políticos en el empleo inmensamente mayoritario de los mismos. Sin embargo, hemos de destacar la ligera supremacía de estos mecanismos en los discursos de Rodríguez Zapatero, a tal punto que a excepción de una apelación de tipo exclamativo, el resto está conformado única y exclusivamente por esta modalidad. En efecto, de 85 registros enfáticos totales, son 84 los que ocupan esta categoría, con lo cual su presencia asciende a un 98,82%. Entre ellos, la fórmula que destacó preferentemente sobre el resto fue la mención directa al entonces presidente Señor Aznar, pronunciada 12 veces en 2001, 44 el año siguiente y 16 el último, cuya suma ofrece un resultado de 72 y un promedio de 24 por año. Considerablemente inferior fue la nominación colectiva señorías, igualmente presente en sus tres actuaciones, aunque en 8 ocasiones totales, repartidas entre las 5 del primer año, las 2 correspondientes al segundo y una única en 2003. Por consiguiente, su promedio se reduce a 2,6 respecto a la anterior. En último lugar siguiendo la escala descendente, se encuentran las estructuras Señor Cascos y Señoría, la primera empleada tres veces en 2003 y la última con un único registro en 2001, por lo cual la media correspondiente por discurso se restringen a 1 y a 0,3 respectivamente. Esta notable divergencia entre el uso de ambas fórmulas se explica por el enfoque predominante del discurso de Rodríguez Zapatero en la figura del presidente, a quien preferentemente alude a través de estos elementos.
Ahora bien, si el portavoz socialista hace uso de las cuatro variedades estructurales destacadas, el conservador introduce dos más. Así, tenemos que hablar de seis diferentes emisiones apelativas con valor interactivo en Rajoy. Sobre todas ellas destaca la fórmula señorías, presente en todos discursos de nuestro corpus en 60 ocasiones, con un promedio de 6 por intervención. En menor medida se encuentran las llamadas de atención centradas en la figura del presidente, lo que no obsta para que las vocaciones Señoría, Señor Rodríguez Zapatero y Señor presidente aparezcan en las nada desdeñables cantidades de 35, 33 y 24 ocasiones así como les corresponda una presencia media de 5,83, 5,50 y 4 también respectivamente. Sin embargo, no ocurre lo mismo con la mención Señor presidente del Gobierno, limitada a 8 usos totales y a una cuantía media de 1,33 apariciones por actuación, así como la única nominación Señor Zapatero, con valor interactivo en 2005. Por otra parte, si nos referimos a la presencia de estos elementos interactivos en los parlamentos del líder conservador, habremos de indicar cómo a pesar de que el resultado de la suma alcanza la cuantía de 179 a lo largo de sus seis réplicas, el porcentaje que representa tal cantidad con respecto a la totalidad de vocativos presentes en el mismo es 89,41, inferior, por consiguiente, a la cantidad de 98,82% que vimos en el caso de Rodríguez Zapatero.
2.4.2. Reafirmativos
De uso exclusivo en Mariano Rajoy, este efecto aparece en seis ocasiones y en cuatro de ellas es reiterado en su primer discurso como portavoz de la oposición. Todos ellos están dirigidos al presidente del Gobierno, a quien se dirige preferentemente con la nominación señoría (30, 31 y 33). Sin embargo, esta profusión inicial dará paso a un margen de dos años entre cada una de las reapariciones de este recurso hasta 2009, fecha en la que se produjo la última reafirmación. Por consiguiente, tras los cuatro registros de 2005 hallaremos una única intensificación en 2007 y 2009 para afianzar lo expresado en un comprometedor ataque al interlocutor tras la consecuente reacción a sus palabras, con personificación de la misma al estar dirigida hacia un miembro concreto del Congreso (ejemplo 34) o con generalización del conjunto de diputados presentes (ejemplo 35). Este balance de seis registros supone una presencia media de uno por cada intervención de Rajoy y un porcentaje del 3,35% sobre el resto de vocativos enfáticos.
(30) Ustedes no han hecho nada (Rumores) Sí, señoría. [Rajoy 2005]
(31) Donde usted habla de un gobierno para todos, los hechos delatan un gobierno sectario. Sí, señoría, esto se lo digo con toda cordialidad y por su propio bien, porque este defecto puede acarrearle más antipatías que todos los demás juntos. [Rajoy 2005]
(32) Llevábamos 25 años muy tranquilos en este aspecto, pero ha tenido que llegar usted para recordarnos que existe el resentimiento. (Rumores) Sí, señor Rodríguez Zapatero [Rajoy 2005]
(33) Sí, señoría, eso es lo que entienden [Rajoy 2005]
(34) Le reprocho que se conforme con el gesto, con la propaganda y con las apariencias (Aplausos. La Sra. vicepresidenta primera del gobierno, ministra de la presidencia y portavoz del Gobierno, Fernández de la Vega Sanz, hace signos negativos), Sí, señora vicepresidenta [Rajoy 2007]
(35) La crisis no fue una sorpresa […] (Rumores y protestas) Sí, señores, ya sé que a ustedes no les importan nada los 4 millones de parados [Rajoy 2009]
2.4.3. Axiales
En esta categoría los vocativos situados entre dos estructuras idénticas repetitivas intensificadoras son cuatro: señoría, señorías y señor presidente. La primera y la última de ellas aparecen una vez en 2005 (45) y 2010 (47), respectivamente. Por su parte, la formación plural del primer elemento es empleada en dos oportunidades: una vez en 2009 (37) y otra en 2010 (39):
(36) ¿Contra quién, señoría, contra quién? [Rajoy 2005]
(37) Profético, señorías, profético [Rajoy 2009]
(38) Pero esta es la realidad, señorías, esta es la realidad [Rajoy 2010]
(39) […] Un nuevo engaño, señor presidente, un nuevo engaño [Rajoy 2010]
Como vemos, los elementos redundados pueden ir desde construcciones preposicionales con valor interrogativo (36) hasta estructuras oracionales completas (38), pasando por elementos sintagmáticos nominales más simples (37) o menos (39). Por ello, desde el punto de vista sintáctico podemos hablar de una escala jerárquica que se corresponde con una perfecta progresión en su complejidad en la que estos vocativos actúan como ejes.
2.4.4. Reiterativos
La reiteración de un elemento nominal, aislado (40) o acompañado de otras categorías morfológicas que lo complementan (41), tiene lugar en un par de secuencias enunciativas, y aparecen distribuidas por el líder conservador en dos turnos correspondientes a las intervenciones de 2007 y 2010. En ambos casos la duplicación nominal va seguida de un vocativo que se sitúa tras el final de la enunciación, logrando así un mayor efecto intensificador:
(40) Entre 1836 y 1939 los españoles hemos conocido tres guerras civiles; tres, señorías [Rajoy 2007]
(41) Quien encarna, quien suscita y quien sostiene la desconfianza es usted, señor presidente del Gobierno, usted [Rajoy 2010]
Con todo, pese a la carga emocional contenida en este recurso y la consiguiente reacción en el ánimo del oyente, se trata del elemento enfático al que recurre Rajoy en menor medida. Esto da lugar a frecuencia media de 0,33 y un 1,50% en base a la totalidad vocacional registrada en el mismo, tornándose en un insignificante 0,70% si tomamos como referencia la suma resultante de las emisiones contenidas en ambos políticos.
2.4.5. Aposicionales
Resulta llamativo que todos los vocativos de este tipo aparezcan en la misma intervención: la primera réplica de Rajoy al discurso inicial del presidente socialista en 2005, y que tres de los cuatro totales estén compuestos por el mismo elemento estructural señor Rodríguez Zapatero, mientras el restante está constituido por la estructura apelativa señor presidente.
Ahora bien, todos ellos comparten el antecedente pronominal de segunda persona usted, al que le sigue de forma inmediata el vocativo aposicional (42, 43 y 45) o bien el referente es introducido entre el elemento verbal y el complemento de régimen que lo acompaña (44):
(42) […] sobre todo en el que usted, señor Rodríguez Zapatero, ha generado unas situaciones de riesgo […] [Rajoy 2005]
(43) […] la responsabilidad será de usted, señor Rodríguez Zapatero, porque […][Rajoy 2005]
(44) ¿Se da usted cuenta, señor presidente, de que sea cual sea el problema siempre sale a la luz la misma forma de gobernar [Rajoy 2005]
(45) Pero usted, señor Rodríguez Zapatero, se ha empeñado en ponerlo todo patas arriba […] [Rajoy 2005]
Su promedio es, por tanto, de 0,66 apariciones por intervención, cantidad coincidente con la media de vocativos reiterativos. Asimismo, su proporción en términos porcentuales es de 2,23 % sobre el total.
2.4.6. Exclamativos
De igual manera que ocurría en el caso de los vocativos espontáneos, cuya formulación denotaba un tono bien diferenciado para cada uno de los dos líderes de acuerdo con la naturaleza más o menos grave característica de ambos, en este caso también hallamos una correspondencia de esta índole. Así pues, la única ocasión de la que se vale de tal caso Rodríguez Zapatero será para reforzar el talante irónico-humorístico del que suele acompañar sus ataques (46). Esto no ocurre con Rajoy, en cuyos tres ocasiones hallamos una muestra más de la gravedad propia de sus acusaciones (47, 48 y 49).
(46) ¡Para una vez que salen y no les querían sacar! ¡Pero hombre! [Zapatero 2002]
(47) Si yo ya sé que ustedes de esto no saben una palabra, pero ¡hombre! Podrían callarse [Rajoy 2009]
(48) […] Le dije también que era preciso abordar ya la reforma laboral sin la cual no podíamos pensar en favorecer la creación de empleo estable. […] Como yo insistí, el señor Rodríguez Zapatero lo repitió en la réplica […]. Y, no satisfecho, negó evangélicamente por tercera vez. […] Qué cosas, señorías [Rajoy 2010]
(49) Señorías, han sido tantos, tantos los brotes verdes, tantas las luces al final del túnel, tantos los baches coyunturales que, ni aun con las infinitas ganas que tienen los españoles de creérselo, se lo creen ya. ¡Es imposible, señorías! [Rajoy 2011]
En relación al carácter de estos elementos rastreados en nuestro corpus, distinguimos dos modalidades en función de la presencia o ausencia del interlocutor(es) explícito en las mismas, de ahí que hablemos de vocaciones exclamativas personales12 (48 y 49) e impersonales (46 y 47) según esta diferenciación. En estos últimos casos, el vocativo, lejos de dirigirse a un interlocutor concreto, contiene una mención genérica indicadora de género, de marcado carácter conversacional, lo cual confiere un tono coloquial a estos enunciados.13 Estos tres vocativos a lo largo de las seis actuaciones de Rajoy se traducen en una media de 0,5 elementos por discurso, así como el único registro presente en los tres de Rodríguez Zapatero supone una cantidad media de 0,33. De otro lado, el desglose porcentual corresponde a los vocativos exclamativos tomando como referencia las cantidades totales de cada líder, revelan una cifra de 1,67% en el caso del líder conservador y en el socialista un 1,01%. (Cf. Tablas 27 y 28).



3. CONCLUSIÓN
Una vez presentado el análisis individual de los parámetros de uso de estas unidades en el poder y en la oposición, los hallazgos presentes en cada caso nos permiten plantear un análisis comparativo en el que contrastemos los datos extraídos para cada uno de los roles. De esta forma podemos comprobar la existencia de unas pautas determinadas en el empleo de ciertos valores asignados a los vocativos en función del rol desde el cual se emiten.
En efecto, a la vista de los resultados de nuestro estudio, y en la línea de lo que venimos exponiendo, hemos observado la existencia de una correlación entre el enfoque funcional asignado a los vocativos y la procedencia del papel político desempeñado por el emisor, cuyas premisas enunciamos seguidamente:
i) Relación directa entre el uso preferente de determinadas funciones asociadas a los vocativos y el rol representado, motivada por la propia naturaleza inherente a este último. Evidentemente, el discurso del representante del Gobierno, caracterizado por la presentación ordenada de datos y explicaciones detalladas de todo lo que han logrado en un año, nada tiene que ver con la deslegitimación distintiva de la réplica pronunciadas por el líder de la oposición. A ambos propósitos contribuyen, entre otros recursos discursivos, los vocativos, los cuales serán pronunciados con diferentes propósitos según el cargo institucional del emisor que los pronuncie (Cf. Tabla 30).
Si desglosamos los datos contenidos en la tabla que sigue podemos apreciar cómo existe una divergencia en la escala de funciones preferentes entre los dos roles. En el caso de la presidencia la indicación temática constituye el primer puesto, mientras la enfática lo ocupa en la oposición. En cambio, las más olvidadas las componen los vocativos protocolarios desde el poder y los organizadores discursivos desde la oposición. Trasladado a cifras, la mayor corresponde a los 283 registros de vocativos enfáticos presentes en las réplicas de los líderes de la oposición, seguida de los 158 introductores de nuevas unidades temáticas rastreados en las intervenciones presidenciales. Sobre los vocativos que presentaron una menor incidencia -cabe precisar que si bien los protocolarios se limitan a 12 unidades en el poder-, los organizadores del discurso quedan restringidos a la mitad, esto es, a 6 unidades totales en la oposición. En situaciones intermedias se sitúan los vocativos temáticos contenidos en las emisiones de la oposición seguidos de los enfáticos presentes en las intervenciones de la presidencia, así como las apelaciones protocolarias correspondientes a las réplicas de los discursos presidenciales. El total de estos últimos, por otra parte, coincide con el total de vocativos protocolarios pronunciado por los representantes del Gobierno entre 2001 y 2011 (Cf.Tabla 30).


ii) Diversidad de valores asignados a cada función, pues constatamos una variable profusión de matices dependiente asimismo del principio diferenciador que se constituye como clave en nuestro estudio, que no es otro que el papel desempeñado por el portavoz de cada discurso. Por ello algunas funciones de los vocativos pronunciados desde la oposición presentan valores adicionales a los contenidos en las emisiones de la presidencia. Es el caso de las variantes protocolarias de agradecimiento inicial, exclusiva en las actuaciones de la oposición, o de las que se sitúan como cierre del discurso, común a ambos roles (Cf. Tabla 32). También hemos de hacer referencia en este particular a las seis funciones secundarias expresadas mediante los vocativos enfáticos en las réplicas de los portavoces de la oposición de los que ya hablamos más arriba-interacción, reafirmación, axial, aposicional, exclamación y reiteración, -que contrastan con la uniformidad apelativa de los vocativos enfáticos.

REFERENCIAS
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Cortés Rodríguez, Luis. 2012. La serie enumerativa en el cierre de los discursos. Estudios Filológicos 49: 39-57.
Edeso, Verónica. 2005. Usos discursivos del vocativo en español. Español actual 84: 124-142.
Fernández Ramírez, Salvador. 1951. Gramática española, 4. El Verbo y la oración. Madrid: ArcoLibros.
Haverkate, Henk. 1978. The vocativo phrase in modern Spanish. A contribution to the study of illocutionary functions. En Wimm Zonneveld (ed.). Linguistics in the Netherlands, 46-62. Lisse: Peter de Ridde.
Moralejo Álvarez, José Luis. 1986. Sobre los casos latinos. Revista Española de Lingüística 16, 2: 293-324.
Real Academia Española. 1984. Diccionario de la lengua española. Madrid: Espasa Calpe.
Notas