Sobre el supletismo de ἠμί y φημί
On the suppletion of ἠμί and φημί
Sobre el supletismo de ἠμί y φημί
Lengua y Habla, núm. 21, pp. 74-90, 2017
Universidad de los Andes
Resumen: En este estudio se examina la hipótesis de que los verbos griegos de comunicación ἠμί y φημί pertenecen en ático clásico a un mismo paradigma. El supletismo de estos verbos nace de un proceso de reanálisis que ocurre en las formas patrimoniales del pretérito de ἠμί ‘yo digo’. Tal proceso se interpreta como una gramaticalización. El paradigma complejo que surge del supletismo se hallaría en contraste con la conjugación supletiva que reúne las formas de λέγειν, εἰπεῖν y ἐρεῖν.
Palabras clave: Demarcación en el discurso, griego ático, verba dicendi, gramaticalización, supletismo.
Abstract: This work examines the hypothesis that the Greek verbs of saying ἠμί and φημί belong to the same paradigm in Classical Attic. The suppletion of the verbs is understood as the outcome of a process of reanalysis that affects the patrimonial [+Past] forms of ἠμί ‘I say’. Such process is conceived of as a kind of grammaticalization. The complex paradigm derived from the suppletion would be in opposition with the suppletive conjugation joining the forms of λέγειν, εἰπεῖν and ἐρεῖν.
Keywords: Discourse demarcation, Attic Greek, verba dicendi, grammaticalization, suppletion.
1. INTRODUCCIÓN
En ático clásico, las formas del verbo defectivo ἠμί ‘yo digo’ guardan con respecto a las de φημί ‘yo digo’ una relación que va más allá de la mera sinonimia. En primer lugar, como se desprende del contenido del Cuadro 1, muestran, en los casos en que es posible establecer con certidumbre el examen comparativo, especificaciones morfológicas virtualmente idénticas.

Así, partiendo del supuesto de que las raíces son η- y φη- (Monro 1891:11s.; Fernández Galiano 1971:148; Chantraine 1974:413), la correspondencia morfológica queda claramente establecida al emparejar las expresiones que se hallan en el paso previo a la aplicación de la regla que contrae el aumento temporal en el pretérito,1 como se ve en el Cuadro 2.

La estructura morfológica recuperada hace patente que la única diferencia entre los términos está dada por la presencia de φ ([ph]) en una raíz contra su ausencia en la otra.
En segundo lugar, para ἠμί vale la misma condición que Fournier (1946:26) observó con respecto al φημί de los incisos áticos: el verbo se manifiesta regularmente en el entorno del intercambio dialógico, donde se introduce tras las primeras palabras de una cláusula.
Fournier defendió la tesis de que en griego post-homérico, y en particular en ático clásico (siglos V y IV a. C.), φημί no participa del fenómeno de supletismo que envuelve a los verbos de decir λέγειν, εἰπεῖν y ἐρεῖν (p. 208). En lo atinente a su asociación con ἠμί, por contraste, en el presente estudio se argüirá que las formas del Cuadro 1 debidamente documentadas en el ático del período clásico pertenecen en este dialecto a una misma conjugación. Este paradigma conjuntado de ἠμί y φημί estaría constituido por morfos que entran en una especial relación de supletismo. En este caso, los verbos no se apoderan de un determinado sector del espacio morfoléxico para oponerse en los rasgos tempo-aspectuales, pero aún adoptan la conducta de lo que Bloomfield (1964:251s.) llamaba genéricamente “formas alternantes”. En cada uno de los emparejamientos, las expresiones responden a la misma caracterización morfosemántica, con respecto a cuyos valores esenciales se encuentran en variación libre. Pero, como se comprobará después, son distintos los contextos morfosintácticos en que aparecen.2 La alternancia se ciñe, en consecuencia, a la noción de alomorfismo contextual (Bonet y Harbour 2012; Oltra-Massuet 2013; Bobaljik 2015).
Los verbos poseen conexiones etimológicas diferentes (Buck 1915:126, 151; Levet 1988:165; De Dekker 2015:68, 107s.), que confluyen, según la hipótesis planteada, en el mismo paradigma en ático. La convergencia sería un rasgo de esta modalidad del griego, como se admite que lo es la de λέγειν, εἰπεῖν y ἐρεῖν. La tesis de Bader (1986), según la cual ἠμί es un verbo delocutivo, en el sentido de Benveniste (1971), no afecta a la idea del supletismo con φημί en el período señalado.
2. VALORES DE TIEMPO Y ASPECTO DEL PRETÉRITO
El lugar de la conjugación en que deben ser ubicadas las formas del pretérito de ἠμί y φημί es aún tema de debate. De Dekker (2015) las coloca en dominios diferentes: el pretérico de ἠμί sería un aoristo (p. 110), mientras que el de φημί es un imperfecto (p. 76). Para Chantraine (1974:413), por contraste, ἦ es un imperfecto. Y en Chantraine et al. (1980:1194), ἔφη se especifica solo como un pretérito que conglutina los valores del imperfecto y del aoristo. La tesis de De Dekker encara el reparo de que emplea criterios contradictorios para establecer la caracterización del paradigma verbal. En el caso de ἠμί, apela a consideraciones semánticas y pragmáticas, con la presuposición infundada de que las formas de la conjugación poseen significados constantes. Pero en el de φημί, se apoya en la observación de que el imperfecto, como categoría del análisis morfológico, adopta muchas veces el valor semántico que suele asociarse con las formas del aoristo (p. 75). Este último uso, como lo ha mostrado Napoli (2006:177), para quien ἦ y ἔφη tienen por igual la morfología del imperfecto, es normal con los verbos de comunicación en la lengua de Homero. La conducta de ἠμί, en este sentido, no difiere de la de φημί. El hecho de que ἦ y ἔφη provean la base para una proporción analógica, como lo admite el mismo De Dekker (2015: 107), da por supuesta la uniformidad gramatical de estas expresiones patrimoniales. Consiguientemente, la correspondencia formal que se observa en el Cuadro 2, la creación analógica mencionada y el intercambio discursivo expuesto por Napoli, justifican la idea de que en ático clásico, como en Homero, el valor morfosemántico de las formas del pretérito de ἠμί y φημί es homogéneo. La perspectiva se extiende a los otros emparejamientos comprendidos en los Cuadros 1 y 2. La oposición fundamental en este esquema es la de presente versus pretérito (cf. Sánchez Corrales 1977:64s.). El pretérito se entiende como una categoría neutra que subsume los significados prototípicos del aoristo y del imperfecto. Las formas de pretérito del Cuadro 2 exhiben la morfología del imperfecto.
3. LA FUNCIÓN DEMARCATIVA
Un argumento que respalda la idea de la alternancia entre expresiones del mismo paradigma se deriva de la uniformidad funcional. Constreñido al contexto del diálogo, como el φημί de los incisos, ἠμί adquiere en ático virtud demarcadora que se manifiesta en las siguientes características: (i) distribución pospositiva obligatoria dentro de la mímesis dialogal, (ii) condición de segmento parentético, separado por necesidad de la estructura de constituyentes del enunciado en que se intercala, (iii) valor de signo de cambio de fase, consistente por lo común en la división de lo dicho por un colocutor respecto de lo que enunció otro que le precede en la secuencia de turnos de uso de la palabra.3 Los tres rasgos se reencuentran en los casos en que φημί contribuye a poner los linderos que separan el flujo del discurso en los tramos miméticos de un relato.
La uniformidad funcional explica de alguna manera que ἠμί y φημί puedan intercalarse alternativamente en la mímesis, como si se tratase de términos conmutables. La alternancia de los verbos que demandan la delimitación del discurso se corresponde punto por punto en tales secuencias con la alternancia de los tramos de emisión. Secuencias de este tipo se despliegan en (1).
(1)La proyección demarcativa de ἠμί no solo se dispone en paralelo con el cambio de fase que envuelve la transición de interlocutores en los turnos de palabra. Se extiende por igual a las variaciones del destinatario y los actos ilocucionarios. Así, en el oficio de unidad demarcadora, ἠμί satisface cada una de las propiedades que observa φημί en el mismo oficio (cf. Him Fábrega 2015). Ejemplos relevantes se dan en (2), donde (2a) corresponde al cambio de destino, y (2b) al del acto ilocucionario.
(2)El texto de (2a) presenta tres unidades demarcativas: ἔφη, φάναι y ἦ, en el orden dado. Con el trasfondo del argumento de El Banquete como marco de interpretación, se constata que estas remiten a tres niveles de discurso y dos tipos de cambio de fase. La primera unidad (ἔφη) conduce al nivel superior, en el que un colocutor hace la mímesis de la mímesis de otro: Apolodoro imita (nivel superior) a través de la imitación oída de Aristodemo (nivel intermedio) el habla de Agatón (nivel primario). La segunda unidad demarcativa (φάναι) remite sin más al nivel intermedio, ofreciendo la mímesis de Agatón por Aristodemo, que se segrega del habla atribuida al emisor precedente (el propio Aristodemo), en un caso prototípico de transición de voces en el diálogo. La última unidad (ἦ ) se mueve también en este nivel intermedio, pero apunta de manera más específica al discurso primario (palabra de Agatón), en el interior del cual separa el segmento dirigido a un interlocutor distinto (Aristodemo) de aquel al que se destina el resto del enunciado (παῖ), claro ejemplo de cambio de fase por variación del destinatario. Se comprueba, así, la interacción de ἠμί y φημί dentro del mismo turno de palabra. La estructura de la delimitación proyectada por la información que aportan los elementos demarcadores, es la de (3), donde los paréntesis angulares encierran los verbos demarcadores, mientras que los corchetes señalan el abarque de cada segmento delimitado. El demarcador de mayor abarque (en este caso, ἔφη) aparece regularmente delante de los que poseen abarque menor.
(3)El texto de (2b) contiene dos incisos de función demarcadora que concurren en el mismo enunciado, pero ahora se trata de la aparición de ἠμί al inicio y luego al final de una emisión de Sócrates.4 El primer inciso se introduce en una proposición que nace de un acto ilocucionario asertivo, mientras que el último está relacionado con un acto directivo.5 La demarcación en este entorno no indica cambio de emisor o de destino del mensaje, sino la transición entre los actos ilocucionarios.
En resumen, en cuanto atañe a su caracterización funcional, la conducta de ἠμί no difiere de la que observa φημί en los incisos de los tramos miméticos de un relato.
4. INCISO PLEONÁSTICO
Otro aspecto que deja ver la unidad en que se hallan ἠμί y φημί radica en la posibilidad de duplicaciones como la de (4), en las que la ranura del verbo duplicado, la del inciso pleonástico en la terminología de Fournier (1946:27), está ocupada por el verbo ἠμί.
(4)El punto medular de la cuestión estriba en que las formas del complejo supletivo λέγειν/εἰπεῖν/ἐρεῖν están excluidas de la posición del inciso. De una parte, no se observan en los datos escrutados (añadiendo a los textos platónicos, El Banquete de Jenofonte) duplicaciones que se construyan solo con expresiones de este paradigma (por ejemplo, εἶπεν y ἔλεξεν ‘él dijo’, o εἶπον y εἴρηκα ‘yo dije’). La razón para ello no descansa en que en el complejo los elementos mantengan algún tipo de contraste (digamos, con λέγειν en el presente, εἰπεῖν en el pretérito y ἐρεῖν en el futuro), porque existen incisos idénticos a los verbos matrices que duplican. La idea del contraste no alcanza a la construcción no atestiguada en que εἰπεῖν, pongamos por caso, se duplica a sí mismo, como lo hace φημί en los enunciados siguientes:
(5)De otra parte, en las duplicaciones en que interviene φημί, es este verbo el que satura siempre la posición del inciso. Como notó Fournier (1946:29), los incisos son un privilegio de φημί. Ahora bien, el pasaje de Pl. Smp. 208c, reproducido en (4), revela que la distinción se extiende a ἠμί.6 Tal homogeneidad es congruente con la idea de que las expresiones del Cuadro 1 son formas alternantes del mismo paradigma.
5. DISTRIBUCIÓN
Del conjunto de los verbos de decir del ático clásico, como se infiere de la discusión previa, la primacía para ocupar la ranura del inciso comprendido en el discurso dialogal se reserva para el pretérito de ἠμί y el de φημί. Así, aunque las formas del aoristo εἰπεῖν adoptan en ciertos pasajes un comportamiento análogo al de ἠμί y φημί, en ningún caso se encuentran en la posición del inciso pleonástico.7
Pero a los fenómenos de convergencia formal y funcional ya examinados, debe añadirse otro en el que ἠμί y φημί divergen: precisamente en el entorno del inciso, los verbos se encuentran en distribución complementaria. Viene a ser este un modo de divergencia que apunta hacia la unidad más profunda de las dos conjugaciones defectivas.
La complementariedad de ἠμί y φημί está condicionada morfosintácticamente. Para comprobarlo, debe notarse que la forma corriente de φημί en los incisos es la del pretérito con sujeto elíptico (Fournier, p. 27), aunque es posible que se construya con sujeto expreso (pronombre o frase nominal plena). La ilustración se proporciona en (6).
(6)Respecto de ἠμί, cabe indicar que las formas del pretérito son su manifestación más genuina, y las únicas que aparecen en los textos platónicos. No obstante, el pretérito de ἠμί no se da con sujeto elíptico o expresado mediante frase nominal plena. Tampoco, con sujeto antepuesto. El verbo se construye siempre con sujeto pronominal pospuesto precedido de la partícula δέ apostrofada (δ᾿). Es lo que se ve en los ejemplos de (7).
(7)Los pasajes revelan que la conmutabilidad de ἠμί y φημί está constreñida por el hecho de que las formas de ἠμί se comportan como bases morfológicas ligadas a términos que doblan sus valores de persona gramatical o (en la tercera) especifican los de género. Las de φημί, en cambio, son formas libres, en el sentido de Bloomfield (1964:138). De este modo, en (6a) ἔφη es sustituible por ἦ δ᾿ ὅς, como se comprueba en (7c), pero no por la expresión ἦ aislada, porque esta no es una forma libre en ático clásico. Esto explica la inexistencia en los textos de enunciados como los siguientes:
(8)Ahora bien, el que φημί sea libre, en el sentido indicado, no lo libra de ciertos encasillamientos. La construcción normal es la del verbo solo o con sujeto pospuesto. Sin embargo, en algún pasaje, como en el de (9a), el sujeto precede al verbo,8 y en otros se intercala entre ambos algún segmento, como ocurre con el vocativo de (9b).
(9)Nada de esto parece posible en el caso de ἠμί, y ello da cuenta de la ausencia de enunciados similares a los de (10).
[10]El constructo [ἦ(ν) + δ᾿ + pronombre] es invariable tanto en el orden, como en la clase de los elementos que lo constituyen. Se comporta en todos los respectos como unidad morfoléxica y morfosintáctica.9 La partícula no puede ser suprimida ni reemplazada por otra. La terminación pronominal opera casi como un elemento flexivo unido a la base dependiente por δέ, y no es sustituible por una frase nominal plena. Por tanto, tampoco se registran en los datos secuencias como las de (11).
(11)Una frase nominal plena (por lo general, un nombre propio) puede ser añadida al conjunto, pero el encadenamiento de base ligada y terminación cuasi-flexiva no se altera. La frase nominal puede interpretarse entonces como el sujeto explícito del constructo, con el que mantiene concordancia reforzada.10 La ilustración la da (12).
(12)Las formas de φημί no pueden reemplazar a las de ἠμί dentro del constructo, lo cual explica que no se observen secuencias de la clase que comprende a las de (13).
(13)La relación de distribución complementaria en tales condiciones viene a ser perfecta. Consiste en la alternancia de segmentos que ocurren bien en el entorno de dependencia, bien como términos libres. Y es razonable suponer, en conexión con ello, que las expresiones δ᾿ ἥ, δ᾿ ὅς, δ᾿ ἐγώ, que configuran el entorno de dependencia, han sido sometidas a una suerte de reanálisis, que las haría calificar como índices flexivos de las formas del pretérito de ἠμί.
6. PARTICULARIDAD DEL PRESENTE
El presente de ἠμί solo ocurre en ático en la comedia, en dos pasajes de Aristófanes y acaso en uno de Hermipo (cf. Liddell y Scott 1940: s. v. ἠμί; De Dekker 2015:107). Se dan abajo:
(14)Estas formas burlescas del verbo, contrariamente a las del pretérito, son libres, como lo prueban los ejemplos.11 También lo eran en la lírica eólica, a juzgar por el fragmento 153 de Safo en la edición de Edmonds (1922:288):
(15)Cabe acomodar estos hechos en el cuadro de la tesis de la convergencia con φημί en ático clásico. El texto de la poetisa lesbia pertenece a otra época y a otra variedad del griego. El de Hermipo tiene condición incierta, y es posible que esté corrupto, como se desprende del comentario de Edmonds (1957:286) y el de Suidas (s. v. ἦ δ᾿ὅς). Procede de una conjetura de Porson (1823), admitida en Meineke (1839), que comprendería la única manifestación de la tercera persona del presente de ἠμί en ático, lo que hace sospechar de su adecuación.
Quedan los dos pasajes de Aristófanes. La distribución que comparten es tan exclusiva que la regla de alternancia con respeto a φημί viene a ser palmaria: En la comedia, entre dos vocativos idénticos (más específicamente, entre dos apariciones del vocativo de παῖς), φημί puede ser sustituido por ἠμί.
En general, está aceptada la opinión de que ἠμί se formó en ático por analogía con φημί (Chantraine 1974:413; Levet 1988:164; De Dekker 2015:107). Este desarrollo refuerza la idea de la comunión de las expresiones, comunión de la que eran conscientes los antiguos.12 Probablemente, el primer paso en el proceso diacrónico es la confluencia de las formas heredadas del pretérito, vale decir, el supletismo consistente en la alternancia morfosintáctica de elementos libres y ligados. El solapamiento en este ámbito puede considerarse la causa de la expansión analógica del morfo radical η- al sistema del presente. La expansión está gobernada por factores estilísticos (entorno de la comedia) que obran en un dominio extremadamente estrecho.
7. El SUPLETISMO EN EL MODELO DE LA MORFOLOGÍA DISTRIBUIDA
El supletismo de ἠμί y φημί puede interpretarse como la consecuencia de una gramaticalización, en el sentido de Meillet (1921:133). El reanálisis de la construcción que comprende al pretérito de ἠμί produce una forma gramatical nueva en la lengua. El pronombre ὅς, más específicamente, responde al perfil del “[…] mot employé en groupe avec d’autres qui prenne le caractère de «morphème» por un effect de l’habitude” (p. 148). La gramaticalización, después, provoca la analogía proporcional que conduce a la génesis de las formas del presente.
El anterior esquema está respaldado por la observación de que en diversas lenguas, incluidas las más antiguas del grupo indoeuropeo, los exponentes de concordancia del paradigma verbal han nacido de pronombres personales reanalizados (Roberts y Roussou 1999:1026ss.; Hopper y Traugott 2003:6). Fuß (2005:2s.) se refiere a la naturaleza gradual del proceso, que comenzando con la palabra autónoma, atraviesa el territorio de la clitización, para arribar a la condición del afijo, y luego a la de la fusión.
En los términos del diseño teórico de la Morfología Distribuida (Halle y Marantz 1996), la gramaticalización puede entenderse como una suerte de adherencia: dos núcleos de constituyente se combinan para formar una unidad morfosintáctica en la que la identidad de cada elemento aún se reconoce. La adherencia (merger), así definida, se convierte en esta aproximación en uno de los mecanismos básicos de la formación de palabras: “[…] word formation –the creation of complex syntactic heads- may take place at any level of grammar through such processes as head movement and adjunction and/or merger of structurally or linearly adjacent heads” (p. 112). El fenómeno que nos ocupa entraña que el mecanismo, aparte del funcionamiento sincrónico, puede también estar envuelto en la transformación diacrónica.
Supóngase, más explícitamente, que la cláusula del ático clásico puede expandirse como la estructura que se elabora en Rivero (1994:72) para el griego moderno y otras lenguas balcánicas. Si, además, se acepta la hipótesis de de que el sujeto de una cláusula es el especificador latente de FV (Sportiche 1988; Baker 1991), se tendrá para la combinación heredada ἦ δ᾿ ὅς/ἥ la configuración sintáctica de (16). A partir de esta, se crea el orden superficial de las unidades mediante la elevación de V hacia el nodo de concordancia/tiempo (Conc/T) por movimiento de núcleo a núcleo. Esta aproximación es congruente con la idea mantenida en Horrocks (2010:279) de que la variación en el orden superficial del tipo SV con el tipo VS en griego clásico es parcialmente causada por la elevación facultativa de V a la posición del núcleo de la cláusula.
(16)El proceso que crea la forma gramatical inédita se expresa a través de la adherencia del núcleo de la frase determinante (FD) a la categoría adyacente de Conc/T. La adherencia está guiada por el hecho de que FD solo contiene rasgos flexivos que deben ser replicados en Conc y aparece en la superficie tras el tema verbal, en la posición en que se esperaría una desinencia. La constricción vale para la cláusula que contiene a ἠμί, pero no para la de φημί, en la que el sujeto puede elevarse hacia el lugar del especificador de Conc/T, como lo revela (17).
(17)De estos ejemplos, se infiere que la adherencia ocurre solo cuando el sujeto pronominal permanece in situ en la estructura sintáctica superficial. Entendida como una alteración del nivel morfológico, la amalgama modifica la salida de la sintaxis del modo que se representa en (18), mediante la adjunción del núcleo de FD a Conc/T.
(18)En (18), Xj marca el sitio de donde se desplaza Dj; Yi el sitio original del verbo. Si la tercera persona singular es la no marcada en ático, Conc queda completamente subespecificado en la sintaxis, mientras que T se marca como pretérito. En FD (=ὅς/ἥ) se hallan atributos de género y de caso (nominativo), que entran a formar parte de la combinación. Es aquí donde surge el esquema novedoso en el aparato verbal, porque el contraste para los valores de género y caso del sistema estándar era una prerrogativa de las formas participiales. Ejemplos como el de Pl. R. 327b (cf. también Pl. R. 417b y 590a): Ἀλλὰ περιμενοῦμεν, ἦ δ᾿ὃς ὁΓλαύκων ‘Pero aguardaremos, dijo Glauco’, y el de Ar. Lys. 514: ἦ δ᾿ ὃς ἂν ἁνήρ ‘hubiera dicho el hombre’, apuntan hacia el momento en que la gramaticalización está completa. En este punto, ὃς ha pasado a ser un satélite de la flexión del verbo. El reanálisis permite la selección de una FD plena en la posición del sujeto, que ha quedado libre por la adherencia del pronombre al nodo Conc/T. Fuß (2005:4) presenta el fenómeno en toda su generalidad: “At some point this pronominal element… is reanalyzed as an obligatory part of the verbal inflection which redundantly marks the featural content of an argument.”
Los atributos de los esquemas interpretados fonológicamente dependen de la interfaz de la Estructura Morfológica (Halle y Marantz 1996:114), que conecta sintaxis y fonología. El pretérito se manifiesta a través del aumento. El morfo de concordancia de tercera persona singular, que era fonéticamente cero, se realiza ahora como ὅς/ἥ, forma que comprende todos los rasgos de las unidades envueltas en la adherencia (Conc y el pronombre), y en particular, los de caso y género. Además, entre las dos partes de la expresión compuesta se intercala la partícula δ᾿, con la función estrictamente prosódica de señalar la frontera entre los exponentes y evitar posibles modificaciones deformadoras derivadas del contacto de las vocales. La selección del alomorfo gramaticalizado condiciona la inserción del alomorfo ligado del tema verbal supletivo.13 Tal condicionamiento explica la inconmutabilidad de la construcción. Usando las convenciones de Bobaljik (2012), la inserción de los alomorfos se expresa en el Vocabulario mediante la distribución contextual de (19), en la que ΦΗ representa el morfema del núcleo verbal (una raíz que hace abstracción de las diferencias alomórficas), y los exponentes en la clase {η, φη} aportan su realización fonológica.
(19)De acuerdo con (19), φη se convierte en el morfo no marcado de la raíz √ΦΗ, que se insertará siempre que no pueda insertarse η, por el principio que ordena la aplicación de las reglas según el grado de especificidad (Halle y Marantz 1996:120; Bobaljik 2012:9). Pero el contexto de (19a) implica que tal opción ocurre solo cuando la adherencia del pronombre aporta el rasgo de caso. En los otros contextos, menos específicos, aparecerá el exponente no marcado.
8. HIBRIDISMO Y REANÁLISIS
El exponente de la primera persona del pretérito, que parece haber surgido con posterioridad a las formas atestiguadas en Homero, reclama comentario aparte. En este caso, la concordancia posee sustancia fonética (-ν), y el elemento adherido se materializa como ἐγώ. Ahora bien, los datos de (20) muestran que en el pretérito de la primera persona singular la amalgama de D en Conc/T es facultativa.
(20)Aquí, (20a) ilustra la construcción en que el sujeto pronominal se ha elevado a la posición de especificador de Conc/T y (20b) la de la elipsis del sujeto. En (20c), en cambio, el sujeto permanece in situ, pero no se produce la adherencia del núcleo D al nodo Conc/T. Recuérdese que el exponente que surge del reanálisis del pronombre tiene siempre como segmento inicial la partícula δ᾿. La amalgama, además, ocasiona la selección del alomorfo marcado de la raíz √ΦΗ, como se indica en (19), y se comprueba comparando los valores de (21).
(21)La conducta idiosincrásica de la primera persona del pretérito de √ΦΗ puede atribuirse al hecho de que en esta forma de la conjugación Conc/T posee sustancia fonética distinta del prefijo del aumento. Con tal análisis, la presencia del exponente -ν (o del complejo de rasgos del que es signo) en la estructura le quitaría obligatoriedad a la amalgama de D. La adherencia, si ocurre, combina las expresiones –ν y δ᾿ἐγώ en un todo indisoluble.
La inserción de las piezas de Vocabulario (Halle y Marantz 1996:121) es un asunto de realización superficial que ocurre en el estrato morfológico. El conjunto de rasgos morfosintácticos [+Pron, +1, -Plural, +Nominativo], más explícitamente, solo permite una salida. Aunque los complejos se traslapan, las entradas del Vocabulario que pueden introducirse en la amalgama que domina Conc/T no riñen entre sí para ocupar alguna de las posiciones, porque en la desinencia hay un rasgo de tiempo incompatible con el contenido de atributos del elemento anexado, y en este un rasgo nominal (el de caso) incompatible con el contenido canónico de la flexión del verbo. En consecuencia, la concatenación de la salida exhibe el orden lineal -ν+ δ᾿ἐγώ.
Si es correcta la especulación de que el reanálisis llega a modificar la condición prosódica de los términos (cf. Fuß 2005:4), la estructura de ἦν δ᾿ἐγώ podría compararse, contra lo que sugiere la grafía (cf. nota 9), con la que produce la clitización en ποιῶν τινων ‘de tales clases’ (Pl. R. 438e). Agrupaciones de palabras de esta especie, admitiendo que constituyen unidades en algún nivel de la fonología, como lo cree Allen (1973:240s.), lo hacen contra las estipulaciones de la regla de limitación sobre la que descansa la asignación del acento en el vocabulario medular del griego. En este sentido, en el grupo *ἦν δ᾿ ἐγω, al igual que en ποιῶν τινων, el acento se habría corrido dos moras más allá del margen que especifica la regla de limitación.
La anterior conjetura, aunque no carece de algún interés, se interna por una ruta equivocada. En la arquitectura prosódica que está presupuesta por la grafía recibida se trasluce el carácter híbrido de la amalgama. El escrutinio de la cláusula muestra al pronombre adherido como unidad reconocible que aún conserva los atributos de la palabra fonológica. La intercalación de la partícula δ᾿, rasgo invariable de la construcción, divide las entidades morfoléxicas, y marca la jurisdicción de cada una. La autonomía en este nivel está probablemente relacionada con el rasgo de caso. Los pronombres griegos en nominativo, como se sabe, se resisten a ser asimilados prosódicamente. Por tanto, están excluidos de la clitización (cf. Apolonio Díscolo 1987:183). Según ello, la adherencia de ἦν δ᾿ἐγώ, como la de de ἦ δ᾿ ὅς/ἥ, se instala en medio del camino que va del lugar en que se ubican las de la clase de la italiana avere veduti, la francesa être allée y la española ser recibida (dos palabras fonológicas, un auxiliar más un participio marcado en género, formando un solo verbo), hasta el punto en que se divisan fusiones del tipo de partirò, partirai y partiré (una palabra fonológica de tema verbal más sufijo gramaticalizado que mantiene la integridad prosódica del auxiliar del que nace). Este escenario es congruente con la tesis según la cual en el engranaje de la lengua coexisten procesos que atraviesan por grados diversos de desarrollo diacrónico (Bybee 1995:256s.; Hopper y Traugott 2003:6).
9. CONCLUSIÓN
El conjunto de los fenómenos que han sido analizados muestra que entre los verbos de decir del ático clásico (especialmente, en el discurso platónico), la función demarcadora, proyectada sobre el ámbito del despliegue dialogal, es un rasgo de las formas comprendidas en las conjugaciones de ἠμί y φημί, sobre todo, de las del pretérito. Estas sirven sistemáticamente en el diálogo al propósito de segmentar el flujo del discurso invocando en el proceso un cambio de fase en el entorno de la situación comunicativa circundante. La homogeneidad funcional, la equivalencia morfológica y la indiferenciación semántica, hechos que pueden confirmarse con el apoyo de las intuiciones expresadas en los léxicos de Hesiquio, Focio y el Suidas, llevan a la conclusión de que estos dos verbos pertenecen en ático clásico a un mismo paradigma, que se opone al paradigma supletivo de las formas de λέγειν, εἰπεῖν y ἐρεῖν. La alternancia η-/φη-, producto del supletismo, reúne en la conjugación compleja la modificación del tema verbal con las variaciones de tipo fonético (como la de φησίν y φησιν) o de sufijo (como la de ἔφη y ἔφασκε). La conclusión se ve respaldada por el hecho de que en los incisos áticos ἠμί y φημί se hallan en distribución complementaria condicionada por el contexto morfosintáctico. En el interior del paradigma común del pretérito, las de ἠμί y φημί son, respectivamente, expresiones ligadas y libres, que convergen en la semántica y el comportamiento discursivo. La génesis de las variantes ligadas se explica en función del reanálisis del sujeto pronominal pospuesto, que sufre gramaticalización para convertirse en una forma adherida al morfema de la concordancia del verbo.
El análisis desarrollado se mantiene en armonía en algunos puntos con los casos de coalescencia estudiados por Hackstein (2012). Como en ellos, en la adherencia se descubre un grupo habitual de palabras con capacidad restringida de variación morfológica, marcada obsolescencia y tendencia a la aleación. Así, la forma patrimonial del constructo está muy próxima al esquema de la palabra compuesta, el núcleo verbal es una forma inerte, y el pronombre ὅς, inamovible, aparece como vestigio de un demostrativo que en la descripción más general del ático clásico dejó de serlo para desplazarse a otro sector del sistema gramatical: el del artículo (Chantraine 1974:770). No obstante, subsisten importantes diferencias entre los fenómenos que explora Hackstein y el reanálisis de ἦ δ᾿ ὅς/ἥ. La coalescencia en dicha aproximación envuelve primordialmente un objeto nominal que pierde la referencialidad al incorporarse a un verbo. Este, como secuela de la anexión, sufre un cambio de valencia. En el constructo ἦ δ᾿ ὅς/ἥ, por contraste, la adherencia afecta a un término sin referencialidad intrínseca (una expresión anafórica o deíctica) que ocupa la posición de sujeto, y cuyo reanálisis no cambia la estructura argumental del verbo. La discrepancia en los rasgos hace preferible la caracterización fundada en los principios de la Morfología Distribuida, por el cauce que ha seguido la exposición precedente.
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Notas