Procesos de lexicalización, gramaticalización y pragmaticalización en construcciones N+de+N en el español colombiano*

Lexicalization, Grammaticalization, and Pragmaticalization found in <N+de+N> Phrases used in the Colombian variety of Spanish

María Claudia González-Rátiva
Universidad de Antioquia, Colombia
Marianne Dieck
Universidad de Antioquia, Colombia

Procesos de lexicalización, gramaticalización y pragmaticalización en construcciones N+de+N en el español colombiano*

Lengua y Habla, núm. 22, pp. 101-114, 2018

Universidad de los Andes

Recepción: 17/08/2017

Aprobación: 27 Marzo 2018

Resumen: El artículo presenta un análisis de las construcciones N+de+N en las que el primer N remite a partes del cuerpo en el español colombiano (p. ej. carebagre). A partir de la propuesta de la Gramática de la Construcción (Booij, 2010) se muestra que se trata de construcciones seriales somáticas que funcionan sintáctica y semánticamente como unidades léxicas. Desde el análisis de los procesos metafóricos y metonímicos propuestos por la perspectiva cognitivista (Lakoff y Johnson, 1995), queda claro igualmente que se trata aquí de lexicalizaciones semánticas. Las construcciones estudiadas se dejan analizar también como casos de gramaticalización, en la medida en que se consideran “construcciones idiomáticas” en términos de Booij (2010), con un primer constituyente semánticamente subespecificado: lo gramaticalizado es un subesquema de los compuestos N+de+N. Las construcciones careN específicamente se analizan como casos de pragmaticalización, ya que se presenta aquí un redireccionamiento de su significado léxico a un significado pragmático (insulto).

Palabras clave: lexicalización, gramaticalización, pragmaticalización, construcciones N+de+N, español colombiano.

Abstract: In this article, an analysis of <N+de+N> constructions, in which the first N constituent refers to body parts in Colombian Spanish (e.g. carebagre – fish face, in English) is made. Based on Construction Grammar (Booij, 2010), this kind of construction is a serialization that functions syntactically and semantically as a lexical unit. Based on metaphor and metonymic analysis proposed by the cognitive approach (Lakoff & Johnson, 1995), this follows a semantic lexicalization process. Constructions under study may be analyzed as cases of grammaticalization, insofar as they can be considered as “idiomatic constructions”, following Booij’s terms (2010), where the first constituent is semantically sub-specified: what is grammaticalized is a subschema of the <N+de+N> phrase constituents. <careN> constructions are especially analyzed as cases of pragmaticalization, since their lexical meaning is redirected towards a pragmatic meaning (pejorative meaning).

Keywords: lexicalization, grammaticalization, pragmaticalization, <N+de+N> constructions, Colombian Spanish.

1. INTRODUCCIÓN

Un primer acercamiento a las construcciones multilexemáticas N+de+N en el español colombiano (González Rátiva, 2016), a partir de la revisión de la Muestra Antológica del Atlas Lingüístico de Antioquia (Osorio Jaramillo, Betancourt Arango, García Zapata y Zuluaga Gómez, 2002) y de la recopilación de compuestos nominales en el español de Colombia de Montes (1968), mostró la productividad de este tipo de combinaciones en esta variedad lingüística. En el estudio de González Rátiva (2016: 139), se caracterizaron dichas construcciones desde el punto de vista morfosintáctico y se constataron los siguientes rasgos:

Además, la autora constató que en estas unidades léxicas, el primer N frecuentemente constituye un nombre que alude a una parte del cuerpo: cabeza, boca, pata, cara, lengua, diente, frente y pelo. La alta productividad del tipo de construcciones que presenta el último estadio del proceso fonológico (N-Ø+Øe+N) sugiere que, por incluir un constituyente que hace referencia a partes del cuerpo, se trata de construcciones seriales somáticas1 del tipo cabeceN, boqueN, careN, lengüeN, pateN, para las cuales el segundo N puede estar representado por nombres con diversos tipos de referentes. Asumimos con Díaz Hormigo (2012: 142) que la aceptabilidad y difusión de creaciones léxicas como los compuestos sintagmáticos puede conducir “…a la lexicalización y gramaticalización de las mismas y, por tanto, a la percepción de fusión y cohesión por parte de los hablantes, de los dos constituyentes de tales estructuras”.

En el presente artículo se analiza la posibilidad de que dichas construcciones hayan sufrido un proceso de lexicalización o gramaticalización, y se explora la posibilidad de que en algunos casos se trate incluso de procesos de pragmaticalización.

2. SOBRE LA LEXICALIZACIÓN Y LA GRAMATICALIZACIÓN

Los conceptos de gramaticalización y lexicalización juegan un papel central en los estudios de variación y cambio lingüístico. En la literatura especializada son múltiples las aproximaciones a estos fenómenos e incluso se ha llegado a proponer la gramaticalización como una teoría. No se pretende aquí presentar la discusión detallada de lo que implican ambos conceptos que, a estas alturas (desde las definiciones más tradicionales de Kuryłowicz (1965) y Lehmann (1982) hasta las más recientes del propio Lehmann (2002), Traugott (2003), Brinton y Traugott (2005), por no mencionar sino a unos cuantos) han dado lugar a amplias reflexiones y debates dentro y fuera de la teoría de la gramaticalización.2

Una definición tradicional de gramaticalización, y de la que han partido muchos autores, la concibe como “aquellos procesos de cambio en los que se va del léxico a la gramática [mente (N) > -mente (sufijo)] o de lo menos gramatical a lo más gramatical [decir lo he > lo diré]” (Garachana, 2008: 8). En estudios más recientes se incluyen unidades del nivel discursivo y pragmático como resultados del proceso de gramaticalización (González Manzano, 2013).

En cuanto al concepto de lexicalización, una vez revisadas diferentes definiciones, partimos de Buenafuentes (2007) quien propone que este proceso consiste en:

(…) la transformación de una construcción sintáctica en un lexema o la conversión de un morfema (afijo derivativo) en lexema. (…) [L]a lexicalización puede ser concebida en un sentido amplio o en uno más concreto. En el primero, cualquier cambio que se produzca en la lengua que implique la adición de un nuevo elemento en el lexicón será una lexicalización (…). (Buenafuentes, 2007: 34-35)

La lexicalización en el sentido más concreto consiste en la conversión de una construcción gramatical en un elemento léxico (no me olvides > nomeolvides (flor)), o en la transformación de una unidad léxica en otra (tela de araña > telaraña).

A pesar de que frecuentemente se han concebido los procesos de gramaticalización y lexicalización como mecanismos diferentes, e incluso a veces se ha dicho que operan en dirección contraria, siguiendo propuestas más recientes partiremos para nuestro análisis de estos conceptos como estrategias que tienen mucho en común y que hacen parte de un macroproceso que en todo caso implica un cambio lingüístico, producto de la convencionalización y rutinización de expresiones discursivas y que, en esencia, conlleva cambios semánticos, metafóricos y metonímicos (véase p. ej. Lehmann (2002), Himmelmann (2004: 29-30) y Wischer (2000: 364)). Tal como lo expresa Himmelmann:

... grammaticalization and lexicalization both are processes of conventionalization. They start out from a common point of origin, namely, the spontaneous and productive combination of lexical items in discourse, and lead to conventional expression types, i.e. expressions which are widely used and shared in a speech community and recognized as idiomatic (i.e. peculiar to a given language) ways of expressing oneself. In this sense, lexemes, idioms, speech formulas and grammatical constructions are all similar in that they are products of conventionalization. Inasmuch as grammaticalization and lexicalization are both processes of conventionalization, it should not come as a surprise that they also have much in common. For example, erosion and fusion phenomena are often found in both processes. (Himmelmann, 2004: 38)

González Manzano (2013) sintetiza de forma precisa la posición de Brinton y Traugott, que seguiremos aquí:

Brinton y Traugott (2005) propusieron que, para distinguir lexicalización de gramaticalización, había que situarse al final del proceso, en el momento en que la nueva entrada pasa a integrarse en el repertorio léxico. Si finalmente el resultado se dirige al polo de los lexemas, el proceso será una lexicalización, y si se dirige al de los morfemas, será una gramaticalización. (González Manzano, 2013: 36)

Queda claro en esta definición de la que partiremos, que tanto en los casos de lexicalización como en los de gramaticalización se trata de procesos graduales de cambio lingüístico.

3. LEXICALIZACIÓN EN N+de+N

Ya que los procesos de lexicalización implican siempre un cambio en el significado, a continuación se analizarán las construcciones seriales del tipo cabeceN, boqueN, careN, lengüeN, pateN, desde un punto de vista semántico.

Entre las múltiples funciones que pueden atribuírsele a estas construcciones se encuentra la función calificativa o tipificante, puesto que con ellas se hace referencia a personas. Algunos ejemplos registrados para la variedad colombiana son: cabecetotuma ‘persona calva’, boquerrana ‘persona con boca grande’, caremuñeca ‘persona bonita’, lengüetrapo ‘persona mentirosa, chismosa’, patecumbia ‘persona coja’.

En estas construcciones, se establece la unión de un nombre, el modificado, que se relaciona con un complemento de genitivo formado por la preposición de y otro nombre, el modificador. Es decir, la conjunción de un lexema con un sintagma preposicional forma una nueva unidad léxica que funciona en su totalidad como nombre a nivel de la sintaxis. Obsérvese que la función tipificante del N resultante está condicionada por la ausencia de determinante para el N del sintagma preposicional.3

En el marco de la Gramática de la Construcción (Booij, 2009: 17-18), la gramática se concibe como un inventario de complejos forma-significado-función, un mapa de relaciones jerárquicas cuyas unidades, construcciones o esquemas abstractos guardan diversos grados de complejidad interna que conforman patrones de construcción. Las plantillas o esquemas generalizan combinaciones existentes y permiten su uso en la descripción de nuevas construcciones (Booij, 2009: 1-4). La formalización se hace a través de árboles jerárquicos, o encorchetamientos y letras que representan las relaciones lógicas y las unidades de los elementos de la construcción y sus categorías morfológicas. De esta manera

…by making use of the notion ‘construction’ in morphology and in syntax alike, we are able to give an adequate treatment of both morphological and syntactic word combinations that functions as terms and account for both their similarities and their differences (complex word versus phrase) in a model of the grammar in which there is no separation of syntax and the lexicon. We thus get rid of hybrid concepts such as ‘syntactic compound’” (Booij, 2009: 17–18). “[Construction morphology] deals with three different and systematically related aspects of complex words: phonological form, formal structure, and meaning […] we assume a tripartite parallel architecture of the gramar. (Booij, 2005: 4)

Como se señaló en González Rátiva (2016: 129-133), la estructura formal de las unidades analizadas, de acuerdo con la Gramática de la Construcción, se deja analizar como un esquema convencionalizado, así:

En estas construcciones ninguno de los constituyentes nominales (ni X ni Y) se puede considerar como núcleo. El Nk resultante funciona como una unidad léxica. En el caso de cabecehuevo ‘persona calva’, por ejemplo, el hablante no se refiere ni a cabeza ni a huevo, sino a una persona. En un ejemplo como “mirá ese cabecehuevo”, está claro que la construcción en cuestión funciona sintácticamente como una unidad léxica. Dado que esta unidad léxica es el producto de la transformación de una construcción sintáctica, podemos afirmar que se trata aquí de una lexicalización a nivel formal. Semánticamente, este esquema formal se especifica de la siguiente manera:4

Es decir, ‘una persona establece una relación R con el concepto de Y por su X’. En el caso específico de la construcción cabecehuevo, la estructura significativa sería ‘una persona semejante a un huevo en la cabeza’ (calva).

A partir de este esquema unificado, que relaciona la estructura formal con una estructura semántica, el hablante puede almacenar bloques seriales de pares forma-significado con propiedades paradigmáticas y sintagmáticas regulares y sistemáticas. El esquema nos permite explicar cómo las variables X son paradigmas tanto formales, ya descritos, como semánticos. Por ejemplo, X puede asumir el significado de CABEZA o de otras partes del cuerpo (somáticas). La información para la variable Y está más relacionada con aspectos culturales e idiosincrásicos y su significado puede remitir tanto a OBJETOS como a ANIMALES.

De cualquier manera, estamos ante relaciones de significación creadas a partir de la semejanza entre características de fuentes externas, objetos, animales o plantas, y características de personas que el hablante quiere designar.

Con el fin de especificar la naturaleza de las relaciones semánticas que tienen lugar en estas estructuras (R en el esquema formal expuesto arriba), acudiremos a la sistematización de los procesos metafóricos y metonímicos tal como se propone en la perspectiva cognitivista, ya que el análisis de la metáfora y la metonimia en relación con la creación léxica ocupa un lugar central en esta teoría,5 proporciona herramientas de análisis útiles para un acercamiento al estudio de las construcciones que nos ocupan y constituye uno de los criterios principales que permiten proponer procesos de lexicalización semántica.

Las construcciones seriales somáticas del tipo cabeceN, boqueN, careN, lengüeN, pateN son expresiones de la manera en que conceptualizamos la realidad y categorizamos la experiencia. La relación entre el significado y la referencia puede describirse a partir de procesos metafóricos y metonímicos. En la metáfora, el ser humano establece asociaciones entre dos dominios cognitivos, proyectando un dominio origen hacia un dominio meta,6 que resultan en un conjunto de inferencias (Cuenca y Hilferty, 2013 [1999]). En la metonimia, la relación o asociación se establece dentro de un mismo dominio cognitivo o área semántica, en la cual un concepto meta se entiende a partir de un concepto origen dentro de una misma área semántica (Lakoff y Turner, 1989: 119). En el caso de las construcciones somáticas, se realiza una proyección en la que a partir de una parte se califica a la persona en su totalidad (Buenafuentes, 2007: 40-41, 57).

La mayoría de los autores coinciden actualmente en que los procesos metafóricos y metonímicos no son excluyentes sino interactivos, complementarios (Penadés Martínez, 2010: 77) e incluso interdependientes. Para el caso que nos ocupa, las construcciones seriales pueden analizarse bajo esta perspectiva de la siguiente manera, tomando como ejemplo el caso de carebagre, esquematizado así:

Ejemplo
de los procesos semánticos de carebagre.
Esquema 1
Ejemplo de los procesos semánticos de carebagre.

En esta construcción se toma una parte del cuerpo humano (la cara) para representar a la persona como un todo. Estamos aquí entonces ante una metonimia del tipo PARTE POR TODO. Así mismo la construcción establece una relación metafórica, en el sentido de que designa a una persona que tiene el mismo rasgo de un animal (la boca grande), haciendo uso de la metáfora LAS PERSONAS SON ANIMALES.

Este mismo esquema es aplicable a las otras construcciones seriales estudiadas (ver Esquema 2), y son equivalentes desde el punto de vista de la construcción formal y del significado (persona). Así mismo, involucran procesos de metonimia y de metáfora, por lo que se puede afirmar que estamos ante un proceso de lexicalización semántica.

Proceso
de la lexicalización semántica de las construcciones N+de+N
somáticas.
Esquema 2
Proceso de la lexicalización semántica de las construcciones N+de+N somáticas.

En el caso específico de las construcciones pateN, se dan simultáneamente procesos metonímicos y metafóricos en el primer elemento, ya que pata constituye una metonimia del tipo PARTE POR TODO y al mismo tiempo la metáfora LAS PERSONAS SON ANIMALES (ya que pata designa la pierna de los animales y no la de los humanos).

Tanto desde el punto de vista gramatical o sintáctico (a partir de la Gramática de la Construcción), como desde el punto de vista semántico (a partir de la visión cognitivista), queda claro entonces que se trata aquí de lexicalizaciones.

A pesar de que construcciones a partir de este esquema se encuentran en el español general, aunque con una frecuencia relativamente baja,7 la gran cantidad de formaciones léxicas de este tipo en el español colombiano muestra que en esta variedad se trata de una estructura léxica de naturaleza paradigmática y muy productiva.

En González Rátiva (2016: 127) se reportaron para el español colombiano unas 200 construcciones N+de+N (131 extraídas del Atlas Lingüístico de Antioquia y 69 registros presentados por Montes (1968)), “usados para caracterizar burlesca o despectivamente preferiblemente personas y en algunos casos llegar al insulto”. Un estudio cuantitativo más exhaustivo de este tipo de expresiones en el español colombiano está por hacerse, sin embargo, los datos mostrados hasta el momento dan cuenta de su alta productividad (200 en algunas muestras dialectológicas colombianas vs. 90 extraídas de todo el DRAE).

4. GRAMATICALIZACIÓN EN N+de+N

La naturaleza productiva de las construcciones aquí estudiadas, cabeceN, boqueN, careN, lengüeN, pateN, implica que en esta comunidad de habla esta estructura está rutinizada y convencionalizada. El alto grado de fijación del primer constituyente (partes del cuerpo) en las construcciones con el significado específico de ‘persona’, lleva a considerar la posibilidad de interpretar esta construcción como un caso de gramaticalización. Podríamos pensar que se presenta en estas formas una reestructuración formal que conlleva una afijación: cabece-, boque-, care-, lengüe- funcionarían en este caso como prefijos. De hecho, se afirma que muchos afijos derivativos provienen diacrónicamente de lexemas que han sido usados como constituyentes de compuestos (Booij, 2010: 3; Malkiel, 1978: 128). “Es bien sabido que muchos, si no todos los afijos derivativos derivan históricamente de lexemas usados como primer o segundo constituyente de compuestos” (Booij, 2010: 3) (Traducción nuestra).

Sin embargo, una clasificación de estas unidades como prefijos es problemática en la medida en que estas conllevan una etiqueta categorial léxica y se relacionan con lexemas independientes en el lexicón, es decir, existen como raíces en otras unidades léxicas (cabez-a, cabec-ita, cabez-ón, en-cabez-amiento, etc.). Recurrir a categorías intermedias (a medio camino entre afijos y raíces) como la de PREFIJOIDES o incluso AFIJOS LÉXICOS, tampoco soluciona de manera clara la posibilidad de entender estas combinaciones como resultado de un proceso de gramaticalización: “The advantage of assuming subschemas is that we do not have to introduce a special category like semi-affix or affixoid for these phenomena. Subschemas suffice to express that speakers are able to make subgeneralizations about subsets of compounds words, and thus create new words in which the lexicalized meaning of a subconstituent of a complex word can be used productively” (Booij, 2010: 12).

Preferimos en este caso seguir a Booij (2010), quien hace énfasis en el hecho de que lo gramaticalizado en este tipo de casos es un ESQUEMA más que un tipo de constituyente.

Booij describe la capacidad de los hablantes de generalizar un subesquema del lexicón de la siguiente manera: “las palabras compuestas que comienzan o terminan en el mismo constituyente pueden formar familias de palabras que pueden caracterizarse en términos de esquemas para palabras complejas en las cuales uno de los constituyentes está especificado léxicamente.” (Booij, 2010: 3) (Traducción y subrayado nuestro).

Las construcciones estudiadas se dejan analizar, entonces, como un subesquema de los compuestos N+de+N, formalizado así:

en los que el primer constituyente es un lexema que pertenece al grupo de N subespecificado como ‘partes del cuerpo’ y que desde el punto de vista semántico se restringe al significado de ‘persona’. Es decir, en términos de la Gramática de la Construcción, estamos ante CONSTRUCCIONES IDIOMÁTICAS (constructional idioms), con un primer constituyente semánticamente subespecificado (una casilla, slot), que liga un significado específico (‘persona’) cuando aparece en estas construcciones, que los hablantes usan de forma productiva.

De acuerdo con Booij (2010: 12), estos subesquemas son adecuados para explicar las subgeneralizaciones que realizan los hablantes sobre subconjuntos de palabras compuestas, creando nuevas unidades léxicas en las que el significado lexicalizado de un subconstituyente de una palabra compleja puede usarse de manera productiva.

En síntesis, lo que vemos aquí, es, por un lado, una forma de lexicalización, palabras que reciben interpretaciones específicas cuando están insertas en palabras complejas; y, por otro lado, la recurrencia de tales significados ligados lexicalizados en palabras nuevas del mismo tipo. Esta combinación de lexicalización y productividad puede por esta razón ser interpretada como señal de la existencia de construcciones idiomáticas, esquemas con constituyentes parcialmente pre-especificados y significados correspondientes (Booij, 2010: 12). (Traducción nuestra).

Podemos afirmar entonces que en el tipo de construcciones analizadas, además de un proceso de lexicalización, encontramos también un proceso de gramaticalización de un esquema subyacente a un grupo específico de construcciones idiomáticas.

5. PRAGMATICALIZACIÓN EN N+de+N

Entre los casos analizados, llama la atención el caso específico de algunas construcciones con care-, que se diferencian un poco de las construcciones seriales somáticas analizadas anteriormente. Obsérvense los ejemplos (1) y (2):

  1. (1) ... conocidos con los alias de Care Gallo, Mono Gallo o Ministro, el primero, y Care Vieja o Triky Trake, el segundo. (Rendón, 2016)

  2. (2) Opinión ... Al tal conde que se lo piche un asno bobo hpta tan marica, ud carechimba conde porque no se larga de Colombia [Recuperado de http://www.elespectador.com/noticias 06/25/2016 - 11: 04]

  3. Opiniones ... Es bastante seguro que usted es de esos mismos, o no señor "Careculo" [Recuperado de http://www.elespectador.com/noticias/investigación 10/02/2014 - 22: 11]

En (1) las construcciones con care- se usan para formar apodos o alias, con lo cual se adscriben a la categoría de nombres propios. En (2) la construcción con care- es claramente un insulto.

Los alias son apodos o sobrenombres, es decir nombres sustitutos del nombre propio generados social, histórica y culturalmente para hacer alusión o designar a una persona. Pueden ser producto de la denominación de un sujeto hecha por otros o de la autodenominación, con el fin de ocultar el verdadero nombre, como en el caso de personas al margen de la ley. En estos casos de lexicalización como nombre propio, el significado semántico referencial se restringe a un individuo específico.

Estas construcciones representan un subconjunto de las construcciones idiomáticas presentadas en el punto 4, ya que se presenta aquí una subespecificación de la categoría gramatical a la que pertenece la construcción, en el sentido de que pasa de usarse como nombre común a usarse como nombre propio. El significado de ‘persona que se parece en una parte del cuerpo a X’, se subespecifica y se restringe al de la referencia específica a un individuo concreto, implicando un cambio de significado. Se trata aquí de un proceso de lexicalización adicional que opera después de un primer proceso de lexicalización, ya que el resultado es una construcción de tipo léxico y no gramatical.

En (2), las construcciones carechimba8 y careculo, usados aquí como vocativos, se usan como agresiones verbales, al mismo nivel de hijueputa (hpta) y marica, que en español colombiano son insultos. Para Colin (2003):

El insulto es una acción verbal y/o no verbal, sancionada como ofensiva; cuyas unidades léxicas pueden, o no, representar en sí mismas una carga insultante al evocar conceptos socialmente convenidos para ello. El insulto puede ser un acto de habla o ser tan solo una parte del acto mismo. Enmarcado en una situación comunicativa, el insulto es un recurso del locutor / interlocutor cuya fuerza ilocucionaria se expresa como agresión. (2003: 154)

Las unidades léxicas carechimba y careculo, usadas en situaciones comunicativas de agresión,9 sufren una desemantización de su motivación metonímica o metafórica, es decir, sufren un desgaste de su significado léxico y ganan valores pragmáticos. En la literatura especializada se habla de bleaching (blanqueamiento) o blurring (difuminación) en los casos de pérdida o reducción semántica, aunque se prefiere en general hablar de reducción parcial del significado y no de pérdida total del mismo (ver p. ej. Blas Arroyo, 2011: 855; Watts, 2003: 176). Cuando se desdibujan los significados semánticos y se adquieren valores pragmáticos, se propone que en estos casos se está ante un proceso de pragmaticalización. Blas Arroyo define este fenómeno como “… a process that blurs the propositional content of a linguistic expression to the extent that it loses its original meaning, instead taking on a procedural meaning as discourse marker in verbal interactions. During this process, semantic and procedural meanings can coexist in certain contexts” (2011: 855). Este concepto generalmente ha sido aplicado al análisis de marcadores discursivos (ver p. ej. para el español los trabajos de González Manzano (2013), Blas Arroyo (2011), Company Company (2004) y Ridruejo (2002)).

Aunque en el caso que nos ocupa no se trata de marcadores discursivos, si se concibe de forma general la pragmaticalización como un proceso en el que se desplaza (total o parcialmente) el significado léxico o gramatical de una unidad hacia un valor de tipo pragmático, podemos considerar estas construcciones con care- como casos de pragmaticalización, ya que se usan como insultos en la interacción verbal.

Hay un redireccionamiento del significado léxico ‘persona que se parece en X a Y’ a un significado pragmático: ataque a la imagen del interlocutor o del blanco. En carechimba y careculo es evidente el desdibujamiento del significado léxico, a diferencia de bola’e billar (persona calva), ya que estas construcciones no se usan para referirse (directa o indirectamente) a una persona que se parece en la cara a una chimba o al culo, sino que se trata de unidades que se usan de forma más abstracta, no relacionada con su significado original, para agredir a una persona. Una prueba de ello es que se pueden intercambiar con otros insultos (como en el caso del ejemplo (2) en el que se realiza al lado de gonorrea o hijueputa). Las otras construcciones somáticas seriales conservan una relación semántica con alguna característica del referente y pueden ser usadas como insulto, mientras que carechimba y careculo solo pueden ser usadas como insulto y no aluden a una característica específica del referente.

En un estudio sobre los insultos realizado en Medellín con población universitaria (Mejía Quijano y Marmolejo Sánchez, 2011) se le pidió a los informantes que mencionaran los términos que usan como expresiones de rabia para atacar diferentes aspectos o características de las personas. Inteligencia, desempeño, físico, etc. Llama la atención el hecho de que entre aquellos insultos que no se referían a ninguna de estas características en particular, sino que tenían aplicación general, se encontraran entre las más usadas dos construcciones con care-: carechimba y careculo. Es decir, para denigrar de la inteligencia, p. ej. se prefieren ‘bruto’, ‘estúpido’, etc., para calificar negativamente el aspecto físico: ‘gorda’, pero para denigrar a la persona en un sentido general sin aludir a una característica específica, se prefieren palabras como hijueputa, carechimba, etc.

No se hace evidente en la unidad léxica una relación metafórica o metonímica con el referente. No se expone una característica de la persona (como la boca grande, la cabeza colorada), sino que se expresa la descalificación o la valoración negativa general de la persona en cuestión.

La mayor fuerza insultante de carechimba y careculo con respecto a otras unidades como carepiña se debe probablemente también al hecho de que el segundo tema de estos compuestos son palabras convencionalmente soeces y malsonantes en el español colombiano.

Sin embargo, en general el esquema careN, usado en situaciones de interacción en las que alguien se dirige directamente a otro, como vocativo, en español colombiano tiene una carga disfemística, ofensiva y se interpreta como insulto. El esquema en sí mismo en este tipo de situaciones posee una fuerza insultante.

En aquellas construcciones en las que el segundo N es malsonante, podría pensarse que el care- funciona como intensificador del insulto, ya que el segundo N, al ser malsonante, podría constituir en sí mismo una ofensa. Sin embargo, muchos N malsonantes con referencia a objetos o partes del cuerpo no se usan solos como insultos o agresiones verbales contra personas, como culo, verga, chimba, etc., y es con care- que se establece el vínculo con la persona cuya imagen se quiere amenazar. Proponemos entonces que esta es la función de care- en este tipo de construcciones con N malsonantes cuando se usan como vocativos.

CONCLUSIONES

Dado que las unidades léxicas estudiadas del tipo cabezetotuma, lengüetrapo, caretomate, boquebagre, patecumbia, son el producto de la transformación de una construcción sintáctica, podemos afirmar que se trata aquí de una lexicalización.

A partir de la propuesta de la Gramática de la Construcción (Booij, 2010) se mostró que la construcción serial somática:

funciona sintáctica y semánticamente como una unidad léxica y se explica su lexicalización desde el punto de vista formal.

Igualmente, a partir del análisis de los procesos metafóricos (LAS PERSONAS SON ANIMALES/COSAS) y metonímicos (PARTE POR TODO) propuestos por la perspectiva cognitivista (Lakoff y Johnson, 1995), queda claro que se trata aquí de lexicalizaciones semánticas.

Además de los procesos de lexicalización constatados para las construcciones estudiadas, se mostró que estas se dejan analizar también como casos de gramaticalización. Constituyen, en términos de la Gramática de la Construcción de Booij (2010), un subesquema de los compuestos N+de+N, es decir, construcciones idiomáticas con un primer constituyente semánticamente subespecificado: un lexema que pertenece al grupo de N ‘partes del cuerpo’ y que desde el punto de vista semántico dentro de la construcción idiomática se restringe al significado de ‘persona’. Es importante resaltar que lo gramaticalizado es este subesquema, que los hablantes usan de forma productiva en el español colombiano.

Finalmente, se analizaron específicamente las construcciones careN como casos de pragmaticalización. Estas, usadas como vocativos en situaciones de interacción, en español colombiano se interpretan generalmente como insultos. Ya que se presenta aquí un redireccionamiento del significado léxico ‘persona que se parece en X a Y’ a un significado pragmático (se trata de un acto de habla -insulto- en el que se ataca la imagen del interlocutor), podemos afirmar que estamos ante un proceso de pragmaticalización.

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Notas

* Los resultados de investigación que se exponen en el presente artículo son producto del proyecto de investigación «Caracterización lingüística y sociolingüística del habla de Medellín», financiado por el Comité para el Desarrollo de la Investigación (CODI) de la Universidad de Antioquia. Proyecto avalado por el Grupo de Estudios Sociolingüísticos y registrado en el Acta CODI 714 de noviembre de 2015 bajo el código 2015-3965. Investigadora Principal: María Claudia González-Rátiva.
1 Por incluir un constituyente que hace referencia a las partes del cuerpo.
2 Para una excelente exposición de la historia de la discusión y del estado de la cuestión, véase González Manzano (2013).
3 Véase Laca (1999: 913), que contrasta el significado de ‘la curiosidad del niño’ con ‘una curiosidad de niño’ (en la primera construcción aparece el determinante, mientras que en la segunda no, por lo cual surge en esta el significado tipificante).
4 El símbolo ↔ muestra la correspondencia entre la forma y el significado. Los subíndices i, j y k especifican la correferencia entre los elementos constituyentes formales. SEM representa un rasgo semántico del N coindexado.
5 Tal como lo señalan Ruiz de Mendoza Ibáñez (2001), Cabré (2004) y Penadés (2010), entre otros. El acercamiento que se realiza en este trabajo se hace especialmente a partir del amplio trabajo de Buenafuentes de la Mata (2007) sobre los procesos de gramaticalización y lexicalización de los compuestos del español. Los desarrollos de la teoría cognitivista basan sus postulados en autores como Lakoff y Johnson (1980, 1995), Lakoff (1987), Cuenca y Hilferty (2013 [1999]) entre otros, principalmente para el concepto de categorización y la descripción de los procesos metonímicos y metafóricos.
6 Dominio origen y dominio destino o meta se relacionan como proyecciones de lo que se percibe por los sentidos hacia una idea de carácter abstracto con el fin de acercar el lenguaje a nuestra experiencia. Las proyecciones están condicionadas por imágenes esquemáticas extraídas de la experiencia sensorial y son producto de nuestra habilidad para esquematizar y reconocer similitudes entre entidades, la mayoría de ellas centralizadas en el cuerpo humano y la relación con el entorno (Lakoff y Johnson (1980, 1995), Lakoff (1987), Cuenca y Hilferty (2013 [1999])).
7 Buenafuentes registra 90 casos (de un total de 3.265 construcciones N+de+N encontradas en todo el DRAE) de compuestos sintagmáticos peyorativos como flor de estufa ‘persona delicada y enfermiza’ y pata de perro ‘persona callejera’ (Buenafuentes de La Mata, 2007: 162).
8 En el español colombiano, la palabra chimba remite generalmente al órgano sexual femenino y es malsonante. Otras acepciones de chimba son: ‘falso(a)’ y, en ciertas colocaciones, ‘muy bueno(a)’.
9 Evidentemente, como en el caso de los insultos en general, hay situaciones en las que estos pueden revertir su carga afectiva e interpretarse como marca de confianza y familiaridad. El principio que opera aquí de manera subyacente se puede parafrasear como “somos tan amigos que puedo usar expresiones ofensivas y mi interlocutor no se va a enojar”.
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