Lecturas Criticas

La divergencia entre la tasa de ganancia y la tasa de acumulación, y su relación con el sector financiero

Víctor Isidro Luna
-, México

La divergencia entre la tasa de ganancia y la tasa de acumulación, y su relación con el sector financiero

Cuadernos de Economía Crítica, vol. 6, núm. 11, pp. 153-159, 2019

Sociedad de Economía Crítica

Recepción: 18 Junio 2019

Aprobación: 09 Septiembre 2019

En este trabajo realizamos una lectura crítica de algunas contribuciones marxistas sobre el tema de la divergencia entre la tasa de ganancia y la tasa de acumulación. Asimismo, revisamos ciertas contribuciones heterodoxas (marxismo, institucionalismo histórico y teoría de la regulación) sobre el papel del dinero en el estancamiento económico actual y su relación con la divergencia. Nuestro objetivo es discutir si esta última se relaciona directamente con las bajas tasas de crecimiento o si la esfera de la circulación tendría un mayor peso. En esta revisión procedemos de la siguiente manera. Primeramente, definimos sucintamente lo que es tasa de ganancia, tasa de acumulación y describimos cuatro visiones marxistas sobre la divergencia. Posteriormente, reseñamos puntos de vista que se enfocan más en el dinero para explicar el estancamiento económico.

En esta revisión, siguiendo a diversos autores, la tasa de ganancia es definida de manera general y es el resultado del cociente entre la ganancia (ingreso menos la depreciación y la compensación a empleados) y el stock de capital fijo neto; por otra parte, la tasa de acumulación es la tasa de crecimiento del stock de capital fijo neto (Duménil y Lévy 2007; Shaikh, 2016). De acuerdo con Marx, la tasa de crecimiento y de acumulación debe seguir la misma dirección de la tasa de ganancia. Durante el período que se extiende desde finales de los años cuarenta hasta 1982, la anterior hipótesis fue verdadera; en cambio, no fue comprobada posteriormente a 1982. Después de una drástica caída, la tasa de ganancia se recuperó principalmente desde principios de los años ‘80 hasta finales de los ‘90, pero la tasa de acumulación evolucionó de manera opuesta. A la brecha entre las dos variables se la llama la divergencia.

En su artículo de 2010, Bakir y Campbell explican que la ganancia retenida de los sectores productivos de la economía de Estados Unidos ha disminuido a pesar del incremento de la tasa de ganancia desde los inicios de los años ‘80 hasta la actualidad. Tal disminución ha repercutido en una tasa de acumulación estancada. La disminución ha sucedido debido a una alta tasa de interés real en la mayoría del período, al alto costo del servicio de la deuda y a la distribución de dividendos. En primer lugar, la tasa de interés real se mantuvo alta de 1980 hasta principios de los años 2000 (a diferencia del período 1948-1981, en el que la tasa de interés promedio fue de 0,2 por ciento; de 1982 a 2000 fue del 2,8 por ciento). [1] En segundo lugar, la magnitud del servicio de la deuda de los sectores productivos fue muy alta hasta principios de los años ‘90; a comienzos del año 2000, el sector productivo se volvió un acreedor, pero paga una tasa de interés más alta que la que recibe reduciendo así su ganancia retenida. Por último, los dividendos distribuidos a los accionistas, los cuales no están interesados en acumular sino en obtener una transferencia monetaria, se han incrementado drásticamente a partir de finales de 1980 a la actualidad. En la visión de los profesores Bakir y Campbell (2010), la divergencia se explica por el volumen reducido de ganancias retenidas.

En cierta sintonía con los autores anteriores, Hudson (2017) reconoce el problema de la divergencia. Para este académico, la tasa de ganancia se ha incrementado a partir de los años ‘80 por consecuencia de la superexplotación del trabajo no solo en Estados Unidos, sino también en las economías de los países de la Unión Europea y Japón.[2] Sin embargo, la existencia de una recuperación moderada de la tasa de ganancia, crecimiento económico mínimo, bajos salarios y estancamiento de la tasa de acumulación puede ser explicada por el pago a accionistas de dividendos en Estados Unidos y en algunos países europeos.

Duménil y Lévy (2012, 2014, 2016) comentan la divergencia y la relacionan con el sector financiero. La divergencia, así como los desequilibrios en el comercio internacional y el aumento del consumo y el endeudamiento, son el resultado de una interacción nacional e internacional entre los trabajadores, los capitalistas y lo gerentes de las grandes corporaciones. En los últimos 30 años, la fase del capitalismo estadounidense llamado neoliberal, ha habido una alianza entre las clases altas (capitalistas y gerentes) para aumentar su ganancia con respecto del total del ingreso generado por medio de una reconfiguración del sistema financiero internacional. Por lo tanto, para solucionar los problemas económicos y sociales actuales se requiere un capitalismo regulado a nivel nacional e internacional que ponga límites a la alianza entre los gerentes y los capitalistas. En la construcción de nuevos horizontes, el Estado podría tener una gran participación.

En cambio, desde otra interpretación marxista (llamada temporalista), Mouatt (2015) explica que no existe problema de la divergencia. Este autor, analizando las economías del Reino Unido y Alemania, encuentra que ha habido una caída de la tasa de ganancia y de la tasa de acumulación desde los años ‘60 sin ninguna recuperación importante en años posteriores. Por tal motivo, la ley tendencial de la caída de la tasa de ganancia es correcta. Para el autor, el problema de la divergencia surge por un error metodológico de calcular la tasa de ganancia a costos de reposición en lugar de costos históricos. Usando el método correcto, se tomaría en cuenta el diferencial del valor entre productos e insumos, y la tasa de ganancia y la tasa de acumulación evolucionarían en la misma dirección.

Veamos ahora algunas similitudes y diferencias de lo que se ha visto hasta el momento. Dentro de las similitudes encontramos dos muy importantes: en primer lugar, las cuatro visiones consideran que el sector real y la evolución de la tasa de ganancia son primordiales para entender el mínimo crecimiento económico acontecido desde los últimos 30 años; y, en segundo, todas las argumentaciones basan su análisis en que el valor creado por los trabajadores en una jornada laboral es mayor que el pago que reciben de salario. Dentro de las diferencias, se encuentran que Mouatt no considera que haya habido una recuperación de la tasa de la ganancia posterior a 1982 ni que haya habido grandes transferencias del sector productivo al sector financiero. Desde su punto de vista, el principal problema, a partir de los años ‘60, ha sido la pérdida del poder del Estado en el manejo de la política fiscal y financiera, y el crecimiento del poder de los bancos privados. Mouatt relaciona históricamente dos etapas y la posibilidad de la existencia de una tercera en un futuro. La primera va de 1945 a inicios de los años de 1960, donde coincidió la tasa de ganancia alta con la dirección del Estado de la política fiscal y monetaria; la segunda, de 1960 a la actualidad, donde ocurrieron tasas de ganancia bajas al mismo tiempo que el aumento del poder de los bancos privados; la tercera implica la posible existencia de una etapa donde la restauración de la capacidad del Estado para controlar la política fiscal y financiera podría llevar a recuperación de la rentabilidad de la economía. Por último, dentro de las diferencias, para las dos primeras visiones, una mayor acumulación dependería del incremento de las ganancias retenidas sin mencionar el papel que tendría el Estado; mientras que, para las dos últimas visiones, esta institución sería un instrumento muy importante.

En nuestra opinión, una vez revisadas estas similitudes y diferencias, las cuatro visiones tienen el mérito de reivindicar la centralidad de la tasa de ganancia para entender las economías nacionales y la economía mundial. No obstante, el argumento de Mouatt puede resultar más controversial debido a la gran preponderancia histórica que le da al Estado para dirigir al capitalismo y a que metodológicamente hay preferencia en la disciplina económica para usar costos de reposición en vez de costos históricos para calcular la tasa de ganancia debido a que el segundo método está influenciado por la inflación (ver Marquetti, Morrone, Miebach y Ourique, 2019).

Por otra parte, se han producido otras contribuciones importantes en el pensamiento económico heterodoxo que abarcan el estancamiento económico y la falta de crecimiento de la inversión, dejando un poco del lado la evolución de la tasa de ganancia. Veamos tres enfoques: un marxismo orientado más al sector financiero, el institucionalismo histórico y la escuela de la regulación francesa.

En primer lugar, Lapavitsas (2013; 2009) reconoce el bajo crecimiento económico, el deterioro de la distribución del ingreso y el estancamiento de la acumulación en los últimos 30 años. Encuentra que el principal problema es que las empresas productivas, los bancos privados y los hogares participan cada vez más en actividades financieras, lo cual no sucedió en ningún otro momento histórico del capitalismo. Para este autor, el sector real no explica el largo estancamiento económico ni la crisis actual, ya que no le da importancia a la evolución de la tasa de ganancia y considera que los sectores productivos no estaban tan endeudados en 2007-2008. La ganancia financiera existe bajo diversas formas como la ganancia que se conoce de fundador o cuando los hogares pagan de su salario sus deudas. Entonces, concluyendo, desde este punto de vista; el sector financiero explota a todos y el estancamiento actual se podría solucionar por medio de bancos públicos nacionales.

En segundo lugar, utilizando la metodología del institucionalismo histórico, para Davis (2017) las grandes corporaciones y los Estados más poderosos controlan el dinero y los flujos financieros, lo cual oscurece el hecho de que el dinero solamente representa la riqueza mas no la crea; esta última es realizada por los trabajadores en el proceso productivo. Davis señala que son las corporaciones y el Estado los que hacen que se cree un ambiente de incertidumbre, por lo cual la inversión no se puede incrementar en el largo plazo aunque exista rentabilidad. Para modificar el capitalismo, el dinero se debe destinar a usos más humanos. El dinero es el lenguaje en el cual se realizan las transacciones económicas y genera un nuevo conocimiento específico como sistemas contables y nuevas instituciones. Una mejor sociedad estaría basada en instituciones que usen el dinero con un rostro más humano; nacidas de la organización del colectivo social, no del Estado ni de las grandes corporaciones. Por último, lo que se llama financiarización es solo una visión fetichista de que el dinero crea la riqueza.

Finalmente, en cierta similitud con Davis, para Aglietta (2018), el dinero es el lenguaje en el que se llevan a cabo las transacciones económicas. No obstante, no explica el estancamiento económico en los últimos 30 años por medio del proceso productivo. Basado en un gran conocimiento de la historia económica y del pensamiento económico ortodoxo y heterodoxo, argumenta que el dinero es un bien público que se debe regir por principios de cooperación, solidaridad e inclusión social que se materialicen en un orden constitucional estable (sovereign). Para el autor, los problemas económicos y políticos actuales se deben a que el sector financiero impide que el dinero funcione como un bien común y, por tal motivo, existen problemas de liquidez a todos los niveles.

Todos los autores reseñados presentan líneas de investigación interesantes acerca de la divergencia y el papel del dinero tomando en cuenta las clases sociales y el Estado. El tema también ha interesado a una contraparte ortodoxa en la que el estancamiento económico en el largo plazo es causado por la insuficiencia de la demanda, la cual, a su vez, ha llevado a un exceso de ahorro y al descenso de la tasa de interés (ver Pérez Artica, 2015). Sin embargo, este tipo de explicación lleva linealmente a relacionar la conducta individual con la macroeconomía. La ventaja de las explicaciones críticas es innegable: el conflicto de clases y las asimetrías internacionales determinan la evolución de la divergencia y los usos del dinero. Si incrementa la ganancia retenida, las economías nacionales podrían incrementar la acumulación y el crecimiento, y asimismo tener una fase expansiva de determinada duración. Por otra parte, el uso del dinero también puede generar, aunque tal vez de una menor duración, una fase expansiva, pero esta herramienta estaría solo disponible para los países centrales, ya que los periféricos tienen que vivir en restricción presupuestaria y estar sujetos al uso del dinero mundial.

Una primera propuesta en el corto y mediano plazo sería regular al grupo social que recibe dividendos, y que el dinero -como ya lo han señalado diversos autores- se dedique a fines diferentes a los que históricamente ha tenido en el capitalismo. Una segunda propuesta sería, en el largo plazo, una economía que no esté basada en la rentabilidad y en la explotación. La interacción de las clases sociales determinará qué organización social se pueda construir en el futuro.

Referencias bibliográficas

Aglietta, M. (2018). 5000 Yeats off Debt and Power. London: Verso.

Bakir, E. y Campbell, A. (2010). Neoliberalism, the Rate of Profit and the Rate of Accumulation. Science & Society, 74(3), 323-342.

Davis, A. E. (2017). Money as a Social Institution. The Institutional Development of Capitalism. New York: Routledge.

Duménil, G. y Lévy, D. (2007). Crisis y salida de la crisis. Orden y desorden neoliberales. CDMX: FCE.

Duménil, G. y Lévy, D. (2012). The Crisis Of Neoliberalism. Cambridge, Massachusetts: Harvard University Press.

Duménil, G. y Lévy, D. (2014). The Crisis of the Early 21st Century: Marxian Perspectives. En Bellofiore R. y Vertova G. (eds.) The Great Recession and the contradictions of contemporary capitalism (pp. 26-49). England: Edward Elgar Publishing.

Duménil, G. y Lévy, D. (2016) The Crisis of Neoliberalism. En Springer, S., Birch, K. y MacLeavy, J. (eds.) The handbook of neoliberalism (pp. 551-562). Routledge: Abingdon, England.

Hudson, M. (2017). El capitalismo en 10 lecciones. Breve curso de economía heterodoxa. Colombia: Ediciones Cañaverde.

Lapavitsas, C. (2009). Systemic Failure of Private Banking: A Case for Public Banks. London: SOAS.

Lapavitsas, C. (2013). Profiting without Financing. How Finance Exploits All. London: Verso.

Marquetti, A., Morrone, H., Miebach, A. y Ourique, L.E. (2019). Measuring the Rate of Profit in an Inflationary Context: The Case of Brazil, 1955-2008. Review of Radical Political Economics, 51(1), 52-74.

Mouatt, S. (2015). The Dissolution of the Financial State. A Marxian Explanation of the Political Economy Since the 1930s. New York: Lexington Books.

Pérez Artica, R. (2015). Una mirada crítica del actual debate sobre estancamiento secular. Cuadernos de Economía Crítica, 1(2), 17-48.

Shaikh, A. (2016). Capitalism. Competition, Conflict, Crises. New York: Oxford University Press.

Notas

[1] La disminución del volumen de la ganancia retenida es importante, ya que a partir de los años de 1970 los sectores productivos utilizan más recursos propios que préstamos bancarios.
[2] La mayor explotación del trabajo se ha llevado a cabo no sólo a nivel nacional, sino también exportando capitales en la búsqueda de mano de obra barata.
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