Historias septentrionales cervantinas
El personaje de Antonio de Villaseñor, llamado «El bárbaro». La presencia del referente histórico del «Persiles» al «Quijote»
The Character of Antonio de Villaseñor, called «The Barbarian». The Presence of the Historical Reference from Persiles to Quixote
El personaje de Antonio de Villaseñor, llamado «El bárbaro». La presencia del referente histórico del «Persiles» al «Quijote»
Hipogrifo. Revista de literatura y cultura del Siglo de Oro, vol. 7, núm. 1, pp. 99-109, 2019
Instituto de Estudios Auriseculares

Recepción: 08 Mayo 2018
Aprobación: 08 Junio 2018
Resumen:
Antonio de Villaseñor «El bárbaro» es uno de los personajes capitales del Persiles (1617). Aparece caracterizado como natural del Quintanar de la Orden en La Mancha, una población real que Cervantes ya había citado dos veces en ambas partes del Quijote (1605-1615), y es hijo de Diego de Villaseñor y padre de una hija llamada Constanza. En este primer acercamiento a su figura, mediante documentación de archivo completamente inédita, pretendemos demostrar que la elección de estos nombres por parte de Cervantes no es fruto de la casualidad, sino de un conocimiento directo de la familia ya que los tres son muy comunes en el linaje de los Villaseñor, sobre todo durante la primera mitad del siglo XVI. Queda pendiente saber la procedencia de esta información así como la intención final del autor de realizar un “homenaje” a esta familia o una cita directa a uno de los cinco Antonio de Villaseñor que vivieron durante el siglo XVI en la Mancha y en diversas partes de Andalucía, aunque curiosamente no en el propio Quintanar de la Orden tal y como se nos dice en la novela.
Palabras clave: Antonio de Villaseñor, documentación de archivo, biografías, nombres históricos, Persiles, Quijote, Quintanar de la Orden.
Abstract:
Antonio de Villaseñor «The Barbarian» is one of the main characters of the Persiles (1617). He appears as a native of Quintanar de la Orden in La Mancha, a real population that Cervantes had already quoted twice in both parts of Don Quixote (1605-1615). He is son of Diego de Villaseñor and father of a daughter named Constanza. In this first approach to his figure, through completely unpublished archive documentation, we intend to demonstrate that the choice of these names by Cervantes is not the result of chance, but of a direct knowledge of the family since the three are very common in the Villaseñor lineage, especially during the first half of the 16th century. It remains to know the origin of this information as well as the final intention of the author to perform a “tribute” to this family or a direct appointment to one of the five Antonio de Villaseñor who lived during the sixteenth century in La Mancha and in various parts of Andalusia, but not in Quintanar.
Keywords: Antonio de Villaseñor, Archival records, Biographies, Historical names, Persiles, Quixote, Quintanar de la Orden.
El personaje de antonio de Villaseñor, llamado “el bárbaro”, en el Persiles
El “bárbaro español” es un personaje que se presenta en el capítulo 4 del primer libro del Persiles salvando a los protagonistas, para pasar en los siguientes dos capítulos a contar su historia, que es la de muchos hidalgos menores y soldados enrolados en el ejército imperial: después de volver de Flandes y Alemania de servir a Carlos V, por cuestión de honor dio unas cuchilladas al hijo segundo de un conde de una población vecina y, por evitar las represalias de los familiares, hubo de huir a las tierras bárbaras del septentrión en un barco inglés del que también es expulsado1.
De su propio discurso, que es otra historia interpolada en la novela2, entresacamos que se llama Antonio, cuestión que el autor como narrador aclara de nuevo poco después3, pero se nos hurta en este momento tanto el conocimiento de su apellido como su “patria” o tierra, al igual que en la mayor parte de los personajes que aparecen en la novela hasta su llegada a la península ibérica4.
Hasta el capítulo 8 del libro III no sabemos de las intenciones de Antonio de visitar Ocaña y desde allí pasar por su “patria”, que es Quintanar de la Orden, población que sólo se citará expresamente una vez más en el texto, y donde se desarrollará otro episodio central de la novela central de la novela, pues Constanza, su hija, se casará en dicha localidad con el conde asesinado por la rebelión de unos capitanes y soldados que estaban allí acantonados5.
Este lugar es un pueblo real de la actual provincia de Toledo, y no precisamente de los peores, ya que desde 1566 era cabeza de una gobernación o partido judicial dentro de la Orden de Santiago en medio de La Mancha6, del que dependían pueblos del imaginario cervantino tan conocidos como El Toboso (Dulcinea) y Campo de Criptana (molinos de viento).
Recordemos que fue también la geografía escogida para situar a ciertos personajes en los primeros capítulos de la primera parte del Quijote (1605)7 y en el último de la segunda (1615)8, insistencia en las dos últimas obras de Cervantes que ha desconcertado a no pocos especialistas9.
En cuanto llegan a su tierra, los antecedentes de Antonio se revelan por completo: Se apellida Villaseñor, es hijo de un hidalgo llamado Diego —de su madre y sus dos hermanas nada se nos aclara—, a los que habría que sumar los dos hijos que tuvo con Ricla, su mujer, llamados Constanza y Antonio. La primera acabará casándose con el conde, quien fue anteriormente su enemigo.
El objetivo de nuestro estudio sería en este momento comprobar hasta qué punto Cervantes es fiel a la realidad utilizando estos nombres de estos hidalgos manchegos, lo cual no parece tarea sencilla por dos motivos principales: la ocultación de los nombres por parte de Cervantes, y la existencia en la centuria de al menos cinco hidalgos llamados Antonio de Villaseñor repartidos por todo el reino.
Antonio de Villaseñor, hijo de diego de Villaseñor: osuna (seVilla), miguel esteban (siglos XV-XVi)10
Diego de Villaseñor nació y vivió en Miguel Esteban (Toledo) hasta que enviudó y después de participar en la Guerra de Granada, entró al servicio de don Juan Téllez Girón, Conde de Ureña, abuelo del Duque de Osuna, por lo que recibió la alcaidía de la fortaleza de Archidona11. Cuando cesó en el cargo pasó sus últimos días en la villa de Osuna (Sevilla), donde residían sus señores y allí se radicó definitivamente su hijo Antonio de Villaseñor12.
A pesar de lo que podríamos pensar por la lejanía entre Sevilla y La Mancha, los hidalgos Villaseñor de Andalucía nunca olvidaron sus raíces —de facto no podían si querían mantener su estatus.
Así cuando Ginés de Villaseñor, natural de Osuna (Sevilla), nieto de Diego e hijo de Antonio, tiene que pleitear por su hidalguía en la Chancillería de Granada en 1570-1574, declara que su solar de origen es Miguel Esteban donde se encuentran sus armas13, y busca testigos que lo corroboren tanto en El Quintanar de la Orden como en El Toboso, poblaciones donde todavía eran muy conocidos.
Una de ellas es Mencía de Cervantes, vecina de Quero y Quintanar, mujer del hidalgo Hernando de Carrión (y Villaseñor)14, su pariente lejana, lo que demuestra por tanto que no habían perdido el contacto a pesar de los años transcurridos desde su marcha.
Antonio ortiz de Villaseñor, capitán de galeras. puebla de almoradiel (toledo) y seVilla (1558)
Por su biografía, el segundo candidato a priori más interesante para Cervantes sería Antonio Ortiz de Villaseñor, ya que participó como capitán de trescientos infantes en la desastrosa Jornada de Mostaganem (1558), donde miles de cristianos fueron hechos cautivos, y después fue capitán de galeras en el Mediterráneo15, aunque no hayamos podido documentar este aserto fuera de la tradición oral16.
Su biografía es completamente desconocida, y solo sabemos que residía en Sevilla junto a su hermano, el Licenciado Ximénez Ortiz17, Alcalde asistente de la ciudad, y que se casó allí con doña Juana Franco18. En la genealogía de la familia conservada en la Real Academia de la Historia es extrañamente preterido, por lo que entendemos que su carrera no tuvo la trascendencia de la de su padre y sus hermanos19.
Antonio de Villaseñor, hijo de juan de Villaseñor (1556): miguel esteban (toledo)
En la población contigua de Miguel Esteban (Toledo) aparece otro Antonio de Villaseñor el día 26 de febrero de 1556 como testigo del asesinato del Alcalde Gabriel de Tapia, hijo de Juan de Villaseñor «el Viejo», del que no sabemos absolutamente nada a partir de esta fecha.
Poco pudo declarar porque era de noche y aunque su criado le levantó de la cama ante las voces de la justicia, queda claro que era un mozo de poca edad, que vivía todavía con su padre, y no se atrevió a salir a pesar de oír las quejas del alcalde herido, y las voces de quienes fueron a buscarle20.
Antonio ruiz de Villaseñor, hijo de pedro ruiz. miguel esteban (toledo)alcaraz (albacete) (1581-1603)
Otro personaje muy interesante es el hidalgo Antonio Ruiz de Villaseñor, de Miguel Esteban (Toledo)21, nieto del Comendador Juan de Villaseñor, e hijo de un tal Pedro Ruiz22, porque hasta su marcha a Alcaraz (Albacete) en 158123 y su prematura muerte —anterior al año 1603—, en plena decadencia de la familia y a falta de herederos varones directos que residieran allí, parece que se constituyó en representante del linaje en defensa de uno de los símbolos de la familia: la tumba o “bulto” que los Villaseñores tenían en medio de la parroquial de Miguel Esteban y que el Prior de Uclés pretendía eliminar24.
En 1580 pleiteó con el Consejo de las Órdenes y el Prior de Uclés para que se volviera a poner en su lugar el enterramiento del Comendador Juan de Villaseñor y ganó ejecutoria —sentencia— favorable, que una vez muerto declaran que se ha perdido, por lo que al final el sepulcro de los Villaseñor y Acuña fue removido de su sitio y sustituido por una placa en una columna25.
Antonio lópez de Villaseñor, el toboso (1551)
Finalmente, una idea de lo extendido que estaban estos nombres en la familia, es que Teresa de Villaseñor, descendiente menor del linaje, cuando se marcha a El Toboso (Toledo) a casarse con el pechero Diego López Febrero, pierde su condición de hidalga y para reafirmarla decide poner a sus hijos el apellido Villaseñor y los nombres que entiende más significativos de su estirpe: Gabriel, Diego y Anton[io] (1551) —quien se marchará pronto de allí—, así como a su hija Constanza26, es decir, que es cierto que existían en La Mancha un Diego, un Antonio y una Constanza de Villaseñor hermanos, pero en el cercano pueblo de El Toboso, no en Quintanar de la Orden.
Diego y constanza de Villaseñor
Los nombres de Diego y de Constanza en la familia Villaseñor eran una constante, y se repiten generación tras generación; provienen de la época dorada de la familia Villaseñor, el siglo XV, la que podríamos denominar como «la de los caballeros» y «los tres hermanos»27, hijos todos de Hernando de Villaseñor.
Fernando de Villaseñor (alcaide de Calatrava), Juan de Villaseñor (alcaide de Alarcón) y Diego de Villaseñor (alcaide de Segovia), son tres apelativos a los que habría que sumar como muy comunes en la familia un cuarto que sería «Francisco», en un quinto lugar «Antonio» y quizás algo más lejos «Ginés».
Descendientes de todos ellos, en Miguel Esteban, en décadas sucesivas del siglo XVI, podemos encontrar otros tres hidalgos denominados «Diego de Villaseñor», el mayor casado en Quero con María López de Cervantes28, otro de ellos en la década de los setenta, casado con Constanza Velázquez29 y el tercero en la década de los ochenta, con María Pérez30.
En cuanto a Constanza, su nombre se institucionalizó en la familia desde el momento en que la matriarca del clan, Constanza Ruiz o de Alarcón, se casó con Juan de Villaseñor, Comendador de la Orden de Santiago e hijo del alcaide Juan de Villaseñor, éste enterrado en el sepulcro de la parroquial de Miguel Esteban, aunque somos conscientes de que Constanza es un nombre recurrente femenino en las obras de Cervantes31.
En El Toboso, como ya pudimos ver, existían a finales del siglo XVI al menos tres mujeres llamadas Constanza de Villaseñor, una casada con Andrés del Valle32, mientras que la otra era la ya citada hija de Teresa de Villaseñor33, y en Miguel Esteban al menos otra Constanza Garay Villaseñor34, aunque seguimos pensando que Cervantes no se refería en particular a ninguna de ellas.
Los Villaseñor, Quintanar y la coneXión con el Quijote
Como advirtió Isabel Lozano, este personaje nos sirve para localizar la acción en una geografía y época determinadas35, pero ningún Villaseñor puede considerarse un “modelo vivo” de Antonio, «el bárbaro español», dado que no se ha podido documentar ningún miembro del clan como soldado en Alemania, Flandes o Italia al servicio del Emperador36, ni que hubiera cometido un asesinato de honor por el que hubiera tenido que huir o ser desterrado37, lo que descartaría tesis locales y tradicionales38.
Sin embargo, mientras otros personajes históricos del Persiles permanecen anónimos o anclados en su entorno, el autor parece tener mucho interés en definir a Antonio con nombre y apellidos, darle peso en la narración desde el principio y situar definitivamente una aventura en su “patria”, Quintanar de la Orden39.
Para ello desvía desde Ocaña el trayecto de todos los protagonistas hacia una villa que no era precisamente importante como lugar de peregrinaje, y que en la lógica del argumento general no debería aparecer, y lo hace porque aquí la importancia del personaje y su misión supera a la geografía.
Parece ser que Cervantes se ha documentado oralmente de algún informante, pero el quién, el cuándo y el dónde pudo obtener estas ideas sigue siendo un misterio por la amplia dispersión de la familia y su importancia relativa en La Mancha, que la hacía muy conocida.
Lo podría haber obtenido en Osuna (Sevilla)40, donde residía el ya citado Ginés de Villaseñor, en el mismo Quintanar, donde Luis de Villaseñor era alguacil y brazo derecho del gobernador en 158541, o en la misma corte de Madrid42, pero también de cualquier otra fuente colateral desconocida.
La cuestión se complica sobremanera cuando descubrimos que el otro personaje de sus obras que Cervantes sitúa en El Quintanar, el ganadero Juan Haldudo, no solamente era un personaje real, sino que uno de sus hijos —un mesonero de El Toboso llamado Martín López Haldudo—, era socio de Fernando y Juan de Villa-señor y tanto ellos como sus mujeres aparecen como testigos en el proceso que se abre en 1530 contra los Haldudo, es decir, alrededor de las mismas fechas del reinado del emperador en que se sitúa a Antonio de Villaseñor en el Persiles43, y conocer no sólo el presente de un entorno anónimo, sino su pasado remoto, son palabras mayores.
Pensamos que esto es suficiente para proponer que el interés de Cervantes por esta tierra y sus gentes es reiterado y consistente, y las informaciones sobre estos personajes que Cervantes refleja en el Persiles (1617) y el Quijote (1605-1615) sobre El Quintanar y El Toboso de mediados del siglo XVI provienen probablemente de una fuente común.
Podríamos suponer incluso que Cervantes estuvo en algún momento en Quintanar de la Orden y en su entorno más inmediato, ya que todas las localidades españolas y portuguesas que aparecen en el Persiles —Trujillo, Cáceres, Talavera de la Reina, Ocaña— tienen una especial conexión con Cervantes, su familia y su pasado44, pero aunque también se han planteado desde antiguo diversas hipótesis, ninguna de ellas ha conseguido demostrar documentalmente una estancia continuada en La Mancha45.
Abreviaturas de archivos
AHN (Archivo Histórico Nacional), AGS (Archivo General de Simancas), ACHGR (Archivo de la Real Chancillería de Granada), ACT (Archivo Capitular de Toledo), AHNo (Archivo Histórico de la Nobleza), APME (Archivo Parroquial de Miguel Esteban), AHPTO (Archivo Histórico Provincial de Toledo), AHT (Archivo Histórico de Toledo, sección AHN), APTO (Archivo Parroquial de El Toboso), ACS (Archivo Capitular de la Catedral de Sevilla).
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Notas