Métodos para la investigación del patrimonio teatral clásico español: tradición e innovación

Identificación de ediciones de comedias trabajando con la base de datos ISTAE: sobre unas sueltas de La sibila del oriente y gran reina de Sabá, de Calderón

Identifying Editions of Plays Working with the ISTAE Database: On Some suelta Editions of Calderón’s La sibila del oriente y gran reina de Sabá

Fernando Rodríguez-Gallego
Universitat de les Illes Balears/IEHM, España

Identificación de ediciones de comedias trabajando con la base de datos ISTAE: sobre unas sueltas de La sibila del oriente y gran reina de Sabá, de Calderón

Hipogrifo. Revista de literatura y cultura del Siglo de Oro, vol. 11, núm. 1, pp. 429-462, 2023

Instituto de Estudios Auriseculares

Recepción: 23 Enero 2023

Aprobación: 27 Marzo 2023

Resumen: La base de datos ISTAE, dedicada a reunir y describir los impresos sueltos teatrales publicados entre 1600 y 1834, ha obligado a acercarse en detalle a unas ediciones teatrales tradicionalmente desatendidas, lo que ha permitido recuperar ediciones que se creían perdidas o distinguir distintas ediciones donde parecía haber solo una. En este artículo se analiza el caso de seis ediciones sueltas de La sibila del oriente y gran reina de Sabá, de Calderón, agrupadas en dos títulos distintos y relacionadas entre sí, y se filian textualmente, atendiendo también a la edición de Vera Tassis.

Palabras clave: ISTAE, ediciones sueltas, teatro del Siglo de Oro, Calderón de la Barca, La sibila del oriente y gran reina de Sabá.

Abstract: ISTAE, a database dedicated to gathering and describing suelta editions of plays published between 1600 and 1834, has allowed scholars to approach in detail these traditionally neglected theatrical editions. This has led us to recover editions that were believed to be lost or to distinguish between different editions when we believed only one existed. In this article I analyse the case of six separate editions of Calderón’s La sibila del oriente y gran reina de Sabá, which can be divided into two different groups based on their titles and their relationship among each other. I also collate these editions and explain their textual relationship with the Vera Tassis edition.

Keywords: ISTAE, suelta editions , Spanish Golden Age theatre, Calderón de la Barca, La sibila del oriente y gran reina de Sabá.

INTRODUCCIÓN

Las Humanidades Digitales han contribuido a revolucionar el estudio filológico en los últimos años en muy diferentes ámbitos, desde la mera consulta del catálogo de una biblioteca hasta la elaboración de sofisticadas ediciones críticas digitales. Gracias a las herramientas informáticas, gran parte del trabajo filológico, que antes obligaba a desplazamientos constantes o a afanosas búsquedas en catálogos en papel, ahora se puede hacer cómodamente, desde casa, en mucho menos tiempo y a golpe de clic.

El ámbito concreto del teatro del Siglo de Oro, por sus peculiaridades en cuanto al volumen del corpus, así como por salirse de la esfera estrictamente literaria, se ha beneficiado de manera particular del florecimiento de las Humanidades Digitales a través de la puesta en marcha de diferentes iniciativas y bases de datos que ponen a disposición del usuario una gran cantidad de información. Resulta por ello particularmente loable la iniciativa de ASODAT 1 de sumar esfuerzos e ir coordinando una buena parte de esas bases de datos.

En ocasiones, una determinada herramienta digital, que nace con una finalidad en apariencia concreta, facilita el alcanzar resultados que vayan más allá de su pretendido origen, debido al contacto directo con diferentes materiales que pudieran haber estado desatendidos hasta entonces. Así sucede, por ejemplo, con el portal Manos 2, que ha servido para trabajar directamente con muchos manuscritos que hasta entonces no pasaban de ser pequeñas fichas en un catálogo, o bien con ISTAE 3, que es la base de datos de la que trataré en esta ocasión.

ISTAE nace con el objetivo de reunir y describir los impresos sueltos teatrales publicados entre 1600 y 1834. Las ediciones sueltas, por su propia fragilidad, son un formato resbaladizo, pero de importancia creciente en el mundo teatral desde el período de suspensión de licencias para publicar obras dramáticas (1625-1634), tras el que no tardaron en ir comiendo terreno poco a poco a las partes de comedias, hasta llegar a su pleno dominio del mundo de los impresos teatrales en el siglo XVIII. Las sueltas, singularmente las publicadas en el siglo XVII, sin datos de impresión en muchos casos, eran también un formato escurridizo a la hora de distinguirlas y catalogarlas, pues someras descripciones en un catálogo podían no permitir que se advirtiesen diferencias entre ediciones que sí podrían resultar evidentes en la consulta directa de los ejemplares. Y he aquí una de las primeras grandes ventajas que está teniendo ISTAE: al ofrecer un tratamiento sistemático de estas ediciones sueltas y seguir unos patrones coherentes en las descripciones, se están pudiendo deslindar ediciones distintas donde antes solo parecía haber una, así como descubrir ediciones nuevas.

En ello me quiero centrar en este artículo, en el que los resultados actúan en una doble dirección: por un lado se observará cómo, donde parecía haber dos comedias diferentes, incluso de autores distintos, en realidad solo hay una comedia y de un solo autor; pero, por otro, donde parecía haber una única edición suelta de la que se conservaban diferentes ejemplares, existen en realidad tres ediciones diferentes, aunque muy cercanas entre sí (y muy próximas, además, a otras tres ediciones de la misma comedia que llevan un título diferente).

LA GRAN REINA DE SABÁ Y LA SIBILA DEL ORIENTE: TÍTULOS Y EDICIONES

La investigación nace, como sucede tantas veces en ISTAE, a partir de la catalogación detallada de una suelta de la colección de cerca de 3000 ejemplares conservada en noventa y seis cajas de la Biblioteca Nacional de España (T/55265-T/55360), apenas conocida hasta fechas recientes y que constituye una parte de la colección que el erudito Agustín Durán vendió a la BNE en 1863, así como sueltas procedentes de la biblioteca del duque de Osuna y otras de origen no identificable 4. En este caso se trata de una suelta con signatura T/55360/51 que lleva el título La gran reina de Sabá y atribución a Pedro Calderón de la Barca, y a la que asignaremos la sigla M:

Calderón de la Barca, 
							La gran reina de Sabá, portada de la suelta conservada en la BNE con signatura T/55360/51 (
							M)
Calderón de la Barca, La gran reina de Sabá, portada de la suelta conservada en la BNE con signatura T/55360/51 ( M)

El título, en principio, parece ajeno a la obra de Calderón, pero no cuesta trabajo asociarlo a una comedia publicada por Vera Tassis en 1682 en la Verdadera quinta parte del poeta, póstuma, conocida habitualmente como La sibila del oriente, y, en efecto, si acudimos a la edición veratassiana, observamos que el título completo es La sibila del oriente y gran reina de Sabá. Esta comedia de Calderón, muy relacionada con el auto sacramental El árbol de mejor fruto (de 1677), no está recogida en ninguna de las dos listas que el propio dramaturgo elaboró en sus últimos años de carrera (ni en la de Carlos II o Marañón ni en la de Veragua), por lo que la tradicional atribución a Calderón se debió en exclusiva a Vera Tassis. Seguramente por ello, Hartzenbusch dudó de la entera autoría de Calderón, y al principio de su edición añadió una lacónica nota al pie: «[ La sibila del oriente] es una refundición del auto sacramental titulado El árbol del mejor fruto. Lo que hay aquí del auto es de Calderón; lo demás no lo parece» 5 En esta línea, Cruickshank sugirió que podía tratarse de una obra en colaboración 6, pero tanto Erik Coenen, con cierta prudencia 7, como Germán Vega, completando el trabajo de Coenen 8, la consideran íntegramente calderoniana, atribución respaldada ahora por la estilometría, de acuerdo con el portal ETSO 9, para no salirnos de las herramientas digitales. Hilborn, por su parte, no parece dudar de la autoría calderoniana —al menos por la métrica de la comedia— y sitúa la composición de la pieza entre 1634-1636 a partir de su esquema métrico 10.

Sin embargo, si acudimos a las clásicas bibliografías del siglo XVIII, observamos que se distinguen dos comedias diferentes, también de autores diversos. Así, Fajardo recoge el título La sibila del Oriente, con la autoría de Calderón, pero también incluye una Gran Reyna Sabá como suelta, en Sevilla, sin especificar autoría 11. Medel, por su parte, incluye asimismo el título Gran Reyna Sabat [sic], sin indicar autoría, y, más adelante, la Sivila [sic] del oriente como de Calderón 12.

Esta noticia de una Gran reina Sabá, sin autoría, también pasa a La Barrera 13, quien, en la parte dedicada a Calderón, recoge La sibila del oriente, con el título alternativo La reina Sabá14. Moll, por su parte, menciona una suelta titulada La gran reina de Saba, con número de serie 259 y atribución a Calderón, entre las no identificadas del surtimiento de los herederos de Gabriel de León 15, noticia que llega a Urzáiz, quien sitúa en otro epígrafe La sibila del oriente16. El Manual de los Reichenberger sí incluye ya bajo el mismo apartado dedicado a La sibila del oriente los testimonios titulados La gran reina de Sabá17.

Así, ese pequeño fantasma de una comedia titulada La gran reina Sabá, o de Sabá, anónima, distinta de La sibila del oriente, parece haber quedado descartado, y, si se fundamentaba en alguna edición de la comedia que, con el título La gran reina de Sabá, no indicase autor, no debe de haberse conservado ejemplar alguno, pues todos los que he localizado de ediciones sueltas con el título La gran reina de Sabá indican siempre a Calderón como su autor, y la comedia es siempre la misma. Es decir, hay una única comedia, sin duda de Calderón, pero que se imprimió unas veces con el título La gran reina de Sabá, otras veces con el de La sibila del oriente, y aun otras con la combinación de ambos: La sibila del oriente y gran reina de Sabá18.

Entramos así en la segunda de las cuestiones, en realidad la más interesante desde el punto de vista del trabajo en ISTAE, y es la relativa a cuántas ediciones diferentes hayan existido que lleven el título La gran reina de Sabá. Si volvemos al magnífico Manual de los Reichenberger, observamos que solo recogen una edición con ese título (núm. 1810), de la que mencionan ejemplares en la BNE [T/14963(8)] y en la biblioteca de la Universidad de Budapest (Hf 61). A esta podría unirse, en principio, aquella de la que daba noticia Moll, con número de serie 259, y de la que no se conservaría ningún ejemplar (los Reichenberger sí incluyen una edición suelta con ese número de serie, su núm. 1808, pero con el título La sibila del oriente, no La gran reina de Sabá).

A los dos ejemplares conservados en la BNE (el que dio inicio a esta investigación y el consignado por los Reichenberger) y al de la biblioteca universitaria de Budapest podemos sumar, gracias al Catálogo Colectivo del Patrimonio Bibliográfico Español 19, otro ejemplar de una suelta que lleva también el título La gran reina de Sabá y atribución a Calderón y se conserva en la Biblioteca Diocesana del Seminari de Girona. Tenemos, pues, cuatro ejemplares distintos, muy similares, y que no sería fácil distinguir en una descripción convencional, pero su examen permite confirmar que se corresponden con tres ediciones diferentes: los ejemplares de la BNE pertenecen a una misma edición, pero los otros dos se corresponden con sendas ediciones diferentes.

Calderón de la Barca, 
							La gran reina de Sabá, portada de la suelta conservada en la biblioteca de la Universidad de Budapest con signatura Hf61 (
							B)
Calderón de la Barca, La gran reina de Sabá, portada de la suelta conservada en la biblioteca de la Universidad de Budapest con signatura Hf61 ( B)

Calderón de la Barca, 
							La gran reina de Sabá, portada de la suelta conservada en la Biblioteca Diocesana del Seminari de Girona, con signatura 834/506(10) (
							G)
Calderón de la Barca, La gran reina de Sabá, portada de la suelta conservada en la Biblioteca Diocesana del Seminari de Girona, con signatura 834/506(10) ( G)

De estas tres ediciones, dos son muy cercanas: la de la BNE y la de Gerona, que tienen la misma distribución por página del texto de la comedia, mientras que se aleja de ellas la de Budapest. Así nos lo indica la colación: A-D4 en lo que respecta a las dos primeras; A-C4, D2 en la de Budapest, que tiene dos hojas menos. Podría parecer que en la suelta húngara se pierde texto; sin embargo, no es así: la diferencia está en que los tipos de esta son más pequeños, de manera que en la suelta de Budapest la caja acoge hasta 52 líneas, por 42 (diez menos) las de Madrid y Gerona. De hecho, la suelta de Budapest incluso dispone centrados en la página algunos fragmentos que incluyen endecasílabos, mientras que la tendencia de las otras dos sueltas es a comprimirlos en una columna.

El pequeño tamaño de los tipos de . podría llevar a pensar que es una suelta tardía, del XVIII, como también algunos usos ortográficos, empezando por la j de jornada; sin embargo, otros rasgos chocan con lo habitual en una suelta tardía, como el ya apuntado de centrar algunos pasajes con endecasílabos o el carecer de número de serie o de foliación o paginación, así como también el propio texto de la suelta, que sin duda no deriva del de ninguna otra suelta conocida y que, por el contrario, parece más antiguo, como comprobaremos más adelante.

Estos rasgos en apariencia contradictorios encajan en los usos de la imprenta sevillana de Juan Cabezas, a la que puede adscribirse esta suelta de acuerdo con el análisis tipográfico 20, pues a ella apuntan algunas características, como el uso de tres asteriscos de ocho puntas (adorno de metal M3) 21 a los lados del epígrafe «Jornada primera»; el epígrafe COMEDIA, que parece corresponderse con el tipo R1 identificado por Wilson y Cruickshank 22, con una D ligeramente dañada, o el filete de quince secciones situado entre el encabezado con el título y las dramatis personae y el comienzo del texto, que Casariego localiza en otras sueltas atribuidas a Cabezas 23. Característico de las sueltas impresas por Cabezas es también el pequeño tamaño de los tipos utilizados en el texto, como se aprecia en las estudiadas por Casariego. En la de La gran reina de Sabá, sin embargo, no se usa el taco de madera W2 24 que Casariego localiza en otras tres sueltas de Cabezas 25.

Wilson y Cruickshank sitúan el período de actividad de la imprenta de Cabezas entre 1674 y 1681 26, período, pues, durante el que debió de imprimirse la suelta de La gran reina de Sabá, de ser correcta la atribución. Los mismos autores señalan que algo más de un tercio de la producción de esta imprenta estaba dedicado a la religión, y un poco menos de otro tercio, a la literatura popular 27; ambas tendencias se hermanan en La gran reina de Sabá, lo que hace que el texto encaje a la perfección en los intereses de la actividad impresora de Cabezas.

Si ya a simple vista se observa que M y G están claramente relacionadas entre sí frente a B, por otro lado M y B comparten, frente a G, una característica, y es que carecen de número de serie, lo que puede ser indicio de que ., que lleva en portada el número de serie 259, es más tardía 28. En un artículo clásico, Jaime Moll daba noticia de la existencia de un «Surtimiento de comedias, que se hallan en casa de los Herederos de Gabriel de León», conservado en la Biblioteca de Catalunya (signatura F. B. 5576) y que recoge 351 títulos 29. La lista completa del surtimiento la ofrecía Moll en otro artículo 30, lista en la que encontramos una Gran reina de Sabá, de Calderón, con el número de serie 259. Además del número de serie, el título de la comedia, en particular REYNA, está compuesto en letras de mayor tamaño que comedia famosa, rasgo típico de las sueltas editadas por los herederos de Gabriel de León 31.

La filiación respecto de estos la confirmaría también la cercanía de esta suelta a otra encuadernada en el volumen Jardín ameno de varias y hermosas flores: cuyos matices, son doce comedias escogidas de los mejores ingenios de España […] parte XXII, con fecha de 1704 (BNE TI/120 V.22) 32, suelta que lleva el mismo número de serie (259) y que coincide exactamente con la suelta de Gerona en la misma distribución del texto por columna y página, por lo que parecen estar estrechamente relacionadas. Lo que cambia es el título, ya que la de Jardín ameno, para la que utilizaremos la sigla J, presenta el de La sibila del oriente.

Calderón de la Barca, 
							La sibila del oriente, portada de la suelta incluida en la 
							Parte XXII de la colección 
							Jardín ameno, con fecha de 1704, conservada en la BNE, signatura TI/120 V.22 (
							J)
							33
Calderón de la Barca, La sibila del oriente, portada de la suelta incluida en la Parte XXII de la colección Jardín ameno, con fecha de 1704, conservada en la BNE, signatura TI/120 V.22 ( J) 33

En el Manual de los Reichenberger solo se recoge una edición suelta con el título corto La sibila del oriente y número de serie 259 (núm. 1808), suelta de la que existen diferentes ejemplares, entre ellos nuestro J, así como otros varios encuadernados en volúmenes pseudo Vera Tassis. Los mismos Reichenberger advierten en esa entrada de la existencia de variantes, además de la de otros ejemplares que deben ser contrastados, y, ya en el tomo III de su Manual, describen en detalle tres variantes o ediciones distintas dentro de la que, en el volumen I, se describía con el número 1808. Nuestra J se corresponde con la variante 1808.3 que identifican los Reichenberger en este tomo III 34, variante de la que localizan un ejemplar en la biblioteca de la Universidad de Mannheim, dentro de un volumen pseudo Vera Tassis, con signatura Mf s 385a-5 35, y otro en el pseudo Vera Tassis de la colección del Steevens’ Hospital [signatura H.5.6(8)].

Las otras dos variantes son muy similares a esta y mantienen, por tanto, el número de serie 259. Se corresponden, en general, con sueltas encuadernadas en volúmenes pseudo Vera Tassis, también promovidos por los herederos de Gabriel de León 36. Por seguir un orden cronológico, al menos de acuerdo con la información que nos ofrecen sus textos, que será abordada más adelante, mencionamos en primer lugar la variante 1808.1, a la que me refiero en este artículo con la sigla P. De ella se conservan ejemplares en la BNE (R/11349), la biblioteca de Menéndez Pelayo (signatura 34.139-9 37) o la Biblioteca Nacional de Austria [signatura BE.7.M.3.(Vol.5)] 38, todos ellos incluidos en volúmenes pseudo Vera Tassis. Respecto de J, las diferencias se pueden apreciar en pequeños detalles ya desde la portada: en el tamaño de las letras del título, los adornos en torno a jornada primera o algunas diferencias ortográficas, como el uso de U en vez de V en el epígrafe personas que hablan en ella. Reproduzco a continuación la portada del ejemplar de Viena:

Calderón de la Barca, 
							La sibila del oriente, portada de la suelta recogida en el tomo pseudo Vera Tassis de la 
							Verdadera quinta parte de Calderón conservado en la Biblioteca Nacional de Austria, signatura BE.7.M.3.(Vol.5) (
							P)
Calderón de la Barca, La sibila del oriente, portada de la suelta recogida en el tomo pseudo Vera Tassis de la Verdadera quinta parte de Calderón conservado en la Biblioteca Nacional de Austria, signatura BE.7.M.3.(Vol.5) ( P)

Por último, tenemos la variante que denominan los Reichenberger 1808.2, a la que aquí se le otorgará la sigla K. Se conserva un ejemplar en otro pseudo Vera Tassis de la Biblioteca Nacional de Austria, cuya portada reproduzco a continuación:

Calderón de la Barca, 
							La sibila del oriente, portada de la suelta recogida en el tomo pseudo Vera Tassis de la 
							Verdadera quinta parte de Calderón conservado en la Biblioteca Nacional de Austria, signatura 8422-B.5 (K)
							39
Calderón de la Barca, La sibila del oriente, portada de la suelta recogida en el tomo pseudo Vera Tassis de la Verdadera quinta parte de Calderón conservado en la Biblioteca Nacional de Austria, signatura 8422-B.5 (K) 39

Puede apreciarse que la diferencia más significativa con respecto a las dos variantes anteriores la encontramos en la fórmula empleada para el nombre del autor, DE DON PEDRO CALDERON DE LA BARCA, que contrasta con la versión corta de J y P, DE DON PEDRO CALDERON.

En suma, con el título La sibila del oriente y el número de serie 259 encontramos hasta tres ediciones diferentes, ya identificadas por los Reichenberger en el tomo III de su Manual, muy cercanas entre sí. A su vez, estas tres sueltas están muy próximas a otra, también con el número de serie 259, pero el título La gran reina de Sabá, conservada en la biblioteca diocesana de Gerona ( G). Y, como quedó dicho, muy cercana a estas sueltas con número de serie 259 está M, la conservada en la BNE que carece de número de serie, pero que comparte con ellas idéntica distribución del texto por columna y página. A este respecto, conviene citar de nuevo a Moll, quien explica que

el «Surtimiento» representa un primer estado de la colección de comedias sueltas en venta en la citada librería [de los herederos de Gabriel de León], en el que el número de serie no figura, generalmente, impreso en la cabecera de la edición. Al editar —no sólo vender ediciones ajenas— comedias sueltas la librería de los Herederos de Gabriel de León, la serie se consolidó y reestructuró, imprimiéndose el número correspondiente 40.

De acuerdo con esto, podría pensarse que M, que carece de número de serie, ya habría formado parte del surtimiento con el número de serie 259, aunque careciese de él en la portada por no haber sido —presumiblemente— editada por los herederos de Gabriel de León, quienes sí habrían sido ya responsables de las cuatro ediciones con el número impreso, en la línea de consolidación de la serie a la que se refería Moll.

¿Y por qué el cambio de título? El paso de La gran reina de Sabá, que encontramos en M y G (y, aunque por otro lado, en B), a La sibila del oriente, que figura en J, P y K, probablemente tenga que ver con la edición de la comedia en la Verdadera quinta parte de Calderón que publicó en 1682, un año después de la muerte del poeta, el que se proclamaba su «mayor amigo»: Juan de Vera Tassis y Villarroel ( V1). Era la primera de las partes que publicaba Vera (llegaría hasta nueve, sin poder editar la décima anunciada por él), y, como manera de reclamarse heredero de la serie de partes que se habían publicado en vida de Calderón, añadía en el epígrafe el adjetivo verdadera, pues la Quinta partede Calderón que se había publicado en 1677 había sido desautorizada explícitamente por el propio poeta: Vera se proclamaba así el verdadero continuador de la serie de partes, el verdadero albacea literario del poeta 41.

Esta Verdadera quinta parte la abría Vera con Hado y divisa de Leonido y Marfisa, la última obra escrita por Calderón, lo que también era una manera de legitimar su empresa por parte de Vera. En ella incluía además El jardín de Falerina . No hay burlas con el amor, publicadas antes en la Quinta parte espuria, y asimismo la que nos ocupa, que en la tabla lleva el título abreviado de La sibila del oriente, pero que en la portadilla figura con uno considerablemente más largo: La sibila del oriente y gran reina de Sabá.

¿Por qué Vera la tituló así? Es posible que el amigo de Calderón fuese consciente de que existía una doble tradición en cuanto al título de la comedia, conocida, bien como La sibila del oriente, bien como La gran reina de Sabá, y decidiese combinar ambos ante la duda de cuál hubiese sido el genuino. Calderón, por su parte, no había recogido la comedia en ninguna de las listas que elaboró en sus últimos años (las conocidas como listas de Marañón o Carlos II y de Veragua), por lo que desconocemos qué título habría querido darle en ellas el poeta.

Si atendemos a las noticias de representación, en CATCOM encontramos una de 1687 según la cual la compañía de Melchor de Torres puso en escena, los días 17 y 18 de mayo de ese año, la comedia La reina Saba en el corral de Valladolid 42, noticia que es probable que se refiera a la comedia de Calderón. En primer lugar, la obra parece haber sido conocida preferentemente como La gran reina de Sabá, al menos hasta la edición de Vera Tassis; en segundo lugar, debe tenerse en cuenta que, en la comedia, la reina no solo lo es de Saba (o Sabá), sino que este es el nombre que recibe ella misma: la reina Sabá, lo que explicaría el título recogido en la noticia de representación, pues la reina tanto podía ser «de Sabá» como ser «reina Sabá» ella misma.

Además, si acudimos al DICAT 43, observamos que entre las comedias que la compañía de Melchor de Torres representó en Valladolid en abril y mayo de ese año hay varias de Calderón: Dar tiempo al tiempo, El alcalde de Zalamea, Mejor está que estaba, El príncipe constante, El esclavo del demonio (el día siguiente de las representaciones de La reina Saba) y La puente de Mantible, así como dos autos para el Corpus: El teatro del mundo . La universal redención, también de Calderón, por lo que encajaría bien que esta La reina Saba, o Sabá44, fuese asimismo la comedia de Calderón conocida también como La sibila del oriente, título con el que, por cierto, no se localiza ninguna noticia de representación en DICAT.

De todos modos, si nos fijamos en el final de la comedia, observamos que los diferentes testimonios, tanto los titulados La gran reina de Sabá como los que llevan el de La sibila del oriente (o ambos a la vez), concluyen con los mismos versos:



Y con la invención primera
del que es árbol de la vida,
La sibila del oriente
da fin, y humilde os suplica
el autor le perdonéis
sus faltas, que hay infinitas.

De acuerdo con ellos, puede formularse la hipótesis de que Calderón quiso darle a la comedia el título de La sibila del oriente, que, quizá por considerarse poco transparente, fue relegado pronto en favor de La reina (o gran reina) de Sabá, marbete con el que se subrayaba el origen bíblico del texto y se identificaba con mayor precisión a la protagonista. Por esta razón, las primeras impresiones sueltas de la comedia llevan también el título La gran reina de Sabá, y solo Vera Tassis recuperó el quizá original de La sibila del oriente, aunque manteniendo también el de Gran reina de Sabá por el que debía de ser más conocida la obra.

FILIACIÓN DE LAS DIFERENTES EDICIONES

Sea como fuere, me interesa ahora fijarme en las relaciones textuales entre los testimonios que hemos ido mencionando, por si pueden arrojar más luz en torno a su orden y sobre la transmisión textual de la comedia. Para facilitar el seguimiento de los párrafos que siguen, se compilan aquí, con sus datos esenciales, los ocho testimonios de la comedia presumiblemente editados entre el siglo XVII y los prime ros años del XVIII, así como los ejemplares utilizados:

  1. M Calderón de la Barca, La gran reina de Sabá, suelta de la que se conservan dos ejemplares en la BNE con signaturas T/55360/51 y T/14963(8). Al ejemplar T/55360/51 le falta el último folio, sustituido, erróneamente, en alguna restauración por el último folio de una suelta de Los cabellos de Absalón.

  2. B Calderón de la Barca, La gran reina de Sabá, suelta conservada en la biblioteca de la Universidad de Budapest con signatura Hf61.

  3. G Calderón de la Barca, La gran reina de Sabá, suelta conservada en la Biblioteca Diocesana del Seminari de Girona con signatura 834/506(10).

  4. J Calderón de la Barca, La sibila del oriente, suelta incluida en la Parte XXII de la colección Jardín ameno, con fecha de 1704, conservada en la BNE, signatura TI/120 V.22.

  5. P Calderón de la Barca, La sibila del oriente, suelta recogida en un tomo pseudo Vera Tassis de la Verdadera quinta parte de Calderón conservado en la Österreichische Nationalbibliothek (‘Biblioteca Nacional de Austria’), signatura BE.7.M.3.(Vol.5).

  6. K Calderón de la Barca, La sibila del oriente, suelta recogida en un tomo pseudo Vera Tassis de la Verdadera quinta parte de Calderón conservado en la Biblioteca Nacional de Austria, signatura 8422-B.5.

  7. V 1 Calderón de la Barca, La sibila del oriente y gran reina de Sabá, en Verdadera quinta parte de comedias de don Pedro Calderón de la Barca […] que publica don Juan de Vera Tassis y Villarroel, su mayor amigo, en Madrid, por Francisco Sanz, 1682, pp. 326-363. Ejemplar de la Bayerische Staatsbibliothek (‘Biblioteca Estatal de Baviera’), signatura 4 P.o.hisp. 11 m-5.

  8. V 2Calderón de la Barca, La sibila del oriente y gran reina de Sabá, en Verdadera quinta parte de comedias de don Pedro Calderón de la Barca […] que publica don Juan de Vera Tassis y Villarroel, en Madrid, por Francisco Sanz, 1694, pp. 326-363. Ejemplar de la Biblioteca Nacional de Austria, signatura *38.R.19. (Vol.5) 45.

En principio, podría pensarse que las sueltas de la comedia descienden, directa o indirectamente, del texto fijado por Vera Tassis, situación habitual en las tradiciones textuales de comedias de Calderón, en particular en lo que se refiere a los tomos de pseudo Vera Tassis, que normalmente (aunque no siempre) compilan ediciones sueltas cuyo texto se basa en el editado por el amigo de Calderón. Sin embargo, el caso de La sibila del oriente es de especial interés porque no es así, y, de hecho, de las seis sueltas listadas arriba, ninguna desciende, directa ni indirectamente, del texto de Vera 46, como tampoco este deriva del de las sueltas, aunque el texto sea esencialmente el mismo. Entre las seis sueltas observaremos también que las cinco que distribuyen el texto por página de manera idéntica, MGJPK, también están muy estrechamente relacionadas en cuanto a su texto, como era esperable, mientras que B parece responder a una rama distinta.

Yendo por orden, debe destacarse en primer lugar que los ocho testimonios remiten, en último término, a un antepasado común del que heredan al menos dos errores. El primero lo encontramos al poco de iniciarse la comedia. Se presentan ante Salomón Candaces e Hirán, reyes, respectivamente, de Egipto y de Tiro, y se produce el siguiente diálogo:


Cualquier lector habitual de Calderón reconocerá sin problemas el estilo de escenas similares de otras obras del poeta, pero se extrañará de la distribución de versos, que seguramente debería ser así 47


Más adelante nos encontramos con un pasaje en décimas que se cierra con estos versos que pronuncia la reina Sabá:



¿Qué soberana visión
en vislumbres 48 considero
otra vez de 49 que un madero
común remedio sería
del universo y pedía
al cielo que lisonjero
me le diese a conocer?
¡Quién el secreto pudiese
penetrar! ¡Oh, quién supiese
cómo ha de venirse a ver
nuestro remedio y placer!
Mas, aunque el camino ignoro,
como a sagrado te adoro:
árbol de Dios debes ser.

Como se puede observar, los seis primeros versos forman el final de una décima, a la que siguen ocho versos que constituyen una décima trunca, pues en realidad se trata de ocho versos con esquema abbaacca (la décima también presenta el rasgo original de que su primer verso se relaciona, sintácticamente, con la décima anterior, rasgo que también encontramos en la precedente). Es difícil determinar si esta décima incompleta fue escrita así ya por Calderón o si, más bien, es el resultado de arreglar alguna laguna; en todo caso, la lectura la comparten los ocho testimonios que tratamos, y ninguno —ni siquiera Vera Tassis— intentó arreglarlo, como tampoco lo hizo, siglos después, Hartzenbusch.

En suma, todos los testimonios conservados debían de remontarse a un arquetipo . en el cual los versos citados de Candaces e Hirán estaban ya mal distribuidos y en el que aparecía también esta incorrecta, métricamente, décima de ocho versos. También podemos apuntar que la extensión de la comedia, tal y como ha llegado hasta nosotros, es extrañamente corta, pues cuenta tan solo 2432 versos, lo que quizá indique algún tipo de laguna que se transmitió a todos los testimonios, en particular en la tercera jornada, pues, si la primera tiene la extensión esperable de 937 versos y la segunda alcanza los 839, la tercera se reduce a 656 50.

Si seguimos examinando variantes, se apreciará también con rapidez que ni las sueltas siguen el texto de Vera ni este —probablemente— el de las sueltas, por lo que provienen de ramas diferentes. Así se observa, por ejemplo, en este pasaje, en el que las sueltas leen de este modo:


Mientras que, en Vera Tassis, después de la intervención de Libio (común a las sueltas) se lee lo siguiente:


Como puede observarse, tras una pequeña variante en la acotación, la diferencia más notable se encuentra en la intervención que encontramos tras esta. Hasta la didascalia, estaban en escena Irífile y Libio, hablando, en romance en á, de por qué se dirigía el pueblo hacia el monte; entra entonces la comitiva y el metro cambia a silva de pareados. En las sueltas, sin embargo, todavía tenemos dos versos en romance, en boca de Irene (que acaba de entrar en escena), mientras que, en Vera, la primera intervención, tras la acotación, está todavía en boca de Irífile, aunque ya en el nuevo metro.

Desde mi punto de vista, ninguna de las lecturas es plenamente satisfactoria, pero considero que la más correcta es la de las sueltas, aunque la atribución a Irene, motivada por su reciente entrada en escena y por la cercanía de su nombre al de Irífile, sea errónea. Entiendo que quien habla es todavía Irífile (según edita Vera), dirigiéndose a Libio aún en romance, y, con la irrupción en escena de los nuevos personajes, cambia el metro, con lo que, de acuerdo con los postulados de Marc Vitse 51, se iniciaría una nueva microsecuencia.

Es posible que Vera, aquí, no mantuviese, sin más, el texto que seguía y que este leyese como el de las sueltas, por lo que el amigo de Calderón, al detectar el error en la atribución a Irene, lo corrigiese, además de considerar más adecuado ajustar también los dos versos a la silva por encontrarse tras la acotación 52. En todo caso, esta variante sí evidencia que en ningún caso las sueltas pueden derivar de Vera, ya que se trataría de una intervención demasiado importante a partir de un texto que no es evidentemente erróneo.

Otro pasaje similar lo encontramos poco después, todavía en la silva de pareados. En las sueltas leemos:


Y en Vera leemos:


La diferencia más notable entre los dos pasajes la constituye la adición de un verso por parte de Vera, que rima en consonante con «te admirarás de nuevo». En realidad, en las sueltas no hay ningún error: el pasaje tiene sentido, y no era tan extraño que quedase un verso suelto en una silva, aunque en esta predominasen los pareados. En todo caso, es probable que el verso de Vera, más que proveniente del texto que seguía, sea adición suya, pues tenía tendencia a regularizar ese tipo de pasajes.

No es esta, sin embargo, la única variante. Como se puede ver, en las sueltas de nuevo encontramos el error Irene por Irífile en la atribución de unos versos que solo puede decir esta, situada junto a Libio. Además, en Vera los dos últimos versos del pasaje, atribuidos en las sueltas a Libio, pasa a pronunciarlos Mandinga (a quien se dirigía Irene en el verso añadido en Vera), gracioso negro, por lo que la lengua se adapta también al estereotipado idiolecto del personaje. Si la atribución a Irene era, con claridad, errónea, no sucede lo mismo con la de Libio, que bien podía haber pronunciado los versos que le atribuyen las sueltas. ¿Será enmienda de Vera su atribución a Mandinga, que aún no había intervenido desde su entrada en escena? ¿Estaría ya así en el testimonio desconocido que seguía Vera? En todo caso, lo que sí se observa de nuevo es la imposibilidad de que las sueltas deriven de este.

Y poco después, todavía en la silva, encontramos un nuevo pasaje de interés. En las sueltas leemos:


Mientras que Vera edita:


En las sueltas el pasaje está claramente corrupto. En primer lugar, volvemos a tener un error de locutor, pues debería ser Irífile la que hable, no Irene; y, en segundo lugar, y más importante, tanto la intervención de Irene/Irífile como la de Libio son incorrectas, pues se trata de dos octosílabos, de manera que, ni son heptasílabos, ni suman un endecasílabo. En la edición de Vera el pasaje, sin embargo, es correcto, tanto en la medida de los versos como en las atribuciones, incluida una intervención de Mandinga ausente en la versión de las sueltas. De nuevo es posible que la lectura de Vera, impecable, también haya sido resultado de intentar «arreglar» el pasaje, aunque no cabe descartar que sea la genuina, alterada en las sueltas por las razones que fuesen, tal vez por querer acortar el papel del gracioso.

El pasaje es, en todo caso, relevante por ser un claro caso de error común entre las seis sueltas, de manera que, aunque veremos que B, la suelta de Budapest, tiene sus peculiaridades, se remonta también en último término a un ascendente común al de las otras sueltas.

De los pasajes vistos cabe deducir sin duda, como se ha ido indicando, que las sueltas no pueden descender de Vera Tassis, aunque no se pueda afirmar taxativamente que suceda lo mismo en sentido contrario (es decir, que Vera no descienda de las sueltas), dado el gusto intervencionista de Vera Tassis. Con respecto al amigo de Calderón, y dado su particular modus operandi, la filiación siempre puede resultar problemática; sin embargo, la abundancia de lecturas equipolentes que no parecen encajar en las manías de Vera también apunta en la dirección de que no desciende de ninguna de las seis sueltas tratadas, sino de algún otro testimonio desconocido, manuscrito o impreso 53:


En lo que respecta a las sueltas, también es fácil ver que, con cierta frecuencia, . se aparta de la lectura de las otras cinco. Como quedó apuntado, B se aleja de MGJPK desde su misma presentación formal, pues cuenta con dos hojas menos, pero con tipos más pequeños y más líneas por página. Aunque pudiese parecer más tardía, vimos más arriba que probablemente fuese impresa por Juan Cabezas entre 1674 y 1681; además, su texto no desciende del de las otras sueltas, y con frecuencia presenta mejores lecturas.

B quizá provenga de un manuscrito de compañía en el que se revisaron algunos de los problemas textuales de la comedia, o tal vez algún cuidadoso revisor los corrigiese en el proceso de impresión. Así, por ejemplo, ya en las dramatis personae encontramos que, mientras las otras cinco sueltas (al igual que V) omiten a Mandinga, sí se incluye en B (como también en V 2, que corrige a V 1).

Existen algunos otros errores comunes a MGJPK no presentes en B, que en estos casos suele coincidir con V. Así sucede en este verso partido, un octosílabo, en el que leen V y B:


En MGJPK, sin embargo, Mandinga responde «¿Qué quiele que le diga?», lo que hace el verso hipermétrico.

Poco después, V tiene la acotación Sale Irífile, negra, que en B se queda en Sale Irífile. MGJPK, por su parte, coinciden en el error Sale Irifilene, que parece combinar los nombres Irífile e Irene.

En este pasaje coinciden B y V en la siguiente lectura, que es correcta (son octavas reales):


Sin embargo, en MGJPK se lee:


Como puede observarse, en un pasaje complejo debido a los versos partidos, el verbo hable se pone en la misma línea que el resto de la intervención de Salomón, lo que estropea métricamente el pasaje, pues un verso es «¡Basta! ¡No más! ¿Señor? El rey de Egipto» (endecasílabo que rima con «Antes verás que a tu soberbia quito») y otro, «hable. Como a estranjero me has tratado».

En otros casos el error es más leve, pero también significativo, como sucede en este pasaje:



de dios merece alcanzar
de sibila y profetisa
nombre altivo y inmortal

La lectura profetisa la encontramos en V y también en B; las otras sueltas, sin embargo, leen profetiza, pequeño error que tal vez delate seseo en quien lo cometió 55. En este mismo pasaje encontramos otra pequeña variante, que podría ser también, aunque lingüística, significativa, y es que y, ante inmortal, es lectura de V 1, pero también de MGJ. Sin embargo, aquí V 2, por un lado, como también P, B y K, por otro, leen «. inmortal», lo que podría verse como una intervención modernizadora de V2 con respecto a V 1y de P con respecto a J, así como de B con respecto al texto que le sirviera de base.

Podría pensarse que las lecturas de B, también cuando coinciden con V, tienden a ser, pues, correcciones del texto que sigue, pero hay otros lugares en los que parece haber mantenido una lectura más antigua. Así, en unos versos leemos:



tantos [dioses] de barro y madera,
de oro, de plata y metal,

Esta es la lectura de V. En MGJPK se lee « en oro, plata y metal», y en B, «de oro, plata y metal». Esta última, la de B, hace el verso hipométrico, mientras que en V, por un lado, y en el resto de las sueltas, por otro, el octosílabo encaja sin problemas. Las discrepancias entre V y las otras sueltas podrían llevar a pensar que la lectura de B, más bien errónea, era la presente en X y que la de V, por un lado, y la de MGJP, por otro, fueron sendos intentos de corrección: en el caso de V, añadiendo una nueva preposición; en el de las otras sueltas, cambiando de por en.

El texto de B, al mismo tiempo, parece mostrar el paso por una compañía, a la que se deberían algunas de sus singularidades. Así se aprecia en distintas acotaciones, como las siguientes:


Así, aunque B está emparentada con el resto de las sueltas, según se pudo comprobar a través de significativos errores comunes, se aparta de ellas en diferentes lugares, lo que parece mostrar que no deriva de ninguna de ellas, sino más bien de algún manuscrito de compañía que, por un lado, posiblemente mantuvo algunas lecturas de X y, por otro, también introdujo diferentes intervenciones de diferente tipo, en particular en las acotaciones.

En las otras cinco sueltas, MGJPK, localizamos a su vez diferentes variantes que parecen mostrar que M es la más antigua; de ella deriva J; de J, P, y de P, K (recuérdese que estas cuatro últimas comparten el mismo número de serie, aunque, mientras que G mantiene el título La gran reina de Sabá, en JPK encontramos el de La sibila del oriente). En primer lugar, podemos mencionar algunos errores comunes de GJPK no presentes en M, que coincide con el resto de la tradición. Así, en este pasaje lee V, pero también B y M:



Por todo, pues, vivo aquí
ese calabozo oscuro.

Aquí, vivir está usado como verbo transitivo, con el sentido de ‘habitar’, frecuente en la lengua áurea. Sin embargo, a finales del XVII el pasaje debía de resultar extraño, de ahí que GJPK añadan una preposición, « en ese calabozo oscuro», que convierte, sin embargo, el verso en hipermétrico.

Entre otros errores de GJPK pueden citarse los siguientes:


Por su parte, JPK también presentan diferentes errores en lugares correctos en el resto de testimonios, como por ejemplo:


A su vez, P y K presentan diferentes lecturas comunes frente a las otras sueltas. P es testimonio intervencionista, en el que se modifican lecturas que se consideran incorrectas, a veces con éxito, como sucede en el siguiente pasaje, en el que se lee en V «Llamó Adán a Set, su hijo». En MGJ, y también en B, se lee, sin embargo: «Llamó Adán a Sed, su hijo», por cruce con una palabra más habitual en castellano. En . se detecta el error y se corrige, con grafía, además, cultista: Seth, corrección que pasa a K.

En otro lugar, ya parcialmente visto, en silva de pareados, encontramos una nueva variante de interés. Así lee V:


Un primer problema lo tenemos en la lectura «el Tiro», probablemente incorrecta, pues se refiere a Hirán, rey de Tiro, y de ahí la aparente corrección de B, «que el de Tiro» (que, sin embargo, hace el verso hipermétrico), o bien la enmienda de Hartzenbusch, «el tirio». Pero más nos interesa ahora la lección «Ciego», compartida por V y B. Las sueltas MGJ leen «Ya ciego», lo que hace el verso hipermétrico, nuevo error común entre estos tres testimonios. PK, por su parte, leen también «Ya ciego», pero mantienen «Ya» al final de un verso y pasan «Ciego» al principio del siguiente, con lo que, aunque consiguen que el verso repartido entre Salomón e Hirán vuelva a ser endecasílabo, rompen la rima Ciego-fuego y vuelven muy hipermétrico el verso siguiente, que queda «ciego de enojo, soy volcán de nieve y fuego». Parece evidencia de que P es posterior a J, su probable base.

Por último, diferentes variantes singulares confirman que K es posterior a P. Así, ya en las dramatis personae encontramos que, mientras los demás testimonios traen el correcto Irífile, en K se lee Irifilene, con lo que ajusta el nombre al error que se encuentra en acotaciones posteriores.

Más adelante, todos los testimonios leen lo siguiente en una intervención de Hirán:



No digo que iré a Sabá,
ni que informaré de ti
a su reina; solo digo
que yo te voy a servir

En el tercer verso citado, K lee, por error, «a su reina se lo digo».

Más adelante, todos los testimonios leen «Y con él a juicio seáis llamados», que en K pasa a «Y con él a juicio sois llamados».

K también puede corregir algunos errores evidentes presentes en P. Así, en una acotación tenemos en B y M «Lee Casimira»; en J se introduce un error, «Lee Casimiro», que pasa a P; el error se detecta en K y se corrige, con lo que se recupera «Lee Casimira».

Para cerrar este repaso textual, quiero comentar una última variante que entiendo que confirma el orden de transmisión propuesto. Así, en un pasaje en redondillas encontramos estos tres versos (el último de una estrofa y los dos primeros de la siguiente):



Si palabras o si acciones
de un hombre que es desdichado
tu pecho han enternecido

Así es como leen V y B, lectura que parece ser la correcta. En M, sin embargo, el tercero de los versos citados dice así: «tu pecho han enternido». Como puede observarse, seguramente en la composición de la forma se omitieron, por error, la e y la c, y quedó una forma verbal que no existe y un verso hipométrico. En G se advierte el problema, pero, sorprendentemente, en lugar de corregirse el verbo se añade un pronombre: «tu pecho te han enternido». Parece haberse dado por bueno un supuesto verbo enterner y se añade un te para obtenerse el octosílabo. En J sí se corrige el verbo, pero se mantiene el te heredado de G, con lo que el verso es hipermétrico: «tu pecho te han enternecido». Por último, P detecta la hipermetría y la soluciona con facilidad omitiendo el te, con lo que recupera la presumiblemente original: «tu pecho han enternecido», que pasa a K.

Del repaso hecho hasta aquí creo que puede proponerse, a falta de un cotejo más exhaustivo, el siguiente stemma provisional:


De acuerdo con este stemma, observamos que existen dos ramas principales: la de V y la de las sueltas, y que esta, a su vez, se divide en dos subramas: la de B y la del resto de sueltas. El stemma resulta, pues, binario, pero permite aplicar la ley de la mayoría en caso de coincidencias de B con V frente a M o de M con V frente a B. A partir de M encontramos una secuencia lineal que se va introduciendo en la órbita de los herederos de Gabriel de León, donde M parece ser la suelta más antigua: carece de datos de imprenta y de número de serie, así como de cualesquiera adornos tipográficos. Encontramos también en ella grafías más antiguas, como IORNADA o «hazeis». Quizá saliese de una imprenta sevillana, lo que explicaría los rasgos de seseo mencionados arriba 57.

De esta suelta derivaría, directa o indirectamente, G, que sigue el texto de M a plana y renglón y mantiene el título de esta: La gran reina de Sabá. Frente a M, se modifica el diseño de portada (las dramatis personae se reparten en tres columnas en lugar de en dos; varían los tamaños de los epígrafes) e incluye ya un número de serie, el mismo que presenta en el surtimiento de los herederos de Gabriel de León; además, se observan en ella grafías más modernas, empezando por JORNADA. Parece, pues, que nos acercamos al final del siglo XVII.

Con el mismo número de serie se publica una nueva suelta que se incluye en uno de los tomos facticios de la serie Jardín ameno ( J). El diseño mantiene en líneas generales el de G, aunque se añaden dos adornos tipográficos en torno a JORNADA PRIMERA. Como ya se apuntó, aunque el texto de J sigue a plana y renglón el de G, se cambia el título, que pasa a La sibila del oriente, por probable influencia de la edición veratassiana de la Verdadera quinta parte de Calderón, publicada en 1682. La suelta debió de imprimirse en los últimos años del siglo XVII o en los primeros del XVIII.

Una nueva edición con el número de serie 259, todavía en el ámbito de los herederos de Gabriel de León, se utiliza para diferentes tomos pseudo Vera Tassis de la Verdadera quinta parte. Mantiene el título La sibila del oriente y deriva directamente de J, aunque introduciendo diferentes modificaciones.

Y, por último, y descendiente de esta, tenemos una tercera edición con el título La sibila del oriente y el número de serie 259, también debida seguramente a los herederos de Gabriel de León, y que encontramos en otro tomo pseudo Vera Tassis de la Verdadera quinta parte.

En su edición de la comedia para la Biblioteca Castro, José María Ruano de la Haza solo dedica un párrafo a la situación textual de la pieza, donde indica que sigue la suelta incluida en el tomo de Jardín ameno (nuestra J), que lleva fecha (el tomo) de 1704, y añade: «Pese a la fecha del volumen, es muy probable que la suelta sea anterior al texto de la Verdadera quinta parte, con el cual la cotejo y corrijo en todo momento» 58. Ruano no debió de conocer otras sueltas de la comedia y, por las propias características de la colección, su edición no es crítica y carece de aparato de variantes, pero puede observarse que, de acuerdo con nuestro stemma, utiliza de texto base un testimonio situado en la parte baja de la transmisión. Una edición crítica de la comedia debería basarse, más bien, en M, aunque, como se apuntó, aplicando la metodología lachmanniana se puede dar preferencia a las coincidencias con V, bien de M, bien de B.

CONCLUSIONES

En suma, a lo largo de este artículo se ha constatado que el panorama editorial de La sibila del oriente es más complejo de lo que podría pensarse a partir del Manual de los Reichenberger. En primer lugar, se han podido identificar tres ediciones distintas ( M, B y G) en donde en el Manual solo se apuntaba una (núm. 1810) con el título La gran reina de Sabá, ediciones, además, muy relacionadas con las que llevan por título La sibila del oriente (núm. 1808 en el Manual) en las que, de nuevo, deben distinguirse tres ediciones distintas, según se hace ya en el tomo III del Manual de los Reichenberger: la de la suelta incluida en el tomo de Jardín ameno ( J, la de la suelta recogida en algunos tomos pseudo Vera Tassis ( P) y la de otra suelta recogida también en un tomo pseudo Vera Tassis ( K). Así, donde parecía haber dos únicas ediciones (una con el título La gran reina de Sabá y otra con el de La sibila del oriente) tenemos en realidad seis.

En segundo lugar, el estudio textual nos ha permitido observar que las seis sueltas tratadas no derivan de la edición de Vera Tassis, sino que constituyen una rama textual diferente. Como es conocido, en la transmisión textual de las comedias calderonianas, las sueltas publicadas tras la aparición de la serie de partes debidas al amigo de Calderón tienden a seguir el texto establecido por él; en este caso, sin embargo, no es así, lo que, por una parte, nos indica que las sueltas más antiguas ( B y M) deben de ser anteriores a la edición de Vera (algo que la tipografía parece confirmar en el caso de B, según vimos) y, por otra, complica la edición de la comedia: lo que podría no ser sino un caso de codex unicus (la edición de Vera Tassis, seguida por las sueltas) resulta de mayor complejidad al contar con una tradición textual diferente, ajena a Vera, y que, a su vez, se divide en dos subramas: la de B y la de las otras cinco sueltas.

Sirva este artículo, pues, para mostrar las novedades que surgen del trabajo en la base de datos de ISTAE, ya que la descripción detallada de una determinada suelta puede permitir identificar otras ediciones a partir de ejemplares que antes se consideraban de una misma edición, lo que contribuirá además a enriquecer el panorama textual de una determinada comedia, en este caso La sibila del oriente y gran reina de Sabá, de Calderón.

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Notas

* Esta publicación se ha beneficiado de la ayuda de los proyectos de I+D+i con referencias PID2019-104045GA-C55 y PGC2018-096004-A-100 (MCIU/AEI/FEDER, EU). Agradezco a Alejandro García Reidy la revisión minuciosa del artículo; a Paula Casariego y Alejandra Ulla sus aportaciones y sugerencias, y a Anna Bancells i Juncà (de la Biblioteca Diocesana del Seminari de Girona), Ildikó Balogh (de la biblioteca de la Universidad de Budapest) y Sabine Schmidt (de la biblioteca de la Universidad de Mannheim) la diligencia y amabilidad con que me enviaron imágenes o reproducciones de algunas de las sueltas tratadas en este artículo.
6. «No parece haber duda de que Calderón escribió, al menos, el acto I de esta comedia. El acto está lleno de imágenes calderonianas […]. A partir del acto I, la imaginería se vuelve más prosaica. La explicación más plausible no es que don Pedro basó la comedia en el auto, sino que se trata de una obra en colaboración para la que escribió ese acto I; más tarde, como ocurre con algunas otras comedias escritas en colaboración, la adaptó para otros trabajos, en este caso un auto» ( Cruickshank, 2011, p. 257).
7. Coenen, 2009, pp. 124-128. Concluye así: «baste lo dicho para sustentar que en aquellas partes en que la comedia no coincide con el auto, hay cosas que al menos “parecen” ser de Calderón, y que con toda probabilidad lo son. Lo cual no significa necesariamente que no hayan intervenido otras manos en el texto que nos ha llegado a través de Vera Tassis» ( 2009, p. 128).
8. Vega García-Luengos, 2013, pp. 124-125. Según Vega (2013, p. 125), «Pienso que es el reaprovechamiento de la comedia en el auto lo que pudo motivar el silencio de aquella en sus listas de 1680, siguiendo lo que parece una pauta de comportamiento que reflejan otros casos».
18. Germán Vega García-Luengos (2023, pp. 487-489) trata en un artículo un caso similar, el de Los sucesos del príncipe Lisardo y donaires de Mengo, comedia que, con ese título doble, se imprimió en una suelta tardía de la imprenta barcelonesa de Gibert y Tutó sin indicarse autoría, pero que en una suelta temprana se atribuye a Calderón. Vera Tassis, en los preliminares de la Verdadera quinta parte, coloca sus títulos por separado entre los de comedias supuestas, lo que parece indicio de que debieron de existir sueltas con uno solo de los títulos. Ambos títulos aparecen juntos en el Índice de Fajardo, con atribución a Calderón, y también en el de Medel, aunque en este por separado. Agustín Durán sugirió la autoría de Lope, que ha sido confirmada por la estilometría.
19. En el portal dedicado a las comedias sueltas conservadas en bibliotecas de los Estados Unidos ( https://www.comediassueltasusa.org/), de imprescindible consulta, no he localizado ningún ejemplar.
20. La identificación de la imprenta en la que probablemente se imprimió B no habría sido posible sin el buen ojo y la generosidad de Paula Casariego. En este mismo número de Hipogrifo encontrará el lector interesado un pormenorizado análisis de otras sueltas salidas de la imprenta de Cabezas ( Casariego Castiñeira, 2023).
29. Moll, 2011, pp. 250-251. Este artículo de Moll, publicado originalmente en 1983, se presentó en el gran congreso de 1981 que conmemoraba el tercer centenario de la muerte de Calderón, por lo que se escribió antes que el de 1982 que cito a continuación, aunque se publicase después.
31. K. Reichenberger, 1989, p. 292. La fórmula «herederos de Gabriel de León» esconde en realidad, hasta 1710, a Pedro de León, quien se hizo cargo de la librería de su padre Gabriel a la muerte de este en 1688 ( Rodríguez García, 2012, p. 87).
32. Sobre esta colección, promovida por los herederos de Gabriel de León, pueden verse K. Reichenberger, 1989 y Rodríguez García, 2012.
33. Este ejemplar está digitalizado y disponible en la Biblioteca Digital Hispánica: http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000228555&page=1.
35. Agradezco a Sabine Schmidt, de la biblioteca de la Universidad de Mannheim, el haberme enviado reproducciones de la portada del tomo pseudo Vera, así como de la portada y la última página de la suelta, lo que me ha permitido confirmar que, en efecto, coincide con J.
36. Moll, 2011. Ver también Cruickshank y Wilson, quienes sitúan la confección de la colección en los primeros años del XVIII (1974, p. 19), apreciación con la que coincide Moll (2011, pp. 249-250) tanto para los volúmenes pseudo Vera Tassis como para los de la colección Jardín ameno.
37. Ejemplar digitalizado, disponible en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes: https://www.cervantesvirtual.com/nd/ark:/59851/bmcqz2w6.
38. El ejemplar está digitalizado, y se puede consultar en la siguiente dirección: https://onb.digital/result/10A1300C.
39. La reproducción del tomo, digitalizado, puede consultarse en la dirección: http://data.onb.ac.at/rep/102BD3BC.
41. El recurso recuerda al que había utilizado Lope de Vega en 1635 cuando, tras los diez años de suspensión de licencias para publicar comedias, retomaba la edición de las suyas con la Parte XXI verdadera, con lo que también quería subrayar que continuaba la serie genuina de sus partes, interrumpida en 1625 con la XX. Se proclamaba así la ilegitimidad de las partes publicadas en esos años, legal o ilegalmente, en Andalucía y en los reinos de Aragón.
44. La variante que utiliza Calderón en su comedia es la aguda, Sabá, como se aprecia con facilidad en múltiples versos en los que debe leerse como aguda para completar la medida («A Nicacula de Sabá», «No digo que iré a Sabá»…), así como en otro donde Sabá rima con da.
45. De las nueve partes de Calderón publicadas por Vera Tassis, la Verdadera quinta fue la única que conoció una reedición en vida de Vera. En lo que respecta al texto de La sibila del oriente, reedita a plana y renglón el de la princeps, aunque incluye algunas correcciones de interés. Por no haber apenas diferencias entre ellas, me referiré habitualmente a la edición de Vera como V.
46. Sí descienden de Vera otras sueltas, que mantienen el título largo editado por aquel, La sibila del oriente y gran reina de Sabá (núms. 1809 y 1811 del Manual de los Reichenberger), y en las que unas pocas calas permiten constatar que siguen el texto de la Verdadera quinta parte.
47. Erik Coenen (2009, pp. 125-126), al tratar de la autoría de la obra, observó con acierto que el pasaje debía de estar errado en los testimonios antiguos y lo enmendó al citarlo, al tiempo que indicaba lugares paralelos. Sobre la necesidad de esta enmienda insistió al reseñar la edición de la Verdadera quinta parte acometida por Ruano de la Haza ( Coenen, 2012, pp. 303-304).
48. vislumbres V : dislumbres BMGJPK. La palabra dislumbre no parece existir, por lo que se trataría de un error común de las sueltas.
49. de V : a BMGJPK.
50. Casariego Castiñeira, 2021, s. p. A este respecto escribe Ruano de la Haza (en su edición de Calderón, Comedias, V. Verdadera quinta parte de comedias, p. XXVII) : «La comedia, que trata de la construcción del templo de Salomón, tiene muchos parecidos con un auto sacramental alegórico; por ejemplo, su extensión, que es dos tercios de lo normal en una comedia de corral».
52. Ruano de la Haza (en su edición de Calderón, Comedias, V. Verdadera quinta parte de comedias, p. XIII) no duda de que se trata de una modificación consciente por parte de Vera, quien «también impone a veces en el texto calderoniano sus ideas sobre cómo se debe versificar la comedia».
53. A este respecto, es lástima que Vera incluyese La sibila del oriente en la Verdadera quinta parte, la primera de las partes de Calderón que editó. Si no hubiese sido así, habríamos podido ver en qué lista de las que estampó en los preliminares la incluía: si entre las «manuscritas» o entre «las que están impresas sueltas», lo que podría darnos una pista sobre el tipo de testimonio de que se sirvió Vera al editar la comedia. Sin embargo, por recogerla ya en la Verdadera quinta parte, la listó entre las publicadas «en sus tomos».
54. En B también se lee Hirán, como en las otras sueltas.
55. No es el único caso. En otro lugar, la correcta lectura abrasado del verso «agonice abrasado, anhele ciego», que encontramos en V y B, pasa a abrazado en MGJPK.
56. MG leen Libeo, por error. JPK corrigen.
57. Recuérdese, además, que Fajardo consignaba la existencia de una suelta sevillana, sin autor, con el título de Gran reina de Sabá, que tal vez fuese el modelo de M, que sí recoge ya a Calderón como autor.
58. Ruano de la Haza, en su edición de Calderón, Comedias, V. Verdadera quinta parte de comedias, p. XXVII . Por su parte, Coenen (2009, p. 125, nota 14), tratando de la autoría de la obra, escribe en nota, a propósito del error en las atribuciones comentado arriba, que «Dichas erratas ya figuran en el texto publicado por Vera Tassis en la Verdadera quinta parte, del que derivan todas las ediciones posteriores». Aunque el aserto es válido para no pocas obras de Calderón, cuya transmisión pasa a depender enteramente de las ediciones veratassianas desde la publicación de estas, hemos visto que, en lo referido a La sibila del oriente, no es así.
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