Reportes de investigación

Intercambio, emociones y reflexión. Representaciones juveniles del futuro

Exchange, emotions and reflection. Youth representations of the future

Ana María Fernández Poncela *
Profesora-Investigadora Universidad Autónoma Metropolitana, Xochimilco, México

Intercambio, emociones y reflexión. Representaciones juveniles del futuro

IE Revista de Investigación Educativa de la REDIECH, vol. 15, e2158, 2024

Red de Investigadores Educativos Chihuahua A. C.

Algunos derechos reservados

Recepción: 26 Marzo 2024

Aprobación: 01 Octubre 2024

Publicación: 17 Noviembre 2024

Resumen: El objetivo del presente trabajo se centra en las preguntas: ¿Qué representaciones del futuro personal y social poseen las juventudes tras la pandemia? ¿Cómo valoran su participación en un grupo focal sobre su proyecto de futuro y el futuro de la humanidad? Se realizaron grupos focales entre jóvenes universitarios con el doble propósito de 1) recopilar y analizar información y obtener un panorama sobre sus perspectivas de futuro tras la pandemia y 2) conocer y reflexionar sobre sus valoraciones en torno a la práctica de dicha técnica como introspección, comunicación e interacción reflexiva. Esto tiene lugar a través de las representaciones sociales, obtenidas por medio de un cuestionario aplicado tras la realización de los grupos, que tuvo lugar en la Universidad Autónoma Metropolitana. Las representaciones sociales en torno al futuro personal esbozadas en emociones y pensamientos destacan la tranquilidad y la esperanza, si bien hay quien apunta a la incertidumbre y el temor; no obstante, el pensamiento optimista y las emociones positivas sobresalen. Otra cosa es el futuro de la humanidad esbozado de forma pesimista, conflictivo e incierto. La participación en el grupo focal fue a todas luces favorable, como vivencia y reflexión personal y colectiva, y con el objetivo de afinar su proyecto de futuro, así como conocer el de otras personas.

Palabras clave: Emoción, estudiantes, futuro, grupo de enfoque, reflexión.

Abstract: The objective of the present work focuses on these questions: What representations of the personal and social future do young people have after the pandemic? How do they value their participation in a focus group about their future project and the future of humanity? Focus groups were held among young university students with the dual purpose of 1) to collect and analyze information and obtain an overview of their prospects after the pandemic, and 2) to understand and reflect on their assessments regarding the practice of this technique as introspection, communication and reflective interaction. This takes place through social representations, obtained through a questionnaire applied after the groups at the Metropolitan Autonomous University. Social representations about the personal future outlined in emotions and thoughts highlight tranquility and hope, although some point out uncertainty and fear; however, optimistic thinking and positive emotions stand out. Another thing is the future of humanity outlined in a pessimistic, conflictive, and uncertain way. Participation in the focus group was clearly favorable, as a personal and collective experience and reflection, and to refine their future project, as well as getting to know other people’s own.

Keywords: Emotion, students, future, focus group, reflection.

Introducción

El objeto de estudio del presente trabajo es la imaginación sobre el proyecto de futuro, y es también la valoración de la participación en un grupo focal; el sujeto de estudio, las juventudes universitarias. A continuación, una muy breve definición de esto, así como la exposición de la metodología implementada para la investigación participativa desarrollada.

En específico, en primer lugar se abordan las representaciones sociales estudiantiles de su propio futuro y el futuro de la humanidad tras la pandemia, a modo de panorama simbólico emocional y subjetivo, a través de un cuestionario tras un grupo focal que abordó el tema. En segundo lugar se reportan las representaciones de este sector social en torno a la utilidad personal de su participación vivencial y reflexiva en la práctica de dicha técnica de investigación, que incluye la valoración de la interacción sobre el tema del futuro, también expuestas en el mencionado instrumento. Así, se conjugan los testimonios que esbozan el imaginario del futuro y la autorreflexión en el intercambio grupal presente sobre el mismo, esto es, se aúna investigación y participación, cuando quien es investigado y quien investiga se reúnen y encuentran reciprocidad en sus interacciones, aportaciones y quehaceres en la construcción del conocimiento colectivo.

Esto dio como resultado una recolección de pensamientos y emociones sobre la repercusión que tuvo la pandemia en el proyecto de futuro, las responsabilidades personales reconocidas del presente (Stevens, 2006), los sueños y expectativas esbozadas hacia adelante, en general optimistas, aunque más las individuales que las sociales. Con el paso del tiempo y a cierta distancia del aislamiento físico vivido, vale la pena juntarse a participar en un intercambio grupal, en tiempos en que el dataísmo, el algoritmo y las pantallas están al orden del día (Han, 2022), y todavía se pueden imaginar y narrar historias del porvenir, desde lo simbólico y subjetivo, social y personal, como también el encuentro, el contacto y la compartición colectiva como parte de la sociabilidad de la humanidad (Robine, 2005), esto último valorado de forma positiva desde la reflexión (Guber, 2012) y el afecto (Maffesoli, 1997); imaginar y compartir expectativas y deseos de futuro, expresión y escucha, la cocreación del conocimiento socialmente elaborado, un proceso de producción, interpretación y comprensión en acción (Abric, 2004; Jodelet, 2008; Moscovici, 1979), y la huella que esto deja en el discurso (Ibáñez, 1979).

Definiciones conceptuales: juventudes, futuro y grupos focales

Las juventudes son el presente, un grupo etario o etapa de la vida, de composición heterogénea y construcción sociocultural, con distintas formas de ser y relaciones de poder, ubicado en un contexto espacio-temporal, construidas históricamente y con carácter dinámico (Fernández, 2021a). Se habla incluso de su asociación con problemas sociales (Feixa, 1993; Passerini, 1996), así como de constituir un subsistema social en el cual convergen biología, psicología y cultura (Reguillo, 2010; Urteaga, 2011; Valenzuela, 2009). En este caso, el estudio se centra en jóvenes estudiantes universitarios, uno de los grupos más investigados (Fernández, 2003), y su mirada sobre su futuro, el futuro de la humanidad, así como la consideración de su participación en un grupo de enfoque sobre el tema, con la intención de conocer ideas, sentires y la reflexión sobre la interacción social misma.

El futuro –palabra que proviene del latín futurus, que es aquello que se avecina, y hay quien propugna sueños humildes como nociones de situaciones futuras (Valencia y Contreras, 2020)– es una expectativa que cada persona, según características y contexto, imagina y configura, lo que está por venir o hacia lo que se encamina y sucederá con el paso del tiempo. Si bien cada época y grupo social tiene sus definiciones y explicaciones y posee su discurso del futuro, ciertamente los medios de comunicación, el arte y la ciencia, los políticos y expertos dictan cierto discurso con determinadas expectativas que delinean en parte el trazo a seguir, o por lo menos las creencias de muchos. De ahí que en la actualidad básicamente existen dos corrientes: la que presenta un discurso entusiasta de progreso fincado en la innovación tecnológica, y aquella que posee una visión pesimista o incluso apocalíptica, pasando por posiciones críticas y reflexivas, o que propugnan posibles salidas alternativas (Diamandis y Kotler, 2013; Harari, 2018; Kaku, 2018; Lanceros, 2017). También varios pensadores sociales opinan de los cambios hacia el futuro que comportó la pandemia, desde miradas esperanzadas hasta dudas argumentadas, pasando por imágenes distópicas (De Sousa, 2020; Han, 2020; Maffesoli, 2020).

Mucho se dice y escribe sobre el futuro de la sociedad desde enfoques optimistas o perspectivas catastrofistas, desde discursos políticos y expertos científicos; sin embargo, menos se estudia la concepción de futuro de las personas y grupos sociales a partir de sus miradas subjetivas que imaginan el porvenir desde sus propias características, situación y contexto, lo cual es algo que se realiza en este estudio (Fernández, 2021b).

Los grupos de enfoque, focales o de discusión, como habitualmente se nombran en diversas latitudes, constituyen una técnica de investigación social cualitativa destacada para la obtención de información, como varios autores y autoras señalan (Fernández, 2009). Se considera situado entre lo psicológico y lo sociológico, produce y expresa ideologías, por lo que permite captar las representaciones ideológicas de la vida cotidiana a través de su discurso, emergiendo emociones y valoraciones, creencias y expectativas, deseos y temores, conflictos y resistencias (Ortí, 1996). En la situación discursiva y el intercambio que el grupo crea se reproduce y reordena el sentido social, el grupo opera en el terreno del consenso como una conversación entre iguales en un espacio de opinión grupal y habla intersubjetiva (Canales y Peinado, 1994). El estudio mediante dicha técnica no se sostiene por un algoritmo sino por la estrategia de un sujeto en proceso, como señala Ibáñez (1996), que la considera una confesión colectiva, y añade que el que tiene la palabra impone el sentido a los temas, mismo que hay que interpretar y analizar. Este autor también considera que la discusión de un grupo refleja y refracta una historia y una sociedad, una suerte de amalgama imaginaria, un proceso de producción a través de las huellas del discurso, un lenguaje con sentido que es una ideología. Su interpretación y análisis es lectura y descodificación de ideologías, mediación lingüística en la mediación del humano con el mundo (Ibáñez, 1979). Permite captar representaciones ideológicas y simbólicas, valores, así como formaciones imaginarias y afectivas dominantes en el grupo y en la sociedad en su conjunto, discursos ideológicos asociados al objeto de estudio (Galeano, 2018).

Ibáñez (1979) señala que el grupo de discusión es lo opuesto al terapéutico; no obstante, aquí se remarca también la importancia de la participación como expresión y compartición, ser escuchada y tomada en cuenta la opinión y su sentir, es escuchar y reflexionar, ser afectado y afectar (Robine, 2005); sobre todo en épocas en que las prisas se comen el tiempo y las tecnologías desdibujan el contacto y la relación. La consideración de la participación en el grupo de enfoque es uno de los objetivos de este estudio.

Metodología del estudio: cuestionarios y representaciones sociales

Esta investigación se centra en dos grupos focales realizados durante el verano del año 2022 en las instalaciones de la Universidad Autónoma Metropolitana (plantel Xochimilco, al sur de la Ciudad de México) de manera presencial, en total se reunió a 30 jóvenes estudiantes universitarios de licenciatura.[1] Su objetivo inicial fue esbozar y reflexionar alrededor de los imaginarios del futuro de las y los estudiantes tras la pandemia –tema importante y de interés en ese momento, en el sentido de tener en cuenta la coyuntura en la cual se realiza la actividad más allá del asunto abordado, sobre el futuro y en torno a los grupos focales, que resulta interesante en todo momento y lugar–, además de contar con un segundo propósito, el de recabar información sobre la función de la participación en dicha técnica para el desarrollo cognitivo y emocional de sus protagonistas, misma que es la central en estas páginas, como se mostrará. Para ambas cuestiones se posee un cuestionario aplicado, también personalmente, tras la realización de la discusión grupal, con preguntas direccionadas en torno a uno y otro objetivo, que es el instrumento cuyos resultados se analizan a lo largo de este artículo.[2]

Se realiza una revisión, análisis e interpretación de los cuestionarios a través de la teoría de las representaciones sociales, como formas de conocimiento e información socialmente elaboradas y compartidas por sujetos y grupos, producto constituido y proceso constituyente, que básicamente interpretan la realidad y guían las relaciones y el comportamiento social, entre otras cosas. Expresiones que colaboran en explicar y comprender significados de la vida cotidiana, pensar, sentir y actuar social, que construyen el conocimiento de la realidad social y desde estructuras performativas reflejo de la misma hasta la intervención en la elaboración mental, emocional y comportamental (Abric, 2004; Blanch, 2000; Ibáñez, 1988; Jodelet, 2008; Moscovici, 1979). La selección de este enfoque se hizo porque son formas de pensar e interpretar ideas e imaginarios de futuros, y vivencias presentes como una práctica compartida, procesos cognitivos elaborados sobre el porvenir e interacciones sociales colectivas como acontecimiento vivido en situación y generador de aprendizaje, meditación y sentimientos. Esto es, y en concreto para el caso que ocupa, los imaginarios del futuro y las experiencias de participación en un grupo focal, percepciones subjetivas, significados asignados y valoraciones colectivas.

Con objeto de acceder al contenido se cuenta con el material discursivo detonado a través de los cuestionarios, expresión y comunicación por medio del lenguaje, que tuvo lugar tras la realización del grupo de enfoque –vivencia práctica y sentida, acontecimiento situado, acción– y sobre el tema del futuro –pensamiento imaginado, opinión, explicación y reflexión, cognición–. Se realiza una revisión y análisis de palabras, frases y significados del contenido, subrayando temas y subtemas, descripción y comparación, conceptualización y construcción emergente de los datos, integración de categorías con sus propiedades y dimensiones, relaciones y explicaciones, de manera inductiva, para configurar el universo semántico y campo representacional, identificar ideas y prácticas, percepciones y valores en torno al objeto estudiado a partir de la teoría fundamentada (Glaser, 1992; Glaser y Strauss, 1967).

Cabe añadir que la investigación se inspira también en las nuevas metodologías sin llegar a aplicarse cabalmente, pero sí en un intento de un diálogo con el otro, una suerte de intercambio horizontal y recíproco que produce conocimiento, además de la vinculación de teoría y práctica, reflexionando a partir de las experiencias empíricas (Corona y Kaltmeier, 2012), y que investigadores/as e investigados/as cooperen y se enriquezcan mutuamente, de ahí también el interés de ahondar en las percepciones sobre la participación en el grupo focal, entre otras cosas.

Resultados

Perspectivas de futuro, pensamientos y emociones colectivas

En este punto se presentan las representaciones sociales sobre las perspectivas del futuro personal de las y los jóvenes, así como su concepción del futuro de la humanidad tras la pandemia, siendo esta –como se verá– un punto de inflexión en sus vidas y en sus perspectivas del porvenir, como se comprueba en sus testimonios.

Mi futuro tras la pandemia en pensamientos

“¿Cómo imaginas (pensamientos) tu futuro tras la pandemia?”, fue el interrogante aplicado. Las respuestas obtenidas van desde concepciones consideradas positivas, negativas y otras conteniendo ambas tendencias, eso sí, muchas veces se trataba de más de pensamientos, emociones expresadas, sumado esto a una suerte de necesidad de expresarlas una y otra vez, y opacando las configuraciones cognitivas sobre el tema; muestra de la intensidad afectiva por esos días.

En la concepción positiva de los pensamientos –repetimos: expuestos a veces a través de emociones– se encuentra por un lado la calma y lo estable, que denotan tranquilidad y reposo de ánimo; por otro lado, lo que tiene que ver con lo emocionante o esperanzador, en el sentido de excitación y movimiento de ánimo. También hay expresiones que indican seguridad en el sentido de poder personal y autopercepción de capacidad, esto último aparece en varias ocasiones y merece ser subrayado.

Pensamientos estables, firmes, enfocados, simples [H 22].

Me lo imagino estable y trato de ayudar [H 26].

Yo creo que voy con calma y actitud positiva para realizar proyectos y seguir avanzando [M 18].

Con un futuro estable y más emocionante [H 18].

Con la seguridad de que soy capaz de muchas cosas y que puedo lograr todo [H 19].

Con pensamientos muy positivos acerca de mis capacidades [H 20].

Bueno, no hay que perder el enfoque de lo que se quiere [H 25].

Además de que quien habla –como se vio y se mostrará– literalmente enuncia su pensamiento positivo y actitud optimista, de forma directa.

Optimista, lleno de actitud [H 21].

Positivo ante cualquier problema [H 19].

Un poco optimista, pero con incertidumbre de qué es lo que me deparará [M 24].

En segundo lugar, aquellas oraciones que señalan –de nuevo, a través de emociones en ocasiones– estados de ánimo no muy positivos y más bien negativos o por lo menos pesimistas en el sentido de incertidumbre y dudas, y el esbozo de un futuro incierto y con problemas, o incluso una actitud más bien pasiva de espera del futuro.

Incierto, lleno de dudas y con demasiados problemas [H 21].

Incierto, aunque no va a cambiar nuestra costumbre, fue un momento de pensar y prepararse para ello [H 26].

Bien, pero a la espera de cómo me vaya en el mundo laboral [H 19].

Un tercer grupo de pensamientos –o emociones– compagina opiniones tanto positivas o satisfactorias como su otra cara negativa e insatisfactoria, cual pareja de opuestos, en parte reflejo de la complejidad que es percibida y expuesta: oportunidad e incertidumbre; conflicto y tranquilidad; incierto y esperanzado; obstáculos, pero estos para mejorar.

Con muchas oportunidades, pero incierto, lleno de dudas [H 19].

Un poco conflictivo en el sistema social y económico, y pues un poco más tranquilo [H 21].

Ideas inciertas y pues con mucha incertidumbre, positivas hasta cierto punto, pero con una esperanza impecable [M 18].

Lleno de obstáculos que me harán mejor persona [M 20].

Otro hallazgo es la importancia de los verbos, en general formulados en infinitivo y que tienen que ver con el movimiento de volver o de seguir y continuar, adelante y avanzando, ya sea desde lo que la sociedad ofrece o sea lo que cada quien establece, sin perder el enfoque de lo que se quiere como se afirma, incluso aprovechando las oportunidades, siempre adaptándose. Palabra clave la de adaptación, y reiterada en este ejercicio.

Volver poco a poco, a una nueva normalidad [H 18].

Pienso en continuar con lo que me he planeado hace años [H 21].

Un tiempo adaptándome de nuevo a esta “nueva realidad” y seguir adelante [H 19].

Finalmente, hubo quien confiesa no imaginar o no saber qué le depara el futuro.

No lo imagino [M 21].

No tengo un futuro claro, solo espero seguir, y estudiando y trabajando [M 22].

Futuro incierto, ya que nunca sabemos qué depara el destino, solo el vivir el día a día [H 21].

Esto último aparece alguna que otra vez; curioso, se interroga sobre el futuro y la respuesta gira en torno a la revalorización del presente, seguramente producto de lo vivido en el pasado. Concatenación de tiempos, y remarcar, por supuesto, el paso de la pandemia. Esto es, la pandemia influyó en la revalorización de la vida y también en el aquí y ahora.

Emociones de mi futuro tras la pandemia

Otro interrogante gira, ahora sí, directamente sobre emociones: “¿Cómo sientes (emociones) que será tu futuro tras la pandemia?”. De nuevo, significados de emociones consideradas positivas, otras desagradables o dolorosas,3 y el entrecruzamiento de ambas tendencias en algunos testimonios.

Sobre las agradables y satisfactorias, aparece de nuevo –como en los pensamientos– la tranquilidad o estabilidad, por un lado. Esto es, emociones supuestamente equilibradas y serenas, quizás con introspección y de cada quien.

Más tranquilo [H 18].

Estable y tranquilo [H 19].

Esperanza y con emoción [H 26].

Bueno, enfocado [H 30].

De otro lado, están las emociones más energetizantes y más dirigidas o relacionadas con el exterior y con la relación, lo calificado de feliz, emocionante, motivado, esperanzado. La pandemia fue un obstáculo, tras lo cual aparece la felicidad proyectada hacia el porvenir.

Muy esperanzador porque me encuentro bien y con energía [M 18].

Positivo e intentando no desperdiciar oportunidades [H 18].

Feliz por haber pasado un obstáculo en mi vida [H 19].

Me siento muy feliz y motivado acerca de mis emociones, ya que cambiarán en un futuro [H 20].

Un poco mejor de lo que podría imaginar al inicio de la pandemia [H 19].

En torno a las insatisfactorias y desagradables, predomina también, como en el punto de los pensamientos, lo incierto, a lo cual se suma lo oscuro o intrigante, y la incertidumbre sobre el futuro personal, el temor y la ansiedad que conlleva, además del enojo de no saber cómo será el porvenir. Aunque en ocasiones dicha mirada acaba con cierto indicio de entusiasmo y esperanza también. Las emociones conviven en tiempo y espacio, fluyen, se encuentran, siempre en movimiento (Ahmed, 2015). Es curioso señalar que además de predominar emociones del futuro positivas, cuando estas son negativas, pocas veces van solas y se acompañan por alguna de las primeras antes de acabar la oración.

Con algo de temor [M 24].

Ansioso de poder seguir adelante y ver qué soy capaz de hacer [H 19].

No siento nada, cuando siento algo no es más que incertidumbre, ansiedad y a veces emoción de excitación e inquietud [M 22].

Enojo al no saber cómo será en un futuro, pero con tranquilidad y en ocasiones impotente [H 21].

Obscuro, indeciso e intrigante, siempre teniendo entusiasmo [H 26].

Varias son las enumeraciones de sentires, emociones y sentimientos encontrados, en diferentes direcciones e incluso opuestas: enojo y tranquilidad, miedo y tranquilidad, incertidumbre y satisfacción, alegría y felicidad, junto a confusión y miedo, todo ello presentado en la misma frase. Esto es, las emociones muchas veces van en parejas o se reúne una diversidad de ellas, en su movimiento constante, fluido y cambiante, como las emociones son (Ahmed, 2015; Barret, 2019), lo cual remite al contexto de pandemia vivido y al carrusel emocional que representó.

Emociones y sentimientos encontrados por lo sucedido y por lo perdido [H 21].

Pues con miedo y un poco más tranquilo [H 21].

Lleno de constantes cambios, pero con incertidumbre y satisfacción [H 19].

Adaptación, feliz, cómoda, alegre, confusa y con un poco de miedo [M 18].

Hay también verbos de acción, todos ellos en el sentido de ganas de hacer e intención de seguir adelante, y lo dicho sobre vivir el día y disfrutar la vida.

Me siento al igual que antes, con muchas ganas por seguir viviendo, en el día a día [H 21].

Un poco más motivado, con ganas de hacer nuevas cosas y disfrutarlas al máximo [M 24].

Todo un rosario emocional, y de nuevo la declaración de adaptación a los tiempos presentes, y sobre todo, futuros que se proyectan en los testimonios recogidos en estas páginas. Por último, en este punto es posible señalar la dirección de la emoción de uno mismo y hacia uno mismo, como más íntima y personal, como el contento de lo que se es y las ganas de encontrar un balance personal, y con relación al entorno y al otro, cuando se disfruta de las personas y se destila empatía por las mismas y valoración de la relación. Todo un ejercicio de darse cuenta, y reflexividad también (Guber, 2012; Stevens, 2006).

Muy seguro, ya confío en mí y me siento muy contento de lo que soy [H 19].

Emocionante y con ganas de encontrar un buen balance personal [H 25].

Empático, valorando a la gente [H 22].

Siendo más optimista, disfrutando más a las personas y las cosas de la vida [M 23].

Hasta aquí el universo representacional. Y del imaginario futuro personal al futuro de la humanidad, que como se verá, es algo más sombrío.

El futuro de la humanidad

Otro tema es conocer respecto a “¿Cómo ves el futuro de la humanidad tras la pandemia?”. Se pasa del futuro individual al futuro colectivo de la sociedad en general, lo cual aporta interesante información para el análisis y la reflexión, pues lo primero que se observa a simple vista, y aquí se destaca, es que el futuro personal parece tener un esbozo mucho más positivo ante el futuro social, donde sobresale su calificación y carácter negativo, sin dejar de poseer visiones diversas, por supuesto.

Para empezar, el campo semántico de aquello clasificable como no favorable presenta lo cambiado –pasado– peor que antes de la pandemia o distópico, lo que está de cabeza o al borde del caos, según algunas transcripciones literales de los testimonios recabados que son muy gráficas e ilustrativas al respecto.

Distópico [M 21].

Al borde del caos [H 21].

La sociedad de cabeza, con nuevas rutinas y nuevos pensamientos [H 19].

Mucho peor respecto a como estaba antes de la pandemia. [H 19].

También está lo cambiante –en proceso–, incierto, inestable, que provoca temor. Además, lo difícil, complicado, conflictivo, da lugar a preocupación. A lo ya expuesto se añade la confusión del proceso de transformación continua, produciendo preocupación, hasta temor. No obstante, dentro del conflicto se abren paso los aprendizajes (De Sousa, 2020).

Inestable, preocupado, temeroso [H 22].

Cambiante, confundido y dividido [H 26].

Cambiante, no tenemos nada por seguro [H 25].

Conflictivo y con muchas enseñanzas a largo plazo [H 21].

Luego está el conjunto de emociones positivas y negativas que son sentidas a la vez, y que es la esperanza de unos frente al “todo está perdido” de otros, el aumento de desconfianza de la gente ante algunos cambios para bien, lo caótico e incierto que no siempre es juzgado como malo, según expresión de palabras concretas. Un futuro de la humanidad en sus diferentes versiones según la perspectiva de cada quien, diversa y plural.

Con problemas y un avance a paso lento, para algunos con esperanza de crecimiento y para otros quizá todo perdido [M 22].

Puede ser turbio, pues, así como hay gente que se volvió desconfiada hay otras que cambiaron a bien [M 24].

Caótico e incierto, pero no malo [H 18].

Para proseguir con el dibujo positivo o favorable, por así calificarlo, aparece una sociedad más preparada, informada y que cuenta con más y mejores cuidados, por una parte.

Mejor preparada y mejor informada [H 18].

Con más cuidados para hacer unas cosas, pero descuidando otras como siempre fue y es [H 21].

Por otra parte, se esboza mayor conciencia, valoración y empatía de la gente y entre la gente, esperanza e intención de salir adelante unidos, no sin varios peros y objeciones. Lo complejo, difícil y dividido son expresiones que se reiteran, como que se vive, siente o imagina cierta división, incluso enfrentamiento social. Así que lo expuesto como positivo no parece serlo del todo.

Más empático y consciente [H 30].

Espero y la gente sea solidaria, tal vez algo dividido [M 20].

Más responsable y empático, aunque complicado [M 23].

Difícil por los cambios que hubo, pero más empáticos y unidos todos [M 24].

Al respecto de esto último, destaca poseer perspectivas, ideas y sentires nuevos, toda vez que se subraya la necesidad de estar juntos, unidos y ser empáticos, como ya se dijo y reitera acto seguido. Así lo complicado e incierto parece poder enfrentarse con empatía y unidad, y una actitud positiva y propositiva.

Con nuevas perspectivas y con nuevos planteamientos [H 19].

Complicado y algo pesimista, pero tenemos que trabajar juntos como sociedad para afrontar cualquier cosa que venga, como otra pandemia [H 19].

Incierto, ya que últimamente suceden cosas que no están dentro de mis planes; contento de ver a la humanidad como una sociedad unida y empática [H 20].

Para cerrar este punto hay quien presenta la intención de salir adelante, disfrutar y vivir la vida como nunca antes, algo que, como ya se dijo, aparece con asiduidad. Incluso existe quien señala que no ha cambiado mucho la situación.

Con la intención de salir adelante, esperanzada y con la intención de disfrutar y vivir la vida como nunca, minuto a minuto [M 18].

Tendencioso y simple, no creo que realmente haya cambiado mucho [H 21].

Hasta aquí los pensamientos y sentimientos sobre su futuro y el futuro de la humanidad tras la pandemia. Se reiterar el contraste de universos semánticos entre el esbozo de uno y otro futuro, cómo la imaginación configura un campo representacional personal con pensamientos y emociones, capacidades y expectativas en buena parte promisorias y satisfactorias, mientras el futuro social parece algo menos claro y halagüeño, y se hace incluso un llamado con objeto de mejorar. A continuación, su perspectiva y experiencia en el grupo de enfoque donde se abordó el tema anterior, cuestión esta de suma importancia en la investigación presentada en este texto.

Reflexiones participativas, consideraciones y afectos

Este apartado muestra las representaciones sociales en torno a la utilidad y valoración de los grupos de enfoque para sus participantes, tanto en cuanto a emociones como a pensamientos, expresión, escucha y comunicación de vivencias y reflexiones sobre el tema tratado, que en general es percibido positivo y lo consideran satisfactorio para su desarrollo social y personal (Rogers, 2007).

Funciones de los grupos focales, vivencias y emociones

“¿Para qué te ha servido vivencialmente (emociones) este grupo de enfoque?”, fue la pregunta disparadora sobre la utilidad emocional y experiencial de su participación grupal. En este caso, se preguntaba ahora sobre emociones, si bien también surgen pensamientos y reflexiones, incluso lo cognitivo parece predominar aquí sobre lo afectivo. Otra cuestión a destacar es la introspección personal de quien relata, así como sobresale también la interrelación con el grupo, yo y nosotros, lo subjetivo personal y colectivo social.

Desde sentirse uno mismo, darse cuenta (Stevens, 2006), estructurar sentimientos, hasta analizar percepciones, comprender y reflexionar (Guber, 2012) sobre el propio futuro. Su perspectiva y experiencia en el grupo queda reflejada en los testimonios vertidos en los cuestionarios. Esta va, como se dijo, desde identificar lo propio hasta conocer y comprender a los demás, un viaje de ida y vuelta, un encuentro con el otro y con el interior de cada quien.

Para poder comprender y analizar mi futuro, feliz y tranquilo [H 21].

Para analizar mejor cómo percibir mi entorno [H 19].

Para estructurar mejor lo que siento sobre mi futuro [H 18].

Nutrirme con las ideas de los demás [H 18].

Para reflexionar y ampliar las opiniones del mismo tema, estar tranquilo [H 21].

Para cambiar mi perspectiva de vida y sobre qué soy capaz [H 19].

La reiteración de la emoción de tranquilidad expresa su sentir en el grupo tras los primeros contactos (Robine, 2005), que combina expresión y contención, reconocer y sentirse reconocido, un clima emocional que, de ser satisfactorio, proporciona la mencionada tranquilidad; también aporta, como se observa y reitera, autoanálisis y reflexión (Guber, 2012).

Sentirme más cómodo y tranquilo [H 21].

Me resultó tranquilizante decir las cosas y conocer la perspectiva de los compañeros [M 24].

Para ser desde otra perspectiva y analizar lo que realmente estoy sintiendo afectivamente y escucharme más [M 18].

Reflexionar acerca de emociones tanto personales como de mis compañeros [H 19].

Sobre los otros y su sentir, comprenderlos e incluso empatizar con ellos es quizás lo más destacado y destacable. Darse cuenta (Stevens, 2006) de la diversidad de pensamientos e ideas, entender otras perspectivas, respetar y tolerar diferentes puntos de vista. Apreciar la alteridad, pero desde una mirada valorativa (Jodelet, 2006; Krotz, 2013).

Ver otros puntos de vista [M 21].

Me ha servido para conocer las emociones de los demás en torno a su vivencia en la pandemia [H 20].

Para poder comprender lo que cada uno de mis compañeros ha expuesto con satisfacción [H 19].

Darme cuenta de que cada uno de nosotros pensamos diferente ante las problemáticas existentes. Me causa intriga que cada uno de nosotros tiene un pensamiento diferente de la vida [H 19].

Para darme cuenta que tenemos diversidad de pensamientos y respetemos cada idea [H 26].

Analizar y tolerar los diferentes puntos de vista que son los interesantes [H 26].

Como se observa, y se dijo anteriormente, prima lo cognitivo, conocer, analizar, comprender, darse cuenta, si bien la emoción predominante resultado o consecuencia de lo anterior es, por un lado, el respeto a lo diferente, y por otro, la empatía hacia el prójimo. Como dicen, ampliar opiniones, observar otras visiones, incluso desarrollar empatía. Ambas emociones, respeto y empatía, básicas para el entendimiento y la convivencia.

Ser más empática con mis compañeros y ver la situación desde diferentes ángulos [M 22].

Para saber que los demás también tienen emociones similares a las que yo tengo y siendo empática [M 23].

Para ser más empático con mis compañeros y en todo el mundo [H 22].

A veces apareció la tristeza como emoción al conocer diferentes actitudes a las propias o miradas disímiles, en ocasiones sienten tranquilidad al compartirlas –como ya se vio–. Parece ser que este ejercicio constituye una fuente de análisis y reflexión, como se insiste en diversos relatos, desde el sentir propio hasta el sentir hacia los demás.

Saber que hay gente muy pesimista, y eso me da tristeza, pero igual hay mucha gente que lucha todos los días por ser mejor [M 20].

Para reflexionar mucho las cosas y ver otros puntos de vista. Es un poco triste, pero optimista [M 24].

Para tranquilizarme, que no soy la única persona que piensa así y hay más gente [H 19].

Algo interesante fue alguna expresión que reconoció el desconocimiento del sentir del otro e incluso la falta de introspección propia, apreciación y reflexión en torno a sus emociones. Las emociones y las relaciones tan importantes, y a veces algo descuidadas.

Para saber cómo se encuentran las personas con las que convivo a diario, pero no tenía la oportunidad de saber cómo se sentían [H 30].

Para reflexionar, ya que nunca me había hecho estas cuestiones de cómo me siento emocionalmente [H 21].

De la vivencia como emoción teñida de pensamiento a la reflexión bañada de afectos, un poco en el sentido de razón sensible (Maffesoli, 1997).

Reflexión y utilidad de los grupos de enfoque

Ahora sí, se interroga sobre “¿Para qué te ha servido como reflexión (pensamiento) este grupo de enfoque?”. Aquí se expresan en su mayoría pensamientos, ya sean estos propios y hacia uno mismo, o sean con relación o hacia los otros y al grupo. A veces se expresa algo similar a lo expuesto en el punto anterior, pues sobresalen los verbos cognitivos en general, sobre el pensamiento, a lo que ahora se le suma el hacer.

Identificar, rectificar, centrar ideas de lo que se quiere en la vida, planear mejor y reconsiderar lo que se hace y cómo se hace, darse cuenta (Stevens, 2006) de lo que cada uno hace con su existencia y los proyectos de futuro que posee.

Para centrar mis decisiones [M 18].

Para extraer nuevas ideas [H 21].

Para identificar lo que quiero en mi futuro [H 18].

Para rectificar lo que quiero en mi vida [H 26].

Para reestructurar mis ideas de cómo veo el futuro [H 18].

Para cuestionarme de mejor manera a mí mismo [H 19].

Planear mejor mis ideas e intentar contactar a mis emociones [M 22].

Del pensar al hacer van las narraciones, el grupo airea ideas y aterriza comprensiones, lo cual deriva en proyectos nuevos, cambio de planes y también un hacer constante.

Para reconsiderar las cosas que hago y cómo las hago [M 24].

Ver las cosas que estoy haciendo bien y que mi camino lo construyo como a mí me gusta [H 19].

Para entender mejor y estar más enfocado en mis metas a corto y largo plazo [H 19].

Para pensar a futuro el cómo vivir, el qué hacer y demás [H 21].

Un poco con más visiones a lo que pasará y qué hacer con mi futuro después de la pandemia [H 21].

Es abrir un panorama más amplio y sentirse libre de decir algo muy reciente como la pandemia [H 21].

Escuchar y conocer lo que piensan los compañeros y compañeras sobre el tema al parecer motiva, abre el panorama y se puede mirar desde otras perspectivas, toda vez que colabora también en el desarrollo del entendimiento y la empatía hacia los demás. Una conversación y participación bidireccional, que nutre las reflexiones de cada quien e incluso inspira, toda vez que las visiones transitan a comprensiones más abiertas y a afectos más empáticos. Todo en sentido similar a lo ya presentado en otros puntos.

Me ha sido motivador, ya que me inspiro de los demás acerca de sus planes y emociones [H 20].

Para pensar sobre las cosas que estamos viviendo y a qué nos estamos enfrentando [H 19].

Específicamente para escuchar y entender mucho más allá de mi individualismo [H 19].

Que hay cosas que para mí son insignificantes, pero otras personas le tienen miedo [H 19].

Me da una referencia para saber dónde y con quién estoy [H 21].

Para ver a mis compañeros desde un lado más profundo y tomar eso en cuenta, con empatía y respeto, más abierto [H 22].

Algo que aparece y reaparece es el respeto y la empatía –como se vio en el punto de las emociones y aquí resurge y se reitera–, emociones que, junto a la consideración de que otros piensan similar o de que cada quien se siente diferente, también de que hay cierta unidad y compañerismo, consideran una afectación de la pandemia en el colectivo que invita a comprenderse, acercarse y ayudarse.

El respeto hacia los demás jamás debe de desaparecer [H 26].

Para ser más empática con sus emociones y vivencias [H 30].

Saber que no soy la única que piensa de cierta manera [M 21].

Me ha puesto a pensar en otra perspectiva, la perspectiva que tenía sobre mí y la sociedad [M 18].

Para entender que todos nos sentimos diferentes, pero nadie es ajeno [M 20].

Para saber que esta experiencia que nos ha afectado a todos y entre todos podemos ayudarnos [M 23].

Para pensar la pandemia desde otras perspectivas y dar otro sentido a esas cosas que me hacen sentir mal o incapaz, y verlas como una nueva oportunidad [M 24].

De sentir y pensar para qué sirve el grupo de discusión se pasa a su incidencia ahora en su proyecto individual, si bien esto en parte apareció entretejido en las narraciones anteriores.

El grupo focal y mi proyecto de futuro

Este último punto aborda directamente “¿Para qué te ha servido para tu proyecto de futuro este grupo de enfoque?”. Se centra sobre el propio proyecto de futuro y la contribución que la expresión e intercambio de ideas y afectos durante la participación ha significado en el mismo. De nuevo se remarca lo que propone cada quien, así como la visión que se airea y amplía al comparar el yo y los otros, al escuchar y sentirse escuchado, al expresar y reflexionar sobre el tema, desde la mirada de uno/a y la polifonía de voces del grupo. Hay cuestiones reiteradas de otros apartados, si bien aparece una profundización personal sobre el pensamiento del proyecto de su futuro, así como la luz que aporta la posibilidad de comparación con otros puntos de vista.

Surge una línea semántica en torno a mejorar la idea y planificación del propio proyecto, aclararse, enfocarse, comprenderse; algo que ya había hecho acto de presencia y aquí se expande y concreta.

Para idearlo mejor [H 18].

Para comprender mejor mis recursos y con lo que cuento [H 19].

Para ser más reflexivo de las vivencias y organizar y planear las cosas [H 21].

Aclaró bien mis ideas, para dónde voy y con qué herramientas contaré en el presente para el futuro [H 19].

Sentar mis ideas con el compromiso de jamás olvidar quien soy [H 21].

El poder replantearme nuevas perspectivas que ahora tengo en la mente [H 19].

Me ayuda a enfocarme y a darme energía [M 18].

Pensar, sentir y hacer se concatenan, a veces en una misma oración; se trata de un proyecto desplegado al futuro, pero en el presente se cimenta y se va construyendo. Además, aparece en varias ocasiones prevenir errores o no perder el enfoque y la dirección.

Analizando de mejor manera y poner en práctica todo lo que quiero hacer [H 21].

Para poner en marcha lo que pueda y quiero hacer, siendo más consciente de lo que vivo, siento y experimento [M 18].

Para no perder el enfoque de lo que quiero lograr a pesar de las adversidades [H 25].

Analizar y tratar de no incurrir en errores obvios [H 26].

Para sentir que estoy en la dirección correcta [H 30].

Darme cuenta de que necesito planificar y enfocarme, conocer lo que quiero hacer [M 22].

También otra tendencia de opinión apunta hacia tener más información, ampliar ideas, tomar en cuenta el contexto y a las demás personas. El grupo sirve indudablemente para eso, intercambiar y compartir, en este caso con coetáneos y con intereses universitarios similares (Ibáñez, 1979).

Me sirvió para salir un poco de ese pensamiento cerrado y escuchar a los demás [H 26].

Para recabar información necesaria [H 21].

Considerar más puntos de vista [M 24].

Abrir una idea de acciones que se pueden hacer, tomar ideas de pensamientos diferentes [H 21].

Para seguir adelante y seguir adaptándome a cosas que nos enfrentamos como sociedad [H 19].

Reconocimiento de afectos y ánimos, elogio de pluralidad y actitud adaptativa se aprecia en las exposiciones; a veces teniendo en cuenta el porvenir propio y el social, comparar puntos de vista, varios comparten ideas y tienen objetivos comunes, como relatan directamente, al tratarse de una comprensión grupal con cierta homogeneidad, etaria y estudiantil.

Tener en cuenta el contexto de las demás personas [M 21].

Replantearme cómo es que proyecto mi futuro y el de la sociedad [H 18].

Me di cuenta que muchos del grupo compartimos ideas y tenemos muchos objetivos en común [H 19].

Me ha servido demasiado para comprender a los demás y estar muy motivado a crear mucho arte en torno a vivencias, emociones y pensamientos de los demás [H 20].

Finalmente, la reflexión de la posibilidad del cambio en un segundo y la oportunidad de aprovechar la vida, como ya se dijo con anterioridad, con relación al quiebre que la pandemia significó en sus vidas.

Para reflexionar que todo cambió en un segundo y que hay que aprovechar cada oportunidad que la vida, momentos, circunstancias, nos da [M 24].

Así las cosas, el grupo de enfoque sirve para enfocar su proyecto de futuro, motivarlo, compararlo, repensarlo, construirlo, remarcar las capacidades y posibilidades propias, también tener en cuenta el entorno, las relaciones con los otros, vivencias y emociones, ideas y reflexiones, incluso vivir el presente como parte de proyecto de futuro.

Conclusión

Las representaciones juveniles del futuro fueron las protagonistas de estas páginas, conjuntamente a la apreciación de la vivencia y participación experiencial en un grupo focal sobre el tema. El campo representacional de lo primero esboza imaginarios de futuros personales positivos, y sociales algo más sombríos. El universo semántico de la experiencia y reflexión, así como la utilidad en la configuración de proyectos de futuro, con su participación en el grupo, es a todas luces satisfactoria cognitiva y emocionalmente hablando.

Varias son las conclusiones resultado de este estudio, entre las cuales destaca la importancia de las emociones en las relaciones sociales, y no solo eso, sino su necesidad de expresión, pues aunque se interrogara en torno a pensamientos o imaginación, la respuesta era más sobre sentimientos, más allá de las confusiones que pudieran haber tenido lugar en este punto. Otra es la aparición de varias de estas –enojo, miedo, tranquilidad, alegría– en una misma persona para el mismo tema, con lo cual se comprueba su proliferación y convivencia plural e incluso aparentemente contradictoria en ciertos momentos de la existencia. Esto especialmente en el punto relacionado con el proyecto de futuro, pues en el tema del grupo focal y curiosamente cuando se interrogó sobre vivencia y emoción, se respondió con pensamiento y reflexión. O sea que el proyecto de futuro destila emoción, y la consideración de su participación en el grupo de discusión desencadena más bien reflexión.

Algo a destacar es el peso de la pandemia para la configuración del futuro personal de las y los jóvenes, cambios y adaptaciones, no obstante, prevalece un esbozo positivo hacia el mismo, que parece teñido de pesimismo cuanto opinan sobre el porvenir, pero de la humanidad en su conjunto. Se remarca la actitud adaptativa y la consideración de capacidad y autoestima propositiva, así como la inclusión de la diversidad, respeto y empatía, ello a veces expuesto de manera que se da a entender que ha sido resultado de la pandemia y sus consecuencias positivas, según los testimonios directos al respecto.

Merece también subrayarse el aspecto satisfactorio de los grupos de enfoque con relación a provocar especialmente reflexión, además de intercambiar ideas, así como necesidad de expresión personal y conocer otros puntos de vista de las y los otros, para pensar y actuar, reconocerse y compartir.

Un resumen de los diferentes temas apunta hacia pensamientos y emociones agradables o positivas y desagradables o negativas, predominando las primeras en cuanto a imaginar y sentir su futuro tras la pandemia. La tranquilidad y la calma por un lado, y por otro lo emocionante y esperanzador para los pensamientos satisfactorios que fueron expuestos, como se dijo, a través de emociones, incluso se define con adjetivos como un futuro optimista y positivo. En cuanto a los pensamientos desfavorables, la incertidumbre es la emoción que predomina, si bien en general se insiste en seguir adelante con cierto tono esperanzado.

Específicamente sobre las emociones del futuro personal, se reitera la tranquilidad y lo emocionante, desde la introspección y lo motivacional. Las no tan agradables señalan hacia la incertidumbre, temor, enojo y ansiedad, aquí algo más abundantes las negativas, a las cuales se suman los sentimientos encontrados y contrapuestos, como alguien señala, y varios testimonios enumeran cuando se dice sentir el futuro con miedo y tranquilidad al mismo tiempo, a lo cual se suman las oraciones donde aparecen los verbos “hacer” y “vivir” la vida.

En cuanto al futuro de la humanidad, se esboza en general y mayoritariamente pesimista, cambiante e incierto, inestable y conflictivo, incluso hay quien lo califica directamente de distópico. Lo único que deja entrever posibilidades positivas es que se posee más información y se tiene mayor cuidado personal, más empatía, unidad y esperanza por parte de la gente.

Respecto a lo que les aportó o no su participación en los grupos focales a nivel de vivencias, aquí al preguntar sobre emociones se respondieron más pensamientos o incluso acciones, desde introspección hasta interrelación de unos con otros, pensar y sobre todo reflexionar básicamente; lo cognitivo y comportamental, más que lo afectivo, destaca. Analizar y comprender la reflexión propia sobre su futuro. Sentir, entender, respetar y empatizar con las ideas de futuro que poseen los demás. Lo personal y lo colectivo, entre las ideas y los sentimientos, el aprendizaje y el intercambio fructífero.

Ya se sabe de la importancia de los grupos focales como técnica cualitativa de investigación social aplicada; donde se encuentran lo sociológico y lo psicológico, se expresan formas de pensar e ideologías de la vida cotidiana, a modo de confesión colectiva, de pensamientos y emociones, imaginarios y representaciones sociales. Información amplia, rica, profunda y significativa sobre la vida social desde las miradas y las voces de los sujetos de estudio, en primera persona y dentro de un colectivo. Este estudio de caso es una muestra de esto de forma directa y clara.

Sobre lo que les aportó y sirvió el grupo para la reflexión, de nuevo, y ahora sí, percepciones y acciones, desde identificar y sentar ideas, darse cuenta y ejercicio de reflexividad, sobre sus proyectos personales de futuro, hasta escuchar y conocer otras perspectivas que contribuye a motivar e inspirar la propia, toda vez que para comprender, empatizar y respetar las de los otros/as. Sobresale abrir el panorama, el compañerismo, acercarse y ayudarse entre los miembros del grupo en su calidad de estudiantes todos y todas. Como se observa, fue difícil discernir entre lo que se piensa y los afectos, pues al fin y al cabo todo funciona de forma conjunta en la psique y el cerebro, como ya se dijo, y como aquí se vio, se percibe y expresa en varios testimonios.

En resumen, la función que tuvo el grupo en su proyecto de futuro personal fue profundizar, aclararse, obtener nueva información e ideas y comparar puntos de vista. En general, todo esto resulta satisfactorio y favorecedor, tanto para uno mismo de manera individual como para el colectivo en general.

Finalmente, es posible concluir: 1) hay una tendencia mayoritaria a imaginar –pensar y sentir– su futuro personal más o menos de manera favorable y optimista, no así el futuro de la humanidad, dibujado de forma pesimista, y 2) la participación en el grupo de enfoque es juzgada siempre satisfactoriamente –emocional y reflexivamente–, desde la óptica de ayudar a la claridad de cada quien, hasta el desarrollo de respeto y empatía hacia la otra persona. Un intercambio fructífero y entrañable que se observa y constata que aquí ha tenido lugar.

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Notas

[1] En concreto y sumando los dos grupos, participaron 19 hombres y 11 mujeres, cuyas edades iban de los 18 a los 26 años, si bien la moda fue de 19 años. Se consideró oportuno que fueran dos grupos no solo por obtener mayor participación, intercambio e información, sino con el fin de asegurar también mayor número de cuestionarios que valoraban la realización y reflexiones sobre los mismos. La selección de la formación de los grupos vino dada por su carácter de estudiantes de los tres primeros trimestres, alumnado cuyo perfil es similar en dichas circunstancias. El grupo se aplicó en el salón de clase del mismo centro de estudios.
[2] A la hora de presentar las transcripciones y al final de las mismas se coloca el género –H hombre, M mujer– y la edad. El cuestionario fue elaborado ex profeso y sus preguntas están centradas en el tema, con el objeto de valorar y reflexionar sobre el contenido del grupo de enfoque, así como su forma y muy especialmente su dinámica y participación, la valoración de la misma, intelectual y emocionalmente, individuales y colectivas, opiniones y experiencias, en particular para qué consideran que les sirvió y cómo se sintieron durante el intercambio exterior con el colectivo, así como en su seno interno personal.

Notas de autor

* Se encuentra adscrita al Departamento de Política y Cultura, de la División de Ciencias Sociales y Humanidades. Es Doctora en Antropología por la Universidad de Barcelona. Miembro del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores y cuenta con Perfil Prodep. Entre sus publicaciones recientes se encuentran “Datos y relatos sobre la educación remota y el regreso a las aulas” (2024) y “El primer trimestre a distancia en la UAM: retos y reconocimientos” (2022).

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