Reportes de investigación
Economía del cuidado y desigualdades de género en estudiantes universitarios: análisis del impacto en el desempeño académico
Care economy and gender inequalities in university students: Analysis of the impact on academic performance
Economía del cuidado y desigualdades de género en estudiantes universitarios: análisis del impacto en el desempeño académico
IE Revista de Investigación Educativa de la REDIECH, vol. 16, e2634, 2025
Red de Investigadores Educativos Chihuahua A. C.

Recepción: 06 Agosto 2025
Aprobación: 15 Diciembre 2025
Publicación: 19 Diciembre 2025
Resumen: Este estudio analiza las percepciones de estudiantes universitarios, tanto mujeres como hombres, de una unidad académica del Instituto Politécnico Nacional, sobre cómo el trabajo de cuidados impacta su vida académica. Se abordan cuatro aspectos clave: el efecto del trabajo de cuidado en el rendimiento escolar, la inseguridad académica provocada por estas responsabilidades, el impacto que tienen las expectativas de cuidado en su bienestar y formación profesional, y cómo influyen estas cargas en la organización del tiempo y las tareas escolares. Se utilizó una encuesta con escala Likert para recolectar la información, obteniendo un alfa de Cronbach de 0.971. Participaron 905 personas en total, seleccionadas por conveniencia, y los datos se analizaron con SPSS y modelos lineales generalizados. Los hallazgos muestran que las mujeres casadas o que viven con sus parejas enfrentan mayores afectaciones, pues deben atender múltiples responsabilidades de cuidado y domésticas, lo que las pone en desventaja frente a sus compañeros. En el caso de los hombres, las mayores repercusiones se observan en quienes no cuentan con el apoyo de su padre y tienen a su cargo el cuidado de alguien más, lo cual afecta su desempeño escolar y su bienestar.
Palabras clave: desempeño académico, trabajo de cuidados, pobreza de tiempo, jóvenes cuidadores, trabajo doméstico.
Abstract: This study analyzes the perceptions of university students, both women and men, from an academic unit of the Instituto Politécnico Nacional, regarding how caregiving responsibilities impact their academic life. Four key aspects are addressed: the effect of caregiving work on academic performance, the academic uncertainty caused by these responsibilities, the impact of caregiving expectations on their well-being and professional development, and how these responsibilities influence time management and school tasks. A Likert-scale questionnaire was used to collect the information, obtaining a Cronbach’s alpha of 0.971. A total of 905 participants took part in the study, selected through convenience sampling. Data were analyzed using SPSS and generalized linear models. The findings show that women who are married or living with a partner face greater challenges, as they must handle multiple caregiving and domestic duties, putting them at a disadvantage compared to their peers. In the case of men, the most significant effects were observed in those who lack paternal support and are responsible for caring for others, which negatively impacts their academic performance and overall well-being.
Keywords: academic performance, caregiving work, time poverty, young caregivers, domestic work.
Introducción
El cuidado es esencial para el bienestar social. El envejecimiento poblacional, la desigualdad y la pandemia han visibilizado la fuerte dependencia social hacia quienes cuidan. Este cuidado se brinda en el hogar (niñez, personas mayores o enfermas), en la comunidad (de forma voluntaria o informal), y como empleo en sectores como salud, educación y servicios sociales. Tanto el cuidado remunerado como el no remunerado constituyen pilares clave de la economía del cuidado (Schmader y Block, 2025).
A nivel internacional el 75% del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado lo realizan las mujeres y las niñas (Charmes, 2019). La Organización Internacional del Trabajo reconoce que en promedio las mujeres realizan cuatro horas y 25 minutos de trabajo no remunerado todos los días, en comparación con una hora 23 minutos de los varones (Organización Internacional del Trabajo [OIT], 2020).
Las sociedades reproducen una división sexual del trabajo, asignando ciertas tareas a mujeres y otras a hombres. Las feministas han señalado que esta distribución perpetúa la subordinación femenina (Mackintosh, 1984). Además, las economistas feministas han destacado la existencia de un “tercer turno”: el trabajo emocional no remunerado e invisibilizado que recae mayoritariamente en las mujeres, quienes asumen mentalmente las preocupaciones familiares (Power, 2020).
Por otra parte, se suele considerar a las actividades del hogar como tareas femeninas, y se caracterizan por ser repetitivas, poco opcionales y demandantes de tiempo, como lavar la ropa, limpiar la casa, cocinar, lavar los platos, asear después de las comidas y realizar compras. En contraste, las tareas intermitentes, comúnmente asociadas a los hombres, son más flexibles, ocasionales y de menor duración, como las reparaciones, el mantenimiento del automóvil o el trabajo de jardinería. Además, el cuidado infantil es una labor que continúa siendo asumida de manera abrumadora por las mujeres (Jung y O’Brien, 2019).
A pesar de que el trabajo no remunerado –incluyendo las tareas domésticas y el cuidado de personas– es fundamental para el sostenimiento de la economía y de la vida social, la ausencia de una retribución económica expone a quienes lo realizan a situaciones de vulnerabilidad financiera y pobreza (Andrew et al., 2024). La falta de ingresos propios y de acceso a seguridad social limita particularmente a las mujeres en su capacidad de tomar decisiones autónomas, integrarse activamente en la vida económica y construir un proyecto de vida personal. El trabajo de cuidado no remunerado –que incluye la atención a niños, personas mayores y las labores domésticas– resulta crucial para el desarrollo humano, pero su carga recae de manera desproporcionada sobre las mujeres, restringiendo su acceso a la educación, al empleo y al tiempo para el esparcimiento (McCarthy, 2018).
También se ha identificado la “ofuscación del cuidado”, es decir, cuando las personas ocultan sus responsabilidades de cuidado por miedo a ser vistas como poco comprometidas (Etheridge, 2025). Además existe una “penalización del cuidado” que afecta sobre todo a las mujeres, quienes tienden a silenciar dichas tareas para evitar juicios negativos en lo laboral o académico, lo que incrementa su carga mental y el estrés (Stamatopoulos, 2018).
La literatura científica reconoce que muchos niños, adolescentes y jóvenes han tenido que asumir responsabilidades de cuidado hacia sus familiares, incluyendo a sus propios padres. Esta situación, que afecta del 2% al 8% de la población joven, impacta su educación, salud, vida social y sus oportunidades laborales (Joseph et al., 2020). Brimblecombe et al. (2020) encontraron que jóvenes de entre 16 y 25 años que brindan cuidados no remunerados tienen menos acceso al empleo, menores ingresos y peor salud física y mental. Además, Sharma y Shah (2025) señalan que dedicar más tiempo al trabajo doméstico no remunerado incrementa el abandono escolar, afecta más a las mujeres y limita su autonomía.
En este contexto, el objetivo de este trabajo es analizar las percepciones de mujeres y hombres estudiantes universitarios de una unidad académica del Instituto Politécnico Nacional sobre: a) el trabajo de cuidado y su impacto en el desempeño académico, b) la incertidumbre académica relacionada con el cuidado, c) el efecto de las expectativas de cuidado en su bienestar y formación profesional y d) cómo las cargas de cuidado influyen en su organización del tiempo y actividades escolares. Se busca visibilizar el trabajo de cuidados que realizan las y los jóvenes en condiciones que los colocan en alta vulnerabilidad.
Trabajo de los cuidados
El cuidado es una labor esencial para sostener la vida y el bienestar social, que se realiza tanto en casa como en el mercado laboral. Aunque todos necesitamos cuidados en algún momento, esta responsabilidad sigue asignándose principalmente a las mujeres, debido a patrones patriarcales que la asocian al ámbito familiar (Armenia, 2018; Graham, 2022). Para Dasgupta (2024), el cuidado es clave en la economía y la vida cotidiana, pero sigue siendo asumido sobre todo por mujeres. Jung y O’Brien (2019) distinguen tres formas de trabajo no remunerado: tareas del hogar, cuidado infantil y apoyo a personas mayores. Esto provoca desigualdades desde edades tempranas, ya que muchas niñas deben ocuparse de tareas domésticas en lugar de dedicar tiempo al estudio o al juego. Alexander (2021) señala que el cuidado refleja desigualdades sociales, por lo que es importante analizar cómo estas prácticas cambian según el contexto. Por su parte, Hancock (2016) plantea que el cuidado es una práctica social construida históricamente, marcada por relaciones de poder que determinan quién cuida, a quién y en qué condiciones.
Las investigaciones muestran que los jóvenes cuidadores suelen faltar más a clases y enfrentan retos importantes tanto en su rendimiento académico como en su salud emocional (Choudhury y Williams, 2020; Stamatopoulos, 2018). Aunque valoran la escuela, factores como las responsabilidades de cuidado, la pobreza, el aislamiento y la falta de apoyos los llevan al abandono escolar (Gibson et al., 2019; Taplin et al., 2021). Estos jóvenes atienden distintas áreas, desde el cuidado físico y emocional hasta tareas del hogar y apoyo a hermanos (Leu et al., 2018; Walker et al., 2024). Las causas suelen ser la ausencia de redes de apoyo y el vínculo afectivo con quien necesita cuidados. Además, muchos tienen empleos precarios o han tenido que dejar los estudios por periodos, lo que afecta sus oportunidades laborales (Leu et al., 2018). El riesgo de problemas mentales es mayor, especialmente si cuidan a padres con enfermedades mentales o adicciones (Dharampal y Ani (2020).
Las tareas de cuidado impactan negativamente tanto en el trabajo como en la escuela. Así como las personas empleadas pierden oportunidades por ausencias o distracciones, los estudiantes cuidadores también enfrentan dificultades. Siskowski (2006) encontró que más de la mitad de los jóvenes en secundaria y preparatoria asumen responsabilidades de cuidado, y muchos faltan a clases, no entregan tareas o abandonan sus estudios. Además, estos jóvenes presentan mayores riesgos emocionales y bajo rendimiento escolar (Becker y Sempik, 2019; Walker et al., 2024). La literatura subraya la importancia de involucrar a los hombres en las tareas de cuidado, pues si las mujeres enfrentan obstáculos para participar en el empleo remunerado y los hombres para colaborar en el trabajo doméstico, el potencial de ambos se ve limitado, afectando la eficiencia social (Schmader y Block, 2025; Andrew et al., 2024).
Las investigaciones coinciden en que el estado civil, el empleo remunerado y la organización del trabajo doméstico y de cuidados influyen de forma decisiva en el rendimiento y la permanencia académica. Las estudiantes casadas o en unión libre enfrentan mayores exigencias domésticas, menos tiempo de ocio y un menor desempeño escolar, situación que se agrava cuando combinan estudio, trabajo y cuidado en una doble o triple jornada (Behr et al., 2020; Danjuma et al., 2024; Magbol et al., 2024; Padilla et al., 2024; Parveen et al., 2022; Pepin et al., 2018; Piolatto y Zamberlan, 2025; Summer et al., 2023; Zhang et al., 2025). Diversos estudios de uso del tiempo confirman que las mujeres y las niñas siguen realizando la mayor parte del trabajo doméstico y de cuidados, mientras los hombres concentran más horas de ocio, lo que reproduce desigualdades de género y limita las oportunidades educativas femeninas (Amarante et al., 2024; Avolio et al., 2024; Dasgupta, 2024; Esquivel, 2024; Ganguly y Vikram, 2025; López-Lara y Flores-González, 2024; Mensah et al., 2024; Sukumaran et al., 2024). En este contexto, las madres proveedoras y jefas de hogar suelen ubicarse en empleos precarios, lo que restringe el sustento familiar y el apoyo educativo (Akanle y Nwaobiala, 2020; Apaza y Sandoval, 2021; Drydakis, 2023; Kowalewska y Vitali, 2021; Mari et al., 2024; Mwankusye et al., 2025).
A la vez, la literatura sobre estudiantes cuidadores documenta que asumir responsabilidades de cuidado en edades tempranas se asocia con mayor ansiedad, depresión, estrés y dificultades académicas, debido a la sobrecarga de trabajo no remunerado y a la reducción del tiempo de estudio y autocuidado (Alvarez-Roldan y Bravo-González, 2025; Amal et al., 2024; Armstrong-Carter et al., 2022; Becker y Sempik, 2019; Haugland et al., 2022; Hielscher et al., 2024; Jeong et al., 2025; Joseph et al., 2020; Kaiser et al., 2024; Kettell, 2020; Krämer y Bleidorn, 2024; Makkan et al., 2024; Matud et al., 2024; Runacres et al., 2024; Sharpe, 2024). Finalmente, el desempleo o la ausencia parental incrementan la inseguridad económica y emocional y se vinculan con menor autoeficacia, conflictos de identidad y bajo rendimiento escolar, lo que refuerza la idea de que las condiciones familiares y de cuidado configuran tanto el tiempo disponible para estudiar como el bienestar y la permanencia académica de las y los jóvenes (De Rosbo-Davies et al., 2022; Hadebe y Adanlawo, 2024; Jones y Martini, 2023; Lee y Semenchenko, 2023; Marco-Gracia et al., 2024; Nleko y Sabatini, 2025).
Metodología
Se realizó un estudio cuantitativo de corte transversal con estudiantes universitarios como sujeto de estudio. Se aplicó un cuestionario distribuido por correo electrónico y grupos de WhatsApp a estudiantes de diversas licenciaturas. La muestra fue no probabilística por conveniencia y quedó conformada por 905 participantes de áreas de ingeniería, ciencias sociales y administración. Las variables sociodemográficas y académicas incluyeron sexo, estado civil, empleo, personas a cargo, escolaridad y ocupación de los padres, distribución del trabajo doméstico, proveedor económico del hogar, horas dedicadas al cuidado y labores domésticas, semestre cursado, promedio y edad. Los participantes se encontraban desde primero hasta duodécimo semestres, lo que refleja distintos momentos de la trayectoria universitaria. La edad osciló entre 17 y 41 años (media = 21.50, DE = 2.97), concentrándose principalmente en el rango típico de 18 a 25 años para estudios de licenciatura. El cuestionario incluyó 28 enunciados sobre economía del cuidado y desigualdades de género. El instrumento mostró alta consistencia interna (alfa de Cronbach = 0.971) y se realizó un análisis factorial exploratorio (KMO = 0.979), obteniéndose cuatro factores con rotación varimax (ver Tabla 1).
| Factor 1. Trabajos de cuidados y su incidencia en el desempeño académico | Correlación con el factor | Mujeres | Hombres |
| 22. Debido a mis responsabilidades de cuidado y los quehaceres domésticos, no puedo asistir a tutorías o asesorías académicas que podrían mejorar mi desempeño. | 0.687 | 2.54 | 2.51 |
| 21. Las responsabilidades de cuidado y labores en el hogar me han llevado a entregar trabajos de menor calidad de lo que soy capaz de producir. | 0.675 | 2.56 | 2.59 |
| 24. Las responsabilidades del cuidado y las tareas domésticas han impactado mi capacidad para involucrarme plenamente en las clases y en los proyectos académicos. | 0.663 | 2.38 | 2.31 |
| 19. Mis responsabilidades de los quehaceres domésticos o cuidados de una persona disminuyen mi participación en trabajos en equipo. | 0.651 | 2.51 | 2.36 |
| 20. Los quehaceres domésticos o el estar pendiente del cuidado de algún familiar influyen para que logre mantener un adecuado rendimiento académico. | 0.639 | 2.50 | 2.47 |
| 23. Siento que el tiempo que le dedico para los quehaceres de casa o el cuidar a una persona intervienen para que pueda tener un adecuado rendimiento en mis exámenes departamentales. | 0.619 | 2.29 | 2.24 |
| 18. Creo que casi no tengo apoyo de parte de mi familia para poder manejar los quehaceres domésticos asignados y los estudios universitarios. | 0.611 | 2.76 | 2.47 |
| 15. Creo que las responsabilidades de los quehaceres de la casa han limitado mi capacidad para poder buscar becas o poder incluirme en programas académicos. | 0.568 | 2.48 | 2.28 |
| 25. He pensado en reducir mi carga académica, tomando menos materias por semestre, debido a las responsabilidades de cuidado y las labores. | 0.524 | 2.60 | 2.44 |
| 26. Me preocupa que no podré completar mi carrera en el tiempo previsto debido a la carga de cuidado y labores domésticas en mi hogar. | 0.509 | 2.59 | 2.49 |
| 13. Las tareas de cuidado (limpieza, cocina, apoyo en tareas familiares) me hacen sentir agotado (a) y sin energía para mis estudios. | 0.500 | 2.87 | 2.65 |
| 10. Me resulta difícil establecer redes de apoyo social y académico debido a las responsabilidades domésticas y de cuidado en el hogar. | 0.447 | 2.54 | 2.46 |
| 17. Mis responsabilidades de cuidado (apoyo en el cuidado de niños, personas mayores o la organización del hogar) me impiden tener un horario de estudio fijo. | 0.443 | 2.66 | 2.55 |
| Factor 2. Incertidumbre académica por responsabilidades de cuidado | Mujeres | Hombres | |
| 28. He tenido que tomar pausas prolongadas en mis estudios debido a situaciones imprevistas de cuidado familiar. | 0.756 | 2.20 | 2.13 |
| 11. He considerado abandonar temporal o permanentemente mis estudios debido a la carga de cuidado familiar, como atender a familiares dependientes o apoyar con las labores del hogar. | 0.744 | 2.12 | 2.09 |
| 14. He tenido que faltar a clases o actividades académicas debido a mis responsabilidades de cuidado, como llevar a familiares a citas médicas o atender sus necesidades. | 0.717 | 2.39 | 2.37 |
| 27. Mis responsabilidades de cuidado me hacen dudar sobre si continuar mis estudios o buscar un empleo a tiempo completo para apoyar a mi familia. | 0.679 | 2.43 | 2.35 |
| Factor 3. Repercusiones de las cargas de cuidado en las actividades académicas y gestión del tiempo | |||
| 1. Las responsabilidades de cuidado y cargas domésticas reducen significativamente el tiempo que puedo dedicar a estudiar. | 0.787 | 3.22 | 3.08 |
| 2. Me siento frecuentemente estresada (o) debido a la carga de labores domésticas y de cuidados como preparar alimentos, limpieza, ayudar a hermanos pequeños o personas enfermas y mis actividades académicas. | 0.755 | 3.12 | 2.79 |
| 3. Las tareas de cuidado en el hogar (supervisión de familiares, apoyo en gestiones médicas o quehaceres domésticos) interfieren con mi capacidad de cumplir con los plazos de entrega de los trabajos académicos. | 0.677 | 2.77 | 2.68 |
| 4. He tenido que dejar de participar en actividades extracurriculares debido a mis responsabilidades de cuidado, como ayudar en el mantenimiento del hogar o cuidar de familiares dependientes. | 0.655 | 2.80 | 2.72 |
| Factor 4. Impacto de las expectativas de cuidado en el bienestar y la formación profesional | Mujeres | Hombres | |
| 6. Las interrupciones frecuentes por responsabilidades de cuidado, como atender necesidades familiares, dificultan mi concentración durante el estudio. | 0.788 | 2.90 | 2.77 |
| 8. Me siento culpable por no poder equilibrar adecuadamente mis responsabilidades de cuidado (supervisión de familiares, tareas del hogar) y mis estudios. | 0.766 | 3.33 | 2.97 |
| 5. El cuidado de familiares (enfermos, personas mayores o niños) ha afectado negativamente mi salud mental y emocional. | 0.745 | 2.66 | 2.38 |
| 16. Las expectativas familiares sobre el cuidado en el hogar, como ayudar con el mantenimiento, quehaceres domésticos o atender a familiares, me generan estrés adicional. | 0.665 | 2.95 | 2.63 |
| 12. Siento que mi salud física se ha visto afectada debido al esfuerzo de equilibrar los estudios con mis responsabilidades de cuidado en el hogar. | 0.645 | 2.82 | 2.60 |
| 7. No tengo suficiente tiempo para participar en actividades que apoyen mi formación profesional (prácticas, empleos temporales, mentorías) debido a las tareas domésticas y de cuidado en mi hogar. | 0.636 | 2.79 | 2.64 |
| 9. El cuidado de familiares y las tareas domésticas han reducido mi rendimiento académico. | 0.621 | 2.60 | 2.49 |
Resultados
Se obtuvieron 905 cuestionarios de estudiantes universitarios de distintas áreas de conocimiento. De ellos, 387 (43%) fueron mujeres y 518 (57%) hombres. La mayoría de las y los participantes se identificó como soltera/o (mujeres 97%, hombres 96%), y solo un porcentaje reducido declaró estar casada/o o en unión libre. En cuanto a la maternidad y paternidad, el 97% de las mujeres y el 98% de los hombres no tienen hijos. Respecto al empleo, el 26% de las mujeres y el 35% de los hombres reportaron estar trabajando. En términos de su trayectoria académica, el estudiantado se distribuye desde primero hasta duodécimo semestres, concentrándose el 44.3% en los tres primeros semestres y el resto en etapas más avanzadas de la carrera. La edad oscila entre los 17 y los 41 años (media = 21.5, DE ≈ 3), lo que indica que se trata principalmente de jóvenes en formación universitaria.
En cuanto al nivel educativo de los padres, la mayoría de las y los estudiantes reportaron que sus padres cuentan con estudios de preparatoria, secundaria o licenciatura. En ambos casos, alrededor del 30% indicó que su padre cursó preparatoria; en el caso de las mujeres, el 27% señaló secundaria y el 24% licenciatura, mientras que los hombres reportaron 29% con licenciatura y 20% con secundaria. Respecto a las madres, tanto mujeres como hombres coincidieron en que el mayor porcentaje cursó la preparatoria (38%). Le siguen la secundaria o la licenciatura, dependiendo del grupo. Un porcentaje menor reportó que sus madres o padres tienen posgrado, primaria o desconocen su nivel educativo. Estos datos permiten identificar el perfil educativo familiar que influye en la trayectoria académica de los estudiantes.
También se preguntó por la ocupación de los padres. En el caso de las mujeres, la mayoría indicó que sus padres trabajan por cuenta propia (34%) o en una empresa (26%), mientras que el 15% labora en el sector público. Un 12% dijo no saber a qué se dedica su padre, y porcentajes menores señalaron que está desempleado (4%), que se dedica al hogar (3%) o realiza alguna otra actividad (6%). Entre los hombres, las respuestas fueron similares: 32% reportó que su padre trabaja de manera independiente, 27% en una empresa, 15% en el sector público, 12% no conoce su ocupación, 2% se dedica al hogar, 4% está desempleado y 7% indicó otra actividad.
En cuanto a las madres de las estudiantes, el 40% se dedica al hogar, el 24% trabaja por cuenta propia, el 16% labora en una empresa y el 13% en el sector público. Solo un pequeño porcentaje indicó que están desempleadas (2%), desconocen su ocupación (2%) o realizan alguna otra actividad (3%). En el caso de los estudiantes hombres, el 44% señaló que sus madres se dedican al hogar, el 19% trabaja en una empresa, el 16% es independiente, el 13% trabaja en el sector público, y el resto está desempleada, desconoce la ocupación o mencionó otra actividad (2% en cada caso).
También se preguntó quién realiza más tareas domésticas y de cuidado. El 67% de las mujeres respondió que son las mujeres quienes dedican más tiempo, el 1% que los hombres, y el 32% dijo que ambos. En el caso de los hombres, el 30% opinó que son las mujeres, el 5% los hombres y el 65% que ambas partes comparten dichas labores.
Asimismo se utilizaron modelos lineales generalizados para analizar los factores y determinar la existencia de impactos significativos entre las variables de control y los factores evaluados. El análisis se realizó de manera diferenciada, dividiendo la base de datos en dos grupos: mujeres y hombres (ver tablas 2 y 3).
| Factor | Mujeres | Hombres |
| Factor 1. Trabajo de cuidados y su incidencia en el desempeño académico. | 0.000 < 0.05 | 0.000 < 0.05 |
| Factor 2. Incertidumbre académica por responsabilidades de cuidado. | 0.000 < 0.05 | 0.000 < 0.05 |
| Factor 3. Impacto de las expectativas de cuidado en el bienestar y formación profesional. | 0.000 < 0.05 | 0.002 < 0.05 |
| Factor 4. Repercusiones de la carga de cuidado en las actividades y la gestión del tiempo. | 0.000 < 0.05 | 0.001 < 0.05 |
| Variables | Factor 1. Trabajo de cuidados y su incidencia en el desempeño académico. | Factor 2. Incertidumbre académica por responsabilidades de cuidado. | Factor 3. Impacto de las expectativas de cuidado en el bienestar y formación profesional. | Factor 4. Repercusiones de la carga de cuidado en las actividades y la gestión del tiempo. | |||||
| Mujeres | Hombres | Mujeres | Hombres | Mujeres | Hombres | Mujeres | Hombres | ||
| Escolaridad | - | - | - | - | - | - | - | - | |
| Estado Civil | * | - | ** | - | * | - | * | - | |
| Hijos | - | - | * | - | - | - | - | - | |
| Trabajo | * | - | - | - | - | - | * | - | |
| A su cargo personas | ** | ** | ** | ** | ** | ** | ** | ** | |
| Nivel de escolaridad del papá | - | - | - | - | - | - | - | - | |
| Dedica papá | - | * | * | - | - | * | - | - | |
| Nivel de escolaridad de la mamá | - | - | - | - | - | - | - | - | |
| Dedica mamá | * | - | * | - | ** | * | ** | * | |
| Quiénes dedican más tiempo a las labores del hogar | * | - | * | - | * | - | ** | - | |
| En casa principal proveedor | ** | - | * | - | * | - | * | - | |
| Horas al día para labores domésticas | * | ** | * | ** | ** | * | * | ** | |
| Semestre | - | - | - | - | * | - | - | - | |
| Promedio | - | - | - | * | - | - | - | - | |
| Edad | - | - | * | - | * | - | - | - | |
Modelos lineales generalizados
Factor 1. Trabajo de cuidados y su incidencia en el desempeño académico
En el análisis del factor 1 se identificó que las mujeres casadas o en unión libre reportaron mayores afectaciones en su desempeño académico debido a las responsabilidades de cuidado, en comparación con las mujeres solteras. También se observó que quienes trabajan enfrentan mayor deterioro en su rendimiento por la carga adicional que implica combinar empleo, escuela y tareas domésticas. Además, las mujeres con personas a su cargo mostraron puntajes más altos en esta dimensión, reflejando cómo el cuidado limita su tiempo de estudio y descanso, afectando su desempeño académico y generando presión emocional y física, en gran parte por los roles de género que las colocan como principales responsables del cuidado.
Se observó que las mujeres cuya madre no trabaja o ha fallecido enfrentan mayores afectaciones en su rendimiento académico. En el primer caso, la presión económica puede obligarlas a asumir más responsabilidades, incluso trabajar, lo que reduce su tiempo para estudiar. En el segundo, al faltar la figura materna, muchas deben encargarse de tareas que antes compartían, aumentando su carga. Además, las estudiantes que indicaron que en su hogar son las mujeres quienes dedican más tiempo a las labores domésticas y de cuidado reportaron mayor impacto en su desempeño escolar. Esta distribución desigual de responsabilidades limita su tiempo para estudiar, hacer tareas o participar en proyectos, generando altos niveles de estrés y ansiedad.
En los hombres, quienes cuidan a alguien reportaron mayor afectación en su desempeño académico, probablemente porque no están habituados a asumir tales tareas, lo que reduce su tiempo disponible. También se encontró que aquellos que no conocen la ocupación de su padre enfrentan mayores repercusiones, lo que puede reflejar una figura paterna ausente y una carga extra de cuidado asumida por los hijos. Esta falta de apoyo incrementa sus responsabilidades, afectando su rendimiento. Además, los hombres que dedican más de ocho horas al día a tareas domésticas y de cuidado presentaron impactos negativos más altos en lo académico.
Factor 2. Incertidumbre académica por responsabilidades de cuidado
En el factor 2, sobre la incertidumbre académica por responsabilidades de cuidado, las mujeres con pareja (casadas o en unión libre) fueron quienes reportaron más inseguridad. También se observaron altos niveles de incertidumbre en mujeres sin hijos, con personas a su cargo o cuyos padres están desempleados. Además, las que indicaron que en su hogar son las mujeres quienes realizan más tareas domésticas, o que no cuentan con un proveedor, mostraron mayor preocupación por su continuidad académica. Las que dedican más de ocho horas al cuidado también reportaron mayor inseguridad. Este sentimiento fue más frecuente en mujeres de 25, 29 y 33 años.
En los hombres, quienes tienen personas a su cuidado mostraron mayor incertidumbre sobre su trayectoria académica. También los que dedican entre cinco y ocho horas diarias a labores domésticas reportaron más inestabilidad en sus estudios. Además los estudiantes con promedios de 7.0 y 7.5 percibieron mayor desequilibrio en su desempeño académico.
Factor 3. Impacto de las expectativas de cuidadoen el bienestar y la formación profesional
Las mujeres casadas o en unión libre, así como aquellas con personas a su cargo, fueron quienes mostraron mayor impacto negativo en su bienestar y formación académica por las tareas de cuidado. También se vieron más afectadas quienes tienen madres desempleadas o fallecidas, o viven en hogares donde las mujeres realizan la mayoría de las labores domésticas. Las que no cuentan con el apoyo económico de sus padres reportaron un mayor desgaste. Además, quienes dedican más de ocho horas diarias al cuidado y al hogar señalaron una ralentización en su formación profesional. Las afectaciones se concentraron principalmente en estudiantes de tercero a sexto semestres y en edades de 17 y 33 años.
En los hombres, quienes cuidan a otras personas reportan más problemas para concentrarse, sentimientos de culpa, estrés, afectaciones emocionales y falta de tiempo para estudiar. También presentan mayor impacto negativo aquellos cuyos padres están desempleados o no saben a qué se dedican, así como quienes tienen madres desempleadas o fallecidas. Los varones que dedican más de ocho horas diarias a tareas de cuidado y del hogar son los más afectados en su bienestar y formación académica.
Factor 4. Repercusiones de las cargas de cuidadoen las actividades académicas y gestión del tiempo
En este factor se observó que las mujeres casadas o en unión libre son quienes más perciben que las tareas de cuidado y del hogar afectan sus actividades escolares. También las mujeres con empleo reportaron dificultades para cumplir con sus estudios por la carga de responsabilidades. Además quienes tienen personas a su cargo señalaron falta de tiempo, lo que limita su desempeño académico.
Por otra parte, se evidenció que las jóvenes cuya madre se encuentra desempleada o ha fallecido presentan mayores limitaciones para cumplir con sus tareas académicas, tienden a disminuir su participación en actividades extracurriculares y experimentan niveles más elevados de estrés. Asimismo, las mujeres que señalaron que en su hogar las labores de cuidado y domésticas son realizadas mayoritariamente por mujeres reportaron una mayor percepción de falta de tiempo para estudiar, mayores niveles de estrés y una reducción en su capacidad para cumplir con sus responsabilidades escolares.
De igual manera se observó que las participantes que manifestaron que sus padres no son los principales proveedores económicos –sino que otras personas o ellas mismas contribuyen a la manutención del hogar– presentaron mayores puntuaciones en las repercusiones asociadas a la falta de tiempo para enfocarse en las actividades académicas. Adicionalmente se identificó que las estudiantes que reportaron mayores dificultades para gestionar su tiempo académico son aquellas que señalaron dedicar entre cinco y seis horas diarias, o más de ocho horas, a labores domésticas y de cuidado.
En el caso de los hombres se evidenció que las repercusiones de las cargas de cuidado en las actividades académicas y en la gestión del tiempo se presentan con mayor intensidad en aquellos jóvenes que reportaron tener personas a su cargo. Asimismo se observó que los estudiantes que manifestaron desconocer la ocupación de su madre experimentan mayores afectaciones, dado que dicha ausencia suele traducirse en una mayor carga de actividades de cuidado que recae en ellos. Adicionalmente se identificó que los participantes que reportaron mayores limitaciones en la gestión de su tiempo, y en consecuencia vieron afectado su desempeño académico, son aquellos que indicaron dedicar más de ocho horas diarias a las labores domésticas.
Discusión
Los hallazgos deben interpretarse considerando que la muestra es heterogénea en edad y semestre, por lo que las cargas de cuidado se viven de forma distinta. En este marco, las mujeres casadas o en unión libre obtuvieron las puntuaciones más altas en el factor sobre trabajo de cuidados y su impacto en el desempeño académico. Parveen et al. (2022) encontraron que las jóvenes estudiantes casadas no solo presentan afectaciones en su desempeño académico sino también una disminución en su promedio global. Los hallazgos de Pepin et al. (2018) corroboran que las mujeres que cohabitan en pareja disponen de menos tiempo de ocio en comparación con aquellas que, a pesar de ser madres solteras, reportan una mayor calidad en el tiempo destinado al ocio.
Asimismo se encontró que las mujeres estudiantes que indicaron estar trabajando en un empleo remunerado presentan un deterioro en su desempeño académico debido a las dobles cargas de trabajo. Al respecto, Behr et al. (2020) y Magbol et al. (2024) reconocen que tener un empleo de medio tiempo impacta en el tiempo semanal disponible para el proceso de enseñanza-aprendizaje, lo que puede derivar en un posible abandono escolar.
Además, las estudiantes que reportaron tener personas a su cuidado obtuvieron las puntuaciones más altas en el factor sobre trabajo de cuidados y desempeño académico. Este resultado coincide con Armstrong-Carter et al. (2022) y Runacres et al. (2024), quienes señalan que estas tareas, asumidas mayoritariamente por mujeres, deterioran el rendimiento y la salud física y mental, mientras que Kettell (2020) subraya que los estudiantes cuidadores tienen hasta cuatro veces más riesgo de abandonar la universidad.
Los resultados muestran que las estudiantes cuya madre no tiene empleo o ha fallecido presentan mayor impacto académico. Esto se relaciona con las desventajas económicas que enfrentan las mujeres proveedoras frente a los hombres y con el desafío que su rol supone para las normas patriarcales tradicionales (Akanle y Nwaobiala, 2020; Kowalewska y Vitali, 2021). Además el desempleo parental afecta negativamente el rendimiento y amplía brechas educativas (Drydakis, 2023), mientras que muchas madres proveedoras solo acceden a empleos mal remunerados y temporales, lo que limita el sustento del hogar y el apoyo educativo (Apaza y Sandoval, 2021).
En las jóvenes que reportaron el fallecimiento de su madre y mayores puntuaciones en el factor de trabajo de cuidados se observa un impacto importante en su trayectoria educativa. De Rosbo-Davies et al. (2022) señalan que esta pérdida altera las dinámicas emocionales y sociales, afectando el rendimiento académico, mientras que Jones y Martini (2023) destacan su efecto en el sentido y la satisfacción de vida. La madre, como figura clave, resulta central para el bienestar y el desempeño académico (Marco-Gracia et al., 2024).
Asimismo las estudiantes con mayor afectación académica por las cargas de cuidado señalaron que en sus hogares las mujeres realizan la mayoría de las tareas domésticas. Esto coincide con Mensah et al. (2024), quienes reportan un impacto negativo en el rendimiento, especialmente en contextos desfavorecidos, y con Amarante et al. (2024), Avolio et al. (2024) y Ganguly y Vikram (2025), quienes muestran que las niñas destinan más tiempo al cuidado y al trabajo doméstico, mientras los niños cuentan con más espacio para la escuela, el ocio y el descanso, reproduciendo desigualdades de género desde edades tempranas.
Los varones que reportaron tener personas a su cuidado obtuvieron los puntajes más altos en el factor sobre el impacto de las labores de cuidado en el desempeño académico. Según Kettell (2020), los jóvenes cuidadores tienen hasta cuatro veces más riesgo de abandonar la universidad. Sharpe (2024) señala que la parentificación incrementa las dificultades académicas y los síntomas de ansiedad y depresión, afectando también su bienestar general (Kaiser et al., 2024).
Los jóvenes con mayores afectaciones académicas por el trabajo de cuidados fueron quienes desconocen la ocupación de su padre, lo que refleja ausencia paterna. Lee y Semenchenko (2023) señalan que, en contextos patriarcales, esta pérdida obliga a asumir responsabilidades adultas que generan estrés e impactan el rendimiento. Hadebe y Adanlawo (2024) agregan que la falta de figura paterna afecta la salud física y emocional, mientras que Nleko y Sabatini (2025) reportan baja autoestima y sentimientos de incompetencia. Asimismo los hombres que destinan más de ocho horas al trabajo doméstico presentan mayor deterioro académico, ya que estas labores generan sobrecarga (Avolio et al., 2024).
En el factor de incertidumbre académica por responsabilidades de cuidado las mujeres casadas o en unión libre mostraron mayor inseguridad, coincidiendo con Danjuma et al. (2024) y Zhang et al. (2025), quienes documentan limitaciones de tiempo, ansiedad y tensión entre estudio y familia. Las estudiantes con personas a su cargo también reportaron mayor duda sobre su desempeño, en concordancia con lo señalado por Quisintuña y Gaibor (2024) y López-Lara y Flores-González (2024).
Esta incertidumbre fue más alta entre quienes tienen padres desempleados, debido al efecto de la inseguridad económica (Drydakis, 2023; Mari et al., 2024). También fue mayor en jóvenes que viven en hogares donde las mujeres realizan la mayor parte del trabajo doméstico, lo que genera ansiedad y fatiga mental (Sukumaran et al., 2024), así como en quienes no cuentan con un proveedor en casa, situación asociada a pobreza persistente (Mwankusye et al., 2025). Las estudiantes que dedican más de ocho horas al hogar reportan menor concentración y desmotivación, afectando su autoeficacia (Peng et al., 2025).
Las mujeres casadas o en unión libre también resintieron mayor impacto en su bienestar. La sobrecarga doméstica afecta la salud física y mental (Amal et al., 2024; Matud et al., 2024), y este deterioro es más evidente cuando la madre está desempleada o ha fallecido, pues la falta de apoyo materno reduce la autoconfianza académica. Quienes realizan muchas horas de trabajo doméstico expresan sentir su formación limitada, lo que concuerda con lo reportado por Jeong et al. (2025).
En los hombres, la concentración, el bienestar emocional y el rendimiento se ven especialmente afectados cuando cuidan a otras personas, debido a la presión asociada a los roles de género (Makkan et al., 2024). Los varones con padres desempleados o cuya ocupación es desconocida también reportan mayor impacto académico. De igual forma quienes tienen una madre desempleada o fallecida presentan mayor deterioro por la incertidumbre financiera y emocional (Hielscher et al., 2024). Además los hombres que dedican más de ocho horas al trabajo doméstico muestran mayor estrés y menor rendimiento (Krämer y Bleidorn, 2024).
Respecto a la gestión del tiempo, las mujeres casadas o en unión libre reportaron las mayores afectaciones, lo que coincide con Padilla et al. (2024) y con Piolatto y Zamberlan (2025). Las estudiantes con empleo señalaron dificultades para organizarse debido a la triple jornada (Piolatto y Zamberlan, 2025). La desigual distribución del trabajo doméstico reduce su tiempo de estudio y aumenta el estrés (Dev y Sahay, 2025). Finalmente, quienes contribuyen económicamente al hogar enfrentan mayores obstáculos para concentrarse, lo cual coincide con los hallazgos de Summer et al. (2023).
Entre los hombres, las repercusiones del cuidado en el desempeño académico y la gestión del tiempo son más evidentes en quienes tienen personas a su cargo. Haugland et al. (2022) señalan que el cuidado informal limita su avance escolar, reduce sus momentos de ocio y genera sentimientos de soledad. Asimismo los varones que desconocen la ocupación de su madre dijeron asumir funciones de cuidado en su lugar. Fagan et al. (2014) indican que la ausencia parental repercute en la salud física y mental, especialmente en hogares monoparentales. También quienes dedican más de ocho horas al cuidado reportan mayores problemas para organizar su tiempo y cumplir con lo académico (Alvarez-Roldan y Bravo-González, 2025), debido a la presión del rol de cuidador y las exigencias sociales de género.
Finalmente, los hombres tienen más tiempo libre, incluso si su pareja también estudia o trabaja, evidenciando desigualdades (Kamp et al., 2018). Aunque las mujeres han mejorado su nivel educativo, siguen haciendo más trabajo doméstico no remunerado (Andrew et al., 2024). Esquivel (2024) destaca que los cuidados son el origen de las desigualdades de género en empleo, ingresos y protección social. Las mujeres realizan el 75% del cuidado en el hogar y son mayoría en los trabajos de cuidado.
Desde la economía del cuidado, los resultados muestran que las tareas domésticas y de cuidado sostienen la vida social, pero su costo recae principalmente en las mujeres, incluso dentro de la universidad. Este espacio no es neutral: reproduce la organización desigual del cuidado, limitando el tiempo, la autonomía y la trayectoria académica de las estudiantes, mientras que los hombres cuidadores enfrentan tensiones con los mandatos de género que no los reconocen como tales. Así, las desigualdades de género se manifiestan en la experiencia universitaria y el cuidado aparece como un problema político que exige transformar las estructuras académicas y redistribuir apoyos y oportunidades.
Conclusiones
Esta investigación muestra que el trabajo de cuidados afecta negativamente a jóvenes universitarios de distintas áreas y semestres que asumen dichas responsabilidades, comprometiendo su permanencia y desarrollo académico. Los resultados evidencian profundas desigualdades sociales y estructurales que se reflejan en la vida estudiantil y profesional. Aunque hombres y mujeres cuidan, las universitarias casadas, con empleo remunerado o con personas a su cargo concentran la mayor carga de trabajo no remunerado, lo que revela una persistente desigualdad de género incluso en espacios académicos y limita su tiempo para estudiar, asistir a clases, realizar tareas, participar en actividades extracurriculares o considerar estancias académicas.
Es fundamental que las instituciones reconozcan la existencia de estudiantes cuidadores y diseñen estrategias de apoyo académico y económico. Entre las posibles acciones se encuentran modalidades híbridas o en línea, espacios de atención infantil en campus, talleres de acompañamiento psicoemocional, cursos sobre cuidados y becas específicas para estudiantes con personas a su cargo, especialmente cuando enfrentan ausencia o desempleo parental. También resulta necesario ofrecer horarios flexibles y diversas opciones para la entrega de actividades, considerando las restricciones que impone el trabajo de cuidados.
Ante el envejecimiento poblacional y las transformaciones familiares, es previsible un aumento de jóvenes cuidadores; por ello urge promover la corresponsabilidad y una distribución más equitativa del trabajo doméstico y de cuidados. Futuras investigaciones podrían profundizar mediante entrevistas a estudiantes cuidadores, explorar sus condiciones y redes de apoyo, así como recuperar la perspectiva de docentes y autoridades, con el fin de avanzar hacia estructuras académicas más inclusivas y sensibles a esta realidad.
Agradecimientos
Este producto de investigación es derivado del proyecto con registro SIP 20253571 de la Secretaría de Investigación y Posgrado del Instituto Politécnico Nacional.
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