Artículos

Aproximaciones a la prosodia del marcador no hombre en el Corpus Monterrey-PRESEEA

Prosodic approaches to the discourse marker no hombre in the Corpus Monterrey-PRESEEA

Ángel Vargas Manzano
Universidad Nacional Autónoma de México, Mexico

Aproximaciones a la prosodia del marcador no hombre en el Corpus Monterrey-PRESEEA

Cuadernos de Lingüística de El Colegio de México, vol. 12, e326, 2025

El Colegio de México A.C.

Received: 20 June 2024

Accepted: 11 March 2025

Resumen: Este estudio ofrece un acercamiento a las funciones discursivas del marcador no hombre en una variedad del español mexicano. A dicho marcador no se le ha prestado atención y no se le ha descrito de manera adecuada, por lo que este trabajo tiene como objetivo principal ofrecer una primera aproximación a los rasgos prosódicos del marcador no hombre con datos del español de Monterrey. El análisis sigue los postulados del modelo métrico-autosegmental y el sistema de notación prosódica Sp_ToBI; además, parte de la idea de que la realización prosódica del marcador discursivo es determinante para su interpretación en la conversación. Los resultados muestran que las funciones de atenuación, intensificación e indicador de alegría tienen un correlato prosódico que se refleja en las diferentes alturas tonales, la asignación de acentos tonales, así como en la duración de las sílabas del marcador. Se trata de un trabajo que ayuda a caracterizar la variedad del español de Monterrey en términos prosódicos.

Palabras clave: Prosodia, enfocadores de alteridad, rasgos prosódicos, español de Monterrey.

Abstract: This paper offers an approach to the discursive functions of the discourse marker no hombre in Mexican Spanish. This marker has not been adequately described, so the main objective of this paper is to offer a first approach to the prosodic features of the discourse marker no hombre in Monterrey Spanish data. The analysis follows the postulates of the Autosegmental Metrical model and the prosodic notation system Sp_ToBI and it is based on the idea that the prosodic realization of the discourse marker is decisive for its interpretation in conversation. The results show that the discursive functions have a prosodic correlation reflected in the different tonal heights, the assignment of tonal pitch accents, and the syllable duration of the marker. This is a work that helps to characterize the variety of Monterrey Spanish in prosodic terms.

Keywords: Prosody, focus markers of alterity, prosodic features, Monterrey Spanish.

1. Introducción

Los estudios acerca de los marcadores discursivos presentan diversos acercamientos, tanto en su caracterización gramatical como discursiva, desde el punto de vista semántico y pragmático, además del prosódico, aunque no necesariamente ofrecen vinculaciones entre sí. Uno de los grandes retos en la investigación de los marcadores discursivos es poder ofrecer explicaciones que consideren más de una aproximación, pues

[…] cuando se estudian problemas que vinculan gramática, discurso y prosodia, los gramáticos tienden a no valorar lo suficiente la flexibilidad del componente melódico, los analistas del discurso a ofrecer descripciones fónicas poco precisas y los fonólogos a proponer ejemplos extraídos de contextos poco naturales (Martín Butragueño 2003: 375).

El estudio de los marcadores discursivos vinculados a la prosodia ha tenido un gran desarrollo en los últimos años (Cabedo 2013; Hidalgo Navarro 2017; Martínez Hernández 2015; 2016; Castelló Vercher 2023; Hidalgo & Briz 2023) y, a través del análisis acústico e instrumental, se han llegado a particularizar los rasgos prosódicos más característicos de estas unidades ya señaladas de manera intuitiva, por ejemplo, en el tra bajo de Montolío Durán & Martín Zorraquino (1998), así como en Martín Zorraquino & Portolés Lázaro (1999). Si bien “uno de los aspectos más complejos para la descripción gramatical de las partículas discursivas es su capacidad de matización a través de las propiedades fónicas (el acento, la cantidad silábica y la entonación, sobre todo)” (Hidalgo Navarro 2017: 42), gracias al análisis acústico e instrumental hoy se acepta que existen marcadores cuya funcionalidad se encuentra íntimamente ligada a elementos prosódicos,1 pues

[…] there is a relationship between a marker’s prosodic realization and the frequency with which that marker occupies a particular structural hierarchy (intervention/act/subact) or carries out a particular pragmatic function, which is different according to the type of marker under consideration (Hidalgo Navarro & Martínez Hernández 2019: 89-90).

A partir de lo anterior, el presente trabajo consiste en un primer acercamiento a la descripción de las funciones discursivas del marcador no hombre con datos del español de Monterrey, México, mediante el análisis de sus características prosódicas. La elección de este marcador se debe a que no se ha estudiado de manera específica y sus funciones no han sido plenamente detalladas. El punto de partida de este análisis es que la realización prosódica del marcador está directamente relacionada con los distintos valores discursivos que aporta a la conversación.

2. Antecedentes

Los marcadores discursivos, como categoría funcional, son elementos de distinta naturaleza sintáctica que se utilizan para establecer relaciones entre los enunciados de un discurso. Se trata, de manera general, de unidades lingüísticas invariables y gramaticalizadas que no ejercen una función sintáctica en el marco de la predicación oracional, pue den ocupar cualquier posición sintáctica (aunque muestran una preferencia por la posición inicial de su miembro discursivo), carecen de la posibilidad de recibir especificadores y adyacentes complementarios, no pueden coordinarse ni ser negados, además de que pierden su significado conceptual y adquieren un significado de procesamiento (Martín Zorraquino & Portolés Lázaro 1999: 4057-4067). Como parte de este significado de procesamiento, los marcadores del discurso guían las inferencias comunicativas, indicando a los participantes de un acto comunicativo la manera en que se ha de interpretar el discurso sobre el que influyen.

Dado que estos elementos discursivos se producen dentro de la interacción comunicativa, no es de extrañar que en el discurso oral se acompañen de rasgos suprasegmentales particulares que orientan a los hablantes en la conversación. No obstante, estos rasgos suprasegmentales asociados a funciones pragmático-comunicativas diversas son difíciles de sistematizar y representan un reto en el análisis de los marcadores discursivos. Martínez Hernández (2016: 84) menciona que

[…] otro aspecto problemático, pero pleno de interés también, para la descripción gramatical de las partículas discursivas, es el relativo a la matización que estas admiten por medio de las propiedades fónicas (el acento, la cantidad silábica y la entonación, sobre todo) […]

no porque se trate de fenómenos esporádicos, sino porque se encuentran siempre presentes y son asociables a cuestiones de carácter pragmático definidas. Así, algunos rasgos prosódicos como el acento, la duración silábica, las pausas, las fronteras tonales “se asocian a la diversidad funcional de este tipo de unidades lingüísticas” (Martínez Hernández 2015: 106-107).

Por el contrario, Cabedo (2013: 202) señala que uno de los retos al estudiar la relación entre los marcadores discursivos y la prosodia es que la relación que se establece entre ambos “no es ni tan frecuente ni tan directa como se podría esperar inicialmente; por lo tanto, deben reconsiderarse los criterios utilizados para delimitar las unidades menores del discurso”. Para el autor, lo importante es identificar si es que existe una correspondencia directa entre los marcadores y las unidades prosódicas, por lo que el reto a afrontar es establecer los rasgos comunes presentes en distintos marcadores discursivos y su delimitación prosódica. En su trabajo, señala que hay una tendencia a que los marcadores se integren en unidades prosódicas mayores, debido bien a la velocidad de habla del discurso oral o a que la delimitación fónica se puede establecer por la presencia de un tono llamativo o por una pausa (2013: 209-210). En ese sentido, Ruiz & Cantero Serena (2022: 175-176) reconocen que “[los marcadores del discurso] tienen características prosódicas que no son congruentes, se produce un choque prosódico entre los valores acústicos de las citadas dimensiones acústicas [la melodía, la intensidad y la duración] (no coinciden las tres en la misma vocal)”, y que, gracias a esto, los hablantes pueden agregarles un carácter afectivo y transmitir información paralingüística.

De lo anterior se desprende que el reto es encontrar la manera en que se conectan las funciones discursivas de los marcadores con sus rasgos prosódicos particulares, y si es posible asignar “un perfil entonativo o esquema tonal propio para cada función o valor del marcador, lo cual se ha convertido en un aspecto de difícil sistematización” (Martínez Hernández 2015: 117).

Ahora bien, por lo que respecta al marcador no hombre, aún no cuenta con estudios específicos que den cuenta de su carácter como marcador discursivo, ni mucho menos de sus rasgos prosódicos. No obstante, en la bibliografía se ha descrito el marcador hombre (Gozalo Gómez & Marín Rodríguez 2008; Cuenca & Torres Vilatarsana 2008; Gaviño Rodríguez 2011; Hidalgo Navarro 2017; Ruiz González 2021). A pesar de que los dos marcadores comparten la forma hombre, no necesariamente se trata en ambos casos del mismo marcador. Una de las diferencias que puede señalarse entre hombre y no hombre es su distribución en el ámbito hispánico general. En términos generales, el Diccionario de partículas discursivas del español (en adelante, DPDE) menciona que la distribución geográfica del marcador hombre se limita a España, mientras que, a partir de una somera búsqueda de la forma no hombre en los datos del Proyecto para el Estudio Sociolingüístico del Español en España y Amé rica (PRESEEA), se observó una mayor presencia de este marcador en los materiales procedentes de México, sobre todo en el caso de Monterrey. Esta diferencia geográfica tiene consecuencias tanto prosódicas como de significado que se han de detallar en el apartado de resultados y discusión; no obstante, el punto de partida del análisis en este trabajo se hará a partir de las descripciones que se han hecho del marcador hombre.

En cuanto a las funciones pragmáticas y los significados, se ha dicho que hombre funciona como un marcador enfocador de alteridad, cuya función es reforzar la imagen positiva del hablante al aportar un tono amistoso a la conversación, así como dotar a la relación entre los interlocutores de cierta familiaridad o complicidad (Martín Zorraquino & Portolés Lázaro 1999: 4173). Por su parte, el DPDE menciona que “apela cortésmente al otro, sea varón o mujer, mostrándole su alianza, acuerdo y complicidad, reforzando lo positivo o, lo que es más frecuente, atenuando situaciones de conflictividad o desacuerdo total o parcial” (DPDE, en línea, s. v. hombre). Por otro lado, también menciona que “refuerza las acciones y valoraciones del propio hablante, con frecuencia contrarias a las del interlocutor o un tercero […] se emplea como intensificador reafirmador de lo dicho o hecho por el hablante y de los desacuerdos con el otro” (DPDE, en línea, s. v. hombre). Los ejemplos de (1) dan cuenta estas funciones y significados.

(1) a. B: no me hace mucha gracia/ que vayan al desierto en coche

A: hombre/ no creo que esté muyy alejado (DPDE, en línea, s. v. hombre).

b. Marcelino: Es el cumpleaños del Gobernador Civil.

Menéndez: ¡Hombre! ¿Y cuántos cumple? (Martín Zorraquino y Portolés Lázaro, 1999: 1475).

c. C: ¿y por qué no te has comprao un- un Pecé?

A: ¡coño! cállate ya↓ hombre/ porque es el único que conozco (DPDE, en línea, s. v. hombre).

Como puede verse en los ejemplos de (1), los tres significados básicos del marcador hombre son atenuador en interacciones reactivas (1a), indicador de alegría o sorpresa (1b) y como intensificador reafirmador del desacuerdo con el otro (1c).

Siguiendo esta línea, Hidalgo Navarro (2017) menciona que hombre tiene como función fundamental “reforzar la imagen positiva del hablante en tono amistoso, pero puede servir también para atenuar las intervenciones reactivas o el grado de disconformidad con lo dicho por el oyente” (2017: 53) y que se utiliza como una estrategia que refleja la alegría como una reacción ante un comentario inesperado que se interpreta como positivo. El autor menciona que las diferencias entre las funciones discursivas del marcador quedan claras al analizar los contornos melódicos de hombre, así como sus tonos y alargamientos vocálicos en cada contexto.

En una perspectiva que plantea la descripción de los marcadores discursivos para su aplicación en la enseñanza del español como L2, Gaviño Rodríguez (2011) apela a la caracterización de hombre en sus sentidos más básicos: como marcador introductor de reformulación y como marcador de reacción conversacional. Así, en el primer caso, “hombre […] sirve para presentar el miembro del discurso que introduce como una nueva formulación de lo expuesto en un miembro anterior” (2011: 6), mientras que en el segundo, hombre “refleja siempre la reacción ante algo implícito o explícito […] supone una reacción con respecto a una intervención anterior a la que hace referencia y con respecto a la cual [el hablante] muestra además una determinada actitud” (2011: 7).

A los valores anteriores se ha de sumar el de reformulador. De acuerdo con este valor, gracias al uso de hombre el hablante vuelve

[…] sobre una parte del discurso que cree que no ha sido del todo clara o que no se adapta fielmente a sus objetivos comunicativos, e introduce gracias al marcador un nuevo acto de habla, que es el que el oyente ha de considerar como válido (Ruiz González 2021: 2).

En este caso, hombre puede ser bien un reformulador rectificativo o bien un reformulador explicativo, y, desde un análisis sociolingüístico, “su aparición estaría condicionada, más bien, por la edad y el nivel de estudios de los hablantes, siendo más frecuente en los grupos más jóvenes y con menor instrucción” (Ruiz González 2021: 20).

Acerca de las características prosódicas, el marcador hombre “presenta contorno melódico propio, delimitado por una cadencia, o semicadencia, que lo distingue de la reacción que introduce” (DPDE, en línea, s. v. hombre). Cuando hombre funciona como un atenuador de la disconformidad del hablante con respecto a lo dicho por su interlocutor

[…] se acompaña de un tono menos elevado de voz en la primera sílaba -la acentuada: hom-, que el que le corresponde a hombre cuando va incluido en intervenciones que implican sorpresa o alegría, y suele terminar en cadencia en la sílaba siguiente -bre-, aunque también propina la terminación con un tonema suspensivo, que favorece el alargamiento de la vocal final: -breee (Martín Zorraquino & Portolés Lázaro 1999: 4174).

A través de su análisis prosódico, Martín Butragueño (2003) llega a unas conclusiones similares. Según este autor, “en cuanto a la asignación tonemática, lo esperado es que el valor atenuador se manifieste con cadencia o tonema suspensivo -que favorecería el alargamiento de la última sílaba-, mientras que el uso más alegre termina en descenso” (2003: 391). Por su parte, Hidalgo Navarro (2017) analiza algunos marcadores discursivos, entre ellos hombre, mediante el estudio de su posición, contorno melódico propio, el entorno prosódico del marcador, así como de las posibles reducciones fónicas y concluye que “[hombre] no presenta marcas prosódicas específicas en cuanto a su posición o su contorno […]; no presenta reducción fónica. Es más frecuente como marcador de intensificación que como partícula atenuante” (2017: 65). Por otro lado, cuando hombre forma parte de un subacto modal adyacente o de un subacto textual adyacente “there is a tendency toward marked prosodic traits with regard to contours and tonemes (suspended, circumflex and ascending)” (Hidalgo Navarro & Martínez Hernández 2019: 85); así, las funciones de atenuación e intensificación del acuerdo presentan mayormente contornos descendentes, suspendidos o circunflejos, mientras que la función de intensificación del desacuerdo se caracteriza por sus contornos enfáticos ascendentes y su tonema ascendente.

Como puede verse, en el análisis del marcador hombre se han considerado tanto los diversos significados que presenta, como su posible relación con la realización prosódica. No obstante, en estos casos no se consideró que una posible forma del marcador sea no hombre,2 por lo que hay que reconsiderar en qué grado estas descripciones son pertinentes en la interpretación de los datos que se analizan en este trabajo, no obstante, se toman como punto de partida básico.

Las preguntas de investigación de las que parte este trabajo son ¿Cuáles son las características prosódicas del marcador no hombre?, y ¿es posible establecer relación uno a uno entre el significado y la prosodia del marcador no hombre?

3. Metodología

Para la recolección de datos, se han considerado los casos del marcador no hombre incluidos en las encuestas sociolingüísticas de tipo conversación semidirigida, procedentes del Corpus Monterrey-PRESEEA (Rodríguez Alfano 2012). Se decidió trabajar con los casos de dicho marcador incluidos en dos encuestas del grupo de edad joven (20 a 34 años), dos encuestas del grupo de edad adulto (35 a 54 años) y una encuesta de una persona perteneciente al grupo etario mayor (55 años en adelante). En dichas encuestas participan tanto hombres como mujeres con diferentes niveles de escolaridad (dos hombres con escolaridad superior y un hombre con nivel de escolaridad bajo; una mujer con nivel de escolaridad medio y una con un nivel de escolaridad superior). Si bien se trata de una muestra de hablantes pequeña, estas conversaciones tienen un mayor cuidado en los aspectos técnicos: la calidad de la grabación es adecuada, pues no presentan ruidos de fondo del exterior que afecten el audio, además de que son conversaciones fluidas entre el informante y el encuestador en las que no hay solapamiento de turnos en las ocurrencias del marcador a analizar. Las encuestas se identifican con las etiquetas MONR_H32_086, MONR_M22_060, MONR_H11_005, MONR_H33_099 y MONR_M31_082.

Las ocurrencias de no hombre se buscaron manualmente en las transcripciones de las entrevistas para después obtener el contexto amplio del marcador en el archivo de audio correspondiente. La consideración del contexto amplio sirve para constatar las funciones pragmáticas que desempeña el marcador dentro de la conversación. En total se dispone de un conjunto de 25 ocurrencias del marcador. Si bien los casos registrados son pocos, dado que este es un estudio exploratorio, las 25 ocurrencias muestran variedad en su realización prosódica por lo que se pueden establecer particularizaciones detalladas en cuanto a su descripción entonativa y sus significados pragmáticos, así su descripción será un buen punto de partida.

El análisis de las curvas entonativas se llevó a cabo con el programa Praat, versión 6.4.05 (Boersma & Weenink 2024), mientras que la transcripción de los datos se hace mediante el sistema de notación prosódica Sp_ToBI 2015 (Hualde & Prieto 2015) dentro del modelo métrico-autosegmental (Pierrehumbert 1980). Dicha transcripción se propone en tres niveles: el ortográfico (en el que se señala la separación silábica), el de separación prosódica (en el cual se indican los distintos niveles de la jerarquía prosódica) y el nivel tonal (en el que se marcan los acentos tonales y los tonos de juntura). La frecuencia fundamental se mide en semitonos y se hace a lo largo de distintos puntos del enunciado y considera: 1) la F0 del inicio, centro y final de cada sílaba del marcador no hombre, 2) la duración de las sílabas, 3) la presencia de cesuras antes y después del marcador y 4) la posición que ocupa el marcador tanto en el turno de habla como dentro del dominio prosódico. Se espera que las diferencias de la F0, la reducción fónica del material segmental, la duración, las cesuras, y los patrones melódicos presentes en el marcador no hombre están relacionadas, en mayor o menor grado, con las funciones pragmáticas que desempeña.

4. Resultados

Una primera impresión acerca de los datos analizados es que el marcador discursivo no hombre no se realiza como dos palabras fonológicas, sino como una, es decir, las 25 ocurrencias analizadas se produjeron como [ˈnom.bɾe].3 Este reajuste de material segmental tiene repercusiones en el nivel prosódico, pues se pierde una prominencia acentual y, como consecuencia, se asigna un solo acento nuclear, a la vez que dicho reajuste explicaría la mayor duración de la sílaba nom- con respecto a -bre en los datos analizados.

Estellés Arguedas (2017), siguiendo a Wichmann (2011), señala que “tras una pérdida de prominencia prosódica, y solo como consecuencia de esta, se produce una pérdida de sonidos, una relajación articulatoria de la secuencia que experimenta la gramaticalización” (2017: 228), tal como pasa con los marcadores discursivos, y particularmente el adverbio no de no hombre. De acuerdo con la autora, la pérdida de prominencia prosódica provoca una desacentuación que luego se ha de reflejar en una gramaticalización. Los datos que se analizaron en este trabajo apuntan en esa dirección, pues el marcador no hombre se conforma por dos palabras fonológicas, sin embargo, en la producción fonética se documenta una sola. De esta manera, el adverbio negativo y el sustantivo se gramaticalizan, pues al funcionar como una unidad, perdieron una prominencia acentual y se comportan en el discurso como una palabra fonológica con un acento nuclear.

Todas las ocurrencias del marcador, a excepción de una, se produjeron en el material prenuclear. Los acentos tonales que se registraron en el marcador son H*, H+L*, L+H*, L+¡H* y L+<¡H*, como puede verse, se caracterizan por pertenecer a la familia de los tonos altos (excepto H+L*); algunos pueden presentar ascensos muy prominentes, lo cual se asocia con la expresividad que los hablantes manifiestan en sus intervenciones; por otro lado, es común el desplazamiento del pico tonal hacia la sílaba postónica, a la vez hay ascensos muy marcados, lo cual también tiene valores discursivos que se discuten en los subapartados siguientes.

4.1. Alturas tonales de las sílabas del MD y su valor discursivo

En el Cuadro 1 se presentan los valores en semitonos de la F0 en distintos puntos de las sílabas del marcador no hombre, así como el valor discursivo del marcador en el enunciado. Llama la atención que en la mayoría de los casos se presentan valores altos en la medida de la F0 y que, en muchos casos, la altura tonal que se alcanza en el marcador es la más alta de todo el enunciado. En estos casos, los hablantes utilizan los movimientos en la altura tonal de las sílabas del marcador como una estrategia con la cual enfatizan distintos matices discursivos. A su vez, la subida tonal puede estar motivada por la introducción de información nueva en el discurso, así como con un recurso utilizado para indicar el foco. En relación con esto último, Face (2002: 50) señala que

[…] dentro de una frase la altura tonal se eleva más de lo normal para marcar que el hablante está aproximando al foco de la frase. También, dentro de la misma frase, el tono puede marcar la palabra focal por elevarse más que en una frase sin foco […]

por lo que se podría pensar que las alturas tonales que alcanzan las producciones del marcador no hombre analizadas en este trabajo pueden ser, a su vez, estrategias que guían a los hablantes en la identificación del foco informativo en la interacción oral.

Cuadro 1
Alturas tonales (st) de no hombre y su valor discursivo
Alturas tonales (st) de no hombre y su valor discursivo

A partir del cuadro anterior es posible observar tendencias que relacionan tanto los movimientos como la altura relativa de la F0 con los valores discursivos del marcador. El movimiento en las alturas tonales es más pronunciado cuando no hombre funciona como atenuador en interacciones reactivas, pues el movimiento promedio es de 5.36 st, mientras que en los casos en que presenta valores de intensificador de desacuerdo e indicador de alegría, si hay casos de movimiento ascendente, no son tan pronunciados, pues los ascensos corresponden en promedio a 4.98 st y 1.84 st, respectivamente.4

El ejemplo de (2) tiene un fragmento en el que no hombre se utiliza como intensificador del desacuerdo entre la situación que menciona la entrevistadora y la reacción que produjo en la informante:

(2) E: la vi la semana pasada </ruido> pero qué cosa tan horrible / de una / de un niño que estaba </alargamiento>

I: que le picó una </alargamiento>

E: que lo picó una avispa / pero yo digo porque / ¿sí viste que pasaron a la mamá?

I: ¡ay! ¡no hombre se la bañan! / o sea los que que / o sea / cómo a veces se aprovechan del dolor de las personas (MONR_M22_060)

Tal como se observa, la situación por la que pregunta la entrevistadora generó una reacción negativa en la informante. En este caso, no hombre sirve para indicar el desacuerdo con respecto a dicha situación. La Figura 1 presenta la curva melódica del enunciado.

Oscilograma, espectrograma y curva melódica del enunciado ¿Sí viste que pasaron a la mamá? ¡Ay! ¡no hombre se la bañan! (MONR_M22_060)
Figura 1
Oscilograma, espectrograma y curva melódica del enunciado ¿Sí viste que pasaron a la mamá? ¡Ay! ¡no hombre se la bañan! (MONR_M22_060)

El movimiento de la curva melódica en no hombre es particular, pues inicia en un punto alto, desciende 2.37 st hacia la parte media de la sílaba tónica y asciende 2.23 st en la parte media de la sílaba postónica. Los movimientos de ascenso y descenso no son tan marcados y se asocian al carácter de desacuerdo que expresa la hablante; dicho carácter se complementa con el hecho de que la sílaba tónica de bañan tiene una pronunciación aspirada. Obsérvese, además, que existe una diferencia en la altura tonal entre la pregunta ¿si viste que pasaron a la mamá? formulada por la entrevistadora y la respuesta en la que la informante introduce el marcador discursivo. Dicha diferencia, además de la explicación que expresa la informante en los siguientes enunciados cómo a veces se aprovechan del dolor de las personas, ayuda a establecer el contraste pragmático entre el diálogo anterior y el desacuerdo general con la acción mencionada.

La altura tonal que alcanzan los movimientos de la F0 cuando no hombre se utiliza como atenuador en interacciones reactivas difieren de los otros usos, pues son más marcadas, tal como se observa en la Figura 2, a continuación.

Oscilograma, espectrograma y curva melódica del enunciado se pone bien feo dijo ¡no hombre! dijo va ir su fa-/ va estar su familia sus abuelitos (MONR_M22_060)
Figura 2
Oscilograma, espectrograma y curva melódica del enunciado se pone bien feo dijo ¡no hombre! dijo va ir su fa-/ va estar su familia sus abuelitos (MONR_M22_060)

El contexto completo en el que se utilizó el marcador se ofrece en (3).

(3) I: llegó mi sobrino de trabajar / venía con un amigo dice / le digo ¿qué onda mi hijo? / ¿a dónde vas? / dijo ¡n’ombre! tía ¿qué crees? voy a ver / voy a ver el clásico / le digo ¿a dónde? / dice voy a Guadalupe <observación_complementaria = “municipio de Nuevo León”/> / ¿con quién vas? le digo voy con / con este muchacho es un mi / el amigo vive aquí cerquitas / aquí en la privada

E: sí

I. y luego le digo / <cita> con mucho cuidado mi amor porque / este / ya ves que se pone bien feo </cita> / dijo <cita> ¡no hombre! dijo va ir su fa- <palabra_cortada> / va estar su familia sus abuelitos </cita> (MONR_M22_060)

A diferencia de no hombre con valor de intensificador del desacuerdo, en este caso el marcador posee un ascenso muy prominente. La sílaba tónica inicia en un nivel bajo, progresivamente la F0 asciende y hacia la parte media de la sílaba ya hay una diferencia de 5.42 st. Nótese, además, que el acento bitonal de la sílaba tónica de no hombre muestra un pico tonal desplazado hacia la sílaba postónica; el ascenso de la parte media de la sílaba nom- hasta el pico en -bre es de 5.15 st, por lo que la representación fonética del acento nuclear es L+<¡H*. El ascenso se asocia con dos cuestiones, por un lado, marca el carácter atenuador de la interacción reactiva, pues introduce una justificación, contraria a la de la interlocutora, en una situación de conflicto que atenúa el desacuerdo entre los participantes de la conversación; por el otro, no hombre se introduce como elemento de habla reportada, por lo que las variaciones en los movimientos de la F0 sirven también para indicar el cambio de turno dentro del discurso reportado producido por un mismo hablante.

Por lo que respecta a los usos de no hombre como indicador de alegría, los movimientos de la F0 son ascendentes y pueden ser más marcados en virtud del grado de expresividad de alegría que manifiesten los hablantes en sus intervenciones. Obsérvese la Figura 3, a continuación:

Oscilograma, espectrograma y curva melódica del enunciado y ahí estás / y no hombre / ondeándole (MONR_H11_005)
Figura 3
Oscilograma, espectrograma y curva melódica del enunciado y ahí estás / y no hombre / ondeándole (MONR_H11_005)

El contexto completo en el que se utilizó el marcador se muestra en (4).

(4) I: no pos / ni creas porque no / no es fácil / no es fácil porque / no es fácil / porque pos una / te / te gustó ¿verdad? / te gusta y / y ahí estás / y no hombre / ondeándole y todo pero porque te gusta / pero yo como quiera yo voy a tratar de que así como le entré / así voy a / ¿verdad? tengo que salir

E: sí / sí a huevo (MONR_H11_005).

El movimiento de la curva melódica en no hombre que se observa en la Figura 3 es muy marcado, pues en la primera sílaba del marcador, la F0 inicia con un valor de 82.84 st en la parte media de la sílaba la frecuencia fundamental ascendió ya 6.87 st y para el final de la sílaba el movimiento fue de 10 st. A diferencia de no hombre con valor de atenuador, cuando el marcador se utiliza como un indicador de alegría el ascenso se da en el cuerpo de la sílaba tónica y es allí mismo donde alcanza el pico tonal para después descender en la sílaba postónica. En ese sentido, de acuerdo con los datos analizados en este trabajo, no hombre con valor de indicador de alegría no muestra acentos nucleares con picos desplazados. Tal como se ve, los movimientos son muy marcados y se asocian al carácter alegre del comentario expresado por el hablante, pues según se desprende del contexto mostrado en (4), él expresa su gusto por las actividades que realiza. A diferencia de no hombre con valor de intensificador del desacuerdo, en este caso el marcador posee un ascenso muy prominente, el cual está asociado con el carácter alegre del comentario expresado por el hablante; en ese sentido, la altura tonal y los movimientos de la F0 de no hombre funcionan como estrategias expresivas que le imprimen personalidad festiva a la interacción comunicativa.

Es posible que exista una relación entre la altura de la F0 y los valores discursivos del marcador; no obstante, hasta el momento, los pocos datos, así como su distribución, únicamente permiten elaborar descripciones preliminares y algunas tendencias.

4.2. Fraseo

Un hecho de gran importancia para comprender la manifestación prosódica de no hombre es el fraseo melódico. A partir de los datos analizados, las cesuras se indican bien por alargamiento, pausas o por reajustes tonales de la F0; es importante mencionar que no en todos los casos el marcador presentó algún indicador de cesuras, por lo que su uso no se caracteriza por poseer contorno melódico propio. Los resultados de la presencia de cesuras en relación con las funciones discursivas de no hombre se presentan en el Cuadro 2.

Cuadro 2
Fraseo melódico y valores discursivos
Fraseo melódico y valores discursivos

De la tabla anterior se desprende que son más frecuentes las cesuras antes del marcador, es decir, es más común que no hombre constituya una frase entonativa con el material posterior. Según los datos del cuadro, hay cuatro casos en que no hombre se utiliza como intensificador del desacuerdo y estos presentan una cesura antes del marcador, el cual se integra al fragmento posterior en el que se introduce la justificación o el motivo del desacuerdo, como se observó en el ejemplo de (2); algo similar ocurre cuando no hombre tiene valor de atenuador de interacciones reactivas, pues la cesura antes del marcador hace que forme parte de la siguiente frase en la que se hace mención a los motivos que atenúan aún más la disconformidad, como se ejemplificó ya en (3); finalmente, si no hombre posee el carácter de indicador de alegría, no es necesario que en el fragmento posterior se introduzca el motivo de la alegría. A su vez, es importante destacar que las cesuras antes del marcador se dan por cambio de turno entre los hablantes (5) o porque el marcador está en posición final del enunciado (6).

(5) I: le digo se siente muy bien / muy agradable / le digo ¿qué mi hija <cita> por qué / qué / qué hiciste? </cita> / <cita> no <alargamiento> / mi abuelo / no abuelo es que / le dije a los vecinos / una niña amiguita </cita> / <cita> ¿y qué le platicaste? </cita>/ le dije /<cita>/ si supieras / que mi abuelo / ¡tanto que me quiere! </cita>

E: ¡ay / qué <simultáneo> hermoso! </simultáneo>

I: <simultáneo> no hombre </simultáneo> bien curioso disfruta uno

E: sí cómo no

I: disfruta uno los nietos (MONR_H32_086)

(6)E: yo tengo puras nietas <risas>

I: no yo también tengo dos nietas / ya no tarda en llegar una / es una bandida ¡no hombre! (MONR_H32_086)

Es importante señalar que cuando se le quiere dotar de énfasis, el marcador no hombre puede tener un contorno melódico particular. En (7) se ofrece un ejemplo en el que el marcador se utiliza como intensificador del desacuerdo.

(7) I: y los peceros bien abusivos / nos querían quitar el reloj / lo que traíamos puesto / porque pos ¿con qué les íbamos a pagar? / de ahí nos llevaron a la casa de mis / de los familia de mi marido / y de ahí nos transportamos para acá / fue / terrible eso / horrible / ustedes / no se imaginan / qué es // el haber vivido eso / y el estar aquí / toda la gente / ¡no hombre! / pórtate bien / porque esto que lo otro / pórtate bien ya no te portes mal / porque mira que / dios te está dando esto / una persona / de toda la gente que nos habló por teléfono que vino que esto y que lo otro / que en la televisión que / ¡una persona! / nos dijo / cuánto los quiere dios a ustedes / para que los haya dejado vivos / ¡una persona! / todo mundo / pórtate bien / porque mira que dios te está dando otra oportunidad / ¡pórtate! bien porque

E: <tiempo = “31:16”/> como un castigo ¿verdad?

I: no es / no es eso / no es de ahí / es / es depende del / del punto de vista como veas las cosas (MONR_M31_082)

Según se desprende del contexto completo de (7), el marcador señala el desacuerdo que existe entre la manera de actuar de la hablante ante una situación complicada y la opinión contraria de la gente. El énfasis que se le da a no hombre en el discurso sirve para señalar la diferencia existente entre las dos posiciones, por un lado, la de la hablante y, por el otro, la de desaprobación general de otras personas. En la Figura 4 se observa la curva melódica del enunciado en el que se utiliza el marcador.

Oscilograma, espectrograma y curva melódica del enunciado no hombre / pórtate bien (MONR_M31_082)
Figura 4
Oscilograma, espectrograma y curva melódica del enunciado no hombre / pórtate bien (MONR_M31_082)

Tal como se ve, la cesura antes del marcador se da por una pausa y la posterior se debe a un reajuste tonal de la F0. El contorno entonativo del marcador muestra claramente un ascenso en la sílaba tónica y un descenso a lo largo de la postónica. Las características prosódicas que muestra el marcador en este ejemplo son un indicador de que, en determinados contextos, es posible dotar a no hombre de cierta independencia prosódica a nivel discursivo.

No obstante, la distribución de los datos es similar para cada valor del marcador, lo anterior, sumado a las pocas ocurrencias analizadas, no permite establecer una relación directa entre la presencia de cesuras antes y después de marcador y sus diferentes valores discursivos. Lo que sí se puede concluir es que no hombre, a diferencia de otros marcadores,5 no es un marcador que se caracterice por poseer contorno melódico propio.

4.3. Acentos tonales y valores discursivos

Se mencionó anteriormente que los acentos tonales que se documentan en el marcador no hombre se caracterizan por pertenecer a la familia de los tonos altos (excepto por H+L*). Los acentos tonales que se registraron en los datos relacionados con los distintos valores discursivos del marcador se exponen en el Cuadro 3, a continuación.

Cuadro 3
Acentos tonales y valores discursivos
Acentos tonales y valores discursivos

El acento monotonal H* es el que menor frecuencia presenta, pues se registró en un solo dato; se caracteriza por tener una forma plana en un nivel alto a lo largo de la sílaba tónica. Le sigue el acento tonal H+L* que se caracteriza por iniciar en un rango alto y luego presenta el descenso a lo largo de la sílaba tónica. Los siguientes acentos, L+H* y L+¡H*, se caracterizan por el ascenso tonal a lo largo de la sílaba tónica, a su vez que presentan el pico alineado con el final de la sílaba nom-, la diferencia entre ambos radica en qué tan pronunciado es el ascenso, pues en el caso del acento tonal L+H* en ningún caso el ascenso es superior a los 3.5 st, mientras que, en los datos analizados, el acento L+¡H* caracteriza los ascensos de entre 4.44-6.87 st. Finalmente, dentro de la familia de los tonos altos, el acento L+<¡H* indica el movimiento ascendente a lo largo de la sílaba tónica, pero el pico se alcanza en -bre; dichos movimientos comprenden un rango tonal, entre el inicio de nom- y el pico de -bre, de 3.98-11.74 st.

La Figura 5 ilustra un caso de acento tonal L+H*, en el cual el ascenso se da en el cuerpo de la sílaba nom- y culmina en la misma sílaba. El valor del marcador en este enunciado es el de indicador de alegría.

Oscilograma, espectrograma y curva melódica del enunciado es una bandida no hombre (MONR_H32_086)
Figura 5
Oscilograma, espectrograma y curva melódica del enunciado es una bandida no hombre (MONR_H32_086)

Como se observa, la sílaba tónica del marcador inicia en un nivel bajo y progresivamente la F0 asciende, el pico tonal tiene un valor de 85.71 st y la diferencia entre el valor inicial y este punto es de 2.74 st. El ascenso refleja el carácter alegre de la situación comunicativa (ya expuesta con anterioridad en (6)), a la vez que el descenso progresivo a lo largo de la sílaba postónica implica que el hablante tiene un grado alto de certeza acerca de lo que afirmó en su intervención.

La Figura 6, por su parte, da cuenta de un acento tonal L+<¡H*, en el cual el pico tonal del marcador se ubica en la sílaba postónica. Es de notar que el ascenso tan pronunciado también está asociado al valor discursivo de atenuación.

Oscilograma, espectrograma y curva melódica del enunciado dijo no hombre tía dice qué cree voy a ver el / voy a ver el clásico (MONR_M22_060)
Figura 6
Oscilograma, espectrograma y curva melódica del enunciado dijo no hombre tía dice qué cree voy a ver el / voy a ver el clásico (MONR_M22_060)

El contexto completo en el que se utilizó el marcador se ofrece en (8).

(8) I: sí / está muy reciente / fue el primero de abril / y <alargamiento/> / <ruido_fondo> recuerdo que ese día / fue el día del clásico / ante <vacilación/> / anterior a este último que fue / ese día hubo un clásico </ruido_fondo>

E: sí

I: llegó mi sobrino de trabajar / venía con un amigo dice / le digo <cita> ¿qué onda mi hijo? / ¿a dónde vas? <cita/> / dijo <cita> ¡no hombre! tía ¿qué crees? voy a ver / voy a ver el clásico </cita> / le digo <cita> ¿a dónde? <cita/> / dice <cita> voy a Guadalupe <cita/> (MONR_M22_060)

Como se observa en la Figura 6, la curva melódica del marcador inicia en un nivel bajo y asciende a lo largo de la sílaba tónica y alcanza el pico en la postónica. El ascenso es muy marcado, a la vez que dicha prominencia es muy perceptible. El ascenso se marca con upstep (¡) debido a que el movimiento entre el inicio del marcador y el pico tonal en la postónica es de 9.26 st. Dicho ascenso indica el carácter atenuador de la interacción reactiva, pues introduce una justificación de sorpresa que atenúa el posible conflicto entre los interlocutores. Llama la atención que nuevamente no hombre se introduce como elemento de habla reportada, por lo que las variaciones en los movimientos de la F0 sirven también para indicar el cambio de turno dentro del discurso reportado producido por un mismo hablante, a la vez que el marcador sirve para resaltar los elementos que atenúan la disconformidad e intensifican lo positivo para llegar a un acuerdo, pues en el contexto completo, la informante está preocupada por el ambiente tenso que se vive en el estadio durante dicho partido de futbol, pero las respuestas que le ofrece su sobrino sirven para destacar su emoción y evitar el conflicto.

4.4. Duración de las sílabas

Al inicio del apartado de Resultados se mencionó que no hombre no se realiza como dos palabras fonológicas, sino como una: [ˈnom.bɾe]. La pérdida de una prominencia acentual provoca que el material segmental se reconfigure, lo cual se refleja en la asignación de solo un acento nuclear en el marcador, a la vez que se produce un reajuste que se manifiesta en la duración de las sílabas. La duración promedio de la sílaba nom- es de 272.6 ms mientras que la duración promedio de -bre es de 145.4 ms; como se ve, la sílaba tónica es más larga en promedio por 127.2 ms. A partir de estos datos, se presenta el Cuadro 4 en el que se relaciona la duración de las sílabas y los valores discursivos del marcador. En general, se considera que una sílaba tiene una duración promedio si es igual o menor al valor de la media, en caso contrario, se considera como una pronunciación alargada.

Cuadro 4
Duración de las sílabas y valores discursivos
Duración de las sílabas y valores discursivos

Del cuadro anterior se desprende que el alargamiento de la sílaba tónica tiene cuatro casos de no hombre como intensificador del desacuerdo, es decir, se puede plantear que el alargamiento de la sílaba inicial del marcador sería el correlato prosódico del valor discursivo intensificador, debido a que en esta sílaba se encuentra el elemento de negación no. El resto de los significados siguen la misma distribución, por lo que no habría una relación directa entre la duración de las sílabas y los distintos valores discursivos que presenta el marcador.

Ambas sílabas se alargan en una proporción similar, pero este correlato no está necesariamente asociado a una función específica. Por otro lado, al comparar la duración de ambas sílabas entre sí dentro del mismo enunciado, sí se observa que la sílaba tónica es la que tiene mayor duración, excepto en dos casos, uno de los cuales se ejemplifica a continuación en (9).

(9) I: dice pero <cita> ¿sabes qué? </cita> dice <cita> yo ya no traigo un cinco / y el carro no <sic> traí </sic> gasolina no lo he movido en toda la semana </cita> porque no quería mover / no quería gastar

E: para ir <simultáneo> a Tampico </simultáneo>

I: <simultáneo> para irse a Tampico </simultáneo> / entonces este que le dice el muchacho <cita> ¡no hombre! / no hay / no hay problema por eso este yo trai / yo aquí traigo cien pesos vamos a ponérselos de gasolina </cita> (MONR_M22_060)

En el ejemplo de (9) se ofrece el fragmento en el que no hombre se utiliza con valor atenuador, pues el marcador permite que la intervención del hablante ofrezca una solución positiva en una situación potencialmente de conflicto. Es de notar que la circunstancia adversa en la que el carro no tiene gasolina, así como no querer gastar dinero para el viaje, queda resuelta por uno de los participantes, pues su intervención en la situación comunicativa se introduce por medio del marcador con valor de atenuación, además de que expone una medida que soluciona la circunstancia adversa. En la Figura 7 se presenta la curva melódica del enunciado.

Oscilograma, espectrograma y curva melódica del enunciado entonces este que le dice el muchacho ¡no hombre! / no hay / no hay problema por eso (MONR_M22_060)
Figura 7
Oscilograma, espectrograma y curva melódica del enunciado entonces este que le dice el muchacho ¡no hombre! / no hay / no hay problema por eso (MONR_M22_060)

A partir de la Figura 7 se observa que la duración de la sílaba postónica del marcador es más larga que la sílaba tónica. El movimiento ascendente inicia en la sílaba tónica y se alcanza en la parte media de -bre, es decir, hay un pico desplazado en el que el ascenso desde el inicio del marcador hasta el pico en la postónica es de 9.2 st. Los movimientos de la F0 indican el cambio de turno en el habla reportada dentro del discurso producido por la misma hablante y el ascenso da cuenta de un matiz de cortesía que apela directamente al interlocutor como elemento atenuante de la disconformidad. Gracias a esto, se refuerza la complicidad y el acuerdo entre los dos interlocutores.

4.5. Acerca de no hombre introducido en habla reportada

Una de las maneras en las que el marcador no hombre se utilizó en los datos analizados en este trabajo es como primer elemento de habla reportada.6 Relacionado con esto, el hecho de que el marcador se introduzca en habla reportada aumenta los casos en que aparecen las cesuras precediendo al marcador; por otra parte, una característica que sobresale también es el movimiento que presenta la F0 en la sílaba tónica del marcador. El ejemplo de (10) permitirá hacer unas puntualizaciones al respecto.

(10) I: <tiempo = “98:12”/> le entró la / le entró la / la depresión / estuvo muy mala / entonces / fue / una amiga de ella / y le dijo oye ¿por qué no te vienes a trabajar conmigo? / y todo / y empezó a ir a la boutique así / y haga de cuenta que / lo agarramos así como terapia ¿verdad?

E: sí

I: antes trabajaba / seis días ora ya nomás trabaja cuatro / entonces le digo ¡no hombre! / tú síguele ahí

E: sí / sí sí va agarra / va agarrando / a sus / posibilidades / pero también / que / es que / para las mujeres es muy difícil / que / estuvieron ac- / activas por con los hijos y con el marido y con todo / y luego de repente se les van y

I: se va todo / si orita / ella no trabaja / viernes y sábado (MONR_H33_099)

Como se observa en el ejemplo de (10), a diferencia de otros ejemplos, no hombre es utilizado en el habla reportada no de una tercera persona, sino que se trata de la del mismo informante. En casos como este, llama la atención que el informante está reproduciendo lo que él mismo dijo en una interacción comunicativa anterior con otra persona, y las variaciones en los movimientos de la F0 que se manifiestan en el marcador funcionan para indicar el cambio de turno dentro del discurso reportado producido por un mismo hablante; lo anterior se comprueba al analizar la curva melódica del enunciado, que se expone en la Figura 8, a continuación.

Oscilograma, espectrograma y curva melódica del enunciado digo no hombre tú síguele ahí (MONR_H33_099)
Figura 8
Oscilograma, espectrograma y curva melódica del enunciado digo no hombre tú síguele ahí (MONR_H33_099)

En la figura anterior el ascenso del movimiento de la F0 comienza en la sílaba que precede al marcador. Los valores de la frecuencia fun damental continúan subiendo en el cuerpo de la sílaba tónica de no hombre, pues entre el inicio de la sílaba tónica y el pico tonal que alcanza la frecuencia fundamental hay una diferencia de 1.25 st, para luego mostrar un descenso que se mantiene hasta la sílaba postónica. Como se mencionó, las variaciones en los movimientos de la F0 que se manifiestan en el marcador funcionan para indicar un cambio de turno dentro del discurso reportado producido por un mismo hablante, pero no son tan pronunciados como cuando el habla reportada corresponde a una tercera persona diferente, a pesar de que el valor del marcador se mantenga como atenuador.

Relacionado con lo anterior, al comparar la curva melódica de la Figura 8 con la de la Figura 2, es de notar que el ascenso es menor en la Figura 8, en la que el habla reportada es del mismo hablante, mientras que el movimiento es mayor y muestra un pico desplazado hacia la sílaba postónica cuando el habla corresponde a una persona diferente a la del hablante. Si bien en el ejemplo (10), que se ilustra en la Figura 8, se trata de un habla masculina y el ejemplo (3), que se ilustra en la Figura 2, corresponde a un habla femenina y los datos no son enteramente comparables, lo cierto es que en todos los casos en que el habla reportada es de una persona diferente al informante, el ascenso es más marcado que cuando el hablante reproduce su misma habla. Es decir, podría plantearse que el movimiento tonal ascendente dentro de no hombre como elemento de habla reportada sirve para diferenciar discursos dentro de una misma unidad enunciativa.

5. Reflexiones finales

En el estudio de los marcadores discursivos, la prosodia también merece atención. Tal como se observó a lo largo de este trabajo, el marcador no hombre presenta rasgos melódicos particulares que contribuyen a precisar sus valores discursivos. A partir de los datos analizados, los dos rasgos más llamativos son, por un lado, el reajuste de material segmental consecuencia de una pérdida de una prominencia acentual y la asignación de un solo acento nuclear, a la vez que dicho reajuste explicaría la mayor duración de la primera sílaba nom- con respecto a -bre en los datos analizados; por el otro, los acentos tonales que se registraron en el marcador son de la familia de los tonos altos, presentan ascensos prominentes (en algunos casos por arriba de los 4.5 st) y están asociados a valores discursivos como el carácter atenuador, el alegre y la expresividad de los hablantes.

Esta primera aproximación a la prosodia del marcador no hombre deja claro que, dentro de los enfocadores de alteridad, dicho marcador es polifuncional y que, si bien no es posible establecer relación uno a uno entre sus significados y las características prosódicas, se pueden observar algunas tendencias: el movimiento ascendente de la curva melódica es más pronunciado cuando funciona como atenuador que cuando funciona como intensificador del desacuerdo o como indicador de alegría; el marcador discursivo se utiliza como elemento introducido en habla reportada, en estos casos, las variaciones en los movimientos de la F0 sirven también para indicar el cambio de turno dentro del discurso reportado producido por un mismo hablante, a su vez, el hecho de que no hombre se introduzca en habla reportada puede ser un factor que aumenta las cesuras antes del marcador, sin embargo, los pocos datos disponibles no permiten hacer una conclusión más detallada al respecto.

Los tres valores del marcador discursivo apuntados en este trabajo no son los únicos posibles, pues algunos indicios de otros valores, como modalizador o una combinación entre atenuador e indicador de alegría7 se pueden inferir a partir de estos datos analizados. Haría falta ampliar la muestra de datos analizados, agregando muestras de habla en diferentes contextos discursivos y ampliando la procedencia de los materiales, para así dar cuenta de otros posibles valores.

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Notes

2 La excepción podría ser el trabajo de Martín Butragueño (2003), pues si bien el autor elabora las conclusiones sobre hombre, uno de sus datos lo ejemplifica con la forma no hombre.
3 En lo que sigue, se seguirá utilizando la escritura no hombre para referir al marcador, pese a que la producción es [ˈnom.bɾe].
4 El valor del movimiento promedio cambia si se hace la distinción entre habla masculina y habla femenina. Así, en el caso de no hombre como atenuador, el promedio del valor del ascenso alcanza los 7.32 st con las voces femeninas, mientras que en las voces masculinas el movimiento es de 1.91 st. Cuando no hombre se utiliza con valores de intensificador del desacuerdo, en el caso de las voces femeninas, el movimiento no es tan marcado porque, de acuerdo con los datos, apenas alcanza un promedio de 0.14 st, mientras que en las voces masculinas el ascenso en promedio es de 5.28 st; cabe mencionar que en el cálculo de este promedio se deja fuera el dato 20 del Cuadro 1 porque el movimiento es demasiado pronunciado y dispara enormemente los valores de ascenso. Finalmente, cuando no hombre se utiliza como indicador de la alegría, el movimiento promedio en las voces femeninas es de 3.87 st, y, por su parte, el movimiento promedio de la F0 en las voces masculinas es de 3.27 st. Más allá de la diferencia que puede establecerse en el valor promedio de los movimientos de la frecuencia fundamental, lo cierto es que en todos los casos las variaciones son perceptibles y visualmente pueden observarse en los espectrogramas.
5 Hidalgo Navarro & Martínez Hernández señalan que hay casos en los que “The marker possesses prosodic enhancement and is independent of a greater prosodic unit. This is often the case with regard to conversational markers (bueno, vamos, hombre, ¿sabes?, venga…), which contribute to the progress of the conversation (changes of topic, opening of conversation, etc.) with a very diverse range of functions (proposals, offers, evaluation of agreement or disagreement, etc.). […] In fact, some of these conversational markers may function as identifiable and isolatable acts in themselves (for example, bueno or claro), or even as interventions” (2019: 67). Dentro de los marcadores que sí poseen contorno melódico propio, Hidalgo & Briz Gómez (2023) incluyen ¿sabes? y ¿entiendes?; Martínez Hernández (2016), señala que bueno como marcador de modalidad deóntica y como enfocador de la alteridad también lo posee. Por otra parte, dentro de los marcadores que no poseen contorno melódico propio, tanto Romera & Elordieta (2002) como Dorta & Domínguez (2003) mencionan que entonces forma parte de este grupo.
6 Cfr. con otros casos en este mismo trabajo en los que no hombre también se utiliza como primer elemento de habla reportada (Figura 2, ejemplo 3; Figura 4, ejemplo 7; Figura 6, ejemplo 8; Figura 7, ejemplo 9).
7 El valor de indicador de alegría y el de atenuador pueden compartir los movimientos ascendentes marcados (entre 4-6 st), a partir de los datos analizados no es posible establecer una diferencia tajante.
Cómo citar: Vargas Manzano, Ángel. 2025. Aproximaciones a la prosodia del marcador no hombre en el Corpus Monterrey PRESEEA. Cuadernos de Lingüística de El Colegio de México 12, e326. DOI: http://doi.org/10.24201/clecm.v12.326
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