Reseñas

Reseña/Review a Franco Trujillo, Erik Daniel. 2025. Juegos verbales de la tradición popular mexicana. México: El Colegio de México. 423 pp.

Nadia Carolina Moreno Gómez
Colegio de México, Mexico

Reseña/Review a Franco Trujillo, Erik Daniel. 2025. Juegos verbales de la tradición popular mexicana. México: El Colegio de México. 423 pp.

Cuadernos de Lingüística de El Colegio de México, vol. 12, e356, 2025

El Colegio de México A.C.

Franco Trujillo Erik Daniel. Juegos verbales de la tradición popular mexicana. 2025. México. El Colegio de México. 423pp.

En Juegos verbales de la tradición popular mexicana, Erik Daniel Franco Trujillo emprende una tarea tan ambiciosa como necesaria, la de documentar, analizar y reivindicar un conjunto de expresiones que circulan cotidianamente en el español de México y que, pese a su vitalidad y riqueza creativa, han sido históricamente relegadas por la investigación lingüística formal. Publicada por El Colegio de México en 2025, esta obra se inscribe dentro de una corriente de estudios que apuesta por la descripción del habla real -la que se produce en la interacción espontánea, en la calle, en la sobremesa, en los memes y hasta en el doble sentido del albur mexicano- y la posiciona como fuente legítima de conocimiento lingüístico y cultural.

En ese sentido, uno de los méritos fundamentales del libro radica en poner en primer plano un aspecto de la lengua que, salvo por algunas obras aisladas, suele ser invisibilizado por las tradiciones lingüísticas contemporáneas, esto es, el habla popular, coloquial y creativa. Así, en lugar de centrarse en fenómenos estructurados de la lengua estándar, Franco dirige su mirada analítica hacia los juegos verbales que conforman una tradición oral tan rica como poco sistematizada, y, al hacerlo, legitima el estudio de estas formas de expresión que tradicionalmente no se habían considerado como objetos de interés lingüístico desde una perspectiva académica. La obra desmonta esa jerarquía lingüística implícita al mostrar que estos juegos no solo poseen una estructura compleja, sino que además cumplen funciones comunicativas específicas dentro de la interacción cotidiana.

Como nos muestra Franco, estos juegos verbales -expresiones como “su servilleta”, “ya estufas”, “ya bailó Berta” o “¿qué Pachuca por Toluca?”- no son ocurrencias accidentales ni simples bromas, son vehí culos de humor, ironía, eufemismo, afectividad e incluso crítica social. En ellos se condensa el ingenio colectivo de los hablantes mexicanos, quienes, mediante la manipulación de los recursos lingüísticos a su alcance, generan nuevos significados, formas y matices. A partir de este enfoque, el autor muestra que la lengua es tanto un sistema normativo como un campo de juego simbólico y creativo en el cual se despliega y modifica una parte vital del saber hablar de nuestra tradición verbal.

Desde una perspectiva sociopragmática, el autor sostiene que los juegos verbales son estrategias comunicativas que cumplen funciones tan variadas como suavizar la seriedad de una afirmación, marcar distancia o cercanía interpersonal, resaltar valoraciones subjetivas, crear efectos humorísticos o incluso establecer jerarquías de poder de manera indirecta; lejos de ser expresiones frívolas, estas construcciones permiten observar la manera en que los hablantes se posicionan en relación con los demás y con el contexto comunicativo. Por lo anterior, el análisis de estas prácticas orales revela, además de una dimensión lingüística, una también social, cultural y afectiva del habla mexicana. En ese sentido, Franco rescata la importancia de la tradición verbal popular -en contraste con la tradición verbal culta- entendida como el conjunto de formas expresivas que emergen de los usos cotidianos y espontáneos del lenguaje. Y es que estos juegos no son invenciones individuales aisladas, sino parte de una práctica discursiva colectiva, heredada y transformada constantemente por las comunidades de habla. Desde las primeras páginas de su obra, Franco nos expone que reconocer y estudiar esta tradición oral permite, además de comprender cómo hablamos los mexicanos, discernir cómo construimos relaciones sociales, afectivas, y creamos nuestro humor a través de la manipulación de la lengua.

Coherente con su objeto de estudio y con el valor que le ha dado hasta ahora, Franco adopta una perspectiva basada en el uso, es decir, su análisis parte del lenguaje en contexto, de cómo realmente se emplean las expresiones en situaciones comunicativas específicas. El corpus en el que se basa su estudio fue conformado a partir de fuentes de consulta diversas como repertorios impresos, publicaciones populares, redes sociales, blogs, revistas, medios digitales y otros materiales recopilados a lo largo de su trabajo lexicográfico. Mediante estas fuentes, Franco se dio a la tarea no solo de identificar y clasificar los juegos verbales en un total de 1 601 expresiones, sino también de contextualizarlos en sus entornos comunicativos reales. Con este objetivo, recurrió de forma destacada a la red social Twitter (hoy X), tratándola como un verdadero corpus contemporáneo del español mexicano. Esta decisión metodológica es especialmente significativa y acertada, pues Twitter constituye un espacio privilegiado de observación de la lengua en uso, dado que los tweets, aunque insertos en el medio escrito, pueden reproducir con fidelidad características propias de la oralidad, tales como la espontaneidad, la brevedad, la creatividad y la interacción directa. Gracias a ello, Franco observa cómo, cuándo y con qué efectos se emplean dentro del flujo comunicativo. Así, al no centrar su interés en expresiones aisladas, su análisis trasciende la mera recopilación y alcanza una dimensión interpretativa que enriquece el valor documental y explicativo de la obra.

Aunque no se trata de una muestra exhaustiva -precisamente por la naturaleza del fenómeno- el conjunto resulta suficientemente amplio, rico y variado como para captar la complejidad de los juegos verbales en circulación; al mismo tiempo, la muestra recopilada constituye una base empírica sólida que permite al autor observar los procedimientos lingüísticos más frecuentes en la creación de estos juegos. Un aspecto muy destacable de este enfoque es que se aleja de la prescripción normativa y se acerca, en cambio, a los usos reales, incluso cuando estos desafían las convenciones gramaticales o semánticas del español general. Esta postura refleja una orientación moderna en los estudios del lenguaje, en la que el análisis se construye desde la variación, la creatividad y la dinámica social del discurso.

El remarcable trabajo de documentación hecho por Franco se convierte en una obra con doble valor: por un lado, se trata de un estudio descriptivo riguroso de los mecanismos lingüísticos mediante los cuales se construyen los juegos verbales; por otro, los datos recopilados a lo largo de su investigación se consolidan en un material de consulta lexicográfica de gran riqueza, que enumera, organiza y contextualiza más de mil seiscientas expresiones. A continuación, comento estas dos secciones principales de la obra.

En el tercer apartado de este libro, Franco nos presenta los resultados del análisis lingüístico de su corpus, y propone una clasificación de los juegos verbales a partir de las técnicas discursivas que los conforman. El autor identifica tres grandes categorías: técnicas discursivas fonético-fonológicas y gráficas, técnicas discursivas morfológicas, y técnicas discursivas léxico-semánticas. Cada una de estas categorías se explora con detalle, claridad y buen humor, ilustrando los mecanismos con ejemplos reales, pertinentes y contextualizados. La primera categoría incluye juegos que alteran los sonidos, las grafías o el ritmo natural del habla; en ella explica juegos hechos mediante deformaciones fonéticas intencionadas, tales como la inserción o elisión de fonemas, los enrevesamientos y la adaptación de anglicismos. Así, el lector comprende la construcción de voces como “cuerpatzo” “ñoba” o “plis”. La segunda se refiere a alteraciones en la morfología de las palabras e incluye, entre otros recursos, la creación de sufijos juguetones, diminutivos o aumentativos creativos, palabras compuestas con fines humorísticos; Franco ejemplifica con creaciones que escuchamos -o incluso empleamos- cotidianamente, tales como “nuncamente”, “asaltacunas” y “finolis”. Finalmente, la tercera categoría se enfoca en los mecanismos semánticos que generan senti do por desplazamiento, ironía, metáfora, eufemismo o doble sentido, dando explicación a frases como “empinar el codo”, “fiesta de traje” o la clásica “tener frijol”.

Cabe destacar que Franco va más allá de esta clasificación tripartita y advierte que muchos juegos combinan varias técnicas al mismo tiempo. Por ello, dedica un espacio a explicar los juegos verbales híbridos o mixtos, cuya eficacia depende de la interacción simultánea de distintos niveles lingüísticos; en esta sección el autor elucida cómo es que frases como “sin Yolanda Mary Carmen por Fabiola”, “iguanas ranas” e incluso “ponerle Jorge al niño” son concebidas, construidas y entendidas. Esta parte resulta especialmente valiosa, pues lleva al lector a comprender no solo el fenómeno en sí, sino también la creatividad y complejidad con la que los hablantes mexicanos configuran estos juegos. Debe reconocerse que el análisis técnico de estas secciones no pierde nunca el tono accesible, por el contrario, se convierte en un recorrido estimulante en el que la teoría se vuelve palpable gracias a los ejemplos seleccionados.

En la segunda mitad del libro, el lector es invitado a adentrarse en el corpus recolectado a lo largo de la investigación, el cual adopta la forma de un verdadero diccionario de juegos verbales. Esta sección constituye una herramienta de consulta tan útil como fascinante. Con una evidente destreza lexicográfica, resultado de su constante trabajo en el Diccionario del Español de México, Franco reúne las más de 1 600 entradas en un inventario detallado de expresiones populares que circulan en el español mexicano contemporáneo, todas organizadas con precisión lexicográfica y enriquecidas con ejemplos de uso. Esta sección no solo complementa y da cuerpo a los planteamientos teóricos expuestos en las primeras páginas, sino que lo vuelve accesible al lector curioso, al docente, al traductor, al comediante, al guionista o al estudiante interesado en conocer el habla cotidiana desde sus formas más lúdicas y expresivas. El tono de esta sección es, además, divertido y entrañable. Más allá de la estructura de diccionario, lo que se encuentra aquí es una celebración de la inventiva colectiva, del ingenio lingüístico y de la capacidad del mexicano para jugar con la lengua como quien juega con el mundo. Lejos de una recopilación fría, el inventario se siente vivo: uno se ríe, se sorprende, recuerda expresiones o descubre otras que nunca había escuchado.

En suma, uno de los grandes aciertos de Juegos verbales de la tradición popular mexicana es que conjuga rigor académico con una lectura amena y fluida. Aunque claramente se trata de un libro orientado a la lingüística, su lenguaje es comprensible para cualquier lector intere sado en el español mexicano. Franco logra mantener el equilibrio entre la precisión terminológica y la claridad expositiva, haciendo que el lector se divierta mientras aprende sobre procesos fonológicos, recursos retóricos y patrones discursivos. La obra también destaca por su potencial interdisciplinario: puede interesar a lingüistas, pero también a antropólogos, sociólogos, comunicólogos, educadores y cualquier persona interesada en la relación entre lengua y cultura.

Debo destacar que, al visibilizar los juegos verbales como una práctica legítima de la tradición oral mexicana, Franco amplía los márgenes de lo que se considera objeto digno de estudio al mismo tiempo que reivindica la dimensión creativa del lenguaje como parte fundamental de la identidad cultural. En resumen, se trata de una obra bien estructurada y profundamente útil, puesto que, en un panorama académico que tiende a privilegiar el análisis del español estándar o escrito, este libro nos recuerda que lo oral, lo lúdico y lo popular también merecen su lugar en las bibliotecas, los estudios y los planes de enseñanza. Juegos verbales de la tradición popular mexicana es un estudio que también celebra el habla mexicana.

Notes

1 Cómo citar: Moreno Gómez, Nadia Carolina. 2025. Reseña a Franco Trujillo, Erik Daniel. Juegos verbales de la tradición popular mexicana. 2025. México: El Colegio de México. Cuadernos de Lingüística de El Colegio de México, 12, 2025, e356. DOI: https://doi.org/10.24201/clecm.v12.356
HTML generated from XML JATS by