BIOQ. EN IMÁGENES
Diagnóstico de laboratorio de una estrongiloidiasis
Laboratory diagnosis of a strongyloidiasis
Diagnóstico laboratorial de uma estrongiloidíase
Diagnóstico de laboratorio de una estrongiloidiasis
Acta Bioquímica Clínica Latinoamericana, vol. 55, núm. 4, pp. 501-502, 2021
Federación Bioquímica de la Provincia de Buenos Aires
La estrongiloidiasis es una parasitosis cosmopolita (aunque predominante en regiones tropicales) provocada principalmente por un nematelminto de ciclo biológico monoxénico, Strongyloides stercoralis. Los suelos y el agua contaminados con los estadios larvarios del parásito, los cuales atraviesan la piel y las mucosas, constituyen la fuente de infección más común.
La localización intestinal es la más frecuente, seguida por la pulmonar, por lo que puede provocar cuadros de gastroenteritis y neumonía, respectivamente. Otras localizaciones menos frecuentes son la piel y el sistema nervioso central. En individuos inmunocompetentes la infección puede ser asintomática o presentarse con síntomas leves, aunque en aquellos severamente inmunocomprometidos (sida, trasplantados, tratados con drogas inmunosupresoras, etc.) puede dar lugar a formas diseminadas graves e incluso mortales (síndrome de hiperinfección). La sutileza de algunos de sus síntomas, la portación asintomática, la baja sensibilidad de las técnicas de diagnóstico tradicionales y el complejo ciclo de vida del agente causal, que incluye la autorreinfección, probablemente repercutieron en la subestimación de la prevalencia de esta parasitosis.
El diagnóstico etiológico se basa en la visualización microscópica en fresco de los estadios larvarios (o teñidos con otras coloraciones empleadas en el diagnóstico parasitológico, como la de Kinyoun ) (Fig. 1) (Fig. 2) (Fig. 3), el cultivo o bien la identificación de secuencias específicas del genoma del parásito en los materiales clínicos (heces, secreciones respiratorias, orina, etc.) provenientes de pacientes sospechosos (Fig. 6). La microscopía, técnica tradicional, en ocasiones carece de sensibilidad suficiente para arribar al diagnóstico, debido a la excreción escasa y/o fluctuante de larvas (Fig. 1).
Ocasionalmente, el estudio histopatológico de biopsias, piezas quirúrgicas o de necropsias, en particular de intestino delgado, revela la presencia de larvas parasitarias en los cortes histopatológicos teñidos con la técnica de hematoxilina eosina (Fig. 4).
El cultivo de muestras en agar nutritivo carente de antibióticos antibacterianos, contenido en placas de Petri, selladas y mantenidas a temperatura ambiente, evidencia la presencia de las larvas cuando las mismas se desplazan por la superficie del agar, arrastrando las bacterias y dejando un trazo conformado por colonias en las mismas (Fig. 5). Incubadas más allá de 6 días, podrán observarse larvas de uncinarias y adultos de vida libre de S. stercoralis. Estos métodos son laboriosos, consumen mucho tiempo y requieren de personal convenientemente entrenado.

En esta sección se publican fotografías novedosas con un fin eminentemente docente. Pertenecen a diferentes áreas de la Bioquímica Clínica y se acompañan de breves comentarios explicativos.
En forma alternativa, las técnicas moleculares, sólo disponibles en laboratorios de referencia o de elevada complejidad, en particular la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) (Fig. 6), ponen de manifiesto porciones del genoma parasitario en materiales clínicos diversos, lo que eleva considerablemente las posibilidades de diagnóstico, respecto de las técnicas tradicionales.
Fuentes de financiación:
Los autores declaran no haber recibido ningún tipo de financiación.
Conflictos de intereses:
Los autores declaran no tener conflictos de intereses respecto del presente trabajo.
Correspondencia:
Dr. AMADEO JAVIER BAVA
Correo electrónico:amadeojavier.1954@gmail.com
Notas de autor
Dr. AMADEO JAVIER BAVA Correo electrónico:amadeojavier.1954@gmail.com