EDITORIAL
Acceso abierto y revisión por pares
Desde la Antigüedad se veneraba a la ciencia y la comunicación a través de distintos dioses. Dioses de la sabiduría eran Saraswati en la India, Thot en el antiguo Egipto y Palas Atenea, en la antigua Grecia. Hermes para los griegos, Mercurio para los romanos, era el dios de la comunicación. Se sabía que la ciencia debía ser comunicada para el bien de la humanidad (1). Al principio se recurrió a la comunicación oral o a escritos de circulación limitada. Con el advenimiento de la imprenta en el siglo XV la difusión se acrecentó, pero la sociedad no estaba preparada para absorber y procesar el producto de los conocimientos científicos de la época.
La historia de las revistas científicas data de mediados del siglo XVII, cuando varias sociedades académicas europeas se hicieron cargo de la divulgación de los hallazgos más importantes para promover el progreso de las ciencias, más allá de los claustros universitarios.
Se presentaron trabajos con resultados parciales que fueron blanco de las críticas y que determinaron que los investigadores más prominentes decidieran publicar su producción científica en forma completa y en libros. En 1752 la revista Philosophical Transactions decidió revertir esta tendencia al crear un comité revisor para determinar si los trabajos presentados eran aptos o no para ser publicados (1). Este fue el primer antecedente de la revisión por pares.
A principios del siglo XIX se comenzaron a citar las referencias de otros artículos previamente publicados para reconocer a quienes habían sentado las bases para los nuevos trabajos.
Con el tiempo se mejoró el proceso de edición y aparecieron las empresas editoriales con y sin fines de lucro.
A fines del citado siglo se volvió a estimular la presentación de resultados parciales de las investigaciones en revistas apelando a la valoración académica de los trabajos publicados. De esta manera, por la utilización de resultados previos para nuevas investigaciones, la ciencia tuvo un crecimiento exponencial.
Luego aparecieron las desigualdades derivadas de las políticas editoriales de acceso cerrado, del idioma, del financiamiento de las investigaciones, que se manifestaron en la hegemonía de la producción científica de los países centrales. Es así que la circulación del conocimiento fue reducida por los elevados precios de suscripción y los valores exigidos para publicar. El espíritu comercial de ciertas empresas superó en parte a la política de difusión irrestricta de los conocimientos. Hay revistas de acceso cerrado tanto para autores como para lectores, quienes deben pagar para publicar o para leer los trabajos. Hay formas mixtas, entre ellas hay revistas que cobran a los autores, quienes tienen que destinar parte de sus subsidios, si la investigación pudo ser financiada, para que su trabajo sea accesible en forma abierta por parte de los lectores.
Los investigadores en formación y los estudiantes, e incluso las bibliotecas carecen de fondos suficientes para afrontar esos costos, hecho que profundiza las desigualdades. Por esta razón se creó un movimiento para el acceso abierto, un movimiento que promueve el acceso libre y gratuito a la literatura científica, fomenta su libre disponibilidad y permite a cualquier usuario su lectura, descarga, copia, impresión, distribución o cualquier otro uso legal de la misma, sin ninguna barrera financiera, técnica o de cualquier tipo. El acceso abierto permite que la literatura científica se encuentre disponible y que no se cobre a los lectores por acceder a su contenido ni tampoco a los autores por publicar sus trabajos.
Se creó el Directory of Open Access Journals (DOAJ) con el objetivo de indizar las revistas de acceso abierto de todo el mundo para fomentar su visibilización ya que la mayoría de ellas no están en los grandes portales a pesar de mostrar transparencia y buenas prácticas editoriales. Actualmente son más de 20 800 las revistas publicadas en 80 idiomas incluidas en su lista y pertenecen a 134 países (2).
El proceso de revisión por pares es el elegido por la mayoría de las revistas serias para garantizar la calidad y la transparencia de los trabajos a publicarse. Con el advenimiento del COVID y con la excusa de permitir la rapidez de las publicaciones, algunas revistas optaron por publicar trabajos no revisados en forma de preprints. Esta política fomentó el fraude y contribuyó a la baja calidad de los artículos. En los últimos años proliferaron revistas que en forma inescrupulosa invitaban a publicar trabajos y ofrecían revisiones realizadas en 48 horas. La revisión por pares puede tener defectos: animosidad de los árbitros respecto de los autores (en revisiones no cegadas), defectos en la evaluación (revisiones por árbitros no especializados en el tema), lentitud en la publicación, etc. Todo esto puede minimizarse a través de un Comité Editorial que controle el resultado de los arbitrajes y que tome la decisión final en forma objetiva e imparcial.
Referencias bibliográficas
1. Mendoza S, Paravic T. Origen, clasificación y desafíos de las revistas científicas. Invest Postgr 2006; 21 (1): 49-75.
2. Lujano I, del Río Grande G. Recomendaciones para una aplicación y actualización efectiva en DOAJ. Webinar DOAJ - SciELO México y SciELO Argentina, 6 de septiembre de 2024.
Notas de autor