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PERCEPCIÓN DE CHINOS Y GITANOS SOBRE LA IDENTIDAD DE LOS VENEZOLANOS DE RUBIO, POBLADO FRONTERIZO DEL ESTADO TÁCHIRA CON EL DEPARTAMENTO NORTE DE SANTANDER
PERCEPTION OF CHINESE AND GYPSIES ABOUT THE IDENTITY OF THE VENEZUELANS OF RUBIO, BORDER TOWN OF TACHIRA STATE WITH THE DEPARTMENT NORTE DE SANTANDER
LA PERCEPTION DES CHINOIS ET DES GITANS SUR L’IDENTITÉ DES VÉNÉZUÉLIENS DE RUBIO (TÁCHIRA), VILLAGE VÉNÉZUÉLIEN FRONTALIER AVEC LE DÉPARTEMENT COLOMBIEN DU NORTE DE SANTANDER
Aldea Mundo, vol. 22, núm. 43, pp. 53-64, 2017
Universidad de los Andes



Recepción: 15 Enero 2017

Aprobación: 15 Mayo 2017

Resumen: El presente artículo tiene el objetivo de examinar las percepciones que se han formado los chinos y gitanos sobre la identidad de los venezolanos que viven en la población venezolana fronteriza de Rubio. Se parte de la revisión teórica de enfoques de identidad, identidad comunitaria y societal que dan origen a la identidad nacional e identidad social y cultural, se continúa con las aproximaciones de frontera y de percepciones. El método utilizado es el cualitativo con entrevistas en profundidad a seis informantes, tres de cada grupo, y la técnica de análisis de contenido. Los resultados muestran percepciones positivas y negativas, elementos comunes y contrastantes al igual que dualidades en cuanto a la percepción del rubiense. Se concluye que los chinos y gitanos son grupos con identidades muy firmes y estables para los cuales la frontera es una herramienta para lograr el objetivo de mejorar sus niveles de vida y obtener un mejor futuro y que pueden abandonarla cuando pierda dinamismo pues no aspiran a integrarse plenamente con la sociedad receptora.

Palabras clave: Chinos, gitanos, percepciones, frontera, Rubio, identidad.

Abstract: This article aims to examine the perceptions that Chinese and Gypsies have shaped about the identity of Venezuelans living in the Venezuelan border town of Rubio. It begins with a theoretical revision of approaches about identity, community and societal identity that produce the national identity and social and cultural identity; it continues with the revision of approaches of borders and of perceptions. It uses qualitative method with in-depth interviews with six informants, three for each group, and it uses the content analysis technique. The results show positive and negative perceptions, common and contrasting elements, as well as, dualities in the perception about the people from Rubio. It concludes that Chinese and Gypsies are groups with very firm and stable identities for whom the border, Rubio and its people are seen as tools to achieve and improve their living standards and build a better future. However, they are willing to abandon them when the border loses dynamism because they do not intend to fully integrate with the welcoming society.

Keywords: Chinese, gypsies, pereceptions, border, Rubio, identity.

Résumé: Cet article vise à examiner les perceptions qui ont formé les Chinois et les Gitans sur l’identité des Vénézuéliens vivant dans la ville frontalière vénézuélienne de Rubio. La recherche part de l’examen théorique des approches de l’identité, de l’identité communautaire et sociétale qui donnent lieu à l’identité nationale, sociale et culturelle, et continue avec les approximations de la frontière et des perceptions. La méthode utilisée est qualitative avec des entretiens en profondeur à six informateurs, trois de chaque groupe ; et la technique est l’analyse de contenu. Les résultats montrent des perceptions positives et négatives, des éléments communs et contrastants, du même que des dualités sur la perception du peuple de Rubio. On conclut que les Chinois et les Gitans sont des groupes d’identité très ferme et stable pour lesquels la frontière est un outil qui les permet d’atteindre l’objectif d’améliorer leur niveau de vie et obtenir un meilleur avenir ; et qu’ils peuvent l’abandonner lorsqu’elle n’a plus de dynamisme, car ils n’aspirent pas à être intégrés pleinement dans la société d’accueil.

Mots clés: Chinois, Gitans, perceptions, frontière, Rubio, identité.

1. Introducción

La identidad de las poblaciones de frontera, como grupos sociales, es tradicionalmente estudiada y asumida por su tendencia a incluir, aceptar y entender lo foráneo, debido a su inevitable contacto internacional que les es propio (Abdelal, Herrera, Johnston y Martin 2001. Martínez, 1994). Y, si la identidad se construye y adquiere significados a partir de la interacción e intersubjetividad con otros individuos y con el entorno social, entonces el referente social da sentido a ese mundo y no puede desligarse de los procesos y contenidos que la construyen (Lara, 2004). En este caso, la frontera es el contexto que proporciona al individuo y al grupo social de esos espacios, los medios para construir su identidad; que en muchos casos es el resultado del encuentro de identidades entre el individuo o grupo social establecido en el lugar con las de los migrantes, visitantes o transeúntes en el lugar.

Rubio es una población fronteriza ubicada en el estado Táchira, a pesar de no ser limítrofe con Colombia en la zona de Táchira-Norte de Santander, ha tenido una vinculación histórica con este último y con migrantes provenientes de otras latitudes, que gracias a la condición de frontera llegan a él. Se puede comunicar con el Norte de Santander por 2 rutas: La primera y más utilizada está ubicada a 24 km de Cúcuta siguiendo la carretera de Rubio-San Antonio-Villa del Rosario- Cúcuta y equivale a 45 minutos por carretera (debido a las condiciones de la vía). La segunda se encuentra a 44 km aproximados de Ragonvalia; población más cercana a Delicias, fronteriza con Norte de Santander. Esta ruta sigue la carretera Rubio – Bramón – Delicias- Ragonvalia y se recorre en aproximadamente una hora hasta el límite internacional para cruzar peatonalmente hasta el lado colombiano. Rubio cuenta con 70.853 habitantes según el XIV Censo Nacional de Población y Vivienda (INE, 2011). Adicionalmente, se encuentra ubicado a una altitud promedio de 850 msnm y una temperatura promedio entre 15 a 24 grados centígrados durante todo el año.

La ciudad de Rubio ha sido tradicionalmente receptora de migrantes. Desde su fundación en 1794 sirvió de enlace entre Táchira y Norte de Santander para el traslado de bienes y personas entre Bucaramanga (Colombia) y la Grita (Venezuela); dos poblaciones importantes durante el período colonial. Al separarse de España, y Colombia y Venezuela de la Nueva Granada (La Gran Colombia), Cúcuta sirvió de enlace y ruta comercial del café para colocar la producción de Rubio, a través de Cúcuta y en el ferrocarril de Cúcuta que se conectaba con el ferrocarril del Táchira en el puerto del Lago de Maracaibo, desde donde era exportado a Alemania y Estados Unidos (Cardozo, 1991).

El café inauguró una tradición de apertura comercial, social y cultural colombo-venezolana al poner en contacto a la población nativa venezolana con la proveniente de otras nacionalidades: alemanes, italianos, portugueses, estadounidenses y colombianos. Y más recientemente con chinos y gitanos. Así, por ejemplo, los alemanes que habían adquirido propiedades (haciendas) durante el auge cafetero) las utilizaron como refugio durante y después de la segunda guerra mundial (Scharfenberg, 2016, marzo 18); los italianos y portugueses lo hicieron durante los 50 en la posguerra y, aunque han migrado, aún mantienen vínculos de parentesco o de amistad en Rubio. Los misioneros estadounidenses estuvieron desde 1952 hasta el 2001 con la Academia Christiansen fundada para educar a sus hijos en Venezuela en primer lugar, y más adelante, incluyeron niños y jóvenes provenientes de las misiones de Trinidad, Antillas Holandesas, Colombia y Perú; representando más de una docena de misiones (1913: Academia Chistensen…, 2010). Los chinos y los gitanos llegan y empiezan a tener presencia activa a partir de la década de 1990.




google maps

Para todos ellos la ubicación y las características del valle de Rubio, cercano a la frontera con Colombia y con un clima agradable, les facilita u obstaculiza su asentamiento u abandono cuando la misma frontera que los invita, los amenaza. Tal es el caso de la academia Christiansen que se cerró cuando la violencia de Colombia se estaba acercando al Táchira y ponía en peligro su estancia. Adicionalmente desde el 2000, el gobierno venezolano cambió de política respecto a las misiones norteamericanas (IPS, 2005, octubre 13) afectando su estadía en el país.

El asentamiento en Rubio de grupos humanos provenientes de otros países, ha sido constante en su historia y ello ha permitido a sus habitantes contacto, adaptación, asimilación y comprensión de otras identidades y muy probablemente les facilita gozar de una identidad muy particular dentro de la identidad venezolana; que para algunos es reconocida como identidad fronteriza.

Debido a lo reciente de la migración china y gitana importa resaltar aquí la percepción que se forman los chinos y gitanos, establecidos en Rubio, sobre la identidad de los habitantes de esa población en particular y de Venezuela en un sentido más amplio. Con esa intención se realiza el presente trabajo que incluye la revisión de los fundamentos teóricos sobre identidad, frontera y percepción, el método, los resultados y las conclusiones.

2. Fundamentos teóricos

2.1 Identidad

La definición más sencilla de identidad se encuentra en el Diccionario de la Real Academia (2014) al afirmar que es el conjunto de rasgos propios de un individuo o de una colectividad que los diferencian de los demás. Es un concepto para el análisis de las ciencias sociales relativamente reciente, pero, desde hace algunos años ha alcanzado centralidad en los trabajos de investigación (Giménez, 1997).

Según Íñiguez (2001) existen cuatro orientaciones fundamentales para tratar el tema de la identidad: biologicista, internalista, fenomenológica y narrativa.

La versión biologicista tiene como elemento fundamental la importancia que se atribuye al cuerpo en su naturaleza biológica en la explicación de la identidad. Esta posición es severamente criticada por no dar importancia a la capacidad simbólica de los seres humanos.

La orientación internalista, siguiendo al mismo autor (Op. Cit.) incluye los planteamientos que colocan la identidad en el interior del individuo. La posición fenomenológica se refleja en la importancia que se da a la idea de “conciencia”. La orientación narrativa enfatiza con mayor intensidad la importancia del lenguaje en la constitución de la identidad.

Visto lo anterior tratar el tema de la identidad puede resultar complejo. Dubar (2002) afirma que este concepto “remite a objetos y ámbitos diferentes, con acepciones diversas” (p. 80). Similar reflexión se encuentra en el trabajo de Ferrater (1994) quien sugiere que en la identidad existen diferentes puntos de vista “los dos más destacados son el ontológico (ya sea ontológico formal, ya metafísica) y el lógico” (p. 1743) de los que se derivan las visiones nominalista y existencialista; pilares sobre los cuales se elabora la visión de la identidad para la cultura occidental.

El estudio de la identidad se realiza desde diversas disciplinas siendo la sociología y la psicología las que, según su énfasis, hablan de su construcción individual personal o bien colectiva. En opinión de Fernández (2006) es necesario superar la oposición entre “las identidades colectivas construidas históricamente en y por el proceso social y el de las identidades individuales constituidas en y por las biografías y las interacciones individuales” (p. 107).

Una perspectiva que permite superar esta visión parcelada de la identidad es la teoría de la doble transacción: biográfica (al interior del propio individuo) y relacional (en su relación con los otros) y por tanto tiene un carácter dinámico. Según Dubar (2002) “La identidad no es lo que permanece necesariamente <<idéntico>> sino el resultado de una <<identificación>>contingente” (p. 11). De esta manera se afianza la idea de la construcción y el carácter dinámico de las formas identitarias; las cuales ponen de manifiesto un proceso que es a la vez de diferenciación y generalización, de lo que resulta la paradoja de la identidad (lo que hay de único es lo que hay de compartido).

De acuerdo con lo anterior no existe una identidad. De hecho, Dubar señala la existencia de modos de identificación variables en el curso de la historia (personal y colectiva) y dependen del contexto. Estos modos de identificación son de dos tipos: (a) atribuidas por los otros, identidades para los otros y (b) reivindicadas por uno mismo, identidades para sí. Así, “La relación entre los dos procesos de identificación está en el fundamento de la noción de formas identitarias” (Dubar, 2002:12).

Las formas identitarias constituyen sistemas apelativos, históricamente variables que vinculan las formas de identificación (para los otros y para sí) y pueden ser de dos tipos: (a) comunitarias, que son las más antiguas, donde los grupos de pertenencia son considerados como fuentes esenciales de identidad, son ejemplo de esta forma la identidad de tribu, etnia o de familia, nación, Estado-nación, país, región, pueblo; (b) societarias, son más recientes, suponen la existencia de colectivos múltiples, variables y efímeros a los que los individuos se adhieren de manera provisional, como lo son las profesiones (educadores, estudiantes, médicos, entre otros), la cultura y las aflciones como la deportiva por ejemplo.

Los chinos y gitanos representan un ejemplo de cada forma identitaria. Los chinos se conocen por su identidad comunitaria, especialmente por su identidad nacional, mientras que los gitanos lo son por su identidad societaria o cultural. Sin embargo, ambos grupos son conglomerados distinguidos por su hermetismo, con identidades bien definidas y fuerte resistencia a lo que implique sucumbir a la cultura de la sociedad receptora.

Aunque existen aspectos en común en ambos grupos, también hay diferencias importantes en la forma en que son vistos por la sociedad mayoritaria: Los chinos son reconocidos por su prosperidad en los negocios y su éxito comercial debido a factores tales como la responsabilidad, constancia, y austeridad total. Los gitanos son escasamente visibilizados por lo que lo que se mantienen marginados pues muchas veces han enfrentado xenofobia por la forma en que asumen su identidad. Para los chinos la identidad siempre estará vinculada a su territorio y como señalan Spavieri y Otros (2008) ellos asumen que en caso “… de tener hijos quisieran que éstos se formaran en China, para que aprendan el idioma y las costumbres autóctonas”. (Pág. 459); contrariamente la identidad del pueblo Gitano no se define en términos territoriales sino por valores, costumbres y modos de vida. Según Sorde y otros (2013) los gitanos no quieren tener un territorio exclusivo, sino que quieren compartir el de todos los pueblos, conservan con vehemencia sus costumbres, tradiciones, y valores; el perpetuar la sangre, la raza, la solidaridad, el respeto a la familia y a los ancianos, el valor de la palabra, el diálogo, la organización familiar y comunitaria. Estas formas identitarias hacen difícil su adaptación y asimilación a la sociedad receptora. Es por ello que la investigación que se presenta cobra especial relevancia en la medida que permite explorar sus percepciones sobre la sociedad receptora (los rubienses) y en última instancia explorar su disposición a incorporarse a la misma.

2.2 Frontera

Los estudios de frontera se centraron durante mucho tiempo en el derecho internacional y la geografía que dedicaron sus análisis a los procesos de delimitación de los territorios, a las clasificaciones y al derecho de los Estados vecinos: no se separaban del territorio. Ya en el siglo XX, las fronteras dejan de ser líneas para convertirse en zonas o regiones e incluir a las personas, los bienes y los capitales. Los estudios de los flujos, principalmente de bienes y personas incluyeron a la economía, economía internacional, relaciones internacionales, ciencia política, geografía económica. También se incorporaron los estudios sobre las personas que viven en frontera para concentrarse en las dinámicas, entre los que se incluyen las funciones de atracción y expulsión (Nweihed, 1992); y es en el último cuarto del siglo XX cuando se incorpora la sociología, antropología y se refuerzan los estudios de ciencia política (Kolossov, 2005). Desde el punto de vista de los enfoques, los estudios se inician con el debate entre realismo e idealismo para ir incorporando otros hasta incluir el debate constructivista.

Así, las fronteras son para los Estados-nación, espacios para consolidar su poder con políticas homogeneizadoras y separadoras del vecino. Para los habitantes de frontera son la oportunidad del encuentro derivado de su proximidad y adyacencia a un territorio común, poblado y ubicado al otro lado del límite internacional (Sánchez, 1992; Laurín, 2005). Las fronteras también facilitan flujos y crean nudos o redes, ayudan a disminuir tensiones y a favorecer la cooperación (Jones, 1959; Castells, 2000).

Los estudios de antropología política se centran en el sujeto que vive en las zonas fronterizas y en consecuencia incorporan las identidades; es decir, la conducta, valores, sentimientos de lealtad y de apego a lo propio y nacional, valores, aceptación o rechazo de lo extraño (Wilson y Donan, 1998; Grimson, 2003) y/o de hibridación derivados del contacto constante con “el otro” (Martínez, 1994; García, 2001; García, 2008, agosto 30).

Los distintos núcleos y aproximaciones a la frontera y lo fronterizo incluyen los trabajos de Passi (1999) para quien los límites son instituciones en donde la interrelación social está en construcción continua y constante, uniendo el pasado, presente y futuro. Y como instituciones y símbolos son instrumentos de construcción de significados e identidades. En esa misma línea de análisis para Wilson y Donnan (1998) rescatan el papel del Estado como constructor de símbolos jurídico-políticos al igual que los estudios de género, sexualidad, etnicidad, profesionalización, ocupación, clase y nación, dentro de las discusiones de signos, símbolos, disputas y representaciones. Martínez (1994) por su parte destaca que las poblaciones de fronteras muestran diversidad cultural sustancial y distan mucho de ser monolíticas, tal es el caso de Rubio, escenario de la presente investigación.

2.3 Percepción

El estudio de la percepción genera interés en la antropología en las últimas décadas (Vargas, 1994).

Está vinculada a estímulos físicos y sensaciones, sin embargo, no está sometida a dichos elementos. Desde la gestalt se postula que la percepción es “el proceso inicial de la actividad mental y no un derivado cerebral de los estados sensoriales” (Oviedo, 2004: 89); por tanto, es un proceso que no es pasivo, sino que realiza una abstracción del mundo externo y también una selección de la información importante.

La percepción es un proceso parcial. No se puede percibir el entorno como un todo, dado que la información que recibe del entorno es variable al igual que el tiempo y el espacio que permiten a su vez ir creando constructos. Vargas (1994) señala “La percepción debe ser entendida como relativa a la situación histórico-social pues tiene ubicación espacial y temporal, depende de las circunstancias cambiantes y de la adquisición de experiencias novedosas” (p. 50)

Desde la antropología la percepción es la forma de la conducta en que se dan los procesos de selección de información y elaboración simbólica de las sensaciones. Por medio de la vivencia, la percepción otorga características cualitativas a los objetos o a las circunstancias del entorno, a través de referentes que se generan desde lo cultural y lo ideológico y es creado por el mismo grupo social (Vargas, 1994).

Las sociedades son creadoras de cosmovisiones y contribuyen a elaborar formas de percibir la información, de organizarla, de seleccionarla y de otorgarle valor. Esta se transmitirá a la sociedad y de allí a cada individuo, que las aprende, desarrolla, y hereda de la misma manera que las generaciones que le preceden.

Finalmente, como proceso al que es sometido el sujeto, se le otorga significado y relevancia a la realidad (las cosas y el mundo que rodea al individuo). Es objeto de las experiencias y valores que el individuo va adquiriendo desde su infancia y, de manera muy sencilla, se puede señalar que la percepción definirá lo que realmente es esencial para el sujeto.

Este artículo examina la forma en que es percibida la identidad de los rubienses por parte de los gitanos y chinos quienes, a partir de su propia identidad y en el contexto de una situación de frontera como espacio generador del encuentro, expresan las distintas visiones de la realidad identitaria y fronteriza.

3.Método

En función del objetivo propuesto se optó por la investigación cualitativa que facilita la comprensión de un fenómeno social: la identidad, en un escenario determinado: Rubio, y orientado al descubrimiento y desarrollo de conocimientos (Albert, 2007). La misma es interpretativa, constructivista y naturalista (Sandín, 2003), características que se pusieron en práctica al describir la percepción que tienen chinos y gitanos sobre la identidad del venezolano, particularmente la comunidad que habita en la ciudad de Rubio.

Una de las características fundamentales de la investigación cualitativa es la importancia que se atribuye al contexto. En este caso se desarrolla una investigación de campo; obteniendo los datos directamente de la ciudad de Rubio, municipio Junín, ubicada en el suroeste del estado Táchira próxima al límite con Colombia.

Rubio originalmente basó su actividad económica en la agricultura, la cual fue progresivamente perdiendo importancia. La actividad económica fundamental a 2016 es el comercio y algunas pequeñas industrias como el procesamiento del café y los cueros. Es una ciudad de tránsito permanente entre San Cristóbal (capital del estado Táchira - Venezuela) y Cúcuta (capital del departamento Norte de Santander - Colombia) y entre sus habitantes se incluyen, además de los nacionales, diversas comunidades de extranjeros, principalmente colombianos (dentro de los cuales se incluyen los gitanos) y también, en menor medida chinos.

La presencia de la comunidad China en Rubio es relativamente reciente. De acuerdo con los testimonios de los entrevistados, los primeros dos ciudadanos chinos llegan a mediados de 1990 y comenzaron con un negocio familiar (restaurante) que prosperó y permitió la expansión de esa comunidad, puesto que, a fines de la misma década, arribaron pequeños grupos hasta alcanzar el aproximado de 30 personas que conforman la colonia china de Rubio.

La comunidad Gitana de Rubio está vinculada con la de Colombia y de acuerdo con Ramírez (2007), la “kumpania”de Rubio se considera una extensión de la “kumpania” de Cúcuta. La mayoría de sus miembros nacieron en colombia o por lo menos tienen esa nacionalidad “En este sentido cabe decir que en los Rom de la kumpania de Cúcuta son reiterativos en expresar que la mayoría de los que viven o itineran por Venezuela son nacidos en Colombia” (Ramírez, 2007:186). Su presencia se hace visible en Rubio a fines del siglo XX.

Tabla 1.
Caracterización de los informantes

De estas dos comunidades fueron seleccionados los informantes para esta investigación, tal como se describe a continuación Se utilizó la entrevista en profundidad, al considerarla la más adecuada; dadas las características que esta técnica tiene. De acuerdo con Hernández, Fernández y Baptista (2014) se resumen en: (a) puede realizarse en varias etapas; (b) las preguntas y el orden se adecuan a los participantes; (c) carácter amistoso; (d) atiende el contexto social; (e) se ajusta al lenguaje del entrevistado y (f) las preguntas son abiertas.

Se conversó, en repetidas oportunidades con los informantes pues, era necesario un clima psicológico de cordialidad y confianza. Una vez logrado se realizó la entrevista formal a cada informante en la que se constató un intercambio comunicacional fluido y permanente. Las entrevistas se realizaron en el primer semestre del año 2016.

El siguiente paso fue la preparación de los textos de las entrevistas para su análisis lo que implicó: (a) escucharlas en repetidas oportunidades a los fines de familiarizarse con el discurso de los entrevistados; (b) transcripción detallada, procurando mantener la correspondencia entre el testimonio del entrevistado y el texto; (c) verificación final del texto para asegurar su adecuación.

El análisis seguido, a partir de las ideas propias de la hermenéutica (Gadamer, 2006), optó por el análisis de contenido definido por Rojas (2010) como “un enfoque metodológico para el análisis sistemático de textos siguiendo ciertas reglas y pasos” (p. 131) para ello el texto se divide en unidades de análisis, se organizaron categorías, se triangula (intersubjetividad) y se establecen relaciones entre los temas.

La intersubjetividad se atendió a través de la participación de los investigadores quienes de forma individual se acercaron a los textos derivados de las entrevistas y posteriormente compararon sus visiones para la interpretación conjunta de las percepciones de los entrevistados y, a partir de allí, establecer los resultados y conclusiones que se exponen más adelante Adicionalmente se tomaron las recomendaciones propuestas por Martínez (1998), en lo atinente a una “inmersión lo más completa posible en el campo fenoménico que se va a estudiar” (p. 80); lo cual se logró con el contacto con los informantes, la rigurosidad en la lectura y la transcripción de cada una de las entrevistas.

Con el procedimiento descrito se estima existe el rigor científico relacionado con la ética de la investigación y del investigador. Para Sandín (2003) “el abordaje de los criterios relacionados con la validez y credibilidad... nos conduce inevitablemente a tomar en consideración las implicaciones éticas” (p. 207) entre las que se incluye: privacidad y confidencialidad; consentimiento informado y estancia en el campo.

La privacidad y confidencialidad condujo a la protección de la identidad de los informantes y se evitó suministrar información que permitiera su identificación. De la misma manera, se explicó los propósitos de la investigación a los entrevistados, se solicitó su consentimiento para el uso de su información y finalmente, también se aseguró una estancia adecuada en el campo; la cual comenzó con los primeros contactos en cada una de las comunidades y se extendió por el tiempo necesario hasta alcanzar la necesaria confianza para la realización de la entrevista. Esto incluyó un período de 6 a 9 meses. Producto del trabajo desarrollado se obtuvieron los resultados que se presentan a continuación.

4.Resultados

Esta parte del trabajo se divide en tres: Percepción de los chinos sobre la identidad de los venezolanos en Rubio, posteriormente la percepción de los gitanos y finalmente una comparación entre ambos grupos.

4.1. Percepción de chinos sobre la identidad de los venezolanos en Rubio

Los participantes de la investigación de la comunidad China tienen una apreciación favorable en relación con la ciudad de Rubio y sus habitantes. El entorno se aprecia favorable para ellos, en comparación con otras zonas del país, por ejemplo, S1 señala: “Yo llegue en 1999, a final de este año y llegue tranquilo, muy tranquilo; viví en Caracas 8 años, yo tengo unos amigos en Táchira y por eso conocí Táchira y antes de montar el negocio yo pasé caminando por San Antonio, Ureña, Rubio”. A partir de esa exploración eligió Rubio como el sitio para iniciar su actividad comercial, explica “aquí es todo bien, se siente a gusto”. Similar opinión es expresada por S2 quien aun cuando reconoce la existencia de dificultades a nivel del país señala “es bonito tiene muchas cosas buenas, ahora por problemas que hay en todo Venezuela, pero es bonito”.

La valoración positiva del entorno también se extiende en relación con el venezolano de Rubio, a quien se le atribuyen un conjunto de cualidades que se evidencian en las expresiones siguientes:

  1. 1. Respecto con la comunicación S3 dice “Ah yo con todos hablo, todos vienen y hablan eh chino y hablan y ríen, aquí preguntan y saludan, la gente aquí habla mucho y bien a mí me gusta” S1 dice: “ellos vienen aquí (Restaurant) hablamos como clientes luego como amigos y conoce la gente así”. S2 por su parte destaca que “Cuando vienen a comprar, ellos hablan dicen ¡eh chino! Y somos amigos, ellos preguntan y yo contarles la cultura de China como es todo allá, como es nosotros la comida, la familia como es todo y preguntan y yo estoy contento de hablarles de China”.
  2. 2. Respecto con las celebraciones S1 afirma: “De las festividades es bueno para que la gente que trabaja le toca disfrute su vida, está bueno, no como nosotros más locos todos los días trabajar y trabajar así somos nosotros”; y S3 destaca que “Aquí la gente celebra todo y muestra ¡hey chino! y come lo que dan y dicen que preparan y ¿Cómo es? Comparta, aquí se divierten, disfrutan y uno conoce y sabe y conoce y es bueno, aquí tradiciones son buenas es bueno eso porque la gente disfruta”.
  3. 3. Respecto al trato recibido S2 plantea que “Si, si, gente habla bien, saluda y trata bien…atienden bien a las cosas de uno y todos llevamos bien, por la calle todos saludan y somos amigos buenos amigos”. Opinión compartida por S3 para quien “aquí la gente es bien y trata bien”

De los chinos emerge una visión del venezolano amistoso, que se relaciona en un plano de igualdad con la comunidad china lo cual permite el establecimiento de vínculos de amistad. Además, en el testimonio de los entrevistados se revela la idea de que el venezolano es alegre “celebra todo” y en sus festividades invita a los chinos a compartir. También se encuentra una visión en relación con el trato que se da al extranjero, ya que los ciudadanos chinos que participaron en el estudio aseguraron sentirse bien tratados.

A pesar de la valoración positiva del venezolano y particularmente del habitante de frontera, los ciudadanos chinos manifiestan no desear una incorporación plena dentro de la comunidad que los recibe. Afirman que su interés se limita a lo comercial. S1, al ser cuestionado al respecto, lo expresa de esta manera: “Solamente para lo comercial (sonrisas) es mejor así” y en los mismos términos se expresa S2 para quien la relación es “No (risas), aquí trabajar con productos si está bien, no más eso.”

Otro rasgo mencionado por los entrevistados es la educación. Por ejemplo, S3 expresa “Gente es tranquilo, educada, muy educada, trata bien con uno, es bien, es bonito”. De hecho, este rasgo establece una diferencia entre los habitantes de la región y el resto de los venezolanos, en opinión de S3 “si comparo a la gente de aquí de Rubio con la del centro (Centro del País), me parece tienen más cultura que la gente del centro, es como más amable, un poquito más amable”. Esta idea fue reiterada a lo largo de la entrevista con expresiones como “aquí la gente tiene una clase de cultura un poquito más alta, de nivel alta” rasgo que la gente de Rubio comparte con los otros habitantes de frontera: “Para mí es lo mismo la gente de aquí o de San Antonio, pero no con gente de centro, aquí hay cultura, más nivel de cultura”.

La preocupación o interés por la educación es una característica de la gente del Táchira que se menciona en varias investigaciones sobre la identidad de los habitantes de esta región, por ejemplo, en los trabajos de Muñoz y Deas, referidos por Izarra (2007) sirve para realizar una diferenciación clara entre el habitante de la zona de frontera del estado Táchira con el del resto de Venezuela, lo cual puede considerarse una manifestación de subnacionalismo o regionalismo (Bustamante, 2004).

4.2 Percepción de los gitanos sobre la identidad de los venezolanos en Rubio

En los informantes gitanos existe una valoración positiva de Venezuela en general y de Rubio en particular; razón que los motivó a elegir esta población para asentarse con su familia. S6 señala:

Era mejor aquí, era cómodo y Venezuela siempre fue uno de los mejores países de Latinoamérica, a pesar de que nosotros somos de Colombia… cuando éramos jóvenes vimos que Venezuela era un país más fructífero, más de futuro y nos vinimos para acá

Se apreciaban tanto las oportunidades de negocio en el país como la población de Rubio. Al respecto S4 afirma que se asentó en esta localidad “Por los negocios, es más sencillo porque aquí vive la familia y hay varios gitanos…y había comodidad de vida por aquí cuando la situación era buena”.

Específicamente se eligió Rubio para vivir por ser un lugar apacible, los entrevistados coinciden en señalar que es un lugar tranquilo. Así, S1 encontró en esta población “Seguridad, tranquilidad, comodidad”, por su parte S5 expresó: “aquí todos estamos bien, es tranquilo para los niños, para los muchachos, para todos” casi en los mismos términos se expresa S6 “Es tranquilo, la gente es tranquila”.

Sin embargo, esta apreciación en relación con el ambiente de Rubio y de Venezuela cambió en los últimos años. La crisis política y económica que atraviesa el país afecta la percepción que se tiene sobre la localidad. Al respecto S6 afirma “Rubio es un pueblo que no tiene progreso, Rubio es un pueblo que se estancó y ahí quedó, estancado atrasado”. De hecho, esta percepción hace que el número de gitanos que vive en Rubio disminuya pues algunos han preferido emigrar, S4 señala “los que se han ido, y los que se van a ir, los que se fueron a Estados Unidos, a Colombia” de hecho expresa “Me voy a ir, para defender un modo de vivir, para tener una esperanza de vida, aquí no la hay.” Esta percepción refleja por una parte el carácter nómada de los gitanos y por otra, como la frontera y Rubio no son destinos finales para los migrantes, quienes se establecen en el sitio cuando la situación económica, política o internacional atrae y se retiran cuando esas condiciones cambian, haciéndolo inseguro, inestable y poco atractivo. En este caso se están repitiendo las historias de los alemanes, estadounidenses, italianos y portugueses señalados arriba.

La dualidad en la percepción de Rubio como espacio que fue propicio para el desarrollo comercial y familiar y que ahora está signado por la crisis también se manifiesta en relación con la forma como se percibe al venezolano y como creen ser percibidos los gitanos en esta población. El informante identificado como S4 señala “Aquí en Venezuela no saben que es gitano, nunca lo han sabido, un país que ha vivido normalmente y que no ha tenido conciencia de las demás razas, de las demás culturas”. De hecho, los entrevistados manifestaron que son vistos de forma diferente por la comunidad, S4 expresó que los rubienses lo ven “como un extraño”, S5 expresó “Cuando llegamos aquí nos miraban raro porque la gente siempre está diciendo:¡cuidado ese es gitano! y creen que nosotros le vamos a robar y desconfían, pero ya después de tanto tiempo pues ya no son tanto así”. Aunque también expresa que todavía “hay quien trata con distancia a los gitanos”. También S6 lo dice “Antes como yo le dije la gente nos miraban y decían ¡ah estos son gitanos tenga cuidado! Creen que nosotros le íbamos a dar un mal de ojo o algo así... cuando íbamos a la compra de todo estaban con más cuidado”.

Sin embargo, este recelo a medida que se desarrolla la convivencia tiende a desaparecer, por ejemplo, S4 afirma que sus vínculos con Rubio son “las amistades que tenemos con las familias y los particulares también”. S5 expresa que antes sentía que lo miraban raro “pero ya no” y S6 explica “el rubiense ha tomado conciencia que somos gitanos”. De acuerdo con lo anterior en la percepción que tienen los gitanos del Rubiense se encuentran expresiones que coinciden con lo expuesto por los informantes de la comunidad China, por ejemplo, S5 señala “aquí con todos se conversa vivimos todos aquí, yo cuando llegue también hablaba con todos”. De igual manera aseguran ser atendidos sin ningún tipo de discriminación, S6 “si tú vas como enfermo con niño siendo colombiano con papeles o sin papeles, gitano, japonés o chino, siempre que hemos ido allá nos han atendido”. Así, para los gitanos el rubiense también es amistoso y receptivo

Junto a esa imagen del venezolano como amigable se manifiesta un contraste respecto a las buenas costumbres o maneras de trato social. S4 insiste que “la gente es muy patán, muy vulgar, la gente de Rubio (sonrisas) es mal educada”; S5 afirma que “critican todo” y S6 expone que “yo me he dado cuenta que la gente es muy envidiosa”.

Por otra parte, el mismo informante (S6) señala que los rubienses “son conformistas entonces no buscan el medio de vivir de trabajar por recuperarse, la gente aquí se ha vuelto muy conformista”. Estas expresiones reflejan una percepción negativa del venezolano; opinión que también tiene coincidencia con lo reportado en otras investigaciones (Acosta, 2015) según las cuales los venezolanos “se consideraban flojos e irresponsables” características propias de una identidad social negativa (Montero, 1996). Pero a diferencia de la “autopercepción” negativa es percepción del otro y por lo tanto es externa al grupo.

Es posible que inicialmente existiera un prejuicio de parte de los habitantes de rubio hacia los gitanos que con el paso del tiempo y la convivencia tiende a desaparecer aun cuando se reconocen las diferencias culturales, entre los gitanos y los rubienses, especialmente en relación con la familia, el mismo S4 lo expresa “hay cosas muy diferentes sobre todo los lazos familiares, la cultura de nosotros con la familia es muy diferente con la de ustedes”.

En la valoración negativa de los rubienses por parte de los gitanos entrevistados, el venezolano se caracteriza por su exceso de libertad y por el contrario ellos como grupo se caracterizan por el respeto, de acuerdo con S5: “ustedes perdieron el respeto por todos, por los padres por los mayores, aquí la libertad es mucha y eso no es así”, S4 lo expresa de esta manera “nosotros somos más tradicionales, más cuidadosos con la familia, más regionalistas con la familia, entre ustedes en cambio hay una libertad que entre nosotros es preocupante”.

A pesar de lo anterior, los gitanos perciben diferencias entre los habitantes de la zona de frontera y el resto de Venezuela. De acuerdo con S4 “las personas de la frontera son iguales, sus modos de vida son iguales, pero se diferencian con los que viven en otras partes de Venezuela”, esta idea es confirmada por S6 “Todos aquí se parecen, yo creo que sí, que se parece aquí a San Antonio, a la gente de Ureña” es decir los habitantes de la frontera exhiben una homogeneidad que los diferencia del resto tanto de Colombianos como de Venezolanos, según S4 “hablando claramente al que le dicen el gocho tiene una cultura que ni es colombiano ni es venezolano, se han ellos mismos realizado una cultura” De forma tal que se aprecia una confirmación del ya mencionado subnacionalismo como característica de esta zona.

Finalmente, los gitanos participantes en la investigación valoran que su relación con la comunidad venezolana está fundamentada en sus derechos políticos en tanto poseen nacionalidad venezolana y hacen uso de los derechos que ella confiere, en tal sentido S6 señala “estamos incorporados aquí, pero es porque somos nacionalizados, nosotros somos venezolanos”, de igual manera S5 “Aquí tenemos derechos porque somos venezolanos porque tenemos papeles” pero su vinculación con la comunidad de Rubio está limitada a los intercambios económicos, el mismo entrevistado expone “sabemos cómo son y ellos a nosotros, cada uno aparte pero juntos aquí en Rubio y haciendo las cosas, los negocios”, de hecho se asegura que en virtud de las diferencias culturales es necesario mantener la distancia S4 “la gente no entiende las tradiciones de nosotros y algunas cosas no les gustan y hemos tratado, y nos parece mejor así de esa distancia” Incluso se expresa que un vínculo muy cercano puede resultar perjudicial, en tal sentido S6 expresa que cuando los gitanos se vinculan con los “particulares” “se han vuelto más particulares que el propio particular y han dañado lo bueno poco que había”.

4.3 Comparación

La comparación entre las percepciones de los gitanos y chinos sobre el venezolano y el rubiense muestra valoraciones positivas y negativas respecto a Rubio y sus habitantes al mismo tiempo que opiniones duales, comunes y/o contrastantes entre ellos. En primer lugar, Rubio y sus habitantes son percibidos como tranquilos, agradables y apacibles; por lo que consideran es un lugar bonito para vivir. El venezolano y rubiense, por su parte, es descrito como persona de trato agradable, hablador (busca comunicarse a pesar de las barreras lingüísticas), simpático, amistoso, alegre y proclive a la celebración de la vida, además de inquisitivo (de manera favorable) al querer conocer de las costumbres, comidas y tradiciones de su lugar de origen o de su grupo originario.

En segundo lugar y contrariamente, son vistos como personas perezosas (flojos), negligentes, conformistas e irresponsables. En estas valoraciones son más enfáticos los gitanos; mientras que los chinos destacan que ellos son “puro trabajo y trabajo” como una forma de indicar que los rubienses no lo sean tanto.Adicionalmente, lo que chinos describen como “alegres”, muy probablemente para los gitanos representa exceso de “libertad” como sinónimo de libertinaje, especialmente en los jóvenes a quienes se califican de “faltas de respeto” a los padres y adultos; especialmente dentro del grupo familiar.

En tercer lugar, así como hay diferencias en cuanto a las percepciones positivas y negativas, también hay dualidades en cuanto a características tales como la educación y la hospitalidad. Para los chinos los venezolanos de Rubio son educados y amistosos mientras que los gitanos los encuentran vulgares, patanes y bulliciosos a pesar del grado de educación formal; lo que resumen en faltos de educación en moral y buenas costumbres. La hospitalidad es valorada positivamente por los chinos mientras que los gitanos la reducen a situaciones de dificultad y necesidad como por ejemplo al atender un enfermo o un niño. Encuentran que los rubienses desde el principio han recelado de ellos y, aunque con el tiempo ha disminuido, también es cierto que los gitanos asumen que la sociedad receptora tiene preconceptos formados sobre su etnia en cuanto a que son ladrones y hacen brujería. Una posible explicación, en el caso de los chinos, es la barrera comunicacional que plantea el idioma que les reduce una apreciación y comprensión más acabada de la identidad nacional y regional de la población. El gitano, por su parte, percibe al venezolano y rubiense desde su bagaje cultural de exclusión y marginación a la que han estado expuestos en el mundo; por lo que su acervo cultural y grupal- social es el referente que les da significado a su forma de ver al otro. Es probable que la hospitalidad y el buen trato del rubiense hacia el extranjero esté bastante lejos de lo que lo perciben los informantes.

En cuarto lugar, tanto chinos como gitanos asumen a Rubio en tanto población de frontera como un lugar que les permite realizar sus actividades económicas y con el cual no quieren tener mayor relación. Es decir, no buscan incorporarse o asimilarse a la sociedad receptora. Los chinos están allí “solamente para lo comercial” mientras que para los gitanos las oportunidades de negocio, lo fructífero del mismo y las oportunidades para un major futuro estaban presentes cuando optaron por asentarse en Rubio; situación que empezó a cambiar hacia 2014 y que se transformó drásticamente con el cierre del paso fronterizo tradicionalmente abierto entre Táchira y Norte de Santander a partir de agosto de 2015 y que aún se mantiene a inicios de 2017. En consecuencia, estos grupos migratorios exploran emigrar para defender “su modo de vida” y su “esperanza de vida a futuro”

En quinto lugar, para ambos grupos estudiados, el venezolano de Rubio es diferente al venezolano y al colombiano del resto de sus países; lo que ratifica la posible existencia de una identidad fronteriza. Para ellos, el rubiense es similar al habitante de San Antonio y Ureña en Venezuela, que son dos poblaciones limítrofes con Colombia en Cúcuta y Villa del Rosario y es al mismo tiempo muy diferente al andino, zuliano, llanero u oriental.

Finalmente, los contrastes en las percepciones respecto al venezolano de Rubio, entre un grupo y otro, son explicables en los distintos tipos de identidad que los definen y en las barreras culturales y lingüísticas. Un chino solo puede capturar una parte de la identidad del venezolano como miembro de otro Estado-nación ubicado en otra cultura (occidental) y con quien tienen profundas diferencias lingüísticas y culturales y donde tampoco pretende asimilarse. Un gitano no tiene este tipo de barrera pues se asume como venezolano, con iguales derechos económicos, sociales y políticos, pues ha adquirido su nacionalidad; pero quiere mantener sus rasgos identitarios culturales, valores familiares y de sangre, y no está dispuesto a renunciar a ellos.

5.Conclusiones

La percepción de los chinos y gitanos sobre la identidad del venezolano de Rubio coincide con las características positivas encontradas en otras investigaciones relacionadas con la identidad del venezolano; en las cuales se mencionan, por ejemplo, que los venezolanos se perciben a sí mismos como hospitalarios, alegres y simpáticos (Acosta, 2015 a partir de los trabajos de Salazar y Montero). Montero (1996) analiza la autoimagen de los venezolanos mientras que Salazar y Salazar analizan la imagen que tienen los colombianos de los venezolanos (1998) en donde se destacan las características nacionales tanto positivas como negativas del venezolano, descritas en los resultados. En síntesis, con esta investigación se confirman los hallazgos de los estudios sobre identidad nacional del venezolano.

El propósito de estudiar la percepción de los gitanos y chinos sobre la identidad del venezolano en Rubio muestra las dificultades para investigar comunidades conocidas por su hermetismo; a las cuales es difícil acceder y comprender. Son grupos con identidades muy definidas en lo nacional y societal y que no ponen en duda la identidad que los define y a la cual se adscriben, y que además no están dispuestos a negociar por un territorio u otro Estado-nación. En consecuencia, la frontera y Rubio como referentes pueden pasar a formar parte de su historia social y personal, les permitirá una mejor comprensión del otro; pero Rubio y los rubienses son y serán otros, salvo excepciones muy particulares; como la gitana que se casa con un “no gitano” y que por ende deja de ser parte de la comunidad gitana o del chino que se casa con “no chino” y decide no envíar a sus hijos a China, durante su niñez, para que aprenda la historia, cultura, lengua y tradiciones que según ellos “solo los abuelos pueden transmitir a las nuevas generaciones”.

Igualmente, Rubio cumple las funciones centrípeta y centrífuga (Nweihed, 1992) típicas de todo espacio de frontera: centrípeta cuando Venezuela ha tenido una ventaja económica que la hace atractiva y en ese momento se produce la inmigración de distintos grupos humanos provenientes de cualquier lugar del mundo; más allá de los vecinos tradicionales, como ocurrió con los alemanes, estadounidenses y ahora con los chinos y gitanos. Centrífuga cuando el país y la frontera pierden dinamismo y aparecen otros espacios más atractivos; por lo que se estimula la emigración, en primer lugar, de quienes tienen menos arraigo en la comunidad y para quienes el lugar no ha creado suficientes apegos y lealtades, como se observa con los chinos y los gitanos. Finalmente, la investigación confirma que la frontera del Táchira con Colombia y específicamente Rubio, es una zona con alto grado de tolerancia y respeto donde pueden convivir y prosperar económicamente diversos grupos, aun cuando persistan diferencias muy marcadas e incluso hermetismo por parte de algunas comunidades, como las estudiadas: China y Gitana.

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Notas

1 En Venezuela los gitanos fueron excluidos históricamente como grupo inmigrante: durante la colonia no formaron parte de las razas o grupos permitidos a pasar a las Indias, durante los gobiernos de Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez existía aversión al inmigrante y a los gitanos se les prohibió la entrada al país y eran expulsados si se encontraban algunos grupos. En la Ley de Inmigración y Colonización de 1936 los gitanos se encontraban entre las razas restringidas. A partir de 1961 desaparece tal mención expresa. En términos generales se puede ubicar su arribo tímido a Venezuela a partir de la década de 1970 provenientes de Colombia. Ver: José Eliseo López (1999). La emigración desde la España Peninsular a Venezuela en los siglos XVI, XVII y XVIII. Tomo 2. Pág. 252; Ministerio de Relaciones Exteriores (1926). Libro Amarillo de los Estados Unidos de Venezuela. Tipografía Americana. Pág. 521; Jessica P Guillen A. (2016). El Estado y la Inmigración (1936-1958). Disponible: http://inmigracioneuropeaenvzlad1936a1961.blogspot.com/2011/02/el-estado-y-la-inmigracion-1936-1958.html (Consulta: 20abril 2017).


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