Artículos de investigación, reflexión y revisión
Un Acercamiento a la Alfabetización Académica en las Universidades Públicas Venezolanas
An approach to academic literacy in the Venezuelan public universities
Un Acercamiento a la Alfabetización Académica en las Universidades Públicas Venezolanas
Sapienza Organizacional, vol. 5, núm. 10, pp. 94-119, 2018
Universidad de los Andes

Recepción: 09/05/18
Aprobación: 21/06/18
Resumen: Con el presente trabajo se pretende exponer los planteamientos teóricos respecto a la alfabetización académica en las Universidades Públicas Venezolanas, en el desarrollo del mismo se explican las diversas nociones esbozadas en relación a la alfabetización y la organización universitaria, tomando en cuenta que es la Universidad uno de los principales factores que determinan el desarrollo del aprendizaje y la garantía de que sus miembros se desenvuelvan satisfactoriamente dentro de las comunidades científicas disciplinares. Los objetivos se plantearon en función de acercar teóricamente la alfabetización académica en las Universidades Públicas venezolanas y a partir de allí, revelar la necesidad de repensar los conceptos sobre ella emitidos, entendiendo la relación que guarda con la organización universitaria. La investigación se desarrolló siguiendo un diseño metodológico documental y cualitativo, con un método analítico. El presente trabajo se concluye con la interpretación de la alfabetización académica universitaria en la actualidad, indicando cuál es su posicionamiento a lo largo de los últimos años, además de revelar las graves fallas que presentan las universidades para el logro de los objetivos de quien se alfabetiza y pretende producir conocimiento aceptado por sus pares científicos.
Palabras clave: Alfabetización Académica, Organizaciones, Universidad, Aprendizaje.
Abstract: With the present work is intended to expose the theoretical approaches to academic literacy in the Venezuelan Public Universities, in the development of the same explained the various notions outlined in relation to literacy and university organization, taking into account that is the University of the main factors that determine the development of learning and the guarantee that its members perform satisfactorily within the scientific disciplinary communities. The objectives were raised in order to theoretically approach academic literacy in the Venezuelan public universities and from there, to reveal the need to rethink the concepts about it issued, understanding the relationship it has with the university organization. The research was developed following a documentary and qualitative methodological design, using an analytical method. The present work concludes with the interpretation of the university academic literacy at present, indicating what is its positioning throughout the last years, in addition to revealing the serious failures that the universities present for the achievement of the objectives of those who are literate and aims to produce knowledge accepted by its scientific peers.
Keywords: Academic Literacy, Organizations, University, Learning.
INTRODUCCIÓN
En la actualidad, la sociedad se desarrolla en un mundo globalizado, dentro de una aldea global, cada vez más interconectada, que precisa de nuevos profesionales que, no solo tengan conocimientos especializados, sino que estén en capacidad de desarrollar nuevas habilidades y competencias, y que estas sean fáciles de comunicar a sus compañeros. Dentro de las nuevas organizaciones, entre ellas las comunidades científicas, es necesario que sus miembros manejen un mismo lenguaje, independientemente del punto del globo al que pertenezcan, pues se entiende que el conocimiento fluye como un ciclo, y avanza permanentemente.
Este proceso de fluidez del conocimiento se desarrolla mediante la comunicación entre pares, que se de en forma escrita u oral, y es la forma escrita el principal método de interacción entre sujetos pertenecientes a las comunidades científicas. Es por ello que en el presente trabajo se realiza un acercamiento a la forma por excelencia en que se da esta interconexión disciplinar y es la producción de conocimiento en forma escrita, y esta producción se alcanza luego de seguir un largo e interminable camino de formación-aprendizaje.
En este sentido, el proceso formación-aprendizaje se desenvuelve mediante la alfabetización académica, que inicia en las primeras etapas escolares y continúa en la etapa universitaria, siendo esta la principal instancia en la cual, quien estudia desarrolla las capacidades y habilidades en la producción de conocimiento, para acercarse a sus pares y ser respetado por la comunidad científica a la que pretende incorporarse.
Así, con este trabajo se pretende lograr un acercamiento teórico a la alfabetización académica universitaria, particularmente dentro de las Universidades Públicas venezolanas, con la finalidad de exponer las nociones que al respecto se han diseñado en el transcurso de los últimos años y en función de ello exponer preceptos relacionados con la realidad académica y la necesidad de repensar la alfabetización académica en la Universidad, tomando en cuenta los cambios globales y la inclusión de la tecnología.
MARCO TEÓRICO
1. Alfabetización Académica Universitaria
En la cultura universitaria, comúnmente se presenta un paradigma, en el que se preconcibe que el estudiante universitario debe llegar a la Universidad con todo los conocimientos necesarios sobre la lectura y la escritura, pues se considera que estos conocimientos fueron adquiridos en la educación básica, generándose entonces la queja de profesores universitarios sobre las graves deficiencias que se observan en los alumnos al momento de leer y escribir textos académicos, incluso en las redacción de las respuestas dadas en las propias pruebas escritas comunes en el ámbito. Desde otro punto de vista, en los colegios y escuelas de educación básica, los profesores se limitan a exponer conocimientos, y exigirle al estudiante el aprendizaje exclusivo de esos conocimientos, sin que exista un proceso real de aprendizaje, es decir, se le indica al alumno que es lo que debe pensar, pero no se le enseña a pensar.
Ahora, bien, cuando el estudiante llega a la Universidad, se encuentra con dos posiciones contrastantes y que no le ofrecen ningún tipo de solución, por una parte viene de una educación inicial y básica, en la que se dice que los procesos de lectura y escritura académica lo aprenderán en la Universidad, y por otra parte, se encuentra con un docente universitario que le exige producción de textos académicos, puesto que da por sentado que el estudiante aprendió la lectura y escritura académica en la escuela básica.
Sin embargo, es necesario preguntarse, dónde se encuentra la fuente de estas fallas que presentan los estudiantes universitarios, toda vez que el proceso de enseñanza- aprendizaje no contempla un sólo sujeto en su desarrollo por lo contrario, en conjunto con el estudiante se encuentra el docente, visto que, en una primera instancia es quien más se prepara y adquiere conocimientos, puesto que debe realizar una serie de actividades previas a las clase, en lo referente a la selección de material de estudio, desarrollo de esquemas, tareas, además de redimensionarse los conocimientos adquiridos durante años de estudio, para luego trasmitirlo a sus estudiantes.
Entonces, es cuestionable la postura del docente universitario, quien sostiene que el estudiante ya finalizó su proceso de aprendizaje de lectura y escritura en la educación básica, y que en la Universidad tiene que aplicar lo aprendido, prestar atención a la clase, leer la bibliografía, y así de simple comenzar a producir textos académicos, que eventualmente son evaluados en la propia asignatura.
Así las cosas, se observan dos escenarios, el primero, aquel en el que el estudiante egresado de la educación media, ingresa a la Universidad y choca con vacío de aprendizaje, con respecto a la lectura y la escritura académica, que se presume ya realizó y finalizó, es decir, en la educación básica tuvo que adquirir habilidades suficientes para desarrollar productos académicos.
Y el segundo escenario, el estudiante universitario que ha avanzado en los distintos niveles de la carrera, pero que igual que aquel recién ingresado, se encuentra en un vacío de aprendizaje, porque durante el tiempo de estudio en la Universidad, todos sus docentes consideraron que ya sabía leer y escribir, y evidentemente ellos no se tomaron la molestia de desarrollar este proceso de aprendizaje, porque es un problema del estudiante y no del docente.
En cualquiera de los casos, el problema es el mismo, se refleja una carencia de proyectos, programas o actividades destinadas a mejorar el proceso de enseñanza- aprendizaje, que generen en el estudiante las capacidades para la lectura y la escritura académica, necesarias para la producción de conocimiento académico, a través del lenguaje escrito; es así como este vacío debe ser llenado en conjunto con el docente universitario, y las instituciones de la Universidad, que provean los elementos necesarios para alcanzar esta meta, ya que, estos problemas planteados para la escritura y lectura, no se deben únicamente a que los estudiantes vienen mal formados de la educación inicial y básica, sino que también existen fallas en la cultura académica universitaria y la organización de las Universidades, que hoy día permanecen rígidas, sin darle mayor valor a los retos que presentan las nuevas formas de aprendizaje.
Para entender estos procesos de lectura y escritura académica, y su relación con la enseñanza y el aprendizaje, se iniciaron investigaciones con la finalidad de diseñar estrategias que permitan la inclusión de los estudiantes universitarios en el campo de la cultura académica, con sus propios prototipos de pensar, leer y escribir. En medio del desarrollo de estas estrategias, se da a conocer un término para comprender estos procesos, denominado Alfabetización Académica, el cual no es nuevo, toda vez que ha sido trabajado en las últimas dos décadas en Latinoamérica y con más data en el mundo anglosajón, puesto que fueron Universidades anglófonas las pioneras en estos estudios, principalmente en países como Australia, Estado Unidos y Canadá.
En el ámbito de las Universidades Latinoamericanas, la Doctora Paula Carlino, es quien realiza con mayor profundidad los estudios sobre la Alfabetización Académica, enfocándose en Universidades argentinas, comparándolas con Universidades de Estados Unidos, Australia y Canadá; en un primer momento Carlino, en su obra Alfabetización Académica: un cambio necesario, algunas alternativas posibles, señala a la alfabetización académica como el
Conjunto de nociones y estrategias necesarias para participar en la cultura discursiva de las disciplinas así como en las actividades de producción y análisis de textos requeridos para aprender en la universidad. Apunta, de esta manera, a las prácticas de lenguaje y pensamiento propias del ámbito académico. (Carlino: 2003: 410).
Este es un primer acercamiento a la alfabetización académica, dirigida principalmente a los estudiantes universitarios, quienes deben integrarse en los programas o talleres que tengan establecidas las Universidades, dirigidos a la enseñanza y aprendizaje de las lectura y escritura académica, por medio de las cuales, el estudiante se hace partícipe de la cultura discursiva, y es capaz de producir textos académicos dentro de su disciplina.
En estos términos, pareciera que la alfabetización académica es sólo un conjunto de estrategias, técnicas o métodos para la enseñanza desde la lectura y escritura académica, generador de herramientas para que estudiantes universitarios puedan ingresar a la comunidad académica propia de su disciplina de estudio, pero esta afirmación no es del todo cierta, tomando en cuenta que implica más elementos de los que se observan a simple vista.
Es por ello, que se abandona el primer concepto de alfabetización académica y deja de considerarse como una serie de estrategias para ser reflexionada como un proceso de enseñanza, razonada desde dos vertientes, la primera dirigida al aprendizaje a través de la lectura y escritura académica, con la finalidad que el estudiante esté en capacidad de producir textos como la haría un especialista, y la segunda destinada a que, durante el proceso de leer y escribir, el estudiante no solo pueda producir sino que igualmente se apropie del conocimiento.
Es decir, por medio de la alfabetización académica, el estudiante universitario adquiere conocimientos, en un proceso de lectura y escritura, toda vez, que para producir textos debe repensarlos, reestructurarlos, e ir más allá de copiar y pegar información, para convertirse de un escriba a un escritor.
Ahora bien, en ese proceso de alfabetización, no es única la presencia del estudiante, también es de vital importancia la actuación del docente universitario, puesto que esta formación no depende de una sola materia ni de un solo ciclo o nivel, al contrario, alcanzar la alfabetización es producto del trabajo realizado durante toda la escolaridad universitaria, desarrollada en diferentes grados, en la medida del avance de los estudios realizados.
De esta forma, no es suficiente que un docente inicie el proceso de alfabetización académica, en su materia, debe ser un trabajo en conjunto del todos los docentes de la carrera e incluso la interdisciplinariedad con otras carreras, cuyos conocimientos puedan aportar a la formación de la escritura y lectura académica, tomando en cuenta que, no todas las carrera universitaria manejan programas de lectura o escritura, pero finalmente todo el conocimiento que en ellas se produce se revela por medio del lenguaje escrito.
Ahora bien, por muchos años se consideró, que esta alfabetización se podía alcanzar por medio de las transformaciones curriculares en las Universidades, y en algunos casos como Venezuela y otras universidades latinoamericanas, se sigue manteniendo esta idea errada. Pues, apenas se presentan algunos talleres académicos al inicio de la carrera, que pretenden nivelar al estudiante, pero no tienen como función iniciar el proceso para pensar, leer y escribir.
Igualmente, en el desarrollo de la carrera tampoco existen actividades de alfabetización en cada materia, se proponen materias de metodología y lectoescritura, las cuales no guardan ninguna relación con el proceso enseñanza-aprendizaje, por cuanto se limitan a establecer métodos, normas de escritura para presentación de trabajos monográficos, entre otros, evidenciando que en estas materias, el estudiante no tiene oportunidad de adquirir e internalizar el conocimiento, a través de sus propias lecturas, interpretaciones, análisis y escritos.
En el caso de las Universidades venezolanas, las mismas no ofrecen en sus currículos oportunidad para la alfabetización académica, dejan esta labor exclusivamente a aquel docente que decida tomar esa iniciativa, pero no garantiza que sea una idea generalizada en todos los docentes ni en todas las carreras. De igual forma las instituciones de la universidad tampoco manejan este concepto de alfabetización académica, los programas de las unidades curriculares no están adaptados a las nuevas formas de educación y siguen manejando preceptos arcaicos y en desuso.
A pesar de las investigaciones realizadas en torno a la Alfabetización Académica, especialmente las desarrolladas por Paula Carlino, en sus trabajos en las universidades argentinas, además de las comparaciones que realiza con universidades anglosajonas, se revela que en la actualidad venezolana y latinoamericana, se siguen observando los mismos problemas y las mismas quejas por parte de docentes universitarios, en relación a las deficiencias de los estudiantes, las fallas en los procesos de aprendizaje, y la poca o ninguna formación en la lectura y escritura académica.
En vista de estos problemas, se refleja que realmente no existe un verdadero interés por parte de las universidades de aplicar las propuestas y proyectos para el desarrollo del proceso de alfabetización académica, el mismo es tomado como objeto de ponencias, congresos, discusiones académicas, pero no se lleva a la realidad universitaria, simplemente se queda en el plano abstracto como un ideal que sigue sin concretarse.
Desde este punto de vista, se refleja que las estructuras organizacionales de las Universidades, limitan a estudiantes y docentes, para alcanzar la alfabetización académica, ante la ausencia de proyectos, financiamientos, programas de inclusión y lo más importante, ante el sostenimiento de currículos desactualizados, que no permiten cambios sustanciales, por cuanto quienes los crearon, se sienten amos del sistema, sin permitir que otros profesionales puedan aportar cambios.
Desde la perspectiva educativa, se tiene la idea de que las Universidades Públicas, ofrecen una mejor calidad de educación que la brindada por las Universidades privadas, en cuanto a niveles de exigencia, y capacitación, siendo el caso venezolano uno de esos parangones en cuanto a rango educativo, sin embargo, en la actualidad las Universidades Públicas venezolanas siguen haciendo uso de los mismos preceptos preconcebidos en el siglo pasado, considerando que la mejor clase es la que se da de forma magistral, mediante un método conductista, en el cual, el profesor es un ídolo adorado por sus estudiantes y separado totalmente de ellos, que se limita a exponer de forma mecánica una serie de conocimientos que espera sea adquiridos automáticamente por los estudiantes.
Bajo esta concepción, se denota que la cultura académica en las Universidades Públicas venezolanas, no pretende manejar el término de alfabetización académica, porque hoy día, se concibe que el estudiante debe aprender de acuerdo a lo que el docente explica en clase y lo que aquel puede leer de las bibliografías recomendadas, y que esto suficiente para generar conocimiento.
Siendo esta premisa totalmente falsa, por cuanto, si este proceso que se lleva a cabo actualmente, fuere tan sencillo y elemental, las Universidades no tendrían razón de ser, puesto que el estudiante desde su casa podría leer una bibliografía, procurar entenderla y presentar una evaluación que indique si aprendió o no, un tema determinado, sin ir más allá en el aprendizaje.
Dentro de la organización de las Universidades Públicas venezolanas, no se comprende que la alfabetización académica no es un término exclusivo de las disciplinas de la educación o la psicología, sino que se encuentra inmerso en todas las disciplinas del saber, y es un proceso que supera las barreras de las técnicas cognitivas de leer y escribir, transformando estas actividades en elementos fundamentales para la enseñanza y el aprendizaje.
No se concibe en la realidad universitaria venezolana, que la formación profesional, no es solo aprendizaje, sino que también es producción de conocimiento, y que la forma de comunicarlo es haciendo uso del lenguaje escrito, indiferentemente de la disciplina en se forme el estudiante. Lamentablemente se mantienen y defienden ideas vetustas, que consideran que el aprendizaje es una tarea inherente exclusivamente al estudiante universitario, que es este el único responsable de sus conocimientos, por la atención que preste en clase y lo que pueda leer por cuenta propia.
2. Evolución de la alfabetización académica y organizaciones universitarias
En este apartado se realiza una aproximación a la alfabetización académica dentro de las organizaciones universitarias, por cuanto es oportuno conocer los avances que al respecto se han realizado, toda vez que en parágrafos anteriores se reveló la importancia de la organización universitaria para lograr que en sus diversas disciplinas se alcance la alfabetización académica, en el entendido que, no se trata sólo de leer y escribir, sino de que cada profesional egresado de la Universidad, tenga la capacidad de relacionarse con sus pares y su comunidad científica, mediante actividades discursivas, propias de su entorno.
Así las cosas, en el mundo hispano la literatura sobre alfabetización académica inicia su camino a la construcción de conocimiento respecto a las prácticas de alfabetización, no siendo de la misma forma en el mundo anglosajón, en el que autores como Zadnik y Radloff, Bogel y Hjortshoj, Chalmers y Fuller, iniciaron trabajos de investigación desde 1984, 1995, 1996, siendo épocas remotas a los momentos en que se revelan investigaciones latinoamericanas.
En el afán casi inalcanzable, de equiparar la producción de investigación latinoamericana con la anglófona, Paula Carlino, de Argentina, inicia sus estudios, como consecución de su Doctorado en Psicología, y en función del mismo, realiza comparaciones entre las Universidades Latinas y Universidades de Estados Unidos, Canadá y Australia.
En este sentido, es necesario realizar un acercamiento teórico respecto a la alfabetización académica, y las organizaciones universitarias, toda vez que, con este estudio se pretende dilucidar cómo la organización universitaria es determinante en el alcance de la alfabetización por parte de los miembros de estas organizaciones, entendiendo que no se trata de un trabajo exclusivo de estudiante-docente, sino que se incluye a la organización de la universidad. Desde este punto de vista, se aborda el estudio realizado por Carlino, P (2013), titulado Alfabetización Académica, diez años después, publicado en la Revista Mexicana de Investigación Educativa, en el que la autora reseña sus experiencias sobre la enseñanza de la lectura y la escritura en la Universidad. Replantea una nueva definición de alfabetización académica, por no estar conforme con sus primeras aproximaciones sobre el tema, realizadas en estudios previos en 2003 y 2005.
En su trabajo, la autora reestructura las definiciones de alfabetización académica o literalidad, en una retrospectiva de los diez años transcurridos entre su trabajo de Alfabetización Académica: Un cambio necesario, algunas alternativas posibles, publicado en la Revista de Investigación, EDUCERE, y la actualidad educativa en 2013, particularmente en las Universidades Argentinas. Explica que el término de alfabetización en 2000 no era muy conocido en el campo de la formación en Iberoamérica, no así para las universidades anglófonas, con una trayectoria más avanzada en el tema, sin embargo para 2012, 2013, la definición es más común en las disciplinas del saber y comienza a utilizarse en diversos productos escritos.
Bajo esta perspectiva, (Carlino, 2013:370) redefine su concepto de Alfabetización Académica primigenio, exponiéndolo de la siguiente forma
Sugiero denominar “alfabetización académica” al proceso de enseñanza que puede (o no) ponerse en marcha para favorecer el acceso de los estudiantes a las diferentes culturas escritas de las disciplinas. Es el intento denodado por incluirlos en sus prácticas letradas, las acciones que han de realizar los profesores, con apoyo institucional, para que los universitarios aprendan a exponer, argumentar, resumir, buscar información, jerarquizarla, ponerla en relación, valorar razonamientos, debatir, etc., según los modos típicos de hacerlo en cada materia. Conlleva dos objetivos que, si bien relacionados, conviene distinguir: enseñar a participar en los géneros propios de un campo del saber y enseñar las prácticas de estudio adecuadas para aprender en él. En el primer caso, se trata de formar para escribir y leer como lo hacen los especialistas; en el segundo caso, de enseñar a leer y a escribir para apropiarse del conocimiento producido por ellos. De acuerdo con las teorías sobre aprendizaje situado y sobre géneros como acciones sociales, alfabetizar académicamente equivale a ayudar a participar en prácticas discursivas contextualizadas, lo cual es distinto de hacer ejercitar habilidades desgajadas que fragmentan y desvirtúan esas prácticas. Porque depende de cada disciplina y porque implica una formación prolongada, no puede lograrse desde una única asignatura ni en un sólo ciclo educativo. Así, las “alfabetizaciones académicas” incumben a todos los docentes a lo ancho y largo de la universidad.
Sin embargo, a pesar de su reconceptualización y del hecho de que la alfabetización académica, sea más conocida de lo que era a principios del milenio, no significa que sea un proceso terminado, con estrategias definitivas, ni que se reflejen cambios profundos en los paradigmas de la educación universitaria.
Este trabajo es el punto de partida de la presente investigación, tomando en cuenta que, aunque Carlino reestructuró su primera definición de alfabetización académica, incluyendo las tareas de leer, escribir y aprender en el proceso de formación profesional, para que el estudiante, esté en capacidad de conocer los métodos propios de su disciplina y pueda comunicarse con el lenguaje escrito como lo hacen los especialistas, la misma sigue resultando insuficiente, particularmente para las Universidades Latinoamericanas, y especialmente las Universidades Públicas venezolanas, en las que persisten las mismas fallas y problemas en la organización universitaria, respecto a la enseñanza y el aprendizaje.
En este orden de ideas, Castro, M y Sánchez, M: 2013, en su trabajo denominado La expresión de opinión en textos académicos escritos por estudiantes universitarios, publicado en la Revista Mexicana de Investigación Educativa, quienes estudian la eficacia de la producción de conocimiento por medio de la construcción de textos académicos, estudian los recursos utilizados por los estudiantes para la producción de conocimiento a través del lenguaje escrito y su comunicación con el resto de la comunidad académica- científica.
Bajo esta perspectiva, la escritura académica es considerada por los autores como el factor elemental de la conocida alfabetización académica, o literalidad como es estudiada en universidades anglófonas, y es un medio destinado tanto a la comunicación de las producciones textuales como a la expresión de opinión de los estudiantes, mediante prácticas discursivas, aceptadas en la cultura académica a la cual pretende ingresar el estudiante y futuro profesional.
En esta expresión es de radical importancia el desarrollo del proceso de alfabetización académica, en virtud de ser el instrumento para la enseñanza en la universidad, siendo el conjunto conformado por docente e instituciones, el encargado de procurar que el estudiante que ingresa a la Universidad, pueda incorporase a la cultura académica propia de sus disciplina, transformando las habilidades básicas de lectura y escritura aprendidas, en aprendizaje por la escritura y la lectura académica, dando acceso a los registros especializados y recursos genéricos disciplinares.
Los autores concluyen que, la escritura académica es el medio propio para que el estudiante se posicione discursivamente frente al entorno o campo de estudio en el que se encuentra, de esta forma puede emitir sus opiniones o criticar posturas; el estudiante puede dialogar con sus pares haciendo uso de la escritura académica. En este sentido, el estudiante que escribe académicamente, se encuentra capacitado para oponerse o criticar, producciones escritas que se consideran como una verdad absoluta porque son expresadas por voces autorizadas, toda vez, que su voz también es valedera ante formación que ha adquirido.
De igual forma, es oportuno revisar el trabajo desarrollado por Reyes, S y Fernández, J (2015) intitulado La escritura académica en la formación en línea de docentes de escuelas públicas mexicanas, publicado en la revista electrónica de Investigación Educativa de México, en el que los autores dirigen su investigación al rol y la formación del docente, pues consideran que la alfabetización académica es un trabajo en conjunto con el docente y la estructura académica en la que se desenvuelve.
En su trabajo observan y revelan que el propio docente presenta deficiencias en relación a la alfabetización académica, es así, como las correcciones que realizan a los trabajos y ensayos de sus estudiantes, también carecen de las estrategias propias de la alfabetización, y que ello es producto del sistema educativo y la manera en que están formados los docentes.
Desde este punto de vista, se revela que las instituciones educativas exigen un docente novedoso, inmerso en el campo de las culturas académicas discursivas, transdisciplinares, pero en el momento de crear los programas curriculares no toman en cuenta al docente, es decir, es uno de los sujetos de estos programas pero no tiene voz ni voto, en el desarrollo de los mismos. Se mantiene la concepción del docente normalista, con una clara visión conductista que se contrapone a las nuevas exigencias académicas. Las organizacionales académicas, no estimulan a los docentes para apropiarse de la alfabetización académica, ni siquiera para estar en conciencia de la importancia de la escritura académica, como medio de comunicación discursivo con el resto de las disciplinas, incluso como puerta para integrarse a la comunidad académico científica.
Así las cosas, los sistemas educativos se encuentran en oposición al desarrollo sociocultural, por cuanto en los mismos se entiende que el aprendizaje y la enseñanza deben estar sujetos a estándares ya preestablecidos, sin dar oportunidad al docente para realizar cambios en las plataformas curriculares, por lo que mal puede llegar al alcance de una verdadera alfabetización académica.
Siguiendo con el recorrido de este camino teórico, es necesario acudir a una noción que se encuentra fusionada con la organización universitaria, y a su vez es punto de partida de la alfabetización académica, la cual es la cultura académica, expuesta en la actualidad por Böhm-Carrer y Lucero, 2018, en su obra titulada La alfabetización universitaria y el contacto con las fuentes de información, claves para el aprendizaje en la universidad, quienes se encuentran en total concordancia con los postulados de Carlino (2013), y revelan que la cultura académica es el producto de la sistematización de los conocimientos científicos adquiridos durante el proceso de estudio, que luego van a ser ampliados, apropiados y reconstruidos.
Estas ideas refuerzan los presupuestos propios de la alfabetización académica, tomando en cuenta que, aprender no es solo saber leer, escribir y memorizar textos, el verdadero conocimiento se adquiere cuando los elementos de estudio son comprendidos y aprehendidos por quien estudia, y comienza a pensar, y en función de ello se está en capacidad de producir nuevo conocimiento que será compartido dentro de la comunidad disciplinar, generando una circulación del conocimiento.
3. Organizaciones Universitarias
Es necesario comprender que la alfabetización académica y las organizaciones universitarias se encuentran íntimamente relacionadas, pues la línea de investigación está dirigida a superar las concepciones que corresponden a la alfabetización académica como un proceso mecánico de aprender a leer y escribir, para iniciar un proceso de correlación del proceso alfabetizaste con la forma en que se organiza la universidad, en virtud de que, este proceso no es único de las escuelas de educación, sino al contrario, se encuentra presente en todos los campos disciplinares, aun en la ciencias naturales, que parecieran regirse absolutamente por teorías y leyes generales.
Así pues, se parte desde el concepto propuesto por Carlino en 2013, para revelar la necesidad de integrar a la organización universitaria como factor determinante en el logro de la alfabetización académica, entendiendo de este modo, que no se trata del estudio del proceso comprensivo de textos, sino de cómo la organización universitaria es un elemento constructor de conocimiento científico, aunque lógicamente la concepción de organización universitaria no es nueva.
Desde este punto de vista (Carrión 1995:29), define el desarrollo de la institucionalidad de la universidad como un proceso social, en el que intervienen tres tareas fundamentales, que se encuentran en íntima relación con los alcances de la alfabetización académica a saber:
a.- La tarea de enseñanza y formación de las nuevas generaciones y de entrenamiento de los equipos profesionales. b.- La tarea de investigación, creación, mantenimiento (archivo y preservación) y difusión de conocimientos. c.- Y la tarea de servir de modelo al resto de la sociedad en cuanto a estilo de organización comunitaria, intelectual y democrática.
Bajo esta perspectiva, se revela que la Universidad no puede ser concebida como una organización estéril, al contrario, se busca continuamente que sea más humana, tal como lo manifiesta (García, 2009:371) “Si queremos cambiar y queremos influir en un mundo que avanza vertiginosamente y no quedarnos rezagados, debemos con firmeza decidir, trazarnos opciones estratégicas, aferrados a nuestros caracteres autonómicos pero conscientes de una realidad de interdependencia universidad-sociedad”.
Tomando en consideración, que las organizaciones universitarias se encuentran en relación constante con la sociedad, la cultura organizacional de aquella se retroalimenta del entorno y a su vez aporta al entorno, y es en esos aportes en donde radica la importancia del avance de la alfabetización académica, por cuanto, la principal relación que guarda la universidad con la sociedad, y en particular las universidades públicas es la formación de nuevos profesionales que estarán al servicio de la sociedad en el ejercicio década una de sus profesiones.
Y estos nuevos profesionales, necesitan obligatoriamente comunicarse con el entorno en el que se desenvuelve y lógicamente, con la comunidad disciplinar a la que pertenece, y la efectividad o deficiencia de esta comunicación va a depender en gran medida del grado de alfabetización académica que haya alcanzado durante su relación con la organización universitaria.
Estas concepciones se han mantenido en el transcurso del tiempo, revelándose en trabajos de reciente data en los que el tema universitario sigue siendo objeto de estudio, y con mayor profundidad en las comparaciones con otras organizaciones universitarias, debido al proceso de globalización constante.
Siguiendo este entramado teórico, (Dorin y Machuca, 2017) exponen en su trabajo intitulado Una revisión a la Educación Universitaria en Norteamérica y Sudamérica, que las funciones de las Universidades tienen dos enfoques, el primero individual, dirigido a los profesionales que de ellas egresan, procurando una educación de calidad, y el segundo es colectivo en función de la sociedad, pues su trabajo conlleva al desarrollo social.
Sin embargo, los autores expresan que en América Latina, las Universidades no cuentan con los presupuestos suficientes y han tenido que transformarse en empresas, en las que la educación se ha convertido en un servicio que se ofrece a sus miembros, en busca de recursos económicos para su subsistencia, y muchas universidades suramericanas de Chile, Brasil y Colombia han entrado en permanente competencia con Universidades de Estados Unidos, con la finalidad de alcanzar el mismo éxito académico y económico. Por ello, para estas Universidades, la alfabetización académica debe ser fundamental, tomando en cuenta que, el nivel académico con el que cuenten sus miembros y egresados es el punto de comparación con organizaciones universitarias norteamericanas, y dicho nivel se revela a través de sus publicaciones, participaciones en eventos académicos, entre otros, por medio de los cuales se interrelacionan con sus pares.
En concordancia con la propuesta teórica (Böhm- Carrer y Lucero, 2018: 11) indican que “(…) las relaciones con las fuentes de información y, en especial, la apropiación de conocimiento, responden a tres tópicos, a saber: características de orden individual, factores vinculados a la historia personal y aspectos contextuales y culturales”.
En este mismo orden de ideas los autores indican que “En el contexto de países insertos en la América latina, estos factores, sin duda, determinan y configuran todo tipo de trayectoria de educación formal”, resultando evidente que estudiante y docente, no se encuentran en una cápsula de vidrio impenetrable, al contrario se relacionan permanentemente con su entorno, y el primer estadio en el que se encuentran es la Universidad, siendo así, que la organización universitaria debe ser la primera en favorecer el espacio apropiado para que el proceso meta cognitivo y productivo resulte eficiente, y proporcione a los sujetos participante las herramientas para ello.
Al respecto de las Universidades Públicas Venezolanas, la realidad no es muy diferente del resto de las Universidades Latinoamericanas, por cuanto a pesar del transcurso del tiempo y de diversos estudios, ni siquiera se acercan a las últimas nociones de alfabetización acuñadas por Carlino en 2013, que datan de más de diez años, sin que hasta ahora hayan sido renovadas.
Pareciera que las Universidades Públicas venezolanas, están diseñadas para encerrar al estudiante universitario en un pensamiento único, expuesto por el docente como una verdad absoluta; así las cosas, en el recinto universitario se sigue enseñando qué pensar, pero se deja de lado las tareas propias para enseñar a pensar. Pues no se integra al estudiante en discusiones en el aula de clase, que generen nuevas ideas, controversias, debates, inquietudes para compartirlas en el grupo y con el docente.
Igualmente, se observa que el estudiante se limita a memorizar una serie de temas, teorías, esquemas, con la única finalidad de aprobar una evaluación y avanzar en el ciclo universitario, pero no está apropiándose del conocimiento, incluso se denota que en los niveles subsiguientes de la carrera, ha olvidado casi por completo lo visto en el ciclo anterior, y esto es producto de la desaplicación de la alfabetización académica, como proceso que se sigue durante todos los niveles disciplinares.
Tomando en cuenta estas consideraciones, es necesario entender, que el aprendizaje no es un proceso dirigido únicamente al estudiante, al contrario, es imprescindible el trabajo en conjunto con el docente y la organización de la Universidad, y es esa la propuesta de la alfabetización académica, que la enseñanza y el aprendizaje, se lleve a cabo con tareas y actividades realizadas por los estudiantes y los docentes, con el apoyo de las instituciones universitarias.
Se revela, que la responsabilidad de apropiarse del conocimiento es compartida entre el estudiante y el docente, porque es oportuno preguntarse: ¿qué actividades realiza el docente dentro y fuera del aula universitaria, para promover la producción de conocimiento?, ¿el docente universitario es consciente que las habilidades de leer y escribir que tiene el estudiante, no guardan ninguna relación con la lectura y la escritura académica?, ¿qué seguimiento realiza el docente al proceso de lectura y escritura académica que realiza el estudiante?, ¿el docente, en sus clases enseña qué pensar o enseña a pensar? ¿Cómo influye la organización universitaria en la alfabetización académica?
Estas interrogantes, tienen respuestas negativas desde las Universidades Públicas venezolanas, por cuanto, el docente se encarga de preparar sus clases, desde la óptica dela exposición de conocimientos, y tal vez algunos talleres que se realizan, dan soluciones a ese pequeño grupo de estudiantes que realiza el taller, pero la generalidad, queda en la misma situación. Se mantiene la concepción de que el estudiante, debe haber aprendido a leer y escribir en el ciclo básico, y que ese proceso terminó allí, y no se internaliza que leer y escribir, no es igual a leer y escribir académicamente, y en consecuencia, el docente no realiza ninguna actividad para promover este proceso, se limita a corregir los escritos, sin que exista una retroalimentación con el estudiante.
Tampoco existe un seguimiento a las actividades de lectura y escritura académica, el docente se conforma con enviar una bibliografía propia de la materia y espera que el estudiante la lea, sin preocuparse si realmente lo hace, y lo más importante cómo la hace, en este sentido, no se ofrecen al estudiante técnicas o métodos de lectura, que el docente puede compartir incluso desde su propia experiencia investigativa.
La última interrogante planteada, es la más importante, porque el método seguido en las Universidades Públicas venezolanas y latinoamericanas es netamente conductista, en virtud, de que el docente y la estructura universitaria están formados de tal manera, que al estudiante se le enseña qué pensar, pero enseñarlos a pensar, es una tarea inconcebible en estas organizaciones. Incluso algunos docentes, no permiten que el estudiante tenga el atrevimiento de cuestionar sus posturas con respecto a determinado conocimiento y prácticamente los excluye dentro del aula de clase.
REFLEXIONES FINALES
De la revisión teórica realizada se deriva que, a pesar de los avances de Carlino en sus estudios de 2013 que en su momento fueron novedosos, la realidad universitaria permanece inmutable con respecto a décadas atrás, y ninguno de los presupuestos planteados se reflejan en el contexto, por cuanto los interrogantes que preceden, siguen teniendo la misma respuesta, carencia de apoyo institucional, desánimo en los estudiantes, separación del docente con el proceso de aprendizaje del estudiante, lo que evidencia que los estudios realizados hasta la fecha, no son suficiente para entender la enseñanza y el aprendizaje académico, y de esta forma, lograr que el estudiante lea y escriba como lo hacen los especialistas en su disciplina y se apropie del conocimiento dentro de su comunidad científica.
Tampoco se internaliza el hecho de que la enseñanza deviene de un trabajo en conjunto, que no es una responsabilidad única del estudiante, y que por el contrario necesita de un proceso paulatino, que no se termina en un solo ciclo, ni una sola materia, sino que se desarrolla durante toda la carrera y es trabajo de todos los docentes de las disciplinas, así como de la Universidad.
Se advierte, de esta forma, que la enseñanza en las Universidades venezolanas, se encuentra desfasada, porque no se aplican técnicas didácticas a nivel institucional, desde las cátedras de las disciplinas, ni se trabaja en conjunto. Es importante destacar que, la estructura organizacional universitaria no ofrece los cambios necesarios para la alfabetización académica, simplemente deja al docente y al estudiante la responsabilidad sobre la adquisición de conocimiento.
De acuerdo con lo anteriormente expuesto, es oportuno plantear la necesidad de repensar la alfabetización académica en las Universidades Públicas venezolanas, tomando punto focal, la Universidad de Los Andes- Venezuela, por cuanto Universidades norteamericanas y europeas, han avanzado notablemente en el proceso de alfabetización académica, con la inclusión de un elemento que hasta ahora no había sido considerado, y este es la tecnología, que se encuentra presente en todos los campos del desarrollo humano, y evidentemente en el desarrollo educativo.
En este estado de las cosas, es absolutamente necesario repensar la alfabetización académica en las Universidades Públicas Venezolanas, para proponer una nueva definición de esta, considerando la integración del factor tecnológico, en el proceso de formación, y la reestructuración de las organizaciones universitarias para que efectivamente la alfabetización pase de una abstracción a una realidad.
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Notas de autor