Artículos
Efectividad de un programa de intervención psicoeducativa para el fortalecimiento de las habilidades sociales en personas privadas de la libertad
Effectiveness of a psychoeducational intervention program for strengthening social skills in prisoners
Efectividad de un programa de intervención psicoeducativa para el fortalecimiento de las habilidades sociales en personas privadas de la libertad
Archivos Venezolanos de Farmacología y Terapéutica, vol. 38, núm. 5, p. 449, 2019
Sociedad Venezolana de Farmacología Clínica y Terapéutica

Resumen: El presente estudio se desarrolla desde la metodología investigación acción en educación, y corresponde a un proceso de tratamiento penitenciario que busca favorecer el proceso de resocialización de los participantes, las cuales son personas privadas de la libertad (PPL). Después de la identificación de necesidades, se estableció como objetivo incrementar el nivel de habilidades sociales de los PPL participantes del estudio por medio de un programa psicoeducativo basado en el aprendizaje estructurado de Arnold Goldstein. Este estudio se elaboró a través de 4 fases desde el modelo de Stringer: detección del problema, elaboración del plan, implementación-evaluación y retroalimentación. La fase inicial de la detección de necesidades se llevó a cabo por medio de instrumentos cualitativos. La fase de evaluación empleó el modelo de los 4 niveles de Kirkpatrick y Kirkpatrick, evaluando cada sesión con respecto a los niveles de reacción, aprendizaje, comportamiento y resultados. Para determinar el nivel de efectividad del programa se empleó un diseño preexperimental preprueba/posprueba con un solo grupo. Los resultados de la prueba de rangos con signo de Wilcoxon fueron de 0,036, p>0,05, evidenciándose una diferencia significativa en las medias del puntaje obtenido antes y después del entrenamiento en habilidades sociales, aceptándose la hipótesis alterna. La magnitud del efecto por medio de la d de Cohen, identifica un nivel grande de efectividad, d=-0,76 con respecto al programa diseñado y aplicado. Los participantes aumentaron su nivel de habilidades sociales, desde un eneatipo bajo (78,6%) a un eneatipo normal (92%). Las conclusiones indican que, sí se logró el incremento en las habilidades sociales a través del programa diseñado, fortaleciendo las habilidades sociales avanzadas, las habilidades para hacer frente al estrés y las habilidades relacionadas con los sentimientos.
Palabras clave: investigación acción educativa, habilidades sociales, personas privadas de la libertad, programa psicoeducativo, resocialización.
Abstract: The present study is developed from the action research methodology in education, and corresponds to a penitentiary treatment process that seeks to favor the process of resocialization of the participants, who are persons deprived of liberty (PPL). After the identification of needs, the objective was to increase the level of social skills of the participants of the study through a psychoeducational program based on the structured learning of Arnold Goldstein. This study was developed through 4 phases from the Stringer model: problem detection, preparation of the plan, implementation-evaluation and feedback. The initial phase needs detection was carried out by qualitative instruments. The evaluation phase used the model of the 4 levels of Kirkpatrick and Kirkpatrick, evaluating each session with respect to levels of reaction, learning, behavior and results. To determine the level of effectiveness of the program, a pre-experimental design pretest / posttest with one group was used. The results of the Wilcoxon signed rank test were 0.036, p<0.05, evidencing a significant difference in mean score obtained before and after social skills training, accepting the alternative hypothesis. The magnitude of the effect by means of the Cohen d, identifies a large level of effectiveness, d=-0.76 with respect to the program designed and applied. Participants increased their level of social skills, from a low-level (78.6%) to a normal (92%). The conclusions indicate that the increase in social skills was achieved through the designed program, strengthening advanced social skills, coping skills and feelings-related skills.
Keywords: Educational action research, social skills, prisoners, psychoeducational program, resocialization.
Introducción
El psicólogo dentro de las entidades carcelarias o penitenciarias juega un papel importante dentro del quehacer profesional, ya que, mediante la aplicación de estrategias y herramientas puede llegar a modificar conductas, las cuales han sido corrompidas, con el fin de lograr la reinserción social del individuo1–3. Los desafíos de la resocialización conllevan a la mejora de la calidad de vida en las personas privadas de la libertad (PPL), logrando la reflexión sobre las circunstancias que originaron la conducta delictiva y las consecuencias las cuales conllevaron a su privación de la libertad..
El tratamiento penitenciario progresivo o programas de resocialización son claves para la disminución de la reincidencia delictiva.. Asimismo, contribuyen a la potencial adaptación al ingreso de la institución carcelaria, durante la estancia y el posterior egreso de ella. A esto se suma, que el objetivo primordial comprende la vinculación total de la persona privada de la libertad a la vida en comunidad, abandonando por completo la conducta delictiva6,7 (Error 1: La referencia , debe estar ligada) (Error 2: El tipo de referencia , es un elemento obligatorio) (Error 3: No existe una URL relacionada).
Modelos explicativos sobre la estimación o posibilidad en el riesgo de aparición de las conductas delictivas relacionan dimensiones a partir de factores de riesgo. En este sentido, fuentes de riesgo a nivel personal, relativas al apoyo prosocial recibido y concernientes a las oportunidades delictivas están mayormente relacionadas con altas posibilidades de riesgo de conducta antisocial.. Con respecto a lo anterior, a nivel personal se ha encontrado relación entre la falta de habilidades sociales como factor de riesgo para la aparición de conductas delictivas9,10. Aspectos como la falta de empatía, la incapacidad de autocontrol, dificultad en la resolución pacífica de los conflictos, estilos de comunicación agresiva, se muestran reincidentes en individuos con comportamiento antisocial11–13.
Sin embargo, esto no implica una predisposición delictiva ante condiciones particulares de un individuo con carencia de habilidades sociales. Por el contrario, proporciona información sobre la relevancia del entrenamiento en habilidades sociales, en conjunto con aspectos como proyecto de vida, educación y oportunidad laboral, para fortalecer el proceso de resocialización del individuo privado de la libertad por conductas delictivas11–16. El tratamiento psicológico concreto a promover el desarrollo de conductas prosociales ha presentado resultados favorables para la reincidencia del delito15.
En este orden de ideas, las habilidades sociales (HHSS) son el conjunto de conductas que facilitan la interacción social saludable y efectiva17. Los seres humanos al ser parte de contextos sociales requieren el desarrollo de todas las habilidades posibles que le garanticen una adecuada interacción y un mejor desarrollo de sí mismo promoviendo el bienestar social18,19.
Goldstein y McGinnis16plantean 6 áreas de las habilidades sociales, las cuales hacen referencia a la habilidad interpersonal e intrapersonal que posee cada persona, siendo necesario abarca un plan de acción y evaluación de las mismas. Goldstein17explica las 6 áreas, las cuales son: primeras habilidades sociales, habilidades sociales avanzadas, habilidades relacionadas con los sentimientos, habilidades alternativas a la agresión, habilidades para hacer frente al estrés y habilidades de planificación. El entrenamiento en habilidades sociales de Goldstein se sustenta en el aprendizaje estructurado basado en la teoría psicológica del aprendizaje social. Este modelo se compone de cuatro técnicas: el modelamiento, el ensayo conductual, el reforzamiento social o retroalimentación y el entrenamiento para la transferencia20,21.
El presente estudio desarrollado desde el campo de la psicología, mediante una metodología de investigación-acción22 desarrolló un programa que contribuyó al proceso de resocialización y mejora de la calidad de vida de personas privadas de la libertad. En este sentido, a través del análisis de las necesidades determinadas dentro de una institución penitenciaria, se logró determinar que existían deficiencias en las habilidades sociales de los PPL. Este factor se consideró relevante de atención, puesto que influye en que la persona privada de la libertad no obtenga una adecuada resocialización con el mundo fuera del sistema carcelario.
Por tanto, se hizo necesario enfocarse en las habilidades y cualidades que posee cada interno con el fin de potenciarlas y que este sea capaz de interactuar de manera positiva con el medio social, buscando crecer en cada una de esas interacciones de las cuales haga parte. Igualmente, se debe tener en cuenta que dentro del proceso carcelario, el privado de libertad se puede ver influenciado por factores tales como el encierro, el aislamiento, la débil comunicación entre internos, un léxico inadecuado, entre otras cosas, las cuales moldean la conducta de los internos que hacen parte del contexto carcelario23.
En relación a esto se evidencia que las habilidades sociales hacen parte fundamental en el proceso de resocialización de los PPL, ya que unas adecuadas habilidades sociales permiten la interacción efectiva entre los individuos, garantizando la convivencia y relaciones satisfactorias24. Por ende, si no mantienen unas habilidades sociales, las cuales sean fuente de un crecimiento personal para los mismos, no lograrán una adecuada resocialización y no se cumplirá con los objetivos establecidos dentro del programa que consisten en generan una adecuada resocialización de los PPL dentro del sistema carcelario cumpliendo con lo establecido dentro de los fines del programa25, generando en las personas privadas de la libertad insatisfacción, baja autoestima, estrés, entre otros. Esto también implica, que disminuirán los beneficios para los PPL y serán vulnerables de los diferentes tipos de factores y situaciones que se presentan en el sistema carcelario26.
Se podría concluir que cuando los PPL cumplan su condena y estén de vuelta a su libertad, al no tener una resocialización adecuada, ni se haya implementado una adecuada intervención en sus habilidades sociales, la persona puede retomar sus conductas delictivas y recaer de nuevo en aquellas acciones que desde un comienzo lo llevaron al sistema carcelario, sin generar algún beneficio a la sociedad, siendo esencial generar en ellos habilidades sociales las cuales potencialicen un adecuado desarrollo personal y social para que así haya una adecuada resocialización.
Elaborar un adecuado plan de acción el cual esté encaminado al mejoramiento de las habilidades sociales de las personas privadas de la libertad, será de gran conveniencia para la institución carcelaria, ya que potencializará las habilidades sociales de las personas privadas de la libertad generando una nueva manera de pensar y de actuar frente a los diferentes tipos de situaciones que se presenten.. Así mismo, mejorará la tolerancia a la frustración, autoeficacia, autoimagen, desarrollando las habilidades de expresión de sentimientos y emociones, siendo capaz de fortalecer sus relaciones interpersonales, de autorrecompensarse, lo cual favorecerá el crecimiento de su autoestima, su comunicación asertiva, y será hábil para desenvolverse adecuadamente cuando se presenten conflictos y deba ejecutar una acción o tomar una oportuna decisión mostrándose un claro crecimiento personal en la persona privada de la libertad lo cual aportara una adecuada resocialización27.
Metodología
La presente investigación está basada en la metodología de la investigación-acción28. Este estudio se compone de 4 fases desde el modelo de Stringer22: Fase 1, detectar el problema; fase 2, elaborar el plan; fase 3, implementar y evaluar el plan; fase 4, retroalimentación. Cabe resaltar que el diseño de Stringer permite la combinación de elementos cuantitativos y cualitativos, dando paso a la aplicación de un diseño mixto. La investigación-acción se hace pertinente en este contexto como una de las herramientas diseñadas para la intervención educativa29.
Aproximación cuantitativa del estudio
Diseño
El diseño seleccionado para la presente investigación desde la metodología cuantitativa es el denominado diseño preprueba/posprueba con un solo grupo, el cual corresponde a los diseños preexperimentales30,31, con un alcance de tipo longitudinal. A la muestra total de participantes de la investigación se les aplicó antes de iniciar cualquier intervención un instrumento denominado lista de chequeo de habilidades sociales de Goldstein en su adaptación al español de Tomás-Rojas32. El objetivo de esta aplicación preprueba era fortalecer la identificación del problema determinando las áreas específicas a fortalecer y desarrollar una evaluación del impacto o el cambio obtenido después de la intervención.
Al finalizar la fase 3 de la investigación conocida como implementación y evaluación del plan, se aplicó el mismo instrumento a los participantes. Los resultados obtenidos fueron analizados mediante el programa SPSS, por medio de la prueba de rangos con signo de Wilcoxon, considerando una diferencia significativa con p<0,05. Asimismo, la magnitud del efecto se determinó por medio de la d de Cohen33.
Las hipótesis establecidas para el estudio fueron:
H0= no hay diferencia significativa en las medias del puntaje obtenido antes y después del entrenamiento en habilidades sociales.
H1= hay una diferencia significativa en las medias del puntaje obtenido antes y después del entrenamiento en habilidades sociales.
Muestra
Para esta aproximación del estudio se aplicó un muestreo no probabilístico de muestra homogénea, entendiendo que los participantes se ubicaban dentro de una misma división dentro de la institución penitenciaria y correspondían al grupo que la institución deseaba que participara del estudio34. Igualmente, se requería la intervención a todo el grupo para evidenciar la evolución de la situación del problema detectado. Los participantes son 14 hombres internos de una institución penitenciaria pertenecientes a un grupo seleccionado de apoyo dentro de la institución. Las edades oscilan entre los 18 y los 50 años. La participación de los sujetos fue voluntaria, y avalada por la institución. Los datos de los participantes se mantienen en anonimato atendiendo a los protocolos de privacidad y confidencialidad.
Instrumento
Se utilizó para este estudio la lista de chequeo de habilidades sociales de Goldstein en su adaptación al español de Tomás-Rojas32. El nivel de confiabilidad es de 0,09244 calculado con el Alpha de Cronbach. El instrumento evalúa seis grupos de habilidades sociales: primeras habilidades sociales, habilidades sociales avanzadas, habilidades relacionadas con los sentimientos, habilidades alternativas a la agresión, habilidades para hacer frente al estrés y habilidades de planificación. Se establece su calificación por medio de eneatipos desde las puntuaciones obtenidas.
Aproximación cualitativa del estudio
El aporte cualitativo de la investigación se desarrolló durante la fase inicial, empleando técnicas desde el enfoque cualitativo. Las herramientas empleadas comprenden entrevista a personal de la institución penitenciaria y a los participantes, colcha de retazos, árbol de problemas y matriz DOFA. La aplicación de los anteriores instrumentos permitió la eficaz detección del problema a abordar en este estudio.
Así mismo, para fortalecer el proceso y mantener su fiabilidad, durante la fase 3 de implementación y evaluación se empleó el modelo de los 4 niveles de Kirkpatrick y Kirkpatrick35, el cual permitía evaluar cada una de las sesiones aplicadas, en cuanto a los niveles de reacción, aprendizaje, comportamiento y resultados. La aplicación se logró por medio de un instrumento tipo Likert para medir la satisfacción de los estudiantes al finalizar cada sesión. El nivel de aprendizaje fue evaluado mediante una aplicación de una prueba antes y después de cada sesión. El nivel de comportamiento fue alcanzado por medio de entrevistas realizadas a una selección aleatoria de los participantes, las cuales fueron analizadas por codificación y categorización de la información obtenida sobre la puesta en práctica de los conocimientos adquiridos31.
Fase I: detectar el problema
La presente investigación logró la identificación de necesidades por medio de un proceso de diagnóstico desarrollado en un tiempo de 4 semanas. Los instrumentos empleados fueron: entrevista a personal de la institución penitenciaria, colcha de retazos, árbol de problemas, entrevistas a las personas privadas de la libertad participantes del estudio, matriz DOFA y la prueba para evaluar las habilidades sociales de Goldstein.
Ante los instrumentos los participantes pudieron destacar la problemática sobre las relaciones interpersonales entre ellos y como esto se relaciona con su vida familiar y la experiencia pos-egreso. Puntualmente, a través de las entrevistas se determinaron falencias en la comunicación que mantienen entre ellos mismos siendo afectada, debido a que no manejan un expresión verbal y no verbal adecuada y a raíz de ello se pueden llegar a presentar riñas o discusiones de cierta magnitud que los puede llegar a afectar tanto física como psicológicamente. Esto también afecta su estabilidad emocional, viéndose afectada del mismo modo la convivencia que puede llegar a mantener entre ellos, evidenciando carencia en el respeto, tolerancia, y aceptación por las diferencias del otro.
La evidencia emerge debido a que los PPL no se desempeñan adecuadamente en los contextos sociales donde se hacen presentes, expresando de manera inadecuada sus sentimientos, deseos u opiniones y de igual manera, cuando quieren exigir sus derechos lo hacen con una postura contraproducente. Además, al momento de presentarse dificultades no ven las posibles soluciones al problema y establecen una inapropiada toma de decisiones, resolviendo las situaciones en muchas ocasiones con comportamientos no adecuados, siendo evidente las falencias en sus habilidades sociales.
Para consolidar los hallazgos obtenidos de las herramientas cualitativas, se realizó una prueba en donde se determinaron las habilidades sociales de cada una de las personas privadas de la libertad con el fin de determinar el nivel que posee cada uno de ellos en las diferentes áreas que presenta la escala de habilidades de sociales. Mediante la aplicación de la prueba que consiste de 50 ítems que se agrupan en 6 áreas: Primeras habilidades sociales, habilidades sociales avanzadas, habilidades relacionadas con los sentimientos, habilidades alternativas a la agresión, habilidades para hacer frente al estrés y habilidades de planificación.
Fase II: Elaborar el plan
El plan, ejecutado durante 7 semanas, se compone de 7 intervenciones sobre competencias a desarrollar dentro de las habilidades sociales. Las habilidades sociales para el entrenamiento fueron determinadas desde los resultados obtenidos en la preprueba. Teniendo en cuenta que se identificaron falencias en las siguientes dimensiones de las habilidades sociales de los PPL, el programa se diseñó en 3 dimensiones como se observa en la figura 1.

La estructura teórica, coherente con el instrumento aplicado, fue tomada de las bases de la terapia de aprendizaje estructurado de Goldstein, Sprafkin y Gershaw36, logrando así la aplicación de una intervención psicoeducativa para el entrenamiento de competencias sociales37.
Se establecieron objetivos para la intervención, donde se esperaban los logros presentados a continuación:
Objetivo General
Incrementar el nivel de habilidades sociales de los PPL participantes del estudio por medio de un programa psicoeducativo basado en el aprendizaje estructurado estableciendo pautas para una apropiada resocialización.
Objetivos Específicos
Potencializar las habilidades para hacer frente al estrés en los PPL participantes del estudio, enfatizando en la tolerancia a la frustración, la autoeficacia y el manejo de estrés.
Desarrollar las habilidades relacionadas con los sentimientos de los PPL participantes del estudio, enfatizando en la inteligencia emocional y la empatía.
Promover las habilidades sociales avanzadas de los PPL participantes del estudio, enfatizando en la comunicación asertiva y la resolución de conflictos.
Fase III: Implementar y evaluar el plan
La implementación se realizó como se expresa en la Tabla 1. Se ejecutó cada nivel del programa cada semana, durante 7 semanas. La intervención se realizó con dos sesiones a la semana, diseñando instructivos de actividades que se basaban en la ejecución de técnicas desde el aprendizaje estructurado, entre ellas, retroalimentación, juego de roles, refuerzo social, modelado, entrenamiento (coaching). Al finalizar la segunda sesión cada semana se aplicaban las estrategias apropiadas del modelo de los 4 niveles de Kirkpatrick y Kirkpatrick35, logrando así, una evaluación del progreso y la posibilidad de estructurar aquellos aspectos que fuesen necesarios.
El nivel de reacción se evaluó por medio de una escala tipo Likert que indagaba por la satisfacción con la metodología, manejo de grupo, dominio del tema, recursos empleados, pertinencia del tema, escenario. El nivel de aprendizaje se analizó por medio de una valoración de aprendizaje previo y aprendizaje posterior, comprobando los avances en los conocimientos. El nivel de comportamiento se evaluó a través de entrevistas aleatorias con preguntas abiertas a los participantes. En las preguntas diseñadas de forma práctica, el participante podía evidenciar el alcance de la competencia y su conocimiento de esta. El proceso observacional del comportamiento a corto y mediano plazo de los participantes también fue de utilidad en la evaluación del plan.
| Eje | dimensiones | Tema | Técnicas |
| Habilidades sociales | Habilidades para hacer frente al estrés | Autoeficacia | Retroalimentación Juego de roles Refuerzo social |
| Tolerancia a la frustración | Retroalimentación Modelado | ||
| Manejo de estrés | Modelado Juego de roles Retroalimentación | ||
| Habilidades relacionadas con los sentimientos | Inteligencia emocional | Modelado Juego de roles Retroalimentación | |
| Empatía | Modelado Entrenamiento (coaching) Refuerzo social | ||
| Habilidades sociales avanzadas | Comunicación asertiva | Juego de roles Refuerzo social | |
| Resolución de conflictos | Modelado Juego de roles Refuerzo social |
Resultados
Resultados
Al ejecutar el análisis de resultados, se aplicó la prueba Shapiro-Wilk para detectar la normalidad de la muestra. El resultado evidenció que la muestra no tenía una distribución normal, por lo cual, se decidió aplicar la prueba de rangos con signo de Wilcoxon. A continuación, se empleó el paquete estadístico SPSS para determinar el cumplimiento de las hipótesis planteadas para este estudio. La prueba Wilcoxon permitió evaluar la diferencia entre medias de las puntuaciones obtenidas en la aplicación de la escala de habilidades sociales antes y después del entrenamiento.
La media alcanzada en la preprueba fue de 134,64 y en la postprueba, la media alcanzada fue de 159,36. El resultado del análisis de la prueba de rangos con signo de Wilcoxon fue de 0,036, con una p>0,05. Esta medida implica que hay una diferencia estadísticamente significativa en las medias del puntaje obtenido antes y después del entrenamiento en habilidades sociales, aceptándose la hipótesis alterna.
Al evaluar la magnitud del efecto por medio de la d de Cohen, se identifica un nivel grande de efectividad, d=-0,76 con respecto al programa diseñado y aplicado. Ratificando el alcance de los objetivos propuestos, donde no solo se lograron cambios en las puntuaciones del pre prueba y post prueba, sino también se sustenta una magnitud de efecto resultado de la intervención. El valor d de Cohen se expresa negativo evidenciando el logro en el aumento de los puntajes de la postprueba sobre la preprueba38–40.
Al realizar un recuento de los eneatipos obtenidos según las puntuaciones, determinados según la prueba en nivel bajo, normal, bueno y excelente de habilidades sociales, se evidenciaron los cambios presentados en la Tabla 2 para la aplicación pre y la aplicación post. El porcentaje de participantes iniciales dentro del eneatipo bajo correspondía al 78,6%. Al final de la intervención se presenta un aumento en los participantes que subieron en el eneatipo normal. El 92% de los participantes se mantuvieron o aumentaron sus habilidades sociales después del programa de entrenamiento en habilidades sociales.

Discusión
En cuanto a los resultados obtenidos durante la intervención acerca de la autoeficacia los PPL manifestaron que para poder llegar a aplicar lo aprendido deberán ser capaces de tener confianza en ellos mismos, siendo capaces de tener autocontrol, aprendiendo de sus errores, manejando una buena actitud. Ante esto, las creencias en las propias capacidades para organizar y ejecutar los cursos de acción requeridos producirán determinados logros o resultados esperados y que los niveles de autoeficacia pueden aumentar o reducir la motivación41. Así, por ejemplo, las personas con alta autoeficacia eligen desempeñar tareas más desafiantes, colocándose metas y objetivos más altos42.
Los resultados del estudio evidenciaron un aumento en la autoeficacia. Tener un alto nivel de autoeficacia, demostrará elementos protectores los cuales aumentarán la motivación de las personas privadas de la libertad, al igual que disminuirá alteraciones emocionales que presente la misma y generará conductas saludables influenciadas por su autoeficacia. Asimismo, la persona será capaz de prevenir conductas de riesgo y tolerar fracasos, disminuyendo sus conductas antisociales43.
Por otro lado, el incremento en la tolerancia a la frustración también es evidencia posterior a la culminación del programa, pronosticando efectos positivos para la resocialización. Estudios al respecto indican que la baja tolerancia a la frustración es un factor de riesgo para el comportamiento delictivo44,45.En este sentido, los participantes se sienten en capacidad de identificar situaciones que les generan frustración, afrontándolas positivamente, aplicando las pautas y estrategias aprendidas, siendo auto-eficaces para atender su frustración buscando alternativas a la misma46,47.
La tolerancia a la frustración va asociada con el manejo del estrés, donde las conductas agresivas pueden emerger ante niveles altos de cortisol48,49. Ante esto, los participantes evidenciaron aprendizaje en estrategias de control del estrés. Incluso empleando formas creativas de tratarlo como identificar los estímulos estresantes con anticipación, realizar actividades lúdicas, dialogar con compañeros y familiares o utilizar las técnicas de imaginación y respiración.
La empatía y el control emocional como factores de protección ante la prevención o mitigación de las conductas delictivas evidenciaron incremento al finalizar el programa. Los participantes aprendieron a identificar emociones y transmitirlos adecuadamente, para así, percibir la realidad de los otros por medio de la empatía, comprendiendo las necesidades y sentimientos de quienes les rodean. Estudios al respecto, confirman resultados similares evidenciando resultados positivos sobre el desarrollo de la empatía y el autocontrol emocional para el desarrollo de la conducta prosocial y la inhibición de conductas agresivas44,50,51.
Después de la intervención los participantes también fortalecieron su capacidad de comunicación asertiva y la resolución pacífica de los conflictos. Esto conlleva a que pueden mantener una comunicación mutua adecuada, mediante el diálogo y compartiendo ideales, teniendo en cuenta el respeto, la paciencia, expresándose apropiadamente. Y para la resolución de conflictos reflexionan sobre los intereses del otro, creando alternativas para favorecer a las partes. Este aprendizaje incrementa la conducta prosocial y favorece la resocialización, entendiendo que la asertividad y las habilidades para resolver conflictos complementan las anteriores habilidades sociales, facilitando una adaptación al entorno social dentro y fuera de la institución carcelaria y disminuyendo la reincidencia45,50,52.
Conclusiones
Conclusiones
Dado que el enfoque conductual es aquel que intenta cambiar el comportamiento humano, modificando los patrones de conducta centrándose en la conducta observable, se evidencia su eficacia al aplicar dicho enfoque, demostrando por medio de los resultados obtenidos que se mantiene o se incrementa una conducta deseada en los PPL con el interés de adquirir un cambio conductual socialmente significativo.
Las habilidades para hacer frente al estrés, son habilidades que surgen en tiempos de crisis, desarrollando en el individuo mecanismo de afrontamiento ante situaciones dadas, siendo capaz de responder ante el fracaso, la persuasión y la vergüenza. Se determina el logro del objetivo propuesto el cual era potencializar las habilidades para hacer frente al estrés de los PPL, enfatizando en la tolerancia a la frustración, la autoeficacia y el manejo de estrés, evidenciándose en ellos que eligen desempeñar tareas desafiantes, colocándose metas y objetivos cada vez más altos. De igual manera en expresiones dadas por los PPL al manifestar que serán conscientes de sus acciones y la manera en ser autoeficientes.
Las habilidades relacionadas con los sentimientos, aquí la persona es capaz de conocer sus propios sentimientos, llegando a expresarlos, comprendiendo los de los demás, expresando afecto y autorrecompensarse ante situaciones de enfrentamiento. Se infiere el cumplimiento del objetivo propuesto de desarrollar las habilidades relacionadas con los sentimientos de los participantes enfatizando en la inteligencia emocional y la empatía, estableciéndose dicho objetivo en la manera en como los PPL expresan sus sentimientos de acuerdo a la manera en cómo se sienten siendo ocasionado por una situación específica; de igual manera, en el esfuerzo por entender y comprender las necesidades y sentimientos de las personas que le rodean, y a su vez por la intención de servir y ayudar a los demás.
Las habilidades sociales avanzadas, las cuales desarrollan en la persona las habilidades para relacionarse satisfactoriamente en contextos sociales, siendo capaz de pedir ayuda, dar instrucciones y disculparse, entre otras. Por tal razón, se establece el cumplimiento del objetivo planteado el cual era promover las habilidades sociales avanzadas de los PPL, enfatizando en la comunicación asertiva y la resolución de conflictos, cumpliéndose dicho objetivo en la manera en como los PPL tratan de mantener una comunicación mutua adecuada, compartiendo ideas, respetando y valorando la opinión de la otra persona, del mismo modo en como ahora implementa estrategias para generar equidad entre el mismo y la otra persona, por las cuales llegan a común acuerdo, adaptándose a la situación con la intención de lograr la satisfacción mutua, incitando el desarrollo de sus habilidades sociales avanzadas para la obtención de su resocialización.
Las habilidades sociales son un conjunto de capacidades, potencialidades que son utilizadas para el contacto interpersonal, la solución de problemas interpersonales y de carácter emocional, siendo aplicadas dichas habilidades en actividades tanto básicas como avanzadas. En este sentido, se indica el cumplimiento del objetivo de fortalecer las habilidades sociales de los PPL por medio de actividades grupales y participativas para una apropiada resocialización. Esto se manifiesta en el autocontrol desarrollado por los PPL, del mismo modo en la manera de discernir sobre algún problema que presente, también en el establecimiento de objetivos los cuales puedan llegar a cumplir para incrementar sus habilidades sociales, existiendo motivación por el logro obtenido, siendo capaces de autorrecompensarse y de igual manera en como escuchan, inician y mantienen una conversación, siendo capaces de agradecer y hacer cumplidos a los demás.
Finalmente, el fomento de las habilidades sociales en las personas privadas de la libertad ha generado resultados positivos encaminados al desarrollo personal y adecuado de la resocialización, generando habilidades interpersonales, los cuales son prácticas para relacionarse entre los miembros de la población, determinándose un avance en los objetivos establecidos de la institución.
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