Artículos

Una mirada integrativa de intervención de la violencia en el noviazgo

An integrative look of intervention of violence in the noviazgo

Natalia Pérez Ruíz
Universidad Simón Bolívar, Colombia
Rubén Fontalvo Peralta
Universidad Simón Bolívar, Colombia
Johan Acosta-López
Universidad Simón Bolívar,, Colombia
Milgen Sánchez Villegas
Universidad Simón Bolívar, Colombia
Yadira Del Carmen Martínez de Biava
Universidad Simón Bolívar, Colombia

Una mirada integrativa de intervención de la violencia en el noviazgo

Archivos Venezolanos de Farmacología y Terapéutica, vol. 37, núm. 5, pp. 483-488, 2018

Sociedad Venezolana de Farmacología Clínica y Terapéutica

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Resumen: La violencia en las relaciones de pareja en adultos es un tema que ha sido profundamente investigado de forma centralizada o lineal desde el punto de vista de la relación víctima-victimario, agresor-agredido y posturas de género. En la actualidad, existen investigaciones sobre la violencia en las relaciones de noviazgo entre adolescentes, cuyos resultados estadísticos no presentan diferencias entre el género. Sin embargo, se evidencia como un factor predominante, la presencia de violencia mutua o bidireccional y relacional. En este sentido, es de vital importancia ampliar la comprensión de la violencia en la etapa del noviazgo durante la adolescencia con la finalidad de generar nuevas contribuciones epistemológicas enfocadas en el abordaje investigativo del fenómeno social, que direccionadas a la prevención de manifestaciones violentas en la edad adulta. El objetivo del presente artículo pretende mostrar los principales hallazgos de la revisión teórica sobre la violencia en el noviazgo en adolescentes desde una perspectiva bidireccional.

Palabras clave: Violencia, Violencia Bidireccional, Noviazgo, Adolescentes.

Abstract: Violence in adult relationships is a subject that has been deeply investigated in a centralized or linear way from the point of view of the relationship victim-victimizer, aggressor-aggressed and gender positions. Nowadays, there are researches on violence in dating relationships among adolescents, whose statistical results do not show differences between genders. However, the presence of mutual or bidirectional and relational violence is evidenced as a predominant factor. In this sense, it is vital to broaden the understanding of violence in the dating phase between adolescents in order to generate new epistemological contributions focused on the investigative approach of the social phenomenon aimed at the prevention of violent manifestations in adulthood. The objective of this article aims to show the main findings of the theoretical review on adolescent dating violence from a bidirectional perspective.

Keywords: Violence, Bidirectional Violence, Dating, Relationships, Adolescents.

Introducción

En 1996, la 49ª Asamblea Mundial de la Salud, declaró a la violencia como un creciente problema de salud pública que trae consigo graves consecuencias a corto y largo plazo para la salud de los individuos, las familias, las comunidades y, además, resulta en efectos perjudiciales para los servicios de salud1.

Siguiendo con este orden de ideas, la Organización Mundial de la Salud define la violencia como: “el uso intencional de la fuerza o el poder físico, de hecho o como amenaza, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones” (p.3)2. Por otro lado, el concepto de violencia en las relaciones de pareja, es a su vez, definida por la Organización Panamericana de la salud como: “el comportamiento de la pareja o ex pareja que causa daño físico, sexual o psicológico, incluidas la agresión física, la coacción sexual, el maltrato psicológico y las conductas de control” (p.97)3.

Se debe mencionar además que, son diversas las investigaciones que se han realizado el contexto de la relación de pareja para abordar este flagelo social4.5,6.

Conviene subrayar que, tradicionalmente los estudios sobre la violencia en las relaciones de pareja han estado centrados en el ámbito marital o de parejas adultas. No obstante, en los últimos años se ha evidenciado el incremento de las investigaciones acerca de la violencia en parejas jóvenes, en especial en los adolescentes8,9 las estadísticas a nivel mundial visibilizan el creciente aumento de este fenómeno social, hay que mencionar además que en muchos casos los adolescentes no cuentan con la madurez emocional y las habilidades para la resolución de los conflictos que pueden presentarse en la dinámica de la relación de pareja, por otro lado los antecedentes de violencia familiar y los estilos parentales influyen en sus alternativas de resolución de conflictos.

La mayoría de los adolescentes ingresan a sus primeras relaciones amorosas en la escuela secundaria sin experiencia previa, tienen conocimiento derivado de las representaciones de los medios y de lo que lo observan en sus familias o entre amigos10. Durante la adolescencia, el comportamiento violento puede convertirse en una forma habitual de relacionarse11,12 señalan que el estudio sobre este fenómeno no es nada nuevo, pues hace más de cincuenta años que Kanin (1957) llamó la atención sobre el fenómeno ignorado o subestimado de la violencia en las relaciones de pareja de adolescentes y jóvenes. Años después (Makepeace13, realiza los primeros estudios sobre la VN referente al contexto escolar, a partir de la década de los años ochenta en Estados Unidos, cuyo trabajo titulado Courtship Violence among College Students en 1981 manifiesta que la VN es relativamente nueva en su "descubrimiento" como un problema social y de salud pública que generalmente afecta a adolescentes y jóvenes.

Por otra parte14 expresan que la violencia en las relaciones ocurre entre la escuela secundaria y la población universitaria, con una tendencia creciente a medida que se forman relaciones más largas en la adultez temprana.

A pesar de que los estudios de los últimos 30 años ofrecen una gran disparidad en los datos de prevalencia de las diversas formas de violencia (física, psicológica y sexual) cometida y sufrida en el noviazgo10,15 existe un amplio acuerdo sobre la elevada frecuencia de incidentes violentos en las relaciones de los adolescentes y un consenso generalizado sobre su gravedad social, fundamentalmente por las consecuencias sobre la salud física y psicológica de las víctimas16 ademas de la presencia bidirecccional de la violencia en las parejas adolescentes. La violencia durante el noviazgo o dating violence, es definida como todo ataque intencional de tipo sexual, físico, o psíquico de un miembro de la pareja contra otro en una relación de pareja integrada por jóvenes o adolescentes17 Conviene subrayar que, la prevalencia de este tipo de violencia en el noviazgo en los adolescentes y sus consecuencias a nivel físico, emocional y social señala la necesidad de ampliar el foco de estudio más allá de las teorías de género y posturas lineales.

A continuación, se expondrán los diferentes factores asociados a la violencia en las relaciones de noviazgo, la prevalencia de este fenómeno, la violencia bidireccional, la presencia de este fenómeno en Colombia y conclusiones finales sobre el tema abordado.

Factores Asociados a la violencia en las relaciones de noviazgo

Dentro de las relaciones de noviazgo diferentes factores se presentan asociados a la violencia, es por esto que la identificación de los factores de riesgo surge como un aspecto importante en la prevención de la violencia en el noviazgo, conocer estos factores es clave para poder identificar de manera precoz a aquellos adolescentes que se encuentren dentro de posibles grupos de riesgo. Las relaciones de noviazgo de los adolescentes y jóvenes no son ajenas a estos comportamientos agresivos como ya se señaló en la investigación considerada pionera sobre violencia en el noviazgo13.

En la ya clásica revisión sobre la violencia en el noviazgo de18 los autores diferenciaron cinco grupos de factores (sociodemográficos, históricos, clínicos o intrapersonales, interpersonales y contextuales) y resaltaron la importancia de distinguir los factores relacionados con la agresión cometida (perpetración) de los relacionados con la agresión sufrida (victimización).

En relación a esto19, indican que la funcionalidad familiar y el número de experiencias de noviazgo podrían predecir las conductas de maltrato como malos tratos psicológicos, emocionales y físicos, ejercidos y sufridos en el noviazgo. Por otra parte, para20 los factores de riesgo están asociados con las clases de victimización por raza/etnicidad, estado socioeconómico y estructura familiar.

Igualmente, algunos estudios señalan que la exposición a altos niveles de conflictividad interparental pueden actuar como un factor de riesgo en la violencia dentro del noviazgo, así mismo el desapego (falta de respeto y apoyo), humillación (insultos y críticas desmedidas), el sexismo, la escasa tolerancia a la frustración, autoestima disminuida, inadecuada modulación de las emociones, celos y carencias afectivas, la existencia de problemas externalizantes fueron los principales factores relacionados con la práctica de comportamientos violentos en las relaciones de pareja21,22,23.

Otros factores asociados son el consumo de sustancias psicoactivas, estudios encontraron una asociación directa entre el consumo de alcohol y la perpetración de violencia infligida por la pareja, de hombre a mujer y de mujer a hombre24,25. En este mismo orden de ideas, en Chile se realizó un estudio que demostró que existe relación significativa entre la violencia en el noviazgo adolescente y consumo de drogas, bajo rendimiento escolar y depresión26.

En la literatura se han citado más de tres decenas de factores de tipo (inter)personal y situacional asociados a la violencia en el noviazgo que podrían precipitar, facilitar, modular/mediar o inhibir las agresiones y la victimización. La mayor parte de estas variables son comunes a la violencia cometida y sufrida, aunque otras ejercen su influencia sólo en la comisión de agresiones (ej., ira, hostilidad, celos y conducta antisocial) o son propias de la victimización (ej., baja autoestima, estrategias de afrontamiento basadas en la distracción o el distanciamiento y embarazos no deseados). Entre las variables que la literatura ha relacionado más estrechamente con la violencia en el noviazgo se pueden citar: (a) las actitudes de justificación de la violencia, (b) la influencia de los iguales, (c) la exposición a la violencia dentro de la propia familia o en la comunidad, (d) una historia de maltrato físico y psicológico, de abuso sexual y de hábitos de crianza negativos, (e) los estereotipos tradicionales de género, (f) un déficit de habilidades sociales y de comunicación, (g) un manejo inadecuado de la ira, (h) una baja autoestima, (i) el consumo de alcohol y otras drogas, (j) una historia personal de agresión, (k) la falta de empatía y (l) la carencia de apoyo social (Children's Safety Network, 2012; Hendy et al., 2003) (Lewis & Fremouw, 2001; O’Keeffe, 2005; Olsen, Parra, & Bennett, 2010). Sin embargo, otras variables presentan una relación poco consistente con este tipo de agresiones y han suscitado controversia entre los investigadores, tales como el sexo, el origen étnico, el lugar de residencia, la estructura familiar o el estatus socioeconómico (Children's Safety Network, 2012; Makin-Byrd & Bierman, 2013).

Prevalencia y Bidireccionalidad de la violencia en el noviazgo

La mayoría de los adolescentes ingresan a sus primeras relaciones amorosas en la escuela secundaria sin experiencia previa tienen conocimiento derivado de las representaciones de los medios y de lo que lo observan en sus familias o entre amigos10. Durante la adolescencia, el comportamiento violento puede convertirse en una forma habitual de relacionarse11.

En el marco teórico de violencia familiar, o de perspectiva inclusiva de género se considera un modelo bidireccional de la violencia y aplica instrumentos a hombres y mujeres por igual dando como resultado las agresiones cometidas y sufridas para ambos sexos27. Los hallazgos investigativos de la violencia en el noviazgo en adolescentes muestran similitud en las tasas de agresión y victimización entre los sexos28.

De ahí que29, argumenten que todos cuantos participan en una interacción se hallan implicados y son, por lo tanto, responsables. Por otra parte30, ratifican la idea de que ya no es tan pertinente seguir hablando de agresión solamente al género femenino puesto que la violencia dentro del noviazgo es ejercida por ambas partes o miembros involucrados. Del mismo modo31, señalan características referentes a la dinámica de la violencia en relación a la dirección cabe mencionar que los estudiantes de ambos sexos concuerdan que esta asume una tendencia bidireccional. En este sentido, en una dinámica de pareja violenta, ambos miembros pueden actuar como perpetradores y como víctimas, de tal forma que frente a un comportamiento agresivo se responda con una medida defensiva también de carácter violento32.

En México, según la Encuesta Nacional de Violencia en las Relaciones de Noviazgo realizada en población rural y urbana en edades de 15 a 24 años, el 15% de los jóvenes habían experimentado violencia física (61.4% mujeres y 46% hombres); 76% de los jóvenes fueron víctimas de violencia psicológica, y el 16.4% de las chicas reportaron violencia sexual33. Siendo la violencia de tipo psicológica la de mayor frecuencia en la población adolescentes –jóvenes. Por otra parte34 en un estudio realizado a 236 estudiantes de la Facultad de Psicología de la Universidad Pontificia Bolivariana, seccional Bucaramanga (hombres N =32, mujeres N=204), con edades comprendidas entre 16 y 28 años (M=22.27 años y DT=2.6 años). Encontró que el mayor porcentaje que se da en el tipo de violencia es la victimización verbal con el 91%9 frente a la victimización física con el 17.8%35 en la revisión sistemática sobre prevalencia de la violencia en el noviazgo encontró una gran variabilidad en los datos de prevalencia, el 57.3% en violencia física y el 97% en violencia psicológica cometida, siendo la violencia psicológica –Emocional el tipo de violencia dominante en las relaciones de pareja en adolescentes.

Otra investigación como las realizada por30cuya muestra estuvo compuesta por 251 personas residentes en España, de las cuales el 28% eran autóctonas mientras que el 72% eran inmigrantes (procedentes de Latinoamérica y de África), de ambos sexos y de edades comprendidas entre los 18 y 65 años. El 11% refiere la perpetración de algún tipo de violencia en la pareja (física, psicológica o sexual) y el 9% eran casos de violencia bidireccional mientras que el 2% eran casos de violencia unidireccional.

A si mismo36 desarrollaron la investigación titulada: Direccionalidad y expresión de la violencia en las relaciones de noviazgo de los jóvenes: uno de los objetivos planteados fue: explorar la direccionalidad de las expresiones de violencia psicológica y violencia física en función del sexo, En el estudio participaron 69 personas, el 49.3% hombres (n=34) y el 50.7% mujeres (n=35), con edades comprendidas entre los 16 y los 27 años (M=19.12, DT=2.26). Estudiantes de un centro educativo público de Madrid, 27 alumnos cursaban Bachillerato (39.1%) y 42 (60.9%) de Formación Profesional de Grado Medio. El 98.55% de los participantes manifestaron el empleo recíproco de la violencia psicológica y, en menor medida (39.13%), de la agresión física. Por otra parte asimismo37 concluyen, a partir de un estudio realizado con una muestra de más 740 alumnos y alumnas que el porcentaje de chicas que declaran haber ejercido algún tipo de violencia sobre sus parejas fue superior al de chicos en el caso de violencia física (37,4% y 17,9%) y psicológica (87,2% y 71,9%)

Asimismo (38) en su estudio denominado violencia física en el noviazgo: análisis de los tipos diádicos en población argentina, con el objetivo de explorar mediante el uso de la CTS2, la prevalencia e intensidad de la violencia física y las lesiones en las relaciones de pareja en jóvenes con una muestra de 1298 estudiantes matriculados en una universidad pública de la ciudad de Córdoba que contaba con con edades superiores a 18 años y con al menos una relación de pareja en su vida; obtuvieron unos resultados que apuntaban a que en promedio, 34% de las mujeres y 22% de los varones habían agredido físicamente a su pareja en los 12 últimos meses de relación, y 6% lesionaron físicamente al compañero o compañera, revelando pocas diferencias entre ambos sexos, probablemente la similitud más importante sea la alta tasa de agresiones físicas perpetradas tanto por chicas como por chicos, y la bidireccionalidad como el patrón más frecuente en las parejas, el 52% de las parejas presentaron este tipo diádico.

Prevalencia de la violencia en el noviazgo en Colombia

En Colombia existen pocas investigaciones publicadas que se centren exclusivamente en el maltrato en el noviazgo durante la adolescencia y la juventud39,40.

En lo que respecta a la Violencia de Pareja en Colombia, las estadísticas reportadas por el Instituto Nacional de Medicina Legal (2017) a corte del año 2016, muestran la presencia de 6.898 casos denunciados por hombres y 43.083 casos denunciados por mujeres, a diferencia que el año 2017, donde existe una leve disminución en los casos reportados por violencia de pareja, en hombres 6.831 casos y en mujeres 42.592 casos. Para un total de 49.981 casos en el año 2016 y 49.423 casos registrados en el año 2017. El rango de edad con más número de casos reportados por mujeres es de 25 a 29 años y dentro de los municipios de Colombia, Bogotá, fue la ciudad donde se registraron el mayor número de casos con 12.583 casos.

A nivel del Departamento del Atlántico, en el año 2017 se reportaron un total de 2.291 casos de violencia en la relación de pareja, de los cuales 1.454 de los casos reportados se presentaron en la ciudad de Barranquilla y en el resto del departamento. Las mujeres con edades entre los 20 y 24 años son las que más han sido violentadas, con un número de 169 casos; le siguen los rangos de 25 a 29 años con 457 casos y por último de 30 a 34 años con 122 casos. Con relación a la edad, se evidencia que el 43% (21.424 casos) se presentó en parejas conformadas por población joven, entre los 20 y 29 años, con tasa promedio de 256 por cada cien mil habitantes; el 1,25% (622 casos) (Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses 2017)

Conviene subrayar que, las cifras expuestas, reflejan que la violencia en las relaciones de pareja se incrementa significativamente desde los 15 hasta los 24 años; mientras que en el grupo de edad comprendido entre los 18 y 19 años se realizaron 2.356 valoraciones, los casos de maltrato en el grupo entre 20 y 24 años fue cuatro veces mayor (9.438 casos), incremento de 7.082 casos que equivale al 400%. Con respecto al rango edad se argumenta que la violencia de género y los patrones sexistas evolucionan también de forma alarmante en edades de 13 a 19 años41.

Por otra parte, en Colombia, los resultados de un estudio realizado a estudiantes universitarios con edades comprendidas entre 16 y 28 años indicaron que el comportamiento violento más frecuente fue el verbal emocional, no encontrándose diferencias estadísticamente significativas entre las edades, salvo en la conducta relacionada con la violencia física. En lo que respecta a la experiencia de victimización, se encontró que la victimización verbal emocional fue la más frecuente además de un aumento de experiencias de victimización en menores edades42. Es importante resaltar, sobre prevalencia de la violencia en el noviazgo, una gran variabilidad en los datos de prevalencia, puesto que el 57.3% de los casos se centraron en violencia física y el 97% en violencia psicológica cometida, siendo la violencia psicológica –emocional el tipo de violencia dominante en las relaciones de pareja en adolescentes35.

Discusión y conclusiones

La violencia es un fenómeno humano y relacional en movimiento, y no sólo de género, por lo que no se puede reducir fácilmente en dicotomías rígidas43. Con lo anterior no se está justificando a quien en principio agrede, La violencia en la pareja se construye entre dos, primeramente como una escalada verbal y después física, cuyo punto final es la agresión que termina con el enfrentamiento y con la situación así generada44.

Sin embargo, es necesario apuntar a investigaciones que miren los factores interacciónales y relacionales que retroalimentan el circuito de violencia, A su vez45, afirma que el reconocer el fenómeno de la violencia de pareja bidireccional no debe entenderse en ningún caso como un intento de negar, ocultar, o minimizar, la existencia de la violencia contra la mujer, por otra parte46 recomienda reconsiderar la inclusión de género para analizar el papel de los roles y estereotipos de género en la violencia en el noviazgo. Hay que mencionar además la importancia de los programas de reeducación emocional en contextos educativos como lo menciona47. Es importante intervenir esfuerzos en la implementación de programas, nacionales y autonómicos de prevención de formas violentas de relación en las parejas jóvenes. Al mismo tiempo dirigir la mirada investigativa al sistema familiar, sobre los estilos parentales que pueden llegar a tener influencia sobre los vínculos relacionales en los adolescentes como lo menciona48. La exposición a violencia entre los padres se podría relacionar con modelos de imitación que facilita la victimización. Es importante ver la relación de pareja como un sistema, una unidad donde son dos generalmente hombre-mujer con sus diferencias49,50los que construyen la relación, con el fin de emplear propuestas de intervención primaria en la promoción de estilos saludables en la relación de pareja en las primeras etapas del ciclo vital de la relación. Lo cual es concordante con lo planteado por44 quien expone que la violencia se construye asimismo siguiendo un patrón circular que pasa a formar parte del repertorio de patrones de interacción de la pareja. Una vez creada y ensayada y mantenida surge la necesidad de su utilización para comunicarse o para controlar situaciones. es de vital importancia identificar los recursos que cada uno posee para darle solución al problema, el componente social y educacional, es importante más allá de la conceptualización clínica de lo patológico o no, sin embargo el factor biológico, nutricional y el rendimiento académico son variables que están presente en los estudios de violencia en la población adolescentes51,52,53.

Lo complejo es buscar desde una mirada integral desarrollar en los procesos de intervención de aptitudes y habilidades para la comprensión de las emociones y la regulación de estas54, apuntándole a la reeducación afectiva para un equilibrio emocional en las relaciones interpersonales especialmente en la dinámica de pareja. En este sentido, la intervención de la reeducación debe darse sobre el sistema que mantiene y da continuidad a ese estilo de pautas transaccionales poco adaptativas y también en los procesos de promoción prevención e intervención. De ahí que, se haga evidente la necesidad de implementar programas de prevención primaria en entornos educativos y comunitarios que contemplen la atención y, si es posible, la modificación de las principales variables encontradas.

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