Artículos
Estrategias de afrontamiento como elemento terapéutico en la orientación suicida de adolescentes de un colegio de la comuna 7 en Cúcuta
Coping strategies as a therapeutic element in the suicidal orientation of adolescents from a school in commune 7 in Cúcuta
Estrategias de afrontamiento como elemento terapéutico en la orientación suicida de adolescentes de un colegio de la comuna 7 en Cúcuta
Archivos Venezolanos de Farmacología y Terapéutica, vol. 37, núm. 5, pp. 528-533, 2018
Sociedad Venezolana de Farmacología Clínica y Terapéutica

Resumen:
Objetivo: Analizar la relación entre las estrategias de afrontamiento como elemento en la intervención de la orientación suicida en adolescentes de un colegio en la comuna 7 de Cúcuta. Método: Se llevó a cabo una investigación cuantitativa, de diseño no experimental con alcance correlacional-causal. Para ello se empleó, el Inventario de estimación de afrontamiento y el ISO30. Resultados: Correspondiente a la identificación de las estrategias de afrontamiento, se obtuvo que los adolescentes utilizan en su mayor frecuencia las estrategias de afrontamiento enfocadas a la emoción. Por otra parte, la orientación suicida se ubica en un nivel moderado, así mismo se encontraron correlaciones significativas, entre el afrontamiento evitativo y la desesperanza. Conclusión: Según los resultados, se evidenció que a mayor uso de estrategias de afrontamiento evitativas será mayor la desesperanza.
Palabras clave: Estrategias de afrontamiento, orientación suicida, adolescencia, desesperanza.
Abstract:
Objective: This study aimed to analyze the relationship between coping strategies and suicidal orientation in adolescents of a school in commune 7 of Cúcuta. Method: A quantitative, non-experimental design with correlational-causal scope was carried out. For this, the Coping Estimation Inventory and the ISO30 were used. Results: Corresponding to the identification of the coping strategies, it was obtained that adolescents use in their greater frequency coping strategies focused on emotion. On the other hand, suicidal orientation is at a moderate level, and significant correlations were found between avoidant coping and despair. Conclusion: According to the results, it was evidenced that the greater the use of avoidant coping strategies, the greater the despair.
Keywords: Copingstrategies, suicidalorientation, adolescence, despair.
Introducción
Según la Organización Mundial de la Salud1 el cáncer de mama es definido como una patología cuya característica a nivel biológico es la multiplicación rápida de células anormales que invaden varias partes del cuerpo, propagándose en los órganos y generando un deterioro de las funciones y estructuras propias de la glándula mamaria. El cáncer es considerado como una de las principales causas de morbilidad y mortalidad en el mundo2,3; en 2012 se registraron alrededor de 14 millones de nuevos casos posicionándolo como la segunda causa de muerte en el mundo4; en esta enfermedad 2015 ocasionó 8,8 millones de defunciones, entre los más frecuentes se encuentran los canceres de pulmón, hígado, estomago, colon y mama5.
Retomando lo anterior, se puede identificar que alrededor del 70% de las defunciones por cáncer se registran en los países de ingresos bajos y medianos, y la tasa de mortalidad aumenta rápidamente en esos entornos6,7,8, lo que impone una gran tensión a sus sistemas de salud, de por sí vulnerables9,10,11,12; en Colombia, esta enfermedad se perfila como un problema de salud pública debido a que por su causa anualmente fallecen 2649 mujeres13. En la clínica de cancerología de Norte de Santander, el cáncer de mama es el diagnóstico más predecible según las estadísticas realizadas por diversas entidades, ya que en lo recorrido del año 2017 han sido diagnosticadas 71 personas entre mujeres y hombres, sin embargo, las mujeres han tenido mayor prevalencia en comparación con los hombres14,15.
El cáncer además de ser un problema de salud pública se ha relacionado con consecuencias emocionales, cognitivas y conductuales las cuales se presentan tanto en el paciente como en el familiar16,17,18, por lo anterior se presentan consecuencias emocionales, como dolor, impotencia y temor19; consecuencias cognitivas como la frustración y ansiedad20; y consecuencias conductuales como agresión, limitación de contacto social21, abandono de actividades laborales y vulnerabilidad para padecer afectaciones biológicas, sociales y mentales22,23. Además de estas consecuencias se puede decir que ciertas características como el estrato social, el bajo apoyo social y familiar influyen en los problemas de salud y las situaciones de tensión emocional24, ya que el cuidador es quien pasa la mayor parte del tiempo con el paciente que a su vez requiere de mayor cuidado y dedicación permanente.
Es por esto que Garassini25considera que cuando se padece, patologías crónicas como lo es el cáncer, los familiares cercanos al paciente en el que existe un enlace de cuidado y de ayuda mutua se ven en la necesidad de ser más fuertes y demuestran al paciente la importancia del sentido de la vida ofreciendo apoyo emocional por ello se convierten en parte integral en la trayectoria de la enfermedad26, en el caso de los esposos comparten la enfermedad como una lucha mutua. Por ende, se puede decir que las afectaciones cognitivas27 se relacionan con procesos mentales como atención, memoria y el funcionamiento ejecutivo, mientras que las afectaciones emocionales se relacionan con la ansiedad, la depresión, y los sentimientos de dependencia, frustración y agotamiento emocional28,29,30; estas situaciones son muy frecuentes y se encuentran implícitas en las actividades cotidianas y en los roles que asumen los miembros de una familia en la organización del día a día31,32,33.
Finalmente, no se pueden ignorar aquellos aspectos que son considerados como positivos de la patología en el cuidador familiar, los cuales se contrastan con la reducción de los niveles de estrés cuando los sentimientos positivos superan los sentimientos negativos34, a esto se le puede llamar afrontamiento sano, donde el cuidador familiar utiliza mecanismos activos frente a la situación que están viviendo, de esta manera el ambiente familiar se torna más llevadero en la cotidianidad del sistema familiar.
Materiales y métodos
Para el desarrollo del estudio, se utilizó la metodología mixta con preponderancia cualitativa, diseño no experimental y alcance descriptivo35, debido a que se buscó comprender un fenómeno complejo como el cáncer, para abordarlo en su contexto natural desde una perspectiva más amplia y profunda. La población estuvo constituida por los familiares de los pacientes diagnosticados con cáncer de mama de una clínica de cancerología del departamento Norte de Santander - Colombia. El muestreo fue de tipo no probabilístico (por conveniencia) y estuvo compuesto por 8 personas; como criterios de inclusión se estableció que los participantes debían ser personas mayores, con familiares diagnosticados con cáncer de mama, adscritos a la clínica de cancerología; así mismo debían convivir con el paciente y tener vínculos de consanguineidad36. Los instrumentos seleccionados para la recolección de la información fueron la entrevista semiestructurada, el Genograma y el APGAR37,38.
Resultados
El objetivo de este estudio fue analizar las estrategias de afrontamiento presentes en familiares de pacientes con cáncer de mama según la estructura y funcionalidad familiar. Al analizar la tipología familiar se encontró que el 50% es reconstituida (n 4), el 12,5% es extensa simple (n 1), el 12,5% es unión de hecho (n 1), el 12,5% es monoparental (n 1) y el 12,5% es nuclear (n 1). En lo relacionado a las estrategias de afrontamiento (ver figura 1), se encontró que el afrontamiento activo de los participantes evidencia que el apoyo emocional, es considerado como un componente importante para las familias y que éste a su vez incide en que se pueda dar una reformulación positiva; también se pudo evidenciar que la “Compañía” surgió como categoría emergente, y que es considerada como apoyo en el proceso de afrontamiento frente a la enfermedad. En cuanto al afrontamiento pasivo, se encontró que las formas más comunes que tienen estas familias para afrontar la enfermedad son la autodistracción y las creencias religiosas.

Para evaluar la funcionalidad familiar se utilizó el APGAR, compuesto por 5 componentes (adaptabilidad, participación, gradiente de recursos, afectividad y capacidad resolutiva)39, la escala se aplicó a 16 participantes (8 pacientes y 8 familiares), de los cuales 5 familiares tenían un vínculo conyugal (esposo) y 3 de consanguineidad (hijos); los resultados arrojaron que el 56,25% (9 participantes) perciben la familia como funcional; el 31,25% (5 participantes) perciben la familia con una disfunción leve y el 12,5% (2 participantes) perciben la familia con una disfunción grave (ver tabla 1).
| Nivel de funcionalidad | Paciente (%) | Familiar (%) |
| Funcional | 31,25 | 25,00 |
| Disfunción leve | 12,50 | 18,75 |
| Disfunción grave | 6,25 | 6,25 |
Por otra parte, según los componentes que evaluados por el APGAR, se evidencia que el más afectado es la afectividad, mientras que los más fuertes son la capacidad resolutiva y el gradiente de recursos. Puntuaciones bajas en el componente de afectividad indican que las relaciones de amor y atención entre los integrantes de la familia, se ha visto afectada por la enfermedad, debido a que los miembros de la familia no responden de manera adecuada a los sentimientos de rabia, tristeza o amor; lo que puede afectar el afrontamiento y el curso de la enfermedad; no obstante, los componentes con mayor satisfacción fueron el gradiente de recursos que se relaciona con el grado de maduración física, emocional y social, y la autorrealización de los miembros de la familia; puntuaciones altas en estos componentes indican que sus familiares adoptan una actitud activa, positiva, experiencial; que les permiten madurar como familia (ver tabla 2).
| Componentes del APGAR | Afectación | Satisfacción |
| Adaptabilidad | 3 | 5 |
| Participación | 3 | 5 |
| Gradiente de recursos | 2 | 6 |
| Afectividad | 6 | 2 |
| Capacidad resolutiva | 2 | 6 |
Por otra parte, al analizar los resultados de la figura 2, se puede evidenciar que la funcionalidad no influye en las estrategias de afrontamiento que presentan los participantes; de igual manera la tipología familiar tampoco se asocia con la funcionalidad y las estrategias de afrontamiento, teniendo en cuenta que 6 familias presentaron un afrontamiento activo sin importar la estructura familiar, ni la funcionalidad.

De acuerdo a la información suministrada por los participantes, la mayoría de las familias presentan un afrontamiento activo, ya que recurren a estrategias de afrontamiento centradas en el problema y en la búsqueda de soluciones para llegar al equilibrio que en algún momento se vio alterado debido al diagnóstico de la enfermedad, lo que se contrasta con el afrontamiento pasivo donde solo dos familias reconstituidas presentaron este tipo de afrontamiento; de acuerdo con la funcionalidad se identificó que 4 familias se clasifican como funcionales, 3 con disfunción leve y 1 con disfunción grave.
Para finalizar, se determina que una familia reconstituida (BD) presentó un afrontamiento activo y fue funcional; las familias nuclear (SN) y monoparental (OO) presentaron un afrontamiento activo y fueron funcionales; la familia reconstituida (GL) presentó un afrontamiento activo, pero con una disfunción grave; las familias de unión de hecho (DR) y extensa simple (ES) presentaron un afrontamiento activo con disfunción leve; la familia reconstituida (VB) presentó un afrontamiento pasivo y fue funcional, y por último, la familia reconstituida (AT) presentó un afrontamiento pasivo y una disfunción leve.
Discusión
Al analizar los resultados del estudio, se encontraron hallazgos significativos en lo relacionado al proceso de la enfermedad, entre los cuales se destacan las estrategias evitativas (religión, autodistracción) y las estrategias activas (apoyo emocional, reformulación positiva y afrontamiento activo). Por lo anterior, se relacionan las investigaciones de Lapuente, y Giammoma y Malek40quienes mencionan que algunos cuidadores utilizan estrategias de evitación durante los primeros meses posteriores al diagnóstico, al igual que las respuestas de afrontamiento de los familiares van cambiando a través del proceso de tratamiento de la enfermedad, lo que se relaciona con las respuestas de los participantes, donde mencionaban que a través del mismo proceso han madurado emocional y cognitivamente, pues consideran que el tratamiento no es una experiencia negativa, sino más bien un proceso de enseñanza.
Por otra parte, Toloza y León41, consideran que el impacto psicológico evidenciado en los familiares de pacientes con cáncer se relaciona con sentimientos de miedo, angustia, dolor e impotencia, por tanto, se considera que el diagnóstico de cáncer repercute en el área emocional de las personas involucradas, el cual no solo afecta al paciente, sino que también se relaciona con el estado emocional de los familiares42,43,44, esta postura coincidió con los resultados evidenciados en el APGAR, ya que el componente más afectado fue la afectividad.
A pesar de que los familiares se enfrentan a la incertidumbre sobre la enfermedad en el paciente diagnosticado, se hallaron otros componentes como actitud activa para realizar todos los procedimientos necesarios para el inicio y la continuidad del tratamiento, por tanto los participantes refieren en la entrevista que a pesar de la noticia, siempre muestran una actitud positiva frente al mejoramiento de salud de su familiar e incluso mencionan que la experiencia les ha llevado a compartir más en familia y comprender de mejor manera el proceso, coincidiendo con lo afirmado por Peña40, quien considera que la mayoría de familiares buscan estrategias direccionadas a la gestión de información y la búsqueda de apoyo social en el entorno de la salud, como afrontamiento activo para la resolución de problemas.
Según Peña40 la enfermedad y los tratamientos implican que la persona y especialmente el familiar modifiquen los estilos de vida, cambiando la socialización y generando asilamiento social45; teniendo relación al momento de contrastarlo con uno de los componentes más puntuados en la aplicación del APGAR a los participantes, siendo la capacidad resolutiva, ya que los participantes manifestaban que ellos han cambiado los horarios de trabajo y estudio para compartir más tiempo y ayudar en los procesos con el familiar, pero contradice este estudio, ya que si existía un cambio en la socialización de los miembros de la familia pero no generaba un aislamiento social.
Por otra parte tanto pacientes como familiares tienen un gran impacto emocional, generado afectaciones en las relaciones de amor, comprensión, cariño y demás entre los integrantes de la familia, por la incertidumbre y procesos que conllevan el diagnóstico y tratamiento; como es mencionado por Puerto46 los cuidadores refieren un agotamiento en el desempeño del rol como cuidador pudiendo aparecer alteraciones en la salud física y emocional manifestándose por somatización del estrés con signos de irritabilidad, apatía y tristeza; siendo esto relacionado con el resultado de mayor afectación de los participantes es el componente de afectividad, mencionado sentimientos de impotencia, dolor emocional, tristeza, estrés, por lo cual los participantes no son capaces de responder de la manera a adecuada ante el afecto familiar.
Finalmente, es importante mencionar que aunque no se evidenciaron diferencias significativas en los resultados relacionadas con la estructura, funcionalidad y las estrategias de afrontamiento, en el discurso los participantes mencionaban que la pareja y la familia son consideradas importantes en el proceso, este argumento coincide por lo propuesto por Acosta-Zapata, López-Ramón, Martínez-cortes y Zapata-Vázquez47 quienes afirman que el subsistema conyugal es imprescindible, ya que es considerado como el mejor soporte físico y psicológico en un tratamiento.
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Notas de autor
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