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Abordaje del dolor neuropático en el paciente diabético
Management of neuropathic pain in diabetic patients
Abordaje del dolor neuropático en el paciente diabético
Archivos Venezolanos de Farmacología y Terapéutica, vol. 39, núm. 4, pp. 435-439, 2020
Sociedad Venezolana de Farmacología Clínica y Terapéutica

Recepción: 28 Mayo 2020
Aprobación: 15 Junio 2020
Publicación: 07 Julio 2020
Resumen: El dolor neuropático (DN) es el motivo de consulta más frecuente en los pacientes que presentan neuropatía periférica, una entidad especialmente frecuente en los pacientes con diabetes mellitus. La polineuropatía distal simétrica es la presentación más frecuente de la neuropatía diabética (NPD), que suele cursar con DN en hasta un tercio de los pacientes, representando un detrimento significativo en la calidad de vida de los mismos. Múltiples fármacos y estrategias se han diseñado para abordar correctamente el paciente con DN. Entre los tratamientos convencionales, los anticonvulsivos como la pregabalina y gabapentina son alternativas centrales, seguidos de inhibidores de la recaptura de serotonina y noradrenalina como la duloxetina y venlafaxina, y los antidepresivos tricíclicos. Los opioides ocupan un lugar controversial y no se han recomendado universalmente. Varias moléculas noveles se encuentran actualmente en estudio, enfocándose en distintos blancos terapéuticos en distintos puntos del funcionamiento neuronal. El objetivo de esta revisión es describir el abordaje terapéutico del DN en el paciente con NPD y examinar nuevas estrategias terapéuticas recientemente propuestas.
Palabras clave: Dolor neuropático, neuropatía diabética, diabetes mellitus, pregabalina, analgesia..
Abstract: Neuropathic pain (NP) is the most frequent reason for consultation in patients with peripheral neuropathy, an especially frequent condition in patients with diabetes mellitus. Distal symmetric polyneuropathy is the most prevalent presentation of diabetic neuropathy (DNP), which tends to feature NP in up to a third of the patients, representing a significant detriment in their quality of life. Several drugs and strategies have been designed to correctly approach patients with NP. Among conventional treatments, anticonvulsants such as pregabalin and gabapentin are central alternatives, followed by serotonin and noradrenalin reuptake inhibitors such as duloxetine and venlafaxine, as well as tricyclic antidepressants. Opioids are more controversial and have not been universally recommended. Various novel molecules are currently under study, focused on various therapeutic targets at different points in neuronal function. The objective of this review is to describe the management of NP in patients with DNP, and examine new recently proposed treatment strategies.
Keywords: Neuropathic pain, diabetic neuropathy, diabetes mellitus, pregabalin, analgesia..
INTRODUCCIÓN
El dolor neuropático (DN) es el motivo de consulta más frecuente en los pacientes que presentan neuropatía periférica. Esta afección tiene una prevalencia de aproximadamente 2.4% en la población total, y su causa más frecuente resulta es la diabetes mellitus (DM)1. En efecto, se estima que hasta el 50% de los pacientes diabéticos sufrirá polineuropatía periférica, asociada a complicaciones como el dolor y úlceras de miembros inferiores, a menudo con amputación ulterior2-5. Por ende, la calidad de vida de estos pacientes se ve severamente afectada en proporción a la severidad de las manifestaciones2. La polineuropatía distal simétrica es la presentación más frecuente de la neuropatía diabética (NPD), representando casi el 75% de todos los casos de esta entidad7. La presentación con dolor ocurre en 10-30% de los casos, a la cual generalmente se le atribuye un carácter quemante o punzante, con sensación de entumecimiento, hipersensibilidad o un dolor muy profundo o sordo que típicamente es peor en las noches y que usualmente afecta sólo miembros inferiores, aunque en algunos pacientes puede afectar miembros superiores8.
En la etiopatogenia de la NPD influye notoriamente el perfil bioenergético de las neuronas. Por un lado, el exceso de glucosa satura la maquinaria enzimática glucolítica de las células de Schwann, generando cantidades anormalmente elevadas de lactato. Por otro lado, el consecuente exceso de ácidos graso libres genera cantidades muy grandes de acetil-CoA, lo cual inhibe la fosforilación oxidativa con un incremento secundario de acil-carnitina9. Ambos productos son transportados al axón, el lactato es metabolizado a piruvato y entra a las mitocondrias axonales aumentando la producción de energía y de radicales libres, produciendo daño mitocondrial. Además, la acil-carnitina estimula la entrada de calcio al axón y a las mitocondrias, alterando su funcionamiento e induciendo su desorganización, con la posterior pérdida de la estructura y función del axón10.
En vista de esta problemática tan abrumadora y el rol imbricado de la DM en este escenario, múltiples fármacos y estrategias se han diseñado para abordar correctamente el paciente con DN. El objetivo de esta revisión es describir el abordaje terapéutico del DN en el paciente diabético, y examinar nuevas estrategias terapéuticas recientemente propuestas.
ABORDAJE CONVENCIONAL DEL DOLOR NEUROPÁTICO
La Asociación Americana de Diabetes ha establecido que el uso de anticonvulsivos, como lo sería la pregabalina, o antidepresivos, entre los que se pueden destacar la duloxetina, como el enfoque inicial para el manejo del dolor en la NPD. La gabapentina ocupa un lugar secundario debido a su mayor costo y la necesidad incrementada de considerar comorbilidades. Como alternativa se sugiere la utilización off-label de antidepresivos tricíclicos (ATC), mientras que el uso de opioides no está recomendado ni como primera o segunda línea del manejo del DN7.
A nivel molecular, los mecanismos de acción de la pregabalina no están completamente dilucidados. Se sugiere que tenga la capacidad de inhibir la activación de los canales de Ca++ dependientes de voltaje, lo que se traduce en menor influjo de Ca++ y por tanto menor liberación de neurotransmisores excitatorios, como el glutamato11. También se ha reportado que la pregabalina aumenta la movilización de los transportadores de aminoácidos excitatorios (TAE) a la membrana celular, específicamente el TAE3. De esta manera, disminuye la disponibilidad sináptica de neurotransmisores, limitando la excitotoxicidad12 con una reducción de la frecuencia de disparo de las neuronas13. El rol de la pregabalina en el manejo del DN está firmemente establecido, con abundante evidencia indicando una mejoría de al menos el 30% del dolor de manera consistente10,11. En una revisión sistemática con 7 ensayos aleatorizados doble ciego que evaluaron los beneficios del uso de pregabalina a dosis de 150 mg, 300 mg y 600 mg por día administrados 2 o 3 veces al día, se determinó que el efecto es probablemente dosis-dependiente, con mejores resultados con 600 mg/día en comparación con 300 mg/día16. Sin embargo, no todos los ensayos son positivos, sobre todo cuando se trata de pacientes refractarios a tratamiento o con una enfermedad muy avanzada17.
El siguiente eslabón de la cadena terapéutica corresponde a los inhibidores de la recaptura de serotonina y noradrenalina (IRSN), específicamente la duloxetina, cuya efectividad contra el dolor yace sobre su acción a nivel central. Dado que tanto la serotonina (5-hidroxitriptamina, 5HT) como la noradrenalina (NA) participan activamente en la inhibición de las señales descendientes del dolor, el incremento resultante de la introducción de los IRSN disminuye la señalización nociceptiva. Ambos neurotransmisores además actúan de forma sinérgica para reducir la transmisión del dolor en la periferia18. El rol de la NA en las vías del dolor actuando de forma inhibitoria sobre las señales nociceptivas a nivel de la medula espinal parece ser especialmente prominente19. Adicionalmente, la duloxetina podría exhibir un mecanismo idiosincrático recientemente identificado en el contexto de la neuropatía periférica inducida por quimioterapia. Se presume que la duloxetina es capaz de inhibir la fosforilación del p38, previniendo la activación y translocación del factor de transcripción NF-κB. Esto reduce la respuesta inflamatoria y por tanto mitiga el daño neural. Adicionalmente, parece incrementar la expresión de numerosos factores de crecimiento neuronales20.
Al igual que con la pregabalina, es sustanciosa la evidencia que apoya el uso de la duloxetina en un rango de dosis de 60-120 mg/día para el tratamiento del DN en la NPD20. Como beneficio añadido, se ha sugerido que aparte del alivio en el dolor, los pacientes que toman duloxetina presentan una mejoría independiente en su calidad de vida21. Desafortunadamente, se ha reportado que los pacientes que reciben duloxetina durante periodos prolongados tienden a presentar un discreto aumento de la hemoglobina A1C22. Como alternativa, se ha propuesto el uso de venlafaxina, otro IRSN, con reportes de eficacia para el alivio del DN en pacientes diabéticos en dosis entre 150-225 mg/día23. Asimismo, la terapia combinada con gabapentina y venlafaxina ha mostrado mejores resultados en contraposición con placebo más gabapentina24. No obstante, hasta la fecha, la FDA aún no aprueba su uso para el DN por NPD.
De manera similar, el uso de gabapentina ha mostrado resultados positivos y otros no tan favorecedores25. A nivel farmacológico, la pregabalina y la gabapentina muestran mecanismos de acción muy similares; sin embargo, la segunda tiene un perfil farmacocinético menos favorable, requiriendo dosis entre 1800-3600 mg/día para alcanzar efectividad. Esto dificulta la adherencia al tratamiento y facilita la aparición de efectos adversos, sobre todo en adultos mayores. Por lo tanto, para la pregabalina se subraya la individualización de la prescripción de acuerdo a la respuesta y tolerabilidad mostrada por cada paciente21-23.
Por su parte, los ATC han ilustrado varios aspectos interesantes, más allá de su efectividad establecida para el DN. Se ha observado que el efecto antidepresivo de los ATC es marcadamente independiente del efecto analgésico; mientras que el primero suele instalarse luego de 2-4 semanas de uso, el segundo tiende a aparecer dentro de los primeros 7 días posterior al inicio del tratamiento28. El efecto antidepresivo es particularmente potente, y puede ser útil en la proporción extensa de pacientes que presentan trastornos depresivos o de ansiedad en conjunto con el DN29.
Entre los ATC, se ha reportado un número necesario para tratar (NNT) de 2,1 para amitriptilina y de 2,5 para imipramina y clomipramina30, en comparación con la venlafaxina que tiene un NNT de 3,131. El ATC más extensamente utilizado, a pesar de no estar aprobado por la FDA, es la amitriptilina, que ha sido recomendada en muchas guías de tratamiento como primera línea basándose en varios ensayos clínicos con reportes positivos32. Sin embargo, en una revisión Cochrane se cuestiona la efectividad de la amitriptilina debido a las muestras relativamente pequeñas de los estudios disponibles, desacreditando la eficacia de este medicamento sobre todo al contrastarlo con su panel de efectos adversos. No obstante, cabe destacar que tampoco se encontró suficiente evidencia para fundamentar la falta de efecto33. Las aminas secundarias, como la desipramina y la nortriptilina, tienen un perfil de efectos adversos más favorable que las aminas terciarias, pero también cuentan con menos evidencia en ensayos clínicos. Este grupo tiende a preferirse en los pacientes de edad avanzada, con comorbilidades y mayor susceptibilidad a los efectos adversos típicos34.
Finalmente, los opioides revisten gran controversia en el manejo del DN. Su actividad analgésica predomina a nivel central con el agonismo de los receptores opioides. Además, el tramadol tiene un efecto adicional como IRSN35. A pesar de que su eficacia para el dolor en pacientes con NPD está avalado por estudios de potencia estadística significativa36, la probabilidad de desarrollar conductas de abuso restringe severamente su uso por lo que no se recomienda como tratamiento ni de primera ni de segunda línea. Sin embargo, el tapentadol de liberación extendida está aprobado por la FDA para el manejo del DN moderado a severo, en dosis de 100-250 mg dos veces al día, con mejoría clínica significativa y buena tolerancia37.
NUEVAS ESTRATEGIAS PARA EL MANEJO DEL DOLOR NEUROPÁTICO EN LA NEUROPATIA DIABÉTICA
Debido a la discreta cantidad de medicamentos utilizables para esta condición y el rango de variabilidad con respecto a la eficacia de los mismos, resulta imperativo por parte de la sociedad científica investigar nuevas alternativas que permitan ampliar el abanico de opciones en el tratamiento del DN. Vincent y cols.38 han sugerido como diana terapéutica la familia de canales iónicos conocidos como receptores de potencial transitorio, en particular la respuesta a capsaicina por parte del receptor TRPV1 ha mostrado ser una estrategia eficaz39.
Además, el uso de eritropoyetina (EPO) se ha relacionado con la inhibición de la producción de moléculas proinflamatorias40 y reducción del dolor en la NPD. No obstante, su uso es limitado significativamente por sus efectos adversos, especialmente el aumento del riesgo trombótico41. Sin embargo, se ha estudiado la molécula ARA290, un péptido no hematopoyético derivado de la EPO que se une de forma selectiva a los receptores que median protección tisular. En un ensayo clínico, el tratamiento con este péptido se asoció con mejoría significativa posterior a 28 días de tratamiento en comparación con el grupo placebo42.
Otra diana terapéutica que se ha considerado recientemente es el receptor de angiotensina II tipo 2 (RA2), el cual participa activamente en la señalización nociceptiva estimulando la hiperexcitabilidad y manteniendo los disparos ectópicos de neuronas sensitiva de primer orden. También se ha reportado la expresión de este receptor en los macrófagos que infiltran los sitios de lesión neural39,40. Un ensayo clínico reciente con un antagonista del RA2 llamado EMA401 demostró buenos efectos en el alivio del dolor en pacientes con neuralgia post-herpética. A pesar de ello, los estudios sobre este fármaco son aún escasos y se necesita mayor investigación para establecer su uso en la NPD45.
Finalmente, dentro de la familia de medicamentos anticonvulsivantes surge la microgabalina, que ha sido probada en ensayos clínicos en dosis crecientes de 5, 10, 15, 20 y 30 mg al día. Posterior al periodo de evaluación se demostró que las dosis de 30 mg mostraron ser efectivas en disminuir el dolor. A pesar de que las dosis de 15 y 20 mg lograron reducir el dolor, estos resultados no fueron significativos en comparación con el placebo46. Sumado a esto, la microgabalina demostró un perfil de efectos adversos muy favorable, siendo los más reportados el mareo, cefalea y somnolencia47.
CONCLUSIÓN
Actualmente, las estrategias diseñadas para el manejo del DN en la DM resultan eficaces en la mayoría de los pacientes al ceñirse a las principales guías de manejo internacionales. No obstante, persiste un grupo pequeño de pacientes que muestra respuestas insuficientes, pequeñas o nulas a los tratamientos convencionales. Por lo tanto, es menester la investigación de nuevas alternativas que permitan expandir las opciones disponibles, con el objetivo de ofrecer mejor calidad de vida a los pacientes.
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Notas de autor
gary.bastidas@gmail.com