Artículos
Medición de las fortalezas del carácter en adolescentes y su predicción en el afrontamiento y bienestar psicológico
Measurement of character strengths in adolescents and their prediction in coping and psychological well-being
Medición de las fortalezas del carácter en adolescentes y su predicción en el afrontamiento y bienestar psicológico
Archivos Venezolanos de Farmacología y Terapéutica, vol. 39, núm. 4, pp. 453-467, 2020
Sociedad Venezolana de Farmacología Clínica y Terapéutica

Recepción: 28 Mayo 2020
Aprobación: 15 Junio 2020
Publicación: 07 Julio 2020
Resumen: El constructo de las virtudes y fortalezas del carácter surge a raíz de la investigación emprendida por Peterson y Seligman. Con base en esta teoría, García-Álvarez propuso una alternativa de medición conocida como «creciendo fuertes», escala dirigida a evaluar dicha variable en adolescentes. Los objetivos del trabajo fueron determinar las propiedades psicométricas de este instrumento en adolescentes marabinos, así como también establecer diferencias según sexo, edad y esclarecer cuáles de estas fortalezas eran predictores de las estrategias de afrontamiento y del bienestar psicológico. Se llevó a cabo una investigación instrumental, transaccional, correlacional y no experimental, la cual contó con la participación de 528 adolescentes. El análisis factorial confirmatorio sugiere que los datos concuerdan con el modelo hexadimensional teórico, encontrándose cifras de ajuste adecuadas. Se encontraron además evidencias de validez convergente, discriminante e índices globales elevados de consistencia interna, aunque algunos de los coeficientes de las subescalas fueron bajos. Las adolescentes exhibieron mayores puntajes que los adolescentes en rasgos como la mente abierta, perspectiva, honestidad, amabilidad, inteligencia social, equidad, perdón, gratitud y espiritualidad; mientras que los varones puntuaron por encima solo en el entusiasmo. También hubo diferencias de acuerdo con la edad, favoreciendo la adolescencia tardía. Todas las fortalezas resultaron predictores significativos de las estrategias de afrontamiento, a excepción de la vinculada al uso del alcohol y drogas. Asimismo, estos atributos predijeron el bienestar psicológico en la muestra adolescente de manera global y en lo que concierne a sus dimensiones. Se concluye que la escala «creciendo fuertes» es una opción adecuada para medir el constructo en adolescentes, tanto para fines de investigación, como para la atención terapéutica, promoción de la salud mental y otras modalidades de prevención en el campo de salud adolescente.
Palabras clave: virtudes y fortalezas del carácter, estudios de validación, estrategias de afrontamiento, bienestar psicológico, adolescentes marabinos.
Abstract: The construct of character strengths and virtues arises from research undertaken by Peterson and Seligman. Based on this theory, García-Álvarez proposed an alternative measurement known as "growing up strong", a scale aimed at evaluating this variable in adolescents. The objectives of the work were to determine the psychometric properties of this instrument in young Marabineans, as well as also to establish differences according to sex and age, and to clarify which of these strengths were predictors of coping strategies and psychological well-being. An instrumental, cross-sectional, correlational and non-experimental research was carried out with the participation of 528 subjects. Confirmatory factor analysis suggested that the data were consistent with the hexadimensional theoretical model, and adequate adjustment figures were found. There was also evidence of convergent and discriminant validity and high global indices of internal consistency, although some of the subscale coefficients were low. Women exhibited higher scores than men on traits such as open mind, perspective, honesty, kindness, social intelligence, fairness, forgiveness, gratitude and spirituality; while men scored higher only on enthusiasm. There were also differences according to age favoring the more adults. All strengths were significant predictors of coping strategies, with the exception of that linked to alcohol and drug use. These attributes also predicted the psychological well-being of the adolescents globally and in terms of their dimensions. It is concluded that the "growing up strong" scale is an appropriate option to measure the construct in adolescents, both for research purposes, and for therapeutic care, mental health promotion and other prevention modalities in the field of adolescent health.
Keywords: character strengths and virtues, validation studies, coping strategies, psychological well-being, Marabineans adolescents.
Introducción
Las fortalezas del carácter se destacan como uno de los componentes más importantes de la psicología positiva debido a su impacto en el bienestar y salud a lo largo del ciclo vital1. Este modelo surgió a raíz de la investigación documental de los aspectos valorados como relevantes por distintas culturas2, definiéndolos como las capacidades cognitivas, afectivas y de comportamiento que permiten a las personas fomentar su bienestar3. La teoría propuesta por Peterson y Seligman3 comprende la descripción de 24 fortalezas del carácter organizadas en seis virtudes humanas consideradas como rasgos positivos: sabiduría y conocimiento, coraje, humanidad, justicia, templanza y trascendencia.
Para la medición de este constructo, Peterson y Seligman propusieron un inventario de fortalezas en adolescentes conocido como “Values in Action Inventory of Strengths for Youth” (VIA-Youth), instrumento constituido por 198 ítems que se distribuyen entre las seis virtudes mencionadas previamente a razón de siete a nueve afirmaciones por fortaleza4. Ahora bien, desde el punto de vista psicométrico se han encontrado distintas y variadas estructuras factoriales en la composición de esta escala5-7, tal es el caso de Latinoamérica, en la que se han propuesto otras alternativas para la medición de esta variable adaptadas a las características culturales de la región8-10.
En términos empíricos, la investigación sobre las fortalezas del carácter en la adolescencia ha sugerido que tales atributos son elementos protectores de la salud mental11,12, encontrándose correlaciones positivas con la satisfacción vital, autoestima, afecto positivo y éxito académico13,14, pero también asociaciones negativas con diversas psicopatologías.
Algunos estudios han identificado diferencias en el desarrollo de las fortalezas del carácter según el sexo en la adolescencia, siendo superior en los varones rasgos como la vitalidad, prudencia, autorregulación y optimismo12, mientras que en las mujeres aspectos como la amabilidad, justicia, apreciación de la belleza y perspectiva resultan más elevados13. Un metaanálisis respalda la idea de que las fortalezas del carácter no se ven afectadas por el sexo del individuo, con excepción del amor, la bondad, la apreciación de la belleza o excelencia y la gratitud, en las que las mujeres destacan. Otra investigación apunta a que estas diferencias se presentan en mayor medida en niños y adolescentes que en adultos15. Estos hallazgos destacan el papel del sexo y la edad como características que pueden influir en el desarrollo de las fortalezas en la adolescencia.
La adolescencia es una etapa compleja que puede ser vista como un periodo de crecimiento, pero también como una fase en la que se está expuesto a múltiples factores de riesgo psicosocial16, de manera que en ella se podrían emplear las fortalezas del carácter para hacerle frente a las situaciones que se presentan en la cotidianidad, permitiendo a las personas expandir y construir repertorios de pensamiento y acción que promuevan estrategias de afrontamiento17. En la literatura psicológica, las estrategias de afrontamiento son definidas como aquellos cambios cognitivos y comportamentales utilizados para manejar estresores externos o internos18. El uso de tales estrategias es relevante para hacer frente, desde la versatilidad, a las situaciones que viven las personas adolescentes hoy en día y que podrían afectar las tareas asociadas a esta fase del desarrollo evolutivo.
Con respecto a la relación entre las fortalezas humanas y las estrategias de afrontamiento, poco se ha investigado hasta ahora en participantes adolescentes; no obstante, estudios en adultos han logrado identificar al coraje como un mediador entre los rasgos de personalidad y el uso de dichas estrategias19, mientras que trabajos en universitarios han identificado fuertes correlaciones positivas entre las seis virtudes y el afrontamiento20-22. En este orden de ideas, se han hallado evidencias de que la implementación conjunta del afrontamiento y las fortalezas del carácter proporcionan elementos adaptativos a adolescentes con problemas de salud mental para enfrentar y mitigar los efectos nocivos de crisis potenciales23.
Profundizando en este tema, se define al bienestar psicológico desde un enfoque relacional como la capacidad de autoaceptación, autonomía, propósito de vida, dominio sobre el ambiente y presencia de relaciones sociales positivas que promueven el funcionamiento psíquico óptimo y, por supuesto, el crecimiento personal. El tal sentido, el bienestar psicológico contribuye al impulso del potencial humano24.
En esta línea de investigación se ha encontrado que las fortalezas del carácter se asociación con un alto bienestar psicológico en adolescentes25,26, en especial la virtud del coraje, en la cual se han observado las correlaciones más elevadas27,28. Así mismo, un estudio con jóvenes irlandeses refiere que el poco uso de estas competencias predice bajos niveles de bienestar29. Estos hallazgos también se han reportado en estudiantes universitarios30,31.
Puesto que en las últimas décadas se ha incrementado el estudio de las fortalezas psicológicas como factor que concierne al bienestar, y considerando la importancia de desarrollar cuestionarios válidos para su medición en el contexto adolescente latinoamericano, se han plateado tres objetivos en la presente investigación. El primero corresponde a la validación de la escala «creciendo fuertes» en una muestra de adolescentes marabinos, instrumento formulado por García-Álvarez32 con adecuadas propiedades psicométricas evaluadas en un grupo de adolescentes uruguayos, y que está conformado por 48 ítems organizados en función de las seis virtudes esbozadas por Peterson y Seligman3. El segundo objetivo se concatena con la evidencia empírica señalada anteriormente sobre el desarrollo de las fortalezas del carácter. En consecuencia, se propuso determinar si existen diferencias estadísticamente significativas en tales constructos de acuerdo al sexo y edad del adolescente. Por último, se examinó cuáles de las fortalezas del carácter eran predictores de las estrategias de afrontamiento y del bienestar psicológico de adolescentes marabinos.
Es bien sabido que la adolescencia es un lapso fundamental para la construcción de la identidad, así como para la adquisición de habilidades emocionales, cognitivas, morales y sociales. Es un período que ofrece una oportunidad irrepetible para la consolidación de valores y fortalezas humanas33, de manera que la presente investigación se justifica debido la importancia de elaborar instrumentos válidos y confiables para la medición de constructos psicológicos34 a través de los cuales se emprendan acciones orientadas a su desarrollo35. En lo que respecta a la diferenciación por sexo y edad, el estudio se justifica desde lo teórico ya que esclarecería si este factor debe o no controlarse al analizar los hallazgos para obtener conclusiones insesgadas, mientras que, en términos prácticos, permitiría conocer las fortalezas específicas en las que hombres y mujeres sobresalen y así orientar efectivamente las intervenciones positivas. Finalmente, evaluar la capacidad predictiva de las fortalezas contribuiría al avance en la investigación sobre su efecto en el bienestar psicológico.
Metodología
Tipo de investigación y diseño
La investigación se clasifica como transversal, correlacional y no experimental36. Además, se cataloga como instrumental puesto que se enfoca en determinar las propiedades psicométricas de la versión marabina para adolescentes de la escala «creciendo fuertes»37.
Participantes
El estudio contó con la colaboración de 528 adolescentes, todos residenciados en Maracaibo, Venezuela. Para la selección de la muestra se empleó un muestreo no probabilístico propositivo cuyos criterios de inclusión y exclusión fueron: (a) estar residenciado en la mencionada ciudad; (b) cursar bachillerato regular al momento de la investigación; (c) tener una edad comprendida entre 11 y 19 años; y (d) carecer de condiciones físicas, emocionales o mentales que impidieran la administración de los instrumentos. No se emplearon fórmulas para determinar el tamaño muestral ya que la técnica fue no aleatoria; en consecuencia, la cantidad de participantes quedó definida por limitaciones económicas, logísticas y de tiempo, así como por la disposición de las personas a participar en el proyecto.
Instrumentos
Escala de fortalezas del carácter
La escala «creciendo fuertes» se basa en el modelo formulado por Peterson y Seligman3. Estos autores desarrollaron un instrumento conocido como «VIA-IS» compuesto por 240 ítems en los que se reflejan 24 fortalezas del carácter. La propuesta que acá se evalúa fue diseñada por García-Álvarez32 como una alternativa breve a dicho instrumento, configurando la escala a partir de 48 reactivos estructurados de la siguiente forma:
- Sabiduría y conocimiento: en esta dimensión se agrupan fortalezas como la creatividad, curiosidad, mente abierta, amor por el aprendizaje y perspectiva.
- Coraje: este factor congrega rasgos humanos positivos como la honestidad, valentía, persistencia y entusiasmo.
- Humanidad: esta virtud concentra atributos como la amabilidad, el amor y la inteligencia asociada con el ámbito social.
§ Justicia: esta cualidad hace referencia a fortalezas como la equidad, el liderazgo y el trabajo en equipo.
- Templanza: esta característica reúne los rasgos del perdón, modestia, prudencia y autorregulación.
- Trascendencia: en este factor se representan aspectos como la apreciación de la belleza, gratitud, esperanza, humor y espiritualidad.
En términos de su aplicación, el inventario está pensado para ser autoadministrado individual o colectivamente al seleccionar una alternativa entre cinco opciones: 1=muy en desacuerdo, 2=en desacuerdo, 3=neutro, 4=de acuerdo y 5=muy de acuerdo.
Con relación a las propiedades psicométricas, el autor refirió que el diseño de la escala para evaluar las fortalezas y virtudes del carácter llevó algunas fases, en primera instancia se redactaron cuatro ítems por cada fortaleza, es decir 24 * 4 son 96 ítems en primera propuesta. Seguidamente, se empleó la técnica de validación por jueces, a través de ocho expertos en la temática a nivel nacional e internacional, una de las peticiones especiales fue que seleccionaran dos de las cuatro opciones de ítems por cada fortaleza que tuviese mayor pertinencia, representatividad, coherencia, claridad y legibilidad con el dominio teórico. De modo que, mediante la evaluación de jueces expertos se llegó a la cantidad de dos ítems por cada fortaleza, teniendo una escala de fortalezas y virtudes del carácter con 48 ítems para ser aplicada en la prueba piloto. Por consiguiente, el autor expresó que se tienen evidencias cualitativas de validez de contenido mediante la técnica de juicios de expertos y revisión exhaustiva de los referentes teóricos de Peterson y Seligman. Luego se realizó la prueba piloto, en la cual los análisis llevados a cabo por el autor ofrecen evidencias de validez convergente con constructos como el de bienestar psicológico, pero también se han encontrado cifras de consistencia interna elevadas que varían desde 0,90 hasta 0,9332. Para esta investigación en contexto marabino, los autores del presente trabajo realizaron una revisión sobre la adecuación lingüística y cultural de los ítems, en la cual se adaptó el ítem número 20: puedo reconocer la belleza en lugares cotidianos por ejemplo en el barrio, en la rambla, a: puedo reconocer la belleza en lugares cotidianos por ejemplo en la vereda del lago.
Escala de estrategias de afrontamiento
Las estrategias de afrontamiento fueron evaluadas mediante la escala COPE (Coping Orientation to Problems Experienced) desarrollada por Carver, Weintraub y Scheier39. El cuestionario está constituido por 53 afirmaciones tipo Likert organizadas así: 0=usualmente no hago o no siento esto, 1=usualmente hago o siento esto un poco, 2=usualmente hago o siento esto con frecuencia y 3=usualmente hago o siento esto mucho. A su vez, los reactivos permiten medir estrategias centradas en el problema o en la emoción en las que se incluyen indicadores como el afrontamiento activo, planificación, supresión de actividades complementarias, retraimiento, búsqueda de apoyo social instrumental, aceptación, reinterpretación positiva, búsqueda de apoyo social emocional, afrontamiento religioso, distanciamiento cognitivo, expresión emocional, negación y uso de alcohol o drogas.
Mucho se han estudiado las propiedades de este inventario. Sus autores realizaron una exhaustiva evaluación de aspectos como la confiabilidad, pero también de cualidades como la validez factorial y convergente. En lo que respecta a la consistencia interna, coeficientes alfa fueron hallados que fluctuaron desde 0,62 hasta 0,92, menos en lo referente al uso del alcohol y drogas, indicador que mostró valores de 0,45. La estabilidad se inspeccionó a través del procedimiento test-retest, encontrando cifras significativas para niveles de 0,01 a través de las cuales se comprobó la consistencia temporal del instrumento39. La estructura fue valorada mediante factores principales con rotación oblicua, arrojando un esquema que coincidía con la propuesta teórica de los autores. Más allá de pequeñas desviaciones en este sentido, la única discrepancia se halló en la afirmación vinculada al uso de drogas y alcohol, la cual no saturó en ninguna dimensión y fue tratada como un factor independiente39. Por su parte, la validez convergente se exploró mediante la correlación con medidas externas como optimismo y pesimismo, control, autoestima, interioridad, fortaleza, automonitoreo, ansiedad, entre otras. En general, los coeficientes se comportaron como se esperaba, exhibiendo asociaciones positivas con aquellos constructos teóricamente similares, y mostrando relaciones negativas con las variables hipotéticamente opuestas39.
En Latinoamérica, Reich, Costa-Ball y Remor40 llevaron a cabo una validación de la escala COPE en una muestra de 203 mujeres adultas uruguayas. Los resultados fueron coincidentes con los reportados por Carver et al.39, en especial en lo relacionado con la fiabilidad, área en la que se encontraron valores que fluctuaron desde 0,47 hasta 0,86. Por otro lado, Crespo y Cruzado41 analizaron las propiedades psicométricas del instrumento mediante su administración a 401 estudiantes universitarios españoles. Al igual que lo encontrado por Reich et al.40, la consistencia interna fue bastante similar a la reportada por los creadores del inventario, ya que las cifras abarcaron un rango comprendido entre 0,32 y 0,93. En lo que respecta a la presente investigación, se encontraron coeficientes alfa ligeramente inferiores a los de estos antecedentes. En esta ocasión, los índices oscilaron desde 0,36 hasta 0,71.
Escala de bienestar psicológico
La medida de bienestar psicológico usada en este trabajo fue formulada por Casullo42 con base en el esquema multidimensional de Ryff43. Este cuestionario está elaborado en un formato tipo Likert de tres opciones: 1=en desacuerdo, 2=ni en desacuerdo, ni de acuerdo y 3=de acuerdo. Es un inventario breve compuesto por 13 ítems y orientado a medir en adolescentes dicha variable mediante su administración en forma grupal o individual. La estructura factorial de la escala se ciñe a las dimensiones de control, vínculos, proyectos y aceptación, las cuales, a su vez, tributan al bienestar psicológico como constructo global. Debido su sencillez, el tiempo de aplicación raramente sobrepasa los 5 minutos.
Con respecto a la psicometría del instrumento, la autora señala haber obtenido un coeficiente alfa total de 0,74, siendo de 0,56 para el control, 0,51 para los vínculos, 0,55 para los proyectos y 0,50 para la aceptación42. Otra investigación emprendida por García-Álvarez et al.44 evaluó la consistencia interna de la escala y la validez de constructo del cuestionario a partir de dos muestras de 473 y 188 adolescentes montevideanos. Los resultados avalan el modelo tetrafactorial diseñado por Casullo, además de arrojar evidencias de validez convergente y discriminante. En cuanto a la confiabilidad, los valores fueron semejantes a los reportados en otros estudios, con cifras comprendidas entre 0,55 y 0,8144.
Procedimiento
En primer lugar, se divulgaron los objetivos e implicaciones del proyecto a la muestra adolescente por medio de la junta directiva de las instituciones educativas que accedieron a colaborar, así como a través de comunicaciones escritas dirigidas a padres o representantes de estudiantes. Durante esta fase, se explicó que no estarían expuestos a riesgos de ningún tipo por colaborar en el estudio, ya sea de tipo físico, mental o emocional. De igual manera, al momento de levantar los datos en salones de clases se les anuncio que podrían abandonar el estudio en cualquier momento sin ningún tipo de preocupación o consecuencia. Asimismo, se señaló que las respuestas suministradas serían tratadas de manera confidencial, anónima y que serían empleadas solo con propósitos investigativos, recalcando que la colaboración sería totalmente voluntaria y que no estaría vinculada a remuneración alguna. Como paso final, se leyó y firmó el consentimiento informado, tomando en consideración las recomendaciones de la Asociación Americana de Psicología (APA) y de la Federación de Psicólogos de Venezuela (FPV).
Análisis estadístico
En primer lugar, se realizó un análisis exploratorio de los datos para verificar el cumplimiento de los supuestos asociados a la estimación por máxima verosimilitud, técnica que se emplea con asiduidad en las ecuaciones estructurales para modelos de medida. En tal sentido, la normalidad multivariada fue evaluada con la prueba Mardia45-48, mientras que los datos atípicos fueron inspeccionados a través de las distancias robustas de Mahalanobis49-51. Considerando que se encontraron violaciones a ambas suposiciones, se optó por aplicar la estimación por mínimos cuadrados ponderados en diagonal. Numerosas investigaciones han evaluado el desempeño de este procedimiento mediante simulación de Montecarlo encontrándolo satisfactorio, en especial cuando los datos son altamente asimétricos52-55.
Para determinar la adecuación del modelo se implementó la prueba chi-cuadrado; sin embargo, por ser un procedimiento sensible al tamaño muestral, también se utilizó el cociente entre este estadístico y los grados de libertad. Por regla general, el modelo se acepta como adecuado si X2/gl<356-58. Se calcularon los índices de bondad de ajuste (GFI), de bondad de ajuste corregido (AGFI), de ajuste comparativo (CFI) y de Tucker-Lewis (TLI). A pesar de que no hay un consenso, suelen aceptarse como apropiadas cifras mayores que 0,9056-58. Adicionalmente, el error cuadrático medio por aproximación (RMSEA) y el residuo estandarizado cuadrático medio (SRMR) se compararon con 0,08 como referencia56-58.
La validez convergente de la escala se abordó con tres enfoques. En primer término, se obtuvieron los coeficientes de correlación de Spearman-Brown entre las virtudes del carácter y las dimensiones de los cuestionarios de afrontamiento y bienestar psicológico. En segundo lugar, se aplicó el criterio de cargas factoriales estandarizadas tomando en cuenta valores iguales o mayores que 0,50 como aceptables, pero también considerando su significación a nivel de 0,00159,60. Por último, se calculó la varianza media extraída (VME) interpretándola como apropiada si el intervalo de confianza de 95% incluía 0,3059,60.
En lo que respecta a la validez discriminante, se utilizó la regla de Fornell-Larcker y el principio de cargas factoriales cruzadas. En el primer caso, esta propiedad quedó establecida por medio de la comparación entre la VME de cada factor y el cuadrado de las correlaciones entre dicha dimensión y el resto de subescalas59,60. En el segundo, se confirmó esta característica si los coeficientes estándares de cada reactivo con su correspondiente factor eran mayores que los obtenidos entre estos ítems y las demás dimensiones59,60. Por otro lado, la consistencia interna se calculó con los coeficientes alfa de Cronbach, omega de McDonald e índice de confiabilidad compuesta. La decisión de usar estas medidas se sustentó en la idea de darle mayor rigor al estudio, en especial porque se han demostrado las limitaciones del alfa cuando las premisas subyacentes se incumplen61-65.
La fase comparativa de la investigación se desarrolló luego de comprobar la normalidad univariada a través de la prueba de Shapiro-Wilk, la independencia de observaciones mediante el contraste de las rachas de Wald-Wolfowitz y la homogeneidad de varianzas por medio del procedimiento clásico de Levene66-68. Puesto que se incumplieron condiciones como la normalidad y homocedasticidad, se optó por transformar los puntajes directos en rangos asignados para luego obtener estadísticos descriptivos tradicionales que fuesen fáciles de interpretar. Las diferencias según sexo fueron examinadas utilizando el análisis de covarianza por rangos o “ranked ancova”. Diversos estudios avalan esta técnica como alternativa robusta cuando aspectos como la linealidad, normalidad o la homogeneidad de las pendientes de regresión no se satisfacen69-72. La covariable empleada fue la edad debido a que se ha demostrado suficientemente que constructos como las fortalezas del carácter difieren según la etapa del ciclo vital6,73. Una vez determinadas estas diferencias se indagaron las relacionadas con los siguientes grupos etarios: (a) desde 11 hasta 12 años; (b) desde 13 hasta 14 años; y (c) desde 15 hasta 19 años. En esta oportunidad se implementó el análisis de varianza sobre los rangos asignados o «ranked anova», adoptando el método de Bonferroni para corregir la significación en los contrastes post hoc.
En cuanto a la regresión logística, los modelos quedaron definidos al fijar las fortalezas del carácter como variables independientes continuas, y al asignar a las estrategias de afrontamiento y dimensiones del bienestar psicológico el rol de variables dependientes binarias. La dicotomía implicó las categorías «presente» o «ausente», mismas que se construyeron con base en los percentiles de las puntuaciones crudas. Asimismo, para obtener las razones de probabilidades u «odds ratios» ajustadas se incorporaron la edad y el sexo a las ecuaciones de regresión. Con el propósito de identificar puntos atípicos o de influencia se fijó en ±2,00 el corte para el residuo estudentizado. La regresión se realizó por pasos con el método «Wald hacia atrás» y para evaluar la capacidad predictiva de los modelos se utilizaron los pseudo R2 de Cox-Snell y Nagelkerke, además de los porcentajes de clasificación correcta74. Todos los supuestos de este análisis fueron comprobados mediante pruebas como la de Box-Tidwell75 y a través de herramientas como el factor de inflación de la varianza y el índice de condición76.
El procesamiento de los datos fue ejecutado con los paquetes estadísticos IBM SPSS (versión 25), R-Studio (versión 1.2.5001) y G-Power (versión 3.1.9.2). Salvo que se indique otra cosa en el documento, los resultados se consideraron significativos a partir de 0,05.
RESULTADOS
Características sociodemográficas de los participantes
De 528 adolescentes que tomaron parte en la investigación, el 45,83% (n=242) fueron varones y el 54,17% (n=286) fueronhembras. En lo que respecta al grado académico, el 31,25% (n=165) de los estudiantes cursaban cuarto año de secundaria al momento del estudio, seguidos de quienes estaban en quinto y en primero, con sendos porcentajes de 26,70% (n=141) y 22,54% (n=119). Aquellos de tercero y segundo se distribuyeron con frecuencias de 13,83% (n=73) y 5,68% (n=30), respectivamente. En general, la edad fluctuó desde los 11 hasta los 19 años, con media de 14,39±1,69 (CV=11,74%).
Validez factorial de la escala “creciendo fuertes”
Los hallazgos de esta fase avalan la estructura factorial de seis virtudes y 24 fortalezas propuesta por García-Álvarez32,38. A pesar de que la prueba chi-cuadrado resultó significativa (X2=1498,58; gl=1065; p<0,001), la razón entre este estadístico y los grados de libertad fue adecuada (X2/gl=1,41<3,00). Índices como el de ajuste comparativo y el de Tucker-Lewis exhibieron valores apropiados (CFI=0,95 y TLI=0,95), aunque indicadores como el de bondad de ajuste crudo y corregido evidenciaron cifras ligeramente bajas (GFI=0,92 y AGFI=0,91). Las medidas del error cuadrático promedio fueron satisfactorias, tanto para el error de aproximación (RMSEA=0,028; ICB 90%: 0,025 – 0,031), como para el residuo estandarizado (SRMR=0,058).
Validez convergente de la escala “creciendo fuertes”
El análisis de correlación realizado sobre los factores de la escala «creciendo fuertes» y las dimensiones de los instrumentos de afrontamiento y bienestar psicológico arrojó evidencias de validez convergente. Obsérvese en la tabla 1 que la mayoría de los coeficientes de Spearman-Brown fueron positivos y significativos, con tamaños de efecto pequeños, medianos o grandes. Por su parte, y como puede corroborarse en la tabla 2, las cargas estandarizadas y la varianza media extraída fueron distintas de cero (p<0,001), aunque sus valores fueron bajos en algunos indicadores.
| Virtudes | Bienestar psicológico | Estrat. de afrontamiento | |||||
| Control | Vínculos | Proyectos | Aceptación | Bienestar | CEP | CEE | |
| Sabiduría | 0,11* | 0,15** | 0,09† | 0,08† | 0,16** | 0,14* | 0,06† |
| Coraje | 0,35*** | 0,19*** | 0,31*** | 0,28*** | 0,42*** | 0,28*** | 0,20*** |
| Humanidad | 0,20*** | 0,26*** | 0,10† | 0,18*** | 0,28*** | 0,25*** | 0,15* |
| Justicia | 0,26*** | 0,21*** | 0,19*** | 0,25*** | 0,34*** | 0,39*** | 0,29*** |
| Templanza | 0,43*** | 0,17** | 0,23*** | 0,21*** | 0,42*** | 0,43*** | 0,24*** |
| Trascendencia | 0,26*** | 0,30*** | 0,25*** | 0,29*** | 0,41*** | 0,33*** | 0,28*** |
Fuente: elaboración propia. CEP=centradas en el problema. CEE=centradas en la emoción. .Significativo para 0,05. **Significativo para 0,01. ***Significativo para 0,001. .No significativo.
| Virtudes | Descripción* | ||||||
| Sabiduría | IT01 (0,50), IT02 (0,40), IT03 (0,43), IT04 (0,55), IT05 (0,37), IT25 (0,50), IT26 (0,52), IT27 (0,53), IT28 (0,60), IT29 (0,51), VME (0,25; ICB 95%: 0,22-0,27) | ||||||
| Coraje | IT06 (0,36), IT07 (0,40), IT08 (0,63), IT09 (0,44), IT30 (0,53), IT31 (0,55), IT32 (0,56), IT33 (0,36), VME (0,24; ICB 95%: 0,22-0,27) | ||||||
| Humanidad | IT10 (0,58), IT11 (0,61), IT12 (0,39), IT34 (0,57), IT35 (0,69), IT36 (0,55), VME (0,33; ICB 95%: 0,28-0,37) | ||||||
| Justicia | IT13 (0,43), IT14 (0,52), IT15 (0,57), IT37 (0,54), IT38 (0,47), IT39 (0,65), VME (0,29; ICB 95%: 0,26-0,31) | ||||||
| Templanza | IT16 (0,38), IT17 (0,59), IT18 (0,49), IT19 (0,49), IT40 (0,60), IT41 (0,61), IT42 (0,53), IT43 (0,60), VME (0,29; ICB 95%: 0,27-0,33) | ||||||
| Trascendencia | IT20 (0,38), IT21 (0,48), IT22 (0,51), IT23 (0,46), IT24 (0,48), IT44 (0,55), IT45 (0,59), IT46 (0,59), IT47 (0,56), IT48 (0,46), VME (0,26; ICB 95%: 0,22-0,30) | ||||||
Confiabilidad de la escala “creciendo fuertes”
La consistencia interna global fue satisfactoria, con cifras de 0,88, 0,88 y 0,91 para los coeficientes alfa, omega e índice de confiabilidad compuesta, respectivamente. No obstante, los valores encontrados en los dos primeros indicadores fueron bajos en lo que respecta a dimensiones como el coraje (α=0,53; ɷ=0,51), humanidad (α=0,55; ɷ=0,54) y justicia (α=0,52; ɷ=0,49), no así para la sabiduría (α=0,66; ɷ=0,65), templanza (α=0,65; ɷ=0,65) y trascendencia (α=0,67; ɷ=0,66). La fiabilidad compuesta para todas las variables latentes fue adecuada: 0,71 para el coraje, 0,74 para la humanidad, 0,70 para la justicia, 0,76 para la sabiduría, 0,77 para la templanza y 0,77 para la trascendencia.
Diferencias en las fortalezas del carácter según sexo y grupos etarios
Hubo diferencias estadísticamente significativas en varias fortalezas del carácter al ser cotejadas según sexo. Como puede apreciarse en la tabla 3, tras ajustar el efecto de la edad mediante el análisis de covarianza, las adolescentes ostentaron puntuaciones más elevadas que los adolescentes en atributos como la mente abierta, perspectiva, honestidad, amabilidad, inteligencia social, equidad, perdón, gratitud y espiritualidad. Por su parte, los adolescentes masculinos mostraron valores más altos únicamente en la fortaleza del entusiasmo.
En lo que respecta a la edad, también se encontraron diferencias globales en diversos rasgos. Nótese en la tabla 3, que los adolescentes en general con edad comprendida entre 15 y 19 años generaron rangos más altos que los de 11 a 12 años y que los de 13 a 14 años en aspectos como la mente abierta, perspectiva, valentía y moderación. En el caso del entusiasmo, las diferencias se presentaron solamente entre adolescentes con edad desde 13 hasta 14 años y aquellos cuyo rango etario fluctuó desde 15 hasta 19. Situación similar se observó en el humor, aunque en esta oportunidad las discrepancias se hallaron entre adolescentes con 11 a 12 años y los adolescentes con edad comprendida entre 15 y 19 años.
| Fortalezas | Varones | Hembras | F†† | 11 – 12 años | 13 – 14 años | 15 – 19 años | F |
| M (DE) | M (DE) | M (DE) | M (DE) | M (DE) | |||
| Creatividad | 2,58 (1,49) | 2,69 (1,49) | 0,84† | 2,67 (1,54) | 2,66 (1,42) | 2,63 (1,51) | 0,04† |
| Curiosidad | 2,63 (1,51) | 2,66 (1,50) | 0,06† | 2,49 (1,53) | 2,74 (1,44) | 2,66 (1,52) | 0,81† |
| Mente abierta | 2,38 (1,53) | 2,87 (1,42) | 14,83*** | 2,19a (1,50) | 2,44a (1,43) | 2,90b (1,46) | 11,16*** |
| Amor aprend. | 2,52 (1,46) | 2,75 (1,45) | 3,30† | 2,70 (1,49) | 2,45 (1,45) | 2,70 (1,45) | 1,46† |
| Perspectiva | 2,36 (1,49) | 2,89 (1,46) | 17,16*** | 2,32a (1,55) | 2,28a (1,52) | 2,92b (1,49) | 10,86*** |
| Honestidad | 2,46 (1,52) | 2,81 (1,44) | 7,30** | 2,61 (1,58) | 2,44 (1,44) | 2,74 (1,47) | 1,66† |
| Valentía | 2,55 (1,47) | 2,72 (1,50) | 1,85† | 2,41a (1,50) | 2,48a (1,51) | 2,80b (1,49) | 3,70* |
| Persistencia | 2,57 (1,49) | 2,71 (1,48) | 1,08† | 2,78 (1,56) | 2,71 (1,43) | 2,57 (1,47) | 0,94† |
| Entusiasmo | 2,87 (1,46) | 2,45 (1,50) | 10,50** | 2,80a,b (1,44) | 2,91a (1,44) | 2,48b (1,53) | 4,39* |
| Amabilidad | 2,43 (1,46) | 2,82 (1,47) | 9,33** | 2,49 (1,56) | 2,57 (1,53) | 2,73 (1,41) | 1,28† |
| Amor | 2,54 (1,46) | 2,74 (1,41) | 2,61† | 2,45 (1,46) | 2,53 (1,52) | 2,77 (1,39) | 2,49† |
| Intelig. social | 2,46 (1,52) | 2,80 (1,44) | 6,96** | 2,48 (1,53) | 2,45 (1,44) | 2,78 (1,48) | 2,94† |
| Fortalezas | Varones | Hembras | F†† | 11 – 12 años | 13 – 14 años | 15 – 19 años | F |
| M (DE) | M (DE) | M (DE) | M (DE) | M (DE) | |||
| Equidad | 2,49 (1,55) | 2,78 (1,41) | 5,17* | 2,80 (1,57) | 2,40 (1,59) | 2,68 (1,39) | 2,35† |
| Liderazgo | 2,72 (1,56) | 2,59 (1,46) | 0,96† | 2,94 (1,47) | 2,65 (1,43) | 2,53 (1,54) | 2,97† |
| Tbjo. en equipo | 2,69 (1,50) | 2,61 (1,49) | 0,40† | 2,86 (1,52) | 2,61 (1,52) | 2,58 (1,46) | 1,43† |
| Perdón | 2,50 (1,51) | 2,76 (1,48) | 3,94* | 2,77 (1,58) | 2,36 (1,55) | 2,71 (1,44) | 2,87† |
| Moderación | 2,55 (1,52) | 2,72 (1,45) | 1,71† | 2,45a (1,58) | 2,44a (1,54) | 2,80b (1,42) | 3,70* |
| Prudencia | 2,64 (1,50) | 2,65 (1,50) | 0,01† | 2,77 (1,53) | 2,57 (1,49) | 2,63 (1,50) | 0,53† |
| Autorregulac. | 2,58 (1,52) | 2,70 (1,49) | 0,85† | 2,73 (1,59) | 2,57 (1,51) | 2,64 (1,48) | 0,33† |
| Aprec. belleza | 2,56 (1,50) | 2,72 (1,49) | 1,47† | 2,69 (1,53) | 2,49 (1,51) | 2,69 (1,47) | 0,86† |
| Gratitud | 2,48 (1,45) | 2,78 (1,38) | 5,78* | 2,55 (1,51) | 2,46 (1,41) | 2,75 (1,38) | 2,14† |
| Esperanza | 2,55 (1,54) | 2,72 (1,41) | 1,81† | 2,88 (1,43) | 2,56 (1,44) | 2,59 (1,49) | 1,82† |
| Humor | 2,60 (1,50) | 2,68 (1,49) | 0,41† | 2,38a (1,51) | 2,46a,b (1,49) | 2,82b (1,47) | 4,75** |
| Espiritualidad | 2,32 (1,48) | 2,92 (1,40) | 23,47*** | 2,52 (1,57) | 2,43 (1,51) | 2,78 (1,39) | 3,03† |
Fortalezas del carácter como predictores de las estrategias de afrontamiento
La tabla 4 muestra el detalle de estos hallazgos. Compruébese que las fortalezas del carácter fueron predictores significativos de todas las estrategias de afrontamiento, a excepción de lo relacionado con el uso del alcohol y drogas. Tomando como ejemplo la búsqueda de apoyo social para fines instrumentales, se encontró que, al mantener constantes el resto de factores, un incremento en las puntuaciones de liderazgo, autorregulación y esperanza genera un aumento en la probabilidad de emplear esta estrategia de 1,20; 1,27 y 1,23 veces, respectivamente. Por el contrario, puntajes más elevados de valentía disminuyen 1,22 veces (1/0,82=1,22) la posibilidad de utilizar el apoyo social instrumental. En este particular, se observó una capacidad baja para explicar la variación de dicha estrategia que osciló desde 11% hasta 14%, pudiendo clasificar correctamente al 64,77% de la muestra adolescente, con sensibilidad de 82,68% y especificidad de 37,82%. Para efectos de practicidad, se omite la descripción del resto de variables y se remite al lector a la tabla 4.
| Variables | OR | ICB 95% | R2 | Sensib. (%) | Espec. (%) | Total (%) |
| Y1: afrontamiento activo | ||||||
| X1: creatividad | 0,27*** | 0,17-0,41 | 0,48-0,66 | 88,27 | 75,00 | 83,76 |
| X2: mente abierta | 1,81*** | 1,37-2,40 | ||||
| X3: amor por el aprendizaje | 0,48*** | 0,33-0,69 | ||||
| X4: perspectiva | 1,63*** | 1,25-2,14 | ||||
| X5: honestidad | 1,49** | 1,14-1,94 | ||||
| X6: amabilidad | 1,45* | 1,05-2,00 | ||||
| X7: trabajo en equipo | 1,43** | 1,10-1,85 | ||||
| X8: autorregulación | 1,61*** | 1,27-2,05 | ||||
| X9: gratitud | 2,19*** | 1,47-3,26 | ||||
| X10: esperanza | 1,85*** | 1,35-2,52 | ||||
| Y2: planificación | ||||||
| X1: trabajo en equipo | 1,26** | 1,08-1,47 | 0,09-0,13 | 84,49 | 30,09 | 64,00 |
| X2: autorregulación | 1,28*** | 1,12-1,46 | ||||
| Y3: supresión de actividades compl. | ||||||
| X1: autorregulación | 1,37*** | 1,20-1,57 | 0,12-0,16 | 73,62 | 58,39 | 66,67 |
| X2: esperanza | 1,29** | 1,09-1,53 | ||||
| Variables | OR | ICB 95% | R2 | Sensib. (%) | Espec. (%) | Total (%) |
| Y4: retraimiento | ||||||
| X1: amor por el aprendizaje | 0,68** | 0,55-0,85 | 0,27-0,37 | 75,15 | 63,71 | 70,24 |
| X2: valentía | 1,19* | 1,03-1,39 | ||||
| X3: entusiasmo | 1,21* | 1,04-1,42 | ||||
| X4: liderazgo | 1,31** | 1,10-1,56 | ||||
| X5: autorregulación | 1,42*** | 1,21-1,67 | ||||
| X6: esperanza | 1,44*** | 1,18-1,76 | ||||
| Y5: búsqueda de apoyo social instr. | ||||||
| X1: valentía | 0,82** | 0,71-0,94 | 0,11-0,14 | 82,68 | 37,82 | 64,77 |
| X2: liderazgo | 1,20* | 1,04-1,39 | ||||
| X3: autorregulación | 1,27** | 1,11-1,46 | ||||
| X4: esperanza | 1,23* | 1,04-1,47 | ||||
| Y6: aceptación | ||||||
| X1: equidad | 1,23* | 1,04-1,45 | 0,14-0,19 | 82,87 | 40,54 | 60,78 |
| X2: esperanza | 1,26** | 1,06-1,50 | ||||
| Variables | OR | ICB 95% | R2 | Sensib. (%) | Espec. (%) | Total (%) |
| Y7: reinterpretación positiva | ||||||
| X1: persistencia | 1,97** | 1,30-2,98 | 0,56-0,80 | 92,86 | 82,05 | 89,62 |
| X2: inteligencia | 2,73*** | 1,70-4,39 | ||||
| X3: equidad | 1,89** | 1,31-2,71 | ||||
| X4: perdón | 4,58*** | 2,64-7,95 | ||||
| X5: autorregulación | 1,81*** | 1,34-2,46 | ||||
| X6: esperanza | 3,67*** | 2,09-6,42 | ||||
| Y8: búsqueda de apoyo social emoc. | ||||||
| X1: liderazgo | 1,46*** | 1,22-1,75 | 0,22-0,31 | 87,57 | 44,33 | 72,70 |
| X2: apreciación de la belleza | 1,46*** | 1,17-1,82 | ||||
| X3: humor | 1,50*** | 1,24-1,82 | ||||
| Y9: afrontamiento religioso | ||||||
| X1: honestidad | 1,24** | 1,06-1,45 | 0,12-0,15 | 80,00 | 48,89 | 66,00 |
| X2: entusiasmo | 1,22** | 1,07-1,39 | ||||
| X3: esperanza | 1,25* | 1,05-1,48 | ||||
| Variables | OR | ICB 95% | R2 | Sensib. (%) | Espec. (%) | Total (%) |
| Y10: distanciamiento cognitivo | ||||||
| X1: amor por el aprendizaje | 0,75** | 0,62-0,90 | 0,11-0,15 | 78,79 | 46,21 | 64,31 |
| X2: honestidad | 0,80** | 0,67-0,95 | ||||
| X3: equidad | 0,84* | 0,71-0,99 | ||||
| X4: apreciación de la belleza | 1,40** | 1,15-1,69 | ||||
| X5: espiritualidad | 1,23* | 1,05-1,44 | ||||
| Y11: expresión emocional | ||||||
| X1: curiosidad | 0,81** | 0,69-0,94 | 0,13-0,17 | 73,21 | 55,56 | 65,65 |
| Y12: negación | ||||||
| X1: amor por el aprendizaje | 0,25*** | 0,16-0,39 | 0,27-0,38 | 83,23 | 51,72 | 72,44 |
| X2: equidad | 0,72** | 0,57-0,91 | ||||
| X3: trabajo en equipo | 1,78*** | 1,41-2,25 | ||||
| X4: humor | 1,36** | 1,10-1,69 | ||||
| Variables | OR | ICB 95% | R2 | Sensib. (%) | Espec. (%) | Total (%) |
| Y1: centradas en el problema | ||||||
| X1: trabajo en equipo | 1,45** | 1,17-1,79 | 0,28-0,38 | 65,60 | 76,22 | 71,63 |
| X2: prudencia | 1,28** | 1,06-1,54 | ||||
| X3: autorregulación | 1,46*** | 1,23-1,73 | ||||
| X4: esperanza | 1,51** | 1,18-1,92 | ||||
| Y2: centradas en la emoción | ||||||
| X1: perspectiva | 0,81** | 0,69-0,96 | 0,12-0,16 | 84,62 | 37,61 | 66,22 |
| X2: liderazgo | 1,22** | 1,05-1,42 | ||||
| X3: autorregulación | 1,19** | 1,04-1,37 | ||||
| X4: esperanza | 1,25** | 1,05-1,48 | ||||
Fortalezas del carácter como predictores del bienestar psicológico
Los resultados del análisis de regresión logística en el que se relacionan las fortalezas del carácter con las dimensiones y el bienestar psicológico se anexan en la tabla 5. Nótese que, tras mantener constantes las demás variables, incrementos unitarios en la honestidad, persistencia, entusiasmo y esperanza aumentan la probabilidad de obtener valores elevados en los proyectos adolescentes en cantidades de 1,26; 1,26; 1,17 y 1,57 veces. El modelo sería capaz de explicar alrededor del 19% al 25% de la variabilidad de esta dimensión, clasificando de manera acertada al 71,36% de la muestra adolescente, con cifras de sensibilidad y especificidad de 78,95% y 62,64%, respectivamente. Una deducción similar puede extraerse de la tabla 5 para las otras dimensiones y el total del constructo analizado.
| Variables | OR | ICB 95% | R2 | Sensib. (%) | Espec. (%) | Total (%) |
| Y1: control | ||||||
| X1: creatividad | 1,51*** | 1,22-1,87 | 0,45-0,61 | 86,21 | 70,23 | 80,44 |
| X2: amor por el aprendizaje | 0,69** | 0,54-0,90 | ||||
| X3: honestidad | 1,61*** | 1,27-2,05 | ||||
| X4: persistencia | 1,50*** | 1,20-1,87 | ||||
| X5: entusiasmo | 1,17* | 1,00-1,35 | ||||
| X6: amor | 0,52*** | 0,39-0,71 | ||||
| X7: perdón | 2,09*** | 1,63-2,68 | ||||
| X8: moderación | 1,93*** | 1,50-2,48 | ||||
| X9: autorregulación | 1,46*** | 1,21-1,75 | ||||
| X10: apreciación de la belleza | 1,79*** | 1,36-2,35 | ||||
| Y2: vínculos | ||||||
| X1: humor | 1,49*** | 1,28-1,73 | 0,13-0,17 | 66,83 | 61,50 | 64,16 |
| X2: espiritualidad | 1,27** | 1,08-1,48 | ||||
| Variables | OR | ICB 95% | R2 | Sensib. (%) | Espec. (%) | Total (%) |
| Y3: proyectos | ||||||
| X1: honestidad | 1,26** | 1,08-1,48 | 0,19-0,25 | 78,95 | 62,64 | 71,36 |
| X2: persistencia | 1,26** | 1,06-1,49 | ||||
| X3: entusiasmo | 1,17** | 1,05-1,31 | ||||
| X4: esperanza | 1,57*** | 1,30-1,91 | ||||
| Y4: aceptación | ||||||
| X1: mente abierta | 0,28*** | 0,16-0,51 | 0,54-0,84 | 94,74 | 80,28 | 91,69 |
| X2: honestidad | 6,56*** | 3,13-13,75 | ||||
| X3: persistencia | 2,59*** | 1,55-4,35 | ||||
| X4: amabilidad | 7,99*** | 3,48-18,35 | ||||
| X5: liderazgo | 3,24*** | 1,92-5,47 | ||||
| X6: esperanza | 3,43*** | 1,81-6,52 | ||||
| X7: humor | 2,79** | 1,56-4,97 | ||||
| Variables | OR | ICB 95% | R2 | Sensib. (%) | Espec. (%) | Total (%) |
| Y5: bienestar psicológico | ||||||
| X1: honestidad | 2,25*** | 1,51-3,36 | 0,59-0,81 | 92,31 | 85,32 | 89,80 |
| X2: persistencia | 2,79*** | 1,72-4,51 | ||||
| X3: inteligencia | 1,79** | 1,21-2,66 | ||||
| X4: liderazgo | 1,88*** | 1,36-2,60 | ||||
| X5: autorregulación | 1,40** | 1,06-1,84 | ||||
| X6: esperanza | 9,96*** | 4,61-21,53 | ||||
| X7: humor | 2,37*** | 1,56-3,61 | ||||
DISCUSIÓN
Los resultados del análisis factorial confirman que la escala «creciendo fuertes» mide las 24 fortalezas del carácter clasificadas en las seis virtudes humanas propuestas en el modelo teórico de Peterson y Seligman3, reflejando índices de ajuste considerable. Esto constituye un avance relevante ya que es la primera evidencia en el contexto adolescente venezolano que replica la estructura de manera exacta y se asemeja a lo encontrado en otras validaciones del instrumento, tales como la realizada por García-Álvarez et al.77 en adolescentes de Montevideo y por Kabakci et al.78 en la versión turca del VIA-Youth. A pesar de que el modelo se publicó en 2004, muy pocas investigaciones habían logrado reproducir fielmente el esquema hexafactorial a 16 años de su formulación.
Estos hallazgos apoyan la hipótesis de que el constructo de las virtudes y fortalezas del carácter es multifactorial. En otros antecedentes con medidas psicométricas distintas se han encontrado ajustes adecuados con estructuras que varían desde tres hasta cinco factores en muestras adolescentes de Brasil, Estados Unidos, Alemania y Australia5,6,7,79, discrepando de los resultados que sugieren la unidimensionalidad de la variable, hecho que, hasta ahora, solo se ha reportado en la experiencia de validación del VIA-Youth en África80.
Ahora bien, las correlaciones de la escala «creciendo fuertes» con las dimensiones de afrontamiento fueron las esperadas, tanto para el estilo centrado en el problema, como para el centrado en la emoción, aunque las fortalezas de la sabiduría no se relacionaron significativamente con esta última estrategia. De igual forma, las virtudes y fortalezas del carácter exhibieron una asociación significativa con el bienestar psicológico y la mayoría de sus dimensiones, evidencias que sugieren validez convergente y suministran argumentos para concluir que tales atributos se vinculan en la adolescencia con un adecuado funcionamiento psíquico, bienestar y afrontamiento20,81.
A nivel de confiabilidad global se encontraron cifras adecuadas, tanto en lo que respecta al coeficiente alfa, como en lo concerniente al índice omega de McDonald. Estos resultados son congruentes con lo hallado en instrumentos como el VIA-Youth26, CSS-Youth79 y la versión del VIA-Youth anteriormente citada y evaluada en Turquía por Kabakci et al.78. No obstante, dimensiones como el coraje, humanidad y justicia reportaron niveles bajos de consistencia interna de alrededor de 0,50, aunque aceptables por tratarse de una investigación que explora por primera vez el desempeño de la escala en Venezuela. Por otro lado, la fiabilidad compuesta resultó aceptable para todas las variables latentes del cuestionario, con valores que fueron iguales o mayores que 0,70. De ahí que, al considerar la integralidad de estos indicadores, la evidencia sea sustancial y apunte a que la escala «creciendo fuertes» posee validez y confiabilidad, posibilitando su administración en adolescentes marabinos.
Por otra parte, se encontraron diferencias en las fortalezas del carácter según sexo, beneficiando a las adolescentes en aspectos como la mente abierta, perspectiva, honestidad, amabilidad, inteligencia social, equidad, perdón, gratitud y espiritualidad, mientras que los adolescentes masculinos puntuaron más alto solo en el entusiasmo. Si bien no hay consenso sobre si el sexo en la adolescencia tiene efecto en las fortalezas del carácter, antecedentes han encontrado ligeras diferencias que favorecen a las mujeres en virtudes asociadas a lo interpersonal, haciendo énfasis en que el género, en sus distintas expresiones socioculturales, podría tener un rol más importante que el sexo biológico1,11,12,15,26,28,77,82.
En lo que concierne a la etapa evolutiva, se registraron diferencias en la adolescencia tardía en fortalezas del carácter como la mente abierta, perspectiva, valentía, moderación y humor, lo podría conducir a la conclusión de que las habilidades del pensamiento formal y las competencias socioemocionales están más consolidadas en este momento; sin embargo, ello diferiría de antecedentes en los que se reportan mayores puntajes para tales fortalezas en la adolescencia temprana6,11,28,73,77,78. Cabe resaltar que, en esta investigación, el entusiasmo fue el único atributo que estuvo presente con mayor intensidad en adolescentes con edad desde 11 hasta 14 años. Así pues, se recomiendan futuros trabajos de corte longitudinal que profundicen en el rol de esta característica.
Ahora bien, existen precedentes que ponen de manifiesto la relación entre las fortalezas del carácter y modos de comportamiento, sentimientos y cogniciones que promueven el afrontamiento17,20. En este estudio, se comprueba que dicha variable tiene un rol predictivo sobre las estrategias de afrontamiento centradas en el problema y en la emoción, entendidas estas como estrategias que se emplean en la adolescencia para dar respuesta a las constantes demandas ambientales que pudiesen llegar a desbordar los recursos psíquicos intersubjetivos, ayudándoles a mantener un adecuado desempeño psicosocial. De manera concreta, se encontró que las fortalezas del carácter predijeron estrategias centradas en el problema como la planificación activa, supresión de actividades complementarias, retraimiento y búsqueda de apoyo social por razones instrumentales, pero también enfocadas en la emoción, tales como aceptación, reinterpretación positiva, búsqueda de apoyo social con fines emocionales, afrontamiento religioso, distanciamiento cognitivo, expresión emocional y negación. Como era de esperar, el uso del alcohol y drogas, visto como un modo de afrontamiento desadaptativo, no se relacionó con ninguna de las fortalezas del carácter.
Por consiguiente, se comprueba que las 24 fortalezas del carácter tienen efecto en mayor o menor grado sobre cómo en la adolescencia se enfrentarán los distintos desafíos psicosociales y sobre cuáles de ellas predispondrán la implementación de un tipo particular de afrontamiento. Por ejemplo, el trabajo en equipo, la prudencia, la esperanza y la autorregulación se vinculan con estrategias enfocadas en la resolución de problemas al modificar las situaciones, actuar con cautela o disminuir sus efectos negativos, mientras que, fortalezas como el liderazgo, autorregulación y esperanza se asociación con encarar, desde la emocionalidad, la reducción del malestar generado por el evento cuando se percibe que no se pueden hacer cambios ambientales o conductuales para modificarlo18.
Profundizando en la hipótesis de que las fortalezas son predictores del afrontamiento, se puede mencionar que aumentos en la creatividad y en el amor por el aprendizaje acortan la probabilidad de que el afrontamiento activo sea empleado por las personas adolescentes de esta investigación, estrategia que hace referencia a conductas específicas para la resolución y no tanto a mecanismos cognitivos. De igual manera, el amor por el aprendizaje disminuye el retraimiento, mismo que se incluye en los indicadores del estilo centrado en el problema, así como el distanciamiento cognitivo y la negación, las cuales se consideran estrategias enfocadas en la emoción. También se halló que la valentía predispone a un uso menor de la búsqueda de apoyo social, posiblemente porque la persona se percibe con el coraje suficiente para encarar la situación sin ayuda. Estos resultados sugieren que las fortalezas del carácter impulsan la implementación de estilos de afrontamiento que variarán acorde a la personalidad y al escenario en que se encuentra la persona adolescente, ya sea que este se focalice en el problema que causa estrés, o en la regulación de los estados emocionales que el mismo genera. Sin duda, estos hallazgos abren una nueva línea de investigación que debe explorarse en próximos trabajos con muestras de adolescentes más amplias y de otras latitudes.
Igualmente se encontró que las fortalezas del carácter predijeron el bienestar psicológico y sus dimensiones, hecho que es congruente con la literatura científica7,24,25,83-85. En tal sentido, la investigación indica que algunos de estos atributos tuvieron efecto sobre el control, el cual se predijo a partir de la creatividad, honestidad, persistencia, entusiasmo, perdón, moderación, autorregulación y apreciación de la belleza. Por otro lado, los vínculos fueron predichos por fortalezas como la espiritualidad y el humor, mientras que los proyectos adolescentes respondieron a la honestidad, esperanza, entusiasmo y persistencia. Por último, la aceptación adolescente fue pronosticada por rasgos como la menta abierta, honestidad, persistencia, amabilidad, liderazgo, esperanza y humor.
Lo anterior implica que se puede predecir el bienestar psicológico entendido como la capacidad de aceptación, el desarrollo de vínculos sanos, el planteamiento de proyectos y el control ambiental a partir de las siguientes fortalezas: (a) honestidad, atributo que ayudaría a conducirse en la vida y viabilizaría la aceptación de la identidad adolescente; (b) persistencia, ya que facilitaría el enfrentarse a las múltiples demandas académicas y sociales de esta etapa evolutiva; (c) inteligencia social, fortaleza que posibilitaría la creación de lazos empáticos en esas primeras experiencias socioemocionales, incluso amorosas; (d) liderazgo, rasgo que permitiría adecuarse a la vida relacional, aprender a organizar actividades grupales y generar pertenencia a colectivos adolescentes; (e) autorregulación, característica que sería un factor protector ante los diversos riesgos psicosociales que aquejan a la adolescencia; (f), esperanza, a través de la cual se podrían diseñar y perseguir proyectos de vida; y (g) humor, aspecto esencial que facilitaría la conexión con la diversión y la trascendencia.
CONCLUSIONES
En concordancia con los objetivos de investigación se pueden enunciar las siguientes conclusiones: (a) la escala «creciendo fuertes» es una alternativa válida y confiable que puede sugerirse para medir las virtudes y fortalezas del carácter en adolescentes de Maracaibo, registrando adecuadas evidencias de validez factorial, convergente y discriminante, así como de consistencia interna; (b) se encontraron diferencias en las fortalezas del carácter de acuerdo al sexo favoreciendo a las adolescentes en la mente abierta, perspectiva, honestidad, amabilidad, inteligencia social, equidad, perdón, gratitud y espiritualidad; (c) asimismo, se hallaron diferencias en la mente abierta, perspectiva, valentía, moderación y humor en lo que respecta a la etapa evolutiva, en general ubicándose por encima la muestra adolescente con mayor edad; (d) el trabajo en equipo, prudencia, esperanza y autorregulación predijeron el afrontamiento centrado en el problema, mientras que el liderazgo, autorregulación y esperanza pronosticaron el centrado en la emoción; y (e) las dimensiones de control, vínculos, proyectos y aceptación respondieron a varias fortalezas del carácter, en tanto que la honestidad, persistencia, inteligencia social, liderazgo, autorregulación, esperanza y humor explicaron el bienestar psicológico como constructo global.
Estas conclusiones deben tomarse en cuenta de forma cautelosa debido al muestreo que se implementó, ya que, al ser de tipo no probabilístico intencional, limita en gran medida la generalización de los resultados. Por otra parte, se considera que el estudio tiene implicaciones prácticas importantes para profesionales dedicados a la promoción de la salud mental, ya sea desde la terapéutica, orientación o «counseling», pues contarían con un instrumento apropiado que puede ser empleado en conjunto con otras técnicas de exploración como la entrevista para medir las virtudes y fortalezas del carácter de manera rigurosa, científica y contextualizada en idioma español. Además, esta herramienta puede ser usada en espacios terapéuticos de orientación individual o en escenarios de trabajo grupal, también podría emplearse como instrumento auxiliar para el diseño, ejecución y evaluación de intervenciones psicoeducativas orientadas a la salud mental, potenciación de recursos personales y para la construcción del afrontamiento, bienestar y resiliencia adolescente, incluso, podría aplicarse para la prevención primaria o secundaria de riesgos psicosociales.
A manera de cierre, se recomienda profundizar en la medición de las propiedades de la escala «creciendo fuertes» para afianzarla como alternativa breve, económica y confiable, estableciendo sus cualidades psicométricas en otros contextos y tomando en cuenta variables de interés para el desarrollo adolescente como sintomatología depresiva, desarrollo positivo adolescente, ideación suicida, ajuste escolar, satisfacción y resiliencia. De igual manera, se sugiere continuar con el estudio del instrumento en muestras más amplias y por medio de una selección aleatoria de participantes, esto con la finalidad de establecer si se podría contar con dos versiones de la escala: la original compuesta con 48 ítems, dos por cada fortaleza; y la abreviada, integrada únicamente por 24 reactivos.
Referencias bibliográficas
1. Ovejero Bruna MM, Cardenal Hernáez V, Ortiz-Tallo M. Fortalezas humanas y bienestar biopsicosocial: revisión sistemática. Escr Psicol [Internet]. 2016;9(3):4-14. Disponible en: https://doi.org/10.5231/psy.writ.2016.2311.
2. Seligman MEP, Steen TA, Park N, Peterson C. Positive psychology progress: empirical validation of interventions. Am Psychol. 2005;60(5):410-21. Disponible en: https://doi.org/10.1037/0003-066X.60.5.410.
3. Peterson C, Seligman MEP. Character Strengths and Virtues: A Handbook and Classification. American Psychological Association; 2004. 815 p.
4. Park N, Peterson C. Assessment of character strengths among youth: The Values in Action Inventory of Strengths for Youth. Indic Posit Dev. 2003;20(4):1-31.
5. McGrath RE, Walker DI. Factor structure of character strengths in youth: Consistency across ages and measures. J Moral Educ [Internet]. 2016;45(4):400-18. Disponible en: https://doi.org/10.1080/03057240.2016.1213709.
6. Ruch W, Weber M, Park N, Peterson C. Character strengths in children and adolescents. Eur J Psychol Assess [Internet]. 2014;30(1):57-64. Disponible en: https://doi.org/10.1027/1015-5759/a000169.
7. Toner E, Haslam N, Robinson J, Williams P. Character strengths and wellbeing in adolescence: Structure and correlates of the Values in Action Inventory of Strengths for Children. Personal Individ Differ [Internet]. 2012;52(5):637-42. Disponible en: https://doi.org/10.1016/j.paid.2011.12.014.
8. Dametto DM, Noronha APP. Character strengths and subjective well-being in adolescence. Estud Psicol Natal [Internet]. 2019;24(4):340-8. Disponible en: https://doi.org/10.22491/1678-4669.20190034.
9. García-Álvarez D. Escala Creciendo Fuertes: aproximación a la medición del lado luminoso en adolescentes. Asociación Civil Jóvenes Fuertes; 2019.
10. Grinhauz A, Solano A. Validez factorial del inventario de virtudes y fortalezas para niños (IVyF niños). Anu Investig. 2013;20(3):357-364.
11. Raimundi MJ, Molina MF, Hernández-Mendo A, Schmidt V. Adaptación argentina del inventario de fortalezas en adolescentes (VIA-Youth): propiedades psicométricas y alternativas para su factorización. Rev Iberoam Diagnóstico Eval - E Aval Psicológica [Internet]. 2017;45(3):159-74. Disponible en: https://doi.org/10.21865/RIDEP45.3.13.
12. Reyes S, Ferragut M. Fortalezas psicológicas y diferencias de sexo en adolescentes. Escr Psicol [Internet]. 2016;9(3):28-36. Disponible en: https://doi.org/10.5231/psy.writ.2016.2811.
13. Blanca MJ, Ferragut M, Ortiz-Tallo M, Bendayan R. Life satisfaction and character strengths in spanish early adolescents. J Happiness Stud [Internet]. 2018;19(5):1247-60. Disponible en: https://doi.org/10.1007/s10902-017-9865-y
14. Wagner L. Good character is what we look for in a friend: character strengths are positively related to peer acceptance and friendship quality in early adolescents. J Early Adolesc [Internet]. 2018;39(6):864-903; Disponible en: https://doi.org/10.1177/0272431618791286.
15. Heintz S, Kramm C, Ruch W. A meta-analysis of gender differences in character strengths and age, nation, and measure as moderators. J Posit Psychol [Internet]. 2019;14(1):103-12. Disponible en: https://doi.org/10.1080/17439760.2017.1414297.
16. OMS | Salud para los adolescentes del mundo: Una segunda oportunidad en la segunda década [Internet]. WHO. World Health Organization; 2020. Disponible en: http://www.who.int/maternal_child_adolescent/topics/adolescence/second-decade/es/.
17. Park N, Peterson C. Character Strengths: Research and Practice. J Coll Character [Internet]. 2009;10(4):1-10. Disponible en: https://doi.org/10.2202/1940-1639.1042.
18. Lazarus RS, Folkman S. Cognitive Theories of Stress and the Issue of Circularity. En: Appley MH, Trumbull R, editores. Dynamics of Stress: Physiological, Psychological and Social Perspectives [Internet]. Boston, MA: Springer US; 1986. p. 63-80.
19. Magnano P, Paolillo A, Platania S, Santisi G. Courage as a potential mediator between personality and coping. Personal Individ Differ [Internet]. 2017;111(1):13-8. Disponible en: https://doi.org/10.1016/j.paid.2017.01.047.
20. Gustems-Carnicer J, Calderón C. Virtues and character strengths related to approach coping strategies of college students. Soc Psychol Educ [Internet]. 2016;19(1):77-95. Disponible en: http://doi.org/10.1007/s11218-015-9305-y.
21. Linley PA, Maltby J, Wood AM, Joseph S, Harrington S, Peterson C, et al. Character strengths in the United Kingdom: The VIA Inventory of Strengths. Personal Individ Differ [Internet]. 2007;43(2):341-351. Disponible en: https://doi.org/10.1016/j.paid.2006.12.004.
22. Zajacova A, Lynch SM, Espenshade TJ. Self-efficacy, stress, and academic success in college. Research in Higher Education. N C State Univ. 2005;677–705.
23. Tyson EH, Baffour TS, DuongTran P. Gender Comparisons of Self-Identified Strengths and Coping Strategies: A Study of Adolescents in an Acute Psychiatric Facility. Child Adolesc Soc Work J [Internet]. 2010;27(3):161-75. Disponible en: https://doi.org/10.1007/s10560-010-0196-7.
24. García-Álvarez D, Hernández-Lalinde J, Espinosa-Castro J, Soler M. Salud mental en la adolescencia montevideana: una mirada desde el bienestar psicológico. Arch Venez Farmac Ter. 2020;39(2):37-57. Disponible en: http://www.revistaavft.com/images/revistas/2020/avft_2_2020/7_salud_mental.pdf.
25. Gillham J, Adams-Deutsch Z, Werner J, Reivich K, Coulter-Heindl V, Linkins M, et al. Character strengths predict subjective well-being during adolescence. J Posit Psychol [Internet]. 2011;6(1):31-44. Disponible en: https://doi.org/10.1080/17439760.2010.536773.
26. Neto J, Neto F, Furnham A. Gender and psychological correlates of self-rated strengths among youth. Soc Indic Res [Internet]. 2014;118(1):315-27. Disponible en: https://doi.org/10.1007/s11205-013-0417-5.
27. García-Álvarez D, Soler MJ, Cobo-Rendón R. Efectos del Programa Creciendo Fuertes sobre el bienestar psicológico y autoeficacia generalizada en adolescentes: estudio preliminar. Búsqueda. 2018;5(20):28-47.
28. Park N, Peterson C. Moral competence and character strengths among adolescents: the development and validation of the Values in Action Inventory of Strengths for Youth. J Adolesc [Internet]. 2006;29(6):891-909. Disponible en: https://doi.org/10.1016/j.adolescence.2006.04.011.
29. Burke J, Minton SJ. Well-being in post-primary schools in Ireland: the assessment and contribution of character strengths. Ir Educ Stud [Internet]. 2019;38(2):177-92. Disponible en: https://doi.org/10.1080/03323315.2018.1512887.
30. Smith BW, Ford CG, Erickson K, Guzman A. The effects of a character strength focused positive psychology course on undergraduate happiness and well-being. J Happiness Stud [Internet]. 2020;34(5):15-25. Disponible en: https://doi.org/10.1007/s10902-020-00233-9.
31. Wingert JR, Jones JC, Swoap RA, Wingert HM. Mindfulness-based strengths practice improves well-being and retention in undergraduates: a preliminary randomized controlled trial. J Am Coll Health [Internet]. 2020;0(0):1-8. Disponible en: https://doi.org/10.1080/07448481.2020.1764005.
32. García-Álvarez D. Escala Creciendo Fuertes: Aproximación a la medición del lado luminoso en adolescentes. Asociación Civil Jóvenes Fuertes; 2019.
33. Giménez M, Valverde CV, Torres GH. El análisis de las fortalezas psicológicas en la adolescencia: más allá de los modelos de vulnerabilidad. Psychol Soc Educ [Internet]. 2010;2(2):97-116. Disponible en: https://dx.doi.org/10.25115/psye.v2i2.43.
34. Streiner DL, Norman GR, Cairney J. Health Measurement Scales: A practical guide to their development and use [Internet]. Oxford University Press; 2014. Disponible en: https://doi.org/10.1093/med/9780199685219.001.0001/med-9780199685219.
35. Shubert J, Wray‐Lake L, Syvertsen AK, Metzger A. Examining character structure and function across childhood and adolescence. Child Dev [Internet]. 2019;90(4):e505-24. Disponible en: https://doi.org/10.1111/cdev.13035.
36. Hernández R, Fernández C, Baptista P. Metodología de la investigación. 6a ed. México: McGraw-Hill; 2014.
37. Montero I, León OG. A guide for naming research studies in Psychology. Int J Clin Health Phsycology [Internet]. 2007;7(3):847-862. Disponible en: http://www.aepc.es/ijchp/GNEIP07_es.pdf.
38. García-Álvarez D, Soler MJ. Programa creciendo fuertes: evidencias de su eficacia y satisfacción. Rev Mex Orientación Educativa. 2019;16(36):1-19.
39. Carver CS, Weintraub JK, Scheier MF. Assessing coping strategies: a theoretically based approach. J Pers Soc Psychol. 1989;56(2):267-283.
40. Reich M, Costa Ball CD, Remor E. Estudio de las propiedades psicométricas del Brief COPE para una muestra de mujeres uruguayas. Av En Psicol Latinoam [Internet]. 2016;34(3):615. Disponible en: https://revistas.urosario.edu.co/index.php/apl/article/view/3064.
41. Crespo M, Cruzado JA. La evaluación del afrontamiento: adaptación española del cuestionario COPE con una muestra de estudiantes universitarios. Análisis Modif Conducta. 1997;23(92):797-830.
42. Casullo MM, Brenla ME, Castro Solano A, Cruz MS, Gonzáles R, Maganto C, et al. Evaluación del bienestar psicológico en Iberoamérica. Buenos Aires, Argentina: Paidós; 2002. (Cuadernos de evaluación psicológica).
43. Ryff CD. Happiness is everything, or is it? Explorations on the meaning of psychological well-being. J Pers Soc Psychol. 1989;57(6):1069-81.
44. García-Álvarez D, Hernández-Lalinde J, Espinosa-Castro JF, Soler MJ. Validación de la escala de bienestar psicológico para jóvenes de Casullo, en adolescentes montevideanos. Manuscrito no publicado.
45. Mardia KV. Measures of multivariate skewness and kurtosis with applications. Biometrika. 1970;57(3):519.
46. Kankainen A, Taskinen S, Oja H. On Mardia’s tests of multinormality. En: Hubert M, Pison G, Struyf A, Van Aelst S, editores. Theory and Applications of Recent Robust Methods. Basel: Birkhäuser Basel; 2004. p. 153-64.
47. Burdenski TK. Evaluating Univariate, Bivariate, and Multivariate Normality Using Graphical and Statistical Procedures. Am Educ Res Assoc. 2000;62.
48. Cain MK, Zhang Z, Yuan K-H. Univariate and multivariate skewness and kurtosis for measuring nonnormality: Prevalence, influence and estimation. Behav Res Methods [Internet]. 2017;49(5):1716-35. Disponible en: http://link.springer.com/10.3758/s13428-016-0814-1.
49. Cabana E, Laniado H, Lillo RE. Multivariate outlier detection based on a robust Mahalanobis distance with shrinkage estimators. 2017;17(10):1-80.
50. De Maesschalck R, Jouan-Rimbaud D, Massart DL. The Mahalanobis distance. Chemom Intell Lab Syst. 2000;50(1):1-18.
51. Franklin S, Thomas S, Franklin S. Robust multivariate outlier detection using Mahalanobis’ distance and modified Stahel-Donoho estimators. Semantic Sch. 2001;35.
52. Bandalos DL. Relative performance of categorical diagonally weighted least squares and robust maximum likelihood estimation. Struct Equ Model Multidiscip J. 2014;21(1):102-16.
53. DiStefano C, Morgan GB. A Comparison of Diagonal Weighted Least Squares Robust Estimation Techniques for Ordinal Data. Struct Equ Model Multidiscip J. 2014;21(3):425-38.
54. Li C-H. Confirmatory factor analysis with ordinal data: comparing robust maximum likelihood and diagonally weighted least squares. Behav Res Methods. 2016;48(3):936-49.
55. Mîndrilă D. Maximum likelihood (ML) and diagonally weighted least squares (DWLS) estimation procedures: a comparison of estimation bias with ordinal and multivariate non-normal data. Int J Digit Soc. 2010;1(1):60-6.
56. Bentler PM. Comparative fit indexes in structural models. Psychol Bull. 1990;107(2):238-46.
57. Mulaik SA, James LR, Van Alstine J, Bennett N, Lind S, Stilwell CD. Evaluation of goodness-of-fit indices for structural equation models. Psychol Bull. 1989;105(3):430-45.
58. Schermelleh-Engel K, Moosbrugger H, Müller H. Evaluating the fit of structural equation models: tests of significance and descriptive goodness-of-fit measures. Methods Psychol Res. 2003;8(2):23-74.
59. Campbell DT, Fiske DW. Convergent and discriminant validation by the multitrait-multimethod matrix. Psychol Bull. 1959;56(2):81-105.
60. Bagozzi RP, Yi Y, Phillips LW. Assessing construct validity in organizational research. Adm Sci Q. 1991;36(3):421-58.
61. Agbo AA. Cronbach’s alpha: Review of limitations and associated recommendations. J Psychol Afr. 2010;20(2):233-40.
62. Al-Osail AM, Al-Sheikh MH, Al-Osail EM, Al-Ghamdi MA, Al-Hawas AM, Al-Bahussain AS, et al. Is Cronbach’s alpha sufficient for assessing the reliability of the OSCE for an internal medicine course? BMC Res Notes. 2015;8(1):582.
63. Sijtsma K. On the use, the misuse, and the very limited usefulness of Cronbach’s alpha. Psychometrika. 2009;74(1):107-20.
64. Şimşek GG, Noyan F. McDonald’s ωt, Cronbach’s α, and generalized θ for composite reliability of common factors structures. Commun Stat. 2013;42(9):2008-25.
65. Trizano-Hermosilla I, Alvarado JM. Best Alternatives to Cronbach’s Alpha Reliability in Realistic Conditions: Congeneric and Asymmetrical Measurements. Front Psychol [Internet]. 26 de mayo de 2016 [citado 30 de septiembre de 2019];7. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4880791/
66. Montgomery DC, Runger GC. Applied statistics and probability for engineers. 3rd ed. New York: Wiley; 2003. 706 p.
67. Wayne W. Daniel, Chad L. Cross. Biostatistics: A Foundation for the Analysis in the Health Sciences. 10th ed. Danvers, MA: John Wiley & Sons, Inc.; 2013. 958p.
68. Gary W. Heiman. Basic Statistics for the Behavioral Sciences. 6th ed. Belmont, CA: Wadsworth Cengage Learning; 2011. 504 p.
69. Lawson A. Rank analysis of covariance: alternative approaches. The Statistician [Internet]. 1983;32(3):331. Disponible en: https://www.jstor.org/stable/2987939?origin=crossref
70. Olejnik SF, Algina J. Parametric ANCOVA and the rank transform ANCOVA when the data are conditionally non-normal and heteroscedastic. J Educ Stat [Internet]. 2016; Disponible en: https://journals.sagepub.com/doi/10.3102/10769986009002129
71. Tsangari H, Akritas MG. Nonparametric models and methods for ANCOVA with dependent data. J Nonparametric Stat [Internet]. 2004;16(3-4):403-20. Disponible en: https://doi.org/10.1080/10485250310001624792
72. Olejnik SF, Algina J. A review of nonparametric alternatives to analysis of covariance. Eval Rev [Internet]. 1985;9(1):51-83. Disponible en: https://doi.org/10.1177/0193841X8500900104
73. Brown M, Blanchard T, McGrath RE. Differences in self-reported character strengths across adolescence. J Adolesc [Internet]. 2020;79:1-10. Disponible en: https://doi.org/10.1016/j.adolescence.2019.12.008
74. Hosmer DW, Lemeshow S. Applied Logistic Regression. 2nd ed. New York: John Wiley & Sons, Ltd; 2000. 397 p. (Wiley series in probability and statistics).
75. Box GEP, Tidwell PW. Transformation of the independent variables. Technometrics, 1962;4, 522-531.
76. Montgomery DC, Peck EA, Vining GG. Introduction to Linear Regression Analysis. New York, NY: John Wiley & Sons, Inc.; 2012. 872 p. (Wiley series in probability and statistics).
77. García Álvarez, D., Hernández-Lalinde, J., Cobo-Rendón, R., Espinosa-Castro, J., y Soler, M. (2020). Virtudes y fortalezas del carácter en la adolescencia: medición, comparación y relación con bienestar psicológico. Manuscrito en vías de publicación.
78. Kabakci O, Ergene T, Dogan N. Character strengths in Turkey: initial adaptation study of values in action inventory of strengths for youth (VIA-Youth) and life satisfaction in young people. Int J Educ Methodol [Internet]. 2019;5(3). Disponible en: https://doi.org/10.12973/ijem.5.3.489.
79. Dametto DM, Noronha APP, Dametto DM, Noronha APP. Construction and validation of the character strengths scale for youth (CSS-Youth). Paid Ribeirão Preto [Internet]. 2019;29. Disponible en: https://doi.org/10.1590/1982-4327e2930.
80. van Eeden C, Wissing MP, Dreyer J, Park N, Peterson C. Validation of the Values in Action Inventory of Strengths for Youth (VIA-Youth) among south African learners. J Psychol Afr [Internet]. 2008;18(1):143-54. Disponible en: https://doi.org/10.1080/14330237.2008.10820181.
81. Boyle SL. Examining the Relations Between Character Strengths, Adaptive Coping, and Well-Being in Students with a Mental Illness. 2019. Doctoral dissertation.
82. Sánchez-Hernández Ó. Sobre las fortalezas humanas y las diferencias de género. Rev Mex Inv Psic, 2015;7(2):107-116.
83. Gander F, Hofmann J, Proyer RT, Ruch W. Character Strengths – Stability, Change, and Relationships with Well-Being Changes. Appl Res Qual Life [Internet]. 2020;15(2):349-67. Disponible en: https://doi.org/10.1007/s11482-018-9690-4.
84. Jovanovic V, Brdaric D. Did curiosity kill the cat? Evidence from subjective well-being in adolescents. Personal Individ Differ [Internet]. 2012;52(3):380-4. Disponible en: https://linkinghub.elsevier.com/retrieve/pii/S0191886911004983.
85. Shoshani A. Young children’s character strengths and emotional well-being: Development of the Character Strengths Inventory for Early Childhood (CSI-EC). J Posit Psychol [Internet]. 2019;14(1):86-102. Disponible en: https://doi.org/10.1080/17439760.2018.1424925.
Notas de autor
diegogarcia_123@hotmail.com