Artículos

Autoestima y agresividad en estudiantes peruanos de educación secundaria

Self-esteem and aggressiveness in Peruvian high school students

Edwin G. Estrada Araoz
Universidad Nacional Amazónica de Madre de Dios, Perú, Perú
Néstor A. Gallegos Ramos
Universidad Nacional Amazónica de Madre de Dios, Perú., Perú
Helen J. Mamani Uchasara
Universidad Nacional Amazónica de Madre de Dios, Perú, Perú
Mabeli C. Zuloaga Araoz
Escuela de Educación Superior Pedagógico Público Santa Rosa, Perú., Perú

Autoestima y agresividad en estudiantes peruanos de educación secundaria

Archivos Venezolanos de Farmacología y Terapéutica, vol. 40, núm. 1, pp. 81-87, 2021

Sociedad Venezolana de Farmacología Clínica y Terapéutica

Derechos reservados. Queda prohibida la reproducción total o parcial de todo el material contenido en la revista sin el consentimiento por escrito del editor en jefe

Recepción: 28 Diciembre 2020

Aprobación: 15 Enero 2021

Publicación: 10 Febrero 2021

Resumen: Objetivo: Determinar la relación entre la autoestima y la agresividad de los estudiantes del sexto ciclo de educación básica regular de la ciudad de Puerto Maldonado, Perú.

Materiales y métodos: La investigación tuvo un enfoque cuantitativo, el diseño fue no experimental y el tipo descriptivo – correlacional transeccional. La muestra estuvo conformada por 226 estudiantes que cursaban el sexto ciclo de educación básica regular en una institución educativa de la ciudad de Puerto Maldonado, a quienes se les aplicó la prueba de Autoestima para Escolares y el Cuestionario de Agresión, instrumentos con adecuados niveles de confiabilidad y validez. Posteriormente, las respuestas fueron sistematizadas y analizadas utilizando el programa SPSS. versión 23.

Resultados: Se encontró que los estudiantes se caracterizaban por presentar niveles moderados de autoestima (44,7%) y de agresividad (48,2%). Asimismo, se determinó que la autoestima se relaciona inversa y significativamente con la agresividad. El coeficiente de correlación rho de Spearman fue de -0,762 con un p-valor menor que el nivel de significancia (p<0,05).

Conclusiones: Es necesario aplicar programas psicoeducativos que permitan desarrollar la autoestima de los estudiantes y se disminuya los niveles de agresividad. De esta manera se estará creando factores protectores en los estudiantes y fomentando un clima escolar saludable.

Palabras clave: Autoestima, Agresividad, estudiantes, pubertad.

Abstract: Objective: To determine the relationship between self-esteem and aggressiveness of students in the sixth cycle of regular basic education in the city of Puerto Maldonado, Peru.

Materials and methods: The research had a quantitative approach; the design was non-experimental and the descriptive type - transectional correlational. The sample consisted of 226 students who were in the sixth cycle of regular basic education in an educational institution in the city of Puerto Maldonado, to whom the Self-Esteem Test for Schoolchildren and the Aggression Questionnaire was applied, instruments with adequate levels of reliability and validity. Subsequently, the responses were systematized and analyzed using the SPSS. program, version 23.

Results: It was found that the students were characterized by moderate levels of self-esteem (44.7%) and aggressiveness (48.2%). Likewise, it was determined that self-esteem is inversely and significantly related to aggressiveness. Spearman's rho correlation coefficient was -0.762 with a p-value lower than the significance level (p <0.05).

Conclusions: It is necessary to apply psychoeducational programs that allow students to develop self-esteem and reduce levels of aggressiveness. In this way, protective factors will be created in students and fostering a healthy school climate.

Keywords: Self-esteem, aggressiveness, students, puberty.

Introducción

La pubertad y la adolescencia son períodos bastante críticos para el desarrollo de la autoestima1,2, por ello, resulta imperativo que las familias y las instituciones educativas promuevan su desarrollo con la finalidad de que los estudiantes puedan afrontar situaciones de riesgo y tengan los suficientes recursos protectores, de ajuste psicológico y social3.

La autoestima ha sido definida desde diversas perspectivas teóricas, sin embargo, entre las conceptualizaciones más relevantes se encuentra la que fue formulada por Coopersmith4, quien investigó bastante sobre dicho constructo y señaló que se refiere a la valoración que las personas se hacen sobre sí mismas, manifestando una actitud aprobatoria que señala la medida en que ellas se consideran importantes, capaces, dignas y exitosas, es decir, un juicio de mérito.

Por otro lado, también es definida como una serie de sentimientos y vivencias generadas en las personas desde las experiencias que tiene con personas del contexto (papás, docentes, hermanos y amigos) así como de la autopercepción de sus propias destrezas, mediante las cuales construye su confianza, seguridad, identificación con un grupo, autoaceptación, lo cual además le permite desarrollar adecuadamente su yo5.

Ahora bien, existe evidencia que la autoestima cumple una función importante en el desarrollo de la personalidad, la motivación, las conductas y la salud mental6. En el ámbito académico su desarrollo también es relevante, ya que está asociada al rendimiento académico, la motivación hacia el aprendizaje, las relaciones interpersonales y con el contacto afectivo de los estudiantes consigo mismo7.

Sin embargo, un bajo nivel de desarrollo es un factor de riesgo para la presencia de problemas psicológicos y sociales como los trastornos de alimentación, pésima autopercepción física8, ideación e intentos suicidas, sentimientos de inferioridad, aislamiento social, depresión, consumo de drogas, deserción escolar y otros9,10,11,12. Es necesario señalar que la autoestima se adquiere como resultado de cada persona, producto de una constante secuencia de acciones y emociones que las configuran durante su existencia13. En muchos casos este proceso no es intencional, ya que normalmente se desarrolla en contextos educativos o familiares, sin embargo, en otras ocasiones, es producto de una serie de acciones intencionadas desarrolladas para su consecución6.

En virtud de lo expuesto, es responsabilidad de las instituciones educativas y de las familias, como promotores principales de la socialización y educación de los púberes y adolescentes, realizar esfuerzos para diseñar e implementar medidas que promuevan una mejor percepción de sí mismos como una herramienta para un desarrollo emocional saludable durante la transición a la edad adulta14.

En cuanto a la agresividad, es un problema que ocurre con bastante frecuencia en la actualidad entre los escolares, aparece cada vez en edades más tempranas y se da con mayor frecuencia en púberes y adolescentes15, provocando secuelas desfavorables como bajos niveles de logro y deserción escolar16. Según un estudio, en el Perú, entre los años 2013 y 2018 se reportaron aproximadamente 14 215 casos de violencia entre escolares asociadas a conductas agresivas, lo cual corrobora lo expuesto previamente17.

La agresividad tradicionalmente fue conceptualizada como un tipo de respuesta constante y penetrante que representa la peculiaridad de una persona, constituida por dos factores: actitudinal y motriz18, busca lastimar de manera física o psicológica a otra persona, provocando su disgusto y rechazo19. Para comprender de manera más precisa este fenómeno es necesario tomar en cuenta variables relativas a la persona, pero también de variables educativas, sociales y culturales20.

Las teorías que tratan de explicar sobre cómo se origina la conducta agresiva en las personas, pueden aplicarse para tratar de entender el comportamiento agresivo del púber o adolescente en la institución educativa, partiendo de la base de que todas ellas se pueden agrupar en: activas y reactivas21. Las teorías activas sostienen que la agresividad está asociada a los impulsos internos de la persona y abarcan un amplio abanico de orientaciones: desde el psicoanálisis hasta los estudios etológicos22. Por otro lado, las teorías reactivas resaltan el papel del ambiente y la importancia de los procesos de aprendizaje en la conducta agresiva de las personas23.

De acuerdo con un estudio, uno de los grandes problemas asociados a la agresividad en las instituciones educativas es su normalización24, es decir, concebir que la conducta que lo promueve es normal entre los estudiantes15. Pues bien, esta situación debería ser tomada en serio ya que los estudiantes que presentan altos niveles de agresividad suelen tener dificultad para autorregular sus emociones, son impulsivos, indiferentes, evidencian respuestas emocionales sobredimensionadas, lo que origina que tengan pésimas relaciones interpersonales25.

Al analizar la relación entre autoestima y agresividad, los datos parecen no ser concluyentes, sin embargo, existen diversas investigaciones que encontraron que los bajos niveles de autoestima se asociaban significativamente con la presencia de conductas agresividad12,26-31. En ese sentido, sostienen que la autoestima es un predictor de conductas agresivas, violentas y acoso escolar.

Al respecto, la presente investigación es relevante ya que aborda el estudio, conocimiento y análisis de una problemática que se viene suscitando en las instituciones educativas públicas y privadas y que tienen influencia directa en los estudiantes de todos los niveles educativos. En ese entender, los hallazgos encontrados servirán de referencia para que los docentes y equipo directivo de la institución educativa diseñen estrategias preventivas o correctivas, programas de orientación educativa y talleres hacia los estudiantes y los padres de familia con la finalidad de que mejoren sus niveles de autoestima escolar y disminuyan su agresividad. De esta manera, la convivencia escolar será mucho más saludable y existirán mejores condiciones para que se desarrollen aprendizajes.

Por ello, el presente estudio tuvo por objeto determinar la relación entre la autoestima y la agresividad de los estudiantes del sexto ciclo de educación básica regular de la ciudad de Puerto Maldonado, Perú.

Materiales y métodos

Diseño

La investigación tuvo un enfoque cuantitativo ya que se recogieron los datos a partir del instrumento aplicado para realizar posteriormente el análisis estadístico y así sistematizar la información32. En cuanto al diseño, fue no experimental debido a que las variables no fueron manipuladas deliberadamente, sino se observaron tal como se dieron en su entorno. Finalmente, el tipo fue descriptivo – correlacional transeccional ya que se conocer cómo se relacionan las variables y para ello la recolección de datos se dio en un solo momento33.

Participantes

La población estuvo constituida por 550 estudiantes que cursaban el sexto ciclo de educación básica regular (primero y segundo grado de secundaria) en una institución educativa pública de la ciudad de Puerto Maldonado, Perú. Por otro lado, la muestra fue conformada por 226 estudiantes, cantidad que fue determinada mediante un muestreo probabilístico.

Instrumentos

Los instrumentos de recolección de datos utilizados fueron la prueba de Autoestima para Escolares y el Cuestionario de Agresión. La prueba de Autoestima para Escolares fue elaborada por Ruiz34, y está conformado por 25 preguntas estructuradas en una escala de Likert (nunca, casi nunca, a veces, casi siempre y siempre) y evalúa 6 dimensiones asociadas al desarrollo de la autoestima: familia (ítems 1, 2, 3, 4, 5 y 6), identidad personal (ítems 7, 8, 9, 10 y 11), autonomía (ítems 12, 13 y 14), emociones (ítems 15, 16, 17, 18 y 19), motivación (ítems 20, 21 y 22) y socialización (ítems 23, 24 y 25). Sus propiedades psicométricas fueron determinadas mediante la validez y confiabilidad. La validación de contenido se realizó a través de la técnica de juicio de expertos, para lo cual se recurrió a 3 especialistas en psicología quienes evaluaron la claridad de las preguntas, la congruencia, la coherencia y la pertinencia. El promedio de las valoraciones fue de 0,843 lo que indica que la prueba tiene buena validez. Respecto a la confiabilidad, se obtuvo mediante una prueba piloto, obteniéndose un coeficiente Alfa de Cronbach de 0,879 lo que quiere decir que la prueba es altamente confiable.

Con relación al Cuestionario de Agresión, fue elaborado por Buss y Perry35 y adaptado a la realidad peruana36; está conformada por 29 ítems estructurados en una escala de Likert (nunca, casi nunca, a veces, casi siempre y siempre) y evalúa 4 dimensiones: agresividad física (ítems 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8 y 9), agresividad verbal (ítems 10, 11, 12, 13 y 14), hostilidad (ítems 15, 16, 17, 18, 19, 20, 21 y 22) e ira (ítems 23, 24, 25, 26, 27, 28 y 29). Sus propiedades psicométricas fueron determinadas también mediante la validez y confiabilidad. La validación de contenido también fue realizada mediante de la técnica de juicio de expertos. El promedio de las valoraciones fue de 0,874 lo que quiere decir que el cuestionario tiene muy buena validez. En cuanto a la confiabilidad, fue determinada a través de una prueba piloto, obteniéndose un coeficiente Alfa de Cronbach de 0,940, lo que quiere decir que el cuestionario es altamente confiable.

Procedimiento

La recolección de datos se realizó en dos momentos, los cuales fueron realizados en el mes diciembre del año 2019. En un primer momento se solicitó el permiso al director de la institución educativa y a los padres de familia. Una vez que se obtuvo la autorización y el consentimiento informado de los padres de familia, se realizó el segundo momento enmarcado en la aplicación de los instrumentos, la cual se dio de manera colectiva. Durante la aplicación se acompañó a los estudiantes para resolver sus dudas e interrogantes. El tiempo aproximado para que los estudiantes desarrollen sus cuestionarios fue de 25 minutos.

Análisis de datos

El análisis estadístico se realizó utilizando el programa SPSS. versión 23. En el análisis descriptivo se utilizaron tablas de frecuencia y porcentaje mientras que en la parte inferencial se recurrió a la prueba no paramétrica Rho de Spearman para determinar si las variables se relacionaban o no.

Resultados

Los hallazgos que se exponen a continuación son producto del tratamiento estadístico realizado a los datos obtenidos.

Tabla 1
Características sociodemográficas de la muestra
Variables sociodemográficasResultados obtenidos
SexoMasculino: 122 (54,0%)
Femenino: 104 (46,0%)
Edad11 años: 33 (14,6%)
12 años: 79 (35,0%)
13 años: 89 (39,4%)
14 años: 25 (11,0%)
GradoPrimero: 115 (50,9%)
Segundo: 111 (49,1%)

Según la información sociodemográfica, hubo mayor participación de estudiantes masculinos (54%) que femeninos (46%). En cuanto a sus edades, participaron más estudiantes de 13 años (39,4%), de 12 años (35%), de 11 años (14,6%) y de 14 años (11%). Finalmente, respecto al grado que cursaban, fueron más estudiantes que estaban en el primer grado (50,9%) que en segundo grado de educación secundaria (49,1%).

Tabla 2
Resultados descriptivos de la variable autoestima y sus dimensiones
Variable y dimensionesAltoModeradoBajoTotal
f%f%f%f%
Autoestima7533,210144,75022,1226100,0
Familia5926,111048,75725,2226100,0
Identidad personal4519,912053,16127,0226100,0
Autonomía3816,89943,88939,4226100,0
Emociones6729,711450,44519,9226100,0
Motivación6629,212053,14017,7226100,0
Socialización4821,210044,37834,5226100,0

De acuerdo con la Tabla 2, el 44,7% de los estudiantes han desarrollado de manera moderada su autoestima, el 33,2% presentan un alto nivel de desarrollo y el 22,1% presenta un nivel bajo. El hallazgo expuesto quiere decir que los estudiantes están en proceso de desarrollo de su autoestima, sin embargo, al estar atravesando una etapa donde existen muchos factores de riesgo, es necesario que sea consolidada para que puedan afrontar exitosamente muchas situaciones adversas. Respecto a las dimensiones, todas ellas también se encuentran en un nivel de desarrollo moderado, sin embargo, llama la atención que, en promedio, más de la cuarta parte del total de estudiantes tiene deficiencias en el desarrollo, tanto de la autoestima como de sus factores, por lo que es menester que los docentes trabajen de manera transversal con dichos estudiantes y en casos críticos, derivarlos para que sean atendidos oportunamente por psicólogos y especialistas.

Tabla 3.
Resultados descriptivos de la variable agresividad y sus dimensiones
Variable y dimensionesAltoModeradoBajoTotal
f%f%f%f%
Agresividad6830,110948,24921,7226100,0
Agresividad física7834,59542,05323,5226100,0
Agresividad verbal8838,99341,24519,9226100,0
Hostilidad7332,313258,4219,3226100,0
Ira4620,412555,35524,3226100,0

En la Tabla 2 se observa que el 48,2% de estudiantes presentan niveles moderados de agresividad, el 30,1% tienen altos niveles y el 21,7% evidencia bajos niveles. Lo expuesto indica que, en ocasiones, los estudiantes tienen la disposición o la conducta que busca lastimar de manera física o psicológica a sus pares, generando en ellos desagrado y resquebrajando la atmósfera psicológica del aula y el entorno escolar. En cuanto a sus dimensiones, todas se encuentran también en el nivel moderado, sin embargo, más de la tercera parte de los estudiantes presentan altos niveles, ya sea de la agresividad como de sus factores, lo cual es preocupante puesto que influiría en las relaciones interpersonales y afectaría el clima de aula, condición básica para el desarrollo de aprendizajes.

Tabla 4
Correlación entre la autoestima, la agresividad y sus dimensiones
Variable y dimensionesAutoestima
AgresividadCoeficiente de correlación-0,762**
Sig. (bilateral)0,0001
N226
Agresividad físicaCoeficiente de correlación-0,0632**
Sig. (bilateral)0,0001
N226
Agresividad verbalCoeficiente de correlación-0,737**
Sig. (bilateral)0,000[ASI1] 1
N226
HostilidadCoeficiente de correlación-0,687**
Sig. (bilateral)0,0001
N226
IraCoeficiente de correlación-0,721**
Sig. (bilateral)0,0001
N226
** La correlación es significativa en el nivel 0,01 (2 colas).

En la Tabla 4 se observa que la autoestima se relaciona de manera inversa y significativa con la agresividad. El coeficiente de correlación fue de -0,762 y el p-valor fue inferior al nivel de significancia (p=0,0001). Lo expuesto indica que la mientras los estudiantes presenten mayores niveles de autoestima, sus niveles de agresividad serán más bajos. Asimismo, se determinó que la autoestima se relaciona inversa y significativamente (p=0,000<0,05) con la agresividad física (rs= -0,632), la agresividad verbal (rs= -0,737), la hostilidad (rs= -0,687) y la ira (rs= -0,721).

Discusión

Actualmente, la autoestima continúa siendo motivo de estudio e investigación debido al papel e importancia que tiene en todas las dimensiones de la vida, en la forma como las personas se desenvuelven en el contexto familiar, escolar, laboral y social, así como en la construcción de su identidad. En ese sentido, el objetivo de la presente investigación fue determinar la relación entre la autoestima y la agresividad de los estudiantes del sexto ciclo de educación básica regular de la ciudad de Puerto Maldonado, Perú.

El primer hallazgo encontrado indica que el 44,7% de los estudiantes han desarrollado de manera moderada su autoestima, el 32,2% tienen un alto nivel de desarrollo y el 22,1% presenta un nivel bajo. Lo expuesto significa que los estudiantes se caracterizan porque en ocasiones tienen una percepción y valoración poco adecuada de su persona, tanto en el aspecto físico como emocional. Ello estaría afectando su bienestar personal, las relaciones que establecen con los demás, su desenvolvimiento en el aula y su adaptabilidad. Por ello, es necesario que sea consolidada para que estén más implicados con el estudio, se encuentren mentalmente saludables y puedan afrontar los retos que se les presente en su diario vivir. Estos hallazgos son simulares a los reportados por Ceballos y col.11en Colombia, quienes reportan que los adolescentes se caracterizaban por presentar un nivel medio de desarrollo de su autoestima. Igualmente se reporta en una investigación también desarrollada en Colombia, que el 76,8% de los adolescentes tenían una autoestima en un nivel medio, lo que podría ternarse un factor de riesgo en el caso de que la familia no les brinde afecto ni los proteja37.

Al respecto, diversos estudios indican que durante en la adolescencia la autoestima tiende a mantenerse baja, probablemente debido a los rápidos cambios propios de la pubertad y la incertidumbre que produce el proceso de construcción de la identidad38-40. Por ello, es necesario promover su desarrollo desde la escuela y la familia, puesto que es uno de los predictores más potentes del grado de ajuste psicológico durante la esta etapa, ya que facilita en tener una buena adaptación social y al desarrollo de la identidad3. Ahora bien, en el ámbito académico, desarrollar una buena autoestima es muy favorable pues fomenta en los estudiantes la motivación permanente para aprender, asumir la responsabilidad de sus actos, mostrar conductas sociales y empáticas con los demás, tener la capacidad para resolver controversias en el grupo, ser autocrítico con su desempeño, etc.41.

Con relación a la agresividad, se encontró que el 48,2% de estudiantes presentaban niveles moderados de agresividad, el 30,1% tienen altos niveles y el 21,7% evidencia bajos niveles. Lo expuesto indica que se percibe con cierta frecuencia agresiones físicas (golpes, patadas o puñetes), verbales (insultos y gritos), hostilidad e ira. Esto estaría afectando no solo las relaciones interpersonales que se establecen en la escuela, sino en sus niveles de logro. Entre los principales factores que influirían en la conducta agresiva y antisocial de los estudiantes estaría el funcionamiento familiar, las interacciones entre los padres, el estilo de crianza y los modelos de los padres42. Nuestros resultados coinciden con los reportados por Yarlequé y col.43en Perú, quienes demuestran que la muestra de estudiantes conformada por varones y mujeres presentaban un nivel medio de agresividad, lo cual dificultaba el proceso de convivencia e interrelación con sus pares. Del mismo modo, guarda relación con una investigación también realizada en adolescentes peruanos, donde concluyeron que los estudiantes se caracterizaban por presentar niveles medios de agresividad y era necesario trabajar con ellos para disminuir dicha prevalencia, fomentar una convivencia escolar saludable y fortalecer los factores protectores de los estudiantes24.

Un hallazgo bastante revelador indica que la autoestima se relaciona de manera inversa y significativa con la agresividad. El coeficiente de correlación fue de -0,762 y el p-valor fue inferior al nivel de significancia (p=0,0001). Lo expuesto indica que la mientras los estudiantes presenten mayores niveles de autoestima, sus niveles de agresividad serán más bajos. Este hallazgo es corroborado por diversas investigaciones que encontraron que los participantes que tenían altos niveles de autoestima tuvieron niveles inferiores de agresividad, en ese entender, la autoestima explicaría la presencia de conductas agresivas12,26-31. Al respecto, un estudio sostiene que la autoestima está estrechamente relacionada con los procesos sociales de los individuos, es decir, está asociada a la interacción que las personas establezcan en diferentes contextos (familiar, escolar, social, etc.)44.

En el ámbito académico, si un estudiante presenta altos niveles de autoestima, se comportará adecuadamente, cooperará con sus compañeros, será responsable, facilitará el trabajo escolar y, en líneas generales, se desempeñará mejor, sin embargo, si presenta bajos niveles de autoestima, tendrá problemas para relacionarse con los demás, se mostrará irritable, poco cooperados y será menos responsable45.

Finalmente, se encontró que la autoestima se relaciona de manera inversa y significativa (p<0,05) con las dimensiones agresividad física (rs=-0,632), agresividad verbal (rs=-0,737), hostilidad (rs=-0,687) e ira (rs=-0,721). En ese sentido, los estudiantes que presentan niveles adecuados de autoestima presentarían bajos niveles de agresividad en sus diferentes modalidades, por lo que se podría afirmar que la autoestima favorece sus conductas prosociales.

Al respecto y en consonancia con lo hallado, las personas con baja autoestima pueden tener menos conexiones sociales y una comprensión insuficiente de las regulaciones sociales, además de mostrar poca empatía y una capacidad reducida para resolver problemas sociales. Como tal, es fácil para estos individuos tomar medidas agresivas para protegerse de las amenazas sociales30.

Los hallazgos encontrados en la presente investigación son reveladores, sin embargo, es necesario mencionar algunas limitaciones, como la limitada cantidad de participantes y que solo se desarrolló en una institución, por lo que los resultados no pueden generalizarse. Del mismo modo, el instrumento fue autor reportado, lo cual podría generar el sesgo de deseabilidad social. Por ello, sería relevante incrementar el tamaño de la muestra, incluyendo a estudiantes de otras instituciones educativas y realizar un estudio mixto para que los resultados sean generalizables.

Conclusión

Los hallazgos encontrados en la presente investigación permiten concluir que existe una relación inversa y significativa entre la autoestima y la agresividad de los estudiantes del sexto ciclo de educación básica regular de la ciudad de Puerto Maldonado, Perú. El coeficiente de correlación rho de Spearman fue de -0,762 con un p-valor menor que el nivel de significancia (p<0,05). [ASI2] Lo expuesto significa que mientras los estudiantes presenten mayores niveles de autoestima, sus niveles de agresividad serán más bajos. Asimismo, se identificó que los estudiantes se caracterizaban por presentar un nivel de autoestima parcialmente adecuado (51,5%) y moderados niveles de agresividad (48,2%). Por lo expuesto, es necesario aplicar programas psicoeducativos que permitan desarrollar la autoestima de los estudiantes y se disminuya los niveles de agresividad. De esta manera se estará creando factores protectores en los estudiantes y fomentando un clima escolar saludable.

Referencias

1. Torres, Y. La intervención docente en los problemas de autoestima de los adolescentes de telesecundaria. RIDE. Revista Iberoamericana para la Investigación y el Desarrollo Educativo. 2018. 8(16):580 - 597. https://doi.org/10.23913/ride.v8i16.359

2. Minev, M., Petrova, B., Mineva, K., Petkova, M., & Strebkova, R. Self-esteem in adolescents. Trakia Journal of Science. 2018. 16(2):114-118. https://doi.org/10.15547/tjs.2018.02.007

3. Díaz, D., Fuentes, I. & Senra, N. Adolescencia y autoestima: su desarrollo desde las instituciones educativas. Revista Conrado. 2018. 14(64):98-103. Recuperado de https://conrado.ucf.edu.cu/index.php/conrado/article/view/793

4. Coopersmith, S. Inventario de Autoestima. Palo Alto: Consulting Psychologists Press. Inc.; 1982.

5. De Tejada, M. Evaluación de la autoestima en un grupo de escolares de la Gran Caracas. Liberabit. 2010. 16(1):95-103. Recuperado de https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=68615511010

6. Tabernero, C., Serrano, A. & Mérida, R. Estudio comparativo de la autoestima en escolares de diferente nivel socioeconómico. Psicología Educativa. 2017. 23(1): 9-17. https://doi.org/10.1016/j.pse.2017.02.001

7. Haeussler, P. & Milicic, N. Confiar en uno mismo: Programa de autoestima. Madrid: CE-PE.; 1996.

8. Moreno, M. & Ortiz, G. Trastorno alimentario y su relación con la imagen corporal y la autoestima en adolescentes. Terapia Psicológica. 2009. 27(2):181-190. https://doi.org/10.4067/S0718-48082009000200004

9. Molina, A. Estilos de amor y autoestima en adolescentes del distrito Jacobo Hunter. Revista de Psicología. 2019. 8(1):83-101. Recuperado de https://revistas.ucsp.edu.pe/index.php/psicologia/article/view/122

10. Ferrel, F., Vélez, J. & Ferrel, L. Factores psicológicos en adolescentes escolarizados con bajo rendimiento académico: depresión y autoestima. Encuentros. 2014. 12(2):35-47. https://doi.org/10.15665/re.v12i2.268

11. Ceballos, G., Suarez, Y., Suescún, J., Gamarra, L., González, K. & Sotelo, A. Ideación suicida, depresión y autoestima en adolescentes escolares de Santa Marta. Duazary. 2015. 12(1):15-22. https://doi.org/10.21676/2389783X.1394

12. Ayvar, H. La autoestima y la asertividad en adolescentes de educación secundaria de un colegio estatal y particular de un sector del distrito de Santa Anita. Avances en Psicología. 2016. 24(2):193-203. https://doi.org/10.33539/avpsicol.2016.v24n2.154

13. Dörr, A. Estudio comparativo de autoconcepto en niños de diferente nivel socio económico. Universidad De Chile; 2005. Recuperado de http://repositorio.uchile.cl/handle/2250/105977

14. Sigüenza, W., Quezada, E. & Reyes, M. Autoestima en la adolescencia media y tardía. Revista Espacios. 2019. 40(15):19-26. Recuperado de http://www.revistaespacios.com/a19v40n15/19401519.html

15. Pinazo, D., García, L. & García, R. Implementación de un programa basado en mindfulness para la reducción de la agresividad en el aula. Revista de Psicodidáctica. 2020. 25(1):30-35. https://doi.org/10.1016/j.psicod.2019.08.004

16. Cid, P., Díaz, A., Pérez, M., Torruella, M. & Valderrama, M. Agresión y violencia en la escuela como factor de riesgo del aprendizaje escolar. Ciencia y Enfermería. 2008. 14(2):21-30. https://dx.doi.org/10.4067/S0717-95532008000200004

17. Estrada, E. & Mamani, H. Funcionamiento familiar y agresividad en estudiantes de educación primaria de Puerto Maldonado. Peruvian Journal of Health Care and Global Health. 2019. 3(2):70-74. http://revista.uch.edu.pe/index.php/hgh/article/view/45

18. Buss A. La psicología de la agresión. New York: Wiley; 1961.

19. Berkowitz, L. Agresión: causas, consecuencias y control. Bilbao: Desclée de Brouwer; 1996.

20. García, M., García, A. & Casanova, P. Prácticas educativas paternas que predicen la agresividad evaluada por distintos informantes. Revista Latinoamericana de Psicología. 2014. 46(3):198-210. https://doi.org/10.1016/S0120-0534(14)70023-8

21. Ramírez, A., Martínez, P., Cabrera, J., Buestán, P., Torracchi, E. & Carpio, M. Habilidades sociales y agresividad en la infancia y adolescencia. Archivos Venezolanos de Farmacología y Terapéutica. 2020. 39(2):209-214. Recuperado de http://www.revistaavft.com/images/revistas/2020/avft_2_2020/12_habilidades.pdf

22. Martín, F. La agresividad humana y sus interpretaciones. La Albolafia: Revista de Humanidades y Cultura. 2020. 20:427-441. Recuperado de https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=7720611

23. Ramos C, Nieto A. & Chaux E. Aulas en paz. Revista Interamericana de Educación para la Democracia. 2007. 1(1):36-56.

24. Estrada, E., Mamani, M., Gallegos, N. & Mamani, H. Adicción a internet y agresividad en estudiantes peruanos de educación secundaria. Apuntes Universitarios. 2021. 11(1):140-157. https://doi.org/10.17162/au.v11i1.560

25. Cuenca, V. & Mendoza, B. Comportamiento prosocial y agresivo en niños: tratamiento conductual dirigido a padres y profesores. Acta de Investigación Psicológica. 2017. 7(2):2691-2703. https://doi.org/10.1016/j.aipprr.2017.03.005

26. Garaigordobil, M., Martínez, V. & Aliri, J. Autoestima, empatía y conducta agresiva en adolescentes víctimas de bullying presencial. European Journal of Investigation in Health, Psychology and Education. 2013. 3(1):29-40. https://doi.org/10.30552/ejihpe.v3i1.33

27. Özdemir, Y., Vazsonyi, A. & Çok, F. Parenting processes, self-esteem, and aggression: A mediation model. European Journal of Developmental Psychology. 2017. 14(5):509–532. https://doi.org/10.1080/17405629.2016.1240674

28. Babore, A., Carlucci, L., Cataldi, F., Phares, V. & Trumello, C. Aggressive behaviour in adolescence: Links with self‐esteem and parental emotional availability. Social Development. 2017. 26(4):740-752. https://doi.org/10.1111/sode.12236

29. Wyckoff, J. & Kirkpatrick, L. Direct and indirect aggression tactics as a function of domain-specific self-esteem. Personality and Individual Differences. 2016. 92:135-142. https://doi.org/10.1016/j.paid.2015.12.038

30. Teng, Z., Liu, Y. & Guo, C. A meta-analysis of the relationship between self-esteem and aggression among Chinese students. Aggression and Violent Behavior. 2015. 21:45-54. https://doi.org/10.1016/j.avb.2015.01.005

31. Lizarazo, L., Burbano, V. & Valdivieso, M. Correlación entre actividad física y autoestima de escolares adolescentes: un análisis de tipo trasversal. Revista Virtual Universidad Católica del Norte. 2020. (60):95-115. https://www.doi.org/10.35575/rvucn.n60a6

32. Sánchez, H., Reyes, C. & Mejía, K. Manual de términos en investigación científica, tecnológica y humanística. Lima: Universidad Ricardo Palma; 2018.

33. Hernández, R. Fernández, C. & Baptista, P. Metodología de la Investigación. (6ta ed.). México: Mc Graw-Hill; 2014.

34. Ruiz, C. Test de Autoestima-25. Lima: Baterías del CEP Champagnat; 2003.

35. Buss A. & Perry, M. The aggression Questionnaire. Journal of Personality and Social Psychology. 1992. 63(3):452-459. https://doi.org/10.1037/0022-3514.63.3.452

36. Matalinares, M., Yaringaño, J., Uceda, J., Fernández, E., Huari, Y., Campos, A. & Villavicencios, N. Estudio psicométrico de la versión española del Cuestionario de Agresión de Buss y Perry. Revista de Investigación en Psicología. 2012. 15(1):147-161. https://doi.org/10.15381/rinvp.v15i1.3674

37. Andrade, J., Duffay, L., Ortega, P., Ramirez, E. & Carvajal, J. Autoestima y desesperanza en adolescentes de una institución educativa del Quindío. Duazary. 2017. 14(2):179-187. https://doi.org/10.21676/2389783X.1968

38. Marchant, T., Milicic, N. & Pino, M. La Autoestima en Alumnos de 3º a 8º Básico. Una Mirada por Nivel de Escolaridad y Género. Revista Iberoamericana de Evaluación Educativa. 2017. 10(2):111-125. https://doi.org/10.15366/riee2017.10.2.006

39. Kiviruusu, O., Huurre, T., Aro, H., Marttunen, M. & Haukkala, A. Self-esteem growth trajectory from adolescence to mid-adulthood and its predictors in adolescence. Advances in Life Course Research. 2015. 23:29-43. https://doi.org/10.1016/j.alcr.2014.12.003

40. Rentzsch, K., Wenzler, M. & Schütz, A. The structure of multidimensional self-esteem across age and gender. Personality and Individual Differences. 2016. 88:139-147. https://doi.org/10.1016/j.paid.2015.09.012

41. Tacca, D., Cuarez, R. & Quispe, R. Habilidades sociales, autoconcepto y autoestima en adolescentes peruanos de educación secundaria. International Journal of Sociology of Education. 2020. 9(3): 293-324. http://doi.org/10.17583/rise.2020.5186

42. Arias, W. Agresión y violencia en la adolescencia: la importancia de la familia. Avances en Psicología. 2017. 21(1):23-34. https://doi.org/10.33539/avpsicol.2013.v21n1.303

43. Yarlequé, L., Alva, L., Nuñez, E., Navarro, L. & Matalinares, M. Internet y agresividad en estudiantes de secundaria del Perú. Horizonte de la Ciencia. 2012. 3(4):103-110. Recuperado de http://revistas.uncp.edu.pe/index.php/horizontedelaciencia/article/view/186

44. López, C., Carvajal, C., Urrea, P. & Soto, M. Factores asociados a la convivencia escolar en adolescentes. Educación y Educadores. 2013. 16(3):383-410. https://doi.org/10.5294/edu.2013.16.3.1

45. Pequeña, J., & Escurra, L. Efectos de un programa para el mejoramiento de la autoestima en niños de 8 a 11 años con problemas específicos de aprendizaje. Revista de Investigación en Psicología. 2006. 9(1): 9-22. https://doi.org/10.15381/rinvp.v9i1.4026

Notas de autor

edwin5721@outlook.com

HTML generado a partir de XML-JATS4R por