Espacio Abierto
Noticias locales: actores en tensión y significados emergentes. Análisis de las narrativas de un ciclo informativo de la prensa local en torno al conflicto socio-territorial de la Ex Aceitera Río Cuarto
Noticias locales: actores en tensión y significados emergentes. Análisis de las narrativas de un ciclo informativo de la prensa local en torno al conflicto socio-territorial de la Ex Aceitera Río Cuarto
QUID 16. Revista del Área de Estudios Urbanos, núm. 17, pp. 177-196, 2022
Universidad de Buenos Aires

Recepción: 24 Octubre 2021
Aprobación: 24 Febrero 2022
Resumen: El espacio físico que habitamos y recorremos diariamente se construye y reconstruye como espacio social a través de relaciones, interacciones, prácticas de los sujetos que lo habitan, proceso que configura, además, pautas de identificación que unen a los sujetos con su espacio y los vinculan entre sí. En este trabajo, abordaremos el análisis de un ciclo informativo (un corpus de noticias que tratan sobre un mismo tema) del Diario Puntal (diario de alcance local y regional editado en la ciudad de Río Cuarto, Córdoba, y actualmente el único diario de la ciudad). El ciclo informativo seleccionado trata un tema vinculado a un conflicto territorial que deviene del abandono, litigio socio-ambiental y re-funcionalización de un predio aceitero ubicado en la ciudad de Río Cuarto y que el diario denomina Ex Aceitera Río Cuarto. A través del análisis de las noticias que constituyen el ciclo informativo pudimos acceder a entender concepciones y significados sobre el espacio local, caracterización y posicionamiento de los distintos actores involucrados en el conflicto y, al mismo tiempo, analizar el modo en que el propio medio de comunicación, configura el espacio en cuestión y lo re-significa desde tres narrativas: 1) Narrativa Civil-Vecinal, 2) Narrativa Institucional-Política y, 3) Narrativa Civil-Empresarial. Estas tres configuraciones subyacen de la construcción que hace el diario sobre ‘lo local’ y son representativas de la trama de los actores que forman parte del conflicto que genera el ciclo informativo.
Palabras clave: Ciclo informativo, narrativas, conflicto, medios de comunicación, espacio.
Abstract: The physical space that we inhabit and travel through daily is constructed and reconstructed as a social space through relationships, interactions, practices and trajectories of the subjects that inhabit it. This process of construction and reconstruction also forms patterns of identification that bond the subjects with their space and tie them together. The aim of this thesis was to analyze an information cycle (a corpus of news dealing with the same subject) of Diario Puntal (the only newspaper of the city of Rio Cuarto, Córdoba, with local and regional coverage). The selected information cycle addresses the case of abandonment, socio-environmental litigation and re-functionalization of an oil manufacturing plant that the newspaper calls the Former Rio Cuarto Oil Plant. Through the analysis of the news we were able to understand concepts and meanings regarding the local space, the characterization and positioning of the different actors involved in the conflict and, at the same time, the way in which the medium itself configures the space in question and resignifies it from three narratives. The study of relationships and disputes that are established around space has gained ground in the social sciences. In the field of Communication, the study of space brings us closer to the understanding of social relationships and allows us to access meanings and configurations of meaning that, in many cases, converge in processes of identification. The three narratives that lie beneath the newspaper's construction of 'the local' are representative of the part the actors play in the conflict generated by the information cycle: 1) The Civil-Neighborhood Narrative, 2) The Institutional-Political Narrative and, 3) The Civil-Business Narrative. The analysis of these narratives allowed us to understand that 'the local' implies processes of material and symbolic appropriation of the space and that it unavoidably involves a dispute over that same space.
Keywords: Information cycle, narratives, conflict, media, space.
Introducción
Los estudios sobre los procesos de identificación entre los sujetos y el territorio ocupan un vasto panorama de las ciencias sociales y han sido abordados desde variadas miradas teóricas y disciplinares. Los aportes de las ciencias de la comunicación han avanzado, entre otros aspectos, hacia el modo en qué los medios de comunicación configuran patrones identitarios en los cuales el concepto de “lugar” y la identificación con el espacio se entienden como un proceso y desde un punto de vista relacional. Agnew (1987) propone una mirada sobre el concepto de ‘lugar’ que contempla tres elementos: localidad, ubicación y sentido de lugar. Augé (1996), por su parte, denomina ‘sentido de lugar’ a las “relaciones, identidad e historia” que los sujetos desarrollan con el espacio que habitan.
El concepto de ‘espacio’ reviste importancia por su capacidad de abarcar trayectorias, relaciones y prácticas (Massey, 2005; 2004). Además, puede ser ‘producido’ de tres maneras: a través de prácticas espaciales, representaciones del espacio y como espacios de representación (Lefebvre, 2013). Santos (2000) define al espacio geográfico como una totalidad solidaria, indisociable y contradictoria de objetos y acciones.
Desde mediados de los 90’, el equipo de investigación en el que participo, ha venido trabajando con el problema de las identidades locales, como producto de múltiples procesos de identificación, y el modo en que los medios de comunicación intervienen en esas relaciones y redefinen esos procesos. Grillo (2004; 2007) plantea la relación entre los medios de comunicación y las configuraciones sobre el lugar y postula que los medios tienen capacidad de ser interconectores de largo alcance y cumplen un papel desterritorializador pero, también, y al mismo tiempo, pueden pensarse como factores que posibilitan la construcción de un escenario que produzca y reproduzca la república, la nación, la ciudad o el vecindario como espacios comunes y, por lo tanto, como instancias identificatorias.
En este trabajo nuestro interés estuvo focalizado en comprender la matriz de significados sobre ‘lo local’ emergentes de un ciclo informativo publicado en el diario Puntal de ciudad de Río Cuarto[1]. Investigar las implicancias de lo local supone comprenderlo desde una perspectiva particular, en este caso, la que el diario construye a través de sus relatos.
Los medios de comunicación establecen un contrato de lectura con sus audiencias y en ese vínculo imaginario, propuesto por el propio medio (Verón, 1985), se configuran “construcciones que se producen en el seno de la comunicación” que dan lugar a colectivos identitarios, los cuales “son centrales en el proceso de mediatización” (Verón, 1997). En nuestro caso, las narrativas constituyen una herramienta para analizar los sentidos de esos colectivos y entender cómo se concibe el espacio local y las identificaciones que se fundan en torno del mismo.
Para realizar este estudio analizamos las narrativas emergentes de un ciclo informativo de la prensa diaria riocuartense referido al caso de una ex planta productora de aceites vegetales que se encuentra inactiva, y cuyo abandono (desde 1994), desmantelamiento, expropiación y posible re-funcionalización, han suscitado un conflicto socio-territorial y ambiental en el barrio en el cual se emplaza el predio de la ex-oleaginosa. Esta fábrica, establecida en 1944, llegó a producir 46 mil litros de aceite diarios destinados al consumo interno y para exportación. En 1994, dejó de producir y las instalaciones quedaron en desuso. Varios años después, los vecinos del barrio comenzaron a reclamar al municipio por los problemas que se originaban alrededor del predio abandonado: contaminación, suciedad, delitos, ocupación del espacio, suicidios, entre otras cuestiones, que se agravaron con el tiempo. Esos reclamos tomaron estado público a través de los medios de comunicación locales. El municipio intervino y emprendió tareas de mantenimiento y remediación del predio y analizó posibles alternativas urbanísticas futuras. Al mismo tiempo, entabló una demanda judicial al dueño del predio fundada en la comprobación científica de que el mismo generaba contaminación ambiental, proceso que devino en la expropiación de la manzana principal de la ex Aceitera. No obstante, el caso continúa en Tribunales y lleva varios años sin resolverse al igual que el destino final del edificio.
De acuerdo con nuestra exploración en los archivos, el Diario Puntal comienza a dar cuenta del tema a fines de 2008 y luego, en 2010, a raíz de los reclamos de los Vecinos Autoconvocados y de la denuncia al propietario por parte del municipio, vuelve a tomar estado público dentro de su agenda de noticias locales. Nuestra muestra comprende 107 notas periodísticas de distinto formato publicadas por el diario durante 2010, 2011 y 2012. De vez en cuando, se retoma el tema en los medios y los reclamos son los mismos y los problemas mencionados se han agudizado.
¿Por qué analizar temas socio-territoriales desde el análisis de los relatos de los medios de comunicación?
Los medios de comunicación son los grandes narradores de la experiencia cotidiana, son los encargados de relatar ‘los acontecimientos’ y colocarlos en las coordenadas del espacio y el tiempo. Dice Silverstone (2004) que el contenido de las narraciones mediáticas y la de nuestros discursos cotidianos son interdependientes y juntos permiten expresar y medir la experiencia.
Las noticias constituyen relatos cuyas tramas de significados más profundos exceden su contenido temático y movilizan sentidos más complejos. Tuchman (1983) considera que el marco de las noticias es un principio de organización que gobierna los sucesos y organiza la realidad cotidiana pues, su carácter público, las sitúa como discursos socialmente relevantes. Ricoeur (1999) define como ‘trama’ a una serie de elementos que constituyen un relato y se les puede asignar carácter narrativo.
Los relatos de los medios, entonces, poseen una productividad discursiva capaz de conformar un mapa de significados vinculados y asociados con definiciones espacio-territoriales e identitarias específicas. White (1992) postula:
La narrativa revela ser un sistema particularmente efectivo de producción de significados discursivos mediante el cual puede enseñarse a las personas a vivir una peculiar ‘relación imaginaria con las condiciones reales de existencia’, es decir una relación irreal pero significativa para las formaciones sociales en las que están inmersas y en las que despliegan sus vidas (1992: 12).
En nuestro caso, consideramos que las narrativas mediáticas son capaces de transmitir una relación con las condiciones de existencia que, en términos de lo local, vincularía a los sujetos con su espacio, con su comunidad y su entorno próximo y los ubica como protagonistas de los sucesos cotidianos y como parte de un colectivo identitario.
Contursi y Ferro (2004) sostienen que las narrativas constituyen un fenómeno comunicacional que implica tomar en consideración tanto el acto de narrar como su producto, sus significaciones y resignificaciones al tiempo que sus usos y efectos (simbólicos y cognitivos). Rincón dice que el periodismo es un modo de narrar la realidad y convierte al narrar en un acto político, “pues se narra para generar relaciones, imaginar colectivamente y vigilar al poder” (2006: 112). Los relatos de los medios constituyen expresiones que permiten abordar situaciones conflictivas en torno a un territorio y transmiten información que exceden lo superficial y se vinculan a la experiencia común de habitar un territorio. En nuestro caso, apelamos a organizar el corpus de discursos noticiosos utilizando una herramienta teórico-metodológica específica: la construcción de un ciclo informativo como unidad de análisis para analizar el problema de estudio.
El ciclo informativo como herramienta posible para el abordaje de un conflicto socio-territorial
En este estudio, al evaluar que las piezas informativas seleccionadas constituían un corpus abundante en cantidad y diversidad, necesitamos construir un instrumento que nos permitiese abordar esos materiales. Optamos, entonces, por organizar el corpus a modo de un “ciclo informativo”. Borrat (2000) plantea que, cuando una interacción es considerada un ‘hecho noticiable’ por los profesionales de los medios, genera noticias y deviene un proceso que denomina “ciclo informativo” en el cual priman los relatos. Esos ciclos pueden comenzar y terminar con un relato único - una noticia se publica de manera aislada y por única vez. Otras veces, el ciclo comienza con un relato pero genera a su alrededor otros textos de otros géneros o de otros temas. O bien, el ciclo informativo puede constituirse como un ciclo de relatos y comentarios generado a partir de textos argumentativos, cuyo propio campo temático necesita, del relato inicial y/o de los relatos que lo desarrollan.
Charaudeau (2003) postula que el diario funciona como un “mega-narrador compuesto”, ya que posee una visión de conjunto de los hechos que se narran y los pone en escena en los textos, aún con los recortes que supone la producción informativa. El ciclo informativo proporcionó la posibilidad de acceder al seguimiento de una problemática compleja observada en su totalidad. El análisis de las narrativas presentes en esos relatos, permitieron encontrar regularidades, diferencias y particularidades para un conocimiento más acabado de nuestro objeto de estudio: ‘lo local’.
Nuestro corpus se compone de 107 notas que abordan el problema de la Ex Aceitera Río Cuarto y comprende todas las noticias, crónicas, editoriales, notas de opinión y otros tipos de textos (por ejemplo, viñetas humorísticas) publicados en el Diario Puntal durante los años 2010, 2011 y 2012. El ciclo seleccionado pone en escena un tema local con múltiples aristas: políticas, históricas, sociales, judiciales, económicas, ambientales, urbanísticas, entre otras.
En primera instancia, tras una lectura detenida de las piezas del corpus, sistematizamos los datos en una tabla que incluyó los siguientes aspectos:
| DATOS DE LA NOTA (fecha, título y sección y tipo de nota) |
| Síntesis del tema |
| Actores que aparecen |
| Modos de aparición de lo local |
| Aparición o relación con espacios extra locales |
| Fuentes directas citadas (quienes hablan y qué dicen) |
| Aspectos destacados a través de la voz del diario[2] |
| Otros aspectos de interés |
Luego de organizar la información en las categorías de este cuadro, avanzamos sobre la comprensión de los aspectos planteados en correlación con nuestros objetivos. Esos núcleos de significados presentes en los textos son lo que Vasilachis (1997) denomina “redes semánticas”, es decir palabras, vocablos, ítems lexicales que se reiteran en los textos y que se refieren a actores, relaciones, contextos, procesos, fenómenos, estados, objetos.
Estas redes semánticas permiten orientar el sentido de la interpretación que emerge de las narrativas del diario en relación con conceptos que abordan cuestiones referidas al espacio geográfico y su relación con el espacio social y el tiempo, configuración de relaciones entre los actores protagonistas de los hechos, funcionamiento de los medios de comunicación como constructores de pautas de identificación, entre otros aspectos de nuestros objetivos de estudio.
Los actores locales: un conflicto y tres narrativas en tensión
Arno (1984) entiende al periódico como narrador y como participante de los conflictos puesto que el conflicto siempre es noticia (citado en Borrat: 1989). En nuestro caso, el ciclo informativo pone en escena el conflicto entre funcionarios, vecinos y el propietario del predio abandonado. El diario recupera esas voces y las integra en su propia visión del problema: la ex aceitera Río Cuarto es presentada como un espacio de litigio entre esas partes y los alcances sociales, espaciales, urbanísticos, ambientales, económicos, constituyen una problemática compleja, con pocas alternativas de solución y atravesada por intereses sectoriales.
Nuestro objetivo fue intentar definir las narrativas que se traman a partir de la presencia de esos actores en el diario en tanto partícipes del conflicto. Estas narrativas, que solo se circunscriben al caso estudiado, tienen una significativa importancia ya que cada una da cuenta de la trama compleja que suponen los textos del ciclo informativo y constituyen un tejido de significados sobre un modo particular de concebir el espacio local.
El diario narra el conflicto a través del posicionamiento de los actores frente al mismo e integrándolos en una trama de significados; a partir de esos posicionamientos, pudimos caracterizar los modos de entender e interpretar el espacio local y las relaciones de identificación y diferenciación que se establecen en torno del mismo y los colectivos identitarios que se definen (Verón: 1997). Las narrativas presentes en las noticias son: Narrativa civil-vecinal, Narrativa institucional-política y Narrativa civil- empresarial.
El diario como narrador, comentarista y participante de los conflictos y en su carácter de relator de historias, elabora una trama que da inteligibilidad a los temas, configura posicionamientos particulares y desarrolla estrategias para narrar los hechos. En nuestro caso, el diario recupera, principalmente, tres voces que ofician como fuentes y articulan los distintos relatos: la voz de los vecinos, las de los representantes estatales y la del propietario del predio. Esas voces, recortadas por la visión del diario, constituyen posiciones de sujeto sobre el tema, integra en una visión de conjunto los elementos del acontecimiento e incluyen al receptor lo cual constituiría, siguiendo a Charaudeau (2003), una mega-narrativa mediática que aborda cuestiones relativas al espacio local.
El conflicto en torno al cierre, abandono y re-funcionalización de la Ex Aceitera, pone en escena un debate que excede al tema específico, tal como el uso del espacio urbano, la reformulación del modelo productivo diferente al modelo fabril anterior y una nueva perspectiva de las relaciones y del espacio local. El predio significa un problema socio-ambiental que afecta a vecinos, autoridades y, a su vez, reclama el accionar de un empresario cuyos intereses económicos se interponen a los intereses ciudadanos.
A continuación, presentaremos algunas de las conclusiones correspondientes a las narrativas emergentes del ciclo informativo estudiado.
Narrativa civil-vecinal
Colectivos identitarios: los vecinos y los matices del espacio local
De acuerdo con las construcciones del diario, los colectivos identitarios que emergen a partir de la presencia de los vecinos en las noticias dan cuenta de varios modos de entender y experimentar los sentidos de lo local. Dice Lacarrieu (2016) que las nuevas perspectivas sobre ‘el habitar’ deben contemplar pluralidad de voces, prácticas y apropiaciones que incluyen procesos de negociaciones, disputas y resistencias en torno a los territorios.
Lo local, que se desprende del ciclo informativo analizado, expresa una variedad de matices que bosquejan procesos de apropiación e identificación para con un mismo territorio – el de la ciudad- pero que construyen relaciones distintas y heterogéneas. Al mismo tiempo, involucra dimensiones identitarias afectivas y cognitivas respecto del espacio (Epstein: 1978) y configura pautas de identificación dinámicas, cimentadas en relaciones cotidianas fundadas a través del tiempo, pero atravesados por situaciones coyunturales que las re-significan. Algunos ejemplos dan cuenta de esos posicionamientos:
Vivimos acá y vamos a seguir en este lugar. Esperamos que esto cambie. Cualquier cosa que se haga acá va a estar bien (Vecino del barrio desde los 7 años. Diario Puntal- 10-03-2010)
Ahora se les ha dado sólo por el río y se olvidan de que nosotros estamos esperando acá. Ojalá que el intendente cambie de opinión y se decida a hacer el centro cívico acá. Yo no pierdo la fe. Estamos cansados de esto (Vecina del barrio con 30 años de residencia en la zona. Diario Puntal 10-03-2010)
Es necesario revertir la histórica postergación que sufre el sur de la ciudad. Estudios hechos por la Universidad Nacional de Río Cuarto detectaron elevados índices de contaminación por amianto. El amianto provoca cáncer de pulmón. Algunos vecinos han muerto por esta causa. Además, los miles de riocuartenses que vivimos, trabajamos y estudiamos dentro de las 1600 manzanas que rodean a esta planta estamos en grave riesgo de contraer cáncer (Convocatoria de los vecinos del sur enviada a otras organizaciones- Diario Puntal- 03-08-2010).
El barrio emerge como el primer nivel de localidad mientras que la ciudad constituye un nivel de localidad más extendido, atravesado por lazos histórico-geográficos más estables en el tiempo. Los vecinos, organizados en defensa del barrio, dan cuenta de ese primer eslabón de localidad y se expresan a partir de acciones grupales para modificar la realidad adversa que padecen. El colectivo de vecinos refuerza su sentido de apropiación con el territorio próximo a través de la referencia espacial acá cuyos límites están dados por la adscripción al barrio y a través de un nosotros (exclusivo) que parecería expresar el lazo de cercanía existente entre ellos. Aquí se reactualiza la idea de la sociedad civil descripta por Rangeon:
La sociedad civil parece escapar a los peligros del individualismo e incitar a la solidaridad. Lo civil evoca la emancipación de la tutela estatal, pero también de los valores más afectivos tales como la intimidad, la familiaridad (citado en Wolton, 1998: pp.113).
El hecho de que los vecinos se convoquen para preservarse de la amenaza ambiental y se preocupen por mejorar sus condiciones de vida, pone de manifiesto que esa referencia territorial –el barrio- supone una instancia de apropiación socio-espacial importante para reforzar su condición de ciudadanos activos y organizados.
La presencia de los vecinos en las noticias configura, también, un nivel de localidad más expandido cuyo horizonte de alcance es la ciudad del cual emerge otro colectivo identitario: los riocuartenses, en el que prima un sentido de apropiación del espacio conformado a partir de referencias estables en el tiempo vinculadas a factores históricos, geográficos y socio-culturales. Dichos referentes crean un sentido de apropiación dado por el territorio compartido y conocido por todos: la ciudad de Río Cuarto. El sentido de localidad se irradia hacia sujetos que se reconocen entre sí como distintos pero que, a su vez, están vinculados por referencias comunes que los ligan con ‘el lugar’ donde residen y con los demás habitantes.
Se plantea aquí un juego discursivo que aparece en el diario entre un acá y un allá, entre la proximidad barrial y territorio más amplio con zonas diferenciadas pero que son parte de un todo en el cual los habitantes conviven y se identifican. Esas diferencias se observan a través de la expresión nosotros o los riocuartenses, que unifica un nosotros (inclusivo) -los habitantes del barrio- sumado a un nosotros (exclusivo) -el resto de los habitantes de la ciudad.
Cuando el diario da cuenta de la unidad lograda por los vecinos del barrio a partir del conflicto, ese nosotros (exclusivo) se ve fortalecido cuando debe enfrentarse a un otro que pone en juego la seguridad y la salud de esos vecinos. Ese otro es el empresario, dueño del predio de la ex oleaginosa y uno de los actores fundamentales del ciclo informativo. El diario lo presenta como un obstáculo que hace más compleja la problemática que sufren los vecinos. En estos ejemplos veremos cómo el medio configura esa relación:
Los vecinos de la ex oleaginosa, que han tenido una activa participación en el proceso legal para frenar la acción contaminante, estaban preparados para ‘escrachar’ a Passarini (dueño del predio). “De continuar con las actitudes dilatorias y faltas de voluntad para encontrar una solución, saldremos a juntar firmas para que se lo declare persona no grata expresando de esta manera la condena social a quien privilegia la especulación y la ganancia por sobre la vida de sus vecinos” (Comunicado de los vecinos del barrio ante la situación de que la causa de la ex aceitera se encuentra sin fiscal - Puntal- 28-04-2010).
El caso del vecino que murió de cáncer por la exposición al amianto presente en la ex oleaginosa, despertó preocupación en el sector. Para comprobar si hay contaminación con ese mineral el municipio hará un relevamiento casa por casa. Un grupo de vecinos está preparando una presentación en la Justicia para reclamar que se les hagan exámenes médicos y que el costo sea solventado por el propietario. (…) “Nos vamos a poner a trabajar en común para que todos los vecinos del sector nos presentemos ante la Justicia y se ordenen estudios médicos con costas al titular del inmueble. Queremos saber si estamos contaminados. Hemos estado corriendo riesgos. Esto puede acarrearle al dueño una cadena de juicios” (Relato del diario y declaración de un Integrante del grupo Autoconvocados- Puntal- 02-06-2010).
El barrio, además de ser el territorio en el cual viven y trabajan, es un espacio sobre el que es necesario actuar para defender el bien común más importante: la salud de los vecinos. El nosotros que aquí se construye supone afectividad, cercanía y unidad para defender su barrio frente a otro, el propietario, en quien parecen primar intereses económicos y a quien se caracteriza como indolente e irresponsable y que solo utiliza el espacio desde un sentido pragmático y utilitarista.
Santos (2000) habla sobre la capacidad productiva de un espacio en función de una determinada actividad o conjunto de actividades. En este caso, los vecinos entienden que el espacio que era productivo cuando existía la fábrica dejó de serlo y es necesario transformarlo en un nuevo espacio que tenga valor productivo pero también, valor social. Para el empresario, retener ese predio aun cuando actualmente no reditúe ganancias, supone también reapropiarse del mismo y conservarlo por el sólo hecho de retener la propiedad.
Aquí coincidimos con Hernández (2012), quien analiza las distintas modalidades que puede asumir la categoría de “vecino” en las construcciones discursivas sobre el espacio urbano y concluye diciendo:
Se configuran diferentes identidades vecinales en relación con demandas, antagonismos, concepciones de la ciudad y de la política. Asimismo, aparecen rasgos comunes asociados a una reivindicación de la gente común que sabe de las cosas por vivirlas cotidianamente. Ese saber legitima a los vecinos como reclamantes pretendidamente apolíticos, como la voz de la gente común (p: 62).
Los medios de comunicación, dice Arfuch (2007), se constituyen como lugar de rememoración y que apelan a identidades colectivas y sentidos compartidos. En este caso, ‘lo local’, oscila entre los aspectos afectivos que unen a los vecinos con el barrio en tanto territorio cercano y próximo y la pertenencia a la ciudad como referencia territorial local de una implicancia mayor con la cual también se establecen sentimientos y sentido de apropiación. Hernández (op. cit.) se refiere a estos desplazamientos entre formas totalizantes del apelativo vecinos y formas no totalizantes como una operación de producción de sentido que redunda en un efecto legitimador para todos aquellos actores que consiguen imponer el hecho de ser reconocidos como vecinos en las disputas por la apropiación y el uso del espacio urbano. Estos desplazamientos aparecen en nuestro análisis y se refieren a procesos por la disputa del espacio que van desde la proximidad y la afectividad, pasando por la sensación de desamparo y descuido de parte de las autoridades o de la inacción de los particulares hasta la posibilidad de formar parte de un colectivo mayor que unifica y diferencia, como lo es la categoría de la ciudad.
Los vecinos: entre el desencanto y la esperanza
La narrativa de los vecinos describe un relato que expresa un oxímoron entre el desencanto y la esperanza. El discurso desencantado se enraíza en los problemas que padecen los vecinos a partir del abandono del predio y se asocia con valores negativos tales como inactividad, desatención de las autoridades, descontento, abandono por parte del empresario, contaminación, enfermedad, entre otros. Pero, al mismo tiempo, su discurso está teñido por una cuota de esperanza hacia el futuro dada por la posibilidad de re-funcionalización y puesta en valor del edificio Ex Aceitera y los beneficios que le puede traer al barrio y a la ciudad toda. Los siguientes ejemplos ilustran estas construcciones:
En la ex oleaginosa, ese enorme complejo, que fue una pujante fábrica durante cuatro décadas, hay restos de amianto. El gobierno municipal presentará una denuncia penal contra Passarini, dueño del valioso predio y contra los que estuvieron a cargo del ex complejo fabril (Diario Puntal- 17-02-2010).
La debacle de los noventa convirtió en ruinas esta industria aceitera y desde hace un lustro se fue el Hospital, dos hechos que pusieron fin al vertiginoso movimiento que había en el sur de la ciudad. Lo que fue un polo de desarrollo importante, ya no lo es. La ex oleaginosa fue una pujante fábrica durante cuatro décadas. El tiempo se encargó de borrar las huellas del progreso de este barrio que cobró auge con el avance de un importante movimiento ganadero, industrial y comercial (Diario Puntal -10-03-2010).
Vivimos acá y vamos a seguir en este lugar, mientras los políticos van y vienen. Esperamos que esto cambie. Cualquier cosa que se haga acá va a estar bien (Vecino del barrio- Diario Puntal- 10-03-2010).
Se olvidan de nosotros. Creemos que esta es la única oportunidad que podemos tener por eso entre todos vamos a pedir que se haga acá esa obra (un centro cívico). Si eso se lograra la zona cambiaría el cien por ciento. Sería una forma de comenzar a activar todo este sector. Habría mucho más movimiento de gente, los comercios trabajarían, se abrirían otros. Y habría mayor seguridad porque esto ahora es tierra de nadie (Santiago Pérez, vecino referente de los reclamos del sector- Diario Puntal-10-03-2010).
A pesar del panorama adverso del barrio, la mirada esperanzada emerge como una apuesta al futuro y entreteje la posibilidad de recuperación a través de obras y proyectos revaloricen la zona, recuperen la trama urbana y ambiental y, por lo tanto, mejoren las condiciones de habitabilidad, inclusión ciudadana y oportunidades laborales.
Las definiciones de lo local, dice Tétu (1998), suponen tres componentes principales: a) proximidad, b) pertenencia a un grupo social y marcas de solidaridad social (o exclusión) y, c) participación efectiva: ser tenido en cuenta o escuchado. La configuración de lo local que hace el diario desde la palabra de los vecinos, se presenta como un sistema de relaciones cuyo horizonte de alcance es diferenciado en términos de proximidad geográfica, pero cuyas diferenciaciones se producen en función de una mayor adscripción y compromiso de los sujetos para con el territorio donde se desenvuelven y se comprometen afectivamente con sus vecinos.
Narrativa Institucional-política
Los actores políticos: los modos del ‘nosotros’
La presencia de los actores institucionales locales en las noticias (funcionarios, dirigentes y otros) y sus relaciones con los otros actores, sean de la sociedad civil, del ámbito político o particulares, construye una narrativa que denominamos “Institucional-política”. Los funcionarios y dirigentes constituyen colectivos identitarios, es decir construcciones imaginarias que emergen del contrato entre el medio y los lectores y que se fundan en las posiciones de sujeto que asumen estos actores dentro de las noticias.
En esta narrativa aparecen varias formas del nosotros de acuerdo con el modo en que los funcionarios se perciben por su función, su posicionamiento frente a los vecinos del barrio, a la ciudadanía y a otros funcionarios – de otros partidos políticos, del propio ámbito de gestión y de otros ámbitos- y la posición que asumen en función de los particulares – en nuestro caso, el empresario dueño del predio.
Un primer colectivo identitario pone en relación a un nosotros (exclusivo), los funcionarios, respecto de un ellos, los vecinos del barrio; los funcionarios evidencian conocimiento y capacidad de actuación sobre el espacio y los vecinos son construidos como sujetos necesitados de ayuda y se vinculan con los funcionarios para solucionar sus dificultades. Se observa una configuración basada en una relación fluida y cordial entre representantes/representados en ciertos momentos del ciclo informativo; no obstante, en otros momentos, las posiciones se distancian y esa relación alcanza un nivel de máxima tensión. El espacio local emerge como un territorio acotado al escenario del problema; el sentido de localidad se da por la pertenencia de los vecinos a su barrio y por el poder de decisión y las determinaciones que los funcionarios pueden desplegar sobre ese espacio. Algunos ejemplos ilustran este posicionamiento:
Queremos darle tranquilidad al vecino porque la municipalidad se va a ocupar de ese tremendo obstáculo al desarrollo urbano que es la ex oleaginosa (Fabricio Pedruzzi- Secretario de Desarrollo Urbano de la Municipalidad- Diario Puntal -12-03-2008).
Nosotros mantenemos nuestra decisión de remediar el sector de manera definitiva. Hemos pedido la intervención por el resguardo ambiental de los vecinos del predio. Nos moviliza encontrar una respuesta a un problema de muchos años, agravado con la confirmación de que hay elementos contaminantes (Entrevista al Intendente de Río Cuarto, Juan Jure- Diario Puntal- 19-9-2010).
Aquí coincidimos con Annunziata cuando dice que es más legítimo aquel gobernante o aquella política que “se acerca” más a la realidad cotidiana, a la experiencia concreta y singular de los ciudadanos. La exigencia es que los representantes sean “hombres comunes”, que compartan las experiencias de los representados y se dejen guiar por la escucha y la empatía (2011: 398).
Pudimos identificar un segundo colectivo identitario, donde emerge un nosotros (exclusivo) más amplio que se construye a partir de la presencia de los funcionarios en el diario, pero en relación con toda la ciudadanía. La gente, la ciudadanía, los ciudadanos son los apelativos de esta configuración y marcan una relación de mayor distancia entre ciudadanos y funcionarios, aunque estos demuestren empatía ante situaciones que ponen en peligro el bienestar de sus representados. No obstante, conservan su lugar como quienes tienen capacidad de decisión, al tiempo que los ciudadanos siguen siendo construidos a partir de una necesidad que enfatiza la relación paternalista: los ciudadanos no pueden prescindir de la intervención estatal. El espacio local se configura como un escenario de problemas más indiferenciado y moviliza a un colectivo más unificado: la ciudadanía como totalidad y el sentido de espacialidad se ancla en un todo, que es la ciudad.
¿Qué deben pensar los vecinos de la ex aceitera que sienten que su salud y su propia vida están en juego, así como también la sociedad riocuartense en su conjunto? ¿Qué ley está diseñada para proteger la irresponsabilidad empresaria, los negocios poco transparentes y la especulación inmobiliaria, sin mayor cuidado por el bienestar de la gente común? (Editorial-Diario Puntal- 22-12-2010).
El fiscal Rivero decidió imputar al empresario Passarini por los efectos contaminantes “gravemente nocivos” que la ex aceitera estaría causando en la zona sur de la ciudad. La municipalidad inició la ofensiva judicial para tratar de frenar los efectos de los residuos peligrosos en la gente” (Diario Puntal- 22-04-2010).
El tercer colectivo identitario que identificamos en estos relatos es el que se configura a partir de dos nosotros exclusivos que se enfrentan entre sí, aun cuando pertenezcan al mismo tipo de actor. Aquí se contraponen dos modos de un mismo nosotros, ambos con capacidad de intervención sobre el espacio en cuestión. Esta configuración da cuenta de diferencias ideológicas y políticas entre funcionarios, cuya órbita de decisión y acción es la misma y que coloca, implícitamente, a los vecinos como los damnificados por las consecuencias de esa inacción y los sitúa en una posición de mayor indefensión y desprotección. El espacio es un escenario de disputas entre los propios dirigentes y los vecinos quedan a merced de esas disputas y condicionados por las lógicas burocráticas, institucionales y del poder. El sentido de localidad se apoya en un voluntarismo adjudicado a los funcionarios pero que no conduce a soluciones para los perjudicados.
Exhortaremos al fiscal para que urja las medidas conducentes en salvaguarda de los derechos de la comunidad de Río Cuarto (…) Han transcurrido casi seis meses sin que existan medidas de prevención de parte del tribunal competente, ni del imputado Passarini en resguardo de la salud ambiental. La situación es tan grave que, incluso se ha presentado en la Justicia el caso de un vecino de la ex oleaginosa que murió de cáncer a consecuencia de su exposición al amianto (Juan Jure- Intendente Municipal de Río Cuarto. Diario Puntal- 22-09-2010).
La municipalidad cuenta con los instrumentos legales para promover el desarrollo del sur. Está claro que ha faltado decisión y capacidad política para llevarlos adelante, ha faltado imaginación, trabajos y recursos humanos sólidos técnicamente para emprender un camino que no es fácil pero tampoco es imposible. No podemos pensar en una recuperación del sur de la ciudad sin la presencia activa del Estado municipal (Nota de opinión firmada por el Concejal Eduardo Scoppa- Presidente de la Comisión de Planificación del Concejo Deliberante- Diario Puntal- 28-07-2010).
El cuarto y último de los colectivos pone en escena la relación que el diario plantea entre los funcionarios y un particular, es decir, un nosotros (exclusivo) que se opone a un otro (dueño del predio) construido como un ciudadano movilizado por intereses económicos y por los beneficios que puede obtener y no por su filiación afectiva al espacio en cuestión. Los funcionarios constituyen un nosotros cuya voluntad de acción se ve obstaculizada por un particular negligente e irresponsable que obstruye todo proceso decisorio que contribuya a resolver el problema. Este colectivo incluye, de modo implícito, a los vecinos afectados, rehenes de las decisiones o falta de ellas y en este caso por partida doble: de los funcionarios que no pueden y del particular que no quiere. El espacio local emerge como un espacio cruzado por las disputas entre las obligaciones de los funcionarios y el interés económico y la indolencia del propietario. Aquí se establece una relación de máxima tensión entre el particular y los funcionarios y, quedan los vecinos como víctimas de esa tensión.
Confirman que hay residuos peligrosos en la ex aceitera y van a la Justicia. Un estudio de la Universidad de Córdoba confirma la más negativa sospecha: hay restos de amianto: un mineral altamente contaminante y cancerígeno. El gobierno municipal presentará una denuncia penal contra Passarini, dueño del valioso predio de diez manzanas y contra todos los que estuvieron a cargo del ex complejo fabril desde que fue abandonado. “En este proceso nos encontramos con un empresario que demostró la mayor falta de voluntad y un absoluto descompromiso para con su ciudad y sus vecinos. Lo que pasa es que algunos creen que porque tienen plata pueden hacer lo que quieran (Juan Jure, Intendente Municipal - Diario Puntal- 17-02-2010).
Los vecinos dicen que muchos de ellos tienen cáncer; incluso hubo gente que murió por eso. Presentamos estos dichos a la Justicia. No hay otro responsable que Passarini. Él tuvo la guarda durante diez años. Creo que se va a agravar la conducta porque no es negligencia sino dolo eventual (Declaración del asesor letrado municipal, Dr. Jorge Gonzalez Schiavi- Diario Puntal- 23-04-2010).
Passarini es un personaje complicado, escurridizo, que ha venido prometiendo desde hace años un gesto de buena voluntad que nunca llega. Jamás han conseguido que al menos corte los yuyos del predio. Es una presa casi inasible y la vez, un adversario político fácil de enfrentar. Es uno de los personajes de peor imagen de la ciudad, con fama de ser un financista avaro y codicioso y que encima ha hecho todo lo posible por aumentar su propio desprestigio porque no sólo ha mantenido abandonado desde hace años el predio de la ex aceitera sino porque, además, fue acusado de fumigar con plaguicidas a vecinos del barrio Quintitas Golf (Comentario de opinión titulado “El enemigo ideal”- Firmado por Marcos Jure- Diario Puntal- 03-10-2010).
El espacio local: escenario de tensiones sin solución
En esta narrativa aparece la racionalidad como componente natural del posicionamiento de los actores políticos al momento de resolver problemas de sus representados; incluso logran un nivel de empatía que los acerca a los vecinos y a la ciudadanía en general. Esa posición se desdibuja a medida que esos problemas no encuentran solución y los actores políticos asumen una perspectiva voluntarista, que solo obedece sus intereses o enfrentamientos entre pares; o bien, donde el voluntarismo se agudiza ya que deben enfrentarse a situaciones de tensión con particulares lo cual los distancia significativamente de los ciudadanos que quedan como rehenes de esa situación y la pauta de identificación pasa a ser negativa. Gónzalez Ulloa (2015) considera que lo que estamos presenciando es el surgimiento del conflicto y de lo político, pero – paradójicamente– con el abandono de la política y la primacía del mercado. Emerge el conflicto, pero se deja de lado la discusión. Es así que, en la medida en la que los ciudadanos no puedan traducir sus preocupaciones en acciones políticas, las figuras de la ciudadanía en general y del propio espacio público estarán perdiendo sentido.
La presencia de los actores políticos en las noticias construye lo que Lefebvre (2013) llama ‘espacio concebido’ y que emerge como un espacio donde confluyen el conocimiento de los expertos ocupados en las cuestiones públicas, las necesidades de los vecinos y el voluntarismo de los dirigentes políticos. Esta construcción busca correlacionarse con un espacio moderno, limpio, renovado, sano, eficiente, participativo, que concilie los intereses de todos los sectores involucrados; no obstante, está más cerca de ser un objeto de tensiones ceñidas a intereses sectoriales.
Esta narrativa, que denominamos racional/voluntarista, constituye una suerte de engranaje entre un “deber ser” inherente a la tarea de los funcionarios y un “poder hacer” ajustado a los obstáculos que devienen de la acción o inacción de los propios actores políticos, pero con consecuencias económicas, sociales e incluso políticas. Lo local deviene como un espacio de actuación cruzado por la buena voluntad de unos y otros y las disputas entre ellos. Pero, al mismo tiempo, el factor de la proximidad que vincula a los funcionarios con sus representados les exige un compromiso y los ubica en una posición de tensión donde se riñen las obligaciones que les competen como funcionarios, el vínculo más o menos cercano con los vecinos y los forcejeos político-institucionales que les impiden proveer las soluciones esperadas.
Narrativa Civil-Empresarial
El empresario: propiedad y sentido del espacio
La presencia del dueño del predio en las noticias nos ubica frente a la emergencia de una narrativa que denominamos Civil-Empresarial y que describe un modo particular de relación con el espacio local y con los otros actores citados. El propietario es construido en la trama de las noticias como un sujeto poderoso y preocupado por sus intereses respecto de ese predio y sus vínculos con los restantes actores del ciclo se construye a partir de mayores o menores nivel de tensión de acuerdo con los distintos momentos del conflicto socio-ambiental y el litigio judicial en su contra. En tanto, su relación con el espacio tiene connotaciones plenamente instrumentales y especulativas.
Por un lado, se autopercibe como una víctima que dice sufrir las consecuencias del proceso iniciado en su contra y es perjudicado tanto o más que los habitantes del sector de la ex aceitera, especialmente en lo judicial y económico; por otro lado, se considera un empresario cuyo poder no puede ser subestimado ni debe someterse a decisiones de las autoridades y, por lo tanto, no puede ser tratado cual si fuera ‘un vecino común’. Al mismo tiempo, la figura del empresario aparece como un yo, en oposición a los actores políticos que son otros con quienes se enfrenta. La relación entre estos actores está planteada en el diario como una relación de máxima tensión y en la figura del empresario se refuerzan aún más sus connotaciones negativas, especialmente su indolencia y avaricia.
El dueño de la Ex Oleaginosa dijo estar tranquilo por su imputación por contaminación. Pero se mostró dolido por la ‘condena social’ de la que dice ser víctima. “Yo tengo una condena social por esto. Yo no tengo prensa. Soy un perdedor en lo social, pero en lo jurídico me va a ir bien. Soy el pato de la boda, tengo que bancarme los azotes. (…) Tengo el cuero muy duro: yo salí de abajo pero esto, bien no me hace. Es un perjuicio y un daño irreparable” (Relato del Diario y extractos de la palabra del empresario Leonardo Passarini- Diario Puntal- 23-04-2010).
Passarini dice que quiso donar la manzana 48 de la ex aceitera. “Cuando se planteó el tema de la demolición, desmontaje, desguace de la manzana 48, tenía la vocación para realizarlo la sociedad que represento; indudablemente hubo intransigencia de parte de las autoridades del municipio motivada por un interés político de obtener la foto del intendente realizando la demolición. Esto por ahí a uno le hace pensar que se priorizan los intereses políticos antes que los intereses de la comunidad […] Yo estoy sufriendo al igual que todos los vecinos los daños y prejuicios fruto de la falta de desarrollo del sector y es culpa exclusiva del municipio, a pero a su vez sufrimos una depreciación ya que están jugando con la salud pública y depreciando más la zona porque ¿quién va a venir a invertir con tremenda campaña de desprestigio?” (Relato del Diario y extractos de la carta del empresario Passarini enviada al Concejo Deliberante Cuarto -Diario Puntal- 25-09-2010).
Passarini sorprendió al presentarse en el Concejo. “El Ejecutivo me eligió como adversario. Insiste con una contaminación que no existe, es falsa (…) Si tuvieron seis años para decidir un montón de situaciones y no hicieron nada, no me pueden conminar a mí por medio público para firmar. Ese señor que habló (se refiere al Secretario de Gobierno Municipal) dice que él es el Estado. Y ellos no son el Estado. Ese es el problema del autoritarismo de este gobierno que nos quiere avasallar A mí, someterme, no me somete nadie” (Relato del Diario y extractos de la carta del empresario Leonardo Passarini al Concejo Deliberante- Diario Puntal- 28-09-2010).
Esta narrativa está marcada por la presencia individualista y autocentrada que caracteriza al empresario y ese rasgo sostiene la estructura del relato ya que, cuando el yo se opone a otros, esa posición se fortalece y el diario refuerza la figura del dueño como un blanco hacia dónde dirigir y enfatizar el costado polémico de las relaciones entre los actores involucrados en el conflicto. El empresario es presentado como un anti-ciudadano quien, por su actitud apática, irresponsable y poco solidaria, es objeto de constantes apreciaciones negativas por parte del medio de comunicación. Si bien sus derechos como parte de la sociedad civil son reconocidos, la construcción en las noticias reafirma y pone de relieve su conducta indolente y desaprensiva para con los vecinos y para con las instituciones y los actores que las representan.
Encontramos en esta narrativa una trama que se presenta como un oxímoron, que llamamos ‘negligencia/interesada’ y da cuenta de que el empresario es construido a partir de un conjunto de disvalores que lo vinculan con el espacio próximo, es decir el de su predio, y en ese posicionamiento solo cuenta el día a día. En este sentido, coincidimos con Di Masso Tarditti (2017) cuando dice que la relación público-privado vertebra una tensión ideológica estructural del espacio público, conectando directamente con la prevalencia de intereses de empresas privadas sobre el bien público. Para el empresario, el predio de su propiedad supone un espacio depreciado e improductivo y del que no puede obtener réditos económicos, y ahí reside su interés que atiende a un provecho personal sin tener en cuenta a los vecinos quienes son los primeros afectados que reclaman mejoras y obras que les proporcionen la posibilidad de un futuro mejor para el barrio.
A modo de conclusión
Este trabajo nos ha permitido pensar cómo, un problema socio-ambiental de orden local, tal cual es el de la Aceitera Río Cuarto, plasmado en las noticias del diario, pone en la escena pública las formas en que se organiza y repiensa el espacio urbano y lo que ello conlleva para los actores involucrados. El diario habla de modos de organización social, de intervenciones políticas, del funcionamiento de las instituciones del Estado, de la presión que ejercen los particulares, de los obstáculos y tensiones hacia el desarrollo urbano y habla también del fracaso del modelo industrial, entre otros temas que aparecen en la superficie de las noticias.
En nuestro análisis, hemos dado cuenta de la emergencia de tres narrativas que se corresponden con relatos que se organizan a partir de las actuaciones y relaciones de cada uno de los actores locales cuya presencia es relevante en nuestro ciclo informativo. Las narrativas, además de dar cuenta del modo en que esas relaciones son presentadas por el diario, ponen en escena colectivos identitarios cuyas posiciones definen también posicionamientos sobre el espacio local. El espacio local se correlaciona con perspectivas y posiciones de sujeto que varían de acuerdo con el lugar que cada uno de esos actores ocupa en el ámbito local.
Estas narrativas nos han permitido entender que, el espacio local es, ante todo, un espacio en el cual confluyen, no solo los actores empíricos que lo habitan, lo gestionan o que tienen intereses puestos en él, sino que emerge como un espacio de disputas materiales y simbólicas que se sustentan en los modos de ‘vivir el lugar’ y que, en nuestro caso, se traslucen a través de los significados entretejidos en la trama narrativa de las noticias. Lo local no define una espacialidad en sí misma, sino que se construye a partir de un espectro de relaciones que están sujetas a disputas y tensiones entre los actores –en nuestro caso, vecinos, políticos y empresarios. A su vez, espacialmente, se intersectan, confluyen o se superponen, pero en cada caso, esa espacialidad se organiza a partir de la prevalencia de un valor o una serie de ellos que orienta los modos de apropiación material y simbólica del espacio, en este caso, el espacio local.
El análisis de ‘lo local’ como una idea compleja y atravesada por múltiples variables que desarrollamos en este trabajo, nos ha permitido dar cuenta de los sentidos de espacialidad que se pueden entrever a través de las noticias de un medio de comunicación local con alcance regional. Estos medios constituyen, en primera instancia, una fuente de información que recupera el quehacer de ciudades pequeñas o medianas, pero además se instauran como productores de significados socialmente reconocidos y configurantes de colectivos identitarios. Ellos permiten referenciar a los sujetos con su espacio de actuación e ‘imaginarse’ a sí mismos a partir de aquello que tienen en común y con aquello que los diferencia y los pone en perspectiva respecto del afuera, además de ‘encontrarse’ y ‘pensarse’ en el lugar que han elegido para vivir sus vidas y proyectar su presente y su futuro.
En tanto, concluimos también que la herramienta teórico metodológica que elegimos para llevar adelante el análisis proporciona, no solo una profusión de posibles miradas del conflicto, sino que permite acceder a una trama de significados más profundos que van mucho más allá de la lectura rutinaria y cotidiana de la prensa local.
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