Artículo de investigación

La concepción del profesor como intelectual de los profesores de tiempo completo: un estudio de caso

The Conception of the Teacher as an Intellectual: A Case Study

A conceção do professor como intelectual: Um estudo de caso.

Karla Karina Ruiz Mendoza
Universidad Autónoma de Baja California, México

La concepción del profesor como intelectual de los profesores de tiempo completo: un estudio de caso

Revista Interamericana de Investigación, Educación y Pedagogía, vol. 17, núm. 1, pp. 239-267, 2024

Universidad Santo Tomás

Recepção: 09 Outubro 2023

Aprovação: 04 Dezembro 2023

Resumen: Este estudio tiene como objetivo principal examinar la percepción que tienen los Profesores de Tiempo Completo (PTC) de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Baja California sobre el rol del docente como intelectual. Se adoptó un enfoque cualitativo bajo el paradigma interpretativo del Interaccionismo Simbólico, empleando el diseño de estudio de caso. Se llevaron a cabo entrevistas semiestructuradas a ocho PTC para explorar su concepción del papel intelectual del profesor. Se encontró una relación conceptual entre la figura del intelectual y la del profesor universitario, considerando al último como un intelectual en sí mismo. Los participantes vincularon la definición de intelectual del siglo XX con las dimensiones aportadas por Paulo Freire y Henry Giroux, resaltando el papel del profesor como motivador, pensador crítico e intelectual transformativo. Algunas de las conclusiones son que la concepción del profesor universitario como intelectual resuena con los planteamientos de Gramsci y Giroux, subrayando la importancia de la función crítica y transformadora del docente en la educación superior.

Palabras clave: Docencia universitaria, interaccionismo simbólico, intelectuales, pedagogía crítica, estudio cualitativo.

Abstract: This study primarily aims to examine the perception held by Full-Time Professors (FTPs) of the Faculty of Humanities and Social Sciences at the Autonomous University of Baja California regarding the role of the educator as an intellectual. A qualitative approach was adopted under the interpretive paradigm of Symbolic Interactionism, using a case study design. Semi-structured interviews were conducted with eight FTPs to explore their conception of the intellectual role of the teacher. A conceptual relationship was found between the figure of the intellectual and that of the university professor, considering the latter as an intellectual in their own right. The participants linked the 20th-century definition of an intellectual with the dimensions provided by Paulo Freire and Henry Giroux, highlighting the role of the teacher as a motivator, critical thinker, and transformative intellectual. Some conclusions are that the conception of the university teacher as an intellectual resonates with the approaches of Gramsci and Giroux, underscoring the importance of the critical and transformative function of the teacher in higher education.

Keywords: University teaching, symbolic interactionism, intellectuals, critical pedagogy, qualitative method.

Resumo: O principal objetivo deste estudo é examinar a perceção que os Professores a Tempo Inteiro (FTE) da Faculdade de Humanidades e Ciências Sociais da Universidade Autónoma da Baixa Califórnia (UABC) têm sobre o papel do professor como intelectual. Foi adoptada uma abordagem qualitativa sob o paradigma interpretativo do Interacionismo Simbólico, utilizando um desenho de estudo de caso. Foram realizadas entrevistas semi-estruturadas a oito PTC para explorar a sua conceção do papel intelectual do professor. Foi encontrada uma relação concetual entre a figura do intelectual e a do professor universitário, considerando este último como um intelectual em si mesmo. Os participantes relacionaram a definição do intelectual do século XX com as dimensões fornecidas por Paulo Freire e Henry Giroux, destacando o papel do professor como motivador, pensador crítico e intelectual transformador. Algumas das conclusões são que a conceção do professor universitário como intelectual está em sintonia com as abordagens de Gramsci e Giroux, sublinhando a importância do papel crítico e transformador do professor no ensino superior.

Palavras-chave: Ensino universitário, interacionismo simbólico, intelectuais, pedagogia crítica, estudo qualitativo.

Introducción

Fue el francés Paul Nizan, en el año de 1932, quien acuñó este concepto para quienes promueven el conocimiento y auxilian en los procesos de comprensión en una sociedad. Después, en ese mismo año, Antonio Gramsci hace público, desde la cárcel, el llamado cuaderno 12 sobre la historia de los intelectuales. Las reflexiones de ambos trajeron consigo diversas preguntas sobre quiénes son y qué características tienen los intelectuales, ¿acaso funcionan de manera individual o se agrupan para enfrentar las situaciones contemporáneas a su época?, ¿existe una categorización sobre el intelectual?

En este sentido, para Gramsci (1967) el no intelectual no existe, lo existente son tipos de intelectuales, pues la capacidad de pensar, seleccionar, analizar es parte del cerebro humano, sin embargo, no todos ejercen la función del intelectual. Un intelectual, según Gramsci, es aquel que influye en el pensamiento y discurso social a través de las ciencias, sean sociales y/o exactas. Así, los intelectuales pueden crear comunidades de intelectuales o como más tarde mencionaría Richard Florida (2002): redes intelectuales.

Gramsci (1967) desarrolla el concepto de intelectual orgánico para definir a aquel que se compromete con base en su espacio y tiempo, es decir, este emerge de la necesidad de su contexto social capitalista: "sobre el terreno, a exigencias de una función necesaria en el campo de la producción económica" ( p.19). En este sentido, el intelectual orgánico es quien se ha formado en relación directa con una clase social y, en esta clase, desempeña un papel activo en la promoción de los intereses y sus aspiraciones. A diferencia del intelectual tradicional, ya que este es un mero observador o comentarista de los acontecimientos, el intelectual orgánico se involucra en la lucha política y social, y trabaja para transformar la sociedad en la que vive. Gramsci (1967) consideró a los intelectuales orgánicos como fundamentales para el éxito de cualquier movimiento revolucionario, ya que eran capaces de mediar la visión y los objetivos de la clase trabajadora y de movilizar a las masas hacia la acción.

Así, al intelectual orgánico se le puede tipificar, uno de estos tipos es el intelectual rural, donde yace, según Gramsci (1967), el profesor, pues para él, el profesor cumple la función de conectar y profundizar los compromisos con su comunidad, entender sus problemas y tratar de solucionarlos, esto a través de la palabra, ya sea en el ámbito de persuasión o en un nivel de mediador; como cuando el profesor se encarga de que llegue agua, luz u otros servicios y herramientas a la comunidad.

Dentro de las discusiones teóricas contemporáneas es pertinente retomar el análisis crítico de Giroux (1990) sobre los profesores como intelectuales transformativos como parte de la pedagogía crítica, donde hace hincapié en cómo se ha dejado de lado la relevancia del liderazgo intelectual y moral de los profesores, y al mismo tiempo, que hay una necesidad de compromiso por parte de los mismos para un debate crítico permanente sobre los diversos programas que acompañan la actividad escolar, es decir, ideologías instrumentales y la tecnocracia. Si bien no define con exactitud a qué se refiere, explica que los profesores como intelectuales van más allá de lo instrumental o lo técnico, por ende, el profesor no debe ser un ejecutor sino un ser reflexivo capaz de criticar a las “(...) ideologías tecnocráticas e instrumentales subyacentes a una teoría educativa que separa la conceptualización, la planificación y el diseño de los currículos de los procesos de aplicación y ejecución” ( p.176).

El profesor puede ser percibido de distintas maneras, para Santiago et al., “el docente se ha convertido en un mero transmisor de conocimientos instrumentales con los que adoctrina a los alumnos sobre los beneficios que conlleva convertirse en asalariados, disciplinados y obedientes dentro del sistema capitalista.” ( 2012, p.164), los autores se preguntan si el docente ya no opera como el crítico del conocimiento como lo hacía a mediados del siglo XX, como el impulsor de la pregunta en sí, también describen cómo la sociedad y comunidad educativa se hallan sumergidos en la concepción de progreso a partir de la acumulación material lo que ha generado una relación muy fuerte con el consumismo; por ende, la relevancia sobre quién tiene mayor nivel adquisitivo antes que el bagaje de conocimientos. Giroux (1990), en este mismo punto, también habla de una devaluación del trabajo crítico del profesorado y que se ha transmitido a los estudiantes.

Esta visión oscurantista del profesorado también es compartida por Méndez-Núñez y Murillo (2017) quienes llevan a cabo un análisis teórico sobre la reivindicación de la labor intelectual y de transformación por parte de los profesores hacia una justicia social, mencionan que no creen en una fácil reivindicación del pensamiento crítico sin formación crítica en el profesorado y su posición es hacia la pedagogía crítica y de profesores preocupados por los problemas de su tiempo. A esta reflexión podemos agregar las palabras de Enzo Traverso (2014) en su libro “¿Qué fue de los intelectuales?”, pues narró su preocupación por cómo los expertos2 ocupan los espacios mediáticos en la actualidad, donde los intelectuales solían estar para analizar de forma crítica y pertinente las problemáticas sociales. Y esto se extiende a las universidades y espacios académicos ( Méndez-Núñez y Murillo, 2017; Traverso, 2014; Chomsky, 2020).

También, se puede mencionar otras visiones del concepto. Díaz (1993) menciona otras dos categorías de un intelectual de la educación: intelectual profesionalizado y el profesional de la educación. El primero hace referencia al trabajo productivo que requiere habilidades intelectuales y el segundo es un trabajo meramente reproductivo. Para lograr esta categorización retomó los subcampos de la producción, la reproducción y recontextualización de Bernstein. En este sentido, la forma en la que se observa al profesorado es en mayor parte reproductiva y regulada en la recontextualización. No obstante, para lo que respecta en este trabajo, definimos al profesor intelectual desde Gramsci y Giroux como aquel o aquella que genera ideas nuevas, sostiene un diálogo, se involucra y se compromete con su comunidad educativa a partir de una visión crítica en donde está consciente de su espacio y tiempo.

De forma teórica o empírica, la descripción del docente o sus funciones son complejas de definir, lo cual se puede deber a: “(…) la expansión institucional, la masificación, la profesionalización, la burocratización, el sindicalismo, la diversidad de profesiones, el credencialismo, el financiamiento, la politización y la inclusión de la tecnología.” ( Jiménez, 2020, p. 49). No obstante, podemos dividir la función del docente en la universidad en tres etapas: universidad antigua, universidad tradicional y universidad moderna.

La universidad antigua refiere al docente dedicado al arte de enseñar el más alto nivel académico a partir de lecturas clásicas ( Jiménez, 2020). Por otra parte, se tiene a la universidad tradicional, con el fin de cultivar docentes cultos, con el fin de reproducir las élites y el liderazgo político; dividiendo al profesor en catedrático y especialista; el primero refiere al docente que se gana el prestigio y el segundo, a la persona que se destaca en la práctica profesional ( 2020). Y, la universidad moderna, en la que nos encontramos, divide a la identidad del profesor en el académico, el especialista y el investigador; el primero referiría al profesionista que solamente se dedica a impartir clase (en cualquier nivel académico); el segundo refiere a quien ejerce su profesión en la industria o servicios, y, el tercero, es la persona que labora en centros de investigación; como investigación científica ( 2020). Esta división nos puede acercar a la percepción del docente de forma conceptual, no obstante, a esta clasificación de la universidad moderna, podemos agregar la del intelectual, quien se desenvuelve como un provocador del conocimiento, con un papel activo, emancipador y transformador ( Giroux, 1990; Freire, 2021)

Considerando la deseabilidad del impulso crítico en espacios universitarios y académicos ( Chomsky, 2020; Traverso, 2014), así como la revalorización y reivindicación del profesor ( Giroux, 1990; Méndez-Núñez y Murillo, 2017), es pertinente explorar el quehacer de los profesores de tiempo completo (PTC) en las universidades públicas. Con este trabajo, se busca abonar a la perspectiva crítica en el campo educativo, considerando estos tres argumentos: analizar al profesor como intelectual, lo ponemos en una posición de construcción de conocimiento y en la formación de alumnos con pensamiento crítico y reflexivo; nos ayuda a analizar desde la localidad y el contexto, entendiendo los movimientos políticos y sociales, y, nos ayuda a comprender de forma activa la construcción de la cultura y la sociedad a través de la educación.

Por todo lo anterior, se generaron las siguientes preguntas que guían esta investigación: ¿cuál es la concepción del profesor como intelectual de los Profesores de Tiempo Completo (PTC) de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Baja California? Así, nuestro objetivo de investigación es analizar la concepción del profesor como intelectual de los PTC de la FHyCS de la UABC a través de la comprensión del concepto y del análisis de las funciones y características según sus percepciones.

Metodología

Abonar al pensamiento crítico y analítico es complejo, por ello recurrimos a situar este estudio con un diseño de estudio de caso, pues este se define como un “(...) determinado fenómeno ubicado en tiempo y espacio (...)” ( Neiman y Quaranta, 2006, p. 217) que ayudan a comprender una realidad social o de un contexto real ( López, 2013), en este caso la conceptualización del profesor como intelectual; los estudios de caso son considerados estudios cualitativos ( Moreira, 2002). El estudio de caso ( López, 2013) se orienta a entender un fenómeno en su estado real, para ello hay que tener en cuenta el deber de adentrarse al campo en el que se trabajará; teniendo como fortaleza el registro de la conducta; en este sentido, el estudio de caso único tiene la fortaleza de la crítica sobre el objeto de estudio.

Y, a fin de obtener respuestas sobre la concepción del intelectual, recurrimos al paradigma interpretativo desde el Interaccionismo Simbólico de Blumer (1982) ahondando sobre la primera premisa de la naturaleza de este interaccionismo sobre la significación del concepto para el humano, en este caso el concepto de intelectual. Blumer apunta a que las personas, a través de la interacción con su ambiente y contexto, construyen una serie de significados; por ende, la metodología debe tomar a consideración el interpretar los significados de las acciones, así como las experiencias educativas; en este sentido, el análisis que se realice debe considerar las variables que influyen en las acciones y experiencias.

Para llevar a cabo lo anterior, se optó por llevar a cabo entrevistas semiestructuradas a los docentes convocados (descritos en la sección de participantes). Así, se decidió realizar una proceso de investigación similar a las fases de la investigación (véase figura 1) de Kemmis y McTaggart (1988; citado por Guillén & Peñarrubia, 2013); primero, la elaboración de preguntas, siendo un total de ocho preguntas base y resultando de nueve a diez por entrevista; segundo, llevar a cabo las entrevistas; tercero, transcribirlas anotando las expresiones y comentarios que ayudarán a la comprensión del tema; cuarto, procesar los datos en el software para datos cualitativos Atlas.ti a partir de grupos de códigos y códigos; quinto, proceder al análisis y elaboración de categorías con la ayuda de Atlas.ti; sexto, proceder a la redacción de resultados y discusión; y, finalmente, séptimo, concretar las conclusiones de la investigación considerando áreas de oportunidad para futuros proyectos. El octavo paso pertenece al replanteamiento si se desea proseguir con la investigación y mejorarla.

 Fases del estudio de caso
Figura 1
Fases del estudio de caso
Fuente: Elaboración propia basada en las fases de investigación de Kemmis y MacTaggart (1988; citado por Guillén & Peñarrubia, 2013).

Cada una de las entrevistas se realizó en línea mediante la herramienta digital de Google Meet y fueron grabadas con el software OBS Studio durante el mes de febrero y marzo de 2023. Esto tomó un total de doce días con una duración aproximada de entre 16 a 24 minutos por entrevista y las preguntas estaban orientadas a definir al profesor universitario, sus características, la definición del concepto intelectual, si el concepto de intelectual era aplicable a profesores universitarios y profesores de educación básica y media superior, así como, su autodefinición y sus funciones como profesores universitarios.

Los participantes fueron ocho PTC (de 24 del total) de la FHyCS. La selección de la FHyCS, ubicada en una zona urbana en Tijuana, esto se debió a la proximidad y accesibilidad a los sujetos de estudio. Además, se creyó conveniente consultarlos, ya que forman parte de una facultad que estudia el campo social y cultural, desde aspectos filosóficos, sociológicos o históricos (UABC, 2020). Los PTC fueron seleccionados por su accesibilidad, la coincidencia en la disponibilidad de tiempos y por su formación, teniendo así a cuatro PTC con posgrado en educación, dos PTC en literatura, y dos en áreas sociales, esto se puede ver a detalle en la tabla 1.

Tabla 1
Formación de los PTC
Formación de los PTC
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos obtenidos.

La propuesta analítica se elaboró partiendo de lo descrito por Blumer (1982) de observar y analizar los resultados obtenidos en las entrevistas realizadas para la identificación de las variables, así como del uso de conceptos ligados por obviedad a la investigación; como el concepto intelectual. Las categorías resultantes (véase tabla 2) fueron: intelectual, el profesor universitario y el profesor universitario como intelectual; de este último, es el que contesta nuestra pregunta de investigación; aunque todos los conceptos se relacionan con la base teórica citada en la introducción. El concepto intelectual está ligado a una visión política, desde Gramsci, y desde una visión crítica dentro de la práctica educativa con Giroux ( 1990; 2001), por ello, fue relevante partir desde la concepción misma del intelectual y la concepción pura del profesor universitario, es decir, ¿cómo definen al intelectual? Y ¿cómo definen al profesor universitario? Sobre la definición del profesor universitario como intelectual se retoma, como se dijo en la introducción, de la perspectiva de Gramsci (1967) y de Giroux (1990), el cual se retomará en la discusión de este análisis.

Debido a la multiplicidad de conceptos relacionados con las categorías, se elaboraron subcategorías para ayudar a elaborar una investigación más fina. De la categoría intelectual se obtuvieron tres: concepciones positivas sobre el concepto; concepciones neutrales sobre el concepto, y, concepciones negativas sobre el concepto. Estas tres concepciones surgieron a partir del análisis de las expresiones vocales, gestos y comentarios sobre cada uno de los conceptos, por ejemplo, el concepto de poder y autoridad, lo vinculan con ser elitista o estar a favor de los discursos clasistas.

Sobre el profesor universitario, se elaboraron tres más: características del profesor universitario; valores de un profesor universitario, y, funciones del profesor universitario de asignatura. Finalmente, se realizaron dos subcategorías para el profesor universitario como intelectual: características del profesor como intelectual y funciones del profesor como intelectual (véase tabla 2). Una vez realizadas estas categorías y subcategorías se procedió a codificar la información con Atlas.ti, donde se obtuvo una interrelación de conceptos. Esto se describe en el apartado de resultados.

Tabla 2
Categorías resultantes a partir de las entrevistas
Categorías resultantes a partir de las entrevistas



Fuente: Elaboración propia a partir de las entrevistas realizadas.

Resultados

El objetivo de esta investigación fue analizar la concepción del profesor universitario como intelectual, así como conocer cuál es su concepción del profesor universitario, y en este sentido, se encontró la distinción entre la concepción del intelectual y del profesor universitario; como vimos, algunos estudios obtuvieron diversas definiciones del profesor en su actividad y práctica docente, o bien la percepción del alumno sobre el docente ( Rivera & Hernández, 2017). Asimismo, los PTC se vieron dispuestos a la entrevista en todo momento, desde el primer acercamiento hasta el día de la entrevista; esto se puede deber a la cercanía con la entrevistadora hacia los entrevistados al ser egresada de dicha facultad.

Se puede agregar que, al terminar la entrevista, los PTC concluyeron que eran preguntas interesantes, que en general no se hacen y no conviven con la idea del profesor como un intelectual en práctica o en potencia; pues dentro de la conversación iban reflexionando sobre cada pregunta realizada. Además, la palabra intelectual, en general, les causaba un rostro de desagrado o sorpresa, por ejemplo, cuando se les preguntó que, si consideran al profesor universitario como intelectual, solían hacer un gesto de sorpresa por la pregunta, en general decían no imaginárselo así y trataban de recuperar la conversación. También, en general, se sintieron cómodos y mientras pasaba el tiempo les interesaba saber más sobre la propia investigación.

Percepción del profesor universitario como intelectual

La percepción del profesor universitario como intelectual mantuvo diversas percepciones. En la tabla 3 podemos revisar cómo los PTC se autoperciben y cómo perciben a los profesores en los diferentes niveles educativos. Encontramos cinco conclusiones principales, hay quienes se autoperciben intelectuales, pero que no podrían nombrar a otros profesores como intelectuales hasta observar su desenvolvimiento en la producción y el impulso crítico en su quehacer docente; el segundo se puede percibir como intelectual y percibe a todos como intelectuales; el tercero, no se percibe como intelectual, pero percibe al resto como intelectuales porque la definición aplicada en sí mismo (a) causa conflicto por el tono de poder que conlleva la palabra intelectual, y el cuarto, es el docente que no se autopercibe como intelectual, pero que se muestra neutral ante los demás docentes, ya que no cualquiera alcanza esa categoría por lo que tiene que ver el desenvolvimiento del profesor en su contexto; el quinto no se percibe como intelectual y tampoco a los demás, ya que considera a los profesores como especialistas muy particulares de su materia.

A partir del análisis descrito en la tabla 3, en general, los profesores concluyen que el docente puede ser un intelectual, pero que dependerá de su desenvolvimiento en cuanto a producción académica, trayectoria, producción literaria, relaciones sociales y cómo impacta su opinión dentro del ambiente universitario, o bien, si tiene un impacto fuera del contexto universitario y mejor aún si traspasa el propio estado a donde pertenecen, es decir, Baja California.

Tabla 3
Autopercepción y percepción sobre el docente como intelectual en diferentes niveles educativos
 Autopercepción y percepción sobre el docente como intelectual en diferentes
niveles educativos


Fuente: Elaboración propia a partir de la información analizada.

El análisis realizado en Atlas.ti arrojó dos subcategorías relevantes: las características y funciones. La primera guarda relación directa con el intelectual, con la labor de escribir, publicar y ser reconocido por sus opiniones. Normalmente, relacionan al profesor intelectual con la filosofía, o profesores de filosofía, que discuten el conocimiento, se cuestionan y autocritican. Al mismo tiempo, se relacionan con algunas características del profesor universitario, como ser académico y tener estudios de posgrado (presente también en el intelectual) o bien ser crítico. Además, tanto el intelectual como el profesor universitario intelectual guardan relación con la obra propia (escribir y publicar) así como con la forma de expresarse ante el público. En este caso, una característica única del profesor como intelectual fue ejercer con amor la profesión más allá de la vocación, lo cual se comparte con la definición del profesor universitario, es decir, en ambos se tendría que manifestar una vocación por la docencia y, por ende, compartir el conocimiento.

Finalmente, en las funciones del profesor universitario intelectual se encontró que debe ser un gestor del conocimiento, mantenerse cercano con la comunidad, ser guía emocional, promover el conocimiento y mantenerse en constante actualización; estas últimas tres relacionadas con las funciones del profesor universitario también.

Además, los PTC entrevistados manifestaron estar reflexionando sobre el tema mientras lo platicaban y les parece que es posible despegarse de la idea del intelectual de la universidad antigua, que es aquel evocado al conocimiento absoluto y de alto nivel ( Jiménez, 2020), o bien, del intelectual total, sobre el que está presente en los movimientos políticos y sociales; y causándolos ( Traverso, 2014).

Al finalizar resaltaron que ubican a algunos PTC que los ven o podrían ser vistos como intelectuales ante la comunidad universitaria, entre ellos nombraron a: Mauricio Ramos Gonzáles, ¿Felipe Lee?, Alfredo González, Conrado Eudave, Heriberto Yépez, Hugo Salcedo, Horst Mattai, Rubén Vizcaíno Valencia y Humberto Félix Berumen. Asimismo, hicieron hincapié que cuando pensaban en los intelectuales comúnmente referían a personajes masculinos y que ello debería cambiar.

Sobre el concepto intelectual

Hubo más reacciones negativas o neutrales sobre la concepción de la palabra intelectual, es decir, hicieron uso de algunas palabras como poder, autoridad, elitismo, clasismo, que las vinculan con aspectos negativas de la figura del intelectual; cuando mencionaban al intelectual expresaron desagrado con sus gestos pero a la vez expresaron que no era totalmente negativo, pero que, normalmente, vinculan al intelectual como un personaje elitista y en menor medida, como un personaje positivo y dispuesto a charlas constructivas. En cuanto a las expresiones neutrales, no les parece ni positivo ni negativo el expresar la opinión, ser influyente, tener estudios de posgrado o ser una figura pública; ya que expresaron que eso es parte de ser un personaje público.

Sobre las concepciones positivas del intelectual, lo relacionaron con las características del profesor universitario; y a su vez con la definición del profesor como universitario, es decir, vinculaban su quehacer y práctica profesional como un acto positivo para la sociedad. El concepto en negativo tiene una relación con los siguientes conceptos: poder, autoridad, clasismo, actos políticos, funcionario público, forma peyorativa hacia los demás y elitismo; agrupando los significados podemos entender que el concepto intelectual puede ser asociado con personas con poder, las cuales no observan las perspectivas horizontales. Los PTC mencionaron algunos intelectuales como: Octavio Paz, Julio Scherer García, Byung-Chul Han y Paulo Freire.

Por otra parte, en el aspecto neutral, encontramos que el intelectual suele expresar su opinión, es considerado una figura pública que suele ser influyente y se le relaciona con los estudios de posgrado. En cuanto a la perspectiva positiva, el intelectual suele ser un experto en artes, literatura y en otras disciplinas que se relacionen con ser culto, multi e interdisciplinario, además, es analítico y crítico, y suelen tener la labor de la escritura. En sí, podemos decir también que el intelectual tiene presencia corporal y una forma de expresarse, en cuanto a vocabulario y temas, lo cual le hace imponente con quien hable.

En cuanto a la definición que dieron los PTC F, B, D, E y C, podemos encontrar una relación entre la crítica y la visión del dominio de la cultura, el cual busca expandirse y estar en constante estimulación intelectual. El PTC H y C definen al intelectual como alguien público y en cierta medida como opinólogo. El profesor B y D hablan de un intelectual que resuelve problemas en su contexto y se informa para dar una posible solución.

El profesor universitario

La categoría sobre la definición del profesor universitario se desglosa en tres. El primero son las características del profesor universitario, estas son: es un especialista, planifica sus clases, tiene vocación para ejercer, se compromete con los estudiantes, tiene conocimientos sobre enseñanza (o lo mínimo indispensable), evalúa a los estudiantes, tiene experiencia en su área porque es un especialista, cumple con la capacidad de comunicarse adecuadamente y tiene conocimientos específicos. Algunos profesores definieron las características como valores, por lo que se decidió separarlos, pero digamos que estos valores son inherentes y necesarios para la práctica educativa. Los valores que se relacionan con el orden de importancia son: paciencia, responsabilidad social, empatía, respeto, tolerancia y justicia.

Se define al profesor universitario como un especialista que tiene estudios de posgrado, académico, el cual, normalmente, mantiene un segundo empleo, ya que la docencia es el complemento; esta definición se apega más al profesor de asignatura, según los entrevistados. Asimismo, entre las funciones del profesor universitario encontramos: la gestión educativa, es un guía emocional y consejero, suele dar tutorías académicas, debe actualizarse constantemente, imparte clases y tiene que promover el conocimiento a los estudiantes.

Así, encontramos que mantiene semejanzas con el intelectual, pues consideran que ambos deben tener estudios de posgrado, sin embargo, la diferencia radica en la especialización, pues consideran al intelectual como alguien multi e interdisciplinario o experto en un área de opinión social, mientras el profesor universitario es un profesional de su área, pero debe ser muy específico, por ejemplo, un profesor de redacción debe mantenerse en un segundo empleo como especialista en el área, como ser editor de una revista o una editorial; en cuanto al intelectual, no precisamente debe ser un profesor y se encuentra más hacia el ámbito político o de opinión.

Discusión

Este estudio confirmó el conflicto que existe para definir al profesor universitario como intelectual y entender por qué el término profesores intelectuales transformativos de Giroux (1990) es difícil de encontrar en los discursos de profesores universitarios. Si bien esto es un acercamiento a ese nivel de conceptualización teórica, podemos comprender cómo los docentes universitarios definen al profesor, sus características y funciones.

Por consiguiente, en la figura 2, se puede observar la red final creada en el software Atlas.ti, donde se obtuvieron conceptos entrelazados que se logran representar mejor de esta manera; desde esta imagen se logra visualizar cómo los códigos se interrelacionan unos con otros; esto significa que algunos de los códigos se relacionaban con dos o tres categorías. Cada uno de los códigos resaltados en colores representa las categorías y subcategorías y, en blanco, los códigos que se relacionaban con las categorías y subcategorías.

Sobre el concepto de intelectual, puedo decir que los PTC suelen relacionar o referirse al intelectual total, una concepción del siglo XX cuando los relacionan a movimientos políticos, al cambio, al cuestionamiento del poder y del discurso dominante (Sartre, 1996; Foucault; 1979); pero también lo relacionan con el elitismo y clasismo desarrollado a fines del siglo XIX sobre las artes y la cultura, así como el despilfarro sobre ciertas figuras de arte ( Traverso, 2014). Este tipo de relación lo encontramos con el profesor dedicado a la filosofía como alguien intelectual, pues como se ve en los resultados, los PTC citan a filósofos y literatos como una imagen común del intelectual. Asimismo, los profesores mencionados como posibles profesores intelectuales pertenecen a las áreas de filosofía y literatura; solamente un PTC mencionó a alguien relacionado con el ámbito educativo.

Bosquejo de la

							network creada en Atlas.ti
Figura 2
Bosquejo de la network creada en Atlas.ti
Fuente: Elaboración propia a partir de la relación hecha entre grupos de códigos y códigos.

También, hay una relación con la definición de Gramsci (1967) sobre que todos somos intelectuales, no obstante, no se encontró una definición clara o más acercada a una posible clasificación del profesor como intelectual que saliera de los entrevistados. No obstante, algo que sí se visualiza es la relación con la comunidad y el quehacer del trabajo docente con la función emocional y de tutoría, y asesoría, con el estudiantado. También hubo una relación con la resolución de problemas y la capacidad de actuar como mediador o solucionador de problemas; como bien lo indica Gramsci.

En cuanto al profesor como intelectual, Giroux ( 1990; 2001) refiere a un profesor transformativo a partir de su capacidad crítica y de liderazgo, el cual proviene de la pedagogía crítica y de la definición del intelectual como cuestionador del discurso dominante ( Traverso, 2014), sin embargo, no se encontró el concepto de liderazgo como tal, debido a la relación del profesor con un especialista, a menos, como lo dijeron algunos PTC, que sea un profesor investigador o que ya cuenta con una plaza, lo cual, casi automáticamente lo designan como líder o coordinador de un área. El concepto más aproximado al liderazgo es ser influyente, lo cual se relaciona con la concepción del intelectual como especialista o experto; detallada por Jiménez (2020) sobre la concepción de la universidad tradicional o bien la universidad moderna.

La concepción del especialista o experto, como apuntan Picó y Pecourt (2008), se relaciona con una visión de la segunda mitad del siglo XX hacia lo contemporáneo, puesto que suelen no concebir el cruce de conocimientos, es decir, la multi e interdisciplinariedad. Por lo que, por un lado, pueden observar al intelectual como un erudito total y al profesor universitario, y profesor universitario intelectual, como un especialista y opinólogo, pero únicamente de su tema o área de conocimiento; constreñido a su especialización de posgrado. Esto nos ayuda a reafirmar lo expresado por Enzo Traverso (2014) sobre cómo el experto gana espacio en las universidades y en otros espacios públicos. A esto le agregamos que no hay distinción clara entre especialista o experto por parte de los entrevistados.

Como bien revisamos, hay PTC que visualizan al profesor universitario como especialista de su conocimiento, como un mero transmisor de información o conocimientos de forma práctica, útiles para el sistema capitalista ( Santiago et al., 2012), sin embargo, también se habla del amor a la profesión a partir de la liberación del oprimido (Freire, 2001), como lo indica un PCT (G): “Yo creo que… hay que… si… Como bien este Paulo Freire hay que… hay que ejercer la profesión con amor. [...] Si queremos tener como mejores resultados y además de tener como estudiantes preparados, tener estudiantes empáticos.”, y, en este sentido, se puede relacionar la concepción del profesor según las preconcepciones de cada uno de los PTC. Esto nos daría un indicio de que la relación teórica sí importa en el ejercicio del profesorado.

No obstante, por medio de las expresiones no verbales y verbales de los PTC, se entrevé la preocupación y visión oscurantista ( Méndez-Núñez & Murillo, 2017) de la poca formación del profesorado con respecto al ámbito educativo porque, según su percepción, la mayoría de los docentes no cuentan con una especialización o actualización sobre habilidades pedagógicas o didácticas; lo cual, según sus comentarios posteriores, puede ser la razón por la que muchos profesores no guardan una buena relación con sus estudiantes. Esto concuerda con Jiménez (2020), sobre la falta de investigación e innovación sobre el desarrollo de este tipo de habilidades; lo cual parece ser lo más importante dentro de la práctica educativa universitaria, según los entrevistados.

Se habla, entonces, del profesor comprometido, con paciencia, empatía y escucha activa, pero, al mismo tiempo, de un docente que tiene dos empleos y no tiene tiempo para poder ofrecer otro tipo de acompañamiento, asesorías o tutorías, dejando a los PTC con altas demandas emocionales y de gestión académica por parte de los estudiantes; por ejemplo, las tutorías, que en dicha facultad se dividen en 91 alumnos (aproximadamente y dependiendo de la licenciatura) por PTC. Y, como se describió en los resultados, los profesores de asignatura apoyan en ocasiones, por voluntad propia, por crear redes sociales o por vocación, a los PTC en actividades como asesorías académicas, tutorías, organización de conferencias u organización de eventos con el apoyo de los propios estudiantes; esto lo podríamos encontrar en las categorías intelectual profesionalizado y el profesional de la educación ( Díaz, 1993).

Si bien el análisis del concepto del profesor como intelectual se ha desarrollado en el ámbito teórico, esta perspectiva a partir del estudio de caso nos amplía la práctica de los conceptos y las relaciones que tienen con otras definiciones, lo cual produce otros significados. Como vimos, el autoconcepto de los profesores universitarios tiende a ser positivo y propositivo cuando se trata de profesores universitarios; casi siempre se definen como excéntricos ( Riviera & Hernández, 2017). Si bien los PTC no se definieron a sí mismos como excéntricos, admitieron que los alumnos u otros colegas sí los observan de esa manera, porque tienen diferentes características al impartir clase; sus expresiones, gestos, tono de voz, vestimenta, etc.

En los códigos encontramos la relación con la forma de expresarse, lo cual se relaciona con el concepto de intelectual y el de profesores universitarios como intelectuales, esto puede significar que la excentricidad y las formas de expresión otorgan un peso alto en la percepción entre colegas, pero también por parte del estudiantado (Merellano et al., 2016). A esto podemos añadir que efectivamente los valores son trascendentes cuando se trata de la figura del profesor, sobre todo con la capacidad de ser paciente y respetuoso; añadiendo la capacidad de comunicarse de una manera emocionalmente efectiva.

Conclusiones

Este estudio nos ha permitido analizar la concepción del profesor universitario como docente y como intelectual desde el paradigma interpretativo desde el Interaccionismo Simbólico (1982), por ello, se logró llevar a cabo un análisis desde los conceptos más particulares, así como con la relación de las expresiones de cada uno de los entrevistados. Esto permitió entender que al intelectual se le ve como una persona con poder e imposición ante el público que lo escucha. Lo cual es diferente a la figura del profesor, pues lo visualizan como una persona amante del conocimiento y del cuestionamiento, lo cual se debe ver reflejado en los estudiantes universitarios.

La definición que se elaboró del profesor intelectual, a partir de Gramsci (1967) y Giroux (1990), es pertinente para aquellos profesores, sean de asignatura o TC, generan nuevas ideas y discuten con el discurso dominante, pero sobre todo aquel que se relaciona con su comunidad educativa a partir de una visión crítica, empática, paciente, consciente de su espacio y de su tiempo.

Podemos concluir que el significado del intelectual gramsciano, de alguna manera, ha trascendido en nuestras definiciones actuales del quehacer del profesor, o bien es un acto natural del profesor que pudo observar Gramsci (1967) y trasladarlo a la interpretación del terreno de las exigencias sociales. La concepción de experto se ha extendido a la universidad y es difícil concebir a un profesor como alguien multi e interdisciplinario ( Méndez-Núñez y Murillo, 2017; Traverso, 2014; Chomsky, 2020).

El concepto del profesor intelectual transformativo de Giroux (1990) tiene relación con la definición de Díaz (1993) sobre el intelectual profesionalizado, sin embargo, al intelectual que nos referimos es al que cuestiona al discurso dominante dentro y fuera del aula. Un concepto de uso adecuado en este contexto y análisis es la categoría del profesional de la educación ( Díaz, 1993), pues podemos referirnos al profesor que debe cumplir el modelo universitario sin llegar a cuestionarlo; como el de la UABC, por ejemplo; aunque esto no se muestra en los comentarios de los entrevistados. El concepto del intelectual profesionalizado ( 1993) se puede utilizar cuando el profesor, dentro del mismo modelo universitario, actualiza y recontextualiza un plan de estudios, pero sin cuestionar el discurso dominante.

Con respecto a la pregunta de investigación, se concluye que los PTC conciben al profesor universitario más como un intelectual profesionalizado y, en la mayoría de los casos, como un profesional de la educación ( Díaz, 1993). En su mayoría pueden concebir al docente universitario como intelectual, pero les gustaría adentrarse más al tema para poder definirlo mejor, ya que consideran que no cualquier profesor puede ser considerado como un intelectual dentro de la profesión docente. No obstante, la relación de los conceptos que se obtuvieron apunta a que todas las categorías guardan relación en cuanto a la difusión del conocimiento, pero se diferencian en las formas de transmitir dicho conocimiento; y en la reflexión crítica y analítica sobre las concepciones de poder y de los discursos dominantes.

Para terminar, a partir de este estudio empírico se espera proseguir con los estudios de los otros PTC para comprender mejor sus posicionamientos con respecto a estas concepciones. Asimismo, seguir con el análisis teórico sobre la Nueva Escuela Mexicana (NEM), ya que desean revalorizar el papel del docente “(...) la revalorización es la reivindicación del papel del cuerpo docente como garante de la comprensión, conservación y transmisión del conocimiento, la ciencia y los mejores valores de una sociedad compleja, en permanente cambio e inmersa en crecientes niveles de incertidumbre.” (NEM, 2019, p.11). Este tipo de aportaciones puede abrirnos una nueva perspectiva y análisis crítico del docente que se encuentra enmarcado desde el discurso del deber ser de un docente, de la docencia como un trabajo y desde las políticas educativas vigentes ( Rockwell y Ezpeleta, 1983).

Referencias

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Notas

2 Los expertos son aquellos investigadores especializados en un área del conocimiento, o bien especializados en un tema muy particular del cual pueden dar cuenta pero que no tienden a cruzar diversas áreas del conocimiento, como se esperaría de un intelectual clásico ( Picó & Pecourt, 2008). En este sentido, en el ámbito educativo su participación suele ser muy valiosa, por ejemplo, para validar una prueba de ingreso a la universidad, donde son los expertos quienes validan los contenidos de esta ( Andúgar & Cortina, 2020).
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