Intervenciones
Avances y desafíos para la construcción de un protocolo antirracista en la Universidad Nacional de Cuyo, Argentina
Avanços e desafios para a construção de um protocolo antirracista na Universidade Nacional de Cuyo, Argentina
Progress and challenges in designing an antiracist protocol at the Universidad Nacional de Cuyo, Argentina
Avances y desafíos para la construcción de un protocolo antirracista en la Universidad Nacional de Cuyo, Argentina
Revista de Extensión Universitaria +E, vol. 15, núm. 23, pp. 1-17, 2025
Universidad Nacional del Litoral

Recepción: 01 Abril 2025
Aprobación: 15 Septiembre 2025
Resumen: Este artículo tiene por objetivo exponer y discutir los aprendizajes y desafíos obtenidos durante la ejecución del proyecto de extensión universitaria denominado “Primer Protocolo Antirracista Universitario” en la Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza, Argentina, durante 2023. El objetivo general del proyecto fue contribuir a la visibilización y problematización de las prácticas racistas arraigadas en los espacios universitarios que colaboran a perpetuar las desigualdades raciales. Metodológicamente, se basó en la Investigación–Acción Participativa que articula actores comunitarios y académicos para diseñar estrategias de extensión, investigación y formación antirracista. Desde un enfoque de extensión crítica, se analizaron los hallazgos y desafíos emergentes a partir de la incorporación de perspectivas antirracistas en la educación universitaria. Los hallazgos evidencian la persistencia de perspectivas coloniales en la universidad y la necesidad de transformar esta situación mediante la vinculación con saberes situados y experiencias de colectivos racializados que habitan los circuitos académicos.
Palabras clave: racismo, protocolo antirracista, educación universitaria, extensión crítica, extensión universitaria.
Resumo: Este artigo tem como objetivo apresentar e discutir os desafios e aprendizados obtidos durante a implementação do projeto de extensão universitária nomeado “Primeiro Protocolo Antirracista Universitário” na Universidade Nacional de Cuyo, Mendoza, Argentina, durante o ano de 2023. O objetivo geral do projeto foi contribuir para a visibilização e problematização das práticas racistas enraizadas nos espaços universitários que colaboram para perpetuar as desigualdades raciais. Metodologicamente, baseou-se na Pesquisa-Ação Participativa que reúne atores comunitários e acadêmicos para desenvolver estratégias de extensão, pesquisa e formação antirracista. A partir de uma abordagem de extensão crítica, foram analisados os achados e desafios emergentes da incorporação de perspectivas antirracistas no ensino superior. Os resultados evidenciam a persistência de perspectivas coloniais na universidade e a necessidade de transformar essa realidade por meio da articulação com saberes situados e experiências de coletivos racializados que habitam os âmbitos acadêmicos.
Palavras-chave: racismo, protocolo antirracista, educação universitária, extensão crítica, extensão universitária.
Abstract: This article aims to present and discuss the lessons learned and challenges encountered during the implementation of the university extension project entitled “First University Anti–Racist Protocol” at the Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza–Argentina, in 2023. The general objective of the project was to contribute to the visibility and critical discussion of entrenched racist practices in university spaces that perpetuate racial inequalities. Methodologically, it was based on Participatory Action Research, working in collaboration with community and academic actors to design strategies for extension, research, and antiracist education. From a critical extension approach, the study analyzed the findings and emerging challenges stemming from the incorporation of antiracist perspectives in college education. The results highlight the persistence of colonial perspectives at university and the need to transform this reality through engagement with situated knowledge and the experiences of racialized collectives within academic circuits.
Keywords: racism, anti–racist protocol, college education, critical extension, university extension.
Introducción
En las últimas décadas, el racismo ha cobrado mayor relevancia en la agenda pública y académica en la Argentina. Esta tendencia ha estado impulsada por un contexto de creciente visibilización de las demandas de diversos colectivos, especialmente aquellos que se identifican como indígenas, afrodescendientes y migrantes. El aumento de estudios y proyectos de investigación, extensión e intervención sobre los distintos tipos de racismo ha sido notable y abarca tanto enfoques sociológicos como culturales e históricos, los cuales han buscado examinar las dinámicas de discriminación racial que atraviesan múltiples dimensiones de la vida social.
Sin embargo, pese a esta proliferación de investigaciones y proyectos de extensión e intervención, el tratamiento del racismo en la Argentina aún presenta importantes limitaciones de fondo. Muchos de estos estudios y proyectos tienden a centrarse en aspectos discursivos y anecdóticos, sin abordar con suficiente profundidad las estructuras y prácticas institucionales que sostienen y perpetúan el racismo en cuanto ideología y estructura de poder (Mato, 2023). Esta escasa profundidad en los análisis restringe la comprensión integral del fenómeno al no considerar e historizar cómo el racismo se entrelaza con otras formas de opresión. Esto resulta preocupante en espacios clave como la educación universitaria, donde los discursos hegemónicos y las prácticas dominantes suelen quedar invisibilizados bajo el supuesto de que los espacios académicos son natural y esencialmente benignos.
En este contexto, el proyecto de extensión universitaria denominado “Primer Protocolo Antirracista Universitario” (en adelante PPAU) surgió como una respuesta a una demanda, sostenida principalmente por estudiantes de diversos orígenes étnicos nacionales, de comenzar a desarmar y problematizar los enfoques superficiales y anacrónicos sobre el racismo para abordar su presencia en los espacios de formación universitaria. Dicha situación, sobre el escaso desarrollo teórico e histórico del racismo, se evidencia en la falta de debate y estudio sobre esta problemática en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales[1] (FCPyS) de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo).
La provincia de Mendoza, según datos del Censo 2022, cuenta con una alta proporción de población indígena (2,2 %), afrodescendiente (2,7 %) y migrante internacional (3,4 %). Además, son estos últimos los grupos poblacionales más afectados por la violencia racista en la provincia, mayoritariamente las personas migrantes y, en particular, aquellas de origen boliviano (INADI, 2014, 2020). Asimismo, resulta relevante indicar que los datos sobre el nivel educativo de estas poblaciones son representativos de las limitaciones que existen para el acceso a la educación. Las cifras a nivel nacional indican que: de la población de 25 años y más que se reconoce indígena y asistió a un establecimiento educativo, el 54,2 % no terminó el nivel secundario; de la población de 25 años y más que se reconoce afrodescendiente y asistió a un establecimiento educativo, el 39 % no terminó el nivel secundario; de la población de 25 años y más nacida en otro país y que asistió a un establecimiento educativo en la Argentina, el 50,5 % no terminó el nivel secundario (Censo, 2022).
Este artículo propone exponer y discutir los aprendizajes y desafíos obtenidos durante la ejecución del proyecto de extensión universitaria PPAU, en pos de problematizar las dinámicas racistas que operan en la UNCuyo[2] haciendo foco en una de sus unidades académicas, la FCPyS. Para ello, se tomarán los datos recopilados por el proyecto PPAU mediante pedidos de información pública realizados a la UNCuyo y a la FCPyS, las sistematizaciones de experiencias de cada una de las actividades llevadas adelante por el equipo del PPAU, y los testimonios de estudiantes que participaron en calidad de organizadores y asistentes.
En primer lugar, se presenta una breve reseña sobre el proyecto de extensión universitaria PPAU que da cuenta del objetivo general, sus ejes de trabajo y los procesos y metas alcanzados. En segundo lugar, se exponen los hallazgos y desafíos obtenidos en el desarrollo del proyecto. Cabe destacar, que este segundo apartado condensa gran parte de las marchas y contramarchas de la tarea extensionista llevada a cabo, para ello se incorporaron relatos de experiencias en primera persona articulados con un marco conceptual que promueve su interpretación en clave crítica. Finalmente, en el último apartado se presentan las conclusiones en torno a la ejecución del proyecto de extensión, las cuales han sido pensadas desde la pregunta más que desde las certezas.
Breve reseña del proyecto de extensión universitaria: “Primer Protocolo Antirracista Universitario”
El proyecto PPAU fue aprobado con financiamiento luego de un proceso de evaluación externa por la Secretaría de Vinculación y Extensión Universitaria de la UNCuyo en el marco de la 15º convocatoria de proyectos del programa denominado “Mauricio López”[3]. Se ejecutó entre marzo y diciembre de 2023 y contó con la participación de once estudiantes, tres docentes y tres egresadas, todas las personas vinculadas a la FCPyS y, además, algunas de ellas también son integrantes de la comunidad boliviana de Mendoza y la comunidad Colla Queyunp.
El objetivo principal del proyecto fue contribuir a la visibilización y problematización de las prácticas racistas arraigadas en los espacios universitarios que colaboran a perpetuar las desigualdades raciales en la UNCuyo en Mendoza, durante el 2023. Las líneas de acción del proyecto se organizaron en tres ejes: 1) Formulación de un prototipo de protocolo antirracista junto a referentes comunitarios, territoriales, de organizaciones sociales y de la universidad para luego ser presentado en la UNCuyo; 2) Visibilización y promoción del proyecto PPAU en los espacios universitarios; 3) Acciones de formación en racismo y antirracismo para la incidencia en espacios universitarios.
Entre los procesos y metas alcanzadas desde el proyecto se destacan:
El proyecto del PPAU fue una propuesta novedosa y provocadora en un contexto provincial y nacional donde existe la sospecha constante sobre la existencia del racismo como ideología y estructura de poder que rige la organización de la sociedad moderna. Los hallazgos y desafíos que emergieron desde este proyecto de extensión universitaria fueron vastos y por mucho excedieron los esperables planteados en un inicio.
La experiencia extensionista del PPAU constituyó un proyecto político–académico que fue capaz de disputar los modos hegemónicos de ser y hacer universidad en la provincia de Mendoza. Desde sus inicios fue diagramado desde la concepción de la extensión crítica, la cual es entendida como “un proceso educativo y también investigativo, en tanto contribuye a la producción de conocimiento nuevo a partir de vincular críticamente el saber académico con el saber popular” (Tommassino y Cano, 2016, p. 15). Este proyecto conllevó un proceso educativo e investigativo que, al promover instancias de participación, primordialmente de personas racializadas insertas en los circuitos académicos, fue también trasformador. No solo en términos de las relaciones con el saber y los contenidos académicos sino, fundamentalmente, en términos de actores sociales que mutaron de ser “objetos de estudio” a ser sujetos/as de conocimiento y transformación de las problemáticas sociales abordadas y que, además, les interpelan en sus propias trayectorias de vida.
Ello fue posible gracias a la puesta en marcha de la Investigación–Acción Participativa (IAP) en cuanto anclaje metodológico del proyecto. Esta aportó elementos para problematizar los modos de producción de conocimiento hegemónico en el espacio de la FCPyS. En este sentido, la IAP no solo fue una metodología, sino que interpeló a las/os extensionistas en calidad de personas sentipensantes con trayectorias de vida que se vincularon directamente con lo trabajado desde el proyecto de extensión (Fals Borda, 1999).
En los siguientes apartados se expondrán algunos de los hallazgos y desafíos más representativos, que dan cuenta de los alcances y de la incidencia del proyecto. En concordancia con Mato (2020b), es sumamente relevante discutir y socializar la información y aprendizajes que se obtienen de este tipo de experiencias de extensión ya que, en ocasiones, no suelen aprovecharse completamente, pese a que contribuyen a evaluar las dinámicas sociales e institucionales de manera integral.
Prácticas extensionistas en clave antirracista. Hallazgos y desafíos en la ejecución del proyecto de extensión universitaria “Primer Protocolo Antirracista Universitario”
Uno de los debates más corrientes y acalorados en las discusiones académicas, tanto en las aulas como en los pasillos de la UNCuyo, es aquel que pone en tela de juicio la existencia o inexistencia del racismo en la Argentina, en cuanto ideología y régimen de poder constitutivo del mundo moderno (Mato, 2023). El uso del término suele quedar vinculado exclusivamente a los países del norte y, por lo general, es caracterizado como un hecho histórico, sin ningún tipo de vinculación con nuestra historia de conformación en Estado–nación (Menéndez, 2018). Por otro lado, algunas posiciones teóricas afirman que no es posible sostener la existencia del racismo en nuestras sociedades contemporáneas bajo el supuesto de que las razas no existen, por lo tanto, no existiría el racismo, incurriendo en el obstáculo epistemológico de analizar la realidad histórica y social bajo paradigmas exclusivamente biologicistas.
Aníbal Quijano (2014, 2017) señala que la idea de raza fue un modo de otorgar legitimidad a las relaciones de dominación que se impusieron con la conquista de lo que hoy conocemos como América y el Caribe. La expansión del colonialismo sobre el resto del mundo llevó a la instauración de la perspectiva eurocéntrica de conocimiento y, con ella, a la elaboración teórica de la idea de raza como naturalización de esas relaciones coloniales de dominación. Históricamente, esto significó una nueva manera de legitimar las ideas y prácticas de las relaciones de superioridad e inferioridad. Desde entonces, ha demostrado ser el más eficaz y perdurable instrumento de dominación social universal; los pueblos conquistados, dominados y despojados fueron situados en una posición natural de inferioridad y, en consecuencia, también sus rasgos fenotípicos, así como sus lenguas, espiritualidad, saberes y formas de conocimiento. Así, la idea de raza se convirtió en el criterio fundamental para la organización de la población a nivel mundial, en la estructura de poder de la nueva sociedad.
En efecto, la idea de raza no supondría ninguna base natural ni biológica, sino que surge con América como una forma de legitimar las relaciones de dominación impuestas por la conquista. Existe en cuanto categoría de dominación histórica, política y social que opera aún en tiempos poscoloniales y organiza los modos de relacionamiento social en los vastos escenarios de la vida cotidiana, entre ellos, los espacios educativos como las universidades.
En este contexto, emerge el antirracismo en América Latina y el Caribe como respuesta a la persistencia del racismo estructural, el cual ha sido históricamente negado o minimizado en la región debido a narrativas de mestizaje e igualdad racial. El antirracismo surge como un movimiento y marco teórico que busca visibilizar estas desigualdades, cuestionar los privilegios raciales y promover políticas de reparación y reconocimiento. Apoyado en especial en las luchas de movimientos organizados de personas racializadas, el antirracismo desafía la idea de la "democracia racial" y promueve una transformación estructural hacia sociedades más justas e inclusivas. Se trata de un enfoque y conjunto de acciones dirigidas a combatir y eliminar el racismo en todas sus formas, tanto a nivel individual como sistémico (Kendi, 2019).
Presentadas las principales aristas del debate teórico en torno al racismo, se procederá a avanzar con el desarrollo del trabajo propuesto a partir del análisis de situaciones concretas que fueron recopiladas en el marco del PPAU. Estas permiten entrever la persistencia de las estructuras de poder y las relaciones racializadas en microespacios sociales: las aulas y circuitos académicos de la FCPyS de la UNCuyo.
Los primeros diálogos con relación al proyecto de extensión universitaria PPAU surgieron a partir de los hallazgos de investigación obtenidos durante la realización de la tesis de grado titulada “Migraciones y Derechos Humanos: aportes desde una experiencia de formación profesional en la Clínica Migrante de Mendoza” (Vilchez Pereira, 2022). En dicho trabajo de investigación, la autora advierte una demanda, sostenida y sentida, por parte de un grupo de estudiantes de la FCPyS que expresan haber vivenciado diversas situaciones de violencia racial en los espacios educativos formales, incluida la UNCuyo. Vilchez Pereira (2022) en concordancia con Mato (2021), advierte que, si bien un número significativo de universidades en la Argentina y en América Latina cuentan con protocolos para la prevención y atención ante situaciones de discriminación y violencia por motivos de género, discapacidad u orientación sexual, no hay antecedente alguno que dé cuenta de la existencia de instrumentos similares que se ocupen específicamente de las situaciones en las que el racismo opera y afecta a personas indígenas, afrodescendientes y migrantes que transitan los circuitos universitarios.
La FCPyS de la UNCuyo no cuenta con un protocolo que esté formulado para la prevención y atención de casos de discriminación racial en sus instalaciones. Las situaciones de exclusión y descalificación que acontecen en la institución educativa respecto de las lenguas, historias, cosmovisiones, saberes y sistemas de conocimiento, valores y formas de espiritualidad, tanto de pueblos indígenas como africanos, no cuentan con el tratamiento pertinente y respetuoso del deber ser de la educación como escenario propicio para la construcción de convivencias en una sociedad pluricultural diversa.
En palabras de una de las estudiantes que participó durante un taller dictado en el marco del proyecto PPAU[10]:
“Me he sentido violentada en la escuela primaria y secundaria, me sucede también en la facultad. En esos espacios ven lo migrante y el buen vivir como algo bonito, pero cuando nos ven sentadas allí no aplican lo que dicen”. (Estudiante 1, 2023)
Advierte la contradicción discursiva con la práctica vivenciada como estudiante mujer y migrante y resalta la folclorización de lo migrante y sus cosmovisiones en tensión con su posición en las relaciones sociales que se desenvuelven en las aulas, a las cuales ella caracteriza como violentas. Esta situación sucedía desde sus inicios en el sistema educativo formal y hasta ese momento no había sido problematizada. Es decir, hay un tratamiento temático de lo migrante en la formación profesional, pero está vinculado a la reproducción y naturalización de formas hegemónicas del sentido común, sobre cómo y dónde deberían estar las personas migrantes, lo cual explicaría la extrañeza que genera la presencia de estudiantes de diversos orígenes étnicos–raciales en las aulas de la universidad.
En el mismo sentido, un grupo de estudiantes de diversas carreras junto a referentes indígenas, durante su participación en el mismo taller, indicaron:
“Cada vez que trabajamos en las aulas el tema de los pueblos originarios se habla en clave de pasado, ¿qué significa eso?, de esa forma para la universidad nosotros existíamos, no existimos. Pero realmente no es así, nosotros existimos”. (Estudiante 2, 2023)
Estos postulados, estáticos y anacrónicos de construcción de la identidad nacional argentina, que toma la institución educativa para abordar la historia de los pueblos indígenas, se erigen como mecanismos de reafirmación de dicha identidad hegemónica y, consecuentemente, dificultan que estos grupos poblacionales “existan” y se reconozcan como tales en los relatos de una historia que se reconstruye de manera constante en espacios como, por ejemplo, las universidades.
Este silenciamiento e invisibilización no es casual, y es con ello que la FCPyS de la UNCuyo reproduce el imaginario de una Argentina blanca, burguesa y eurocéntrica, donde las personas racializadas son nombradas como objetos de investigación histórica e intervención social y, por lo tanto, se encuentran por fuera de los circuitos académicos (Vilchez Pereira, 2022).
Del mismo modo ocurrió con el impacto de la campaña gráfica audiovisual llevada adelante desde el proyecto PPAU en el campus universitario. Una estudiante de la carrera de Comunicación Social expresó:
“Hace muy poco tuve la oportunidad de retomar la facultad y me encontré con uno de sus carteles. Me sensibilizó mucho y, cada vez que vuelvo, me sigue pasando lo mismo. Ya que por supuesto, me siento identificada”. (Estudiante 3, 2023)
En el relato, la estudiante logra identificarse como sujeto racializado y es a través de una acción concreta del proyecto PPAU que logra encontrar argumentos que validan su experiencia y, desde allí, puede hacer una genealogía crítica y develar la colonialidad presente[11]. Este lugar que habita le permite el surgimiento de una doble mirada, una mirada alternativa, para tomar registro del lugar subalterno y cuestionarlo (Du Bois, 1989). Este reconocimiento tiene estrecha relación con la habilitación de escenarios en donde se materializan diversos tipos de lenguajes, que no solo dan cuenta de la presencia de las poblaciones racializadas sino que las reconocen, resignifican y politizan. La construcción de escenarios habilitantes permite a las personas racializadas nombrarse, reconocerse y ser desde esa posición.
Además, la estudiante advierte la vacancia de contenidos que teoricen y problematicen los distintos tipos de racismo:
“Les hago una consulta, ¿tendrán material que puedan recomendar de antirracismo, de mujeres indígenas racializadas? Cuando veo sus publicaciones y las escucho, me recuerdan preguntas que siempre me he hecho desde que empecé la universidad. Hace un tiempo largo que vengo buscando material que me ayude a decir lo que quiero decir. Pero, como ya sabemos, esto en la facultad casi no se ve”. (Estudiante 3, 2023)
Al respecto, Mato afirma que la mayoría de las universidades latinoamericanas, no solo las argentinas, responde a anticuados formatos monoculturales como consecuencia del legado colonial eurocéntrico y “operan como reproductoras de diversas formas de racismo oculto” (2017, p. 189). Estos formatos monoculturales no corresponden a la historia de las sociedades latinoamericanas y caribeñas, caracterizadas por una gran diversidad cultural y poblacional, con diferentes orígenes sociales y ancestrales, de las cuales las universidades forman parte.
Otra de las instancias significativas durante la ejecución del proyecto fue la realización de la mesa de diálogo interinstitucional e interorganizacional. En dicho encuentro participaron en mayor medida representantes y referentes territoriales: comunidad boliviana de Lavalle, departamento en zona rural de Mendoza; representantes de los espacios de militancia universitaria y territorial “Juventud Andina” y “La Micaela Bastidas”; integrantes del Ayllu y agentes sanitarias indígenas de Guaymallén, departamento en zona urbana de Mendoza con alta residencia de población migrante boliviana, (DEIE, 2023[12]); comunidad colla Queyunp y representantes de la comunidad Nikkei[13] en Mendoza.
Con relación al personal de la FCPyS, solo participó durante el encuentro la persona encargada del área de Derechos Humanos de la institución. Cabe destacar que la participación de agentes de la unidad académica fue un desafío que se sostuvo durante todo el desarrollo del proyecto, lo que evidencia los rasgos de un racismo oculto (Mato, 2017). Convocar y trabajar con docentes u otro personal que cuente con la formación teórica y el posicionamiento político de lucha antirracista es un completo desafío. Indica Mato:
“Los problemas expuestos ilustran por qué no es suficiente con que los sistemas e instituciones de educación no sean racistas. Deben proveer formación intercultural y comprometerse a erradicar el racismo en su interior y en las sociedades de las que forman parte”. (2021, p. 42)
Es decir, no basta con describir y explicar las prácticas de violencia racista, tanto las evidentes como las más sutiles, sino que es necesario llevar a cabo acciones concretas para erradicar y transformar nuestras prácticas.
Castro Gómez (2013) sugiere que, para escudriñar el presente, determinar las contingencias históricas y las estrategias de poder que lo han hecho posible, se requiere poner en marcha el método genealógico. Preguntarnos sobre los hechos presentes, identificar los intereses, los condicionamientos históricos y culturales que los han determinado, así como las relaciones de poder que guardan consigo. Hacer genealogía permite tomar distancia del presente para observar las condiciones de posibilidad que constituyen los entramados sociales. Observar esos supuestos a priori para problematizarlos y desnaturalizarlos. Trazar la historia de las prácticas para tensionarlas y observar cómo, en qué momento y por qué han surgido. Hacer genealogía de nuestras prácticas en docencia, investigación, extensión e intervención daría algunas pistas para avanzar en los debates antirracistas.
En otras palabras, la lucha contra el racismo en los espacios universitarios necesita que se vaya mucho más allá de reconocerse como no racista. Implica desarrollar prácticas pedagógicas y socioculturales explícitamente antirracistas, que trasciendan las explicaciones de lo social y apunten a su transformación. Un ejemplo de ello fue el proyecto de extensión universitaria PPAU.
Por otro lado, desde el proyecto PPAU se llevaron a cabo dos pedidos de acceso a la información pública en el marco de la ley 27275[14]. El primero, solicitando al Laboratorio Académico perteneciente al rectorado de la UNCuyo hacer pública la información relativa al total de población en esta universidad y de cada una de sus unidades académicas con foco en: número de estudiantes migrantes internacionales desagregados por nacionalidad y género; número de estudiantes afrodescendientes/afroargentines desagregados por nacionalidad (cuando aplique) y género, número de estudiantes de origen indígena desagregados por comunidad y género. También se solicitó información correspondiente a la documentación para la inscripción en las diversas carreras que se dictan y demás información relativa a indagar sobre la ruralidad o urbanidad de la población estudiantil en cuestión.
En el segundo pedido, se solicitó a la Dirección de Alumnos de la FCPyS hacer pública la información relativa a los datos relevados mediante el sistema de autogestión SIU Guaraní, centrado en la misma población indicada en el primer pedido. Además, en ambas presentaciones se requirió la posibilidad de un encuentro con el equipo del proyecto PPAU para generar instancias de trabajo colaborativas.
Los datos recopilados a nivel general de la UNCuyo datan de 2020, es decir que la institución educativa no contaba a 2023 con información estadística actualizada sobre el pedido que se les efectuó desde el proyecto PPAU. El equipo del Laboratorio Académico proveyó información que fue recolectada mediante la “1º Encuesta estudiantil sobre motivaciones, preferencias y expectativas. UNCuyo 2020”[15], que representó una muestra de 2864 estudiantes de segundo año en adelante que tuviesen inscripción en algunas de las carreras de grado de la UNCuyo.
Los datos muestran la siguiente situación: del total de la muestra, el 14,5 % representa población estudiantil que migró para asistir a la universidad, este porcentaje contempla migraciones internacionales e internas. Del total de población tomada para el análisis, el 5,8 % representa población estudiantil de origen migrante internacional, tanto de países limítrofes como el resto del mundo (ver Figura 1). Los datos proporcionados sobre los países de origen no son representativos, por lo que no han sido indicados en este trabajo.

En cuanto a la dimensión sexogenérica, son las estudiantes mujeres (62,1 %) las que mayoritariamente han migrado para asistir a la universidad, frente a los estudiantes migrantes varones (36,5 %). En cuanto a las unidades académicas a las que asiste la población que ha migrado para estudiar en la universidad, se encuentra, en primer lugar, la Facultad de Odontología; en segundo lugar, la Facultad de Derecho; le siguen la Facultad de Ciencias Económicas y finalmente la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (unidad académica donde se desarrolló el proyecto de extensión universitaria PPAU).
Respecto de los datos proporcionados por la Dirección de Alumnos de la FCPyS, se advierte que, de un total de 13 785 estudiantes activos, 562 provienen de otros países. Es decir, representan el 4,08 % del total de población estudiantil (ver Figura 2). En cuanto a los países de origen, es la migración limítrofe la que mayor representación tiene en la FCPyS. En primer lugar, la población chilena; en segundo lugar y con el mismo porcentaje, la población boliviana y peruana. La distribución sexogenérica indica que son mayoritariamente las mujeres migrantes (67,33 %) quienes estudian en la FCPyS, frente a los estudiantes migrantes varones (32,66 %) (ver Figura 2).

Con relación a la pertenencia de estudiantes a pueblos y comunidades indígenas, según datos proporcionados por la Dirección de Alumnos de la FCPyS, 60 son los estudiantes que expresan la pertenencia étnica a algún pueblo indígena, lo que representa el 0,44 % sobre el total de población de estudiantes activos (ver Figura 3). De dicha población, es la comunidad huarpe la que mayor presencia tiene en la institución educativa y representa el 36,6 %; le siguen la comunidad mapuche y la comunidad colla, ambas con el mismo porcentaje de representación, el 25 %. Con mucha menor representatividad está el pueblo toba, quechua, omaguaca, guaraní y diaguita–calchaquí. Con referencia a la distribución sexogenérica, siguen siendo las mujeres quienes tienen mayor representatividad, con el 73,33 %.

Solo se presentan los datos de la FCPyS y no de la UNCuyo en general, ya que el Laboratorio Académico no contaba con datos sobre el origen étnico de estudiantes. Se sugirió desde el equipo del proyecto PPAU que se revisara esta situación, puesto que el desconocimiento sobre el origen de quienes asisten a la institución educativa da cuenta de la invisibilización de los pueblos y comunidades indígenas y colabora con la naturalización de discursos sobre una existencia únicamente anclada al pasado, tal como se indicó en acápites anteriores.
Del mismo modo ocurre con la afrodescendencia y/o afroargentinidad. Al momento de efectuar los pedidos de información pública, tanto la UNCuyo como la FCPyS no contaban con el registro de tal información. Los formularios confeccionados para el registro de datos sobre la población estudiantil que asiste a las unidades académicas de la UNCuyo no poseían ni siquiera un apartado específico que indagara sobre ello. Situación que resulta preocupante, más en un contexto reciente de Censo poblacional (2022) que indagó, por primera vez en la Argentina, si parte de su población se consideraba afrodescendiente.
El no registro de esta información se considera parte intrínseca de lo que se ha intentado argumentar a lo largo de estas páginas y tiene relación directa con la persistencia de las múltiples formas de manifestación del racismo en los espacios universitarios. Los mecanismos institucionales de la UNCuyo responden al discurso dominante de sentido común que considera a la Argentina esencialmente blanca, y es por ello por lo que no se indaga sobre la afrodescendencia, lo cual, incurre en el silenciamiento y desconocimiento de nuestra historia pasada y presente. Candioti (2021) expresa que tal desconocimiento no es casual ni aislado y, por tanto, resulta sintomático de “una memoria social en la que prevalecen grandes silencios” (p. 16). Esta circunstancia tiene correlato en todos los planos de la vida cotidiana, incluso en los espacios educativos.
La discusión sobre la representatividad indígena, afrodescendiente y migrante en la UNCuyo no podría limitarse a un análisis estadístico. Sin embargo, la principal dificultad del análisis de situación durante la ejecución del proyecto PPAU, fue la falta de registro, centralización y sistematización de datos. A ello se suma que cada una de las unidades académicas de la UNCuyo decide qué información recolectar sobre la población estudiantil y cómo procesarla, y esta fragmentación constituye un obstáculo importante para avanzar en análisis comparados e integrales. A pesar de estas dificultades, el estado de situación que se confeccionó desde el proyecto PPAU fue presentado en la mesa de diálogo interorganizacional en la FCPyS y contó con la participación mayoritariamente de representantes y referentes territoriales.
Esta instancia de trabajo fue sumamente significativa en términos de reparación y construcción de memorias colectivas, ya que se pudieron identificar conjuntamente demandas, decisiones, procedimientos y acciones concretas que se llevaron a cabo desde el proyecto PPAU. Ello posibilitó situar e historizar las trayectorias educativas en cuanto relaciones racializadas, diferenciando las diversas dimensiones que operan de manera articulada, que se actualizan y reproducen a través de las prácticas de actores sociales concretos en los espacios de la UNCuyo.
Asimismo, el desarrollo del proyecto PPAU fue posibilitador para revisitar, reflexionar y problematizar el análisis de la categoría de racismo estructural, y avanzar en observar sus matices y particularidades según el espacio, el tiempo y las personas con las que se trabaje. En concordancia con Mato (2020a), resulta menester desagregar analíticamente la categoría de racismo estructural a los fines de pensar en clave antirracista la educación y evitar homogeneizar las trayectorias educativas.
Conclusiones
Las ciencias sociales y las humanidades que se dictan en la mayor parte de las universidades de América Latina y el Caribe no solo sostienen la herencia colonial desde sus paradigmas, sino que, además, contribuyen a reforzar la hegemonía blanca (Lander, 2000; Castro Gómez, 2007). Esta mirada colonial sobre el mundo incide directamente sobre aquellas personas que transitan las universidades. En un contexto académico donde no se estudia ni problematiza el racismo, tanto en sus programas de estudio como en sus prácticas institucionales, ¿Cómo y con qué herramientas cuentan estudiantes y docentes para construir prácticas situadas antirracistas? Que, además, sean representativas del entramado de las relaciones sociales racializadas de las que también forman parte. Es preciso construir espacios como, por ejemplo, lo fue el proyecto de extensión universitaria PPAU. Donde se politice el racismo para reconocerlo y tomar registro de cómo opera en las universidades, cómo lo reproducimos y reproducen las personas y las instituciones.
En este sentido, las propuestas decoloniales en sus diversas expresiones ofrecen un pensamiento crítico para entender la especificidad histórica y política de nuestras sociedades latino caribeñas desde paradigmas no dominantes que muestran la relación entre la modernidad occidental, el colonialismo, el capitalismo y el racismo, cuestionando con ello las narraciones de la historiografía oficial y mostrando cómo se han ido conformando las jerarquías sociales (Curiel, 2023). Es necesario descolonizar las universidades respecto de sus saberes y formas de conocimiento, como también descolonizar la performatividad sobre quiénes se supone que transitan sus espacios.
El proyecto PPAU fue una práctica política concreta que no limitó la propuesta decolonial a solo un análisis epistemológico. Constituyó una práctica extensionista situada que a partir de una mixtura entre metodología cuantitativa y cualitativa, dio cuenta de la complejidad de las relaciones racializadas en la UNCuyo, particularmente en la FCPyS, logrando un desenganche epistemológico y político en la manera en que se produjo práctica y conocimiento (Stuart Hall, 2008).
El desarrollo del proyecto PPAU fue una experiencia que dio cuenta de cómo la extensión universitaria es un espacio propicio para formarse e informarse sobre los contextos de los cuales las universidades también forman parte, desde su institucionalidad, como así también, desde los grupos de personas que transitan los circuitos académicos, en calidad de estudiantes y docentes. Este tipo de proyectos adquiere aún más potencialidad cuando los conforman personas de diversos orígenes, ya que ello, permite tomar distancia de las interpretaciones y explicaciones del mundo configuradas exclusivamente desde el punto de vista de quienes ocupan posiciones de privilegio.
Pensar en clave antirracista y decolonial la extensión, la investigación y la formación en ciencias sociales implica constantemente cuestionarse: ¿por qué, para qué, para quiénes, con quiénes, desde dónde se construye conocimiento? Supone el ejercicio de ir más allá de describir la realidad social, hurgar en las incomodidades que supone develar las formas, estrategias y discursos que definen la otredad desde lugares de poder y dominación, y con ello, también reconocer los propios lugares de enunciación en cuanto personas imbricadas en el entramado de relaciones racializadas.
Agradecimientos
Agradezco los extensos debates y aportes, así como la lectura criteriosa de la colega Jessica Corpas Figueroa, trabajadora social, feminista, antirracista, afrocolombiana. También agradezco a Eugenia Anahí Figueroa, feminista comunitaria, comunicadora indígena, integrante de la comunidad colla Queyunp, con quien he tenido el placer de trabajar en el proyecto PPAU y en otras propuestas antirracistas.
Referencias
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Notas
Información adicional
Para citación: Vilches Pereira, J. (2025). Avances y desafíos para la construcción de un protocolo antirracista en la Universidad Nacional de Cuyo, Argentina. +E: Revista de Extensión Universitaria, 15(23), e0010. https://doi.org/10.14409/extension.2025.23(Jul-Dic).e0010
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redalyc-journal-id: 5641