Investigación en Ciencias Sociales

Motivaciones y expectativas del investigador

Motivations and Expectations of the Researcher

Víctor Hugo Martel Vidal *
Doctor. Presidente de la Academia Peruana de Psicología. Docente en la Universidad Nacional de Educación, La Cantuta., Perú

Motivaciones y expectativas del investigador

Horizonte de la Ciencia, vol. 6, núm. 11, pp. 123-132, 2016

Universidad Nacional del Centro del Perú

Los autores otorgan el permiso a compartir y usar su trabajo manteniendo la autoría del mismo.

Recepción: 19 Septiembre 2016

Aprobación: 02 Noviembre 2016

Resumen: Cada vez que la curiosidad intelectual nos convoca hacia un determinado problema, de inmediato construimos algunas conjeturas al respecto, muchas veces estas conjeturas se encuentran dentro del sentido común, por lo tanto no pasan de ser meras sospechas, las que posteriormente con la ayuda de las herramientas intelectuales que disponemos, las organizamos en hipótesis, las que una vez probadas en una investigación pasan a formar parte del repertorio de los saberes con los que nos relacionamos con el mundo en general y nuestra actividad profesional en particular, de este modo adquirimos una mayor competencia profesional o por lo menos abrigamos la esperanza de acceder a un mejor estado en la construcción de nuestros conocimientos y de ese modo mejorar la prestación de nuestros servicios a la comunidad.

Palabras clave: curiosidad intelectual, metacognición, competencia profesional, prestación de servicios.

Abstract: Whenever intellectual curiosity brings us to a problem, immediately we build some guesses about that, often these assumptions are from common sense therefore they are mere suspicion, which later with the help of the intellectual tools we have, they organize in assumptions, once proven research becomes part of the repertoire of knowledge with which we relate to the world in general and our professional activity in particular, in this way we acquire greater professional competence or at least we hope to achieve a better state in building our knowledge and thereby improve our services to the community.

Keywords: intellectual curiosity, metacognition, professional competence, service.

Las creencias son corrosivas a las ciencias y las ciencias son corrosivas a las creencias

Richard Dawkins

Introducción

Toda investigación constituye una compleja actividad mental consciente, donde participan múltiples procesos motivacionales cognitivos y afectivos. Percatarnos de la presencia de un problema que agobia a los miembros de una comunidad nos produce sentimientos encontrados de desazón, inconformidad, vergüenza e indignación y, al mismo tiempo nos ofrece un repertorio de expectativas, por conocer los factores que propician activamente dicho problema y que al ser tratados pueden llevarnos a conjurar los efectos perniciosos de dicho problema.

Desde que nos interesamos en abordar algún problema de investigación, elaboramos y actualizamos permanentemente una inmensa y compleja red de procesos a los que hemos convenido en denominarlos metacognitivos, aunque son muchos otros más los que intervienen; todos ellos acompañados por sus correspondientes valoraciones subjetivas a los que hemos convenido también en llamarlas como procesos afectivos. En resumen, al construirse unos se construyen también los otros, o para ser más gráficos, al crecer los contenidos cognitivos, crecemos también en los afectivos, pero este crecimiento no es homogéneo, uno de ellos se adelanta al otro que se rezaga.

El crecimiento acelerado o el retraso, depende de otros factores relacionados con el contexto donde se encuentre el investigador, que como se comprenderá, este es heterogéneo y varía respecto de las condiciones de vida; laborales y sobre todo subjetivas asociadas a la cultura y la importancia que los miembros de una comunidad le atribuyen o le niegan a la actividad intelectual.

Es necesario que los investigadores entiendan la enorme importancia que tiene su trabajo en el contexto social en el que nos encontramos donde se privilegia la cultura del consumo y del espectáculo, y reduce la importancia de la actividad intelectual. Es necesario subrayar que la construcción del conocimiento no ha sido bien acogida en ninguna época de la historia de la humanidad, al contrario siempre ha encontrado un ambiente poco favorable debido a las supersticiones y creencias religiosas: Para resumir de algún modo: la ciencia es corrosiva para las creencias, y las creencias son corrosivas para las ciencias (Dawkins 2006).

Muchos investigadores no están del todo conscientes de esta curiosa relación entre ambas, y otros aún creen que pueden ser compatibles y desarrollarse juntas. Para Richard Dawkins (2006), ambas se oponen El crecimiento de una involucra necesariamente la reducción de la otra, pues resulta remoto e improbable que las ciencias logren confirmar nuestras creencias y supersticiones.

Lo expuesto hasta aquí constituye una razón por la cual no sea del todo viable una solución a un determinado problema de investigación para los miembros de una misma comunidad, además, tenemos que reconocer que los problemas que abordamos son multivariados, esto significa que las variables que se estudian no son las únicas que intervienen en ellos, además la incidencia de los mismos no es homogénea en todos los sujetos, ya que en cada uno de ellos intervienen otras tantas variables como el sexo, la edad, economía, cultura, etc., los que también ejercen pues una influencia mayor o menor en los problemas estudiados.

Lo anterior se vuelve más complejo en sociedades como la nuestra donde las diferencias sociales son tan marcadas dentro de una misma población, como ocurre en cualquiera de nuestras ciudades donde a corta distancia encontramos marcadas diferencias que afectan o benefician a sus miembros, como ocurre con la seguridad ciudadana, el acceso a los servicios públicos, la salubridad, el ornato, etc.

De acuerdo a las diferencias señaladas, los procesos de subjetivación varían, sobre todo en nuestra participación ciudadana a través de las decisiones comunitarias, en las zonas donde la precariedad en las condiciones de vida es mucho más severa y termina por ejercer limitaciones más apremiantes.

Lo mismo ocurre con los investigadores, unos tendrán un conocimiento mucho más inter o transdisciplinario, (Morín 1997) en tanto que otros se limitarán a una percepción más reducida y sesgada, como se advirtió en el cuadro de referencia que se propuso en el apartado anterior, donde un mismo problema de investigación, puede tener antecedentes y consecuencias tanto o más marcadas en cada segmento de la población.

Por eso es de suma importancia comparar los resultados del estudio que se haga de un mismo problema en estratos diferentes de la población, incluso en las réplicas que puedan hacerse en la misma población en ocasiones distintas, en cada caso se encontrarán hallazgos análogos pero no exactamente iguales, a esto es que se refiere la metáfora de los fragmentos de un espejo, cada uno representa un sector, no la totalidad de un hecho o acontecimiento.

Es necesario considerar lo anterior antes de hacer generalizaciones en poblaciones heterogéneas. Debido a que encontramos muchas más singularidades, las que lamentablemente no se toman en consideración cuando se hacen las interpretaciones de los resultados encontrados.

Generalizaciones y Singularidades

No tiene nada de extraño pues encontrar pocas generalizaciones y muchas singularidades de acuerdo a las especificaciones que se están señalando. Entonces ¿vale la pena seguir investigando? Desde luego que sí, pues al juntar varios fragmentos del espejo quebrado podemos tener una idea mejor del estudio para proponer acciones específicas en cada caso e ir reduciendo los efectos de un mismo problema en una sociedad compleja como la nuestra.

Todo lo anterior, nos da una idea no solo de la complejidad de los problemas, sino también de las limitaciones que el investigador puede tener, Es importante enriquecer nuestros supuestos teóricos de los que partimos y con los que nos aproximamos a intentar solucionarlos, pueda que algunas primeras aproximaciones muestren limitaciones e ingenuidades, sin embargo luego de un mayor entrenamiento podemos llegar a mejorar por lo menos nuestra comprensión de los mismos, con esto por lo menos atenderemos nuestra curiosidad intelectual y aproximarnos mejor a dar tratamiento adecuado a los miembros de la comunidad involucrados.

Debido a la superstición impuesta por el positivismo, solo privilegiamos unas pocas generalizaciones y desechamos una inmensa cantidad de singularidades las cuales pueden tratarse nos solo de una falta de significación estadística, pueden haber algunas de estas posibilidades 1.- Los instrumentos de medición empleados no fueron adecuados. 2.- Los supuestos teóricos que se han tomado como referencia muestran inconsistencia. 3.- Lo más probable es que las dos anteriores se hayan producido. Entonces no podemos hacer inducción entre las teorías y los resultados: los resultados se muestran contrarios a las reglas; en este caso las contrainducciones son más aconsejables (Feyerabend, 2014). Cuando esto ocurre conviene contrastar las teorías ya que los prejuicios se descubren por contraste no por análisis.

Persistir en el error nos induce a uno de los pecados capitales en la investigación científica (Martel, 2014) son capitales pues dan logar a muchos otros pecados veniales y entre ambos dan lugar a un esperpento, algo groseramente burdo y trivial. Muchas de estas burdas experiencias pasan desapercibidas a los ojos profanos y a muchos investigadores distraídos.

Por otro lado, la imposición del positivismo ha deformado las investigaciones empleando métodos inadecuados para el estudio del comportamiento humano, imponiéndole deformaciones similares antiguos zapatos chinos en los pies de las damas de esa época (Feyerabend, 2014).

Motivaciones y expectativas teóricas y metodológicas

Toda investigación comporta necesariamente de cierto sustento tanto teórico como metodológico, al respecto podemos afirmar que llevamos ya varias décadas reproduciendo un repertorio de teorías y métodos sin haber logrado resolver los problemas que se encuentran sin ser resueltos, por lo que es válida la reflexión sobre la pertinencia de los mismos, a fin de no seguir desperdiciando recursos, energías y paciencia. Para Popper (1974) hay teorías y métodos indigentes, es decir que no dan frutos. Esta afirmación confirma lo anterior las sospechas anteriores.

Algunas interrogantes pueden orientarnos en este propósito ¿Cuándo investigamos encontramos más generalizaciones o singularidades? ¿Por qué nos entusiasmamos con tan pocas generalizaciones? Y ¿Por qué nos avergonzamos de encontrar muchas más singularidades que están condenadas a ser ignoradas solo porque los resultados no son estadísticamente significativos? ¿Cuántos problemas hemos logrado resolver con este tipo de investigaciones? ¿O es que solo sirven como una gimnasia intelectual para obtener grados académicos? ¿Tiene sentido continuar asignando recursos a investigaciones triviales e indigentes? ¿Hemos logrado orientarnos hacia alguna teoría que defina o intente definir la condición humana?

Parece que los pasivos se han acumulado en una cantidad que ya no es posible continuar ocultándola, al respecto, Jesús Mosterín (2010) responde con mucha ironía, afirma que el positivismo que se nos ha impuesto y habita en nosotros: es un hombre del siglo xix que no se ha enterado todavía que ya vivimos en el siglo xxi. Convendría que los miembros de las instituciones académicas reflexionaran al respecto, de lo contrario estaremos condenados a continuar reproduciendo caricaturas cada vez más esperpénticas, y con ello continuar en un estado de enajenación irreversible.

Líneas arriba se ha señalado sobre la singularidad del comportamiento humano, conocer y convencernos de este hecho es el nivel más elemental que debemos alcanzar luego de habernos involucrado en la ejecución de cualquier proyecto de investigación educativa, humanística y social. No percatarnos de este hecho ya resulta demasiado precario.

Lo anterior tiene un correlato en los métodos que empleamos en las investigaciones que emprendemos, al respecto, nuevamente Mosterín (2010) compara al investigador que trata de clasificar los peces usando una red cuyos cuadros son de 5 cm, y concluye que todos los peces que puede capturar son considerados como peces y no así aquellos peces más pequeños que no logran ser capturados. La analogía con los instrumentos que actualmente se emplean es bastante próxima. Lo mismo ocurre con los resultados estadísticamente significativos o no. Esto mismo ya lo había expresado Foucault (1991) con anterioridad.

Lamentablemente esta caricatura ya la venimos repitiendo varias décadas. Lo más lamentable es que estas caricaturas tienen un costo elevado y con mucha frecuencia tiene sobrecostos, hay muchos pícaros que lucran con estas caricaturas. Y, en muchos casos, hay profesionales que no han sido capaces de elaborar por si mismos estas caricaturas y han tomado los servicios de otros pícaros profesionales que urden impunemente este tipo de patrañas.

Nuestros procesos de subjetivación

Diariamente nos encontramos expuestos a una variedad de experiencias cuya sucesión se repite con alguna frecuencia formando y actualizando un repertorio de aprendizajes más o menos complejos, algunos bastante sofisticados muy singulares y otros menos logrados; de algunos de ellos podemos estar conscientes, pero no de todos, solo nos percatamos solamente de aquellos que logran generar las intensidades más elevadas en nuestra actividad psíquica, solo entonces estamos relativamente conscientes, estos son muy pocos en comparación a todos los demás aprendizajes de los que ni siquiera sospechamos que los hemos adquirido, pero se encuentran presentes en nuestras respuestas cotidianas.

Un ejemplo puede ilustrarnos, recientemente fue elegido por un periodo de cinco años un nuevo defensor del pueblo, una vez elegido aparece una denuncia por estafa: Hace algunos años adquirió una propiedad en litigo a un precio “razonable”. Aquí surgen no solo suspicacias, surgen cuestionamientos: ¿Puede un postulante a defensor del pueblo estar involucrado en este tipo de entuertos? ¿Cómo un abogado de profesión puede adquirir un inmueble en litigio? ¿La ventaja económica que obtenga es el único requisito para este tipo de transacciones? Las ventajas si es que favorecen a algunos, lo más probable es que perjudique a los otros involucrados en el litigio. Esto sería suficiente para impedir postular a cualquier cargo público, sin embargo, fue elegido por los honorables miembros del congreso.

Los razonamientos anteriores los elaboramos haciendo uso a nuestros saberes previos, que los encontramos organizados a partir de complejas redes de aprendizajes. Obviamente estos saberes previos son distintos en cada persona, unos muestran demasiada audacia para obtener ventajas a causa de la aflicción de otros, lo que en opinión de unos invalida la postulación a cargos públicos y mucho más aún a constituirse en un defensor del pueblo. Sin embargo los saberes (o ignorancias) previos de otros si les faculta y hacen proposiciones temerarias y obtener la elección o imposición que para el caso ya no tiene importancia. Lo curioso del asunto es que fue elegido por abrumadora mayoría en el congreso de la república.

Lo anterior explica el modo cómo se han organizado los saberes previos, como resultado de complejas redes de procesos de subjetivación singulares, únicas e irrepetibles en cada uno de nosotros que nos inducen a adoptar decisiones que podemos considerarlas como acertadas o ingenuas, sensatas o insensatas, éticas o antiéticas (Reluz, 2011).

Nuestro país lamentablemente es pródigo en este tipo de experiencias, los saberes previos de las personas, en general son muy precarios para usar algún término benévolo, muchos pecan por ingenuidad o desinformación, pero otros lo hacen con pleno conocimiento, ocultando información, interpretando tendenciosamente la legislación, amparándose en la legalidad que carece de legitimidad, etc.

Este tipo de experiencias las vemos también todos los días en nuestra labor académica, en las sustentaciones de tesis, la elección de autoridades universitarias y un largo etc.

Es de esperar que los procesos de subjetivación de quienes nos dedicamos a la docencia universitaria fuesen mejor logradas que el de las personas comunes y corrientes que carecen de toda formación académica, sin embargo, esta diferencia no se advierte, el ejemplo de la elección del defensor del pueblo es solo un ejemplo entre otros, el acatar o el desacato a la ley universitaria, el aprobar o reprobar a un estudiante que no logra las competencias previstas en las asignaturas, etc., son otros tantos ejemplos donde mostramos de qué modo hemos construido nuestras complejas redes de subjetivación.

Dentro de la investigación científica o que suponemos sea científica, se pone en mayor evidencia nuestros procesos de subjetivación, sea esta cuidadosamente elaborada o se encuentra en un estado de precariedad que no podemos ocultar, como lo demuestran el creciente número de plagiarios en las tesis para obtener grados académicos. La indigencia es tal que muchas veces los interesados toman los servicios de plagiarios profesionales que se encuentran instalados dentro del sentido común y que ignoran desde el estilo hasta la fundamentación teórica de los proyectos de investigación. Esto no impide que hayan amasado una fortuna defraudando a otros indigentes académicos.

Reparar estas deficiencias que se han instalado hace unas décadas en nuestra sociedad llevará algunos lustros en componerse, de ahí la importancia de impulsar la aplicación de la ley universitaria a fin de ir reduciendo la nefasta influencia de la mediocridad académica combatiendo la corrupción en las instituciones educativas.

Competencias teóricas que se adquieren

Todo proyecto de investigación y su ejecución es una experiencia enriquecedora para el investigador, o debiera serlo. En efecto, desde la propuesta del proyecto, el investigador debe hacer acopio de una selecta variedad de información no solo sobre los antecedentes del problema, es decir conocer otras investigaciones anteriores sobre l problema que le convoca, debe profundizar sus conocimientos teóricos al respecto, debe conocer múltiples aproximaciones teóricas y seleccionar aquellas que resultan más completas y satisfactorias que otras, de este modo podrá desechar teorías defectuosas y conservar otras cuya consistencia epistemológica así lo aconseje, esta es la parte mucho más importante de todo el proceso de investigación.

Cuando se inicia el interés por algún problema de investigación solo se dispone de una serie de sospechas que se encuentran dentro del sentido común, en tanto que al revisar antecedentes y teorías lo suficientemente consistentes ya será posible formular hipótesis de investigación con un lenguaje y una aproximación teórica distinta al sentido común donde surgió el interés por el problema que se aborda.

Por lo tanto, ya debe advertirse una diferencia entre la ingenuidad con la que se observó el problema inicialmente y la relativa profundidad con la que se observa una vez iniciado el trabajo del proyecto, ya debe advertirse una diferencia entre una etapa anterior y otra posterior mejor lograda, ya avanzado el proceso. Solo en estas condiciones será posible formular hipótesis de trabajo no solo más adecuadas, una vez que dispongamos de constructos teóricos más confiables que reemplacen nuestras conjeturas anteriores. El lenguaje que se emplee será también un tanto distinto, y en este estado podemos también percatarnos de las variables que participan y darnos cuenta que algunas ejercen mayor influencia que otras, así podremos escoger mejor aquella que consideremos independiente, y otras dependientes (Kerlinger 2008).

Este es el aspecto que se encuentra bastante descuidado en muchas investigaciones que observamos en los graduandos, más bien existe la tendencia a trivializar los estudios, esta es otra herencia del positivismo y de plantearse problemas demasiado triviales para facilitarse la búsqueda de información y teorías más confiables, aquí se requiere de una mejor orientación para abordar problemas que requieren de una mayor atención por las deficiencias acumuladas, pues ya llevamos varias décadas asistiendo a presenciar investigaciones demasiado banales. Aquí se advierte el impacto del positivismo al imponer una aparente especialización en el tratamiento de los problemas multivariados y multidisciplinarios.

Las ciencias se caracterizan precisamente por asociar conceptos y teorías muchas veces que provienen de otras disciplinas científicas. La metáfora del espejo roto es aleccionadora, si nos quedamos dentro de un solo fragmento tendremos una percepción tubular de los problemas, si juntamos varios fragmentos, hay la esperanza de tener una percepción mucho más amplia que al principio. Ya Edgar Morín (1997) recomendaba subsanar el problema generado por los archipiélagos inconexos del conocimiento, metáfora análoga al espejo fragmentado.

Por la imposición del positivismo (Martel 2015) las investigaciones se han convertido en un derroche de empirismo, sin mayor sustento teórico que explique de qué modo se articulan las variables y cómo se relacionan entre ellas, al caricaturizar las investigaciones se ha trivializado también la formación profesional de los egresados en las distintas profesiones y sobre todo en aquellos que laboran en los servicios de salud, educación y otros afines.

Hacia la solución de los problemas prácticos

Solo en las condiciones que se han descrito, será posible atender y resolver los problemas prácticos que confrontamos en la vida diaria. Para resolver un problema práctico, nada mejor que empezar por una buena teoría. Este principio parece haber sido olvidado y es conveniente recordarlo.

En efecto, muchos de los problemas que actualmente padecemos, se deben a nuestra ignorancia con respecto a ellos, como ocurre con nuestra supuesta espiritualidad heredada del dualismo (Martel 2013), uno de los intentos más primitivos para explicarnos los procesos de subjetivación, problema que para Popper (1974), nunca ha existido y que lo hemos construido con nuestra ignorancia. En realidad, es de este modo que muchos de los problemas que padecemos, lo hemos construido, en efecto, por nuestra ignorancia, tal como ocurre con nuestras creencias más ingenuas (Dawkins 2006).

Una vez resueltos los problemas teóricos generados por la insuficiencia de nuestros conocimientos, los problemas prácticos desaparecen, o empiezan a desaparecer a medida que la población se vaya informando al respecto. Por lo tanto, informar a la población es una de las principales tareas que corresponde a quienes nos dedicamos a la investigación y la enseñanza.

Eta tarea, desde luego que no es del todo placentera ni sencilla, comporta múltiples dificultades que se expresan en la falta de madurez cognitiva de los estudiantes y sobre todo en muchos profesores que prefieren continuar aferrados a sus creencias, cuando la falta de información o más bien donde la precariedad en interpretar las informaciones es muy frecuente. En esto estriba no solo la disonancia cognitiva, sino también su correspondiente resistencia al cambio. Experiencia con las que nos confrontamos a diario, con demasiada frecuencia.

Esto, lamentablemente no significa que los problemas resueltos en teoría desaparezcan de inmediato en la práctica, pues la población tarda en asumir este hecho, generalmente los intelectuales son los primeros en enterarse o más bien confirmar sus sospechas sobre la inconsistencia de las creencias ingenuas, grandes sectores de la población permanecen todavía aferradas a ellas, tampoco es cierto que todos los miembros de la intelectualidad homogéneamente migran hacia los nuevos conocimientos, aquí hay también mucha resistencia sobre todo al principio, los ejemplos de Galileo, Darwin, Savater, Dawkins y muchos otros son muy elocuentes y bastante frecuentes.

Este proceso de cambios lentos es muy pródiga en la especie humana, las discusiones a las que tenemos acceso en la vida pública en el ordenamiento jurídico y político son también otros ejemplos de lo que señalamos, como el respeto por las minorías dentro de nuestras comunidades, las cuales se encuentran todavía en muchos aspectos marginados.

La resistencia al cambio

Esta es una de las cualidades típicamente humanas, además tiene en el efecto huella su explicación fisiológica, es decir nuestras asociaciones se orientas con arreglo a otras anteriores, sin embargo existen otros procesos que la modifican. Esto puede explicarse desde la neuroplasticidad y la madurez cognitiva que vamos adquiriendo gradualmente. El primer constructo se refiere a la capacidad de construir múltiples y sucesivas redes neuronales cada vez más complejas y sostenibles, es decir que se encuentren sustentadas en una cantidad y calidad de información disponible, esto supone la capacidad de admitir errores y hacer las modificaciones necesarias a lo que Makabe (1989) conoce como acomodaciones. Toda acomodación significa un reordenamiento de la información que se encuentra permanentemente en actualización y que se ordena y orienta en alguna dirección.

Lo opuesto a la neuroplasticidad y a los procesos de acomodación es el dogmatismo, o la incapacidad de admitir procesar e interpretar adecuadamente cualquier información o experiencia que refute el ordenamiento pre-existente, El dogmatismo no solo impide que la acomodación se produzca, constituye uno de los problemas en el aprendizaje más severos que confrontamos y que se expresa en la resistencia al cambio y en la frecuencia con que una persona encuentra conflictos cognitivos que no puede resolver, cuando no entiende lo que está ocurriendo ni por qué está ocurriendo (Westbury 1999).

Este último autor señala una experiencia de madurez cognitiva realizada por Chase y Simon dos investigadores sobre la percepción: Por un espacio de 5 a 10 segundos muestra un tablero de ajedrez de una partida real a un grupo de jugadores expertos y novatos, luego se les pide que vuelvan a colocar las 25 piezas que habían visto en el tablero. Los expertos acertaron en un 90% en tanto que los novatos solo pudieron acomodar 20%. Esto muestra la participación de los procesos metacognitivos desde la percepción en nuestra vida diaria.

Algo similar consigna Kerlinger (2008) en un estudio sobre el dogmatismo y el éxito académico en una muestra de doctorandos al sustentar sus tesis de grado: Los dogmáticos obtuvieron aprobación por debajo del promedio, los creyentes no dogmáticos obtuvieron aprobaciones dentro de promedio, en tanto que los no creyentes obtuvieron aprobación sobresaliente, por encima del promedio.

En una experiencia nuestra, podemos observar en nuestra aprobación o rechazo a la aplicación de la ley universitaria. En algunos genera algún tipo de expectativa en mejorar la calidad educativa de los egresados en tanto que otros sectores solo muestran escepticismo y rechazo, advirtiendo que solo conculcan derechos laborales, que restringe la autonomía de las universidades, etc.

Otros tantos ejemplos lo constituyen las modificatorias en la ley electoral, sobre todo en el voto obligatorio o facultativo, el derecho de las minorías, el acceso gratuito de la población de bajos recursos a cierto tipo de métodos contraceptivos, etc. Las experiencias cotidianas que vivimos son muy ricas para observar no solo la madurez ciudadana sino también el efecto de las creencias dogmáticas en la población. Podríamos añadir una lista más extensa sobre estas experiencias, por lo pronto y a modo de ejemplos parecen ya suficientes e ilustrativos.

A modo de conclusión

En nuestra actividad docente a diario nos encontramos una serie de problemas tanto teóricos como prácticos, que afectan nuestro trabajo académico y limita de algún modo el logro de las competencias en nuestros estudiantes, en este caso solo queda proponernos encontrar los factores que intervienen en dichos problemas y para esto nos proponemos investigarlo planteándonos problemas que una vez decantados nos servirán para formular formalmente un problema de investigación de acuerdo a las exigencias que permitan ordenar el trabajo intelectual.

Por lo tanto, la investigación científica es parte importante en la docencia universitaria, no hacerlo nos condena a repetir estereotipos sin mayor fundamento y faltos de actualización, entonces estamos más cerca del sentido común que de una actividad propiamente académica e intelectual, esto es lo que ocurre con demasiada frecuencia en muchos centros educativos superiores. Revertir esta tendencia generalizada, constituye todo un desafío intelectual que nos hemos propuesto exponer El propósito inicial, parece haberse cumplido, no solo en quien digita estas líneas, el hecho de compartirlo con lectores ávidos de una formación intelectual decorosa lo confirma una vez más el logro de los objetivos aunque en una escala aún modesta, difundir este tipo de foros es una de las tares que aún se encuentran pendientes.

Una complacencia mayor será encontrar alguna respuesta a esta convocatoria, las críticas que recibamos nos permitirán continuar mejorando nuestro trabajo, la crítica es la única herramienta que conocemos para superar las limitaciones en las que incurrimos tanto teóricas como prácticas, por ese motivo nada nos complacerá más que recibir comentarios opiniones y críticas de este trabajo.

Referências bibliográficas:

Dawkins, R. (2006) La delusión de dios. Barcelona: AMAZON.

---. (2010) El cuento del antepasado. Barcelona: Antoni Bosch.

Feyerabend, P. (2014) Contra el método. Barcelona: Ariel.

Foucault, M. (1976) Vigilar y castigar. México: Siglo veintiuno editores.

Kerlinger, F. (2008) Investigación del comportamiento. Métodos de investigación en ciencias sociales. México: McGRAW-HILL/INTERAMERICANA

Makabe, P. (1989) El cambio epistemológico. Lima: San Marcos.

Martel, H. (2013) La dimensión espiritual de la condición humana. ATHENEA.

---. (2014) Los siete pecados capitales en la investigación científica. Horizonte de la Ciencia 4(7).

---. (2015) La miseria de positivismo. Horizonte de la Ciencia 5(9).

Mosterín, J. (2010) Naturaleza, vida y sociedad. Lima: FEUIGV.

Morín, E. (1997) Los siete saberes necesarios para la educación de futuro. Lima: Derrama Magisterial.

Piaget, J. (1973) Psicología de la Inteligencia. Bs. As.: Psiqué.

Popper. K. (1974) Conocimiento Objetivo. Madrid: Tecnos.

Reluz, F. (2011) Epistemología y sentido de vida. Lima: Fondo Editorial IIPCIAL de Filosofía.

Westbury, C. (1999) ¿Sabemos cómo aprendemos? Lima: Ministerio de Educación del Perú.

Notas de autor

* Doctor. Presidente de la Academia Peruana de Psicología. Docente en la Universidad Nacional de Educación, La Cantuta.
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