Investigación en Educación
La naturaleza de la formación docente
The Nature of Teachers Training
La naturaleza de la formación docente
Horizonte de la Ciencia, vol. 6, núm. 11, pp. 169-177, 2016
Universidad Nacional del Centro del Perú
Recepción: 19 Septiembre 2016
Aprobación: 02 Noviembre 2016
Resumen: El presente artículo sobre la naturaleza de la formación docente tiene como propósito exponer y analizar reflexivamente las deficiencias en el desempeño de la práctica pedagógica en las aulas en las que los resultados esperados no responden a las demandas sociales actuales, la pretendida educación integral que deben recibir los educandos sólo quedan en las buenas intenciones, los programas de formación continua que se ejecutan para mejorar la calidad de la educación terminan siendo un discurso académico en los denominados talleres de capacitación y las especializaciones ofrecidas a través de becas de maestrías o estudios de doctorados terminan en metas personales de los usuarios. En estas circunstancias de la realidad educativa todo queda en buenas intenciones. Sin embargo, no se da mayores prioridades a la formación inicial del docente en las instituciones donde se forman, siendo esto el punto de partida para cambiar la calidad e integridad de la educación. Necesitamos una educación integral para nuestros niños y jóvenes, pero quienes asumimos la formación integral de los educandos ¿estamos formados integralmente? Nuestra formación está centrado sólo en el entrenamiento para el cumplimiento de las funciones que les espera a través del perfil profesional quedando olvidado el desarrollo del perfil humano que requiere el trabajo bajo las relaciones epistemológicas sujeto – sujeto que es propia de la educación integral.
Palabras clave: visión integral, educación holística, formación docente, perfil humano y profesional.
Abstract: The present article on the nature of teachers training has as purpose expose and analyze reflexively them deficiencies in the performance of the pedagogical practice in the classrooms in which the expected results do not respond to current social demands, the intended integral education that must receive the learners only are in the good intentions, the programs of training continuous that is running for improve the quality of it education end being a speech academic in the called training workshops and specializations offered through scholarships for masters or PhD studies end up in personal goals of users. In these circumstances of the educational reality, everything is in good intentions. However, it does not gives higher priorities to it training initial of the teaching in the institutions where is form, being this the point of split for change the quality and integrity of it education. We need an integral education to our children and young, but who assume the integral training of learners, Are we formed integrally? Our training is focused in training for the performance of the functions that expect only through professional profile and it forgotten the development of the human profile that requires the job under the epistemological relations subject –subject that is typical of integral education.
Keywords: integral vision, holistic, teacher training, human and professional profile.
Introducción
En las actuales circunstancias de la globalización internacional y el uso de las tecnologías de información y comunicación de todos los pueblos de la tierra y de la identidad cultural de los mismos, ya no se condice formación docente bajo los principios de una orientación positivista o neopositivista de la ciencia, de una educación lineal mecanicista meramente reduccionista. En un momento de altas contingencias sociales y naturales que vivimos, la naturaleza de la formación docente debe centrar en el desarrollo del saber ser, que es la esencia del ser humano, la síntesis de su desarrollo integral; la interdisciplinariedad y la transdisciplinariedad de una percepción holística, debe ocupar nuestra preocupación en la materialización curricular de formación docente con una clara tendencia hermenéutica-interpretativa de la ciencia, dando respuesta a la realidad más sentida de los pueblos del país y del mundo.
El desarrollo y el fortalecimiento de la educación de los educadores para el desempeño de la práctica pedagógica se consolidan a través de la concreción del perfil humano y profesional establecida según las demandas sociales y promovidas bajo la pedagogía del ejemplo de los docentes formadores en las instituciones de formación docente. El trato humano, el diálogo amigable, la pedagogía afectiva y las condiciones del ambiente de trabajo pedagógico tienen preponderancia importancia para generar cambios profundos en el desarrollo de la conciencia y la consolidación de la vocación de educar a los demás bajo los principios de la visión integral de la educación.
Siendo el desempeño en la práctica pedagógica de los docentes una de las condiciones fundamentales en el aprendizaje de los educandos en su proceso de desarrollo integral; el educando es un ser multidimensional con una esencia de saber ser, que no puede ser reducido a simple mecanización de las habilidades cognitivas, ya que no somos sólo un organismo biológico que acumula información, la complejidad humana tratado desde las ciencias tradicionales o nuevas sigue siendo un reduccionismo peligroso. Es por ello, la educación entendida como un gran proceso de evolución de la conciencia en el ser humano, es más que los cambios superficiales en la conducta o comportamiento del estudiante, ya que constituyen sólo el aparentar ser de la persona, sabiendo que en la integridad de ese ser existe un mundo subjetivo sensible, desconocido, poco estudiado e interesado por nosotros mismos y de los demás, que debe ser comprendido e interpretado su significado bajo una visión integral del ser humano con un estado de conciencia en su sentido pleno.
La docencia y la práctica pedagógica
El desempeño de la docencia es una de las actividades más nobles del quehacer humano, que requiere de una vocación especial y formación integral para asumir con conciencia plena en la práctica pedagógica con una inmensa capacidad de amor a la sabiduría, amor a los educandos y profundo respecto por la vida en todas sus formas.
Esta exigencia de la docencia requiere una formación de naturaleza integral, ya que “… se trata de una carrera holística, en cuanto que atañe al ser humano y a su pleno desarrollo como persona” (Peñaloza 2000, p. 159). Sin duda, el docente ha de ser una persona que señale el camino de la sabiduría y el amor universal para la transformación de la conciencia y del corazón, no un aumento de información en la memoria.
Las exigencias de las sociedades del siglo XXI, requieren una misión muy diferente a la de siglos pasados, necesitamos educadores preparados para desarrollar capacidades en los educandos con las que puedan enfrentar a los retos y las demandas de la sociedad. Tiene razón Farro (2001) al afirmar que “la mala calidad de la formación docente repercute en el desempeño de toda la vida del futuro docente y lo condena a una vida llena de frustraciones y fracasos en la tarea educativa” (p. 116).
El análisis del contexto del desempeño docente en la práctica pedagógica actual nos muestra acciones que casi nada contribuye al desarrollo integral de los educandos. El proceso del aprendizaje y la enseñanza se desarrolla de manera monótona y monológica, bajo una perspectiva mecanicista y fragmentaria de la educación, ya que las sesiones de aprendizaje que se promueve en las aulas se basan en procesos pedagógicos y didácticos esquematizados y en algunos casos impuestos que solo generan memorización de la información y/o procesamiento de la información y en parte permite el desarrollo de habilidades cognitivas, con algunas técnicas de socialización de los educandos, descuidando la real dimensión de la educación integral.
Existe una clara evidencia de la que la práctica pedagógica que se ejerce en las aulas estimula en los educandos dependencia, facilismo, violencia, fingimiento, corrupción, intolerancia, individualismo, etc.; porque son espacios generados por el condicionamiento con una concepción de la educación que prioriza la mecanización de la información académica para obtener de alguna manera calificativos aprobatorios, lo cual no conduce al aprendizaje consciente y significativo del educando.
Jiménez y Robledo (2011) refieren que “para nadie es un secreto que aprendemos con mucha facilidad todo aquello que nos produce goce y disfrute, utilizando herramientas lúdicas de aprendizaje, ojalá acompañado por el cariño, el afecto y la comprensión que necesita el ser humano” (p. 19). Sin embargo; en la realidad observamos una educación centrado en la acumulación de información bajo un enfoque pedagógico conductista y socio-cognitivo. Lo importante es cumplir la planificación de los contenidos o temas en cada una de las áreas curriculares, el maestro está más preocupado en el desarrollo de contenidos (Pedagogía del Cumplimiento) dotando a los estudiantes una gran cantidad de información que son memorizados para el examen y obtener un calificativo aprobatorio.
Tal como dice Gallegos (2001) actualmente nuestra educación continua dentro de la lógica del cientificismo, el reduccionismo y el positivismo; los educadores seguimos pensando que el desarrollo de las habilidades cognitivas es igual a mejor educación, que introducir tecnología electrónica es igual a mejor educación, que incrementar las horas de estudio es igual a mejor educación, etc., pero todas estas son movimientos horizontales de traslación dentro del mismo paradigma mecanicista que en realidad no implican transformación o mejora educativa real, ya que sólo son aspectos secundarios, periféricos, no centrales de la experiencia educativa. Tanto en el pasado como en la actualidad se han utilizado esas ideas de “excelencia educativa” y hemos producido seres humanos con alta capacidad cognitiva y un profundo desprecio por la vida, tener alta capacidad cognitiva no es suficiente para el desarrollo de la conciencia del ser humano. Al realizar la entrevista y observación dialógica acerca de su desempeño en la práctica pedagógica en el aula, los maestros y maestras muestran preocupación permanente en el cumplimiento del avance de su programación curricular, en todo momento se sienten perseguidos por las autoridades educativas, muestra dependencia en el cumplimiento de sus funciones, sesiones de aprendizaje monótona en todas las áreas curriculares bajo el esquema de inicio, desarrollo y cierre con procesos pedagógicos y didácticos rígidos. Las aulas donde se realiza las sesiones de aprendizaje son espacios rutinarios con una organización por sectores de trabajo curricular no tan agradables para el trabajo con niños y niñas, ya que no se observa orden, limpieza y puntualidad en la práctica pedagógica.
En cuanto a la actitud del docente frente a los educandos, es muy impositiva bajo condicionamiento (Enfoque pedagógico conductista), en todo momento se observa términos como: ¡silencio!, ¡cállense!, si no terminan no salen al recreo, tienen tantos minutos para terminar, el que termina primero ganan puntos para su calificativo, etc. Respecto al avance temático en el cuaderno de los niños y niñas se observa en las páginas pegadas de copias fotostáticas como resúmenes o dibujos pre diseñado, desacreditando la capacidad de construir sus conocimientos y su creatividad de los educandos. Siendo todo esto nada significativo para el desarrollo integral del estudiante.
Formación docente centrada en el perfil profesional
La formación docente debe ser bajo una perspectiva integral de la educación, siendo una formación centrada en la esencia del ser humano más que una formación en el entrenamiento mecánico para el cumplimiento de las funciones. La esencia en la formación docente es el desarrollo de cualidades creativas, estratégicas, científicas, emocionales, estéticas y valores como la responsabilidad, el respeto, la gratitud, la justicia, la honradez, etc. La comprensión de la naturaleza de las relaciones humanas, resolución de conflictos y capacidad de diálogo, constituyen factor importante.
En este siglo XXI necesitamos más allá del entrenamiento racional-instrumental, que la formación académica convencional es absolutamente insuficiente y unilateral, que si bien es un factor del desarrollo tecnológico también puede conducir al colapso moral de la sociedad; ya que saber intelectualmente muchas teorías no nos convierte en seres humanos más responsables, honestos y compasivos (Barrientos 2011).
La formación docente actual en la mayoría de los Institutos Superiores Pedagógicos y las Facultades de Educación de las universidades está basada en el mecanicismo, determinismo y materialismo del siglo XVIII, el cual ha perdurado durante el siglo XIX y el XX, que aún se practica, ha propiciado una visión fragmentaria del todo. Se valora lo racional, lo exacto, lo mensurable, lo que se ha definido como científico; y en esta búsqueda se desprecia lo subjetivo, el sentimiento y el ser de la persona (Gallegos 2003). Bajo esta perspectiva está diseñado el perfil profesional del egresado de formación docente, lo cual constituye la base del Plan de Estudios. La implementación, ejecución y evaluación del currículo de estudios está centrado en contenidos académicos y no en el desarrollo de capacidades para el logro de competencias humanas y profesionales, priorizando sólo el dominio de contenidos temáticos a través de acumulación de información para el examen y con ello la aprobación de asignaturas rígidas del semestre correspondiente.
Sin embargo se sabe que las competencias son mucho más que un saber hacer en contexto, pues van más allá del plano de la actuación e implican compromiso, disposición a hacer las cosas con calidad, raciocinio, manejo de fundamentos conceptuales y comprensión. Además, son procesos complejos porque implican la interacción con muchas dimensiones del ser humano y del contexto, como también la asunción y capacidad de afrontar la incertidumbre y el caos, uno de los grandes retos para la educación (Morín 2000). La formación docente bajo el perfil profesional está diseñada sólo en el entrenamiento del futuro profesional en las actividades que el mercado ocupacional exige, ni siquiera se logra eso en muchos casos, siendo la mejor formación es la que busca orientar la educación hacia la mera productividad y la actuación bajo ciertos parámetros establecidos, esquematizados, automatizados.
García, López, Rodríguez y Tobón (2008) plantean que la formación con base en competencias tiene como eje esencial formar no sólo para la ejecución de actividades profesionales, sino también educar para aprender a analizar y resolver problemas, lo cual implica un enfoque investigativo. Y todo ello es con base en el progresivo desarrollo de la idoneidad en lo que se hace, que requiere de muy buena formación conceptual, metodológica y actitudinal. Además, este enfoque implica tener como eje transversal de todo el currículo la ética, en la medida que el centro de las competencias es la responsabilidad.
Visión integral en la formación docente
La formación docente bajo la visión integral de la educación es un proceso de cambio de un paradigma educativo científico industrial a uno de carácter integral, basado en los principios de la visión holista como una alternativa para superar los paradigmas dogmático y cientificista las que estamos viviendo hoy sus consecuencias tales como: destrucción generalizada de los recursos naturales, proliferación de enfermedades, racismo, pobreza extrema, delincuencia, violencia, corrupción, violaciones, deshumanización profunda, aumento alarmante de depresión, estrés, mediocridad en todo aspecto, pérdida de valores esenciales del ser humano, criminalidad en cada instante, secuestros a cualquier momento, alimentación chatarra, consumismo, desequilibrio emocional, etc. (Gallegos 2001).
El proceso de formación docente es determinante para superar las limitaciones en el desempeño de la práctica pedagógica que hoy se observan en las instituciones educativas, los cuales traen como consecuencias nada favorables para el desarrollo de los pueblos. Para ello, nuestras instituciones de formación docente deben ser innovadas con una visión integral en la formación docente de acuerdo a nuevos dilemas, nuevas aspiraciones y un nuevo contexto mundial que exige la sociedad actual. Ante esta nueva demanda educativa la formación docente debe basarse en un modelo educativo multinivel-multidimensión, lo que “…se nutre de una gran cantidad de fuentes, tres influencias principales pueden ser identificadas claramente en su desarrollo: la filosofía perenne, los nuevos paradigmas y el trabajo de los grandes pedagogos, en ese mismo orden de importancia” (Gallegos 2003, p. 104).
La formación docente bajo la perspectiva multinivel-multidimensión de la educación es un proceso de formación integral del futuro educador comprometido con el desarrollo integral de los educandos. La exigencia en el proceso de formación debe centrarse en el desarrollo de seis dimensiones humanas: Dimensión cognitiva, está referido al desarrollo de los procesos del pensamiento, a la capacidad de razonamiento lógico, el desarrollo de las inteligencias lógico-matemática y verbal, etc. pero que deben ser desarrollados con amor y respeto para que el futuro docente haga un uso responsable de ello. Dimensión social, sabiendo que todo aprendizaje sucede en un contexto social de significados compartidos, el futuro docente es un agente socializador y que debe ser formado para promover la socialización respetando las normas de convivencia y la justicia social, para que el aprendizaje sea mediado por pautas culturales y el lenguaje. Dimensión emocional, juega un papel preponderante con gran poder de determinación para ejercer la docencia; es por ello, cuando la dimensión emocional es excluida del proceso educativo, el aprendizaje se hace irrelevante, sin sentido, porque requiere seguridad emocional. Dimensión corporal, constituye un elemento importante para un aprendizaje significativo, ya que todo aprendizaje se realiza en un cuerpo físico, la armonía mente-cuerpo. El desarrollo corporal está ligado al buen aprendizaje y que la respiración y alimentación está en relación con el estado de conciencia, para tener una vida saludable. Dimensión estética, es esencial en la formación docente, porque aprender y promover el aprendizaje es antes que nada un acto hermoso que llena de sentido a la existencia humana, el arte en sus diferentes expresiones despierta la sensibilidad y lleva al florecimiento de la bondad del docente; lo que debe desarrollar en sus educandos como expresión de la vida interior para una vida feliz de sus educandos. Dimensión espiritual, es fundamental para ser un ser humano pleno. La formación espiritual del docente es la vivencia total y directa del amor universal que establece un orden interno para tener sentido de compasión, fraternidad y paz hacia todos los seres; es decir es el saber ser del docente que es la síntesis del aprendizaje significativo, para ser ejemplo de vida para sus educandos. No confundir la espiritualidad bajo el enfoque holística con creencias religiosas, afiliación a iglesias o defensa de dogmas.
Asimismo se debe desarrollar los cinco niveles conciencia tales como: El nivel de conciencia individual (autovaloración); nivel de conciencia comunitaria que es la percatación de la realidad que incluye a los demás, el docente pone énfasis en la calidad de las relaciones humanas; el nivel de conciencia social permite que el educador trabaja por una conciencia de justicia social, democracia y paz; el nivel de conciencia planetaria hace que el educador ya no se centre sólo en el bienestar de la propia cultura como en el nivel social, sino en el bienestar de toda la humanidad, trabaja para educar en términos de pensar globalmente y actuar localmente, promover la verdadera naturaleza de la educación ambiental; y por último, el nivel de conciencia espiritual o kósmica nos lleva a la percatación directa de la verdad, la bondad y la belleza de toda la vida, sin ello el educador en realidad no tiene nada, sólo cenizas en sus manos, por lo que la educación es absolutamente irrelevante (Gallegos 2003, pp. 83-97).
Sin embargo, la concreción del proceso de formación debe ser a partir de un perfil humano y profesional establecido según las demandas de la social actual y del futuro, con un enfoque curricular por competencias mediante plan de estudios modulares transdisciplinarias, donde se generen el desarrollo de capacidades a través de la vivencia de experiencias de aprendizaje con una pedagogía del ejemplo como alternativa a la tradicional pedagogía del cumplimiento.

Hacia una formación docente desde la visión holística
Desde la visión holística de la educación, la formación docente debe centrarse en la calidad de formación de la conciencia, el nivel de conciencia tiene una centralidad fundamental en el desempeño de la práctica pedagógica del docente, es mucho más importante que el entrenamiento en el manejo de los métodos, técnicas, materiales, modelos y de más aspectos educativos (Gallegos, 2001). Una formación que genere cambios profundos en la conciencias del futuro docente comprometido con la vocación de educar con amor en un ambiente de libertad para que el aprendizaje sea un proceso de experiencias.
Desarrollar la capacidad para aprender a tratar a los demás con plena conciencia es la exigencia bajo el cual trabaja la visión holística de la educación. Al respecto Gallegos (2003) nos dice que “muchos profesores preguntan cómo deben empezar a trabajar con educación holista. Uno de los primeros pasos es tratar al educando como un ser humano; este simple acto cambia todo el ambiente de aprendizaje” (p. 97). Es por ello, requiere una formación no sólo profesional sino también profundamente humana, donde el punto central es la relación dialógica entre los actores educativos, el docente percibe al estudiante como ser humano, con sus dimensiones estéticas, físicas, cognitivas, sociales, emocionales y espirituales.
Gallegos (2001) plantea que en la educación holista el uso de métodos, técnicas y materiales curriculares, es secundario a la importancia de la conciencia del educador, quien se debe mover de una perspectiva centrada en el ego a una perspectiva centrada en un servicio con presencia plena, de una perspectiva de pensamiento y memoria a una visión basada en la inteligencia y la creatividad, de un paradigma de ciencia mecanicista a un nuevo paradigma holista. Los métodos y técnicas están siempre a un nivel de instrumentos y solo adquieren sentido por la participación de una conciencia que les dé un uso adecuado.
La formación docente desde la visión holista les da un profundo entendimiento de la real naturaleza del ser humano para el trabajo con los educandos, siendo los recursos didácticos más importantes el trato a los educandos, comunicación dialógica fluida, paciencia para tratarlos, comprensión, conciencia plena de ser educador, amor a la sabiduría, amor a los educandos, el saber ser en todo instante, presencia plena en el proceso del aprendizaje, generación de espacios de sabiduría con alegría, etc. más que el uso de métodos, técnicas y materiales educativos que son elementos complementarios para generar aprendizajes significativos a partir de situaciones que tocan las emociones; en las que el niño y la niña encuentren espacios en las que se puedan reír, llorar y aprender.

Conclusión
A manera de conclusión podemos afirmar que la esencia de la formación docente es el desarrollo de la capacidad para aprender a tratar a los demás con plena conciencia, así como para percibir al educando como ser humano con dimensiones estéticas, físicas, cognitivas, sociales, emocionales y espirituales; y con niveles de conciencia personal, comunal, social, planetaria y kósmica. Este desarrollo integral del futuro docente se concreta a partir de una formación profesional y profundamente humana que responde al perfil profesional y perfil humano del egresado de la carrera profesional.
La formación docente desde el enfoque holístico comprende preparar educadores para asumir nuevos roles en concordancia a las nuevas demandas educativas de la sociedad actual. Una formación para desarrollar seres humanos integrales, inteligentes y con un profundo amor a la vida. Amar a la vida es amar el aprendizaje y ello implica una expresión natural de la alegría de vivir.
La formación integral del docente se logra con formadores de docentes capacitados integralmente bajo una visión integral de la educación que apliquen una pedagogía del ejemplo, ya que el ejemplo constituye la fuerza más poderosa que influye en los demás. Los educadores somos imagen de nuestra propia existencia ante la mirada de los educandos.
El ser humano es un ser multidimensional con una esencia de saber ser, que no puede ser reducido a simple mecanización de las habilidades cognitivas, ya que no somos sólo un organismo biológico que acumula información, la complejidad humana tratado desde las ciencias tradicionales o nuevas sigue siendo un reduccionismo peligroso.
La educación entendida como un gran proceso de evolución de la conciencia en el ser humano, es más que los cambios superficiales en la conducta o comportamiento del estudiante, ya que constituyen sólo el aparentar ser de la persona, sabiendo que en la integridad de ese mundo físico existe un mundo subjetivo sensible, desconocido, poco estudiado e interesado por nosotros mismos y de los demás, que debe ser comprendido e interpretado su significado, por ello los docentes, practicamos la doble moral, hablamos teóricamente sobre valores pero en la práctica actuamos diferente, simplemente aparentamos ser.
Referencias bibliográficas
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Notas de autor
pebargut@yahoo.es