Un acercamiento analítico sobre la concepción del estado a través del pensamiento de Skocpol, Mann y Wallerstein: Divergencias y convergencias epistémicas

Analitic approach to state conception through the thinking of Skocpol, Mann and Wallerstein: epistemic divergences and convergences

Uma aproximação analítica sobre a concepção do Estado através do pensamento de Skocpol, Mann e Wallerstein: divergências e convergências epistémicas

Eduardo Andrés Sandoval Forero
Universidad Autónoma del Estado de México, México
José Javier Capera Figueroa
Universidad del Tolima., México

Un acercamiento analítico sobre la concepción del estado a través del pensamiento de Skocpol, Mann y Wallerstein: Divergencias y convergencias epistémicas

SAPIENTIAE: Revista de Ciencias Sociais, Humanas e Engenharias, vol. 3, núm. 1, pp. 5-24, 2017

Universidade Óscar Ribas

Resumen: La finalidad de este artículo consiste en realizar una descripción sobre el concepto del Estado presente en el pensamiento de teóricos como Skocpol (1989); Wallerstein (2005) y Mann (2006). Para así establecer la convergencia conceptual que refleja la propuesta del sistema – mundo, las acciones autónomas y el poder autónomo que interactúan en la noción del Estado. De esta forma, se procede con un análisis extenso sobre la producción hemerográficaque se tiene del tema a través de una sistematización rigurosa. En cada aproximación realizada se demuestra las similitudes y diferencias sustanciales que existen en la propuesta, enfoque y metodología que expone cada uno de los teóricos señalados. Donde se llegó a la conclusión que la figura del sistema –mundo se encuentra más vinculada a una perspectiva crítica, las autonomías del Estado responden a un criterio más institucional, y la última, es decir el poder autónomo tiene una preponderancia por tener una afinidad estructuralistadebido a que en las tres el Estado es la categoría fundamental. Los resultados obtenidos demuestran que el enfoque utilizado por los autores señalados tiene una diferencia significativa pero se pueden establecer medios de comunicación, para construir análisis más profundos de un tema tan complejo y exhaustivo, tal como lo constituye el Estado por su complicada conceptualización a lo largo de la historia, y se convierte en una apuesta donde existe un tipo de relación reflexiva entre diversos enfoques dedicados al estudio del Estado como campo de investigación en las ciencias sociales.

Palabras clave: Skocpol, Mann, Wallerstein, autonomía del Estado, sistema- mundo, Poder del Estado.

Resumo: A finalidade deste artigo consiste na realização de uma descrição do conceito de Estado, presente no pensamento de teóricos como Skocpol (1989), Wallerstein (2005) e Mann (2006), a fim de se estabelecer a convergência conceptual que reflecte a proposta do sistema – mundo, as acções autónomas e o poder autónomo que interactuam a nível do conceito de Estado. Desta forma, procedese a uma análise extensa sobre a produção hemerográfica a volta do tema, por meio de uma sistematização rigorosa. Importa referir que foi realizada uma abordagem em torno das semelhanças e as diferenças substanciais, relativamente às perspectivas, enfoque e metodologia que representam as teorias apresentadas pelos teóricos mencionados. Chegou-se à conclusão que a figura do sistema– mundo encontra-se mais vinculada a uma perspectiva crítica que as autonomias do Estado, respondem a um critério mais institucional e, por último, que o poder autónomo tem uma preponderância por ter uma afinidade estruturalista, uma vez que nas três perspectivas apresentadas, o Estado é a categoria fundamental. Os resultados obtidos demonstram que o enfoque utilizado pelos autores mencionados tem uma diferença significativa. Por outro lado, podem estabelecerse meios de comunicação para construir análises mais profundas de um tema tão complexo e exaustivo, como é o Estado, pela sua complexa conceptualização ao longo da história, convertendo-se numa aposta onde existe um tipo de relação 5 reflexiva entre diversos enfoques dedicados ao estudo do Estado, como campo de investigação nas ciências sociais.

Palavras-chave: Skocpol, Mann, Wallerstein, Autonomia do Estado, Sistemamundo, Poder do Estado.

Abstract: The purpose of this article is to make a description of the concept of the state present in the thinking of such theorists as Skocpol (1989), Wallerstein (2005) and Mann (2006). In order to establish the conceptual convergence that reflects the proposal of the world - system, in the autonomous actions and the autonomous power that interact in the notion of the State. In this way, it was proceed with an extensive analysis on the hemerographic production that has the theme through a rigorous systematization. In each approach we demonstrate the similarities and substantial differences that exist in the proposal, approach and methodology used by each of the exposed theorists. Where it was found that the figure of the system - world is more linked to a critical perspective, the autonomy of the State responds to a more institutional criterion, and the last, that is, autonomous power has a preponderance to have a structuralist affinity due to that in all three the State is the fundamental category. The results obtained demonstrate that the approach used by the authors mentioned has a significant difference, but it is possible to establish means of communication, to construct deeper analyzes of a subject as complex and exhaustive as can be the state for its complicated conceptualization in history, and becomes a bet where there is a kind of reflexive relationship between various approaches dedicated to the study of the state as a field of research in the social sciences.

Keywords: Skocpol, Mann, Wallerstein, State Autonomy, World System, State Power.

Introducción

El fuerte debate que se ha gestado al interior de las ciencias sociales tiene una característica primordial, dicha característica consiste en problematizar campos como la sociedad, el Estado, la política, las instituciones, los movimientos sociales, entre otros. Esta serie de temas se han identificado con la diversidad de enfoques para su respectivo análisis, donde se busca constituir el corpus teórico de cada disciplina y su mismo cuestionamiento como un ejercicio de carácter reflexivo.

Los argumentos expuestos por Oyhandy (2010) sobre las temáticas y enfoques que caracterizan los debates actuales de la sociología política, aparece la figura del Estado como un espacio que constituye discusiones de largo alcance a partir de diferentes enfoques: estructuralistas, funcionalistas, marxistas, analíticos, institucionalistas que se dedican a generar un abordaje sobre el análisis de las relaciones políticas entre las instrucciones y los actores políticos que conforman la sociedad civil en determinado territorio, y por medio, de estos emergen dinámicas de intereses, acciones, procesos de naturaleza socio- político que facilitan una compresión holística de los fenómenos políticos.

Esto posibilita que exista una relación entre los fenómenos y procesos políticos que han realizado históricamente un abordaje sobre el cuestionamiento del Estado en sus expresiones particulares y generales. Esta lógica facilita que la sociología política sea una disciplina que puede llegar a realizar análisis profundos sobre las relaciones de poder, la autoridad, el gobierno, lo político y la política. Dichos campos se convierten en espacios de oportunidad que son característicos para comprender la figura paradigmática del Estado en sí mismo (Oyhandy, 2010).

Desde otra perspectiva los aportes realizados por Morán y Benedicto (1999) sobre la importancia de la sociología política como una disciplina que se encarga de estudiar los procesos políticos de larga duración como son la organización del Estado y su vinculación en la esfera pública, la dinámica política de la sociedad civil y la interacción societal entre los actores sociales con los procesos internos que constituyen el poder – político de las instituciones públicas. Esto permite la vinculación en un panorama donde la sociedad tiene un carácter entre lo público, lo privado, la política y lo político. Una fuente de interpretación que permite realizar movimientos conceptuales sobre las disposiciones del Estado, la figura institucional que ejerce sobre la sociedad civil, y la identidad política que existe sobre la imagen del poder político.

Los abordajes que se han realizado sobre las teorías y conceptos dedicados al estudio del Estado, muestran un panorama en disputa por llegar a un consenso sobre el ethos del mismo, ya sea desde un eje propio de la filosofía – política hasta una mirada propia de la teoría política. Desde ambas perspectiva se reconoce que la complejidad de analizar esta figura multidimensional requiere mayores componentes metodológicos para tener una mejor precisión sobre su mismo cuestionamiento teórico.

En efecto, la sociología política como un campo disciplinar en proceso de institucionalización se ha encargado de estudiar de forma extensa el Estado, llegando a un punto de relacionar elementos que lo constituyen. Un ejemplo de esta particularidad son dimensiones como la economía, la demografía, la cultura, la ciudadanía, lo público, entre otros. Dichas dimensiones se convierten en un pilar de análisis que permite tener una interpretación más precisa sobre el papel del Estado y su conceptualización al interior de los procesos sociales (Oyhandy, 2010).

Uno de los campos de oportunidad que se ha desarrollado en la sociología política, es su capacidad de realizar análisis reflexivos sobre problemas contemporáneos sin perder su carácter identitario. Esto permite que haga uso de enfoques clásicos, modernos y contemporáneos que permitan entender las configuraciones multicausales que existen sobre el Estado, el poder, la política, la democracia, los movimientos sociales, la identidad, la violencia, la dominación entre otros campos que admiten una interrelación entre la teoría y la metodología para tener una precisión más concreta de la realidad – empírica.

En el caso de las investigaciones realizadas sobre el Estado se ha podido constatar que la sociología política ha llegado a un punto de utilizar metodologías mixtas que facilitan tener una precisión sobre un objeto de estudio determinado. Puesto que esto implica reconocer las diferencias y similitudes que se han desarrollado a lo largo de la historia del mismo. Por ello, el Estado ha tenido una fuerte vinculación con lo público, lo privado, la ciudadanía, la política, la violencia y demás temas que complejizan la identidad, las dimensiones y los procesos del Estado para su propia concepción analítica (Centeno, 2002 ).

De esta manera, el presente artículo permite reconocer tres perspectivas diferentes sobre la constitución del Estado: la primera tiene que ver con la racionalidad de las acciones autónomas en el Estado presentes en el pensamiento de Skocpol (1989); la segunda se ve reflejada en el poder autónomo del Estado introducida en la propuesta de Mann (2006), y por último la perspectiva de realizar un análisis del sistema – mundo en el Estado partiendo de la concepción de Wallerstein (2005).

Una de las riquezas que se puede constatar es que dichas perspectivas no excluyen un análisis sobre el Estado. Por el contrario, enriquecen su proyección y contenido para realizar interpretaciones más complejizadas y extensas de la condición paradigmática del Estado que se articulan con la disciplinariedad que existe en los estudios de la sociología política.

Una aproximación a las acciones autónomas del Estado en el pensamiento de Theda Skocpol

El análisis del Estado realizado por Skocpol se caracteriza por darle un peso conceptual a la noción de las “acciones autónomas del Estado” ya que parte de la perspectiva de que el Estado tiene una calidad de actor o de institución puesto que se encuentra en un lugar de enunciación privilegiado. La forma más concreta de reconocer esta apreciación consiste en las investigaciones que se han desarrollado sobre el Estado desde diversas disciplinas en las ciencias sociales (Skocpol, 1989).

La lógica que ha caracterizado las investigaciones sobre las acciones autónomas del Estado, se han enmarcado en la historia comparativa puesto que busca conceptualizar la formación delos Estados nacionales, la integración y desintegración del Estado y en un plano más analítico la figura de los Estados en las revoluciones sociales. Este campo de oportunidad permite que los análisis versen sobre la correlación entre el Estado y las clases, las relaciones étnicas, los derechos de los grupos vulnerables (mujeres, indígenas, negros, homosexuales entre otros) pero en particular la importancia de la protesta social en la constitución de orden estatal.

Un punto de reflexión sobre la autonomía del Estado reposa en la concepción analítica que recibe a través de los estudios realizados por el institucionalismo histórico que considera relevante ampliar la visión causal de las instituciones para darle más peso a la acción que existe al interior de los procesos políticos comunales que van más allá de la lógica lineal de las transiciones a la democracia, el surgimiento de regímenes y la relación entre política, sociedad y Estado. Ya que son campos que se relacionan entre causas y consecuencias inmersas en los movimientos, procesos y revoluciones de orden social (Skocpol, 1989).

De esta forma, el análisis realizado por Skocpol demuestra que las autonomías racionales del Estado se encuentran en los procesos que van desde la tradición marxistas hasta la liberal, debido a que permite que se geste una serie de manifestaciones que se localizan en crisis políticas, luchas de partidos, facciones políticas y ligeramente la nueva organización de Estado, ya en este caso como cambios más no como resultados – estructurales que generen una nueva organización político- administrativa.

Siendo así que la perspectiva analítica de reconocer al Estado como una figura política generadora de intereses, acciones y relaciones de poder político de carácter público, que constituyen un tipo de identidad política al interior de los grupos, sectores, gremios político al interior de la estructura – política estatal en una determinada nación.

Lo que significa “La mejor forma de alcanzar ese objetivo de estudiar el Estado, es explorar los problemas abordados en una serie de estudios comparativos e históricos que han considerado a los Estados como factores importantes y han profundizado en la forma en que los Estados influyen en los procesos políticos y sociales a través de sus políticas y de sus relaciones con los grupos sociales” (Skocpol, 1989:3).

Este punto permite analizar que la constitución de las revoluciones tiende a fortalecer los procesos teóricos, puesto que son clivajes que permiten reconocer los reflejos, contradicciones y oportunidades que se gestan al interior de un fenómeno social. Es decir que las particularidades que existen del Estado se focalizan en las “tensiones localizadas en la estructura social del antiguo régimen”, los choques de poderes que persisten en los grupos políticos que posteriormente seríancatalogados como “fuerzas sociales” y en particular las dinámicas presentes en las “estructuras y luchas políticas entre la fuerza y los conflictos socioeconómicos” esto hace que el Estado adquiera un sentido como una institución multidimensional que se constituye por medio de procesos socio – políticos de larga duración(Skocpol, 1989).

Un eje de problematización que existe en las autonomías del Estado son los procesos políticos y sociales que facilitan la construcción de grupos sociales que se identifican por la disputa del poder. Lo que implica que el Estado ha tenido un desarrollo multicausal desde los estudios jurídicos – funcionales, político- instituciones y crítico – analíticos esta serie de espacios conceptuales permiten que se logre construir una mirada más complejizada sobre la naturaleza del Estado y su capacidad autónoma en términos políticos, sociales y económicos.

La apuesta por un desarrollo político sobre la racionalidad del Estado responde a un escenario que se caracteriza por un fuerte vínculo entre la sociedad como un actor político dinamizador de los procesos institucionales, es decir, la consolidación de los actores se convierte en un peldaño de fortalecimiento de la cultura política de una nación. Así pues, se logra generar una lógica que establezca dos parámetros: el primero, la razón de Estado, que declara legitima cualquier acción que nazca del seno político de las instituciones que conforman dicha estructura política; y el segundo, se identifica con la visión de establecer mecanismos de participación, reconocimiento y deliberación sobre los asuntos de interés público del estado- nacional(Skocpol, 1992).

Por ello, la conceptualización de la figura autónoma del Estado se encuentra vinculada a esta serie de procesos constantes:

Figura1. Relaciones causales sobre las autonomías del Estado
Figura1. Relaciones causales sobre las autonomías del Estado
elaboración propia con base a criterios de Skocpol (1992)

La descripción que se presenta en la figura de las relaciones causales sobre las autonomías del Estado. Muestra una lógica donde la autonomía responde a una acción racional basada en criterios como las necesidades que existe en la sociedad a través de los actores. Esto permite que los procesos políticos en las instituciones tengan características que comparten los Estados como actores organizativos y autónomos en cuestiones políticas.

De este modo, se puede demostrar que el Estado para mantener su control hace uso de estrategias internas y externas que constituyen su capacidad de generar obediencia. Esto le permite acceder a un espacio donde la iniciativa estatal está caracterizada por una acción de simple represión o consenso por medio del poder analítico. Tal como lo considera Skocpol cuando argumenta que a partir una concepción analítica:

“El Estado puede ser reconocido desde un nuevo poder analítico como instrumento para predecir las posibles consecuencias sociopolíticas de diversas configuraciones sociales e históricas del Estado y del poder de clase. Además, es fundamental que el Estado disponga de funcionarios leales y cualificados, y de abundantes recursos económicos para alcanzar con eficacia toda suerte de objetivos” (Skocpol, 1989:10-12).

Esta serie de explicaciones expuestas permiten analizar las acciones autónomas del Estado como recursos y ventajas situacionales que permiten realizar estudios comparados desde diverso ejes analíticos. Lo que genera un conjunto de oportunidades sobre los actores no estatales, la autonomía de las instituciones y la fuerza de los procesos sociales como estas dinámicas influyen en la concepción de la sociedad y la misma acción política del Estado (Skocpol, 1992).

En definitiva, se puede apreciar que la racionalidad de las acciones autónomas del Estado, se identifican con una perspectiva donde los intereses generales de la sociedad se hayan como un punto neurálgico donde influye lo nacional y lo internacional, lo particular y lo general o en defecto una perspectiva comparativa e histórica sobre la construcción de grupos de intereses, procesos políticos y acciones estatales que constituyen la autonomía en su máxima categoría propia del Estado.

Una mirada al poder autónomo del Estado desde la perspectiva de Michael Mann

La concepción del poder autónomo del Estado que tiene Mann se caracteriza por la reconsideración de las teorías generales que han abordado al Estado como tema de interés para la realización de investigaciones. Aquí la crítica de Mann es contra las visiones reduccionistas que ha producido teorías, y de cierta manera se ha re-producido al interior de las escuelas de pensamiento.

Por ello, Mann (2006) asume que las corrientes de pensamiento político como son el marxismo, el liberalismo, el conservadurismo y el comunitarismo se han convertido en teorías predominantes en la conceptualización del Estado. Ya que esto demuestra la contemplación que se tiene sobre el Estado al ser catalogado como un espacio entre la lucha de clases, los grupos de intereses y los procesos políticos que constituye parte del significado sobre la autonomía del Estado.

El giro expuesto por Mann (2006) se caracteriza por concebir desde una teoría alternativa que se articula con la defensa de la autonomía estatal aquella realidad – empírica que refleja una distancia entre la visión normativa y la militarista que se tiene sobre el Estado, buscando pasar a un espacio donde el Estado debe superar esa imagen de ser productor de fuerza física, a una donde las estructuras políticas, económicas y sociales se identifican con el proyecto de la autonomía estatal.

De esta manera, el razonamiento que existe sobre la figura estatal versa en reconocer que: “El Estado no es aún nada en sí mismo: es simplemente la encarnación de la fuerza física en la sociedad. El Estado no es una arena donde se resuelven asuntos internos económico/ideológicos, más bien es una arena en la que la fuerza militar es interiormente, y sobre todo internacionalmente, movilizada” (Mann, 2006:2).

Al mismo tiempo, se logra reconocer que los intentos de conceptualizar una teoría del Estado. Se ve plenamente identificado con lo que Mann considera como una apuesta en construcción. Es así que resalta las investigaciones realizadas por Theda Skocpol donde existe una retroalimentación a partir de Marx y Weber como teóricos fundamentales que se tuvieron una apuesta por pensar el ethos de lo que constituye el Estado.

La organización estatal se convierte en un tema estructural debido a que es parte del programa teórico de Mann, aquí se rescata la tipología sobre las formas del poder – puesto que este permite comprender como se cristaliza el Estado en la realidad – empírica. Se parte de la perspectiva donde el poder distributivo y el colectivo son constituyentes de las relaciones políticas (Mann, 2000).

En el caso del poder distributivo se considera que tiene como característica el control de un actor sobre otro. Ya para el poder colectivo esté tiene una implicación conjunto sobre las capacidades de control y dominio en el territorio, la población y los procesos internos que existe en las estructuras sociales. Esto implica que el poder tiene una identidad extensiva sobre su propio alcance territorial, o intensivo frente a la capacidad de movilizar un tipo de población en cierto contexto.

La propuesta conceptual de Mann sobre el poder autónomo del Estado tiene como característica las organizaciones administrativas y la lógica coactiva sobre los recursos. Acá se genera todo una trayectoria que vincula la base del poder estatal, y el grado necesario de autonomía que requiere el uso racional del poder por parte del Estado (Mann, 1991).

De esta manera, se logra apreciar que la figura del poder autónomo responde a una perspectiva conceptual donde el Estado constituyen un espacio para “ser una instancia del poder autónomo del Estado. Las actividades del personal estatal son necesarias a la sociedad en conjunto y/o a los diversos grupos que se benefician de la estructura de reglas existente que el Estado aplica. De esta funcionalidad deriva la posibilidad de la explotación, un resorte para la realización de los intereses privados del Estado” (Mann, 2006:15-16).

Otro punto de enunciación se encuentra en las afirmaciones que tienen un carácter reduccionistas sobre el Estado. Puesto que parte de una perspectiva donde existe un acuerdo sobre la realización de una función con un criterio determinado. Esto implica que el poder autónomo se ve ligado por las dinámicas que emergen al interior de la “dominación colectiva” y contribuye a que se constituyan reglas, funciones y acciones que se convierten en un campo conceptual de estudio sobre el Estado.

La relación que se va consolidando sobre el modelo bidimensional que es característico del Estado pone en relación las funciones internas, externas y de largo alcance que existen en el ámbito local, nacional e internacional que de forma transcendental influyen en los procesos políticos, económicos, sociales, ideológicos y militarse. Siendo así que la relación compleja que se forja entre la sociedad, los actores y el Estado como un espacio que tiene la facilidad de construir un orden determinado.

Una mirada enriquecedora que ofrece la propuesta teórica de Mann consiste en reconocer las posibilidades que tiene el Estado de construir un orden donde exista un criterio de subordinación ante la ley por parte de los grupos sociales. Igualmente, el cruce entre las relaciones de poder con el desarrollo político hace de este momento un terreno que permite conocer el choque de intereses, y la respectiva diferencia del tipo de clase económica dominante.

El sentido que se ha desarrollado al interior del pensamiento de Mann, demuestra que existe un conjunto de organizaciones administrativas, policiales, militares, estatales que juega un rol de suma importancia al momento de categorizar la autoridad política, y la dimensión de poder real que tiene un Estado en determinados contextos. Esto implica reconocer que el poder autónomo debe ser concebido como un momento donde puede existir una apropiación entre las elites o los grupos sociales más excluidos de una determinada sociedad, época y contexto – empírico (Mann, 2000).

De esta manera, se puede comprobar que la postura de Michael Mann tiene una amplia relación con los planteamientos de Weber frente a la consideración del Estado en dos planos: el institucional y el funcional. Debido a que Mann considera valorativa la propuesta donde el Estado desarrolla fortalezas económicas, políticas, culturales, ideológicas y militares al interior de su territorio.

Una representación esquemática de esta perspectiva se refleja así:

Figura 2. Proceso sobre el poder autónomo del Estado
Figura 2. Proceso sobre el poder autónomo del Estado
elaboración propia con base a criterios de Mann (2006)

La figura número dos que trata sobre el proceso que existe en el poder autónomo del Estado, tiene una amplia relación causalistica entre los procesos políticos, el desarrollo de las instituciones, la capacidad estatal frente a los choques de intereses debido a que son momentos decisivos que responde a la poder autónomo del Estado frente a circunstancias coyunturales, críticas y tardías que existe en determinadas sociedades. Siendo así que el Estado no logra perder capacidad de movilizar el poder de la sociedad civil, y generar un escenario donde existe la disputa de estas agrupaciones (Skocpol, 1992).

Finalmente, se puede apreciar que la propuesta de Mann tiene vinculación con la mirada analítica que existe en el discurso de Skocpol, acá se refleja que existe una propia naturaleza sobre la capacidad de ejercer poder político el Estado, y una perspectiva sobre su mirada “el Estado es mera y esencialmente una arena, un espacio y que no obstante ésta es la fuente misma de su autonomía¨. (Mann, 1991:4).Esto contribuye a que se constituya un desplazamiento del poder en diferentes esferas, y la presencia del Estado en su territorio, sin dejar a un lado las agencias estatales que tienen la capacidad de realizar distintas funciones y la búsqueda de organización en una determinada sociedad.

Un acercamiento a la conceptualización del Estado a través del sistema – mundo de Wallerstein

Hasta el momento se ha expuesto dos corrientes sobre la conceptualización del Estado, la primera tiene una amplia afinidad con el campo del institucionalismo en materia de acciones autónomas del Estado, y la segunda sobre el poder autónomo del Estado dando prioridad a la visión estructuralistas sobre el proceso histórico, político y económico que se ha constituido al interior de esta estructura de poder y desarrollo social.

Ya desde la perspectiva de Wallerstein (2005) la configuración del Estado tiene un proyecto histórico donde se organizaron las estructuras en las ciencias sociales para comprender la complejidad de esta categoría propia de la modernidad. Se parte de la necesidad que existe en las ciencias nomotéticas debido a que facilitan la demostración de la realidad – empírica a través de estudios rigurosos de la sociología, la política y la economía.

Un argumento central en el pensamiento de Wallerstein se encuentraen la constitución de la ciencia social, puesto que permite tener una mirada más holística sobre este fenómeno como es el Estado. Es así que su propuesta versa en replantear un nuevo sistema y estructura en las ciencias sociales que logre denominarse unidisciplinar. Esta apuesta epistemológica permite comprender críticamente la división clásica que existe en las ciencias sociales, y la construcción de nuevos imaginarios sobre la realidad- empírica. Debido a que se convierte en un espacio donde el Estado como un fenómeno social asume un sentido más complejo sobre los procesos sociales en el mundo (Wallerstein, 2005).

En efecto, la tesis central de Wallerstein sobre el origen del sistema capitalista mundial, y la lógica de su funcionamiento a gran escala. Se articula con los alcances, coyunturas y procesos paulatinos que permiten realizar una aproximación más profunda sobre el Estado. Este tipo de resultados se debe a la fuerte influencia braudeliana, dependendista y pensamiento crítico que Wallerstein posee para superar los abordajes tradicionales y clásicos que se tienen sobre la teoría, la práctica y las investigaciones sobre el Estado en una dimensión más histórica.

El análisis del sistema mundo como una creación social, se caracteriza por hacer uso metodológico de campos como la politología, la economía, la sociología, la historia para explicar el origen, los mecanismos, las contradicciones, las causas y efectos que existen al interior de la constitución del Estado desde su multidimensionalidad conceptual (Wallerstein, 2005).

Figura 3. La concepción del sistema mundo – moderno en las estructuras del Estado capitalista
Figura 3. La concepción del sistema mundo – moderno en las estructuras del Estado capitalista
elaboración propia con base a criterios de Wallerstein(2005)

La figura número tres expone de manera analítica las categorías desarrolladas por Wallerstein (2005) en su teoría del sistema mundo en las ciencias sociales. Parte de considerar el Estado como una construcción histórico – política de larga duración, que responde a las dinámicas internas/externas que existen en el sistema capitalista en sus múltiples dimensiones. Del mismo modo, la importancia de reconocer los aspectos que configuran el sistema mundo como son la contradicción entre el capital y el trabajo, la enajenación que vive el Estado, la crisis de la soberanía y en particular el sentido de reconocer el panorama donde la despolitización institucional se convierte en una variable en el análisis del sistema colonial, es decir, la pérdida del valor en la esfera pública y como este conlleva a la presencia de la figura privatizadora de lo público.

El camino de teorizar la lógica del sistema – mundo responde al reconocimiento de la crisis – estructural del Estado, puesto que aspectos como la soberanía, el territorio, la defensa nacional y las instituciones están mediadas por el capital, la política estatal y la fetichización del poder (corrupción, clientelismo, nepotismo, tráfico de influencia) son alguno de los elementos constitutivos de la lógica temporal y espacial que caracteriza las relaciones de producción en crisis que vive el Estado en la sociedad contemporánea inmersa en las dinámicas de una globalización (neoliberal).

Asimismo, el marxismo como enfoque para comprender la construcción del Estado a partir de un análisis en el sistema mundo, se identifica con el corpus teórico en distintos niveles. Se parte de que el capital se convierte en un elemento para comprender la configuración temporal y espacial que se ha gestado al interior de los diversos territorios en el mundo.

Ya en el sistema mundial se logra concentrar el desarrollo del capitalismo, y la evolución causal del Estado para comprender la organización territorial que asumieron los diferentes centros de acumulación del capital. Un reflejo de esta realidad – empírica es lo que Wallerstein considera como un fenómeno latente de las periferias es la reproducción del capital, la transición tardía a modelos de modernización, la dependencia de un modelo agro- minero de tipo exportador, la carencia de especialización productiva pero en espacial la prevalencia de una ideología que marcado al Estado como un instrumento de dominación, y re- productor de la exclusión en todo los sentidos.

Este tipo de análisis muestra la divergencia sustancial y estructural que posee los argumentos expuesto por Wallerstein sobre propuestas como las de Skocpol y Mann. Pero no implica que sean excluyentes. Por el contario, muestra como desde diferentes enfoques analíticos para comprender el Estado se puede realizar abordajes profundos, rigurosos y demostrativos que reflejen un diagnóstico sobre una ontología del Estado a partir de estos grandes teóricos.

Por ello, la perspectiva de los sistemas históricos que usa Wallerstein a corto, largo y medio tiempo simboliza una apuesta por mirar el génesis, el desarrollo y las contradicciones que se han venido constituyendo sobre el Estado como un proceso socio- histórico y de gran importancia en las ciencias sociales.

Tal como lo demuestra cuando asume que “El mundo en el que vivimos, el sistema-mundo moderno, tuvo sus orígenes en el siglo XVI. Este sistema mundo estaba localizado en una parte del globo, principalmente en parte de Europa y de América. Con el tiempo, se expandió hasta abarcar todo el mundo (Wallerstein, 2005:19).

La muestra de este desarrollo conceptual desde una eje del sistema – mundo enriquece las discusiones sobre ¿Cómo conceptualizar al Estado en las ciencias sociales? Debido a que se centra en la unidad dentro de la acción social, y la interrelación entre la unidad política – cultura con la dimensión del Estado, la nación, los ciudadanos, la economía y la forma de organización política que se despliega sobre el proceso constitutivo del Estado.

Lo que implica que se debe asumir que “dicho sistema es la única “unidad correcta de análisis”, ya que los Estados soberanos “debían ser considerados tan sólo como un tipo de estructura organizativa entre otras en el seno de este único sistema mundial” (Wallerstein, 2005:12).

Un campo fundamental que se formaliza en la tarea de conceptualizar al Estado a partir del sistema – mundo. Fue la idea de la “soberanía” ya que es un derecho fundamental de un Estado frente a la toma de sus decisiones autónomas en el territorio. Lo que implica reconocer que la figura del pueblo tiene prevalencia, ya que es la encargada de legitimar un régimen determinado (Wallerstein, 2005). Igualmente, parte de este proceso responde a un tipo de análisis que se equipara con la mirada de una sociedad nacional que responde a los cambios sociales que se siguen mostrando en el sistema social.

En conjunto a estos argumentos expuestos, se puede sumar que los historiadores, economistas, politólogos y sociólogos dedicados al estudio de las sociedades nacionales. Tienen la posibilidad de realizar análisis de sistemas históricos para obtener una conceptualización más rigurosa del Estado no como institución o resultado sino como proceso y clivaje histórico.

En el esquema crítico del sistema – mundo existe la riqueza de comprender la realidad social y la construcción de niveles, unidades y etapas que conforman al Estado como clivaje de orden histórico – político situado en medio de una época moderna. Es decir, que el Estado tiene la capacidad de ser un tipo de unidad dentro de otras unidades que se localizan en integrar lo particular y lo general desde una concepción histórico- crítica (Wallerstein, 2005). A este tipo de procesos se le puede ejemplificar con los cambios sustanciales de los Estados soberanos desde su evolución hasta la interacción del sistema – mundial.

En definitiva, se puede apreciar que la propuesta de comprender la conformación del Estado a partir del análisis del sistema mundo. Tiene una amplia vinculación con el modo de producción capitalista, los procesos de larga duración que se han venido gestado al interior de la sociedad civil, las contradicciones del capital y la expresión de las luchas de clases que permiten observar las formación de roles económicos, sociales y políticos en la realidad empírica.

Asimismo, se constata que los aportes realizados por Wallerstein (2005) poseen una divergencia estructural sobre las corrientes de las acciones autónomas del Estado y el poder autónomo del Estado. Debido a que hace uso del enfoque crítico para comprender los procesos espaciales, temporales y territoriales que se han desarrollado a través del proceso histórico de larga duración que se tiene sobre la figura del Estado en su trayectoria en el sistema histórico.

Conclusiones

Deseo finalizar mencionando que la sociología política como un campo disciplinar tiene grandes oportunidades de generar investigación crítica, empírica y reflexiva. La cual ponga en cuestionamiento la ontología del Estado, tal como se demostró a lo largo del artículo. Una de las facilidades que se identifica en este tema de investigación, es la riqueza de establecer comunicación con otras disciplinas de las ciencias sociales para construir marcos reflexivos, que nos permitan un acercamiento profundo de los fenómenos políticos de una estructura – organizativa establecida en cualquier territorio.

El aporte realizado por Skocpol deja claro que la autonomía del Estado tiene un carácter racional. Lo que permite que exista una postura analítica sobre el proceso de institucionalidad, y el aporte de problematizar el Estado como un campo estructural de investigación empírica.

En el caso del poder autónomo del Estado en Mann, se puede inferir que la interacción entre estos campos, permite que exista una mayor vinculación del poder, la ciudadanía, la institucionalidad como temas que tiene un espacio de exploración para realizar investigaciones rigurosas donde el Estado pueda ser examinado desde la complejidad de su naturaleza.

La apuesta teórica expresada por Wallerstein recuperar desde la tradición del marxismo, y la corriente latinoamericana una crítica a la tendencia estructural del conocimiento. Dejando claro que el Estado tiene la capacidad de ser estudiando a través del sistema histórico y las relaciones de producción que se ha gestado a través del desarrollo del capitalismo, la crisis del capital y los fenómenos como la explotación, la dominación, la concentración de la riqueza entre otras.

Puesto que se convierten en componentes fundamentales a la hora de realizar estudios detallados que muestran otra parte de la realidad – empírica y la riqueza que existe en el análisis del sistema – mundo desde cualquier disciplina como la sociología, la economía, la politología y la historia.

Es de anotar que las diferencias no son radicales ni mucho menos excluyentes como ciertos investigadores han querido señalar. De forma contraria, se puede establecer un hilo conductor y dialógico como se ha venido desarrollado, donde el Estado es la figura estructural de análisis, y el objeto de estudio que requiere tener enfoques analíticos, estructuralistas y críticos para lograr analizar sus movimientos y transformaciones que se siguen gestado en estos tiempos.

Otro punto importante de rescatar es que el presente artículo demuestra con argumentos la diferencia de los enfoques, y la vinculación que puede existir en cada uno. Deja claro las ideas centrales de cada autor en forma de aproximación, y llega al punto de asumir una perspectiva neutral donde no existe un peso teórico de una sobre otra.

Al mismo tiempo, el artículo aporta nuevas pautas para realizar investigaciones que permitan conceptualizar el Estado más allá de la visión tradicional, normativa, positivas y genérica en el estudio de la sociología política, pasando a una tipo de representación en medio de las circunstancias históricas que atraviesa la realidad – empírica en estos tiempos turbulentos.

En conclusión, se hace necesario seguir introduciendo este tema en los estudios de la sociología política, que superen paulatinamente los enfoques de investigacióntradicionales y modernos. Pretendiendo realizar pesquisas que van más allá de lo formal sino que demuestran horizontes alternos que son funcionales a procesos endógenos sobre esté objeto de investigación analítica. También esto implica la apertura de paradigmas que se vinculen más con la realidad y sean producto del desarrollo conceptual, teórico, metodológico y epistemológico en el mundo de las ciencias sociales.

Referencias

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Notas

[1] El presente texto responde a la actividad final de la asignatura Sociología Política I, en el Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora (México). Se agradece el espacio, tiempo y comentarios de los maestros Arturo Escobar, Abdiel Rodríguez Reyes y Luis Martínez Andrade. Igualmente los aportes de la literata Indira Enríquez como siempre muy valiosos en la construcción de este artículo.
[2] Doctor en Sociología, Maestro en Estudios Latinoamericanos, y Antropólogo Social. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores de México nivel II desde 1995. Profesor invitado de universidades de: Estados Unidos, América del Sur, España e Italia. Fundador y Coordinador Académico de la Maestría y el Doctorado en Educación para la Paz y la Convivencia Escolar. Investigador-Profesor del CIEAP, Universidad Autónoma del Estado de México, Correo: forerosandoval@gmail.com
[3] Politólogo de la Universidad del Tolima. Analista político y columnista del periódico el Nuevo Día y Rebelión.org. Maestrante del Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora (México). Correo: caperafigueroa@gmail.com - http://josecaperafigueroa.blogspot.mx/
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