ESCLAVOS Y AFRODESCENDIENTES: UNA MIRADA DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES DESDE LOS ESTUDIOS DEL DESARROLLO Y LAS RELACIONES INTERNACIONALES

Escravos e afrodescendentes: um olhar sobre os movimentos sociais a partir dos estudos de desenvolvimento e das Relações Internacionais.

Slaves and Afro-descendants: a look at social movements from development studies and International Relations

Mulumeoderhwa Mufungizi Etienne
Universidad autónoma de Baja California, México
Deisy Milena Sorzano Rodríguez
Cetys Universidad, México

ESCLAVOS Y AFRODESCENDIENTES: UNA MIRADA DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES DESDE LOS ESTUDIOS DEL DESARROLLO Y LAS RELACIONES INTERNACIONALES

SAPIENTIAE: Revista de Ciencias Sociais, Humanas e Engenharias, vol. 8, núm. 1, pp. 127-139, 2022

Universidade Óscar Ribas

Recepción: 16 Abril 2022

Aprobación: 27 Junio 2022

Publicación: 15 Julio 2022

Resumen: En los últimos años como resultado de los procesos de la globalización, dentro del escenario internacional han surgido nuevos actores de carácter transnacional agrupados en movimientos sociales. El presente artículo estudia la presencia de los esclavos y afrodescendientes en América Latina y su papel en la configuración de las economías coloniales. Se parte del concepto de la negritud de Césaire como reivindicación de la identidad negra y crítica de la alienación negra. Asimismo, se fundamenta en Schutz, Carreto para analizar la construcción de los actores sociales a través de su subjetividad. Metodológicamente se parte de estos dos puntos vista, aunque son distintos no se excluyen entre sí. Se propone un pensamiento crítico frente a la visión ortodoxa de Relaciones Internacionales para entender históricamente el lugar de los esclavos y afrodescendientes en América Latina. Los resultados apuntan en que los esclavos y su descendencia en América Latina, constituyen uno de los grupos ausentes dentro de las políticas internacionales de los Estados y los estudios del desarrollo.

Palabras clave: Relaciones Internacionales, desarrollo, afrodescendientes, esclavos.

Resumo: Nos últimos anos como resultado dos processos da globalização, dentro do cenário internacional surgiram novos actores de carácter transnacional agrupados em movimentos sociais. O presente artigo estuda a presença dos escravos e afrodescendentes em América Latina e o seu papel na estruturação das economias coloniais. Se parte do conceito da negritude de Césaire como reivindicação da identidade negra e crítica da alienação negra. Neste contexto, fundamenta- se em Schutz, Carreto para analizar a construção dos actores sociais através da sua subjetividade. Metodologicamente se parte destes dois pontos de vista, apesar de serem diferentes não são mutuamente exclusivos. Propõem-se um pensamento crítico perante a visão ortodoxa de Relações Internacionais para entender historicamente o lugar dos escravos e afrodescendentes em América Latina. Os resultados indicam que os escravos e a sua descendência em América Latina, constituem um dos grupos que faltam nas políticas internacionais dos Estados e nos estudos de desenvolvimento.

Palavras-chave: Relações Internacionais, desenvolvimento, afrodescendentes, escravos.

Abstract: In recent years, as a result of globalization processes, new transnational actors grouped in social movements have emerged on the international scene. This article suggests the role played by non-state actors based on the paradigmatic cases of slaves and Afro-descendants in Latin America, in the study of International Relations and development. It invites researchers to reflect on the presence of slaves and people of African descent in the configuration of Latin American states. Likewise, it tries to understand the formation of the cultural identity of the slave from their daily life and their role in the formation of the capitalist system. That is why Césaire raises the idea of colonialism and blackness to claim the existence of a black identity. Finally Schutz, Carretero attend to subjectivity as a dimension that allows human beings to build their own identity. Methodologically, we start from these two points of view, although they are different, they are not mutually exclusive. A critical thought is proposed against the orthodox vision of International Relations to historically understand the place of slaves and Afro- descendants in Latin America. The results point out that slaves and their offspring in Latin America constitute one of the missing groups within the international policies of the States and development studies.

Keywords: International Relations, development, afro-descendants, slaves.

Introducción

Anualmente se celebra el día de la cultura afrodescendiente en los diferentes países de América Latina. Sin embargo, no es posible hablar de tal día sin hacer referencia al reconocimiento de la abolición de la trata y de la esclavitud como crimen contra la humanidad. En efecto, el argumento se plantea de esta manera: si las relaciones entre Estados se definen mediante los vínculos comerciales, culturales y laborales; entonces durante siglos el comercio de los seres humanos determinó las políticas comerciales de las potencias coloniales. Eso implicaba que las materias primas gozaban del mismo privilegio que los esclavos en el mercado internacional.

Debbasch (2006) retoma para explicar la cosificación de los esclavos la definición promulgada en el Código negro de 1685 donde Francia estipulaba que el esclavo era un bien inmueble que podía ser transportado y vendido. El comercio transatlántico fue la expresión máxima del racismo que lo justificaba pero también es la memoria dolorosa de los afrodescendientes. Esta historia que caracterizó las relaciones comerciales de las potencias coloniales estaba basada en lo que Césaire (1955) llamó “hipocresía colectiva”. La hipocresía colectiva consistía en provocar los problemas para luego proponer sus soluciones. En otras palabras la consolidación de la esclavitud de los negros y su abolición fueron obras de las grandes potencias coloniales.

Desde esta postura, Césaire mostró que la abolición de la esclavitud fue una hipocresía de las potencias coloniales porque a pesar de las matanzas en Indochina, de la tortura en Madagascar, de las cárceles en África Subsahariana y de la esclavitud en las Antillas, los negros ya sabían que sus dueños temporales les mentían.

En efecto, Césaire (1955) fue uno de los brillantes estudiantes afrodescendientes de la Martinica que consiguió una beca de estudios universitarios para ir concluir sus estudios en Paris. Para él, ir a Francia fue una promesa de liberación, una posibilidad de desarrollo personal. Esta oportunidad le facilitó encontrarse con otros estudiantes de origen africano, donde descubrió que tenían una misma identidad.

Sin embargo, la crisis económica, las desigualdades sociales, la jerarquización formaban parte de la realidad cotidiana que los jóvenes afrodescendientes habían experimentado en su estancia francesa. Con el paso del tiempo, éstas suscitaron el descontento, la revolución y la resistencia contra la asimilación, símbolo de la alienación cultural y política (Vrančić, 2015). Vrančić (2015) cita a Malela quien evidencia que la asimilación negra tenía como consecuencia la violencia porque cuando los esclavos buscaban a imitar a los blancos, éstos últimos los despreciaban.

En otras palabras, el conflicto entre blanco y negro alienado surgía cuando el esclavo ya no encontraba el modelo a seguir. También, la negación de su identidad para vestirse la identidad ajena, segregaba a los alienados de su comunidad de origen. En este contexto, la negritud se presentó como una oposición a la política de asimilación y reivindicó los valores del mundo negro (Césaire, 2008).

Desde esta perspectiva, en Césaire (2008), la negritud es ante todo una conquista de la libertad del ser humano, es liberarse contra toda forma de esclavitud. Este autor considera la negritud como una suprema. La negritud para él, no se limita a la raza negra, sino que es una forma de asumir su propio destino y abrirse hacia lo desconocido. Finalmente la negritud es más que una cultura, sino que es una apertura hacia otras culturas.

En efecto, la apertura hacia el otro implica el reconocimiento de la mentira sobre la cual se había consolidado la cosificación del negro y la negación de su cultura tuvo como consecuencias el surgimiento de los movimientos de los esclavos. La independencia de Haití fue la génesis de las libertades de los esclavos. A partir de esto, es estudio de los afrodescendientes desde la mirada de las relaciones internacionales y el desarrollo, aunque de una manera casi ausente en las discusiones teóricas y prácticas de dichas áreas de conocimiento. A pesar de eso, existen resistencias a estas ausencias, ya que la exclusión y la ciudadanía de segunda o tercera categoría relega a millones de personas en las ex colonias de América Latina.

En efecto, la migración forzado que ha acompañado la trata de los negros conocida como el comercio triangular suaviza el desarraigo de la identidad de los esclavos. Desde esta postura, se pierde una parte importante de la historia de los esclavizados: la cultura. El rechazo de la cultura negra o la negación de su existencia tienen sus raíces en los orígenes de la colonización misma desde el tercer siglo cuando los romanos trataban todo que era ajeno a la cultura romana de bárbaro. Una práctica que se extendió en el mundo árabe en el siglo IX porque ellos consideraban que el esclavo no podría provenir de la cultura árabe, sino que debería adoptar la cultura de su dueño.

Antes de continuar con la reacción que esta negación cultural implicó, habrá que recordar que en las relaciones comerciales de los imperios romanos y egipcios llegando hasta a la más reciente esclavitud de nuestra era, el esclavo fue considerado como un bien de consumo. En práctica, un caballo equivalía ocho esclavos; en otras palabras a ocho negros. Marc Ferro (2006) menciona tres categorías de esclavos que han existido a lo largo de la historia de los imperios y de los Estados. Este autor reconoce la clasificación de los esclavos en términos de esclavos domésticos, de trabajo y prisioneros de guerra. Retomamos el tema de la reacción que tuvo la negación cultural de los esclavos negros en América Latina y especialmente en Europa: la trata negrera ha sido considerada como la migración forzada más larga de la historia de la humanidad. Ella desempeñó un papel importante en la explicación del nacimiento del movimiento intelectual llamado panafricanismo. El panafricanismo es un movimiento de acción que reunió a los estudiantes de la diáspora africana en París en los años 1954, aunque el origen del término se remonta a finales del siglo xix con las propuestas de Henry Silvester Williams y el Dr. William Dubois. La trata negrera que duró sus 400 años aproximadamente, a pesar de la historia escondida que la caracteriza en los sistemas educativos de los países latinoamericanos y europeos, logró la deslocalización, la desculturación, la deshumanización, la dominación de los negros.

Estos conceptos son las características de los negros esclavos y afrodescendientes dentro de las colonias. Una vez libres, los esclavos de América y del Caribe son personas sin identidad y sin cultura de origen sólo tienen en mente el recuerdo de una raza inferior. Prácticamente los antes esclavos recuperaron una libertad parcial y de una igualdad refutada, lo que implicó que su siguiente lucha fuera el reconocimiento de su cultura de la parte del mundo blanco. Entonces el panafricanismo nace de la deshumanización, desculturación y destrucción del ser negro; la condenación de la esclavitud surge de la lucha contra la discriminación racial y el colonialismo. Los afrodescendientes y la diáspora africana, una vez en las universidades francesas, lograron unir los esfuerzos para defender la unión racial.

El presente artículo estudia la presencia de los esclavos y afrodescendientes en América Latina y su papel en la configuración de las economías coloniales. Metodológicamente se parte de dos visiones, aunque son distintas no se excluyen entre sí. La primera es la que plantea la teoría constructivista de Carretero en su libro Constructivismo y educación (2009), de la misma manera se retoma el constructivismo fenomenológico que desarrolla Schutz en sus libros La construcción significativa del mundo social. Introducción a la sociología comprensiva (1932), El problema de la realidad social, Escritos I (2003), donde la identidad de los actores sociales se construye a través de la intersubjetividad. La cientificidad de estos autores parte de sus aportes fenomenológicos de la vida cotidiana donde la interacción interpersonal influye sobre la conciencia y la identidad. Es por eso que la incorporación del mundo cotidiano en el estudio social, que en sus obras se refleja, ha determinado la elección de los dos autores para entender cómo los sujetos ponen de manifiesto el universo de significaciones construido colectivamente. De manera particular, sustentarse en Carretero y Schütz ha permitido mostrar que los esclavos y afrodescendientes han construido su identidad a partir de las interacciones amo-esclavo y más tarde como sujeto invisibizado.

La segunda se basa en la reivindicación de la identidad negra de Cesaire en su libro Discours sur le colonialisme (1955) y Cahier de retour au pays natal (2008) que permite abordar los movimientos afrodescendientes en América Latina. El pensamiento de este autores ha inspirado las reflexiones literaria, filosóficas, movimientos afrodescendientes en su lucha por la libertad, la justicia y la igualdad racial. Por lo tanto, la relevancia de la selección de las dos obras para este trabajo se encuentra en el valor que les dio su autor: la búsqueda la dignidad humana, la defensa del oprimido. Asimismo, la negritud en Césaire (1955) asume un carácter universalista y humanista ya cada ser humano tiene una aspiración hacia su desarrollo y libertad.

La teoría constructivista y movimientos afrodescendientes

Cuando se tiene la posibilidad de estudiar los movimientos afrodescendientes en distintos países y sociedad que vivieron la esclavitud como sistema económico, desde un punto de vista teórico y práctico, es frecuente encontrar diferencias según los sistemas coloniales. Las diferencias tienen que ver con la estructura política, social y económica en cada país, región y época pero citando a Mario Carretero (2009) las semejanzas hablan de más elementos en común. En efecto, casi todos los sistemas esclavistas inspirados en los modelos europeos lograron aprovechar el dulce negocio para fortalecer sus imperios. Para estudiar los movimientos negros que surgieron durante y después de la trata de los esclavos, es posible mencionar que el constructivismo ofrece aportes teóricos para entender los cambios y los procesos de la organización de los grupos afrodescendientes. Es necesario recordar que el constructivismo no es una teoría acabada, sino que se trata de un enfoque abierto. Por eso, este trabajo consideró que el constructivismo es un punto de partida para entender la estructuración de las comunidades negras en América Latina. La selección de este enfoque en construcción para estudiar una realidad que pasó en los siglos XV hasta siglo XIX se debe a su contribución cognitiva que rompe con los modelos tradicionales de las relaciones internacionales. Para Carretero (2009), en los enfoques cognitivos que han tenido desarrollo desde los años sesentas, los aportes culturales comenzaron a ser referentes importantes en el intento de construir perspectivas teóricas y aplicadas para alcanzar una escuela que rompiera con el modelo tradicional y resultase más significativo. Así mismo, los modelos tradicionales afirman la existencia de un mundo exterior (realidad objetiva) que el sujeto puede conocer si dispone de los instrumentos adecuados (Retamazo, 2012). Es claro que esta visión reduccionista no es sostenible a la luz de los debates epistemológicos que desarrollaron los defensores de la causa negra.

El constructivismo a diferencia de las teorías realistas, sostiene que el conocimiento se construye con la participación del sujeto. Esto se realiza a través de los hechos y la participación en ellos del sujeto que los construye, que se refuerza con las ideas de Ausubel, Novak, Hanesian, Perkins y Garden cuya aportación ha consistido en mostrar que la adquisición del conocimiento debe ser actividad significativa para el sujeto (Carretero, 2009). Las posturas constructivistas referentes al sujeto cognoscente y a la realidad cuestionan la idea de verdad como correspondencia (Retamazo, 2012). Es decir, que el argumento del constructivismo se apoya en la predominancia del mundo exterior en la construcción del conocimiento. Esto es válido si se acerca al mundo externo y a las ideas que lo contratan.

La propuesta constructivista acepta la diversificación de los enfoques abogando por el pluralismo epistemológico, lo que implica que los sujetos construyen su conocimiento a partir de las realidades que los representan y del mundo de su referencia. Lo anterior, permite analizar otra vertiente del constructivismo: el constructivismo social. La fundamentación filosófica del constructivismo social encuentra su origen en Alfred Schutz (1899-1959). Quien después de leer a Husserl, Weber descubrió la importancia de la fenomenología en los estudios sociológicos para entender la estructura y la distribución social. Basándose en los dos autores arriba mencionados, Schutz piensa que los actores sociales constituyen el tema principal de las ciencias sociales (López Sáenz, 1995). Por eso, al criticar a Max Weber, Schutz considera que Weber no analizó la intersubjetividad del sentido que los autores ofrecen al mundo social, argumenta que la comprensión subjetiva tiene la función de entender al hombre. Con la intención de analizar la fenomenología natural, Schütz (1932) se alejó de la fenomenología transcendental, ya que consideraba que las ciencias sociales son ciencias de la vida cotidiana y que la fenomenología debe enfrentar la realidad vivenciada. Schütz (1932) afirma:

La reflexión, al ser una función del intelecto, pertenece esencialmente al mundo espacio - temporal de la vida cotidiana. La estructura de nuestras vivencias variará según que nos entreguemos al flujo de la duración o nos detengamos a reflexionar sobre él, tratando de clasificarlo dentro de conceptos espacio-temporales. Podemos, por ejemplo, vivenciar el movimiento como una multiplicidad continuamente cambiante - en otras palabras, como un fenómeno de nuestra vida interna -; podemos, por otro lado, concebir ese mismo movimiento como un hecho visible en el espacio homogéneo (p. 75).

A la intersubjetividad transcendental de Husserl que consideraba la totalidad de los seres como fuente del conocimiento objetivo, Schütz (1932) opone al individuo y su comunidad como sujeto de la ciencia. Sin embargo, los dos autores concuerdan en que el significado del mundo es siempre subjetivo (López Sáenz, 1995: 57). La aportación de Schutz como metodología en el estudio de la esclavitud se ubica en la hermenéutica fenomenológica. Esta da prioridad al objeto de estudio y a la verdad, pero sostiene que la verdad está sometida al apojé (López Sáenz, 1995) y a la durée (Schütz, 1932). Este concepto de durée que Schutz toma de Bergson le permite afirmar que la objetividad de las ciencias sociales es fugaz en tiempo y espacio. Schutz se refiere explícitamente a los actos humanos como procesos conscientes que duran y como actos congelados en tiempo y espacio. Este doble aspecto no sólo se encuentra en los objetos temporales, sino también en todas las vivencias cotidianas. Por eso la esclavitud puede ser interpretada como un proceso histórico y temporal.

Analógicamente, la esclavitud como vida cotidiana de los afro latinoamericanos puede ser interpretada como “el mundo del sentido común” de Schutz en otra palabras el mundo de la vida diaria (Schutz, 2003), es decir el mundo de las experiencias humanas. Es el mundo en el cual nacieron y crecieron los afrodescendientes y heredado de sus antepasados donde ellos carecían la libertad de comprensión de sus acciones. Para Schutz (2003), el mundo del sentido común es la escena de la acción social, en él los hombres entran en mutua relación y tratan de entenderse unos con otros (p.16). Las interacciones interpersonales son parte del mundo de sentido común. El mundo del sentido común es el espacio de las interpretaciones sociales, pero como sostienen los párrafos que siguen, al negro esclavo se le ha negado la capacidad de entender el mundo donde se desarrollaba.

En efecto, el negacionismo cultural relacionado con la esclavitud como modo operandi para reprimir las resistencias es una negación del mundo del sentido común. El mundo del sentido común es la existencia de lo semejante, lo comunicativo donde las normas son aplicables a todos los humanos de la misma manera.

El constructivismo social de Schutz considera que la realidad del sentido común es la matriz de toda la acción social. Es decir, cada ser humano tiene un entendimiento individual de la existencia, que Edmund Husserl (2013) llama el vivir psíquico. En este vivir el ser humano experimenta, piensa, siente y quiere si retomamos a Husserl. Husserl con el vivir psíquico introduce un concepto nuevo para entender la esclavitud y el impacto que esta ejercía en la psicología del esclavo. Primero la esclavitud fue la negación de la humanidad del negro de parte de los esclavizadores y segundo su impacto consistía en la negación del esclavo de su humanidad.

El vivir psíquico implica la experiencia de sí mismo. En la fenomenología husserliana, la experiencia de sí mismo es una mirada experimentadora sobre nuestro psiquismo que se da a través de la reflexión. El ejemplo de eso fueron los encuentros de los estudiantes de la diáspora africana en Londres y París en los años 1950 cuyas finalidades consistían en la aceptación de su negritud. Las reuniones de los estudiantes afrodescendientes en Londres y París pueden considerarse desde el pensamiento fenomenológico como un renacimiento de las cenizas de sus parientes conductores de la experiencia fragmentada; debido a que la experiencia del mundo del sentido común es la transposición del mundo del individuo. Es por eso, que actuar en el mundo era la única forma para los afrodescendientes de conseguir libertad y derecho.

La aportación de Husserl como Schutz en el constructivismo social se sitúa en su método aplicable al mundo de la actitud natural (López Sáenz, 1995). Donde Husserl habla de experiencia, Schutz habla del mundo de la vida cotidiana. El concepto de Schutz aquí mencionado no puede entenderse como en términos ontológicos, sino más bien como una noción psicológica y vitalista. Desde la fenomenología, los actores sociales interpretan las acciones desde la perspectiva no cultural porque cada uno las interpreta a partir de sus vivencias diarias. Claramente Husserl no comparte esa manera de entender las acciones sociales. Para él, las acciones sociales se basan en principios y normas comunes (López Sáenz, 1995). En las páginas que siguen, se analiza el papel que ha desempeñado la cultura negra en el desarrollo de las relaciones internacionales pero también cómo ha influido en la construcción del imaginario colectivo de los afrodescendientes.

La cultura de los afrodescendientes en las colonias

La presencia de los afrodescendientes en los Estados de América Latina es antigua, corresponde con la llegada de los españoles y portugueses en dicha región. Sin embargo, su participación en el desarrollo económico y político de los países de la región ha sido menos estudiada. Así mismo, Balbuena Palacios citada en Barrantes y Aguilar (2015) reconoce que la historiografía oficial no reconoce la trayectoria de ese grupo social. Eso hace que haya menos escrito sobre la cuestión de los afrodescendientes en las ex colonias españolas sobre todo en lo referente a sus tradiciones, culturas, ancestrales y sus aportes en la configuración de los Estados.

Como consecuencia de lo anterior, existe una invisibilización de los afrodescendientes en los Estados de América Latina. Además en algunos países carecen de reconocimiento constitucionales como el caso mexicano. Este desconocimiento implica que los afrodescendientes están menos representados en los espacios de toma de decisiones como lo son el congreso, senado y ministerios de relaciones exteriores. La invisibilidad de los afrodescendientes en la política exterior de los Estados de América Latina es una deuda que los pueblos de esa región le deben a la población negra.

En América Latina, el proceso de integración cultural de los afrodescendientes fue complejo debido a las características legales y sociales que regían las sociedades coloniales. Eso causó conflictos y marginación de los afrodescendientes a lo largo de la historia, pero alcanzaron a establecerse como un grupo inferior. Como se ha mencionado anteriormente, el panafricanismo fue un movimiento de lucha por el reconocimiento cultural de los africanos y su descendencia al inicio del siglo XX; más tarde, los afrodescendientes transformó esta lucha en la visibilización de las prácticas discriminatorias que los excluían.

La contribución cultural de los afrodescendientes en la política interna e internacional de los Estados latinoamericanos se traduce en su creatividad y vitalidad para lograr articular sus propias prácticas y valores. Por ejemplo se puede mencionar su influencia en ritmos, cantos, bailes etc. De igual manera, es necesario reconocer que los esclavos y sus descendientes lograron superar las barreras impuestas por la colonización y constituirse como un pueblo dentro de la diversidad cultural de América Latina.

La conservación de los valores africanos pueden observarse en la sobrevivencia de las religiones africanas en las comunidades afroamericanas. Claro que dichas religiones están presentes en algunos países más que en otros. Otras prácticas africanas a destacar son las cofradías entre los esclavos en forma de reuniones donde se reúnen hombres y mujeres para resolver los problemas comunitarios. A observarse que las reuniones de los africanos como de los afrodescendientes son espacios de convivencia, baile y a veces son espacios religiosos. En ellos, se cuentan historias de los antepasados, de los ancestros famosos, los reyes de los pueblos lejanos. Las cofradías son las formas de pertenecer a la comunidad y solidarizarse con ella.

La trata de los esclavos en las Relaciones Internacionales

La presencia de los afrodescendientes en el centro de las políticas nacionales e internacionales ha modificado el comportamiento de los actores internacionales. Para ilustrar ese caso, hay que mencionar los movimientos negros en Estados Unidos para defender los derechos de los negros a una vida digna. En efecto, la trata de esclavos en el comercio angular fue uno de los intereses que caracterizaron las relaciones internacionales del siglo XV, donde Portugal aparece como un actor importante que vinculaba las potencias coloniales con el mundo negro. En esa época, las relaciones internacionales eran una mezcla de intereses políticos y económicos de origen tanto nacional como supranacional. El éxito que tuvo Portugal en la comercialización de esclavos lo convirtió en un importante pionero dentro del tablero de la historia política europea (Robinson, 2021: 198). Aunque existe un desacuerdo sobre la motivación de la expansión europea del siglo XV, algunos autores afirman que fue por la necesidad de alimentos y combustibles que llevó Europa hacia la conquista que lideró Portugal.

Lo antes mencionado no parece por sí solo explicar correctamente las razones portuguesas de liderar el comercio triangular y la historia de la conquista porque los resultados de la conquista muestran claramente que el Portugal del siglo XV tuvo menos alcance en términos de territorios adquiridos fuera del continente europeo (Robinson, 2021). La trata de esclavos significó para Portugal un recurso estratégico para fortalecer alianzas con Inglaterra. También constituyó una fuerza histórica para acariciar a los comerciantes y banqueros italianos. ¿Qué explica la presencia de los comerciantes italianos en el comercio de trata de los esclavos si Italia fue uno de los Estados ausentes en la conquista americana?

Para responder a la pregunta anterior, hay que recordar que Italia fue la única potencia colonizadora en la Edad Media. Su experiencia en la materia fortaleció la influencia de sus comerciantes desde ese periodo hasta al periodo moderno, eso posibilitó su presencia a lado de los portugueses. Robinson (2021) señala que el acercamiento comercial entre italianos y Portugal data del siglo XIII. Ellos desempeñaron el papel de prestamistas, financiadores, monopolistas en las aventuras y ambiciones de la monarquía de Lisboa.

Con el paso del tiempo, un conflicto de interés se ha manifestado entre los comerciantes locales y los foráneos que buscaban incorporarse en la cultura portuguesa. Además, fue el estatuto favorecido de esos italianos en Portugal lo que facilitó la tramitación en Roma de la reclamación portuguesa que dio lugar a bulas papales que amparaban el comercio y el imperialismo estatal portugués (Robinson, 2021). Es así, como a continuación se analiza el silencio que ha cubierto las Relaciones Internacionales acerca del tema de la trata de los esclavos y la cuestión de los afrodescendientes. Según Jean-Michel Deveau (2007), la trata de esclavos en las colonias francesas se centró en Europa, África y las Antillas. El silencio caracterizó la trata y obstaculiza su estudio en las Relaciones Internacionales.

En efecto, si hay que evocar la insuficiencia de escritos sobre el papel de los afrodescendientes en la Relaciones Internacionales, habrá que responsabilizar en parte la falta de investigaciones en materia de la historia de la esclavitud en la disciplina. En Estados Unidos, Brasil, Sudáfrica y el Caribe, los investigadores de las ciencias humanas han realizado trabajos considerables sobre la cuestión negra. Mientras a nivel internacional, la Unesco lidera un proyecto denominado La route de l’esclave, un trabajo que retrasa la trayectoria de los esclavos desde África a América. El silencio sobre la trata de esclavos tiene sus orígenes en el dogma de la colonización que consistía en afirmar que el colonizado carecía de historia por miedo a la formación de las identidades y las resistencias (Deveau, 2007). La trata de esclavos conocida también como la trata atlántica va del siglo XV a la mitad del siglo XIX. En las colonias inglesas la trata de esclavos tuvo dos rupturas. La primera fue su interdicción en las colonias arriba del ecuador en 1815 y la segunda en la mitad del siglo XIX. Esto muestra que Inglaterra aunque había ilegalizado la esclavitud en Estados Unidos y en Canadá por ejemplo, la seguía practicando en sus colonias subsaharianas. En efecto, Inglaterra dominó el mercado de la trata de los esclavos y aunque este fue declarado ilegal en otros imperios, en 1806 Inglaterra seguía llevando esclavos en sus colonias como la India. La trata de los esclavos en las Relaciones Internacionales del siglo XVII era un negocio lucrativo entre las naciones.

En Francia por ejemplo en 1700, la monarquía creó la cámara de comercio para expresar el interés que manifestaba hacia el comercio. Esta institución se encargaba de los mercantilistas y los negociantes pero sobre todo las materias primas. La pregunta que hay que plantear es ¿Cuál fue el papel de la trata de los esclavos en la configuración de la política internacional de los imperios europeos? La trata de los negros fue una pieza primordial en los primeros años de la configuración del capitalismo mundial y de la acumulación de bienes en Inglaterra. Eric Williams (2011), afirma que fue el trabajo de los esclavos lo que impulsó la primera agricultura de exportación: el cultivo del azúcar, del tabaco y del algodón. El trabajo de los esclavos estimuló la prosperidad de los puertos haciendo incrementar el comercio internacional.

De ellos, los intercambios de las materias primas contra esclavos que los imperios europeos implementaron configuraron la primera ruta comercial llamada tráfico triangular. Dentro de los objetos que los colonos intercambian contra esclavos hay que mencionar los trapos, bisuterías, espejos que más tarde fortalecieron los poderes económicos, políticos y militares de los Estados europeos. Con todo esto, el primer capitalismo se hizo mundial con la sangre de los esclavos. Para Williams (2011), existe un lazo indisociable entre la esclavitud y los primeros procesos de acumulación en las dos orillas del Atlántico. Esta tesis radical de su libro Capitalismo y esclavitud, es una presentación violenta del nacimiento del capitalismo pero también de la política internacional de los Estados europeos, haciéndose una descripción crítica del materialismo descarnado de los idealistas historiadores de la trata de los negros, reiterándose que en las Relaciones Internacionales la esclavitud y la trata de los negros han tenido menos interés de los académicos de la disciplina; su papel en la configuración del comercio y de las relaciones interestatales ha sido también olvidado. Esta tendencia a minimizar el aporte de los esclavos en el desarrollo socioeconómico es observable en Adam Smith cuando sostiene que la prosperidad de una nueva colonia dependía del factor económico y la abundancia de la tierra.

Considerando que en 1776 la tierra sin mano de obra era un capital inútil, los esclavos fueron la clave para la generación de riquezas pero al mismo tiempo motivos de la glorificación de la agencias negreras de la época (Robinson, 2021). Desde esta perspectiva, la esclavitud no significaba la inferioridad de los negros porque sin ellos, el desarrollo de las plantaciones en las colonias hubiera sido inexistente, la trata de los negros significó la fuerza del comercio entre Europa, África y América en 1660. Para explicar el tamaño del comercio en los puertos europeos, Robinson (2021) y Williams (2011) concuerdan que la trata de los negros influyó en la prosperidad y desarrollo de la ciudad de Liverpool.

En la siguiente tabla puede apreciarse cómo el puerto de Liverpool gestionaba el cinco octavo de los barcos de trata de esclavos en Inglaterra y el resto de los puertos en el continente europeos.

Tabla1
El aumento de los barcos de trata en el puerto de Liverpool
 El aumento de los barcos de trata en el puerto de Liverpool
Elaboración propia con datos de Williams (2011)

En la tabla 1. Se puede observar que el comercio de los esclavos en el puerto de Liverpool fue progresivo porque al inicio los mercaderes se interesaban más por el comercio del tabaco y del contrabando con las colonias españolas que en el tráfico de los esclavos. Es así, como este periodo constituye una etapa clave en la formación del capitalismo internacional porque fue cuando la comercialización de esclavos demandaba flotas, organizaciones de compra-venta y distribuidores en todo el mundo. En Argentina, la venta-compra de esclavos floreció en la región de Río de la Plata. Los grandes comerciantes fueron primero los portugueses, franceses, ingleses y luego los holandeses, lo que implicó la incorporación de Buenos Aires en los circuitos capitalista de distintos índoles. El negocio enriqueció a los actores locales como los gobernadores, los oficiales reales y los sacerdotes jesuitas (UNESCO, 2002, 18).

Otro punto importante de la compra-venta de los esclavos en Argentina se centró Córdoba donde los negros participaron en el desarrollo de la minería. Ellos constituyeron la mano de obra y desempeñaron papeles como artista, orfebres, músicos, artesanos (Becerra, 2008). Desafortunadamente, la guerra de guerra de independencia y las guerras de civiles que la siguieron, disminuyeron la presencia de los negros en ese país. En el siglo XIX la élite política llegó a plantear la inexistencia de la población negra en Argentina mostrando que los pocos afrodescendientes que estuvieron en ese país perdieron la vida en la guerra de independencia. Argentina al negar la presencia de los negros en su territorio construyó un discurso según sus habitantes descendían del barco. Esto no solamente fue una invisibilidad de los negros sino que fue un negacionismo para excluirlos de las oportunidades sociales y económicas.

De lo anterior, se enmarca que el negro no disponía de derechos jurídicos ni políticos pero tenía derecho a la culpabilidad (Unesco, 2002). A nivel social, la culpabilidad y el negacionismo tuvieron como consecuencia lo que Becerra (2008) llama la estigmatización de ser negro. La estigmatización de ser negro se reforzó en la sociedad argentina por la predominación de la idea blanca del Estado. Andrews (1989), ha hecho un estudio sobre los afro argentinos donde ha mostrado que la sociedad argentina afirmaba: “Negros, en Buenos Aires, no hay”. Pero el mismo autor para contradecir la concepción que predomina en ese país sobre los negros, deja claro que los afrodescendientes argentinos viven en las áreas de Barracas, Flores y Floresta.

Sin embargo, la invisibilidad de los negros en Argentina va de mano con su desaparición en los sectores sociopolíticos del país. Andrews se ha preguntado qué sucedió con ellos, a dónde se fueron. Esta pregunta es prácticamente uno de los enigmas más intrigantes de la historia argentina (Andrews, 1989). En Argentina el silencio histórico sobre los negros y su posible desaparición es notorio. Por otra parte en Perú, se constata que hubo presencia africana considerable durante la colonización y se asegura que su participación en las guerras de la independencia fue de mayor importancia. Hay quienes sostienen que la presencia de los africanos y sus descendientes en Perú ha tenido un rol considerable en la configuración del Estado peruano, sin embargo su aportación a la consolidación del Estado ha sido invisibilizada. La historia de los africanos esclavizados en Perú, es la historia de la conquista, esclavitud, conflictos y negociaciones para enfrentar la discriminación (Barrantes y Aguilar, 2015).

Perú fue uno de los países castigadores de los esclavos y los descendientes. Los mecanismos punitivos eran mecanismos de control del amo sobre el eslavo, convirtiéndolo en ocasiones en espectáculos públicos. Frente al castigo, los esclavos y los afrodescendientes adoptaron estrategias para resolver los conflictos mediante el diálogo, la fidelidad y la religiosidad. Esas estrategias tuvieron como resultado la consolidación de la identidad negra para luchar contra la esclavitud. La construcción identitaria peruana se basa en la jerarquización de los símbolos culturales de los pueblos afrodescendientes. Como Barrantes y Aguilar (2015) lo han expresado: “[...] fue más bien una construcción cultural para ubicar a todos los individuos en un entramado de jerarquías y diferenciaciones consideradas naturales (p. 36)”.La identidad étnica en la sociedad peruana ha desempeñado un rol importante en la categorización de los puros e impuros. De tal modo que en la vida cotidiana el acceso a los cargos públicos fue determinado por los rasgos culturales, también estos últimos han guiado las decisiones de los tribunales.

Para pasar al análisis del caso mexicano, se puede decir que la sociedad afrodescendiente dentro de la política peruana se ha reducido a una consideración cultural reflejando una clase social fragmentada. Esta fragmentación es fruto de los métodos coloniales que se han perpetuado a lo largo de la historia tal como la separación de los miembros de las familias negras.

Los movimientos de los afrodescendientes en el escenario internacional

Las interminables luchas por los derechos cívicos, la igualdad y el reconocimiento de la identidad negra son unas de las motivaciones de los movimientos negros. Dentro del escenario internacional algunos movimientos han marcado la historia política por sus movilizaciones y su carácter internacional, tales como el Black Power y el apartheid. Los antecedentes de este trabajo han mostrado que la deshumanización colonial es la forma correcta de describir la relación social que ha caracterizado a los afrodescendientes. Esta se ha manifestado en la negación identitaria, la exclusión de los sectores productivos, la comercialización de los seres humanos son unas de las realidades que han impedido la participación activa de los negros en la vida política de sus países. Los movimientos de los afrodescendientes en el siglo XXI han de interpretarse como el rechazo de los ojos cerrados de los gobiernos a las situaciones de exclusión que han sufrido en los países de la abolición constitucionalista de la esclavitud.

En efecto, el Black Power tenía una filosofía orientada hacia la aceptación del afrodescendiente por la sociedad norteamericana. Sus líderes tuvieron perspectivas divergentes, tal como Booker T. Washington D’Analyses et Document (1968) que abogaba por la enseñanza técnica y la propiedad. Hay que mencionar que los líderes afrodescendientes, movilizadores de las masas han tomado caminos diferentes pero con casi el mismo ideal: luchar por la libertad. En 1905 W. E. B. Dubois crea el Niagara Movement que se planteó como meta reclamar los derechos que corresponden a un norteamericano nacido libre (Analyses et Documents, 1968). Una lectura minuciosa revela sin embargo, que el esquema de organización en movimientos le dio un sentido objetivo a las reclamaciones afrodescendientes por congregar negros y blancos en la misma causa. De esta manera, la élite negra implementó acciones comunes inspiradas en las situaciones particulares del esclavizado.

Concretamente el éxito de la National Association for the Advencement of Colored People (NAACP) puede interpretarse como el inicio de la concientización afrodescendiente para luchar que por una parte significa podemos y del otro lado expresa los fines debemos, si se toma a Schutz (2003). Esto implica que las actividades políticas y sociales de este movimiento se describieron metodológicamente a partir de un pensamiento de sentido común con referente a sucesos y acontecimientos incluyentes. La inclusión del movimiento consistía en el reconocimiento del comité de patronato y en los centros de financiamiento de la Urbean League de los republicanos del Norte de Estados Unidos (Analyses et Documents, 1968).

En efecto, a la luz de la teoría constructivista se ha mostrado que los actores sociales realizan sus acciones de forma individual, pero los resultados de estas son colectivas. De esta forma, la adquisición de la libertad de los afrodescendientes fue en sus inicios un proceso individual de los líderes orientado hacia el bien común. A nivel internacional, los líderes de los movimientos negros se han presentado como los mediadores entre las comunidades locales, gobiernos y organizaciones internacionales dentro de un contexto de reclamos de los derechos del oprimido. También ha formado parte de los críticos de los sistemas imperialistas que han denunciado a través de sus viajes a países como Canadá, Francia y Estados Unidos.

Sin embargo, es posible pensar que los movimientos de los afrodescendientes en los años sesenta perdieron su sentido por su carácter utópico y por su auspicio del progreso. También, no basta explicar las controversias que los movimientos sociales pro derechos de los afrodescendientes generaron en el escenario internacional sino considerar los debates académicos que siguieron los movimientos sociales. Dentro de los debates más relevantes hay que mencionar las corrientes poscoloniales como Presencia Africana de Alioune Diop, que fue un movimiento y una red para publicar y difundir los pensamientos del mundo negro. La Presencia Africana se posicionó como un referente inmovible del pensamiento descolonial que reunía la diáspora africana de las Antillas, Estados Unidos, África denunciando la discriminación y el racismo.

El trabajo de este movimiento proporcionó al mundo una revisitación de la concepción reduccionista que el occidente capitalista había construido sobre la identidad y de la cultura negra. Esta visión por ejemplo constituía en reducir al negro a una eterna infancia. Cuestionó las visiones tradicionales occidentales del hombre negro y vislumbró el entendimiento que los afrodescendientes se tenían de sí mismos. Desde un punto de vista religioso, por ejemplo, las tradiciones afroamericalatinas se han esforzado en centrar frecuentemente sus actividades en la africanidad de las prácticas culturales. Frigerio (2000) afirma que la africanidad asociada a la identidad afrodescendiente es un símbolo de empoderamiento de numerosos grupos. Esto ha hecho que en algunos países de la región, las culturas africanas sean presentadas como un medio para promover la diplomacia suave.

Resultados y conclusiones

La esclavitud y el inicio del capitalismo han ido de mano en las relaciones entre imperios, Estados y continentes a lo largo de la historia de las relaciones internacionales. Sin embargo, los sistemas políticos de los Estados de América Latina han conservado las configuraciones basadas en castas heredadas de la colonización.

Además existe menos literatura sobre el rol de los afrodescendientes en las relaciones internacionales de los Estados de tal forma que en México por ejemplo, los afrodescendientes estaban relacionados con los pueblos indígenas. Tales omisiones, si bien pueden ser comprendidas, debe ser mencionadas ya que los trabajos académicos hacen tabla rasa del tema de los pueblos negros.

Es evidente que la presencia en América latina de los afrodescendientes responde a una categoria de patrones como raza-racismo, esclavitud-lucha, geografía-colonización. Esto implica, que los afrodescendientes en la región han luchado por su reconocimiento cultural e identitario dejando de lado la tarea de participar en las políticas nacionales e internacionales de sus países.

Para Agustín Lao-Montes (2009) la política de los afrodescendientes en la política internacional debe considerarse a partir de “la agencia histórica Afro y las políticas raciales negras, como arenas de luchas y propuestas alternativas, un terreno importante en la definición general del campo de lo político” (p. 214). De esta manera, la inexistencia de esfuerzos para incorporar a los afrodescendientes en los puestos de toma de poder sigue alimentando los patrones de exclusión. La perspectiva racial explica la marginalización participativa de los afrodescendientes en las relaciones internacionales de la región y determinan la imagen pintoresquista y peyorativa (Frigerio, 2000) proyectada en las interacciones nacionales e internacionales. En este sentido, las Relaciones Internacionales se han planteado como una disciplina basada en los Estados y los actores de la élite blanca en detrimento de los afrodescendientes.

En otro orden de ideas, una mirada de los afrodescendientes en diplomacia, debería entenderse como una arena de disputa mediada por los procesos estructurales de gamas de luchas (Lao- Montes, 2009). Esto significa que la relación entre Estado y afrodescendientes, es un escenario de relación entre el Estado racial y los movimientos negros.

Como consecuencia, los ciclos raciales dentro de las Relaciones Internacionales en América Latina, pueden entenderse desde una mirada histórico-mundial de movimientos sociales negros en oposición al Estado. Mientras se puede observar que existen menos iniciativas estatales orientadas hacia la inclusión de los afrodescendientes en los servicios de relaciones exteriores. Fundamentalmente, el negro ha sido durante siglos reducido a lo largo de los años como un ser alegre y simple. (Lao-Montes, 2009) cuando cita a Mellinger y a Campell afirma “el negro como un ser infantil y alegre, y el del negro como ser bestial, menos que humano” (p.76). Esta afirmación puede interpretarse de diferentes maneras, pero también puede interesar más bien el impacto que la misma ha tenido en el imaginario social del negro.

El concepto imaginario social al que se alude arriba es importante para entender la falta de interés de los afrodescendientes en la vida política de los Estados. En realidad ellos se consideran como descendientes de africanos, su relación con la tierra en los países donde viven es ficticia. Esto debido a un imaginario social ligado a la construcción socio-histórica.

El concepto imaginario social se vincula a las formas de determinación social, a los procesos de creación por medio de los cuales los sujetos se inventan sus propios mundos (Agudelo, 2011). En este sentido, el inicio esclavista del capitalismo en América Latina como se ha planteado en este artículo, ha tenido un impacto sobre el imaginario individual y colectivo de los afrodescendientes. De manera que los afrodescendientes no han logrado salir de la relación amo-esclavo cuya estrategia consistía en mantenerlos dependientes del Estado. Desde luego la construcción social de las comunidades negras parece mantenerse en el mismo juego. Al es lo que dice Frigerio (2000), cuando cita a Rossi:

Parece que esta raza, secuestrada y sometida a las torturas de la esclavitud, se hubiese idiotizado, perdiendo hasta la noción de lo que fue. Y es de creerlo así, porque el hombre negro, en estas tierras: de hombre, la figura de fiera, la fealdad. Discurre como un niño y obedecía como un perro [...]. El hombre negro africano fue honrado y fiel, de ejemplar moralidad; estoica para todos dolores, no cultivó ninguna ambición, ni aun la del dinero … Su infantil criterio le salvó de apasionamientos, le evitó el dolor moral (p.77).

La noción de infante, dolor, fealdad y la de hombres sin ambición han marcado las formas de comportamiento de los afrodescendientes. Pero también han abierto condiciones para que sus acciones estén orientadas sólo hacia la lucha. Una lucha por el reconocimiento de la identidad, cultura y derechos de los afrodescendientes.

En fin, América Latina se presenta como una región donde el capitalismo inicial se ha construido sobre las bases de la explotación de la mano de obra barata pero también como un espacio de encuentros y desencuentros entre diferentes culturas. En esta lógica de encuentros y desencuentros, los seres humanos habían tenido el mismo valor que cualquier otro objeto creador de riqueza.

Por eso, se ha planteado que las relaciones entre Estados se definen mediante los vínculos comerciales, culturales y laborales y se ha mostrado que durante siglos el comercio de los seres humanos determinó las políticas comerciales de las potencias coloniales. Para terminar, se ha de reiterar que el argumento principal al papel de los afrodescendientes en las Relaciones se presenta como una reconstrucción social de larga duración. Su participación en la política internacional de sus países ha de realizarse con el surgimiento de la conciencia colectiva de transformación.

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