Resumen:
Este artículo indaga sobre las transformaciones socio-espaciales que privilegian el desarrollo de la periferia de la ciudad de Medellín, Colombia, con énfasis en las localidades donde históricamente se asentaron poblaciones catalogadas en estratos 1, 2 y 3. En pleno siglo XXI se ha incrementado la implantación de infraestructuras diversas, de técnicas que han permitido artificializar la naturaleza buscando el manejo eficiente del espacio y la mercantilización de las prácticas en los espacios públicos. El eje estructurante de estas prácticas es la oferta masiva de viviendas de interés social en proyectos verticalizados, es decir, de casas para apartamentos en unidades residenciales que imponen administraciones cooperadas. El laboratorio de ciudad planeada bajo el control de capitales, con sus imposiciones revestidas de legitimidades mediante la promesa de elevar la calidad de vida de estas poblaciones, ha desembocado en contradictorias expectativas para unos y otros. En la actualidad Medellín es una ciudad fragmentada, sectorizada, estandarizada por localizaciones. No se avizora un proyecto de ciudad para la preservación de la vida de todos sus pobladores y en cambio se profundiza en un proyecto de ciudad con espacios atractivos para el turismo, las ofertas de servicios y los eventos de impacto internacional mientras se afecta radicalmente la cultura de la sociedad.
Palabras clave: EstadoEstado,TerritorioTerritorio,Espacio públicoEspacio público,Vivienda de interés socialVivienda de interés social,Proyecto Urbano Integral - PUIProyecto Urbano Integral - PUI.
Abstract:
This article enquires on the sociological and spatial transformations that favor the development of the periphery of Medellin city in Colombia. Focusing on areas where historically settled down people classified on levels 1, 2 and 3. On the XXI century, the use of different techniques has disregarded nature looking for the efficient management of space and the use of public spaces for business purposes. The main objective of this policy is the massive supply of social housing in vertically oriented projects, it means flats in residential compounds, which implies the payment of administrations feeds. This sort of planning where capital plays an important role which aim was to raise the quality of life of people involved in the project, has convey to contradictory expectations for each other. Medellin is today a fragmented city standardized by locations. There is no project involving the preservation of people’s life and instead what we observe is a project of a city full of attractive areas for tourism and international events while culture is completely forgotten.
Keywords: State, Territory, Public space, Affordable housing, Urban Integral Project - PUI.
Artículos
Del habitar en solidaridades entre poblaciones que viven del trabajo, a la vida en conjuntos residenciales urbano-rurales
From residing in solidarity between people living from work to life in urban-rural residential complexes
Recepción: 26 Febrero 2016
Aprobación: 01 Abril 2016
A la ciudad de Medellín no le alcanzan sus kilómetros cuadrados para echar a andar sus sueños de expansión y competitividad en la vitrina del mundo globalizado. Medellín un hogar para la vida; Medellín, ciudad la más educada; Medellín es solidaria y competitiva; Medellín obra con amor; Medellín incluyente, humanizada, gobernable y emprendedora. La priorización sobre la internacionalización de la ciudad está en el orden del día de los últimos tres programas de gobierno municipal. Los indicadores de Medellín, publicados en Proyecciones de Población 2006-2015, por el Dane (2006), apuntan a que la ciudad tendrá un crecimiento significativo producto de los proyectos habitacionales de estratos 1, 2 y 32, denominados de interés prioritario y social. Proyectos que en su mayoría se localizan en zonas de expansión urbana, las cuales recientemente hacían parte de corregimientos rurales en la periferia de la ciudad. La figura administrativa que medió dichas expansión se ejecutó a través de los llamados Planes Parciales, preferencialmente. En el año 2000, Medellín contaba con un área de expansión de 509 hectáreas, de las cuales 236 se encontraban en un solo lote lo que favorecía el establecimiento de Plan Parcial. Las otras 273 hectáreas, por estar dispersas o distribuidas en las periferias, no podían ser ofertadas a través de esa figura. Justamente esta proyección se cristaliza a través de un escenario visual que por la configuración territorial de la ciudad [la tacita de plata] es posible observar en las torres de edificios de color ladrillo y de cemento que se imponen en la morfología espacial en las goteras de la ciudad, especialmente. Las poblaciones que acogen las ofertas de habitación en conjuntos delimitados por esta política social localizada en las periferias de la ciudad, provienen en su mayoría de territorios rurales. En algunos casos se asentaron en condiciones de mucha vulnerabilidad en los márgenes de quebradas, de ríos, buscando fuentes de reproducción desde trabajos informales. Esa condición económica y social produce innumerables modos de cooperación y de “rebusque”3. La intervención social que se reproduce se identifica en este artículo como reasentamiento involuntario4 ya que el traslado de poblaciones es generado por el Estado en acuerdo con instituciones que pactan los llamados proyectos de desarrollo. Sin embargo, los impactos para estas poblaciones se tornan en paradojas, resultado de contingencias por condiciones de violencia, de despojo territorial, informalidad del trabajo, frente a una coyuntura actual en la ciudad donde el poder se concentra en instituciones políticas, económicas, religiosas y gubernamentales, en crisis profunda de lo que otrora fuera la representación colectiva de Medellín como ciudad manufacturera e industrial. En la década del 40 del siglo XX se multiplicó la migración de personas hacia la ciudad presionando procesos de urbanización desde el desarrollo en el sector textil que visibilizó una industrialización destacada contribuyendo a un aumento considerable de habitantes.
Entre 1951 y 1985 la población de Medellín se cuadruplicó, pasando de 358.189 a 1.468.089 de habitantes, en buena parte migrantes por la violencia o el desempleo en el campo, o atraídos por las ofertas que representaban busca de oportunidades, generando ocupación del suelo con asentamientos subnormales, formación de invasiones en laderas o zonas céntricas y la dificultad para atender esta demanda poblacional, para la cual ni la ciudad ni sus instituciones estaban preparadas. (Botero, 2015).
Según la Alcaldía de Medellín:
La construcción del metro de Medellín y la oferta de infraestructuras públicas asociadas a éste como el edificio “inteligente” de EPM y diferentes parques temáticos reavivaron el interés en temas de renovación urbana, pero también pusieron al relieve la necesidad de superar la lógica de intervenciones aisladas y la importancia de llegar a un modelo integral, focalizado no sólo en el rescate del centro sino en toda la ciudad, con énfasis en crear espacios públicos incluyentes y de calidad que aportaran a la reducción de la violencia y la superación de la crisis social, política y económica de los años noventa. (Alcaldía de Medellín, 2008, p. 46).
Este modelo de ciudad es referido a la urbanización y generación de espacio público para el encuentro ciudadano, bajo estándares físicos y administrativos del cual hacen parte las llamadas alianzas público- privadas, produciendo cambios en los modos de vida de la población que habita la periferia de la ciudad y que ha sido impactada directamente por estas obras. Esto indica que en Medellín se vienen realizando inversiones físicas soportadas en un discurso de contenido social en beneficio de sectores populares, a lo que se ha llamado urbanismo social y actualmente urbanismo pedagógico, llegando a la construcción de un discurso oficial representado en los eslóganes: pasar del miedo a la esperanza, Medellín, la más educada, para luego llegar a ser solidaria y competitiva y hoy ser un hogar para la vida.
Los procedimientos para reasentar poblaciones consideran: subsidios, valores como compensaciones, trasteo de enseres, trámites notariales, arrendamientos temporales en los casos en que no coincida el otorgamiento de la vivienda debido a que aún no ha concluido su construcción y entrega, frente a las demandas que el desarrollo de proyectos de infraestructura urbana -principalmente dirigido a ofertas viales- presiona hacia metas de competitividad que requieren el espacio donde las poblaciones a ser asentadas deben liberar.
La Empresa de Desarrollo Urbano EDU, es un instrumento de intervención urbana, que es mixta en el alcance de su funcionalidad. Abarca la dimensión de lo físico, lo social, lo institucional y acuerda con el sistema financiero las alternativas para comprometer préstamos a los nuevos propietarios de sus obras.
En esa perspectiva, en el período de gobierno 2012-2015, se le dio continuidad a los Proyectos Urbanos Integrales a través de obras que estaban focalizados en los intereses por las conexiones, bajo el eslogan “Medellín un hogar para la vida” contemplado en el Plan de Desarrollo Municipal, en el cual se afirmaba:
Actuarán en la consolidación de los sistemas estructurantes del espacio público, de los equipamientos sociales para seguir tejiendo los escenarios de la vida pública en la construcción de la cultura ciudadana, armonizando las intervenciones con los proyectos de conectividad, movilidad y transporte público, con la generación de empleo y el fortalecimiento de las actividades económicas, para lograr condiciones de habitabilidad mejoradas con criterios de sostenibilidad social y económica y calidad ambiental del hábitat. (Alcaldía de Medellín, 2012, p. 169).
En la siguiente Tabla 1 no se hace alusión a un Proyecto Urbano Integral PUI, específico, se habla de los PUI en general:

Con la implementación de los PUI definidos para la comuna 1 Nor- Oriental en Santo Domingo Savio y para la Comuna 13 San Javier, dentro de la estrategia de construcción de los metro-cables, se buscó, a través de la construcción de equipamientos sociales, transformar las realidades de quienes habitan zonas con indicadores de calidad de vida de extrema vulnerabilidad.
Paralelamente a la construcción de los cables, bibliotecas y demás equipamientos sociales, se han buscado mecanismos para resolver demandas migratorias existentes como la oferta de programas público- privados materializados en unidades habitacionales en edificios con estándares que densifican áreas recientemente rurales ahora dirigidas a la expansión urbana en las laderas de la ciudad.
Dichas ofertas de vivienda, así como los diferentes programas de mejoramiento integral de barrios -Cinturón Verde Metropolitano, cables; Medellín Solidaria, bibliotecas, entre otros- han buscado contener a las comunidades, brindando paliativos que no han solucionado los problemas estructurantes de desempleo, distribución inequitativa del ingreso, regulación de los mercados, vivienda en condición de habitar asociada a la visión de mundo de estas comunidades, exacerbando tensiones entre la oferta institucional y las demandas de las poblaciones. Esto parece perpetuar las diferentes formas de marginalidad, mediadas por lógicas económico-políticas y socio-culturales que se expresan en prácticas de poder que convergen asociadas con manifestaciones de corrupción, clientelismo, violencia, miedo y falta de voluntad política para enfrentar estos problemas estructurantes.
En la administración de turno, el entorno de este tipo de intervenciones socio-espaciales en la ciudad que buscan la apropiación del espacio físico y el mejoramiento de la calidad de vida de habitantes de diversos sectores, se constituye a través de diferentes proyectos, entre los que se encuentran las UVA (Unidad de Vida Articulada). Estas impactarán 20 sectores de la ciudad, así como el mejoramiento integral de barrios y cinturón verde metropolitano que tendrá efectos principalmente en la zona centro-oriental. Este nuevo foco de intervención demuestra falta de continuidad en los PUI y se percibe ausencia institucional en sectores donde se había prometido dicho estrategia.
Por otro lado, dichos proyectos se pueden asociar a los esfuerzos por difundir y mostrar al país y al globo que Medellín se está convirtiendo en una ciudad internacional y competitiva que alberga y albergará a personalidades de todo el mundo. Se quiere mostrar que Medellín piensa en red internacional, que tiene la capacidad para participar en grandes transacciones, reunir personalidades de diversos países, ser un centro preferido para eventos institucionales a escala global.
De ese modo, el Estado desarrolla intervenciones tardías que buscan soluciones de urgencia, con la ilusión técnica de cohesionar determinados grupos sociales, a fin de que se identifiquen en parámetros localizados. No obstante, estos grupos no son homogéneos, provienen de historias sociales y económicas diferentes, mayoritariamente sobreviven a través de la caza de alternativas. Lo que converge con determinaciones exacerbadas bajo el comando del mercado que, al mismo tiempo que publicita la urgencia por la formalización/regularización en los modos de habitar y del trabajo, se beneficia con el estímulo que caracteriza el foco de la política económica nacional en la oferta de vivienda de interés social a las poblaciones de los estratos 1, 2 y 3. La transformación en lo físico y en lo social, se ve representada en Proyectos Urbanos Integrales-PUI que se han convertido, de acuerdo a la Empresa de Desarrollo Urbano-EDU (2009), en un instrumento de intervención urbana, abarcando la dimensión de lo físico, lo social y lo institucional, con el objetivo de resolver problemáticas específicas sobre un territorio definido, donde se haya presentado una ausencia generalizada del Estado, procurando el mejoramiento de las condiciones de vida de sus habitantes.
En este sentido, por un lado, las políticas habitacionales focalizan ofertas dirigidas a las poblaciones que no poseen propiedad sobre sus viviendas, divulgando alternativas de créditos, subsidios y estableciendo normatividades especiales que le permitan a las instancias del gobiernos hacer de juez y parte en los procesos, es decir de garantes de lo público y también empresas inmobiliarias que administran desde la construcción hasta los destinos y endeudamientos de sus clientes, estimulando el deseo de ser propietarios para estas poblaciones. Por otro lado y, al mismo tiempo, el criterio administrado bajo modelo de la planeación estratégica, es riguroso buscando la eficiencia en la distribución de los espacios.
De tal modo que, cuanto más funcional es el espacio donde se localizan las unidades habitacionales en edificios y conjuntos de regulación, estos espacios menos se prestan a la apropiación por parte de las familias que los ocupan. Con estas intencionalidades matizadas a través de diversos artificios y que se visibilizan en relaciones sociales en contradicción, se observan tensiones entre el goce y disfrute como propietarios de los bienes adquiridos y la condición de cliente-consumidor que traslada, para dinámicas cotidianas, la banalización de lo que antes fuera la vida cotidiana de estas familias.
La accesibilidad desde estos conjuntos habitacionales hacia el exterior y viceversa, los vínculos que permitan derivar en cohesión social entre sus habitantes, la apropiación de prácticas de uso y preservación con la naturaleza de su entorno, la definición de proyectos colectivos mediados por destrezas para recrear los instrumentos de participación ciudadana, visibilizan condiciones de posibilidad para ser construidas por las mismas poblaciones a través de las difíciles tramas de lo cotidiano. Toda vez que los derechos constitucionales en esos ámbitos de la vida social pasan a ser responsabilidad privada, en contenidos que revelan conflictos, creencias, temores, anhelos y diversas frustraciones.
En esas lógicas reproducidas por el Estado, el capital y el trabajo [usuarios de estas políticas habitacionales], el espacio del habitar se presume abstracto, no concreto. Goza de inteligibilidad. Se impone, a modo autónomo, la racionalidad técnica que deriva en modelos, indicadores, acciones planificadoras. Se demanda a las familias beneficiarias con estas ofertas que reproduzcan un consumo pasivo. Se desplaza el foco en el Hábitat, mientras se reduce su significado, desagregando el Habitar, la Habitación. Ahora se vende el paisaje, la proximidad en el campo visual a un horizonte donde se atisban significados para otros. En la fase de renta monopolista las inversiones exitosas aumentan el valor del suelo, creando mayor dificultad para la vida cotidiana con calidad de sus habitantes.
En ese contexto, desde la academia se observan alternativas que re-crean generaciones de jóvenes arquitectos, por ejemplo, la de la centralidad en la construcción del hábitat a través de espacios productivos y multiescalares de la denominada habitación productiva. ¿Cuáles brechas se pueden identificar para el mayor beneficio de las poblaciones que viven del trabajo y no para los segmentos de la sociedad que viven de la reproducción de capitales?
¿Cuál ha sido el papel del Estado, de su gobierno, en esos procesos? ¿Cuáles son las directrices que establece la Producción Social del Espacio-PSE en Medellín? ¿Qué es una habitación digna? ¿Cuáles son los indicadores de habitación adecuada en las agendas nacionales e internacionales? ¿La habitación adecuada es igual para todos? ¿Vivienda adecuada a partir de dinámicas locales que soportan indicadores de Derechos (económicos, sociales y culturales)? Si la categoría de habitabilidad hace parte de la denominada gestión del territorio, ¿cómo interpretar las territorialidades que provoca la implementación de la política social de habitación, en la lógica de las apropiaciones y redes culturales suscitadas en la periferia urbana-rural, expuesta a configuraciones arbitrarias? ¿Hay en la ciudad sectores residenciales más dignos y merecedores de ocupar espacios del suelo altamente cotizados? ¿Cuáles costos resultan de fijar población de estratos 1, 2 y 3 en áreas pendientes y periféricas de la ciudad, considerando las redes domiciliarias que exige implementar entre lo público y lo privado?
¿Cómo se consigue alcanzar la realización de indicadores de habitación adecuada que se divulgan, sin que esto venga disminuyendo la desigualdad y la pobreza?, ¿cuáles son los criterios de medición?, ¿esta verificación se divulga desde la realidad pensada o desde la realidad concreta?
Las investigaciones asociadas a habitación digna se abordan desde diversos tratados de Derecho Internacional, cuyo enfoque son los Derechos Humanos. Por otra parte, en la búsqueda de concreción en los programas habitacionales desde una vivienda adecuada, el Banco Mundial y otras entidades equivalentes priorizan su enfoque en la eficacia, donde no se comprometen con los derechos. Este marco jurídico lo suplantan con la denominación de gestión social. A nivel técnico y profesional se diluye el debate en el lema de la gestión de territorio. No se puede desconocer el límite de este abordaje al otorgarle a instrumentos, herramientas, técnicas y tecnologías, la autonomía que parece abrigar la concepción ético-política que develan los hechos sociales.
La discusión en este momento se reproduce en medio de estos dos discursos ideológicos, donde cabe a los investigadores indagar en cómo delimitar en lo teórico representando realidad social-RS lo que constituye la habitación digna como derecho inalienable para todos, de manera que las sociedades reivindiquen su accesibilidad, en condiciones de hábitat saludable. ¿Qué hay de “Integral” en el concepto e implementación de los Proyectos Urbano Integrales-PUÍ, en Medellín?. A partir de las Unidades de Paisaje Urbano diagnosticadas, ¿Cuál es la escala que se toma como referencia para Transformar -Re/Producir- el Espacio Geográfico en la ciudad de Medellín? Al interpretar los intereses de los Agentes Productores del Espacio Urbano-Regional en Medellín, ¿Cuáles conceptos entre: modernización, modernizante, moderno, mínimos vitales de habitabilidad, revelan sus decisiones y prácticas?
Las Figuras 1 y 2 corresponden a dos obras escogidas en el entorno de la quebrada La Iguana. La primera como centralidad de la expansión urbana en suelo del corregimiento de San Cristóbal en el nor-occidente de la ciudad, fue construida en tiempo récord en los meses de 2010, luego ofertada como proyecto de vivienda de interés social, donde la mayoría de los habitantes fueron reasentados de diferentes zonas de la ciudad como Moravia, Santo Domingo Savio y otros barrios. Denominada Villa Suramericana5, hace parte de la Ciudadela Nuevo Occidente en Medellín. En su implantación, cuando se vendieron las unidades habitacionales, hubo mezcla de habitantes; también compraron sin subsidio diversas familias de la ciudad, muchas de ellas con el interés de invertir, no de habitar. En su momento, se puede decir que, bajo la lógica de optimización del capital de los constructores privados, dicha intervención no contempló la construcción de suficientes equipamientos sociales y comunitarios, por lo que la actual administración municipal decidió realizar una Jornada de Vida y Equidad -JVE- para la concertación de proyectos públicos por valor de 60.225.000.000 de pesos como se observará en la Tabla 2. Diversos procesos de demandas están siendo juzgados por la incongruencia entre lo prometido y lo realizado, en una área de densificación que ha terminado por presionar la oferta del transporte público más preciado para la sociedad de Medellín, el metro cable, que en este caso llega a la estación La Aurora, Linea J y que está en vulnerabilidad para preservar la calidad de su servicio, debido a la altísima demanda de la población de Nuevo Occidente. Esta línea J conecta con la línea A, a través de la estación San Javier.



Compartimos la siguiente afirmación de Alessandri (2014):
El espacio se torna, por lo tanto, en un medio y un poder en las manos de una clase dominante que, usando como medio las políticas públicas, direcciona y regulariza flujos, centralizando, valorizando o desvalorizando los lugares a través de intervenciones. En esta condición, el espacio es planeado de modo homogéneo (por la dominación) y jerarquizado (por la división socio-espacial del trabajo y la distribución y localización de las clases sociales en el espacio), profundizando las desigualdades. En momentos de crisis de la acumulación, la necesidad revela la creación de nuevas esferas de valorización del capital a través de los usos de la ciudad que muestran el paso de la aplicación del dinero del sector productivo industrial al sector inmobiliario, incluyendo la infraestructura necesaria a la realización del capital financiero. (p. 10).
La optimización del territorio para el lucro económico del sector privado, mediante alianzas estratégicas entre instituciones públicas y privadas para la transformación urbana de Medellín, se orienta por el relacionamiento instrumental del Estado con las poblaciones, en un intensivo despliegue para la operacionalizacion de la política de transformación, ya beneficiada en los marcos de la legislación urbana que legitiman los proyectos de intervención. ¿Cómo se consigue alcanzar la realización de indicadores de habitación adecuada que se divulgan de Medellín, cuando no están disminuyendo la desigualdad y la pobreza?
Esta imagen a modo de collage de eventos que venden la imagen de la ciudad, evidencia prácticas de mercado a través de las cuales se incrementa el valor del suelo, hacia la renta monopolista que en contravía impone límites para la sobrevivencia de quienes habitan la ciudad. Ante esta lógica de reproducción de la vida social en Medellín ¿habrá chance de que las fuerzas de la cultura repriman los ímpetus de las fuerzas del capital?
Según el ministro de vivienda, ciudad y territorio, abogado Luis Felipe Henao Cardona, en conferencia pronunciada en auditorio de UPB el pasado 30 de septiembre/2015 “De 6 a 8% el gobierno nacional se propone el crecimiento del PIB por construcción de viviendas para 2016, siendo el 54% viviendas de interés social, en el orden nacional”.
La urbanización, a partir del uso de tecnología que “embellece” la ciudad, impone ciertos elementos por medio de los cuales se busca que la interacción humana se medie por el flujo de los capitales que han sido atraídos por dicha transformación, convirtiendo los valores del capital en signos de identidad social.
Para lograr lo anterior, las administraciones municipales realizan intervenciones en zonas de frontera entre lo rural y lo urbano, como es el caso del PUI de La Iguaná, donde pobladores asentados en el entorno de la vía de los 4.1 km. de la conexión vial Aburrá - Río Cauca serán testigos del flujo de capitales que circularán entre Medellín y el Urabá, pasando por San Jerónimo, Sopetrán y Santa Fe de Antioquia, los cuales, además de ser lugares de tránsito hacia el golfo de Urabá, se consolidan como alternativas de ofertas en servicios de recreación, alimentación y la denominada “segunda residencia” para sectores de la población de Medellín.
Quedan bien lejanas las lógicas de los intereses que vinculen a modo de beneficiarios de estos flujos a los residentes. Esto es visible al constatar que de la totalidad del PUI pactado con las poblaciones vecinas de la quebrada La Iguaná, lo construido y desarrollado al concluir 2015 fue la vía de los 4.1 km. La prioridad estuvo en la conexión vial, la cual fue inaugurada en octubre de 2015, las poblaciones aledañas buscan romper las barreras que contienen el trazado de la vía para acceder a la circulación cotidiana que fue diseñada para el beneficio de otros y no de sus colindantes. Está prohibido transitar por ella en bicicleta, no hay semáforos, pues es una vía que busca la rápida circulación hacia el Rio Cauca y el Urabá.
Esto evidencia la manifestación de las coacciones/coexistencias, mediadas por diversas técnicas, tecnologías y capitales que se establecen constituyendo redes de circulación y poder, espacios históricamente considerados de periferia en cuanto a las centralidades de la ciudad y que desde hace pocos años han ganado atención. La periferia-frontera amplía el concepto de apropiación por capitales públicos y privados.
La hegemonía no es sólo un proyecto político que se controla desde la planeación de los gestores de turno. Estamos de acuerdo con Días (1999) cuando afirma: “es también el campo de lo posible, de lo practicable. Ella se construye cuando las producciones/prácticas se piensan en la producción/racionalidad material”. La falta de oportunidades para que las clases subalternas puedan construir su visión de mundo, se expresa en el carácter fragmentario de su lucha, en la dificultad de articular alianzas estratégicas, ante la fuerza de las implementaciones que los gobiernos de turno materializan por los territorios.
En el contexto del desarrollo de las realidades locales y regionales, las poblaciones, con sus diversos modos de reivindicar y luchar por el acompañamiento de gobiernos, pasan por innumerables desafíos para alterar la temporalidad y jerarquización de los contenidos impuestos por los planificadores y diseñadores de los espacios. Sin embargo, siempre existirán, en el campo de las posibilidades, movilizaciones y participación de la sociedad para hacer valer su voz ante estos proyectos que impactan su vida cotidiana. Proyectos que conciben identidades fragmentadas, cuya negación o resistencia está asociada a los imperativos por la concepción socio-espacial que vincule, a modo de armar un rompe cabezas, la estructuración de un proyecto político, socio-económico y cultural que recree la compleja relación de interdependencia de los hombres con la naturaleza. (ver Figura 3).
Autor de correspondencia: Aura González-Serna. Pontifica Universidad Bolivariana. Medellín, Colombia. Correo electrónico: aura.gonzalez@upb.edu.co.



