Comunicación Social
Reconstrucción y representación de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa: periodismo informativo vs informe de investigación
RECONSTRUCTION AND REPRESENTATION OF THE DISAPPEARANCE OF THE 43 AYOTZINAPA TEACHER-TRAINEES: JOURNALISTIC INFORMATION VS RESEARCH REPORT
Reconstrucción y representación de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa: periodismo informativo vs informe de investigación
Revista de Investigación del Departamento de Humanidades y Ciencias Sociales, núm. 16, pp. 3-24, 2019
Universidad Nacional de La Matanza

Recepción: 07 Mayo 2019
Aprobación: 16 Julio 2019
Resumen: En este artículo se comparan las versiones periodísticas de los diarios Reforma y La Jornada con el informe publicado por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), a propósito de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa (México) entre el 26 y el 27 de septiembre de 2014. El análisis revela que la información noticiosa resulta imprecisa, confusa y, en muchos casos, errada, en comparación con la información que ofrece el GIEI. Este modo de construcción de la realidad constituye una estrategia para la desinformación que contraviene no sólo el derecho de las víctimas a la verdad sino también el de los lectores a estar informados.
Palabras clave: Discurso periodístico, Representación mediática, Desinformación, Desaparición forzada, 43 estudiantes normalistas.
Abstract: This article compares the journalistic reporting of Reforma and La Jornada newspapers with the report published by Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) -Independent Expert Interdisciplinary Group-, about the disappearance of the 43 teacher-trainees of Ayotzinapa (Mexico) from 26th to 27th of September 2014. The analysis reveals that the news information is imprecise, confusing, and in many cases, misleading, in comparison to that offered by the GIEI. This way of constructing reality becomes a strategy for misinformation that contravenes not only the victims' right to lean the truth but also the readers' right to be informed.
Keywords: Journalistic discourse, Media representation, Misinformation, Forced disappearance, 43 teacher-trainees.
Introducción
Los medios de comunicación tienen la finalidad de acercar a la comunidad a la realidad de los hechos que son noticia en el mundo [1].Una realidad a la que los lectores pueden o no tener acceso directo, de modo que los medios llegan a convertirse en la única vía posible para estar informado. Por esta razón, el modo en el que se reporta una noticia constituye la base de la representación que tiene el público sobre un evento. Con el objetivo de conocer la manera cómo la prensa presentó la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa,[2] se realiza un análisis del contenido discursivo de 117 noticias publicadas por los diarios mexicanos Reforma y La Jornada del 27 de septiembre al 6 de octubre de 2014, época en que se da a conocer ampliamente el suceso. La desaparición como acto criminal se caracteriza por carecer de evidencias concretas que permitan establecer la identidad de los victimarios, las condiciones del delito y la situación de la víctima, por ello resulta importante reconocer cómo se difundió este fenómeno en la prensa escrita no sólo para comprender las implicaciones que tiene este tipo de información en los actores involucrados sino que además permite evidenciar la representación mediática acerca de los fenómenos de desaparición forzada y violación a los derechos humanos.
El análisis parte de la revisión de los hechos referidos en las noticias a través de las categorías contenidas en las preguntas qué ocurrió, cuándo, dónde, cómo y quiénes que constituyen los segmentos centrales desarrollados en el cuerpo de la noticia o macrosegmento que engloba la situación o contexto en que se desenvuelve la historia (Bueno Lajusticia, 2000). Se trata de un análisis de contenido del discurso, en la medida en que se enfoca en la detección de los segmentos esenciales que están presentes en las noticias
En adelante se expone una breve revisión teórica, seguida por la metodología empleada para llevar a cabo el análisis. Posteriormente, se presenta la descripción y comparación de las noticias, se revisa su coincidencia o divergencia con la información presentada en el primer informe que fue expedido por parte del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI)[3] y, por último, se plantean las conclusiones derivadas del presente estudio.
Marco teórico: conceptos de partida
Noticia, discurso y desaparición forzada
De acuerdo con Alsina (1993), la noticia puede ser entendida desde dos perspectivas o corrientes de estudio que la caracterizan; primero, como un espejo de la realidad y segundo, como una forma de construir la realidad. De acuerdo con lo anterior, es posible establecer que en la primera perspectiva, se tiende a definir la noticia como la “narración objetiva, veraz, completa y oportuna de un acontecimiento de interés general que excluye cualquier opinión personal del periodista. Bajo esta perspectiva se entiende que los elementos característicos de una noticia son “novedad, improbabilidad, interés, proximidad en tiempo y espacio, atractivo y empatía” (El Tiempo, 2001: 47-48). Varios autores (Cebrián, 1981; Dovifat, 1964; Gónzalez, 2006; Leñero & Marín, 1986; Martín Vivaldi, 1971; Martínez, 1977, 1978; Moles, 1975) coinciden con esta definición que es, quizá, en las escuelas de comunicación, la más prolífica para la enseñanza de escritura de géneros noticiosos.
La segunda definición considera que la noticia no sólo corresponde al hecho de informar sino que además, involucra procesos de valoración de la información (Escobar-Arboleda, 2016b, 2016a; Fowler, 1991; Robledo-Silvestre & Velásquez-Upegui, 2017; Van Dijk, 1983, 1990, 1996); en ese sentido, Alsina (1993: 185) define la noticia como una representación social de la realidad cotidiana producida institucionalmente que se manifiesta en la construcción de un mundo posible. De acuerdo con Gomis (1997), la construcción de la noticia implica un proceso de evaluación a través de un criterio de importancia determinado por la prensa quien proporciona las coordenadas de los sucesos en cuanto a lugar, tiempo, personas y acciones relevantes y que como resultado incluye, excluye o transforma la información sobre un evento. A medida que el lector va adquiriendo esta información no solo representa el evento sino que también evalúa y construye opiniones sobre los hechos con base en una información individual y social de la que también dispone.
Asimismo, la construcción de las representaciones mentales depende de la dinámica de la experiencia individual y del influjo de los aspectos sociales (Martínez Vizcarrondo, 2007). Cuando no se cuenta con información social amplia de un evento, su representación depende, en buena medida, de cómo se comunica en los medios, dado que esta información incide no sólo en la representación de un evento sino también en la construcción del discurso propio (Salgado, 2005).
Los datos contenidos en la noticia se estructuran de acuerdo con los temas o macroestructuras semánticas del texto que están formalizadas por medio de proposiciones de contenido referencial. Se trata de unidades semánticas más pequeñas que denotan los sucesos, personas y cosas que permiten determinar el valor de verdad de las proposiciones (Van Dijk, 1990: 56). En el caso concreto de la desaparición de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, las proposiciones contenidas en las noticias reúnen las coordenadas espaciales, temporales, los actores y las acciones en las que se dieron los hechos y que contribuyen a la comprensión del mismo.
La prensa tiene la libertad de transformar los hechos noticiosos, en el entendido de que cuando se informan los eventos, ciertos aspectos que no resultan relevantes suelen dejarse de lado en función de aspectos de mayor relevancia para la comprensión de la noticia. En muchos casos esta libertad en la presentación de los acontecimientos puede omitir o deformar la información, con lo que se contribuye a la desinformación, en la medida en que se construye un discurso parcial e incompleto de la realidad en el que la objetividad e imparcialidad pasan a un segundo plano (Massi, 2011:198). La desinformación se consigue a través de diversas estrategias como i) la tergiversación, ii) la omisión y iii) la invisibilización y iv) el ocultamiento de temas, tanto en la presentación de las noticias como en su comentario.
En este sentido, reconocer cómo la prensa construye las noticias pone de manifiesto el compromiso social de la prensa y su participación en la construcción social de la información. Según las Naciones Unidas y la Convención Internacional para la Protección de todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas, el término puede entenderse como:
El arresto, la detención, el secuestro o cualquier otra forma de privación de libertad que sean obra de agentes del Estado o por personas o grupos de personas que actúan con la autorización, el apoyo o la aquiescencia del Estado, seguida de la negativa a reconocer dicha privación de libertad o del ocultamiento de la suerte o el paradero de la persona desaparecida, sustrayéndola a la protección de la ley (Naciones Unidas, 2016).
Dado que este fenómeno no es ajeno a la realidad mexicana, la prensa ha sido uno de los factores mediáticos que ha contribuido en la representación de los hechos sucedidos en Ayotzinapa y la situación a la que se enfrentan los familiares de las víctimas de los desaparecidos (Robledo-Silvestre, 2014, 2015b, 2015a; Robledo-Silvestre & Velásquez-Upegui, 2017). En este proceso mediático, expone Robledo-Silvestre (2015b), el sujeto ha sido despojado de su identidad para ser consignatario de atributos generales que lo desubjetivan y que, en ocasiones, lo invisibilizan, en tanto se presenta un doble discurso de culpabilización y victimización en el que se juega el reconocimiento de los desaparecidos. De este modo los familiares y las víctimas pasan del anonimato y vida privada a una vida pública mediatizada por los grupos media que seleccionan, determinan e interpretan fragmentos de la realidad. De ahí que sea posible emplear la expresión que acuña Gomis (1997: 127) para advertir que una desaparición es, periodísticamente, una aparición en la que un sujeto, del que antes poco o nada se conoce, que es despojado de su historia y de su palabra, pasa a ser convertido en objeto de escándalo en la vida pública.
Metodología
Para el análisis del contenido de las noticias en los diarios Reforma y la Jornada, se revisaron las noticias publicadas desde el 27 de septiembre hasta el 6 de octubre de 2014. En total se revisaron 117 noticias impresas, 50 de Reforma y 67 de La Jornada. En principio, se observa que ambos periódicos se diferencian en la cantidad de noticias publicadas. Durante el periodo de tiempo revisado, se encuentra que La Jornada publicó (34%) más noticias en comparación con Reforma, lo que revela claras diferencias en cuanto a la cobertura e interés del periódico en informar sobre el evento [4].
Se seleccionaron las noticias de la sección Nacional y Portada, en el caso de Reforma y las secciones de Sociedad y Justicia, y Política en La Jornada[5], dado que estas son las secciones que, en ambos periódicos, reúnen las noticias del género informativo [6]. Se consideraron estos periódicos mexicanos puesto que representan dos tendencias editoriales distintas: Reforma creado en 1993, es propiedad del Grupo Reforma que pertenece a Alejandro Junco de la Vega con una tendencia claramente empresarial (Santillán, 2016). En contraparte, La Jornada es un periódico fundado por Carlos Payán en 1984, el cual promueve una tendencia hacia la izquierda y sectores progresistas (Santillán, 2016).
Para el estudio se siguieron las consideraciones del análisis del contenido que según autores como Andreú Abela (2001), Bardin (1986) y López Noguero (2002) se entienden como “un conjunto de técnicas de análisis de las comunicaciones tendente a obtener indicadores (cuantitativos o no) por procedimientos sistemáticos y objetivos de descripción del contenido de los mensajes permitiendo la inferencia de conocimientos relativos a las condiciones de producción/recepción (variables inferidas) de estos mensajes” Bardin (1986: 32).
Este estudio cualitativo se centra en el cuerpo de la noticia que exhibe el estado actual, las causas y las consecuencias del acontecimiento. Se revisó cada una de las noticias y se detectó la información referente de manera exclusiva a i) los hechos; ii) la cronología, iii) el lugar en que ocurrieron, iv) la descripción de los ataques y v) los actores involucrados, de modo que se cubrieran los indicadores o categorías que se incluyen tradicionalmente en las noticias ¿qué?, ¿cuándo?, ¿dónde?, ¿cómo? y ¿quiénes? (Bueno Lajusticia, 2000: 248). Se extrajo la información de cada medio periodístico y se comparó con el primer informe [7] del GIEI.
Análisis de las noticias
Los hechos del 26 y 27 de septiembre en Iguala
Las primeras noticias publicadas en el diario Reforma después de los hechos ocurridos entre el 26 y 27 de septiembre de 2014, contra los estudiantes normalistas de Ayotzinapa, aparecen el 28 de septiembre de 2014 [8]. En ellas se refiere a dos ataques en los que mueren dos estudiantes; uno de los ataques es atribuido a policías municipales y el segundo, a hombres armados. De acuerdo con el diario, la violencia empezó después de 21:30 horas cuando los estudiantes pretendían tomar dos autobuses de la central camionera de Iguala, ante lo cual los policías municipales impiden la toma a balazos. El segundo ataque referido por el diario ocurre a manos de individuos armados a bordo de una camioneta cuando un grupo de normalistas ofrecía una conferencia de prensa.
También se mencionan otros hechos de violencia ocurridos la misma noche, no dirigidos específicamente a los estudiantes normalistas, como el ataque por parte de un grupo armado a varios automovilistas que transitaban por la carretera Iguala-Chilpancingo. En este hecho se enuncia, además, el ataque al autobús en que se transportaban los jugadores del equipo de futbol de tercera división ‘Los Avispones’; el ataque con ráfagas de AK-47 a una camioneta Pick-Up y el hallazgo de un hombre degollado [9] en Periférico Norte en calidad de desconocido:
En dos ataques, uno de ellos por policías municipales, fueron asesinados ayer los estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa Daniel Solís Gallardo y Diosir Guerrero en la ciudad de Iguala. Además, en otros hechos de violencia murieron cuatro personas más, entre ellas un jugador del equipo de fútbol Los Avispones de Chilpancingo, y 17 resultaron lesionadas, dos de gravedad (Atacan en Iguala a normalistas. Reforma, 28.09.2014).
Las fuentes de información [10] consideradas en estas noticias corresponden a fuentes oficiales y no oficiales [11].En el primer caso, se trata de información que ofrece en rueda de prensa el Procurador de Justicia de Guerrero, Iñaki Blanco, además de fuentes no oficiales primarias atribuidas a estudiantes sin identificación particular. En ambos periódicos se privilegian las fuentes de información sobre la voz del periodista.
Por su parte, el diario La Jornada publica la primera noticia el 27 de septiembre y, como en el diario Reforma, la noticia se construye a través de fuentes oficiales de información. En este caso, se trata del Alcalde de Iguala José Luis Abarca Velázquez, quien:
…aseguró que no hubo heridos ni muertos y que la presencia de los normalistas se trató de una provocación al acto que a las 20 horas encabezada su esposa María de los Ángeles Pineda, al presentar su informe de labores como presidenta del DIF local (Muerto, un alumno de Ayotzinapa. La Jornada. 27.09.2014).
Posteriormente, La Jornada, en noticia publicada el 28 de septiembre, a partir de testimonios de padres de familia, dirigentes estudiantiles y fuentes oficiales, ofrece mayor información con relación a los hechos y presenta mayor número de testimonios provenientes de fuentes primarias no oficiales. Se menciona:
el primer ataque ocurrido después de las 20 horas del viernes […] el hallazgo del cadáver de un joven que presentaba huellas de tortura y la cara desollada, el ataque a un camión del equipo de futbol ‘Los Avispones’ y a la comitiva del Sindicato único de Trabajadores del Colegio de Bachilleres (Policías balean a normalistas…La Jornada. 28.09.2014).
Si bien los hechos referidos por ambos diarios configuran un escenario de violencia excesiva, son imprecisos con relación a la información que se consigna en el primer informe que emite el GIEI. En este documento se hace referencia a nueve ataques, de los cuales seis fueron dirigidos a estudiantes normalistas. Los perpetradores de cinco de estos ataques fueron identificados como policías municipales.
De acuerdo con lo anterior, la información de las agresiones dirigidas a los estudiantes normalistas y a la población en general emitida por los dos diarios es limitada e imprecisa. Aunque se da cuenta de una serie de episodios violentos, se omiten varios de los ataques a los estudiantes en relación con los datos que reporta el informe del GIEI. Con respecto a los estudiantes desaparecidos, la primera mención a la detención de los estudiantes la ofrece el diario La Jornada, a través de comentarios de estudiantes y testigos recogidos por el Centro de Derechos Humanos Tlachinollan [12], quienes informan que:
Sin mediar palabra, los policías municipales comenzaron a disparar en ráfagas, de manera indiscriminada, desde las distintas posiciones, cayendo herido en ese instante Aldo Gutiérrez Solano, alumno de primer año…Los estudiantes que se encontraban en el autobús de atrás fueron violentamente bajados por los policías y sometidos, acostándolos en el piso, a un costado de una tienda de autoservicio. El resto de los normalistas se dispersaron en diferentes direcciones, al tiempo que los policías municipales continuaban disparando. La balacera tuvo una duración de alrededor de 40 minutos (La balacera tuvo una duración…La Jornada.30.09.2014).
Aunque en Reforma se habla de estudiantes desaparecidos no se precisan los datos de la detención por parte de la Policía Municipal. En el informe del GIEI (s.f:) tanto testigos como el Jefe de la Policía Municipal afirman que la detención de los estudiantes se realizó por parte de la Policía Municipal:
La detención de los normalistas fue reconocida por el jefe de la policía municipal Felipe Flores Velázquez, quien se encuentra prófugo, y declaró ante la PGJ que “en el transcurso de esas horas de la madrugada tuve conocimiento que habían sido detenidos un grupo de jóvenes, por lo que siendo las dos de la mañana le pregunté al C. José Ulises Bernabé García, quién es el oficial de barandillas, respecto de la veracidad de esa información, contestándome que, efectivamente, le habían llevado a unos jóvenes, pero que esos se habían ido, que de hecho no habían entrado a barandillas, sin darme más datos (GIEI, s.f, p.68).
Además en el informe del GIEI (s.f: 75) se explica que los 43 estudiantes fueron detenidos y desaparecidos por policías municipales “de dos autobuses y dos escenarios diferentes: el Estrella de Oro 1568 y el Estrella de Oro 1531. Del primer autobús fueron bajados un número de estudiantes en la calle Juan N. Álvarez a la altura del Periférico y del segundo autobús fueron bajados otros estudiantes en la salida de Iguala hacia Chilpancingo”, información que no se precisa en ninguno de los dos diarios, nuevamente se omite información relevante para conocer la forma en la que los estudiantes fueron, en principio, privados de la libertad por Policías Municipales y, posteriormente, desaparecidos.
Con relación a las razones que llevaron a los estudiantes normalistas a Iguala tanto el GIEI como Reforma y La Jornada coinciden en que se realizaban actividades de boteo y toma de autobuses para acudir a la conmemoración anual de la masacre a los estudiantes en Tlatelolco, ocurrida el 2 de octubre del 1968, México. En noticia publicada por La Jornada, a partir de la entrevista a una persona identificada como exfuncionario municipal de Iguala, se expresa que los estudiantes se presentaron en el informe que daba esa noche la presidenta del DIF, María de los Ángeles Espinosa Villa, esposa del Alcalde de Iguala, y que empezaron a quitarle las bolsas a la gente que quedaba. Además, afirma que el ataque se trató de un fuego cruzado dado que los estudiantes traían armas (El edil no ordenó el ataque…La Jornada 01.10. 2014). Sin embargo, de acuerdo con la investigación del GIEI (s.f: 132) los estudiantes no estaban armados y no se acercaron al lugar en el que se daba el informe de la presidenta del DIF pues no hubo coincidencia en las horas del evento, las distancias, la llegada de los estudiantes y su objetivo concreto que era la toma de autobuses para la conmemoración del 2 de octubre [13].
Cronología de los hechos
A propósito de la línea de tiempo en la que se desarrollan los hechos también se presentan diferencias entre los artículos noticiosos y el informe del GIEI. En las noticias se sigue presentando omisión e imprecisión de la información. El diario Reforma menciona que los episodios de violencia inician a las 21:30 del día viernes 26 de septiembre; que a las 00:00 horas ocurre el ataque al bus que conducía al equipo de futbol ‘Los Avispones’ y que a las 11:00 horas del 27 de septiembre hallan a un hombre degollado.
De acuerdo con La Jornada los ataques empiezan después de las 20 horas del viernes y se prologan hasta la madrugada del sábado sin especificar el desarrollo cronológico de las agresiones. Además se informa que:
Los estudiantes habían llegado a Iguala la tarde del viernes en cuatro autobuses para colectar fondos económicos y desde las 18 horas botearon por la ciudad, de donde pretendieron llevarse otros tres autobuses, lo que al parecer generó la persecución por más de dos horas por parte de las policías, municipal, estatal y federal (Policías balean a normalistas…La Jornada. 28.09.2014).
La hora de arribo de los estudiantes, según La Jornada, coincide con la hora que se lee en el informe del GIEI, sin embargo, con relación a la línea de tiempo, este diario no ofrece información que pueda ser confrontada con el informe. Si bien la hora de inicio de los ataques reportada por Reforma coincide con el tiempo expuesto por el GIEI (s.f: 314), hay diferencias con relación al ataque contra el bus en el que se transportaba el equipo de futbol dado que el GIEI menciona que ocurre a las 23:30 horas, 30 minutos antes de lo que se expone en el diario.
Sobre las horas del hallazgo del cadáver del hombre que el GIEI identifica como el estudiante normalista Julio César Mondragón, también se encuentran desigualdades. El GIEI (s.f) refiere que:
En la diligencia de inspección ocular, a las 9:55 de la mañana del 27 de septiembre, el Ministerio Público de la Procuraduría General del Estado de Guerrero realizó el levantamiento del cadáver del estudiante normalista Julio César Mondragón, de 22 años, encontrado horas antes en las inmediaciones de la zona industrial de la ciudad de Iguala, con visibles muestras de tortura (pp.123-124).
En correspondencia con lo anterior, el hallazgo sucede por lo menos una hora antes de lo indicado por Reforma. Es importante anotar que en la noticia titulada “Desatan violencia: Matan a 6 en Iguala” publicada el 28 de septiembre en la portada del diario Reforma, se habla del hallazgo de un hombre degollado según fuentes de la PGJ de Guerrero; al respecto el GIEI (s.f: 124) indica que “La autopsia del cuerpo de Julio César Mondragón reveló visibles muestras de tortura, arrancamiento de piel y músculos faciales, múltiples fracturas craneales así como lesiones internas con hemorragias en diferentes vísceras como consecuencia de torturas”. En este caso se tergiversa la información, dado que el GIEI (s.f) nunca menciona la acción de degollar que se reporta en Reforma.
Al respecto, La Jornada refiere que se desconoce si la persona hallada era normalista o no y que la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) contabilizó a esta víctima mortal como la número seis. (Policías balean a normalistas…La Jornada. 28.09.2014). Posteriormente en noticia publicada el 2 de octubre este diario reconoce la identidad de la víctima. (Aterrado, Julio César Mondragón, se echó a correr…La Jornada, 02. 10. 2014).
Los lugares de los ataques
Con relación a los escenarios en los que se dieron los hechos, el GIEI menciona la calle Galeana, donde ocurre persecución judicial con disparos primero al aire y luego contra los autobuses y normalistas que tratan de salir de la ciudad. Este escenario no se nombra en las noticias revisadas del diario Reforma y La Jornada. El GIEI reporta el Cruce entre Juan N. Álvarez y Periférico Norte como el lugar del ataque de manera indiscriminada a normalistas que trataban de mover una patrulla para poder salir, hiriendo de extrema gravedad a un normalista y a otros dos de forma grave. Por su parte, Reforma informa, según declaración del Procurador de Justicia de Guerrero, Iñaki Blanco que “[…] el Ministerio Público recibió reporte de que, sobre avenida Periférico Norte había un autobús y otros vehículos con impactos de bala de calibre AR-13” (Atacan en Iguala a normalistas, Reforma, 28.09.2014). Según estos datos, el informe periodístico carece de precisión son relación al GIEI. En el caso de La Jornada no se ofrece información del lugar en el que se dan los hechos.
Aunque Reforma refiere el ataque a los estudiantes normalistas en rueda de prensa, no da información sobre el lugar; este hecho se reporta el 2 de octubre en La Jornada, como una mención indirecta o contexto previo para explicar la desaparición del estudiante Julio César Mondragón que fue hallado el 27 de septiembre con señales de tortura, sin indicar el lugar de los hechos. Al respecto, el GIEI (s.f: 315) informa que el ataque ocurre “en Juan N. Álvarez y Periférico Norte contra rueda de prensa de normalistas, donde hay periodistas y maestros que llegaron a apoyar a los estudiantes”. Nuevamente, se omite información, se ofrece información imprecisa y se relega a un segundo plano el ataque a los estudiantes en rueda de prensa
Hay una serie de escenarios que en Reforma y La Jornada se omiten porque tampoco se dio cuenta de estos ataques, pero que el GIEI (s.f: 314-315) reporta, como:
· […] la Salida de Iguala a Chilpancingo, frente al Palacio de Justicia de Iguala. Un autobús, Estrella de Oro 1531, con 15-20 normalistas es detenido y destrozado por policías municipales de Iguala, y sus ocupantes golpeados, obligados a bajar del bus, detenidos y desaparecidos posteriormente.
· Salida de Iguala a Chilpancingo, un poco antes del Palacio de Justicia. Un autobús Estrella Roja que había sido tomado por un grupo de 14 normalistas es detenido y sus ocupantes amenazados por la policía que no llega a disparar.
· Carretera de entrada a Iguala y Periférico: persecución de normalistas hasta colonia 24 de Febrero.
· Muerte de un normalista que es torturado y ejecutado en el escenario del camino del Andariego, en la zona industrial de Iguala.
Características de los ataques
En los hechos reportados por el diario Reforma, de acuerdo con el Procurador General de Justicia de Guerrero, Iñaky Blanco, los policías dispararon contra camiones para evitar el secuestro de los mismos:
[…] informó en rueda de prensa que a las 21:30 horas del viernes un grupo de normalistas secuestró tres camiones en la central de autobuses para llevarlos a su institución educativa. Los estudiantes, indicó, fueron perseguidos y alcanzados por policías municipales quienes dispararon contra los camiones. Uno de los cuales fue abandonado con las ventanas rotas y ropa ton sangre frente al Palacio de Justicia y otro en el Periférico Norte (Desatan violencia…, Reforma, 28.09.2014).
La Jornada, de acuerdo con el testimonio de los estudiantes, indicó que los ataques fueron dirigidos a ellos directamente:
Los ataques armados que policías municipales y presuntos pistoleros emprendieron la noche del viernes contra alumnos de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa dejó cinco muertos, 25 heridos-uno con muerte cerebral y otros cuatro de gravedad - y 25 desaparecidos, reportaron los alumnos (Policías balean a normalistas…La Jornada. 28.09.2014).
La presentación de la información difiere en ambos periódicos, para Reforma el objetivo de los disparos son los camiones y para La Jornada son los estudiantes. El GIEI (s.f: 49) informa que además de hacer tiros al aire y disparar a los camiones, los policías municipales dispararon directamente contra los estudiantes:
A las 21:40 horas aproximadamente, cuando se disponían a incorporarse al Periférico Norte para salir de la ciudad, la patrulla 002 se cruzó en el camino, impidiendo la salida y, según testigos, la mujer policía que la conducía abandonó la unidad. Un grupo de normalistas del primer y segundo autobús se bajaron para mover la patrulla, cosa que no lograron. […] En el momento en que los normalistas intentaban mover la patrulla, los policías que se encontraban en las patrullas del Periférico dispararon. Según la declaración del chofer del autobús Costa Line 2012, que se encontraba frente a la patrulla, los disparos impactaron también en el autobús (GIEI, s.f: p. 49).
Con relación a la detención de los estudiantes tanto el GIEI como los medios periodísticos recogen los testimonios de los estudiantes que afirman que sus compañeros fueron llevados en patrullas de la policía.
Víctimas y victimarios
La información sobre las víctimas y los victimarios también presenta divergencias en las diferentes versiones de los episodios ocurridos. En varias noticias de ambos periódicos se dan distintas cifras de personas fallecidas. Sirva de ejemplo el caso de La Jornada que, de acuerdo con testimonios de familiares y estudiantes, manifestó un saldo de cinco personas, más una persona no identificada según la PGJE. (Policías balean a normalistas…La Jornada. 28.09.2014). Luego en noticia publicada el 30 de septiembre se expresó que, de acuerdo con el titular de la Procuraduría General de Justicia (PGJE), Iñaki Blanco Cabrera, se encontró un saldo de siete muertos y al menos 25 lesionados. (Acusa la PGJE de Homicidio... La Jornada, 30.09.2014).
En el caso del periódico Reforma, se menciona que murieron dos estudiantes normalistas Daniel Solís Gallardo y Diosir Guerrero. (Atacan en Iguala…Reforma, 28.09.2014). Por su parte, La Jornada indicó que: “[…] padres de familia y dirigentes de estudiantes denunciaron que “fueron ejecutados extrajudicialmente” los alumnos Daniel Solis Gallardo […], Yosivani Guerrero […]; en tanto que a Aldo Gutiérrez Solano […] se le dictaminó muerte cerebral.” (Policías balean a normalistas…La Jornada. 28.09.2014)
Esta misma información la reproduce La Jornada el 30 de septiembre de 2018, según la junta de Coordinación Política de la Cámara de diputados (Diputados exigen castigar asesinatos…La Jornada. 30.09.2018). El GIEI (s.f: 197) menciona a tres estudiantes fallecidos: Daniel Solís Gallardo y Julio César Ramírez, además de Julio César Mondragón Fontes, en ningún caso se menciona el nombre de Diosir Guerrero ni de Yosivani Guerrero. Ambos periódicos confunden la identidad de las víctimas y ofrecen nombres errados. Posteriormente, La Jornada publica el 2 de octubre que se trata del estudiante normalista de primer año, Julio César Mondragón. (Aterrado, Julio César Mondragón, se echó a correr…La Jornada, 02.10.2014).
El total de personas heridas por arma de fuego, según el diario Reforma, fue de 17 personas. La Jornada ofreció dos versiones; según los alumnos fueron 25 heridos y según el Secretario Estatal de Salud, Lázaro Mazón Alonso, fueron 18 personas reportadas como heridas en los hechos violentos de Iguala. (Policías balean a normalistas…La Jornada. 28.09.2014). La cifra de personas heridas es una información que cambia en diferentes noticias, por ejemplo, en La Jornada, el 4 de octubre se habla de 6 personas muertas, 14 heridos y 43 desaparecidos. (Condena la ONU…La Jornada. 04.10.2014) y, el 5 de octubre, se habla de “al menos de un saldo de seis muertos y 25 lesionados” (Molestia por daños a comercios…La Jornada. 05.10.2014). Sobre este tema, el GIEI (s.f: 312) explica que “Más de 40 personas resultaron heridas, algunas de ellas de suma gravedad que fueron intervenidas quirúrgicamente, y uno de ellos se encuentra en coma y/o estado de estupor todavía”. En la prensa no se menciona claramente que durante los ataques, además de Aldo Gutiérrez Solano, los estudiantes Edgar Andrés Vargas, Fernando Marín Benítez y Jonathan Maldonado Hernández, resultaron heridos de gravedad.
Con relación a los estudiantes desaparecidos, en ambas versiones periodísticas se presentan diferencias entre el número de estudiantes desaparecidos en las noticias diarias. Para la fecha de publicación del informe del GIEI, se había confirmado ya, un total de 43 estudiantes desaparecidos [14]. La confusión en las cifras fue reportada incluso por el diario La Jornada:
Aunque la PGJE dio a conocer una lista de 57 normalistas desaparecidos, Bardomiano Martínez Astudillo, subdirector académico de la Normal Rural de Ayotzinapa, reportó en una entrevista radiofónica que ellos han contabilizado 56-. Por separado, Vidulfo Rosales abogado del centro de derechos humanos de la montaña Tlachinollan, manifestó que hasta hoy “solo se tienen los datos cotejados de 55 desparecidos; había una confusión de que eran 57, pero uno está lesionado, y un otro caso estaba repetido un nombre” (Acusa la PGJE...La Jornada, 30.09.2014).
Con relación a los victimarios, tanto Reforma como La Jornada y el GIEI se refieren a policías municipales y a un grupo armado [15]. Por su parte La Jornada mencionó que la persecución fue realizada por policías municipal, estatal y federal. (Policías balean a normalistas…La Jornada. 28.09.2014). El GIEI (s.f) indica que:
Además de la policías municipales de Iguala y Cocula que fueron los directos agresores, en las dos escenas de Juan N. Álvarez y el Palacio de Justicia de donde fueron detenidos y desaparecidos normalistas, hubo presencia de agentes del ejército, de la Policía Federal y Ministerial en distintos momentos (p.318).
En el diario Reforma no se menciona la presencia de Policía Federal ni Ministerial, tampoco de la participación en las agresiones de la Policía Municipal de Cocula. En la noticia publicada el 28 de septiembre se lee. “Tras los hechos, la seguridad pública en Iguala está a cargo de la Policía Estatal y Federal”. (Atacan en Iguala a normalistas, Reforma, 28.09.2014). Lo que parece indicar, según el periódico, que no hubo intervención estatal y federal hasta después de los ataques.
Conclusiones
La información proporcionada por el diario Reforma y La Jornada se diferencia claramente del primer informe ofrecido por el GIEI. Estas discrepancias radican en la omisión de información y en la falta de precisión de la información en cuanto a los hechos; en la prensa se omite la cantidad de ataques y los lugares en los que ocurrieron. Además el desarrollo cronológico en el que se desarrollan los episodios no es coherente en relación con los hechos reportados por el GIEI.
De igual manera, se compromete la veracidad de la información dado que hay confusión en la identidad de las víctimas, la manera como fueron agredidas y el número de estudiantes desaparecidos. Tampoco se ofrece información consistente con relación al número de personas fallecidas, heridas de gravedad y lesionadas. Si bien los reportes noticiosos se construyen a partir de fuentes de información oficial y no oficial primaria, esto no garantiza la objetividad en la noticia. Es de anotar que esta estrategia es muy usada en ambos periódicos y aunque no se trata de la voz directa del periódico no se deslinda su responsabilidad en la selección de las fuentes y la fiabilidad de las mismas al asumir el compromiso de reproducir una información dudosa o no verificada.
El hecho de que las noticias sean publicadas con mayor prontitud en comparación con el informe del GIEI, puede explicar la ausencia de detalles y claridad sobre los sucesos, sin embargo, esto no resulta ser una justificación para dar información errónea o falsa, en todo caso, el periódico no está impedido para indicar correcciones y aclaraciones a noticias previas, sin embargo, durante el tiempo revisado ninguna de las casas editoriales proporcionó algún reconocimiento sobre la falta de claridad de la información dada y la función correctiva de la información nueva.
Particularmente, el reporte de los sucesos expresado por Reforma resulta menos informativo que en La Jornada. Este último periódico considera mayor número de fuentes no oficiales como padres de familia y estudiantes a diferencia de lo que sucede en Reforma que recoge, en su mayoría, notificaciones oficiales (cuando instituciones oficiales estaban vinculadas en las agresiones). Además en La Jornada el número de noticias dedicadas al reporte del evento es mucho mayor, en cuanto al número y extensión de cada noticia en comparación con el diario Reforma que desarrolla el hecho prácticamente en dos publicaciones. Este aspecto favorece que La Jornada ofrezca información, que a diferencia de Reforma, resulta más coincidente con la que aparece en el informe del GIEI, lo que pone de manifiesto una labor de investigación que acompaña a la labor periodística.
El análisis del contenido de las noticias deja ver que, a pesar de reportarse el mismo evento, cada periódico elabora una versión propia de los hechos, aspecto que necesariamente influye en la manera cómo el lector construye la representación de la realidad y cómo reacciona ante la misma. El omitir información sobre los ataques, sobre las víctimas y agresiones hace que las personas que se informan a través de estos medios no logren entender las reacciones de dolor e indignación de la población afectada como consecuencia de un proceso de desinformación que en la prensa revisada se construye, principalmente, a través de la omisión e imprecisión de la información reportada. Ante la manera como se presentan los hechos de la muerte y desaparición de los estudiantes normalistas de Ayotzinapa, por parte de los periódicos Reforma y La Jornada, se observa que se construye una realidad alterna o paralela que si bien, parte del mismo hecho se desarrolla bajo coordenadas diferentes dando lugar a un evento noticioso que dista de la realidad objetiva que, idealmente, la prensa debería priorizar.
De este modo se evidencia que cada periódico publica una versión propia de los eventos que no corresponde, necesariamente, con los sucesos ocurridos y que contribuye a la desinformación que, en este caso, favorece a los victimarios y responsables de las agresiones dado que no se ofrecen datos precisos, completos y fiables y, de otro lado, desfavorece a las víctimas a quienes que se les niega el derecho a la verdad. Por tanto, el lector construye una representación parcial e incompleta del suceso con la información disponible en el periódico. En este sentido, vale la pena recordar que la libertad de información no implica, exclusivamente, el derecho de los medios para informar sino también el derecho de las víctimas a que se informe desde la verdad y el derecho de la población a enterarse de lo que ocurre de manera clara, veraz y precisa para que pueda comprender la realidad y actuar libremente con la garantía de estar bien informado.
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