Filosofía, Política y Economía
Una aproximación a las representaciones y prácticas políticas juveniles en la nueva coyuntura política
An approach to the representations and political practices in the current argentine political situation
Una aproximación a las representaciones y prácticas políticas juveniles en la nueva coyuntura política
Revista de Investigación del Departamento de Humanidades y Ciencias Sociales, núm. 13, pp. 75-98, 2018
Universidad Nacional de La Matanza
Recepción: 18 Diciembre 2017
Aprobación: 02 Febrero 2018
Resumen: En Argentina, a lo largo de la última década ha sido posible visualizar un crecimiento notorio de la participación juvenil en las estructuras político>partidarias que abarcó todo el arco ideológico, desde el movimiento peronista, pasando por el radicalismo, la “nueva derecha”, hasta diversos movimientos de izquierda que vigorizaron la conformación y organización de disímiles instancias participativas. Bajo este marco, el propósito de nuestro trabajo es realizar un primer acercamiento en lo que respecta a las representaciones y prácticas políticas juveniles en el escenario político post elecciones presidenciales del 2015. Para ello, bajo una metodología cualitativa e implementando entrevistas en profundidad, nos centraremos en dos grupos en particular por un lado jóvenes de agrupaciones kircheneristas y por otra parte, militantes de izquierda, principalmente los convocados en el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS). Nuestro objetivo es abordar las transformaciones, continuidades y rupturas, y cuáles son las nuevas –o no> formas que la participación política partidaria juvenil asume.
Palabras clave: juventudes, participación política, representaciones.
Abstract: In Argentina, over the last decade, there has been a notorious increase of youth political participation within structures of political parties that involved all the ideological realm, from peronista movement to the “new right>wing”, including radicalism and various left> wing movements which revitalized the institution and organization of different stages in the field of participation. Under this framework, our purpose is to make a first approach to political representation and practices carried by young adults in the political ground after 2015’s presidential elections. To accomplish that, we will employ a qualitative method and in>depth interviews, we will target two specific areas: first, young groups of kirchneristasj and, on the other hand, members of left>wing associations, mainly of Socialist Workers Party (PTS). Our aim is to explore transformations, continuities and rupturesj and recognize which are the new ways assumed by youth political participation.
Keywords: youth, political participation, representation.
Introducción
A partir del siguiente artículo nos proponemos realizar una primera aproximación a las representaciones y prácticas juveniles respecto de la participación política partidaria. De esta manera, nuestra intención es indagar cómo los4jóvenes militantes perciben y vivencian las actividades partidarias que realizan en el nuevo escenario político, en un contexto nacional y regional de acceso al poder de versiones novedosas de viejas derechas, donde los partidos políticos se realinean, y el panorama parece presentarse como en continuo bosquejo. En este marco, en Argentina en particular emerge un proyecto de centro>derecha democrática5, con aire dialoguista, que presenta un carácter aperturista, endeudador sumado a un marketing político “new age” que se aleja de las concepciones colectivistas y más clásicas de los ámbitos políticos, interpretando tendencias y valores individualistas y conservadores (Vommaro G., Morresi, 2015, Natanson, 2015).
Ahora bien, a lo largo de la última década ha sido posible visualizar un notorio crecimiento de la participación juvenil en las estructuras político>partidarias que abarcó todo el arco ideológico, desde las estructuras peronistas, pasando por el radicalismo, la nueva derecha y hasta los diversos partidos de izquierda que vigorizaron la conformación y organización de disímiles instancias participativas (Molinari, 2012, Vázquez, 2013, Vommaro P., 2014). Ello, se estableció bajo un marco que implicó en la última década kirchnerista6, la apertura y reactivación del protagonismo juvenil que se ocasiona >en gran medida> a partir de las vías tradicionales7 de implicación pública y política bajo un proyecto de país que posiciona a los jóvenes como protagonistas, poseedores de potencial y fuerza generadora.
Bajo estas premisas, el propósito de nuestro trabajo no es abordar todo el arco político, sino que nos centraremos en las representaciones y prácticas de dos grupos en particular en los jóvenes kirchneristas (a partir de tres organizaciones que conforman el espacio: La Cámpora, Kolina y Nuevo Encuentro) que comenzaron su experiencia militante conformando el oficialismo, y en la actualidad se establecen como oposición. E igualmente, indagaremos a jóvenes militantes de izquierda (específicamente afiliados > no necesariamente en términos literales – al Partido de los Trabajadores Socialistas> PTS). De este modo, pretendemos explorar las transformaciones, continuidades y rupturas que el nuevo clima epocal presenta en las prácticas e imaginarios de estos jóvenes, como así también, los retos que se proponen. Con este fin, bajo una metodología cualitativa, el trabajo de campo consistirá en la realización de entrevistas en profundidad a los citados jóvenes militantes entre 15 y 29 años, de ambos géneros que residen en el Área Metropolitana de Buenos Aires8(AMBA).
Definiciones y puntos de partida
Designar en plural: juventudes9
A continuación, comenzaremos por realizar una caracterización respecto de nuestra unidad de análisis. Es posible advertir la existencia de diferentes conceptualizaciones y definiciones etarias sobre quiénes son jóvenes. En este aspecto, los sentidos que las culturas otorgan a los grupos de edad, generan condiciones simbólicas de cómo se transita y se está en cada una de las etapas, dichas construcciones históricas, confieren sentido y particularidad a cada una de ellas. Por tanto, las expectativas de cada edad, junto con las prácticas que se suponen “naturales” y los estereotipos que se generan, forman parte de lo que se denomina el procesamiento sociocultural de las edades (Chaves, 2009).
Nuestra sociedad se encuentra organizada, entre otras clasificaciones y distinciones, por grupos de edad, y como en toda relación, entre ellas se juegan relaciones de poder. Ser joven es conformar un conjunto heterogéneo y dispar, que se diferencia y posiciona de múltiples formas dentro de la estructura social. Ahora bien, es también una forma de vivir, una categoría sociocultural que excede la edad cronológica de los sujetos y se manifiesta en numerosas instancias, no obstante, se han conformado marcos que los definen y engloban en torno a su grupo etario.
El Consejo Económico para América Latina y el Caribe (CEPAL), que depende de Naciones Unidas, en sus últimos trabajos establece en las edades jóvenes a los personas comprendidas entre los 15 a 24 años, y en algunos casos extiende esta franja hasta los 29 años. En Argentina, existe cierto acuerdo entre los principales organismos de estadísticas y aquellos que se abocan a las temáticas de adolescencia y juventud respecto a sus definiciones cronológicas, el Institutito Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) delimita como jóvenes a la franja de 15>29 años, lo cual, coincide con lo establecido por la Subsecretaría Nacional de Juventud.
Con lo expuesto, nuestro trabajo, abordará a los jóvenes que comprenden la citada franja etaria desde los 15 hasta los 29 años, dicha decisión, no intenta ocultar las diferentes pujas y análisis que se dan tanto en el área demográfica como legislativa en torno a la juventud, sino más bien, pretende dar cuenta de las dimensiones y características de cada subgrupo, para expresar así su particularidad. Es necesario entonces, ir más allá de las limitaciones de los conceptos >cargados de significados> respecto a lo juvenil para considerar así su heterogeneidad social y las diferentes modalidades en las que se presentan. Para ello, resulta central contemplar la construcción histórica y social (y no su simple definición etaria) de modo que se pronuncien las peculiaridades que cada época y sector social enuncia.
Participación política en “la década K”
El orden sociopolítico se reproduce en los espacios de la vida cotidiana donde las personas se relacionan, intercambian y comparten ideas, emociones, hábitos, prácticas y tradiciones, entre otras cosas que van conformando el entramado de la vida social en configuraciones socioculturales donde circula el poder y los sujetos. Es allí, donde aparece el poder como una relación co>constitutiva del hecho social, que no se presenta como algo tangible y observable, sino que sólo puede verse en términos relacionales y se configura de modos diversos según sus anclajes culturales. Entonces, los modos en que las personas nos apropiamos de lo social es lo que denominamos procesos de subjetivación. Así, los seres humanos nos constituimos como sujetos a través de estos procesos que siempre son situados, históricos, políticos, culturales y afectivos (Beck, Giddens y Lash 1997, Sennett, 2000, Bourdieu, 2002). Por tanto, entendiendo que hablamos de juventudes en plural, tal como fue expuesto anteriormente, nos avocaremos a la relación entre juventudes y política en el escenario político nacional, teniendo en cuenta que trabajaremos esta relación a través de jóvenes militantes de partidos políticos, definiendo “militancia” como una categoría nativa que hace referencia a un amplio espectro de acciones y praxis realizadas por los sujetos. Ello, con el objetivo difundir la propuesta política de su partido, de participar en los ámbitos institucionales propios de la organización, o bien de hacerlo en representación de la misma.
Quisiéramos subrayar el aspecto afectivo que forma parte de la militancia en tanto espacio de sociabilidad, contención, encuentro, etc. debido a que la dimensión emocional no es suficientemente considerada cuando se analizan dichas cuestiones y sin embargo, pensamos, tienen una influencia notable en toda acción humana y en todo hecho social. Según Le Breton (1999):
La emoción no tiene realidad en sí, no abreva en una fisiología indiferente a las circunstancias culturales o sociales, y lo que habla en ella no es la naturaleza del hombre, sino sus condiciones sociales de existencia. Se inscribe más bien en el seno de un tejido de significaciones y actitudes que impregna simultáneamente las maneras de decirla y ponerla físicamente en juego. La afectividad se entrelaza con acontecimientos significativos de la vida colectiva y personal, implica un sistema de valores puesto a prueba por el individuo, una interpretación de los hechos según una clave moral específica (p.111).
Va de suyo, que todo lo humano está atravesado por emociones de una manera compleja e inasible, que no determina pero influye en los pensamientos, las acciones y relaciones, con ello queremos decir que también hay una dimensión afectiva en la participación y en el pensamiento político. Esta emotividad se vincula con lo perceptivo, es decir, forma parte de los climas que se generan en el espacio público en el “estar juntos” y también constituye íntimamente el impulso individual para la participación. Asimismo, es un componente importante del discurso público de uno de los partidos políticos con los que trabajamos (Frente para la Victoria/ Unión Ciudadana) específicamente hacemos referencia a “El amor vence al odio”, “La patria es el otro” o “Mis compañeros son mejores que yo”, lo cual propone un modo relacional que suma afectividad a la discusión política.
Bajo este marco, es dable considerar que Argentina posee una fuerte tradición de participación político partidaria y es notoria la presencia de juventudes partidarias desde hace más de medio siglo, desde luego con picos de participación y declives profundos, que acompañaron el devenir histórico y asumieron diferentes improntas en cada período (Bonvillani et al., 2010, Molinari, 2012, Blanco et al., 2014, Cozachow, 2015). Luego de los años finales del s.XX y los comienzos del s.XXI marcados por una importante crisis de representatividad plasmada en el “que se vayan todos” del 2001/2002 y en el surgimiento de las asambleas barriales en esos mismos años que inauguraban otras formas de participación, diversas, precisamente por fuera de los partidos políticos. En la última década se observó una creciente actividad política y en ese contexto aumentó sin dudas el acercamiento y la participación activa de los jóvenes a los espacios partidarios, para sostener ello no se cuenta con datos estadísticos, no obstante ha sido posible visibilizarlo en los múltiples y diversos actos de participación popular y en cada movilización que se realiza10 (Núñez et al., 2015, Vázquez, 2015).
Asimismo, de acuerdo a lo expuesto por Vommaro (2015), es posible constatar que desde el regreso de la democracia no se había dado un incremento de una agrupación juvenil tal como aconteció con el kichnerismo con fuerte presencia a nivel nacional, y que apoye al partido de gobierno. Las variables que constituyen las múltiples causas que “explican” el incremento de la participación juvenil han sido exploradas por varios trabajos (Núñez, 2008, Vommaro, 2010, Vázquez, 2015b), en este trabajo es de nuestro interés subrayar algunas acciones concretas que, en este sentido, se realizaron desde el seno gubernamental con el fin de propiciar dicho crecimiento. Como ejemplo hemos de enumerar: el encuentro de Néstor Kirchner con las juventudes (Acto en el Luna Park, septiembre 2010) Ley Nacional de Voto a los 16 años (Ley 26774) sancionada en octubre de 2012, Ley Nacional de Centros de Estudiantes (Ley 26.877) sancionada en agosto de 2013 y su versión en provincia de Buenos Aires para fomentar la creación de Centros de Estudiantes (Ley 14.581), las palabras consagradas a los jóvenes en muchos de los discursos presidenciales, y la generación de los Patios Militantes en la Casa Rosada durante la 2da Presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, como escenarios de apropiación y encuentro juveniles.
Todo ello, nos permite dilucidar que el kirchnerismo se propuso atraer a los jóvenes a la militancia, integrarlos en la participación política, estableciendo líneas de acción en esa dirección, desde el plano formal, hasta aquellas más simbólicas, discursivas y expresivas. En este sentido, durante el kircherismo, la construcción de la categoría joven en la movilización política se edifica como una categoría con prestigio dentro del universo militante y como un término de definición pública de los compromisos que moviliza adhesiones (Vázquez, 2015).
Quienes eligen el partido realizan una relación directa entre los términos política, transformación y cambio ubicándolos en un mismo campo semántico, es decir, consideran que la acción política implica ese encadenamiento y plantean que la diferencia, entre la militancia partidaria y la que no lo es, radica en el acceso al poder del Estado. Participar del gobierno en alguno de los poderes del Estado se toma como posibilidad real de “cambiar la vida de la gente”. Además, adhieren a una ideología y consideran que un partido político tiene un proyecto sociopolítico y económico integral, a diferencia de los movimientos sociales u otros espacios de participación más laxos o sectoriales. En este punto coincidimos, nuevamente, con Vommaro (2013) en que el Estado es visto como una herramienta de transformación y un espacio de disputa que es preciso ocupar y al que hay que dedicarle esfuerzo militante. Por lo expuesto, es que es de nuestro interés ahondar en las prácticas y participaciones, en tiempos de cambios y transformaciones de diversa índole.
Apartado Metodológico
Observando los propósitos de nuestra investigación y considerando que nos encontramos frente a una primera aproximación en una temática coyuntural, es que nos centraremos en una metodología cualitativa, que nos permita abordar y explorar la problemática, y esbozar futuras líneas de indagación que la profundicen. Por ello, retomamos la argumentación de Giddens (1997) que refiere a la especificidad del mundo social, destacando su carácter simbólico >constituido previamente> y su particularidad de ser re> interpretado por los sujetos que lo componen. Ello, requiere que el investigador participe del universo social que ansía comprender, entablando diálogos con quienes lo constituyen, para así documentar y describir sus prácticas cotidianas buscando explicaciones que las trasciendan y enlacen con su historicidad (País Andrade, 2011).
Mediante la elección de una metodología cualitativa procuramos obtener una primera caracterización de las representaciones y prácticas políticas juveniles en un nuevo escenario político, atentas a las descripciones, los significados de los acontecimientos y las acciones relevantes, considerando las palabras pronunciadas, como así también lo gestual, aquello que dicho de otra manera, transmite el sentir de los jóvenes. Hemos decidido implementar como técnica la entrevista en profundidad en pos de explorar las ideas, representaciones y prácticas desde la perspectiva de los jóvenes militantes11. Para ello, se retoma el enfoque del sujeto, es decir, la posibilidad de ver a través de sus ojos, teniendo en cuenta la generación de empatía con quienes están siendo explorados, lo que también significa la posibilidad de penetrar los contextos de significado con los que operan (Mella, 1998).
Desde estas bases, la unidad de análisis se conformó con jóvenes entre 15 y 29 años tanto mujeres como hombres de agrupaciones kirchneristas que comenzaron su experiencia militante conformando el oficialismo, y en la actualidad, se establecen como oposición. Por otra parte entrevistamos a jóvenes militantes de izquierda, principalmente los convocados en el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS). Las entrevistas fueron realizadas en el segundo semestre del 2016 en diferentes localizaciones acordadas con los y las entrevistadas, desde Unidades básicas, hasta bares y otros espacios de militancia. El muestreo no probabilístico denominado “bola de nieve” nos permitió identificar los casos de interés a partir de compañeros de militancia que facilitaron su acceso y contacto.
Representaciones y contingencias
En el siguiente apartado daremos cuenta de tres dimensiones abordadas en el trabajo de campo, en primer lugar realizamos una breve caracterización sobre las trayectorias de participación de cada uno de los jóvenes entrevistados, luego, recorrimos las perspectivas y sentires en torno al escenario político, para poder finalizar así, con los desafíos y retos que el clima épocal presenta.
El inicio: itinerarios de participación
A continuación, realizaremos un primer acercamiento en torno a las trayectorias de participación de los entrevistados. Ello, se instituye como un puntapié inicial que servirá como marco para dar cuenta de los diferentes recorridos realizados por los jóvenes, como así también, los motivos que obraron como disparadores y motivadores del inicio de la acción colectiva partidaria. De este modo, pudo identificarse en algunos casos la presencia de un vínculo, o un nexo que de forma embrionaria, los acercó >de manera más o menos organizada según el caso> a la actividad colectiva:
“Si, vino un vecino, que es artista, vino y me dijo si, mirá estamos armando un grupo de militancia y bueno la verdad es que yo me quería sumar a un grupo de militancia y por eso me sumé… pero bueno fue a raíz de…después de lo que pasó con Néstor (Kirchner)” (Ana, 29 años, Kolina).
“Yo me acerco al espacio a través de una conocida, en un Programa que se hace en el Municipio que es Parlamento Joven que es donde escuelas secundarias presentan proyectos, y juegan por así decirlo, desarrollan el rol de concejales en el Municipio, ahí conozco una compañera, Dahiana, que bueno me comenta de este espacio, primero me acerco por una inquietud personal, de conocer el espacio, y bueno una vez que ya lo conocí, me enamoré” (Juan, 20 años, Nuevo Encuentro).
“Sí, empecé a pensarme políticamente, o a concebir la realidad de otra forma, a partir del ingreso acá al Estado en 2008, cuando en ese momento estaba la organización acá alrededor de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) y las reivindicaciones nuestras como trabajadores. A partir de ahí es como que empecé a tener algún tipo de participación política. Sino básicamente mi vida era trabajar, joda, estudiar (un poco) y el resto del tiempo veía… En ese momento empezaron a aparecer ideas. Después, con el tiempo llegando al 2011, creo yo, es donde empiezo a tener una militancia más partidaria y formal en el PTS.” (Luciano, 29 años, PTS).
Asimismo, pudo divisarse que existieron experiencias previas que de alguna manera obraron como parte de un camino de búsqueda, que significó la llegada a un espacio que hicieron propio:
“Me había acercado a una organización que se llama Santos Discépolo, fue el primer contacto que tuvimos a través de una amiga, pero fuimos una vez, no nos convenció el perfil, y bueno después otro amigo de la secundaria nos llevó a esta Unidad Básica y de ahí no nos fuimos jamás” (Florencia, 24 años, La Cámpora).
“Viví en España once años (2001 – 2012) y ya desde allá veíamos bien al kirchnerismo, mi familia siempre fue peronista, y cuando volvimos empecé en la Jauretche de Vicente López (yo vivo ahí). Después por una compañera que conocí me vine a La Cámpora Núñez y me quedé, sentí que acá me formaba más políticamente” (Luis, 23 años, La Cámpora).
“[…] yo en ese momento participaba en la APDH y con este compañero bueno, empecé a decir estos espacios multisectoriales tienen estos grises… quizás, por ejemplo, en lo concreto no exigen tanto (a los gobiernos). Bueno, este chico me empezó a preguntar, indagar acerca de lo que yo pensaba del kirchnerismo, en qué estaba a favor, en qué estaba en contra, así yo termino en el año 2013 acercándome al PTS […] (Sonia, 28 años, PTS).
Ahora bien, en el caso de las agrupaciones que conforman el conjunto denominado Kirchenristas (que adopta diversos nombres: Unidos y Organizados/Unidad Ciudadana) puede vislumbrarse que la muerte de Néstor Kirchner acontecida el 27 de octubre de 2010 se erige como un punto de inflexión en los jóvenes, siendo un impulso para acercarse a diferentes instancias participativas:
“Hice el Censo, fui a la plaza al otro día porque terminé muerta, y me pasó eso, un montón de gente, re distinta, familias, y algunos alegres, otros tristes, otros enojados, muchos repasando todo lo que había pasado, porque si querés desde lo intelectual tipo esta medida me gustó yo ya lo tenía creo que a partir de ese momento le puse el corazón, entonces a partir de ese momento yo dije quiero militar, pero quiero militar en La Cámpora no quiero en otro lado y eso también lo tenía claro” (Julieta, 27 años, La Cámpora).
Sin embargo, es interesante observar como a diferencia de lo que ocurre en los espacios identificados con el kirchnerismo, en “la izquierda” octubre de 2010 remite al asesinato de Mariano Ferreyra (militante del PTS que se manifestaba como trabajador tercerizado/precarizado de los Ferrocarriles). En este plano, nos parece importante poder comprender los mecanismos que operan para que en cada sector ideológico>partidario los hitos históricos se constituyan de diferente manera y cobren sentido en dicho contexto. Es decir, los hechos históricos se convierten en memoria colectiva en un marco ideológico que les otorga mayor o menor relevancia:
“Cuando en octubre de 2010 se da el asesinato de Mariano Ferreyra, en ese momento es que cuajan algunas cosas que yo no tenía del todo claras. Tiempo después de lo de Mariano, aparecen en el edificio algunos compañeros militando una prensa, unos futuros compañeros partidarios militando una prensa, la cual yo compro. [ ] Y bueno, ahí inicio unas discusiones con el PO y el PTS en paralelo, y finalmente me termina convenciendo la política, la estrategia del PTS” (Luciano, PTS).
Además del fallecimiento del ex presidente como punto relevante en cuanto a lo convocante no sólo desde el plano más estrictamente político, sino como hecho simbólico generador de una identidad que despertó afectividades, sentimientos de unión y filiación, también aparecen como elementos significativos determinadas acciones, leyes o Programas que posibilitaron procesos de identificación. En este sentido, Vázquez sostiene:
“En estas experiencias activistas, el Estado se configura como núcleo de sentido que se articula de diferentes maneras con la militancia, caracterizada como una militancia por, para o desde el Estado. Dentro de estas configuraciones, pudimos registrar la importancia que posee para algunos de los activistas trabajar en el Estado, especialmente en áreas consideradas importantes por estar vinculadas, por ejemplo, al impulso de políticas públicas consideradas como victorias o méritos de las gestiones de gobierno kirchneristas. Asimismo, entre los activistas se configura un repertorio de acciones militantes vinculado, por ejemplo, con militar una ley, esto es, participar del debate y acompañar el proceso vinculado con el voto y la sanción de una ley (…)” (2015, p.14)
En palabras de una joven podemos visualizar lo expuesto:
“[...] ya estaba interesada en conocer lo que era la militancia, me había identificado a partir de ese momento que yo te digo de la muerte de Néstor con el kirchenerismo, sobre todo más que con el kirchenerismo porque en ese momento no era un ¨soy súper kirchenrista¨ sino un me copa lo que está haciendo este tipo, esta medida me gusta, yo sé que empezó con el tema de la Ley de Medios, que fue algo que me prendió enseguida (…)” ( Julieta, La Cámpora).
Finalmente, analizando las trayectorias de acercamiento a la militancia de los jóvenes entrevistados. Si bien en la mayor parte de los casos no provienen de familias militantes, sí dieron cuenta de una atmósfera de diálogo y debate intrafamiliar que sustentó su formación ideológica y parte de sus prácticas posteriores. Más allá de la aprobación y la consecuente atracción que generaron algunas medidas, leyes, políticas públicas o el rechazo, en otros casos, lo que atraviesa a dichos jóvenes militantes es la creación de lazos de afecto y confianza al interior de los grupos lo que redunda en la permanencia, el compromiso y la voluntad para la realización de múltiples tareas, así como en el sentimiento de pertenencia al espacio político, es decir cómo la militancia significó ¨un lugar donde estar¨, sentirse parte, y a su vez, crecer:
“Principalmente lo que me pasó…sentirme identificada, la realidad es que la gente que piensa como yo en mi grupo no era lo predominante…todo lo contrario, la verdad es que no compartía nada, me faltaba también…si bien era la más chica, de las mas chica en la Básica, me dió la posibilidad de identificarme con otras personas, me ha llenado mucho, no la podría dejar […]” (Florencia, La Cámpora).
“Yo lo que siento es que me hizo crecer mucho, quizás también me agarró en una edad donde yo ponele tenía 19>20, salía de la escuela, había ido a la Universidad, pero no me había pasado de sentirme identificada, y acá sí, me dio un acercamiento con gente muy variada, es como una segunda familia, obviamente te cruzás gente de mierda pero eso también te ayuda, y más allá del crecimiento político, porque hay cosas que si no fuera por la militancia jamás hubiese aprendido, cosas que no te llega ni la imaginación […] No te digo defender mis ideales y eso, porque eso ya lo tenía y me hizo venir acá, pero me hizo crecer mucho como persona, cómo desarrollarme con el resto de la gente, con tu sociedad”(Julieta, La Cámpora).
Por tanto, se instituye a partir de la acción colectiva un espacio que hablita un “nosotros”, donde se pone en juego también aquel “tejido de significación” tal como lo describe Le Breton (1999). Allí, la construcción de identidad, el posicionamiento y la dimensión subjetiva adquieren protagonismo, edificándose maneras de actuar frente al mundo y, especialmente, de sentirse.
Percepciones e impresiones: un acercamiento
Una vez conocidas y caracterizadas las experiencias de militancia, como así también las razones que dieron comienzo y curso a la participación orgánica de los jóvenes entrevistados, ha sido de nuestro interés indagar cuáles son las percepciones en torno a la gestión por parte de la coalición Cambiemos.
En principio, hemos interrogado respecto a cómo se percibió el cambio, más precisamente, cómo fueron asimiladas las trasformaciones –fundamentalmente en los primeros tiempos12, posteriores a la elección de diciembre> teniendo en cuenta que se daba la coincidencia (luego de mucho tiempo) en la cual nación, provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma, detentaban una misma bandera política.
En torno a este primer momento, recabamos las siguientes expresiones:
“Me acuerdo muy patente la angustia de los compañeros del 10 de diciembre al 11, el local parecía un velorio, nos reíamos, llorábamos, nos juntábamos, éramos 20 en un local 4x4 pero estábamos todos juntos. Después los cambios más políticos bueno yo trabajo en el Estado y veo como echan compañeros, muchos compañeros se han sumado a militar desde el lado positivo, muchos que el 10 de diciembre dijeron: yo quiero que vuelva Cristina, no me sume a militar antes, pero me sumo ahora” […] (Juan, Nuevo Encuentro).
“Principalmente lo que me generó…todo el espectro político, todo el espacio, no solo en mi Básica, en mi organización fue muy desconcertante, los primeros meses, fue bastante angustiante para nosotros esta derrota política, porque uno cree que con los logros que hemos tenido durante estos años se haya elegido un gobierno totalmente opuesto, es complejo, es complejo para la mente de un militante […]” (Florencia, La Cámpora).
En contraste, en un espacio político como el PTS, pudo divisarse que en su fundamentación última, el cambio de gobierno fue entendido como un pase de poder de un sector de la burguesía a otro de tinte más conservador y neoliberal, conformando ambas partes la clase dominante y en función de ello, su actuación. Por lo tanto, el pasaje de un gobierno a otro no originó tantas emociones, ni fuertes sentimientos de pérdida, pero sí un posicionamiento de alerta, con la convicción de mantener una coherencia histórica:
“Sí evidentemente algo cambió. Pero es una posición medio ambigua la mía porque siento que… a ver, la realidad concreta cambió, incluso para todos y fundamentalmente para un 54% que en 2012, 2013… cuándo fue que… ¿Cuándo ganó Cristina? 2011. Ese 2011 había un 54% que reafirmaba y consolidaba una opción lo que es ambiguo porque yo en lo personal veo las cosas con cierto pesimismo histórico. O sea, el marxismo a mí me dio la visión de la lucha de clases, la concepción, el paradigma. Y más allá de las diferencias de mayor o menor grado, el gobierno y el poder lo tienen una clase, la cual encuentra distintos representantes. En ese sentido digo que no cambió mucho la historia” (Luciano, PTS).
“Yo como militante tengo la percepción de que hubo muchas cuestiones que se pudieron profundizar porque venían de antes, por ejemplo: el protocolo anti piquetes tuvo su precedente en la Ley anti terrorista o el tema de la flexibilidad laboral, que son cuestiones que se fueron profundizando. Yo lo que pienso es que igualmente el gobierno macrista va a ser todo lo neoliberal que la relación de fuerzas le permita. Creo que se nota muchísimo el hecho de que claramente son una CEOcracia. [ ] También a su vez, te digo ya como trabajadora social o como futura trabajadora social lo que noto es que las fuerzas de seguridad están más envalentonadas con los pibes en los barrios, con los manifestantes, yo creo que a nosotros todavía no nos pasó, porque somos… porque no sé si nos estudiaron mientras los diferentes conflictos que hubo que dijeron bueno, este es el partido que se me va a clavar seis meses en la Panamericana. Pero bueno a nivel mas los compañeros que militan en el interior del país, sí sufren más represión o más amenazas” (Sonia, PTS).
En este marco, bajo diferentes miradas respecto a la implicancia o no de las transformaciones que la nueva gestión presenta, hemos distinguido relatos que frente a este contexto >más complicaciones a nivel interno de la propia organización> significaron el alejamiento de la participación, reflejando cómo el nuevo panorama visibilizó tensiones al interior de la misma:
“Si eso, cuestiones internas que uno quizás pone mucha voluntad, y hay cuestiones internas que uno no termina de entender lo que está pasando, pero son pujas de poder, no sé…siempre hay alguien que quiere destacarse más que otro, encontrar su lugar, su puesto…no sé si será eso también…de hecho estamos como estamos porque estas pequeñas que fueron pasando, no? Quizás si se hubieran comprometido más todos los militantes, a pensar más en el territorio, a pensar más en que la patria es el otro, no solamente ver qué puesto va a tener cada uno. O esas cosas, yo creo que eso también influyó a que ahora estemos como estamos” (Ana, Kolina).
Por tanto, pueden verse diferentes circunstancias que de forma embrionaria van marcando el escenario, por un lado el alejamiento de la organización en tiempos de crisis y reacomodamiento, por el otro, las sensaciones de desazón e incertidumbre frente a nuevas condiciones. Asimismo, por el lado de los militantes de izquierda, es distintiva la posición que asumen al tomar distancia (dadas las características del Partido >no de masas>) de la dirección que toma la política nacional, planteándose como línea de acción la continuidad de la denuncia pública y la participación en los frentes de izquierda acompañando las luchas populares. Por otra parte, también se percibió cierta sensación de ambigüedad sobre la representación de ruptura/continuidad, destacándose sí, la preocupación de un contexto que parece recrudecer aspectos represivos y reaccionarios:
“Siento que la responsabilidad por la realidad nacional no pasa necesariamente por las acciones del FIT, que es una expresión minoritaria y radical… [ ] Pero bueno en ese juego, donde no tenemos poder de decisión pero sí de influencia, yo siento que estamos dando lo que podemos…
Acompañado de una situación nacional donde la bronca creció porque muchas cuestiones o derechos que habían sido adquiridos fueron puestos en duda hubo retroceso si querés, y esto trae un clima de época en el cual la movilización tiende a salir pero de forma desordenada y parcial porque no es unitario, no es con una dirección clara…Pero mi convicción y mi moral siguen siendo las mismas: sigo reivindicando las mismas cuestiones y apostando por lo mismo. Sí, por ahí, con algunos aspectos más críticos, que tienen que ver con el paso del tiempo al interior de una organización…” (Luciano, PTS).
“Nosotros el tema de votar en blanco fue básicamente porque nos consideramos un Partido antiburgués y es como decir entre dos Partidos burgueses, es como que no hay discusión” (Sonia, PTS).
Ahora bien, para el caso de los jóvenes de Cámpora y Nuevo Encuentro, organizaciones que con heterogeneidad en sus proveniencias han ostentado una lógica numérica y territorial de importancia, es posible divisar que una vez atravesado el primer momento, la energía se retoma en función de analizar, organizar y reflexionar sobre el ¨volver¨, erigir el ¨Proyecto¨ y ocupar (nuevamente) los espacios el Estado que tan significativos fueron en la última década, donde militancia y trabajo en el Estado fueron compatibles:
“Particularmente en nuestro espacio creó un sacudón importante, nos pasó todo esto…de no sentirnos…porque Cristina se fue y Cristina no estaba, no había ningún dirigente que tomara la conducción del espacio político, hoy ya apareció mucho más, te sentís acobijado de cierta forma, pero fue muy desconcertante al principio, de mucho análisis político, de mucho análisis en la Básica. Hacíamos nuestras actividades por supuesto, retomamos otras que como el año pasado fue de muchas elecciones eso te frena inevitablemente, y ahora pudimos retomar muchas más, empezamos a ponernos nosotros proyectos y objetivos en nuestra propia Básica, y laburamos también con otras Básicas, en la Comuna, con otras orgas, tenemos muy buena relación” (Florencia, La Cámpora).
“Bueno fueron esos días, ya al cuarto día fue como un…mismo el colectivo me empuja o mismo yo a veces tenía que empujar otros compañeros, fue como un: bueno perdimos las elecciones tenemos que volver, vamos a hacer de todo…fue algo en parte algo positivo, porque salimos a comernos la cancha y creemos que nos afianzó también, nos afianzo mucho en lo que nos creíamos porque creemos que nuestro proyecto político es el mejor para el país, y salimos a comernos la cancha con más reguardo, a charlar con los vecinos a desarrollar mucho más paciencia, a cuidar más los recursos… antes era bajar un cartel y ahora es pintarlo a mano, y esperar que se sequen, es como que le empezás a dar valor a esas cosas, que quizás hasta el 10 de diciembre no lo veíamos, era otra realidad” (Juan, Nuevo Encuentro).
Los fragmentos dan cuenta de cierto impulso y reactivación, luego de una primera instancia más cercana a la confusión e inactividad. Sin embargo, a partir de los discursos se identificó que esta participación se funda en un contexto que requiere de mayor cuidado y resguardo, es decir, ha sido posible advertir el surgimiento de ciertos temores y desconfianza para el pleno desarrollo de las prácticas políticas:
“Volver a entender que si uno sale con una remera te putean mucho más libremente, de que si ya nos sentíamos atacados ahora te da la sensación de que queda impune, esto si te pensás y lo pensás y maquinás porque uno quizás trata de obviar esto, porque parece un episodio aislado, y otro. En su momento nos toco vivir acá a una cuadra de mi casa que balearon una Básica compañera, en medio de una fiesta, entonces en ese momento yo decía si voy con la remera de la Cámpora al chino y me ve, entonces ¿me pega un tiro? Y eso se sintió mucho, y es atemorizante y además te da mucha bronca y te preocupa, porque lo yo creo que es que se tiene que entender que a mí me pasa por una remera de La Cámpora, al otro porque tiene una visera […]” (Julieta, La Cámpora).
En este sentido, otro joven añade:
“[..] y después también aunque no se instala mucho esto del miedo… tenemos compañeros que en Villa Crespo han sufrido disparos en un brazo desde un balcón, quizás antes salimos a hacer una pintada y teníamos otro resguardo, bueno ahora esto también fue pensar las cosas, cuando salimos pensar algún esquema de seguridad, la importancia de obedecer en el caso de situaciones puntuales empezamos a formarnos en eso también, quizás antes íbamos a Plaza de Mayo a festejar el 10 de diciembre, o los 24 de marzo íbamos a estar con las Madres, con las Abuelas”(Juan, Nuevo Encuentro).
Por otra parte, entre los jóvenes entrevistados del PTS no surge este temor en particular, aunque sí comparten la visión respecto del recrudecimiento represivo y la posibilidad de ser objeto del mismo:
“Por ejemplo, nosotros cuando empezó con el tema de Milagro Salas, nosotros tuvimos con la Tupac de Jujuy, tuvimos mil y una cuestiones con las cuales no estábamos de acuerdo, situaciones que pasan, como pasan en todos los lugares donde hay militancias más hegemónicas por así decirlo y demás. Pero nosotros desde un principio lo que planteamos es que no podíamos dejar pasar hasta hacer lo imposible, porque como te decía antes, hasta autodefensivo. Decir: hoy empiezan por este y a nosotros nos levantan como sorete en pala (risas). O sea, y esta a quién le va a importar” (Sonia, PTS).
En el conjunto de expresiones de nuestros entrevistados vemos aún la búsqueda de senderos por los cuales transitar la construcción de un espacio más amplio en términos políticos y que opere al menos como fuerza de contención para que, como dijo una entrevistada: “la relación de fuerzas le impida al gobierno macrista ser todo lo neoliberal que quiere”. Esta construcción se ve compleja y todavía en gestación.
Futuros posibles: desafíos y tensiones
Para concluir este primer acercamiento en torno a la militancia de los jóvenes en la actualidad, nos ha parecido relevante ahondar en cuáles son los retos y propósitos. Así, hemos explorado los proyectos, deseos e intenciones consideran necesario (y anhelado) asumir. En este sentido, los entrevistados sostienen:
“Yo lo que considero que el desafío es poder ubicarnos en el lugar que estamos realmente, que somos oposición, esta situación me pega mucho. Cuando yo empecé a militar, era una militancia distinta, con mucha más inocencia, con otro entusiasmo, no digo que tengamos que ser ingenuos, pero considero sobre todo lo que es la cúpula, sobre todo cuando el movimiento creció tanto (…) y se va a repetir el ciclo la crisis, el duelo y la reactivación, creo que hay mucho conflicto arriba, hay mucha pelea, hay mucho queriendo sacar tajada, queriendo acomodarse…que es lógico, pero con qué costo, el costo de este gobierno es: buchoneá, expulsá, echá trabajadores” (Julieta, La Cámpora).
“Mi participación está creciendo porque yo estoy militando más en el sindicato (APA), en mi trabajo… mis convicciones para seguir no cambiaron para nada, yo sé lo que pasó, no sé el 100% de lo que pasó, pero lo que me interesa es que le devuelvan al pueblo lo que tenía. Mi participación no va a decaer si decae será por algún problema personal que tenga, pero yo quiero seguir militando, cuanto más mejor, quiero aprender de mis compañeros y compañeras. Ser peronista es no bajar los brazos. La patria es el otro. Como partido vamos a seguir para adelante, no hay que bajar los brazos” (Luis, La Cámpora).
A los militantes kirchenristas parece nuclearlos una misión: “volver”, ese retorno significa aprender de lo experimentado (luego de un periodo de análisis que es rescatado en todas las entrevistas), para así edificar en un futuro el proyecto político que defienden:
“[…] particularmente consolidarnos como organización, nosotros creemos que nuestra organización fue creada por Néstor y por Cristina siendo los dos presidentes de la nación, con todo lo que conlleva, porque todas las políticas públicas que llevaba el Gobierno eran nuestro escudo nuestro discurso de militancia, algo que sucede siempre cuando uno es Gobierno y el desafío era ver qué éramos nosotros sin el Estado, sin el Gobierno…sin ser la conducción, y bueno nada es algo que vamos viendo todos los días, siempre hay cosas buenas, cosas malas, hay muchas cosas para cambiar, hay muchos dirigentes que tendrían que rever su situación, o su manera de hacer política, por suerte se dan los espacios de debate en las bases...porque digamos ellos también te plantean su situación que sucedió algo que no se lo esperaban y que también están aprendiendo a acomodarse” (Florencia, La Cámpora).
Ahora bien, dicho sentimiento constructivo y que denota cierta esperanza en retornar a los espacios de poder y gestión por parte los jóvenes que forman parte de espacios kirchenristas, no pudo visualizarse en aquellos que componen los de izquierda. Allí, es dable identificar discursos que revelan propósitos de más largo plazo y expectativas sobre un futuro más justo:
“A futuro… estoy esperando el segundo semestre todavía (risas). Hablando en serio es muy difícil pensar, al menos para mí, a futuro dentro de tres años. Porque para mí el futuro depende de una red de… del capitalismo como red internacional. Que sé yo, hay ciertas cuestiones que se pueden llegar a repetir. Tal vez por ser un año electoral el que viene, sea un año con cierta “buena letra” del oficialismo, por así decirlo sin ataques de tanta intensidad. Aunque tengo algo de temor y de sospechas por ser trabajador estatal…pero a decir verdad, en lo particular en eso sí siento un poco de alerta, pero en lo general creo que va a continuar la careteada de una variante burguesa más a la derecha que otra, pero burguesa al fin y al cabo, donde va a tener que hacer buena letra para llegar a buenos resultados en las elecciones” (Luciano, PTS).
“Me gustaría que se llegue a un mundo más justo y que las próximas generaciones que vengan a ocupar este mundo sean mucho más libres que lo que fuimos nosotros y que sigamos estando en democracia y que no tengamos que atravesar nunca más una dictadura, porque la verdad es… después lo otro lo charlamos si la revolución internacional, obrera y socialista o peronista y… Nada que las sociedades sean más justas, que podamos aprender de los que estuvieron antes que nosotros y que nos podamos ver como hilos de continuidad histórica. Soy muy romántica (risas)” (Sonia, PTS).
A partir de ello, es posible distinguir las diferencias en cuanto a perspectivas y posibilidades de acción entre los jóvenes kirchneristas y aquellos que forman parte del PTS. Los primeros piensan en construir y retomar las instancias de poder, participación y gestión otrora obtenidos, mientras que los segundos destacan el hilo de continuidad que ven en ambos partidos políticos (Frente para Victoria(FpV)/ Unidad Ciudadana> Cambiemos) y se proponen, por lo tanto, acrecentar sus bases para influir en mayor medida en la toma de decisiones de la gestión de gobierno desde la prensa del partido, las declaraciones públicas de sus dirigentes y la movilización, asumiéndose así como un espacio de control y denuncia.
Asimismo, ha sido posible identificar que los jóvenes se perciben y se piensan como generación de recambio en sus partidos y en la gestión de gobierno, o bien integrando legislaturas a futuro. Entre sus representaciones está fuertemente instalada la continuidad democrática y este es un punto importante que entendemos los diferencia de generaciones anteriores, así, su identidad juvenil los fortalece, dando la disputa respecto a la construcción de un frente más amplio en el caso del FpV> Unidad Ciudadana, debatiendo su composición. Por su parte, en los sectores de izquierda la discusión está dada en torno de cómo llegar a las mayorías, a sabiendas de que el acceso a la presidencia no es un objetivo de corto o mediano plazo, como sí lo es la ocupación de bancas legislativas para representar los intereses de la clase obrera.
A modo de cierre
Nuestro propósito al abordar este trabajo fue acercarnos a una temática de coyuntura que se encuentra abierta, cambiante y aún en proceso mismo de construcción. Es decir, observamos cómo los jóvenes participan políticamente en la actualidad, teniendo en cuenta diferentes organizaciones en pos de explorar qué hay de continuidad y de innovación en el clima épocal, considerando las trayectorias juveniles y sus posionamientos.
Los sujetos participan de diversas experiencias y modos de organizarse de acuerdo con el contexto socio>histórico, los factores subjetivos y emocionales, por tanto, los modos de expresar y hacer política de los jóvenes son polimorfos y dinámicos. En torno a su militancia, pudimos constatar la aparición de ciertos nexos y relaciones que obraron como facilitadoras en el comienzo de una participación más orgánica, asimismo y a partir de diferentes hitos, ciertos sucesos históricos interpelaron a los jóvenes forjando una participación activa que perdura hasta hoy13.
La nueva coyuntura política fue percibida en rasgos generales a partir de dos perspectivas, por un lado, el conjunto de jóvenes kircheneristas manifestó haber atravesado un primer momento de sopor y parálisis, para que luego con el correr de los días comience nuevamente la actividad y las ganas. Ello, bajo un marco de ¨empuje¨ entre compañeros que obró como un discurso en el que prima el voluntarismo y el no ¨bajar los brazos¨ con un objetivo de máxima: ¨volver¨. Asimismo, pudo cristalizarse (especialmente para el caso de Cámpora y Kolina) cierto reclamo desde las bases para la construcción de una dirigencia acorde a los tiempos reinantes, en la que prime verdaderamente el estar unidos, dejando atrás fracciones y resquemores que no parecen sumar en una realidad adversa.
Ahora bien, en el caso de los jóvenes pertenecientes al PTS se distinguieron ciertos matices, en principio la continuidad en el poder de la burguesía (aunque sea otra fracción) que no parece plantear diferencias sustanciales con la anterior gestión. No obstante, también dieron cuenta de cierta alarma (compartida por la totalidad de los entrevistados) del clima actual en torno a la participación, las manifestaciones públicas y el miedo al rol de las fuerzas de seguridad. Sumado a ello, se plantea una deslegitimación de la militancia (donde también opera la opinión mediática>hegemónica), en un contexto que discursivamente se presenta como “superador de divisiones a nivel nacional”.
Respecto a los desafíos que el escenario político presenta también podemos concebir dos aristas, por un lado, los jóvenes kirchenristas exteriorizan el reto que significa militar sin los recursos del Estado, pero a su vez dicha falencia se vuelve una prueba – que creen> habilitará la posibilidad de fundar otras estrategias, dejando atrás diferencias que impendían la conformación de consensos más amplios. Por su parte, los jóvenes militantes de izquierda, detentan una mirada menos esperanzadora, advirtiendo la “derechización” y el acotamiento de cierto margen de acción en torno a algunas conquistas.
Este primer acercamiento pretende erigirse como un puntapié inicial y exploratorio, dejando líneas abiertas que sean retomadas y profundizadas en trabajos posteriores. Creemos necesario rescatar el protagonismo juvenil que evidencia una militancia que se presenta como placentera y de disfrute, un lugar para encontrarse con otros significativos, en dónde la identidad y los lazos asumen un rol relevante. Asimismo, se establecen prácticas que expresan cruces, actualizaciones como así también persistencias, bajo un marco que demanda el reacomodamiento y la espera frente a un futuro incierto.
Así, se resignifican elementos y se establece un crisol de expectativas, conjuntamente a una mirada –aún atenta> que cree que resta mucho por reelaborar y pensar en pos de (con matices en su interior) construir sus sueños de militancia (y juventud).
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