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¿Reconstruir los fundamentos de las ciencias sociales? Comentarios sobre algunos puntos de la propuesta de Brian Epstein
Julián Tagnin
Julián Tagnin
¿Reconstruir los fundamentos de las ciencias sociales? Comentarios sobre algunos puntos de la propuesta de Brian Epstein
SHOULD WE REBUILD SOCIAL SCIENCES’ FOUNDATIONS? REVIEWS OF SOME POINTS IN BRIAN EPSTEIN´S PROPOSAL
Revista de Investigación del Departamento de Humanidades y Ciencias Sociales, núm. 14, pp. 235-250, 2018
Universidad Nacional de La Matanza
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Resumen: Este artículo nace como respuesta a la propuesta del filósofo de las ciencias sociales Brian Epstein de reorientar las investigaciones a partir de un nuevo ordenamiento ontológico, con definiciones y aportes metodológicos propios. A partir de este llamado revisaré críticamente la teoría de Epstein, ampliaré la revisión de las cuestiones ontológico<epistémicas relacionadas con las ciencias sociales actualmente en debate y señalaré la importancia de vincular estas reflexiones con el marco axiológico de las ciencias en general.

Palabras clave:Filosofía de la cienciaFilosofía de la ciencia,ontologíaontología,ciencias socialesciencias sociales,realismo especulativorealismo especulativo.

Abstract: This article was born in response to social sciences philosopher Brian Epstein´s proposal to redirect research from a new ontological order, with its own definitions and methodological contributions. From this request I will critically review Epstein's theory, expand the review of the ontological<epistemic issues related to social sciences currently under discussion and point out the importance of linking these reflections within the axiological framework of sciences in general.

Keywords: Philosophy of science, ontology, social sciences, speculative realism.

Carátula del artículo

Filosofía, Política y Economía

¿Reconstruir los fundamentos de las ciencias sociales? Comentarios sobre algunos puntos de la propuesta de Brian Epstein

SHOULD WE REBUILD SOCIAL SCIENCES’ FOUNDATIONS? REVIEWS OF SOME POINTS IN BRIAN EPSTEIN´S PROPOSAL

Julián Tagnin
Universidad Nacional de Lomas de Zamora, Argentina
Revista de Investigación del Departamento de Humanidades y Ciencias Sociales, núm. 14, pp. 235-250, 2018
Universidad Nacional de La Matanza

Recepción: 13 Marzo 2018

Aprobación: 08 Junio 2018

¿Crisis de las ciencias sociales?

El filósofo norteamericano Brian Epstein denuncia la paradoja de las ciencias sociales que consiste en que viviríamos en una “economía de las ciencias sociales” (Epstein, 2015<a:5), donde las actividades económicas están cada vez más convertidas a la recolección y movilización de información sobre las personas y “es apenas una pequeña exageración decir que la economía mundial se está transformando en un sistema masivo para hacer ciencias sociales” (Epstein, 2015<a:2) por el desarrollo de tecnologías de la información y la comunicación, pero al mismo tiempo existe una crisis en las ciencias sociales debida a la falta de predictibilidad de los modelos donde teorías sociales plausibles sufren paulatinamente distorsiones que las alejan cada vez más de poder explicar y predecir los comportamientos sociales. Los diagnósticos de los teóricos de las ciencias sociales caen, según Epstein, en revisiones metodológicas sobre cinco grupos de errores (Epstein, 2015< a:5):

  1. 1. información imperfecta de los individuos, constituciones colectivas)
  2. 2. < Pobre entendimiento de las propiedades emergentes de los grupos desde la agregación de individuos (diferencias entre las propiedades de agentes colectivos y las individuales).
  3. 3. < El estilo de los modelos es inadecuado (las figuras, metáforas según Palma (Palma, 2016), que proveen los paradigmas explicativos no se corresponden rigurosamente con la realidad)
  4. 4. < Construimos modelos a un nivel equivocado (diferencia entre teorías macroscópicas, mesoscópicas y microscópicas)
  5. 5. < Imposibilidad de alcanzar teorías que modelen los sistemas sociales como un todo.

Y para Epstein habría una falla más profunda que es la imagen antropocéntrica del mundo social.

El autor quiere superar esta crisis de las ciencias sociales trocando la pregunta sobre "cómofunciona" por la de "qué es" el objeto de estudio como hacen las ciencias naturales según un relevamiento de publicaciones hecho por él mismo, y en paralelo que se manejen más datos para aumentar la predictibilidad de las investigaciones. La propuesta del autor es "construir una infraestructura de modelado en computación y matemáticas" en lo que significa un esfuerzo por automatizar procesos de análisis y toma de decisión en correlato con las propuestas basadas en estadística y predicción del comportamiento del big data para las ciencias sociales (Hilbert, 2014s Davidovitz, 2017).

Epstein presenta como herramientas para su propuesta de refundación ontológica una serie de discusiones sobre la metodología de las ciencias sociales y precisiones sobre algunos conceptos.

El autor hace una distinción entre hechos, oraciones y proposiciones, dándole a estas el respaldo de la lógica formal y señalando la contingencia o necesariedad eventual de cada una, para los estudios de las ciencias sociales. Ligado a esto, introduce una diferencia entre mundos posibles y hechos posibles, clasificando los objetos por sus propiedades y relaciones. Luego amplía el marco categorial discriminando hechos sociales y tipos sociales. Aquí es donde conceptualmente más se distingue quizá el aporte de su propuesta para la práctica científica pues señala que los estudios sociales deberían versar sobre objetos sociales, en el sentido que les da de entidades constituidas colectivamente, que toma de John Searle (Searle, 1997) y también de David Humes o de propiedades de los objetos que siguiendo lo expuesto anteriormente se deducirían de las proposiciones verdaderas o posibles que se pueden obtener de los hechos sociales, siendo las propiedades suficientemente invariantes como para medir el cambio en la situación social estudiada.

El campo que elige Epstein para ejemplificar la crisis es el de la economía, cuya divergencia entre teorías ortodoxas y heterodoxas, neoclásicas y críticas, lleva a que toda una serie de políticas que recomienda un paradigma tenga un programa opuesto en el otro. Epstein comienza una conferencia Ted del 2015 con la afirmación de que con 15.000 economistas en EEUU no se pudo evitar la crisis del 2008, y que aún no hay consenso sobre su explicación ni sobre cómo seguir. Sin embargo, debe advertirse que, como señala Esteban Magnani en una nota publicada en la revista Anfibia, los modelos matemáticos o computables también tienen problemas: "otra de las víctimas habituales de los intentos de “endurecer” a las ciencias sociales ha sido la economía, sobre la cual se han creado

El campo que elige Epstein para ejemplificar la crisis es el de la economía cuya divergencia entre teorías ortodoxas y heterodoxas neoclásicas y críticas lleva a que toda una serie de políticas que recomienda un paradigma tenga un programa opuesto en el otro. Epstein comienza una conferencia Ted del 2015 con la afirmación de que con 15.000 economistas en EEUU no se pudo evitar la crisis del 2008 y que aún no hay consenso sobre suexplicación ni sobre cómo seguir. Sin embargo debe advertirse que como señala Esteban Magnani en una nota publicada en la revista Anfibia los modelos matemáticos o computables también tienen, problemas: "otra de las víctimas habituales de los intentos de “endurecer” a las ciencias sociales ha sido la economía sobre la cual se han creado modelos matemáticos que dicen más sobre la correlación de fuerzas entre ideologías que del comportamiento real de los mercados y el capital" (Magnani, 2017<a), donde la disparidad en los presupuestos axiológicos de las teorías lleva a distintas explicaciones y predicciones con datos similares, que en rigor no son los mismos. Otra objeción que se le ha hecho a esta crítica de Epstein es que se desentiende de 250 años de aciertos en explicaciones y predicciones teóricas en economía (Sugden, 2016), pero si bien este argumento valida en general el esfuerzo científico, es cierto que los disensos, la incertidumbre y la falta de conocimiento preciso están a la orden del día como en cualquier ciencia social. Es cierto también que no existe un criterio unificado sobre cómo hacer ciencias sociales, que en parte es lo que ambiciona Epstein. A contramano de esta invitación, Graham Harman se pregunta “¿Qué pasaría si los próximos quinientos años vieran una filosofía más inspirada en las artes que en las ciencias? Si la propuesta suena poco rigurosa, quizás es porque el rigor está siendo confundido con la exactitud. Y en cierto sentido, la exactitud es apenas otra forma de disolución, que reemplaza el carácter elusivo de los objetos con una lista total de sus propiedades medibles” (Harman, 2015).

El modelado en computación y matemáticas muy probablemente exija la unidimensionalidad ontológica que propone Epstein porque necesita un lenguaje inequívoco e inamovible, sin vacíos que den lugar a una eventual resignificación conceptual. No obstante, Epstein parece ignorar que su propio modelo usa recursos cognitivos tales como la metáfora y la analogía, es decir que se apoya en figuras de cualidad exploratoria de límites difusos, connotativamente no exhaustivas, para exigirle a las ciencias sociales exactitud en su objeto de estudio. Héctor Palma defiende muy bien el valor que tienen las metáforas epistémicas como “constituyentes de uno de los mecanismos fundamentales de producción de conocimiento” (Palma, 2016: 256), como la de las ciencias sociales “funcionales” que busca Epstein.

La postura de Epstein invisibiliza los conflictos de interés sugiriendo que las ciencias sociales por sí mismas pueden ordenar a la sociedad unificando los criterios del bien común o de la utilidad del sistema como un todo teleológicamente guiado algo clásico en el funcionalismo "las ciencias sociales no funcionan: Sociología economía ciencias políticas historias necesitamos respuestas adecuadas de esas disciplinas" (Epstein 2015<b). La solución de Epstein para la acusada crisis de las ciencias sociales es que "los, ejemplos tienen que tomarse de los negocios y las humanidades" (Epstein, 2015<b). En su teoría hay un desprestigio velado del carácter agonístico de la política, así como de la participación democrática en el diseño de políticas públicas ya que en su modelo los cientistas sociales tienen una posición de privilegio. En la introducción a su libro The ant trap se queja de que con lo producido por las ciencias sociales aún no se pudieron resolver los problemas de la pobreza, la desregulación financiera ni se ha mejorado sustantivamente la educación, entre otras cosas. Parece idear una nueva República con filósofos, o cientistas sociales en este caso, diseñando políticas públicas a espaldas de la sociedad. Si bien es necesaria y altamente valorable la producción de conocimientos para el diseño de políticas, y por mucho que esta postura seduzca a parte de la comunidad, no se pueden esperar respuestas absolutas de parte de las ciencias.

En consideración de que las investigaciones y las publicaciones pueden avanzar sin mayores fundamentos que los réditos económicos, o un interés general en el avance científico para el posterior desarrollo de aplicaciones, es importante conocer y problematizar estos presupuestos, entre otras cosas porque podemos expandir las posibilidades y los límites actuales de las ciencias mismas ampliando los dominios de su conocimiento con nuevas preguntas.

Especialmente se debe tener en cuenta que los juicios de hecho y de valor no ocupan esferas distintas. Están integrados en la misma red de creencias. Por lo tanto toda apreciación que considere que la neutralidad de la ciencia se alcanza mediante una asepsia valorativa está negando cualidades necesarias para el entendimiento de la actividad científica, todo juicio sobre la misma que no contemple la complejidad contextual de la ciencia y su propia historicidad naturaliza los fundamentos de la actividad científica e invisibiliza que el interés en resolver un problema puede interferir con el bienestar de algún grupo de la sociedad. Así, la propuesta de Epstein se apoyaría sobre “el carácter mítico de la pureza pues no hay una a<histórica significatividad epistémica” (Gómez, sin fecha: 5). La objetividad de la ciencia tiene distintos criterios de felicidad según qué autor se considere, pero en general puede entenderse que responde a un acuerdo o consenso alcanzado por la discusión crítica interactiva de la comunidad científica y que puede ser logrado por cualquier investigador que comparta el marco teórico y la metodología propuesta por quien presenta un nuevo conocimiento. Los que no son alcanzables en los estudios realizados por humanos, ni deseables tal vez, son la imparciabilidad y la libertad valorativa, no la objetividad en todo caso.

Incluso por una cuestión ética es necesario que se conozcan las restricciones de toda investigación para no afectar las libertades ni los derechos de otras personas. Por cuestiones prácticas y sociales también “la toma de conciencia de cuáles son los valores intervinientes permite una mejor visión de los desacuerdos, una resolución más rápida de ellos, cuya explicitación permitiría que el público tenga más claro cuáles deben ser los valores a respetar ante un problema relacionado con la investigación científica o con su uso en las políticas públicas”(Gómez, s/f: 6). Sin embargo nunca se debe tolerar, respecto a los límites de los valores no epistémicos para su inclusión en el desarrollo científico, que su uso involucre la violación de valores epistémicos.

Brian Epstein critica, creo que acertadamente, el antropocentrismo y el psicologismo de las ciencias sociales, argumentando que los avances en astronomía y biología se pudieron dar cuando se relegó la posición central del ser humano como núcleo epistemológico. Sin embargo hay una diferencia fundamental entre las ciencias naturales y las sociales debido a que las personas, a diferencia de otros entes u objetos, son afectadas por la manera en que son nombradas, cada nominación proyecta retrospectivamente una trayectoria posible para la constitución identitaria referida y abre expectativas de comportamiento. Ian Hacking llama efecto bucle al funcionamiento retroalimentativo entre las categorías clasificatorias de las personas y cómo estas se comportan. Dicho esto, considero de lo más interesante de Epstein esta pretensión de tratar al hombre por lo demás como un objeto entre otros, propuesta que lo acerca a las ontologías planas como la supuesta en la antropología simétrica de Bruno Latour (Latour, 2007) o la Ontología orientada a objetos (OOO) de Graham Harman (Harman, 2016) o la onticología de Levi Bryant. Sin embargo él no termina de aceptar las consecuencias de su propia propuesta y se limita a sostener un individualismo ontológico sin preguntarse por la dignidad de otros entes.

¿Puede haber unidad ontológica en las ciencias sociales?

Todas las ciencias tienen presupuestos ontológicos y epistemológicos que guían los proyectos de invetigación y que varian con el tiempo, los que junto a una serie de preguntas, métodos, prácticas y objetos conforman los paradigmas que rigen la manera de hacer ciencia dentro de un campo de saber y para una comunidad científica (Kuhn, 1971). En las ciencias sociales coexisten paradigmas que contienen diversos presupuestos y esta diversidad los convierte en inconmensurables, las investigaciones entonces suelen adscribir a uno u a otro generando distintas matrices para abordar el campo social. Esta diversidad de matrices muchas veces produce conocimientos cuyas aplicaciones resultan en soluciones contradictorias.

Epstein da por sentado que existe un consenso sobre la histórica controversia filosófica de las ciencias sociales a favor de la primacía ontológica del individuo sobre la sociedad, así como de la acción individual sobre la estructura de las instituciones. En The ant trap asegura que existe unidad en la comunidad científica sobre el individualismo ontológico en las ciencias sociales, es decir que la comunidad científica está de acuerdo en que los hechos sociales están "exhaustivamente determinados por datos sobre los individuos y sus interacciones" (Epstein, 2015:11) pero no sobre el individualismo metodológico, ya que hay autores que prefieren hablar de entidades que para Epstein suponen un macro nivel, instituciones y agregados de individuoss en vez de hacerlo sobre individuos. La distinción entre individualismo ontológico e individualismo metodológico que hace Epstein es justamente para zanjar esta discusión clásica entre quienes creen que las ciencias sociales solo deben hablar de individuos y quienes consideran otras entidades como dinamizadoras de lo social. A estos autores Epstein los encuadra dentro de lo que él llama teorías teleológicas u holísticas, basado en la crítica de Popper al hegelianismo, sin considerar la integración entre macro y micro sociología desde un sentido producido por los integrantes de un grupo (Cicourel, 1981), sino desde una observación donde lo individual es lo operante y lo social sería apenas una percepción de conjunto. Y de hecho nada dice sobre quienes consideran otras fuerzas a nivel micro, como él dice, como los afectos spinozianos para entender lo social o la teoría genética de Richard Dawkins y sus memes (Dawkins, 1993). Con Dawkins de todas maneras comparte la idea de que el altruismo o la solidaridad social son un efecto del egoísmo, citando Epstein estudios etológicos y sin decir nada sobre trabajos antropológicos clásicos como los de Karl Polanyi (Polanyi, 1944) que marcan una tendencia contraria.

Pero la pretendida unificación de la ontología social que intenta está muy lejos de poder satisfacer, o compatibilizar con, los requisitos ontolígicos de teorías con múltiples agencias, como sucede en la filosofía de procesos y relaciones de Gilbert Simondon (donde lo pre-individual y lo tran-sindividual van más allá del “privilegio ontológico cedido al individuo constituido” (Simondon, 2014) y se busca superar los enfoques dualistas e hilemórficos que oponen abstractamente individuo y sociedads o en Gabriel Tarde, donde las fuerzas fundamentales de las interacciones psicosociales son la imitación y la innovación (Tarde, 2011)s los agenciamientos que Gilles Deleuze y Félix Guattari comienzan a desarrollar desde el maquinismo (Deleuze y Guattari, 2013), o con el más contemporáneo Bruno Latour (Latour, 2007) que es quien más claramente intenta romper con la constitución moderna que separa las ciencias sociales de las naturales, proponiendo una antropología simétrica propia de una ontología social donde actantes humanos y no humanos interactúan con la misma dignidad, que algunos llaman plana para agruparla junto con otras propuestas similares como las de Manuel Landa, y que está emparentada con la Ontología Orientada a Objetos (OOO) de Graham Harman. En su propuesta ontológica, Simondon, por ejemplo, se enfoca en el proceso de individuación, entonces para él tanto el sustancialismo sociologista como el psicologista “desrealizan la individuación porque presuponen que los términos (individuo y sociedad) son previos al proceso relacional que, en realidad, los constituye. Lo social puro y lo psíquico puro son solo “casos límites”, abstracciones hilemórficas de la epistemología moderna que no pueden dar cuenta del centro real metaestable donde se individúa el ser a partir de procesos y relaciones” (Heredia, 2011: 69). Esta multiversidad científica alberga también la discusión por la condición político<epistémica de las ciencias, cuestionada en, entre otras, la sociología de las ausencias y las emergencias (Sousa Santos, 2011), las luchas por la identidad y los derechos en el poscolonialismo y el feminismo. Sobre la actualización constante de la relación epistemo<ontológica, la filosofía de Simondon continúa: "percibir no es en primer lugar captar una forma, sino que es, en el seno de un conjunto constituido por la relación entre sujeto y el mundo, el acto por el cual un sujeto inventa una forma y modifica de ese modo su estructura propia al mismo tiempo que la del objeto" (Combes, 2012s 86).

Sobre el dualismo en las ciencias y el aporte de la filosofía especulativa

Epstein comienza atacando al dualismo en la filosofía de la ciencia. Discute con René Descartes y las preguntas de difícil solución que plantea su distinción entre, sustancia corpórea o física y sustancia mental. ¿Cómo la sustancia física puede estar guiada por leyes físicas y aun así dejar espacio a la intervención de lo mental en el curso de eventos?

¿Cuál es el mecanismo de comunicación entre estas sustancias y cómo se individúan las mentes, qué las hace ser lo que son?

Aun cuando la distinción entre estas categorías viene de la Grecia antigua, de, la separación dogmática de Aristóteles entre física y metafísica, al menos desde Immanuel, Kant existe una formalización asumida por la comunidad científica sobre la separación entre el mundo de las cosas en<sí y nuestras maneras de conocer esas cosas, el para<sí. Opuesto al modelo kantiano pero respetando esta dualidad Roy Bhaskar afirma en A'Realist'Theory'of'Science desde su postura autodenominada “realismo trascendental”que el mundo es lo que está estructurado y no la mente. Todas estas teoría que sostienen el dualismo son llamadas por el realismo especulativo, correlacionismo (Meillassoux, 2015) y filosofías del acceso, (Harman, 2016). Mucho más desafiante es para las ciencias sociales antes que hablar de un consenso sobre el; indiviualismo ontológico basado en un tipo de realismo ingenuo como el de Epstein revisar las ciencias sociales a la luz de las ideas de Quentin Meillassoux para la filosofía en general.

La propuesta de Meillassoux es reconocer que hay existencias independientes de toda relación sujeto llamamos en por sus cualidades primarias, que serían matemáticamente objetivas, y cualidades secundarias que serían subjetivo Para ello Meillassoux usa el ejemplo de la ancestralidad de ciertos objetos que sabemos que existieron millones de años antes de que pudiéramos pensarlos (Meillassoux, 2015), pero más importante es su argumento sobre la facticidad del correlato ontológico que sería “la única manera de evitar la implicación de que todo sería realidad mental o espiritual (…) esto significa que la correlación no tiene ella misma un fundamento de necesidad, pues entonces ella dependería de algo más (…) no queda más que asumir que la correlación es contingente” (Ramírez, 2016: 16). Ligado al principio de facticidad está el de la necesariedad de la contingencia que afirma que “la facticidad es ontológica y no meramente empírica, epistémica o existencial” (Ramírez, 2016: 17), es decir que no hay ninguna razón, ninguna causa necesaria en lo que existe, y que la facticidad que repele la adaptación teórica a la realidad, para nuestro caso el excedente real que distorsiona las explicaciones y predicciones de las teorías en ciencias sociales, “no es el índice de una limitación del pensamiento (de su incapacidad de descubrir la razón de las cosas) sino el índice del pensamiento de descubrir la absoluta in<razón de las cosas” (Meillassoux, 2016: 85), . Meillassoux explicita su propuesta de volver a una filosofía de lo absoluto saltando los pruritos del dualismo correlacionista: “Nos proponemos hacer por la facticidad, y en particular por,la archifacticidad, lo mismo que el subjetivismo hizo por la correlación: hacer de esta un absoluto independiente de todo pensamiento”,(Ibid.).

¿Quiere decir el principio de in<razón que no tiene sentido hacer ciencias sociales? Muy por el contrario, Meillassoux dice que “todo puede modificarse sinrazón, pero también puede no, modificarse” (ibid.:,86), todo es posible pero eso no niega que existan regularidades y permanencias. El principio de facticidad nos abre puertas en las ciencias sociales, no las cierra, nos enfrenta con un exceso de la lógicas nos acerca a otros métodos de producir conocimientos, como podría ser el indiciario para las ciencias sociales o los que aporta el paradigma de la complejidad. Nunca fuimos 7 mil millones de personas, nunca tuvimos, las instituciones y los, problemas que tenemos. Es esperable que emerjan nuevos objetos para las teorías sociales, nuevos dispositivos y relaciones que renueven método, no podemos etender haber agotado el encuentro de modos de existencia de lo social. Estamos en el tiempo de lo virtual, como del que habla Deleuze en lógica' del' sentido “lo virtual es el devenir puro, que puede crear cualquier posibilidad, es la posibilidad abierta de cualquier innovación, de la creación de novedad en el universo, en un sentido extremo” (Ramírez, 2016:201).

Es prudente que las ciencias sociales convivan con este espíritu de búsqueda y el registro de su necesara incompletitud, lo que no desmerece de ninguna manera el hecho de que la producción de conocimiento social tiene un altísimo valor, como señalara Epstein. Pero creo que esta perspectiva aportada por el realismo especulativo habilita la pluralidad ontológica y nos permite a los cientistas sociales recurrir a distintos paradigmas según lo requieran los fines de las investigaciones que llevamos adelante.

Sandra Valdettaro, investigadora de la Universidad Nacional de Rosario, menciona cuatro métodos inferenciales válidos en las ciencias de la comunicación, muchas de cuyas investigaciones ya son un híbrido entre las humanidades y el estudio de las tecnologías la deducción inducción como parte del método' científico' clásico la abducción pierciana ;como el descubrimiento de una conexión conceptual de desconocida motivación (“Es la, única operación lógica que introduce una idea nueva" (Peirce,1903: 5.171 en Hoffmann, 1998) el paradigma indiciario estudiado por Ginzburg y la analogía, a la que tendrían que agregarse la metáfora (Palma, 2016) y la transducción (Simondon, 2014s Combes, 2017).

Desafíos de la investigación sobre los modos de existencia para las ciencias sociales

Para cerrar este artículo daremos cuenta de algunas innovaciones metodológicas y paradigmáticas en las ciencias sociales que descubren objetos y relaciones en las ciencias sociales. Existen florecientes líneas de investigación sobre los movimientos que se conectan o se expresan en las redes sociales digitales (Tilly, 2010s Calderón y Szmukler, 2014)s también sobre los diferentes alcances, apropiaciones y usos de dispositivos surgidos de la innovación sociotécnica (Van Dijk, 2016s Bennet & Segerberg, 2012). En los apartados anteriores mencionamos algunas actualizaciones del discurso de la antropología y sobre los estudios en el campo de la comunicación se puede agregar que, para la socio semiótica, los medios por ejemplo no son sólo pasajes o embragues entre entes con mayor dignidad sino que son también productores de realidad, su efecto debería buscarse también en “las potencialidades cognitivas, perceptivas, socializantes, inherentes a los distintos soportes o tecnologías de comunicación de las que se serviría cada medio en particular y/o a su funcionamiento sociosemiótico” (valdettaro, 2015: 191). También es relevante hablar de la apropiación y producción por parte de las ciencias de la educación de, por ejemplo, conocimientos sobre los entornos digitales de enseñanza<aprendizaje. Dichas ciencias también están ávidas de los conocimientos que producen las neurociencias para evaluar sus métodos desde la perspectiva del desarrollo cognitivo y la inteligencia emocional. Franco Moretti dirige el Literary Lab en la Universidad de Stanford, una experiencia de aplicación de procedimientos y modelos de otras ciencias al estudio literario (Moretti, 2015).

Esta separación moderna de los campos disciplinares resulta orientativa pero engañosa, nos encontramos con campos del saber cada día más mezclados, saberes híbridos, las fronteras de las ciencias sociales se difuminan sin que sus mejores investigaciones pierdan especificidad, son ricas en el descubrimiento de objetos, relaciones y procesos que atraviesan y producen sentido en distintos campos al mismo tiempo. ¿Hasta dónde un trabajo como el de Boris Groys es historia del arte, comunicación, antropología o un ensayo exploratorio de sociología? (Groys, 2014s 2017) ¿Cuál es la relación de, las, ciencias sociales con los futures' studies y con la comunicación, podemos ver algo más que la transdisciplinariedad?.

La crítica de Epstein sobre el antropocentrismo de las ciencias sociales y su propuesta ontológica son afines a un tipo de pensamiento que trabaje con las operaciones y los requisitos de los emergentes que vectorizan los movimientos de nuestra sociedad. Volvemos a Simondon para fundamentar esta perspectiva en nuestro tiempo de mediaciones digitales: "La relación con el objeto técnico sólo se puede instituir en la medida en que llegará a hacer existir esta realidad interindividual colectiva, que denominaremos transindividual, porque crea un acoplamiento entre las capacidades inventivas y organizativas" (Simondon, 2007: 268). Una parte importante de los cambios sociales contemporáneos se corresponden con el origen y adaptación social de dispositivos tecnológicos, en sentido amplio, incluida la semiotización del capitalismo (Berardi, 2007) y su relación general con el lenguaje (Marazzi, 2014s Appadurai, 2017), la digitalización de capacidades cognitivas (Groys, 2014) o la cognición social distribuida entre humanos y objetos (Hutchins, 1994), la ecología mediática de nuestro entorno (Scolari, 2015), la humanidad aumentada (Sadin, 2017), la transhumanidad como estadio intermedio (Bostrom, 2005) y la posthumanidad (Roden, 2014). Estos son sólo algunos ejemplos de lo apremiante que resulta la inclusión de otros modos de existencia en el pensamiento sociológico. Es muy atendible al respecto la afirmación de Boaventura de Sousa Santos acerca de que "sólo es posible crear nuevos marcos conceptuales y analíticos sobre la base de los procesos que generan la necesidad misma de crearlos" (Sousa Santos, 2011) porque estamos sobre algunos de esos procesos: ahora necesitamos pensar al ritmo de la irrupción de procesos de digitalización, autonomización y paralelo crecimiento de la incertidumbre en los objetos técnicoss pero no sólo de ellos sino también de la problemática ambiental (Latour, 2017), del reconocimiento de las identidades subalternas que visibilizan los estudios poscoloniales (Spivak, 1998s Dussel, 2007) y de la complejidad que agrega cada emergente del despliegue temporal irreversible de los eventos sociales.

Material suplementario
Información adicional

*: Trabajo original autorizado para su primera publicación en la Revista RiHumSo y su difusión y publicación electrónica a través de diversos portales científicos.

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