Sociedad y Cultura o problemáticas de la Sociedad y la Cultura

Trayectorias de clase social: claridad, sombra y penumbra

SOCIAL CLASS PATHWAYS: LIGHT, SHADOW AND TWILIGHT

Gonzalo Seid [1]
Universidad de Buenos Aires, Argentina

Trayectorias de clase social: claridad, sombra y penumbra

Revista de Investigación del Departamento de Humanidades y Ciencias Sociales, núm. 20, pp. 107-133, 2021

Universidad Nacional de La Matanza

Recepción: 09 Septiembre 2020

Aprobación: 29 Mayo 2021

Resumen: En este artículo se presenta un análisis cualitativo de trayectorias de movilidad social de largo plazo desde la clase obrera a sectores medios en el Área Metropolitana de Buenos Aires. Mediante relatos de vida que indagaron dimensiones laborales y familiares, complementados con árboles genealógicos, se registró información pormenorizada de catorce historias individuales y sus familias. Así, se analizaron mecanismos y procesos subyacentes en estas trayectorias típicas de ascenso social de la Argentina del siglo pasado. Se concluye la relevancia de incorporar una mirada de género, por ejemplo, el papel decisivo de las madres entre las condiciones que posibilitan el ulterior ascenso social. Asimismo, las trayectorias sombra, es decir, las potencialidades no consumadas de destino social que pueden inferirse a partir de las trayectorias de los hermanos, amplían la mirada acerca de cómo ocurren los procesos.

Palabras clave: clase social, género, trayectorias, movilidad social, árboles genealógicos.

Abstract: We present a qualitative analysis of long-term social mobility trajectories from the working class to the middle sectors in the Metropolitan Area of Buenos Aires. Through the analysis of life stories that captured work and family dimensions, complemented with family trees, we recorded detailed information on fourteen about individuals and their families. Thus, we analyzed mechanisms and processes underlying typical 20th-century trajectories of upward mobility in Argentina. We conclude that a gender perspective is relevant, for example, because of the decisive role played by mothers as a condition that enables further upward mobility. Likewise, shadow trajectories, that is, the non-accomplished potentialities of social destiny that can be inferred from siblings´ diverging trajectories, afford new insights into how such processes take place.

Keywords: social class, gender, trajectories, social mobility, family trees.

Introducción

Las trayectorias de clase social son los itinerarios de las personas y las familias entre posiciones de clase a través del tiempo. En la sociología de la movilidad social la lógica habitual es comparar, mediante técnicas cuantitativas, un momento de origen social, correspondiente a la posición de los padres del encuestado, y el momento actual de destino social, correspondiente a la posición del encuestado. También se hacen comparaciones entre momentos de la vida del encuestado, en lo que se denomina movilidad intra-generacional. Un abordaje alternativo respecto de la movilidad social se ha delineado en algunos estudios cualitativos que enfocan conjuntamente la movilidad social inter-generacional y la movilidad intra-generacional. Mediante relatos de vida se procura captar el proceso y los mecanismos que intermedian entre origen y destino social (Bertaux y Thompson, 2007).

Este artículo se inscribe en el abordaje alternativo, cualitativo, que recoge críticamente la herencia del “paradigma” de la movilidad social (Cachón Rodríguez, 1989). Los resultados que se presentarán provienen de una investigación en la que se relevaron 35 relatos de vida en el Área Metropolitana de Buenos Aires. El objetivo general fue reconstruir trayectorias de clase comparando mujeres y varones, a partir de las relaciones entre formas de capital, prácticas/estrategias de la vida cotidiana y disposiciones subjetivas familiares. Se seleccionaron aquí algunas trayectorias de origen obrero que, desde el punto de vista convencional cuantitativo, presentan un patrón típico y conocido: movilidad ascendente de la clase obrera a los sectores medios (empleados de cuello blanco, técnicos, profesionales). El objetivo del artículo es poner de relieve algunos aspectos que suelen permanecer en segundo plano con el abordaje tradicional de la movilidad social, como la (in)estabilidad económica familiar, las trayectorias “sombra” o posibilidades no consumadas, y los roles de género en la organización doméstica. Al mirar de cerca las trayectorias de clase, los procesos biográficos y las relaciones de género son dimensiones significativas para la interpretación de los itinerarios.

Los relatos de vida que se expondrán aquí tienen en común el origen social en la clase obrera formal de mediados del siglo pasado. En términos generales, han sido los hijos de familias que estuvieron en condiciones de aprovechar las oportunidades de movilidad social ascendente que ofreció la estructura social argentina durante el período de Industrialización por Sustitución de Importaciones –tal como se lo conoce en la historia social argentina– o, en términos más globales, el período fordista-keynesiano. Así, estas trayectorias se comprenden a partir de la estabilidad laboral como eje organizador del modo de vida y de las disposiciones subjetivas. También las relaciones de género tradicionales, en las cuales las madres eran las responsables casi exclusivas de las actividades de crianza y cuidado, constituyen otra dimensión que conecta las características de una época con las biografías típicas.

En las siguientes secciones se presentan algunos antecedentes teóricos, la metodología del estudio y los resultados. Estos últimos se organizan en tres apartados, en los cuales se incluyen relatos de vida que exhiben los rasgos de interés. El primero, acerca de las implicancias de la estabilidad económica en el modo de vida, presenta los mecanismos generales que posibilitaron el ascenso social. El siguiente propone los conceptos de trayectorias sombra, ascensos truncos y descensos amortiguados, para aludir a procesos de apartamiento respecto de las trayectorias típicas de ascenso, y para evidenciar la relevancia teórica de incluir particularidades biográficas que, por lo común, escapan a los estudios cuantitativos. Por último, se describe cómo los roles domésticos tradicionales –a menudo considerados desde el enfoque tradicional como un factor ajeno a la movilidad social– estuvieron estrechamente vinculados a los mecanismos típicos de estas trayectorias de ascenso. Finalmente se presentan conclusiones respecto a cómo se articularon los mecanismos intervinientes en las trayectorias analizadas.

Contexto conceptual

La perspectiva teórica de esta investigación se elaboró en base a los aportes de Pierre Bourdieu (2012) respecto de las clases sociales. Las trayectorias pueden entenderse en dos sentidos relacionados: como una de las dimensiones, junto al volumen global de capital y la composición relativa, que distribuyen a los agentes en el espacio social; y como una trayectoria colectiva de una clase social. En la presente investigación se analizaron trayectorias individuales/familiares, por ende, los resultados no permiten hacer inferencias a las clases sociales como colectivos. Sin embargo, sí pueden hacerse conjeturas respecto del carácter genérico de algunos mecanismos y procesos hallados en los casos singulares.

Para Bourdieu (2012), la trayectoria en el espacio social es la evolución en el tiempo del volumen y de la estructura patrimonial, incluyendo las diferencias en los modos de adquisición del capital. Las trayectorias implican desplazamientos que se pagan con trabajo, esfuerzos y fundamentalmente tiempo. La movilidad social puede ser vertical cuando se modifica el volumen de capital, y/o transversal cuando cambia la preponderancia relativa entre capitales, mediante conversiones. La misma condición de clase, incluso la misma posición relacional en una estructura social en un momento dado, puede ser para distintos agentes el producto de distintos trayectos sociales y distintas estrategias, lo que impone una mirada diacrónica que atienda al origen e itinerario social. Los desplazamientos de los individuos en el espacio social —trayectoria que podríamos denominar de clase individual— no ocurren al azar sino en relación con un haz de trayectorias probables, trayectorias de clase colectivas. Eventualmente algunos individuos pueden desviarse de la trayectoria modal de su clase de origen, a partir de apuestas y reconversiones entre los capitales poseídos, pero incluso las desviaciones tienen determinada probabilidad objetiva de ocurrir según la posición y trayectoria de clase.

Las trayectorias de clase son, en síntesis, “trayectos típicos que ha de recorrer quien hereda un determinado capital” (Cachón Rodríguez, 1989, p. 545), que resultan de “un proceso de determinación de los destinos personales producido desde la estructura de clase” y que “forman parte constitutiva de la clase o fracción” (p. 546). Las investigaciones antecedentes en Argentina que aluden a trayectorias de clase por lo general han sido estudios con el enfoque clásico de la movilidad social que incorporan en algún punto la aproximación cualitativa, a manera de complemento, en búsqueda de hipótesis que renueven las tradicionales inquietudes en el tema (entre otros, Pla y Rodríguez de la Fuente, 2014; Dalle, 2016), aunque también ha habido algunos trabajos que abordaron las trayectorias de clase específicamente en el sentido de Bourdieu y Bertaux mediante aproximaciones cualitativas (Jiménez, 2014, Seid, 2017; Seid, 2021).

Metodología

Se usó la técnica de relatos de vida, entrevistando en profundidad a sujetos individuales a partir de los cuales se reconstruyeron historias familiares. Se estratificó la muestra por propósitos, según sexo y origen de clase, seleccionando varones y mujeres que en 2015 tuvieran entre 40 y 50 años de edad, cuyos padres habían tenido ocupaciones obreras, inmersos en trayectorias de clase de distinto tipo. El criterio de edad resulta relevante para evitar que las diferencias en trayectorias se deban a la etapa del ciclo de vida en que se encuentren; asimismo, alrededor de los 40 años se espera que exista una relativa consolidación y estabilidad laboral. Se entrevistaron 14 individuos de clase obrera, en el marco de un estudio más amplio que incluyó otras clases.

En las entrevistas se apuntó a reconstruir las trayectorias de clase, el volumen global y la composición de capitales de cada caso, profundizando en los momentos cruciales de cambios individuales y familiares. Los instrumentos de registro que se emplearon para la reconstrucción de las biografías fueron una guía de pautas de entrevista y la técnica del árbol genealógico.

Para el análisis de los relatos se usaron los procedimientos de la Teoría Fundamentada (Strauss y Corbin, 2002). Si bien la investigación no adopta esta estrategia con todos sus componentes e implicancias, los procedimientos de codificación de la información textual y de comparación constante resultaron de suma utilidad para el trabajo con los relatos (Seid, 2016).

Resultados

Las implicancias de la estabilidad económica en el modo de vida

En La corrosión del carácter. Las consecuencias personales del trabajo en el nuevo capitalismo, Richard Sennett (2005) describe dos mundos laborales contrapuestos: el de las organizaciones rígidas, las rutinas duraderas y el empleo estable en el capitalismo de posguerra, y el mercado laboral actual, flexibilizado, de proyectos a corto plazo, inestabilidad y desprotección laboral. La generación de los padres de nuestros entrevistados, a partir de los que se imputa el origen de clase, ha nacido en torno a la década de 1940 y se incorporó al mercado laboral alrededor de 1960 —aunque hay variabilidad en este punto porque los casos se seleccionaron a partir de la edad de los entrevistados—. Aquella generación experimentó un mundo laboral relativamente estable, pero en condiciones distintas a las tipificadas por Sennett para el contexto norteamericano y de los países centrales. Entre las especificidades locales, cabe destacar que los rasgos del período fordista-keynesiano no alcanzaron de igual manera a todas las fracciones de la clase trabajadora.

Los relatos de vida que se analizarán tienen en común el origen en familias obreras con empleos formales y/o estables, de mediados del siglo XX. Los rasgos comunes prevalecen entre las historias, fundamentalmente aquellos derivados de la estabilidad laboral y del modo de vida. No obstante, pueden identificarse algunas divergencias en las estrategias familiares y vicisitudes experimentadas, reveladas por el enfoque de análisis basado en el acercamiento a las particularidades de los casos, que contribuye a precisar las formas concretas que adoptan los mecanismos generales conocidos.

Caso 1. La historia de Renato

Renato nació y se crio en el barrio de Florida, en la zona norte del gran Buenos Aires, en una familia de trabajadores. Sus abuelos de ambas ramas fueron albañiles y tuvieron trabajos inestables como changarines. Su abuelo paterno vivió en Italia hasta la década de 1930 cuando emigró a Argentina con su esposa y una hija de un anterior matrimonio. En Buenos Aires, trabajó como albañil, logró comprar un terreno y construyó su propia vivienda, donde tuvo un hijo más, el padre de Renato.

El padre de Renato comenzó a trabajar al terminar sus estudios primarios, a mediados de la década de 1940. Trabajó la mayor parte de su vida como chapista empleado en talleres mecánicos, durante casi cuarenta años. La madre de Renato fue obrera en una fábrica textil y desde que se casó, ama de casa. Desde la década de 1980, cuando sus hijos ya eran adolescentes, trabajó desde su casa fabricando muñecas para una empresa que se las compraba y luego tuvo pequeños comercios anexos a su vivienda: galletitería, despacho de pan y finalmente un quiosco. Como el quiosco funcionaba bien y el padre de Renato tenía ciertas dificultades físicas propias de la edad para su trabajo de chapista, este fue a trabajar al quiosco. Al tiempo, por medio de un proveedor del quiosco, encontró trabajo como repartidor en una empresa de transporte mayorista de cigarrillos y golosinas.

En 1988, un año antes de terminar el secundario, Renato comenzó a trabajar en la distribuidora de golosinas donde trabajaba su padre, en el área de facturación. Al terminar la secundaria, comenzó la carrera de administración de empresas, que interrumpió para hacer el servicio militar obligatorio. Al finalizar, volvió a la distribuidora a trabajar jornada completa y no retomó la carrera universitaria. Luego de quince años en ese empleo, mediante una clienta de la distribuidora, logró entrar a trabajar en una consultora donde aprendió el oficio de liquidador de sueldos. Este cambio de empleo, a mediados de la década de 2000, Renato lo vivió como un importante progreso que él había buscado, puesto que “quería trabajar en oficina y no en comercio”. Luego de algunos años, comenzó a realizar sus tareas en las oficinas de un laboratorio que contrataba los servicios de la consultora. Tres años después, el laboratorio dejó de trabajar con la consultora, Renato renunció ante el cambio de lugar de trabajo y finalmente fue recontratado ahora directamente por el laboratorio, para hacer la misma tarea.

Renato conoció a su ex esposa en una fiesta de graduados de su colegio. Se casaron, compraron una vivienda con los ahorros de Renato y de sus suegros, y tuvieron dos hijos. Ella ha trabajado como vendedora empleada en comercios antes de tener a sus hijos y retomó cuando estos comenzaron la escuela primaria. Después de quince años se separaron, Renato formó otra pareja y actualmente vive solo. Sus hijos ya terminaron el secundario. Su hija trabaja como maquilladora y su hijo ha comenzado recientemente una carrera universitaria. Si bien le satisface que su hijo estudie en la universidad, Renato no ha ejercido presión para que lo haga y prefiere ser moderado en las expectativas de que llegue a concluir la carrera.

Renato.
Árbol genealógico 1
Renato.

La trayectoria familiar de Renato es un lento pero sostenido movimiento ascendente a través de las generaciones. Los abuelos no tenían un trabajo estable ni formal, pero lograron adquirir terrenos y construir sus propias viviendas. Los padres de Renato tuvieron una situación económica estable, pero con empleos informales gran parte de sus vidas. Recién cuando el padre consiguió el empleo en la distribuidora y la madre siguió en el pequeño comercio contaron con un doble ingreso de manera regular, lo que mejoró notablemente los recursos económicos. Además, el padre consiguió que dos de sus hijos entren a trabajar en la distribuidora y los ayudó a comprar sus propias viviendas. Renato pudo concretar su aspiración de trabajar “en oficina”, es decir, dejar la labor rutinaria del rubro comercial para ser empleado de cuello blanco de una empresa grande. Este salto le permitió obtener una remuneración mayor, aprender un nuevo oficio y contar con los beneficios simbólicos y culturales de un entorno laboral distinto del que tuvo su padre y sus hermanos.

El capital social se puso de manifiesto en algunos momentos importantes de su vida laboral: el ingreso a la distribuidora por medio de su padre y la reincorporación luego del servicio militar, el ingreso a la consultora por medio de una clienta de la distribuidora que lo contactó, y la contratación directa por el laboratorio una vez que dejó de trabajar para la consultora. Con el tiempo, la entrada en la consultora le permitió hacerse de nuevos amigos y compañeros de trabajo con un estilo de vida de sectores medios, vínculos que valora y experimenta como más placenteros que los de empleos anteriores.

Caso 2. La historia de Eliana

Eliana nació en la localidad de Paso del Rey, provincia de Buenos Aires, en 1974. Su abuelo paterno, de origen español, se había instalado en Uruguay en su juventud, donde trabajó como obrero de la construcción. Sus padres, también uruguayos, vinieron a vivir a la Argentina cuando se casaron, junto a la abuela materna de Eliana, que hasta entonces había sido costurera en una fábrica en Montevideo. En Argentina abrieron un almacén en Paso del Rey que duró cuatro años, luego volvieron a Uruguay otros dos años, donde tampoco prosperó el negocio y regresaron definitivamente a Argentina a mediados de la década de 1980. Su padre ha trabajado desde entonces como albañil por cuenta propia y ha llegado a tener otros obreros a su cargo. Su madre había sido costurera antes de casarse y luego fue ama de casa. Cuando regresaron a Argentina comenzó a trabajar como empleada de limpieza en el hospital Gutiérrez y, luego de hacer la carrera, fue contratada allí como auxiliar de enfermería.

Al terminar la escuela secundaria, Eliana comenzó a estudiar en la Universidad de La Matanza, donde luego de abandonar dos carreras, finalmente se recibió de Licenciada en Administración de Empresas a los 30 años. A los 21 años comenzó a trabajar como asistente de contabilidad en una mutual de jubilados, donde continúa trabajando hasta la actualidad, ahora como responsable del sector. En 2004, el mismo año en que se graduó, contrajo matrimonio con su pareja, empleado como vendedor en un negocio de autopartes. Actualmente viven con su hija en una casa de la familia de él en el barrio de Mataderos. Además de los salarios, obtienen ingresos por alquileres de propiedades heredadas de su suegro.

Eliana.
Árbol genealógico 2
Eliana.

En la familia de Eliana, las generaciones de sus abuelos y padres migraron en busca de mejores condiciones de vida. Las migraciones constituyeron una estrategia activa y deliberada en búsqueda de oportunidades de ascenso social. En el caso de sus padres, lo hicieron tres veces —de Uruguay a Argentina, luego volvieron a Uruguay y regresaron para instalarse en Argentina—. Las primeras dos migraciones las hicieron probando cómo funcionaba el emprendimiento comercial por cuenta propia. En la última, vinieron a Argentina decididos a instalarse, teniendo como única fuente de ingreso familiar el trabajo del padre como albañil. Como no era suficiente, la madre decidió comenzar a trabajar y consiguió un puesto de empleada de limpieza en un hospital público. Este empleo lo consiguió tras un pedido al gobierno nacional de aquella época, luego de meses de infructuosa búsqueda. Una vez allí, decidió estudiar enfermería para conseguir un puesto superior en el hospital, algo que logró y que fue desde entonces la principal fuente de ingreso de la familia. Como puede apreciarse, los padres de Eliana llevaron a cabo una gestión activa de las estrategias laborales, evaluando en cada momento cómo mejorar su situación económica con los escasos recursos que poseían.

En la trayectoria de Eliana se destaca la estabilidad laboral como mecanismo de acumulación progresiva de capital económico, y la perseverancia para proseguir sus estudios universitarios, como principal forma de adquirir capital cultural. Como su madre, ella también optó por elegir una carrera según su empleo, inclinándose a estudiar la carrera de contadora pública, por ser lo que más útil resultaba para su trabajo como empleada contable. Luego, por iniciativa de su esposo, planearon migrar a Estados Unidos, ante una oferta de trabajo del cuñado de Eliana para desempeñarse en un colegio privado del que era director. Entonces, Eliana, se pasó a la carrera de administración de empresas, puesto que ese título podía revalidarse en el exterior.

Eliana reafirmó su estabilidad económica al formar una familia con su esposo, quien heredó de su padre algunas viviendas de las que obtiene una renta mensual. Con el trabajo de ambos y las rentas, consolidaron su situación económica y pueden solventar holgadamente los gastos de ellos y su pequeña hija. Durante los primeros años de matrimonio, como preparativos para el proyecto de viajar, estudiaron inglés y Eliana cambió su carrera. Sin embargo, después de un tiempo abandonaron el plan de migrar, sobre todo por reticencia de Eliana a abandonar su familia y su empleo en Argentina, sumado a que ambos pudieron progresar en sus trabajos aquí sin necesidad de migrar. La disposición a la búsqueda de mejores oportunidades laborales que había impulsado a migrar a la generación anterior, se actualizaba para Eliana con la decisión contraria, cuando el plan resultaba a su entender demasiado arriesgado. En sus palabras, Eliana relata las varias razones que los hicieron desistir del plan de viajar:

Empezamos a estudiar inglés, no me gustaba inglés, y bueno, y yo no quería dejar a mi familia, no quería dejar a mi abuela, entonces me mantenía acá, me ataba lo más que podía. Y en el trabajo, como siempre estuve en el mismo trabajo, también estaba haciendo una carrera, así que también, se fue como consolidando todo acá como para que no tuviéramos la necesidad de irnos. Mi marido ya cambió de trabajo y siguió después con el mismo trabajo que tiene hasta ahora. Como podés darte cuenta, los dos somos muy constantes, no nos gustan los cambios, entonces la estabilidad laboral era importante. (Eliana, entrevista realizada en el año 2015).

En suma, la trayectoria de clase de Eliana ha tenido una pendiente ascendente y se destaca por su regularidad sin sobresaltos. A diferencia de sus padres y sus abuelos, que decidieron migrar, Eliana prefirió no hacerlo, por tener posibilidades de progresar aquí y por cierta disposición renuente a los cambios, afirmada en la mejora paulatina y constante condiciones de vida. La estrategia menos arriesgada fue la que prevaleció, cuando el rendimiento del cambio era incierto. Aunque Eliana obtuvo un título universitario, este no ha tenido gravitación hasta el momento como impulsor de su trayectoria de clase. Más bien, la progresiva mejora en su posición económica y la culminación de los estudios superiores parecen ser consecuencias de la estabilidad laboral que Eliana se preocupó por conservar.

En las familias de origen de Renato y Eliana, ambos padres trabajaron fuera del hogar, lo que permitió no sólo complementar los ingresos sino además diversificar las fuentes de ingresos, entre el autoempleo y la relación de dependencia. En los relatos acerca de sus familias de origen se desprenden concepciones de familia como cuerpo integrado, donde las prácticas de sus miembros se entrelazan en estrategias unificadas de una familia cohesionada. Al menos en los relatos están ausentes los conflictos que se manifestaron en las historias de otras fracciones y clases. Sus propias trayectorias exhiben un ascenso social lento pero sostenido, centrado en la apuesta a la carrera laboral.

Lo expuesto hasta aquí remite a procesos bastante conocidos y claros en la bibliografía sobre movilidad social: trayectorias de ascenso desde orígenes obreros hacia las clases medias, que aprovechan oportunidades estructurales, mediante estrategias basadas en la acumulación lenta pero sostenida de recursos y en la planificación a largo plazo posibilitada por la estabilidad laboral y de la vida familiar.

Trayectorias sombra, ascensos truncos y descensos amortiguados

Erik Olin Wright (1992) sostiene que para elaborar un concepto de estructura de clase de nivel micro, capaz de aprehender cómo se organizan en relaciones de clase las vidas individuales, el vínculo simple entre individuos en empleos y clases tiene que ser modificado de varias maneras. Una de ellas consiste en incluir en la descripción de la estructura de clases no sólo las relaciones directas de clase que se corresponden con los empleos, sino también las posiciones mediatas. En vez de preguntarse cuál es el posicionamiento de clase de una persona, debería preguntarse cuál es su ubicación dentro de una red de relaciones de clase directas y mediadas, estudiando así “individuos en familias”, lo que constituye una mejor aproximación a la estructura de clase en el capitalismo contemporáneo. Distintos miembros de una familia pueden tener posiciones directas de clase diferentes y, por ende, también distintas posiciones mediatas.

Un tipo de situación relevante que puede ocurrir consiste en que una trayectoria de clase esté vinculada a la puesta en marcha de mecanismos que estaban presentes en potencia en una relación mediata de clase, por ejemplo, mediante una herencia por fallecimiento. Con respecto al caso de las personas casadas, para pensar la temporalidad de las posiciones de clase, Wright propone el concepto de “clase sombra”, es decir, la clase que tendrían en caso de que la persona se separe o enviude, lo cual resulta especialmente útil dado el posible y frecuente desfasaje entre la posición de clase individual de varones y mujeres —por ende, de la posición directa y la posición mediata de cada uno de ellos—. Puesto que no resulta satisfactorio identificar la posición de clase de todos los miembros de la familia con la del jefe de hogar, ni tampoco hacer de la clase un atributo individual, la estructura de clases debería comprenderse como el conjunto de relaciones directas y mediatas. De este modo, los miembros de una familia pueden compartir la misma posición de clase en tanto unidad familiar, por ejemplo, en lo que respecta al consumo y estrategias familiares, mientras que en otros aspectos pueden mantener posiciones de clase distintas, siendo los intereses materiales de los individuos un producto de esta combinación.

De modo más general, la noción de trayectoria sombra puede entenderse como una trayectoria alternativa dentro del campo de posibilidades inscriptas en una situación objetiva. El haz de trayectorias probables que refiere Bourdieu (2012) puede conocerse por las posiciones adyacentes en espacio social respecto a una posición determinada y por las disposiciones subjetivas expresadas en los relatos en representaciones y significados. Las trayectorias alternativas que podrían haber tenido lugar, que eran posibles e incluso probables, pero que no se consumaron, revisten interés para examinar en las trayectorias reales las contingencias a nivel micro derivadas del ensamble de condicionamientos estructurales de distinto tipo.

Caso 3. La historia de Marisol

Marisol nació en 1973. Fue la primogénita entre siete hermanos de una familia obrera, cuya única fuente de ingresos era el trabajo del padre, empleado en un taller mecánico. Sus abuelos de ambas ramas vivieron en General Levalle, un pueblo al sur de la provincia de Córdoba, donde se ganaban la vida haciendo tareas rurales, en el caso del abuelo materno como administrador y capataz. En este pueblo nacieron y se criaron sus padres, que ya de jóvenes migraron a Buenos Aires.

Marisol completó sus estudios secundarios y empezó a trabajar como administrativa del área de proveedores en una empresa alimenticia. Durante este periodo de su vida también estudiaba la Licenciatura en Administración de Empresas, llegando a tener más de la mitad de la carrera aprobada a mediados de los años noventa. Luego de haber tenido un noviazgo de ocho años, se casó y se fue a vivir a la casa de la familia de su cónyuge, hasta que se separaron un año y medio después de casarse. En 1998, Marisol quedó embarazada producto de una relación ocasional y decidió tener a su hijo como madre soltera. Por ese entonces renunció a su trabajo y al poco tiempo consiguió empleo administrativo en una gran empresa líder del rubro alimenticio, en la cual trabaja hasta la actualidad.

En los últimos quince años Marisol ha vivido junto a su hijo, con su madre y sus hermanos, y ha trabajado en el sector de cobranzas, luego como supervisora del call center de la empresa y actualmente como asistente del área de marketing, siempre en la misma empresa.

La familia de Marisol ha mejorado su situación económica. Su padre, obrero, había conseguido en la década de 1960 mediante un crédito hipotecario comprar un amplio terreno para vivienda de su madre. Con el paso del tiempo el mismo se valorizó y cuando murió la abuela paterna de Marisol, decidieron construir dos viviendas y acondicionar el resto del espacio para cocheras, con el objeto de poner los inmuebles en alquiler. Los alquileres son actualmente percibidos por su madre, que vive de la pensión de su marido fallecido y de las rentas, todo lo cual le ha significado una relativa estabilidad de ingresos.

Los hermanos de Marisol han estudiado carreras universitarias que concluyeron o están actualmente en curso, pero ella ha abandonado la universidad, debido a que a las tareas domésticas y de cuidado le consumen prácticamente todo el tiempo por fuera de la jornada laboral.

Un suceso reciente en la biografía de Marisol ha sido el haber transitado por un cáncer de tiroides y ganglios. Desde que se le diagnosticó la enfermedad hasta que finalizó el tratamiento con éxito transcurrieron dos años, dentro de los cuales seis meses estuvo de licencia en su trabajo. Actualmente ha retomado sus actividades con normalidad, en el mismo puesto que antes de su licencia.

Marisol.
Árbol genealógico 3
Marisol.

La familia de Marisol ha acrecentado sus recursos económicos y culturales de una generación a la siguiente. El esfuerzo concertado de los miembros de la familia les posibilitó consolidar cierta estabilidad de ingresos y de bienestar material. El padre de Marisol había comprado un terreno amplio en José León Suárez para traer a vivir a la madre, y el tío aportó dinero para la construcción de la vivienda. Años después, la generación siguiente continuó invirtiendo en el terreno, ahora valorizado por las construcciones aledañas. Marisol contribuyó con dinero para construir viviendas para poner en alquiler y su hermana arquitecta colaboró desde su profesión.

La madre de Marisol, ahora jubilada, percibe alquileres de los inmuebles que construyeron sobre los terrenos adquiridos por el padre fallecido. Con esos ingresos, además de solventar sus propios gastos, la madre ocasionalmente ayuda a sus hijos cuando lo necesitan. Dos de los hijos trabajan en el taller mecánico también heredado del padre, junto al aprendizaje del oficio y la clientela barrial. Asimismo, la familia priorizó el estudio de los hijos, sobre todo de las mujeres, brindándoles sustento hasta que finalizaron la escuela secundaria. Marisol y todos sus hermanos han logrado niveles educativos superiores a sus padres, quienes solo habían tenido estudios primarios. Dos de las mujeres obtuvieron títulos universitarios, y otra está cursando estudios superiores. Todos los hermanos, además, tienen ocupaciones distintas a la de obrero asalariado que fue su padre. De los siete hermanos, dos son profesionales, tres tienen empleos técnicos o administrativos y otros dos trabajan en el taller mecánico propio.

Marisol percibe que ha ascendido con respecto a su familia de origen, fundamentalmente cuando piensa en los consumos a los que accede. El hogar de nueve miembros que sólo tenía como fuente de ingresos el salario y los trabajos por cuenta propia que realizaba su padre, no permitía consumos más allá de las estrictas necesidades básicas. Al tener un solo hijo, Marisol puede proporcionarle comodidades que a ella le estuvieron vedadas en su infancia. Marisol ejemplifica este aspecto contraponiendo el calzado barato y fuera de moda que debía usar en su adolescencia y la actual posibilidad de comprarle a su hijo las zapatillas que desee y necesite para realizar deportes.

En la historia de Marisol, el acontecimiento que sobresale como punto crucial para su trayectoria ulterior es el nacimiento de su hijo. La responsabilidad de criar y cuidar a su hijo como madre soltera es el principal eje organizador de su relato de vida, tanto por la satisfacción personal que le proporciona, como por ser el factor que explica el rumbo de su trayectoria laboral y educativa hasta el presente.

Estudié Licenciatura en Administración de Empresas pero no me recibí, lo dejé cuando nació Tomy, que me arrepiento pero bueno. (…) Acá hice carrera hasta un punto porque la verdad que también la compañía te pide tener un título universitario (…). He intentado pero muchas veces con Tomy es… no me quiero excusar, ni echarle la culpa ni mucho menos, pero creo que hoy la prioridad es él. (…) Creo que mi tiempo ya pasó, al menos yo lo veo así. (Marisol, entrevista realizada en 2015).

En su relato, Marisol percibe que podría haber logrado un mayor ascenso social de haber concluido la carrera universitaria. Además, la comparación con sus hermanas le proporciona una referencia acerca de cuál sería su situación en ese caso. La situación patrimonial y los ingresos de sus hermanas graduadas no difieren demasiado de la suya, pero parecen tener mejores chances de futuros ascensos laborales y un horizonte algo más abierto de posibilidades de conseguir mejores empleos. En cambio, no tiene expectativas de ascenso laboral para sí misma ni dentro de la empresa donde trabaja ni por fuera. A pesar de ello, se siente conforme con su trabajo, porque la empresa le ofrece buen clima laboral, estabilidad y un salario superior al que podría obtener en otro empleo. Además, menciona que no estaría dispuesta a arriesgarse a un emprendimiento por cuenta propia. En cambio, los anhelos de crecimiento y el interés por invertir sus recursos, los concentra casi exclusivamente en su hijo, de quien espera que realice estudios universitarios.

La enfermedad que padeció podría haber constituido un factor que afecte negativamente su trayectoria de clase, como ha ocurrido en los casos otros entrevistados. No resulta difícil imaginar lo que la misma enfermedad podría haber significado en su vida si a consecuencia de ella hubiera perdido el trabajo y el salario. El hecho de contar con un empleo formal y estable fue decisivo para que la grave enfermedad no cambiase negativamente su trayectoria de vida de manera irreversible. Al tener trabajo en blanco, Marisol estuvo protegida de un descenso y, al curarse, pudo continuar con su trayectoria previa en la misma posición que antes. Por otra parte, también contó con la protección familiar y de compañeros de trabajo durante el tiempo que transitó la enfermedad.

El capital social acumulado durante años se puso de manifiesto en aquel periodo en forma de cuidados, atenciones, visitas y regalos. Marisol relató varios ejemplos de las gentilezas y ayudas que recibió de familiares y allegados, expresando que superaron sus expectativas y que han amenizado el padecimiento de la enfermedad.

En suma, la familia de Marisol ha estado embarcada en un movimiento paulatino ascendente. Al tener siete hijos, los padres de Marisol debieron administrar muy cuidadosamente los escasos recursos económicos, pero decidieron otorgarle importancia e impulsar el estudio de los hijos. Esta decisión ha tenido como resultado un acrecentamiento notable del capital cultural, sobre todo educativo, de la siguiente generación. El incremento en el capital económico ocurrió por la valorización de los terrenos y por el aporte de ahorros y saberes de distintos miembros de la familia, que se han combinado con una afortunada complementariedad. En la trayectoria individual de Marisol, el capital económico se incrementó lentamente, pero por el tiempo que le insume su trabajo y el cuidado de su hijo como madre soltera, no ha llegado a acumular tanto capital cultural y educativo como sus hermanas, aunque lo incrementó respecto a sus padres. El capital social, escaso y velado en los momentos de estabilidad, se puso de manifiesto en el momento crítico de la enfermedad.

La trayectoria sombra de Marisol se vislumbra en que ella intuye que “podría haber llegado más lejos”, que su trayectoria ascendente se vio truncada por la maternidad. Lo razonable de esas expectativas se constata en los itinerarios de sus hermanos, sobre todo de las mujeres que alcanzaron un título universitario. La comparación entre hermanos criados en un mismo hogar, sobre todo cuando son numerosos, representa un recurso muy valioso para estimar la “anchura” de las trayectorias sombra, de las potencialidades no actualizadas. También los puntos de inflexión en las historias habitualmente promueven conjeturas acerca de cuál estaba siendo y cuál habría sido el itinerario probable de no haber tenido lugar determinado acontecimiento.

Caso 4. La historia de Elvira

Elvira nació en 1966 en la zona de la actual localidad de Almirante Brown. Sus abuelos de ambas ramas habían sido puesteros de estancias en las localidades de Bolívar y 25 de Mayo en la provincia de Buenos Aires. Sus padres se conocieron en una quinta donde ella trabajaba como empleada doméstica y él como encargado de mantenimiento, y al tiempo se mudaron al sur del Gran Buenos Aires. Luego de trabajar durante los primeros años como albañil, su padre compró un terreno por la zona oeste donde se dedicó a la fabricación artesanal de ladrillos. Tras realizar durante aproximadamente diez años este trabajo, a principios de la década de 1980 consiguió por medio de una novia de su hijo un puesto de empleado de mantenimiento en el Centro Cultural San Martín, trabajo que conservaría hasta su jubilación. La madre de Elvira volvió a trabajar como empleada doméstica por entonces, cuando los hijos ya eran adolescentes.

Cuando Elvira finalizó sus estudios secundarios, luego de pasar por algunos trabajos como vendedora que no le agradaron, logró ingresar en el área de prensa y relaciones públicas del centro cultural donde su padre trabajaba. Al tiempo decide estudiar la carrera de periodismo. Cuando se recibió, pudo fácilmente pasar a trabajar en la radio de la ciudad, ligada al centro cultural. Luego de un tiempo de trabajar en el armado de tandas publicitarias, a principios de la década de 1990 logro su meta de pasar al informativo como redactora de noticias de los fines de semana.

Cuando tenía treinta y dos años, Elvira se puso en pareja con un hombre nueve años menor, que trabajaba en un taller de colocación de parabrisas en automóviles. Tuvieron dos hijos, a los que cuidaba Elvira los días de semana y su esposo los fines de semana cuando ella trabajaba. Juntos sacaron un crédito hipotecario, que se pagaba sobre todo con los ingresos de él, que eran superiores. Compraron una casa en el barrio de Morón, donde ha vivido la familia desde entonces.

En el año 2001 falleció la madre de Elvira. Tres meses después, su padre formó nueva pareja con una vecina, y al año éste fallece. Un año después muere el marido de Elvira en un accidente en el río cuando fue a pescar. Las dificultades económicas agudizaron el dolor por las pérdidas de sus seres queridos, todo lo cual sería experimentado por Elvira como una verdadera catástrofe familiar, en lo sentimental pero también en lo económico, puesto que la nueva esposa de su padre había pasado a ser una heredera más del terreno familiar y era la administradora que percibía la renta del mismo mientras se realizaba el trámite sucesorio. Con su salario como único ingreso, ella no podía pagar las cuotas del crédito hipotecario y temía que le rematasen la casa.

Elvira decidió entonces emprender una serie de acciones para sortear los obstáculos de una situación que le resultaba desesperante. En un primer intento, se valió de la información, los recursos y vínculos de su trabajo en la radio para ponerse en contacto con otros deudores hipotecarios y organizarse para reclamar juntos alguna solución o ayuda al problema, pero no logró que el reclamo tenga respuesta. Al tiempo, le escribió una carta a la ministra de desarrollo social de la nación contándole el problema que atravesaba. Obtuvo una respuesta positiva y luego de algunos trámites le otorgaron una ayuda para pagar el crédito hipotecario. Tiempo después, pudo cobrar una pensión por el fallecimiento de su marido, aliviando finalmente su situación financiera.

Actualmente Elvira continúa trabajando en la radio y es delegada sindical. Ha formado pareja nuevamente con un chofer de camión, con quien convive. Su hija está cursando una carrera universitaria y su hijo ha ingresado como cadete en la radio. Los ingresos familiares son escasos, pero han logrado desendeudarse y recuperaron cierta estabilidad. A pesar de haber logrado rehacer su vida, la seguidilla de fallecimientos y la imposibilidad de afrontar la deuda constituyeron sucesos traumáticos para Elvira, quien ha recurrido desde entonces al tratamiento psicológico para procesar la tragedia familiar.

Elvira.
Árbol genealógico 4
Elvira.

La trayectoria de clase de Elvira ha tenido un recorrido irregular. Los padres de Elvira mejoraron su situación económica con respecto a la generación anterior, favorecidos por la migración a la ciudad y el tener menos hijos. El padre de Elvira supo aprovechar el capital cultural al que tuvo acceso en el mundo rural: finalizó la escuela primaria, aprendió el oficio de fabricante de ladrillos y ahorró para comprar un terreno en la ciudad donde realizaría su trabajo artesanal durante una década, consolidando la estabilidad económica familiar. Aunque el negocio era rentable, su esposa se opuso a que continuara en aquel sacrificado trabajo y finalmente logró que lo abandone para trabajar como encargado de mantenimiento.

Luego de las breves y frustrantes experiencias como vendedora, Elvira tuvo su primera oportunidad de crecimiento al ingresar a trabajar en el centro cultural. Además de las ventajas del empleo en sí mismo, trabajar allí le abrió nuevas perspectivas y la incentivó para estudiar periodismo. La adquisición de capital educativo y la inserción laboral en una dependencia pública de la ciudad de Buenos Aires, se tradujeron casi automáticamente en una oportunidad de desempeñar su oficio en la radio de la ciudad. A los veinticinco años de edad, Elvira había logrado una clara mejora en su posición de clase con respecto a sus padres, al haber finalizado estudios superiores y trabajar en su profesión. Desde entonces su trayectoria no volvería a tener momentos de ascenso, sino que entraría en un “amesetamiento” con ciertos períodos de descenso en lo económico. Desde que tuvo a sus hijos, ha trabajado en la radio solamente los fines de semana, lo que le significó un ingreso reducido. Su esposo tenía ingresos superiores, pero el matrimonio no constituyó para Elvira una vía de ascenso social, pues su esposo era un obrero semicalificado que sólo tenía educación primaria. Fuera del ámbito laboral, la red de relaciones familiares y de vecindad de Elvira se ha insertado en un entorno de clase obrera, que parece haber operado como una resistencia para nuevos ascensos.

La crisis argentina de 2001-2002 y la fuerte devaluación de la moneda, encontraron a Elvira en la peor de las situaciones: fallecieron sus padres y su esposo y ella debía hacerse cargo sola de una deuda en dólares y de brindar sustento a sus hijos aún pequeños. A pesar de que su salario resultaba insuficiente para afrontar el pago del crédito hipotecario, su trabajo le ayudó a resistir las circunstancias adversas, sin dejar de cubrir sus necesidades básicas. Su trabajo y su estudio como periodista le facilitaron recursos culturales y sociales para imaginar soluciones al problema económico. Probablemente, estos recursos culturales posibilitaron que se le ocurra la idea y sea capaz de escribir una carta pidiendo ayuda a funcionarios nacionales. Aunque la solución que logró fue individual, ella también había intentado organizarse con otros deudores para un reclamo conjunto. Asimismo, se ocupó de que sus compañeros y jefes en la radio estuvieran al tanto de su situación, extendiendo así las posibilidades de obtener ayuda o ideas sobre cómo superar la dificultad. En suma, supo aprovechar el capital cultural y social para afrontar activa y exitosamente una severa dificultad económica, pero le llevó prácticamente una década recuperar y estabilizar su situación económica.

Los virajes por acontecimientos imprevistos, la posibilidad de amortiguar los riesgos de descenso social, los ascensos que se ven coartados, entre otros procesos, reflejan distintas sombras de las trayectorias que contribuyen a inferir los mecanismos que intervienen en ellas, así como los modos en que condicionamientos estructurales y disposiciones subjetivas se entrelazan y eventualmente se desacoplan. Las diferenciaciones por género en las biografías contribuyen a comprender el carácter dinámico de las desigualdades de clase y la forma en que los mecanismos de desigualdad se expresan en la vida cotidiana.

Las trayectorias más lineales y visibles de ascenso social, expuestas en el apartado anterior, se resignifican a partir de estas otras trayectorias, más accidentadas, que ponen de manifiesto contingencias y obstáculos que contrarrestan las condiciones para el ascenso. En ocasiones el ascenso social tiene lugar de todos modos, pero se transita una distancia menor a la esperable o se producen rodeos en el camino. Observar las vicisitudes biográficas permite determinar que existen procesos cualitativamente distintos al interior del conjunto de las trayectorias de ascenso social.

En las penumbras del ascenso social: los roles domésticos tradicionales

Como última dimensión a señalar en este conjunto de trayectorias en las que predomina el ascenso social, cabe destacar la centralidad y variedad de contribuciones maternas a las condiciones que posibilitaron el posterior ascenso. Las distintas actividades involucradas en la crianza fueron consideradas responsabilidad no exclusiva pero sí principal de ellas, junto a las tareas domésticas. Tal como documenta la bibliografía sobre las actividades de cuidado (Faur, 2014; Esquivel, Faur y Jelin, 2012; entre otros) en los relatos analizados hay indicios de una sobrecarga de trabajo de las madres, que además de las tareas domésticas y de cuidado, también trabajaron para el mercado, de manera intermitente o mediante modalidades específicas para compatibilizarlo con su presencia en el hogar.

También las abuelas habían trabajado dentro y fuera del hogar: la de Eliana había sido costurera en una fábrica y llegó a capataza; las de Elvira y Marisol habían sido puesteras de campo junto a sus esposos. En otros casos no hay información o se las refirió como amas de casa, pero podrían haber quedado sus empleos olvidados o invisibilizados en la memoria familiar, por ejemplo, los que tuvieron antes del matrimonio o antes de llegar a la Argentina, o los realizados acompañando a sus esposos en algunos oficios rurales o artesanales. La reconstrucción de las historias permite vislumbrar que las trabajadoras fuera del hogar no eran casos aislados sino algo extendido en la clase obrera de principios del siglo XX. El espíritu de trabajo que, según los relatos, estaba arraigado en las idiosincrasias de muchas de estas familias, también tiene una genealogía matrilineal.

Excepto la madre de Marisol, que se dedicaba a las tareas domésticas y de cuidado a tiempo completo (eran siete hijos), en el resto de las historias, las madres alternaron el trabajo doméstico y extradoméstico. Las madres de Eliana y Elvira entraron y salieron del mercado laboral en distintos momentos según las necesidades de la vida familiar, especialmente las de crianza y las urgencias económicas. La madre de Elvira además del trabajo doméstico y del realizado fuera del hogar, colaboraba en la fábrica de ladrillos artesanal que tenían en el propio terreno de la casa. La de Renato trabajaba en su hogar para afuera, ensamblando piezas de muñecas para una fábrica de juguetes.

-Había pasado bastante tiempo, ella se había casado y demás, y creo que en la fábrica todavía estaba el dueño o el hijo del dueño que ella conocía o algo por el estilo. Bueno, fue a la misma fábrica y preguntó y le ofreció esta modalidad: le enviaban el plástico de los cuerpitos o de las piernas o los brazos y había que hacerle el agujero para meter el bracito, o sea cuatro agujeros y era eso.

-Claro ¿Y ella hubiera preferido trabajar en la fábrica y no en su casa o…?

-En realidad le convenía estar en la casa porque éramos tres hermanos.

(Renato, entrevista realizada en 2015).

No tenía vida entonces mi mamá… a las dos de la mañana había una tormenta y había que salir de improvisado, no sé qué había que hacer, tapar las hornallas del horno para cocer ladrillos, para que no se mojen, porque si no, se deshacen.

(Elvira, entrevista realizada en 2015).

El trabajo remunerado realizado dentro del hogar les permitía permanecer con los hijos en el mismo momento en que trabajaban para el mercado. En todos los casos el trabajo de ellas es presentado en los relatos como algo complementario del ingreso principal que aportaban los padres. Pese a que ellas también trabajaron en el mercado, el rol principal que los entrevistados les atribuyen es el de crianza. Cuando los entrevistados tuvieron hijos a menudo sus madres o suegras continuaron con esas tareas en el rol de abuelas. Si bien en las parejas que actualmente conformaron los entrevistados manifiestan que hay un reparto igualitario de los roles domésticos, es notable la fuerte naturalización de los roles tradicionales al hablar de sus madres y padres. La desigualdad de poder al interior de este tipo de familias tradicionales queda totalmente opacada en el plano del discurso por la referencia a los afectos y a la armonía familiar.

Destacar la contribución de las madres en las trayectorias de ascenso social de hijos e hijas es relevante en una temática en la cual la ocupación del padre ha sido muy a menudo la principal variable explicativa. En este sentido, argumentar que la distribución tradicional del trabajo por género pudo haber favorecido el ascenso social no niega la injusticia de esos arreglos familiares, sino que pone de manifiesto los trabajos no reconocidos económicamente (Rodríguez Enríquez, 2015), e inadvertidos en las maneras clásicas de explicar el ascenso social. Así, las trayectorias expuestas en los apartados anteriores pueden repensarse a partir de las relaciones de género dentro y fuera de los hogares, que constituyen un trasfondo de las historias de ascenso social durante buena parte del siglo pasado.

Conclusiones

Las trayectorias de clase presentadas en este artículo tienen en común ciertas características de las familias de origen. La generación de los padres de los entrevistados fueron obreros que ingresaron al mercado laboral a partir de mediados del siglo XX. A menudo la generación anterior, la de los abuelos, había sido de trabajadores rurales del interior del país o del extranjero que migraron ellos mismos o sus hijos. La inserción en ocupaciones obreras del sector formal y la integración en el mundo urbano constituyeron movimientos ascendentes en sí mismos. Estas características coinciden con el conocimiento acumulado sobre los rasgos de la clase obrera argentina de esta época (Germani, 1963; Dalle, 2016).

La carrera laboral es un aspecto fundamental para entender los cambios en las posiciones de clase de los entrevistados. En los casos en que no han concluido estudios superiores, la acumulación de capital económico y cultural tiene como base primordial las oportunidades laborales conseguidas. El hecho de no haber proseguido los estudios es experimentado con cierta culpa e interpretado como una oportunidad de ascenso desperdiciada u obstaculizada por la tradicional división sexual del trabajo. En quienes sí realizaron estudios superiores, la carrera laboral en algunos casos ofreció las condiciones para poder estudiar y en otros se vio potenciada por la obtención del título. A menudo la elección de la carrera se efectuó tomando en cuenta el empleo que tenían o que aspiraban a conseguir percibiendo altas chances de lograrlo.

Cuando una generación es la primera que alcanza el nivel universitario, eso por lo general constituye una manifestación y concreción de una trayectoria ascendente. La educación superior, incluso cuando tiene un rendimiento menor en términos de oportunidades de ascenso, parece servir como contención que evita posibles descensos. Cuando todo lo demás falla, la educación puede funcionar como un piso asegurado que permite enfrentar mejor posibles pérdidas y dificultades. En las trayectorias atravesadas por múltiples obstáculos, los logros derivados de la educación contribuyeron a sobrellevar los momentos de mayor riesgo de descenso social.

Aunque los casos analizados tienen en común un origen de clase obrera, en una generación han recorrido itinerarios diversos que condujeron a posiciones desiguales. Si en la generación de los padres resultaba bastante clara la pertenencia a la clase obrera, en la generación de los entrevistados la posición de clase parece encontrarse en algún punto entre la clase obrera y los sectores medios.

Cuando se analizan las trayectorias de clase desde una aproximación cualitativa, se tornan visibles procesos y mecanismos subyacentes en los variados itinerarios entre posiciones en el espacio social. Partiendo de la teoría de Bourdieu sobre las clases sociales, se evidenció cómo las distintas especies de capital que los agentes poseen son constitutivas de las potencialidades respecto a sus destinos personales. Los múltiples condicionamientos sociales restringen y habilitan un margen de posibilidades objetivamente disponibles en cada momento de sus trayectorias. Lo que desde una perspectiva macrosocial puede atribuirse a condiciones estructurales que explican las principales tendencias de movilidad social de los estudios cuantitativos, cuando se mira más de cerca, focalizando en las singularidades de las historias familiares, se descubre una multiplicidad de fenómenos que conforman un campo de posibilidades mucho más abierto e indeterminado. Los mecanismos que vinculan lo micro y lo macrosocial, la agencia y la estructura, la producción y la reproducción social, presentan una riqueza de aspectos que los vuelven atractivos para ejercitar la imaginación sociológica. Distintos niveles de análisis, múltiples mediaciones y variadas facetas de los mismos fenómenos, hacen de los vínculos entre estructura social, historia y biografías individuales-familiares, una fuente de hipótesis.

Cuando se examina un relato de vida desde el presente puede explicarse a menudo con relativa facilidad cómo ha llegado a ocurrir lo que efectivamente ocurrió, es decir, qué condiciones sociales hicieron que un desenvolvimiento determinado haya sido necesario. Sin embargo, estas explicaciones solo pueden hacerse retrospectivamente, puesto que las condiciones iniciales no permiten prever que los sucesos se desarrollarán inexorablemente de una manera determinada para conducir a ciertos resultados. El análisis de trayectorias biográficas permite identificar los condicionamientos sociales allí donde desde el punto de vista subjetivo hubo decisiones personales, preferencias o vocaciones; y la capacidad de agencia allí donde desde el punto de vista objetivista se ven reflejadas las coerciones estructurales. El análisis de trayectorias de clase permite asimismo advertir que casi nunca las coerciones estructurales se imponen mecánicamente sobre las vidas de los agentes. Sólo en circunstancias excepcionales no existen cursos de acción alternativos entre los cuales éstos puedan optar. La necesidad se impone a través de las acciones y estrategias de los agentes. Los componentes socio-estructurales pueden descubrirse en las acciones aparentemente más subjetivas y la praxis puede encontrarse en lo que visto desde lejos parece pura reproducción y transmisión directa (Bertaux y Bertaux-Wiame, 1994).

Desde este abordaje, las trayectorias de clase pueden resultar más sorprendentes de lo que cabría pensar. En ocasiones se advierte que las tendencias generales, las probabilidades objetivas, no se impusieron en un caso particular del modo más esperable, sino a través de sucesos fortuitos que no tenían grandes chances de ocurrir, pero ocurrieron. Los potenciales caminos alternativos que no se siguieron no pocas veces difieren mucho de los rumbos efectivamente tomados, al punto de que hacen suponer que una trayectoria podría haber sido sustancialmente distinta. Las diferencias entre hermanos que tuvieron casi idénticas condiciones de origen sugieren que las trayectorias tienen tantos pequeños puntos de bifurcación que los recorridos contingentes que siguen pueden tener disímiles e impensadas desembocaduras. El campo de los posibles no permanece inalterado a lo largo del tiempo, sino que se modifica en la medida en que se actualizan algunas potencialidades y se extinguen otras. Como un cauce por donde discurren las trayectorias, el campo de los posibles asume nuevas formas y honduras, se estrechan sus bordes en algunos tramos y se expanden en otros. Las trayectorias de clase se comprenden mejor cuando se observan sus sombras, las trayectorias potenciales.

Por último, el análisis cualitativo de trayectorias de clase social permitió incorporar una mirada respecto de las relaciones de género en un área temática que históricamente ha sido renuente a hacerlo. Las formas tradicionales de medición de clase a partir del jefe de hogar, así como la atención exclusiva al trabajo remunerado y fuera del hogar, dificultaron la consideración de la tradicional división sexual del trabajo entre las condiciones de posibilidad del ascenso social. Los esfuerzos de las madres que se ocupaban de las tareas de crianza y cuidado, a la vez que trabajaban para el mercado, forman parte de los factores que permitieron las acumulaciones de ventajas que usufructuaron hijos e hijas. Así, las explicaciones de las trayectorias de clase se completan con un trasfondo en penumbras, los procesos invisibilizados por las relaciones de género.

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Notas de autor

[1] Sociólogo y Doctor en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Docente de Sociología y Metodología de la Investigación en UBA y en la Universidad del Museo Social. Becario posdoctoral del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) con sede en el Instituto de Investigación Gino Germani. Director del Proyecto “Trayectorias de sectores medios: indicadores concurrentes y divergentes” (Reconocimiento Institucional de la Facultad de Ciencias Sociales, UBA). Temas de interés: desigualdades, estructura social, clases sociales, género, redes, metodología.
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