Comunicación Social

Recepción: 24 Agosto 2021
Aprobación: 20 Noviembre 2021
DOI: https://doi.org/10.54789/rihumso.22.11.21.1
Resumen: Este trabajo se propone abordar la construcción de las agendas y las noticas sobre la pandemia en la prensa gráfica nacional, más específicamente, en el caso del diario La Nación. De tal forma que, utilizando un abordaje metodológico cualitativo, el artículo reflexiona en torno a los sentidos investidos en las imágenes de realidad y representaciones que se construyen en los editoriales y notas de opinión publicados en ese matutino alrededor de la pandemia para, por tanto, dar cuenta del modo en que los/as lectores/as del diario toma conocimiento de la misma. Uno de los resultados principales del trabajo es el de visibilizar el desplazamiento del matutino en torno a los sentidos que construyó alrededor de la cuarentena. Si en un inicio fue representada positivamente, luego se asoció a un instrumento de carácter gubernamental utilizado para avanzar sobre los individuos y sus libertades.
Palabras clave: Pandemia, noticias, medios gráficos, representaciones.
Abstract: This work aims to address the construction of agendas and news about the pandemic in the national graphic press, more specifically, in the case of La Nación newspaper. Using a qualitative methodological approach, this work reflects on the nuanced meanings embodied in the images of reality and representations of the pandemic constructed by editorials and opinion pieces published on that morning paper and, thus, give an account of the way in which readers of this morning paper are informed about them. One of the main results of this work is the exposure of the paper´s shift in their representation they built around the quarantine. Initially represented in a positive light, it was eventually associated with a governmental instrument devised to tread on individuals and their freedom.
Keywords: Pandemic, news, graphic media, representations.
Introducción
La pandemia global del coronavirus (COVID-19) se está manifestando enormemente fértil en un conjunto de planos, entre ellos, en lo que atañe a sus “efectos discursivos”. Esto es así puesto que no sólo habita y se visibiliza en los “tapabocas”, los comercios con sus cortinas bajas, los nosocomios alterados, los barrios cercados, las fábricas robotizadas vacías o en los comunicados oficiales que portan las firmas de las autoridades políticas directamente implicadas, sino que también se desenvuelve en la prensa escrita a través de cientos de escritos, noticias, imágenes, debates, artículos y polémicas, etc., que, situadas intrínsecamente con el entramado social en la que se producen (Ford, 1985; Martini, 2000), “están dando forma a una batalla de carácter simbólico-ideológica por la imposición del sentido legítimo de los acontecimientos” (Castells, 2009: 25-30).
En efecto, no estamos frente a un hecho objetivo y neutral que “habla por sí mismo” sino que las múltiples lecturas y las noticias publicadas por los medios gráficos en torno al “acontecimiento pandemia” -como todo acto de comunicación- son “construcciones de sentido históricamente situadas” (Martini, 2000 p.17). De tal modo que “el periodismo produce las noticias que construyen una parte de la realidad social, y que posibilitan a los individuos el conocimiento del mundo al que no pueden acceder de manera directa” (Martini, 2000: 15). Así, los medios de comunicación, al mismo tiempo que median entre los actores y determinados acontecimientos, construyen y transmiten representaciones acerca de los sucesos cotidianos, llenan los vacíos de nuestra limitada percepción, alimentan nuestros imaginarios y contribuyen, así, a la construcción social de aquello que entendemos como la realidad (Arellano, 2015; McQuail, 1986).
Si bien nadie puede desconocer que la pandemia del coronavirus sobrevuela en nuestro país desde hace más diecisiete meses y, de modo decisivo, tanto los medios de comunicación, en general, como la prensa gráfica, en particular, cabe preguntarse: ¿Cómo construye tal prensa las noticias sobre la pandemia? ¿Cómo nos es (re)presentada? E, incluso, antes: ¿Por qué es una noticia? Lo es sí, en tanto “particular construcción del discurso de la información que narra eventos factuales generalmente públicos” (Escudero, 1996 en Martini). La pandemia y su partner, la cuarentena, en efecto, cumplen casi al paroxismo con determinadas condiciones o criterios de noticiabilidad (Martini, 2000; Martini, 2017), en tanto que sucesos no ordinarios, e incluso, absolutamente extraordinarios y, por ello, novedosos, cercanos y gravosos dado que ponen en suspenso el orden, alteran dramáticamente nuestra cotidianeidad y colocan un manto de enorme incertidumbre e imprevisibilidad acerca de sus efectos sobre nuestro presente y futuro individual y colectivo.
En este contexto, el siguiente trabajo se propone abordar la construcción de las agendas y noticas sobre la pandemia en la prensa gráfica nacional, más específicamente, en el caso del diario La Nación (en adelante LN). Cabe destacar que, a diferencia de los otros dos diarios más importantes de tirada nacional (Página/12 y Clarín), La Nación desde su propia fundación construye una mirada “desde arriba” (Sidicaro, 1993) que se “dirige a quienes integran el establishment” (Luchessi, 2014 p. 4) desde “una orientación liberal conservadora”[2] (Sánchez, 2020 p. 4). Dicho esto, el objetivo de este trabajo es reflexionar en torno a los sentidos investidos[3] en las imágenes de realidad y representaciones que se construyen en los editoriales y notas de opinión[4] publicadas en ese matutino alrededor de la pandemia, por tanto, dar cuenta del modo en que sus lectores/as toman conocimiento de la misma. Agendas y representaciones, volvemos a destacar, que no se encuentran encapsuladas “en el papel” sino que, por el contrario, dialogan e influyen en las agendas públicas e institucionales y, por tanto, inciden en el propio devenir de los acontecimientos. Dado que no es nuestra intención realizar un estudio cuantitativo y longitudinal que señale los vaivenes y/o rupturas y continuidades de la mirada de LN sobre el fenómeno a explorar a lo largo de todo el año 2020, nuestro análisis se enfocará en tres momentos o subtópicos de alta condensación simbólica cuyo análisis consideramos que permite aproximarse a un conjunto relevante -aunque no a todos- de sentidos y representaciones generados acerca de la pandemia por el periódico señalado. Estos momentos o subtópicos son: la decisión gubernamental y la implementación de la cuarentena, lo acontecido en la denominada Villa Azul y las querellas acerca de la calidad y pertinencia de las vacunas.
Si bien a lo largo del año 2020 se publicaron en la versión impresa del matutino señalado 101 editoriales y 647 notas de opinión alusivas, de un modo más o menos directo[5] , a la pandemia, en nuestro caso seleccionamos de un modo intencional o no probabilística -como ya lo subrayamos, no es objeto del artículo generalizar los resultados-, un conjunto de editoriales y notas de opinión significativas que al tiempo que constituyeron nuestro corpus de investigación, nos permitieron abordar su objetivo. El enfoque metodológico escogido es el cualitativo dado que la propuesta no es cuantificar unidades de análisis (en este caso, noticias o unidades de registro), sino adoptar una “perspectiva interpretativa” (Denzin y Lincoln, 1994) de los sentidos construidos alrededor de las noticias analizadas.
Pandemia: una aproximación a la agenda de LN
Antes de abordar los tres momentos o subtópicos señalados, daremos cuenta de tres elementos -no pretendemos ser exhaustivos- que permiten acercarse a la comprensión del diseño de la agenda que configura LN a propósito del acontecimiento de la pandemia. Pertinente es señalar que, a través de sus agendas, la prensa construye versiones de fragmentos de la actualidad que son aceptadas y legitimadas por sectores sociales que las consideran verosímiles y cercanas a los problemas de su vida cotidiana (Zalba en Sánchez, 2020).
Es dable destacar que la selección, clasificación y jerarquización de la información en LN sobre la pandemia del coronavirus sufre notables y veloces mutaciones a lo largo del año 2020. En sus primeros días (10 de enero se publica la primer nota al respecto), es un tema relativamente marginal en la agenda, no hay sección para él -sus menciones predominan casi de forma exclusiva en la sección El Mundo[6] - y no aparece en tapa, en general se lo aborda como un fenómeno a un mismo tiempo distante pero, potencialmente amenazante, un fenómeno no ajeno a cierto exotismo oriental -la referencia al consumo de animales salvajes recientemente sacrificados en el mercado de Wuhan es recurrente-. Es fundamentalmente una mirada sanitaria y biomédica la que se impone, de modo que el contenido de las notas gira en relación con los modos de contagio, la capacidad de mutación del virus, los síntomas más recurrentes, el papel negativo de los desplazamientos territoriales humanos (vuelos en avión, etc.), las primeras intervenciones de la Organización Mundial de la Salud, la necesariedad (o no) del uso del barbijo, su expansión, etc. Esto va a cambiar muy rápidamente, al calor de la expansión planetaria del virus, la problemática del coronavirus y sus múltiples aristas -políticas, sociales, económicas- se expandirán muy rápidamente por las diversas secciones y páginas del matutino, lo cual tendrá como correlato que la mirada biomédica vea perder centralidad en detrimento de una pléyade de miradas de carácter política, social, económica, etc. Así, ya a mediados de febrero su rastro puede hallarse en otras secciones (sociedad, economía, por ejemplo), e incluso antes, el lunes 20 de enero, llega a la portada del diario[7]. El arribo del coronavirus a la portada de LN reconoce (a) y hace (de) la pandemia una agenda social relevante, que se instala como tópico constante en las páginas del matutino. Desde el espacio discursivo privilegiado del contacto entre el soporte y sus lectores, como lo es la portada “la prensa gráfica organiza y establece su contrato de lectura con el público; se trata de la superficie de entrada a la información y de mayor jerarquía informativa en los periódicos” (Sánchez, 2020 p. 8). Desde el mes de marzo en adelante, LN publica en tapa una noticia sobre la pandemia al menos cinco veces por semana. Son ejemplo de lo señalado, los siguientes títulos que corresponden a portadas de ese matutino: Crecieron los casos y suspenderán las clases por 14 días en todo el país (LN, 15/03/2020); El país, en cuarentena, (LN, 20/03/2020); Récord de muertos en un día: 24 personas (LN, 15/05/2020); Fuerte salto en la curva de contagios: casi 2000 casos y 35 muertos en un día (LN, 19/06/2020).
Paralelamente, desde el 16 de marzo, el diario modifica drásticamente la clasificación previa de las noticias sobre la pandemia y las ubica en una sección temática específica que lleva por nombre “coronavirus”, otorgándole, así, un espacio y entidad más jerarquizada[8]. Hasta aquí hemos dado cuenta de ciertos elementos importantes que permitieron identificar atributos relevantes de la agenda del matutino acerca la pandemia, en lo que sigue reflexionaremos en torno a las imágenes y sentidos que LN construye en relación a tres subtópicos o momentos relevantes de la misma.
Noticias 1. La cuarentena: sospechas y autoritarismo
El 19 de marzo se dictó por parte del Poder Ejecutivo el Decreto de Necesidad y Urgencia N° 297/2020 mediante el cual se estableció para todas las personas que habitan el país o se encuentran en él de manera temporaria, la medida de “aislamiento social, preventivo y obligatorio” desde el 20 de marzo hasta el día 31 del mismo mes del corriente año, plazo que luego se prorrogó (con algunos cambios más o menos significativos de acuerdo a las mutaciones en la situación epidemiológica) en un número importante de oportunidades. Frente a la medida gubernamental de la cuarentena, los editoriales de LN a lo largo del año 2020 produjeron un deslizamiento sustancial, que entendemos que impulsó y, estuvo a tono, con el propio movimiento de la posición de una parte relevante de la opinión pública[9] y la creciente instalación en las agendas periodísticas y públicas de un conjunto de discursos críticos del gobierno encabezado por Alberto Fernández. En efecto, si en un inicio la cuarentena en LN fue considerada positiva, poco a poco esa medida fue criticada y acusada de sospechosa y autoritaria. Inflexión ilustrada en el siguiente fragmento editorial:
El comienzo de la pandemia y su tratamiento por parte del Presidente han sido auspiciosos por las medidas tomadas y por sus efectos (…). Sin embargo, la parálisis del Congreso y el funcionamiento excepcional de la Justicia han llevado a una expansión excesiva del poder presidencial y a una sostenida suspensión de derechos. (Sabsay 2020)
En efecto, si bien no es nuestra intención generalizar (como ya lo señalamos, no hemos tomado una muestra representativa de casos) hemos detectado ciertas regularidades en la lectura de decenas de editoriales. Dos son las que queremos destacar: por un lado, la cuarentena es asociada frecuentemente a la figura de la desconfianza y, por el otro, se la vincula al avance del Poder Ejecutivo sobre los otros poderes y, concomitantemente, al Estado sobre la sociedad civil, sobre los individuos.
De tal modo que, la pandemia es en ciertas ocasiones representada bajo la figura metafórica de “El caballo de Troya”, figura que desdobla la realidad entre lo aparente y lo oculto; la pandemia, por tanto, escondería bajo el ropaje de la excusa de la emergencia sanitaria las “verdaderas intenciones” del elenco gubernamental. De allí que “(…) a esta altura de una cuarentena ya desgastante, comienzan a descubrirse las verdaderas intenciones del Gobierno en el plano político, institucional y económico”[10] (negritas en el original).
¿Cuáles son esas intenciones reales? En el editorial “Existe un conflicto entre la pandemia, la cuarentena y la libertad” (negritas en el original), el editorialista, luego de señalar que las voces gubernamentales no harían sino ocultar el antagonismo entre la cuarentena y el funcionamiento de la economía, como también silenciarían el “virtual estado de sitio” (posición sostenida en la idea de que se derogó implícitamente el derecho a la reunión y la protesta) en el que hoy habría ingresado la Argentina, subraya que las condiciones de la pandemia y la cuarentena forjaron -aquí una primer intención real- la deriva política autoritaria del Poder Ejecutivo[11] . Deriva, se sostiene desde el editorial, que fue ampliamente favorecida por “las deserciones de los Poderes Legislativo y Judicial” (negritas en el original), las que permitieron que el Poder Ejecutivo se haga con la “suma del poder público” (negritas en el original). Se omite que el Poder Legislativo ya sesionó en el marco de la pandemia y que el Poder Judicial decidió por motus propio -y no bajo la coacción de otro Poder- la apertura, y luego, extensión de la feria judicial. Otra intención real oculta, es la que deviene de la “construcción lingüística” (del Prato, 2014: 27) por parte del editorial de la figura antinómica cuarentena/libertad, que colinda y refuerza la señalada impronta autoritaria del elenco gubernamental. En efecto, subraya que el carácter restrictivo de la cuarentena colisiona con las libertades públicas e individuales de los ciudadanos, a tal punto que nos enfrentamos a un escenario en el que diariamente se produce la “mutilación de la libertad”. El redactor, utiliza como fuente de autoridad para dotar de legitimidad a su argumentación, lo dicho en un reportaje a la cadena CNN por Ricardo Lorenzetti, miembro de la Corte Suprema de justicia, para quien: “los gobiernos no pueden avanzar sobre las libertades individuales”. Así, la cuarentena es asociada con un conjunto de “verdaderas intenciones” y sentidos políticos negativos, presentada como un instrumento gubernamental diseñado para resquebrajar y entorpecer la división de poderes, cancelar el espacio público, bloquear el debate de ideas y eliminar las libertades individuales. En definitiva, la cuarentena es frecuentemente ilustrada como un dispositivo gubernamental que bajo el objetivo aparente de garantizar el acceso colectivo a la salud no hace más que invisibilitar y posibilitar el avance del Estado -y el autoritarismo gubernamental- sobre los individuos y sus libertades.
Noticias 2. Villa azul: guetificación y estigmatización de las clases populares
Desde fines de abril pero en mayo con mayor virulencia comenzaron a crecer los casos de infectados y fallecidos por coronavirus en los barrios carenciados de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (principalmente en la denominada Villa 31) y de ciertos partidos de la provincia de Buenos Aires (Quilmes, Avellaneda, La Matanza, etc.). En ese escenario sus condiciones materiales y estéticas devinieron noticia. ¿Qué sentidos invistieron en la LN estas noticias? En el caso de la Villa Azul, ante el dispositivo sanitario que impulsó el gobierno provincial y que supuso el cierre del barrio y una cuarentena absoluta para sus habitantes, una nota de opinión (Sirven, 2020), orientada por la ceguera que conlleva el eurocentrismo de la dicotomía sarmientina de civilización o barbarie, inscribe el despliegue de ese dispositivo en la saga de violencia y represión física y simbólica estatal que tiñe nuestra historia:
La idea de muros, esclusas o rigideces para separar territorios no es nueva en la historia argentina. En 1876, Adolfo Alsina comenzó a construir un ambicioso sistema defensivo de fosas para evitar los malones aborígenes (…). Más tarde, Julio Argentino Roca (…) terminó más drásticamente con el problema, mediante la Campaña del Desierto, tan revisionada en los últimos años. (Sirven, 2020)
Unos días más tarde, otro editorial[12] hace foco en lo que ocurre en la provincia de Buenos Aires en torno a la denominada Villa Azul (negritas en el original), “un lugar pobre y sombrío”, ubicado en la frontera entre los distritos de Quilmes y Avellaneda. Y aquí se refuerzan los sentidos condenables que invisten la acción estatal, a tal punto que el hecho de que la cuarentena impida que los habitantes del barrio “puedan acceder por su propia cuenta a la comida indispensable” ni tampoco les sea posible “salir por cuestiones urgentes” los condena a vivir en un gheto. El Estado es representado como una maquinaria represiva que cancela arbitrariamente las voluntades individuales, condenadas al encierro involuntario. Por tanto, a la vez que se eleva el tono acusatorio frente al gobierno/Estado, se despoja la dimensión de política estatal-sanitaria de cuidado que la cuarentena conlleva, invisibilización que se consuma cuando nada se menciona acerca de que “la mano izquierda del Estado” (Bourdieu, 2001) asistirá con alimentos y demás bienes esenciales a los habitantes del barrio mientras se extienda la medida de salud. Asimismo, el editorialista convoca otra voz para anexar otro rasgo negativo a la cuarentena, así, cita al exministro de salud Adolfo Rubinstein, quien luego de mencionar que “hay un brote en Villa Azul”, sostiene que “la solución no puede ser la estigmatización”. De tal modo que los editoriales vinculan dos sentidos sociales negativos asociados a la pandemia y cuarentena: la guetificación y estigmatización de las clases populares.
Noticias 3. Las vacunas: entre el autoritarismo y el oscurantismo
Hay enorme consenso en la comunidad científica internacional acerca de que las vacunas son, junto a la cuarentena, la principal estrategia de prevención santitaria de corte biomédico (Basile, 2020) frente a la pandemia. En ese marco, las noticias acerca de su desarrollo y luego su aprobación “de urgencia” por parte de las diversas agencias y organismos nacionales e internacionales encargados de ello permearon a escala planetaria la agenda alrededor del COVID-19, ello se intensificó en los últimos meses del año 2020 cuando las vacunas devinieron un fenómeno tangible. En el caso de LN, el 20 de noviembre, se publica la editorial que lleva por título, “Vacuna: seguridad, eficacia y transparencia”, en ella se traza una suerte de estado de situación de la Argentina y sus posibilidades fácticas de asirse de las mismas. Prima en la editorial, un tono de escepticismo crítico, ya que, por un lado, se subraya que el desarrollo de vacunas “se caracteriza por un alto nivel de fracasos e intentos fallidos” al tiempo que se da cuenta de los extensos itinerarios temporales que demandaron las vacunas contra la polio, el Ébola, y la del SIDA (aún en investigación) y se sostiene que la fase 3 en la que se encuentran ingresando 10 posibles vacunas contra el COVID-19 “requiere decenas de miles de personas dispuestas a ser voluntariamente inoculadas y monitoreadas por lo menos durante dos años”; por el otro, se sugiere que, el gobierno, al firmar acuerdos con “sonrisa triunfalista” con diversos actores (gobiernos y laboratorios) para reservar millones de dosis de vacunas no haría más que confundir y generar “falsas expectativas” en una población “castigada” (en ambos casos, itálicas en el original). Por tanto, la firma de los acuerdos es representada como una pantomima, como una estrategia de manipulación de masas de un gobierno (Estado) que sabe de la imposibilidad de la vacuna a corto y mediano plazo y que, por tanto, no tendría otro objetivo que el de producir esperanzas irreales en una población (sociedad civil) ya agobiada, cansada, y, por tanto, más permeable cognitivamente a esas formas simbólicas del engaño gubernamental.
Esta población agotada y, al parecer indefensa, nos dice el editorial, corre otro riesgo, el de constituirse en un escenario de elevada “experimentación sanitaria” por parte de un Estado-nación, como lo es Rusia. En efecto, la firma de un convenio, por parte del gobierno argentino, para reservar millones de vacunas “rusas”, nos situaría ante el peligro que emana de la capital rusa, dado que “un lote de este mismo desarrollo es el que ya llegó a Venezuela, lo cual lleva a concluir que tanto el país caribeño como el nuestro podrían ser efectivamente considerados laboratorios de ensayo extendido fuera de Rusia”, de forma tal que “este país como el nuestro podrían actuar como conejillos de Indias”. Mientras que en el caso de las vacunas de origen nacional no-ruso (británica, alemán, etc.) se las identifica bajo el nombre del laboratorio que las produce (AstraZeneca, Pfizer, etc.), destacando así su origen técnico-científico, en lo que refriere a la vacuna producidas por el Instituto Gamaleya, por el contrario, se la menciona por su origen nacional (“la rusa”), lo cual, no sólo las despoja del carácter antes mencionado sino, más relevante aun, la inscribe en el interior de una matriz conceptual geopolítica que ubica a Rusia, Irán y Venezuela (también Argentina, en este caso) como un conjunto de gobiernos políticos autoritarios poco afectos a garantizar la autonomía que requieren los procesos científicos y sus instancias de validación, deslegitimando a un mismo tiempo a esa vacuna y a los gobiernos que la adquieren.
El 20 de diciembre, una nota de opinión (firmada por Joaquín Morales Sola[13]) analiza bajo la misma matriz conceptual geopolítica el nuevo escenario global vacunatorio que se avecinaba. De tal modo que, el inminente inicio de los procesos de vacunación en algunos países centrales, sostiene el autor, permiten avizorar que “el mundo está entrando en un espacio de cierta esperanza”, horizonte provisorio del que Argentina se ve excluida: “La Argentina no tiene derecho a esa esperanza” (negritas en el original). ¿Qué funda esa exclusión? La elección política -equivocada- del gobierno nacional por la “vacuna rusa”, sobre la cual “…no hay pruebas de que sea buena o mala porque no se presentó para pedir autorización en el ente regulatorio de medicamentos de los Estados Unidos (la FDA) ni en el europeo (el EMA). Tampoco lo hará. El gobierno autoritario de Putin desprecia a esos destacados organismos de control sanitario” (negritas en el original). Por tanto, la ideología política gubernamental, se sostiene, nos ha situado “…en el peor de los mundos”, el del autoritarismo y el oscurantismo.
Conclusión. La construcción de sentidos y representaciones alrededor de la pandemia
A lo largo del trabajo hemos abordado algunas de las imágenes de realidad y sentidos investidos en las representaciones que un conjunto de editoriales y notas de opinión publicados en LN en el año 2020 construyeron alrededor de la pandemia. En efecto, cabe volver a subrayar que aquí no hemos decidido utilizar un abordaje metodológico cuantitativo que permitiera dar cuenta de los sentidos investidos, por el contrario, emergieron algunos de ellos a partir de ciertas editoriales que pueblan la mirada de LN sobre tres subtópicos troncales de la pandemia a través del corpus que seleccionamos de forma intencional.
Luego de aproximarnos a la agenda que configura el matutino que nos convoca a propósito del acontecimiento de la pandemia, observamos que, frente a la implementación de la cuarentena, si bien en sus inicios un conjunto de editoriales de LN la consideró positiva, luego la desconfianza y la lógica de la sospecha sintetizadas en la figura de “El caballo de Troya” invistieron las imágenes y representaciones de las notas del matutino analizadas en torno a la cuarentena. En efecto, en las mismas los editorialistas sostuvieron la idea que la “parálisis” que produjo está última fue instrumentalizada por el gobierno nacional como ariete para profundizar su impronta autoritaria al “avanzar” sobre los otros poderes del Estado (Legislativo y Judicial) y, concomitantemente, posibilitar el avance del Estado sobre los individuos y sus libertades. Por otro lado, en lo que refiere al dispositivo sanitario implementado en Villa Azul, los editoriales abordados presentan la acción estatal como un eslabón más en la saga histórica de violencia y represión física y simbólica estatal, de allí que los hechos sean asociados a imágenes y procesos históricos caracterizados por el asesinato por parte del Estado de un grupo social subalternizado, como los de la Campaña del Desierto, e incluso, a las de un gueto. Por último, en lo que respecta a las querellas y tensiones con respecto a las noticias sobre las vacunas, los editoriales abordados producen dos representaciones destacadas. En primer lugar, el contraste entre los anuncios gubernamentales en torno a la fecha de su arribo al país y el escenario de incertidumbre en torno a su llegada será leído y (re)presentado como una nueva estrategia del Poder Ejecutivo para confundir y generar “falsas expectativas” en una población “castigada” y, por tanto, “a disposición” para su manipulación. En segundo lugar, se sostiene que es la propia orientación autoritaria del gobierno y, sus consecuentes posiciones en la geopolítica global, la que lo ha impulsado (de modo equivocado) a optar por la adquisición de la vacuna “rusa”, lo cual nos sitúa como un territorio pasible de “experimentación sanitaria” que, incluso, carecerá de las vacunas necesarias para su población, condenándonos así a ser un “país [perdido] en el peor de los mundos”.
En definitiva, por lo analizado hasta aquí se desprende que bajo la especificidad que asumen los modos particulares de (re)presentar los hechos que configuran cada uno de los subtópicos elegidos, es posible rastrear una matriz discursiva común, que coloca a individuos dotados de razón ante, el potencial o inminente, pero incesante, asedio estatal/gubernamental. En efecto, el Estado (y el gobierno que lo dirige) y sus acciones frente a la pandemia, encarnan en las páginas de LN abordadas, la imagen de la falsa seducción, la abierta manipulación, e incluso la amenaza de la violencia material. De tal forma que los sentidos construidos alrededor del acontecimiento de la pandemia aparecen intrínsecamente asociados con un conjunto de imágenes que invisten la relación Estado/Sociedad.
El carácter parcial e “introductorio” del trabajo realizado abre la posibilidad de, probablemente seleccionando una metodología cuantitativa, profundizar en la agenda de LN, a partir del análisis de los procesos de gatekeeping (y, por consiguiente, en el abordaje de los criterios de noticiabilidad utilizados por LN) y newsmaking, en las notas que configuran el suplemento “coronavirus”.
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Notas
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