DOSSIÊ - MAPAS DA POESIA HISPÂNICA: POEMAS
Al pensar en los posibles mapas que la poesía hispánica sigue diseñando en los últimos años, los coordinadores de Caracol 21 configuramos un número que atendiese a distintas perspectivas (artículos, entrevistas, reseñas, encuesta y poemas). Sin embargo, en el constructo de dichos aspectos, hay un núcleo que se posiciona en el centro de estos mapas y se constituye como un conjunto fuertemente orgánico: es decir, los poemas inéditos que los autores regalaron a nuestro número de la revista. Muy estrechamente relacionado a este núcleo central, de pura creación poética, está el cuestionario, elemento concerniente al proceso de elaboración de esta parte del número, en el cual, intentamos respetar una consigna: que los poetas que contestaran a las respuestas del cuestionario también nos enviaran un poema inédito. Hay que decir que esa dinámica funcionó bastante bien. Muchos de los autores que contestaron a las preguntas, también nos enviaron sus inéditos.
Una vez recolectado todo el material, la tarea era la de organizarlo de un modo coherente. Después de leer todos los materiales, decidimos no utilizar el orden alfabético, aséptico y poco sugerente, pero tampoco encasillar los textos dentro de temáticas estanques con títulos que influenciarían la recepción del lector. Lo que hicimos fue invitar a unos artistas a que leyeran algunas compilaciones de poemas que hicimos para el propósito, pidiéndoles que realizaran unas ilustraciones. De tal manera, en la extensa serie de versos que sigue esta pequeña introducción, el lector podrá, en algún momento, descansar la vista en una imagen. Asimismo, podrá buscar de por sí el esfuerzo de agrupación amplía que intentamos realizar a partir de algunas afinidades. Confiamos que el fecundo diálogo entre palabra e imagen que se dio a la hora de organizar el material pueda parecer tal también al lector atento.
En su mayoría, el material que compone este apartado -al fin y al cabo, una heterodoxa antología-, corresponde a 47 poemas. Dentro de ese gran grupo de textos, algunos ya nos llegaron con imágenes fotográficas insertadas; otros juegan con el lenguaje del video o, incluso, son ellos mismos video-poemas. En su conjunto, creemos, se trata de una miscelánea potente, capaz de dibujar, a través de la palabra poética, una de las perspectivas para la composición de algunos mapas de la poesía hispánica. De ser así, nuestro deseo, finalmente, es que el lector pueda disfrutar con este núcleo de obras aquí reunidas jugando a crear relaciones dentro de la gama de diferentes perspectivas y discursos que los artistas nos brindan a todos.
Alessandro Mistrorigo
Margareth Santos
DESVELO
Estás en la vejez, o sólo a un paso,
dices al despertarte en plena noche.
En la cocina -has ido a beber agua-
lo anotas torpemente en un papel.
Jamás antes hiciste cosa igual.
Hasta ahora esta era una leyenda:
la de ese escritor que duerme siempre
con una moleskine en la mesilla.
Al volver a la cama, te desvelas.
Le das vueltas a éste, a otros asuntos
capaz de espabilar a cualquier hombre
que sabe que su tiempo se le acaba.
Bien sabemos que el sueño a estas edades
es un bien tan preciado como escaso
Fuente: Álvaro Valverde
OCTUBRE 27, 2010 *
(Hace dos años, la vida tenía dos años menos)
La época responde al pasado apenas empieza a pesar de las
razones que han de ser las de siempre si uno igual lo piensa.
Corría el río con su largo color marrón arrepentido de haber
pedido perdón sin saber adónde fue a dar el agua a la marea
guarecida de las olas a las cuales el argavieso hizo longevas.
Adelantándose al lucero que no confía en el fin, el arísaro se
sacaba la transparencia de encima con demasiada facilidad.
Ante los ojos venía un viento en comba a cambiar la verdad.
Tenía su rastro alguna razón para llevar a cabo la búsqueda
del bien sin mirar a cuantos quisieran haberlo sabido mejor.
Como costumbre tenía, matar lembranzas con años bisiestos.
En la mente el tema sería hablar de interfectos verídicos al filo
del mediodía de acuerdo al cual, el cuerpo nunca tiene la culpa.
A la emoción el olvido asoma a menos velocidad, borra errores
pertenecientes, cambia de ambiciones, de vidas, porque puede.
Con todo eso hasta intentar hacerlo la memoria tienta al tiempo,
desempeña su papel entre seres ansiando seguir por anticipado.
Si te das cuenta, mira, está la invisibilidad para avisar quién vino.
Imitando al ámbito de ambos, los perfumes definen el efluvio que
a su antojo los mantiene enteros, entre retratos dando el ejemplo.
En la repetición de los aspectos, lo real responde pronto a un plan.
Vaya modo de procurar entender la idea de algún mundo a través.
A lo largo del jardín debido camino a casa -a ti te hubiera gustado-
las flores han dado alcance a cuanto serán (habría que decirles a los
muertos por qué la ausencia antes de serlo se hizo pasar por ellos).
Es eso de lo que a partir de ahora podría deducirse, son esos actos
afines a lo recíproco, a la sílaba atisbada en la próxima afirmación.
Mal que le pese a la suerte en secreto, el trébol encontrado entra al
rastro por la puerta activa, siente el azar que lo traicionan seguido.
En mitad del bosquecillo, en el acto de ocultar el desorden del aire,
las imágenes se amontonaban para no sentirse perdidas en acción.
Hubiera sido demasiado mencionar la odisea que desencanta a los
difuntos, porque la muerte miente por miedo a quedarse dormida.
Traídas al adiós de las presencias con un léxico autodidacta, son la
seda según el gusano, el agua de cuyas playas sale en fila la belleza.
Ceibos, pirúes, álamos de monte, rosales por hacerle mal a nadie;
estas plantas, dieron a oír sus razones con demasiada frecuencia.
Dijo en otra parte Paul Claudel, poeta muy católico: “Escucho. No
siempre comprendo, pero igual respondo”. Tal como en la Biblia,
donde no todo el olvido está perdido, cabe al albedrío del ábrego
responder porque la fe, no sabe cómo ni menos, quedarse a vivir,
a contar recuerdos que ayudan a resucitar, según dijeron, pues la
vida son las propias palabras y el pasado, los años añadidos a uno.
En este sitio hasta donde el taxi me trajo, dejo que las dalias digan
de qué manera materia y mortalidad pueden llegar hasta el fondo.
Para hacer de cada letra una más, escribo a través mío un nombre
sombrío que la vida prefiere olvidar, primero la sílaba salvada por
mis labios y luego las previas al pronunciarlas debajo de un ubajay.
La sombra ha sido de antiguos difuntos según los cuales cualquiera
llega tarde a la persona a punto de dar por cumplido el aprendizaje.
Voy despacio, como haciendo caso omiso a las pausas de la lentitud.
De un tiempo a esta parte pude aprender el sentido de camposanto,
la ubicación de las tumbas, el valor del réquiem para los enterrados,
la importancia de tener palmeras por si el alma al subir las necesita.
Palabras que nunca antes había escrito: velatorio, exequias, mortaja,
crematorio, aproximan la lengua a la prosodia donde se siente sorda.
Salvo que la memoria disponga lo contrario, salgo ileso del resultado.
A los muertos no les importa qué opinión puedan tener aquí los días,
huyen del clavel del aire con el que otros han hecho aromas mejores.
Queda el eco a merced de lo sagrado agraciando a santos y usureros.
Si el cielo fuera desde ahora, entonces dejar al cielo de ahora en más.
Empeñado en ser parte del pensamiento, el tiempo prefiere la falta
de explicaciones: las almas, un montón para la tristeza, se animan.
Fuente: Eduardo Espina
(*) Aunque mi madre murió el 3 de diciembre de 2008, recién dos años después pude visitar su tumba en el Cementerio del Norte de Montevideo. La noche del día anterior tomé el vuelo de American Airlines de Dallas a Buenos Aires, con conexión posterior a la capital uruguaya. Al llegar a Ezeiza me sorprendió el silencio reinante en el lugar, algo raro para un aeropuerto. No era un silencio sordo al cielo como cualquier otro de los tantos que hay. Ese, era uno muy diferente. Me pregunté ahí mismo cuántos tipos de silencio puede haber en la realidad. Más de uno, pero, ¿qué cantidad? Al llegar a la capital uruguaya, tomé un taxi. Le pedí al chofer que me llevara al cementerio a conocer el rectángulo dónde están, en la misma urna, mi madre y mi padre, las cenizas que juntos ahora son. Era la única forma de confirmar el lugar preciso de la ausencia. Camino a dónde íbamos, el taxista me dijo con aire de incredulidad: “¿Vio lo que pasó? Murió [Néstor] Kirchner”. En el cementerio había un silencio de aeropuerto.

DE LA BREVEDAD DE LA VIDA
En música, largo es un tempo musical rápido y finito
En la serie de televisión The Addams Family
Largo era el mayordomo
En natación, un largo es la longitud de la piscina
En Brasil un largo es una especie de plazoleta atípica
Si un hombre largo se tropieza con un cuchillo
entonces es un largo cortado
Si un largo se encuentra con un corto no pasa nada
Salvo que el largo sea muy largo entonces el corto se asombra
O viceversa
Si la sombra es más larga que el hombre largo
entonces son las 3 de la tarde
Si el hombre largo no tiene sombra
es que es de noche y la sombra se ha ido a dormir
Si el largo se multiplica por el largo estamos ante un Brancusi
Si el largo se multiplica por el ancho
entonces poseemos un Botero
y salimos corriendo a subastarlo en Sotheby’s por un dinero largo
Si el largo se multiplica por el ancho y la profundidad
surge entonces toda la bullente Amazonia, la larga
Calzada de los Muertos de Teotihuacán o la radiante y ya efímera Betelgeuse
Largo no es el infinito, pero se le parece -digo
mirando el cielo bocarriba tumbado sobre la tierra
Corto es el largometraje de la vida.
Fuente: Rómulo Bustos Aguirre
INSTRUCCIONES PARA ENTERRAR A UNA MADRE
El entierro
no es una opción.
Deja al viento
otras ruinas
y conserva a la madre como idea.
No obstante,
lo primero es el cuerpo.
El frío de una sala,
un peinado difícil y unas velas
eléctricas.
Ninguna vestimenta propia.
A ser posible, una sábana encima.
Es peor ser meticuloso.
¿Y las mejillas? Soslaya
la impropiedad de las mejillas
drenadas.
Sé expeditivo con los daños morales.
Discúlpale, también,
su renuencia al plural comunitario,
la desmemoria,
la cicatería.
Y el ritornello de la enfermedad
y el virus del sarcasmo
y los chistes racistas.
Incinérala.
Un día que no llueva,
tus hermanos y tú
llevadla a sus orígenes.
Buscad su pueblo o,
en su defecto, un pueblo.
Aunque no la recuerden
tres viejos con tromboflebitis
en la puerta de un bar, inventadle
una leyenda ambigua.
Si es huérfana decid que fue criada
por una loba.
Perdonadle la guerra,
la niñez adulta
y el adulto fracaso.
No confundáis a la madre con la madre patria.
Por último, la noche antes de la entrega
al prado de su infancia,
consultad un oráculo
que os preste las metáforas
y una jerga.
Si el prado de su infancia
es hoy un parking, dirigíos
a un extremo con hierba.
Desenroscad el bote y romped el precinto.
Extended el sobrante de la bolsa de plástico
por la cabeza de la urna.
Pide turno y sé breve:
Eras pequeña pero alta
para la época.
Te fuiste a tiempo,
demasiado pronto.
Muerta, nos dejas menos cosas
de las que bromear.
Esparcid las cenizas de vuestra madre,
las pequeñas,
también los grumos.
No conserves siquiera una piedrita gris.
Límpiate los zapatos.
Y perdónale al mundo de los hombres
y a la naturaleza
lo que han hecho con ella.
Fuente: Carlos Pardo
TELEVISOR
Hay musgo sobre el tronco. Seguramente hay musgo
porque así pasan las cosas en el bosque
donde no estoy ni estuve pero vi.
Los osos destrozan los salmones a mordiscos después de la rompiente.
La luz del sol y su reflejo en las escamas,
La zarpa que no escucho, el frío que no siento.
Después está la grava,
el hilo de la historia que se pierde y viene propaganda,
saber que no es así.
Fuente: Jorge Fondebrider
El gato nunca alcanzará a su presa,
ni atrapará el coyote a su enemigo.
La piedra volverá a rodar al suelo
y el agua a escabullírsele a tu boca.
En vano intentas luchar contra el viento
y contra la corriente. Estás perdido.
No recuperarás lo que has perdido:
tiempo, dinero, esfuerzo, caes presa
de la desesperanza, un fuerte viento
lo borra todo, a ti y a tu enemigo
les borra el rostro, los ojos, la boca,
bajo tus pies no sabes si hay un suelo.
Se ha vuelto líquido, barroso el suelo,
te vas hundiendo en él, estás perdido…
te ahogarás cuando alcance tu boca
el agua densa que abraza a su presa
igual que una serpiente al enemigo
incauto, rauda, veloz como el viento.
Veloz pero sensual, sinuosa, un viento
cargado de perfumes, desde el suelo
surgen raíces, hermoso enemigo
que te rodea y te embriaga, perdido
el norte, ya no sabes si eres presa
o cazador, algo inunda tu boca.
Un gusto extraño, el gusto de otra boca
que entra en la tuya, un indeciso viento
que te refresca y adormece, ¿presa
de un espejismo, será acaso el suelo
esto que tocas, todo está perdido
o hay esperanza, acaso el enemigo
te dará tregua? Acaso el enemigo
seas tú mismo, besando tu boca,
mordiéndote la cola, ido, perdido
en este laberinto en el que el viento
disuelve todo: muros, puertas, suelo,
eres tú mismo cazador y presa.
Cazas la presa: tu peor enemigo
es, en el suelo, tu sombra. La boca
llena de viento, dice: estás perdido.
Fuente: Fernando Pérez Villalón

¿De quiénes eran las certezas
que no heredamos?
La piedra de amolar está en su sitio,
como entonces,
pero nadie se acuerda
de afilar los cuchillos.
Así la casa se distiende
y abdica de sus ángulos,
sus aristas. Todo es más fácil
-vivir, el hambre, las idas y venidas
bajo el ojo sin párpado
del tiempo.
La mesa no se ha puesto sola.
Por las cortinas entra una luz incorruptible
y el relieve tranquilo de platos y cubiertos
es una ilustración
de la serie de Fibonacci.
Fuente: Jordi Doce
me mira a los ojos, ¿qué me dices?
parece decir, está en la cruz del árbol, ojos
claros serenos, y acaba de lanzarse, a degüello
desde el extremo de una rama, sobre otro
que saltó en seco
estela de la novia, traduce google bien
wake of the Bride, el despertar podría haber sido o
la vigilia, el velar, Velorio da noiva dice el portugués
brasileño de Maria Auxiliadora da Silva, y es su propio
velorio imaginado y dulce, ¿qué tiene que ver?, ¿qué
me dices?
los velorios, digo, de las difuntas
efímeras, pronto repuestas, ¿y la manada, ese
juicio?, ¿son parte de lo mismo?, lo mismo es
la parte y el todo, cruz del árbol, el nada-nunca-no
que nos envuelve y la vida hermosa que continúa
en el mundo, ojos claros, serenos, la luz que se abisma
si miras el cielo azul turquesa con fijeza, las nubes
que pasan y el cielo en su fijeza, si miras esa luz, vigilia
velar, la madrugada no la muerte abre su ojo plano
Fuente: Olvido García-Valdés
OLLOS DE PANTERA
non sabería dicir cando comezou o mar
pero sei que algunhas das feridas que abre
non cicatrizan nunca.
entón o mar aberto en canal
como un animal no medio da estrada
e ás miñas costas un ceo cuberto de ás
e cabezas negras e pequenas poutas encollidas
esta é a imaxe: metidas no mar
ela amárrase forte a min porque ten medo das ondas
e das algas que cobren a area e dos peixes.
eu deixo que se me achegue
porque esta é a primeira vez que lle son necessaria
mais a escena era tamén outra:
os chíos das gaivotas non me deixaban durmir algunhas noites
a súa casa miraba ao mar
pero ela tiña ollos de fera salvaxe
de terra adentro.
eu soñaba con coller un barco e marchar lonxe
e que o mar aberto en dous nos lanzase
ao lugar que nos era axeitado.
pero cada día que pasaba
confirmábanse máis as miñas sospeitas:
tería que coller o barco eu soa
non sabería dicir cando empezou o mar:
eu só agardaba no punto máis alto da cidade
a que nalgún momento aparecese e me levase con el.
aberta en canal o mar arrastrouse sobre min
e a súa pel queimoume, pero non me curou.
doía tanto que xa nin doía
o sol picaba nos ollos.
eu só agardaba a que pasase alguén onda min
e me dixese algo amable.
entón un día conocín á muller que me contou
o que a ela lle dixeran mil vidas atrás:
mosa. piropo. ollos de pantera.
foi entón que puiden poñer palabras
e escribila por primeira vez en tantos anos.
porque a dos ollos de pantera era ela
eu tiña máis ben ollos de ovella ou de peixe
e o mar aberto a rozarme
a facerme estrume.
mosa. piropo. ollos de pantera.
a dos ollos de pantera era ela
a arrasarme aos poucos
como arrasaba o mar os barcos vellos
que o agardaban no peirao
Fuente: Lara Dopazo Ruibal
LA PERCEPCIÓN
La percepción
de muchas cosas
prescribe
de golpe se desvanece
La opinión
el escudo que protege el corazón
cae
y no se oye ruido alguno
La sabiduría es una abstinência
Modifica los grupos humanos
que en ese instante se ven involucrados
o entran en contacto o proximidad
con el individuo portador de luz
Aunque solo sea de modo coyuntural
su influencia se deja sentir
porque todo se ordena en su perímetro
Pero no hace ruido alguno
Hace felices a los hombres
Fuente: Luisa Castro
JARDÍN DE ABAJO
A veces se oyen niños en el jardín de abajo.
A veces se oyen niños. Me asomo y no los veo.
¿Estarán escondidos, jugando al escondite,
o es la maleza, mía, que no me deja verlos?
A veces oigo niños como si fuesen pájaros.
Y me acuerdo de nuevo del hijo que no tuve,
de la vida dichosa que pude haber llevado
y que tal vez llevé y que no recuerdo,
y que ya solo aquí, solo en estas palabras.
A veces se oyen niños en el jardín de abajo,
donde no vive nadie.
Ammán, 21 octubre 2020
Fuente: Juan Vicente Piqueras
[AL BORDE DE UN ACANTILADO]
Árbol, aire, trazo leve, drama largo.
Lisa, ávida, da nueva ley la rocosa cólera.
Coteja, el oleaje, tocar el ocaso coral y el ave.
Una dádiva así logra la mar: de veloz, arterial obra.
Fuente: Pedro Poitevin
COMIENDO GRANADAS EN UN PUEBLO
Regreso a ti otra vez bajo el siroco
de San Francisco, con las manos
dormidas en el tedio de los pobres bolsillos,
y al fondo de los muros, por los arcos
de piedra acariciada y tea, luminosos,
los delirios de agosto se derraman
en cascadas de fibras por muros y tejados.
Pellizco los rubíes del árbol que me invita
al mesón de su sombra, me los llevo a la boca.
Me adormece en un banco su regusto a ceniza.
Repito entonces la entelequia, si permanezco
en este cataclismo de la maduración,
oyendo los crujidos estelares de las piñas
(de pronto soy un monje de otros tiempos,
veo los pinos en el claustro, las columnas
que sostienen el orbe) o si a través
de una mano, que es también la tuya
y es la mía, el fruto de la antimemoria
me reconforta. Ignoro si todo es simulacro
en la escena de cal, San Francisco, los patios
con sus sombras de algas, los escombros
que parasita el sol entre huertas crujientes,
o realidad de un dogma exclusivo, como un
idioma irracional dibujado en los muros.
He vuelto a ti. Te leo, contemplo tu entelequia
y huraño me sumerjo bajo un manto
de ramas y despojos. ¿Me preexistes, soy,
en los brazos del padre, el niño todavía,
y si no, hacia dónde camino por las calles
flotando en la pobreza de mis pasos
bajo este mar sutil de fuego y olas?
Aparto los ramajes y atravieso el umbral
para sentirte al menos esculpido en las piedras.
El umbral y la mano tan pobre se entrecruzan
apenas un instante, la ola del siroco
me enceguece de nuevo y asisto a tu delirio.
Fuente: Francisco León
DICHOSO GORRIÓN
Erguida en la aguja del platanero
se dibuja la silueta de un gorrión.
Hoy resucita, ayer amenazado,
en el tiempo de otra plaga invulnerable
a su gorjeo. Un entorno silente permite
auscultar sus trinos sobre el vivo acorde
ojival donde armoniza sus tonadas
de solista. En la tierna cúpula
verdosa se detiene durante un lapso
de felicidad: la de un atento
espectador. Vigoroso en su frágil
existencia, el cantor no necesita más
de cuanto allí reflejan sus pupilas
tan oscuras como el barro y tenues
como el pan que su pico desmigaja.
Entre el pino y los olivos cruza
los etéreos pabellones, sin barreras
ni estrofas, y se detiene un segundo
ante otros ojos no ignorantes
de su nombre y, por ello, enemigos
esenciales de su ser. Solitario
o en pareja, recupera en el tránsito
de luces su humildad común y sabe
puntear, en el coro de lo nidos,
la oración de despedida o el albor
de los saludos. Tímido y, al tiempo,
audaz, salta y ya se esconde, y sabe
camuflarse por entrelazadas ramas
o en la tupida enredadera.
¡Oh, dichoso tú que, sin saberlo,
eres, y así cantas tu ser!
En tanto yo, me contristo y hundo
la cuerda en el pozo para ansioso alzar
algún destello vacilante de esa luz.
En la cumbre de tus fuerzas,
sobre un ángulo viviente al vértice
elevado, observas sin juzgar cuanto
de quieto o fugaz ante tu vista
emerge. Picoteas la hoja más tenue
y te dispones a extender tus alas
-a ensanchar tu levedad- acercándote
al balcón, como nunca antes hicieras,
y en su alero saludarme, sin penuria
y sin enojo. Despojado, libre
-salvo tu alada silueta- te alejas
del hombre poderoso que gorjea
con torpeza, se acongoja ante el ocaso
y en la aurora se arrepiente.
Fuente: Vicente Cervera Salinas

EL QUE SE ALEJA
Abro el libro: escucho pasos del que fui
y siento el peso del que está leyendo.
Tres lectores viven distintas épocas
en el poema que cambia mi mirada:
advierto el movimiento de la estrella
que reescribe de azul el universo.
Con la memoria,
desde el olvido
de la experiencia,
resuenan mis pisadas
entre los pasos
de un desconocido.
Fuente: Saturnino Valladares
LA CASA DEL VICARIO
¡Oh la gracia que no puede morir!
Ropa blanca tendida
son las nubes. Anabel,
sobrina del vicario,
va vestida de verde y caza mariposas
y yo, adolescente, llego ahora
con mi bicicleta brillante
y la beso. ¡Burbujas
del poniente, burbujas de la aurora!
Aún no he visto el mundo, aún no he
visto las maravillas del vivir.
Aún no zarpan los barcos en el cielo
y mañana habrá clase y no he estudiado,
pero he soñado mucho.
Oh los amigos en la gran taberna
bajo el río, los peces sabios
de colores
y el búfalo que vi entre los setos
y el poema que he escrito esta mañana.
Este poema, donde ahora subo
a la colina, a casa del vicario
y llevo pan y whisky
y los gorriones saben mi nombre.
Adolescente afortunado, nunca,
nunca duermas, poeta adolescente.
¿Qué harían sin ti los ríos?
¿Qué harían sin ti las tías
inglesas que tricotan el ocaso?
Oh don de los despiertos
cuyo espíritu sopla
como el viento esta tarde en la colina
y apaga las velas
de la casa del vicario.
Cuando llegue la noche
en un rincón del mundo habrá un muchacho,
en las provincias del paraíso,
soñando su gran obra.
¡Oh la gracia que no puede morir!
Fuente: José Luis Rey
BLEND DE NOCHES
Era Mariflor
o Cabernet /dice la saga
y nos metimos litros /torrentes
cepa de Lupa al gasnate
¡qué mediodía Michel!
¡Pero qué noche Rolland!
Era Escorihuela
o ese gran reserva Verdot/ dice la etiqueta
sanguinolenta virtud
gran marasmo de roble
¡Era terroir o barrica Concha & Toro!
¡y Zapata no la empata!
¡Era mediodía Catena Cotita!
¡Te regalo otra noche tinta para vos!
Respire suspire /¡No vomite!
No degluta (nunca se acaba) Casa Boher
mañana el bejoulais es ritmo /¿será?
charcos del niebla acuarentenados de amor
beodos tan acuartelados de pasión
¡Otra ronda para otro día de la marmota!
Fuente: Julián Axat
AQUI LO LLAMAN AL AZOR, CERNÍCALO
“Cuando un verso termina en esdrújula, a los fines del conteo de las sílabas se descuenta una”.
Tomás Navarro Tomás, Manual de métrica española
Aquí lo llaman, al azor, cernícalo;
y así el azor adquiere con su nuevo nombre
un prestigio sombrío,
una ferocidad que se cifra
en una reticencia: nunca
caza dos de una misma bandada,
nunca persigue a un fugitivo.
Espera horas en las ramas altas,
examina el paisaje, busca
un punto débil, algo que se mueva
al pie de los parterres, en la oculta
cavidad que las cañas definen.
Se tira en picada, con el cráneo
mata, con la garra recoge,
y obtenida su presa, retrocede.
Y quedan infelices tiritando
dos o tres letras que se ven
pero dice
la métrica, que ya no importan.
Fuente: Daniel Samoilovich

IMPERATIVO PASADO
«Su mano tembló en la mía y la apretó mucho más de lo necesario. -Che volete, dijo con una voz sombría y turbada, ¿che volete mi? ¿Qué quiere usted de mí?»
R. BARTHES cita a P. LOTI
Tuvistí conmigo
distemí la mano
-le dice en una lengua
le habla en imperativo
de pasado
Vinistí distemí
la mano
Distimilá
Hay ciertos ruiseñores
por los que mana de noche
el canto de la mañana
Era uno de ellos Uellos
nidios mis ojus
Y con tanta rabia
llora que hace ondear
un lienzo bajo las montañas
¡Eso tenía!
Que le enfermó el pasado
No hay salida ni hay soledá
abrirunse los dias
Entraremus
al passado
como las bezbas
entran a las floris
i de las floris
van a las celdas
i vuelven a las floris
*
Lago en la isla
¿probarás el océano?
Lo probaste Será
o fue es
Un terremoto
es menester Un terretemblo
Ojus de la color
que gotea pupila
de lo que falta
Falta menos Un velo
mus aparta Sacastemí
el velo Mus aparta
morir Distemí la mano
*
¡Distimilá!
Esta herida
en el otro mundo
es una flor
de otro mundo
Pupilas dilatadas Se levanta
Camina por el jardín
En esta escena
cantan los ruiseñores
cantan tan fuerte
que se van a morir
que hasta se saliniza
el lago
de deseo Y cuando cree
que amanece
¿Quién va eres tú
todavía eres
tú (y quería decir
Eres ya tú)
amor mío?
*
Los ojus i las manos
Lo que fuera
que veía tenía
Cáliz que delimitan
dos rostros enfrentados
Ya estáis
Besaos la frente
el tempo
El viento está en el cielo
los ojus y la boca El corazón
ya está
ya tiene el vino
Fuente: Juan Andrés García Román
ABECEDARI (O PASSEIG EN ESTAT D’ALARMA)
Ara mateix ho podria dir.
Bé, potser millor esperar-se,
com quan vaig a la perruqueria.
De fet, els calbs no anem a la perruqueria.
En algun cas, amb l’excusa de xerrar una estona
fins que el perruquer es cansa de cridar el següent.
Gosaria quedar-m’hi una mica més?
He esperat una estona raonable
i la cosa no dona resultats.
Ja està bé de pesar a les palpentes
Kg, @, £,
l’exacta mesura entre poc i massa.
M’encantaria trobar-la.
No la deu tenir ningú.
Oh, que n’és de difícil l’art de l’avorriment!
Per un quilo de lletres,
quant em pagarien?
Res.
Si les posés en ordre,
tampoc me’n donarien res?
Una arrova de lletres
val alguna cosa? I una lliura?
WWW, ets casa meva.
Xiulo abans de tornar-me’n
-you are the sunshine of my life-
zigzaguejant per esquivar la poli.
Fuente: Melcion Mateu
OFEGA
ofega arrastando-se
pelo vagão lotado
o dissídio dos vencidos
a ambição dos cansados
a fome dos afônicos
o silêncio dos lanceiros
o urro dos cachorros
festa da fístula
coração de cocô
o ópio dos cronópios
o downgrade dos clowns
o vômito das vítimas
a camisa dos kamikaze
o regozijo nos jazigos
a pá nas costelas
o pó das estrelas
Fuente: 21 fev. 2021
ALGOZ
Com voz sufocada
pediu dinheiro.
Com voz sufocada
nos agradeceu
porque poderia
comer neste dia.
A voz sufocava
mas não na garganta.
A voz sufocava
no cerne do corpo
onde a atmosfera
estava trancada.
O algoz sufocava
a própria atmosfera.
O algoz sufocava
terra, vento, rios,
só fluía a seca,
só falava a seca
na voz sufocada,
inteira deserto,
na foz sufocava
até a atmosfera
e nos deixou mudos,
com voz sufocada,
pois a fome, um rio,
na foz sufocada
logra transbordar
o mar do país,
inteiro deserto.
Fuente: 21 fev. 2021
[ESCRIBIR POEMAS EN UNA MESA DE MADERA…]
Yuri Andréievich Zhivago y Larisa Antípova
Escribir poemas en una mesa de madera. Escribirlos con el frío abrazando la casa. (No es frío: es muerte; son lobos [fuera; ¿o están dentro?]; es nieve negra). Bajo las aristas ensangrentadas de la luna y el ulular acezante de los canes, escribir poemas junto al fuego, un fuego cuyo llamear reproduce el plástico entrechocar de las palabras. Fuera (¿o ahí, en la hoja de papel, en la blancura dorada de la piel de Lara?), una nada blanca, atravesada por raíles, que esconde bayonetas. Baila también el queroseno, y difunde un calor azafranado, que aguija los ojos, como la claridad ensordecedora de la noche. Ella duerme. Él escribe. Respiran las manos: recorren una soledad habitada, un aislamiento que la escritura vuelve incandescente. Escribe poemas con el asombro de que Lara exista y con la extrañeza aún mayor de amarla, de escribirle poemas en una mesa de madera, bajo el cilicio anaranjado de la luna, protegido de la amenaza de los lobos por el vuelo de la pluma, o por su enfebrecido derramarse en el suelo de la página. Los aullidos son la metáfora de otro ser: de lo ajeno al sueño confiado de ella y al insomnio exultante de él, de lo afilado como las bayonetas, de lo vacío, como el hielo y la noche. Poemas a Lara. Escritos en una mesa de madera, de noche, sin otro tiempo que el tiempo en que son escritos, sin otro mundo que el delimitado por los troncos que se consumen, y los lobos que aúllan, y la llama titubeante de la lámpara de queroseno. Escritos con palabras tan sencillas como la mesa en que son escritos, como el olor de la madera de la mesa en que son escritos por un hombre que ama a una mujer que duerme y que no oye el crepitar carmesí de una luna que se confunde con la nieve empapada de sombras, hollada por lobos que aúllan y desconocen el amor. Poemas a Lara, en los que nada se proclama, salvo que Lara existe, y que su latido encandece a quien escribe los poemas junto a la lumbre náufraga de una isba envuelta por la blancura mortal de la estepa oscura, en un silencio solo alterado por el palpitar subterráneo de las bayonetas y la llamada atroz de los lobos.
Eduardo Moga
[De Tú no morirás, en curso de publicación]
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Felipe Cussen

DIAGRAMA DE VENN
Mientras tiendo la ropa,
una cigüeña
sobrevuela el río.
Mueve las alas como si quisiera
sacudirse lo negro.
Lo sé,
busco un significado en cada cosa
sin entender que sólo hablo de mí.
Una cigüeña sobrevuela el río
mientras yo
pieza a pieza
sigo deconstruyendo el arcoíris.
Quién pudiera ofrecer de sí lo limpio,
lo mismo que una noche
para siempre albina.
Un hombre se desnuda para cruzar un río.
Un hombre que no existe.
Un río que no existe.
De nuevo yo.
Fuente: Josep M. Rodríguez

INUNDACIÓN DEL ÁREA DE FRACTURA
Breves erizos verdes,
observo el oleaje de lo alto lumínico,
el oquedal marino de los árboles,
la cúpula conífera
que corona el espacio
con agujas de pino,
el trazo circunflejo
que simula en el óleo
cristalino del cielo
la deriva del ave,
el helecho que anima,
movimiento instintivo,
la ficción de la roca.
Naturaleza,
tú no tienes la culpa
de la pobreza
de nuestra imaginación.
Imaginación
general,
ya casi sólo escribo
para rezar
en tu contra.
Fuente: Juan Antonio Bernier
SATORI (EL VAHÍDO OMNISCIENTE)
No avizorado
sino disminuido tras la noche de farra
y la poca vianda entre viñedos
(el monje, el faquir, el yogui,
los tres yoes
me buscaban),
sin más a mano
que chicas con las falanges secas
y chicos con las falanges secas
y el corte de tijera de podar
en el meñique Izquierdo
pensé en hacer un viaje en ambulancia,
pensé en hierba tomando carrerilla,
pensé con un pulmón
pero vi nubes
(el ególatra, el acuciante, el pervertido,
los tres yoes
me ignoraban),
nubes que daban de sí,
creí que me darían un momento de paz.
Fuente: Andrés Navarro
por un lado
lo miré con mucha atención
por un lado estaba mal y por el otro estaba bien
lo cosí con mucho cariño
por un lado era verdad y por el otro era utopia
lo ausculté con muchísima esperanza
por un lado era una pregunta y por el otro un cambio de sentido
lo describí con mucha torpeza
por un lado estaba lejos y por el otro estaba en llamas
lo perdí con mucha alegría
por un lado era nuevo y por el otro era increíble
lo medí con bastante exactitud
por un lado era negro y por el otro era rojo
lo interrogué con cierta indiferencia
por un lado era igual y por el otro era distinto
lo acompañé con mucha ansiedad
por un lado estaba roto y por el otro estaba hablando
lo elegí con muchísima prisa
por un lado era suave y por el otro era húmedo
lo regalé muchas veces
y sólo tenía un lado
Fuente: Mariano Peyrou
mi fantasma
en su balancín
en su cocina
allí donde se aplique así la ley
que para todos no es
es bajo determinadas condiciones
por ejemplo: si sueltas de la mano las tijeras que ahora sostienes caen al suelo
mundo ingrávido de mi fantasma
se sabe de él que anda solo por los bares
¿busca salvación?
¿y dónde?
¿en la poesía?
¿en ese agudo que cruje como pan tierno en lo alto del saxo?
¿busca alienarse?
¿asentar su posición en el deseo?
su libertad peligrosa
su ser indefenso
la presencia muda de sus calcetines
no me hagas
reír
no me hagas
llorar
lo que respira
no se pudre
o si no
llévame a la Fuente de los Prados
Fuente: Ildelfonso Rodríguez
Las pocas cosas que habíamos conseguido
parece que se van escurriendo de las manos
según las leyes de repetición,
las de diferencia se han callado ahora.
Es el silencio del mediodía en verano
un caso de aplastamiento a plena luz.
De él me voy despegando, como si una energía
magnética empezara a ceder, y vuelvo
a los libros. Por tercera vez abro Repetir
Lenin, querría entender cómo se invierte
la repetición. Cómo las palabras, que se van
despegando también de las cosas, pueden
volver a llamarlas. Podrían. Es que no encuentro
cosas entre mis palabras, se me agota
la creencia en sus nombres, abstractos
todos en la luz excesiva. Vi una luna
menguante entre las nubes turbias del alba.
Herida en su delgadez, la luz que veía
desde la cama era suya. Me levanto
y pongo nombres; pienso luego, y se desvanecen.
Aunque no sé si es pensar este sentirse
ajeno, enfriarse por dentro mientras caen
las gotas de sudor cotidianas, las del calor
sin culpa ni mérito.
Fuente: Miguel Casado
CONVERSACIÓN ALEATORIA CON T.S.E.
Hojeando en la biblioteca un libro de 1949
me topé con un insectito aplastado, un chayul,
propiamente donde iniciaba el poema:
“Los hombres huecos”, de T. S. Eliot.
Un chayul seco, como una letra desalineada,
su vuelo despachurrado en la página 271,
entre la realidad y la idea machacado.
Irreprensible y literalmente murió por la poesía.
Fuente: Pedro Xavier Solís Cuadra
COMPRO ORO
La joven de la perla ha empeñado
la perla.
Gargantillas de reinas y diademas de vírgenes,
aureolas de santos a mitad del martirio,
fabulosas sortijas de señoras de alcurnia
y turbantes y piercings de pintores flamencos.
Ahora el escaparate del nuevo prestamista
anuncia su fastuosa mercancía
pregonando comprar lo que en realidad vende:
la corona de Isabel la Católica,
el collar con la b de Ana Bolena,
el anillo de pescador de almas
en la lánguida mano de un presunto Inocencio,
la perla de la joven
sin la perla...
Todo para llegar a fin de mes.
Fuente: Luis Bagué Quílez
ALCANTARILLA
Una mirada desde la alcantarilla
puede ser una visión del mundo
decía y acertaba Pizarnik.
Desde el lado del camino,
a ras del suelo
se ve mejor el fondo de las cosas
la sorda ternura
de lo mínimo
y el espacio frugal
que nos distancia
Fuente: Graciela Ferrero

si esperabas comparaciones odiosas un tigre de diez céntimos la basura del agua inventada un batelero dibujado al carboncillo llanto y más llanto oír el polvo vacío de las grandes campanas el hocico de las rosas en el oxígeno si esperabas poner la mano en el fuego venir a rascarte la barriga al consultorio del doctor kafka nacer en la cisterna de malaquías donde abraham amó a sara si esperabas el manto del rey y la lana de los corderos un perro con collarín untando la rebanada del crepúsculo la azafata de tito andrónico quién te ama a ti diablilla yo juan de la cruz te amo un bebé de papel recortado
si estopa si luciérnaga fuera de uso viajar de cabeza en cabeza habilidosa gravedad del agua rocío de palo si esperabas el abintestato del franquismo sobre los bronquios verdes paisajes honrados como abuelas la vagoneta beis del callejón si esperabas el lado gris perla del tatuaje su azufre los somieres las cátedras esa quincallería de valsecito y nodriza los caballos convertidos en turbinas el caucho sin afeitar donde gimotea el soldado cuando se cierra el tambor si esperabas la calcificación de miguel de cervantes en el osario de las frases pobres
si esperabas sin ningún esfuerzo las escamas del subteniente y las pretensiones del perfumista las huertas empapadas de sulfato los girasoles excrementados por los buitres si esperabas hechizo orilla del zorro latino muletas de carnero estofado y vino caliente la hoz de las nieves aspersión curvatura un traje de dos piezas pisar tierra firme el saturday night ahí cromwell padrino de milton la oreja pegada al televisor si esperabas un dedo de manteca sobre las charcas viborita de pelo horizontal soldado color guisante si esperabas vivir a mi costa primavera ahijada del paraíso la verdad abandona esta página
si como quiera que fuese esperabas diamantes bajo las lechugas falsa madera sobre la que se desangra el bautista aliento a columna disociación de lo melancólico repite conmigo no hay infinito no hay imaginación en la temperatura si esperabas un tenderete bajo las cebollas el karma de buda la asnilla ponedora la hiel mal doblada si esperabas a los borrachines que aún duermen al panadero que todavía no se ha levantado si esperabas tórax musa cerezos para tantas tumbas ligeros ángeles sin culo si esperabas poner tu cabeza en mi hombro acostarte con petrushka bajo la sábana santa las vacas color vaca la armada de wellington la sífilis cosas por el estilo
si esperabas a un mecánico con las manos pringosas una fábrica de cabellos un piano de carbón alemán la falsía de la exactitud la veracidad de lo erróneo al que en la litera de arriba sueña lo del que duerme en la litera de abajo los habitantes sin deseo las almohadas de pan duro mordidas por el cáncer si esperabas a la imbécil belleza los yesos votivos el código civil del cemento el plástico de la muerte convertida en balanza la estatuaria las féculas los frontispicios de esparto si esperabas las máquinas de escribir donde progresaron los versos modernos la destreza en el bautismo la esfericidad de los nódulos
si estrellas de cine si aire sólido decorado por dentro un báculo de cintura gratuita el asno verde de vitebsk al picamaderos que trae muelas para el pan cometas brillantes como sardinas la trompetería de los chorlitos si esperabas a los que en mangas de camisa levantan sus brazos en los fusilamientos de goya el latrocinio la cópula de las nieves primaverales la manteca de otoño los arenques ahumados de barbarroja el tururú tururú de la poesía fonética si esperabas al cabeza pelada que te mete los dedos en la boca para que vomites la emancipación de lo mudo la vergüenza transnacional el taburete catedralicio si esperabas a los admonitores la sacarosa si al centralismo democrático el delito anatómico a la chispa que salta al ojo de un niño
si esperabas chatarra de rana y chucrut para las gallinas si esperabas una bella idea perdida una luna envasada al vacío el honesto episodio en que dante abandona la oreja de centeno de la campanera si esperabas hocicos de piedra pómez un guardaespaldas en el termostato de los periódicos al hombre bala que atraviesa sin mirar el cerebro la partícula del poeta dientes de pan para las truchas si esperabas la inteligencia biológica de las hadas de fátima poemas convulsos poemas verdaderos extenuados por el cinismo si esperabas la anatomía de la superstición a los carniceros del santo oficio al adolescente que se enfría en la morgue si esperabas bajo la carpa del circo al hombre simultáneo a los interferidos por el fulgor de dios a los bromurados por el silencio a la puerta de los cementerios de monos no aceptes el ofrecimiento no dejes de aceptar ya estas lejanas palabras aunque sea a regañadientes
Juan Carlos Mestre
DESNUDO SENTADO EN UN DIVÁN (MODIGLIANI, 1917)
Sigiloso en la insolencia de tus años
con un gesto dijiste
que estábamos
a tiempo, todavía.
Caminan por el lienzo vacío de tus ojos
alacranes perfectos,
sin pinzas del dolor.
Junto al interruptor tu puño contra el mío
con el ímpetu
que solo puede dar
lo que es verdad.
Efímeras criaturas,
medusas con espigas irisadas en un lago inasible
donde un ciervo bebía tu sudor
y de tu brazo
saltaba hacia otro bosque
tatuado por mi piel.
Rodé bajo la cinta sin bordes de tu lengua.
Este bastarse a sí mismo del instante
porque todo
lo que cabe en un rayo
es infinito.
Fue tan real el desnudo
que si «ser» es decir «ser percibido»
nos trajimos al mundo por el tacto.
Regreso a las pisadas que llevan al origen
escarbando tu cuerpo. Sangro heridas
abiertas de lenguaje por vértebras de niebla,
paredes sin espejos que refractan latidos
como grietas de cal.
Después,
serenidad que se desborda,
que diluye su calma
de fieras en reposo.
El deseo es un pantano escurridizo
pero voy a pensarte
por encima
de esta duración. Si tropezara
en la nieve, la memoria
traería un alarido.
Volvería mi mente a reencontrarte
en este corto vaivén.
Cuando te vayas,
cuando digas «adiós» pero pronuncies,
incrédulo, «hasta luego»,
con esa luz que sabe dar solo la noche,
podré pintar, por fin, tus ojos.
Fuente: (2018)
BIBLIOMAQUIA
Entiendo por escultura aquello que se hace
a fuerza de quitar
Miguel Ángel, Carta a B. Varcchi, 1541
como el escultor cuando maneja
el cincel trabajamos el idioma
Max Frisch, Diarios
la escultura requiere de una luz externa
F. G. W. Hegel, Estética
pero qué disciplina impone este material
Mies Van der Rohe, Poema al ladrillo
no percibas las formas en el plano
sino en la profundidad
Auguste Rodin
como un fruto
que madura hacia dentro
Octavio Paz, Piedra de sol
la estatua en que la muerte nos transforma
Gabriel Bocángel, Canción real al Beato Fray Pedro de Alcántara
Fuente: Vicente Luis Mora
CONSOLACIÓN SONORA DEL MAR Y EL MÁRMOL
Venecia, abril de 2019
Y todas las fotografías hablaban
de la muerte,
de mi infancia muerta,
de mi padre muerto,
del adolescente muerto.
No hay foto sin fecha.
Venecia me hablaba de la muerte,
de la ruina inmensa en el fluir del tiempo,
confiriendo sentido al instante bello,
sacudido, encontrado,
como proyecto futuro,
entre otras ruinas,
con la fuerza evocativa del duelo,
de la piedra, del papel, del viaje.
De los restos.
Fuente: José Teruel

A RAÚL ZURITA
cuando se sientan los poetas,
el lenguaje descansa, se encorva
sobre sí mismo, caracolea, como es próprio
de estos señores. su naturaliza
flexible -la del lenguaje, la de los
poetas- logra que surjan fácil-
mente metáforas e ideas
torcidas, complicadas, como si
fueran esguinces o pachiras,
que salen del bolsillo
y caen junto a sus pies.
cuando se sientan los poetas,
lo tengo más que comprobado,
no se sienta el lenguaje, pero sí
se agita, se tropieza
con el poeta sentado
y se le cae un poco
el alma
a los pies
-los del poeta, los
del lenguaje-.
menos mal que los poetas
siempre se acaban levantando, siempre
se acaban
levantando.
Fuente: Gonzalo Escarpa

YA NO HAY ESPERA:
Veo, veo pasar las horas sin melancolía;
veo, veo, simplemente veo lo que veo,

y no hay más que eso, salvo el paso,
suave, sonoro,
y ya.
Fuente: Alejandro Sebastiani Verlezza

LENGUA MATERNA
Cuando una mujer dice la verdad, está creando la posibilidad de más verdad a su alrededor
Adrienne Rich
Nos decimos aquí estoy,
encontramos las palabras que pueden nombrar
el cuerpo, la traición, el agradecimiento.
Hermana yo sí te creo, nos decimos,
dime.
Nos decimos no tengas miedo
aunque sabemos que es bastante adecuado tenerlo,
así que nos decimos yo también tengo miedo,
cómo no lo vamos a tener.
Decimos: me han violado,
decimos: a mí también,
decimos: a mí no,
qué suerte.
Somos muchas, nos decimos,
y luego: faltan muchas también,
de las que no han llegado y las que no llegaron.
Y aullamos nombres, llamando
a las muertas y a las vivas por venir.
Ni una menos, decimos, ni una más,
en un extraño lenguaje que entiende de lo oculto y de lo opuesto.
Una extraña lengua materna articulamos,
una lengua
hecha de esperas y mentiras, de latidos,
una lengua ansiosa de verdad con el hambre de los pájaros.
En mitad del ruido, del silencio,
en un mundo que no entiende nada,
entre la violencia, en los oasis, en las prisiones
y al salir de las prisiones, en el amor, en el abismo,
hablamos,
hablamos siempre que encontramos ocasión.
Y te quiero, nos decimos, y
esto es completamente extraordinario
y luego
esto es completamente extraordinario
otra vez, porque realmente esto es realmente extraordinario:
que cada vez que abrimos la boca
una rama de una raíz avanza un poco,
para una casa, para otro mundo que ya existe.
Fuente: Laura Casielles
As exiliadas somos moitas
e estamos en todas partes,
falamos en linguas que non son as nosas
e mordémonos esa lingua cada vez que pronunciamos “” (zàijiàn)
“arrivederci” ou dicimos “jërëjëf”.
Se alguén nos pregunta negamos coa cabeza
e dicimos mentiras
porque é difícil explicar o que doe pechar unha outra porta,
ou soltar (sempre soltar)
e comezar de novo notras rúas,noutros mares ou noutros afectos.
As veces, mostramos as nosas cicatrices ao mundo
e vésenos nesas marcas
o peso da vida
Nelas reconhecemos o frio xélido do inverno na Manchuria
unha caída en bicicleta no sur de Europa,
unha malaria na calor de Guinea Bissau
ou o momento en que lle dis adeus ao teu amor na estación de Coyoacán.
E trozamola lingua
e encóllesenos o peito,
pero seguimos.
Seguimos aínda que ninguén sabe o que levamos na maleta,
nin tampouco o momento en que cuspimos no chan das fronteiras
E reconhecemos privilexios
(ou a falta deles)
Na diáspora, as voces das nosas nais
poden facernos chorar iodo
e que nun microsegundo percorras o caminho imaxinario
até chegar a casa.
Pero na diáspora, non sabes ben onde é casa.
Da igual o número de anos que pases fora,
como percorras esas rúas, e cantes esas cancións, comas esas comidas,
Importa pouco como pronuncies “maison “, “home”, “casa mia”
decátaste sempre de que nunca,
nunca é fogar,
e ti sempre,
sempre serás
estranxeira.
Fuente: Andrea Nunes Brións
DOLOR PRETAPORTER
hoy no me llega la camisa al cuerpo
llevo un sombrero sistema nervioso central
y una chaqueta justa de escápula
me sobra húmero para la manga
me queda ancha de falso y larga de abismo
tengo una histeria-broche
clavada en las costillas
voy toda a contrahílo al bies en zigzag
todos los patrones al revelarse
son personas crucificadas
tengo los vaqueros fémur
y la pelvis pret a porter
estreno moda epigenética esta tarde
me queda tan grande la vertebración
que viene llena de remiendos
hoy voy marcando tristeza
mi propia piel un abrigo de entretiempo
mi esqueleto y mi sangre más cada una de las cicatrices
son toda la tendencia que puedo
para la pasarela de la locura
y hoy ya no sé si llegaré con estilo
a la primavera verano
Fuente: María Eloy García
REMEMBRANZA
Era el número trece en mi habitación de rue La Pompe, a dos estaciones de George Mandel, en el elegante distrito XVI, donde los bohemios, los negros, los sin tierra habitan los techos de París.
Aún veo ondear mi toalla taurina en el balcón del séptimo piso y al policía francés que hacía de portero inclinarse sobre la estufa prestada -solo por la niña- aclara.
La bombona de gas se enciende, contemplo como los hermosos trozos de asado que tomamos sin pagar penden del balcón de mi buhardilla, una botella de vino abierta/ libros / más libros y una máquina de escribir.
Mi viejo, mi Pessoa, esa edición fabril amarillenta me devuelve el cálido olor de los años estudiantiles cuando supe ser tan ingenua, me envuelvo en el remolino carbónico por las calles de Lima después de cuatro años, el aliento de las flores que ahora se marchitan en Lima detrás del Hospital del Empleado y los enfermos, nuevo es el veneno a pesar de la continuidad, mi espíritu ha quedado allá, en un rincón de mi cuarto, acurrucada, leyendo, escuchando el golpeteo de la lluvia porque cuando menor era el espacio podía prescindir del resto y éramos tres batallando a zapatazos, desesperados de besos y caricias en el humo de los gauloises, mi tristeza no era mi tristeza sino el júbilo de una soledad on partage, para decirlo así, con términos igualmente jurídicos, igualmente comerciales, ya que nada estaba dividido en nuestro mundo, los amigos venían, ¡rápido, rápido! Un té, una lata de sardinas, tallarines con atún y pan baguette. Ah, y la teoría, nadie bostezaba, solo el vecino o la portera.
La puerta de vidrio de mi balcón se vistió de rosado, se calzó botas impermeables color caqui, sacudió largas horas los visillos para otear mejor el tiempo abajo, cuántas veces tu cabeza apoyada en mi hombro durmió agotada, pero quién nos perseguía, quién publicaba cuchillos y rosas con espinas, ¿quién?
Carmen Ollé
I
Escarbo en la tierra, escarbo. Antes habíamos levantado una casa, como quien levanta una sábana negra que se extiende en la planicie. Nuestra planicie era abstracta; había nidos y en los nidos unas pequeñas luciérnagas que todo el día chillaban, descontentas, con el calor. N trae en sus manos siempre la tierra. Sus uñas son amarillas y nos puebla los rincones donde apilamos los sueños. Los sueños son simples. Que podamos seguir escarbando. Yo encuentro placer en la soledad y en el misterio y en la fealdad del país. Es un país demasiado pequeño para pretender que nos contiene y nosotros somos demasiado grandes para pretender que aquí cabemos. Yo escarbo la tierra, rítmicamente, como si se tratase del hoyo que ha aparecido en mi rodilla. Allí están, todos los bultos que el viento no mueve, mirándonos, nos miran en la noche, solo en la noche, cuando no podemos divisar la intensidad de nosotros mismos. No hay colinas. He sentido que navego entre la tierra, junto a dos remos enormes que son mis manos, acopladas a tallos y hojas; y en la corriente voy rescatando, salvando, pequeños pececillos de barro que tupen la pericia del bote. Regreso a la casa con el cuerpo tumbado y con esa necesidad de explicarme la sensación de la nada, que me abraza y me soporta, cuando caen las primeras gotas de sudor sobre el propio sudor que había caído antes.
Melissa C. Novo
A MÃE GENTIL
Ela virá sem ser chamada
passar a noite ao lado do filho enfermo
Ela virá porque conhece
o coração de cada um e seus membros
desde que abriam, a golpes,
algum espaço no útero
e depois, quando cobriam
o rosto envergonhado entre estranhos
Ela virá porque suspeita
que ao menos uma não escolherá salvá-la
no dilema do edifício em chamas
(Ela é o edifício em chamas)
afeta destreza
mas claudica na vinda,
racha, derrama combustível
interrompendo a paisagem
Ela é o edifício em chamas:
virá enquanto dormimos
- “Filho, não vês que estou queimando?” -
mas seguiremos intactos, firmemente
agarrados ao pesadelo
Fuente: Chantal Castelli
TRAVESÍAS EN SECO
hablamos
de irnos
acordamos
llevar la mecedora
los diccionarios
el álbum de las primeras fotos
aprender desapego
vimos nacer un dolor
tuvo espuelas
colmillos
pelambre de furia
dejamos de hablar
dejamos de hablarnos
nos fuimos a pedazos
sin irnos
en travesías insignificantes
nada anticipa el remordimiento
el pacto
así vivimos
otros años
sin misericordia
sin arrullo
sabiendo que ya nunca nos iríamos
la mecedora de caoba
los libros
las fotos
siguen en su lugar
mi sangre
sigue en su lugar
el país caníbal
sigue en su lugar
incumbe una grieta
una última desesperación
Fuente: Jacqueline Goldberg

CASA DEL SEÑOR
“¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? (1 Corintios 3:16-17)
¿Qué hiciste, qué hiciste en mis adentros?
En este mi cuerpo, la casa del Señor.
¿Qué me hiciste? ¿Qué le hiciste estando yo dormida?
Saqué todo, dijo.
¿Todo?
“Tú lo consentiste, tú firmaste, acá está tu carta”.
¿Quieres vivir? Me había preguntado antes del sopor.
Sí, quiero.
Descubrió mi vientre, lo abrió de un solo tajo. De arriba a abajo; desde el ombligo hasta donde empieza el Monte de Venus. Y empezó a hurgar. Fuera ovarios añosos, fuera útero tan inútil ya como el endometrio donde anidaron mis hijos. ¿Y la lesión maligna, la encontraste? La encontré. Hasta el apéndice te saqué. ¿Y la vagina? La corté, mientras menos interiores, menos riesgo de tumores. ¿Podré hacer el amor si me curo y no me muero?
Sacó todo. Lo malo y lo bueno.
Todo lo bueno y todo lo malo que su mano encontraba a su paso porque hasta lo bueno ya es inútil y puede volverse malo con el paso de los años.
Muerto el perro, muerta la rabia.
No te vas a morir de cáncer, dijo.
Agradecí la buena noticia.
Ojos que no ven, corazón que no siente. Corazón que no sabe.
Pero mi corazón sabía. Lo supo.
Lo supo estando yo dormida.
Fuente: Giovanna Pollaro