Desarrollo Humano
PAUTAS, PRÁCTICAS Y CREENCIAS DE CRIANZA DE LAS FAMILIAS AFRODESCENDIENTES CORDOBESAS*
GUIDELINES, PRACTICES AND BELIEFS OF RAISING AFRODESCENDANT FAMILIES IN CORDOBA
PAUTAS, PRÁCTICAS Y CREENCIAS DE CRIANZA DE LAS FAMILIAS AFRODESCENDIENTES CORDOBESAS*
Revista eleuthera, vol. 17, pp. 13-30, 2017
Universidad de Caldas
Recepción: 20 Abril 2017
Aprobación: 10 Septiembre 2017
Resumen
Objetivo.: Comprender las pautas, prácticas y creencias de crianza de las familias afrodescendientes de las comunidades urbanas de los municipios de Montería y Moñitos del departamento de Córdoba (Colombia).
Metodología.: Investigación cualitativa con enfoque etnográfico.
Resultados.: Las pautas, prácticas y creencias de crianza de estas familias se encuentran íntimamente enraizadas con el legado de sus ancestros africanos articuladas con expresiones culturales contemporáneas.
Conclusiones.: Las etnias afrodescendientes del presente caso señalan nuevas perspectivas de pautas, prácticas y creencias de crianza, las cuales se han enriquecido a través de la historia en procura de superar aquellos enfoques convencionales que resultan útiles para enfrentar la crisis de la institución familiar actual, como es el respeto por la parentela, la integración de los miembros, la práctica de la solidaridad, la ayuda mutua, el mantenerse unidos como grupo y el ideal de formación de personas de bien.
Palabras clave: pautas+ prácticas+ creencias+ crianza+ familia afrodescendiente+ socialización.
Abstract
Objective.: To understand the guidelines, practices and beliefs of raising Afro-descendant families of the urban communities of the municipalities of Montería and Moñitos in the Department of Córdoba (Colombia).
Methodology.: Qualitative research with an ethnographic approach.
Results.: The guidelines, practices and beliefs of these families are intimately rooted in the legacy of their African ancestors, articulated with contemporary cultural expressions.
Conclusions.: Afro-descendant ethnic groups in the present case, point to new perspectives of raising guidelines, practices and beliefs which have been enriched throughout history in an effort to overcome those conventional approaches that are useful for facing the crisis of the current family institution such as respect for family members, integration of members, practice of solidarity, mutual help, keeping together as a group and the ideal of educating good people.
Key words: guidelines, practices, beliefs, raising, African descent family, socialization.
Introducción
El presente artículo da cuenta de una experiencia investigativa de corte cualitativo con enfoque etnográfico. La cual se planteó develar un hecho social poco estudiado en la región como es la comprensión de las pautas, prácticas y creencias de crianza que las familias afrodescendientes de las comunidades urbanas de los municipios de Montería y Moñitos del departamento de Córdoba implementan en los procesos de socialización y formación de sus hijos, con el fin de generar nuevos saberes y conocimientos que proporcionen elementos suficientes que permitan identificar avances y vacíos conceptuales y metodológicos para la reflexión crítica, el desarrollo de futuras investigaciones y la toma de decisiones, en cuanto a sus roles como progenitores y la construcción de políticas públicas pertinentes con los avances contemporáneos de las familias.
El hecho que motivó abordar el problema de investigación radicó en el interés de la Universidad Católica Luis Amigó por enriquecer la línea de investigación Calidad de Vida, debido a que en la Costa Caribe colombiana se conocen pocos estudios sobre los afrodescendientes, cuya causa puede deberse a su reciente reconocimiento legal como grupo cultural aportante a la formación de la nacionalidad, al escaso desarrollo investigativo de la región, a la insuficiente valoración de esta cultura continuamente menospreciada por el bajo nivel de escolaridad, la presencia de uniones sucesivas, la existencia en el seno de una familia de hijos de diferentes padres, por sus creencias y prácticas religiosas, entre otras.
En América Latina y en Colombia se han hecho algunos estudios sobre la familia en general, y en particular sobre las familias afrodescendientes, los cuales son importantes destacar. Se resalta el artículo titulado “Desencuentros entre prácticas escolares y vivencias familiares” de la investigadora Cordero (2002), el cual evidencia prácticas de aprendizaje cultural que la niñez adquiere en sus hogares, considerando que grupos culturalmente diferenciados tienen formas de enseñanza-aprendizaje particulares que no son tenidos en cuenta en la escuela.
Igualmente, el artículo “Creencias y prácticas de crianza en familias pobres del conurbano bonaerense” de Rodrigo, Ortale, Sanjurjo, Vojkovic y Piovani (2006), el cual tuvo por objeto describir los principales hallazgos del diagnóstico sobre conocimientos y prácticas de crianza. Concluye con una propuesta dirigida a programas hacia la infancia, la cual desarrolla elementos teóricos y metodológicos acerca de la crianza.
Asimismo, el artículo de Santillán (2010), “Las configuraciones sociales de la crianza en barrios populares del Gran Buenos Aires”, realiza una exploración antropológica sobre la crianza y la educación infantil en contextos de desigualdad social. Concluye que los referentes barriales, sujetos voluntarios de base, educadores y educadoras, mediadores de las políticas sociales, son agentes significativos en la configuración actual de sentidos sobre la educación y el cuidado infantil.
Del mismo modo, el artículo de Bocanegra (2011), “Las prácticas de crianza entre la Colonia y la Independencia de Colombia: los discursos que las enuncian y las hacen visibles”, orientado a señalar los diversos escenarios y las prácticas de crianza en los periodos históricos (siglo XVIII, Independencia y comienzos del siglo XIX). Concluyó que las prácticas de crianza, el cuidado de los niños y la orientación son altamente sensibles a las determinaciones socioculturales.
Los anteriores autores hacen referencias al estudio de las familias desde referentes conceptuales que privilegian un modelo occidental de familia que ha permeado las estructuras de las sociedades latinoamericanas. Es indispensable desentrañar el estudio de las familias afrodescendientes desde sus particularidades poco visibilizadas y muchas veces estereotipadas. En esta dirección se resalta el texto de Escalante (1979), “El Palenque de San Basilio: Una comunidad de descendientes de negros cimarrones”, en el cual se describe la cultura material y no material que portaban los descendientes de los negros cimarrones fugados de Cartagena de Indias. Entre los aspectos que presenta se encuentra el de la familia, señalando el ciclo vital del individuo, la niñez, la juventud, la disciplina y la socialización, en una visión del acontecer familiar.
Igualmente, la publicación de Gutiérrez (1994), “Familia y cultura en Colombia”, caracterizó varios complejos culturales entre ellos la subcultura negroide del Pacífico colombiano, y describió las tipologías y las estructuras familiares. En sus conclusiones referencia que encontró formas diferentes de familias que coexisten como la familia compuesta o poligínica, y las monógamas legales o de facto. También identificó formas de crianza de los hijos.
De la misma forma, el artículo de Espinosa y De Friedemann (1993), “Colombia: la mujer negra en la familia y en su conceptualización”, plantea que las sociedades africanas presentan estructuras sociales y formas organizativas familiares particulares y características del legado africano de la familia extendida.
Asimismo, el Ministerio de Educación Nacional con el auspicio de la Organización de Estados Americanos -OEA- realizó la investigación sobre “Pautas y prácticas de crianza en familias colombianas” (Tenorio, 2000), la cual incluye la caracterización de las familias cordobesas. El estudio fue asumido por un equipo de investigadores orientado a describir los hábitos y patrones de crianzas de la realidad sociocultural del menor de siete años en 20 comunidades de las seis subregiones que conforman el departamento de Córdoba. Cabe mencionar que la investigación no abordó las familias afrodescendientes.
Las investigaciones citadas ponen de presente algunas particularidades de las familias afrodescendientes del Pacífico y del Caribe colombiano en lo que respecta a las estructuras familiares, sociales y culturales, la existencia de familias extendidas, compuestas, que conceden gran valoración por la consanguinidad, el privilegiar el grupo y ser portadores de valores culturales asociados a la fiesta y la alegría, originan un proceso de crianza donde los niños a medida que se da la convivencia grupal van forjando su ser afrodescendiente, procesos que difieren de las formas socializantes de las familias occidentales que utilizan patrones, normas y órdenes predeterminadas.
Un acercamiento teórico acerca de la noción de pautas, prácticas y creencias de crianza
Cualquier discurso que se realice sobre la crianza necesariamente pasa por mencionar a la familia, debido a que es en este grupo y sus interacciones sociales donde la crianza adquiere sentido. De acuerdo con Camacho (2015), “la familia es una institución trascendental para cualquier comunidad porque contribuye a la formación de las actuales y próximas generaciones” (p. 1). En esa dirección, se considera a la familia como esa fuerza vital y condición indispensable o nicho por excelencia de la crianza.
Por su parte, la investigadora Bocanegra (2011) en su disertación sobre la crianza plantea que hace parte de las relaciones familiares, se desarrolla como acciones que se realizan con el tiempo y que conllevan tres procesos psicosociales: a) la pauta, canon u orden normativo que le dice al adulto qué se debe hacer frente al comportamiento de los niños, b) las prácticas o procederes intencionados y regulados para garantizar la supervivencia del infante y c) las creencias u orientaciones que los padres dan a las acciones de sus hijos.
Asimismo, el estudio de Villegas (2009) sostiene que las pautas de crianza son aprendidas por los padres y estos las transmiten a sus hijos y así se sucede generacionalmente. Es de anotar, que en el traspaso de generaciones esos aprendizajes pueden considerar nuevos referentes, si se tiene en cuenta que la realidad es dinámica y cambiante.
Un aspecto relevante de las pautas de crianza apunta al entorno sociocultural, a cuyo propósito Prada, Gutiérrez, Sánchez, Rueda y Angarita (2014) expresan que “el entorno socio-cultural, con sus particularidades, condicionarán y en muchos casos, determinarán el tipo de vivencias tempranas del ser humano” (p. 284). Por considerar esos espacios sociales donde transcurre la cotidianidad de los seres humanos, se construyen y amalgaman los referentes culturales, su comprensión constituye un imperativo.
Las pautas, prácticas y creencias de crianza de las familias afrodescendientes se muestran desde elaboraciones presentadas en el artículo de Mena (1993)La mujer negra del Pacífico, de reproductora de esclavos a matrona, donde sostiene que la mujer negra en el proceso de la crianza y educación de los hijos de sus amos elaboró sus propios arrullos y la simbología mágica en la que iba transmitiendo tradiciones, comportamientos y valores propios de sus grupos de origen, elementos culturales que hoy están presentes en los pueblos mestizos americanos.
Como se mencionó anteriormente, las investigadoras Espinosa y De Friedemann (1993), en su artículo Colombia: la mujer negra y su conceptualización, acuñan el concepto de “huellas de africanía”, entendido como bagaje cultural sumergido en el subconsciente de los esclavos, de este forman parte los hábitos aprehendidos de su cultura de origen y transformados en su interacción con el ambiente americano. Las formas familiares de los grupos de negros en América son expresión de reelaboraciones que contienen huellas de linajes de familias extendidas o de patrones poligámicos africanos, así como sus principios éticos y sanciones.
En el texto Las familias afrodescendientes. Raíces de África en el Caribe, de Terán, Cardona, Rojano y Mercado (2011), se concibe la socialización como el proceso mediante el cual los niños y niñas aprenden de la vida en grupo, lo que propicia la incorporación de los individuos a la dinámica social.
Estos estudios se constituyen en referentes teóricos que iluminan el punto de partida la presente investigación.
Metodología
Teniendo en cuenta el objeto o naturaleza del estudio, el cual se orienta a la comprensión e interpretación de las pautas, prácticas y creencias de crianza, se asumió una metodología de índole cualitativa con un enfoque etnográfico.
La investigación se realizó en las comunidades de la zona urbana de los municipios de Montería y Moñitos en el departamento de Córdoba. La muestra fue constituida por un total de 12 familias, seis en cada municipio. Como criterios de selección se tuvieron en cuenta ser madre, o padre, o abuelos afrodescendientes que tenían a su cuidado y en crianza a sus hijos con edades comprendidas entre 0 a 12 años. Para la selección de la familia interesó que la madre estuviera posicionada en el ‘ahora’, respecto a la crianza, para evitar evocaciones e imprecisiones en los datos. Se seleccionaron las familias por juicio, atendiendo al conocimiento sobre el tema y la disponibilidad de estas para participar en la investigación.
Entre las técnicas utilizadas se destacaron la observación a las familias en las labores cotidianas y/o en acontecimientos especiales, la realización de entrevistas en profundidad a las familias (padres, madres, cuidadores) cuyos resultados fueron registrados en diarios de campo, la elaboración de fichas y el registro de información. Como instrumentos se elaboraron guías de observación y de entrevistas. Ahora bien, con el propósito de profundizar en el estudio se constituyó un grupo de discusión donde participaron docentes, líderes, investigadores y estudiantes conocedores del tema.
Resultados y Discusión
Colombia es un país con una rica diversidad étnica y cultural, en la cual confluyen raíces indígenas, españolas y negras que le aportan a la construcción de su historia, identidad y desarrollo integral. El afrocolombiano “es un ser humano nuevo en el sentido de que es el resultado histórico de procesos de mestizaje e hibridación cultural de pueblos europeos, indígenas y entre los propios negros, pluriétnicos y multiculturales” (Ministerio de Educación Nacional, 2001, p. 30). Han sobrevivido durante muchos años interactuando con el medio natural y sociocultural, el cual les permitió reproducir y recrear los conocimientos, saberes, pensamientos, estilos de vida y lenguas propias traídas de África como consecuencia de un desplazamiento forzado, generando un ser con sus particularidades enraizadas con el legado cultural africano.
Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística -DANE- (2005) en el Censo General 2005, la población que se autorreconoce como afrocolombiana a nivel nacional asciende a 4’311.757, lo que corresponde a un 10,62% de la población total del país; mientras que Montería, capital del departamento de Córdoba, reporta 381.284 habitantes, de estos se autorreconocieron como afro el 3,8%, (14.489). En el municipio de Moñitos con 23.589 habitantes el 74,2%, (17.526) personas se autorreconocen como negro, mulato, afrocolombiano o afrodescendiente. Estas cifras se constituyen en referentes de la existencia de una cultura viva de un ser humano diferente, que se siente orgulloso de sus potencialidades espirituales, ontológicas y sociales, las cuales fueron reconocidas legalmente como aportes a la construcción de la nacionalidad.
De la población afrodescendiente residente en Montería se dispone de pocos datos y estudios. Sin embargo, Cogollo y Cardona (2009), líderes afrodescendientes, reportaron la existencia de la Federación de Organizaciones Afrodescendientes del Departamento de Córdoba -FOADECOR- con 44 organizaciones afiliadas, una de ellas es la Organización de Etnias Afrodescendientes del Municipio de Montería con 1.500 miembros residentes en diversos barrios populares como La Pradera, Mogambo, La Granja, El Prado, P.5, La Candelaria, Furatena, Edmundo López, 6 de Marzo, Los Robles, Rancho Grande, La Palma, El Dorado, Casita Nueva, Juan XIII, El Rosario, La Esperanza, entre otros. El hecho de que esta población afro se encuentre residenciada y dispersa en diversos lugares de la ciudad es una situación que puede contribuir a debilitar los patrones de residencia ancestrales, en cuanto a las cercanías de los parientes. Su incorporación al trabajo, a la educación, su contacto con nuevos valores y referentes urbanos, el fácil acceso a la tecnología de la información y comunicación, han generado lo que García (1989) denomina un proceso de hibridación cultural o mezcolanza que los lleva a una reconfiguración cultural.
El municipio de Moñitos, ubicado en la costa Caribe cordobesa, al noroccidente del departamento de Córdoba, cuenta con una población de 23.589 habitantes, de los cuales sólo 5.411 residen en la zona urbana y el resto en la zona rural. Su economía presenta un potencial agrícola, pecuario y turístico considerado un emporio de riqueza. Sin embargo, las condiciones socioeconómicas de las familias evidencian pobreza. Con base en la ficha correspondiente al municipio de Moñitos, resgistrada en el DNP, se tiene que 1993 personas de esta población tienen necesidades básicas insatisfechas - NBI, era de 82,1% frente al 65,9% departamental y 35,8% nacional. (Plan de Desarrollo Municipal “Unidos por la Dignidad y la Prosperidad, Moñitos” 2012-2015)
En su conformación presentan numerosos miembros, son gentes fieles a sus ancestros, humildes, sencillas, alegres, festivas y trabajadoras. Presentan un cúmulo de creencias que conducen al empobrecimiento sistemático y a la marginación, debido a su larga esclavitud y a las difíciles condiciones sociales que siguieron viviendo luego de la emancipación hace más de siglo y medio.
En las 12 familias participantes en la presente investigación predominó la familia nuclear. Se encontró la presencia de la madre en cada una de ellas, resaltando las familias monoparentales femeninas tanto en la ciudad de Montería como en el municipio de Moñitos. Es necesario resaltar la existencia de la familia extensa en ambos municipios, en la que juegan un rol importante los abuelos en la crianza de los hijos. En ellas se mantienen fuertes lazos familiares y comunitarios de amistad y solidaridad que ligan a los parientes y vecinos que viven, por lo general, muy cercanos entre sí. Ello se evidencia también en Moñitos, donde se pudieron observar las prácticas de mantener las puertas de las casas abiertas de par en par, por lo que facilita la entrada y salida de los parientes, vecinos y amigos, sin importar el momento del día en que lleguen. Todos son bienvenidos y se vinculan a las actividades lúdicas, recreativas, sociales y laborales en la casa como una gran familia. Incluso, es muy frecuente que tanto hombres como mujeres ayuden a preparar los alimentos, a encender los equipos de sonido y a tomarse unas cervezas los fines de semana. Espacios en los cuales se vinculan, por lo general, los diferentes miembros de la familia y de la comunidad.
Estos padres y madres de familias se caracterizan por ser en su mayoría jóvenes, con edades entre 25 y 44 años, algunos son estudiantes universitarios, otros sólo han finalizado la educación básica. Estos padres y madres presentan una cosmovisión diferente a la de sus padres en la cual el diálogo, la permisividad de las expresiones y la rectitud se evidencian en las relaciones familiares cotidianas. Lo anterior, indica que las relaciones que se establecen entre los padres, madres y familiares afrodescendientes e hijos son menos severas que antes. Se les da más libertad a los niños, aunque los padres y madres entrevistados manifestaron que en el caso de las niñas hay que mantenerles ciertos límites para controlar los riesgos.
La comprensión de las pautas, prácticas y creencias de crianza
La comprensión de las pautas, prácticas y creencias de crianza como categorías asumidas desde los planteamientos de Weber (1984), logra adentrarse al sentido de las interacciones y comportamientos que desarrollan las familias para criar a sus hijos. Se trata de desentrañar el sentido oculto de las vivencias del otro en el contexto de su cultura. En cuanto a la crianza, es un concepto planteado por la investigadora Bocanegra (2011), como un fenómeno que involucra las interacciones que se suceden entre los padres y cuidadores en la vida familiar con el propósito de ir formando sus hijos. Los padres sienten que son responsables del cuidado. La orientación de sus proles para la formación de comportamientos involucra tres procesos psicosociales interrelacionados: las prácticas, las pautas y las creencias.
Las pautas constituyen un modo de actuar ligado a determinantes culturales que condicionan modos de actuar. Las prácticas se admiten como acciones, esto es, como comportamientos intencionados y regulados, orientados a garantizar la supervivencia de los niños y niñas y tendientes a favorecer su crecimiento y desarrollo psicosocial. Las creencias se conciben como las explicaciones que dan los padres sobre la manera como orientan las acciones de sus hijos. Se trata de un conocimiento básico del modo en que se debe criar a los niños y niñas.
En lo concerniente a las familias afrodescendientes, esta se remite a aquellas que presentan una rica tradición ancestral legada por sus antepasados africanos que fueron traídos obligados a estos territorios, las cuales incluyen formas particulares de organización familiar y de socialización de los hijos e hijas relacionadas con sus cosmovisiones, referentes y las adaptaciones que realizaron al interrelacionarse con el ambiente americano.
Cada grupo humano establece las pautas para garantizar la supervivencia y el desarrollo del sujeto. Por tal razón, poseen validez en el seno de cada comunidad. Las diferentes formas de crianza que se generan en una comunidad están sujetas a las condiciones socioeconómicas y culturales de la época y propugnan responder al tipo de sujeto que se pretende formar.
Para Rodríguez (2007), “cada familia asume las pautas de crianza dependiendo de sus características, dinámicas de relaciones y recursos” (p. 93). Conceptos que son importantes de considerar al momento de comprenderlas. La investigación encontró que la crianza de los hijos e hijas no se enseña en las instituciones educativas de los diferentes niveles del sistema, sino que se transmite de generación en generación con importantes re significaciones de acuerdo a la dinámica socioeconómica, cultural y ambiental contemporánea. Sobre el particular, Villegas (2009) señala que las pautas de crianza son aprendidas por los padres de sus padres y estos las transmiten a sus hijos y así se sucede generacionalmente. “La mamá, la abuela, mi mejor amiga y la universidad de la vida me enseñaron a criar a mis hijos” (Entrevistas 3 y 5, comunicación personal, 2015) fueron las expresiones de la mayoría de las madres participantes.
Ahora bien, “La crianza es un proceso orientado a insertar un sujeto en un grupo social y construir el ser social” (Izzedin y Pachajoa, 2009, p. 111). Es una especie de impronta cultural, un sello distintivo del proceso de formación integral del ser humano. Existen unas pautas o formas implícitas y explícitas de criar a los hijos, unos valores, creencias y prácticas incorporadas a la cultura de la comunidad afrodescendiente.
La investigación encontró que los familiares se apoyan en la crianza de los hijos debido a los bajos ingresos de los padres, por su incorporación al mundo laboral, por el deseo de superación personal mediante el ingreso a la educación media o superior y también por el cariño, tal como fue reconocido por una abuela (Entrevista 11, comunicación personal, 2015).
La llegada del niño o la niña
La llegada del niño o la niña es un ritual importante que se acostumbra celebrar en el seno de las familias afrodescendientes. En la zona rural del municipio de Moñitos aún se encuentran casos en los que el proceso de gestación y el parto son guiados por las parteras de la comunidad; mientras que en la actualidad en las cabeceras municipales de Montería y Moñitos, de acuerdo a los avances científicos de la medicina, se conoce con antelación el estado de salud y el sexo del bebé cuando la madre se somete a la atención prenatal. Esta información es recibida con gran alegría y celebrada por parte de los padres, familiares y parientes, especialmente cuando se trata del primer hijo o hija que llega al seno de la familia. “Ese día hicimos una gran parranda toda la tarde y noche hasta el amanecer, cuando nos informaron que era varón, ¡llegó el heredero!, nació la persona que le va a dar continuidad a mi apellido” (Entrevista 5, comunicación personal, 2015).
Por lo general, una vez se conoce el sexo del bebé o antes, los padres y familiares participan en la definición del nombre. Algunas veces este responde al del padre, madre o pariente de gran significación cultural. Otras veces al de una figura de actualidad nacional o internacional en el campo del deporte, la música, el arte, la política y, en general, de la cultura. Luego se preparan para el nacimiento, adecuando la cuna o lugar donde va a dormir, donde se va a ubicar o armar su coche, entre otros. Sobre el particular, expresó una madre: “adquirimos los útiles de cocina necesarios para preparar los alimentos; mandé a hacer algunos vestidos donde la modista del pueblo y compré en el almacén la ropita para el día en que estaba previsto nacer mi primer hijo” (Entrevista 7, comunicación personal, 2015).
Es importante resaltar el caso cuando llega una niña al hogar. Sobre el particular, una de las entrevistadas manifestó: “el cuarto lo decoramos de color rosado, con muchos juguetes propios de la mujer, que le regalaron nuestros familiares, parientes y amigos” (Entrevista 7, comunicación personal, 2015). Lo anterior indica cómo algunas de las prácticas de crianza más representativas, en el seno de las familias afrodescendientes estudiadas, se expresan desde la llegada del niño o la niña, las cuales pueden tener alguna incidencia en la configuración de la identidad de género en niños y niñas.
La leche materna, alimento fundamental para el crecimiento y desarrollo ulterior del infante
La investigación destaca la convicción de las madres afrodescendientes de Moñitos y Montería de proporcionarle prioritariamente al bebé la leche materna desde el nacimiento por tener un alto valor nutricional, proveer defensas al bebé, ser más económica y sinérgica. Así lo expresaron las madres entrevistadas: “creo que la lactancia materna es mejor alimento y más económica” (Entrevista 11, comunicación personal, 2015).
El promedio de edad para el destete del niño o niña es de dos años, por lo que se reconoce la lactancia materna como forma para espaciar los hijos. Cuando la madre amamanta su hijo o hija tiene la oportunidad de interactuar con él o ella, por medio de canciones tradicionales, palabras, besos, arrullos, gestos, entre otros. Propiciando un clima de comunicación interpersonal y afectiva. Así lo manifestó una de las entrevistadas cuando expresó que la leche materna “es importante y fundamental para establecer vínculos de afecto entre madre e hijo” (Entrevista 1, comunicación personal, 2015). No obstante, se encontró que algunas madres destetan a sus niños y niñas antes del año, debido a la poca producción de leche materna y al interés de iniciar un nuevo embarazo. En estos casos, hacen uso del tetero para alimentar a los bebés y progresivamente se les incorpora a la dieta alimenticia adulta.
Es necesario resaltar que la madre o familiar tiene el cuidado de mantener algunos hábitos de higiene como hervir el agua y la leche que el niño o la niña consumirá. Además de lavar con agua caliente y tapar los utensilios de cocina para evitar el contacto con bacterias, entre otros.
El acompañamiento de padres y cuidadores durante los primeros siete años de vida de los niños y niñas
Una de las funciones primordiales de los padres y cuidadores de las familias afrodescendientes entrevistadas, es la de acompañamiento a los bebés para asegurar el desarrollo psicomotor del sujeto. Actividades como la de gatear, dar los primeros pasos, caminar y llegar a correr son orientadas como una cuidadosa y entusiasta labor familiar. También están atentos al control de las vacunas con sus correspondientes refuerzos, necesarias para evitar enfermedades como varicela, sarampión, poliomielitis y otras.
Asimismo, la madre afrodescendiente se constituye maestra por excelencia en la enseñanza de la lengua materna. Según las entrevistadas, las palabras que se le enseñan están relacionadas con su cosmovisión del mundo. Es así como las expresiones ‘mamá’ y ‘papá’ son las primeras que el niño y la niña aprenden. Más tarde, se enriquecen con aquellas relacionadas con su alimentación y algunas necesidades básicas o fundamentales como es el caso de agua, ‘tete’ o tetero, ‘chichí’ (orinar), ‘popó’ (defecar), entre otras (Entrevista 5, comunicación personal, 2015).
En concordancia con lo anterior se resalta el acompañamiento de los padres en los aprendizajes básicos como el control de los esfínteres a partir de que el niño y la niña sean capaces de sentarse por sí solos. En el caso de las niñas sus necesidades las realizan sentadas en la bacinilla, mientras que a los niños se les enseña a orinar de pie en la taza o en cualquier lugar del patio. De igual manera, los padres y/o cuidadores les enseñan progresivamente al niño y a la niña a asear su cuerpo, especialmente los genitales. En esta labor de acompañamiento se involucran también las profesoras de los Centros de Atención a la Primera Infancia.
En lo referente al cuidado y el aseo del hogar, se cultivan desde los primeros años de vida. Se observa con frecuencia a las niñas jugando ‘a la madre’ con las muñecas, aprendiendo a barrer, a lavar la ropa, a cocinar, entre otros; mientras los niños juegan béisbol, fútbol, boxeo, practican la pesca, ayudan en las tareas del hogar y hacen diligencias en la casa como traer los zapatos o cualquier objeto posible al padre o a la madre, y luego fuera del hogar hacen mandados donde el vecino o en la tienda cercana, también “ven tv, necear, el celular, leer” (Entrevista 8, comunicación personal, 2015).
La sexualidad, un asunto familiar en los afrodescendientes
Desde los primeros años de vida de los niños y niñas se acostumbra que los padres y cuidadores aborden aspectos referidos a la sexualidad abiertamente, sin tapujos, como lo manifestó una de las entrevistadas: “les enseño las partes del cuerpo y el no dejarse tocar ciertas partes de otra persona” (Entrevista 4, comunicación personal, 2015). Por lo general, los padres y cuidadores realizan la crianza para los hijos, especialmente en el ámbito de la sexualidad, dependiendo del género. “Al niño que no se deje tocar de las niñas. A las niñas que no se dejen tocar de los niños”, a “la niña se le dice con claridad que eso tiene su tiempo y la que se deje fregar ya sabe lo que le espera” (Entrevista 8, comunicación personal, 2015), y al varón “que cuando cumpla mayoría de edad debe usar preservativos” (Entrevista 4, comunicación personal, 2015). Estas expresiones indican las primeras enseñanzas sobre el conocimiento y respeto del cuerpo, y a la vez alertan y previenen posibles abusos sexuales a niños y niñas.
Es importante resaltar que esta labor de orientación se profundiza cuando el niño transita a la adolescencia. Los padres acostumbran a reiterarles la necesidad de “protegerse, a no coger burras1 porque puede adquirir enfermedades infectocontagiosas” (Entrevista 4, comunicación personal, 2015).
Las creencias religiosas que los padres y cuidadores de las familias afrodescendientes vivencian en la cotidianidad con sus hijos e hijas
“Las familias afrodescendientes de Montería y de Moñitos, producto de su innegable herencia africana, han incorporado a su memoria cultural creencias religiosas o conocimientos prácticos acumulados” (Izzedin y Pachajoa, 2009, p. 110). Con los cuales orientan acciones para la crianza de sus hijos e hijas. Esta dimensión religiosa está presente en la vida de los niños y niñas desde temprana edad, la cual se manifiesta al orar, al acostarse o al levantarse, al persignarse al salir de la casa, al bautizar al niño y la niña en los primeros años, “llevarlos a misa para que aprendan los valores, crean en Dios” (Entrevista 3, comunicación personal, 2015). Asimismo, las familias suelen participar en eventos religiosos y paganos como procesiones, que por lo general terminan en fiestas y en acontecimientos en días especiales. Durante estas fechas religiosas se suelen realizar matrimonios, bautismos, primeras comuniones y confirmaciones en las que participan las familias afrodescendientes.
En Montería una de las madres al referirse a la importancia de que sus hijos e hijas asistan a las ceremonias religiosas manifestó enfáticamente: “desde nuestros antepasados en nuestras familias traemos esas costumbres” (Entrevista 2, comunicación personal, 2015), al igual que en Moñitos “han sido levantados con esos principios” (Entrevista 6, comunicación personal, 2015). Estos conceptos dan cuenta del peso de la tradición que se mantiene generacionalmente. Estos cultos son motivo de encuentros familiares, ya que se reúne toda la parentela y se convierte en jolgorio. Sobre el particular, Terán et al. (2011) expresan:
(…) los afrodescendientes son tradicionales y religiosos, en las fiestas patronales se conjugan en una sola festividad la devoción de los ritos religiosos y la parranda al son de la percusión de los tambores en la rueda de la cumbiamba, del porro o del bullerengue. (p. 121)
La construcción de normas de convivencia y autoridad en el seno de las familias afrodescendientes
En cada familia afrodescendiente como grupo social se construyen normas de convivencia desde la cotidianidad de la vida, garantizando la supervivencia de sus miembros y de la institución. Estas normas guardan correspondencia y apuntan al tipo de persona que se espera formar. Sobre el particular una entrevistada expresó: “quiero formar una niña íntegra, respetuosa con sus valores, útil a la sociedad y a ella misma” (Entrevista 3, comunicación personal, 2015), y otra dijo: “una persona de bien, de principios y sobre todo con muchos valores” (Entrevista 4, comunicación personal, 2015).
Este proceso de aprendizaje se inicia en los niños y niñas desde los primeros años de vida, centrado en el establecimiento de unas relaciones basadas en el respeto a los padres, a familiares, a los mayores, hermanos y compañeros. Al igual, se aprenden hábitos tales como levantarse, cepillarse, bañarse, comer, jugar, ver televisión y dormir a determinadas horas, sentarse bien, mantenerse limpio, estudiar, asistir al colegio, entre otros, los cuales deben ser cumplidos por los niños y niñas bajo el seguimiento de los padres y cuidadores.
En cuanto a la autoridad, como lo concibe Viveros (2006):
(…) esta se relaciona con el género, la cultura, el contexto y la subjetivación; la primera en cuanto a las construcciones culturales relacionadas con la masculinidad y la feminidad; la segunda, con las formas de ser de cada sociedad y la forma de producir y materializar expresiones que le son propias; la tercera, muestra en el espacio y el tiempo que se desarrolla una determinada acción; y la cuarta define el sentido de la existencia y la internalización como la base de aprehensión del mundo en cuanto realidad significativa, simbólica y social. (p. 75)
En una sociedad patriarcal como la colombiana, y en particular en los afrodescendientes, la autoridad ha sido asignada a los hombres, dejando a las mujeres en un lugar de sumisión desarrollando labores domésticas. En Montería y Moñitos es reiterativo el ejercicio de la autoridad en el hogar por el padre y algunas veces lo delega en la madre, quien asegura el cumplimiento de las normas y con frecuencia le informa para que este imponga el castigo o el premio, “la mayoría de las veces el padre y algunos veces la madre son quienes dicen aquí lo que se tiene que hacer” manifestó una entrevistada (Entrevista 5, comunicación personal, 2015). Frente a la ausencia de los padres por motivos laborales, estudios u otras circunstancias, la autoridad la asumen los abuelos, tíos, hermanos mayores, entre otros.
Poco a poco en las comunidades afrodescendientes de Montería y Moñitos se han venido reduciendo los castigos físicos como consecuencia de la educación a niños, niñas, padres y familiares acerca de las leyes y normas de infancia y adolescencia puestas en funcionamiento. En este sentido, una madre entrevistada manifestó: “le digo esto está mal, ¿sabes qué significa eso que estás haciendo? Yo no le pego, lo corrijo cuando dice groserías, lo regaño y cuando no hace caso le doy una palmadita” (Entrevista 4, comunicación personal, 2015). Otra manifestó: “se sientan con él [los padres] y le hacen ver lo que está malo” (Entrevista 6, comunicación personal, 2015).
Es necesario destacar que los abuelos afrodescendientes intervienen activamente en el seno de la familia extensa con sus cuentos, relatos, consejos, regaños, observaciones y atenciones. Algunos “son pegones, pero alcahuetas” (Entrevista 7, comunicación personal, 2015). La vida se ha modernizado, y los actuales padres creen que los tiempos cambian. Para la educación “los abuelos se basan en consejos de sus vidas. Los padres tenemos otra perspectiva del mundo actual que es mucho más avanzada en tecnologías” (Entrevista 2, comunicación personal, 2015). Asimismo:
(…) antes los abuelos eran más estrictos con sus hijos, ahora la educación es más flexible, los muchachos no respetan las reglas y normas más elementales de convivencia. Los abuelos son más permisivos, por lo tanto no estoy de acuerdo con algunos comportamientos de los abuelos con los nietos. (Entrevista 3, comunicación personal, 2015)
Las prácticas de crianza en las familias afrodescendientes de Montería y Moñitos (Cardona, 2015), están presentes en sus vivencias cotidianas, en estas prácticas participan los miembros del grupo familiar. La cercanía de las viviendas de la parentela y la vecindad hace que los espacios geográficos como los patios, las terrazas, los andenes y las calles, se vuelvan un solo lugar donde se comparten los sucesos que ocurren. Por lo general, los adolescentes se agrupan y organizan juegos donde todos los niños y niñas participan. Allí todos los miembros de la familia están pendientes, ayudan, corrigen, festejan.
Por lo regular las familias organizan celebraciones donde su preparación está a cargo de todos los miembros, los cuales se integran y permanecen hasta el final. En las tareas de generación de ingresos también colaboran.
En las situaciones mencionadas anteriormente puede notarse que los padres, las madres, los hijos, los parientes, los vecinos y allegados conforman un todo que es el grupo, el cual encarna con su modo de vida unas prácticas de crianza propias, evidentes en una organización familiar, donde sus miembros se integran a los eventos sociales, económicos, culturales y religiosos manteniendo comunicación permanente. Son vivencias que no pueden asimilarse a comportamientos intencionados (Bocanegra, 2011) o acciones de atención (Rodrigo et al., 2006).
En la actualidad las familias participantes en la investigación pertenecen a las nuevas generaciones de afrodescendientes, éstas tienen claras sus raíces y referentes ancestrales. Algunas lideran y trabajan por afianzar la identidad, lo cual no es obstáculo para registrar en ellas la presencia de símbolos y referentes de modernidad. Su presencia en las ciudades, su paso por la universidad, su incorporación al trabajo asalariado, sus interacciones en las redes sociales, el uso de los medios de comunicación con tecnologías de punta, el acceso a la moda, la comida rápida, las bebidas estimulantes, la música contemporánea, entre otros, se constituyen en nuevos referentes que se incorporan a su cultura.
Conclusiones
Las pautas, prácticas y creencias de la crianza de las familias afrodescendientes de Montería y Moñitos en el departamento de Córdoba, desde la mirada de los padres, madres y cuidadores, mostraron que aún conservan el legado heredado de los ancestros africanos articulado con expresiones culturales contemporáneas.
En las familias estudiadas se encontró la presencia de la madre como líder en los procesos de socialización de los hijos e hijas, resaltando el predominio de las familias extendidas y monoparentales femeninas, tanto en Montería como en Moñitos. En ellas se destacan la importancia concedida a la parentela y el de mantenerse unidos como grupo, favoreciendo la participación de este en la crianza de los niños y niñas. Asimismo, en la celebración de actividades sociales y religiosas en un ciclo que se repite, renueva, enriquece y reconfigura permanentemente. A los niños y niñas se les asignan algunas responsabilidades, en cuanto a los comportamientos. El grupo familiar o parentela ejerce control social para garantizar que los niños y niñas crezcan, asuman y se inserten en el orden social.
Las familias afrodescendientes señalan nuevas perspectivas de pautas, prácticas y creencias de crianza, asociadas a las experiencias vividas, en las cuales el grupo se vincula activamente a los procesos de la crianza, enriquecidos a través de la historia y con los aportes de la modernidad. La práctica de la solidaridad, la ayuda mutua, el mantenerse unidos como grupo y el ideal de formación de personas de bien, de principios y sobre todo con muchos valores, son aspectos importantes para afrontar los nuevos retos de la sociedad contemporánea.
La familia extensa o extendida considerada uno de los más importantes legados africanos en la diáspora americana, y cuyos valores permitieron su adaptación y supervivencia en el Nuevo Mundo, hoy en los afrodescendientes tiene presencia en centros urbanos como la ciudad de Montería y de Moñitos. En estos hogares juegan un rol importante los abuelos como centro aglutinante de los miembros familiares y el decisivo papel que desempeñan en la crianza de los hijos e hijas.
Las pautas de crianza de las familias afrodescendientes monterianas y moñiteras actuales se caracterizan por proporcionarles a los hijos e hijas indicaciones claras centradas en el amor y la autoridad, orientadas hacia el logro de la sensibilidad social, al desarrollo de la religiosidad, al cuidado y la observancia de precauciones sexogenitales, a fortalecer la espiritualidad y los valores grupales.
Entre las prácticas de crianza más representativas en el seno de las familias afrodescendientes participantes se destacan la preparación para el recibimiento del hijo o hija, la celebración de su llegada y la escogencia del nombre, factores que pueden tener alguna incidencia en la configuración de la identidad de género en niños y niñas. Asimismo, el proceso vivencial de socialización en el que se involucra la parentela favorece la construcción de la identidad cultural frente a las tendencias homogeneizantes de la cultura occidental.
Las creencias sobre la crianza se expresan en la cotidianidad de la vida familiar, y conceden importancia al establecimiento de vínculos de afecto madre-hijo, la necesidad de enseñarles los principios religiosos, la aplicación de buenos modales, acceder a una buena educación, la adquisición de normas para la vida en sociedad, entre otras.
Los padres y los cuidadores afrodescendientes actuales acompañan a sus hijos e hijas en los aprendizajes básicos, en su infancia, niñez y pubertad, lo cual se logra atendiendo a la consideración de la importancia que conceden a los niños y niñas como parte constitutiva del grupo familiar que los lleva a participar de todas las actividades que se realizan a diario en casa. Este hecho de la unión comunitaria del grupo y la asistencia de los padres y parientes a los más pequeños, aseguran su desarrollo, crecimiento y favorecen la consolidación y supervivencia grupal.
Referencias
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Notas