Traducción
“El jugador de dados”, un poema de Maḥmūd Darwīš
“The dice player”, a poem by Maḥmūd Darwīš
“El jugador de dados”, un poema de Maḥmūd Darwīš
Estudios de Asia y África, vol. 55, núm. 1, 2020
El Colegio de México A.C.
Recepción: 16 Diciembre 2016
Aprobación: 13 Agosto 2019
Introducción
Maḥmūd Darwīš (1941-2008) nació en la pequeña villa palestina de al-Birwah, la cual se localizaba al oeste de Galilea, a unos cuantos kilómetros del puerto de ’Akka (San Juan de Acre). Sin lugar a dudas, este poeta es una de las figuras más relevantes de la poesía y la literatura contemporáneas de Palestina. Un autor aclamado dentro y fuera del mundo árabe, que influyó significativamente en la instauración de la identidad de Palestina luego del establecimiento del Estado de Israel (Saith, 2005; Yeshurun, 2012, pp. 46-70). Asimismo, es un referente sin igual para el estudio de la literatura árabe moderna y uno de los escritores árabes más traducidos de la actualidad, al menos a veinte idiomas. Su trabajo fue mundialmente reconocido con numerosos galardones, entre los que destacan el Lenin Peace Prize de la Unión Soviética en 1983, el grado de commandeur de la Ordre des Arts et des Lettres de Francia en 1997, el Lannan Cultural Freedom Prize de Estados Unidos en 2001, y el Premio Príncipe Claus de Holanda en 2004 (Mahmoud Darwish Foundation and Museum, 2008a).
La obra de Darwīš es multifacética y extensa; la componen alrededor de treinta volúmenes de poesía y ocho libros en prosa. Tiene su origen en la Nakbah (la Catástrofe, término utilizado para nombrar el desplazamiento masivo de palestinos ocurrido en 1948), un evento histórico sin precedentes para la sociedad palestina, en el cual la villa natal de Darwīš fue desalojada y, posteriormente, erradicada. Ante estos hechos, Darwīš y su familia se resguardaron en el sur de Líbano; al cabo de un año regresaron a Galilea, donde continuó su exilio y vivieron de nuevo como refugiados (Darwish, 2001b, pp. 9-14; Flapan, 1987; Yeshurun, 2012, p. 49). Por ende, Palestina representa en su obra una metáfora del hogar; un lugar adonde Darwīš dirige su lenguaje y que lleva la consigna político-social de salvaguardar la historia y la memoria colectiva de una nación cuyos habitantes transitaron de exilio en exilio.
Fragopoulos (2009, p. 1) señala que “Palestina fue el mapa que Darwīš llevó consigo adondequiera que fue; existe no únicamente como un sueño, sino también en su lenguaje, en sus poemas y en su cuerpo”. Por su parte, Ghannam y El-Zein (2009, pp. 5-22) argumentan cómo la tierra (Palestina) y el poema permanecen unidos en la poesía de Darwīš. En esencia, Darwīš transmite en su obra un estado de exilio permanente del cual se desprende una búsqueda por establecer su nación, tanto geográfica como imaginariamente, en sus palabras: “Estaré libre de Palestina, cuando Palestina sea libre” (en Shehadeh, 2002).
Las distintas incursiones literarias y las innovaciones poéticas emprendidas por Darwīš permiten identificar tres periodos en su obra (Said, 1994, p. 114; Joudah, 2009). Su primer poemario, titulado ’Aṣāfīr bilā ’Ağniḥah [Pájaros sin alas], se publicó en 1960. En aquel entonces, Darwīš contaba con escasos 20 años de edad. En esta etapa inicial sus poemas manifiestan la influencia de los movimientos sociales palestinos de la época y su activismo político, por lo que se le conoció como “el Poeta de la Resistencia Palestina”1 (Darwish, 2001a; Prieto, 2003; Mahmoud Darwish Foundation and Museum, 2008a). Sin emargo, la censura de Israel en torno a sus poemas, los diversos arrestos y su aspiración a crear una poesía moderna, llevaron a Darwīš a emplear recursos poéticos menos directos, como el mito y los símbolos, incluida una mayor abstracción, sin dejar de lado sus orígenes palestinos (Prieto, 2012, p. 10). El rumbo que emprendió con estos cambios abrió paso a un segundo periodo en su obra.
A principios de la década de 1990, Darwīš comenzó el proyecto de una epopeya lírica basada en la multiplicidad histórica de los orígenes culturales palestinos (Prieto, 2003). En 1993 renunció a su posición en el Comité Ejecutivo Central de la OLP (Organización para la Liberación de Palestina), debido a su inconformidad con los pactos establecidos entre la OLP e Israel que sentaron las bases para los Acuerdos de Oslo2 (Shatz, 2002). A esta separación le siguió un distanciamiento político en el que se vislumbra el comienzo del último periodo (Said, 1994, p. 113; Antoon, 2002, p. 74; Joudah, 2009, pp. 7-12). En 1995, tras casi veinte años de vivir en el exilio, Israel le permitió volver a Palestina, y eligió establecerse en Amán, Jordania, una ciudad apacible para continuar su labor y que, por su cercanía con Palestina, le permitía realizar visitas frecuentes a Ramala, Cisjordania (Shatz, 2002; Mahmoud Darwish Foundation and Museum, 2008a).
Darwīš padecía enfermedades cardiacas, y en 1995 experimentó una complicación, aunque el percance pasó casi inadvertido para el poeta, tanto física como emocionalmente. Cuatro años más tarde sufrió un segundo episodio cardiaco, más intenso, que dejó una profunda huella en sus obras posteriores3 (Darwish, 2005; Joudah, 2009; Khoury, 2009, p. 25; Williams, 2012, p. 34). Lo cierto es que en sus trabajos del último periodo sobresalen los temas autobiográficos y de “compromiso con los demás”, asuntos que invitan a reflexionar sobre las circunstancias de los desfavorecidos (Darwish, 2005), en un tono existencialista marcado tanto por sus experiencias fatales como por las tensiones en torno a Palestina.
“El jugador de dados”
“Lā’ibu ’n-Nard”4 [“El jugador de dados”] es uno de los últimos poemas de Darwīš, muy representativo de su “último estilo”5 literario. Se publicó por primera vez en el diario al-Quds al-’Arabī [Jerusalén Árabe] el 2 de julio de 2008 (Darwish, 2008, p. 10), y luego se incluyó en un poemario póstumo (Darwish, 2009, pp. 35-56). Está escrito en verso libre y estructurado en 47 estrofas con un número variable de versos. La disposición tipográfica en los manuscritos originales, actualmente en exhibición en el Mahmud Darwish Foundation and Museum (2008b, 2008c), ubicado en Ramala, la comparten tanto la versión publicada en al-Quds al-’Arabī como la del poemario póstumo. Darwīš lo recitó durante el festival cultural de verano celebrado en el Palacio de Cultura de Ramala, del 1 al 31 de julio de 2008, acompañado por los músicos palestinos at-Tulātiyyu Ğibrān [el trío Jubran]. Fue la última presentación pública del gran poeta, semanas antes de morir tras una cirugía cardiaca en Houston, Texas, el 9 de agosto de 2008 (Farsakh, 2009, p. 101; Joudah, 2009, p. 1).
La presente traducción de “Lā‘ibu ’n-Nard” está basada en el poemario póstumo Lā ’urīdu li-hadī al-Qaṣīda ’an tantahī ad-Dīwān al-’Ahīr Maḥmūd Darwīš [No quiero que este poema termine. Último poemario de Maḥmūd Darwīš] (Darwish, 2009, pp. 35-56). Uno de los factores que despertó mi interés para traducirlo fue el título: “El jugador de dados”, atractivo y extraordinario porque relaciona la voluntad y el azar. Después, la expresión lírica y el estilo particular, así como los mensajes históricos y biográficos, motivaron mi iniciativa. Si bien hay una traducción previa de María Luisa Prieto González, publicada en 2012, la que aquí se presenta difiere tanto en la interpretación de los términos como en la modulación de las oraciones. Para realizarla, previamente traduje un número considerable de poemas cortos de Darwīš, en especial del último periodo, junto con fragmentos de este poema (Darwish, 2005 y 2009). En esta tarea fueron fundamentales la historia contemporánea de Palestina, la biografía de Darwīš y su último recital. Durante este proceso identifiqué cuatro elementos en el poema -el verso libre, la lírica épica, los rasgos del último estilo del poeta y el existencialismo- que constituyeron el marco conceptual que me permitió comprender el texto de manera estructural y general. Además, durante el proceso de traducción asumí que el poema presentaba elementos autobiográficos. Cuando concluí la traducción, reinterpreté y modulé. Elegí las expresiones y las palabras que reprodujeran más fielmente el sentido de las ideas originales conforme a la postura filosófica que identifiqué, y le otorgué prioridad a las expresiones literales que ampliaban el significado aunque añadían vocablos, especialmente en frases sin un equivalente en español. Finalmente, modifiqué la estructura de las oraciones con cambios de categorías gramaticales o inversiones de puntos de vista.
Esta traducción pretende acercar al lector el texto original con elementos que le permitan inferir o comprender, de manera amplia, la intención que Darwīš plasmó en el poema. Por ende, seguí la misma división en estrofas del texto fuente. Un aspecto favorable de esto es que permite entrever ciertos elementos rítmicos del poema, como las pausas estróficas que forman parte de su entonación propia. Se aprecia un ritmo de pensamiento6 que se establece mediante repeticiones del primer verso, o con variantes de éste, seguidas de repeticiones periódicas de oraciones afirmativas, expresiones o palabras clave al comienzo de las estrofas. Estas repeticiones aparecen alternada e irregularmente en todo el poema y producen un particular efecto estético que, aunado a la fuerza connotativa de las palabras, intensifican y disminuyen de manera gradual el tono emotivo. El poema evoca un mundo de ambientes naturales y de sentimientos expresados metafóricamente con figuras simbólicas, mitológicas y religiosas, de antiguos poetas, sucesos históricos, ciudades y lugares sagrados, animales y vegetación, con un ritmo que afirma la identidad a pesar de la agonía sugerida.
Más aun, el poema tiene un carácter reflexivo y autobiográfico, en ciertas partes desgarrador, en otras esperanzador. Con una mirada retrospectiva y mediante alusiones a acontecimien tos o metáforas sobre su figura como poeta,7 así como con reflexiones sobre su actividad poética, el amor, la vida y la existencia,8 Darwīš nos acerca a su vida y su pensamiento. Por último, más allá de una posible interpretación, un aspecto sobresaliente en el poema es su manera de representar la vida y las experiencias humanas como la voluntad de un jugador, la cual yace inmersa en las vicisitudes aleatorias del juego del destino, con lo cual se insinúa un punto de vista ontológiconihilista sobre las circunstancias de la vida y sus infinitas posibilidades. En la parte final, se manifiesta una opinión existencial sobre el encuentro con la muerte, un intrigante aspecto dentro de la vida y fuente de inspiración para poetas, filósofos y religiones.
Referencias
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El jugador de dados
Maḥmūd Darwīš
¿Quién soy para decirles a ustedes lo que les digo?
Yo no fui una piedra que pulieron las aguas y se volvió un rostro
no fui una caña que perforaron los vientos y se volvió una flauta…
Yo soy el jugador de dados, en ocasiones gano y en ocasiones pierdo soy igual que ustedes o tal vez un poco menos…
Nací al lado del pozo y los tres árboles solitarios como monjas nací sin una celebración y sin partera me dieron mi nombre por casualidad me incorporé a una familia por casualidad, y heredé sus rasgos físicos y su carácter y sus enfermedades: en primer lugar, un defecto en sus arterias y una presión sanguínea alta en segundo, timidez al dirigirse a la madre, y al padre y a la abuela, el árbol en tercero, una esperanza en la cura de la influenza mediante una taza de té de manzanilla caliente en cuarto lugar, pereza en la narración sobre el antílope y la alondra en quinto, aburrimiento en las noches de invierno en sexto, un tremendo fracaso en el canto…
No existe para mí algún papel por lo que fui fue una casualidad haber sido un varón… y una casualidad ver una luna pálida como limón acosar a las mujeres en vela y no me esforcé para encontrar ¡un lunar en los lugares más privados de mi cuerpo!
Pudo haber sido que no existiera pudo haber sido que no fuese mi padre quien se hubiera casado con mi madre por casualidad o pude haber sido como mi hermana, que gritó y enseguida murió y no se percató de que vino al mundo sólo una hora y no conoció a su madre… o quizá como el huevo de una paloma despedazado antes de que el polluelo saliera del cascarón.
Fue una casualidad haber sido el sobreviviente del accidente del autobús aquella ocasión cuando no logré llegar a mi viaje escolar pues había olvidado la existencia y sus asuntos mientras leía en la noche una novela de amor encarné el papel del autor dentro de la historia y el papel dual del amante-víctima de esta manera fui el mártir del amor dentro del relato y el sobreviviente del accidente automovilístico.
Ningún papel tengo en bromear con el mar sin embargo, soy un joven liviano de entre los que se arrojan desde lo alto para vagar en la gravitación de un agua que lo llama: ¡Ven hacia mí! ningún papel tengo en sobrevivir del mar me salvó una gaviota humanitaria que vio la ola atraparme y paralizar mis brazos.
Pudo haber sido que no estuviera afligido por la locura del Mu‘allaqah de al-Ğahiliyyah si el portón de la casa hubiera dado al norte sin dar al mar si la patrulla de la armada no hubiera visto el fuego de las aldeas horneando la noche si quince mártires hubieran reconstruido las barricadas si ese lugar agrícola no se hubiera destruido tal vez me habría vuelto un olivo o un maestro de la geografía o un experto en el reino de las hormigas ¡o un vigilante del eco!
Quién soy para de decirles a ustedes lo que les digo en la puerta de la iglesia si no soy salvo un lanzamiento de dados en medio de un devorador y su presa pero gané más lucidez no para estar feliz en mi noche iluminada por la luna sino para ser testigo de la matanza.
Me salvé por casualidad: fui más pequeño que los objetivos militares y más grande que una abeja trasladándose entre las flores del cerco temí mucho por mis hermanos y por mi padre temí por un tiempo de vidrio temí por mi gata y por mi conejo y por una luna encantadora postrada sobre el minarete alto de la mezquita temí por las uvas de la viña que cuelgan como las tetas de nuestra perra… y caminó el miedo debido a mí y caminé debido a él escalzo, olvidando mis recuerdos de infancia por lo que quiero del mañana -no hay tiempo para el mañana.
Camino, camino de prisa, corro, subo, bajo, grito, ladro, aúllo, llamo, vocifero, voy rápido, voy despacio, caigo, me vuelvo ligero, me seco, me pongo en marcha, vuelo, veo, no veo, tropiezo, me pongo pálido, me pongo verde, me pongo azul, me parto, sollozo, tengo sed, me canso, tengo hambre, me derrumbo, me levanto, corro, olvido, veo, no veo, recuerdo, oigo, percibo, desvarío, deliro, murmuro, grito, no puedo, me quejo, enloquezco, me pierdo, me encojo, y me extiendo, me derrumbo, subo, y me hundo, me desangro, y me desmayo.
Por mi buena suerte los lobos habían desaparecido de allí, por casualidad, o huyeron del ejército.
Ningún papel tengo en mi vida salvo cuando, cada vez que ella me enseñaba sus recitaciones, yo decía: ¿Hay aún más? a continuación, encendía su candil e intentaba su ajuste…
Pude no haber sido una golondrina si el viento hubiese querido eso para mí, y el viento es la suerte del viajero… fui al norte, fui al este, fui al oeste pero en cuanto al sur, me era lejano e inalcanzable porque el sur es mi país entonces me convertí en una metáfora de golondrina para sobrevolar mis ruinas en primavera como en otoño… bautizo mis plumas en la niebla del lago luego prolongo mi saludo al Nazareno que nunca muere pues en él está el aliento de Dios y Dios es suerte del Profeta…
Por mi buena suerte soy un vecino de naturaleza divina… y por mi mala suerte, la cruz ¡ella es la eterna escalera hacia nuestro mañana!
Quién soy para decirles a ustedes lo que les digo, ¿Quién soy yo?
Pudo no haberse aliado conmigo la revelación pero la revelación es la suerte de los solitarios en realidad, el poema es un lanzamiento de dados sobre un pedazo de oscuridad brilla, o tal vez no brilla entonces caen las palabras como plumas sobre la arena.
Ningún papel tengo en el poema salvo mi obediencia hacia su ritmo: movimientos de los sentimientos un sentimiento equilibrando a otro una intuición que revela el significado y un trance en el eco de las palabras y la imagen de mi alma que se transportó desde mi “Yo” hacia los demás la confianza en mí mismo y mi anhelo por el manantial.
Ningún papel tengo en el poema excepto cuando se corta la revelación y la revelación es la suerte de la habilidad cuando te esfuerzas.
Pudo haber sido que no amara a la joven aquella que me preguntó: ¿Qué hora tienes? Si no hubiera estado en mi camino hacia el cine… pudo no haber existido una ladrona de corazones igual a ella, o bien sólo un pensamiento oscuro e incierto…
Así es como nacen las palabras. Instruyo a mi corazón sobre el amor para albergar la rosa y la espina… sufistas mis vocablos. Y sensoriales mis deseos y no soy el que soy ahora salvo si se reunieron los dos: yo, y mi yo femenino. ¡Oh, amor! ¿Qué eres tú? Cuánto tú eres tú, y cuánto no eres tú. ¡Oh, amor!, sopla sobre nosotros tempestades estruendosas para convertirnos en aquello que deseas para nosotros del advenimiento celestial en lo corporal. Y disuélvete en un desagüe que se desborda por ambos lados. Pero tú -aun si estuviste visible o recubierto- no existe forma para ti y nosotros te amamos aun cuando amamos por casualidad tú eres la suerte de los desamparados.
Por mi mala suerte me salvé repetidamente de la muerte por amor por mi buena suerte no he dejado de ser frágil ¡para ser puesto a prueba!
El amante que experimenta dice para sus adentros: “Él, el amor, es nuestra mentira verdadera” y lo escucha la enamorada y dice: “Él, el amor, es lo que viene y se va, como el relámpago y el rayo”.
A la vida le digo: despacio, espérame hasta que seques las últimas gotas en mi copa… en el jardín hay una rosa común, y el aire no puede separarse de la rosa espérame para que no huyan de mí los ruiseñores y me equivoque en el tono en la plaza los cantantes afinan las cuerdas de sus instrumentos para el himno de la despedida. Despacio, redúceme para que no se prolongue el himno, que se corte el énfasis entre los comienzos, entonces sea insostenible un dúo y el final de un solo elemento: ¡viva la vida! despacio abrázame para que no me disperse el viento.
Pero incluso sobre el viento, no puedo separarme del alfabeto.
Si no me hubiese parado sobre una montaña me habría alegrado por la ermita del águila: ¡sin luz superior! pero una gloria así es la coronación por el oro del azul sin final difícil de visitar: permanece el solitario allí en su soledad y no puede descender sobre sus pies pues ni el águila camina ni el ser humano vuela pero qué cumbre se compara con el abismo ¡tú, oh soledad sublime de la montaña elevada!
No existe algún papel por lo que fui o por lo que seré… es la suerte. Y la suerte no tiene nombre. la hemos nombrado herrero de nuestros destinos o la nombramos cartero del cielo la nombramos carpintero del lecho del recién nacido o del ataúd del difunto la nombramos sirviente de los dioses en los mitos nosotros fuimos quienes escribieron los textos para ellos y nos ocultamos atrás del Olimpo… y los creyeron los hambrientos vendedores de cerámica pero nos tildaron de mentirosos los saciados señores del oro por la mala suerte del autor la ficción es lo real sobre los escenarios de los teatros.
Detrás de los bastidores se debate el asunto. La pregunta no es: ¿cuándo? sino: ¿por qué? y ¿cómo? y ¿quién?
¿Quién soy para decirles a ustedes lo que les digo?
Pudo haber sido que no existiera que cayera la caravana en una emboscada, y la familia tuviera un hijo menos, él es quien escribe ahora este poema letra por letra, hemorragia tras hemorragia sobre este sillón con sangre de color negro, la cual no es tinta de cuervo ni su graznido, sino la noche exprimiéndose toda gota a gota, de la mano de la suerte y el talento.
Pudo haber sido que la poesía ganara más si él no hubiera sido, y nadie más que él, una abubilla sobre la entrada del abismo quizá él habría dicho: Si hubiera sido otro me habría vuelto yo, de nuevo.
De esta manera alardeo: Narciso no fue tan hermoso como él lo creyó. Pero sus creadores lo comprometieron con su espejo. Entonces prolongó su contemplación en el aire purificado por el agua si hubiera estado en su poder mirar a alguien distinto a él habría amado a una joven que lo mirara fijamente, mientras olvidaba a los ciervos galopar entre los lirios y las margaritas… si hubiera sido un poco más inteligente habría quebrado su espejo y así vería cuánto él es de los demás… si hubiera sido libre no se habría vuelto un mito…
Y el espejismo es el libro del viajero en los desiertos… si no fuera por él, si no estuviera el espejismo, no habría continuado la marcha buscando el agua. Aquí viene una nube -dice él- y carga la vasija de sus esperanzas con una mano y con la otra aprieta su cintura. Luego clava sus pisadas sobre la arena para juntar la nube en la fosa. Y el espejismo lo llama lo seduce, lo engaña, lo levanta: ¡Lee!, si no lograste la lectura. Y ¡escribe!, si no lograste la escritura. Entonces él lee: agua, agua, agua.
Y escribe con trazos sobre la arena: “Si no hubiera sido por el espejismo no estaría vivo ahora”.
Por la buena suerte del viajero la esperanza es gemela de la desesperación, o es una poesía improvisada.
Cuando el cielo se pone gris y veo una rosa que sobresalió de repente de entre las fisuras del muro no digo: El cielo es gris al contrario, prolongo la contemplación en la rosa y le digo: ¡Que grandiosa jornada!
A dos de mis amigos les digo a la entrada de la noche: Si fuera inevitable un sueño, que sea igual a nosotros… y simplemente como esto: cenamos juntos dentro de dos días, nosotros tres, reunidos por la veracidad de la profecía en nuestro sueño y porque de los tres no ha faltado nadie
desde hace ya dos días, ¡celebremos por la sonata de la luna y por la indulgencia de la muerte que al vernos juntos y tan felices agachó la mirada!
No digo: La vida lejana por allá es una realidad y una ilusión los lugares lo que digo es: La vida, aquí, es posible.
Y, por casualidad, se convirtió la tierra en una tierra santa no porque sus lagos, sus valles y sus árboles sean una copia de los paraísos celestiales sino porque un profeta caminó allí rezó sobre una roca que lloró y se derrumbó la colina del temor a Dios desvaneciéndose.
Y, por casualidad, se convirtió el declive del campo en un país un museo para el polvo… porque miles de soldados perecieron allí por ambos bandos, defendiendo a sus dos comandantes quienes dicen: ¡Vamos hacia adelante!, mientras ambos esperan el botín en sus tiendas de campaña de seda… mueren los soldados repetidamente y no saben hasta ahora ¡quién fue el vencedor!
Por casualidad, sobrevivieron algunos narradores y dijeron: “Si hubieran vencido los otros a los otros tendría nuestra historia humana otros anuncios”.
Te amo verde, ¡oh, tierra verde! Una manzana ondulando en la luz y el agua. Verde. Tu noche es verde. Tu alba es verde. Espárceme con cariño… con el cariño de la mano de la madre, en un puñado del aire. Yo soy una semilla de entre tus semillas verdes…
Aquel poema no tiene sólo un poeta pudo no haber sido lírico…
¿Quién soy para decirles a ustedes lo que les digo? Pudo haber sido que yo no fuera quien soy Pudo haber sido que no estuviera aquí…
Pudo haberse derrumbado el avión conmigo una mañana, pero por mi buena suerte suelo quedarme dormido durante el amanecer por lo que me retrasé en mi cita con el avión pudo haber sido que no viera Damasco, El Cairo, ni el museo del Louvre, y las ciudades mágicas.
Pudo haber sido, si hubiera sido más lento al caminar, que rompiera el rifle mi sombra lejos del cedro vigilante.
Pudo haber sido, si hubiera sido más rápido al caminar, que me hiciera astillas y me volviera una idea pasajera.
Pudo haber sido, si me hubiera excedido en el sueño, que perdiera la memoria.
Por mi buena suerte duermo solo y escucho mi cuerpo creo que mi talento consiste en descubrir el dolor para gritarle al médico, un poco antes del fallecimiento, por diez minutos, diez minutos suficientes para que esté vivo por casualidad y para decepcionar la opinión de la nada.
¿Quién soy yo para decepcionar la opinión de la nada? ¿Quién soy yo? ¿Quién soy yo?
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