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Estar presente en la tribuna y en las calles con barras bravas de Bogotá: el trabajo de campo etnográfico de un hincha-investigador
John Alexander Castro Lozano
John Alexander Castro Lozano
Estar presente en la tribuna y en las calles con barras bravas de Bogotá: el trabajo de campo etnográfico de un hincha-investigador
Ethnographic Fieldwork among Bogotá’s Barras Bravas: Reflections from a Supporter-Researcher in the Stands and on the Streets
Revista Jangwa Pana, vol. 23, núm. 2, pp. 1-14, 2024
Universidad del Magdalena
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Resumen: Entre 1991 y 2013 en Colombia, los hinchas se organizaron en agrupaciones denominadas barras bravas, formadas por hombres jóvenes, que transformaron el desarrollo de cada juego, alteraron la asistencia de los espectadores a los estadios, se apropiaron de las tribunas localizadas detrás de los arcos y, además, exhibieron expresiones festivas y conductas violentas. El propósito del artículo es analizar la manifestación del carnaval y el comportamiento del combate en barras bravas de Bogotá. El trabajo de campo etnográfico, desde una orientación interpretativa, permitió la comprensión y descripción de producción, reproducción y difusión del sentido de las experiencias y de los relatos de los sujetos. El trabajo de campo etnográfico le permite al investigador estar presente con los actores sociales, (Blue Rain y Comandos Azules Distrito Capital) alrededor de los partidos de Millonarios Fútbol Club, en el estadio Nemesio Camacho “El Campín”. Las técnicas usadas fueron observación-participante, autoetnografía, diario de campo, entrevista y análisis de texto. El trabajo de campo etnográfico permitió destacar que los fanáticos –agrupados en las barras bravas– exhiben expresiones festivas en las tribunas y conductas violentas en las calles, denominadas carnaval y combate, respectivamente. Se concluye que lo festivo es una forma de demostrar su apoyo al equipo y lo violento es una manera de enfrentarse y sobreponerse ante los rivales. En el carnaval participan y en el combate permanecen para demostrar el aguante, una noción y una experiencia que se demuestra en la gradería y en las calles, al estar presente.

Palabras clave: carnaval, combate, aguante, barras bravas, trabajo de campo etnográfico, estar presente..

Abstract: From 1991 to 2013 in Colombia, groups of football supporters, primarily young men, organised themselves into collectives known as barras bravas. These groups reshaped the dynamics of football matches, influenced patterns of spectator attendance, appropriated the stands located behind the goals, and engaged in both celebratory practices and acts of violence. The purpose of this article is to analyse the expression of carnival and the combative behaviour exhibited by barras bravas in Bogotá. Ethnographic fieldwork, conducted from an interpretive perspective, facilitated the understanding and description of the production, reproduction, and dissemination of meaning within participants’ experiences and narratives. Ethnographic fieldwork enables the researcher to be present alongside social actors in both time and space — in this case, with Blue Rain and Comandos Azules Distrito Capital, within the context of Millonarios Fútbol Club matches at the Nemesio Camacho ‘El Campín’ stadium. The techniques employed included participant observation, autoethnography, fieldnotes, interviews, and textual analysis. Ethnographic fieldwork revealed that the fans — organised into barras bravas — display festive expressions in the stadium stands and violent behaviours in the streets, referred to as 'carnival' and 'combat', respectively. The most salient conclusion is that festive practices function as a means of expressing support for the club, whereas violent behaviours serve as a way of confronting and asserting dominance over rivals. In carnival, they participate; in combat, they endure — both as forms of demonstrating aguante, a concept and lived experience affirmed through their presence in the stands and on the streets.

Keywords: carnival, combat, aguante, barras bravas, ethnographic fieldwork, estar presente.

Carátula del artículo

Dossier: Etnografías I (parte 2)

Estar presente en la tribuna y en las calles con barras bravas de Bogotá: el trabajo de campo etnográfico de un hincha-investigador

Ethnographic Fieldwork among Bogotá’s Barras Bravas: Reflections from a Supporter-Researcher in the Stands and on the Streets

John Alexander Castro Lozano
Investigador independiente, Colombia
Revista Jangwa Pana, vol. 23, núm. 2, pp. 1-14, 2024
Universidad del Magdalena

Recepción: 25 Enero 2024

Aprobación: 06 Agosto 2024

Introducción

Desde 1991 se inició la formación de las barras bravas –también denominadas bandas o hinchadas– en Colombia, lo que normalizó tanto las expresiones festivas como las conductas violentas alrededor de los estadios. Esto evidenció el surgimiento de un fenómeno social y urbano en el contexto del fútbol. Entre 2001 y 2013 continuó la organización de bandas y, a partir de 2006, surgieron conflictos internos en las hinchadas consolidadas, lo que desembocó en enfrentamientos entre aficionados –en este texto, se emplean indistintamente los términos de hinchas, fanáticos o simpatizantes– de un mismo equipo, agravando la violencia en el fútbol colombiano.

En Bogotá, el 17 de mayo de 1992, hinchas del Club Deportivo Los Millonarios fundaron la Barra del Búfalo como homenaje a Juan Gilberto Funes, ya que Jaime Ortiz Alvear lo había apodado “el Búfalo de San Luis”. La Barra del Búfalo se ubicó en la gradería oriental general de “El Campín” y se caracterizó por el uso del bombo, la entonación de diversos cantos y los saltos como formas de apoyo a su club. Sin embargo, durante el segundo semestre de 1992, un grupo de jóvenes que coincidió en la Barra del Búfalo propuso saltar constantemente, mantener las canciones durante todo el juego y, además, enfrentar a los aficionados rivales.

Por ese motivo, el 28 de marzo de 1993, organizaron Blue Rain. Posteriormente, el 8 de septiembre de 1996, adoptaron el nombre de Comandos Azules # 13 y se establecieron en la tribuna lateral norte, detrás del arco. En 2001, el grupo adoptó una nueva denominación: Comandos Azules Distrito Capital (CADC). Finalmente, el 11 de febrero de 2006, distintas rivalidades internas dieron origen a una renovada Blue Rain, que se ubicó inicialmente en oriental general y posteriormente en lateral sur.

El propósito del artículo es analizar la manifestación del carnaval y el comportamiento del combate en barras bravas de Bogotá. Los participantes del estudio son hinchas pertenecientes a Blue Rain y a Comandos Azules Distrito Capital.

El trabajo de campo etnográfico se llevó a cabo durante los partidos de Millonarios Fútbol Club y en el estadio Nemesio Camacho “El Campín”. La primera etapa se desarrolló entre el segundo semestre de 2010 y el primer semestre de 2012. Mientras que, la segunda etapa tuvo lugar entre el segundo semestre de 2016 y el segundo semestre de 2018.

En este artículo se desarrollan dos propuestas fundamentales. Por un lado, el marco metodológico se basa en el trabajo de campo etnográfico de orientación interpretativa. En este aspecto, el autor destaca su doble vinculación con los hinchas en las barras bravas, ya que es seguidor de Millonarios F.C. y formó parte, entre 1997 y 2018, de Comandos Azules y de Blue Rain. A partir de su identidad futbolística, su pertenencia a los grupos y su formación académica le permitieron construir un problema de investigación sociológica en el contexto del fútbol. Por otro lado, la dimensión festiva tiene como propósito animar a los jugadores en la cancha y a los hinchas en la gradería mediante el uso de instrumentos musicales, canciones, aplausos, saltos, pirotecnia y papel. En contraste, la dimensión violenta busca enfrentar y sobreponerse ante los rivales a través de la habilidad en el uso de cabeza, brazos y piernas, e incluso mediante el empleo de armas blancas o de fuego. Lo festivo y lo violento son opuestos y, al mismo tiempo, complementarios, ya que al estar presentes demuestran el aguante.

Trabajo de campo etnográfico

El propósito del apartado es presentar la aproximación y el enfoque metodológico, ya que facilita la asistencia a los escenarios en un horario específico y en torno a los actores sociales, permitiendo la participación en diversas situaciones. Asimismo, se destaca una perspectiva interpretativa. El abordaje y la orientación tienen como objetivo presentar el marco metodológico empleado para describir e interpretar las vivencias, las nociones y los sentidos de los hinchas agrupados en barras bravas de Bogotá.

La aproximación a los fanáticos, reunidos en la hinchada, se llevó a cabo mediante el trabajo de campo etnográfico, pues este ejercicio permite identificar, distinguir, comprender y describir la producción, reproducción y difusión de experiencias, nociones y sentidos. La noción de “labor etnográfica”, propuesta por Restrepo (2018), indica (algunas) condiciones y (ciertas) habilidades del investigador que le posibiliten entender y describir a los actores sociales en las agrupaciones. La importancia de (aprender a) observar lo qué se hace, quién lo hace y cuándo lo hace e, igualmente, (aprender a) escuchar lo qué se dice, quién lo dice, cuándo lo dice y dónde lo dice. A la par, llevar un diario de campo construido a partir de un registro continúo y ordenado de las experiencias que contribuyen a la temática investigada y a las (variadas) intuiciones que puedan surgir. La “labor etnográfica” (solamente) se experimenta en su práctica y es una experiencia que conmueve particularmente al etnógrafo.

La “labor etnográfica” articula lo que la gente hace –las experiencias– y lo que la gente dice que hace –los sentidos de las vivencias– a través de descripciones, ya que tiene como objetivo describir las maneras de habitar, hacer, significar e imaginar el mundo de un grupo social. Estas descripciones dependen de las observaciones, los diálogos, las deducciones y las interpretaciones del etnógrafo, y se sitúan en el contexto del grupo de personas, los lugares y los tiempos de la investigación.

El estudio etnográfico propone conceptualizaciones y generalizaciones basadas en una descripción contextualizada de las experiencias, los sentidos y las nociones de algunos aspectos de la constitución dinámica de la realidad social de un grupo de personas. La etnografía se emplea como un enfoque de investigación que permite la comprensión densa y contextualizada en un escenario particular, que posibilita las relaciones con distintas realidades sociales y, al mismo tiempo, su conceptualización (Restrepo, 2018).

La “labor etnográfica” tiene en cuenta las perspectivas emic y etic, las cuales son complementarias. Por un lado, la perspectiva emic se refiere a la comprensión desde dentro del grupo social que tienen los actores sobre su propia vida. Por otro lado, la perspectiva etic corresponde a la interpretación que los investigadores hacen sobre la vida de los sujetos dentro de un grupo social. Por ello, a través de la escritura, la etnografía busca persuadir a los lectores sobre el hallazgo de una situación relevante, de un sentido específico o de una comprensión detallada (Van Maanen, 1993).

Por lo anterior, en el trabajo de campo etnográfico es esencial escuchar, gustar, olfatear, palpar y ver para describir detalladamente a los actores sociales en las agrupaciones, de acuerdo con el desarrollo de las situaciones y el contexto, tanto desde dentro como desde fuera.

De lo que se trata es de estar presente con los aficionados –en el lugar y a la hora del encuentro– agrupados en Blue Rain y en CADC, con el fin de observar, permanecer y participar en sus múltiples vivencias, así como de comprender –mediante entrevistas, conversaciones o canciones– sus nociones y sentidos. Por supuesto, también se busca alcanzar la familiaridad con los sujetos del grupo social. En otras palabras, se trata de cantar y saltar durante los conciertos, las fiestas y los partidos; acompañar las marchas; escuchar en las reuniones; viajar con los fanáticos y, si es posible, observar y permanecer en los enfrentamientos. “Estar ahí” con los sujetos en su grupo social, andar (o caminar) con los actores sociales ya que permite la superación del sentido común y la explicación detallada del objeto de estudio constituido y, además, la relevancia y la jerarquización otorgada a cada noción (Sánchez, 2007).

El enfoque metodológico es el propuesto por Geertz (2003) porque pretende interpretar la producción, la representación y la comprensión de múltiples estructuras de significación de vivencias de los sujetos en su contexto. Además, busca comprender y describir las vidas internas de los sujetos, deducir un dicho, distinguir una insinuación, captar un chiste o analizar un texto; permitiendo el entendimiento y la representación sobre el pensar, el sentir y el percibir de los sujetos en su contexto. Para el investigador estas manifestaciones pueden resultar extrañas, irregulares e implícitas; por ellos debe captarlas y, posteriormente, aclarar sus respectivos sentidos, relaciones, jerarquías, sentidos e importancia. En otras palabras, intenta identificar ‘lo dicho’ e interpretarlo para el estudio.

Por ello, es fundamental acudir a los lugares de estudio para que los investigadores puedan exponer sus habilidades, demostrar su presencia e integrarse en otra forma de vida (Geertz, 1989). El investigador, al estar allí, pretende comunicar a través de la escritura las vivencias, nociones y sentidos de los sujetos en el grupo social, en relación con la construcción dinámica de una realidad social. Estar allí supone estar aquí, comunicar con palabras el estar en un lugar particular y hablar desde los sujetos, como si fuesen los sujetos mismos. El investigador debe poseer la habilidad de describir las expresiones de los actores sociales y, de este modo, evidenciar su integración al grupo social (Geertz, 1994).

El desarrollo del trabajo de campo etnográfico tuvo en cuenta diversas experiencias etnográficas. Aragón (2007) sostiene que, en distintas ocasiones se vio superado por los acontecimientos y se concentró en seguir las conductas de los hinchas. Garriga (2012) destaca las diversas situaciones de riesgo al desarrollar su etnografía. En este aspecto, Cabrera (2017) afirma que estar con los aficionados implica involucrarse en escenarios de incertidumbre e inseguridad que alertan al investigador. Estas reflexiones fueron importantes porque permitieron entender que el investigador es quien decide qué es lo que hace, cuáles vivencias sigue, en cuáles participa, y cuándo y dónde lo hace.

El trabajo de campo etnográfico sugiere estar presente para observar y para participar en diversas circunstancias que quizá atenten contra el investigador. No obstante, es él quien decide si participa o no.

Si concluye que debe observar y no participar, resulta esclarecedor exponer la decisión que lo motivó a no intervenir. Si concluye que debe participar, es útil relatar la decisión que lo motivó a intervenir. El trabajo de campo etnográfico —en la tribuna y en las calles— puede verse limitado por las condiciones del entorno, ya que la hinchada podría ser agredida por simpatizantes rivales, golpeada y detenida por la Policía Metropolitana o, incluso, quedar en medio de un enfrentamiento entre hinchas del mismo club.

De la barra brava soy señor, yo soy hincha de Millos

El propósito del apartado es explicar la postura del investigador a partir de su afición futbolística y su relación con los actores y los grupos sociales. La afición por el club y las barras bravas son parte de la vida futbolística y académica del autor. En este sentido, él reconoce su vínculo con los escenarios, los horarios, las situaciones, las vivencias, las nociones y los sentidos de los actores y los grupos sociales en el trabajo de campo etnográfico.

Mi afiliación y mi fidelidad futbolística se inclina por el emblema y los colores de Millonarios Fútbol Club; es decir, soy un hincha Embajador. En los múltiples recuerdos y en las diversas vivencias con el equipo, evoco el ya lejano 18 de diciembre de 1988, pues ese día comprendí que nací hincha de Millonarios. Aquella tarde dominical, el Embajador se coronó campeón de Colombia. Aunque en los años posteriores no se lograron títulos y fueron más los reveses que las victorias, ser hincha de un equipo es una cuestión de identificación y pertenencia. Por ese motivo, en una canción de Blue Rain se corea:

Desde siempre Millos te llevo en el corazón;

te llevo dentro del alma, eres vida, eres mi emoción;

puedo cambiar de trabajo, de esposa y de religión;

pero yo, por nada cambio a Millos.[1]

El 7 de diciembre de 1996 asistí por primera vez a un clásico capitalino. Santa Fe recibió a Millonarios. Ese domingo ingresé a la tribuna oriental general y me ubiqué cerca de un grupo de hinchas que se identificaban como la Barra del Búfalo. Entre sus integrantes observé un par de bombos, que fueron golpeados antes de iniciar el partido, seguidos de unos estribillos dirigidos contra los rivales. Sin embargo, desde la tribuna lateral norte sentí el impacto de Comandos Azules # 13. Ellos ocupaban toda la tribuna; tenían banderas o trapos de derecha a izquierda y de abajo hacia arriba. Cuando el equipo pisó el terreno de juego, lanzaron papel picado y cientos de rollos. La gradería se iluminó con distintas fogatas que producían columnas de humo.[2] Además, cantaron y saltaron durante todo el partido.

Desde ese momento mi deseo fue integrarme a Comandos Azules # 13. El 11 de abril de 1997 ingresé a la tribuna lateral norte alta, en un partido entre Millonarios y Nacional[3] por la Copa Libertadores. Entre 1997 y 1999, participé en las actividades de Comandos Azules # 13: saltar y cantar durante el partido; asistir a las reuniones; adquirir el carné de pertenencia, el afiche de la tribuna, la revista elaborada por “Beto”[4] y el disco compacto con las canciones de la banda; contribuir a las salidas o recibimientos al equipo; viajar vía terrestre a los partidos de visitante y, en algunas circunstancias, permanecer ante la invasión de nuestro territorio por parte de los rivales. Incluso, el 19 de junio de 1999, en el barrio Marruecos de la localidad Rafael Uribe Uribe, fui uno de los fundadores del parche[5]Los Borrachos.

Desde 2000 hasta 2005, asistí a pocas reuniones, apoyé a Millonarios, viajé en algunas oportunidades y desde la tribuna insulté a los rivales. Durante 2006 y 2007 me integré al equipo de apoyo logístico del club en el estadio. Esa experiencia me permitió apreciar los relatos y las vivencias de las hinchadas. Aunque estaba presente, no podía cantar, ni saltar, ni celebrar ni exhibir mi camiseta. Mis emociones fueron reprimidas, transfigurando mi posición, pues no vivía como hincha en la gradería; me encontraba fuera de ella. Entre 2008 y el primer semestre de 2010, regresé a la tribuna lateral sur, alenté al Embajador, contribuí con las salidas para recibir al club y evité involucrarme en las peleas entre Blue Rain y CADC. Desde el segundo semestre de 2012 hasta el primer semestre de 2016, asistí al estadio solo para observar los partidos. El 11 de noviembre de 2018 asistí por última vez al “Campín”, justamente a un clásico capitalino. Millonarios recibió a Santa Fe. Desde entonces, he escrito sobre Blue Rain y CADC.

El investigador debe reconocer el vínculo que tiene con los otros que pretende estudiar o la motivación para hablar sobre los otros pues es probable que los otros sean parte de un nos-otros y quizá, el conocimiento se fundamente en el recuerdo (Sanabria, 2009). Desde el inicio pretendí escribir sobre otros y, al mismo tiempo, sobre mí. De acuerdo con esto, fue posible aprovechar mi identidad futbolística, mis experiencias con los fanáticos y mi (antigua) participación en las bandas.

Al regresar, como investigador social, al fútbol, al estadio, al equipo, a la hinchada, a los simpatizantes, a las vivencias y a sus sentidos, recordé diversos momentos. Sin embargo, el retorno fue particular pues el contexto, las situaciones, los sujetos y los grupos sociales, a pesar de la familiaridad, no eran como los recordaba, creía, entendía y sentía. Por ese motivo, me fue ineludible volver a estar presente en el estadio. Mi propósito es abordar, comprender e interpretar a los hinchas desde sus experiencias y relatos, en su contexto y en situaciones particulares, complementándolo con mis vivencias y narraciones.

La relevancia de la reflexividad se evidencia en la relación entre lo personal, la interacción social y el desarrollo de la investigación empírica (Guber, 2018). Si el investigador es consciente de sus particularidades, puede reducir sus sesgos o limitaciones frente a otro investigador que aparentemente se sitúa a partir de sus orientaciones científicas (Goldenberg, 1999). La cercanía con los actores sociales, las agrupaciones, sus situaciones y su ambiente fue fundamental y provechoso. No obstante, esta cercanía resultaba insuficiente y, en cada partido, el latir de la tribuna, lo sentía en mi corazón.

De este modo, asumí un doble papel: hincha e investigador, lo que representó un desafío porque en algunos momentos pensaba, sentía y actuaba como hincha, mientras que en otros lo hacía como investigador social. Por ello, busqué un equilibrio en la escritura, una proporción que confío pueda evidenciarse en este trabajo. Se trata de construir un saber que pasa por la posición del investigador (Restrepo G., 2009), pues el sujeto-autor se halla condicionado por una subjetividad y busca objetivar una realidad social para comprenderla (Torres, 2006). Soy hincha de Millonarios, recuerdo a los seguidores embajadores con respeto y aprecio, especialmente a aquellos dedicados al club, a Blue Rain o a CADC.

En el presente, mi identificación por el club y mi intervención en la barra brava ha cambiado, pues la emoción –antes, durante y después del partido– la creo, la siento y la vivo de manera diferente. Mientras desarrollaba el trabajo de campo etnográfico, fui bien recibido por los hinchas y me sorprendió su reconocimiento hacia mí, pues algunos me recordaban como antiguo integrante de Comandos Azules # 13. Lo más encantador fue el interés que ellos manifestaron por mi trabajo de investigación, ya que les resultó increíble que sus experiencias y sus relatos pudieran ser material para una investigación social. Además, me llamaban “profe”.

Los relatos y las experiencias son una forma de abordaje, comprensión e interpretación, porque lo fundamental es estar con los actores sociales, la gente, y acompañarlos en su vida, trascendiendo sus narrativas (Guzmán & Suárez, 2022). Las vivencias y las narraciones no fueron extrañas para el autor, pero consideró pertinente regresar a esas experiencias y a esos relatos para interpelar al hincha investigador pues le fue posible identificar, desde una construcción dinámica de la realidad social, contextual y situacional, vivencias y relatos susceptibles al entendimiento y a la explicación, dado que la reflexividad es el regreso del sujeto sobre el procedimiento del saber y, por tanto, sobre el mismo sujeto (Baranger, 2018).

El autor de esta investigación es un hincha que participó, en algún momento de su vida, de múltiples experiencias y de variados relatos dentro de bandas de Bogotá. Además, la decisión de desarrollar el trabajo de campo etnográfico con hinchas de Millonarios –agrupados en Blue Rain y en CADC– se debió a la posibilidad de aprovechar su identificación futbolística y su antigua participación, pues, como dice un cántico de la barra, “de la barra brava soy señor, yo soy hincha de Millos, Millos sentimiento y la pasión, mi corazón es Millos.”[6]

Durante mi estancia en las barras bravas de Millonarios, fui testigo de múltiples situaciones como hincha y como investigador. Hoy algunos miembros de Blue Rain y de CADC aún me reconocen. Por eso, en el desarrollo del trabajo de campo etnográfico logré aprovechar la distinción que aún conservaba. Me acerqué a preguntarles qué hacen, cuándo lo hacen, dónde lo hacen, quiénes lo hacen, cómo lo hacen, para qué lo hacen y qué significado tiene para ellos. Asimismo, di prioridad a ver al equipo en el terreno de juego, pues no logré la convicción necesaria para “dar la vida por los colores”. Esa convicción que, en muchos casos, ha implicado la muerte de decenas de hinchas en Colombia. No fui capaz de participar en emboscadas ni de reaccionar a cada ataque por parte de los rivales contra los integrantes de Blue Rain o de CADC. Mi capacidad como hincha e investigador me permitió analizar la expresión del carnaval y la conducta del combate en barras bravas de Bogotá para evidenciar su aguante. Sí participé en lo festivo, pero no permanecí en lo violento.

Declaración de aspectos éticos

El propósito del apartado es garantizar la protección de la identidad de los hinchas, el consentimiento para el desarrollo en el trabajo de campo etnográfico, la distancia de sus vivencias y de sus sentidos y, además, la precisión en la presentación en los resultados de la investigación.

La aplicación de normas éticas, relacionadas con la investigación social llevada a cabo con los hinchas agrupados en Blue Rain y en CADC, fue empleada, dado que es fundamental preservar la integridad de los actores sociales y de los relatos recogidos. El trabajo de campo etnográfico se caracteriza por ser una metodología de investigación de orientación cualitativa, en particular de la antropología social y, en general, de las ciencias sociales. En este aspecto, los hinchas fueron informados acerca de los propósitos de la investigación y su respectiva participación.

Los resultados parciales de la investigación se han remitido a los actores sociales, especialmente mediante artículos de investigación científica, divulgados en revistas de acceso abierto, respetando su anonimato y garantizando el uso adecuado de la información suministrada. Las técnicas de investigación (observación-participante, autoetnografía, diario de campo, entrevista y texto) buscaron la autenticidad, la fiabilidad, la objetividad y la validez de la información reunida para respaldar el trabajo de campo etnográfico, desde una perspectiva interpretativa, desarrollada con los hinchas, en torno a los partidos de fútbol en el estadio Nemesio Camacho, a partir de lo festivo y de lo violento.

Estar presente en las diferentes vivencias de la barra brava permitió salir del anonimato como hincha investigador, lo que facilitó la creación de lazos de familiaridad y compañerismo para interactuar con los actores sociales y comprender su perspectiva sobre el sentido de sus nociones y el ejercicio de sus vivencias, ya que forman parte del relacionamiento social y ocupan una posición en la jerarquía de la hinchada. La comprensión del contexto y de las diversas situaciones me permitió comprender los sentidos y el ejercicio de las vivencias, mostrando la relevancia de la investigación social sobre los grupos urbanos contemporáneos, específicamente en las barras bravas, para examinar su estética, su organización, sus costumbres, sus opiniones y sus objetivos.

Estar presente: Observación, participación y descripción

El propósito del apartado es especificar las etapas de la investigación, así como describir el trabajo de campo etnográfico y las técnicas empleadas. De este modo, se detallan los momentos clave de la exploración, los referentes metodológicos seleccionados, las técnicas desarrolladas y, por último, las decisiones tomadas y las experiencias vividas por el investigador.

En el segundo semestre de 2005 cursé el Taller de Técnicas Etnográficas en la carrera de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia, orientado por Luis Alberto Suárez Guava. Él me formuló una pregunta sencilla: “Las barras bravas, ¿son barras de mal genio?” En ese momento no entendí el interrogante e, incluso, la creí ofensiva; sin embargo, me motivó a comenzar una revisión bibliográfica sobre las hinchadas en busca de una posible respuesta, aunque no había iniciado el trabajo de campo en el estadio “El Campín”. La primera etapa del trabajo de campo etnográfico se llevó a cabo entre el segundo semestre de 2010 y el primer semestre de 2012, mientras cursaba la Maestría en Estudios Sociales. La segunda etapa se desarrolló desde el segundo semestre de 2016 hasta el segundo semestre de 2018, durante mis estudios de Doctorado en Estudios Sociales.

El trabajo de campo etnográfico es una fase de la investigación destinada a recopilar información; está precedida por la elaboración del proyecto de investigación y constituye la base del documento final. En el trabajo de campo etnográfico se pueden destacar cinco técnicas: diario de campo, entrevistas, historia de vida, informantes y observación participante (Restrepo E., 2018). El trabajo de campo etnográfico logra una comprensión situada y profunda de la vida social de los actores en sus agrupaciones, en contexto y en situaciones particulares, ya que busca, según Vasco (2002), identificar las nociones cotidianas plasmadas en la práctica. Por ello, es esencial estar ahí con las personas en su vida diaria, acompañando el desarrollo de sus actividades e integrarla con la observación.

El investigador debe “estar ahí”, vivenciando sus experiencias y escuchando sus relatos, producidos en su contexto, bajo circunstancias y situaciones particulares. En este sentido, si el investigador es capaz de estar dentro del grupo social y logra vivenciar las diferentes experiencias, su reflexividad le permitirá entenderse a sí mismo a través de la interacción, la diferenciación y la reciprocidad con los actores sociales. Por eso es necesario identificar las diferentes formas de reflexividad que emergen en el trabajo de campo etnográfico, ya que permiten diferenciar los contextos e identificar los límites interpretativos tanto del investigador como de los actores sociales vinculados a la investigación (Guber, 2001).

Las técnicas empleadas en la realización del trabajo de campo etnográfico fueron: observación participante, autoetnografía, diario de campo, entrevista y texto. El objetivo es estar presente con los actores sociales, los aficionados, dentro de los grupos sociales como las barras bravas, en su contexto específico, considerando el lugar, el tiempo y la situación.

El propósito de la observación participante es distinguir las particularidades en las que se producen y se desarrollan los aspectos sociales y culturales, en su enredada articulación y multiplicidad (Guber, 2001). La observación y la participación requieren que el investigador reproduzca algunas de las experiencias de los actores sociales, buscando información relevante relacionada sobre quién, cuándo, dónde y cómo son realizadas las vivencias (Restrepo E., 2018) Asimismo, asume el rol de testigo a través de la observación a distancia y la participación en proximidad en las actividades de los sujetos. En la observación participante, según la información obtenida, el investigador debe retirarse a escribir y puede volver para responder los interrogantes faltantes.

La autoetnografía contribuyó a la construcción de la investigación porque comprender y describir las vivencias y los relatos de los actores sociales, reunidos en las agrupaciones, se complementó con mis experiencias y memorias particulares como hincha-investigador. La autoetnografía permite presentar narraciones relacionadas con la biografía del investigador y con sus experiencias en la investigación, en un contexto, social y cultural, particular (Blanco, 2012). En este sentido, la autoetnografía constituye tanto una forma de escritura como un método de investigación autobiográfica, destacando la importancia del investigador.

En el diario de campo se registran los apuntes obtenidos de la observación que incluyen elaboraciones relacionadas con la investigación y reflejan las facilidades o las dificultades en las labores planteadas. Los apuntes son registros particulares que presentan las experiencias en el trabajo de campo. En la actualidad, es posible emplear aparatos electrónicos para los datos recopilados. La escritura del diario de campo depende del rigor del investigador; los apuntes deben ser frecuentes y se caracteriza por la precisión de las notas sobre las vivencias y narraciones de los actores sociales en su contexto. Además, incorpora las vivencias y los relatos del investigador (Restrepo E., 2018). El uso de smartphone y sus distintas aplicaciones me permitió registrar diversas notas, especialmente en circunstancias incómodas.

La entrevista es posible entenderla como un diálogo formal, orientado desde las preguntas emergidas en la investigación (Restrepo E., 2018). La entrevista pretende identificar vivencias, nociones y sentidos desde la posición de los actores sociales, buscando comentarios, valoraciones, relaciones y contrastes para entender las maneras de ordenar sus experiencias para inferir creencias, pautas, principios y valores en ejercicio (Sanmartín, 2000). En la realización de las entrevistas es relevante un ambiente usual para el actor social, conforme a su cotidianidad y a sus situaciones, teniendo en cuenta la disposición del entrevistado (Guber, 2001).

Por último, los actores sociales y el investigador tienen un doble papel: por un lado, tienen una versión, reinventándose una y otra vez; por otro, son lectores. De ahí la importancia de la escritura como un ejercicio fundamental en el trabajo de campo etnográfico, al concretarse en un documento (Clifford, 2001). Los escritos antropológicos son inevitablemente simbólicos, son una alegoría auto interpretada (Clifford, 1991). En la escritura etnográfica es primordial el diario de campo porque en él se consignan los apuntes obtenidos en la observación participante.

El texto etnográfico es un documento esencialmente descriptivo que expone los resultados de la observación participante, la autoetnografía y las entrevistas, es decir, una presentación detallada sobre la comprensión y la interpretación de los sentidos de las vivencias y de las narraciones de los actores en el grupo social. Por eso, es transcendental proyectar un posible orden del contenido, lo que implica la sugerencia de títulos y subtítulos para cada sección, además de elaborar un resumen sintético; también es necesario ordenar y jerarquizar las temáticas resultantes en categorías primarias y secundarias, así como organizar documentos, entrevistas y notas (Restrepo E., 2018).

Mi doble actuación, por un lado, como aficionado a Millonarios y participante de su hinchada, y por otro, como autor de la investigación y protagonista en el trabajo de campo etnográfico, además de ser el responsable del informe final, elaborar una descripción detallada de la constitución dinámica de la realidad social de los simpatizantes en las barras bravas, mediante sus vivencias, sus nociones y sus sentidos, desplegadas en un contexto particular y en diversas situaciones. Por ese motivo, fue fundamental estar presente en la gradería, cantando y saltando para alentar al club y, también, observar a la distancia los diversos enfrentamientos en las calles. Esas vivencias configuran el aguante y respaldan las nociones y sentidos de los hinchas.

Sin embargo, sostener el aliento en circunstancias adversas en el terreno de juego presenta múltiples dificultades, pues el ánimo de los aficionados depende del resultado. En Blue Rain y en CADC, los hinchas mantienen las canciones desde la tribuna para animar a jugadores y simpatizantes. Los saltos representan un estímulo para que los jugadores corran; así como los hinchas alientan en la tribuna, los futbolistas deben entregarse en el partido, demostrando decisión, dedicación y responsabilidad con el club. Por eso, estar en la tribuna implica participar del carnaval.

Igualmente, mantener la posición en los enfrentamientos muestra el compromiso del hincha, especialmente si los rivales superan en número. De ahí mi distanciamiento de las riñas, pues mis habilidades como peleador son limitadas y, además, no tomé la decisión de “estar ahí”. La diferencia esencial entre los aficionados habituales, las barras tradicionales y las hinchadas es que los miembros de Blue Rain y de CADC deciden voluntariamente demostrar sus destrezas en el uso de la cabeza, los brazos y las piernas, así como en el manejo de varillas, tubos de policloruro de vinilo (PVC), piedras, palos de madera o botellas de vidrio, y también armas blancas o de fuego. Por lo tanto, estar en la calle implica participar en el combate.

En el carnaval participan y en el combate permanecen para demostrar el aguante, dado que los fanáticos demuestran estar presentes. En este contexto futbolístico, el investigador debe estar presente entre los simpatizantes antes, durante y después de cada uno de los partidos del club, en la tribuna y en las calles, en torno al estadio Nemesio Camacho. El investigador debe involucrarse en las múltiples vivencias y dialogar con los sujetos registrando entrevistas en un dispositivo móvil y consignando en el diario de campo las conversaciones eventuales. Asimismo, es fundamental que el investigador se apropie de la historia futbolística del equipo, en este caso Millonarios Fútbol Club, pues esto le permitirá demostrar su sentido de pertenencia ante los hinchas.

Alentar y pelear para estar presente

El propósito del apartado es detallar los hallazgos y su interpretación a partir del trabajo de campo etnográfico. Los hinchas, integrantes de CADC y de Blue Rain, presentan dos comportamientos recurrentes: el festivo y el violento, antes, durante y después de los partidos. Las manifestaciones festivas y los comportamientos violentos son opuestos y, al mismo tiempo, son complementarios. La finalidad de lo festivo es alentar al club, mientras que lo violento procura reducir al rival, lo que las hace contradictorias. Y son complementarias pues configuran el aguante, una noción que implica estar presente en las graderías y en las calles.

Lo festivo es alentar

Antes de cada partido, los referentes[7] se reúnen para organizar el carnaval, lo que implica la reparación de instrumentos musicales, el mantenimiento o elaboración de trapos, la búsqueda de papel picado o en rollos, sombrillas, bombas de humo, pirotecnia, la composición y ensayo de canciones, así como las marchas para dirigirse al estadio, entre otros.

El carnaval es una exhibición festiva que comienza con la marcha hacia el estadio, continúa con la salida del equipo a la cancha y el desarrollo del juego, y finaliza con la retirada de los aficionados de la gradería. Los fanáticos se reúnen para dirigirse caminando hasta la tribuna que ocupan. Los referentes se encargan de ingresar al estadio con bombas de humo, papel, pirotecnia, sombrillas y trapos. Los demás simpatizantes esperan la apertura de las puertas del estadio. En la tribuna, instalan los trapos y distribuyen los elementos que se utilizarán cuando los jugadores pisen el terreno de juego.

De acuerdo con lo dicho, un antiguo referente de Blue Rain destaca el propósito del carnaval: “Y la intención es avivar al propio equipo, es asustar al rival. Y también mostrar como… pues supremacía, superioridad de mi barra a la del otro.” (“Augusto”, comunicación personal, 11 de febrero,2018). Igualmente, en la caminata y en la tribuna, La Instrumental del Comando o La Banda del Bombo[8] guían las canciones[9] a interpretar para exhibir un ambiente festivo y animar a los jugadores. Los saltos les demuestran a los jugadores que, si los hinchas sudan la camiseta en la gradería, ellos también deben hacerlo en la cancha.

El papel, la pirotecnia, las bombas de humo, las canciones, las sombrillas, los aplausos, los instrumentos musicales, los saltos, los trapos, además de la pintura en el rostro, los tatuajes y el pogo, debe entenderse como parte del carnaval. Por último, sin importar el resultado en el terreno de juego, se debe mantener el ánimo. En consecuencia, los aficionados deben salir del estadio cantando y tocando los instrumentos, pues no es posible la amargura. El carnaval sirve para estar presente en la tribuna y es necesario motivar a los demás.

Lo violento es pelear

Las canciones dirigidas de tribuna a tribuna expresan las rivalidades futbolísticas y evidencian amenazas, burlas, desafíos, insultos y ridiculizaciones, pues los rivales son percibidos como antagonistas. Entre las barras bravas se mantiene una posibilidad constante que, ocurra un enfrentamiento, ya sea individual, grupal o masivo, porque los fanáticos han heredado y apropiado las rivalidades propias de la competencia deportiva y las manifiestan en las calles a través de conductas violentas.

Los hinchas, integrantes de CADC y de Blue Rain, consideraron como rivales a algunos equipos y a sus respectivas hinchadas: La Guardia Albi-Roja Sur (Santa Fe), Rexixtenxia Norte y Cha77arrerox (Medellín), Los Del Sur y Nación Verdolaga (Nacional), Frente Radical Verdiblanco y Avalancha Verde Norte (Cali), Barón Rojo Sur y Disturbio Rojo Bogotá (América), Frente RojiBlanco Sur y La Banda De Los Kuervos (Junior), rivalidades que han conducido a enfrentamientos y, en los casos más graves, incluso asesinatos. Sin embargo, otros clubes y sus respectivas barras bravas también son rivales.

En el combate, los simpatizantes recurren al uso de la cabeza, los brazos, las piernas; así como al manejo de varillas, tubos de policloruro de vinilo (PVC), piedras, palos de madera o botellas de vidrio, y también armas blancas y de fuego. Durante los enfrentamientos, se requiere demostrar destreza en el uso del cuerpo y de las armas. En este contexto, un referente de CADC destaca un aspecto clave del combate: “Pues eso, ir al frente. Y usted es el que les da fuerza o el temor a los que van detrás suyo. Si usted corre, los demás también van a correr. Si usted va a delante, va a ganar.” (“Gordo Lan”, comunicación personal, 15 de agosto, 2020).

En los enfrentamientos, se considera un triunfo cuando logran permanecer en el lugar de la pelea, conservar trapos, camisetas e instrumentos, salir ilesos y garantizar la supervivencia de sus miembros. Por otra parte, se considera una derrota si abandonan el lugar de la pelea, pierden trapos, camisetas e instrumentos, resultan heridos o si alguno de sus integrantes es asesinado. Si sucede lo segundo, será necesaria una revancha.

En este sentido, para las bandas, las emboscadas y los robos no se consideran negativos, pues pueden ser la respuesta a ataques o a asaltos perpetrados con anterioridad. Por eso, la respuesta debe ser, al menos, equivalente y, si es posible, generar un impacto aún mayor. De esta manera, sin importar el resultado en el terreno de juego, se debe conservar la posición, es decir, los fanáticos deben mantenerse en el lugar de la pelea pues no es posible la cobardía. El combate sirve para estar presente en las calles y es fundamental motivar a los demás.

Los referentes son los del aguante

La relación entre el combate y el carnaval comencé a comprenderla a partir de lo sostenido por un fundador de la primera Blue Rain: “Lo de nosotros se convirtió en violencia y carnaval.” (“Bruja”, comunicación personal, 19 de noviembre, 2011). La necesidad que, los simpatizantes estén presentes en las tribunas y en las calles la comprendí a partir de lo dicho por un referente de Blue Rain: “aguante es estar, es no fallar” (“PQEK”, comunicación personal, 29 de agosto, 2020). De este modo, estar presente implica una decisión, un compromiso, una dedicación y una responsabilidad por parte del hincha ante las múltiples experiencias vinculadas con la hinchada. Quienes logren hacerlo se convertirán en referentes.

La participación del hincha demuestra ante los demás, especialmente frente a los referentes, que no abandona la tribuna ni la calle tampoco. Los hinchas cuentan con aquellos aficionados quienes demuestran estar presentes. No obstante, el orden interno es dinámico, pues la decisión, el compromiso, la dedicación y la responsabilidad deben renovarse partido a partido, oportunidad tras oportunidad. Por ese motivo, los relevos en la dirigencia pueden estar asociados a los relevos generacionales, ya que pretenden innovar en las vivencias, en las nociones y en los sentidos.

Esperar para estar presente

El resultado del juego no es consecuencia de lo manifestado en las tribunas ni en las calles. Por una parte, las expresiones festivas buscan motivar a los jugadores y a los mismos fanáticos con el fin de alcanzar la victoria. Si no se logra, hacen lo correspondiente: alentar a su club y divertirse en torno al partido. Por otra parte, los enfrentamientos no están relacionados con la institución, pero se fundamentan en las rivalidades futbolísticas pues los simpatizantes asumen su club como propio y el adversario se convierte en un enemigo a vencer.

Lo festivo y lo violento de la barra brava son independientes de los aspectos deportivos y administrativos del club. En lo festivo, esperan alentar y en lo violento, aguardan al rival. En ambas circunstancias, esperan los que van a estar presentes, generalmente los referentes, quienes demuestran el aguante. También podrán “estar” los hinchas que desean ascender en la jerarquía de la hinchada.

Por un lado, alentar al club es lo principal; por otro lado, pelear contra los rivales es esencial. Por eso, el carnaval y el combate exponen el aguante. Estar presente es lo fundamental, motivando a los demás a dedicarse, decidir, comprometerse y responsabilizarse de cada una de las vivencias en torno al club y la banda, sin importar cuánto tiempo deba esperarse.

El carnaval y el combate exponen el aguante

El propósito del apartado es resaltar la distinción y el aporte en el campo de la sociología del fútbol en Colombia. Desde la década de 1990, en América del Sur, distintos investigadores, especialmente antropólogos y sociólogos, cimentaron un problema investigación basándose en los comportamientos de los hinchas alrededor de los partidos de fútbol y en el interior de los estadios. En este sentido, las investigaciones sobre lo festivo, lo violento y el aguante son fundamentales, ya que contribuyen a la comprensión de los fanáticos reunidos en las barras bravas, las hinchadas o las bandas.

La experiencia-sentido del aguante inició y se propagó entre las bandas de Argentina. Después, fue adoptada y adaptada por distintas hinchadas hispanoamericanas. La experiencia-sentido del aguante se ha empleado en múltiples investigaciones para comprender e interpretar los comportamientos de las barras bravas. De esta manera, una posición entiende el aguante como un comportamiento violento: Abarca (2001), Alabarces (2012), Cabrera (2013), Czesli (2013), Daskal (2013), Elbaum (1998), Ferreiro y Fernández (2006), Garriga (2010), Hasicic (2016), Oliveto (2000), Panfichi (1999), Pedraza (2017) y Zambaglione (2011). Otras perspectivas han resaltado expresiones apoyo al equipo y de peleas contra rivales como una manifestación del aguante: Aragón (2007), Castro (2021), Gil (2007), Ibarra (2018), Magazine y Fernández (2013), Moreira (2006), Scharagrodsky (2002), Sodo (2013) y Varela (2018). En este aspecto, esta investigación comprende al aguante como una relación contradictoria entre lo festivo y lo violento. Aunque, al mismo tiempo, se complementan.

El aguante permite desarrollar una interpretación sobre los simpatizantes en las bandas, aunque al mismo tiempo puede restringir su análisis (Cabrera et al., 2018). No obstante, es fundamental señalar que las vivencias, nociones y sentidos de las barras bravas son contextuales y se modifican desde diversas situaciones. El aguante es dinámico, como cualquier referente empírico o conceptual; es decir, es polisémico. Por eso, la práctica-noción del aguante aún se puede emplear como lente interpretativo para entender los comportamientos de los hinchas reunidos en las bandas, desplegados en las tribunas y en las calles. Por supuesto, las categorías de estudio, etic o emic, permitirán comprender e interpretar ciertos elementos. Sin embargo, tendrán limitaciones en otros ámbitos.

En esta investigación, el aguante se describió como una expresión complementaria entre lo festivo y lo violento, contraria a la amargura y a la cobardía de los hinchas rivales, expuesta en las tribunas y en las calles. El aguante, como referente empírico y desde la posición emic, posibilita interpretar los procesos de socialización entre los integrantes de las barras bravas. Los hinchas producen y dotan de significado vivencias y relatos, los cuales se propagan y resignifican entre los aficionados en las hinchadas; experiencias y relatos que representan la asimilación de las normas sociales y la individualización de su afición futbolística.

El carnaval y el combate son manifestaciones contemporáneas, y su relevancia es innegable en Bogotá. La fiesta de la barra brava permite suplir la ausencia de fiestas que posibiliten subvertir la cotidianidad o alterar el orden. Por ello, son valiosas esas manifestaciones por parte de Blue Rain y de CADC de Millonarios Fútbol Club. El combate de la hinchada posiblemente sea una mutación de viejas diferencias territoriales. Su distinción es su masificación y la futbolización, ha mutado, pero conservan elementos anteriores como la demarcación a través de grafitis, zonificación de la ciudad y la aparición de fronteras invisibles.

Conclusiones

El trabajo de campo etnográfico, junto con la observación participante, la autoetnografía, el diario de campo, la entrevista y el texto, fueron las técnicas adecuadas y, por lo tanto, fundamentales para comprender e interpretar la producción, reproducción y difusión de las vivencias, nociones y sentidos. Por ello, se formularon inicialmente cuatro preguntas: ¿Quiénes son los actores sociales? Los fanáticos agrupados en las barras bravas ¿Cuándo están presentes los simpatizantes? Antes, durante y después de los juegos ¿Dónde están presentes los hinchas? En el estadio “El Campín” y en las calles de Bogotá y ¿Qué están haciendo los fanáticos? Alentando y peleando. Las respuestas generaron nuevas preguntas, pues la investigación es dinámica y la tarea es ordenar las respuestas.

El trabajo de campo etnográfico mostró –a través de la observación participante, el diario de campo, la entrevista, la autoetnografía y el texto– una idea esencial y una práctica fundamental: estar presente. Estuve presente para entender adecuadamente la construcción dinámica de la realidad social. Asimismo, es esencial la lectura recurrente de referencias publicadas o ubicadas en repositorios para consultar ¿Qué se ha dicho? ¿Quiénes lo han dicho? ¿Cuál es su posición disciplinar, teórica y conceptual? ¿En dónde y cuándo lo han dicho? Los interrogantes deben responderse porque permitirán comprender dinámicamente a los sujetos en los grupos sociales, ampliando el lente interpretativo.

La investigación realizada buscó superar las afirmaciones basadas en las generalizaciones sobre las personas y las versiones parcializadas de los medios de comunicación. No obstante, no justifico ni los sentidos de las vivencias ni tampoco las experiencias de los simpatizantes que forman parte de las bandas. Mi propósito es comprenderlos e interpretarlos desde sus experiencias y relatos, complementándolo con mis propias vivencias y narraciones, es decir, en su contexto y en función de múltiples situaciones. De esta manera, espero contribuir teóricamente al campo de la sociología del fútbol en Colombia. Igualmente, si es posible, aportar a la investigación social mediante la categoría empírica de estar presente, surgida en mi trabajo de campo etnográfico.

Por eso sugiero la noción de estar presentes en un doble sentido, el primero, para el hincha y el segundo, para el investigador. El hincha debe estar presente en la tribuna, participando en el carnaval, y en la calle, permaneciendo en el combate. El investigador debe estar presente durante el juego y en el estadio, observando, participando y describiendo las experiencias, nociones y sentidos de los actores sociales en las agrupaciones. Por eso, el hincha y el investigador comparten la necesidad de estar presentes con las hinchadas o los grupos sociales, respectivamente.

La investigación sociológica sobre el fútbol es aún más amplia, pues los aspectos económicos alrededor del deporte abarcan múltiples dimensiones, como la comercialización de jugadores y de productos, así como el uso de la tecnología en los campeonatos profesionales. En lo antropológico se podría destacar lo relacionado a las diferencias y a las semejanzas culturales y sociales que existen en las particularidades del juego según su origen territorial. Desde lo sociológico podría resaltar la configuración de las identidades nacionales y la incidencia del balompié en la vida cotidiana. De ahí la relevancia de la perspectiva psicológica, pues el comportamiento, las pasiones y los imaginarios, entre practicantes y aficionados, es posible constituirlo como un objeto de estudio. En otras palabras, la sociología del fútbol es un campo emergente de investigación social a desarrollar en Colombia.

Declaración sobre conflictos de interés

El autor declara que la investigación fue desarrollada de manera autónoma, sin injerencias de agentes externos, ni condicionamientos derivados de intereses particulares. Durante todas las fases del proyecto se garantizó una rigurosa adherencia a los principios de objetividad, transparencia y trazabilidad metodológica, con el fin de asegurar que los resultados reportados constituyan una representación precisa, verificable y fiel de los hallazgos y conclusiones obtenidos.

Contribuciones del autor

John Alexander Castro Lozano: El autor es el único responsable de la totalidad del proceso investigativo, el cual comprende la concepción y formulación de la idea original, el diseño metodológico, la recolección y el análisis de los datos, la interpretación de los resultados, la redacción del manuscrito inicial y todas las revisiones subsecuentes. En ninguna de estas etapas se contó con la participación de coautores.

Material suplementario
Información adicional

Cómo citar este artículo: Castro, J. (2024). Estar presente en la tribuna y en las calles con barras bravas de Bogotá: el trabajo de campo etnográfico de un hincha-investigador. Jangwa Pana, 23(2), 1-14. doi: https://doi.org/10.21676/16574923.5646

Tipología: Artículo de investigación/ Research article

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redalyc-journal-id: 5880

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Notas
Notas
[1] Canción compuesta a partir de “Mi Enfermedad” de Andrés Calamaro.
[2] Se produce en la mezcla equivalente de nitrato de potasio y azúcar blanco, se enciende con un fósforo.
[3] Club Nacional de Football de Montevideo, Uruguay.
[4] Uno de los fundadores y el principal líder de la barra brava, entre 1992 y 1999.
[5] El parche es una asociación de aficionados al interior de la barra brava. El parche es una forma bogotana para referirse a una reunión de un grupo de personas, un grupo social.
[6] Canción compuesta a partir de “Vamos a la Cancha” de Chupete’s.
[7] Se refiere a los dirigentes o los líderes.
[8] Son los parches encargados de interpretar los instrumentos musicales de Blue Rain y de CADC, respectivamente.
[9] Su origen proviene en múltiples géneros musicales: ska, cumbia villera, guasca, tropical, folklórica, ranchera, rock, entre otros.
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